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Archivo para 27 noviembre 2015

Hoy, que difícil es ser católico, pero es muy gratificante.

ESCUELA PARA PADRES

Hoy, que difícil es ser católico, pero es muy gratificante.

2,427 Palabras. Tiempo de lectura 9:00 aproximadamente.

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Hoy, es muy difícil ser católico practicante por innumerables motivos, pero máxime cuando se está rodeados de leyes civiles anticatólicas, totalmente injustas, que chocan frontalmente contra la libertad religiosa y la Objeción de Conciencia de los católicos. Los que no obedecen esas leyes injustas, pueden ser condenados con multas exorbitantes o hasta con la cárcel, para disuadirles de la desobediencia o insumisión a esas leyes. Este artículo se relaciona principalmente, con la obligación del cumplimento o no de esas leyes.

Algunos se denominan católicos, porque fueron bautizados cuando eran niños, su primer y casi único Sacramento, pero luego no han practicado ninguna o casi ninguna de las enseñanzas que predican la Iglesia Católica. Ser católico practicante, supone practicar continuamente y en todos los sentidos, las normas de la Iglesia Católica.

Hoy, es muy difícil ser católico, pero es muy gratificante. También es exigente y difícil mantenerse, aunque esto supere con creces los enormes privilegios que se tienen. Siéndolo se tienen a la mano, todas las herramientas necesarias para llevar una vida muy feliz, interna y externamente, aunque esté llena de dificultades. Muy feliz con la familia, los amigos y la sociedad.

Ser un buen católico practicante, tiene la ventaja de que ya se tienen resueltas todas las posibles dudas, sobre el hacer o no hacer bien las cosas. Estas situaciones están resueltas, por la enseñanza milenaria de la Iglesia Católica. No hay que romperse la cabeza, en ponerse a adivinar y luego equivocarse o acertar. Solamente hace falta tener, una excelente formación católica, y las dudas consultarlas a los sacerdotes expertos. Es cierto que todos tenemos el libre albedrío, para escoger hacer, lo que queramos. Es nuestra libertad ir por un camino u otro.

El hombre tiene el libre albedrío, para elegir lo que quiere y debe hacer. Ningún gobierno le puede imponer, que haga cosas contrarias a su conciencia. Tiene que respetar las leyes civiles, pero siempre que sean justas, no sean inmorales y no vayan contra la Ley Natural. Estas y otras razones hacen que por muy respaldada que se encuentre esta idea, sigue siendo una mala idea, pues las mayorías en la promulgación de las leyes, no deciden lo que es falso o verdadero, bueno o malo, justo o injusto.

En algunos países, aunque sean muy modernos y democráticos, los católicos viven cercados y bajo asedio de las leyes civiles, y de algunos grupos protegidos por dichas leyes, que se convierten en activistas extremistas, que obligan selectivamente a otros, a que cumplan expresamente con ellos, lo que dice esa ley injusta, aunque él no cumplirla, no produzca ninguna daño a su grupo social. No quieren solamente ellos cumplir la ley, sino obligar y forzar a los demás, mediante denuncias y extorsiones, a que otros la cumplan, a pesar de que saben que van en contra de los derechos y libertades religiosas, protegidos constitucionalmente.

Es el caso de los profesionales o comerciantes, que se niegan a hacer determinadas actividades supuestamente legales, debido a que chocan contra su rectitud de conciencia, aunque no hagan daño a nadie por no hacerlas. Esos posibles clientes, denuncian a los tribunales a los que no quieren plegarse a sus demandas.

Algunos grupos sociales, amparándose en determinadas leyes injustas, hacen peticiones de servicio a profesionales o negocios católicos, a sabiendas que les están torciendo el brazo, para que renuncien a sus creencias religiosas católicas o que cedan, y les realicen el servicio pedido. Si se niegan a suministrar determinados servicios a esos colectivos, les amenazan con presentar una demanda judicial en su contra, por discriminación.

Estas peticiones insistentes de servicios, asustan a algunos católicos que temen por los costosos gastos de defensa ante los tribunales, las multas, los cierres de negocios o las inhabilitaciones de funcionarios públicos. Suelen hacerlo rotativamente por sectores, para dejar constancia del poderío que les dan esas leyes injustas.

Hay algunos profesionales o negocios, que no quieren entrar en esa guerra religiosa y pactan con los grupos de presión, creyendo que por eso, les van a dejar vivir en paz con sus creencias. Se lo creen, porque prefieren practicar el buenismo e ignorar a esos grupos, aunque ellos no les ignoren. No quieren darse cuenta, que ellos cada día, dan un paso más al frente, para luchar contra los católicos, ya que se sienten molestos, porque no aceptan las leyes injustas, diciendo que primero son las leyes civiles injustas y después las religiosas.

El Conformismo con lo que está sucediendo con las leyes injustas y los grupos de presión que las urden, practican y quieren acorralar a los católicos, es la etapa inicial de la cuesta abajo, en la formación de una sociedad donde desaparece la libre práctica religiosa. Los católicos tienen que acostumbrarse a decir que no, cuando hay que decirlo, y a decir que sí, cuando es necesario. Las medias tintas en la definición de las actitudes, demuestran una gran falta de entrenamiento, en el ejercicio de la virtud de la fortaleza y de la voluntad.

Las naciones deberían ser comunidades, donde todas las personas pudieran vivir su Fe, sin el temor de ser llevadas a prisión, por incumplir lo que su conciencia les impide realizar.

El ser católico practicante alarga la vida, pues evita muchas situaciones de alto riesgo, como son las enfermedades relacionadas con las prácticas sexuales fuera del matrimonio, el consumo de drogas, la dependencia de productos embriagantes, las posibilidades de suicidio, la ludopatía, etc.

Todos tenemos que tomar conciencia a la hora de hacer decisiones, cuando nos enfrentamos a situaciones, donde hay que poner sobre la balanza de la conciencia, los sentimientos de la Fe católica o mirar para otro lado, cuando hay que tomar una decisión, que por acción u omisión, sabemos que va en contra de la Ley de Dios. No vale decir, soy católico, pero me mantengo en esta grave situación irregular.

Dejar un empleo o un negocio, porque se está colaborando con cosas contrarias a la Fe católica, es una decisión que cuesta tomar, pero que no tiene doble rasero para medir. El rasero del que lo hace y el rasero del que colabora o mira para otro lado, no es católico.

11 Ejemplos donde se pone a prueba, lo difícil que es hoy ser católico para los particulares, profesionales, empresarios o empleados, que se enfrentan a situaciones, que requieren una gran claridad religiosa, cabeza muy fría y la toma de riesgos relacionados con las graves consecuencias religiosas y civiles, en las que puedan incurrir, al cumplir o no las leyes civiles.

  1. Los abogados: Cuando tienen que dar consejos o redactar documentos, que por su inmoralidad, van en contra de la Fe católica, aunque estén autorizados por las leyes civiles o se aproveche un hueco que haya en ellas, como adopciones de niños entre matrimonios de homosexuales, contratos para vientres de alquiler, asesorar financieramente para evasiones de impuestos, lavado de dinero, etc.
  2. Los banqueros o asesores financieros, que se acogen a determinadas leyes, las tuercen o las ignoran, para obtener beneficios en relación con los blanqueos de capitales provenientes del narcotráfico, venta de armas, ocultación de sobornos, tráfico humano, evasión de impuestos, etc.
  3. Los católicos en algunas sociedades: Cuando estando en una reunión familiar o social, dicen que se tienen que ausentar, pues quieren asistir a Misa. Se complica también cuando es difícil acoplar el horario de la Misa, por distancias u otros compromisos y tratar de no molestar los planes de otros, que no habían contado con que cada persona, deba hacer lo que su conciencia le dicte y no lo que esté de moda. O cuando tienen que defender públicamente, las ignominias o calumnias habladas o escritas sobre la Iglesia Católica. Es cuando esos católicos practicantes, tiene que soportar las burlas o comentarios jocosos de otros.
  4. Los empleados, que cuando en la empresa donde trabajan, decide entrar en un negocio o mercado, que aunque sea legal, va en contra de la ley moral y de los principio de la religión católica. Los empleados infieles, que dejan de realizar sus obligaciones para con la empresa, o que con fines propios o ajenos, desvían o impiden la marcha normal de la empresa.
  5. Los empresarios que anteponen sus justificados deseos de ganar dinero, a los principios morales de su conciencia, basados en su compromiso católico.
  6. Los farmacéuticos: Cuando producen y venden medicamentos, que a sabiendas son perjudiciales para salud de los que los consumen, pero les dejan muchos beneficios.
  7. Los jueces: Cuando tienen que dictar sentencias, basadas en leyes inmorales o injustas, alegando para su interior, que se comprometieron ante la sociedad y por un sueldo, a cumplir y hacer cumplir esas leyes.
  8. Los médicos y personal sanitario: Cuando un paciente les pide que hagan determinados procedimientos quirúrgicos, incluyendo los que directa o indirectamente se llevan a cabo, para la anticoncepción, el aborto, la eutanasia, el suicidio asistido, etc. El suministro de determinados anticonceptivos, drogas prohibidas, etc.
  9. Los políticos que algunas veces de amparan, en que han sido elegidos democráticamente, y creyendo el sentir de sus votantes, con su voto o su silencio, algunas leyes que van en contra de la moral o se someten a las coacciones, influencias o recomendaciones de los grupos de presión, que fomentan la corrupción.
  10. Los soldados, policías y servidores públicos, que por haber convenido un salario, se obligan a cumplir órdenes inmorales o que rozan el cumplimiento de la ley.
  11. Los educadores que tienen que enseñar, bajo la presión de las leyes que les impiden educar en las virtudes y valores humanos.

Para un buen católico, es muy difícil entender, que tenemos que rezar y amar también a los que nos ofenden, incluyendo a los terroristas criminales. Hay que tratar de analizar sus causas y encontrar la forma y los medios, para que no vuelvan a ocurrir sus actos terroristas. Amar y perdonar a los terroristas, no es buenismo, es seguir la doctrina de la Iglesia Católica, que ruega a Dios por las víctimas, sus familiares y sus pueblos, y también por los terroristas, para que les llegue el perdón de Dios, porque no saben lo que hacen, y puedan abrirse al don de Dios, que es misericordia.

Un católico practicante, sin ninguna excusa, tiene que actuar de acuerdo con su creencias religiosas y emplear, si es necesario, los mecanismo de la objeción de conciencia, incluso si es necesario sufrir las consecuencias legales de la insumisión, a determinadas leyes inmorales. Aunque la ley civil le asegure que tiene, sobre el papel, pero no en la práctica, la garantía del pleno derecho a su libertad religiosa, para expresarla y seguirla.

Algunas leyes injustas e inmorales de obligado cumplimiento:

  • Las que obligan a los médicos y al personal sanitario, a practicar abortos quirúrgicos o químicos. (Obama Care. Ley FOCA Freedom of Choice Act)
  • Las que impiden la necesidad de un permiso paternal, para abortar a las menores de edad.
  • Las que obligan a vender o entregar píldoras abortivas y medios anticonceptivos. (Escuelas, empresas, farmacias, etc.)
  • Las que obligan a abortar, a pesar de la oposición de los padres.
  • Las que permiten el consumo de mariguana.
  • Las que permiten los matrimonios homosexuales y que estos adopten niños.
  • Las que permiten la realización de la eutanasia y el suicidio asistido.

El Católico practicante, nunca debe callar ante las injusticias, ni tiene porque estar agradando al poder. Su actitud debe invitar a los demás, a afrontar las situaciones difíciles, sin tener miedo a las consecuencias. Tiene que hablar sin miedo y con el ejemplo de sus hechos, que demuestren su entrega generosa a los demás. Tiene que conocer y amar profundamente a religión y seguirla en su concreta vida cotidiana, en los momentos fáciles y difíciles, del día a día.

El católico practicante, tiene que enfrentarse a las desoladoras injusticias, para intentar cambiarlas, recuperarlas al bien común y devolverlas a sus verdaderos contenidos. Cuando se trata de la esencia de las cosas católicas, tiene que actuar con rapidez y eficacia. Si algo material o inmaterial, se ha deteriorado o destruido, hay que levantarlo de nuevo, no puede cruzarse de brazos, ante las profanaciones realizadas a la Iglesia Católica, tiene que reaccionar con urgencia.

El católico practicante no tiene que sentir que el serlo, suponga un esfuerzo ímprobo, ni una tarea penosa, si tiene capacidad para ver y descubrir agua en las proximidades de un manantial. Tiene un mensaje breve, claro, sencillo y emocionante. No se tiene que dejarse invadir por la angustia o el miedo. El catolicismo es más fuerte que todo lo demás. La crítica y las penalizaciones sociales, harán que la vida y los actos realizados, se ensalcen internamente por la satisfacción del deber cumplido y el desafío del ejemplo, en función de la perseverancia. Es posible que la persecución política no los acoja bien, sobre todo, si choca con los intereses de los poderosos, que han hecho las leyes.

El ejemplo de los católicos practicantes no tienen como fin el tranquilizar conciencias, sino simbolizar la entrega de sus creencias. No cuenta la cantidad ni la calidad de los actos realizados, lo que cuenta es el corazón que se vuelca y vacía por completo ante una certeza consolidada por la Fe. Todo acto del católico practicante se convierte en una ofrenda generosa del corazón a los demás, que puede ser en tiempo, tesoro o talento. (Las 3 famosas T’s)

Hoy, que difícil es ser católico practicante, en un mundo tan anticatólico, ya que supone luchar interna y externamente contra infinidad de tentaciones y hacerlo también contra una mayoría de personas e instituciones que, por maldad o por ignorancia, atacan a la Iglesia Católica, a sus enseñanzas y a los que las practican. Hace falta tener mucho coraje para vivir como católicos practicantes, pero vale la pena. Muchos gobiernos y sociedades se declaran laicos, cuando son laicistas contundentes, al ir en contra de la libertad religiosa de las personas, incluso no permitiendo utilizar la objeción de conciencia.

Solución a la dificultad de ser católico hoy: Una formación profunda y contínua en la religión Católica, el examen de conciencia diario, la confianza de tener un buen director espiritual, como consejero para la toma de decisiones personales y externas, etc. Hay veces que se piensa que el esfuerzo no vale la pena, pero siembra, siembra, que algo queda.

francisco@micumbre.com

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La cuarta edad. Un Proyecto de Vida en 26 consejos.

ESCUELA PARA PADRES

La cuarta edad. Un Proyecto de Vida en 26 consejos.

2,721 Palabras. Tiempo de lectura 10:00 aproximadamente.

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En la cuarta edad, el propósito de vida más importante es conseguir llegar a la quinta edad, llenos de entusiasmo, salud física y mental y plenitud de vida interior. Para ello es muy importante conocer y practicar las virtudes y valores humanos, mantener unas costumbres y hábitos saludables, tener actitudes positivas, etc.

Cuando lleguen los achaques propios de cada edad, aceptarlos, enfrentarlos y no pretender ganarlos, salvo que sea posible con medios normales. La lucha contra algo predecible y normal, suele frustrar a muchas personas de las terceras, cuartas o quintas edades.

La tercera edad, supuestamente comienza a los 65 años. Estadísticamente quedan por delante unos 20 años de esperanza de vida.

La cuarta edad, supuestamente comienza a los 80 años. Estadísticamente quedan muy pocos años de esperanza de vida. Por eso hay que prepararse y realizar un buen Proyecto de Vida, para esos años que quedan, intentando romper al alza las estadísticas que nos desanimen.

La quinta edad, supuestamente comienza a los 100 años. El que llegue a esa edad, que ya no se preocupe de nada, pues “muy pocos se mueren después”. Esto mismo se puede aplicar también, a los de la cuarta edad.

La edad biológica es lo que mide el pasado de las personas, el futuro se mide por las perspectivas de cumplir los Proyectos de Vida que se tienen. Es muy duro pero reconfortante, estar luchando día a día contra la edad, ya que hay muchos que ya no pueden seguir luchando. El privilegio de unos pocos, es poder luchar para cumplir los Proyectos de Vida. Dicen los sabios que hay más pieles de cordero, que de carnero.

La cuarta edad es la nueva vejez o la vejez nueva. Es la revolución de la longevidad, que nos ha dejado como obsequio el siglo XX, para las afortunadas nuevas generaciones. La esperanza de vida va creciendo poco, debido al esfuerzo de unos cuantos profesionales y del nuestro.

Cuando se llega a la cuarta edad, es cuando más hay que esforzarse, en plantear cuántas y cuáles son las asignaturas pendientes de estudiar, realizar y aprobar, y cuáles de estas se pueden cumplir con los medios físicos, económicos, familiares, sociales y de entorno que se tienen.

En la cuarta edad tienen que hacerse desaparecer los conceptos de “el día de mañana”, pues ese día puede ser hoy. Debemos saber que lo que no hayamos hecho, cuando teníamos otras energías, ya no queda tiempo para hacerlo. Hay que repasar y poner en orden las cosas que estaban desordenadas, por ejemplo: Las religiosas, las familiares con los que no sobrevivirán, las económicas, las sociales, los testamentos civiles y vitales, etc.

Este es el momento de examinar el Proyecto de Vida que se tenía, para complementarlo con las cosas que no se han llevado a efecto o se han llevado defectuosamente, fuera de lo previsto. Hay que atar todos los cabos pendientes y prepararse para los momentos finales, que pueden ser tan plenos o más que los anteriores.

Es cuando ya se tiene una buena experiencia acumulada hasta la tercera edad, y se debe revisar el plan de vida que se estaba llevando, después de la jubilación. Para las decisiones, hay que mirar con más detalle, por el amplio parabrisas del coche de la vida, pero sin olvidar el pequeño retrovisor, para ver el pasado.

Siempre hay que buscar un nuevo hito, para replantear lo que se está haciendo y lo que no se está haciendo. Es hora de aparcar el ayer de la jubilación y prepara un Proyecto de Vida para el mañana, que siempre empieza hoy mismo. Compaginando la vida actual, con los Proyectos de Vida futuros, expresados en plazo corto, medio y largo.

La vida siempre tiene un propósito, o hay que dárselo, máxime en la cuarta edad. Cuanto más lo hayamos preparado, estudiado y analizado, mucho mejor podremos cumplirlo.

A determinadas edades hay más cosas que hacer, que tiempo para hacerlas. Elegir una, implica dejar de hacer otras, para eso se tienen que elegir con mucho cuidado las prioridades, presentes y futuras, analizando qué es lo que les suma y qué es lo que les resta. Intentando equivocarse lo justo, ya que no suele haber muchas horas de repuesto, para enmendar, ni rehacer las cosas.

La cuarta edad también puede llegar a cualquier edad. Lo normal es que llegue por vejez natural, pero también puede llegar a cualquier edad, debido a un accidente que tenga graves consecuencias físicas o mentales, por una enfermedad incurable, por un deterioro prematuro, etc. En ese momento nos pueden predecir, dadas las estadísticas, que aproximadamente nos queda un día, un mes, un año de vida, etc. Durante ese plazo dado, podremos estar con o sin deterioramiento progresivo o lineal. Nadie está a salvo de lo que puede ocurrir. Esas situaciones también son momentos especiales o hitos, para preparar un buen Proyecto de Vida para esa cuarta edad, ya avisada, aunque no sea aceptada.

Las cuatro cosas más importantes de la cuarta edad:

·       Tener salud: Equivalente a saber llevar bien los achaques propios de la edad, tratando que sean los menos posibles.

·       Trabajo: Equivalente a tener ocupaciones lúdicas que den satisfacción y a poder ser, que sirvan para transmitir a otros la experiencia acumulada.

·       Estar en Gracia de Dios: Equivalente a tener la maleta preparada, llena de obras buenas y vacía de faltas, de las que ya me debería haber arrepentido seriamente, previamente a que sea muy tarde el hacerlo.

·       Estar todos juntos: Equivalente a estar rodeado de las personas queridas, familiares y amigos, para que me ayuden a disfrutar de la transición de la cuarta, a la quinta edad.

En la cuarta edad hay diversos achaques, propios de nuestro paulatino deterioro, hay que saber llevarlos y aceptarlos con dignidad y deportividad, sabiendo controlarlos y haciendo caso a los consejos médicos, pero principalmente, escuchando a nuestro cuerpo, que es nuestro mejor médico.

De la cuarta y quinta edad, cada vez hay más personas. Deberíamos participar en los clubs de los de tercera, cuarta y quinta edad, pues tenemos el mérito, no propio, de haber conseguido llegar a disfrutarla. La experiencia de la vida da seguridad. Ese club puede ser de forma física, en el lugar donde vivimos o de forma virtual, con amigos en cualquier parte del mundo. El internet es un extraordinario medio de conocer y comunicarse con los nuevos amigos, o con los de siempre.

El sofá o butaca de la casa, normalmente situado en el mejor sitio, es un objeto criminal, que mantenemos y cuidamos, como si fuera nuestro cuidador más virtuoso.  Él es el culpable de muchos de nuestros achaques, falta de movilidad o enfermedades. Hay que cansarse antes de ponerse a descansar, pero muchas veces, nos ponemos a descansar sin habernos cansado, y eso, no es bueno para la salud en la cuarta edad.

El verdadero descanso no es sentarse y no hacer nada, sino cambiar de actividad, como por ejemplo hacer Proyectos de Vida, leer, escribir, pintar, comunicarse con los amigos, etc. Si tenemos tiempo libre para estar sentados, también podemos tener actividades religiosas, intelectuales, culturales o sociales, mucho más beneficiosas para nuestra salud. Cualquier cosa menos estar inactivos mental y físicamente.

Se tiene que evitar la fatídica combinación del sedentarismo, más la inactividad mental. Hay que tratar de conseguir con mucha creatividad, una ocupación que sea acorde con las posibilidades, capacidades gustos y preferencias de cada persona. Los muy listillos emplean la creatividad, para encontrar disculpas para no hacer nada.

26 Consejos a las personas de la cuarta edad.

  1. Hay que tratar de encontrase y unirse con la religión, escuchar su voz, abrirle las puertas de su corazón, seguir sus instrucciones y ponerla como referente principal, para todas las acciones.
  2. Hay que hacer un examen sobre lo que haríamos si: Si nos dieran solamente un día más de vida. Si nos dieran 10 años más de vida. Si nos dieran un millón de dólares. En estas circunstancias cómo, en qué y para qué, cambiaría nuestra vida y la de nuestro entorno.
  3. Hay que hacer un análisis de los activos, pasivos, ingresos, gastos programados e imprevistos, pero siempre con la ayuda de alguna persona especializada, Conocer con detalle la situación real financiera, permite tomar las decisiones convenientes, para cada situación presente y futura. Evita muchos disgustos y algunas veces da una tranquilidad, que de otro modo no existiría.
  4. Hay que hacer lo que se debe hacer, y estar en lo que se hace, para estar alegres y felices, realizando nuestro Proyecto de Vida, viviendo nuestros objetivos, plasmándolos en cada una de nuestras acciones.
  5. Hay que administrar muy bien el tiempo diario, sin perder ni un minuto, pues cada uno que se pierde, supone un porcentaje muy grande del tiempo que nos queda. Para ello es imprescindible tener una agenda, que marque las prioridades, el orden, los tiempos y los horarios para cumplir el Proyecto de Vida. Pero la agenda no debe ser rígida, se debe poder cambiar según las conveniencias, para hacer la vida más agradable.
  6. Hay que buscar y encontrar las motivaciones, para hacer y seguir los Proyectos de Vida que nos hayamos planteado. La pereza es el peor enemigo de los propósitos y de los Proyectos de Vida.
  7. Hay que buscarse formas sanas y creativas de divertirse, a poder ser con la familia y los amigos. Intentado evitar las diversiones, que los medios de comunicación nos dan enlatadas, abstrayéndonos del mundo real que vivimos.
  8. Hay que cumplir con los consejos de los médicos y visitarlos con la frecuencia necesaria, sin esperar a estar enfermos para visitarlos. Los cuidados médicos preventivos, son la mejor arma para estar en buena salud. Dicen que al médico hay que ir cuando se está bien, pues cuando se está mal, ya se encarga alguien de llevarnos.
  9. Hay que decidir si en la vida restante, vamos a ser pastor que conduce el rebaño que se deja pastorear. Llevando la delantera o dejando que los acontecimientos y las circunstancias nos arrastren.
  10. Hay que definir con claridad lo que me gustaría hacer, lo que no me gustaría hacer, lo que se hacer y lo que no puedo hacer.
  11. Hay que definir las prioridades del tiempo, que supuestamente queda de nuestra vida.
  12. Hay que enfocarse muy bien en las obligaciones pendientes de resolver, en la dedicación a la familia, tratando también de recuperar los afectos y las relaciones sociales perdidas, con los amigos y conocidos.
  13. Hay que estar muy atentos para no sentarse a esperar, a que pasen los días y llegue la incapacidad o la muerte.
  14. Hay que examinar el carácter personal y sus consecuencias, en nuestra vida cotidiana y en la de los demás que nos rodean, tratando de cambiarlo o mejorarlo, para evitar las explosiones incontroladas de mal humor o agresividad, algunas veces consentidas por el buenismo de otras personas.
  15. Hay que examinar las prácticas religiosas, internas y externas, pues estas son las que dan la fuerza suficiente para discernir, mediante la oración y la meditación, las situaciones reales internas y externas, propias de la cuarta edad. Mucho mejor si están acompañadas, por los sabios consejos de un director espiritual.
  16. Hay que hacer un mapa de carreteras por donde circular, para conseguir los objetivos propuestos.
  17. Hay que ignorar las expectativas adversas sobre la vejez, casi siempre están basadas en la ignorancia o en premisas falsas.
  18. Hay que intentar no ir detrás de las circunstancias, que anteriormente nos han ido marcando lo que tenemos que hacer y no hacer, si ir dos pasos por delante de ellas, para hacer nosotros lo que queremos, podemos y sabemos hacer: Cuándo, cómo, dónde y por qué lo queremos hacer.
  19. Hay que intentar que el Proyecto de Vida, consista en marcarse unas metas alcanzables, para reforzar con tenacidad, alguno de los puntos débiles o mejorar, alguna de las cualidades.
  20. Hay que mejorar el conocimiento, a través de la lectura, la escritura y escuchando a los que tengan algo bueno que decir. No cayendo en la tentación de estar mucho tiempo frente a la televisión, que nos da ya todo masticado, evitando que tengamos que ponernos a pensar, pues ante la televisión, las neuronas se paran y envejecen.
  21. Hay que potenciar los deseos positivos de hacer cosas buenas, aunque sean difíciles y rechazar los deseos negativos, de estar sin hacer nada o solo de provecho para uno mismo y no para los demás.
  22. Hay que preparar con la ayuda de familiares, amigos o profesionales, un programa de actividades agradables y sanas, para ir llenado la vida con cosas agradables y del propio gusto.
  23. Hay que rechazar las rutinas que nos priven de la creatividad, para intentar hacer cosas nuevas, dentro de nuestras posibilidades.
  24. Hay que seleccionar unos fines alcanzables, para disminuir o eliminar nuestros defectos, y mejorar el conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, eliminando los puntos débiles y mejorando los puntos fuertes.
  25. Hay que tener muy claras las prioridades presentes y futuras, marcando si es posible una hoja de ruta, como guía de lo que debo y no debo hacer. Teniendo muy presente que lo que no sume al Proyecto de Vida, le resta.
  26. Hay que valorar positivamente nuestra situación, sin equivocaciones ni comparaciones engañosas. Saber valorar bien, es saber amar al prójimo y a lo que se tiene.

 

28 Sentencias sobre la cuarta edad:

  1. Si dicen que eres demasiado viejo para hacer una cosa, procura hacerla enseguida.
  2. El arte de envejecer, es el arte de conservar alguna esperanza.
  3. El elixir de la eterna juventud, está escondido en el único lugar, en donde a nadie se le ocurre buscar, en nuestro interior.
  4. El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones.
  5. El viejo no puede hacer lo que hace un joven, pero lo que hace, es mejor.
  6. En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
  7. Envejecer es como escalar una gran montaña, mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.
  8. Envejecer no es nada; lo terrible es seguir sintiéndose joven.
  9. Jamás un hombre es demasiado viejo, para recomenzar su vida y no hemos de buscar que lo que fue, le impida ser lo que es o lo que será.
  10. La madurez del hombre es haber recobrado la serenidad, con la que jugaba cuando era niño.
  11. La vejez comienza cuando el recuerdo, es más fuerte que la esperanza.
  12. Las arrugas del espíritu, nos hacen más viejos que las de la cara.
  13. Los árboles más viejos, dan los frutos más dulces.
  14. Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.
  15. Los que en realidad aman la vida, son aquellos que están envejeciendo.
  16. Los viejos desconfían de la juventud, porque han sido jóvenes.
  17. Madurar tiene más que ver con lo aprendido de las experiencias, que con los años vividos.
  18. Muchas personas no cumplen los ochenta, porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.
  19. Nada nos hace envejecer con más rapidez, que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.
  20. Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año más, ni tan joven, que hoy no pudiese morir.
  21. No puede haber cosa más alegre y feliz, que la vejez pertrechada con los estudios y experiencias de la juventud.
  22. Saber envejecer es la obra maestra de la vida, y una de las cosas más difíciles, en el arte dificilísimo de la vida.
  23. Se es viejo cuando se tiene más alegría por el pasado, que por el futuro.
  24. Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar.
  25. Todos deseamos llegar a viejos, y todos negamos que hayamos llegado.
  26. Una bella ancianidad, es la recompensa de una bella vida.
  27. Envejecer es bueno para la salud.
  28. Envejecer es un 25% de procesos genéticos y 75% de nuestra forma de actuar, pensar o sentir.

francisco@micumbre.com

 


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