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Archivos para 31 mayo 2009

La virtud de la paciencia explicada a los hijos

ESCUELA PARA PADRES

 

La virtud de la paciencia explicada a los hijos

 

Palabras 1,801 Tiempo de lectura 7:00 minutos

 

La paciencia proviene de las palabras paz y ciencia y es: La capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. La habilidad para hacer cosas pesadas o minuciosas. El saber esperar cuando algo se desea mucho. Hacer algo con lentitud para mejorar lo que se hace. El dominio de uno mismo. La tranquilidad de esperar en situaciones difíciles, etc.

 

La paciencia está relacionada con otras virtudes y valores humanos como: la condescendencia, la caridad, la constancia, la esperanza, la firmeza, la generosidad, la humildad, la insistencia, la perseverancia, la persistencia, la responsabilidad, la serenidad, la tenacidad, la tolerancia, la voluntad, el equilibrio y el tesón.

 

Paciente es la persona que la practica y también define al que va al médico.

 

La impaciencia significa, ausencia de la paz y de la ciencia y aunque en algunos casos, pudiera ser legítima, en la mayoría de las ocasiones, es una falta de caridad hacia el prójimo. También puede ser manifestada por algunos padres, motivada por un excesivo y mal entendido cariño hacia sus hijos, que les lleva a desear inmediatamente lo mejor para ellos.

 

La impaciencia está relacionada con: La angustia, la ansiedad, la intolerancia, la intranquilidad, la intransigencia, la ira, la tensión, el desasosiego, el enojo, etc. Hay también paciencia e impaciencia colectiva en la sociedad, la cual suele expresarse ante situaciones graves.

 

Practicar la paciencia supone cultivarla día a día, para engrandecerla. Es un ejercicio de amor, fe y humildad que hace crecer a las personas. Tener paciencia es una virtud de sabios y una cualidad de hombres con mucho valor humano, pero para poder ejercitarla con los demás, debe empezar a ejercitarse con uno mismo, ya que hoy en día, todo esta encaminado a potenciar el “Aquí y ahora”, Yo primero”.”Date prisa” y “Satisfacción inmediata”, “Soluciones a muy corto plazo”, sin tener en cuenta el tiempo y el esfuerzo requeridos para conseguirlos.

 

Los padres tienen que aprender a practicar entre ellos esta virtud, para poder enseñársela a sus hijos desde los primeros años y estos tienen que acostumbrarse a ser pacientes, en todas sus decisiones, juegos y relaciones con los demás. Es una de las virtudes que se debe enseñar a los hijos, desde el momento que nacen, poniendo énfasis en que la pongan en práctica, a partir de los tres años, junto a otras virtudes, principalmente la responsabilidad, la perseverancia y la generosidad. Desde la cuna, hasta que dejan la casa paterna. Enseñarles las cosas más elementales, requiere mucha paciencia, lo que es importantísimo para la enseñanza y el aprendizaje. Si tienen paciencia los padres entre si, también la tendrán con sus hijos, con sus progenitores, con sus amigos y con los compañeros de trabajo. Los padres deben tener la paciencia de no exigir a sus hijos a que adquieran compromisos, sabiendo que no pueden cumplirlos. Eso es aplazar y agrandar el problema.

 

Las personas fuertes mentalmente y bien formadas en la virtud de la paciencia, suelen ser más pacientes que los débiles, pues saben tolerar los males ajenos, con ánimo más tranquilo, por eso los padres y los superiores, tiene el derecho y la obligación de corregir, pero con mucha paciencia.

 

Los hijos tienen que ver que sus padres son pacientes entre ellos, con todos los miembros de la familia y con sus amigos. La paciencia y la constancia en el ahorro, son unas virtudes que se deben fomentar en los hijos desde sus primeros años, pues son una unidad de medida, para conseguir los objetivos propuestos.

 

Todos los días y a todas las horas, ponen a prueba nuestra paciencia y autodisciplina. Salir triunfante de esas pruebas, es un verdadero heroísmo, por eso se necesita aprenderla y practicarla para:

 

  • Alcanzar y perseverar los objetivos propuestos, principalmente en el plan de vida 125, ya comentado en otros artículos
  • Aprender a aprovechar el tiempo
  • Comprender a otros
  • Controlar el dolor
  • Convivir con los amigos y conocidos
  • Demostrar amor
  • Dialogar
  • Educar a los hijos en sus estudios y en sus obligaciones familiares y con la sociedad
  • Ejercer la autodisciplina y el autocontrol personal
  • Escuchar
  • Estudiar
  • Formarse y formar a otros
  • Fundar y llevar el hogar
  • Hablar sin atropellarse, ni atropellar a otros
  • Leer lo que nos es conveniente o necesario
  • Llevar el matrimonio con amor
  • Mandar
  • Mantener la calma en los atascos de circulación, en las colas de las oficinas y establecimientos, con las personas pesadas, etc.
  • Mantener las promesas
  • Mejorar el carácter
  • Mitigar las preocupaciones
  • Obedecer
  • Pensar
  • Perdonar y pedir perdón
  • Poder reflexionar
  • Poder respetar
  • Realizar esfuerzos, físicos o mentales
  • Realizar los trabajos, físicos o mentales
  • Saber ser buen padre y buen hijo
  • Ser prudente y aparentarlo
  • Ser responsable con los mayores, con los enfermos, con los empleados, con los alumnos, etc.
  • Ver lo mejor de otros
  • Y sobre todo para preparar, escribir y leer los artículos del blog  www.micumbre.com

 

Principales características de la paciencia:

 

  • La paciencia nos enseña a saber esperar, a hablar de manera adecuada en cada momento y a callar cuando es conveniente, así como a evitar roces, silenciar cotilleos ajenos y los dolores propios, porque las lamentaciones y penas ajenas nublan el día, entristecen el corazón y descontrolan la paz.

 

  • La paciencia nace espontáneamente en los padres y en las madres, cuando empiezan a educar a sus hijos en las virtudes y valores humanos y a enseñarles a andar, comer, hablar, vestirse, leer, educación, convivencia, etc.

 

  • La paciencia deber ser uno de los principales soportes de las relaciones matrimoniales, haciendo verdaderos ejercicios de tolerancia, para tener una buena convivencia y ahuyentar los peligros del divorcio. El ejercicio de la paciencia, junto a la tolerancia, a la prudencia y a las nuevas oportunidades de reflexión, evita tomar malas decisiones transcendentales e irreversibles. Casi siempre bajo la premisa, de que la vida no es fácil y de que nadie es perfecto, mucho menos en ocasiones puntuales, que no tenemos la paciencia de analizar con detenimiento y sin pasión.
  • La paciencia es un integrante importantísimo de las relaciones interpersonales. Entre los mismos padres, entre los padres y los hijos. Entre los jóvenes y los mayores. Entre los maestros y alumnos. Entre los empleadores y empleados y viceversa. Los hijos proporcionan una fuente inagotable de ocasiones, para ejercitar la paciencia e irles modelando, para su beneficio futuro.

 

  • La paciencia junto a la tolerancia origina que los matrimonios convivan en mejor armonía y evita que tomen sin pensar las decisiones transcendentales, lo que hace disminuir el número de probabilidades de los divorcios que muchas veces llegan a las primeras dificultades, sin todavía haber tenido tiempo de madurar.

 

  • La paciencia no tiene que conllevar el esperar indefinidamente, ni pasar por alto situaciones insoportables. Tiene que haber un equilibrio entre paciencia, tolerancia, justicia y segundas oportunidades. La paciencia no impide rebelarse, cuando sea necesario, contra los agresores personales o contra los que atacan a las cosas o instituciones queridas.

 

  • La paciencia si se fomenta y usa bien, ayuda a la adquisición de otras virtudes importantes para la vida cotidiana, a la obtención de los objetivos programados, a formar la integridad de los padres y de los hijos, a sobrellevar la tristeza y los sufrimientos físicos o mentales, a templar el carácter, a soportar los infortunios y sufrimientos ligeros o pesados y a hacernos más tolerantes, generosos, diligentes y dispuestos con los demás

 

  • La paciencia da equilibrio y vigor a la personalidad, nos hace más tolerantes, comprensivos y fuertes para soportar los contratiempos con mucha más fuerza y sin lamentaciones.

 

  • La paciencia produce la mayoría de los éxitos de los inventores e investigadores ya que les permite alcanzar el triunfo a base de repetir y repetir los ensayos corrigiendo y volviendo a empezar tantas veces como sea necesario hasta conseguir los objetivos. Muchas veces ha sido más importante la paciencia que el talento. Los deportistas también basan sus éxitos en la paciencia, insistencia y dureza de sus entrenamientos.  

 

  • La paciencia es dar una oportunidad al tiempo, es el sosiego que neutraliza la ansiedad y la desesperación, e infunde fortaleza a las personas para soportar con resignación el sufrimiento.

 

  • La paciencia no es pasividad ante el sufrimiento y no reaccionar o un simple aguantarse, es tener la fortaleza para aceptar con serenidad el dolor y las pruebas que la vida pone en nuestro camino para fomentar nuestra fortaleza.

 

  • La paciencia permite ver con claridad el origen de los problemas y la mejor manera de solucionarlos, evitando caer en la desesperación por las prisas, sin previamente haber escuchado y razonado antes de actuar
  • La paciencia es un rasgo de personalidad madura. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas que no dependen estrictamente de uno hay que darles tiempo y sucederán cuando tengan que suceder, principalmente con las que nos son contrarias, como la enfermedad, los infortunios económicos, el clima, los atascos del trafico, los olvidos, las pérdidas irreparables, etc.

 

  • La paciencia permite desarrollar la sensibilidad para identificar el origen y las soluciones a los problemas, a las contrariedades, a las alegrías, a los triunfos y fracasos de cada día, así como poder afrontar la vida de una manera optimista, tranquila, armónica y feliz. 

 

  • La paciencia es la virtud humana que sin lamentaciones, hace a las personas tolerar, comprender, padecer y soportar los contratiempos y las adversidades con fortaleza, moderando las palabras y la conducta, para poder actuar de manera acorde a cada situación, no hiriendo los sentimientos de los demás y sin demostrar indiferencia o insensibilidad.

 

10 Sentencias relacionadas con la virtud de la paciencia:

 

  1. A veces la paciencia da más frutos, que los más profundos cálculos.
  2. Dios mío, dame paciencia, ¡Pero dámela ya!.
  3. El que no tiene paciencia, no puede exigirla de los demás.
  4. La clave de la paciencia es hacer algo mientras esperas.
  5. La paciencia en un momento de enojo, evitará cien días de dolor.
  6. La paciencia es esperar sin quejarse.
  7. La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.
  8. La paciencia es la madre de la ciencia.
  9. La paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces.
  10. Lo que no se puede evitar, hay que llevarlo con paciencia.
  11. No te apresures a responder, hasta que no te acaben de preguntar.
  12. Sé paciente con todo el mundo; pero sobre todo contigo mismo.

 

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El celibato y la secularización explicados a los hijos (II)

ESCUELA PARA PADRES

 

El celibato y la secularización explicados a los hijos (II)

 

Palabras 1,850 Tiempo de lectura 6:45 minutos

 

Articulo relacionado: El celibato y la secularización* explicados a los hijos (I)

 

  1. No me imagino a la Iglesia Católica como un Bufete Chino de normas sagradas, donde cada uno elige lo que quiere para comer. El catolicismo es un menú completo y el que quiere entra, y el que no quiere no entra o se sale. Hay muchas religiones que tienen miles de sectas, donde cada uno elije la secta que mejor se ajuste a lo que a él le gusta o quiere cumplir. Si ve que no le gusta la opción que ha tomado en una determinada Iglesia, se cambia a otra y a otra, hasta que encuentra la que quiere, o se forma una secta propia, incluso puede llegar a presidirla a su gusto.
  2. No me imagino a la Iglesia Católica, con sacerdotes casados y después divorciados, como ocurre en muchas otras. Como va a hablar de la indisolubilidad del matrimonio, un sacerdote casado y divorciado, aunque su religión se lo permitiera hacer.
  3. No me imagino a la Iglesia Católica, con sacerdotes casados donde existe el Sacramento de la Confesión, que conlleva un secreto total. Sería una contradicción, confesarse con un sacerdote que posteriormente, fuera con su esposa un mismo cuerpo y un mismo todo. El secreto de la Confesión peligraría.
  4. No me imagino a la Iglesia Católica, predicando la prohibición del crimen del aborto y a un sacerdote católico casado, que en vez de tener hijos, los aborte.
  5. No me imagino a la Iglesia Católica, sin haber previsto la Secularización aplicable a los sacerdotes que no puedan, no quieran o no sepan, mantener el voto de celibato que voluntariamente realizaron en su ordenación.
  6. No me imagino a un sacerdote católico casado, dispuesto a dar servicio a sus feligreses las 24 horas del día, siete días a la semana, si tiene que estar pendiente de las obligaciones matrimoniales, con la esposa y con los hijos.
  7. No me imagino a un sacerdote católico, que antes de aceptar el voto voluntario y perpetuo del celibato, no les hayan explicado perfectamente el por qué, cuándo, cómo y quien lo instituyó. Las leyes religiosas de la Iglesia Católica no tienen fechas mínimas ni máximas para que sean obligatorias o que lo sean en función de su antigüedad. Lógicamente la Iglesia Católica que tiene 2,000 años de existencia, tiene leyes mucho más antiguas que iglesias y sectas constituidas y por unos señores y no directamente por Dios, que solamente llevan unos pocos años.
  8. No me imagino a un sacerdote católico, repartiendo con su esposa y familiares, las limosnas que los feligreses han aportado a la Iglesia Católica. Eso solamente puede ocurrir, en las Iglesias que mantienen a ultranza la entrega del diezmo.
  9. No me imagino a un sacerdote católico, que haya hecho el voto del celibato y vea que no tiene fuerzas para cumplirlo, no se acoja a los beneficios que les ofrece la secularización.
  10. No me imagino a un sacerdote católico, al que se le permita ordenarse sin los votos del celibato, porque no tenga los estudios y el conocimiento, para poder aconsejar perfectamente a los matrimonios, sobre su forma de vida y educación de sus hijos, alegando que no tienen esa experiencia práctica. Tienen la gran experiencia, de convivir y aprender de los matrimonios y con todo tipo de personas, jóvenes, adultas y ancianas. Muchos médicos no han padecido ninguna de las enfermedades que saben curar perfectamente, pues las han estudiado a fondo.

 

Así podría seguir poniendo ejemplos, sobre lo voluntario u obligatorio del celibato, la secularización, el escándalo, que producen en algunos fieles y las campañas de publicidad, que presentan algunos medios de comunicación contra la Iglesia Católica, principalmente en países donde otras religiones son las gubernamentalmente oficiales. 

 

La secularización

 

La secularización sacerdotal o dispensa de su voto solemne del celibato, no es lo mismo que colgar los hábitos por voluntad propia y sin permiso de la jerarquía de la Iglesia Católica. La secularización es una renuncia libre, decidida tras madura la reflexión y que se solicita a la Iglesia para la dispensa de los votos de castidad, que ha realizado voluntariamente el sacerdote católico. Conlleva el que después de obtenida, no se pueda realizar los Sacramentos, aunque siempre seguirá siendo sacerdote.

 

La soberbia suele ser el principal impedimento, para que los sacerdotes católicos pidan la secularización, cuando no quieren, no pueden o no saben, continuar manteniendo el voto de celibato, que hicieron voluntariamente en su día.

 

El proceso de secularización, no debe servir como escándalo en la Iglesia Católica, debe servir para reforzarla, no para ponerla en duda, ya que la Iglesia no tolera bajo ningún concepto, el comportamiento de la infidelidad al voto del celibato, al mantener relaciones sexuales o contraer matrimonio.

 

La fidelidad al voto del celibato para los sacerdotes católicos, es similar a la fidelidad prometida en el sacramente del matrimonio, ya que ésta, también es una forma de vida. Ni el matrimonio para los sacerdotes, ni el divorcio para los casados, es la solución para los votos realizados. Solamente, una gran disciplina mental y física junto a la oración, hará que las personas puedan cumplir lo prometido.

 

Los sacerdotes se ordenan y hacen los votos, para buscar la santidad propia, la felicidad y la santidad de los demás, consiguiéndolo a través de la celebración de los Sacramentos y de la predicación. El llamado de Dios es mucho más fuerte que las decisiones humanas, pero tienen que fortalecer la inteligencia y la voluntad, a través de cuidar mucho su formación y educación, para dominar sus sentimientos y apetencias.

 

Otras acepciones de la palabra y factores para la secularización:

 

A) Autorización que se concede a un miembro del clero, para que pueda dejar los sus compromisos eclesiásticos y así pueda vivir fuera de clausura o para abandonar la regla a que está sometido, ejemplo: Pidió la secularización para atender a sus ancianos padres.

 

B) Proceso por el cual algo o alguien, pierde su carácter religioso para pasar a ser laico, por ejemplo, la secularización de una iglesia para convertirla en museo.

 

Algunos de los factores que la Iglesia tiene en cuenta:

 

La Iglesia como Madre, siempre está llena de amor hacia todos los fieles, incluyendo a los sacerdotes que solicitan la secularización, siempre que vaya precedida de un total espíritu de humildad:

 

  • El verdadero y sincero interés del solicitante, que cree que no puede mantener el voto de castidad, que en su día hizo.
  • El caso de sacerdotes irrecuperables, si mantienen su alejamiento de la vida sacerdotal.
  • La consideración de los que no debieron de haber recibido, la ordenación sacerdotal, porque les faltó la debida libertad o porque en su momento, carecieron de la necesaria información sobre los votos del celibato.
  • El bien general de la Iglesia, que no puede permitirse, un deterioro progresivo de su imagen.
  • Los que en su día deberían haber sido disuadidos de hacerse sacerdotes, debido a sus características personales.
  • El interés de la Iglesia local, que debe procurar conservar sus efectivos.
  • El interés del conjunto de los creyentes, los cuales necesitan y tienen derecho a la asistencia sacerdotal.

 

La Iglesia brinda siempre a los sacerdotes que solicitan la secularización, todas las herramientas posibles, para que se afiance el sacerdote que este vacilante en su vocación y para devolverle la tranquilidad de animo y atraerle hacia las virtudes, que tienen que ser el soporte de su vida sacerdotal. Para ello le facilita los servicios y consejos de sus compañeros, amigos, familiares, médicos, sicólogos, tutores, etc. Sin disminuir la significación del sacerdocio, la naturaleza de la ordenación o la gravedad de las obligaciones contraídas.

 

La Iglesia prohíbe al sacerdote secularizado, enseñar teología o materias afines, incluso en universidades o centros de enseñanza, que no dependan de la autoridad eclesiástica.

La Iglesia recomienda al sacerdote, que cumpla la penitencia de mantener alguna obligación de tipo religioso o caritativo.

La iglesia pide a los sacerdotes, un cierto paralelismo con las obligaciones de fidelidad que exige a los matrimonios, que quedan atados voluntariamente, con vínculos indisolubles hasta la muerte.

 

La secularización de la palabra.

 

Muchos católicos no se dan cuenta que hay una corriente pagana, perniciosa, muy extendida y perfectamente dirigida, para fomentar el analfabetismo del lenguaje simbólico de lo sagrado. Consiste en utilizar el poder de la palabra, para cambiar y desarraigar el significado de las cosas, intentando quitar, toda connotación cristiana del lenguaje religioso, escrito y hablado. Así sucede con las siguientes frases: Un vaso, no un Cáliz. Un centro religioso comunitario, no una Iglesia o Templo. No el nombre propio a cada fiesta religiosa, sino añadirle un nombre cívico o comercial. No vestimentas litúrgicas, ni hábitos religiosos, todo secularizado, dicen que es para no herir a los que no pisan la Iglesia Católica o son de otras denominaciones.

 

Lo sagrado también implica un lenguaje corporal, no verbal y de imagen en las personas. Es el lenguaje externo de las ropas en las celebraciones y en los lutos, de las posturas, de los gestos, de los saludos, etc.

 

El mal ejemplo y el escándalo

 

Cuando un sacerdote o religioso, no cumple pública o privadamente con sus obligaciones, voluntariamente aceptadas, está dando muy mal ejemplo ante la sociedad, lo que produce una ofensa y escándalo a los católicos y da un arma a los no católicos, para que ataquen a toda la Iglesia Católica por esa culpa. Es obligación de ellos el pedir perdón por el escándalo, que haya podido producir. El perdón debe ir acompañado de un gran arrepentimiento, del propósito de la enmienda y de la satisfacción del daño producido.

 

Los sacerdotes que no pueden, no quieren o no saben cumplir con sus obligaciones, es preferible que pidan la dispensa del celibato a través de la secularización, antes que llevar una doble vida, que produce un mal ejemplo y un gran escándalo. Mucho menos tapar sus infidelidades con la Iglesia, con artimañas o con el consentimiento de sus superiores. Los sacerdotes tienen la obligación de enfrentarse al problema, pues la misma Iglesia les ha puesto a su disposición, la posibilidad de la secularización y muchos otros medios, para permanecer fieles a sus compromisos.

 

A la Iglesia Católica algunos no la quieren destruir, si no conquistarla para posteriormente utilizarla, como refrendo moral de sus actuales actos, eso se llama sincretismo moderno, por eso resulta tan peligroso. Ahora algunos de los que persiguen a la Iglesia Católica, lo hacen desde dentro y apoyados en la tibieza de otros fieles, dispuestos a confraternizar con cualquier idea, que se la manden desde sus enemigos. Todo conduce al mismo objetivo: Conseguir presentar a todo católico como un dogmático, un intolerante, un antidemócrata, que debe ser neutralizado. Algunos católicos, son tan laicos y tan ajenos al sentir de la Iglesia, que no parecen católicos.

 

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El celibato y la secularización* explicados a los hijos (I)

ESCUELA PARA PADRES

 

El celibato y la secularización* explicados a los hijos (I)

 

Palabras 1,572 Tiempo de lectura 5:45 minutos

Artículo relacionado El celibato y la secularización explicados a los hijos (II)

Preguntas más frecuentes de algunos jóvenes a sus padres, motivadas por lo que escuchan en la escuela, en la calle y en los medios de comunicación.

 

  • ¿Qué es y que significa el voto del celibato de los sacerdotes?
  • ¿El voto del celibato es para siempre?
  • ¿Por qué no pueden casarse los sacerdotes?
  • ¿Que es la secularización* religiosa?*

 

Celibato

 

El celibato o voto de castidad, es una promesa solemne, voluntaria y perpetua de libre elección personal, que hacen los sacerdotes de la Iglesia Católica, los de la Iglesia Ortodoxa, los monjes Budistas, los monjes Hinduistas y de otras religiones, así como los monjes y monjas pertenecientes a algunas órdenes religiosas, por la que se comprometen ante Dios y ante la sociedad, a no contraer matrimonio, ni a tener una pareja sexual.

 

El voto de castidad es, el correcto uso de la sexualidad en todas sus formas. En los sacerdotes se llama celibato (ausencia de relaciones sexuales), en los casados se llama fidelidad (ser fiel a su pareja), en los solteros se llama abstinencia (ausencia de relaciones sexuales hasta el matrimonio) y en todas las personas se llama castidad.

 

La Iglesia Católica estableció el celibato, de manera definitiva y obligatoria, como se conoce en la actualidad, en el siglo XVI, en el Concilio de Trento (1545 – 1563), con el fin de presentar en la figura del sacerdote, a un hombre totalmente dedicado a sus feligreses y sin ninguna atadura familiar. En aquella época, la Reforma Protestante permitió y promovió, el matrimonio de los sacerdotes, suprimiendo las órdenes religiosas ya existentes y sus votos.

 

El celibato permite que los sacerdotes o religiosos, se consagren totalmente servicio de Dios y de las personas, además de dedicarse a administrar los sacramentos. Están disponibles las 24 horas del día, siete días a la semana, para entregarse de todo corazón a sus feligreses, sin tener que preocuparse de dividir su corazón y su mente, con su familia y con sus feligreses. También permite al sacerdote, una mayor eficacia y una mejor actitud psicológica y afectiva, para el ejercicio continuo de la caridad perfecta, lo que le habilita mucho mejor para darse todo él, para utilidad de los demás. También le garantiza una mayor libertad y disponibilidad, en sus actividades pastorales y en su activa y amorosa presencia, en medio del mundo al que Cristo le ha enviado.

 

En la antigüedad el celibato era impuesto a los esclavos y a los soldados, para impedirles contraer matrimonio, y así que no tuvieran ni compromisos, ni preocupaciones, para hacer su trabajo o combatir en las guerras.

 

Hay un mito muy difundido por los medios de comunicación en algunas sociedades, principalmente donde la Iglesia Católica ha cuestionado el comportamiento de los gobiernos y de determinados segmentos de la sociedad, de que el celibato en los sacerdotes, les hace proclives a los abusos sexuales y a la pedofilia. Solamente un muy pequeño porcentaje de sacerdotes católicos 0.2%, ha caído en ese gravísimo pecado. El clero católico o cualquier otro clero célibe, son menos propensos a involucrarse en conductas inapropiadas o abusos, que el clero de cualquier otra denominación y muchísimo menos, que los laicos comprometidos con el compromiso matrimonial. Sin embargo, determinados medios de comunicación, ven el asunto como una crisis del celibato, aseveración que sencillamente no tiene fundamentos.

 

El celibato religioso es un tema, que está lleno de controversia, principalmente espoleada por los que están más alejados de la Iglesia Católica, los que menos han estudiado o leído el Catecismo y los que lo practican, muy pocas veces. Es casi a los únicos, que les interesa confrontar el celibato, a sabiendas que la inmensa mayoría de los religiosos que tiene votos, saben vivir perfectamente con lo que voluntariamente escogieron. De algunos haz lo que dicen y no lo que hacen, de otros haz lo que hacen y no lo que dicen.

 

Estos activistas contra la Iglesia Católica, suelen ser los que más cosas tienen que ocultar de su comportamiento irregular, para tapar el remordimiento de sus conciencias. Son los mismos que cacarean, para que haya mujeres sacerdotes, para que haya divorcios en los matrimonios católicos, para que se favorezca el crimen del aborto, los anticonceptivos, las uniones entre homosexuales  y para que el Papa no sea infalible. ¿Se imaginan la ridiculez de que alguien, que solamente jugó al fútbol de niño en el patio de su escuela, le dijera hoy al mejor futbolista del mundo, lo que tiene que hacer en ese deporte? Son curiosidades de la vida.

 

Antes de voluntariamente, tomar la auténticamente personal decisión de realizar el voto perpetuo del celibato, los futuros sacerdotes siguen un largo y profundo proceso de formación, meditado a la luz de la Palabra de Dios y con la inspiración del Espíritu Santo, sobre todas sus exigencias y renuncias, considerando su propia vida y las posibilidades de responder a ella, que cada uno tiene. El sacerdote tiene a su disposición, todos los medios humanos y Divinos, para poder conservarse fiel en el celibato. Esta formación no se reduce solamente al aspecto sexual, sino también a profundizar en los aspectos positivos, para su vida interior y exterior del celibato.

 

Los futuros sacerdotes, tienen pleno conocimiento de su autodecisión y están completamente maduros física y psicológicamente, para saber lo que van a hacer, sus ventajas e inconvenientes, respecto a las dificultades y a la duración del compromiso que toman sobre sí. Desde que comienzan sus estudios en los seminarios, les van preparando durante muchos años, para que conozcan a ciencia cierta, las responsabilidades que van a asumir.

 

El voto del celibato es completamente voluntario, para los que lo quieren asumir. Si no lo quieren asumir, no tienen porque pedir que les consagren con el Sacramento del Orden, pueden llegar hasta ser Diáconos, para los cuales, no es obligatorio tomar votos de celibato.

 

El mantenimiento del voto del celibato, no produce en los sacerdotes soledad, amargura ni desaliento, que le empuje a actos prohibidos, infidelidades o desordenes, ni que le impida dar un completo testimonio de vida cristiana y total participación en la vida social. No es una renuncia al amor, sino la elevación a un amor superior, sobrenatural. Nunca se sienten solos, si descubren este amor hacia Dios y hacia los hombres. El celibato es un vehículo para la generosidad, al donar su propia vida, al amor de los demás.

 

Son cientos de miles de obispos, sacerdotes y religiosos que viven de modo intachable el celibato voluntario y consagrado, además de millones de jóvenes de ambos sexos, que también lo viven hasta que contraen matrimonio, todos fieles a su compromiso de perfecta castidad, adquirido voluntariamente, no por desprecio del don divino de la vida, sino por un amor superior a la vida, vivida con valiente austeridad, con gozosa espiritualidad, con ejemplar integridad y con relativa facilidad.

 

Los que normalmente protestan por la existencia del voluntario voto del celibato, casi siempre son, lo que llevan una vida muy alejada de la Iglesia, a la que continuamente quieren enseñarle, lo que en su opinión, debería cambiar. No quieren ni oír hablar del procedimiento, también voluntario de secularización* de los sacerdotes y religiosos, a los cuales la Iglesia les dispensa, si lo solicitan, de los votos solemnes que en su día prometieron, pero pueden seguir siendo “sacerdotes in Eternun“. Aunque se casen posteriormente, siempre serán sacerdotes, estén en activo o secularizados* pues tienen el Sacramente del Orden, como una marca indeleble hasta la muerte.

 

Ese mismo grupo de gente, es la que insistentemente aboga con miles de nuevas ideas, de lo que la Iglesia Católica tendría que hacer, para ver si así, terminan con sus dos mil años de existencia ininterrumpida. Estos suelen ser personas, a las que el éxito de la Iglesia Católica les molesta y corroe la conciencia, quieren oír algo en su contra que auto justifique sus actuaciones personales o que les adormezca su conciencia.

 

Esas opiniones personales están bien orquestadas, por los enemigos de la Iglesia Católica y son producto de una gran ignorancia de las personas, sobre estas y otras cuestiones relacionadas, como por ejemplo: Las nulidades matrimoniales (principalmente de los católicos casados, divorciados civilmente y vueltos a casar por lo civil), los abortos, las bodas entre homosexuales, el sacerdocio de las mujeres, los abusos infantiles de los religiosos pederastas, los dineros de la Iglesia y un largo etcétera. Nunca hablan de la gran publicidad dada a los problemas de la Iglesia Católica y la curiosa circunstancia de que son ocultados, los de otras instituciones o colectivos (Iglesias Protestantes, Ejercito, maestros, médicos, Boy Scouts, etc).

 

Si algún sacerdote o religioso, falla en sus votos del celibato, debemos tener mucha piedad y compasión con el pecador y odiar fuertemente al pecado, pues “el que no tenga pecado que tire la primera piedra”.

 

En la parte (II) comentaré lo que significa la secularización* religiosa, la posibilidad que tienen los sacerdotes y religiosos, para conseguirla y las obligaciones y derechos que conllevan como la prohibición de celebrar la Santa Misa, Consagrar e impartir otros Sacramentos. También comentaré sobre lo que ha servido de escándalo o mal ejemplo, dado por algunos religiosos y la malévola publicidad dada a cualquier supuesto o real defecto de la Iglesia Católica.

 

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La virtud del agradecimiento explicada a los hijos

ESCUELA PARA PADRES 

La virtud del agradecimiento explicada a los hijos

 

Palabras 1,282 Tiempo de lectura 4:45 minutos

Artículo relacionado. La virtud de la lealtad explicada a los hijos

 

Virtudes y valore humanos relacionados para practicarla: Amistad. Amor. Caridad. Compromiso. Donación. Educación. Ejemplo. Ética. Fe. Fidelidad. Fortaleza. Fraternidad. Generosidad. Gratitud. Honestidad, Honradez. Justicia. Limosna o donativo. Responsabilidad. Sacrificio. Sencillez. Solidaridad. Voluntad.

Ser agradecido es propio de bien nacido. La gratitud es una cualidad que caracteriza a las personas maduras y bien educadas, en las virtudes y valores humanos. Hace muy feliz a quien la recibe y fortalece los lazos humanos. La gratitud con los padres, es un deber de cariño elemental. La gratitud con Dios, es un homenaje que arranca de lo más profundo del corazón. La gratitud a los demás, es señal de ojos abiertos y corazones humildes. El mundo necesita una buena dosis de gratitud hacia los demás y un poco menos, de reivindicaciones. Hay que pedir lo que nos falta y nos corresponde, pero sin olvidar que también hay que agradecer, lo que recibimos.

El agradecimiento hay que empezarlo en la familia, apreciando lo que los demás hacen por cada uno de los componentes y aportando lo que cada uno pueda, para que los demás también estén a gusto, haciéndolo extensivo también a la vida cotidiana, al trato con los vecinos, los compañeros y la sociedad. Expresar agradecimiento por las cosas o favores recibidos, sirve de estímulo para que el que lo ha dado, vuelva a repetirlo.

Agradecimiento entre los esposos, cuando cada uno aporta al conjunto familiar lo que más puede, sin importarle cuánto, qué, cuándo y cómo recibe de compensación a lo que ha aportado. Que bonito y didáctico es, cuando los esposos se dan las gracias delante de los hijos, por las cosas buenas que cada uno ha hecho por los demás de la familia. Una comida bien hecha, una reparación casera bien realizada, un obsequio, unos recados hechos sin protestar, etc. Eso influye enormemente en la educación de los hijos.

 

Agradecimiento de los hijos a los padres, porque les han dado la vida, la educación y los cuidados necesarios, para poder crecer y realizarse. Por haberles enseñado a practicar las virtudes y valores humanos y que toda disciplina y sacrificio, tiene su recompensa. Por enseñarles a levantarse, siempre que se hayan caído. Por enseñarles a convivir con los hermanos y dentro de la familia. Por enseñarles a participar y compartir con los amigos, en la escuela y en la sociedad. Por mantener una familia unida, a pesar de las adversidades.

Los padres tienen que enseñar a sus hijos, a que sean agradecidos, demostrándolo continuamente con su buen ejemplo. Cultivándoles esta virtud, como si fuera la siembra de un árbol, a la que todos los días hay que ponerle atención, abonándolo con el ejemplo y corrigiendo su crecimiento, en caso de que se vaya torciendo. También tienen que fomentar, que los hijos se acostumbren desde muy pequeños, a ser agradecidos, dando las gracias inmediatamente, por todas las cosas que reciben, sin esperar a que los padres se lo recuerden, haciéndoles ver lo privilegiados que son, en comparación con otros, que tienen menos.

Los padres deben acostumbrarse también, a dar las gracias a los hijos, aunque estos solamente hayan cumplido con su deber familiar, escolar o social. Eso les motivará, para seguir mejorando en las cosas que tienen o que pueden hacer.

 

Agradecimiento de los hijos a sus profesores y tutores, por los esfuerzos que hacen al educar, ya que la mayoría de las veces, van un paso más delante de sus obligaciones, para poder realizar una buena formación académica, religiosa y humana.

 

Agradecimiento a los sacerdotes, pastores, rabinos e imanes que con su experiencia, conocimientos y dedicación que complementan la religión, que los padres están obligados a enseñar en la familia.

 

Agradecimiento a los que nos cuidan, por dinero o voluntariamente. Sin ellos no podríamos sobrevivir.

 

Agradecimiento a los que trabajan para nosotros, porque sin sus esfuerzos, no obtendríamos los beneficios económicos, sociales y de calidad de vida que nos aportan. Agradecimiento también, porque tenemos el privilegio de emplearles a nuestros servicio, en lugar de ser nosotros sus empleados.

 

Agradecimiento a Dios por todo lo que diariamente nos da y pone a nuestra disposición. Hay algunos que no creen en Dios y por eso no le pueden agradecer lo que reciben, entonces que lo agradezcan a quien crean que ha hecho el mundo y que lo hace funcionar, pero que lo agradezcan a alguien o a algo, aunque estén totalmente equivocados. Con el agradecimiento se aprende a valorar las cosas y a mitigar el ansia.

 

Agradecimiento cuando recibimos un regalo o nos hace un gran favor, pues quedamos en deuda con esa persona, institución o con la sociedad. Además de demostrarles agradecimiento, tenemos la obligación de devolver el favor a otras personas. Ese es el verdadero agradecimiento, el que sale del corazón y de los hechos, no el que se queda solamente en las dos bellas palabras ¡Muchas gracias! Hay mil maneras de ser agradecido, es cuestión de buscar la forma y a quien, pero que nunca quede sin agradecer el favor. Los regalos y los favores, suelen ser una muestra de interés y generosidad hacia los demás. Que menos que agradecerlos.

 

El agradecimiento no basta con sentirlo, debe expresarse de alguna manera, pues es la prueba que tienen que enfrentar las personas orgullosas, egoístas y vanidosas, que no ha practicado la humildad. No es excusa el no ser agradecido, alegando que a mi nadie me agradece las cosas, o que nadie se va a enterar si lo agradezco o no, que no es costumbre hacerlo, o que no se a quien hacerlo.

El agradecimiento siempre se debe hacer y demostrar, aunque suponga que nos va a crear un problema de codependencia o corresponsabilidad, con el que nos ha hecho el favor. Las expresiones sinceras de agradecimiento, no son simples cortesías, son muestras de amor y de educación.

El agradecimiento tiene un día dedicado para celebrarlo, se llama Día de Acción de Gracias. Aunque tenga algunas connotaciones políticas o históricas y muchas familias se conforman con comer un pavo asado, ese es el Día que deberíamos celebrar durante todo el año, para dar Gracias Dios por todos los beneficios que continuamente nos da, y para pedirle, que nos los siga concediendo. Es una de las fiestas más extraordinaria del año.

16 sentencias sobre el agradecimiento:

  1. Agradece a Dios, los muchos males que podrías tener y no tienes.
  2. Dar gracias a Dios continuamente, aunque sea por las cosas más pequeñas.
  3. De padres agradecidos, hijos generosos.
  4. El agradecimiento es frío, el pedir es cálido.
  5. El agradecimiento es la memoria del corazón.
  6. El agradecimiento mira siempre grande el favor que recibió, aunque haya sido muy pequeño para otros.
  7. El agradecimiento que se queda en el deseo de hacerlo, es cosa muerta, como la Fe sin obras.
  8. El mejor modo de enseñar el agradecimiento a los hijos, es con el ejemplo de los padres.
  9. El que agradece sinceramente, está reconociendo el valor de lo recibido.
  10. Es más fácil olvidar el bien recibido, que agradecerlo.
  11. La mayor muestra de agradecimiento a Dios, es amar apasionadamente al prójimo. 
  12. Lo olvidado, ni agradecido, ni pagado.
  13. Más disfruta el que da, que el que recibe.
  14. No se hacen las cosas para que las agradezcan, sino por deseo del corazón.
  15. Para agradecer, hay que admitir el haber recibido un favor de otro.
  16. Si no te agradecen las cosas que haces, disfruta lo mismo.

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La virtud de la lealtad explicada a los hijos

ESCUELA PARA PADRES

 La virtud de la lealtad explicada a los hijos 

Palabras 1,501 Tiempo de lectura 5:45 minutos 

Sinónimos: Acatamiento. Adhesión. Amistad. Amor. Apego. Confianza. Fidelidad. Franqueza. Honestidad. Honradez. Legalidad. Nobleza. Pundonor. Respeto. Responsabilidad. Sinceridad. Sumisión. Veracidad. 

Antónimos: Abandono. Alejamiento. Alevosía. Animosidad. Desconfianza. Deslealtad. Desvergüenza. Felonía. Hostilidad. Infidelidad. Perjurio. Rebeldía. Separación. Traición.

 

Lealtad proviene del latín “legalis”, “lo que es conforme a la ley”

 

Lealtad es actuar de acuerdo con la virtud de la amistad y la del agradecimiento, lo que conlleva el compromiso de defender lo que creemos y en quienes creemos, en los buenos y en los malos momentos y está íntimamente ligada al carácter, valor, honor y dignidad de las personas.

 

Lealtad es cumplir las obligaciones, voluntariamente aceptadas con los demás, asumiendo el deber de lo prometido y manteniendo las reglas de juego establecidas.

 

Lealtad es practicar la total fidelidad, la franqueza, la nobleza, la honradez, la sinceridad, el honor y la rectitud, con la persona o institución que se la merecen.

 

Lealtad es comprometerse y obligarse con los demás, con uno mismo y con las ideas y creencias consolidadas. No se puede justificar, el ser leal solamente con uno mismo y creerse con el derecho de criticar o menospreciar a los demás y exigir a los que nos rodean, que sean leales. Esta virtud y valor humano, debe vivirse y practicarse primeramente, con uno mismo antes que nadie. No se puede ser leal con el prójimo, si antes no se ha practicado con uno mismo.

 

Lealtad es mucho más que agradecimiento, ya que se puede y debe tener lealtad, aunque no se haya recibido nada, simplemente por sus meritos propios.

 

Lealtad es ser congruente, entre las virtudes y valores humanos que se tienen y lo que se dice, se hace o se promete en la práctica de la vida diaria.

 

Lealtad supone, respetar los compromisos personales con la religión, familia, amigos, compañeros, colaboradores, sociedad, etc. pero sobre todo, ser leal con uno mismo y con todos los que dependen de nosotros.

 

La lealtad se practica primero, con los principios morales y legales y luego con las personas, sin confundir la lealtad con la sumisión, la connivencia, ni la humildad.

 

La lealtad es muy difícil de ganar, muy fácil de perder y casi imposible de recuperar. No existe la neutralidad, o se es leal o desleal. Es una de las causas de la mayor desilusión humana: “Confié y me fallaste”. No siempre se tiene la oportunidad de volver a demostrar lealtad, con las personas o instituciones a las que se ha fallado, muy pocas veces dan una segunda oportunidad.

 

La lealtad es demostrar respeto y fidelidad, con los que moralmente estamos obligados a hacerlo. Cuando alguien nos ha dado algo bueno o nos ha ayudado, le debemos mucho más que agradecimiento, le debemos lealtad y defenderle cuando sea necesario.

 

La lealtad se empieza aplicándola en los pequeños detalles, para poder estar entrenados, para mantenerla en las situaciones importantes. No se pueden permitir pequeñas deslealtades con los amigos, para evitar tener que poner excusas, cuando haya que tomar grandes decisiones, ya que por ahí pueden llegar las traiciones.

 

Lealtad es el cumplimiento de la palabra dada o de lo comprometido, por cualquier otro tipo de convenio, bien sea con un abrazo o un apretón de manos, ya que para muchos, que son fieles a la palabra dada, estos valen más que cualquier documento.

 

Lo contrario a la lealtad es el engaño, la traición, la cual produce mucho dolor, frustración, rabia, desilusión y la sensación de que, la traición ha sido muy grave. No se es leal, independientemente de las disculpas que se tengan, si no se dice la verdad o se dicen medias verdades, o lo que al líder agrada, o lo que éste desea oír, o si se esconden  expresamente situaciones y hechos reales. La traición también se puede dar, por la debilidad del carácter no educado.

 

Solamente puede dejarse de cumplir, los compromisos adquiridos voluntariamente, cuando haya imposibilidad total de cumplirlos. Nadie está obligado a cumplir lo imposible, o que conlleve un riego excesivo o grave. Así es la ley.

 

Lealtad no es mentir para encubrir las faltas de un familiar, amigo, alumno o compañero de trabajo. Cuando mentimos para encubrir las faltas de otros, nos hacemos cómplices de sus hechos. La amistad no debe llevar a encubrir, ayudar o a tener complicidad con los delincuentes, aunque la deslealtad sea traición. Con la pérdida de la lealtad, las personas se quedan solas y sin amigos, ni familiares, como los traidores que han sido descubiertos.

 

La lealtad entre los esposos, se tiene que mantener incluso en los pequeños hechos cotidianos, para así estar ambos preparados, ante las graves situaciones. El engaño entre esposos o familiares, es lo más grave que puede ocurrir, ya que la familia es el bastión, donde todos tienen que tener la seguridad de la verdad y de la lealtad incondicional.

 

La lealtad mantenida en la familia, en el trabajo o en la sociedad, nos hace enriquecer la confianza en uno mismo y estar entrenados y preparados, para que sea mucho más fácil mantener los compromisos adquiridos y conseguir el respeto de los demás.

 

La lealtad con los hijos tiene que ser totalmente ejemplar, los hijos principalmente cuando son pequeños, tienen que tener ciencia cierta, a través de pruebas, de que sus padres son leales entre ellos, además de que son leales en todos los aspectos familiares, económicos, educacionales, religiosos y sociales. Los padres están obligados, a dar lo mejor de si, en estas cuestiones y no tener ninguna deslealtad con sus hijos, incluso cuando son mayores, si tienen que decirles las verdades, por muy amargas que sean, relacionadas con su vida privada.

 

La lealtad con los amigos y conocidos, es esencial en la amistad, pues se desarrolla con el compromiso entre las personas, y tiene que ser en las buenas y en las malas situaciones, económicas y emocionales, aunque en algunas ocasiones, mantener la amistad cueste grandes disgustos. Un buen ejemplo, es el saber guardar los secretos confiados. Los conocidos se hacen amigos a través de la confianza y de la mutua lealtad. Se debe tener el compromiso moral con uno mismo y con la sociedad, que nunca se debe criticar, hablar de más o actuar en términos, que puedan dañar la fama de un amigo, a no ser que previamente lo haya autorizado.

 

La lealtad con el empleador, es el trabajar, no solo porque nos pagan, sino porque tenemos un compromiso más profundo con la empresa en donde trabajamos, y con la sociedad misma. También debemos pedir, la correspondiente lealtad al empleador con el empleado. No se puede justificar el capitalismo puro y duro, tiene que haber un toma y daca.

 

La lealtad con los antepasados. Ser leales sabiendo de donde venimos, lo que nos indica hacia donde vamos. Tener lealtad con nuestros orígenes, ancestros, apellidos, etc.

 

La lealtad con la Patria, la Bandera, el Himno Nacional, el Ejercito, etc. Aunque pudieran ser conceptos muy nobles, no todas las personas tienen el mismo sentimiento de lealtad, hacia esas instituciones. La lealtad está, en función de los sentimientos hacia los mismos, según como se hayan portado con la sociedad pasada y presente. No se puede pretender exigir lealtad, a quienes sistemáticamente se les ha explotado, perseguido, arruinado, impedido crecer socialmente, arrojados de su nación, etc. Dependiendo del comportamiento, de los poderes fácticos de la nación, así será el nivel de lealtad de los individuos, a no ser que a los individuos, se les haya inculcado artificialmente, en provecho de algunos pocos, los sentimientos de lealtad, hacia los que han producido los daños.

 

La lealtad con: Los más necesitados. Con las creencias religiosas. Con las opiniones políticas asumidas, etc. En otro artículo desarrollaré estos conceptos.

 

Cómo enseñar desde el hogar la lealtad a los hijos

 

  1. Demostrando comprensión cuando alguno de la familia, escuela o trabajo, reconoce sus propias culpas para no incriminar a los demás.
  2. Demostrando confianza a los hijos, familiares, amigos y compañeros para que consulten sus dudas, sin temor a represalias.
  3. Demostrando el cumplimiento de los acuerdos tácitos o explícitos en la familia, trabajo, estudios o sociedad.
  4. Demostrando de forma práctica a los hijos, amigos y compañeros de trabajo la forma para que sean confiables, confidentes y colaboradores.
  5. Demostrando lealtad a los principios religiosos, sociales y económicos.
  6. Demostrando lealtad entre los esposos y con los hijos, familiares y amigos.
  7. Demostrando lealtad y voluntarismo, para ayudar en las tareas de la casa, aportando cada uno sus máximas posibilidades, incluso antes de que los demás lo necesiten.
  8. Demostrando que cuando alguien ha dado algo bueno, la familia le debe mucho más que agradecimiento.
  9. Demostrando que se defiende, lo que se cree y en quien se cree.
  10. Demostrando que se puede ser leal, aunque se denuncie lo que está mal, a pesar de poder perder un amigo.

 

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Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

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