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Archivo para 30 junio 2012

La discreción e indiscreción en la familia

ESCUELA PARA PADRES

La discreción e indiscreción en la familia.

  • 10 Cuestiones que los padres tienen que enseñar a sus hijos sobre la discreción
  • 17 Cuestiones para enfrentarse a la indiscreción y evitarla
  • 10 Acciones que demuestran la virtud de la discreción en el mundo de la medida, de la mesura y de la oportunidad
  • 20 Sentencias sobre la virtud de la discreción

3,328 Palabras. Tiempo de lectura 12:00 minutos

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La discreción es la virtud de tener y demostrar la sensatez, para formarse un buen juicio y tener el  tacto para hablar u obrar. Actualmente es el escaso don social, de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad, utilizando la razón, el arbitrio,  la voluntad y el buen juicio, que debe alumbrar a los adultos, sin tasa, ni limitaciones. Se relaciona casi exclusivamente con el modo de comunicación, que se puede establecer entre dos partes.

La discreción es la práctica mediante la cual, determinado tipo de información, es mantenida en secreto o transmitida de manera prudente y cautelosa, de acuerdo solamente a la información que se solicite o lo que se deba comentar. Siempre según el criterio y formación particular, que supone la no transmisión de ciertos datos, debido a razones éticas y morales. Sirve para establecer vínculos de confianza entre las personas, evitando que se generen confusiones, entredichos y discusiones.

La indiscreción vende muy bien en los medios de comunicación, aunque la quieran disfrazar para quitarle hierro, con el nombre de “chisme”. La realidad es que ese “chisme”, puede hacer mucho daño, a pesar que divierta a algunos y aumente el número de lectores, oyentes o telespectadores. El “chisme” suele ser también propiciado y fomentado por los mismos artistas o personajes, aunque luego se vean envueltos en problemas de mala imagen, imposible de modificar. Así como se juzga y se mide a otros, se es medido y juzgado, por eso lo de los “chismes” de terceros, terminan casi siempre rebotando contras los que los lanzan o pregonan.

10 Cuestiones que los padres tienen que enseñar a sus hijos, sobre la discreción:

1.      En el vestir. No solamente en la forma y calidad de las ropas, mucho más importante es la discreción, en lo que deshonestamente se deja sentir a los demás, provocándoles malos pensamientos o acciones impúdicas, obscenas, indecentes, etc. Y esto se debe empezar desde los primeros años, para que se convierta en hábito.

2.      En hacer lo que se debe hacer. En no decir lo que no conviene decir, en no hablar de lo que no hay que hablar, en no querer oír lo que no tiene que oír, en no mirar lo que no tiene que mirar, en no preguntar lo que no debe preguntar, etc.

3.      En la cantidad, calidad y tiempos de comer y beber. Para la propia salud e incluso cuando se es invitado, pues si no se hacen las cosas discretamente, se puede correr el riesgo de enfermarse, perder el control mental por excederse, o quedar como un mal educado por abusar.

4.      En la forma de expresarse, pues la discreción puede evitar que los defectos de los demás, se conviertan en dominio público. “El que es indiscreto con los secretos ajenos es un traidor, pero el que revela los suyos, es un necio”.

5.      En la forma y fondo de hacer caridades o favores, de forma que no haya ostentaciones y que nadie pueda sentirse humillado. Lo que haga la mano derecha, que no se entere la mano izquierda.

6.      En las miradas, principalmente al otro sexo, pues dependiendo la indiscreción de un miramiento descarado y sin ningún recato, puede continuar con malos pensamientos y posteriormente, con actos deshonestos, sin que quepa la disculpa de la provocación.

7.      En los comentarios sobre otras personas o casos, que involucren determinadas situación privadas o graves. Todos el mundo tienen derecho, a que se le respete la fama y que esta no quede disminuida, alterada o manchada, simplemente por la falta de discreción de otras personas.

8.      En los signos externos de vida. Las grandes acciones, soportadas con la práctica de las virtudes y valores humanos, siempre se han hecho discretamente, sin alborotos ni campanadas. El bien hay que intentar hacerlo con mucha discreción, y a poder ser, que salga directamente de nuestra conciencia.

9.      En mantener secretos o confidencias familiares, profesionales o sociales privados e incluso cuando ya son públicos y notorios, principalmente porque si se propagaran, pudieran causar daños irreversibles a ellos mismo o a otros. A nadie hay que contarle las intimidades o problemas familiares. “La ropa sucia se lava dentro de la casa”.

10.   En su conducta personal o como grupo social ante familiares, amigos, colaboradores u otros segmentos de la sociedad, que sean menos favorecidos o diferentes. Sin presumir de signos externos de riqueza, prepotencia, pedanterías o presunciones. Es difícil, pero no imposible mantenerse con discreción, en la familia y sociedad. 

La virtud de la discreción en los padres, tiene que ser definida en función de la práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos, para asegurar lo más posible, la educación de sus hijos y la familia. Lo que conserven y dejen a los hijos, es lo que ellos dejarán a los suyos, que son también de los abuelos. 

Los padres bien informados y formados, son buenos padres, los otros dejan mucho que desear. No pueden enseñar contradictoriamente a sus hijos, a ser discretos en unas cosas e indiscretos en otras. Esta situación antagónica, sería incompatible con las relaciones familiares y sociales. Nadie debe tener esa dualidad de comportamiento. No van a poder ni saber elegir, en qué cosas debe tener una actitud u otra.

17 Cuestiones para enfrentarse a la indiscreción y evitarla:

1.      Piense con discreción y sinceridad, para que haya un adecuado clima de confianza con los hijos y así, puedan explicar sus intenciones, ideales, preocupaciones, problemas y alegrías.

2.      Piense cuando esté indignado, aunque sea justa la indignación, que en esas ocasiones, siempre se dice mucho más de lo que se debería decir y se puede caer, muy fácilmente, en la indiscreción.

3.      Piense cuando se sienta abrumado por los problemas y humillaciones, en los que le han metido, ser más discreto en lo sucesivo, debe tomarlo como un escarmiento.

4.      Piense discretamente, en no imponerse y en no coaccionar, para ayudar a que surja la comprensión y la sinceridad, que ayudarán a observar, reconocer y solucionar mejor los problemas, que se le presenten en la familia y en la sociedad.

5.      Piense en cómo enfrentarse al vicio de la indiscreción, cuando le sugieran que cuente algo, que no deba hacer o cuando crea, que con esa indiscreción va a tener “su minuto de fama”, en contra de las horas de daño, que le supondrán a otras personas.

6.      Piense en dar consejos discretamente y en el momento oportuno, sin ironías, bromas, ni burlas, evitando los momentos de ofuscación y pérdida de nervios, buscando siempre el tiempo apropiado para dialogar con sinceridad, confianza, calma, serenidad, respeto y cariño.

7.      Piense en no tener miedo a ser discreto. Si se esfuerza en intentarlo, siempre encontrará la forma eficaz de conseguirlo.

8.      Piense en que algunas veces, tendrá que ceder y discretamente, retirar lo dicho o hecho, pues no es conveniente ganar todas las batallas de la educación, cuando el objetivo final, es ganar esa difícil guerra, que es la educación familiar, en la práctica de las virtudes y valores humanos.

9.      Piense en ser congruente y con convicciones sólidas, razonando y actuando, con todo lo que ha aprendido, sobre la discreción y la indiscreción.

10.   Piense en ser muy discreto, con sus obras buenas pero sin ocultarlas, a no ser que sean para dar ejemplo o que puedan servir como ejemplo para otros. Traten de ahogar el mal, con la abundancia del bien.

11.   Piense lo que Vd. opinaría de las indiscreciones, si alguien contara algunas cosas de su estilo de vida, actual o pasada, de su negocio, de su vida laboral o familiar, que Vd. no quiere que se conozcan. Ver la paja en ojo ajeno y no ver una viga en el propio.

12.   Piense previamente las cosas dos veces y después no las haga, cuando crea que lo que va a decir, es una indiscreción.

13.   Piense que indiscreción, es sinónimo de debilidad, torpeza, desacierto, impertinencia, irreflexión, etc.

14.   Piense que la discreción es sinónimo de prudencia, sencillez, moderación, ponderación, recato, secreto, reserva, etc.

15.   Piense que opinaría, si esa indiscreción alguien la tiene con temas de sus padres, cónyuge, hijos, organizaciones religiosas, partido político, etc.

16.   Piense que una cosa es ser discreto y otra no querer callar ni debajo del agua, aunque se ahogue.

17.   Piense si su indiscreción, pudiera hacer daño al alguien, que le pudiera llevar a los tribunales y estos le castigaran con cárcel o dinero.

Los padres deben tener en cuenta, que sus hijos y la sociedad les están mirando continuamente y con ojos muy críticos, pues esperan de ellos, lo mejor de lo mejor. Por lo tanto tienen que ser conscientes, de la responsabilidad que tienen de hacer bien las cosas, para poder ser modelo de educación, ante propios y extraños.

La discreción debe ser un punto de referencia de los padres, para la educación de las futuras generaciones, hijos y nietos. Con su testimonio coherente y generoso, al practicar y enseñar esta virtud y valor humano, comunicarán a los hijos el gusto de lo arduo, el sentido de la disciplina, el valor de la honradez y la alegría del altruismo, impulsándoles a afrontar los problemas de la vida con mucho empeño y entusiasmo. Los hijos tienen necesidad, de que sus padres sean los lideres que les guíen, para que no se dejen llevar por lo que hagan y digan, los ídolos humanos que continuamente les presentan la sociedad, a través de los medios de comunicación.

Los padres deben enseñar muy claramente, el daño que se puede hacer si no se tiene discreción, a la hora de enviar o renviar fotografías, información o noticias, a través de los medios virtuales, pues hecho con indiscreción puede hacer mucho daño, la mayoría de las veces con resultados irreparables.

Lo padres deben enseñar que no es lógico, ser un día discreto y al día siguiente ser el parlanchín representante de los indiscretos. No se puede vivir con reacciones pendulares, entre la discreción y la indiscreción, tiene que haber una fuerte y consolidada coherencia, entre lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer, lo que está bien, dónde está el bien y lo que debe hacerse bien, lo que se piensa y lo que se hace. Cuando la conciencia moral de las personas, está anestesiada por el ruido externo de la sociedad, que preconiza la inhibición frente a las situaciones familiares y sociales, se pierde el concepto de la discreción y comienza el irreparable campo de la indiscreción, que imposibilita el mejorar las relaciones entre familiares, amigos y sociedad.

Debería haber una especie de detector de mentiras, que pudiera medir, previamente a nuestras decisiones, el grado de discreción e indiscreción de los comentarios, que se fueran a hacer. Así se evitarían, situaciones irreversibles como son las indiscreciones sacadas a la luz o pública, que después es imposible volverlas a tapar.

Los padres tienen que enseñar a los hijos, a ser arquitectos de sus propias decisiones. Pero solamente podrán enseñar a construirlas bien, cuando ellos sean ejemplos vivos de la discreción. No vaya a ser que los hijos les estén sorprendiendo, continuamente, en indiscreciones imprudentes.

            Los padres deben profundizar en la educación de los hijos y enseñarles, entre otras virtudes, la de la discreción, que hoy en el ambiente actual, no es muy usual practicarla. Una de las pruebas de la discreción de los padres, es que jamás deberán contar a nadie, a no ser por motivos muy graves, las confidencias serias, que les hagan los hijos.

            La discreción en los padres se demuestra también, en el saber escuchar a los hijos con paciencia, cariño, atención y empatía. Para que los hijos puedan tener ideas inteligentes, los indecisos sepan inmediatamente decir lo que quieren, los tímidos se sientan libres, sin ataduras y valerosos, los agobiados por sus cuestiones, se sientan confiados y alegres y los infelices o tristes, descubran que son importantes para los padres.

            Ser discreto, no es ser hipócrita, farsante, ni mentiroso, al contrario, es una virtud que proviene de haber estado acostumbrado a hacerlo, hasta convertirlo en un hábito. Posteriormente se practica sin ningún esfuerzo y se hace de manera natural, como todas las virtudes, una vez que están bien consolidadas en el comportamiento, preocupándose por los demás, intentando ser agradable.

Los padres deben saber, que sus hijos tienen gérmenes y presiones familiares y sociales de buenas y malas tendencias, y que cuando sean mayores, cada cual, será responsable en la medida en que permitan a estas tendencias, adueñarse de su persona. Ser discreto no es sólo cuestión de dominio de carácter. Requiere sobre todo, deseo de aprender a serlo, deseo de enriquecerse con las aportaciones de los demás.

Los padres deben inculcar a sus hijos, que un complemento de la virtud de la discreción, está en que sean de cualidades corrientes y apariencias modestas y siempre perseverantes y leales en la amistad, que contagian a su alrededor alegría y serenidad, para que su vida parezca a los demás, como una luz, como una claridad, como un estímulo. Pero ese brillo y esa luz, solamente se consiguen después de muchos años de esfuerzo, para ser discreto. No se trata de una virtud, que viene de nacimiento, depende de la educación que se ha recibido y del esfuerzo de cada uno, pues todos somos responsables. Ahí está el modelar la tendencia de los niños a la discreción, a no llevar “cuentos” sobre cosas que otros hacen, pues eso les crea la enemistad de sus amiguitos, incluso el bullying.

Algunos hijos mientras escuchan, están pensando en las respuestas que van a dar, por lo tanto, no escuchan plenamente lo que les dicen sus padres. Pero hay otros que escuchan de verdad, con atención y con verdadero deseo de comprender y aprender, sin dejarse arrastrar por el inmoderado afán de hablar o de rebatir lo que oyen. Estos son los que saben escuchar de verdad y se hacen cada vez más valiosos, haciendo que la persona que les habla, se sienta también más valorada y querida.

10 Acciones que demuestran la virtud de la discreción en el mundo de la medida, de la mesura y de la oportunidad:

1.      Discreción es actuar noble y educadamente en el juzgar, en el obrar, en el hablar, en el mirar, en la practica de la humildad, en el saber escuchar, en mantener un carácter  simpático y agradable, etc.

2.      Discreción es hacer o no hacer lo que sea más conveniente, para el buen comportamiento familiar y social, no lo que más guste, incluyendo el decir o no decir, el callar de lo que no se debe hablar, en no enjuiciar lo que no incumbe, en escribir sobre lo que no se debe escribir, etc.

3.      Discreción es llevar un estilo de vida sobrio y moderado, evitando los excesos en todos los órdenes, incluyendo el lenguaje y los gestos peyorativos. Lo que hoy se define como “perfil bajo”.

4.      Discreción es no divulgar las intimidades, mezquindades, defectos, miserias, debilidades, vulgaridades y ordinarieces de las personas, aunque algunas se empeñen en mostrarlos, a través de los medios de comunicación.

5.      Discreción es no hacer comentarios que irriten, incomoden o violenten a otros.

6.      Discreción es no hacer preguntas inoportunas o que pudieran llevar a respuestas indiscretas, ya que las consecuencias de las indiscreciones, pueden tener resultados irreparables, tanto en personas adultas, como en niños.

7.      Discreción es no llamar la atención, en la manera de comportarse, cuidando los gestos, posturas, palabras inapropiadas, vestimentas, maquillajes, etc.

8.      Discreción es practicarla continuamente, en la forma de hablar y actuar a tiempo, y con medida del tiempo.

9.      Discreción es procurar entonar con el ambiente familiar y social, más que sobresalir en él, con afán de un protagonismo ridículo, que es la indiscreción que ridiculiza, expone y desfigura tanto a las personas.

10.   Discreción es realizar las acciones con delicadeza, fineza y prudencia.

11.   Discreción es saber proteger y no violentar, las intimidades de la vida propia o de la ajena, que pueden ser desde secretos, frustraciones, miedos, insatisfacciones, hasta deseos y ambiciones.

Padres, eviten que sus hijos se sientan traicionados, si Vds. revelan indiscretamente las confidencias secretas, que les han hecho, en base a la sinceridad y confianza filial. Algunas veces los padres por vanagloria, hipocresía, deslealtad o por no ser menos que otros, cuentan cosas familiares, que tendrían que haber quedado, dentro de las paredes del hogar.

20 Sentencias sobre la virtud de la discreción:

1.      ¿De que sirve ser indiscreto, si se llena uno de pesar y luego hay que ir a disculparse, discretamente, para quitar el remordimiento?

2.      Callando es como se aprende a oír, oyendo es como se aprende a hablar y hablando se aprende a callar.

3.      Como pretendes que otro guarde tu secreto, si tú mismo, al confiárselo, no lo has sabido guardar.

4.      Corregir con discreción, para que nadie más se entere.

5.      La discreción es no decir más, de lo que haga falta, a quien haga falta y cuando haga falta.

6.      La discreción es tener más, que lo se muestra y hablar menos, de los que se sabe.

7.      La discreción es una virtud, que en determinados grupos sociales, no tiene cabida, pues están llenos de patrañas, embustes, calumnias y chismes.

8.      La discreción es una virtud, sin la cual es imposible practicar las otras.

9.      La discreción está íntimamente relacionada, con el silencio de las personas, parcas en palabras y largas en hechos.

10.   La discreción, aunque no la comprendan, es naturalidad y delicadeza. La indiscreción esta llena de egoísmo e incomprensiones.

11.   La indiscreción consume muchas energías: En cómo hacerla, en cómo arreglar lo hecho mal y en cómo quitar. el mal sabor de boca de lo hecho.

12.   La mejor fuente de información, son las personas que han prometido no contárselo a otros.

13.   La verdadera discreción no es triste, antipática y aburrida, sino extremadamente alegre.

14.   Lo que no quieras que se sepa, no lo digas a nadie.

15.   Los charlatanes son los hombres más discretos: hablan y hablan y no dicen nada.

16.   Parecer discreto, vale tanto como entender una cosa, y es mucho más fácil.

17.   Quien no puede guardar sus pensamientos dentro de sí, no será capaz de guardar los de los demás.

18.   Se discreto contando las cosas a tu amigo, para que este, no las pueda contar a sus amigos.

19.   Si no quieres que se sepa, no lo hagas.

20.   Te arrepentirás menos veces por haber sido discreto, que por haber sido indiscreto.

La discreción debe afinarse muchísimo, cuando se trata de corregir a los hijos. Hay que poner por delante, los criterios imprescindibles de la educación familiar, como son el amor, la comprensión y la inteligencia. La corrección indiscreta, dura, implacable o drástica, pierde toda eficacia. Puede ser una falta que descalifica a los padres y pierde efectividad ante los hijos.

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El vicio del juego (ludopatía) y su influencia en la familia

ESCUELA PARA PADRES

El vicio del juego (ludopatía) y su influencia en la familia.

  • 13 Frases comunes de los jugadores, aspirantes a ludópatas
  • 22 Situaciones indicadoras, de que ya se ha consolidado el vicio del juego o la ludopatía
  • ¿Qué es la ludopatía?
  • Los casinos, lotería del Estado y juegos de azar

3,373 Palabras. Tiempo de lectura 12:00 minutos

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            Cuando el juego, sea de azar, de suerte, de habilidades o una mezcla de ambas, se convierte en vicio y conlleva dinero, se denomina ludopatía, que es una enfermedad de naturaleza progresiva y contaminante, incluso si los resultados del juego de ganar o perder, no dependen de la habilidad o destreza del jugador. Pasa de ser un ejercicio o juego recreativo sometido a reglas, a convertirse en una adicción patológica, muy difícil de suprimir.

            Es muy diferente el tipo de juegos de mesa o similares, que se realizan en familia, para entretener y enseñar a los hijos las reglas de los juegos y las destrezas e imaginación necesarias, practicando las virtudes de aceptación, conformidad y humildad, cuando pierden o ganan.

            En época de crisis económica y social, es cuando más abundan los jugadores desesperados o ludópatas, que son convencidos que jugando, incluso solamente un poco de dinero, se van a hacer ricos inmediatamente y sin ningún esfuerzo, y que los beneficios obtenidos son para mejorar las escuelas, la asistencia social, etc. Esas propagandas engañosas, son para que los jugadores sean vean mentalmente liberados, de un posible remordimientos de conciencia.

Desde el mismo Estado se fomenta el vicio del juego, pues es una manera de que los ciudadanos poco formados, paguen impuestos voluntariamente. Para eso están las loterías en sus múltiples variantes. Las apuestas en los casinos con sus ruletas, juegos de naipes, dados, etc. Mas las apuestas en quinielas de futbol, las carreras de caballos, de perros, de deportes y un largo etc.

            En la familia que entra el vicio del juego, comienza una carrera sin fin, hasta que le llega la ruina económica y la degeneración moral y social. El juego con dinero no tiene final, el que juega siempre pierde, a la larga o a la corta. Es un vicio que atrapa, como si fuera el vicio de las drogas. Hace falta tener una enorme fuerza de voluntad, para salirse de la ludopatía. Todos los ludópatas creen que ellos van a dominar a la ruleta, a los naipes, a los dados, etc.

13 Frases comunes de los jugadores aspirantes a ludópatas:

1.      Además si pierdo hoy, puedo pagar mañana o en pequeños plazos.

2.      Casi todos mis amigos van al casino y a mi me da vergüenza, que me digan que soy un tacaño o que no voy, porque mi cónyuge no me deja ir.

3.      He hecho mis cuentas y nunca salgo perdiendo. Algunas veces, solamente pierdo un poquito.

4.      Me dicen que los beneficios son para obras de caridad.

5.      Me lo paso muy bien, por muy poco dinero o gratis, almuerzo, veo un espectáculo y me divierto.

6.      Nadie se va a enterar, pues ese dinero es mio y me lo puedo gastar cuando quiera, como quiera y donde quiera. A mi cónyuge ya le doy lo suficiente para que mantenga la familia.

7.      No me importa que me digan, que con mi presencia en los casinos y mi dinero, estoy contribuyendo al posible lavado de dinero, de los narcotraficantes o del crimen organizado.

8.      No tengo porque dar cuentas a mis hijos y a mi cónyuge, dónde gasto el dinero, al fin y al cabo, lo gano yo.

9.      Quiero demostrar a esos ignorantes del casino y a mis amigos, que yo se jugar mejor que ellos y que les voy a ganar.

10.   Tengo el control y la fuerza de voluntad suficiente, para dejarlo cuando quiera.

11.   Todos no pueden permitirse el lujo, de jugar continuamente y yo si puedo.

12.   Total si solamente es jugar un poco, cuando yo quiero o veo que pierdo, me retiro.

13.   Y si me hago rico ¿Qué?

            La ludopatía no tiene, como otros vicios, un límite fisiológico en su práctica, donde llega un momento que, físicamente, los viciosos ya no pueden consumir más drogas o más alcohol, puesto que se marean, enferman o les faltan fuerza para continuar. Pero el ludópata nunca se cansa, pues mientras tenga dinero o capacidad de crédito, puede seguir jugando hasta que pierda todo el patrimonio presente y futuro de la familia, y dejarla en la más grave de las miserias.

            Padres, tengan mucha precaución cuando alguien les sugiera o invite, a visitar un casino y les propongan jugar un poco. Ese poco, podría llegar a ser el inicio de un camino sin retorno, hacia la ludopatía. La industria del juego, ya se encarga de ofrecer gratis, incluso dinero para jugar y que así pruebe y se quede enredado y seducido en el juego, además de cupones para comidas, apuestas, bebidas, espectáculos, etc. que le guste a sus futuras victimas y se enganchen, a poder ser irreversiblemente, en jugar todo lo que puedan o tengan. La industria del juego, sea privada o del Estado, se instala para el beneficio de unos pocos, en el detrimento de muchos, generando graves consecuencias personales.

            Padres, sus hijos les están mirando, con una lupa de aumento todo lo que Vds. hagan. Si les ven asistir a los casinos, a sitios de juegos, jugar loterías, etc. tendrán grandes dudas, en discernir si tienen que hacer lo que Vds. les dicen, o lo que Vds. hacen. El mejor ejemplo que pueden dar a sus hijos, es no asistir jamás a esos sitios, por mucho que les apetezca visitarlos. Además de explicarles que uno de los principales motivos es, el “no caer en la tentación” alejándose del peligro de ella.

            Hay algunas personas enfermas de ese vicio, que estando en el proceso voluntario de querer curarse, tiene el coraje de pedir a los casinos y centros de apuestas, que no les dejen ni entrar, ni mucho menos jugar. Es muy difícil mantener esa postura, pues la publicidad que desarrolla la industria del juego es legal y está a todas horas, fomentando que las personas jueguen continuamente, bajo la promesa de que posible, alguien se haga rico. Cuando la realidad es que en los juegos, los únicos que se hacen ricos son los propietarios, los operadores, los que los autorizan y los que los patrocinan.

            Los padres tienen que dar muy buen ejemplo a los hijos, enseñándoles a que nunca, deben jugar intermediando dinero. No vale decirles que pueden hacerlo, aunque nada más sea en cantidades pequeñas y que tengan control de lo que hacen. Ese control el muy difícil tenerlo, por no decir imposible, ya que la tentación humana, de hacerse rico o de ganar dinero sin esfuerzo, es muy grande. Uno de los problemas frecuentes es, cuando en la primera ocasión del juego se gana, poco o mucho. Esa es la puerta por la que pueda entrar el vicio del juego, pensando que todo va a ser tan fácil, como en esa ocasión. Es preferible que la primera vez se pierda lo jugado, para que se quiten las ganas de seguir jugando.

Algunos padres incluso inducen o permiten que para divertirse, los hijos jueguen pequeñas cantidades en los casinos o lugares de juegos, para que “prueben suerte”, pensando que eso no les va a hacer daño, sin darse cuenta, que lo que los padres consideran pequeñas cantidades, para los hijos sean grandes cantidades y en ocasiones, se juegan todo lo que tienen. Esto les crea frustraciones, que les pueden servir de enseñanza o les crea un hábito, que les aficiona al juego y a las apuestas colectivas.

            El extremo del peligro del juego, supone jugar a “la ruleta rusa” donde el juego puede terminar en muerte. Ahí si se pierde, no valen los arrepentimientos, ni las revanchas, ni las nuevas oportunidades, para resarcirse de lo perdido. En ese juego cuando se pierde, no hay marcha atrás.

            La ludopatía de los jóvenes, con las maquinas de video juegos y las otras pantallas electrónicas. Ese vicio del juego o de la presencia ante las pantallas, les trae consecuencias graves, pues aunque no les quita el dinero, les quieta su precioso tiempo, que es mucho mas importante y necesario para su educación, que el poco o mucho dinero que un joven podría tener.

La ludopatía es un vicio, aunque algunos la denominan enfermedad, para quitarles la responsabilidad a los jugadores compulsivos. Intentan que los programas de curación de la ludopatía, sean pagados por las empresas aseguradoras, lo que supondría que esos costos serian repercutidos entre todos los asegurados. Quitar otro vicio voluntario de la sociedad, con el dinero de todos. Otra muestra de la continua tiranía de las minorías.

Hay algunas banderas rojas, que indican el principio del problema real del vicio del juego. La ludopatía, aunque todavía no haya sido clasificada como enfermedad, siempre comporta consecuencias familiares, matrimoniales, laborales, de salud y sociales.

Los ludópatas confunden el deseo, de ganar mucho y rápidamente, para hacer se ricos, con la realidad de perder siempre, para hacerse pobres indefectiblemente. Tienen que hacer una valoración honesta de su propia conducta y de lo que sienten, cuando juegan compulsivamente, analizando como cambian sus hábitos en su vida personal, familiar y social. El vicio del juego produce unos efectos muy graves, contra las personas y las familias, especialmente las pobres o menos afortunados.

Entre los síntomas que suelen tener los ludópatas, como en casi todas las adicciones, sobresalen los de alejarse de la familia y de los amigos honrados, no dominar las frecuentes acciones violentas, irascibles o furiosas, asumir riesgos físicos, hacer apuestas o negocios financieros, de dudosa o nula procedencia, rodearse de personajes siniestros, que tienen los mismos o similares vicios, consumir sustancias prohibidas.

Es muy diferente el entretenimiento, que puede suponer el juego moderado, con las pantallas electrónicas, que incluso en algunos casos, son simplemente juegos de destreza que aumentan, fomentan y consolidan la inteligencia, desarrollan los reflejos y conllevan satisfacciones, únicamente como diversión. Si estos juegos electrónicos se convierten en adicciones, que consumen el tiempo y las energías, que los hijos deberían emplear en otras cosas mas productivas, o tienen por medio apuestas económicas o de otros conceptos, la cosa cambia y puede convertirse muy fácilmente en ludopatía.

La ludopatía es la adicción enfermiza, al impulso irreprimible de jugar, siendo o no consciente de sus consecuencias y del deseo de evitarlo. Se considera un trastorno del control de los impulsos, que también incluyen la cleptomanía, piromanía y tricotilomanía. Es similar a las adicciones de vigorexia, anorexia, bulimia, alcohol y drogas, ninfomanía. Estas enfermedades o vicios, Requieren en primer lugar, darse cuenta de que existe un problema importante y en segundo lugar, hacer un esfuerzo para ponerse en manos de los profesionales, con el fin de que les ayuden a curarse.

22 Situaciones indicadoras de que ya se ha consolidado el vicio del juego o la ludopatía:

Cuando los ludópatas:

1.      Arriesgan sus oportunidades de crecimiento, mejora y consolidación profesional, familiar o social, por seguir jugando.

2.      Aumentan considerablemente el número de sus divorcios.

3.      Contraen enfermedades como la depresión, el estrés, la ansiedad, los ataques cardiacos, el TDAH o síndrome de atención, incluso llegando a pensar en el suicidio, etc.

4.      Dejan de pensar y actuar de manera eficaz, hasta que incluso por desesperación o casualidad, descubre su insolvencia o acumulación de deudas.

5.      Intentan recuperar las pérdidas del juego con más juego, iniciando una cadena de deudas, que siempre terminan en tragedia.

6.      Llegan a negar incluso con violencia, su participación en los juegos.

7.      Mienten, negando o disminuyendo las veces y cantidades que ha jugado, para intentar ocultar o engañar a su familia, consejeros, médicos y amigos.

8.      Necesitan aumentar cada vez más, la cantidad a jugar y la frecuencia, para cubrir las emociones que le producen su vicio, por lo que va alejándose de la posibilidad de su curación.

9.      No quieren asistir a los grupos de autoayuda, como son los que dan consejos a jugadores y familiares, afectados por ludopatía:  ASOCIACIÓN DE JUGADORES ANÓNIMOS DE ESPAÑA – JA o LUDOPATIA.ORG o LUDOPATIA.CAT

10.   Ocultan a la familia los ingresos que obtienen en su trabajo, para que no les puedan controlar lo que gastan en el juego.

11.   Pierden el control de su conciencia, sobre las propias intenciones de controlar su vicio.

12.   Pierden el control sobre si mismo, al intentar sin éxito, reducir o salirse del vicio del juego.

13.   Presentan signos o síndromes de abstinencia, inquietud o irritabilidad, asociada con el haber dejado o reducido el vicio del juego.

14.   Recurren a soluciones desesperadas y peligrosas para pagar sus deudas, jugando mayores cantidades, apuestas más altas cada vez, juegos de mayores riesgos, de más rapidez, robando o pidiendo nuevos créditos a usureros sin escrúpulos, lo que aumenta los riesgos físicos, mentales y familiares.

15.   Se dejan arrastrar con más facilidad y sin poner resistencia, ante las presiones de los amigos, profesionales del juego o de la publicidad, que les incitan a participar en cualquier tipo de juego, con tal de satisfacer su vicio.

16.   Se incapacitan para responder a los impulsos, de intentar recuperarse de su vicio.

17.   Sienten grandes preocupaciones sobre el juego, manifestadas en pensamientos frecuentes, fantasías o sueños, sobre sus experiencias pasadas, que incluso extrapola al futuro.

18.   Siguen jugando para evadirse de sus problemas, creyendo que así van a mejorar su estado de ánimo.

19.   Tienen que recurrir a familiares o amigos a los que posiblemente también les arruinarán, pues es imposible que les devuelvan los continuos préstamos.

20.   Tratan de estar en ambientes ludópatas e intentan inculcar el vicio del juego a otras personas, para sentirse acompañados y para auto justificarse, pensando que a otros también les gusta.

21.   Utilizan el vicio del juego, para refugiarse y huir de los problemas cotidianos o eventos vitales, y así no tenerse que enfrentar, a la realidad de su vicio.

22.   Violan la ley, cometiendo actos ilegales o inmorales, para continuar con el vicio del juego o para recuperar o pagar las pérdidas.

Los padres son la sal de la tierra para los hijos, pero cuando la sal, voluntariamente, la vuelven sosa, nadie les va a dar la que necesitan, para vivir ellos y para enseñar a vivir a sus hijos. La educación que dan los padres a los hijos, es como cuando se enciende una luz para alumbrarles sus vidas. Ningún padre quiere encender la luz de la educación y meterla debajo de la cama o predicar en el desierto, de la indiferencia e incomprensión. Los padres tienen que poner muy alta esa luz, para que alumbre el camino, que sus hijos tienen que seguir en sus vidas. La luz de la educación, es el símbolo de la fuerza y estabilidad que les ilumina y les da brillo y esplendor, produciéndoles la autentica felicidad, que llevan los bien educados en las virtudes y valores humanos.

Los padres no tienen que tener miedo quedarse solos por decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad a sus hijos, aunque ésta a veces sea molesta y desenmascare cosas ocultas, pues el jugador sueña con un golpe de suerte, esa fantasía irreal de ganar dinero sin esfuerzo, cae en la vorágine del no saber parar. Y eso al final, termina dañando a los más vulnerables.

El séptimo Mandamiento de la Ley de Dios, dice claramente “No perjudicar al prójimo en sus bienes”. Ahí entra de lleno el vicio del y la ludopatía en los juegos de azar, naipes, apuestas, loterías, etc. aunque no sean en sí mismos, contrarios a la justicia. No obstante, resultan moralmente inaceptables, cuando privan a la persona de lo que le es necesario, para atender a sus necesidades o las de los demás. La pasión del juego corre peligro, de convertirse en una grave servidumbre. Apostar injustamente o hacer trampas en los juegos, constituye una materia grave, a no ser que el daño infligido sea tan leve, que quien lo padece, no pueda razonablemente considerarlo significativo.

Periódicamente aparecen grupos de presión política y económica, en determinadas ciudades, que intentan convencer a la población y a sus representantes, sobre las ventajas de instalar en ellas, actividades relacionadas con los juegos, como son los casinos, barcos casinos, amarrados en la orilla u operativos en las cercanas aguas internacionales, actividades satélites más o menos ilegales o permitidas. Pero el fin no justifica los medios para conseguirlo, ya que estos casinos o sistemas de juegos, conllevan en su entrono, una gran podredumbre social, con actividades que rompen y arruinan a las familias, aumenta la pobreza, el crimen y la adicción a otros vicios, a pesar de su señuelo como atractivo disfraz de la creación de empleos, recaudación de impuestos, atracción del turismo, etc.

Algunas organizaciones religiosas, no se dan cuenta o no se la quieren dar, del daño que hacen a sus feligreses, cuando organizan juegos de azar y viajes gratuitos o casi gratuitos, a los casinos u organizan juegos de azar, con la sutileza de decir que son con fines caritativos. Para algunos, esa recomendación a jugar o visitar los casinos, es el principio de una iniciación al vicio del juego, y hubieran pasado muy bien sin tenerla, y mucho mejor si ésta no hubiera sido patrocinada por su iglesia o con el beneplácito de ella. Una institución religiosa no debe cooperar, ni por activa ni por pasiva, con la industria del juego, que explota a los más débiles y vulnerables, ni siquiera si obtiene unos beneficios económicos, porque el fin no justifica los medios.

Los padres no se deben olvidar de su responsabilidad moral y material, cuando incluso con su sola presencia, en esos lugares relacionados con el juego o con sus actividades inmorales y contaminantes, o incluso con pequeñas cantidades apostadas, están contribuyendo a que exista esa industria inmoral, permitiendo que su mal ejemplo, se transmita a los hijos en proceso de formación de las virtudes y valores humanos, como la austeridad, la generosidad, el sacrificio, la honradez, la dedicación, etc. ¿Cómo se le puede hablar a los hijos de la práctica de esos valores, si los padres tienen el vicio del juego?

La adicción al juego, es mucho más sutil que la adicción a las drogas, que muy pronto dejan señales bastante evidentes. Cuando se descubre la adicción al juego, suele ser muy tarde, pues ya ha hecho desaparecer grandes cantidades del dinero familiar y se han producido deudas importantes. Una modalidad muy peligrosa, es el juego a través del Internet, que aparentemente deja pocos rastros de lo gastado, a no ser que los cónyuges tengan un buen control del gasto con las tarjetas de crédito, de ellos mismos y de los hijos.

El dinero del juego contamina a los niños y los jóvenes, cuando estos crecen en su entorno físico. También contamina a la sociedad, a los servidores públicos y a las instituciones, cuando iglesias, colegios y asociaciones, con una total falta de ética, se implican en los beneficios y en la publicidad de los casinos y estos vía impuestos o donaciones, financian servicios públicos o municipales, que de otra forma no existirían, tales como pistas deportivas, bibliotecas, ordenadores, etc.. Todo financiado con el vicio del juego de los más pobres, que son los que tienen más riesgo de convertirse, en jugadores compulsivos y ludópatas.

En la adicción al juego, (ludopatía) como en todas las adicciones de vigorexia, anorexia, bulimia, alcohol, drogas, ninfomanía, cleptomanía, piromanía, etc. se entra muy fácilmente, casi “jugando”, pero es muy difícil salir, a no ser que sea arruinado económicamente o bajo un plan muy serio de rehabilitación, lleno de buena voluntad y compromiso de cambio.

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La virtud de la Fortaleza enseñada a los hijos

ESCUELA PARA PADRES

La virtud de la Fortaleza enseñada a los hijos.

  • 20 Características de la virtud de la Fortaleza
  • 7 Opiniones para practicar en familia la virtud de la Fortaleza
  • 11 Ideas para fomentar la virtud de la Fortaleza en la familia
  • 13 Sentencias sobre la virtud de la Fortaleza

2,674 Palabras. Tiempo de lectura 10:00 minutos

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La virtud cardinal de la Fortaleza, consiste en vencer la cobardía y la  vergüenza y huir con fuerza y vigor de la temeridad. Da valor al alma, para poder afrontar con coraje y vigor los riesgos, moderando el ímpetu de la audacia, siempre manteniéndose en la recta razón en el obrar. Reafirma la resolución, de resistir a las malas tentaciones y de superar los obstáculos morales familiares, sociales y profesionales. Hace capaz de vencer el temor, incluso la muerte, y hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida, por defender una causa justa. Lo contrario de Fortaleza es, debilidad o flaqueza.

La virtud de la Fortaleza va mucho más allá, que el decir “sí” o “no”. Está relacionada con el hacer o no hacer, con el decir o no decir, con el enfrentarse o seguir la corriente. Las personas fuertes, se enfrentan a las situaciones, ejerciendo la virtud de la Fortaleza. Si tienen la razón y el convencimiento, no temen enfrentarse a los problemas.  Una frase centenaria dice “Llora como mujer, lo que no has sabido defender con la Fortaleza de un hombre”. Aunque llorar es gratis y no tiene impuestos, no supone que disminuya la virtud de la Fortaleza, pero si se llora en la noche, porque no hay sol ni luna, las lágrimas no permiten ver las maravillosas estrellas.

Las virtudes cardinales son: La Fortaleza, la prudencia, la justicia y la templanza. Todas las demás se agrupan a ellas. Los siete dones del Espíritu Santo son: Fortaleza, sabiduría, inteligencia, consejo, ciencia, piedad y temor de Dios.

Virtudes derivadas de la Fortaleza

  • La Magnanimidad, que ejecuta acciones generosas e intrépidas.
  • La Paciencia, que sufre con alegría religiosa las contradicciones, los padecimientos y las desgracias.
  • La Constancia, que persevera en la tarea comenzada y en la firmeza de vencer las dificultades, sin caer en la terquedad.

Vicios opuestos a la Fortaleza:

Por defecto:

  • La timidez, y la cobardía, que no osa emprender nada.
    La desgana, que se cansa de todo.
    El respeto humano, que hace que se dejen de cumplir las obligaciones religiosas, por miedo del qué dirán.

Por exceso:

  • La temeridad, que sin ninguna necesidad se expone al peligro y a la muerte. Es más bien una prueba de soberbia que de coraje.

            Para practicar la virtud de la Fortaleza en la familia, y después enseñarla a ejercer a los hijos, hace falta saber elegir bien, entre lo fácil y lo difícil. Practicar lo dificultoso, no tiene que producir miedo entre los hijos, si estos han sido bien educados dentro de la familia.

Fomentar la virtud de la Fortaleza en los hijos, supone ayudarles a que sean fuertes en su forma de vida, actividades y decisiones cotidianas, relacionadas con la formación de su carácter. Les asegura en las dificultades, la firmeza y la constancia en la práctica del bien, llegando incluso a la capacidad de aceptar, el eventual sacrificio de la propia vida por una causa justa.

20 Características de la virtud de la Fortaleza:

1.      La Fortaleza acrecienta la paciencia, aumenta el sosiego y neutraliza la ansiedad y la desesperación.

2.      La Fortaleza ayuda a complementar la generosidad, sin dejarse llevar por actitudes manipuladoras de otros, por muy cómodas de cumplir que parezcan, o incluso sin sopesarlas mucho.

3.      La Fortaleza ayuda a hacer el esfuerzo, para no dejarse llevar por los cánticos egoístas de la sociedad, que invitan continuamente a consumir, mucho más que lo necesario. También permite conocer lo que cuestan las cosas, para evitar caer en la trampa del gasto compulsivo, hacia la inmediata satisfacción.

4.      La Fortaleza ayuda a mejorar el carácter de los hijos, a que sobrevivan en el ambiente que les rodea, a superar las adversidades y a perfeccionar, sus futuras actuaciones en la vida y así poder obtener éxitos, personales y colectivos.

5.      La Fortaleza ayuda a no perder las batallas de la vida diaria, demostrándola cuando tiene que tomar decisiones con la certeza de que está haciendo las cosas soportadas en un carácter bien formado.

6.      La Fortaleza ayuda a sobreponerse de las adversidades y ataque sociales o políticos, que influyen negativamente en el conjunto familiar, ayudando a resolver o mitigar los problemas emocionales y de autoestima, incluyendo los relacionados con la situación económica y la salud física.

7.      La Fortaleza bien afianzada, permite a los padres y a los hijos, examinar y dialogar sobre las acciones u omisiones educativas, que voluntaria o involuntariamente estén realizando, y llegar a acuerdos, para mejorar la convivencia en los puntos de fricción.

8.      La Fortaleza de los padres, la transmiten con valentía a los hijos, al comprometerse seria y profundamente, en la educación y formación de la familia.

9.      La Fortaleza de los padres, produce una enorme seguridad y armonía familiar, donde los hijos ven y sienten, que no hay ni violencia, gritos, ni peleas y sí mucho amor, respeto, educación y ayudas mutuas.

10. La Fortaleza debe ser practicada con la humildad suficiente, para comprender la situación de los demás y no, desde la propia  visión personal.

11. La Fortaleza en los voluntariados, cuando está acompañada del ejercicio de la virtud de la Caridad, produce la alegría del deber cumplido, incluso aunque no tengan premios visibles y sean muchas las frustraciones originadas.

12. La Fortaleza es clave, para tener éxito en los estudios, en el trabajo y en la familia, incluyendo la forma de poder enfrentarse, a los avatares de la vida.

13. La Fortaleza es el perfecto complemento para reforzar la perseverancia, en la búsqueda sin desfallecimiento, de lo que verdaderamente es bueno, y desechar lo que es malo.

14. La Fortaleza es indispensable, para afrontar los cambios que la sociedad continuamente somete a los ciudadanos, con situaciones obligatorias, principalmente en las épocas de crisis. Los que la practican voluntariamente, tienen más oportunidades de salir fortalecidos y aumentar su progreso personal, familiar y social.

15. La Fortaleza forma un carácter recto, maduro y fuerte, que permite analizar y en su caso sustentar, las decisiones o principios sólidamente adquiridos, sin temor a que pudieran ser disentidos, criticados o ridiculizados.

16. La Fortaleza permite elegir, entre lo débil y lo fuerte, de cada uno de la familia, para la toma de las decisiones y actividades colectivas. Así no se producen falsas aceptaciones, desprecios, ni malos humores.

17. La Fortaleza permite estar en pleno acuerdo y satisfacción, con el cuerpo, la mente y el espíritu, desterrando o superando, las malas tentaciones e inclinaciones, que la sociedad ofrece de forma dañina.

18. La Fortaleza permite practicar la resiliencia, que es la capacidad de asumir con fuerza y flexibilidad, situaciones límites y adversidades personales, familiares y sociales y sobreponerse a ellas.

19. La Fortaleza sirve para enfrentarse y sobreponerse, ante una posible descomposición familiar e impermeabilizarse, ante las graves consecuencias, que puedan contaminar a las siguientes generaciones, rechazando las malas situaciones familiares y haciendo el esfuerzo, para que no se repita en el futuro.

20. La Fortaleza soporta la entereza y la honradez, para tomar decisiones importantes en el seno de la familia, sin dejarse llevar por las tentaciones, que los medios de comunicación intentan desorientar a los padres y a los hijos. 

La actual “inflación de palabrerías”, consistente en hablar o escribir demasiado, para decir muy poco. Se necesita tener la Fortaleza de “Cantar las cuarenta” cuando es necesario, que los demás lo entiendan. Las palabras escritas o habladas, tienen que tener mucha más Fortaleza que el silencio. “El que calla, otorga” es muy inconsistente, con la verdadera necesidad de educar, en la práctica y ejemplo de las virtudes y valores humanos, sobre todo, en los casos en que sea necesario aplicar la Fortaleza y el conocimiento, para pregonar la verdad.

La virtud de la Fortaleza, se puede enfocar en dos principales avenidas: Resistir y acometer. Hay que ser muy fuerte y estar muy bien preparados, para no dejarse llevar por los ataques que la sociedad, quiere imponer a todos, hasta conseguir el dominio total de la sociedad.  La sociedad tiene muchos más medios, para influir en las familias, pero estas tienen que tener más y mejores armas, para defenderse. Las familias tienen la obligación de prepararse, para acometer la educación de los hijos, según el compromiso que adquirieron con ellos al nacer. Incluso extender ese compromiso, al resto de la sociedad.

La virtud de la Fortaleza, para poderla enseñar a practicarla a los hijos, tiene que estar muy bien afirmada en la conciencia de los padres. Ellos tienen que ser muy fuertes de mente, conciencia y hechos, para saber distinguir claramente, lo que es bueno y lo que es malo, y así poder actuar, según lo que les dicte la conciencia y no lo que les dicte la sociedad. En la educación familiar no caben los tibios, ni los que no se enteran o no quieren enterarse, de lo que hacen ellos o sus hijos, ni de lo que sucede a su alrededor. Si los padres no son fuertes, no podrán prevenir o solucionar, los problemas de los hijos.

7 Opiniones para practicar en familia la virtud de la Fortaleza. No se puede enseñar a practicarla, si continuamente se intenta evitar, que los hijos realicen esfuerzos que les supongan sacrificios. Los hijos deben a prender:

1.      A luchar con fuerza, por las cosas nobles que les interesen.

2.      A saber decir “si” o “no”, de acuerdo con sus convicciones y no bajo las presiones o influencias, perjudiciales o seductoras, de sus amigos o de la sociedad.

3.      A que sepan ejercer con firmeza, su irrenunciable derecho a practicar la “objeción de conciencia”.

4.      A aceptar las contrariedades y molestias que se les presenten en sus vidas.

5.      A no quejarse continuamente, por todo lo que les sucede, aceptándolo no pasivamente, sino con las reservas necesarias, intentando sacar algo provechoso de las adversidades.

6.      A que realicen esfuerzos, de acuerdo con sus edades y situaciones, sin que influyan sus caprichos y malos humores, en las cosas intrascendentes.

7.      A irla formando día a día, ya que la Fortaleza, no se recibe gratuitamente. Se consigue practicando las virtudes de la Puntualidad, el Orden, la Constancia, la Tenacidad, la Paciencia, la Templanza, la Diligencia, la Laboriosidad, el Vigor, la Reciedumbre, etc.

11 Ideas para fomentar la virtud de la Fortaleza en la familia.

1.      Enseñar a los hijos, desde pequeños, a que sean fuertes y que ofrezcan sacrificios, aprovechando las oportunidades que se presentan normalmente, o incluso proponiéndoles que hagan algunos favores a terceros.

2.      Enseñar a los hijos a evitar que la moda les esclavice y a que sepan decir “No” a ciertas cosas, por muy de moda que esté.

3.      Enseñar a los hijos a pensar en los demás y a no elegir siempre para ellos lo mejor, de lo que les ofrecen.

4.      Enseñar a los hijos a practicar la Fortaleza y a no quejarse más de la cuenta, para que cuando aparezca un dolor o pequeñas enfermedades, nadie se obsesione con que desaparezcan inmediatamente.

5.      Enseñar a los hijos a que sepan luchar, para vencer los defectos de su carácter y a aguantarse el mal genio, aunque tengan razón.

6.      Enseñar a los hijos a que tengan la Fortaleza de tomar un poco más, de lo que menos les gusta y un poco menos, de lo que más les apetece.

7.      Enseñar a los hijos a tener la Fortaleza, de aceptar las contrariedades que se les presenten.

8.      Enseñar a los hijos a tener la Fortaleza, para que sean constantes en la calidad del trabajo y del estudio, y a que no practiquen “ley del menor esfuerzo”.

9.      No quejarse ante sus hijos, ni ante sus amigos más íntimos, de los trabajos, molestias y demás inconvenientes, que acarrean los hijos.

10.   Ensenar a los hijos a realizar actividades deportivas o sociales, que les supongan sacrificios, constancia y entrega.

11.   Enseñar a los hijos a tener la Fortaleza y la reciedumbre, para aprender a ceder y a aceptar, las limitaciones de edad, de escasez, de incomodidad, económicas, sociales, etc.

Los padres tienen que ensenar la virtud de la Fortaleza, para que los hijos aprendan a tener criterio, para no dejarse llevar por la tormenta de las palabrerías y puedan distinguir, entre hechos y opiniones, entre lo importante y lo secundario, entre lo que es más valioso, menos valioso, lo que no tiene valor y lo que es un contravalor. La intimidad referida al alma, a los sentimientos, a los pensamientos y no solo a aspectos del cuerpo.

La virtud de la Fortaleza les hará valorar más, estos conceptos y aspectos inherentes a esta virtud:

  • El rendimiento de las acciones llevadas a cabo.
  • La satisfacción personal de lo realizado.
  • El desarrollo personal.
  • El esfuerzo planificado y desarrollado para conseguir los objetivos.
  • Evitar el desenfreno de las palabrerías, en función de la virtud de la prudencia.

La virtud de la Fortaleza practicada por los hijos, es una conducta significativa para predecir su  éxito académico y social, así como sus futuros ingresos económicos y el correspondiente nivel de calidad de vida. Tendrán muchas mas posibilidades, de no caer en los graves problemas y responsabilidades, relacionadas con el absentismo escolar, el consumo de drogas, alcohol y tabaco, así como de las consecuencias, de su desordenada actividad sexual fuera del matrimonio, tales como: Los embarazos prematuros, las enfermedades de transmisión sexual, los abortos, etc. 

Los padres tienen que enseñar a los hijos, a practicar la virtud de la Fortaleza para defender y propagar con serenidad y pasión, pero sin dañar, insultar ni perjudicar objetivamente, a nadie, los valores fundamentales como: 

  • El respeto a la vida humana, desde la concepción hasta la muerte, luchando contra el aborto y la eutanasia.
  • La familia fundada en el matrimonio, exclusivamente entre un hombre y una mujer.
  • La libertad y responsabilidad irrenunciable de los padres, en la educación de los hijos
  • La promoción del bien común, en todas sus formas, para convivir, aprender de los demás y ayudar a cada uno de los demás a mejorar.
  • El amar al prójimo, como a uno mismo. 

13 Sentencias sobre la virtud de la Fortaleza: 

1.      Con Fortaleza se puede conseguir casi todo, incluso lo muy difícil.

2.      Con Fortaleza se soporta mejor la desdicha propia y la ajena.

3.      De qué vale tener más Fortaleza, si no se es mejor, con el prójimo.

4.      El hombre que nada teme, tiene tanta Fortaleza, como el que es temido por todo el mundo.

5.      La Fortaleza crea acontecimientos, la debilidad crea sufrimientos.

6.      La Fortaleza crece en proporción, a la carga que aceptamos o nos imponen.

7.      La Fortaleza del hombre, se prueba en la desgracia.

8.      La Fortaleza es tomar por amor, lo que otros consiguen por la fuerza.

9.      La Fortaleza se forja no deprimiéndose por las derrotas, ni jactándose por las victorias.

10.   La verdadera Fortaleza es, poder al sufrimiento.

11.   Me dan Fortaleza. los sufrimientos que no me matan.

12.   Ninguna persona con Fortaleza. se siente humillado por los demás.

13.   Con Fortaleza se soportan mejor los males, propios y ajenos.

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