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Archivo para 28 enero 2013

Padres, enseñen a sus hijos a hablar por teléfono (Normas, consejos y etiquetas)

ESCUELA PARA PADRES

Padres, enseñen a sus hijos a hablar por teléfono (Normas, consejos y etiquetas)

  • Los 15 parámetros no verbales que influyen para mejorar lo que se dice y lo que se comprende de las conversaciones telefónicas
  • Los 23 puntos más importantes para mejorar y conseguir una buena actitud en el uso del teléfono, dentro de las normas de educación y cortesía
  • Las 10 principales normas para los hijos, sobre la tenencia y disfrute del teléfono

2,579 Palabras. Tiempo de lectura 9:00

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Hablar por teléfono es muy fácil, pero para hacerlo bien, se necesitan conocer algunas técnicas, normas de conducta y reglas de educación. Todo el mundo llama y recibe llamadas telefónicas y algunas veces, ambos se hacen tan desastrosamente, que los resultados son lo contrario de las intenciones.

Los 15 parámetros no verbales, que influyen para mejorar lo que se dice y lo que se comprende, de las conversaciones telefónicas: La voz agradable, la sonrisa, el estilo, la dicción, la fluidez, el acento, el tono, la terminología, la entonación, la velocidad, la cohesión, la entonación, la monotonía, los gestos, la postura del cuerpo, etc. influyen en la mutua satisfacción y percepción de las  conversaciones telefónicas. Cada uno de ellos, requiere un próximo comentario aparte.

La conversación telefónica está determinada por muchos otros factores, como es el estado anímico, el nerviosismo, la salud, el cansancio, el aburrimiento, el esfuerzo, la alegría, la tristeza, etc. No se puede descuidar la imagen personal que queremos dar, con la que se da, cuando no tenemos control de nuestros sentimientos más elementales. Los buenos profesionales de la comunicación, saben cómo llamar, hablar y escuchar por teléfono, es cuestión de conocimiento y entrenamiento.

Al hablar por teléfono, hay que dar una imagen de persona triunfadora, afable y buena comunicadora. Los interlocutores perciben el estado anímico de lo que sienten las personas, a través de la voz amable, amigable y resolutiva, bien sea en positivo o en negativo. La situación mental influye en el físico de cada persona y en su imagen personal, que también se refleja en las palabras realizadas por teléfono, al expresar los sentimientos, condicionando la forma en la que realizamos y transmitimos todos los gestos.

Para aprender a hablar bien por teléfono no caben excusas, como: No puedo, no sé, es muy difícil, voy a fracasar, etc.  Hay que sobreponerse y reaccionar, para hacerlo lo mejor posible. Después agradecerá el haberlo intentado y conseguido.

Los textos enviados por teléfono, MSM, Facebook, Twitter y las video conferencias, están cambiando la cultura de llamar por teléfono. Hay algunos segmentos de la población, que casi ya no hablan por teléfono, prefiere utilizar esos otros sistemas para comunicarse. Además su escritura ha cambiado enormemente, pues utilizan frecuentemente abreviaturas y textos recortados. Pero este artículo les vendrá bien, para cuando tengan que emplear el teléfono.

La cortesía, educación y conocimientos empleados al hacer llamadas o al recibirlas. Es cuestión de sentido común y de seguir las normas de educación, que se requieren para la mayoría de las cosas, relacionadas con la convivencia en la familia, en el trabajo o en la sociedad.

Las empresas, principalmente las que se dedican a hacer y recibir llamadas, tienen unos manuales de utilización, donde recogen todos los aspectos que integran el uso y el buen funcionamiento del teléfono. Si consigue leer alguno, puede que le ayude como complemento de este artículo.

Al hacer la llamada:

Mencione el nombre de a quién o a quiénes se ha querido llamar, después “buenos días” y luego presentarse “Soy, fulano”. No preguntar: ¿Con quién hablo? Para no tener que escuchar: “A Vd. que le importa”, o “Dígalo Vd. que es el que ha llamado”. Lo primero es verificar, con quién se está hablando, saludar y después identificarse. La primera impresión es la que cuenta y nada más hay una oportunidad para ello.

Al responder la llamada:

Si fuera posible, intente contestar a la primera llamada o cuanto antes. Responda con un educado: ¡Hola!, ¡Diga!, ¡Dígame! o similar. Sea quien sea el que llama. Si en la comunidad o en el trabajo hay otras normas, deberá cumplirlas: Diciendo el nombre propio, el de la empresa o las frases de respuestas normalizadas.

Al despedirse:

También hay una sencilla etiqueta, que debe seguirse en función de la costumbre o de las reglas profesionales. Nunca despedirse cortando sin más la comunicación. No se olvide que lo que haga Vd. hoy, con quien le llama, mañana le tocará a Vd. llamar y no le gustará que corten la conversación, sin más.

Si está muy ocupado, en otras cosas o hablando algo muy importante por teléfono, no le importe dedicar 30 segundos de cortesía y decírselo a quien le llame, añadiendo la promesa de devolver la llamada lo más pronto posible. Pero no debe cortar la comunicación, con el qué está hablando, hoy en día, es muy fácil con los servicios que ofrecen la mayoría de las empresas suministradoras, tomar la segunda línea. No se olvide que no debe dejar empantanado al que le esté hablando, para empezar a hablar con quién le llama. El sabio dicho de “el primero que llega, es el primero en servirse” debe utilizarlo en la etiqueta del uso del teléfono.

Los 23 puntos más importantes, para mejorar y conseguir una buena actitud en el uso del teléfono, dentro de las normas de educación y cortesía:

1.      Analizar cómo interpretará la otra parte la conversación, en función de los complementarios signos o expresiones corporales, las inflexiones de voz, el rostro, la mirada, los gestos, etc.

2.      Aprender a distinguir entre los temas, que pueden ser hablados por teléfono y los que mejorarían, si la comunicación fuera presencial. Hay cuestiones que si es fuera posible, deberían tratarse cara a cara, puesto que requieren una conversación larga y profunda, para que resulte más fructuosa.

3.      Contestar cortésmente al primer o segundo sonido de llamada.

4.      Dar prioridad en las conversaciones a las personas presentes y no a las que interrumpen, a través de las llamadas del teléfono.

5.      Dejar la tarea que se está haciendo y concentrarse en la llamada, que se va a atender. Ha de procurarse mantener una “escucha activa”, transmitir que se está escuchando. La falta de atención se nota y resulta molesta.

6.      Desconectar siempre el sonido del teléfono portátil en los actos públicos, por ser una norma de elemental respeto y cortesía a los demás, en: La escuela, iglesia, cines, teatros, conciertos, reuniones, conferencias, comidas, fiestas, etc.

7.      Despedirse agradeciendo el tiempo y la atención prestada, para no dejar al interlocutor con la sensación de haber perdido el tiempo. A poder ser, deje la puerta abierta para una posible continuación de la relación, una respuesta posterior o una segunda llamada.

8.      Diga las mejores palabras que se pueden decir al descolgar el teléfono: ¡Hola!, ¡Diga!, ¡Dígame! o similar, o las normas de cortesía que haya en cada empresa o comunidad.

9.      Evitar el mayor número posible de ruidos personales, como masticar, suspirar, bostezar, rascarse, carraspear, toser, a no ser que sea imprescindible, etc.

10.   La acción de descolgar el teléfono, es como abrir una puerta, inmediatamente la otra persona imagina con quién habla, por eso, se debe estar relajado. La respiración sosegada, da impacto a las palabras y suaviza la tensión que pudiera existir.

11.   Mantener una postura física erguida, ya que la voz se distorsiona y decae. Si estamos inclinados sobre la mesa o con la mejilla apoyada en la mano, es una actitud que se trasmite.

12.   Medir bien los tiempos de entrada en la conversación y acercamiento al objetivo de la llamada. Tratando de no darle muchas vueltas, ni ser desconsiderado con las prisas.

13.   No cortar la conversación precipitadamente, amparándose en la no presencia, pues equivale a dar un desagradable portazo.

14.   No interrumpir con la amenaza de cortar la comunicación, escuchar atentamente y ser dialogante, aunque no se esté de acuerdo.

15.   Pensar si ambos interlocutores preferirían, si fuera posible, hablar personalmente esos temas, en lugar de hacerlo por teléfono.

16.   Preguntar al que se le hace la llamada, si en ese momento está disponible para hablar, pues tal vez esté ocupado en otra llamada, en otra cosa o le convendría más, hacerlo en otro momento.

17.   Procurar no hablar por teléfono, ni poner textos mientras se conduce un  automóvil, pues es muy peligroso, además que suele estar prohibido. Si es muy urgente o importante, pararse con mucho cuidado y hacer o recibir las llamadas.

18.   Si tiene que dejar un mensaje en el contestador automático, recuerde que normalmente ya queda grabado su nombre, fecha y hora. Así que el mensaje debe ser corto, específico y con las palabras importantes, para que cuando le devuelvan la llamada, se puedan acordar fácilmente de los principales motivos a tratar.

19.   Sonreír por teléfono es una de las mejores maneras de comunicar simpatía, interés y amabilidad. La sonrisa se percibe instantáneamente y resulta agradable para el interlocutor.

20.   Telefonear puestos en pie delante de un espejo, es un buen ejercicio de entrenamiento, para mejorar la conversación, pues ver la propia imagen, ayuda a comprobar todos los gestos de impaciencia, aburrimiento, enfado, alegría, etc.

21.   Tener la certeza de que las conversaciones importantes, no van a ser escuchadas maliciosamente por terceras personas, que intimiden o impidan hablar a las partes con claridad, convencimiento, libertad y confianza.

22.   Utilizar un tono de voz natural y cordial, más bien bajo, pues el teléfono acentúa o distorsiona el volumen.

23.   Vocalizar bien y hablar despacio, articulando correctamente.

Al llamar o contestar por teléfono se puede dar, sin querer o queriendo, una imagen agradable, agresiva, profesional o amistosa. Normalmente se siguen una serie de rituales, modas o rutinas aprendidas, que primero son costumbres, después hábitos y luego virtudes o defectos.

Manejar bien la mente, es la mejor herramienta para dar una buena imagen, pues aunque hoy no se vea por teléfono, salvo en las conversación realizadas por Skype o similar, la voz y el cuerpo, hacen trascender la imagen que se da o quiere dar.

Las 10 principales normas para los hijos, sobre la tenencia y disfrute del teléfono:

1.      Cualquier duda sobre su utilización o búsqueda de contenido, previamente deberá ser consultada a los padres.

2.      El teléfono es una estupenda herramienta, para mejorar la calidad de vida de las personas, pero no la utilices para perjudicarte, ni para perjudicar a otros.

3.      La posesión del teléfono, no la propiedad, es un privilegio que te conceden los padres. Si no hay buen comportamiento, ese privilegio podría perderse.

4.      Las adicciones a la Nomofobia y a la Mobilfilia deben ser rechazadas, pues son actitudes que modifican negativamente el carácter y el comportamiento de las personas.

5.      Los horarios, tiempos y lugares de utilización, tienen que ser autorizados por los padres y maestros.

6.      Nunca practiques el “sexting” ni el “grooming”, debido a que conllevan consecuencias gravísimas para ti y para otros.

7.      Selecciona bien a las personas que quieres llamar y las que quieres que te llamen. Algunas amistades hechas por teléfono, pueden traer graves consecuencias.

8.      Su principal objetivo es tu seguridad física, no es para jugar ni para divertirse, aunque también sirve como ayuda para estudiar, por lo que tienes que tenerlo siempre disponible para recibir y realizar llamadas.

9.      Su utilización tiene que estar presidida por la buena educación y las normas familiares y sociales de convivencia.

10.   Tener y usar el teléfono no es gratis. Todos los gastos del teléfono serán de tu cuenta, aunque podremos negociar la forma que puedas conseguir, con tu esfuerzo, el dinero para pagarlo.

Las 10 frases que no deben decirse por teléfono, ni para afianzar la conversación: (lenguaje apodíctico)

Es mucho más difícil ser persuasivo o enfático por teléfono, que una conversación coloquial y presencial, donde estos adjetivos suelen ir acompañados, de gestos corporales e inflexiones de voz, que remachan lo expresado con una técnica asertiva para darle más certeza, evidencia, autoridad e irrebatibilidad.

1.      A las pruebas o evidencias me remito.

2.      Básicamente, absolutamente, indiscutiblemente, evidentemente, única y exclusivamente.

3.      De una vez por todas.

4.      Eso lo digo yo y basta.

5.      Eso no es de esta discusión, eso es de otra diferente.

6.      Esto lo digo por activa, por pasiva y por perifrástica.

7.      Esto se hace sí, o sí. Puede contestar, si, o si señor.

8.      Lo tomas o lo dejas.

9.      Nada más y nada menos, tanto y aquí añaden una cifra, dato o fecha terminante.

10.   No hay más que hablar.

11.   Poner encima de la mesa, refiriéndose a argumentos, propuestas o razonamientos.

12.   Porque lo digo yo. No hay más que hablar, no admito argumentos en contrario.

13.   Queda terminantemente prohibido o totalmente prohibido.

Hay una regla llamada 3–6–9–12, sobre las edades adecuadas para el uso de cada una de las nuevas tecnologías. Pueden leerla en: Nomofobia y Mobilfilia nuevas adicciones al teléfono y su influencias en la familia y en la sociedad. Esta regla puede complementarse con la del uso y posesión del teléfono móvil o celular, según las edades:

  • Menores de 12 años: No deben estar autorizados a utilizarlo, salvo algunas excepciones, pues no suelen tener necesidad, motivo, ni criterio para tener que usarlo. Suelen hacerlo por caprichos o presunciones de los padres.
  • Mayores de 12 años: Según la edad mental, la educación recibida, su comportamiento y su responsabilidad demostrada en otros conceptos, puede ser aconsejable, que midiendo bien las circunstancias que concurran en la familia y en las actividades externas de los hijos, se vayan a acostumbrando a utilizarlo con criterio y una gran supervisión. De esta manera, según vayan siendo mayores, ya habrán adquirido el hábito de saberlo manejar bien.
  • Mayores de 16 años: Los hijos que hayan superado la prueba de usar el teléfono, durante los años anteriores, ya deben hacerse responsables de la utilización de su propio teléfono, de acuerdo con las normas establecidas por los padres. El teléfono es una pieza muy importante en sus estudios, trabajo, relaciones, seguridad y en la tranquilidad de los padres.

El teléfono es una maravilla tecnológica, que nos ayuda a mejorar la calidad de vida y a vivir con libertad responsable, si sabemos comportarnos y utilizarlo con creatividad, cumpliendo las reglas que ayuden también a los demás, a no tener que sufrir los inconvenientes, que pudiera tener sobre el control personal.

El teléfono es un instrumento básico e imprescindible, en la comunicación con nuestro entorno y uno de los aspectos básicos de la vida familiar, social y de trabajo. Puede ser un desahogo para uno y también un buen mensaje para otros. No es fácil comunicarse bien verbalmente, máxime si no se ve a la otra persona. Por eso hay que aprender a mejorar la forma de hablar por teléfono. Estos conceptos se deben enseñar en el entorno familiar, a una etapa muy temprana de la vida, para que permanezcan en la memoria, aunque sea de forma oculta.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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Cómo recuperar el matrimonio después de un divorcio.

ESCUELA PARA PADRES

Cómo recuperar el matrimonio después de un divorcio.

  • Los 16 motivos principales por los que algunos divorciados piensan y desean volver a casarse con su excónyuge.
  • Las 6 causas principales que dificultan, el volver al matrimonio con la misma persona.
  • Los 4 conceptos indispensables, que tienen que negociar los exesposos, para intentar conseguir un proceso de reconciliación.
  • Los 11 ideas a tener en cuenta, en cada concepto a negociar.
  • Las 29 preguntas necesarias, para conocer la situación antes de entrar en negociaciones.
  • Las 10 cosas que deben hacer los excónyuges, para intentar recuperar su matrimonio.

3,779 Palabras. Tiempo de lectura 14:00

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Más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer. Este antiguo refrán, ayuda a muchos a volver a explorar la forma de cómo recuperar su antiguo matrimonio, después de haberse divorciado. Nadie puede decir que esta tarea será fácil, pues implica mucho esfuerzo y una gran voluntad y dedicación. Pero todo se verá recompensado, al sentir plena satisfacción de haber obrado con amor, por el bien de los dos. Nunca deben olvidar los cónyuges, que cuando tomaron la irrevocable decisión de casarse, se estaban comprometiendo a “querer querer”, es decir, hacer todo lo posible para mantener vivo el amor.

Hoy en día muchos de los matrimonios religiosos, civiles o vivencias en parejas, al cabo de muy poco tiempo, terminan en divorcios. Después los divorciados vuelven a casarse, por diferentes procedimientos. Pero hay muchos cónyuges, que meditan bien lo que han hecho, durante el procedimiento de su divorcio y después de él, y se dan cuenta de los errores cometidos y quieren volver casarse con su ex-cónyuge.

No es fácil volver a casarse después de un divorcio y mucho menos, hacerlo con el ex cónyuge. Pero no es imposible, es cuestión de quererlo, estudiarlo y poner muchas energías para intentar conseguirlo. Se dan muchas circunstancias, que prácticamente imposibilitan volver a casarse con la misma persona.

Para asegurar la concordia y superar la crisis producida por un divorcio, hace falta mucha comprensión, esfuerzo, diálogo, entendimiento y cooperación, basadas en las reglas de oro, para afrontar situaciones difíciles. No hay que esperar, a que el otro tome la iniciativa. Cuando se quiere generar un cambio, basta con que uno emita o perciba alguna actitud positiva, para que se empiece a desatar una corriente de entusiasmo hacia el cambio. Pero esto, exige combatir la situación originada por el divorcio, aunar voluntades para lograr el bien común y para vencer  los egoísmos,  pesimismos y triunfalismos.

Los 16 motivos principales, por los que algunos divorciados piensan y desean volver a casarse con su excónyuge:

1.      Educar a los hijos. Después del divorcio, se dan cuenta del daño presente y futuro que su divorcio ha producido, en los hijos a los que tanto aman. No encuentran otra manera de arreglar ese error, nada más que intentando hacer nuevamente las paces con su excónyuge. La desgracia que han originado a sus hijos, les perseguirá a ambos toda la vida, si no intentan recuperar su matrimonio, para ofrecerles un hogar seguro y nuevamente lleno de amor. Por favor lean: Divorcio. Los hijos siempre lo primero

2.      Sacar adelante a los hijos biológicos o políticos, en una familia con su padre y con su madre, para ayudarles a que se eduquen como se merecen, en los estudios, en la religión, en la educación y en la sociedad en general. Dentro de una familia normalizada, levantándoles el castigo, que los padres les han impuesto sin merecérselo.

3.      Cuestiones económicas, presentes y futuras. Cada uno de los excónyuges por separado, tiene muchísimos más gastos y normalmente, menos ingresos, lo que hace más difícil la vida para ellos y para los hijos.

4.      El arrepentimiento. De alguna o algunas maldades realizadas durante el matrimonio, que fueron las que originaron el divorcio, y ahora querer enmendar lo mal realizado.

5.      El no haber cumplido las promesas hechas en el matrimonio, de fidelidad y permanencia, hasta que la muerte les separe.

6.      Al resurgir los rescoldos de amor, que permanecían latentes y por algún motivo, se reavivaron.

7.      La soledad. Sentida como castigo de las cosas mal hechas, incluyendo la ausencia de los hijos y de los familiares más queridos.

8.      Al haber desaparecido las causas propias o ajenas que originaron el divorcio.

9.      La petición de reconciliación sincera, por parte del excónyuge.

10.   El perdón ofrecido y recibido. Si no hay un proceso de perdón y reconciliación total, que elimine los rencores, soportado con un firme propósito de la enmienda, no habrá una reconciliación plena.

11.   Los bellos recuerdos del pasado, activados por situaciones tales como: Aniversarios, matrimonios de hijos, fiestas, viajes, amigos comunes, etc.

12.   La mala situación social, ante familiares, amigos, trabajo, negocios o vida social, producida por el divorcio.

13.   La falta de relaciones íntimas matrimoniales, junto al exceso de celos, por los posibles amoríos del excónyuge.

14.   Una nueva definición más realista de los objetivos del matrimonio, a corto, medio y largo plazo.

15.   Para tener unas mejores relaciones de trato, comprensión, ayuda y colaboración con el excónyuge, para que pueda crecer más y mejor, humana, profesional y socialmente.

16.   Para mejorar las relaciones con la vida profesional de cada uno, las cuales se perjudicaron por motivos del divorcio.

El primer paso, es el más difícil de dar y el más importante. Con uno de los cónyuges que lo quiera dar, es suficiente para empezar las negociaciones, pues hay muchas veces, que por orgullo o dejadez, nadie lo quiere dar. Los hijos, familiares muy cercanos, consejeros profesionales o amigos, son los que se suelen encargar de animar a uno de los dos, a que de primer paso de acercamiento. También pueden utilizar la intervención de sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que profesen.

Las recuperaciones matrimoniales, deben estar condicionadas a nuevas capitulaciones matrimoniales, contratos matrimoniales o simples acuerdos, escritos, que eviten los problemas que anteriormente ocurrieron o que se prevean pudieran ocurrir. Para ello es conveniente, en replantearse nuevamente las preguntas y condiciones, que no se hicieron en el primer matrimonio. Leer: 190 Preguntas prematrimoniales para formar una familia fuerte.

Al comenzar una nueva vida matrimonial, cada uno de los cónyuges, sabe muy bien lo que quiere y lo que no quiere, en su nueva relación. Tienen que enfocarse en los motivos, que les han vuelto a unir, y trabajar mucho en los motivos que les separaron, para que no vuelvan a ocurrir.

El soporte de las naciones son sus familias. Como sean las familias, así es y será la nación. Y el soporte de la familia, es el matrimonio. Si se rompe el matrimonio, por repercusión, se romperá también la nación. El matrimonio solamente es la unión de un hombre y una mujer, iguales en dignidad, distintos y complementarios. Si desgraciadamente naufraga esta unión, los hijos tendrán que ser criados y educados, solo por un hombre o por una sola mujer, y esos náufragos sufrirán enormemente.

Nadie puede ignorar o minimizar, el papel decisivo de la familia, célula base de la sociedad, desde el punto de vista demográfico, ético, pedagógico, económico, político, social, etc. Sin la verdad del matrimonio, el organismo vivo, que es la sociedad, se desintegraría. Se pondría en peligro el hombre mismo, la familia como núcleo, capaz de vencer todos los obstáculos, económicos, jurídicos y políticos, a los que se enfrenta.

Los cónyuges deben evitar a toda costa el divorcio, pero si ocurriera, tienen que intentar reconciliarse lo más pronto posible, entre otras cosas, para no hacer sufrir a lo que no tienen culpa alguna, principalmente a los hijos y al resto de la familia.

El término “vida liquida” se aplica a los que viven, sin mantener ningún rumbo determinado. Como el líquido, que no mantiene por mucho tiempo una misma forma. Los que creen, que el divorcio les va a proporcionar un final rápido. Son los mismos que creen, que tienen las habilidades para librarse, sin mirar las consecuencias, de las cosas que no les gustan y los que no son capaces de  ponerse al día, de los acontecimientos o problemas que ellos mismos han originado, y que necesitan un cambio drástico de enfoque, para solucionarlos. Un divorcio nunca debe pillar a nadie por sorpresa. Lea: Matrimonios de alto riesgo. 17 banderas rojas que deben corregirse para evitar el divorcio A todos los matrimonios que han finalizado, hay que darles la oportunidad de un nuevo comienzo.

Las 6 causas principales que dificultan, el volver al matrimonio con la misma persona:

1.      En el proceso de divorcio, se abrieron tantas heridas y se hicieron mutuamente, tanto daño que ninguno de los dos, ha quedado capacitado para volver a intentarlo.

2.      Nuevas familias constituidas, incluso habiendo tenido hijos.

3.      Cuestiones económicas, de negocios o herencias.

4.      Nueva situación social, habiendo mejorado ostensiblemente el ex-cónyuge.

5.      Problemas agravados de salud, que el ex-cónyuge ya no quiere admitir.

6.      La distancia geográfica o del tiempo.

Cuando una de las partes, quiere iniciar un proceso para recuperar su matrimonio, después de un divorcio, un buen camino es comenzar nuevamente, por donde empezaron en su primer matrimonio. Acudir al sacerdote, pastor, rabino o imán ante el que contrajeron matrimonio y exponerle los deseos de reconciliación.

También tienen que buscar un religioso experto o consejero matrimonial, especializado en recuperaciones matrimoniales, para que les ayude a poner en orden, esos deseos de reconciliación y encargarle, que haga la primera gestión de aproximación, ante el excónyuge. Los problemas importantes y difíciles, no se solucionan con pequeños parches, los tienen que solucionar los especialistas con experiencia. Ambos tendrán que trabajar mucho, para poner los nuevos cimientos en cada una de las nuevas etapas. Este gran problema, solo se puede solucionar con mucho esfuerzo, voluntad, paciencia, humildad y conocimiento.

Es muy difícil, pero no imposible, que se produzca la recuperación de un matrimonio después de un divorcio, si ese deseo, no está basado en un fuerte compromiso religioso, donde prime el perdón, la reconciliación y el propósito de la enmienda. Sin el soporte de la religión, no se recuperan los matrimonios después de un divorcio, a no ser que sea por egoísmo o conveniencia material de los cónyuges. La religión es lo único que les puede dar fuerzas, a ambos, para andar por el camino adecuado y limar las asperezas para no cometer nuevos errores, que les alejen más de las prácticas religiosas. El camino de la recuperación será largo y áspero, pero la alegría de poder vivir la fe y la familia en toda su amplitud, dentro de la plena comunión con la religión, hace que puedan superarse todos los obstáculos.

Lo verdadera ventaja, empieza cuando uno de los cónyuges, quiere volver a su antiguo matrimonio, con eso ya tienen dado el primer paso, que es el más difícil. Ahora es cuestión de volver a intentar enamorarse, como hicieron en el noviazgo. Pero ahora tienen la gran capacidad de la madurez,  y del mutuo conocimiento de las luces y sombras de cada uno, de lo que les gusta y de lo que les disgusta, de los puntos fuertes y de los puntos débiles, de ambos. Más el beneficio adicional, de que también uno y otro, se conocen perfectamente y sabrán cuando dicen la verdad, toda la verdad o solamente una parte de la verdad.

Otra ventaja es cuando existe algún hilo de comunicación con el excónyuge, mantenido por los contactos con los hijos comunes, familiares, amigos, etc. Ya solamente falta convencerle, de que reflexiones y negocie, unas nuevas condiciones de convivencia matrimonial.

Nadie debe echarse para atrás, si el excónyuge dice: “Tengo que pensarlo”, “No es el momento, más adelante veremos”, “Tengo otra relación”, y un largo repertorio. Pueden ser mentiras piadosas, estrategias de aplazamiento para madurar la decisión, manipulación, miedo a tomar decisiones, etc.

“Tengo un pretendiente que promete darme mucho amor y cuidar de los hijos”. Ese amor que le prometen, no es ni más ni menos, que el mismo amor que se prometieron los cónyuges en su día, pero que por diferentes circunstancias, no cumplieron. Ahora es el momento de perdonar y ser perdonado. Tienen la edad y madurez intelectual perfecta, para ambos entender la situación presente y la que se les puede avecinar, si no quieren enderezar sus rumbos. Ahora es cuando ambos, deben trabajar en profundidad las 10 preguntas, desglosadas por temas, que indico al final.

La situación de unos nuevos padrastros, normalmente suele ser una bomba de tiempo. Lo que más puede ayudarles a repensar sobre la recuperación de su matrimonio, después del divorcio, es el amor a sus hijos biológicos, si es que tienen. El intentar no someterlos a un nuevo padre o a una madre, no suele funcionar y normalmente agrava más las cosas, a los hijos. Aunque siempre hay excepciones, pero va a ser muy difícil que los padrastros, pueda educar y querer a las hijos de Vds. además de los que aporten ellos, o puedan llegar. Bastante han tenido que sufrir sus hijos con el divorcio. Denles una nueva oportunidad.

Los exesposos antes de empezar las conversaciones, para recuperar su matrimonio, tienen que saber si todavía les queda algún rescoldo del amor que se prometieron y en alguna época, se tuvieron. Tienen que saberlo, para valorar si pueden empezar una nueva vida. Tienen que ver si hay presiones o compromisos adquiridos, durante su ausencia del matrimonio, cuáles son y si se pueden solucionar, ayudándose mutuamente.  Si están dispuestos a dejar atrás ese tiempo, en el que han estado divorciados y romper con todos los conceptos, que les llevaron al divorcio y al tipo de vida mantenido después del divorcio.

            Los exesposos tienen que valorar muy bien, si están capacitados para volver a comprometerse nuevamente para toda la vida, como en teoría hicieron cuando realizaron su matrimonio. Ahora ya saben en lo que fallaron y lo que no tienen que hacer, y así no volver a fallar.

Los problemas grandes no se solucionan con pequeños parches. Tendrán que poner los nuevos cimientos, para la siguiente etapa. Por lo que van a tener que trabajar mucho, fuerte e inteligentemente, si ambos quieren recuperar su matrimonio.

Los 4 conceptos indispensables, que tienen que negociar los exesposos para intentar conseguir un proceso de reconciliación: (Si quieren y pueden, pongan por escrito estos conceptos, para que cuando los negocien, no se olviden de ningún punto).

1.      10 condiciones obligatorias que exigen cada uno de los excónyuges, para iniciar el proceso de reconciliación.

2.      10 cosas que tienen que hacer cada uno de los excónyuges voluntaria, personal y conjuntamente, para iniciar el proceso de reconciliación.

3.      10 cosas que no deben hacer ninguno de los excónyuges, para poder iniciar un proceso de reconciliación.

4.      10 cosas que debemos hacer, por separado y conjuntamente con nuestros hijos y familiares, para que nos ayuden iniciar el proceso de reconciliación.

Parece que estas preguntas están cruzadas entre sí, o duplicadas, pero cada una, está en su contexto y deben relacionarse con los conceptos indicados a continuación:

Los 11 ideas a tener en cuenta, en cada concepto a negociar:

1 Compartir  las tareas domésticas.

2 Cuestiones  económicas, pasadas, presentes y futuras.

3 El trato mutuo, pasado y futuro.

4 Forma de convivir en las relaciones con los hijos anteriores y posteriores al divorcio,      si es que los hubiera.

5 La administración de los ingresos, gastos y ahorros.

6 La conexión con las familias políticas y las amistades.

7 La correlación con la vida profesional de cada uno.

8 La definición de los objetivos a corto, medio y largo plazo, los medios para      conseguirlos y las normas para comprobar los aciertos y desvíos.

9 La participación en la vida social.

10 Las prácticas religiosas, realizadas en común o por separado.

11 Las relaciones íntimas matrimoniales.

Procesar, meditar y contestar estas preguntas, va a suponer mucho trabajo y esfuerzo mental a ambos excónyuges, pero “el que algo quiere, algo le cuesta”. Todas estas respuestas bien ordenadas, les pondrán mucho más cerca, de poder llegar a un acuerdo de recuperación de su matrimonio. Ambos necesitan tener aliados a sus respectivas causas, para que puedan ser felices con la recuperación de su matrimonio. El camino para intentar iniciar una nueva etapa de sus vidas, es muy difícil, pero apasionante y compensará todos los esfuerzos que se hagan.

Son dignas de elogio las personas que tienen la entereza, inteligencia, fuerza de voluntad y humildad, para pedir un consejo que les permita explorar, la posibilidad de resolver su situación. La gran mayoría prefieren rumiar sus penas, antes que pedirlo.

Las 29 preguntas necesarias, para conocer la situación antes de entrar en negociaciones: Estas preguntas y sus respuestas, les pueden ayudar para explicar sus situaciones a los mediadores o consejeros.

1.      ¿Alguno de sus hijos bilógicos o ajenos, se oponen a que se reconcilien?

2.      ¿Antes de divorciarse, fueron a consultarlo con algún sacerdote, pastor, rabino, imán o consejero matrimonial, según la religión que profesaban?

3.      ¿Cuál es la situación religiosa de cada uno?

4.      ¿Cuáles han sido las principales características de cada una de sus vidas, durante el matrimonio?

5.      ¿Cuáles han sido las principales características de cada uno, vidas durante el matrimonio y después de su divorcio? (Nuevos noviazgos o matrimonios, nuevos hijos, nuevos negocios, vida económica, vida social, etc.)

6.      ¿Cuáles son las diferencias en edad, educación académica y social?

7.      ¿Cuáles son los motivos, por los que cada uno quiere recuperar su matrimonio?

8.      ¿Cuáles son los motivos por los que se divorciaron?

9.      ¿Cuánto tiempo estuvieron de novios?

10.   ¿Cuánto tiempo hace que se casaron y se divorciaron?

11.   ¿Cuántos años tiene su excónyuge?

12.   ¿De qué vive cada uno?

13.   ¿Después del divorcio, han mantenido relaciones fluidas con sus respectivos familiares políticos?

14.   ¿Estaban en acuerdo o en desacuerdo sus respectivos familiares, durante su noviazgo, cuando se casaron y cuando se divorciaron?

15.   ¿Fue divorcio amistoso o pleiteado?

16.   ¿Han dado algún paso de acercamiento entre los excónyuges?

17.   ¿Han utilizado la intervención de algún consejero matrimonial o han estudiado sus respectivos casos en libros, artículos, etc.?

18.   ¿Hay alguna circunstancia especial en su noviazgo, durante el matrimonio, en el proceso de divorcio o después del divorcio?

19.   ¿Hubo nulidad matrimonial religiosa o solamente divorcio civil?

20.   ¿Qué objetivos tienen si consiguen recuperar su matrimonio?

21.   ¿Qué profesiones o actividades tienen cada uno, antes y después del divorcio?

22.   ¿Quién de los dos, pidió el divorcio?

23.   ¿Quién de los dos se fue de la casa, y si fue por orden judicial o por voluntad propia?

24.   ¿Se repartieron los bienes gananciales, si es que los había?

25.   ¿Si tienen hijos del matrimonio, cómo se los adjudicó el juez y bajo qué condiciones de cuidado, visita y manutención?

26.   ¿Su matrimonio fue religioso, civil o unión libre?

27.   ¿Suscribieron capitulaciones prematrimoniales o contratos previos al matrimonio, y los han cumplido o los tienen pendientes?

28.   ¿Tienen hijos comunes o aportados de anteriores matrimonios?

29.   ¿Tienen sentimientos de remordimiento, en relación con su compromiso religiosos, sociales y familiares, por no haber cumplido con las promesas matrimoniales, de mantenerlo hasta que la muerte les separe?

Es muy importante que analicen previamente: Cómo fueron al matrimonio, cómo deberían haber ido y cómo deberán ir, si llegan a un acuerdo de recuperación del matrimonio. En el caso de que lleguen a un acuerdo, examinen en profundidad, cuáles fueron los conceptos que fallaron y que provocaron su divorcio. Por favor lean: 190 Preguntas prematrimoniales para formar una familia fuerte.

No se dejen manipular por terceras personas: Hijos, padres, familiares, amigos, etc. Distingan el trigo, entre la paja. Es muy posible que incluso haya personas cercanas a Vds., que tengan interés en que Vds. no recuperen su anterior matrimonio y empiecen juntos una nueva vida. Estos suelen ser activistas solapados, exigentes y muy activos emocionalmente.

Las 10 cosas que deben hacer los excónyuges para intentar recuperar su matrimonio:

1.      Analizar entre los excónyuges los motivos, errores, hechos y estilo de vida que les condujeron al divorcio, para poder poner los medios, para que no vuelvan a ocurrir.

2.      Asegurarse de saber a dónde se quiere llegar, con la recuperación del matrimonio.

3.      Comprobar si el excónyuge se ha apaciguado, de la situación inicial de enojo, producida por el divorcio.

4.      Darse un tiempo prudencial, para que se cierren las heridas que se produjeron.

5.      Demostrar al excónyuge que juntos, pueden luchar por tener una nueva oportunidad de matrimonio, en beneficio de ellos mismos y de los hijos, si los hubiera.

6.      Evidenciar al excónyuge que se tiene la madurez, fortaleza, prudencia y humildad necesaria, para ceder en lo que sea razonable, con el fin de alcanzar nuevamente la felicidad matrimonial de los dos.

7.      Preparar una buena declaración de arrepentimiento, petición de perdón y propósito de la enmienda, junto a evidencias suficientes que demuestren lo que se dice y se hace.

8.      Probar que han desaparecido las causas, conocidas o desconocidas en su tiempo, que originaron el divorcio y que, ya ha puesto los medios para que no vuelvan a suceder.

9.      Reflexionar sobre el balance religioso, familiar, económico, social, emocional, de salud personal y familiar, etc. de lo que ganaron y perdieron con el divorcio.

10.   Valorar lo que compartieron y alcanzaron juntos, durante su matrimonio, recordándose de los buenos momentos que tuvieron.

Nadie quiere volver a pasar la dolorosa y traumática experiencia de los divorcios, por lo que todos los esfuerzos que se hagan son pocos, para tener la completa certeza, de que no volverán a ocurrir. Deben realizar los compromisos personales que sean necesarios, para de mantener los comportamientos que favorezcan a la nueva relación, y no vuelvan a ocurrir los errores anteriores.

En un próximo artículo desarrollaré el concepto: Lo que no hay que hacer si se quiere tener éxito en la recuperación del matrimonio.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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Padres, enseñen a sus hijos a coexistir con las virtudes y defectos de la sociedad actual

ESCUELA PARA PADRES

Padres, enseñen a sus hijos a coexistir con las virtudes y defectos de la sociedad actual.  

  • Las 10 mejores cosas que hoy podemos disfrutar en casi todos los países
  • Las 20 plagas, pandemias o calamidades más dañinas para la sociedad actual
  • 18 Sentencias relacionadas con las actitudes ante la vida actual

3,297 Palabras. Tiempo de lectura 12:00

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No se puede vivir dentro de una burbuja de la clase que sea, aislado del mundo. Bastante hemos tenido, al tener que vivir dentro de otras burbujas, como la económica, la hipotecaria, la crediticia, etc. hasta que estallaron. Lo importante es enterarse que existen esas burbujas y aprender a vivir al lado de ellas, pero sin entrar en ellas.

El no dejarse arrastrar por “todos lo hacen”, “está permitido o no castigado por la ley” y “es muy difícil remar contra corriente” requiere mucho conocimiento, disciplina y constancia, para sortear y evadir los problemas, algunas veces irresolubles de determinados segmentos de la sociedad. 

Pero no todo es malo, hay un porcentaje muy alto de honrados ciudadanos, que viven dentro del cumplimiento de las leyes, aman al prójimo, tiene familias muy unidas y bien educadas, conocen y practican continuamente las virtudes y valores humanos y son muy felices. Pero estos ciudadanos y sus familias no meten ruido. El ruido lo meten ese 1% de la sociedad, que sale siempre en los medios de comunicación.

Los padres tienen que saber enseñar a los hijos, lo que está bien y lo que está mal, pero primero tienen que tener una buena formación y pensar de forma continua, reflexiva, silenciosa y profunda, lo que es fácil o difícil, estéril o fecundo, justo o injusto.  El bien vencerá en el mundo, aunque el mal haga más ruido. Siempre tendrán éxito los gestos de amor y de servicio, la lucha diaria soportada con fidelidad y paciencia, aunque permanezcan en la sombra.

“Cualquier tiempo pasado siempre fue mejor”, “En mis tiempos las cosas no eran así”, “Las cosas eran mejores”, etc. Estas son expresiones que se repiten generación, tras generación. Ciertamente ninguna época es igual a la otra, todo cambia, la vida está llena de constantes cambios. Pero a muchas personas de otros países, les gustaría poder sufrir lo que en otros sitios llaman “Crisis económicas” o “Abismos fiscales”. A todas las generaciones les hubiera gustado tener, los adelantos y calidad de vida que disfrutamos ahora.

Jamás la humanidad ha tenido su disposición, tantos adelantos para el bienestar social, tantas riquezas, tantas posibilidades, tanto poder económico, tanta libertad, tanta solidaridad, tanta independencia, tantas y tan buenas ideas, tan buen orden mundial, con sus excepciones. Pero sin embargo nos seguimos quejando de lo mal que vivimos, fijándonos solamente en las fuertes tensiones políticas, sociales, económicas, raciales, ideológicas, religiosas, que no son nada comparándolas con épocas anteriores. El mundo mejora a pasos agigantados y no lo queremos reconocer, ni agradecer. Algunos prefieren estar todo el día quejándose del presente.

Las 10 mejores cosas que hoy podemos disfrutar en casi todos los países: No es una frivolidad enumerarlas, con lo que está pasando la sociedad. Es una obligación saber que “no todo es malo”, que hay mucho más bueno, que malo, pero que se habla menos de lo bueno, debido a que no es noticia. Pero alguien debe decir todo lo bueno que tenemos, pues ya se encargarán la mayoría de los medios de comunicación, de hablar de las maldades, y si es posible agrandarlas.

1.      Alimentos: Mayores cantidades presentes y futuras, más posibilidades  de alternativas de consumo, mejora continua de la calidad, mayor seguridad técnica, auge de los alimentos orgánicos. Precios competitivos. Alimentos asegurados para más, de los actuales siete mil millones de habitantes.

2.      Duración de la vida: Cada año aumentan las expectativas de vida, en todos los segmentos de la población.

3.      Calidad de vida: Más y mayores comodidades, para disfrutar de la vida.

4.      Comunicaciones de voz, imagen y documentos: A precios muy asequibles, a través de Internet.

5.      Estudios: Muchas facilidades, a todos lo niveles de edades y situaciones económicas, para realizarlos incluso, desde la propia casa o en tiempos compartidos, con otras actividades.

6.      Información disponible: Mucha, bien ordenada, la mayoría gratuita y al alcance de casi todas las personas.

7.      Medio ambiente: Promulgación de leyes adecuadas, más y mayor conciencia social para la conservación de energía, grandes inversiones para cuidar el medio ambiente, utilización de recursos energéticos renovables y más limpios, etc.

8.      Salud: Mejor prevención y mayor cura de las enfermedades, incluso habiéndose erradicado muchas de las graves y mortales.

9.      Transportes: De personas y mercancías, mucho más rápidos, cómodos y asequibles para todos.

10.   Voluntariados: Hay infinidad de filantropías, altruismos, personas individuales y organizaciones no lucrativas (ONG), que dedican una gran parte de sus tiempos, talentos y tesoros (TTT) a prestar ayuda a los que la necesitan.

Los jóvenes actuales no son una generación perdida, aunque sea el clamor de una parte de la sociedad. Esta juventud es la mejor preparada, de la historia contemporánea, a pesar de que a algunos les definan como “hijos de la bonanza”, producto de una sociedad altamente mercantilizada. Pero esta juventud, siente una llamada a la fraternidad y al trabajo en común, con una visión muy humanizadora del mundo y con la necesidad de encontrar formas, de implicarse en favor del prójimo, en la recuperación de la práctica de las virtudes y valores humanos.

Bajo esta forma de disfrutar de la vida, existe una aspiración más profunda y más universal. Las personas y los grupos sociales, están sedientos de una vida plena y de una vida libre, digna del hombre, poniendo a su servicio las inmensas posibilidades que les ofrece el mundo actual. Las naciones también se esfuerzan cada vez más, por formar una comunidad universal, donde todos puedan disfrutar de los mismos beneficios. Aunque la sociedad actual, tenga signos de poder y de debilidad, capaz de hacer lo mejor y lo peor, siempre tiene el camino abierto para optar entre la libertad o la esclavitud, entre el progreso y el retroceso, entre la fraternidad y el odio. Ahora nos toca elegir a cada uno, lo que quiere ser. 

Los jóvenes son muy solidarios y se entregan, incondicionalmente, cuando algo les atrae. Además que tienen muchos conocimientos acumulados, para hacer el bien y saben perfectamente, como luchar contra el mal. Sus opiniones son muy importantes, porque también ellos enseñan. La formula perfecta para no mezclarse, con las plagas de la sociedad, es la combinación de la juventud y la experiencia.

Los padres tienen que ser optimistas, sobre el mundo que les ha tocado vivir y el que dejan a sus hijos, para que se desarrollen. Hay muchas más cosas positivas, que negativas. El optimismo es un estado de ánimo, que pretende ver y juzgar las cosas o situaciones, en su aspecto más favorable y está asociado con la alegría, la felicidad, el entusiasmo, etc. El pesimismo es todo lo contrario, es lo que hace ver las cosas de forma desfavorable, con tristeza, insatisfacción, disgusto, etc. La mayoría de las veces depende, de que cada uno, trate de buscar esos estados de ánimo y encontrarlos.

Las 20 plagas, pandemias o calamidades más dañinas para la sociedad actual:

1.      El aumento de las enfermedades, como el SIDA y el cáncer.

2.      El bajo índice global de natalidad voluntaria.

3.      El descontrol de las armas de fuego y de las municiones, que originan tantos asesinatos en todas las ciudades y en todas las edades. (Las pistolas en manos del pueblo, son crímenes buscando a las personas).

4.      El divorcio que rompe las familias y deja desamparados a los hijos.

5.      El enorme y rampante abandono escolar, principalmente de las minorías.

6.      El excesivo consumismo y la ausencia del ahorro.

7.      El uso indiscriminado de anticonceptivos, incluso entre la juventud.

8.      La agresividad, hostilidad y violencia, convertidas en realidades en el cine, la televisión, los videojuegos, el teatro, la novela, la moda y en los medios de comunicación, que impregnan a los individuos y a la sociedad.

9.      La ausencia de formación y práctica religiosa, expresada también en la poca práctica de las virtudes y valores humanos.

10.   La contaminación socio ambiental.

11.   La despenalización y el gran consumo de drogas, que se realiza en todas las edades, niveles sociales y segmentos de población, unido a la permisividad de algunos padres y autoridades.

12.   La frustración de una parte de la juventud, por la falta de trabajo y las consiguientes expectativas profesionales y familiares.

13.   La impunidad, la inmunidad y el soborno.

14.   La política y los políticos, manejados por la presión de los intereses económicos.

15.   La práctica del sexo fuera del matrimonio.

16.   La rutina del bullying, sexting y acoso en las escuelas y trabajos.

17.   La violencia familiar, principalmente contra los más débiles, mujeres, niños y ancianos.

18.   Las múltiples guerras y enfrentamientos violentos entre las naciones, comunidades, segmentos de población e individuos.

19.   Los abortos y las leyes que los despenalizan y fomentan.

20.   Los matrimonios legales entre homosexuales y grupos LGTB adoptando niños.

Los padres tienen que dejar muy claro a sus hijos, que los jóvenes que tienen una fuerte conducta antifamiliar o antisocial, también tienen una gran capacidad para la empatía entre ellos, “La sociedad los cría y ellos se amontonan” Mayor uso de estrategias agresivas, para resolver situaciones conflictivas, así como mayores problemas de rendimiento escolar y un menor grado de adaptación social. Por eso los padres, con independencia de su nivel educativo y económico, deben implicarse fuertemente en la educación de los hijos, para poder tener una gran influencia positiva, en su conducta familiar y social.

A los hijos, no es posible decirlo todo de una vez, pero es preferible hablarles un mes, antes que un día después. Sobre todo en un mundo, en el que algunos dicen que todo vale y donde las autenticas virtudes y valores humanos, están tan desacreditas para algunos segmentos de la sociedad. Ni porque digan: “En la vida, cuando te toca, ni aunque te quites, y, cuando no te toca, ni aunque te pongas”

Es cierto que un árbol cayendo, hace más ruido que mil creciendo, que los ladridos de un solo perro, hacen ladrar a todos los de la zona y que el mal es mucho más noticia que el bien. Por eso los padres tienen que estar mucho mejor preparados, para que cuanto antes, puedan y sepan, informar y educar a sus hijos, sobre estas plagas, que azotan a la sociedad.

No es muy difícil vivir en la sociedad y luchar contra la corriente, de determinadas costumbres. Es cuestión de aprender a luchar, contra lo que cada uno cree que son las injusticias, con las que tienen que vivir. No estamos obligados moralmente a cumplir las leyes injustas, por muy leyes que sean. En algunas sociedades tenemos, la oportunidad de luchar legalmente contra ellas. La gran herramienta de los ciudadanos, es el voto meditado, además de crear opinión, utilizando los medios de comunicación de masas, como son las redes sociales.

Los padres que no se preocupen o interesen por los temas actuales, que atacan a la familia y a la sociedad, sufrirán las consecuencias en su propia carne. Después no vale lamentaciones, por no haberse enterado y actuado. Máxime cuando esos ataques, perjudican directa o indirectamente a sus hijos.

Los padres no pueden decir, que no quieren saber nada de la política, de las leyes injustas, ni de las costumbres depravadas de otros, pues los que hacen la política, pueden promulgar leyes injustas y practicar costumbres depravadas para introducirlas hasta el tuétano en la sociedad. No es una opción aceptarlas pasiva o incondicionalmente sin protestar. Los padres tienen que intentar que se anulen o modifiquen, pues si no lo hacen y las consienten, originará que irán aumentando progresivamente, al comprobar que no les pasa nada, a los que van en contra de la sociedad.

Los padres deben enseñar a los hijos, que los que imponen esas leyes injustas o malas costumbres, no se plantean problemas morales o sociales sobre la legalidad, bondad o maldad de lo que hacen, simplemente lo hacen por intereses propios y las obligan a cumplir, a los que les han votado y a los que se han abstenido. Así realizan sus proyectos de reingeniería social, en beneficio propio, de su idolología o de sus intereses políticos o personales. En el peor de los casos, obligan por la fuerza a hacer cumplir las leyes, a través de la coacción de su aparato de justicia o de la fuerza pública.

Si los padres y los hijos quieren tener una vida digna, en el presente y en el futuro, y no sufrir las consecuencias de vivir en una sociedad manejada por determinados intereses económicos o políticos, la solución no es desentenderse de la política, sino buscar alternativas, que defiendan los  principios mínimos y las virtudes y valores humanos, no negociables.

Educar a los hijos es como forjar el acero, hace falta abundante calor e innumerables martillazos, siempre hechos con un amor muy profundo. Para hacer una buena espada, hay que calentar el hierro hasta que esté al rojo vivo, después martillearlo hasta que se forje y posteriormente afilarlo. Ese fuego que pone al rojo al metal, esos martillazos que lo forjan, los golpes que lo moldean y los esmeriles que lo afilan, son las malas situaciones, por las que pasa la sociedad. Pero algunos ciudadanos salen bien forjados y así, pueden sobrevivir a los graves problemas presentes y futuros. Otros se queman, se golpean y al final se rompen, sin haber conseguido los objetivos de ser buenos espadas humanos.

La familia al completo, tienen que ser la guardiana de la seguridad de los hijos, frente a las cosas malas que tienen a su alrededor. Es preferible que los hijos digan a sus padres, que son unos pesados hablándoles de las virtudes y valores humanos, a que el día de mañana les digan ¿por qué no me educaste y avisaste insistentemente? 

Estas plagas sociales, son las que producen más daños entre las familias tradicionales, por las relaciones de convivencia, produciendo fuertes discrepancias y choques, debido a las diferencias generacionales, económicas, sociales, políticas, ideológicas, religiosas, de segmentos de población, raciales y de género. Incompatibilidades y conflictos, en las instituciones internacionales y entre países ricos y países pobres.

Los padres tienen que educar a sus hijos, en la práctica de las virtudes y valores humanos, para que nadie les lave el cerebro de una forma tan atractiva, como lo están intentando hacer ahora, sin pensar en el enorme daño que les hacen cara al futuro. Están atentando contra el derecho de libertad de conciencia, de algunos jóvenes, privándoles de la educación que hay que darles, donde incluya el discernimiento, la capacidad de juicio desde la ética y la fe, para que no sean presa de la tiranía de la mercantilización y la superficialidad. 

Cuando los hijos se desvían desde el principio en su camino hacia el bien, aunque solamente sea un grado, incluso muchas veces con el consentimiento de los padres, la separación empieza a crecer y es muy fácil extraviarse para llegar a la meta prevista. Después se necesita un gran esfuerzo para enderezar el camino mal llevado. Eso pasa cuando se cede “un poquito” ante los cantos de sirena de la sociedad permisiva y los padres no lo corrigen. Ese poquito va creciendo casi sin darse cuenta y ya es muy difícil dar marcha atrás.

Muchos padres, poco a poco van mejorando la conciencia de tener la obligación de influir y responsabilizarse en la sociedad. Se dan cuenta del desmantelamiento del Estado del Bienestar que les había acostumbrado a solucionárselo todo y que como sociedad se van empobreciendo en muchos conceptos. Los padres van reflexionando y considerando que es necesario recuperar la presencia de la ética en la familia y en la sociedad. También reivindican la figura del pensador, del humanista y reclamar profundidad y rigor intelectual, a todos los niveles de la sociedad, para que los hijos no se dejen arrastrar por los malos ejemplos ni por los medios de comunicación.

Los padres deben encontrar formas de implicarse, en la recuperación de la práctica de las virtudes y valores humanos, con iniciativas personales, locales y virtuales, de carácter colectivo y transformador, que sean anticipadoras de un nuevo estilo de familia y sociedad, cimentado en la forma y fondo de las cosas, con una fuerte llamada a la esperanza. Comprometiéndose personalmente e invitando a otros, a recuperar la fraternidad, a cuidar a la persona en su integridad y a trabajar para el bien común, combatiendo el individualismo y la indiferencia.

Algunos dicen que los tiempos actuales, no son equiparables en nada a los tiempos pasados. Pero la mejor medicina para solucionar los problemas presentes y futuros, es tener una actitud positiva, pero muy realista. No hay que preocuparse, sino ocuparse, buscando un optimismo que sea razonable. 

18 Sentencias relacionadas con las actitudes ante la vida actual:

1.      Cada época tiene su sentido y hay que encontrarle la parte positiva. De los errores se aprende, y ese aprendizaje ayuda a valorar mejor, lo que supone ser feliz.

2.      Del error humano, se aprende más que del éxito.

3.      El mayor castigo para quienes no se interesan, por lo que pasa a su lado, es que serán arrollados, por lo que pasa.

4.      El que sólo ve las maldades de su alrededor, nunca podrá ver las bondades que tiene a su lado.

5.      Estamos ante la rebelión de los torpes, la dictadura de las minorías y la autoridad de los más mediocres.

6.      Hay dos maneras de difundir las cosas buenas, haciéndolas o comunicándolas.

7.      Hay que soñar y saber que se está soñando, para proponerse y alcanzar las mejores metas.

8.      Hoy todas las soluciones pasan por, que te resuelva el otro los problemas, cuando lo importante es que sea  cada uno, quien debe tomar la iniciativa para resolverlos.

9.      La crisis de valores no consiste en una ausencia de éstos, sino en una falta de orientación, frente a qué rumbo seguir en nuestra vida y qué valores usar para lograrlo.

10.   Las crisis de pánico o ansiedad, se curan en un 95% de los casos. Un cierto grado de ansiedad sana, es bueno para ser exigente con uno mismo.

11.   Mares tranquilos, nunca hicieron buenos navegantes.

12.   No hay crisis ni olvido de la práctica de las virtudes y valores humanos, hay crisis de aprenderlos, enseñarlos y cultivarlos en la familia.

13.   No quisiera ser un optimista ingenuo, ni un sombrío pesimista.

14.   No somos lo que nuestras circunstancias hacen de nosotros, somos lo que hacemos, con nuestras realidades.

15.   Nuestra vida depende, en gran medida, de lo que cada uno sea capaz de desarrollar en lo afectivo, lo profesional, lo familiar y en poner nuestra ilusión en nuevos proyectos, que redunden en beneficio de la comunidad.

16.   Si estás dispuesto a disfrutar sanamente, lo que la sociedad te da, tienes que estar dispuesto, a darlo también a los demás.

17.   Si no logramos suprimir, toda la maldad que hay en el mundo, al menos no permitamos que esa maldad acabe con la bondad de nuestro corazón.

18.   Tenemos el reto de replantear nuestras prioridades, nuestros valores, incluso nuestro modo de vivir. 

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Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

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