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Archivos para 29 noviembre 2010

190 Preguntas prematrimoniales para formar una familia fuerte.

ESCUELA PARA PADRES

 190 Preguntas prematrimoniales para formar una familia fuerte. 

4,396 Palabras. Tiempo de lectura 16:00 minutos

Algunos artículos relacionados con el noviazgo y el matrimonio: 

Algunos artículos relacionados con el divorcio que tratan de cómo prevenirlo y evitarlo: 

Las respuestas a las 190 preguntas deben analizarse muy seriamente, para evitar cometer en el futuro los graves errores que algunas parejas realizan, alegando una previa ignorancia. Así nunca podrán decir: A mi no me dijeron nada de este tema. Si me lo hubieran dicho, hubiera actuado de otra manera. Quién iba a pensar que teníamos que habernos fijado en esto, para corregirlo.

Elijan unos buenos momentos, para mantener esos necesarios diálogos y traten de inspirarse todo lo que puedan, para hacerlos inteligentemente, con el corazón totalmente abierto, sin dobleces, engaños, ni mentiras, es por el bien de los dos y su futura familia.

Novios, no tengan miedo a decir la verdad, sin tapujos, dobleces, cobardías o pasividad. Es preferible que un noviazgo se rompa, por haber hablado claro, que un matrimonio fracase, por no haberlo hecho. Eviten ser cómplices de una desgracia, que atañerá a su futura familia y a Vd.

Novios, no tengan miedo a escuchar a sus padres, a las personas que les quieren y a las que tienen una buena experiencia matrimonial, sobre los argumentos que les aconsejen, para la no realización de su futuro matrimonio. Analicen bien sus palabras, para que no haya ningún resquicio, en sus respuestas prematrimoniales. Cuatro ojos, ven mejor que dos. Luego no digan: “me pasa por no haberles hecho caso, cuando estaba todo tan claro y yo no quería ver la realidad”.

Las respuestas deben ser realizadas individual y privadamente. Luego deberán  entregarlas a un experto sacerdote, pastor, rabino o imán, según sea su religión, o al equipo de expertos que ellos designen, para que les ayuden a determinar, los puntos en los que difieren, en los que deben trabajar para mejorar, en los que tienen que eliminar y los medios especializados que deben utilizar, para que conseguir que su futuro matrimonio sea feliz, duradero y fructífero. En todas las iglesias, sinagogas o mezquitas, recomiendan o exigen, la asistencia a cursos prematrimoniales, con determinados formatos y especializaciones, relacionados en las respuestas realizadas.

En temas prematrimoniales, lo que se ignora puede lastimar el futuro. Los futuros esposos corren el riesgo de autoconvencerse y asumir, que ya se conocen entre sí y que conocen también las reglas básicas del matrimonio, aunque previamente a éste, no hayan dialogado y pedido consejo, en los asuntos importantes. Algunos no dialogan sobre lo importante, prefiriendo ignorarlo y así evitar los posibles disgustos, que les pudieran separar de su futuro cónyuge. No se case, sin haber dialogado sobre estos temas.

Estar de acuerdo con el futuro cónyuge, en el 90% de los conceptos, no quiere decir que en el otro 10%, no haya cosas importantes que tienen que dialogar y pedir consejo. El dialogo y los consejos prematrimoniales, pueden y deben aclarar bien las posiciones, para tener bien claros los criterios que les unen y los que les separan y así poder obrar en consecuencia.

Este artículo va dirigido especialmente a los novios que van a contraer matrimonio, pero también deben hacerlo los ya casados, para revivir las preguntas que en su día se hicieron o no se hicieron, y para hacer una evaluación periódica de la marcha de su matrimonio.

Entre los artículos relacionados, hay algunos que tratan sobre el divorcio. Aunque haya personas que piensan que este tema no se debe comentar, en un artículo de preguntas prematrimoniales, porque los novios están muy ilusionados, en su preparación para contraer matrimonio. Pero el divorcio es un tema que está ahí, para más del 50% de los matrimonios que actualmente se celebran. Ignorarlo, no tomarlo en cuenta o desdeñarlo, es querer tapar el sol con un dedo o poner puertas al campo. Lo que hay que hacer, es utilizar todas las herramientas disponibles, antes y después del matrimonio, para que nunca llegue a ocurrir. Los padres que deciden voluntariamente, no contraer matrimonio o divorciarse, algún día tendrán que responder moralmente ante sus hijos, por lo que les han hecho y por lo que no les han hecho.  Para planear bien un matrimonio, hay muchos sitios en los que se puede consultar, pero hay muy pocos lugares para consultar, sobre cómo evitar el divorcio. Por eso es más valioso poner todos los medios, afianzar el matrimonio, para prevenir el divorcio.

Las acciones y actitudes mantenidas en el matrimonio, son decisiones que no atañen solamente a los dos cónyuges, pues un feliz y bien llevado matrimonio o unas malas relaciones, influye enormemente en los futuros hijos y en las relaciones con los familiares de ambos cónyuges. Por eso todos los esfuerzos prematrimoniales realizados, con serenidad y conocimiento de causa, ayudan mucho a disminuir el número de matrimonios fallidos. Cuanta más energía empleen los futuros cónyuges, en hacer bien las cosas, muchas más probabilidades tendrán de obtener éxito, en esta sagrada decisión.

El matrimonio es una cuestión de calidad, de entrega total e incondicional, de esencia, de profundidad y de evitar a toda costa, que las apariencias engañen. El matrimonio se debe realizar, sin medir lo que doy y lo que recibo, sin regatear esfuerzos y sin otra mentalidad que el amor.

Estas y otras preguntas similares, son la guía para que los futuros cónyuges sepan, cuál es su posición ante el matrimonio. A la hora de debatir hay dos tipos de personas: Las que tienen la conciencia muy afinada y que buscan la verdad, incluso sometiendo a revisión hasta sus propias afirmaciones, a pesar de que algunos no las puedan comprender, y las personas que sólo buscan vencer al contrario. 

Es más importante poner todas las energías posibles, en preparar bien el matrimonio, que desgastarlas en prepara la boda. 

190 Preguntas previas al matrimonio. Las respuestas individuales y secretas pueden ser: A– Si hemos dialogado. B– No hemos dialogado. C– Estoy de acuerdo. D– Estoy en desacuerdo. E– Estamos de acuerdo. F– Estamos en desacuerdo. G– Lo desconozco. 

1- Amigos anteriores y futuros 

  1. ¿De nuestros amigos, quiénes son los que apoyan nuestras creencias y estilo de vida que valoramos?
  2. ¿Estamos de acuerdo en la cantidad y calidad de tiempo, que cada futuro cónyuge pasa con sus amigos?
  3. ¿Nos sentimos cómodos y a gusto con las amistades de nuestro cónyuge?
  4. ¿Tenemos amigos mutuos, que ambos disfrutamos?
  5. ¿Tenemos amigos que consideramos tóxicos para nosotros y para nuestros hijos?
  6. ¿Tiene mi futuro cónyuge algún amigo, que no puedo o no quiero fomentar?

2- Conocerse a si mismo y conocer al futuro cónyuge 

  1. ¿Causan problemas entre nosotros el uso de algunas drogas como alcohol, tabaco, marihuana, cocaína, etc.?
  2. ¿Compartimos con nuestro futuro cónyuge los conocimientos sobre nosotros mismos?
  3. ¿Compartimos frecuentemente nuestros sentimientos personales?
  4. ¿Creemos que ambos somos honestos, el uno con el otro?
  5. ¿Cuáles son los hábitos y costumbres de mi futuro cónyuge que me irritan o molestan?
  6. ¿Cuándo tenemos diferencias, intentamos dialogarlas o buscamos otros medios para encontrar las soluciones?
  7. ¿Desprecio en algunas ocasiones a mi futuro cónyuge?
  8. ¿El alcohol y las drogas nos causan actuaciones inapropiadas?
  9. ¿En las discusiones, comentarios o desacuerdos, cada uno siempre quiere ganar?
  10. ¿En qué campos o situaciones me asusta el comportamiento de mi futuro cónyuge?
  11. ¿En qué ocasiones mi futuro cónyuge cree que no le escucho?
  12. ¿Espero que mi cónyuge después de la boda, cambie algunas de sus conductas y comportamientos, que actualmente rechazo?
  13. ¿Estamos completamente de acuerdo, en cómo manejamos las situación cuando hay cambios?
  14. ¿Estamos de acuerdo en cuáles son los mejores y los peores momentos del día, para comunicarnos asuntos de importancia?
  15. ¿Estamos de acuerdo en el comportamiento que debemos tener, en situaciones sociales?
  16. ¿Estamos de acuerdo en intentar dialogar, para solucionar nuestras desavenencias?
  17. ¿Estamos de acuerdo, en la forma en la que nos demostramos nuestro amor?
  18. ¿Estamos de acuerdo en pedirnos perdón, cuando hayamos discutido, con independencia de quién pudiera haberse equivocado o tenido razón?
  19. ¿Estamos de acuerdo respecto a los papeles que deben jugar cada cónyuge, y en lo que nosotros esperamos el uno del otro?
  20. ¿Estamos molestos con algunas de las actividades recreacionales o pasatiempos, de nuestro futuro cónyuge?
  21. ¿Estamos preocupados de que un factor en especial, pudiera dominar a nuestras vidas: Hijos, preocupaciones comunitarias, trabajo, realización personal, etc.?
  22. ¿Estamos preocupados por el interés de nuestro futuro cónyuge, en practicar los juegos de azar?
  23. ¿Estoy preocupado de que las implicaciones emocionales del pasado de ambos, con otras personas, vayan a afectar nuestro matrimonio de manera negativa?
  24. ¿Han dialogado sobre sus opiniones relacionadas con la política, sexo y religión?
  25. ¿Hay algunos asuntos que nunca los discutiremos?
  26. ¿Hay cualidades en nuestro futuro cónyuge, que no respetamos?
  27. ¿Hemos acordado dejar atrás u olvidar, las heridas o cosas malas que nos pasaron anteriormente?
  28. ¿Me encuentro tranquilo, relajado o nervioso cuando estoy cerca de mi futuro cónyuge?
  29. ¿Nos causa problemas el sentido particular del humor de cada uno, para las cosas del futuro matrimonio?
  30. ¿Nos encontramos en desacuerdo en repetidas ocasiones y en los mismos puntos, sin dialogarlos para ponerles remedio?
  31. ¿Nos escuchamos con atención?
  32. ¿Nos gustaría poder cambiar algunas de las formas en que resolvemos nuestros problemas?
  33. ¿Nos molestan las cantidades de alcohol y tabaco, que consume nuestro futuro cónyuge?
  34. ¿Nos podemos expresar con plena confianza, claramente y sin limitaciones o nos sentimos cohibidos, por miedo a hacerlo libremente?
  35. ¿Nos preocupa la actitud y relación que tenemos, con el sexo opuesto?
  36. ¿Nos preocupa que el futuro cónyuge, me castigue con sus silencios?
  37. ¿Nos respetamos los deseos de tener actividades y tiempo independiente, para cada uno?
  38. ¿Nos respetamos nuestros diferentes puntos de vista?
  39. ¿Nos sentimos cómodos de la manera que ambos reaccionamos, al expresar los sentimientos, cuando estamos en desacuerdo o cuando estamos enfadados?
  40. ¿Nos sentimos frecuentemente infelices?
  41. ¿Nos vemos uno a otro, como tercos e inflexibles?
  42. ¿Nuestros continuos o inesperados cambios de humor o de actitud, podrían causarnos problemas?
  43. ¿Podemos apoyarnos mutuamente, cuando lo requiramos emocional o sentimentalmente?
  44. ¿Sentimos que nuestro futuro cónyuge, no sea la persona correcta para nuestro matrimonio?
  45. ¿Somos concientes de escucharnos mutuamente, para tener en cuenta las ideas y quejas del otro y así poderle dedicar la mayor parte de la energía y esfuerzo, no distrayéndose en otras cosas menos importantes?
  46. ¿Tenemos claro sobre las cosas qué tenemos que hablar y cuales tenemos que callar?
  47. ¿Tenemos intereses diferentes, porque procedemos de ambientes distintos como: Raza, país, ciudad, rural, intelectual, económico, cultural, etc.?
  48. ¿Tenemos preocupaciones por la manera en que resolvemos los problemas personales?
  49. ¿Valoramos mucho el mantener la paz a cualquier precio? 

3- Familias anteriores 

  1. ¿Aceptamos completamente a nuestras futuras familias?
  2. ¿Estamos preocupados que nuestras respectivas familias puedan interferir o influir en nuestra relación matrimonial?
  3. ¿Hemos dialogado con nuestras familias que nuestra prioridad matrimonial está por encima de de las responsabilidades de nuestras anteriores familias?
  4. ¿Hemos dialogado sobre la posible interferencia negativa de las costumbres de nuestras familias en la resolución de nuestras diferencias?
  5. ¿Hemos tenido interferencias familiares o sociales para realizar nuestros planes de matrimonio?
  6. ¿Los estilos económico, social y cultural de nuestras familias son tan diferentes que pueden causarnos problemas?
  7. ¿Nos preocupa que la familia de nuestro futuro cónyuge quiera que pase demasiado tiempo con ellos?
  8. ¿Nos sentimos completamente aceptados por las respectivas familias?
  9. ¿Nos sentimos incómodos con la actitud del otro futuro cónyuge, respecto a nuestras respectivas familias?
  10. ¿Nuestras familias aprueban y aceptan a cada uno de nosotros, como futuros cónyuges?
  11. ¿Nuestras respectivas familias aprueban o desaprueban, nuestra elección y práctica religiosa?
  12. ¿Tenemos alguna presión externa, para que nos casemos o para que no nos casemos?
  13. ¿Tenemos familiares tóxicos para nosotros y para nuestros futuros hijos?
  14. ¿Tenemos problemas en recibir ayuda económica de nuestras familias? 

4- Finanzas familiares 

  1. ¿Estamos de acuerdo de cómo mantendremos económicamente nuestra familia?
  2. ¿Estamos de acuerdo en el uso de las facilidades de crédito, en nuestra administración financiera?
  3. ¿Estamos de acuerdo en la cantidad de apoyo económico, que le brindaremos a nuestra Iglesia?
  4. ¿Estamos de acuerdo en la forma que hemos planeado nuestra seguridad económica para el futuro: Seguros, ahorros, inversiones, testamentos, presupuesto, acuerdos prematrimoniales, etc.?
  5. ¿Estamos de acuerdo en la importancia que le demos a nuestro status social, al dinero y a las posesiones materiales en nuestra familia?
  6. ¿Estamos de acuerdo para hacer un presupuesto de ingresos y de gastos, con su seguimiento y un único fondo común?
  7. ¿Hemos dialogado sobre cómo formar su familia, independientemente financiera, sin depender de la familia anterior?
  8. ¿He hablado sinceramente con mi futuro cónyuge, sobre como manejar las diferencias de ingresos que pudiéramos tener?
  9. ¿Hemos acordado como manejar los activos y las deudas, que cada uno aportaremos al matrimonio?
  10. ¿Hemos decidido como nos dividiremos específicamente, las responsabilidades de manejar nuestros asuntos financieros?
  11. ¿Hemos decidido si tendremos cuentas de banco, ahorros e inversiones individuales o mancomunadas?
  12. ¿Hemos dialogado sobre algunas preocupantes experiencias anteriores, relacionadas con el uso del dinero?
  13. ¿Hemos dialogado sobre avales financieros, en créditos de otras personas y sobre otras obligaciones financieras?
  14. ¿Hemos dialogado sobre cómo tomar entre los dos, las decisiones financieras?
  15. ¿Hemos dialogado sobre las deudas contraídas antes del matrimonio, las posibilidades de pagarlas y las diferentes formas de poder hacerlo?
  16. ¿Hemos llegado a acuerdos satisfactorios de cómo manejaremos nuestro presupuesto, de ingresos y gastos?
  17. ¿Las diferencias en la práctica de nuestras virtudes y valores humanos, los antecedentes familiares, sociales o económicos, pueden llevarnos a tener problemas en cuánto, dónde y cómo gastaremos el dinero?
  18. ¿Nos preocupa como gasta el dinero tontamente, el futuro cónyuge y que después lo siga haciendo?
  19. ¿Nos preocupa que nuestros gastos sean mayores que nuestros ingresos y nos endeudemos? 

5- Iglesia y religión 

  1. ¿Con cuáles de las enseñanzas de la Iglesia no estamos de acuerdo?
  2. ¿Consideramos que la fe personal de cada uno en Dios, será un ingrediente importante en el futuro matrimonio?
  3. ¿Creemos que Dios estará presente, en las situaciones cotidianas de nuestro matrimonio?
  4. ¿Creemos que Dios puede ayudarnos a resolver los problemas y sufrimientos, que ocurran en nuestro matrimonio?
  5. ¿Es importante para nuestra futura vida matrimonial, el tener muy definido el conocimiento y la practica de las virtudes y valores humanos?
  6. ¿Estamos conformes o disconformes, de hacer las promesas para mantenerse católico y mantener esa religión en nuestros hijos?
  7. ¿Estamos de acuerdo en desarrollar actividades y prácticas, que ayuden a fortalecer el desarrollo espiritual de nuestro matrimonio?
  8. ¿Estamos de acuerdo en que los católicos que reciben el Sacramento del Matrimonio, deben seguir practicando su religión?
  9. ¿Estamos de acuerdo sobre nuestra actual participación en la iglesia?
  10. ¿Estamos preocupados por tener que sacrificar nuestras tradiciones y practicas religiosas, para evitar conflictos religiosos entre nosotros?
  11. ¿Estamos preocupados porque nuestra participación en diferentes Iglesias, pudiera causar problemas en nuestro matrimonio?
  12. ¿Estamos preocupados sino pudiéramos compartir cuestiones de fe y espiritualidad con nuestro cónyuge?
  13. ¿Hemos dejado todo atado y bien atado, para que con el paso del tiempo, no haya alegaciones que pudieran servir para la nulidad matrimonial?
  14. ¿Hemos dialogado que el matrimonio católico dura para siempre y el divorcio es solamente para un tiempo, pues casi siempre los cónyuges divorciados vuelven a casarse?
  15. ¿Hemos dialogado sobre cómo hacer, para que nuestras formas de espiritualidad, creencias, costumbres y prácticas religiosas, fortalezcan nuestro matrimonio?
  16. ¿Hemos dialogado sobre cómo manejaremos las cuestiones de sacramentos, normas, costumbres y tradiciones de la Iglesia, en la educación de nuestros hijos?
  17. ¿Hemos dialogado sobre la importancia que tiene para nuestro matrimonio, el orar juntos?
  18. ¿Hemos dialogado sobre las maneras de manejar, de manera constructiva cualquier conflicto sobre religión en nuestro matrimonio?
  19. ¿Hemos dialogado y acordado cómo hacer, que nuestras diferencias religiosas sean un factor para reforzar nuestro matrimonio?
  20. ¿Hemos dialogado y llegado a acuerdos, sobre la manera que enseñaremos a los hijos nuestras creencias y virtudes y valores humanos, incluyendo nuestro ejemplo?
  21. ¿Hemos examinado y dialogado profundamente ambos cónyuges, nuestras virtudes y valores humanos y creencias religiosas?
  22. ¿Nos sentimos cómodos, si le pedimos a nuestro futuro cónyuge, que recemos juntos?
  23. ¿Podremos continuar las prácticas religiosas que tenga cada uno, después del matrimonio?
  24. ¿Tenemos dificultades en compartir nuestra fe e ideas religiosas? 

6- Los futuros hijos 

  1. ¿Aceptaríamos el hecho que nuestro cónyuge, no pudiera tener hijos?
  2. ¿Actualmente estamos esperando un hijo antes de casarnos?
  3. ¿Estamos de acuerdo en que nuestros hijos sean bautizados y educados como católicos?
  4. ¿Hemos compartido los sentimientos, con respecto a las responsabilidades relativas a tener hijos y educarlos en todos los aspectos?
  5. ¿Hemos dialogado sobre cómo realizar la educación de los hijos con sus normas, disciplina, premios y castigos?
  6. ¿Hemos dialogado sobre el número de hijos y las fechas de tenerlos?
  7. ¿Hemos dialogado sobre la forma en la que fuimos disciplinados en nuestra niñez y juventud y si eso afectará a la forma de educar a nuestros hijos?
  8. ¿Nos preocupa que nuestras familias interfieran en nuestra manera religiosa, escolar y social de criar y educar a nuestros hijos? 

7- Matrimonio y futura familia 

  1. ¿Creemos que estamos contrayendo matrimonio, demasiado pronto?
  2. ¿Creemos que nuestra relación matrimonial, vaya cambiando a mejor o a peor, a medida que nosotros cambiamos a través de los años?
  3. ¿Cuáles son las principales recomendaciones, que nos hacen nuestros padres, amigos, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes para que no contraigamos este matrimonio?
  4. ¿Esperamos que el matrimonio nos resuelva los problemas importantes de nuestras vidas?
  5. ¿Estamos de acuerdo con las responsabilidades que cada uno hemos decidido aceptar, en la manera de cómo administraremos nuestro hogar?
  6. ¿Estamos de acuerdo en aportar al futuro matrimonio, nuestras tradiciones y costumbres de cada uno de nosotros?
  7. ¿Estamos de acuerdo en el papel que cada uno desempeñará, en la educación de los hijos?
  8. ¿Estamos de acuerdo en el tipo de vivienda, emplazamiento, costo, características y si la deberíamos comprar o alquilar, para nuestro futuro a plazo corto y a plazo largo?
  9. ¿Estamos de acuerdo en los tiempos, formas y frecuencias que cada uno tiene para sus ratos de distracción?
  10. ¿Estamos de acuerdo en que habrá pocos o ningún conflicto en nuestro matrimonio, mientras que nos sigamos amando?
  11. ¿Estamos de acuerdo en tener determinados momentos de privacidad?
  12. ¿Estamos dispuestos a aceptar y adoptar, nuestras propias costumbres sociales, eliminando las que no sean compatibles entre nosotros, la familia y la sociedad?
  13. ¿Estamos dispuestos a pedirnos perdón, antes de ponernos a dormir, cuando haya habido algún motivo, discusión o problema?
  14. ¿Estamos preocupados de que no practiquemos nuestra fe, como una familia?
  15. ¿Estamos preocupados por la manera en que nuestro futuro cónyuge toma en cuenta los sentimientos de otras personas, cuando toma decisiones?
  16. ¿Estamos preocupados por los problemas que pudieran surgir, al dividir las futuras tareas de la familia, debido a las diferentes costumbres de cada uno de nosotros?
  17. ¿Estamos preocupados si no podemos dedicar el tiempo necesario, para hacer crecer nuestro matrimonio?
  18. ¿Estamos preparados para afrontar los múltiples cambios, en estilo de vida que se darán con nuestro matrimonio?
  19. ¿Estamos seguros y conscientes, de que no hay ninguna objeción propia o ajena, relacionada con nuestro matrimonio?
  20. ¿Hay algunas cosas que no queremos o podemos dejar por el matrimonio?
  21. ¿Hemos dialogado para que las decisiones sobre nuestras actividades conjuntas, debamos hacerlas de común acuerdo?
  22. ¿Hemos dialogado que en el matrimonio, no se trata solamente de no querer hacer, sino que también existe el no poder hacer, pues no siempre se puede hacer lo que se quiere?
  23. ¿Hemos dialogado sobre cómo mantendremos nuestra imagen externa, física y socialmente?
  24. ¿Hemos dialogado sobre cómo organizar y ordenar las cosas y tareas en el hogar?
  25. ¿Hemos dialogado sobre el sentido y significado del Sacramento del Matrimonio, su indisolubilidad para siempre y en cualquier circunstancia, en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y en las tristezas, hasta que la muerte nos separe?
  26. ¿Hemos dialogado sobre nuestra salud actual y nuestro historial clínico, físico y mental?
  27. ¿Hemos dialogado sobre nuestros testamentos vitales y familiares, apellidos para el cónyuge, para los futuros hijos, estatus migratorios etc.?
  28. ¿Hemos dialogado sobre posibles compromisos legales o personales, relacionados con la manutención de padres, hermanos, esposa o hijos anteriores?
  29. ¿Hemos dialogado y acordado, sobre el significado de la incondicional fidelidad, de ambos cónyuges, en el Matrimonio?
  30. ¿Hemos establecido unos objetivos en los temas religiosos, económicos, profesionales y sociales, además de los medios para conseguirlos y los controles para vigilarlos?
  31. ¿Hemos otorgado el llamado testamento vital, testamento mortal o documento de voluntades anticipadas, para enfermedades o situaciones graves?
  32. ¿Nos hemos comprometido, a que periódicamente revisemos las respuestas de este cuestionario, para ver las cosas que hemos corregido y las que quedan todavía pendientes?
  33. ¿Nos preocupa la convivencia familiar, con los hijos que aportemos al nuevo matrimonio?
  34. ¿Nos preocupa que nuestras anteriores vivencias sobre el matrimonio, vayan a influir de manera negativa, en nuestro futuro matrimonio?
  35. ¿Nos vemos como personas competentes y confiadas para los compromisos, que voluntariamente vamos a adquirir?
  36. ¿Podemos ser felices, solamente si estamos casados?
  37. ¿Pondríamos o no pondríamos condiciones, para mantenernos casados, si hubiera habido infidelidad?
  38. ¿Pueden los malos tratos recibidos anteriormente por los futuros cónyuges, afectar la relación en el matrimonio?
  39. ¿Queremos casarnos solamente, porque hemos llegado a una edad donde todos lo hacen, o para afianzarme socialmente, o para controlar las apetencias sexuales, o para solucionar los intereses económicos propios o de la familia?
  40. ¿Reconocemos la importancia de ser padres y también de ser pareja?
  41. ¿Somos conscientes de que la mayoría de las veces, la falta de diálogo origina muchos problemas, que fácilmente podrían solucionarse, hablándolos directamente?
  42. ¿Somos conscientes que las respuestas a las preguntas prematrimoniales, realizadas con cuidado, no deberían causar dudas, asperezas o ansiedades y que producirán el efecto, de una maravillosa prueba de mutua confianza?
  43. ¿Tenemos dudas respecto a que el compromiso en el futuro matrimonio, sea lo suficientemente fuerte, para que dure toda la vida?
  44. ¿Tenemos formas y mecanismos, para obtener ayuda espiritual y emocional de otros con experiencia, que apoyen el estilo de vida matrimonial que nosotros valoramos?
  45. ¿Tenemos muchos o pocos intereses o actividades, aparte de estar pendiente del futuro cónyuge?
  46. ¿Tengo miedo de que mi futuro cónyuge, pueda hacerme daño físico o emocional? 

8- Sexualidad matrimonial 

  1. ¿Consideramos que nuestra vida sexual matrimonial, es una manera de sentir el amor que Dios nos tiene?
  2. ¿Creemos que nuestra relación sexual, sea afectada por los cambios en necesidades, humores y técnicas de expresión sexual?
  3. ¿Estamos abiertos a la idea de tener hijos cuando lleguen o a esperar hasta cuando nosotros queramos?
  4. ¿Estamos de acuerdo en la interdependencia de sexo e intimidad?
  5. ¿Estamos dispuestos a no utilizar el sexo, como una herramienta para controlar al otro?
  6. ¿Estamos preocupados cuándo nuestro futuro cónyuge, no siente celos si presto atención a personas del sexo opuesto?
  7. ¿Estamos totalmente de acuerdo, sobre la forma de mantener nuestras futuras relaciones sexuales?
  8. ¿Hemos acordado no tener hijos?
  9. ¿Hemos conseguido ponernos de acuerdo sobre, cuándo y cuántos hijos queremos tener?
  10. ¿Hemos decidido el método natural de planificación familiar, que utilizaremos para mantener una paternidad responsable?
  11. ¿Hemos dialogado abierta y sinceramente de nuestras necesidades, deseos,  preferencias y temores sexuales?
  12. ¿Hemos dialogado sobre si las formas de nuestras relaciones sexuales puedan afectar nuestros métodos de planificación familiar?
  13. ¿Nos debería preocupar si en algún momento tenemos pensamientos o sentimientos homosexuales?
  14. ¿Nos debería preocupar si en algún momento tenemos pensamientos, sentimientos o fantasías obscenas, sobre otras personas?
  15. ¿Nos preocupa que las previas experiencias sexuales, pudieran afectar de manera negativa, nuestra futura relación matrimonial?
  16. ¿Quiero una sólida relación sexual en el matrimonio?
  17. ¿Sentiremos vergüenza o incomodidad, al estar desnudos en nuestro matrimonio? 

9- Trabajo, carrera profesional y familia 

  1. ¿Creemos que nuestras obligaciones de trabajo y sociales, tienen prioridad sobre las prácticas y actividades religiosas?
  2. ¿Estamos completamente de acuerdo con el trabajo, ocupaciones, planes y carrera profesional de nuestro futuro cónyuge?
  3. ¿Estamos de acuerdo en lo relacionado en los roles familiares de ambos, sobre el trabajo externo y el cuidado de los hijos?
  4. ¿Estamos preocupados si nos involucramos demasiado, en nuestras carreras profesionales o en el trabajo?
  5. ¿Hasta ahora hemos logrado las metas profesionales, que cada uno nos hemos fijado?
  6. ¿Hemos dialogado y llegado a acuerdos, de cómo balancearemos y combinaremos las carreras profesionales y las obligaciones de ser padres?
  7. ¿Hemos dialogado y llegado a acuerdos en los temas de carrera profesional y trabajo? 

Artículo realizado con la colaboración de Isaac Lasky 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com 

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Padres, enseñen a pensar a sus hijos

ESCUELA PARA PADRES

Padres, enseñen a pensar a sus hijos.

  •  13 Clases de pensamientos que hay que enseñar a practicar a los hijos
  • 21 Ideas para enseñar a pensar a los hijos
  • 21 Sentencias para aprender a pensar 

3,008 Palabras. Tiempo de lectura 11:00 minutos

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Pensar es el arte de ordenar ideas, resolver problemas y expresarlo a través de pensamientos, palabras o hechos.  Ponerse a pensar, no es aparentar estar muy ocupado en no hacer nada. Es intentar sacar todo el jugo posible a situaciones, comentarios o acciones que diariamente ocurren en la vida, pasada, presente o futura. 

Pensar es la máxima actividad y creación de la mente. Todos los productos que la mente pueda generar, son considerados pensamientos, bien sean abstractos, racionales, creativos, artísticos, etc. 

Actualmente no es fácil enseñar a pensar a los hijos. Los padres tienen que aprender a hacerlo, o puede ser peor el remedio que la enfermedad. Si los padres no lo hacen, otros malévolos enseñarán a pensar a sus hijos. Tienen que enseñarles a concentrarse, en lo que les están diciendo cuando les hablan. Los hijos deben estar escuchando, no abstraídos en otras cosas. Enseñar a los hijos a pensar, es entrar en el milenario y siempre productivo ciclo de la siembra y la cosecha. No enseñar a los hijos a pensar, es privarles de un imprescindible compañero de viaje en esta vida. 

Los padres deben insistir en que sus hijos aprendan a pensar, intentando que se diferencien de los que no quieren, no saben o no pueden pensar, porque han recibido otro tipo de educación, basada en la de “que piense otros por ellos”. Tienen que enseñarles a pensar con orden y método, para que eviten las distracciones y el aburrimiento. Enseñarles a que se dejen llevar suavemente por los buenos pensamientos y dejándose mecer por ellos en el silencio, para que cuando lleguen los malos pensamientos, sepan desecharlos como si fueran ideas o escenas perniciosas. 

Uno de los principales objetivos de los padres, debe ser enseñar a sus hijos, a pensar, a dudar, a desarrollar un pensamiento crítico y a resolver problemas, pues la vida es una sucesión de problemas a resolver y para ello, es imprescindible haber aprendido a pensar. 

Los padres a través de su formación, necesitan obtener una buena brújula, para orientar a sus hijos a que piensen profundamente, en las cosas que el mundo ha puesto a su alcance, pero con unos límites brumosos y desdibujados, en temas tan importantes como el amor, la sexualidad, la familia, la identidad, la política, la moda, la enseñanza, el ocio, la cultura, la religión, etc. El habito de pensar y las técnicas de saber pensar, les permitirán saber navegar en esos turbulentos mares llenos de escollos.

A los padres no les tiene que dar vergüenza pensar por ellos mismos y expresar sus pensamientos, aunque para una parte de la sociedad, estos pensamientos sean política, social o religiosamente incorrectos, sobre todo en esta época en que todos los pensamientos nos los dan hechos. Lo valiente para uno, y peligroso para otros, es saber pensar por uno mismo, para ello hay que estar previamente bien informado. 

Padres, enseñen a sus hijos a pensar lo que son las cosas, y a ver lo que hay en ellas. De pequeños los hijos siempre están preguntando, el por qué de las cosas y de mayores, pasan de querer enterarse. Los hijos tienen que aprender a pensar, aunque no haya muchos sitios donde se lo enseñen suficientemente. La familia es el sitio ideal y moralmente obligatorio para enseñarlo. Aprender a pensar, pensar y enseñar a pensar, es la triple obligación de la inteligencia. Hay una desgraciada frase que se oye con frecuencia: No quiero ni pensar en eso. Cuando muchas veces lo que tendría que hacer, casi siempre  es pensar en ello y con mucha intensidad. 

Padres, no tengan miedo a pensar, ni a enseñar a pensar a sus hijos, para que aprendan reflexionar más y más. Así sus hijos podrán desenmascarar los mensajes perniciosos, los falsos valores, los espejismos y los caminos sin salida, que tantas veces les disparan desde algunas partes de la sociedad. Un padre decía: Mi hijo se mató, pero pensaba que estaba ejerciendo su mal entendida libertad, de ir a la velocidad y con el alcohol que él quería. 

Los padres tienen que enseñar a sus hijos a pensar en el prójimo, que sepan ponerse en las situaciones de los otros. Acostumbrarles a pensar como si fueran los abogados defensores, de una persona o una causa y también a pensar, como si fueran fiscales de los mismos, para que puedan observar como sus pensamientos pueden cambiar, según el color del cristal con el que se mire. 

Ojalá hubiera una Casa del Pensar o una Escuela del Pensamiento, como había en la antigüedad, cuando le deban al concepto de pensar, la importancia que verdaderamente tiene. Enseñar a pensar hoy, parece una utopía, pero algún día será realidad, pues hoy existen muchas cosas, que hace poco eran utopías. Por alguna razón esas flores tan bonitas, que se mantienen incluso en los crudos inviernos, se llaman pensamientos. O la maravillosa escultura denominada “El pensador” de Rodin. 

En la vida diaria, saber pensar y saber enseñarlo, beneficia a los propios hijos, disponiéndoles a poder asumir un cambio de actitud y de comportamiento, más justo, más fraterno, más atento con los demás y más solidario. Les cambia las relaciones con los demás. 

Entrenar y entrenarse a pensar, son acciones exclusivas de la inteligencia humana. Es un camino para poder actuar, de acuerdo con la verdad de las cosas. Los padres tienen que enseñar, a que los hijos aprendan a escuchar, para que así puedan ponerse a pensar sobre lo escuchado. 

13 Clases de pensamientos que hay que enseñar a practicar a los hijos: 

  1. El pensamiento abstracto es el que implica la posibilidad de cambiar a voluntad, de una situación a otra y descomponer el todo, en partes y analizar a la vez, distintos aspectos de una misma realidad.
  2. El pensamiento analítico es el que separa el todo, en partes o categorías.
  3. El pensamiento cognitivo procesa el aprendizaje de la atención, la percepción, la memoria, la inteligencia, el lenguaje y la representación mental que guía los actos en ideas y creencias.
  4. El pensamiento creativo es el que desarrolla e introduce modificaciones o novedades, sobre lo ya existente.
  5. El pensamiento crítico es el que examina con conocimiento, para evaluar y decidir sobre los razonamientos de la vida diaria, en los aspectos de lo que se cree y el por qué.
  6. El pensamiento de síntesis es el que condensa los grandes conceptos, en partes más comprensibles o estudiables.
  7. El pensamiento deductivo es el que va de lo general a lo particular y llega a conclusiones, a través de las premisas.
  8. El pensamiento estratégico es el que prevé con variables y opciones, la realidad de los desafíos y oportunidades futuras, previsibles e imprevisibles, mediante la información y el conocimiento.
  9. El pensamiento inductivo es el que va de lo particular a lo general, analizando los hechos en diversas situaciones.
  10. El pensamiento interrogativo es el que se soporta sobre preguntas, sobre temas identificados, que interesan especialmente.
  11. El pensamiento lógico es el que opera, mediante conceptos y razonamientos naturales.
  12. El pensamiento racional es el que está a favor de las actividades del intelecto, o las abstracciones de la imaginación.
  13. El pensamiento sistémico es el que ve las cosas, de forma interrelacionadas entre múltiples elementos. 

Hoy vivimos en una especie de espiral o tornillo sin fin, que nos entretiene con ruidos e imágenes y nos hace desentendernos de lo que es esencial, comenzando por anularnos nuestra capacidad de pensar. A cualquier edad, el no tener una actitud de pensar, produce un gran enquistamiento en el desarrollo de las neuronas, lo que impide la tarea del entendimiento y del aprendizaje, ayudando en algunos casos a que se atrofien y lleguen las enfermedades mentales degenerativas. 

Los padres tienen que enseñar a sus hijos, sobre la necesidad personal de pensar y reflexionar en silencio, para que claramente aprendan a orientarse moralmente, en lo que es bueno y lo que es malo. Si los hijos tienen el habito de pensar, después verán mucho más claras las cosas y con mucho mejor criterio las podrán llamar, por su verdadero nombre. Al si, llamarle si, y al no, llamarle no. Qué bonito es abandonarse a pensar y meditar, mientras se escucha el silencio de la montaña o del mar, se disfruta de una buena música, se contempla una buena obra de arte, etc. Dentro de un orden y en determinadas circunstancias, podría ponerse un cartel en las habitaciones de los hijos, que dijera: No interrumpir, estoy pensando. Un niño que piensa, es un niño que terminará preguntando, pues quiere saber. El deber de los padres, es estimular ese deseo, halagarlo y reforzarlo. 

También hay pecados de pensamiento, deseos, palabras, acciones u omisiones. Los pensamientos impuros, que inclinan a apartarse del camino de las virtudes y valores humanos, deben rechazarse, para evitar que despierten las pasiones de las malas obras. Enseguida se pasa de los pensamientos a la realidad, para el bien o para el mal. 

Algunos padres “pasan” de pensar, pues hay una grave omisión de estudiar, dialogar y divulgar los temas del pensamiento. El pensamiento sobre la verdad de las cosas, ha sido sustituido por ideologías y el pensamiento, sustituido por el sentimiento. No es lo mismo el pensamiento que el “sensamiento” que provienen de sentir, mucho o poco. No de lo que se piensa. Algunas veces el pensar, conlleva una fuerte lucha interna y externa, pero para que no nos moleste, no se puede obviar. 

Pensar y enseñar a pensar, es una obligación estrictamente moral, pues la razón, soportada en el pensamiento bien formado,  es la facultad que Dios nos ha dado, para descubrir el bien, el mal y regir toda nuestra conducta. Pensar bien, consiste en intentar conocer la verdad y la realidad de las cosas, sin emplear sutilezas, engaños ni profundidades aparentes, que eviten circular por el camino que conduce a la verdad, viendo lo que hay, nada más que lo que hay. 

Pensar es un arte, una actitud, una costumbre y una asignatura que hay que aprender y mantenerla viva, para poderla enseñar a los hijos. Si no se practica y se tiene en inanición, se atrofian los sentidos y cuando se quiera activar para ejercitarla, puede que sea tarde. 

21 Ideas para enseñar a pensar a los hijos.  

  1. Enseñarles a pensar como estimulo, motivación y promoción de los hábitos intelectuales.
  2. Enseñarles a pensar cómo no engañarse, a ser sinceros y a actuar con coherencia, acerca de lo pensado sin olvidarse de la verdad.
  3. Enseñarles a pensar en sus propias equivocaciones y a que aprendan de ellas, ya que es imposible no equivocarse nunca, pues el error es humano y hay que saber aceptarlo y corregirlo.
  4. Enseñarles a pensar hasta que disfruten haciéndolo.
  5. Enseñarles a pensar hasta que el buen pensamiento, ilumine y alimente su mente con la verdad.
  6. Enseñarles a pensar para que crezcan en libertad y en responsabilidad, y así puedan decidir lo que consideren más conveniente para su desarrollo religioso, familiar y social.
  7. Enseñarles a pensar para que descubran el inmenso poder que tiene su mente y puedan saber, no entrar o en su caso salir, de la jaula mental en que pueden encerrarles los medios de comunicación y la sociedad, que siempre intentan pensar por ellos.
  8. Enseñarles a pensar para que encuentren en la mente y en el corazón, las cosas buenas de la vida, antes que les lleguen las malas y le haga claudicar a su inteligencia.
  9. Enseñarles a pensar para que enriquezcan el lenguaje, sepan fomentar el diálogo, practiquen el ejercicio mental de razonar al defender las causas, sepan tener argumentos para las propias decisiones, y no hagan solamente lo que hacen los demás, como los borregos.
  10. Enseñarles a pensar para que inteligentemente, sepan tomar buenas decisiones en los problemas vitales.
  11. Enseñarles a pensar para que progresen, sabiendo plantearse nuevos problemas y encontrar las soluciones.
  12. Enseñarles a pensar para que puedan preguntar con acierto y forma reflexiva: ¿Qué es? ¿Por qué es? ¿Cómo se sabe? ¿Por qué se piensa? ¿Por qué se recuerdan las cosas? ¿Pensamos mientras dormimos? ¿Qué es lo que más nos hace pensar? ¿Se puede pensar en dos cosas distintas a la vez?
  13. Enseñarles a pensar para que puedan reflexionar, y para  que den rienda suelta a su imaginación y así puedan descubrir nuevos horizontes.
  14. Enseñarles a pensar para que sean más inteligente, que la televisión y las pantallas digitales, al controlarlas, para que no les dominen.
  15. Enseñarles a pensar para que sean más inteligentes y más libres, conozcan mejor la realidad y así sepan evaluar mejor, la capacidad de abrir más y mejores caminos.
  16. Enseñarles a pensar para que sepan manejar bien dos de sus mejores armas: La palabra y la escritura.
  17. Enseñarles a pensar para que tengan abierta la capacidad de dirigir su propia conducta, presidida por las virtudes y valores humanos.
  18. Enseñarles a pensar para que tengan sosiego, humildad, mansedumbre, templanza, etc., que son las virtudes humanas que se necesitan para poder pensar mejor.
  19. Enseñarles a pensar que con actitudes positivas, pueden llegar muy lejos y que con actitudes negativas, todo les parecerá difícil e inalcanzable.
  20. Enseñarles a pensar que el que está bien entrenado tiene libertad y no debe sacrificarla, en el altar de la moda social, que es una de las perversiones más nocivas del pensador.
  21. Enseñarles a pensar que, por cuenta propia, pasen del impulso irracional a los dictados de la inteligencia. 

Si los hijos han sido enseñados a pensar, será mucho más fácil que no caigan en las modernas adicciones perniciosas, que les impiden concentrarse para pensar, las cuales les producen efectos físicos nefastos, malas consecuencias escolares, religiosas, familiares y sociales, las cuales por su gravedad, muchas veces requieren tratamientos profesionales. 

En la educación de calidad, una de las asignaturas más importante es enseñar a pensar a los hijos, que podría llamarse “pensamientología”. Así los hijos adquirirían, no sólo conocimientos, sino el gusto de pensar para saber, y entre otras cosas, pudiera reconocer sus aciertos y errores. Este deseo de pensar para aprender, hay que cultivarlo y estimularlo, mediante el proceso educativo en la familia, en la escuela, en la Iglesia y en la sociedad, para que sepan encontrar también lo bello y lo feo, lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo, etc. 

Los padres deben ejercitar las destrezas del pensamiento de sus hijos, fomentando las conversaciones, promoviendo y conduciendo los debates o diálogos, para forzar al intelecto a pensar, mantener la atención, soportar la argumentación, desarrollar la concentración e impulsar la tolerancia, con respecto a las distintas opiniones que expresen. 

Hay muchas organizaciones que se dedican, exclusivamente, a enseñar a pensar a los niños y jóvenes, a través de la creatividad. Una de ellas es: Destination ImagiNation® Inc. http://texasdi.org/home http://dalrich.texasdi.org/?q=node/1 

21 Sentencias para aprender a pensar: 

  1. Algunos creen que ya no tienen que pensar, porque han estudiado algo.
  2. Aunque a todos les está permitido pensar, muchos se lo ahorran.
  3. Cuando no se piensa lo que se dice, es cuando se dice lo que se piensa.
  4. El arte de saber pensar, es el regalo más escaso de la naturaleza, aunque el conocimiento todos lo tienen, mayor o menor.
  5. El pensamiento es como la innegable ley de la siembra y de la cosecha. El que piensa obtiene frutos.
  6. El pienso es la comida de los animales. Pensar es el alimento de los inteligentes.
  7. El que piensa bien la pregunta, rara vez se equivoca.
  8. Es mil veces más fácil no decir lo que pensamos en un momento de ira, que después pedir perdón.
  9. Existen muchas respuestas, al mismo problema. El éxito está en pensar cuál es la mejor para resolverlo, examinándolo previamente, desde varios puntos de vista.
  10. Hacer creer a la gente que están pensando, les gustará, pero hacerles pensar, lo detestan.
  11. La educación consiste en enseñar a los hombres a pensar, no lo que no deben pensar.
  12. La mitad de los hombres actúan sin pensar, la otra mitad piensan sin actuar.
  13. Pensar en lo mucho que se recibe de Dios, y en lo poco que se devuelve al prójimo.
  14. Pensar es cómo vivir dos veces.
  15. Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea ésta la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.
  16. Pensar pudiera ser fácil. Actuar es difícil. Actuar como se piensa es más difícil.
  17. Pensar sin aprender es peligroso, intentar aprender sin pensar, es una pérdida de  tiempo.
  18. Pensar y después hablar, es mucho mejor, que hablar y después pensar.
  19. Se es dueño de los pensamientos y silencios, pero esclavo de las palabras.
  20. Siempre hay que pensar con quién se está hablando, pues nunca se puede ser arrogante con los humildes, ni humilde con los arrogantes. El mayor placer de una persona inteligente, es aparentar ser idiota delante de un idiota, que aparenta ser inteligente.
  21. Sólo pensar en traicionar, es ya una traición. 

Pensar fomenta la capacidad y la creatividad, para dar respuestas eficientes, racionales, críticas, creativas, éticas y afectivas, en las distintas situaciones, problemas o ideas, pasadas, presentes y futuras. 

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El aburrimiento de los hijos

ESCUELA PARA PADRES

El aburrimiento de los hijos

  • 17 Frases de los jóvenes que se aburren en la escuela

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El aburrimiento es un estado de ánimo producido por la falta de estímulos, diversiones o distracciones. El aburrimiento, junto a la soledad y la pereza, es una de las plagas de la sociedad actual, lo mismo en los jóvenes, que en las personas mayores. Situación que la mayoría de las veces es originada por una mala educación de los padres o una falta de dedicación hacia los hijos, al dejarles que sean educados por la televisión, las pantallas electrónicas o los amigos. Después de mayores, ese hábito de aburrirse tiene muy pocas posibilidades de corregirse, pues se convierte en un círculo vicioso a través de la gran tristeza y posible depresión.

El aburrimiento puede producirse, por una soledad mal administrada o mal entendida, pues la soledad no tiene que producir aburrimiento. Al contrario, esa soledad, en vez de aburrir, puede ser un periodo de descanso, que sirva para meditar y poner las cosas en orden.

Hay muchas personas, principalmente los niños y los jóvenes, que cuando están solos, se aburren durante sus tiempos de ocio, debido a que no tienen ni el hábito, ni los estímulos para distraerse o divertirse. Les han acostumbrado a que sus tiempos de ocio sea dirigido por sus juguetes, padres obsesivos o por la industria de entretenimiento a través de las pantallas electrónicas, con todos los inconvenientes que tienen esas situaciones. Muy pocos padres dan a los hijos las herramientas necesarias, para que se acostumbren a no aburrirse. Esas herramientas tienen que estar en relación con la edad física y mental de cada niño.

Lo mismo pasa con los adultos, si se han acostumbrado a que sus tiempos de ocio estén dirigidos desde pequeños, con juguetes que juegan ellos para el niño, no el niño con el juguete. No hay interactividad entre los juguetes y el niño. Además que si se aburren de los juguetes, inmediatamente los padres les compran otros nuevos, en lugar de sacar los que estaban guardados, porque en su día les aburrieron.

Esos niños, de mayores será mucho más fácil que caigan en las manos y la mente perversa de la industria del entretenimiento, que trata de hacerles adictos al consumo de sus productos o servicios. Así, mientras están consumiendo entretenimiento, no piensas en su crecimiento personal, social, ni religioso, lo que produce generaciones de personas acostumbradas a que otros, les distraigan para que no se aburran.

Algunos hijos se aburren de todo, porque ya tienen de todo. Para no aburrirse necesitan experiencias nuevas, que muchas veces les resultan perniciosas. El aburrimiento es una de las grandes puertas de entrada hacia el consumo de drogas, sexo, pandillas y otros vicios. El aburrimiento es una de las cosas que les produce las ganas de explorar nuevas avenidas, para ver si por ellas encuentran la forma de distraerse y divertirse. Avenidas que la mayoría de las veces, terminan de forma violentamente grave, porque para pagar su diversión que les saque del aburrimiento y obtener beneficios económicos, inducen a otros adolescentes al consumo de drogas o alcohol. Ahí suelen reclutar a los camellos de las drogas, en el narco menudeo, con los jóvenes aburridos.

Las principales características del aburrimiento, se centran en conductas pasivas ante los hechos, aunque les atañan o no. Demostrando baja autoestima, insatisfacción personal, falta de expresión de lo que piensan o sienten, inseguridad personal, evasión en la necesaria toma de decisiones o en asumir responsabilidades, etc. Se aburren porque les falta motivación para hacer las cosas. Esa motivación debe llegar en primer lugar a través de sus padres. Al no tener algo que les apasione, al no apreciar el trabajo o el estudio, nace otro círculo vicioso: Se tiene pereza porque no se hace nada y si no se hace nada, llega la pereza.

Otras características de los jóvenes que se aburren son la pereza, la vagancia, la indolencia, la ambigüedad, la indecisión, la apatía, la negligencia y la ociosidad. Las que origina que se les atrofien sus sentidos, los cuales están diseñados para tenerlos continuamente en activo. Con los sentidos atrofiados o dormidos, la sociedad les presionará más y mejor hasta adormecerles la moral y la mente, para poderlos manejar a su antojo. De esta forma conseguirán que no piensen en nada y se pasen mucho tiempo aburridos y medio aletargados, frente a las pantallas electrónicas, sometidas a los dictados de algunos perversos medios de comunicación.

Muchas veces se aburren los niños y los jóvenes, porque sus padres o educadores, no les prestan la debida atención y sienten que están solos o abandonados. En determinadas edades, todavía no tienen la capacidad de entretenerse ellos solos y piden a gritos que se ocupen de ellos. Es muy fácil distraerles, dándoles un pequeño gesto de atención y un poco de dedicación, entonces se terminan esos signos externos que caracterizan su aburrimiento. Las madres de hijos pequeños, saben distinguir perfectamente el tipo de lloros que corresponden al aburrimiento o a las señales de cubrir sus primarias necesidades de alimentación, limpieza o sueño.

Los padres de hijos jóvenes, prefieren un hijo vivo, aunque esté aburrido, a un hijo que para salir del aburrimiento y divertirse, tome riegos irreversibles con el alcohol, las drogas, el sexo, las pandillas, la velocidad de los automóviles o motocicletas y termine en el hospital, la cárcel o el cementerio. Esa es la moderna ruleta rusa del aburrimiento. Si tuvieran muchas actividades lúdicas, divertidas y enriquecedoras. No tendrían tiempo para aburrirse.

Algunos padres no saben, no quieren o no pueden enseñar a sus hijos, a no aburrirse o no les dan las herramientas necesarias, para que ellos mismos hagan lo conveniente para no aburrirse. Por eso aceptan que la industria del entretenimiento, el gobierno o terceras personas, solucionen el aburrimiento de sus hijos. Algunas de esas personas u organizaciones, se aprovechan del aburrimiento de los adolescentes para conseguir unos fines, que no siempre son en beneficios de los jóvenes, por eso los padres tienen que estar muy vigilantes con los sitios donde van sus hijos y las personas con las que se relacionan.

Los padres tampoco pueden estar toda la vida haciendo cosas, para que los hijos no se aburran. Ni deben quedarse al margen de la situación de sus hijos, de forma impotente, ignorante o cómoda, mirando para el otro lado. Lo principal es que asuman su irrenunciable responsabilidad y privilegio como educadores, y les den su propio buen ejemplo, practicando las virtudes y valores humaos e inculcándoselos, para que les sirvan como prevención, ya que los hijos bien formados, nunca llegarán a aburrirse.

Si los padres estuvieran alertas, a las banderas rojas que muestran sus hijos antes de aburrirse, esa situación sería mucho más fácil corregirla. Los hijos que se aburren, la mayoría de las veces, se enrocan como en el ajedrez o se aíslan del mundo y terminan cayendo en malas manos, todo por no pedir ayuda o no dejarse ayudar, para que les enseñen a no aburrirse. La autoridad real y llena de amor de los padres, junto a la justa ambición de que los hijos sean lo mejor posible, obliga a enseñarles a no aburrirse, dándoles las herramientas necesarias para vivan alegres, ocupados, entretenidos y divertidos.

El aburrimiento de los jóvenes, está íntimamente relacionado con el miedo a las consecuencias de su falta de actividad, la inhibición a su alrededor, la indiferencia hacia los premios o castigos, a la risa y al llanto, a la impunidad de sus hechos, etc. Por lo tanto, una de las primeras cosas que se le ocurre a un joven aburrido, es el atractivo de la emoción de lo prohibido. Faltar a las clases en la escuela, para no seguir aburriéndose y juntarse con otros jóvenes de sus mismas características. Trasgrediendo las normas que le obligan sus padres, demuestra su sentimiento de rebeldía hacia una de las cosas que más le aburren, recibir la enseñanza de los maestros, que le exigen a poner atención, puntualidad, responsabilidad, disciplina, orden, etc. 

Cuando esas ausencias a la escuela se convierten en rutina y los padres y los profesores, no se percatan de que han ocurrido o no se quieren dar por enterados, se abre la posibilidad de que se cree un hábito muy peligroso, por los riesgos presentes y futuros que conlleva. Deja de ser una falta motivada por el aburrimiento, para convertirse en un modelo pernicioso de juventud. Los padres tienen que atajar con firmeza las faltas a clase, aunque sean esporádicas. 

Los padres ante un hijo aburrido, nunca deben sentirse cómodos callando, disimulando, olvidando o ignorando. Tienen que tomar el riesgo de hablarles muy claro, aunque sea desagradable hacerlo. Para ello deben prepararse y aconsejarse muy bien, pues el aburrimiento puede ser el principio de un problema, mucho más grande. Siempre deberán escucharles todas las excusas, mentiras y verdades sobre su aburrimiento. No es una solución aceptable el no hablarles claramente, cayendo en un paternalismo mal entendido, al evitarles todas las contrariedades a los hijos, ignorando que lo que necesitan y esperan, es conocer la autoridad paternal. 

De 3 a 6 de la tarde es uno de los momentos más importantes en la educación de los hijos. Su actitud y actividades en ese periodo les marcarán el futuro. En esa franja horaria es cuando muchos hijos salen de la escuela y esperan en la casa a que lleguen sus padres, pudiendo hacer lo que quieren, pues no tienen supervisión. 

La gran mayoría de los jóvenes que se aburren en clase, tienen la autoestima totalmente por los suelos, siempre se autojustifican para defender su actitud y están sensiblemente, por debajo de la media de aprovechamiento de sus compañeros. 

17 Frases de los jóvenes que se aburren en la escuela: 

  1. Cuando me aburro y me inhibo del ambiente, me pongo agresivo, explosivo e impredecible. No acepto que me lo recuerden, ni el profesor, ni mis padres, ni mis amigos.
  2. El estudio me aburre, no me gusta estudiar.
  3. El profesor me margina, porque no voy bien y al ritmo de los demás.
  4. El profesor siempre me está gritando y reprochando mi ignorancia.
  5. Los compañeros y el profesor se burlan de mi y dicen que soy torpe.
  6. Me aburre asumir las responsabilidades del estudio y de las tareas, prefiero no hacer nada.
  7. Me aburre la clase y me da pereza empezar a estudiar.
  8. Me aburro mucho, porque no se concentrarme en lo que tengo que hacer.
  9. Me aburro porque he faltado tantas veces, que no cojo el ritmo.
  10. Me esfuerce o no, siempre saco malas notas y nunca buenas.
  11. Me interesa el Internet, la música y los amigos, no me interesa lo que dicen en la clase.
  12. No entiendo nada de lo que dicen.
  13. No se estudiar y cada vez, estoy más lejos de lo que saben los compañeros.
  14. No se me queda nada de lo que explica el profesor.
  15. No tengo ningún motivo para sentir que estudiar sirve para algo.
  16. No valgo para estudiar, soy un inepto.
  17. Para justificar mi aburrimiento, no me importa mentir continuamente. 

Se aburren los cónyuges, porque su amor ha disminuido y no han puesto los medios para remediarlo. 

Se aburren los padres de repetir una y mil veces los mismos consejos, ordenes, castigos, etc. cuando no obtienen los resultados que desean. 

Se aburren los trabajadores y los empresarios, de hacer siempre lo mismo y por lo tanto obtener siempre los mismos resultados. Por falta de innovación, de reinventarse, de intentar nuevas metas, es decir porque siguen en la trampa de la rata, dando vueltas continuamente sin ningún norte. 

Se aburren los maestros de intentar educar, a los alumnos que no quieren aprender. De ser ignorados o vilipendiados por los clásicos alumnos de siempre, que alteran el orden sin que nadie pueda decirles, ni hacerles nada. De que esos alumnos sean intocables en sus acciones, que perjudican a todo el grupo, por cuatro maleducados. 

No se aburren los niños, jóvenes o mayores, que tienen un proyecto de vida, basado en la práctica continua de las virtudes y valores humanos, con objetivos claros y concretos y con los medios para comprobar lo que están haciendo bien en la vida y observar, las desviaciones realizadas sobre sus objetivos. 

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