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La deserción escolar. Orígenes y repercusión en los hijos, familia y sociedad

ESCUELA PARA PADRES

 La deserción escolar. Orígenes y repercusión en los hijos, familia y sociedad

 4,002 Palabras. Tiempo de lectura 15:00 minutos 

  • 21 Banderas rojas que avisan la deserción escolar
  • 12 Pilares que fomentan el drama de la deserción escolar
  • 2 Políticas antagónicas sobre la educación y el éxito de los hijos
  • 23 Consecuencias negativas de la deserción escolar
  • 16 acciones para que los hijos continúen en la escuela
  • ¿Cuál es el capital humano de sus hijos? 

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La deserción escolar, tan nefasta para los hijos, la familia y la sociedad, es el último eslabón en la cadena del fracaso escolar y la principal raíz, de la pobreza endémica. Es el círculo vicioso, que asfixia a todos sus componentes. 

La educación tiene que ser el centro de la vida de las familias y todo debe girar a su alrededor. Usar el privilegio de asistir a la escuela, es sinónimo de mejor educación, conocimiento, formación personal y social, calidad de vida, más y mejor salud, etc., tanto de los padres, como de los hijos y de la sociedad. 

Si los padres hicieran un curso de civismo, tanto en el país de origen, como en su caso, en el de destino, una de las cosas que primero aprenderían es, que la educación es la base de la prosperidad de los individuos y de las naciones, por lo que deberían intentar, por todos los medios, que los hijos se mantengan estudiando y que no deserten. Es una de sus principales obligaciones y futuras fuentes de ingresos. 

21 Banderas rojas que avisan la deserción escolar. 

  1. Cuando aparecen cosas anormales en las habitaciones o mochilas de los hijos y los padres desconoce su origen y su destino.
  2. Cuando empiezan con el consumo de drogas, legales o ilegales.
  3. Cuando empiezan los noviazgos prematuros.
  4. Cuando en los antecedentes familiar, existe la costumbre de desertar de la escuela y por lo tanto, ven con normalidad esta situación.
  5. Cuando están aislados en la escuela, entre un grupo de perdedores sociales y se sienten irredentos.
  6. Cuando frecuentan pandillas o a otros desertores escolares.
  7. Cuando la familia no practica, ni les han enseñado a practicar, las virtudes y valores humanos.
  8. Cuando voluntaria, involuntariamente o por una desgraciada tradición familiar, se producen los embarazos en edad escolar.
  9. Cuando los hermanos mayores u otros familiares y amigos, son desertores escolares.
  10. Cuando los padres no ejercen el control, sobre horarios de estudios y entradas o salidas de la escuela y de la casa.
  11. Cuando los padres van fomentando o consintiendo, faltas de asistencia a la escuela, soportadas por disculpas.
  12. Cuando manejan más dinero, que el que sus padres les dan, o poseen objetos de dudosa procedencia.
  13. Cuando pertenecen a grupo social, étnico, económico o viven en zonas impregnadas de desertores escolares.
  14. Cuando por situaciones legales de inmigración, ven su futuro profesional casi imposible de realizar.
  15. Cuando se van atrasando en los estudios, pero en las escuelas les pasan de grados, para cumplir la ley.
  16. Cuando son victimas de situación de bullyng, sexting, robos sistemáticos, etc.
  17. Cuando hay violencia familiar en la casa y los hijos quieren abandonarla. Normalmente, también desertan de la escuela y se integran en las pandillas.
  18. Cuando la presión económica es tan fuerte, para mantener a su familia presente o para enviar dinero a su familia en el extranjero, que tienen que elegir entre trabajar o estudiar.
  19. Cuando se convierten en “matones electrónicos” y a través de ellos, practican el acoso escolar (bullyng), el ataque sexual (sexting), etc.
  20. Cuando no se mantienen asistiendo y realizando sus obligaciones escolares, con el tiempo, la intensidad y la calidad necesaria.
  21. Cuando comienza el buen tiempo y aumentan las escapadas de las escuelas, para divertirse, convirtiéndolas de esporádicas a definitivas. 

Los padres tienen que hacer ver a sus hijos, que generación tras generación, los desertores escolares son los perdedores sociales. Suelen proceder de familias monoparentales, provenientes de divorcios, de embarazos de adolescentes, de adictos a las drogas, etc. Es el círculo vicioso, comentado anteriormente. Tanto su familia como la que luego puedan formar, suelen tener menores ingresos económicos, debido a que están entre los trabajadores de los empleos peor pagados, lo que hace que estén de por vida, en niveles de máxima pobreza y viviendo cuando pueden, de los recursos públicos. Esto conlleva una mala alimentación, una peor salud, la falta de asistencia médica, porque no tienen como pagarla, o tiene que depender de la sanidad pública gratuita. 

En las familias estables y de costumbres tradicionales, donde los padres dan ejemplo, practicando y enseñando las virtudes y valores humanos, existen mayores probabilidades de que los hijos no deserten de la escuela, puesto que tienen una gran dedicación, hacia la educación de los hijos, evitando a toda costa, que ocurra la deserción escolar. 

12 Pilares que fomentan el drama de la deserción escolar. (El orden real, será para cada caso particular) 

  1. Cuando hay enfermedades o situaciones de larga duración o con ausencias continuas, que hacen que los alumnos pierdan el contacto con el ritmo de la enseñanza.
  2. Cuando hay una excesiva presión, para que los hijos estudien demasiadas cosas, poniéndoles objetivos inalcanzables.
  3. Cuando la familia esté rota, ya que es el pilar básico, en la educación de los hijos. Todo lo que los hijos vivan, vean, oigan y sientan, influirá en su fracaso escolar.
  4. El abandono de los padres, de sus obligaciones, con los hijos y entre ellos.
  5. El aburrimiento que produce y crece continuamente, en los alumnos que no siguen, voluntaria o involuntariamente, el proceso de enseñanza, pues tienen la percepción de que lo que les enseñan, no vale la pena o no tiene relevancia en su vida.
  6. El cambio continuo de escuelas, en los hijos de familias de trabajadores trashumantes.
  7. El consumismo actual, que soporta el afán desmedido de querer conseguir cosas materiales a cualquier precio, ya que fomenta las tentaciones para obtener dinero, que les obnubilan a plazo corto, despreciando el plazo largo.
  8. La falta de capacidad intelectual, para seguir los estudios que le encomiendan.
  9. La falta de atención de las escuelas, los padres y la sociedad a los signos externos que presentan los posibles desertores, para a tiempo, reconducirlos a que continúen.
  10. La falta de la educación y práctica de las virtudes y valores humanos, por parte de los padres, relacionados con la necesidad y conveniencia de la educación.
  11. La grave necesidad de que el hijo, tenga que mantener a la familia por enfermedad, desempleo o abandono de los padres.
  12. La poca conexión existente, entre lo que los alumnos necesitan y lo que la escuela les exige, pues algunas veces, los métodos educativos escolares, van a un ritmo diferente al que los alumnos necesitan. 

Cuando se analiza el grupo de perceptores, de las ayudas públicas de los gobiernos, de las Iglesias y de otras organizaciones caritativas, así como los programas dirigidos a ayudar a las madres solteras adolescentes, las escuelas especiales para desertores escolares, los reformatorios juveniles, los seguros médicos gratuitos y un largo etc. sale a relucir, que una gran mayoría de ellos, han sido desertores escolares. Estas ayudas públicas, están pagadas con los impuestos o las donaciones de todos los ciudadanos, principalmente de los que tuvieron el rasgo inteligente, de esforzarse en los estudios, que son los que pagan la mayoría de los impuestos y dan la mayoría de los donativos. 

La deserción escolar es inmoral, tanto del que la hace, como el que la consiente o la fomenta. Hay millones de personas que no pueden asistir a la escuela o ésta no les ofrece la suficiente educación. Es una injusticia rechazar y despreciar el privilegio de poder educarse. 

Padres, no tengan miedo, sean fuertes y ni un paso atrás con las apetencias de algunos hijos de no asistir a la escuela. La deserción escolar es un tema no negociable ni aunque fuera solamente un día, a no ser que haya una gravísima causa. Si empiezan cediendo en las ocasiones caprichosa, poco a poco los hijos se irán acostumbrando. Mucho menos decirles que no vayan a la escuela porque a los padres ese día les conviene no volver de vacaciones u otras cosas parecidas. La asistencia a la escuela tiene que estar por encima de todo. 

La deserción escolar implica un desperdicio de recursos económicos, pagados por todos los contribuyentes, con repercusiones personales, familiares y sociales, presentes y futuras. No siempre los alumnos desertores tienen la culpa, puesto que ésta hay que repartirla entre todos los actores de la situación: Padres, alumnos, maestros, administradores, políticos, jueces, etc. 

Durante su tiempo de deserción a la escuela, tienen muchas más posibilidades de frecuentar el trato con pandillas o pertenecer a ellas. Caer en el consumo de drogas, tener mas oportunidades de sexo y por lo tanto, aumentan sus embarazos fuera del concepto familiar. Al final, estarán mucho más cerca de tener que ingresar en las escuelas especiales para desertores, en los reformatorios juveniles de los gobiernos, etc. Estas situaciones, les dejarán marcados muy negativamente para toda su vida, tanto cuando soliciten entrar en la universidad, como cuando intenten localizar un trabajo. 

Cuando los alumnos desertan de la escuela, casi siempre hay alguien que les hace de tapadera. Pueden ser los abuelos, familiares, amigos o incluso los mismos padres, cuando ya no pueden controlar a sus hijos, o que no les importa la deserción. Sin olvidar las pandillas y algunos establecimientos cibernéticos, bares, billares, discotecas, etc. 

Los desertores escolares y algunos de sus familiares, creen que la escuela pública es gratis y por eso no la aprovechan. No quieren darse cuenta, que los costos de la enseñanza pública obligatoria, ya la han pagado a través de sus impuestos familiares. Tienen el privilegio, que la parte de costos que no cubren sus impuestos, es pagada con los impuestos de todos los contribuyentes, incluso de los que no asisten a las escuelas públicas y gratuitas y asisten a colegios privados, por lo cual, pagan dos veces la enseñanza, una a través de sus impuestos y otra, voluntariamente, al colegio privado de su elección. Cuando los hijos ya son mayores de edad y llegan a la universidad, el índice de deserción es menor, puesto que hacerlo, les duele económicamente mucho más, ya que han tenido que pagar todo o parte del costo de los estudios. 

2 Políticas antagónicas sobre la educación y el éxito de los hijos 

A)      Los que dicen que con sacrificio, superación, esfuerzo y dedicación en los estudios, se puede conseguir prosperar y tener una buena calidad de vida.

B)      Los que quieren quitar a los jóvenes, la preocupación por el sacrificio, superación, esfuerzo y dedicación en los estudios, al aprobar leyes que permiten:

  1. a.      Pasar de curso escolar, aunque no hayan aprobado los estudios. Así le quitan, año por año el aliciente de esforzarse, pues lo mismo va a pasar de curso, aunque no tenga el nivel necesario, para entender lo del curso siguiente, y sirva de freno académico a los demás alumnos, que tienen que igualarse por las minorías, que no han estudiado.
  2. b.      Aprobar los estudios del ciclo escolar, para entrar en la universidad, aunque hayan suspendido el 66% de las asignaturas Es otra razón para no esforzarse en los estudios necesarios, para poder solicitar el ingreso en la universidad.
  3. c.       Conceder el paso a las universidades y otros trabajos públicos, en función de la ley de “Acción Afirmativa” o ley de “Igualdad de Oportunidades” que permite a las minorías por raza, situación familiar, bajos ingresos, etc. acceder a ocupar esas plazas, aunque no tengan los meritos académicos suficientes, eliminando a otras personas, que si han hecho el esfuerzo para conseguirlas. 

Ante estos cantos de sirenas, que emiten desde algunos gobiernos, al publicar leyes que premian a los que no estudian y a los que realizan el mínimo esfuerzo, en sus obligaciones escolares, hacen todavía más difícil para los jóvenes, el esforzarse en seguir estudiando y asistiendo a la escuela. Es un importante reto, para no dejarse arrastrar por los que quieren tener una juventud inculta, más manejable y que solamente sirva como proveedores de mano de obra barata y que no tenga posibilidades de prosperar. 

23 Consecuencias negativas de la deserción escolar: 

  1. Conseguir solamente, un mal trabajo esporádico o a tiempo parcial, puesto que los buenos trabajos fijos y bien remunerados, los obtienen los que tienen más y mejor educación escolar.
  2. Disminuir el porcentaje de graduados en su comunidad, lo que la hace más pobre y menos eficiente.
  3. Disminuir el tiempo de esperanza de vida, motivado por la mala alimentación, falta de asistencia médica, etc.
  4. No conseguir una buena educación, hasta el nivel que cada uno pueda, aunque ésta sea un patrimonio personal, que dura para siempre y nadie se lo pueda quitar.
  5. No poder conseguir buenos ingresos económicos, para poder elegir la calidad de vida deseada y no la que le impongan, por su mala educación.
  6. No poder conseguir un mejor y mayor acceso, al cuidado profesional de la salud que quiera y las veces que quiera, lo que conlleva menos y peores años de vida.
  7. No poder dar a sus propios hijos, la mejor educación que pudiera existir, para que mejoren, si es posible, la vida que llevaron sus padres.
  8. No poder o tardar mucho en conseguir, un buen trabajo a tiempo completo, debido a los pocos estudios realizados, por lo que tienen que estar, más tiempo desempleado en caso de crisis laborales colectivas o individuales.
  9. No poder ofrecer a su cónyuge, lo que consideren que es lo mejor.
  10. No poder tener amigos, ni convivir con personas cultas y educadas, que su presencia y costumbres le ayudarán a mejorar su forma y calidad de vida.
  11. Sufrir las consecuencias de los recortes de programas sociales de salud y beneficencia, los cuales suelen incidir directamente en las personas más pobres, es decir a los menos estudiados, que suelen ser los que más desertaron de la escuela.
  12. No poder alimentarse mejor y más saludablemente por falta de conocimientos y posibilidades de compra de productos beneficiosos, para evitar caer en el consumo obligatorio de la comida chatarra, que conlleva tanta obesidad, diabetes y problemas circulatorios.
  13. No poder cerrar el círculo vicioso familiar, si es que lo hubo, de desertores escolares anteriores, para que la familia venidera, empiece un nuevo tipo de calidad de vida.
  14. No poder conseguir una vida más saludable, lo que conllevará más posibilidades de obtener una mejor situación económica, pues la relación salud – dinero es visible y no se puede ocultar.
  15. No poder elegir la profesión que le guste, para no terminar inscribiéndose en el ejercito, por la falta de estudios.
  16. No poder pertenecer a una comunidad y a una sociedad, donde por su educación sea más saludable y tenga mejor calidad de vida, que en otra de bajos ingresos generales.
  17. No poder tratar diariamente con personas que tengan sus mismos deseos de superación escolar, profesional y social.
  18. No poder vender bien los estudios realizados e ir aumentando los ingresos, para mejorar los grados de educación y la calidad de vida.
  19. No poder vivir en comunidades más seguras y que tengan mejores servicios públicos, como calles, alumbrado, parques públicos, escuelas, bibliotecas, etc.
  20. No poder vivir en una comunidad económicamente más desarrollada y más segura físicamente, donde no exista el flagelo de las drogas, crímenes, embarazos adolescentes, etc.
  21. No poder salir del ratio que determina las comunidades o ciudades, con mayor índice de pobreza, medido a través de la salud, en parámetros como: Defunciones antes de los 5 años, personas con poca o mala salud física o mental, bajo peso al nacer los niños, obesidad infantil y en adultos, consumidores de tabaco, alcohol, embarazos en adolescentes, posibilidad de acceso a los cuidados preventivos de salud y a los alimentos saludables.
  22. Tener que habitar en comunidades, donde la calidad de vida sea mala, debido a la falta de ingresos de las personas, lo cual repercute en la disminución de los impuestos recaudados y por lo tanto de los servicios públicos ofrecidos.
  23. Tener que habitar en comunidades en las que hay una manifiesta deserción escolar, la cual produce a su vez grandes bolsas de desempleo, de personas enfermas, de personas que viven cheque a cheque, de crímenes, etc. 

Sin tener completamente terminados, los estudios primarios obligatorios, el futuro será cada vez más incierto, para los jóvenes que han desertado de la escuela, pues será casi imposible, entrar en la universidad. Incluso los empleos presentes y futuros, ya necesitan el mínimo conocimiento que les da los años universitarios. Ya no es posible acceder a los nuevos trabajos, solamente con lo aprendido en los años completos de la educación escolar. 

Las estadísticas de las personas desempleadas, también muestran un porcentaje muy elevado de los estudiantes que desertaron de la escuela, los cuales tardan mucho más tiempo en encontrar un trabajo de las mismas o similares características, que los que no desertaron de la escuela. 

La deserción escolar no se produce de un día para otro, es todo un proceso, que va dejando señales, que los padres deben interpretar para atajarlas y ponerles remedio, lo más pronto posible, para que los hijos nos les echen la culpa, por no haberles corregido a tiempo. La educación en las virtudes y valores humanos, precedidos con el ejemplo, es la mejor solución para evitar la deserción escolar. 

Al aparecer los primeros signos anunciando una posible deserción, los padres debería cuestionarse, si su hijo dispone de las capacidades imprescindibles, para seguir los programas educativos que le ofrecen en la escuela, además de si la escuela, tiene los niveles de conocimientos adecuados, para lograr los objetivos de enseñar y hacer aprender. En caso de que la respuesta sea negativa, tendrá que poner en marcha inmediatamente todos sus energías para resolver el problema, antes de que vaya a más. 

Los padres no pueden auto convencerse de que las señales de deserción desaparecerán, con los cambios de la niñez a la adolescencia, y de ahí en adelante o que la escuela, solucionará el problema. Esa responsabilidad de tomar las medidas necesarias, para corregir la situación, no pueden eludirlas abandonando a los hijos a su suerte, pues si claudican de sus obligaciones, están condenando a sus hijos al fracaso escolar, familiar, profesional y social. 

Las escuelas que deberían ser el lugar para generar y transmitir el conocimiento, necesario para formar a los alumnos, no siempre cumplen con ese objetivo. Unas veces se convierten en guarderías, donde lo más importante es que alguien cuide a los hijos, para que mientras, los padres puedan dedicarse a trabajar, a divertirse o a otras actividades. Ese objetivo y función específica de enseñar y aprender, suele estar muy mezclada con otras actividades.

10 + 6 Acciones imprescindibles e irrenunciables para ayudar a los hijos a continuar en la escuela y que obtengan éxito Pueden ampliar estos puntos visitando el artículo.

  1. Involucrarse. Demuestre con hechos, que los padres son los primeros maestros de los hijos……
  2. Futuras diferencias salariales. Hable a sus hijos de la enorme diferencia salarial que hay, entre lo que ganan los que no han terminado la escuela, los que la terminan, los que consiguen graduarse de una universidad………
  3. Mantenerse en la escuela. Primero busque la mejor escuela, los mejores programas y las mejores herramientas, para que sus hijos logren el triunfo académico……..
  4. Pertenencia a las pandillas. El rápido crecimiento de las pandillas urbanas, preocupa enormemente, tanto a los padres como a las autoridades……
  5. Comunicación. Comuníquese con sus hijos, tratando de evitar que el único medio sea a través de órdenes…….
  6. Ejemplo familiar. Déles ejemplo con su comportamiento familiar y social……….
  7. Vida social. Prepare a sus hijos para que interactúen socialmente……..
  8. Lectura. Lea a sus hijos desde temprana edad en español o en inglés………
  9. Bilingüismo. Pero ser bilingüe supone leer, escribir y hablar correctamente, no a medias. A medias no se es bilingüe…………
  10. Matemáticas. Ayude a sus hijos a desarrollar destrezas matemáticas. Explique a sus hijos sus conceptos abstractos, mostrándoles el uso práctico y diario de las matemáticas…….
  11. Ciencias. Ayude a sus hijos a desarrollar las destrezas en las ciencias. Enséñeles la conexión entre la teoría y la práctica………..
  12. Arte. Ayude a sus hijos a que desarrollen el amor por el arte, con visitas a los museos, edificios notorios, galerías de pintores, conferencias sobre arte, etc. Demuéstreles como el arte embellece nuestro mundo……….
  13. Vida sana. Ayude a sus hijos a desarrollar una vida sana. Además de darles una alimentación sana, nutritiva y adecuada a su edad, explíqueles cuales son los buenos y malos alimentos, así como su composición y características alimenticias………..
  14. Normas de convivencia. Establezca limites diarios máximos de calorías, carbohidratos, azucares y cafeínas………
  15. Actividades físicas. Manténgase Vd. Mismo, bien activo y anime a sus hijos, a que hagan algún tipo de deporte en equipo o individual………
  16. Viajes. Intenten viajar juntos, lejos o cerca, pero viajando en familia……..

¿Cuál es el capital humano de sus hijos? No son los ahorros que tenga Vd. o ellos, en su vivienda o en el banco. El verdadero capital, son los ingresos que sus hijos pueden producir, desde el presente hasta su futuro, en función de los estudios que realicen y la experiencia profesional que obtengan. El capital humano de los hijos es el retorno de la inversión escolar que han hecho. La deserción escolar destruye cualquier cálculo del posible capital humano. Los padres tienen que analizar cuánto han invertido o van a invertir, en la educación de sus hijos, y cuánto esperan que obtengan en dinero, salud, familia y relaciones sociales y si sus conocimientos pudieran ser transferidos a uno o varios nuevos trabajos. Son los estudios y la experiencia, lo que pueden generar sus futuros ingresos.

Los padres pueden calcular el valor del capital humano de ellos y de sus hijos, aplicando las tablas que figuran en http://www.qwema.ca/index.php/our-calculators/ Allí podrán calcular: A) Qué valor económico que tiene su educación a plazo corto, medio y largo. B) El rendimiento económico que obtendrá de sus estudios y si realiza más estudios universitarios, teniendo en cuenta sus costos. C) Muchos más cálculos. Las tablas están en inglés pero pueden utilizar el traductor que encontrará en http://www.google.com/language_tools?hl=en

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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La adicción a la vigorexia (opuesta a la anorexia) perjudica a la familia.

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La adicción a la vigorexia (opuesta a la anorexia) perjudica a la familia. 

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Espero que nadie se de por aludido, ni que se sienta identificado por este artículo. Ojala que no me ocurra como con otros artículos, ya que algunos lectores se enfadan, pues creen que lo escribo particularmente para ellos, y no tienen en cuenta que lo hago para los padres en general. 

La vigorexia es la adicción al ejercicio, para conseguir tener un cuerpo lo más perfecto posible. Es un trastorno, en el cual las personas realizan prácticas deportivas extenuantes y en forma continua, manteniéndose con una alimentación extremadamente peligrosa. Adquieren poco a poco el fanatismo de su adicción, poniendo a prueba constantemente su cuerpo y su mente, sin importarles las consecuencias. Son los que influenciados por los actuales modelos de cuerpo, que propone la sociedad, solamente buscan la figura perfecta de su cuerpo, exigiéndole el máximo a su organismo, hasta alcanzar la equivocada meta. 

La vigorexia es la anorexia al revés, lo opuesto a ella. Es una adicción muy silenciosa, que al principio es prácticamente imperceptible, por el adicto y por su entorno familiar. Esta adicción, poco a poco, se está posicionando muy fuertemente en el mercado consumista, dado que la industria que la maneja, es la única que obtiene grandes beneficios y no su consumidor. 

La vigorexia es una adicción que al principio, casi no se ven ni se notan sus signos externos. Los padres deben estar muy alertas, si observan en sus hijos algún signo precoz de esta adicción. El problema más grave para la eliminación de la adicción de la vigorexia es la negación de que existe. Algunos grupos sociales creen que teniendo el perfecto cuerpo de atleta van a conseguir mejor posicionamiento en la sociedad para tener matrimonio, trabajo, aceptación social, etc. Eso se lo recomiendan a través de la publicidad de la industria del culturismo, la cual preconiza el culto al cuerpo y no de la mente ni de los valores. 

7 Pilares que definen la adicción a la vigorexia: 

  1. La obsesión de obtener y mantener, un cuerpo de atleta y su musculatura, empleando excesivo esfuerzo, para desarrollar músculos o modificar el cuerpo.
  2. La excesiva medicación de esteroides, anabolizantes, vitaminas y medicinas, prohibidas o no, pero normalmente sin prescripción médica.
  3. La desequilibrada alimentación, producida por el excesivo consumo de proteínas….
  4. La dedicación excesiva al gimnasio o a otros deportes.
  5. La disminución o abandono de las obligaciones escolares, familiares, profesionales y de formación personal, cultural o religiosa, por dedicar excesivamente su tiempo y su mente, a fomentar la vigorexia.
  6. El exhibicionismo en público o privado, realizado a través de las ropas, gestos, posturas, concursos, etc.
  7. El excesivo costo, que obliga a desviar hacia allí, el dinero destinado a la familia, estudios, formación profesional u otras necesidades. 

El artículo está basado en el tiempo y esfuerzo dedicado al gimnasio, como punta del iceberg que hay detrás de la adicción a la vigorexia. Pero no deben olvidar los otros conceptos de la alimentación, ingestión o inyección de medicinas, abandono de las obligaciones, escolares, familiares, profesionales, costos excesivos, etc.

Es cierto que hacer gimnasia es muy bueno y muchas veces necesario, para un gran número de personas, adultas o no, máxime en las sociedades sedentarias. También es muy bueno, para que los jóvenes hagan ejercicio que les mantenga en forma, para hacer los diversos deportes o ejercicio propios de sus edades. Además los gimnasios se han convertido en centros sociales, donde van las personas para distraer su ocio y participar socialmente con otras personas, que tengan las mismas aficiones. 

La alimentación que preconiza la adicción a la vigorexia, no encuentra límites hasta que consigue destruir el cuerpo, por dentro y por fuera. Alimentarse bien, es igualmente necesario como hacer ejercicio, todo con medida y sanamente. 

La adicción a la vigorexia cada día tiene mayor importancia, pues es explotada comercialmente a gusto de los adictos, principalmente entre la juventud. La industria que la explota, es una de las que más crecimiento tiene, en los países con alto nivel adquisitivo. Continuamente se abren nuevos gimnasios, con la más moderna maquinaria y sistemas de mejora y modificación del cuerpo. La industria farmacéutica lanza al mercado anualmente, infinidad de productos, para cubrir la demanda de esta adicción. 

La adicción a la anorexia, se diferencia de la vigorexia, porque aquella no es muy bien aceptada, en la mayor parte de la población. Solamente es bien aceptada, en algunos círculos relacionados con las modas y la publicidad. Además no hay una industria detrás de ella, llena de productos farmacéuticos, ropas y actividades. Al contrario, las personas gastan menos siendo anoréxicas, pero solamente, hasta que se enferman y llegan los gastos médicos. 

La adicción a la vigorexia se ha metido en la sociedad, a través de la buena imagen que todos queremos proyectar. Jóvenes muy musculosos, con el cuerpo hecho a medida de la moda que se lleve, a base de horas de gimnasio, de operaciones quirúrgicas, vitaminas y esteroides a montones, ropa muy pegada y moderna. Gimnasios carísimos  porque al tener las mejores máquinas y entrenadores, seleccionan a los clientes, lo que convierte su asistencia en un claro signo de estatuto social. Allí suelen estar para fomentan la adicción a la vigorexia y que los clientes, queden enganchados en ella, de forma que tengan que pasar muchas horas metidos en los gimnasios, ingieran determinados productos alimenticios muy exclusivos, más todo un sinfín de productos y servicios ofrecidos, para que los puedan disfrutar los adictos a esta enfermedad. 

El culturismo está íntimamente relacionado con la adicción a la vigorexia, suelen llevar una vida obsesionada con su gimnasio, comidas muy especiales, vitaminas, medicinas, esteroides, vestimentas, etc. que quieren demostrar a todo el mundo. Esta adicción les lleva a tener un cuerpo destrozado, interna y externamente y que, aunque esté de acuerdo con la moda, le espera una mala vejez. 

Mientras otros compañeros, aprovechan sus tiempos de ocio o de formación, a mejorar su calidad de vida, los vigoréxicos, lo dedican a romper su cuerpo, en beneficio de su imagen. Después no pueden competir escolar, profesional o familiarmente, puesto que su tiempo de ocio o de formación, lo han dedicado en las maquinas del gimnasio, con la mente puesta en el infinito y el cuerpo a miles de revoluciones, así les será muy difícil prosperar en la vida. 

Los adictos a la vigorexia, quieren igualarse a los artistas o deportistas que salen en las películas o en los espectáculos, sin importarles ponerse a pensar, que esos artistas viven precisamente de publicitar unos cuerpos, para que los vigoréxicos puedan imitarles y así cerrar el circulo de la adicción. Por una parte, les enseñan los modelos a seguir y por otra parte, les inducen a modificar sus cuerpos, hasta que lleguen al nivel que exige la moda. 

Su objetivo es tener cuerpos de atletas, aunque su profesión sea sedentaria. No parar hasta conseguir que su estomago externamente, se parezca a las antiguas tablas de lavar la ropa, y que cuando ofrezcan presionar sus músculos, sean la admiración de todos por su dureza. Para conseguirlo no les importa realizarse cirugías de alto precio y mucho riesgo, en ellas y ellos en cualquier parte del cuerpo. Incluso los hombres se implantan pectorales, cuando no pueden desarrollarlos por falta de tiempo o por cuestiones físicas. 

Los adictos a la vigorexia, suelen tener el síndrome de Adonis, el dios griego favorito de Afrodita, y quieren demostrar su adicción, de lo contrario no les compensa tanto sacrificio realizado. Es el camino para caer en el narcisismo, al verse muy guapos y bien formados. Es lo que hoy llaman “jóvenes metro sexuales” que están pendientes continuamente de su cuerpo, de su imagen y de su vestimenta. 

El exceso en esta adicción se paga muy fuerte, pues de ahí vienen muchos problemas internos, que los médicos no se los pueden explicar, hasta que el paciente les habla del modelo de vida vigoréxico que lleva, tanto en la continua y extenuante gimnasia, como en la alimentación caprichosa y en la administración de esteroides, vitaminas y medicinas, prohibidas o no. Hay muchos atajos fisiológicos, producidos por sustancias aparentemente legales, que ingieren algunos de los que tienen adicción a la vigorexia. También es muy difícil para los que practican la adicción a la vigorexia, encontrar ropa que tenga las medidas a las que han llevado su cuerpo, a precios razonables. 

 La mayoría de los adictos a la vigorexia, se auto medican en secreto, incluso no se lo dicen a su médico, cuando hacen sus chequeos periódicos, si es que los hacen, y tampoco se lo dicen a sus entrenadores, ni a sus amigos, pues suelen ser productos no recetados, ni dirigidos por sus médicos, lo consideran un secreto. Solamente esperan a ver si se realizan los portentosos milagros, que les prometen los vendedores, lo cual casi nunca sucede. Mas bien suelen ser resultados perjudiciales, debido a que no controlan ni las dosis, ni las frecuencias, ni las formas de consumirlas, ni las ínter actuaciones con otras medicinas o con su propio cuerpo. Si a esto se le añade una alimentación errática, el problemas se agrava y el milagro no aparece, pero si las posibles enfermedades producidas por ellas. 

La adicción a la vigorexia puede producir un cuerpo, que le parezca muy bonito al que lo lleva y para sus compañeros de gimnasio, pero no a otros muchos, que ven reflejado en su cuerpo una mentalidad, actitud y comportamiento muy discutibles. Incluso a la hora de comunicarse socialmente o solicitar determinados trabajos profesionales, puede ser una señal negativa. 

Muchos padres se percatan inmediatamente, de la adicción a la anorexia y a la bulimia en sus hijos, por sus signos externos, pues estos se ven inmediatamente. Pero muy pocos se dan cuenta de la adicción a la vigorexia, hasta que ya es demasiado tarde. Esta adicción tarda mucho en verse, e incuso cuando empiezan a aparecer los primeros síntomas, hasta parece bonito y saludable para el cuerpo de los jóvenes, aunque no se percaten los padres de los peligros físicos y mentales, que esa adicción conlleva, tantos o más que los de la anorexia. 

Si los padres observan que sus hijos pasan horas y horas en el gimnasio, toman sin receta médica medicinas, inyecciones, vitaminas, dietas muy especiales, compran ropas excesivamente apretadas, etc. deben entender que allí está pasando algo raro y deben investigar con más interés, con qué amigos se relacionan sus hijos y a que lugares van en sus ratos libres. 

Lo mismo que los hipocondríacos que ven y siente enfermedades, donde no las hay, así los que practican la adicción a la vigorexia, ven en su cuerpo flojedades, aunque no las haya, por lo que pasan una gran parte de su tiempo contemplándose el cuerpo ante el espejo, para intentar ver la más minina señal de flojedad, arruga o lugar donde eliminar o fortalecer. 

Los padres que son adictos a la vigorexia, deben saber que sus hijos tienen muchas probabilidades de contagiarse de su mal ejemplo, máxime si desde pequeños, se han acostumbrado a ver en la familia, ese desordenado culto al cuerpo. 

La adicción a la vigorexia, cuando se convierte obsesivamente en enfermiza y empieza a convertirse en peligrosa, es cuando se transforma en el primer pensamiento, al levantarse por las mañanas y el último, al acostarse. (Tengo que ir al gimnasio, tengo que llegar a una determinada talla de ropa, peso, medidas musculares, etc.). A lo primero se intentan convencer, que es solamente un poco, que no importa, que lo pueden manejar y que además, eso no hace daño a nadie. Después empieza la escalada, pues lo que hice ayer, ya no vale, pues fue muy poco. Hoy será un poco más. Posteriormente empiezan a insensibilizar su mente y su cuerpo, a las nuevas actitudes que va originando la adicción. Ejercicios más fuertes y por lo tanto más medicinas, más tiempo dedicado, etc. Incluso ignora cualquier herida que se haya producido en la mente al tomar conciencia de que aquello no estaba bien hecho. La mente va perdiendo el concepto de lo que es bueno y de lo que es malo, para la propia persona. 

La adicción a la vigorexia va borrando, todo lo que hay en la mente y solamente se enfoca en la adicción, originando que al dedicar tanto tiempo y energías a satisfacer esa adicción, ya no pueden competir con las otras personas en las cosas de la familia, estudios o profesionales. Se van apartando del grupo familiar y escolar, se van quedando atrás, solos con su adicción a la vigorexia, empezando poco a poco, su propia destrucción. Al final es en un grupo muy minoritario, en el que tienen que relacionarse, los de su gimnasio y poco más. 

Los adictos a la vigorexia, se ponen a la defensiva en cuanto les hablan del tema. Empiezan a buscar excusas justificativas y a ponerlas como barreras, para poder seguir practicando su adicción, o intentan esconderse para practicarla, cosa muy difícil pues los resultados saltan a la vista, de quien les ha conocido anteriormente. Para no verse solos enfrentados a esa adicción, terminan formando grupos de adictos a la vigorexia. En esos grupos se retroalimentan con sus justificaciones y hacen que salirse de ellos, sea mucho más difícil. 

Los que quieran comprobar si pueden prescindir de la adicción a la vigorexia, se pueden proponer pasar una semana sin hacer las cosas que esa adicción le pide, por ejemplo: no asistir al gimnasio, dejar las vitaminas, medicinas, inyecciones, comidas, bebidas y ropas relacionadas con la adicción. 

Los adictos a la vigorexia practican las horas de gimnasio o los deportes, hasta extenuarse, con tal de conseguir sus objetivos de remodelar o mantener la imagen física de su cuerpo. Se enfadan enormemente, cuando no pueden dedicar el tiempo deseado a esas actividades y no les importa ni las condiciones climáticas, ni el sufrimiento que les causa el ejercicio, ni el dejar las obligaciones familiares contraídas, ni la vida social, ni la preparación intelectual o profesional. Su único y principal objetivo, es modelar su cuerpo, que suele ser producto de su narcisismo. El culturismo es uno de los deportes, que más comúnmente está relacionado con este tipo de adicción. 

La vigorexia les produce muchas dificultades, para integrarse en sus habituales actividades familiares y sociales. Pasan más horas haciendo gimnasia que las que dedican a su familia. Son introvertidos y rechazan o les cuesta aceptar, su imagen corporal. Su obsesión con el cuerpo, no les permite aceptar su imagen corporal, siempre quieren modificarla hasta conseguir los parámetros deseados. Es muy parecido a lo que les sucede a los adictos a la anorexia. 

Cuando los adictos a la vigorexia rutinariamente, practican deportes hasta extenuarse, su organismo comienza a producir endorfinas para aliviar los síntomas, lo que les permite, poder continuar el deporte por más tiempo cada día, requiriendo cada vez una cantidad mayor de ellas, para poder soportar el dolor, al que deben prestar mucha atención, porque él es una señal de alarma de las posibles, consecuencias del sobre-entrenamiento, pero que no les lleve, al desarrollo de una verdadera adicción a las endorfinas y a sufrir sus serias consecuencias y para evitar que se produzcan lesiones, problemas orgánicos y desproporciones físicas. 

Otros problemas son los trastornos metabólicos, debido al desequilibrio en la alimentación, motivado por el consumo excesivo, de proteínas e hidratos de carbono y la poca cantidad de grasa, para favorecer el aumento de la masa muscular. También deben que tener en cuenta, que les producirán muchos trastornos en el organismo, como la masculinización e irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres, acné, problemas cardíacos, atrofia testicular, disminución de la formación de espermatozoides, retención de líquidos, etc. Equivocadamente, usan muchos anabólicos, creyendo que van a mejorar su rendimiento físico, incrementar el volumen y la fuerza de sus músculos, la agilidad y la resistencia. 

Los principales trastornos psicológicos, que se crean los adictos a la vigorexia son de tipo cultural, social y educativo. Por eso el tratamiento para su curación, debe enfocarse en modificar su conducta y perspectiva que tienen sobre su cuerpo, intentando disminuir su entusiasmo y la ansiedad por la práctica deportiva intensa, logrando que se interesen por otras actividades, menos nocivas para su cuerpo.

Como en la mayoría de los adictos a cualquiera de otras adicciones, desarrollan conductas de ansiedad y obsesivo compulsivas, repetitivas. Tienen que luchar contra ellas y muy pocas personas, reciben la atención y el  tratamiento multidisciplinar que necesitan para curarse. Por lo que hay que hacerles ver su problema y ayudarles a que se den cuenta, de que necesita ayuda y orientarles en dónde conseguirla.

Los adictos a la vigorexia, alivian sus frustraciones y bravuras, con las máquinas de hacer gimnasia, hasta el extremo de llegar a incomunicarse del mundo que les rodea. En los adolescentes aumenta mucho su agresividad.

40 Preguntas para determinar la adicción a la vigorexia: Con un poco de imaginación podrá adaptar estas preguntas sobre el gimnasio, la alimentación y la ingestión de medicinas. a los otros conceptos relacionados con la adicción a la vigorexia.

  1. ¿Cada cuanto tiempo se excede de los horarios, metas y cifras acordadas para practicar la gimnasia?
  2. ¿Con que frecuencia comprueba sus dimensiones, peso, IMC (Índice de Masa Corporal) aspecto, etc. de su cuerpo y las compara con las que se había propuesto conseguir?
  3. ¿Continuamente comienza dietas especiales para adelgazar?
  4. ¿Desatiende sus obligaciones de estudios, trabajo o familia, por estar más tiempo en el gimnasio?
  5. ¿En qué grado se encuentra su adicción a la vigorexia? ¿En el uno o en el diez?
  6. ¿Frecuentemente desperdicia oportunidades importantes de estudio, familia, profesional y social, por estar usando el gimnasio?
  7. ¿Ha buscado ayuda profesional, para resolver su problema de la adicción a la vigorexia?
  8. ¿Ha intentado alguna vez, dejar la adicción de la vigorexia y no ha sido capaz de ello?   
  9. ¿Ha intentado alguna vez, pasar menos tiempo en el gimnasio y no lo ha conseguido?
  10. ¿Ha prometido muchas veces, dejar la adicción a la vigorexia, pero no has podido cumplir?
  11. ¿Ha sido atendido alguna vez por problemas médicos, sicológicos o por otros profesionales, relacionados con la adicción a la vigorexia?
  12. ¿La adicción a la vigorexia, le ha dejado secuelas permanentes físicas, económicas, mentales, sociales, etc.
  13. ¿La práctica de la gimnasia le relaja o alivia la ansiedad, que le produce su adicción a la vigorexia?
  14. ¿Le remuerde la conciencia por gastar tanto dinero y tiempo en la adicción a la vigorexia y dejar al lado, otras cosas importantes?
  15. ¿Miente sobre los hábitos de comer y de hacer ejercicio, porque le da vergüenza y se siente culpable, de que no estar haciendo bien las cosas?
  16. ¿Pensar en la adicción a la vigorexia, le impiden concentrarse en sus estudios, trabajos o familia?
  17. ¿Piensa frecuentemente que tiene algún problema relacionado con la adicción a la vigorexia?
  18. ¿Por ir al gimnasio ha descuidado determinadas obligaciones escolares, profesionales, familiares o personales?
  19. ¿Prefiere pasar más tiempo en el gimnasio que con su familia, amigos, actos sociales, leyendo, escuchando música, etc.?
  20. ¿Se acuesta pensado en lo relacionado con la vigorexia, no concilia el sueño y se despierta con el mismo tema?
  21. ¿Se da cuenta en el caso de que lleve más tiempo en el gimnasio, que el que había previsto?
  22. ¿Se encuentra a menudo pensando en el gimnasio, cuando está estudiando, trabajando o haciendo vida familiar?
  23. ¿Se encuentra alguna vez pensando lo bien que lo pasará, la próxima vez que vaya al gimnasio?
  24. ¿Se evade de sus problemas de la vida real, cuando está en el gimnasio?
  25. ¿Se ha sentido nervioso o irritado, por no poder ir al gimnasio?   
  26. ¿Se irritado si tiene que interrumpir una sesión del gimnasio, por una obligación de los estudios, familiar o profesional?
  27. ¿Se siente ansioso, nervioso, deprimido o aburrido, cuando no está haciendo ejercicio en el gimnasio?
  28. ¿Se siente molesto cuando alguien le interrumpe, mientras hace gimnasia?
  29. ¿Se sienten mal porque le da vergüenza la talla de su ropa, su peso y proporciones?
  30. ¿Se vuelve receloso, cuando alguien le pregunta en qué emplea su tiempo libre? 
  31. ¿Sus familiares le han hablado de sus signos externos, relacionados con la adicción a la vigorexia?
  32. ¿Tiene miedo a que la vida sin gimnasio, sea aburrida?
  33. ¿Tiene miedo a subir de peso o de medidas corporales?
  34. ¿Tiene que destinar una gran parte de su prepuesto familiar o personal, en los gastos del gimnasio, alimentación, vitaminas, medicinas, ropas, etc. relacionadas con la adicción a la vigorexia?
  35. ¿Toma nota de las veces que su familia le recrimina, el tiempo dedicado al gimnasio?
  36. ¿Trata de ocultar a sus familiares, maestros, compañeros de trabajo, etc. cuanto tiempo pasa realmente en el gimnasio?
  37. ¿Usa mucho o poco de su tiempo libre, o del que quita a otras actividades u obligaciones necesarias, para asistir al gimnasio?
  38. ¿Utiliza dietas, ayunos, laxantes y diuréticos para adelgazar?
  39. ¿Va al gimnasio, hace determinadas dietas o ingiere las vitaminas para presumir ante los demás, del cuerpo que tiene?
  40. ¿Vomita voluntaria o involuntariamente la comida ingerida?

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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70 Preguntas relacionadas con la homosexualidad y el lesbianismo, que sus hijos adolescentes le pueden hacer

ESCUELA PARA PADRES

 70 Preguntas relacionadas con la homosexualidad y el lesbianismo, que sus hijos adolescentes le pueden hacer. 

  • Parejas de hecho, adopciones, ley natural, psiquiatría, genética, sociedad, moral, religión, etc.  
  • Páginas Web de interés 

Si cree que no se debe amar a los homosexuales y repudiar su pecado, no siga leyendo. 

2,381 Palabras. Tiempo de lectura 9:00 minutos

Algunos artículos relacionados:

La homosexualidad es una anomalía, consistente en la práctica e inclinación hacia la atracción y relación erótica, con personas del mismo sexo. 

Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Los homosexuales y lesbianas, son nuestros prójimos y por lo tanto tenemos que amarles, respetarles y comprenderles profundamente, con todo nuestro corazón, aborreciendo y repudiando, en su caso, el pecado homosexual. 

Los padres deben tener el criterio suficiente, para explicar a sus hijos este tema, en función de sus edades físicas, mentales y formación. Pero no dejen de comentárselo, pues es un tema que está en la boca de casi todos los adolescentes. Si los padres no lo hacen y bien, habrá otros desalmados que lo hagan y además, mal o muy mal. 

70 Preguntas relacionadas con la homosexualidad y el lesbianismo, que sus hijos adolescentes le pueden hacer: Parejas de hecho, adopciones, ley natural, psiquiatría, genética, sociedad, moral, religión, etc.   

  1. ¿Cuales son las características, de las más de 20 posibles orientaciones e identidades de género, desordenes y comportamientos sexuales, clasificados por las Naciones Unidas como: La homosexualidad, lesbianismos, transexuales, pedofilia, bestialidad, sadismo, exhibicionismo, necrofilia, zoofilia, etc.?
  2. ¿Debemos ayudar a los homosexuales y lesbianas, para que pongas los necesarios medios profesionales y puedan curarse?
  3. ¿Deben tener las personas la libertad de discriminar y rechazar a los homosexuales y lesbianas, que den mal ejemplo a la sociedad, con sus prácticas pecaminosas?
  4. ¿Depende la moralidad de los actos humanos, de lo que opine la mayoría, de lo que a cada uno le convenga o de lo que manda la moral?
  5. ¿Es el porcentaje de homosexuales en la sociedad menor al 2 por ciento?
  6. ¿Es homosexual el que sufre una desviación, del instinto sexual natural, aunque no sea un pervertido, ni tenga aversión hacia la relación heterosexual?
  7. ¿Es la actual cultura homosexual, la voluntad deliberada de justificar y hasta de exaltar, el comportamiento homosexual?
  8. ¿Es la homosexualidad un problema y por lo tanto, tienen que tratarlo como tal y no como un estilo de vida o una justificación, para las acciones de sodomía?
  9. ¿Es lo mismo “tendencia homosexual” que “conducta homosexual”?
  10. ¿Es lo mismo el homosexual por vicio voluntario, que el que sufrió el impacto de una desgraciada experiencia en su infancia?
  11. ¿Es pecado la anormalidad de la homosexualidad, si no se ejerce la conducta homosexual?
  12. ¿Es moral ser “orgullosamente homosexual” (el orgullo gay), o es un contrasentido, estar orgulloso de algo malo?
  13. ¿Es una clase de dictadura la “Inquisición Rosa”, que persigue a los que no son o piensan como los homosexuales o lesbianas?
  14. ¿Están haciendo hoy los homosexuales, una gran presión en los gobiernos y en los medios de comunicación, para convencerles de que sus “uniones de hecho”, mejor llamadas homomonios, se consideren auténticos matrimonios, como los de las personas heterosexuales?
  15. ¿Hay algún estudio científico serio, que pueda demostrar que el homosexualismo y el lesbianismo, son factores hereditarios, genéticos, biológicos, hormonales, neurológicos o cerebrales, y que por lo tanto su actividad es un derecho?
  16. ¿Hay hoy una tendencia a presentar como normal, las aberraciones más grandes como son la pedofilia y la zoofilia?
  17. ¿La Iglesia Católica distingue entre la tendencia y la práctica homosexual, cuando esta última, es inaceptable por ir contra la naturaleza humana?
  18. ¿La palabra lesbiana viene, del nombre de la antigua isla griega de Lesbos y es la que califica, a las mujeres que tienen el aberrante vicio de saciar su apetito sexual, con otras mujeres?
  19. ¿Los homosexuales suponen un porcentaje muchísimo más alto, entre los pederastas, que entre los heterosexuales?
  20. ¿Produce la homosexualidad la pérdida de control mental, motivada por las drogas, el alcohol, el dinero y el chantaje, junto a factores ambientales y de educación familiar o social?
  21. ¿Puede existir un atractivo platónico o de amistad entre dos hombres o dos mujeres, sin que se les considere homosexuales o lesbianas?
  22. ¿Reconociendo el problema, pueden cambiar de vida los homosexuales, con asesoramiento y reorientación profesional, religiosa y médica, si intentan eliminar los deseos y tentaciones perniciosas que dominan sus vidas?
  23. ¿Se debe aceptar a la persona homosexual, que lucha por dominarse, para evitar su actuación o comportamiento de sodomía?
  24. ¿Se debe clasificar como peligrosidad social, el ejercer la homosexualidad con el agravante de la corrupción de menores?
  25. ¿Se debe denominar “socialmente peligroso” al homosexual, que domina su tendencia, y que no es corruptor o pervertidor de menores, ni degradante o un escándalo público?
  26. ¿Se debe diferenciar a los homosexuales auténticos, que no tienen ningún interés en corregirse, con el hombre de apariencia feminoide, de la cual posiblemente no sea responsable y que puede no ser homosexual?
  27. ¿Se debe ser comprensivo con el pecador, pero aborrecer el pecado?
  28. ¿Se debe tratar de que los homosexuales y lesbianas, abandonen sus prácticas sodomitas, en lugar de marginarles?
  29. ¿Se llama sodomitas a los homosexuales en relación a lo que pasó en Sodoma y Gomorra?
  30. ¿Se puede hacer reversible una tendencia homosexual, a base de luchar contra ella, con los medios profesionales adecuados, que eviten caer en las prácticas homosexuales?
  31. ¿Se pueden medir los trastornos fisiológicos de los homosexuales?
  32. ¿Son responsables los homosexuales de sus tendencias consentidas, y de sus propios actos, voluntariamente realizados?
  33. ¿Son transexuales los que se cambian los órganos genitales, por gusto personal, pero no para corregir un defecto del cuerpo?
  34. ¿Tienen que dominarse los homosexuales de sus instintos, lo mismo que hacen los casados, con otras mujeres u hombres, que le apetecen?
  35. ¿Tienen los homosexuales y lesbianas, la opción de modificar su inclinación, aunque no la hayan escogido, o están inevitablemente obligadas a practicarla?
  36. ¿Tienen los padres y la sociedad, el derecho a impedir el proselitismo, las prácticas y los escándalos, producidos por los maestros y líderes homosexuales, que después resultarán muy difíciles eliminar?
  37. ¿Es bueno educar a los jóvenes en las virtudes y valores humanos, especialmente en la castidad y abstinencia, para ayudarles a superar los problemas relacionados con el sexo?
  38. ¿Es la educación familiar y el ejemplo, lo que más influye sobre los hijos, principalmente en sus edades tempranas, para que puedan distinguir lo que es el homosexualismo y el lesbianismo?
  39. ¿Es perniciosa para los jóvenes, la actual y exagerada libertad sexual, que termina produciendo tantos homosexuales y lesbianas?
  40. ¿Influye en los hijos el haber sufrido en los primeros años abusos sexuales o violaciones, realizadas por los padres o familiares, para que de mayores aparezcan las tendencias homosexuales?
  41. ¿Influyen las relaciones familiares en las hijas, con madres necesitadas de afecto, frías y muy exigentes, para que al llegar a adultas, tengan una conducta lesbiana?
  42. ¿Influyen las relaciones familiares en los hijos con padres hostiles, distantes, violentos, alcohólicos, etc. para que al llegar a adultos, tengan una conducta homosexual?
  43. ¿La desviación hacia la homosexualidad, puede provenir de causas morales, psicológicas, afectivas, sociales, o del clima educativo familiar y social, de los primeros años de la vida?
  44. ¿La legalización de las parejas homosexuales, va en contra de la naturaleza humana y corrompe la conciencia moral ciudadana?
  45. ¿Son intolerantes, los que no aceptan el ejercicio de la sodomía?
  46. ¿Cuál es la definición clínica y legal, de la expresión “orientación sexual”?
  47. ¿Debe practicarse la objeción de conciencia, ante las situaciones del matrimonio del mismo sexo, aunque éste sea reconocido por las leyes injustas, de algunos gobiernos?
  48. ¿Deben ser castigadas las empresas, que no quieran hacer negocios con ese grupo de personas o que les nieguen como empleados, los beneficios sociales a sus parejas?
  49. ¿Deben ser castigadas las escuelas y organizaciones religiosas o civiles, por no querer contratar a maestros homosexuales, a lesbianas, a transexuales, a travestís, etc. ni a lideres que manifiesten públicamente sus inclinaciones sexuales?
  50. ¿Por qué los gobiernos no conceden los mismos derechos civiles, que a las “parejas de hecho”, a dos hermanos o a dos personas que viven juntos y expresamente, no quieren declararse homosexuales?
  51. ¿Pueden las leyes penalizar a las personas u organizaciones, que por sus creencias religiosas o sociales, ejerciten su derecho moral a la objeción de conciencia, sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, o hacia las conductas que impliquen desórdenes sexuales?
  52. ¿Pueden las leyes prohibir la discriminación, con base en la orientación sexual, de género o estatus matrimonial?
  53. ¿Se deben aceptar ética y moralmente los derechos civiles, ciudadanos y los comportamientos de las personas homosexuales?
  54. ¿Se debe admitir la aprobación legal, de la práctica homosexual y del lesbianismo?
  55. ¿Se debe auto defender la sociedad y los padres de familia, del contagio tan devastador, pernicioso y destructivo para el presente y el futuro, de la perversión voluntaria de algunos homosexuales?
  56. ¿Se deben equiparar las aberrantes uniones de homosexuales y lesbianas, que van en contra de la ley natural, a los matrimonios entre personas de distintos sexos?
  57. ¿Se debe obligar por ley a los ciudadanos, a aceptar y compartir otras opiniones relacionadas con la homosexualidad y el lesbianismo, o solamente que todos se respeten mutuamente?
  58. ¿Se puede legitimar por el Estado, el mal moral de las uniones entre homosexuales?
  59. ¿Son contrarios a la ley natural los actos de sodomía?
  60. ¿Tiene algo que ver la realización del acto del sexo, entre dos homosexuales, con la generación de vida, de un matrimonio heterosexual?
  61. ¿La homosexualidad es una enfermedad psiquiátrica y egodistónica, catalogada por la Organización Mundial de la Salud, OMS?
  62. ¿Es cierto que los homosexuales y las lesbianas, no tienen estabilidad familiar,  cambian muchísimas veces de pareja y de situación en ella, lo que complica la educación de los hijos adoptados, al obligarles a convivir con tantos supuestos padres y madres diferentes?
  63. ¿Influye en los niños la tendencia hacia la homosexualidad, cuando son adoptados por parejas homosexuales o lesbianas?
  64. ¿Los niños adoptados por parejas de homosexuales o lesbianas, reciben daños irreparables?
  65. ¿Se puede evitar la homosexualidad y el lesbianismo, cuando a los niños y a las niñas se les educa a cada uno como es, sin unificar sus roles?
  66. ¿Se puede legitimar por el Estado, el que las parejas de homosexuales, cometan el despropósito de adoptar niños, aun sabiendo que atentan contra sus derechos y los traumas psíquicos, que les producen en el presente y en el futuro, al entre otras cosas, compararse con los otros niños que tienen padre y madre?
  67. ¿Tienen alteraciones emocionales los niños criados por homosexuales?
  68. ¿Si te enteras que tu hermano o un buen amigo es homosexual, debes aceptarle o rechazarle, sabiendo que tu ayuda y amistad, puede servirle para mejorar su situación?
  69. ¿Si un hijo homosexual o lesbiana, pide a sus padres poderles visitar un fin de semana con su pareja, deben aceptarles o rechazarles, para demostrarles que aman a la persona, aunque objeten su comportamiento pecaminoso?
  70. ¿Si un hijo homosexual o lesbiana pide a sus padres que asistan a su matrimonio (homomonio) civil, deben rechazar la invitación, para demostrar que no están de acuerdo con esa decisión antinatural? 

Algunas referencias para obtener respuestas, muy claras, a las preguntas indicadas anteriormente: 

La Iglesia Católica, a través de organizaciones como http://www.courage-latino.org/ puede ser un instrumento de ayuda, para cambiar de actitud. Courage Latino tiene grupos y comunidades de hombres, mujeres y para padres, amigos y familiares en varios países. Pueden escribir a: consultas@courage-latino.org 

Courage Latino http://www.courage-latino.org/  es un apostolado de la Iglesia Católica, para brindar atención espiritual, a personas que viven una condición de atracción al mismo sexo y que buscan vivir en castidad, encontrando un sentido para su vida. Es reconocido por el Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede y la Conferencia del Episcopado Mexicano. 

Las 5 metas de Courage Latino: 

  1. (Castidad desde el corazón) Tener vidas castas, de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica, acerca de la homosexualidad.
  2. (Crecimiento Espiritual) Dedicar la propia vida a Cristo, a través del servicio a otros, la lectura espiritual, la oración, la meditación, la dirección espiritual individual, asistencia frecuente a Misa y la recepción asidua de los sacramentos de la Reconciliación y la Santa Eucaristía.
  3. (Comunidad) Fomentar un espíritu de compañerismo, en el cual todos puedan compartir pensamientos y experiencias y así, asegurar que nadie tenga que enfrentar los problemas de la homosexualidad solo.
  4. (Servicio) Estar consciente de la verdad de que amistades castas, no son solamente posibles, también necesarias, en una vida cristiana casta y obrando así, proveer ánimos al formarse y sostenerse unos a otros.
  5. (Testimonio y Misión)Tener vidas que puedan servir, como buenos ejemplos para otros.  

4 Artículos muy recomendados por la organización Courage Latino: (Para leerlos, hacer clic en cada uno) 

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La adicción al trabajo “workaholism” de los padres, reflejada en la mala educación de su familia

ESCUELA PARA PADRES

La adicción al trabajo “workaholism” de los padres, reflejada en la mala educación de su familia. 

  • 12 Cuestiones para compatibilizar el tiempo de trabajo, fuera y dentro del hogar
  • 10 Pasos para solucionar ésta u otras adicciones:  

2,540 Palabras. Tiempo de lectura 9:00 minutos 

Algunos artículos relacionados:

Cuando a los padres no les queda más remedio que trabajar muchas horas, para cubrir las necesidades de su familia, no se puede considerar que sean workalcoholics. Palabra formada por Work (trabajo) y alcoholic (alcohol). Lo hacen debido a que sus ingresos normales, no les permiten satisfacer las mínimas obligaciones contraídas con su familia. En algunas ocasiones, lo hacen periódicamente o en determinadas situaciones, debido a que se lo exigen en los trabajos, y no pueden negarse o para tener unos ingresos extraordinarios, y dedicarlos a determinados objetivos. 

Tener trabajo es un privilegio en algunas épocas, que los padres deben procurar mantener, aunque tengan que hacer esfuerzos extraordinarios en la familia y en el estilo de vida, pero sin perder el norte, de lo que es importante e indispensable y lo que es superfluo. La colaboración con el otro cónyuge y los hijos, sirve para organizar mejor las tareas familiares y el tiempo disponible de los padres, para la educación de los hijos. 

Los adictos al trabajo, “workalcoholics”, pueden estar tan enfermos como los alcohólicos, los drogadictos, los ludópatas (adictos a las compras o al juego), los cleptómanos (adictos al robo), vigorexia (adictos al deporte y al culturismo), etc. Conllevan adicción y compulsión. Requieren en primer lugar, darse cuenta de que tienen un problema importante y en segundo lugar, hacer un esfuerzo para ponerse en manos de los profesionales, con el fin de que les ayuden a curarse. Es muy difícil bajarse de ese tren de vida, que suele producir la adicción al trabajo, sobre todo, si permite ganar mucho dinero. Desgraciadamente, terminan pagando un precio muy alto, en su vida personal y en la educación de sus hijos. 

Algunos padres mantienen la adición al trabajo excesivo, para conseguir o aumentar el poder sobre los empleados, clientes o proveedores, tener influencia social o económica, por vanidad, para darse importancia ante la sociedad, aunque suponga el evadirse de las obligaciones familiares. También lo suelen hacer, para llevar una doble vida, amparada por la fachada que proporciona el exceso de tiempo, dedicado al trabajo. Para su propio beneficio personal, pues aparentan una importancia profesional ante sus jefes, compañeros o familia. Para aislarse de los problemas inherentes a tener que educar a su familia, sin importarles sus compromisos y obligaciones morales adquiridas con ellos, etc. 

Los adictos al trabajo no se dan cuenta, que no dejan tiempo para educar a los hijos, conviviendo con ellos y dedicándoles el mayor tiempo posible, y de la mejor calidad que pueden. Cuando después del excesivo trabajo, llegan a sus casas tan cansados física y mentalmente, que ya no les quedan energías, para dedicárselas a su familia. De ahí que muchos hijos ven a sus padres, simplemente como proveedores económicos y no como padres educadores. Por mucho que les quieran dar a sus hijos, todo lo materialmente posible, si por culpa del excesivo trabajo (workaholism) no les dan lo que necesitan, tendrán unos hijos mal educados. Algunos padres están tan ocupados en intentar dar a sus hijos lo que no tienen, que no les queda tiempo para darles lo que tienen, que es amor, comprensión, formación y educación. 

La  adicción al trabajo es uno de los mecanismos, por el que algunos padres se escapan de la realidad de la vida y de las obligaciones, que voluntariamente asumieron y se comprometieron a cumplir. Empiezan la adicción al trabajo, por escaparse del aburrimiento o del agobio de las actividades familiares, pues creen que están atrapados en algo, que no han buscado o que desconocían. No encuentran la belleza y las satisfacciones de hacer crecer y formar una familia, en la práctica de las virtudes y valores humanos. Tienen que aprender a rechazar ese aburrimiento, pues solamente se aburren, los que no tienen capacidad de hacer las cosas y tienen que esperar, a que otros sacudan sus mentes. 

Una de las soluciones, para paliar los malos efectos del excesivo trabajo de uno de los cónyuges, es intentar establecer, si fuera posible con el otro cónyuge, la esposa en la mayoría de los casos, unos horarios de trabajo parcial, durante el horario escolar, para que ella, pueda estar en la casa cuando los hijos salen de la escuela. De esta manera puede ayudar económicamente, con los ingresos del presupuesto familiar, para que el esposo, no tenga necesidad de estar tanto tiempo trabajando y pueda atender mejor a los hijos, cuando llega del trabajo. Intentar conciliar buscando el equilibrio entre el trabajo de cada uno de los cónyuges, los ingresos, el tiempo para la educación de la familia, el tiempo de ocio, etc. 

Un niño decía que cuando fuera mayor, no quería ser ni bombero, ni maestro, ni policía, ni médico, ni nada. Quería ser como la pantalla del televisor, para que sus padres le escucharan, le atendieran y dejaran todas sus actividades y que estuvieran pendientes de lo que les quería decir. Su hermano dijo que cuando fuera mayor, tomaría todos los ahorros de su hucha y los entregaría a su padre, para comprarle, aunque nada más fuera media hora de tiempo, al precio que le pagaban en su trabajo. Con esas expresiones, los hijos  quieren decir que están muy solos, que nadie les hace caso, que les cuiden, que les tengan en cuenta, que están fuera de las vidas de los padres. 

Los padres pueden llegar a perder la patria potestad de sus hijos, si reiterativamente demuestran desinterés y abandono por ellos, aunque intenten alegar, que es debido a la excesiva e innecesaria dedicación al trabajo. A esta situación los profesionales le llaman «negligencia por omisión del deber» y la califican, como malos tratos. Cuando se produce este tipo de abandono, por parte de los padres, se suele desencadenar una espiral de violencia, donde los hijos se vuelven agresivos, insultantes, vagos, desinteresados por los estudios, etc. 

Los padres siempre echan la culpa a los hijos, de su comportamiento. Se sienten víctimas de una injusticia, pues han dado todo por ellos y solo reciben disgustos. Pero llega el momento de asumir su verdadero sentimiento de culpa, han dado a los hijos todo lo material, con excepción de lo que los hijos necesitan con mas intensidad, tiempo de dedicación. 

Algunos padres, sin ninguna necesidad, incluso llevan a la casa el trabajo que les ha quedado pendiente o algunas cosas, para poder encerrarse en su habitación y aislarse de la convivencia y educación de los hijos. Luego se limitan a echar la culpa a los hijos, sintiéndose victimas de una injusticia y suelen decir: Encima de que me mato a trabajar para beneficio de ellos, dicen que los tengo abandonados. 

Hay otros padres que por no ir a la casa, después del trabajo, para dedicarse a la educación de sus hijos, se autojustifican asistiendo a reuniones interminables en el trabajo, actos sociales, organizaciones de voluntarios, tertulias en los bares con sus amigos y un largo etcétera. 

La administración del tiempo de los padres, tiene que estar muy bien realizada, para que se distribuya entre: Trabajo, familia, esparcimiento, crecimiento personal, religioso y profesional, etc. Procurando dedicar a estas actividades, la cantidad y calidad conveniente en cada caso. 

Las madres que trabajan muchas horas fuera del hogar, tienen una carga extra emocional y real, a la hora de ejercer su rol de madre en el hogar, pues compaginar su trabajo exterior, formación, crecimiento personal con la educación familiar, es muy difícil, pero no imposible. Incluso se sienten frustradas y preocupadas, porque dicen que no tienen tiempo ni energías para tener y criar hijos, a pesar de que conocen que su tiempo de fecundidad se les pueda pasar.

12 Cuestiones para compatibilizar el tiempo de trabajo, fuera y dentro del hogar:  

  1. Armonía entre el tiempo y el esfuerzo dedicado al trabajo y el tiempo ofrecido a la educación de la familia.
  2. Compartir algunas actividades con otras familias, para hacer el tiempo más eficiente y agradable y así poder quitar estrés, a determinadas situaciones, como es el recoger a los hijos de la escuela, llevarles a clases especiales, realizando grupos para estudiar, etc.
  3. Desechar el sentido de culpa injustificada, pues eso impide, ver con claridad las soluciones a los problemas que se han presentado, voluntaria o involuntariamente.
  4. Equilibrio mental soportado con mucha paciencia, amor y comprensión, de cada una de las situaciones que se vayan presentando, intentando huir de histerismos, brusquedades, enfados, etc.
  5. Evitar el semi abandono familiar, pero compensado con toda clase de regalos, para acallar la conciencia y el chantaje que pudieran hacer los hijos, por la dejadez hacia ellos.
  6. Irradiar y transmitir a los hijos felicidad y no angustia, ya que el cónyuge y los hijos, están pendientes de cuál es la imagen que presenta, a la llegada del trabajo.
  7. Organización de un tiempo y un sitio, para cada cosa.
  8. Petición de colaboración a todos los que puedan ayudar: Hijos, cónyuge, familiares cercanos, amigos para compartir tareas con los hijos, etc.
  9. Planificación con la mayor anticipación posible, de todas las actividades familiares, incluso agrupando determinadas tareas, en días señalados.
  10. Positivismo, al inculcar a los hijos y al cónyuge, que el esfuerzo del trabajo realizado, es para la mejora en la calidad de vida de la familia, lo que se puede realizar, gracias a la colaboración de todos, aunque en algunos momentos suponga sacrificios, pero siempre estará a favor, de los mejores intereses familiares.
  11. Proyectar serenidad aun en el caso, de no poder llegar a todos los sitios. Se llega donde se puede y mucho más, cuando existe una buena planificación.
  12. Realizarse primeramente con la familia, en beneficio propio y de ella, así será mucho más fácil, realizarse profesionalmente. 

Los padres helicópteros, son los que siempre están revoloteando, cerca del alcance de sus hijos. Prestan demasiada atención a los problemas y experiencias de sus hijos, sobreprotegiéndolos, lo necesiten o no. Se creen los superpadres, pero cuando ven que no pueden llegar a serlo, porque están metidos de lleno en el workaholismo se frustran, y abandonan la educación de los hijos, pensando que la adicción al trabajo, les produce más satisfacciones. 

Los adictos al trabajo, workaholics o ergomaníacos, suelen ser tan obsesivos y compulsivos, que incluso disfrutan de su trabajo, en una forma masoquista, aunque les vaya enfermando o matando. Lo utilizan como manera de escapar, de lo que temen o no les gusta, transformando su vida en una continuidad de trabajo, ignorando sus obligaciones, de educar a la familia. Son personas controladoras, de todo lo que ocurre a su alrededor, que esperan la perfección en el comportamiento de su familia, aunque no dediquen su tiempo para educarla. Son impacientes e irritables, lo que les impide delegar tareas, relajarse, ni divertirse. No se suelen dar cuenta de su adicción y si no hacen nada para solucionarla, incluso pueden transmitirla a sus hijos como un vicio, además de hacer la vida muy difícil, a todos los que tiene a su alrededor, en el trabajo y en la familia. 

El excesivo número de horas e intensidad, dedicada al trabajo puede estresarles y quemarles, produciéndoles el llamado burn out (quemarse en el trabajo) o «el dolor que otros aplauden». Algunos creen que lo solucionan, recurriendo a estimulantes, principalmente en bebidas o pastillas con mucha cafeína y azúcar u otras medicinas peligrosas, compradas sin receta médica, porque ni se atreven a contárselo al médico, hasta que ya es demasiado tarde o les llega un aviso de enfermedad o de rotura familiar. Algunas veces lo hacen, porque sus jefes les dicen “Trabaja fuerte, que algún día todo esto será tuyo” Y ellos se lo creen, porque les conviene justificarse ante si mismo y la familia. No se dan cuenta, que en cuanto en la empresa vean que ya lo han quemado, lo sustituirán por otro mas barato, más joven y posiblemente con más conocimientos. Nadie le agradecerá la excesiva dedicación que tuvo hacia la empresa. Incluso las amistades, profesionales o sociales, desaparecerá cuando ya no se miembro del club de empleados imprescindibles. La rentabilidad de cada puesto de trabajo, es así. Al final sólo habrá conseguido, tener una familia destruida. 

La salud y la familia son más importantes que el trabajo. Hay que trabajar para vivir y no vivir para trabajar, aunque a algunos adictos al trabajo, ignorando que lo son, les aterren y depriman el tiempo libre de trabajo, que deberían dedicar a la familia, pero tienen miedo a los conflictos y a tener que resolver problemas, de la educación de los hijos y de convivencia, con el cónyuge. Prefieren hacer como los avestruces, esconder la cabeza debajo del ala. Aunque algunas familias, aceptan la adicción al trabajo de los padres, porque aparentemente les proporciona muchos beneficios, sin darse cuenta de lo que pierden, a corto y largo plazo. 

10 Pasos para solucionar ésta u otras adicciones:  

  1. Admitirlo hoy, pública y familiarmente la existencia del problema.
  2. Reconocer los daños producidos al otro cónyuge, a los hijos y a la familia.
  3. Aceptar que una persona sola, no puede solucionarlo y que necesita la ayuda de otros.
  4. Ponerse en comunicación con asociaciones o expertos, que puedan ayudarle a eliminar la adicción, con los métodos adecuados a su caso, ya experimentados.
  5. Cambiar el estilo de vida en las cosas relacionadas con la adicción.
  6. Hacer un plan de tiempos y actividades familiares y profesionales, relacionado con la propia salud física, mental y emocional.
  7. Ponerse los controles necesarios, para medir el desarrollo de los métodos empleados.
  8. Comprobar la mejora de la calidad de vida y estado emocional del cónyuge, hijos y familia.
  9. Reconsiderar el número de veces y la intensidad de las puestas en pie y no de las caídas en la adicción.
  10. No tener miedo a poner en práctica las soluciones, y no dar ni un paso atrás, sobre el terreno ganado a la adicción. Siempre adelante.

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La indiscutible autoridad de los padres para educar a los hijos

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La indiscutible autoridad de los padres para educar a los hijos

 2,873 Palabras. Tiempo de lectura 11:00 minutos 

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¿Tienen los padres el derecho y la obligación de mantener su autoridad, sobre la educación de sus hijos? 

La autoridad de los padres, de hecho y de derecho, les viene dada, por la ley natural y avalada por las leyes civiles de cada país, también contemplada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. No es una potestad de dominación, para esclavizar a los hijos, que conlleve una obediencia y subordinación ciega. Es un derecho y un deber, unidos a una serie de obligaciones. Los padres tienen una indiscutible e irrenunciable autoridad moral, legal y social sobre sus hijos, que comienza desde que están en la cuna y continua mientras estén bajo su patria potestad, sigan viviendo en el hogar familiar o no se hayan emancipado legalmente. 

La autoridad de los padres no termina, hasta que los hijos salen del hogar familiar o pierdan la patria potestad sobre ellos. Los padres no son amigos de sus hijos, son sus padres y por eso pueden y deben ejercer plenamente, su autoridad. 

¿Tienen los hijos la obligación de obedecer la autoridad de sus padres? 

Los hijos reconocen la autoridad moral de inmediato, incluso antes de saber razonarla. La autoridad no es un fin en sí mismo, sino que exigir su cumplimiento tiene como meta, el que los hijos alcancen la madurez precisa, para ejercitar su libertad de modo responsable. La autoridad se tiene que apoyar en el cariño y la coherencia. La razón por la que los padres ejercen la autoridad, es la de lograr el máximo desarrollo que su hijo pueda alcanzar. 

Los padres primero deben ejercer la autoridad educacional, en lo que sus hijos son, en lo que hacen y en lo que dicen. A los hijos hay que enseñarles a discernir lo que está bien y lo que está mal. La autoridad debe enseñarse a los hijos desde la cuna, al no darles todos los caprichos que piden, sino únicamente, lo que es mejor para ellos. Los hijos saben hacer chantaje emocional, en cuanto ven la menor debilidad, en la autoridad de los padres. 

9 Situaciones donde algunos hijos no aceptan la autoridad de los padres: 

  1. Cuando existen fuerzas o situaciones externas, ajenas o no a los padres, que los hijos aprovechan para eludir la autoridad de los padres, como es en los casos de separaciones, divorcios, noviazgos prematuros, presiones sociales, etc.
  2. Cuando la autoridad de los padres, es impuesta violentamente por la fuerza y no ganada con el buen ejemplo, la persuasión o la negociación, a no ser que sea, en situaciones límites, donde esté en juego el futuro físico, religioso, económico o legal de los hijos. La autoridad impuesta por la fuerza, produce rebeldía.
  3. Cuando la autoridad de los padres, es tan intolerante con los hijos, que considera que toda desobediencia o indisciplina, debe resolverse con castigos, incluso incongruentes o desproporcionados, a la falta cometida o a la persona que lo hizo. Sin tener en cuenta, algunos aspectos de la tolerancia  Ese tipo de autoridad produce temor, y casi nunca sirve a los hijos como aprendizaje.
  4. Cuando la autoridad de los padres, no está perfectamente clara y bien definida. A los hijos les entran las inseguridades, sobre lo que es correcto o incorrecto, lo que está permitido y lo que no. Por lo tanto, algunos suelen preferir desoír las llamadas de autoridad de los padres, en función de posteriormente discutir las instrucciones recibidas, o en su caso manipular a los padres con mentiras, medias mentiras, verdades o medias verdades.
  5. Cuando los hijos perciben, que los padres han perdido la capacidad intelectual, el prestigio, la legitimidad y las cualidades de líderes familiares, al cejar en sus obligaciones de guiar y educar a la familia, debido a que dedican su tiempo y energías en otras cuestiones, como las dedicadas al excesivo deporte o juegos, al inmoderado trabajo innecesario (Workaholism), a organizaciones voluntarias para presumir, etc.
  6. Cuando los padres han ido permitiendo, que los hijos vayan tomando poco a poco, pequeñas cuotas de poder, sin llamarles la atención. Los padres no han considerado que, han ido estirando del sutil hilo, que supone aceptar la filiación, hasta que los hijos han terminado de romper la cuerda existente, entre la autoridad y la obediencia. Las pequeñas desobediencias, realizadas sin ninguna consecuencia educativa, han ido minando la autoridad de los padres.
  7. Cuando los padres han roto las condiciones que soportan la verdadera autoridad, como son el buen ejemplo, la honestidad, la ecuanimidad, la justicia, etc. Su mal comportamiento familiar o social, les ha descalificado para poder ejercerla. Más bien, parece que los hijos tienen que poner autoridad, ante los desmanes de sus padres.
  8. Cuando padres e hijos, han entrado en una dinámica de rivalidad y testarudez y han provocado enfrentamientos, irritabilidad, agresividad, crítica destructiva, rebeldía y oposición, lo que dificulta la convivencia familiar y no se consiguen buenos resultados, para la autoridad de los padres.
  9. Cuando los hijos son educados en instituciones laicas, donde se les adoctrina en contra de la educación familiar, que reciben en sus hogares, alegando motivos políticos, sectarios o de ideologías anti familiares. 

¿La autoridad de los padres es beneficiosa para los hijos? 

Siempre, cuando es bien ejercida, pues permite que los hijos queden preparados para los innumerables peligros que les acecharán en la vida. Los padres no pueden renunciar a ejercer su autoridad, porque privarían a sus hijos de la capacidad de educarse, para enfrentar a su futuro. La vida muestra a muchos hijos, que se han rebelado contra la autoridad de los padres y se les nota inmediatamente, su falta de preparación ante los problemas que tiene la vida. Los padres con una autoridad bien ganada y ejercida, pueden educar mejor a sus hijos, que los padres que dejan a criterio de los hijos, el obedecer o desobedecer, según sean sus apetencias. 

¿Pueden los padres desanimarse o rendirse, ante las permisivas modas y ambientes que los hijos esgrimen, para justificar sus actitudes o peticiones? 

Los padres tienen que saber separar las cosas razonables, de las exigencias y las manipulaciones de los hijos, para no caer en la trampa, de que toda la comprensión esté en los padres y todas las exigencias en los hijos. También tienen que saber resistir, ante los signos externos de la baja tolerancia a la frustración y dificultades de los hijos, y a su innata impaciencia. Con el paso del tiempo, los hijos sabrán agradecer la lucha titánica de los padres, que asumiendo su verdadera autoridad y responsabilidad, cuando evitaron comprar la paz familiar, en lugar de ceder dónde y cuándo no debían hacerlo, en beneficio de los hijos. 

8 Características de la autoridad de los padres:  

  1. Tener un lenguaje apto para cada situación.
  2. Tener unos limites muy claros, de los que no se puedan sobrepasar: No puede ser ni dictatorial, ni injustificada, ni permisiva, ni aleatoria.
  3. Tener la habilidad, para no producir temor, pánico, terror, miedo, intimidación, etc.
  4. Tener un buen contenido y unas formas de llevarlo a cabo, llenas de seguridad y firmeza, que sean fáciles de comprender y posibles de realizar.
  5. Tener la claridad para dar certeza en su presentación, cumplimiento y consecuencias.
  6. Tener la nitidez, para que no sea o parezca confusa y fácil de esquivar.
  7. Tener justicia, equidad y coherencia, entre lo que se exige y lo que se puede cumplir.
  8. Tener la tranquilidad de que sus hijos, van a crecer en libertad y no se van a frustrar, traumar o perder su autoestima, porque no les dan lo que esté de moda. 

¿Para que sirve la autoridad de los padres? 

Los padres se equivocan si siguen la tendencia general, de ser permisivos con su autoridad. Es cierto que tienen que tener mucha paciencia y cariño, pero también mucha firmeza, para explicar las razones que soportan su autoridad. No es menos ciertos, que algunas veces tendrán que dejar ganar a los hijos, para que cuando sean más mayores lo entiendan. Los padres deben saber distinguir bien, entre los hijos que les necesitan y los que les utilizan o manipulan, cuando tienen que ejercer su autoridad. Hay una propensión en algunas sociedades excesivamente permisivas, a evitar cualquier conflicto de autoridad, entre padres e hijos. Algunos padres prefieren ceder, incluso en cuestiones graves, con tal de no ver las caras largas de los hijos, dejándoles hacer lo que quieran, para evitar que les clasifiquen de anticuados o de diferentes, a los padres de sus amigos. 

¿La autoridad de los padres conlleva premios y castigos? 

Estos deben ser proporcionados y justos, pero no deben ser utilizados como los principales  métodos de educación. Deben utilizarse como herramientas, para persuadirles de las conductas y acciones, que los hijos deben y no deben realizar. La autoridad es una actividad de los padres, que siempre tienen que estar en alerta, aunque sea muy difícil aprender a practicarla, sobre todo en los momentos de cansancio, preocupaciones y de enfados. La autoridad de los padres, no es enemiga de la libertad y de la independencia de los hijos, que con su madurez deben merecerlas y alcanzarlas. 

¿Es renunciable o negociable la autoridad de los padres? 

La autoridad de los padres no es renunciable, ni negociable, en las cosas importantes de la educación de los hijos. Tienen que ganarla día a día, con su ejemplo y grandes dosis de conocimiento, y nunca la pueden perder. No es una cosa que viene en los manuales de criar a los hijos, pues cada día aparecen nuevas situaciones y tienen que estar al día. El norte deben tenerlo muy claro, pues no pueden educarles sin un proyecto educativo, unos objetivos bien claros y una buena brújula, que indique las desviaciones, para hacer las correcciones. Para algunos padres, será más fácil decirles que si, a decirles que no. Pero decirles que no, algunas veces da una gran paz interior, por las consecuencias que se han podido evitar, con ese no. Padres, sean valientes, no tengan miedo a educar bien a sus hijos, aunque que tengan que emplear su autoridad para hacerlo, las recompensas son grandísimas. 

8 Casos de autoridad ajena a la de los padres: 

  1. La de las personas mayores.
  2. La de los agentes del orden, policías, militares, jueces, empleados públicos, etc.
  3. La de los maestros, educadores y otros profesionales de la educación.
  4. La de los profesionales: médicos, abogados, ingenieros, etc.
  5. La de los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión profesada.
  6. La de exigir el pago de impuestos.
  7. La de hacer cumplir las leyes justas o injustas, sean civiles, religiosas o militares.
  8. La que tienen todas las personas a ejercer el derecho de declararse objetores de conciencia o insumisos, para no cumplir las leyes injustas. 

¿Los maestros y otros profesionales, deben complementar o sustituir la autoridad ejercida por los padres? 

La autoridad de los padres conlleva responsabilidad y poder. La autoridad y el poder la pueden delegar, pero en ningún caso la responsabilidad asumida. Todo lo que sea complementar o reforzar la autoridad, será positivo. Esta autoridad tiene que ser firme y que cuando digan si, que sea si, y cuando digan no, que sea no. Son los hijos los que se sorprenderán y desconcertarán, por la falta de coherencia de los padres, cuando oigan un si, sabiendo que lo correcto es el no, pues no podrán entender que esa decisión, fruto de la autoridad, dependa del estado de ánimo y no de la verdad. Para una buena educación y un desarrollo sano, los hijos necesitan amor, ternura, autoridad, límites, disciplina y conductas fijadas por los padres. 

La autoridad de los padres comporta órdenes, normas y límites que deben ser claros, directos, puntuales y coherentes, con lo que dicen y hacen, para que la obediencia de los hijos, sea proporcional a la autoridad ejercida por los padres y no se sientan desconcertados, ni inseguros. No son convenientes ni los gritos, ni las amenazas, deberían ser suficientes unas palabras firmes y con cariño, para dar una orden y que los hijos, comprendan que la deben cumplir. La autoridad de los padres, no puede ser el autoritarismo que busca el poder, por el poder. No debe crear en los hijos una incondicional humillación, esclavitud o sumisión. Los hijos, aunque aceptando esa autoridad, no tienen porque ser serviles, ni tener un fanatismo ilimitado, como si fuera una adicción a la docilidad. Tienen que saber pensar también, en lo que les ordenan, el por qué se lo ordenan y cuándo se lo ordenan. La autoridad de los padres se refleja, en su implicación en la educación de los hijos, en dedicarles el mayor y mejor tiempo posible. Esto produce que los hijos tengan mejor salud, más equilibrio emocional, mayor rendimiento escolar y mejor futuro profesional y social. 

7 Clases de autoridad que tienen que ejercer los padres: 

  1. Autoridad intelectual, que adquiere a través del conocimiento de las materias, que posteriormente hay que tratar con los hijos. No se puede hoy en día, desconocer los temas que son necesarias para educarles, por lo que la educación intelectual, tiene que estar continuamente actualizada.
  2. Autoridad moral, que se adquiere por el ejemplo que se da a los hijos. No se puede predicar una cosa y hacer otra diferente, o llevar un tipo de vida contrario a los que se obliga a cumplir.
  3. Autoridad religiosa, que se adquiere a través de las prácticas religiosas, que los padres realizan. No se puede pretender educar a los hijos en la práctica de las virtudes y valores humanos, para que se desarrollen humana, social y religiosamente, y a la vez hacer lo opuesto en la vida religiosa, familiar o social.
  4. Autoridad legal, que se adquiere por el cumplimiento de las leyes justas, sobre la familia. No se puede renunciar a la autoridad, por comodidad, al ceder los derechos innegociables sobre la educación de los hijos, permitiendo que otros, ocupen el puesto de los padres en las escuelas, hospitales, familia o sociedad. Teniendo en cuenta que el Estado, en el ámbito de la educación, tiene una misión meramente subsidiaria de los padres y de tutela de los hijos.
  5. Autoridad familiar que se adquiere al formar el hogar. Los padres no pueden renunciar a la unidad familiar, constituida exclusivamente por la unión de un hombre y una mujer, ni a la autoridad para educar personalmente a sus hijos en la sexualidad, ni en la formación religiosa acordada en la familia, incluso cuando lo pretenda el Estado, al obligarles a ceder a los maestros públicos, esas parcelas de la educación. Ceder esa autoridad, significaría aceptar el peor de los totalitarismos.
  6. Autoridad con libertad, para ejercer el derecho a la independencia de pensamiento, de conciencia y de religión, tanto en público, como en privado, individual o colectivamente.
  7. Autoridad pública, que se adquiere asociándose con otros padres, para exigir su derecho sobre cómo, dónde y cuándo, deben ejercer la autoridad en la educación de sus hijos. Realizando el esfuerzo que sea necesario y huyendo de la pasividad educativa, al no presentarse colectivamente, cuando sea conveniente, en los lugares efectivos y comprometidos. 

¿Se puede ejercer la autoridad de los padres, sin tener en cuenta el ejercicio de las virtudes y valores humanos? 

 Es imposible ejercerla, si no se tienen en cuenta la virtud de la justicia equitativa. No se puede ejercer la justicia, sin aplicar la caridad. Igualmente fallaría la aplicación de la autoridad, si no está bien soportada con el conocimiento y el ejemplo. Hay otras virtudes y valores humanos, que también son imprescindibles, para complementar la autoridad de los padres: Bien común. Caridad. Coherencia. Conciencia. Confianza. Conocimiento. Constancia. Control. Dialogo. Disciplina. Educación. Ejemplo. Ética. Generosidad. Justicia. Liderazgo. Moderación. Orden. Paciencia. Prudencia. Respeto. Responsabilidad. Responsabilidad. Sabiduría. Solidaridad. Tolerancia, etc.

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¿Deben los padres inmiscuirse o inhibirse en la vida de sus hijos, jóvenes o adultos?

ESCUELA PARA PADRES 

¿Deben los padres inmiscuirse o inhibirse en la vida de sus hijos, jóvenes o adultos? 

  • 5 Principales conceptos de lo que se piensa, se dice o se hace al inmiscuirse en la vida de los hijos
  • 8 Situaciones donde también es obligatorio a los padres inmiscuirse
  • 15 Situaciones en las que los hijos se inmiscuyen en la vida de los padres
  • ¿Se inmiscuye WikiLeaks en la vida de la sociedad? 

3,425 Palabras. Tiempo de lectura 13:00 minutos 

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Inmiscuirse en la vida de los hijos, sean jóvenes o adultos, para educarlos mejor o para corregir sus errores, no es entrometerse, interferir, injerir, interponerse, mangonear o fisgonear en su vida privada. Esos verbos son sinónimos peyorativos de una actividad que los padres, tienen la obligación irrenunciable de realizar, empleando todos los medios morales y legales que estén a su alcance. Antes de decidir si se deben inmiscuir o inhibir en algo, (acción u omisión) se debe analizar profundamente, el modo de hacerlo o no hacerlo, así como las consecuencias que podría originar esa decisión. Tanto si la decisión es mantener o fomentar un pensamiento, decir unas palabras o realizar unos hechos. 

Si, a las críticas constructivas, no a las destructivas. Las críticas realizadas a los hijos, no deben considerarlas como una intromisión en su vida privada, tengan la edad que tengan, pues los padres tienen razón, obligación y autoridad para hacerlo y así, mantener en lo posible la llama sagrada de la educación. 

No se puede considerar peyorativo inmiscuirse, sobre todo en cosas graves en las vidas de los hijos jóvenes o adultos, ya que los padres tienen la obligación de velar por ellas y por su mejor futuro. El hacerlo es una obligación realizada, en el mejor beneficio de ellos. El no inmiscuirse en sus vidas por dejadez, miedo, negligencia, por el qué dirán o por no querer enfrentarse, ante los problemas que pudieran acarrearles, supone una dejación de las obligaciones adquiridas, con la paternidad responsable. Dejadez que en muchos casos, puede ser castigada por las leyes civiles y morales. 

Es una irresponsabilidad inhibirse de la vida de los hijos, sean jóvenes o adultos, y abandonarlos a su suerte, cuando las obligaciones parentales están bien claras y hay obligación grave de cumplirlas. Estos casos de inhibición se dan con mucha frecuencia, en el caso de divorcios, donde la persona que no tiene la custodia de ellos, los abandona a su suerte o a lo que les pudiera ocurrir, con la nueva pareja de su ex-esposa o ex-esposo. Inhibirse de proporcionarles la manutención obligatoria, legal o extralegal, es un crimen, por muchas peleas que haya habido en el matrimonio. Inhibirse de los graves problemas que pudieran tener los hijos, aunque estén viviendo independientemente, también es faltar al compromiso familiar, que en su día adquirieron. Los hijos, como los padres, son para toda la vida, no como los amigos, que se puede prescindir de ellos, cuando conviene a las partes. 

Los padres muchas veces pueden y deben mediar, honradamente, en las disputas que pudieran surgir entre sus hijos adultos y sus familias. No pueden inhibirse y decir, que sus problemas los arreglen ellos, pues para eso se han independizado del hogar familiar. Un buen consejo o acción de los padres, realizada a tiempo, puede solucionar muchos problemas, antes de que lleguen a mayores. 

Los padres no pueden inhibirse de la educación de sus hijos, si esa inhibición les podría producir graves daños, tanto en temas escolares, religiosos, familiares o sociales. Los padres no pueden ignorar, cuando es importante, urgente o necesaria su presencia, consejo o apoyo, tanto en su vida privada, como en su vida ante otros colectivos. Ya que incluso cualquier grave inhibición, cuando hubiera sido necesario, podría generar en perjuicio de los propios hijos, otros componentes de la familia, los amigos o la sociedad en general. Los padres siempre tienen que estar pendientes de lo que sus hijos hacen, para intervenir incluso preventivamente, antes de que sea tarde. Los padres no pueden alegar, cuando el tema es importante o grave, que por su comodidad han dejado de inmiscuirse en los problemas de sus hijos, inhibiéndose de determinadas situaciones. 

No existe el concepto de inmiscuirse, en las vidas de los hijos menores de edad, que viven en el hogar familiar y bajo su patria potestad o de hijos adultos, que también viven en el mismo hogar. Los padres tienen la irrenunciable obligación, de educar a sus hijos y velar por su bienestar. Para ello, cuando se trata de educar a los hijos, pueden recurrir a todas las herramientas posibles, que sean moral y legalmente aceptables. La obligación decrece, pero no desaparece, cuando los hijos adultos abandonan el hogar familiar, para hacer su propia vida. Inmiscuirse en sus asuntos y no inhibirse, es obligación de los padres, para evitar que haya malos comportamientos o desviacionismos, que posteriormente, si no se corrigen a tiempo, podrían traer graves consecuencias para los hijos, para los padres y para el resto de la familia. 

No es inmiscuirse en la vida privada de los hijos, cuando los padres revisan sus mochilas, carteras, teléfonos, computadoras, libros, objetos, ropas, habitaciones, automóviles, etc. para conocer los detalles, del tipo de vida privada que llevan. Tampoco es inmiscuirse, cuando los padres tratan de enterarse de las amistades, noviazgos o sitios que frecuentan. Los objetos o señales que encuentren, les darán la posibilidad de ahondar más en la educación de los hijos, haciendo las correcciones oportunas. Inhibirse de hacerlo es una falta grave, muchas veces con resultados irreversibles. 

Si desde que los hijos son pequeños, los padres empiezan a inmiscuirse en las cosas de ellos, más fácil será corregir las posibles desviaciones que tengan, y que suelen quedar reflejadas, en las cosas anormales que los padres encuentran en sus pesquisas. Si esperan a hacerlo, cuando los hijos ya sean púberes o adolescentes, es muy posible que lleguen tarde, a enterarse de lo que ocurre en la vida privada de sus hijos. Especial atención deben darle a los problemas, cuando los hijos ya no son niños, pero todavía no son adultos, por lo que no se sienten parte de los unos, ni aceptado por los otros. 

Algunos padres de determinadas sociedades, apoyados por determinados profesionales de la salud mental o de la educación, prefieren que sus hijos se críen en total libertad, de hacer lo que les de la gana, considerando que cualquier comentario o actuación que les lleve la contraria, es inmiscuirse en la vida privada de los hijos y se pueden frustrar. Esta postura de no inmiscuirse en la educación de los hijos y de inhibirse de sus incipientes problemas, suele ser producto de la comodidad, porque “si no hago nada, nada sucede” No suelen tener en cuenta, que si la educación de los hijos no está bien dirigida, estos caerán en manos de los muchos depredadores, que siempre andan a su alrededor. Bastante difícil está la vida, como para no intentar conocer todos los detalles de los hijos, para así poder obrar anticipadamente, en función de los que vean u oigan. Nunca deben ceder ante la obligación irrenunciable de los padres, de educar a sus hijos, en el amplio sentido de la palabra. 

Los hijos ya independientes, no deben sentirse inmiscuidos, entremetidos o interferidos en sus vidas privadas, si reciben de sus padres opiniones o puntos de vista diferentes a los suyos. Deben entender que, son únicamente consejos, para continuar ejerciendo su obligación de educar y guiar la forma de sus vidas, aunque tengan una vida independiente. Nunca deben tener la inseguridad o el miedo, a perder su independencia familia, por no saber resolver sus propios problemas, conocidos o desconocidos. Siempre les queda el recurso de que, la última palabra y el poder de decisión, es de ellos. Tontos serian estos hijos adultos, si no aprovecharan el caudal de experiencias, que normalmente tienen los padres y hacen caso omiso o desprecian lo que les dicen, que se supone es siempre en su propio beneficio. 

No es inmiscuirse en sus vidas de adultos, cuando los padres opinan con buen criterio, lo que deberían hacer o no hacer, en determinadas cosas, máxime si son graves o ponen en peligro su futuro y el de su familia, debido a que van por un camino equivocado. Los padres tienen el derecho y la obligación irrenunciable, de hablar muy claro a sus hijos y darles los consejos convenientes. El mismo derecho irrenunciable e indiscutible, tienen los hijos independientes, a hacer su propia vida, sin seguir los consejos u observaciones que sus padres les hagan. 

Los padres pueden arruinar las relaciones matrimoniales de sus hijos, por lo que tienen que tener mucho cuidado en lo que atañe con sus hijos que viven independientes, si al inmiscuirse en sus cosas, lo hacen de forma inconsciente, improcedente y de mala forma. No es lo mismo inmiscuirse en cuestiones graves o importantes, donde algunas veces es necesario intentar abrir los ojos de los hijos casados o solteros, por muy mayores que sean, en beneficio de ellos mismos, de sus hijos y del bienestar de su familia. 

Hay situaciones límites, donde los padres tienen la obligación de inmiscuirse. En esas ocasiones, no pueden inhibirse de tomar el riesgo que sea necesario, con tal de salvarles de algún grave problema, auque corran el riesgo de que sea mal entendida su buena voluntad, para solucionar un mal mayor. Pudiera ser heroico tener que tomar el riego de inmiscuirse, ya que los padres con su sincera, valiente y decidida actitud, pueden perder situaciones ventajosas, económicas, familiares o sociales. Los hijos bien educados casi siempre les van a escuchar y en muchos casos, a creer las opiniones de sus padres, aunque sientan que se están inmiscuyendo en su vida privada. Tolerarán que les hablen de determinados temas, sobre todo de los que sean más difíciles de escuchar, y que en ningún caso, permitieran que se las dijeran sus amigos u otras personas, aunque fueran verdades irrefutables. Es un equilibrio entre inmiscuirse e inhibirse, que en el caso de los hijos independientes, la elección tiene que ser la de “mejor pasarse, que quedarse corto”. 

5 Principales conceptos de lo que se piensa, se dice o se hace, al inmiscuirse en la vida de los hijos:

 ¿Es la verdad según mi mejor buena fe, desprovista de todo prejuicio y connotación egoísta y según los principios de la religión y cultura que practico?

  1. ¿Es equitativo y equilibrado para todos los interesados? ¿Creo firmemente que nadie saldrá dañado, incluso ni con el lastre del “daño menor”? ¿Sabré éticamente renunciar a la fuerza para imponer condiciones y no contentarme con concesiones timoratas?
  2. ¿Creará buena voluntad y mejores amistades? ¿Conseguiré un sano y  recíproco enriquecimiento afectivo? ¿Manejaré bien el inmiscuirme con un diálogo prudente, juicioso y sabio o inhibirme razonablemente, para obtener la mejor comprensión, tolerancia, saber escuchar, ganar voluntades y amistades, aunque haya intereses, ideologías y creencias diferentes? ¿Sabré poner en duda mis propios pensamientos, en beneficio de lo que piensen los demás? ¿Reconoceré prudente y humildemente, pero con seguridad, mis dudas sobre mi infalibilidad a la hora de dar opiniones, cuidando los sofismas, es decir las verdades a medias?
  3. ¿Será beneficioso para todos los interesados? ¿Será una solución ética, que pase por una justicia equilibrada, comprensiva, tolerante y no represiva ni castigadora?
  4. ¿Es el momento, lugar y con las circunstancias adecuadas? ¿Podría esperar a mejor ocasión, cuando haya más madurez mental o las heridas no estén tan abiertas? ¿Debería esperar a tener más y mejor información, para poder inmiscuirme con más justicia y mejores resultados? 

Los hijos en general, necesitan y muchas veces desean, que sus padres les eduquen, incluso inmiscuyéndose en los puntos más privados de sus vidas. Si tienen una buena educación, se dan cuenta que ellos solos, nunca podrían resolver algunas de sus grandes dudas o problemas, producidos por su crecimiento físico, intelectual, amoroso y social. Algunos piden a gritos o por señas, que no se inhiban de ellos, que les hagan caso y que les den soluciones a sus incomprendidas situaciones. Saben que necesitan, de forma imperiosa, unos puntos de referencia estables y sólidos, para no sufrir inútilmente al convertirse en inseguros, vacilantes e indecisos. Saben que esto solamente será posible, si sus padres se ocupan de ellos y se inmiscuyen en sus vidas, interiores y exteriores. Nada mejorarán los hijos, si los padres se inhiben de su obligatoria educación. 

Los padres son los responsable de aportar hijos útiles a la sociedad.  Pero también es necesario que los hijos aprendan a tomar sus propias decisiones, siempre bajo la dirección paterna, paso a paso y en función de su edad física y mental. Quien conduzca a su hijo cuidadosamente, hacia este objetivo, podrá acabar dejando en sus manos, con plena y segura confianza, toda la libertad de decisión respecto a sus propios intereses presentes y futuros. 

8 Situaciones donde también es obligatorio a los padres inmiscuirse, debido a que les asiste la razón y tiene la obligación y autoridad para hacerlo. En algunos casos, pudiera ser la participación en determinadas actividades. 

  1. Los abuelos en la educación o no educación de los nietos, sobre todo cuando los abuelos hacen de primeros padres. Bajo ningún concepto pueden permitir y en su caso dejar de luchar, para que sus nietos reciban la mejor educación y formación posible, en el aspecto familiar, religioso y social. Los abuelos suelen aportar una segunda referencia de educación, aportando virtudes y valores humanos, normas de convivencia, formas de ver la vida de modo diferente a los padres, etc. Así enriquecen el desarrollo de los hijos o de los nietos. Máxime si en esa casa, impera la desobediencia, el alcohol, el sexo y las drogas.
  2. En las relaciones entre verdaderos amigos, cuando existan problemas o discrepancias, para procurar salvar las diferencias y que se reconcilien los interesados.
  3. Los padres en las decisiones y actitudes que tienen los maestros en las escuelas, si estas van en contra de las virtudes y valores humanos, enseñados en la familia o cuando se percaten, de la mala calidad o cantidad, de las enseñanzas que imparten o tendrían que impartir, para que no perjudiquen la educación de sus hijos.
  4. Inscribiéndose y votando en las elecciones democráticas, estudiando con mucha profundidad las ventajas e inconvenientes, de los programas de cada uno de los candidatos, y si fuera posible presentándose, como candidato o ayudando a los mejor calificados.
  5. En las actividades políticas. Participando en profundidad, con todos los medios posibles, en los debates políticos, cuya finalidad sea la de escuchar las ideas, necesidades, inquietudes y propuestas presentes y futuras de los ciudadanos. Ya no es época de por comodidad, no inmiscuirse.
  6. En la vida de los padres mayores, para que mejoren su calidad de vida y no tengan los problemas de soledad y falta de medios. Dejándoles saber que inmiscuirse en su vida, es con el único fin de que no se encuentren solos y sepan que los hijos, aunque ya no estén conviviendo con ellos, siguen intentando cuidarles.
  7. En los debates públicos de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, para impedir que los hijos sean educados, según el sentir de los gobiernos de turno y no de los principios religiosos y sociales, que los padres quieren, principalmente en los temas del aborto, eutanasia, matrimonios entre homosexuales o lesbianas, etc.
  8. En la salud y alimentación de sus hijos, jóvenes o adultos, sobre todo cuando se vean claros signos de negligencia, o inicio de problemas irreversibles, provenientes de descuidos o forma de atención familiar. 

15 Situaciones en las que los hijos se inmiscuyen en la vida de los padres. Los hijos se inmiscuyen en la vida de los padres, ocupando todo su tiempo, aun antes de nacer, desde el momento de la concepción, hasta que abandonan el hogar familiar. Los padres no protestan por que su hijo se haya inmiscuido en sus vidas, al contrario, dan gracias a Dios por el don de la vida que les ha concedido: 

  1. Cuando la madre estaba esperando al hijo, se sentía mal, no podía comer, todo lo comido lo devolvía y tenía que guardar reposo. No podía dormir y tampoco dejaba dormir al padre. Los padres tuvieron que añadir a las tareas de sus trabajos y las de su casa, las de la nueva situación.
  2. Los gastos aumentaron increíblemente. Todo lo que tenían los padres, se gastaba en el futuro hijo. En un buen médico que atendiera a la madre, medicamentos, equipo de ropa, utensilios especiales, cuna, coche de niño, etc. para que no te faltara de nada. Incluso tuvieron que adaptar y amueblar una habitación para el solo y cambiar el automóvil por uno más grande, aunque mas viejo.
  3. Desde la primera noche en que nació el hijo, los padres no durmieron seguido. Cada tres horas se despertaban para darle de comer o porque lloraba, sin saber los padres, por qué lloraba.
  4. Cuando el hijo empezó a caminar y cuando creía que ya sabía, los padres siempre tenían que estar detrás de él.
  5. Cuando el hijo fue un poco mayor, consideraba a sus amigos unos conocidos y a los padres unos desconocidos.
  6. Cuando el hijo se burlaba de los padres, porque siempre le estaban llamando la atención, sobre las cosas que no hacia bien o que suponían tomar riesgos innecesarios.
  7. Cuando los hijos salían por las noches y no llegaban a la hora acordada, lo que obligaba a los padres a pasar la noche, pensando en los peligros que estaban afrontando.
  8. Cuando son adolescentes y toman altos riesgos, como el conducir automóviles o motocicletas, bajo los efectos de las drogas, del alcohol o a altas velocidades.
  9. Cuando son adolescentes y consumen alcohol, trafican en drogas o tienen una vida activa sexualmente, sin haber llegado su momento.
  10. Cuando son adolescentes y de sus relaciones sexuales, se producen embarazos irresponsables, con mayores o menores de edad.
  11. Cuando estando en edad escolar no quieren estudiar, repitiendo el curso y los padres tienen que pagarlo o añadirles, costosos profesores particulares.
  12. Cuando aun siendo independientes civilmente, llevan una vida de escándalo social o dan malos tratos a sus propios hijos o a sus cónyuges.
  13. Cuando sus malas acciones producen dolor, pena, vergüenza para los padres y familiares y repercuten en su vida profesional y social.
  14. Cuando solamente buscan a los padres, para pagar sus facturas de roturas, estudios o gastos extraordinarios.
  15. Cuando hacen a los padres responsables subsidiarios de los costos económicos, legales, sociales o de mala fama, incluso cuando ya no tienen la patria potestad sobre los hijos. 

Los padres nunca se arrepienten de que los hijos se hayan inmiscuido en sus vidas y se las hayan cambiado para siempre. No importa que haga solamente unos minutos, que hayan tenido que escuchar de los hijos: No te inmiscuyas en mi vida, déjame en paz, no quiero saber nada de lo que me dices. Los padres mientras estén vivos se inmiscuirán en la vida de los hijos, así como los hijos se inmiscuyeron en la de los padres, desde el mismo momento de la concepción. Se inmiscuyen en la vida de los hijos para corregirles, educarles, formarles en las virtudes y valores humanos y enseñarles a que sean capaces de salir adelante en la vida y triunfar como personas de bien. 

¿Se inmiscuye WikiLeaks en la vida de la sociedad, al sacar al aire lo que algunos, con tanto interés quieren mantener oculto, para que no se enteren, los que tienen el derecho de estar bien informados? ¿Los padres deben comentar esas noticias con sus hijos, según sus edades? ¿Debería haber más WikiLeaks especializadas en escuelas, hospitales, empresas, organizaciones, etc. para tener bien informados a la sociedad? 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com 

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La obligación de saber de los hijos y los padres

ESCUELA PARA PADRES

La obligación de saber de los hijos y los padres.  

  • 12 Grupos sociales y su relación con la obligación de saber
  • 22 Sentencias relacionadas con la obligación de saber 

3,161 Palabras. Tiempo de lectura 12:00 minutos 

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La ingenuidad de algunos padres, que dejan en manos de los hijos lo que estos deben saber, sin querer aceptar la responsabilidad que tienen, de guiarles en lo que obligatoriamente tienen que saber, para poder navegar en las procelosas aguas de la vida. No se puede ser ingenuo, creyendo que ellos solos, van a acertar en lo que tienen que saber. Se olvidan que hay muchas fuerzas encontradas en la sociedad y que hay una tendencia a atraerlos hacia conocimientos, que no tendrían que aprender. Por ejemplo las drogas, el sexo, la pornografía, etc. La obligación de saber estos conceptos, debe estar muy dirigida por los padres, en función de las edades físicas y mentales de sus hijos. Lo que no les enseñen los padres, seguramente lo aprenderán de quien menos debería enseñarles. La obligación de saber, no justifica los medios empleados para alcanzarlo. Todo tiene un orden, una ética, unas posibilidades y unas responsabilidades. 

Los padres tienen la grave obligación, de saber lo que tienen que saber, aunque algunas veces no sepan, qué es lo que tienen que saber. Para eso están las consultas que se deben realizar, a las personas que saben y que son de nuestra confianza, empezando por los padres, maestros, tutores, directores espirituales, lideres, etc. No se puede estar sin saber las verdaderas cosas de la vida, gastando el tiempo en aprender equivocadamente cosas inadecuadas, que nos ocupan nuestro cerebro y nuestro tiempo, o que manifiestamente no nos servirán para nada. 

Los padres insistentes no son padres abusadores, si persisten en la obligación hacia los hijos, para que sepan las cosas necesarias, las que tienen la obligación de saber. Son padres que cumplen con sus obligaciones irrenunciables de educar. Algunas veces, suelen ser criticados por otros padres permisivos, que dejan en manos de los hijos la obligación de saber, la cumplan o no.

 La curiosidad por saber debe ser inculcada, fomentada y guiada por los padres, para crear esa tradición o costumbre, que se vaya convirtiendo en hábito y posteriormente en virtud. Los padres deben también enseñar a sus hijos a analizar, y prescindir de lo que no tienen que saber, de forma que su formación y fuerza de voluntad, se pueda medir por lo que se quiere y puede prescindir de saber. Por eso los padres deben pedir a Dios, que les ayude a identificar lo que los hijos tienen obligación de saber y a poner unas buenas reglas, rígidas, pero también flexibles, fuerza para vivirlas, prudencia para mejorarlas, cariño profundo, para que las reglas no se conviertan en un fin, sino en un medio, que sirva para unir a la familia y para fomentar las virtudes y valores humanos. Eso lo conseguirán pidiendo ayuda a los sacerdotes y expertos en la buena educación para la convivencia, de forma que la experiencia de quienes han logrado armonía familiar y educación verdadera, con reglas bien escogidas, pueda servir como pauta para el propio hogar. 

Saber es poder. Saber lo que se tiene que saber y lo que se tienen que ser. Estamos en la era del conocimiento y en la sociedad de la información, que al fin y al cabo, es la que deja grabada en las piedras, los conocimientos de los que saben. Hoy en día, la economía es la industria del conocimiento. Pero nadie se debe olvidar, que muy cercana a la ciencia, está la inconsciencia. Los hombres en todos los tiempos y civilizaciones, han sentido la obligación de saber cada vez más. Solamente algunas comunidades perdedoras, no entienden lo que es la obligación de saber. 

El saber ocupa lugar, aunque antes se decía lo contrario, que el saber no ocupa lugar. Pero el tiempo dedicado a saber es finito, y mientras se está aprendiendo una cosa innecesaria, se deja sin aprender otra necesaria. En términos generales, no se puede aprender dos o tres cosas a la vez.  Por eso, es muy importante fomentar la capacidad del criterio, para distinguir lo que conviene saber, ya que no tenemos la obligación, ni la posibilidad, de saber todo. Hay que aprender a cumplir la obligación de saber, apoyándose en los padres, maestros, tutores, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que se profese. El día que los hijos tengan que competir por un empleo o por una plaza en la universidad, no pueden decir que cuando tenían la obligación de saber, lo que verdaderamente tenían que saber, se dedicaron a idolatrar a artistas, deportistas y a falsos amigos, dedicando el tiempo en saber los nombres, anécdotas, marcas y características de ellos. Tampoco podrán alegar, que se pasaron el tiempo frente a las pantallas digitales y que ahora, solamente saben de esas cosas. 

¿Qué hijos vamos a dejar para el futuro? Es lo opuesto, a qué futuro vamos a dejar a nuestros hijos. Todo dependerá de la formación en virtudes y valores humanos que les dejemos, del ejemplo que les demos y de cómo, hayan manejado su obligación de saber. En todas las épocas, el futuro ha sido incierto y lleno de graves amenazas. Pero siempre han triunfado, los que mejor estaban preparados para afrontarlo. Esa fuerza la da el conocimiento. Los padres tienen que preparar a los hijos, desde el día que nacen, para su futuro, inculcándoles y poniendo en práctica con ellos, las virtudes y valores humanos. 

La obligación de saber, no está reñida con la obligación moral de amar y portarse bien con el prójimo. Los que triunfarán serán los que tengan la humildad suficiente, para saber que todavía, no sabe nada. Los que crean que ya lo saben todo, fracasarán estrepitosamente. También los que no saben nada o no hacen el más mínimo esfuerzo por no cumplir con la obligación de saber, deben tener en cuenta que: Lo que natura no da, Salamanca no presta. 

Las sociedades casi siempre se pudren de arriba hacia abajo, debido al mal ejemplo. En la historia así ha sucedido, puesto que algunas sociedad, no practican la obligación que tienen de enseñar los que más saben y de ayudar a los que menos saben, aunque estos hayan tenido las mismas oportunidades, de cumplir la obligación de saber. Una sociedad puede desintegrase, cuando conscientemente consiente en no defender, abandonar, aprovechar o dañar a sus miembros más débiles. 

El saber de las masas y el saber individual. Las masas saben unas cosas, que poco a poco les han ido inculcando, los que tienen intereses en controlar sus conocimientos, pero no tienen interés, en que aprendan lo que les podría ayudar a prosperar. El saber individual empieza conociendo lo que los padres, maestros y educadores ponen a su disposición, para que se vayan formando. 

Paso de saber, no me interesa saber lo que me dicen mis padres, maestros y educadores. Sólo quiero saber lo que yo quiera. Lo otro no me interesa. Esta es una postura muy repetida en jóvenes, de todas las edades. La repiten como papagayos, sin saber que todavía no saben nada. Solamente creen que saben, lo que otros ignorantes como ellos, les han contado. Emplean “lo que yo quiera y lo otro no me interesa”. Sin darse cuenta de que todavía, no saben discernir ninguna de las dos cosas. 

Algunos hijos, según las edades, se cierran automáticamente ante quien les hable de religión, moral, virtudes y valores humanos, todo esto lo consideran aburrido. Ya saben todo y lo que no saben, lo consultan a su manera en Internet o con otros amigotes tan ignorantes como ellos. Algunos, ante cualquier sugerencia o presión, para que cumplan con su obligación de saber, en vez de ser agradecidos y aprovechar la oportunidad, contestan con desfachatez “yo no pedí nacer, es vuestra obligación mantenerme”. En muchas ocasiones, viven encontrando defectos a los padres, a quienes acusan a diario, de que sus ideas y métodos están pasados de moda, porque eso mismos oyen decir a sus padres de los abuelos, de los sacerdotes o de las personas que les dicen, que lo que hacen es un mal ejemplo para la educación de sus hijos.  Es muy cómodo decir “paso de saber” cuando lo que le dicen no quieren ni oírlo, ya que contradice el nefasto tipo de vida que lleva. 

La cultura de “dejar hacer” a los hijos, aunque lo hagan sin guía y sin objetivos. La mayoría de las veces, los hijos no tienen culpa, puesto que les han ido consintiendo y educando en esa cultura de “dejarles hacer”, aunque se vayan a caer por un precipicio o cortar con un cuchillo. Es más cómodo para muchos padres, que han dejado a un lado la obligación irrenunciables de la educación de sus hijos, permitirles que digan y hagan lo que les de la gana, sin llamarles la atención. Muchas veces es debido, entre otras cosas, a la vida desordenada y de mal ejemplo de los padres, que creen que es la forma de compensarles, por su falta de dedicación. Si los hijos no estuvieran consentidos, nunca se les ocurriría pensar en contestar de esa manera. Solamente lo hacen, cuando saben que no les va a pasar nada y que incluso, a los padres hace gracia esas contestaciones de los hijos, aunque no sepan lo que dicen.

Tampoco es disculpa, el permitirles hacer determinadas cosas o justificar ante ellos, situaciones gravemente escandalosas, poniéndoles como ejemplo, el número de personas que actúan en su entorno, en las mismas malas condiciones. Nadie les va a juzgar por lo que hagan otros, ni por la educación que otros den a sus hijos. 

Los padres ya no pueden decir “de eso yo no se”, refiriéndose a actividades que realizan sus hijos, como son el Internet, las pantallas digitales, las redes sociales, etc. Tienen obligación de saber todo sobre esas actividades, para estar al tanto de lo que ocurre con sus hijos y en su caso, poner los remedios necesarios. También tienen la obligación de saber lo más posible sobre salud, alimentación, y economía familiar, para trasmitirlo a los hijos. 

El intentar saber es una aventura que entraña riesgos, pues el genuino deseo de saber más, implica el no darse por satisfecho con lo que uno sabe de determinadas cuestiones, incluyendo la responsabilidad de cambiar sus formas de comportamiento. Nadie se debe conformar con lo que ya sabe, pues siempre se pueden edificar más conocimientos encima de los que se tienen. Hay gente muy inteligente, que no es sabia. La sabiduría es la energía de los que acumulan el buen conocimiento. Por eso, hay sabios que no son inteligentes, porque acumulan y no saben qué hacer con lo acumulado. La verdadera vida está en el deseo de saber, pues quien desea saber, está dispuesto a cambiar, aunque el cambio a veces pueda resultarle muy costoso. 

12 Grupos de personas en la sociedad y su relación con la obligación de saber: 

  1. Los que sufren por no saber, siempre son aprovechados y explotados por los que saben, hasta que empiezan a saber.
  2. Los que no saben y nunca sabrán, debido a que no han puesto interés en saber, lo que tienen que saber, o lo que otros se han encargado de que nunca sepan. Su futuro será muy negro, si no aprenden a saber.
  3. Los que prefieren no saber, porque así viven sin preocuparse, de lo que tendrían que saber, ya que eso les podría alterar su cómodo estilo de vida.
  4. Los que saben que no saben nada, de lo que tienen que saber, por lo menos estos están claros, si prefieren no cambiar de actitud.
  5. Los que odian el saber, ya que les supone un esfuerzo intelectual, que no están dispuestos a hacer, ni aunque sea en su beneficios.
  6. Los que impiden que los demás sepan, porque prefieren tener a su alrededor personas ignorantes para dominarlas, manejarlas y explotarlas más fácilmente.
  7. Los que se aprovechan de lo que otros saben, robándoles sus conocimientos, mediante engaños o a la fuerza.
  8. Los que se creen y aparentan que saben, hasta que descubren su ignorancia. Entonces volver a retomar la confianza perdida, es muy difícil.
  9. Los que triunfan sin saber el por qué han triunfado, seguramente debido al resultado de situaciones, donde sin esfuerzo ni conocimiento, se valieron de lo que otros sabían.
  10. Los que se aprovechan de que los demás no saben, sabiendo que siempre hay listos donde hay tontos.
  11. Los que tienen obligación de saber y no saben, engañando al prójimo, consciente o inconscientemente con palabrerías o actitudes presuntuosas. Estos pueden hacer mucho daño, por la confianza depositada en ellos a pesar de que tienen esa carencia de conocimientos.
  12. Los que siempre saben, porque se han esforzado en aprender y están dispuestos a un aprendizaje continuo, para aprovechar y administrar bien, los talentos recibidos. Estos son los triunfadores en esta vida. 

Poner la educación de los hijos, como prioridad y epicentro de todas las decisiones, relacionadas con la familia o la sociedad. Ese tiene que ser el objetivo principal de los padres, los políticos, los empresarios, los religiosos y las organizaciones sociales. Si no se cumple ese objetivo, seguiremos obteniendo lo que hasta ahora obtenemos, medianías o fracasos. Las personas bien educadas, personal, escolar y socialmente, son las que prosperarán. Las naciones que lo consigan hacer colectivamente, también prosperarán y dejarán atrás a las naciones o colectivos mal educados. La buena educación es muy rentable, en todas las sociedades. 

Los padres deben enseñar a los hijos, que todos tenemos la ineludible obligación de saber todo lo más posible, de la mayoría de las cosas. Sin entrar en la discusión, si es mejor ser generalista o especialista. Es cierto que esa obligación, hay que controlarla y acoplarla a las disponibilidades de tiempo y capacidades mentales y económicas. El tiempo para aprender, es un concepto finito, pues el que pasa, ya no vuelve. Por eso hay que invertir el tiempo y el esfuerzo de la mejor manera posible, para poder cumplir con la obligación de adquirir, todos los conocimientos posibles. 

El privilegio de saber, no se le da a todas las personas, por eso las que pueden recibirlo, no tienen derecho a rechazar ese privilegio, máxime, cuando es totalmente gratis, como en muchas ocasiones. No hay excusas para incumplir la obligación de saber, máxime hoy en día, que hay tantas posibilidades, para la mayoría de las personas de adquirir conocimiento, incluso a mayor nivel, del que cada uno se puede imaginar. Luego no se puede alegar desconocimiento, por no haberlo sabido, ya que la ignorancia de las leyes, no justifica la obligación de cumplirlas. No se puede alegar, que no se quieren aprender determinados temas. Hay personas que en lugar de están aprendiendo, prefieren estar viendo las novelas de la televisión, los deportes o cualquier otro tipo de entretenimiento, que es bueno un tiempo limitado y en determinadas circunstancias, y si no es así, muchas veces para lo único que sirve, es para embotar o atrofiar los sentidos. Ese tiempo que se malgasta, algún día se acordarán de el y de cómo lo desperdiciaron. 

La obligación de saber, está íntimamente relacionada con el derecho a saber y la obligación de informar o enseñar. Derechos que muchas veces es negado, en aras de un mal entendido concepto, de que no es bueno para las personas conocer determinadas cosas. Pero casi siempre, este concepto de no querer enseñar, basado en que las personas no deben saber, está relacionado con actuaciones que perjudican a los que verdaderamente deberían saberlo, para que pudieran tomar las medidas convenientes, aunque estas duelan a alguna de las partes. 

Vivimos en la era de la información, dentro de la sociedad del conocimiento. Hay toda una red, cada vez más grande, tupida y poderosa, denominada “la industria del conocimiento”. Son las sociedades de servicios, las que triunfan sobre las sociedades industriales. Los padres tienen que inculcar a sus hijos la grave obligación que tienen de saber, el derecho personal e inalienable de saber y el deber de estar bien informado.  

22 Sentencias relacionadas con la obligación de saber: 

  1. Cuando se es rico en sabiduría, hay que tener miramientos con la ignorancia de los demás.
  2. Cuando se tiene la obligación de saber, lo mejor es estudiar o preguntar.
  3. Ejercitar la obligación de saber, conlleva muchos sacrificios y satisfacciones.
  4. El que no sabe nada, no duda de nada.
  5. Es mucho más lo que se ignora, que lo que se sabe.
  6. Es obligatorio saber lo que se quiere, tener el valor de decirlo y el coraje de realizarlo. 
  7. Pocas personas quieren saber la crítica que les haría mejores, prefieren el elogio que les engaña.
  8. Saber es acordarse de lo aprendido.
  9. Saber es saber, que no sabes nada, ese es el significado de la verdadera sabiduría.
  10. Saber que no se sabe nada, es el más difícil y delicado saber.
  11. Tenemos la obligación de intentar saber, por lo menos, lo que debemos saber.
  12. Tenemos la obligación de saber aprovechar las oportunidades sin renunciar a las ventajas.
  13. Tenemos la obligación de saber donde estamos y hacia donde vamos.
  14. Tenemos la obligación de saber hablar, saber callar y saber cuando hacerlo.
  15. Tenemos la obligación de saber hablar, saber pensar, saber escuchar y saber callar.
  16. Tenemos la obligación de saber hasta donde sabemos lo que sabemos y lo que no sabemos.
  17. Tenemos la obligación de saber ser mejores, no más fuertes o engreídos, por saber más que otros.
  18. Tenemos la obligación de saber y seguir aprendiendo sin parar.
  19. Tenemos la obligación de saber, que no debemos hablar en términos cultos e incomprensibles, a quienes no pueden entenderlos.
  20. Tenemos la obligación de vivir para saber y saber para vivir bien.
  21. Tenemos más obligación de saber las cosas importantes, que saber muchas cosas.
  22. Tenemos obligación de saber con qué espíritu llegamos, no dónde llegamos. 

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La virtud del ahorro en la familia

ESCUELA PARA PADRES

La virtud del ahorro en la familia.

3,505 Palabras. Tiempo de lectura 12:45 minutos

  • 7 Columnas familiares básicas, para poder hacer un buen plan de ahorro familiar
  • 10 Razones para lo primero, establecer el ahorro familiar como un sueldo
  • 10 Preguntas antes de poner en práctica el ahorro familiar
  • 30 Virtudes y valores humanos, relacionadas con el ahorro familiar
  • 10 Conceptos morales, sobre los ahorros familiares

Algunos artículos relacionados:

En los artículos anteriores ya he comentado sobre el ahorro, sus características, ventajas, formatos, consecuencias, cantidades y objetivos. Pero faltaban algunos puntos que hoy voy a desarrollar.

Hay muchas familias que viven, de cheque a cheque de su sueldo, y otras de los cheques que vayan a llegar o de las tarjetas de crédito. La mayoría de las veces es, porque no han tenido fuerza de voluntad, para saber administrarse y ahorrar. No se dan cuenta o no quieren dársela, que por esos adelantos de dinero, tienen que pagar intereses abusivos. En la familia es muy difícil pasar, de una economía basada en el endeudamiento, a una economía soportada en la virtud del ahorro para el futuro. El ya pagaremos más adelante, pues lo importante es satisfacer nuestros deseos de consumismo, es una política familiar, que casi siempre conlleva malas consecuencias.

7 Columnas familiares básicas, para poder hacer un buen plan de ahorro familiar:

  1. Que todos los ingresos y gastos de la familia, estén reflejados en una sola cuenta, totalmente transparente y siempre consensuados por los cónyuges. Si no hay un mutuo acuerdo en las decisiones económicas y cada cónyuge hace lo que quiere, en secreto y sin permiso, el matrimonio no podrá ahorrar y tendrá muchos problemas de convivencia.
  2. Que el ahorro esté soportado, con la práctica y desarrollo de las 30 Virtudes y valores humanos, a tener en cuenta para ahorrar en la familia, que se indican al final del artículo, intentando que de costumbres, pasen a ser hábitos y de estos a ser virtudes.
  3. Que se evite realizar la antítesis del ahorro en la familia, como son el despilfarro, el derroche, el consumismo, el dilapidar, la gula, la pereza, etc. Aunque no es malo ni contrarios a la virtud del ahorro, el darse un homenaje personal de vez en cuando.
  4. Determinar claramente el importe, cómo y plazos de los objetivos del ahorro familiar, soportados en un real, sincero y técnicamente realizable presupuesto de gastos e ingresos, para evitar frustraciones, siendo realista de lo que se puede conseguir, con los distintos importes de ese ahorro.
  5. Saber invertir los ahorros familiares para que no se pierdan, como ha pasado con determinadas inversiones realizadas y eliminadas, en tiempos de crisis.
  6. Tratar de convertir los gastos variables en gastos fijos, previéndolos en cantidades máximas, por cada concepto, como son los gastos de diversiones, ropas, caprichos, etc.
  7. Desarrollando un calendario de ingresos y gastos (cash flow), para que no haya situaciones que tenga que endeudarse la familia, por no haber previsto el desfase, entre los ingresos y los gastos.

Primero pagar un sueldo a la familia, destinado al ahorro. La mejor forma de empezar a ahorrar, es dedicar para la familia un porcentaje de todos los ingresos familiares, poniéndolo en una cuenta especial, solamente tocable, para cubrir los objetivos previstos. Pagar un sueldo a la familia no es un tema de egoísmo, pues se debe seguir considerando las responsabilidades con los gastos, deudas, donativos, etc. Implica poner en el centro el objetivo de querer realizar o mejorar el ahorro familiar. Al fin y al cabo, el objetivo es para mejorar la calidad de vida familiar. Por lo tanto, el ahorro tiene que estar centrado, en la realidad de cada familia, aunque parezca ilógico, sobre todo cuando se considera la montaña de facturas y deudas, que tenemos por pagar. Pero sin duda, es el principio de un cambio. Por eso lo aconseja la gran mayoría, de los programas de ahorros familiares.

Pagarse a uno mismo un porcentaje de los ingresos, aplica la misma circunstancia de destino, incluso cuando no se ha formado todavía una familia, pues se tiene que prever el futuro personal. Pagarse a uno mismo, es enfocar el ahorro en la prioridad de las finanzas personales. Cuando lo primero que nos fijamos es, en nuestra capacidad de ahorro, es más fácil que nuestras finanzas empiecen a mejorar. La realidad es que la mayoría, empezamos a pensar en nuestras finanzas, cuando los ahorros que tenemos son escasos o cuando, empezamos a notar un cierto estrés financiero. Antes de ello, desgraciadamente no ponemos por lo general mucha atención a las finanzas.

Esto no debería ser así. De la misma forma, que si solamente nos preocupáramos de la salud física, cuando nos empezamos a sentir mal y creemos tener una enfermedad. Pero deberíamos enfocarnos más en la parte de prevención, para no llegar a tener esa enfermedad. Es similar a los consejos que dan acerca de las dietas. Si uno quiere adelgazar es muy fácil ponerse a una dieta drástica, como la famosa de la sopa de col y bajar las libras que se necesitan. Pero si uno quiere bajar de peso y mantenerlo, lo tiene que hacer a través de un cambio de la forma de alimentarse, además de entrar en un estilo de vida, que incluya ejercicio físico. Tanto en la comida, como en los ejercicios, no se puede mantener un ritmo sano, si no se incluyen las cosas que a uno le gustan, aunque sea con moderación.

Con la dieta financiera ocurre lo mismo. Tenemos que poner como centro, el ahorro familiar y llegar a un ritmo de ingresos, gastos y ahorros que nos satisfagan, y que nos permitan mantenerlo de por vida. Esto no deja de lado las dietas drásticas, que pueden ser necesarias momentáneamente. Pero a la larga, si no se acomoda a nuestras necesidades y no vemos un efecto positivo en nuestra calidad de vida, no la vamos a seguir.

Es en esta prevención financiera, donde entra la prioridad que debemos de dar, a los ahorros familiares. Estos no solamente representan nuestros fondos de emergencia, sino también la posibilidad de hacer rendir el dinero ahorrado para la familia. ¿Cómo se puede llevar a la realidad, eso de pagar primero un sueldo, como ahorro familiar? Es muy simple. Antes de pagar cualquier factura, antes de hacer las compras de comida, antes de pagar las deudas, hay que reservar una cantidad de los ingresos, como ahorro familiar. Quizá no parezca tan simple, sobre todo cuando vemos que nuestros ingresos, no dan a basto para lo que necesitamos y tenemos muchas facturas y deudas sin pagar. Pero si no lo hacemos, no vamos a poder disfrutar de los ingresos y cualquier emergencia, nos puede hacer mucho más daño.

10 Razones para lo primero, establecer el ahorro familiar como un sueldo:

  1. Establecer mentalmente los ahorros familiares, como una prioridad. Al principio cuesta mucho, pero una vez realizado como práctica habitual, será mucho más fácil al observar las ventajas que se obtienen y cómo dirige, todas las actividades financieras de la familia. Si realmente queremos tener unas finanzas sanas, tener el hábito de ahorrar familiarmente es imprescindible.
  2. Establecer que eso es, una de las cosas más importante en la vida familiar. Lo más importante no son las facturas, ni las deudas, es la familia. El dinero es un instrumento para llegar a los objetivos familiares, sociales y religiosos. No es un fin, sino un medio.
  3. Establecer el comienzo de una práctica correcta. La mayoría de la gente tiene el hábito financiero de pagar primero las facturas, el entretenimiento y después los ahorros. Pero esto es incorrecto. Lo primero son los ahorros y cuando por principio lo pones primero, tienes pocas excusas para no hacerlo.
  4. Establecer una base financiera, para emergencias y situaciones de la vida. La mejor manera de construir una cuenta de ahorro para emergencias, para la jubilación, para los estudios universitarios de los hijos, para un posible desempleo, para establecer una empresa, para la compra de un automóvil, de una casa, para las vacaciones familiares, actualizar la profesión, etc. contribuyendo continuamente a ello, dedicando un porcentaje de los ingresos.
  5. Si la formación de esa base, la dejamos para el día de mañana, nunca tendremos esos ahorros familiares. Además en caso de emergencia, sin esa base, financieramente nos hundiremos más.
  6. Establecer prioridades, en los objetivos del presupuesto familiar o en lo que se necesite. Eso da una gran libertad, y abre muchas oportunidades de crecimiento personal, familiar y social.
  7. Establecer cuanto antes el sistema de ahorro familiar. Nunca es tarde para empezar y cuanto antes se empiece, antes empezará a ver los frutos. Aunque sea empezando poco a poco, con cantidades pequeñas, pero presididas por la firme promesa, de ir adecuando los ahorros familiares, a los objetivos deseados. Siempre se está a tiempo de empezar, el mejor momento de hacerlo es, ahora.
  8. Establecer una forma automática para hacerlo, pues si no lo empezamos ahora y de forma automática, sin pensarlo mucho, es muy posible que no lo hagamos. O que aunque lo empecemos, al de un tiempo lo dejemos por un sinfín de razones. Siempre va a haber motivos o excusas, para no hacerlo, por tener que pagar una factura que creemos que no puede esperar, un capricho, una diversión momentánea, un no saber decir que no, etc. Por eso, si el ahorro lo ponemos en automático, dejamos de pensar en ello y los ahorros van subiendo, poco a poco.
  9. Establecer alguna de las principales formas de hacerlo en automático: A través de ordenar al banco que mensual o periódicamente, retire una cantidad determinada, a una cuenta especial. A través del empleador, si tiene los planes de ahorro con exención de impuestos y complementación de cantidades, como suelen ser el 401K, Roth IRAs para la jubilación y 589 para los estudios de los hijos, en la universidad.
  10. Establecer la base financiera de forma que cumpla, de la mejor forma posible, las tres principales características de una buena inversión: Rentabilidad, seguridad y expansión.

Cuánto debe ser el ahorro familiar. Esto depende de las circunstancias de cada familia y de sus presupuestos, de ingresos y gastos. Si empiezan a ahorrar con una cantidad mínima, como es el 1% de sus ingresos familiares, tienen que tener plena conciencia, que aunque pasen muchos años, no va a poder cumplir casi ninguno de los objetivos propuestos. Pero puede ser un comienzo simbólico, para irse acostumbrando a realizar el ahorro familiar e ir aumentando ese porcentaje al 2, 3, 10, etc. No pretendan pasar de cero ahorros, a ahorrar el 33% de los ingresos familiares, que es la cifra ideal que recomiendan los expertos, al distribuir los ingresos familiares en: 33% dedicado a la vivienda; 33% dedicado a los gastos fijos, alimentación y vivencias; 33% dedicado al ahorro familiar. Deduciendo de este 33% las cantidades, que ya haya dedicado indirectamente, como es la parte de capital de los pagos de la hipoteca y las cifras retenidas por el empleador, para los planes de ahorro.

El ahorro para la jubilación, debe empezarse con el cobro del primer sueldo, pues ese día, ha empezado la marcha a tras para la jubilación, como se empieza esa misma marcha hacia la muerte, el día que se nace. Solamente que la fecha de la muerte es incierta y la de la jubilación, casi cierta. Tienen que tener bien claro, que esté en el país que esté, con la pensión que obtenga, no va a poder cubrir sus gastos para vivir, aunque en esa situación sean menores que trabajando, por lo que tiene que ir ahorrado, desde que empieza a trabajar, para crear un fondo de ahorro familiar, que le sirva de complemento de la pensión que cobre.

Cuándo debe empezarse a ahorrar. Si no empieza ahora a construir la costumbre, para convertirla en hábito y después en la virtud del ahorro familiar, aunque sea con una pequeña cantidad, es casi seguro que ya no lo hará. Por eso es bueno empezar ahora y que el primer pago, sea al que le demos la mayor importancia posible. Este paso debe convertirse en un proyecto, en el que estén implicados todos los componentes de la familia, pues es un paso muy importante hacia la estabilidad financiera familiar. Quizá sea incluso el paso más difícil, y el que más satisfacciones le puede dar, ya que han puesto a la familia como prioridad y como centro de las finanzas.

Otras cantidades dedicadas al ahorro familiar, pueden ser la de algunos trabajos extras, aunque sean de pocos ingresos. Un aumento de sueldo. Un gasto superfluo eliminado. Si hasta ahora la familia ha podido vivir, sin esos ingresos adicionales o sin esos gastos superfluos, quizá podamos continuar haciéndolo, durante un tiempo. Cuando lleguemos a nuestros objetivos de ahorro, ya podremos usar ese aumento o los ingresos extras, para otras necesidades.

10 Preguntas antes de poner en práctica el ahorro familiar:

1. ¿En qué va a utilizar el ahorro familiar? Determinar muy claramente los objetivos, las cantidades y los plazos. Nunca hay una respuesta mala.

2. ¿Tiene un banco o una empresa financiera, donde pueda abrir una cuenta de ahorro, que no le cueste dinero?

3. ¿Va a ir a abrirla hoy, mañana por la mañana o el día menos pensado?

4. ¿Su empleador ofrece planes de ahorros, con o sin exención de impuestos?

5. ¿Qué va a hacer, para realizar automáticamente el ahorro familiar, antes de hacer otros pagos?

6. ¿Puede empezar a ahorrar un 1% de sus ingresos mensuales?

7. ¿Con esa cantidad del 1% qué objetivos puede alcanzar, del ahorro familiar?

8. ¿Si no puede ahorrar el 1%, podría ahorrar $25, $50 o $100 al mes u otra cantidad?

9. ¿Qué tendría que cambiar en su vida y sacrificar, para poder ahorrar ese 1% u otra cantidad?

10. ¿Cuál es el % de sus ingresos, que debería dedicar al ahorro familiar, para cubrir el mínimo de los objetivos planeados, en cantidad y tiempos?

30 Virtudes y valores humanos relacionados con el ahorro familiar:

  1. Abnegación. Sacrificio que alguien hace de su voluntad, de sus afectos o de sus intereses, generalmente por motivos religiosos o por altruismo.
  2. Arrepentimiento. Pesar de haber hecho algo. Puede ser por una circunstancia atenuante, siempre con un sincero prepósito de la enmienda.
  3. Austeridad. Severidad. Sobriedad. Mortificación de los sentidos y pasiones. Rigurosamente ajustado a las normas de la moral. Sencillez, sin ninguna clase de alardes.
  4. Autodisciplina. La disciplina que se aplica voluntariamente a uno mismo.
  5. Disciplina. Observancia de las leyes y ordenamientos de la profesión u organización. Parecer o dictamen que se da o toma, para hacer o no hacer algo.
  6. Coherencia. Conexión, relación o unión de unas cosas con otras. Actitud lógica y consecuente, con una posición anterior. Lo hago por coherencia con mis principios. Acción y efecto de reunirse o adherirse las cosas entre sí.
  7. Colaboración. Trabajar o contribuir con otra u otras personas, en la realización de una obra. Ayudar y concurrir con otros, al logro de algún fin.
  8. Compromiso. Obligación contraída. Palabra o promesa dada por obligación o necesidad, para complacer.
  9. Constancia. Firmeza y perseverancia del ánimo, en las resoluciones y en los propósitos. Acción y efecto de hacer constar algo, de manera fehaciente.
  10. Control. Comprobación, inspección, fiscalización, intervención. Dominio, mando, preponderancia.
  11. Cooperación: Obrar juntamente con otro u otros, para un mismo fin.
  12. Desprendimiento. Desunir, desatar lo que estaba fijo o unido Apartarse o desapropiarse de algo. Despego, desasimiento de las cosas. Largueza, desinterés.
  13. Disposición. Gallardía y gentileza en la persona. Hallarse apto y listo para algún fin.
  14. Ejemplo. Acción o conducta que puede inclinar a otros, a que la imiten. Excitar con las propias obras, la imitación de los demás. Caso o hecho sucedido en otro tiempo, que se propone, o bien para que se imite y siga, si es bueno y honesto, o para que se evite si es malo.
  15. Esfuerzo. Empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo, para conseguir algo venciendo dificultades. Empleando ánimo, vigor, brío, valor. Empleo de elementos costosos en la consecución de algún fin.
  16. Familia. Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas, bien sean ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje.
  17. Fortaleza. En la doctrina cristiana, virtud cardinal que consiste en vencer el temor y huir de la temeridad con fuerza, manteniendo el vigor y dando ejemplo.
  18. Generosidad: Inclinación o propensión del ánimo, a anteponer el decoro a la utilidad y al interés. Largueza, liberalidad. Valor y esfuerzo en las empresas arduas. Nobleza heredada de los mayores.
  19. Hábito: Modo especial de proceder o conducirse, adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.
  20. Humildad. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades, y en obrar de acuerdo con este conocimiento.
  21. Moderación. Cordura, sensatez, templanza en las palabras o acciones. Templar, ajustar, arreglar algo, evitando el exceso. Moderar las pasiones.
  22. Mortificación. Afligir, desazonar o causar pesadumbre o molestia. Domar las pasiones castigando el cuerpo y refrenando la voluntad.
  23. Orden. Colocación de las cosas en el lugar que les corresponde. Concierto, buena disposición de las cosas entre sí. Regla o modo que se observa, para hacer las cosas. Serie o sucesión de las cosas.
  24. Paciencia. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas. Facultad de saber esperar, cuando algo se desea mucho.
  25. Prevención. Preparación y disposición que se hace anticipadamente, para evitar un riesgo o ejecutar algo. Disponer con anticipación, prepararse de antemano para algo.
  26. Responsabilidad. Cargo u obligación moral, que resulta para alguien del posible equívoco, en cosa o asunto determinado. Capacidad existente en todo sujeto activo, de derecho para reconocer y aceptar, las consecuencias de un hecho realizado libremente.
  27. Sacrificio. Acto de abnegación, inspirado por la vehemencia del amor. Peligros o trabajos graves, a que se somete una persona. Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia, por consideraciones que a ello le mueven.
  28. Sencillez. Que carece de ostentación y adornos. Dicho del estilo: Que carece de exornación y artificio, y expresa ingenua y naturalmente los conceptos. Dicho de una persona: Natural, espontánea, que obra con llaneza. Ingenuo en el trato, sin doblez, ni engaño, y que dice lo que siente.
  29. Templanza. Una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujetándolos a la razón. Moderación, sobriedad y continencia.
  30. Trabajo, Obra, resultado de la actividad humana. Esfuerzo humano, aplicado a la producción de riqueza, en contraposición al capital.

10 Conceptos morales sobre los ahorros familiares:

  1. Administrarás los ahorros familiares, con la máxima inteligencia, basada en una buena educación financiera, siempre dirigida a hacer el bien en la familia y en la sociedad, a través de crear riqueza con las inversiones.
  2. Administrarás los ahorros familiares bajo los principios éticos y morales del cristianismo, inculcados en la familia, evitando el despilfarro, el derroche, el consumismo, el dilapidar, la gula, la pereza, etc.
  3. Administrarás los ahorros familiares, bajo el cumplimiento de las virtudes y valores humanos, sin dejarse llevar por los excesos.
  4. Administraras los ahorros familiares con honestidad, evitando la avaricia.
  5. Administraras los ahorros familiares sin orgullo de sabelotodo, y si es necesario o conveniente, pidiendo consejo y ayuda a los profesionales.
  6. Administraras los ahorros familiares teniendo en cuenta, que el dinero es un medio y no un fin, por lo que no se justifica realizar malas acciones, para conseguirlo y ahorrarlo.
  7. Administrarás los ahorros familiares, basándote en la diligencia y comportamiento que debe tener un buen padre de familia.
  8. Administrarás los ahorros familiares, de forma que concuerden con un estilo y calidad de vida, llevada sin exageraciones, ni influencias amorales, de la sociedad.
  9. Administrarás los ahorros familiares supeditando la seguridad, rentabilidad y expansión, a otras tentaciones.
  10. Administrarás los ahorros familiares sabiendo, que la riqueza no se mide por lo que se tiene, sino por lo que no se desea y por lo que se puede prescindir.

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La ética practicada como ejemplo en la familia

ESCUELA PARA PADRES

La ética practicada como ejemplo en la familia. 

  • La ética y la religión. La ética en la sociedad. La ética en la familia y su influencia en el papel educador. La ética en la vida diaria. La ética en las finanzas. La ética en la caridad. La ética en los negocios. La ética en el consumo responsable. Y mucho más.
  • 10 Leyes y acciones injustas, alejadas de la ética

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La ética y la religión guardan una relación, muy estrecha. La ética es un conjunto de normas, que la sociedad se encarga de transmitir de generación en generación. La religión es la relación entre el hombre y Dios. Es un contacto íntimo de la persona con un Ser infinito, del cual procede y que le sirve de guía personal, para una conducta correcta en la vida cotidiana, plena de virtudes y valores humanos.

Hacer las cosas con ética es hacerlas de acuerdo con las normas morales, que rigen la conducta humana. Es parte de la filosofía que trata de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y las obligaciones del hombre. La ética es reflexión y argumentación sobre el hecho moral, es decir, sobre lo que está bien o mal, a pesar de que algunas sociedades, continuamente inventan conceptos que pareciendo correctos, ocultan unas intenciones perversas, que van en contra de la ley de Dios, de la moral natural y del bien común. Aunque las raíces etimológicas de ética y moral, sean las mismas, no son lo mismo. La ética son el conjunto de normas, que nos vienen del interior y la moral, las que nos vienen del exterior. Desde Aristóteles hay escritas cientos de miles de páginas sobre ética.

La ética en la vida diaria, hace falta incluirla en la escuela, en la educación, en la honradez ciudadana, etc. La ética tiene que ser la bandera de la libertad del ciudadano del siglo XXI. Es lo que los padres, con su ejemplo deben enseñar a sus hijos, cónyuges y amigos. La ética se tiene que demostrar en el buen carácter de las personas, en su comportamiento, actuación y proceder. La ética es la ciencia de la integridad, la conciencia deontológica profesional, como el Juramento de Hipócrates de los médicos, etc. 

La ética y la estética mantienen una estrecha relación, por más que casi siempre permanezca velada. La estética es el fruto de una elección moral. Lo hermoso es mejor que lo feo. La cortesía es mejor que la rudeza. Alguien que saluda amablemente, tiene más probabilidades de ser buena persona, que alguien que adrede, que empuja cuando pasa. Algunas personas que no tienen en cuenta el comportarse con ética, creen la práctica de las virtudes y valores humanos como la caridad, la sinceridad, la bondad o la honradez, no son necesarios para convivir. Aunque cada vez hay más personas, en determinados grupos sociales, que aprecian los modales y las buenas normas de educación y comportamiento. 

La ética de los testimonios: Dar testimonio de lo maravilloso que es la familia, del amor entre un hombre y una mujer, del don de la vida, expresado en los hijos dentro del matrimonio, de la misión de los padres para educar a sus hijos, del trabajo y la práctica de las virtudes y valores humanos. Los padres tienen que tener la valentía de contar los testimonios, sobre las cosas buenas que hacen y lo que hay que luchar y sacrificarse para conseguirlas, sobre todo, cuando tienen el único fin, de incitar a los demás, para que les imiten y las realicen. Son muy distintos los que ofrecen testimonios, sobre cosas malas realizadas, que muchas veces, solamente les sirven para presumir de los hechos y tener su minuto de fama. 

La ética en la sociedad, ejerciéndola al: No copiar en los exámenes escolares. No adelantándose en las filas de espera. No aprovechándose de los descuidos de otros. No usufructuando injustamente de la libertad que otros nos dan. No tomando ventaja de los débiles, indefensos o con discapacidad física, emocional o de conocimiento. No abusando del poder concedido o conseguido. No lucrándose en perjuicio de terceros, con del poder de los monopolios, asociaciones gremiales o sindicales. Siendo caritativos y generosos con las necesidades del prójimo. Cuidando el medio ambiente. Manteniendo las normas de circulación. Pagando todos los impuestos que correspondan. Etc. 

La ética en la familia y su influencia en el papel educador, para la construcción de la identidad personal, de la madurez, de la responsabilidad, de la conducta y del núcleo básico de su ética, carácter, modo de ser y de relacionarse con otras personas, de forma ética. La familia tiene que ser una isla ética dentro de la sociedad, sin que a sus componentes les importe lo que dirán y quién lo dirá. Manteniendo la ética con los padres y familiares necesitados, que aunque sea desagradable, les debemos respeto y ayuda. La ética en la familia debe mantenerse y respetarse, aunque haya leyes injustas, que permitan el matrimonio entre personas del mismo sexo y otra clase de uniones aberrantes. 

La ética en las finanzas. Decidir lo que es una inversión ética o pecaminosa, no es siempre una opción entre blanco y negro, puede parecer gris. Es muy difícil de conseguir la capacidad, para determinar cuales son los fondos éticos de inversiones y hasta dónde y cuándo lo son. Pero un inversionista bien formado y con un claro concepto de la ética, puede ir haciendo el camino, que aunque no esté exento de dificultades, promete ser una tendencia que seguirá ganando fuerza. Las inversiones éticas crecen fuertemente, intentando sacar beneficios de la virtud, aunque no sean los mejores beneficios por su dinero, comparándolos con los beneficios que tienen algunas empresas faltas de conciencia, pero si son los mejores dividendos éticos. Está perfectamente demostrado, que los principios éticos introducidos en los negocios, siempre los hacen beneficiosos. Invertir en ética, es muy rentable. 

La ética en los negocios. Actualmente hay grandes y rentables negocios, que no son éticos, aunque las leyes les amparen, no les persigan o les ignoren, como la droga, el aborto, el sexo, la pornografía, la prostitución, la pederastia, la guerra, la violencia, las armas, el terrorismo, los vicios humanos y un largo etc. 

La ética y el ahorro. Hay Iglesias de diferentes denominaciones, universidades, organizaciones, fundaciones y fondos de pensiones, que a través de sus inversiones, buscan mantener el valor adquisitivo de sus ahorros, buscando cada vez más y mejores formas de ligar su dinero a principios éticos, religiosos y socialmente responsables. Aunque algunas veces, tengan que sacrificar márgenes de rentabilidad, al evitar los mejores rendimientos financieros, del dinero proveniente del pecado. Otra de las ventajas que añaden, es mejorar su imagen ante la opinión pública, Evitando invertir en los fondos financieros, que violan los principios morales de tiene cada Iglesia, o que promocionan prácticas contra la familia, lo que acentúa la presión hacia determinadas empresas, por medio de las inversiones de sus fieles. 

La ética en la inversión, en el voto y en el consumo inteligente. Aunque en algunos casos, las decisiones éticas sean menos rentables, son piezas claves, no sólo de la economía mundial, sino de la democracia. El ciudadano de a pie, influye con su voto, pero mucho más con sus inversiones y consumos éticos e inteligentes, por eso las corporaciones y los políticos, tienen miedo a los consumidores y a los votantes éticos, bien informados. Es cierto que hay algunos consumos, que no se pueden evitar, porque sus productores tienen tal cantidad de productos en el mercado, que ya no se puede, vivir, viajar, curarse, comer o vestir sin ser sus clientes. 

La ética en la caridad deben mantenerla, incluso las fundaciones que bajo el caparazón de la caridad, llevan objetivos y filosofías de actuación malévolas, dirigidas contra las familias, Iglesias, naciones y condiciones medioambientales, incluyendo las organizaciones filantrópicas, que se nutren de los beneficios adquiridos por empresas faltas de ética. Estas organizaciones no se deben librar de la presión del público, éticamente bien formado. 

La ética en la ecología. No hay que olvidar que la naturaleza, animales, vegetales y minerales, están al servicio del hombre, para usarlos sin abusar. El hombre, no está al servicio de la naturaleza. Por eso muchas organizaciones  medioambientalistas carentes de ética, se preocupan mucho más de favorecer a la naturaleza, que al hombre. 

La ética en las opiniones. No siempre hay que respetar las opiniones de otros, ni mucho menos aceptarlas. Fingir estar de acuerdo con ellas, no rebatirlas o callarse puede significar aceptarlas, pues el calla, otorga. Hay que procurar estar bien formado e informado, y dejar muy claras las cosas, cuando atañan a la moral, a las buenas costumbres o estén faltas de ética.

            La ética en la vida humana. Por muchas leyes injustas que sean emitidas por los hombres, las cuales permitan, alienten y no castiguen el crimen del aborto, la eutanasia, el consumo de drogas y otras muchas actitudes contrarias a la moral, no deben cumplirse esas leyes inmorales y se debe luchar, para que desaparezcan. 

La ética en la imagen personal, que siempre esté de acuerdo con la estética, la moral, las buenas costumbres, la decencia, el pudor y la honestidad. 

La ética en la sexualidad, aunque estén promocionados y permitidos los abortos, preservativos y anticonceptivos, las relaciones prematrimoniales, las relaciones promiscuas, las relaciones homosexuales, etc.

La ética en los fines y medios para conseguirlos. El fin jamás justifica los medios, si éstos son desproporcionados o faltos de ética. Por muy bueno que sea el fin, éste antepone la intención, a la finalidad.

La ética en la economía, cuando esta regula el aspecto de la vida del ser humano: Sus problemas económicos, su alimentación, su vivienda, su salud, su jubilación, su educación, su trabajo, su salario, sus ahorros, sus préstamos, su subsistencia, etc. Incluyendo los prestamos con intereses usureros, a países que no los necesitan.

La ética en el consumo responsable, enseñada por los padres, profesores, empresas y medios de comunicación, educando a los niños en la forma de gastar, no derrochar, utilizar bien, ahorrar y economizar solidaria, consciente y correctamente, haciéndoles entender que la felicidad, está más en compartir que en poseer, en ser que en tener, en dar que en recibir y en la austeridad que en el despilfarro. Poniendo énfasis en la ética en la alimentación, para prevenir el que vaya en contra de la salud al engordar o adelgazar excesivamente, hasta enfermarse. 

10 Leyes y acciones injustas, alejadas de la ética.

  1. Concesión de becas en lugar de préstamos. Las becas son donativos no reembolsables por los destinatarios, que casi siempre pertenecen a los mismos colectivos, cuando con la concesión de préstamos, se podría beneficiar a muchísimos más estudiantes.
  2. Leyes sobre educación escolar obligatoria y gratuita, pero pagada con los impuestos de todos, incluso por los que no utilizan el sistema escolar estatal. Si cada uno tuviera que pagar esos costos, en función de su consumo, la calidad de la enseñanza seria mejor y también la apreciación de lo gastado, redundaría en una mejor utilización. Lo ético sería, que el estado sacara las manos de la educación de los hijos y lo dejara en la de los padres.
  3. Leyes sobre las subvenciones estatales a las escuelas y universidades realizadas con los impuestos de todos, incluso con los que no las utilizan, porque no pueden. Los beneficios que a los alumnos les producen esa utilización de los impuestos de todos, al no devolverlos a la sociedad, penalizan principalmente a los más desfavorecidos.
  4. Leyes que impiden la puesta en circulación del Cheque Escolar, por lo que algunos padres tienen que pagar dos veces la educación de sus hijos. Una con los impuestos, para mantener el sistema escolar estatal y otra vez, si eligen llevar a sus hijos a un colegio privado.
  5. Caridad sin devolución o contraprestación fomenta a los profesionales de la industria de la caridad. Si la caridad en los casos que se pueda hacer, se devolviera algo similar a lo recibido, el número de recipientes no necesitados, disminuiría y así mismo, se ampliarían las posibilidades para que muchos más, recibieran más caridades.
  6. Pedir donativos para solucionar problemas de personas pobres, en Países ricos, anclados en la geografía del dolor, que prefieren pedir donativos externos, que ayudar a sus necesitados con los medios del gobierno.
  7. Las llamadas leyes políticas de amnistía, perdón y olvido, que solamente sirven para dejar sin castigo, los crímenes y enriquecimientos ilícitos, cometidos personas que siguen perdurando en el poder.
  8. Las conocidas torceduras de leyes, realizadas por abogados, contables y políticos, para que determinadas empresas y particulares, puedan realizar actos faltos de ética, aunque aparentemente no ilegales, tales como: Donativos a los políticos para que aprueben leyes, que benefician a determinados grupos de presión, modificaciones de los libros contables, evasión de impuestos, donativos amañados para la exención de impuestos o eliminar beneficios, lavados legales de dinero, fabricación de productos engañosos o que el cliente no los necesita, pero al que previamente se le ha creado la innecesaria necesidad, etc.
  9. Aplicación de la llamada ley de “Acción Afirmativa”, donde se premia a las personas, para acceder a las universidades y trabajos públicos y privados, en función de su color de piel, bajos recursos económicos y no por sus propios méritos. Haciéndolo en perjuicio de las personas que, tienen más y mejores meritos. 
  10. Aplicación de la posible ley “Dream Act”, donde se pretende premiar a un grupo de estudiantes privilegiados, que si bien no son culpables de su mala situación inmigratoria, la ley deja fuera a otros jóvenes y mayores, que también tienen suficientes o más méritos para obtener los beneficios de esta ley.

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El valor humano de la comunicación en el matrimonio y en la familia

ESCUELA PARA PADRES

El valor humano de la comunicación en el matrimonio y en la familia.

  • 10 Situaciones que necesitan comunicación matrimonial.
  • 22 Conceptos a tener en cuenta, en la comunicación con el cónyuge.
  • 10 Sentencias sobre la comunicación en el matrimonio.

2,170 Palabras. Tiempo de lectura 8:00 minutos

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Comunicar en el matrimonio, es compartir o consultar al cónyuge de palabra, por escrito o con señales acordadas, de lo que uno sabe o tiene, para pedirle su opinión y establecer o reforzar, lazos futuros que mejoren la convivencia.

Qué difícil es comunicarse bien entre los esposos y tener abiertos todos los canales, para que la comunicación sea sincera, fluida, educada y llena de amor y mutuo respeto. Hay temas, que ninguno de los dos quiere tocar o que ambos quieren aplazar. Incluso estando muy enamorados y compenetrados. Prefieren irlos aplazando para no hincarles el diente, por miedo a descubrir cosas de la vida pasada, o para no herir a la persona amada, porque esta no sepa o no quiera interpretar bien los hechos, intenciones o ideas. Por eso, para evitar malos entendidos, aunque se quieran muchísimo los matrimonios, tienen que aprender a comunicarse, con todo el amor posible, pero además, como si fueran dos profesionales de la comunicación. Entendiéndose y comunicándose bien, podrán enfrentar con éxito, los problemas que les atañan o los proyectos que quieran hacer.

Eviten el matrimonio silencioso. Para ello hay que ir poniendo, desde el noviazgo, los cimientos de una buena comunicación, que cultive el deseo de conocer y conocerse, para evitar el aburrimiento y la soledad. Nunca es tarde para empezar una buena comunicación, intercambiando impresiones de todos los campos de la vida.

Algunas frases muy usadas: Cuando te hablo, no me escuchas. No me atiendes nunca. Pasas de lo que te digo. Te entra por un oído y te sale por el otro. Contigo no hay quien hable. Como si hablara a la pared. Como si oyeras llover. (También algunas de estas frases repiten los padres a los hijos).

En los matrimonios debe distinguirse lo que es comunicarse, dialogar, charlar sobre cosas intrascendentes y realizar continuos monólogos, que anulan en el cónyuge las posibilidades de participación, tanto en las cosas comunes del matrimonio, como en las especiales.

10 Situaciones que necesitan comunicación matrimonial, sobre todo si hay necesidades que no puedan obviarse o son urgentes.

  1. Cuando haya enfermedades o situaciones graves, que podrían afectar a toda o parte de la familia.
  2. Cuando haya que enfrentar situaciones presentes o futuras, difíciles de solucionar.
  3. Cuando haya un problema grave en el matrimonio, o en uno de los cónyuges, o con los hijos.
  4. Cuando piense dejar la comunicación para más adelante, intente hacerla inmediatamente, puede que luego, nunca la pueda realizar.
  5. Cuando se deban comentar noticias, situaciones sociales, religiosas o políticas importantes, que afecten a la familia.
  6. Cuando se necesite una segunda opinión, para cosas personales, de la familia anterior, trabajo, amistades, o sociedad.
  7. Cuando se necesite ayuda en problemas personales, religiosos, de salud o de criterio, para tomar decisiones.
  8. Cuando se sienta la necesidad de comunicar, para afianzar el amor y la entrega incondicional al cónyuge.
  9. Cuando un cónyuge desee comunicarse, inmediatamente hay que poner los medios necesarios y la atención precisa para escuchar, sin dilaciones ni excusas, pues es posible, que esa situación no vuelva a repetirse. La frase clave es decirle y sentirlo “soy todo oídos”.
  10. Cuando un cónyuge quiera contar en la intimidad, algo delicado de su vida pasada.

Existe el derecho y la obligación, de no comunicar acciones o situaciones anteriores, que hacerlo suponga un daño irreparable, interno o externo, para el resto de la familia y solamente suponga esos minutos de gloria, que algunas personas quieren disfrutar, dando testimonios de cosas totalmente innecesarias para el futuro de una buena familia. Hay muchos seudo líderes religiosos, políticos, médicos y sociales, que tratan de manipula a personas débiles de carácter, para que comuniquen sus miserias a bombo y platillo, sin importarles el daño que pudieran hacerse a si mismos y a sus familias.  Por eso existen las memorias autorizadas de los personajes famosos, donde son todo alabanzas y las memorias no autorizadas, que suelen estar más cerca de la verdadera vida del personaje, el cual no quiere que nadie cuente sus posibles miserias.

22 Conceptos a tener en cuenta, en la comunicación con el cónyuge.

  1. Tener los objetivos muy claros y perfectamente definidos y estudiados. Distinguiendo lo que sea comunicar, para contar algo pasado, de lo que sea necesario para llegar a acuerdos o situaciones futuras. Sea de la familia o ajeno, o cuando haya que expresar disgustos o satisfacciones, relacionadas con el cónyuge o los hijos.
  2. Pensar antes de hablar, teniendo bien en cuenta todos los detalles y puntos a comunicar, para que nada se quede en el olvido involuntariamente.
  3. Estudiar la presentación de los objetivos, así como las posibles respuestas que recibirá, deseadas o no, pues una cosa es lo que se comunica y otra lo que entiende el cónyuge, ya que puede haber grandes diferencias en el conocimiento. Ahora bien, si el mensaje está bien expresado, el amor y la buena voluntad, ayudarán muchísimo a explicarlo y a entenderlo correctamente.
  4. Centrar él o los temas para que no haya desviaciones, que distraigan de los objetivos previstos, poniendo el máximo cuidado posible en hacerlo bien, para que la comunicación sea fluida en ambos sentidos.
  5. Determinar el lugar, horario, duración, etc. Si es necesario provoque la comunicación. Siempre funcionan mejor las comunicaciones, cuando hay un ambiente de distensión y confianza y no existen las interrupciones por teléfonos, programas de televisión, etc.
  6. Adecuar el lenguaje fonético, sin salirse del contexto y con los sinónimos y antónimos adecuados, haciéndolo todo con la mayor naturalidad, sin engolamientos en la voz y de acuerdo a las características del cónyuge y de cada situación.
  7. Utilizar el lenguaje corporal, con las mejores formas y ademanes posibles, incluso intentando mantener continuamente la sonrisa. Empleando los movimientos del cuerpo para enviar, reafirmar o disminuir la intensidad de los mensajes. Pero evitar comunicar con gestos de las manos y balanceos de cuerpos, como se autodefinen los grupos marginales de maras, gangas, etc. porque tienen un vocabulario muy limitado.
  8. Intentar que el cónyuge se sienta cómodo, para que la comunicación no se convierta en un monólogo, sino en un dialogo y se puedan obtener buenos resultados. El matrimonio tiene que aprender, el difícil arte de comunicarse bien, pues nadie nace sabiendo.
  9. Emplear la virtud de la paciencia y la moderación, pues no siempre el otro cónyuge, tiene el mismo nivel de comprensión o está en la situación adecuada, para oír con atención las cosas importantes que le están diciendo. Lo que para uno es un tema al que le ha dado muchas vueltas en la cabeza, antes de exponerlo, para el otro puede ser una novedad, que le llega de improviso.
  10. No emplear sofismas, falacias, argucias, sutilezas ni engaños, pues la comunicación con el cónyuge, tiene que estar presidida por el amor, la verdad, el respeto, la conciencia y la admiración.
  11. Evitar tener la razón a toda costa, ya que con el cónyuge, no se trata de vencer, ni de convencer, se trata de comunicar bien, para remar juntos hasta conseguir llevar el barco a la orilla deseada por ambos. No buscar el objetivo de caiga quien caiga, siempre ganar, ganar. Evitando los resultados de las apuestas tergiversadas del “Cara o Cruz”: “Cara, yo gano; cruz, tú pierdes”.
  12. Mantener con mucho respeto, los tiempos de cada uno, administrándolos equitativamente, con los silencios necesarios, sin interrupciones estentóreas y sin usufructuar ni apurar los del otro.
  13. Ofrecer seguridad al cónyuge de que la comunicación no ha sido motivada para discusiones, enfados, regaños, malas caras o llamadas de atención, por tener ideas u opiniones diferentes, a no ser que sean causas graves, pues conllevaría que el otro cónyuge se pondrá en guardia, y posiblemente cierre los oídos a la comunicación, si siempre es para lo mismo.
  14. Buscar la comunicación adecuada, que en algunas ocasiones puede ser una mirada, un gesto o una sonrisa entre los cónyuges. No siempre se necesitan palabras elocuentes, ni estrategias para comunicarse, sobre todo si ambos se conocen bien y conocen de lo que se trata.
  15. Mantener siempre abiertos los canales de comunicación, evitando a toda costa, que su ausencia se vaya agudizando, por falta de practicarla, debido a que no tengan las cosas muy claras.
  16. Evitar que haya intentos de ir ocupando cuotas de poder, dentro del matrimonio, basadas en mayores ingresos económicos, mejores conocimientos profesionales o académicos, situaciones sociales o familiares, etc.
  17. Evitar dejarse llevar por la pasión, producida por las relaciones con los hijos y entre ellos mismos, ya que muchas veces, son verdaderos manipuladores de los padres, impidiendo que los cónyuges se comuniquen correctamente.
  18. Estudiar la forma de empezar la comunicación. Puede ser en la mesa durante la comida, una salida especial, algunos hechos de actualidad que lleven al objetivo previsto, formulando preguntas con respuestas abiertas, etc.
  19. Utilizar las técnicas de recepción activa, hasta estar seguro de haber entendido perfectamente, lo que el cónyuge dice y quiere decir con su lenguaje fonético y corporal. Si fuera necesario, se debe pedir la repetición o hacer las preguntas convenientes, hasta que quede todo bien entendido.
  20. Utilizar las virtudes y valores humanos adecuados a cada ocasión. Teniendo en cuenta que nadie es perfecto, intentar comunicarse una y otra vez, hasta que se consiga la plena sintonía. El difícil arte de la comunicación es difícil, pero no imposible de aprenderlo.
  21. Tener muy claro el sentido del ridículo, pues en la comunicación, uno es dueño de los silencios, pero esclavo de las palabras.
  22. Intentar que los tiempos de la comunicación sean, más escuchar con atención, que hablar. Lo ideal es un 40% hablar y un 60% escuchar y sin interrumpir al cónyuge, cuando expone sus posiciones.

Si la comunicación es con una sonrisa, generará otra sonrisa. Si es con amor, recibirá más amor. Si es con una crítica, recibirá otra crítica. Si lleva odio, recibirá odio. Si es con palabras amables, recibirá palabras amables. Si es sobre el profundo interior de las relaciones, se abrirán los corazones con sinceridad. Si es sobre intereses culturales, se ampliarán los conocimientos. Si es superficial, se recibirán opiniones superficiales o ficticias. Si es sembrando vientos, recibirá tempestades.

No deje de estar comunicado continuamente con su cónyuge. Todos tenemos sin utilizar muchos recursos, talentos y fuerzas, para poder comunicar en la forma y manera, que el cónyuge nos entienda y para ser receptivos y abiertos a sus ideas. La comunicación con el cónyuge, si no llega hay que salir a buscarla con inteligencia, amor y en base a la práctica de las virtudes y valores humanos. Pero no conformándose con esas comunicaciones pueriles o convencionales, llenas de tópicos, aburrimientos y faltas de interés.

Las buenas comunicaciones, dejan siempre un poso, y aunque no hayan calado hondo, cuando han pasado, vuelven las ideas y los argumentos expuestos, lo que puede originar un torrente de nuevas ideas y que nazca la necesidad de continuarlas. Al final, una buena comunicación, crea el deseo de estar más unido al cónyuge.

10 Sentencias sobre la comunicación en el matrimonio:

  1. Cuando estés enfadado, cuenta hasta diez antes de empezar la comunicación, pero si estás muy enfadado, cuenta hasta cien.
  2. El objetivo de toda comunicación, debe ser amar y mejorar la relación.
  3. Es fácil hablar claro, cuando no va a decirse toda la verdad.
  4. Qué difícil es hablar de nuestras dificultades al cónyuge, y que fácil es hablarlas a un desconocido!
  5. Háblale a tu cónyuge sobre su persona y te escuchará horas enteras.
  6. Para saber comunicar, es preciso saber preguntar y escuchar, escuchando se agrada siempre, comunicando algunas veces.
  7. Antes de comunicarte con el cónyuge, piensa bien lo que le vas a decir.
  8. El mayor daño que se puede hacer a un cónyuge, es quitarle la comunicación.
  9. Para no humillar o desorientar, los cónyuges se tienen que poner en el mismo nivel.
  10. Es inútil mantener una comunicación entre sordos voluntarios, en el que ninguno de los cónyuges quiere escuchar.

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