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Archivo para 29 septiembre 2010

Soy un padre NiNi. Ni encuentro trabajo, Ni estudio para poder mejorar mi futuro. ¿Qué debo hacer por mi familia?

ESCUELA PARA PADRES 

Soy un padre NiNi. Ni encuentro trabajo, Ni estudio para poder mejorar mi futuro. ¿Qué debo hacer por mi familia? 

  • 10 Preguntas básicas e imprescindibles que deben hacerse, los que no encuentren trabajo y quieran alcanzar sus metas y objetivos.  

2,854 Palabras. Tiempo de lectura 10:15 minutos 

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No siga leyendo, si solamente piensa en quejarse de la crisis y de la mala situación en la que está, porque no encuentra trabajo, pero no quiere tomar medidas drásticas para disminuir las posibilidades, de que le vuelva a ocurrir. Confórmese con su situación y siga quejándose. 

Los artículos relacionados anteriormente, sirven para meditar a los que trabajan por cuenta ajena o cuenta propia, ya que al final, todos tenemos una empresa que cambia tiempo y destrezas, por un salario o una factura. Si no encontramos a quien vender, nuestro tiempo es como el empresario que no encuentra a quien suministrar sus productos o servicios. No encontrar trabajo es una mala situación, tanto para el que es empresario, como para el que es trabajador. Ambos sufren las consecuencias. Para intentar solucionarlo, hay que pedir consejo a los especialistas. 

Hay mil y una formas exitosas para buscar y encontrar trabajo, para ello hay que dirigirse a los expertos en esta especialidad, que suelen ser las oficinas públicas, organizaciones, empresas, asesores, Iglesias, comunidades, bibliotecas, Internet, etc. que con mucho conocimiento y experiencia, aconsejan según las capacidades y circunstancias de cada persona. 

Los que hoy no encuentran trabajo, deben tener en cuenta, que no son ellos la excepción y que no será la única vez que no lo encontrarán, en su futura vida laboral. Cada poco tiempo les espera una crisis económica, corta o larga, dependiendo de cada país, ciudad, profesión, edad, preparación y grupo social. 

Pero ese gravísimo problema tiene soluciones, algunas veces muy amargas y difíciles de querer o poder aceptar. Los padres tienen que evitar caer en ese paralizante estado anímico y emocional que les impide resolver el problema, porque se sienten responsables y culpables por no haber hecho lo que tenían que haber hecho. Casi siempre la solución para encontrar trabajo, pasa por la formación profesional continua, que permita estar adecuado y bien preparado, para la demanda presente y para la que haya en la siguiente crisis económica. 

10 Preguntas básicas e imprescindibles que deben hacerse, los que no encuentren trabajo y quieran alcanzar sus metas y objetivos: 

  1. ¿Qué he hecho mal o medio mal, y que no he hecho bien o medio bien, para que esta crisis de falta de trabajo, me haya castigado tan fuertemente?
  2. ¿Qué tengo que hacer o no hacer, para que las próximas crisis de desempleo, no me perjudiquen tanto?
  3. ¿Qué quiero hacer, qué debo hacer y qué puedo hacer, en mi formación profesional, académica y social, para poder salir de esta crisis y que no me alcance la siguiente?
  4. ¿Qué tengo que hacer para manejar mi situación económica, presente y futura?
  5. ¿Qué tengo que hacer para realizar un cambio mental personal y de la familia, ante las actuales y futuras crisis económicas?
  6. ¿Cuáles son los primeros pasos reales que tengo que dar, para enfrentarme a esta situación?
  7. ¿Estoy siguiendo los pasos que me han recomendado para encontrar trabajo?
  8. ¿Empiezo a hacer las cosas más fáciles, haciéndome falsas ilusiones y  dejando las difíciles, para un después que nunca llega?
  9. ¿Estoy haciendo muchas cosas a la vez, sin controlar ninguna?
  10. ¿Estoy invirtiendo o he invertido un 3% de los ingresos anuales en mi formación? 

Analizar bien estas respuestas y preparar un Plan 125 (1, 2 y 5 años) para encontrar el camino a seguir, que le permita vislumbrar dónde podrá estar, dentro de cinco años, en función de los objetivos propuesto, las acciones que realice y los medios de control que emplee. Le ayudará mucho si ese mismo plan 125 lo hace en sentido inverso, es decir, donde estaba y que es lo que hacía o no hacía, hace 1, 2 y 5 años. Así podrá darse cuenta, de cómo ha ido evolucionando o retrocediendo e intentar no caer en los mismos errores u omisiones, reforzar lo que tiene y no tiene que hacer en el futuro, tomando precauciones y haciendo caso cuando le insistan en “Que viene el lobo”, pues el lobo en forma de crisis, siempre llega con periodicidad. 

El plan consistirá entre otras cosas, en dividir las 24 horas diarias en varias actividades o grupos de actuación, dándole importancia a las mejores horas del día, las horas estrella, para buscar trabajo, pero también dedicarle, las más posibles, a prepararse para las próximas crisis, que con plena seguridad van a ocurrir  en la previsible vida profesional. Tienen que sacar horas para buscar trabajo y prepararse para la siguiente crisis, siguiendo el método que los profesionales le hayan indicado. Horas para estudiar y formarse nuevamente, bien sea por Internet o yendo a los centros de enseñanza. Horas para hacer relaciones públicas, con sus amigos y familiares, tendentes a buscar un nuevo trabajo. No deben seguir dando vueltas a la noria, sin sacar agua. Deben parase a pensar, cuál es la mejor forma de sacar más agua, dando las menos vueltas posibles. Si están ofuscados en una idea o bloqueados sin ninguna, obtendrán eso, ninguna solución. 

Después de los años de vacas gordas, siempre llegan las vacas flacas. Es un ciclo económico natural. Para sobrevivir en estos años, no es suficiente tener unos ahorros disponibles, pues estos se gastan y hay que volver a empezar. Hay que estar bien preparados mental y profesionalmente para su llegada, tratando de practicar las virtudes y valores humanos, que ayuden a sobrellevar mejor las dificultades que ocurran. Si no se ha previsto el ahorro y la formación profesional suficiente, para encontrar otro trabajo en las malas épocas, de muy poco servirá gastarse cíclicamente los ahorros hechos para la vejez, las emergencias, los estudios de los hijos, etc. 

Hay muchas empresas, organizaciones públicas y privadas, etc. que tienen disponibles informes relacionados, con el posible futuro de las carreras a estudiar y la demanda que tienen y tendrán, en el mercado laboral, incluso indicando los ingresos que pagan los empleadores. También figuran en los estudios, las profesiones que ya no tienen demanda o que ésta ha disminuido considerablemente. Pasar de una profesión decadente, pero conocida, a otra profesión desconocida, pero con posible éxito, conlleva dificultades, miedos y riesgos, pero quedarse atascado o estudiar en dirección equivocada, tiene muchos mas problemas. Son situaciones que tienen que afrontar los que no tienen trabajo y ven muy pocas posibilidades de obtenerlo. 

Los desempleados no deben pensar a corto plazo, en los resultados de los estudios, sino en la rentabilidad a medio y a largo plazo. Lo que vaya a estudiar en esta situación de crisis, sirve no tanto para adquirir unos conocimientos determinados, como unas herramientas con las que desenvolverse a lo largo de su nueva vida laboral y estar preparados para cambiar, adaptarse y progresar, aunque sea en forma transversal a la actual. Cuanto más formación adquieran y esté más adecuada a las necesidades del mercado presente y futuro, las crisis les afectará menos, pues podrán demostrar, que son capaces de adaptarse más a los cambios de trabajos, industria o función. 

Algunos desempleados se ofuscan y bloquean, no viendo las alternativas o avenidas que esas organizaciones profesionales les ofrecen. No saben ni dónde, ni cómo ni cuándo buscar empleo. Tampoco quieren hacer trabajos, que paguen menos que lo que creen que necesitan, para llevar la familia al mismo nivel que lo hacía cuando tenían un trabajo. No quieren descender de la categoría profesional, que algunas veces tantos sudores les costó, hasta que ya es muy tarde para poder hacerlo. Suelen estar tan paralizados mentalmente, debido a su gran problema de subsistencia presente y futura, que ni pueden ni quieren escuchar los consejos que reciben, si es que se prestan a escucharlos. 

Es una práctica desesperada huir hacia delante, tomando decisiones poco pensadas y llenas de riesgos no medidos, sin hacer caso a su situación o ignorándola. Esto sucede con algunos que emigran solos, a encontrar trabajo en otras ciudades o países. La solución que realizan, es muchísimo peor que el problema que deja atrás con su decisión de abandono de la familia, que al final queda desmembrada y todos salen perdiendo. Máxime si las circunstancias en el nuevo lugar y las condiciones de trabajo, suponen que no puede llevar consigo a toda la familia. Esta es una señal clara de que el padre, no podrá desarrollarse en esa nueva situación y que esa familia, corre el inminente riesgo de romperse, según se demuestra en la mayoría de los casos. No es lo mismo estar alejado de la familia durante un tiempo provisional, para hacer un trabajo esporádico, que marcharse a trabajar y dejar a la familia abandonada por esa huida. A sabiendas casi con plena seguridad, de que ya no volverá a haber una reunificación familiar, pues cada parte, tendrá que subsistir con las alternativas que tengan, en las diferentes situaciones y posiblemente formar nuevas familias, siempre en perjuicio de los mas débiles, que son la esposa y los hijos. 

Es imprescindible ponerse a la tarea de volver a estudiar algo nuevo, terminar lo empezado y no acabado o mejorar lo que se había empezado. Si es necesario cambiar a estudiar otra profesión, que tenga mayores oportunidades de contratación y de ingresos. Para ello es necesario dedicar cuatro o cinco horas diarias, aunque tengan que quitar parte del sueño, para estudiar una carrera corta o larga, con el fin de que la próxima vez que haya otra recesión, se encuentren con mejor preparación ante la adversidad. Hay carreras profesionales, que aunque su trabajo no sea muy apetecible, tienen asegurada una gran demanda y puede ayudarle a progresar. Es menos apetecible no tener trabajo. Incluso si esa carrera conlleva el tener que trasladarse a otra ciudad, lo tendrán que hacer, pues es un sacrificio familiar que algunas veces hay que tomar, aunque solamente sea para sobrevivir. 

Si no tiene un oficio, intentar aprenderlo y si lo tiene, mejórelo con diplomas, certificaciones técnicas, cursos especializados, etc. Si ha estudiado hasta un grado escolar determinado, tratar de subirlo al siguiente. Si no han terminado el ciclo escolar, conseguir terminarlo. Si lo han terminado, pero no han hecho una carrera corta de formación profesional, tratar de hacerla. Si han terminado una carrera universitaria, procurar hacer un master, etc. Aprender idiomas u otras alternativas que los expertos les pueden aconsejar, para subir unos o dos peldaños de su actual situación. 

Si no se tiene dinero para poder estudiar en los centros de enseñanza públicos o por Internet, tienen que intentar conseguir créditos del gobierno, bancos, tarjetas de crédito, familiares o amigos, pues la mejor inversión que puede hacer en época de crisis es hacerla en uno mismo. Ya lo devolverá cuando pase la crisis. Así se evitará tener que estar gastando dinero, durante esas cuatro horas diarias dedicadas al estudio, perdiendo el tiempo frente a la televisión o con los amigos, o dándole vueltas y vueltas al mismo problema. También hay subsidios que entregan a las personas que están desempleadas, para que puedan realizar estudios que les sirvan para superarse profesionalmente, hacia actividades que tienen gran demanda presente y futura en el mercado. 

En esa época de crisis cada uno tiene que intentar reinventarse, incluso periódicamente a lo largo de su vida laboral, tenga o no trabajo. Para ello debe analizar cuáles son las avenidas por las que puedan circular, en función de las que ya haya circulado sin éxito. Buscar y encontrar cual es la tendencia en empleos disponibles, para las profesiones o actividades que están apareciendo nuevas y cuáles de ellas están desapareciendo. Proyectar el pasado y el presente hacia el futuro, como se hace en las previsiones de las empresas, las cuales para no quedarse atrás o perecer, continuamente se están reinventando, sacando nuevos productos o servicios al mercado y cambiando los procedimientos, para satisfacer a los clientes. Así tienen que hacer las personas, cuando ven que han perdido su trabajo, no encuentran clientes o prevén que los van a perder. 

La familia es el soporte indispensable para subsistir, cuando no se tiene trabajo. Es muy posible que todos los miembros de la familia, tengan que realizar sacrificios heroicos, para poder resistir mientras el padre encuentra un trabajo. La familia tiene que ser su firme soporte, que le ayude a solucionar su situación anímica  y a realizar las gestiones necesarias para encontrar trabajo. También tendrán que ayudarle a buscar, las alternativas necesarias para sobrellevar las vicisitudes, que esa falta de trabajo conllevan. No se puede tener la angustia de no encontrar trabajo, mientras el resto de la familia circula en otra dirección o dirección opuesta, sin haber cambiado el estilo de vida, reducido el presupuesto de actividades y gastos, por considerar al cabeza de familia como un simple y obligatorio proveedor de medios, para mantener a la familia y que a esta no le falte de nada. 

La austeridad es imprescindible que presida todas las acciones económicas de la familia. Eliminar todos los gastos indispensables, ya que esto, da la sensación de vivir intensamente la campaña de búsqueda de trabajo. Hasta la posibilidad de eliminar las horas familiares dedicadas a ver la televisión, para poderlas centrar en el análisis exhaustivo de la situación, de las acciones realizadas y de las que haya que realizar. 

Cuando por un orgullo mal entendido, no quieren decirle a la familia, que prevén que se van a quedar sin trabajo en un plazo determinado o que ya se han quedado sin el trabajo, porque no quieren que su familia lo sepa o porque, quieren aparentar el seguir figurando como el único o principal proveedor económico, para no perder el estatus familiar y social. Mientras tanto, la familia sigue manteniendo el mismo nivel de gastos y actitudes, sin darse cuenta o sin querer darse cuenta, del hundimiento de la situación. Esto lo hacen en contraposición a todos los consejos que reciben, de que la familia es el mejor soporte, para sobrellevar esa desgracia y así poder secundar todas las acciones y sacrificios necesarios, que favorezcan la ayuda a solucionar el problema. 

Cuando tampoco toman conciencia del grave problema que tienen y no deciden cambiar de vida, ni tomar decisiones frente al futuro. Por eso se limitan a seguir viviendo como estaban, utilizado los parcos ingresos que le entregan por el seguro de desempleo, cupones de comida u otros subsidios, o van gastando poco a poco, los ahorros que tenían destinados para emergencias, seguro de vejez, rescatando pólizas de seguros, etc. Pero terminando casi siempre, con el embargo de la casa, el automóvil y teniendo que vender sus pertenencias más preciadas. Incluso algunos, tienen que tomar la decisión de sacar a los hijos de los colegios privados, irse a vivir toda la familia con los padres políticos, compartir una misma casa con otro familiar o amigo, cambiar de domicilio a otro más económico, renunciando a la libertad familiar, espacio y autoridad que eso conlleva, ya que tendrá que negociar o aceptar las nuevas condiciones de ese tipo de convivencia. 

Es muy importante intentar que el no encontrar trabajo, ni ponerse a estudiar para el futuro, no sea la entrada en el submundo de los que tienen que  malvivir, con las dádivas que les dan los gobiernos o las organizaciones sociales y religiosas. Hay grupos sociales de desempleados, de larga duración y empobrecimiento sostenible, que incluso si consiguen recuperar un empleo, es generalmente mucho peor pagado que el anterior. Así van introduciéndose en una espiral negativa cada vez más profunda, con muy pocas posibilidades de salir. 

            Algunas empresas ofrecen puestos de trabajo en subasta de salario a la baja, que desgraciadamente a muchos desempleados, no les queda más remedio que competir a la baja, con los que están dentro o los que quieren obtener el trabajo. Estas quieren conocer, antes de contratar trabajadores, quienes se conforman con ganar menos para contratarlos, y a los que no les importa que les rebajen el salario, con tal de quedarse con él y que no les despidan. 

No existe el fracaso, solo los resultados, que algunos les gustarán y otros no. Cuando un resultado no le guste, cambie la forma de actuar. El único fracaso verdadero, es el abandono. Piense que sus hijos harán lo que hayan visto hacer a sus padres, pues la historia se repite. 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com 

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Cómo educar a la familia para el tiempo libre de los hijos. Virtudes y valores humanos necesarios.

ESCUELA PARA PADRES 

Cómo educar a la familia para el tiempo libre de los hijos. Virtudes y valores humanos necesarios.  

  • 20 Preguntas que se hacen los padres, relacionadas con el tiempo libre de los hijos. 
  • Las tres D’s de los objetivos del tiempo libre de los hijos: Desarrollo, descanso y diversión.  

1,957 Palabras. Tiempo de lectura 7:10 minutos 

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El tiempo libre de los hijos, es el que les queda después de haber cumplido con sus obligaciones escolares y familiares. Debe servirles, para completar la educación que reciben en los centros de enseñanza, aumentar su formación académica, las virtudes y valores humanos, divertirse y mejorar su cuerpo, su mente y su alma. Pueden utilizarlo en actividades colectivas o en actividades individuales o personalizadas, para crear o reforzar algunas virtudes y valores humanos. Los padres deben procurar, que sea un tiempo de mucha eficacia personal y a poder ser, liberador de las presiones diarias, pero sin que lo desaprovechen, para que no pierdan los objetivos previstos. 

20 Preguntas que se hacen los padres, relacionadas con el tiempo libre de los hijos:  

  1. ¿Debemos organizar el tiempo libre de los hijos, dejándoles que hagan lo que quieran o que no hagan nada?
  2. ¿A cuántas, cuáles y dónde debemos llevarles, para que realicen las actividades extraescolares, que creemos serán lo mejor para su desarrollo humano, intelectual, religioso y social?
  3. ¿Debemos poner por delante sus preferencias, sobre las que los padres consideramos mejores para ellos, aunque les privemos de su tiempo de expansión y relax?
  4. ¿Cuál es el límite físico, emocional, social y académico, donde nuestros hijos se sienten cómodos, en sus actividades durante su tiempo libre?
  5. ¿Para que les servirá, el esfuerzo que les pedimos que realicen en su tiempo libre?
  6. ¿Con esas actividades, les estaremos aislando de la interacción con sus grupos de amigos buenos y malos y actividades sociales naturales, dándoles otras diferentes a las de sus pares?
  7. ¿Estaremos mediatizando o persuadiendo a los hijos, para inclinarles por actividades que gustan a los padres, pero que solamente justifican sus frustraciones juveniles no realizadas?
  8. ¿Estaremos ofreciéndoles las mejores o más adecuadas actividades para sus desarrollos, en función de sus conveniencias, capacidades, gustos, necesidades presentes y futuras y nuestras posibilidades económicas, laborales, familiares y sociales?
  9. ¿Debemos rechazar las actividades elegidas por ellos, porque creemos que al ser de práctica mayoritaria o estar de moda, pudieran no servirles para nada, ni en el presente ni el futuro?
  10. ¿Las actividades elegidas por ellos, les supondrán un esfuerzo fuera de lo racional, son de alto riesgo para cada una de sus edades o incosteables, en dinero y tiempo para los padres?
  11. ¿Las actividades elegidas por ellos o por los padres, supondrán privarles de los ratos de convivencia familiar, disfrutar del aire libre, etc.?
  12. ¿Hasta dónde y cuánto deben invertir los padres su tiempo, dinero, vida personal, calidad de vida familiar, relaciones sociales y carreras profesionales, por atender el tiempo libre de los hijos?
  13. ¿El esfuerzo que la familia tiene que hacer para cumplir esas actividades, mejorará o empeorará las relaciones familiares entre esposos, entre hermanos y en la familia en conjunto?
  14. ¿Deben los padres poner a los hijos en actividades extraescolares para tener y disfrutar más tiempo libre?
  15. ¿Deben los padres llevar a sus hijos a esas actividades extraescolares, para que ellos y sus hijos no sean menos que los familiares, amigos o compañeros de estudios y no hacerlo para epatarles?
  16. ¿Deben los padres sustituir las beneficiosas actividades que los hijos pudieran realizar en sus tiempos libres, por darles la libertad de que puedan estar frente a la televisión o a las pantallas electrónicas, que tanto les gustan, pero que casi siempre les perjudican?
  17. ¿Deben los padres asumir los problemas familiares, que pudieran conllevar los beneficios individuales de alguno de los hijos, por la utilización de su tiempo libre?
  18. ¿Deben compaginar los padres las actividades extraescolares de los hijos, con los imprescindibles tiempos de interrelación familiar, jugar espontáneamente a lo que quieran o disfrutar al aire libre, puesto que también son formas de desarrollar su creatividad y aprender a socializar?
  19. ¿Cuantas horas adicionales deben permitir los padres, que sus hijos estén en manos de otros educadores o vigilantes, a los que les importa o no, la educación de esos hijos?
  20. ¿Tienen que llevar los hijos una vida consecuente, con lo que quieren hacer en su tiempo libre? 

Es muy importante aplicar la virtud de la justicia, para intentar que todos los hijos tengan las mismas oportunidades de utilización del tiempo libre, examinando en profundidad si las decisiones, negociadas o impuestas por los hijos, relacionadas con su tiempo libre son buenas, pero no injustas con el resto de la familia, teniendo en cuenta la justicia comparativa, en el aspecto económico, de preparación para el futuro, consumo de energías familiares, etc. 

Los hijos cada vez disponen de menos tiempo libre privado, que no esté previamente programado por sus padres o profesores. Incluso están asediados por la publicidad de los medios técnicos modernos, los cuales les animan a llenar ese poco tiempo libre que les queda, para que se lo dediquen a las pantallas digitales o a consumirlo, en los espectáculos programados para alienarlos. 

Hay que inculcar a los padres y a los hijos, una mentalidad más abierta hacia lo lúdico, lo artístico, la belleza, la felicidad, la hermandad, la generosidad, la solidaridad, etc., pues no todo el tiempo libre de los hijos, tiene que tener una concepción de algo útil, práctico y económica e inmediatamente aprovechable, desde el punto de vista de los padres. Debe intentar hacerse sin muchas regulaciones y ordenes, para evitar la pérdida de la independencia, de la espontaneidad, de la originalidad y de la autonomía de decisiones en ese tiempo libre. 

Suele ser muy difícil para los padres, coordinar los desplazamientos hacia las diversas actividades que tienen cada uno de los hijos, y acoplarlos a sus propias obligaciones laborales y familiares, así como asumir los costos de esas actividades o el lucro cesante, que conllevan. Si no existe una buena organización familiar, les será imposible coordinar todos los horarios, medios y costos, para llevar a buen fin las actividades, en el tiempo libre de los hijos. 

Antes de decidir sobre la conveniencia de llevar a la práctica las actividades, durante el tiempo libre de los hijos, los padres tienen que examinarse, para ver si tiene la capacidad económica, mental, laboral y social, para poder realizarlas, y así evitar las frustraciones de los hijos en el caso de que posteriormente, no pudieran continuar o que se den cuenta de la mala gana, que esas actividades originan a sus padres y familiares. También deben conocer si tienen bien desarrolladas, las virtudes y valores humanos de la disciplina, el ahorro, el orden, el método, la atención a los detalles, la administración financiera, etc. muy especialmente en sus propios horarios y actividades, para conciliar y organizar, las idas y venidas hacia los sitios, donde sus hijos realizarán las actividades, cómo pagar todos los gastos e interesarse por el cumplimiento de los objetivos propuestos, con independencia de los mejores o menos buenos resultados, que los hijos obtengan de la utilización de su tiempo libre. 

Las tres D’s de los objetivos del tiempo libre de los hijos: Desarrollo, descanso y diversión.  

  • Desarrollo de la persona en su parte intelectual, religiosa, física y social.
  • Descanso para liberar de la fatiga, tensión y desgaste mental, físico y nervioso, de las actividades cotidianas
  • Diversión para despejarse del aburrimiento y romper la rutina cotidiana, tan llena de normas y privaciones. 

Principales conceptos que los padres tienen que tener en cuenta, para elegir las actividades durante el tiempo libre de los hijos: Ejercer las virtudes y valores humanos de la disciplina, el orden, el sacrificio económico, de tiempo y de dinero, forzando a la inteligencia para saber escoger las mejores y más asequibles actividades, o para negociar con ellos las menos malas. Si fuera necesario saber renunciar a las comodidades, en función de la buena disposición al sacrificio, por el bien estar de los hijos. Los padres deben intentarlo con mucho respeto, esperando que éste sea mutuo y que lo entiendan como un servicio, una guía, un apoyo y una inversión hacia ellos. 

Los padres deben organizar el tiempo libre de los hijos, a ser posible teniendo en cuenta las preferencias, inclinaciones y gustos de ellos. Cuando los hijos son pequeños, es mucho mas fácil convencerles, persuadirles o incluso ordenarles, lo que tienen que hacer y no hacer, pero a medida que van creciendo, empiezan a tener ideas propias, de lo que quieren hacer en sus tiempos extraescolares, los cuales muchas veces, no coinciden con lo que los padres consideran que es mejor para los hijos, por lo que tendrán que negociar cada nueva actividad, explicándoles con claridad e inteligencia las ventajas, inconvenientes y posibilidades de realizarlas o no. 

El tiempo libre de los hijos, puede y debe actuar, como compensación y equilibrio frente a las presiones, insuficiencias, fracasos y debilidades, a que están sometidos en la vida ordinaria. Está función compensadora, ha de buscarse de un modo positivo, haciendo que los hijos se sientan felices, a poder ser  practicando, aquello que realmente les gusta. Situaciones que posibiliten la autodeterminación y el auto desarrollo de los hijos, para que las cosas tengan sentido y se eduquen, en un mundo de valores y de libertad. 

Los padres algunas veces están tan ocupados, intentando dar a sus hijos lo que no tienen, aunque estos no lo necesiten, que no les queda tiempo para darles lo que tienen y que verdaderamente, es lo que necesitan. El mejor regalo que pueden recibir los hijos, es tiempo de calidad, aunque no puedan recibirlo en cantidad. 

La educación integral no es únicamente, el conjunto de conocimientos recibidos en las escuelas o colegios, para que se desenvuelvan mejor académica y profesionalmente, en el presente y en el futuro. También es el bagaje del conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, que les hacen más agradables, que les servirán como los cheques de viajeros, para andar por la vida. 

Trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Los padres tienen que crear una cultura de la educación, para la mejor utilización y aprovechamiento positivo, del tiempo libre de los hijos. También tienen que medir muy claramente, la posible disminución del tiempo libre de los hijos, en función de las distancias y tiempos de espera, que les lleva cada una de las actividades extraescolares. A veces, el tiempo del transporte y espera, para coordinar la ida o la vuelta con otros hermanos o compañeros, supone más tiempo que el empleado en las actividades extraescolares, agravado este tiempo con el cansancio propio, de las ocupaciones normales diarias y el descontrol o aplazamiento de las comidas, hasta que vuelven a las casas. En determinadas ocasiones, los padres tiene que pedir favores a otras personas, para lleven o recojan a los hijos de las diferentes actividades a las que asisten. Lo que origina que no siempre tienen disponibles, a las personas adecuadas para hacerlo y tienen que recurrir obligatoriamente y como ultima instancia, a personas no adecuadas por sus continuos malos ejemplos. 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com 

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90 Virtudes y valores humanos imprescindibles, que los empresarios tienen que conocer y practicar para intentar tener éxito en los negocios. (2 de 2)

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90 Virtudes y valores humanos imprescindibles, que los empresarios tienen que conocer y practicar para intentar tener éxito en los negocios. (2 de 2) 

3,021 Palabras. Tiempo de lectura 11:05 minutos 

Artículo relacionado: Tengo un hijo que quiere ser empresario ¿Qué le digo? (1 de 2) 

Esta segunda parte del artículo, se centra en uno de los muchos conceptos que definen la base y el éxito de un buen empresario. Cada una de estas virtudes y valores humanos, debe aprenderlos, analizarlos en profundidad y practicarlos, para localizar cuáles son los que tiene, medio tiene, no tiene y necesita fomentar para utilizarlos. Es muy difícil sacar un negocio adelante, si no ponen en práctica estas virtudes y valores humanos, pues siempre tiene que estar preparado para cuando llegue “la tormenta perfecta” que es cuando se juntan varios problemas a la vez y con gran intensidad. 

Si los hijos quieren ser empresarios, tienen que ir aprendiendo a conocerlos y a practicarlos desde pequeños. No se puede concebir a un empresario, que no los practique continuamente. Es cierto que estas virtudes y valores humanos, tienen que convertirse primero en costumbres y después en hábitos. Cada uno debe mirarlos en función de su persona, del tipo de empresario que quiere ser y del negocio que quiera tener, para determinar cuáles son su prioridad y en que virtudes y valores humanos, tienen que poner más énfasis en conocer y en practicar. 

Con el buscador que tiene el Indice de www.micumbre.com puede encontrar artículos monográficos, sobre muchas de las virtudes y valores humanos que tienen que conocer y practicar los empresarios para triunfar. 

90 Virtudes y valores humanos imprescindibles, que los empresarios tienen que conocer y practicar, para intentar tener éxito en los negocios: 

  1. Abnegación. Se requiere hacer muchos sacrificios voluntarios o involuntarios, incluso muchas veces hacerlos por altruismo. Lo contrario es comodidad.
  2. Agradecimiento. Se debe sentir y mostrar gratitud por el trabajo que le hacen y por los beneficios que recibe. Lo contrario es egoísmo.
  3. Amabilidad. Tiene que ejercitar y comportarse siendo afable, complaciente y afectuoso. Lo contrario es descortesía.
  4. Aprender. Siempre tiene que estar dispuesto a seguir aprendiendo, en una educación continua y escuchando todas las sugerencias que le hagan. Cuanto más sepa, más prosperará. Lo contrario es mantenerse o aumentar la ignorancia.
  5. Aprovechar. Tiene que saber aprovechar muy bien las oportunidades, su tiempo y el de sus colaboradores, sacando el mejor provecho a los recursos humanos, financieros y materiales. Lo contrario es derrochar.
  6. Arrepentimiento. Tiene que saber arrepentirse, privada o públicamente de los errores cometidos, bien sean propios o motivados por él. Lo contrario es el orgullo.
  7. Autodisciplina. Junto con el autodominio, son dos de las virtudes más importantes, para saber actuar sin dejarse llevar por los vicios contrarios, como son la pereza, la holgazanería, etc. Lo contrario es el desorden.
  8. Ayudar. Debe saber hacer el esfuerzo para cooperar, auxiliar o socorrer, cuando los demás lo necesitan o incluso adelantándose. Lo contrario es negar, abandonar o estorbar.
  9. Bien común. Tiene que intentar que su empresa aporte algo positivo, para mejorar la sociedad, bien sea en productos o servicios. Lo contrario, hará que fácilmente caiga en el mal o en la indiferencia, hacia la sociedad.
  10. Carácter. Le permitirá mantener que su si, es si, y que su no, es no, lo que le distinguirá positivamente de los demás y lo transmitirá a sus productos, servicio y a los demás. Lo contrario es flaqueza e ineficacia.
  11. Coherencia.  Para mantener la buena relación de unas cosas con otras, en una actitud lógica y consecuente, sabiendo distinguir entre lo importante y lo urgente. Lo contrario es incongruencia y caos.
  12. Colaboración. Dándola y pidiéndola para formar buenos equipos, que naveguen todos y siempre en el mismo rumbo empresarial. Lo contrario es individualismo y egoísmo.
  13. Conciencia. Debe conocerse a si mismo, interna y externamente y reflexionar sobre el bien y el mal de sus actividades. Lo contrario es insensibilidad.
  14. Confianza. Teniéndola sobre si mismo y sobre lo que está haciendo, para que le de fuerza el hacer las cosas. Los negocios deben hacerse, la mayoría de las veces en función de la mutua desconfianza. Lo contrario es inseguridad.
  15. Conocimiento. Es imprescindible e indispensable, estar al día a través de la educación continua, de todo lo relacionado con el negocio. Activando el entendimiento, la inteligencia y la razón natural. Lo contrario es ignorancia.
  16. Constancia. Debe ser firme y perseverante en los objetivos, resoluciones y propósitos acordados. Lo contrario es flaqueza e inestabilidad.
  17. Control. Para los propios actos personales y los internos y externos del negocio, desarrollado en todos los niveles, para evitar que las cosas se vayan de las manos. Lo contrario es negligencia o descuido.
  18. Cooperación. Es la base para formar equipos con el personal, proveedores y clientes y conseguir los objetivos. Ofrecer antes de recibir. Lo contrario es egoísmo e inhibición. 
  19. Cortesía. Es una de las demostraciones de la buena educación, al manifestar atención, respeto o afecto hacia otras personas, máxime cuando no se lo merecen. Lo contrario es tosquedad y ordinariez.
  20. Criterio. Una de las virtudes más difíciles de demostrar diariamente y en todos los actos del negocio. Es la norma que con juicio y discernimiento, permite conocer la verdad. Lo contrario es insensatez e inmadurez.
  21. Decisión. Pero siempre acompañada del conocimiento. Acelerarse conduce a errores. Apuntar bien, pero disparar cuando haya certidumbre. Lo contrario es flaqueza y apatía.
  22. Desprendimiento. Obrar con despego, largueza y desinterés por las cosas, aunque suponga saber perder. Lo contrario es tacañería, avaricia y egoísmo.
  23. Dialogar. Hablar y escuchar alternativamente como las personas de bien, las ideas de cada uno, buscando la avenencia coherente. Lo contrario es falta de comunicación.
  24. Diligencia. Hacer las cosas bien con prontitud, cuidado y agilidad. No es conveniente hacer las cosas mal, pero deprisa. Lo contrario es pereza.
  25. Disciplina. Hacer las cosas siempre de acuerdo con el orden establecido. Es uno de los principales cimientos, donde se asientan muchas de las otras virtudes y valores. Lo contrario es desorden.
  26. Discreción. Relacionada con la sensatez, la prudencia, y la reserva para formar opiniones y tener mucho tacto al hablar u obrar. Lo contrario es imprudencia pudiendo ser temeraria.
  27. Educación.  Tanto en la formación profesional, como en la manera de de comportarse con los colaboradores, proveedores, clientes y socialmente. Lo contrario es grosería o zafiedad.
  28. Ejemplo. Para que otros se sientan inclinados a imitar lo realizado, si es bueno y honesto, o para que eviten caer en lo opuesto. Lo contrario es escándalo.
  29. Entrega.  Hay que tener pasión sana, por lo que se hace o se quiere hacer, poniendo mucha atención, interés y esfuerzo.  Lo contrario es pasar o abandonar.
  30. Entusiasmo.  Hacer las cosas que admire o cautive, con exaltación y fogosidad de ánimo, de forma fervorosa, que le mueva a favorecer los objetivos. Lo contrario es apatía y desánimo.
  31. Escuchar. Prestando atención a lo que le dicen intentando entenderlo. Escuchar bien, suele ser mas difícil que hablar. Lo contrario es ignorar.
  32. Esfuerzo. Es necesario aplicar toda la posible energía, vigor, ánimo y valor para vencer las dificultades y conseguir lo propuesto. Lo contrario es dejadez o desistir.
  33. Espíritu crítico. Las críticas principales tienen que llegar de la propia persona, las del exterior puede que no le lleguen. Es bueno cuestionarse y cuestionar, todas las acciones personales y las realizadas para el negocio. Lo contrario es pusilanimidad.
  34. Estudio. Hay que dedicar muchas horas semanales a la formación y a la educación continua, para estar al tanto de lo que hay y de lo que se avecina. Lo contrario es descuidarse o abandonarse.
  35. Examen interno. Hacerlo con un sistema, que no deje resquicios a los olvidos  o a la pereza de enfrentarse a situaciones propias, por muy desagradables que sean. Lo contrario es irreflexión o despreocupación.
  36. Ética. Las acciones, productos y servicios si son hechos bajo esta premisa moral, siempre darán buenos frutos. Donde falta la ética entran los problemas. La ética siempre paga buenos dividendos, Lo contrario es Corrupción.
  37. Familia. El principal objetivo de un negocio es la mejora de la familia, por lo que no puede ser un obstáculo, para que la familia se destruya. Hay que equilibrar muy bien el negocio con la familia. Lo contrario es abandono familiar.
  38. Fidelidad. Es muy importante ser leales con las personas e incluso con las empresas relacionadas. La fidelidad también paga buenos dividendos. Lo contrario es deslealtad o traición.
  39. Formación. Juntamente con el estudio y la educación, deben ser valores para tener muy presentes, si se pretende que la empresa funcione y prospere. Lo contrario es ignorancia.
  40. Fortaleza. Esta virtud humana sirve para que con la fuerza y vigor que produce, poder vencer el temor y saber huir de las malas tentaciones morales y profesionales. Lo contrario es debilidad o flaqueza.
  41. Generosidad. Tiene que ir con largueza delante o al lado de la caridad, nunca detrás, pues se antepone a la utilidad y al interés. Lo contrario es tacañería, mezquindad o egoísmo.
  42. Gratitud. Dicen que ser agradecidos es de bien nacidos, pero hay que demostrarlo y comunicarlo. Si es posible, devolver a otros los beneficios que gratuitamente hemos recibido. Lo contrario es deslealtad.
  43. Honestidad. La forma de hacer negocios, que estén relacionados con la honradez, el recato, la justicia, la razonabilidad, la rectitud y la decencia. Lo contrario es inmoralidad, maldad o desvergüenza.
  44. Honor. Mantenido en la palabra dada y en la reputación, para cumplir con los compromisos y deberes del prójimo y de uno mismo. Lo contrario es vileza, bajeza o indecencia.
  45. Honradez. Tanto en el trabajo realizado, en el precio y plazo acordado, en los salarios pagados y en el beneficio obtenido. Lo contrario es inmoralidad o deshonra.
  46. Humildad. Para conocer las propias limitaciones y debilidades y obrar en consecuencia, sin que sea falsamente, para no engañar a los empleados, clientes y proveedores. Lo contrario es soberbia, altanería u orgullo.
  47. Imagen. Tratar de mantenerla buena, ante la sociedad que le rodea, en el aspecto personal, familiar, social y profesional. Lo contrario es abandono o dejación.
  48. Justicia. Dando a cada uno lo que le corresponde o pertenece, en función de su derecho, la equidad o la razón. Lo contrario es parcialidad o arbitrariedad.
  49. Lealtad. Soportada en la fidelidad, en el honor, en la hombría de bien, en el amor, en la legalidad, en la verdad y en la gratitud. Lo contrario es traición, hostilidad o animosidad.
  50. Liderazgo. Demostrándolo continuamente, para dar ejemplo y arrastrar hacia otras virtudes y valores humanos a los colaboradores, clientes, proveedores y a la sociedad. Lo contrario es subordinación, sumisión o dependencia.
  51. Madurez. Demostrando continuamente la plenitud vital indispensable, sensatez, buen juicio y prudencia. Lo contrario es inexperiencia.
  52. Moderación. Haciendo que las palabras y las acciones sean con cordura, discreción y templanza. Lo contrario es desenfreno, abuso o exceso.
  53. Obediencia. Practicándola por jerarquía, cortesía o reconocimiento, sin que suponga sometimiento. Lo contrario es indisciplina.
  54. Objeción de conciencia. Derecho irrenunciable que tienen todos los empresarios, para no realizar negocios que vayan en contra de la moral, de la ética, de las leyes o de las buenas costumbre. Lo contrario es aprobación o conformidad.
  55. Objetivos determinados. A los que deben ajustarse todas sus acciones, para evitar distracciones o desviaciones no previstas. Lo contrario es irreflexión o ligereza.
  56. Optimismo. Actitud y propósito para ver y juzgar con realismo las cosas en su aspecto más agradable. Lo contrario es negativismo.
  57. Orden. Haciendo primero lo primero, y en el lugar que a cada cosa le corresponde. Pero sabiendo lo que se hace, se dicta, se obedece y se ejecuta. Lo contrario es anarquía.
  58. Paciencia. Teniendo que padecer o soportar algo sin alterarse, sabiendo esperar, aunque sea pesado o minucioso. Lo contrario es atolondramiento.
  59. Palabra de honor. Demostrando que el si es si y el no es no en las acciones, testimonios, promesas u ofertas. Lo contrario es engañar o decepcionar.
  60. Perdón. Sabiéndolo otorgar aunque duela, si previamente ha habido una razonable petición e intención de restitución. Lo contrario es castigo, venganza o represalia.
  61. Perfección. Intentando continuamente hacer lo mejor posible las cosas, con superación y eficacia. Algunas veces pudiera ser enemiga de lo mejor. Lo contrario es fealdad o “yavalismo”
  62. Perseverancia. Intentando mantenerse constante en una actitud u opinión que se ha comenzado. Lo contrario es abandono o inconstancia.
  63. Prever. Intentado ver con anticipación lo que posiblemente pueda suceder, estudiando las señales, indicios, estadísticas, etc. y poder así tomar las correspondientes medidas. Lo contrario es despreocupación o desconocimiento.
  64. Prójimo. Considerando al colaborador, cliente y proveedor con  solidaridad humana. El mercado es la suma de muchos prójimos, a los que hay que tratar como si fuera uno mismo. Lo contrario es distante o desconocido.
  65. Prudencia. Para discernir y distinguir lo que es bueno o malo, y así poder seguirlo o huirlo. Está relacionada con la templanza, la cautela y la moderación. Lo contrario es desenfreno.
  66. Puntualidad. Teniendo en cuenta que el tiempo es oro, armonía familiar y social, para uno mismo y para los demás. Nadie tiene derecho a robar impunemente el tiempo ajeno. Lo contrario es informalidad, abuso, desconsideración.
  67. Rectitud. Haciendo y diciendo las cosas con justicia, exactitud, razón, justificación y conocimiento. Lo contrario es arbitrariedad, parcialidad o desequilibrio.
  68. Reflexión. Para poder tomar más sabiamente las decisiones y para persuadir o convencer a los colaboradores, clientes y proveedores. Lo contrario es negligencia.
  69. Respeto. Haciendo todos los negocios y manteniendo las relaciones personales con miramiento, consideración y deferencia. Lo contrario es insolencia o descortesía.
  70. Responsabilidad. Asumiéndola en las duras y en la maduras, principalmente en las acciones realizadas voluntariamente, aunque hayan salido mal. Lo contrario es inmadurez, imprudencia o insensatez.
  71. Sabiduría. Intentando alcanzarla a través del estudio, que profundice en el conocimiento necesario, lo que le permitirá realizar los negocios de forma prudente. Lo contrario es ignorancia, desconocimiento o ineptitud.
  72. Sacrificio. No huir de la abnegación que pueda suponer el esfuerzo que demanda el negocio, incluso pensando en la recompensa por el trabajo bien hecho. Lo contrario es comodidad.
  73. Salud. Intentando mantenerse en perfectas condiciones físicas, mentales y espirituales, para poder realizar con plenitud todas las tareas necesarias para el negocio. Lo contrario es desarreglo, desorden o ruina.
  74. Secreto. Sabiendo conservar, reservar y ocultar, cuidadosamente y con sigilo, los conocimientos relacionados con el negocio. Lo contrario es imprudencia, descuido o  locuacidad.
  75. Sencillez. Intentar hacer los negocios de forma natural, sin ostentación, doblez, ni engaños. Evitando la ostentación y los adornos. Lo contrario es soberbia o exageración.
  76. Sensatez. Haciendo las cosas con prudencia y buen juicio, siempre de acuerdo con las normas, usos y costumbres del negocio, para no poner en riesgo el patrimonio, ni a los empleados, proveedores y clientes. Lo contrario es irreflexión, dislate o candor.
  77. Seriedad. Demostrándola de forma real y sincera, en la forma de proceder en todas las acciones del negocio, sin que haya engaños, burlas o dobleces. Lo contrario es irresponsabilidad, ligereza o frivolidad.
  78. Servicio. Entendiendo que es una de las características, que más aprecian los empleados y clientes y que puede definir el ser o no ser del negocio. Lo contrario es desamparo, desidia o indolencia.
  79. Sinceridad. Expresándose con sencillez y verdad, sin fingir en lo que se dice o se hace. La verdad hace libre al empresario, no las medio verdades o medio mentiras. Lo contrario es hipocresía, doblez o malicia.
  80. Solidaridad. Sabiendo aplicar esta variante de la caridad, en las inquietudes o problemas de los empleados, clientes y proveedores. Hoy por ti, mañana por mí. Lo contrario es egoísmo o indiferencia.
  81. Sufrimiento. Llevando con paciencia, conformidad y tolerancia, los malos momentos del negocio, pero sin desviarse por ellos de los objetivos propuestos, pues siempre habrá momentos que hay que superar. Lo contrario es insolencia o intransigencia.
  82. Templanza. Moderando los apetitos y el mal uso de los sentidos, sujetándolos a la razón con sobriedad y continencia. Lo contrario es desenfreno, exceso o abuso.
  83. Tiempo. Buscando un equilibrio entre el dedicado a la familia, al negocio, al esparcimiento y a la formación profesional y religiosa. Todos tenemos 24 horas y las podemos administrar. Lo contrario es descontrol o egoísmo.
  84. Tolerancia. Respetando y sufriendo con paciencia las ideas, creencias u opiniones de los empleados, aunque sean diferentes o contrarias a las propias. Lo contrario es tiranía, intransigencia o terquedad.
  85. Trabajo. Procurando dignificarlo religiosa y socialmente, en beneficio propio y de los empleados. Lo contrario es holgazanear o vaguear.
  86. Trato. Procurando el buen comportamiento con los empleados, clientes y proveedores, demostrando una buena educación. Lo contrario es hostilidad o brusquedad.
  87. Valor. Demostrando mucha entereza de ánimo, para cumplir los deberes con los empleados, clientes y proveedores, sin arredrarse por asumir los riesgos bien estudiados. Lo contrario es cobardía, timidez o temor.
  88. Verdad. Mantener siempre lo que se dice, siente o piensa, aunque cueste disgustos. Lo contrario es mentira, falacia o engaño.
  89. Vergüenza. Tener el pundonor de reconocer, interna o externamente por las faltas cometidas, o por acciones  deshonrosas, propias o ajenas. Lo contrario es descaro, impudor o cinismo.
  90. Voluntad. Ejercitar el libre albedrío, para decidir la propia conducta, sin dejarse presionar por las circunstancias o por terceros. Lo contrario es indiferencia, debilidad o desgana.

 

La disciplina es la virtud que elegiría sin lugar a dudas, como la más importante para el empresario. Cuando esta virtud no está fuertemente cimentada, será imposible edificar sobre ella las otras virtudes y valores humanos, imprescindibles para su éxito. Si está bien asentada, será la virtud en la que se puedan sustentar casi todas las otras, indispensables para ser un buen empresario.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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Tengo un hijo que quiere ser empresario ¿Qué le digo? (1 de 2)

ESCUELA PARA PADRES 

Tengo un hijo que quiere ser empresario ¿Qué  le digo? (1 de 2) 

90 Virtudes y valores humanos imprescindibles que los empresarios tienen que conocer y practicar para intentar tener éxito en los negocios. (2 de 2) 

  • 15 Consejos de los padres a los hijos que quieran ser empresarios
  • 17 Actitudes de los buenos empresarios
  • 23 Sentencias relacionados con los empresarios 

2852 Palabras. Tiempo de lectura 10:25 minutos

 Algunos artículos relacionados: 

Los padres tienen que decir a sus hijos, que si quieren ser empresarios, tienen que aceptar, por muy duras que le parezcan, las reglas de juego que voy a ir comentando. Nunca llegarán a ser buenos empresarios, en el completo sentido de la palabra, si desconoce la práctica de estas imprescindibles reglas de preparación y realización. 

No sigan leyendo, los que prefieran ser empleados por cuenta ajena. Ser empresario conlleva grandes sacrificios y muchos riesgos, pero también tiene muchas recompensas. 

En esta época de grandes despidos en las empresas y enormes cifras de desempleados, muchos jóvenes sienten en sus propias carnes, las consecuencias que dejan estos despidos y la escasez de nuevas oportunidades. Si no es el despido de los padres, puede ser el de alguno o algunos de los familiares o amigos cercanos. Estos golpes a su estabilidad económica y emocional, les hacen pensar en estudiar alternativas, para que a ellos no les ocurra lo mismo en su vida profesional. Por eso miran hacia el lado de ser empresarios. 

La idea de ser empresario es estupenda, pero tienen que saber, que para tener su propia empresa, grande o pequeña, hacen falta muchas cosas, por ejemplo: Preparar con mucha anticipación un plan personal de formación interna y externa, que permita navegar en las procelosas aguas de los esfuerzos, riesgos y beneficios empresariales. Casi todos queremos poner nuestro talento y nuestro dinero, si lo tenemos, a trabajar para nosotros mismos y tener nuestra propia empresa y así no depender de nadie. Muchas veces no quieren pensar que el ser empresario, supone tener muchísima más responsabilidad, sacrificio, entrega y asunción de riesgos, que la de los que trabajan por cuenta ajena. 

La formación de cooperativas de trabajadores dueños, es una de las formas empresariales que más éxito está teniendo. Su participación está en la cantidad y calidad del trabajo que realizan. Hay ejemplo buenísimos de grandes grupos industriales, financieros y servicios cooperativistas donde todos los que trabajan son dueños. Estos grupos son diferentes a las cooperativas de ventas agrícolas. 

Unos dicen que para ser empresario se nace. Otros, los más acertados, dicen que el empresario se hace. Tienen que tener mucho talento, determinación y un trabajo duro para formarse, empezar, construir, expandir y mantener un negocio propio. 

Ser empresario puede provenir de heredar un negocio familiar, encontrar una idea brillante o hacer una inversión financiera, incluso quedándose al margen del manejo del negocio. El empresario es el que tiene un negocio, dentro de las leyes civiles y morales e intenta obtener un beneficio. Hay muchas variantes, Incluso puede ser un contratista independiente o los llamados autónomos. 

Es muy difícil que un hijo pase de ser NiNi (Ni trabaja Ni estudia) a ser empresario. Ser empresario es un proceso, que empieza casi siempre desde la niñez, con un gran esfuerzo en aprender, y poniendo mucha práctica de las virtudes y valores humanos. De la misma forma que se prepara desde niños a los atletas de elite, así preparan a los hijos de los empresarios, para que el día de mañana puedan sustituir a los padres, en llevar las riendas del negocio. 

Algunos pretenden insistentemente en ser empresarios y que la familia les preste el dinero, o que lo reúna para invertirlo en el negocio. Si sale mal, la familia se puede arruinar, perdiéndose el trabajo y ahorro de muchos años de los padres, que estaba destinado a ser, en caso de necesidad, el soporte para la ayuda. Si sale bien, los beneficios cree que le deben corresponder a él, pues para eso puso el negocio, pensando que los padres tienen la obligación de ayudarle, con el dinero de ellos, a poner el negocio. 

El ser empresario tiene todo un proceso de preparación, adaptación y desarrollo. Desde muy pequeños hay que enseñarles, cuáles son las características que debe tener un empresario, para que vayan haciéndose a las ventajas e inconvenientes, que esa actividad conlleva. La preparación debe empezar desde los años jóvenes, interesándose mediante libros, revistas, conferencias y conversaciones, sobre los ejemplos biográficos de los empresarios o empresas, que han tenido éxito y los motivos por los cuales triunfaron. Después ya se irá adentrando en los conocimientos y herramientas que emplearon esos empresarios, para poner en práctica sus ideas, en cada una de las circunstancias y tiempos en los que vivieron. Todo esto va tomando cuerpo, mientras el joven está estudiando o cuando está trabajando y quiere dar el salto, para poner su propia empresa. 

Una vez que ha estudiado lo que quiere y puede ser, debe pedir consejo, declarando con detenimiento y sinceridad, cuales son sus facultades y posibilidades, para ser un determinado tipo de empresario, en función de sus capacidades físicas, intelectuales, económicas, mentales, familiares, académicas, sociales y de experiencia aplicadas específicamente, a cada tipo de empresa que quiere realizar. Entonces deberá hacer un plan muy detallado, que contenga todos los pasos que sean necesarios. No se puede aventurar a empezar una empresa, porque quiere hacerlo y arrastrar los ahorros o el futuro de sus amigos, familiares o socios. 

Hay infinidad de negocios para hacer, pero hay que tener muy buena información sobre todos los aspectos de cada negocio. Mucha de esa información, se puede obtener en fuente confiables, como son las bibliotecas, Internet, asociaciones gremiales, Cámaras de Comercio, tutores, etc. Una buena recomendación es, que mientras esté formándose académicamente, empezar a trabajar como asalariado en una empresa, para aprender o practicar la profesión y posteriormente, cuando ya se cree que tiene la experiencia y los conocimientos necesarios, atreverse a dar el salto definitivo hacia ser empresario. 

Anualmente se abren cientos de miles de empresas, algunas duran seis meses, otras un año o dos. Solamente el 10% de ellas llega a los 10 años aproximadamente. Los ayuntamientos de cada ciudad, tienen las estadísticas sobre el índice de mortalidad de cada tipo de negocio, el tiempo medio que tardan en cerrar y el costo de la inversión, necesaria para abrir y los costos que conlleva, cerrar ese tipo de negocio. 

Una buena idea no tienen que ser siempre un buen negocio, algunas veces la idea se muere nada más nacer y se queda en lo escrito, en una servilleta de café y de ahí no pasa. Hoy en día, una buena idea, para que sea soporte de un negocio, tiene que ir acompañada de un plan de negocios profesional, para ponerla en marcha y así asegurarse que pueda tener muchas probabilidades de éxito. En las bibliotecas públicas hay muchos libros especializados sobre este tema, además de las numerosas organizaciones empresariales y asesores que ayudan a hacerlo, muchas veces gratuitamente, a los futuros empresarios. Este plan de negocios, como mínimo, debe contener una identificación de las oportunidades, en las que va a trabajar, un plan de marketing, un plan financiero, un plan de operaciones, un buen soporte de información externa y conocer la forma de llevar las relaciones empresariales. 

En el servicio militar, el valor se supone, pero en la vida real hay que demostrarlo. Lo mismo pasa con las virtudes y valores humanos, se supone que los empresarios los tienen, los practican y los enseñan. Pero cuando se comienza como empresario independiente, estas virtudes hay que demostrarlas personal y fehacientemente, además de tener que hacerlo en el entorno de los clientes y proveedores, de forma que los perciban, para así poder triunfar o por lo menos sobrevivir. La ética en los negocios siempre es rentable. 

Los posibles empresarios no se tienen que asustar, ni ser motivo de desánimo, la cantidad de trámites burocráticos que tendrán que solventar, para convertir en realidad una idea. Pero tienen que ser pacientes, persistentes y tenaces. También es cierto que hay cantidad de ayudas gubernamentales, para los que quieren empezar un negocio. 

El mundo empresarial es muy cruel, pues las empresas se canibalizan unas a otras. Nacen diez y se mueren nueve, ya que la mayoría de las veces son suicidios anunciados. La empresa bien planteada y organizada se come a la mala, eso es canibalismo del ecosistema empresarial. No siempre se trata del dicho “vive y deja vivir”. Con las inversiones realizadas y gastos de puesta en marcha de esas empresas que cierran,  se nutren muchas otras, y con los residuos que dejan al cerrar, se alimentan otras más. También producen pérdidas a terceros muchas veces por su mala actuación, sobre todo en las quiebras y suspensiones de pagos, sean fraudulentas o fortuitas.

Hoy en día los negocios no prosperan, si están montados sobre la base de obtener en poco tiempo, muy grandes beneficios, pues el mercado y la competencia, se les echarán encima y durarán muy poco tiempo. El beneficio tiene que ser justo, basado entre otras muchas cosas en el capital invertido, su rotación, el riesgo asumido, la expansión necesaria para sobrevivir, las tasas comparativas de interés, para otras inversiones competitivas, etc. Se han terminados aquellos años donde el beneficio era solamente del cuatro por ciento. Lo que costaba cien, se vendía a cuatrocientos. 

15 Consejos de los padres a los hijos que quieran ser empresarios:  

  1. El empresario debe ayudar a sus colaboradores, a que preparen un plan de progreso a uno, dos y cinco años (plan 125), en función de sus aspiraciones, para que prevean su futura evolución profesional, dentro o fuera de la empresa.
  2. El empresario debe compaginar una gestión financiera rigurosa, con una política social generosa.
  3. El empresario debe saber motivar a sus colaboradores, clientes y proveedores, para así poder llegar a las mejores innovaciones de la empresa y del mercado.
  4. El empresario no debe ser paternalista, tiene que ser solidario con sus colaboradores, brindándoles cierta autonomía de acción, de elección y de responsabilidad.
  5. El empresario tiene que conocer el sentido que cada trabajador. quiere dar a su propia vida y tratar de ayudarlo. siempre para que afloren sus talentos ocultos y vaya hacia delante. retándose y superándose a si mismo.
  6. El empresario tiene que crear estructuras indispensables. para escuchar los latidos de la empresa, que le permitan reflexionar y así poder debatir con sus colaboradores, la vida presente de la empresa y su estrategia futura.
  7. El empresario tiene que eliminar la posible tentación, de que haya dominantes y dominados. Su objetivo es convencer y no vencer.
  8. El empresario tiene que mantener a ultranza la congruencia, entre lo que dice y lo que hace, la imagen que tiene de sí mismo y la que proyecta.
  9. El empresario tiene que ser muy concreto, y dar mucha importancia a los hechos y no a las suposiciones o especulaciones.
  10. El empresario tiene que ser, sobre todo muy exigente, pero también muy justo. El sentimiento de injusticia es insoportable para los colaboradores. Por lo cual es preciso ser capaz de justificar honradamente, cada una de las principales decisiones.
  11. El empresario tiene que tener  muy presente, la noción de la justicia y del desarrollo personal de sus colaboradores y su integración social, sabiendo reconocer los méritos de cada uno, recompensándoles y promocionándoles con justicia.
  12. El empresario tiene que tener unas fuertes convicciones morales, cimentadas en valores espirituales, que se basan en la ética que debe crear un clima de justicia social, favorecer las relaciones humanas de calidad y asegurar el dinamismo de la empresa, en medio de un entorno competitivo, cada día más agresivo.
  13. El empresario tienen que enseñar a sus colaboradores, a reflexionar de forma participativa y creativa, promocionando la comunicación y el derecho a no tener miedo a equivocarse.
  14. El empresario tienen que ser justo y saber explicar y convencer, de cada decisión tomada o por tomar.
  15. El empresario tiene que ser muy social, participativo, humanista y promotor de negocios, pero con los pies muy bien puestos sobre la tierra, pues el ambiente humano, es uno de los principales motores de la empresa. 

17 Actitudes de los buenos empresarios: 

  1. El empresario ahorra y no derrocha cuando hay vacas gordas, para tener cuando lleguen las vacas flacas.
  2. El empresario dice: Me equivoqué, otros dicen, no fue mi culpa.
  3. El empresario escucha y respeta a los que saben más, tratando de aprender algo de ellos y no solamente para sacarles los defectos.
  4. El empresario escucha, comprende y responde, otros hablan, hablan y hablan, no entendiendo lo que no quieren oír.
  5. El empresario lucha para hacer que lo imposible, sea posible.
  6. El empresario manda, reprende, corrige y castiga, pero también aprende, enseña, premia y hace prosperar al equipo.
  7. El empresario piensa: Soy bueno, pero no tan bueno, como a mí me gustaría ser, otros piensan, no soy tan malo como los demás.
  8. El empresario prosperará, si también ayuda a hacerlo a sus colaboradores, clientes y proveedores.
  9. El empresario que se auto ensalza, será humillado por el mercado y más dura será su caída.
  10. El empresario se compromete, otros sólo hacen muchas promesas.
  11. El empresario se enfrenta a los problemas para superarlos, otros les dan vueltas y vueltas y nunca logran superarlos.
  12. El empresario se reinventa periódicamente, él y su negocio.
  13. El empresario se siente responsable de su trabajo y del de su equipo, otros siempre responsabilizan de sus propios errores a los demás.
  14. El empresario siempre busca la excelencia, en la forma de hacer las cosas, otros se conforman con seguir haciendo invariablemente lo mismo, sin intentar innovar, aunque vayan hacia el fracaso.
  15. El empresario tiene que aprender a desaprender los resabios de cuando era empleado, que vayan en contra de su nueva actividad.
  16. El empresario trabaja muy fuerte y tiene mucho tiempo para todo, otros siempre dicen que están muy ocupados.
  17. El empresario usa más y mejor un lápiz pequeño, que una memoria grande. 

23 Sentencias relacionados con los empresarios: 

  1. Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco.
  2. De las decisiones valientes, nacen las empresas con éxito.
  3. El Gobierno es el comité de administración de los negocios.
  4. El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
  5. El que monta un negocio y no es pesetero, pronto pierde su dinero.
  6. El tiempo es la medida de los negocios, como el dinero lo es de las mercancías.
  7. El único negocio donde el cliente nunca tiene la razón, es la psiquiatría.
  8. En materia de negocios, nada hay efectivo, mientras no estén terminados.
  9. En toda negociación, el hombre honrado está destinado a llevar la peor parte, mientras que la picardía y la mala fe, se apuntan inicialmente los éxitos.
  10. Es imposible negociar si dicen: lo que es mío es mío y lo que es tuyo, es de ambos.
  11. Es muy difícil mezcla el ocio con el negocio, sin hacer el necio.
  12. Hay tres funciones básicas en los negocios, la administración, el marketing y la innovación.
  13. La amargura empresarial procede, casi siempre, de no recibir un poco más de lo que se da; del sentimiento de no efectuar un buen negocio.
  14. La economía consiste en saber gastar y el ahorro, en saber guardar y mantener.
  15. La necesidad nunca hizo buenos negocios.
  16. La última moneda que se la ganen otros.
  17. La vida es un negocio en el que no se obtiene una ganancia, que no vaya acompañada de una pérdida.
  18. Lo que es negocio de todo el mundo, no es negocio de nadie.
  19. Negocio es la negación del ocio.
  20. Prefiero ser accionista de una buena empresa, que propietario único de una mala.
  21. Quien quiera ver prosperar sus negocios, consulte a su mujer.
  22. Quien tiene muchos ocios, le salen mal los negocios.
  23. Si el golf perjudica tus negocios, deja tus negocios.
  24. Si quieres hacer una pequeña fortuna con un restaurante, invierte en él una gran fortuna.  

La segunda parte de este artículo, titulada: 90 Virtudes y valores humanos imprescindibles que los empresarios tienen que conocer y practicar para intentar tener éxito en los negocios se centra en uno de los muchos conceptos que hacen falta aprender y practicar: Las virtudes y valores humanos que definen a un buen empresario y que son la base para su éxito. Cada una des estas virtudes y valores humanos, debemos analizarlas en profundidad, para encontrar cuáles son las que tenemos, medio tenemos, no tenemos y necesitamos fomentar. Es muy difícil sacar un negocio adelante, si no ponemos en práctica estas virtudes. 

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