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Carácter, madurez y autonomía. Como enseñar a los hijos estos valores humanos


  ESCUELA PARA PADRES 

  • Carácter. La rebeldía, la desobediencia sistemática a la oposición a las normas disciplinarias y actitudes desafiantes, son exigencias naturales para lograr la independencia de los jóvenes. Todas esas fuerzas, perfectamente encauzadas y orientadas, darán como resultado una conducta madura y la formación de un buen carácter.
  • Madurez. Es la aceptación de uno mismo y de la propia circunstancia, en la que le ha tocado vivir. La tarea de los padres, será poner todos los medios, para que el niño inmaduro, aprenda a valerse por si mismo, para superar sus dificultades.
  • Autonomía. Los hijos son aconsejados, ayudados, dirigidos y sustentados por sus padres, hasta que logran la independencia mental, que suele coincidir con la mayoría de edad y cuando obtienen criterio propio, para controlar las circunstancias externas, sin que ellas controlen a los hijos. 
10 puntos, puestos alfabéticamente, para que los padres reflexionen, sobre lo que tienen que enseñar a los hijos en estos temas.

 

  1. Conformismo. Los padres deben estimular a los hijos a que expresen clara y respetuosamente sus ideas, aunque supongan discrepar con la familia o con la sociedad. Es preferible para la buena educación de los hijos, mostrar disconformidad, que asumir lo que están diciendo o haciendo otras personas. El viejo refrán de “el que calla otorga” no suele ser buen consejero, para los que en ésa ocasión, deberían hacer oír su voz, llevando la contraria, o como hemos dicho antes, pidiendo explicaciones.
  2. Decisiones razonadas. Enseñar a los hijos a que las aprendan a tomar y a razonar. Lo conveniente, es intentar con tiempo suficiente y con la máxima tranquilidad posible, las ventajas e inconvenientes de la decisión que tengan que tomar. Para ello tendrán de hacer una disección profunda, cada uno de los componentes de las posibles decisiones, razonarlas en todas las variantes y analizar las consecuencias futuras previsibles. Lo contrario es que los hijos se dejen llevar por impulsos, que la mayoría de las veces son fruto de apasionamientos y falta de información y análisis. De todas maneras, los padres podrán ayudar a hacer los planteamientos, pero tienen que intentar que la decisión final, junto a sus consecuencias sea tomada por los hijos.
  3. Diversidad. En este mundo tan globalizado, es normal que los hijos se relacionen con otros que, principalmente por provenir de diferentes países o culturas, sean distintos y tengan ideas contradictorias a las suyas. Hoy en día es imprescindible educarles de forma que eviten la xenofobia, el racismo, la descriminacin, la intransigencia y tantas otras maldades similares, que algunas personas se vanaglorian de expresar. Tienen que enseñarles a convivir con la diversidad, pues cada vez, está el mundo más mezclado y por tanto las costumbres, ideas y actividades, llegan rápidamente a todas partes. También acostumbrar a los hijos a ponerse en el lugar de los otros amigos, a los que pudieran considerar como diferentes. Enseñarles a que nunca se aprovechen del más débil, sino que le ayuden y defiendan ante los demás. Dios hizo a todos los hombres iguales en cuanto a derechos humanos, aunque no dio a todos las mismas oportunidades, ni responsabilidades, por lo que tenemos que ser conscientes de los privilegios que nos haya podido dar y utilizarlos a favor del prójimo y no en su contra.
  4. El ánimo. Estar siempre animoso es una virtud difícil de enseñar, pero no imposible. Los hijos enseguida reconocen en sus padres el estado de ánimo, cuando ha habido un problema, una dificultad o un error en la familia. Dependerá mucho de ese estado de ánimo, la actitud que tomen los hijos. Dicen “que al mal tiempo, buena cara”. Tratar siempre de levantar el ánimo, para encontrar nuevas salidas y alternativas. Las cosas se pueden ver de mejor manera, si el animo de los padres no decae, pues en lugar de estar deprimidos, expresan una actitud positiva, alejada de la pesadumbre, lo que hará que la mente está más propicia a encontrar soluciones, lo que conlleva, a poder ejercer mejor otra de las virtudes, la perseverancia. El fracaso está relacionado con el dolor físico y psíquico, por lo que es muy importante educarles en la forma de controlar y superar estas situaciones.
  5. Errores. Otra de las obligaciones de los padres, es enseñar desde pequeños a los hijos, a que asuman la difícil tarea de aceptar sus limitaciones y equivocaciones. Muchas veces, los errores que realizan, provienen que no han sabido reconocer hasta donde llegan o pueden llegar con sus capacidades. Es muy fácil decirles que “si quieres hacerlo, algún día lo lograras”, pero no es realista. Hace falta mucha humildad para conocer las limitaciones y trabajar mucho para superarlas. Entonces, si llegará la posibilidad de disminuir los errores. Nadie ha nacido sabiendo y algunos creen que todo lo saben y todo lo pueden. De ahí, llegan las frustraciones cuando provienen de errores. Lo mas fácil es echar la culpa a las circunstancias, pero nunca a reconocer las capacidades.
  6. Fortaleza en el carácter. Un carácter fuerte y maduro, permite que sus bien analizadas decisiones, estén también convenientemente sustentadas, para poder argumentar a su favor, caso de que sea necesario hacerlo. El sabio argumento de que -el si, debe ser si, y el no debe ser no-  Al tomar la decisión, debe asumir que pudiera ser criticada o ridiculizada, pero la fortaleza de la decisión y su previo análisis, le ayudarán a sentir mejor, sobre todo cuando vea el impacto que su fuerte personalidad, ha hecho en las otras personas. Eso les puede costar sentirse solo y abandonados por los amigos, pero deben enseñarles a llevarlo y soportarlo sin angustia ni soledad.
  7. Fracaso. Los padres deben enseñar a los hijos, a aceptar el fracaso de algo que han realizado y que por las razones que sean, no ha salido bien. El fracasar puede ser una escuela de aprendizaje para nuevas oportunidades, pero nunca un motivo de sentimiento de frustración o desengaño. No siempre está en manos de los hijos, el triunfo, ni la buena suerte. Lo importante es conocer las veces que se ha levantado, no las que se ha caído.
  8. Interés por las cosas. Los hijos a todas las edades, deben tener curiosidad por todas las cosas, por lo que los padres tienen la obligación de inculcarles el deseo de estar continuamente aprendiendo, pero también aclarándoles cuales son las buenas y las malas, las que les beneficiarán y las que les perjudicarán. La madurez la adquirirán a través de las experiencias, que a su vez les irán formando el carácter. Irles despertando el interés por cosas, que para ellos sean desconocidas, les permitirá tener más posibilidades de elección. Cuanto más cosas puedan enseñarles los padres será mucho mejor, ya que los amigos y la sociedad querrá enseñarles otras, que es posible que no les convengan. Pero si previamente los padres, se las han enseñado con un lenguaje amoroso, con mucha paciencia y con términos entendibles para su edad y circunstancias, algunos conceptos dejaran de ser peligrosos para convertirse en beneficiosos. Por ejemplo, si los padres hablan a sus hijos de sexo, drogas, amistades, dinero, religión, política, etc. cuando lleguen a oír esas mismas cosas, provenientes de otros amigos o de medios de comunicación perniciosos, sabrán diferenciar los conceptos. Si solamente oyen hablar de las cosas, a otras personas y no a sus padres, seguramente perderán la batalla de su juventud.
  9. No permitir la manipulación. La sociedad continuamente esta manipulando a nuestros hijos y a nosotros mismos. Lo más fácil, es sucumbir a esa manipulación, que continuamente llega de los medios de comunicación, de los amigos e incluso de otros familiares. Es más fácil dejarse manipular, que enfrentarse a la manipulación, pues los manipuladores, están entrenados para convencer a los hijos y llevarlos a su territorio Lo importante es enseñar a los hijos, a que estén muy alertas, para descubrir cuando les están intentando manipular y cuando les están informando. Enseñar a los hijos a cuidarse de si mismos y que no hagan nada que dañe a su cuerpo, su mente o su alma, aunque algunos les traten de forma despectiva o menosprecien. Por eso si hay buena comunicación y confianza con los hijos, será más fácil enseñarles a discernir lo bueno de lo malo y los argumentos que tienen que emplear, para evitar las manipulaciones. Deben enseñarles a mantener sus principios, aunque tengan que luchas contra la corriente de la sociedad. La fortaleza mental y el carácter recto, es lo que les permitirá, cuando sea necesario, disentir de situaciones, que aunque sean difíciles de llevar la contraria, siempre lo harán si van en contra de sus principios, solidamente adquiridos.
  10. Preguntar si no queda claro. Los padres nunca deben considerar que sus hijos sean incómodos, porque pregunten demasiado. Si preguntan mucho, puede ser porque los padres no se han sabido explicar o porque tienen deseos de aprender más y mejor. Es mejor que los hijos pregunten a los padres cuando tengan dudas, que no que se las hagan a terceros, que nadie sabe lo que les van a contestar. Si la pregunta es muy difícil de contestar, deberán pedir un plazo para encontrar una respuesta adecuada, pero nunca los padres deberán evadirla. También deberán reconducir la pregunta, pues muchas veces al desconocer el tema totalmente, no saben hacer bien la pregunta, pues el tema puede ser muy amplio, difícilmente resumido en una simple pregunta. Ahí puede empezar un proceso de acercamiento para facilitar información. Digo la verdad y me mantengo fiel a mis principios. 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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1 Response to “Carácter, madurez y autonomía. Como enseñar a los hijos estos valores humanos”



  1. 1 La obligación de saber de los hijos y los padres « Mi Cumbre Trackback en 1 01UTC marzo 01UTC 2011 en 9:24 pm
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Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

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