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Archivos para 27 octubre 2010

La valentía o cobardía de los padres en la educación de la familia. Virtudes y valores humanos.

ESCUELA PARA PADRES

La valentía o cobardía de los padres en la educación de la familia. Virtudes y valores humanos.  

  • 10 Puntos donde los padres tienen que demostrar valentía en la educación de su familia, incluso tomando el riesgo de enfrentarse
  • 13 Sentencias sobre la virtud de la valentía 

2,266 Palabras. Tiempo de lectura 8:25 minutos 

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La valentía en la educación familiar es una virtud humana enormemente plural que se puede demostrar en multitud de facetas. Es todo un estilo de vida cuyos resultados son siempre gratificantes, pues los padres ven sus frutos reflejados en ellos mismos y en sus hijos. Es una realidad evidente que se realiza a través de hechos elocuentes.

            La valentía requiere prudencia, reflexión, firmeza y medición de los riesgos antes de entrar en las batallas, para tener certeza de que se van a ganar, o por lo menos que se tiene un buen plan B, muy bien preparado. Una mente desocupada es el taller del Diablo

            Los padres no deben confundir la valentía con la osadía, la temeridad, la insolencia, el descaro, la desfachatez, el atrevimiento o la violencia. Tampoco con ese concepto tan íntimamente arraigado en algunos países del machismo a ultranza. Eso no es valentía, eso suele ser ignorancia, presunción o un escape de la cobardía. 

            No hay valentía sin lucha. Es más cómodo ser cobarde que valiente. Si no se hace nada, no ocurrirá nada, así nadie podrá decir que lo he hecho mal. La valentía supone la renuncia a la comodidad al tenerse que enfrentar a otras opiniones o hechos. La valentía como ejemplo es “una verdad incomoda” para otros padres, que les profundiza hasta el fondo de su conciencia. 

            Los padres tienen que demostrar valentía para enfrentarse a los hijos que se comporten mal y ante los familiares y amigos que resulten tóxicos para la familia. Hay muchos padres que no quiere, no saben o no pueden ser valientes. Prefieren que la corriente les arrastre, aunque suponga que ese arrastre perjudique a la familia. 

            Los padres tienen que tomar voluntaria o involuntariamente, la responsabilidad de sacar adelante a la familia. Por lo tanto tienen que ejercer esa responsabilidad con valentía, sin tener en cuenta si les gusta o no. La familia y la sociedad les exigirán responsabilidades por no haberlo hecho bien, máxime si han optado por la cobardía de esconderse o ignorar los problemas. 

            Los padres no pueden argumentar su ignorancia, falta de preparación, de tiempo o de conocimientos sobre la situación y características de sus familiares y las de su entorno social, por muy difícil que sea. Tienen la obligación de aprender a cumplir con valentía los compromisos ante su familia. Nunca deberán pensar que tienen todo bajo su control y que ya han hecho lo que tenían que hacer, pues siempre hay la posibilidad de cometer errores. Tienen que estar muy atentos y demostrar mucha valentía para enfrentarse a la permisiva sociedad actual, la cual va por un camino equivocado. Los padres deben impedir que sus hijos lo sigan. 

            La valentía tienen que ejercitarla, no echando la culpa a la mala suerte o a los demás, pues también tiene que saber que hay una buena sociedad, mucho más numerosa que la mala, pero que en esta ladran mucho y más alto que en la buena sociedad. Tienen que ser valientes para defender sus ideales frente a sus hijos y cónyuge, si fuera necesario. 

            Los padres tienen que tener la valentía de hacerle frente a las consecuencias que esa valentía les va a suponer. Aceptando que pueden ser victimas del desprecio, risas y acoso de una parte de la sociedad que no quiere permitir que haya cerca de ellos padres que no tengan una visión superficial o hedonista de la vida. Padres, no tengan miedo, la compensación de ser valientes es infinita. 

            Ejercer la valentía tiene un precio personal y posiblemente los padres tendrán que pagarlo, pero las ventajas que obtendrá toda la familia son muy superiores a los inconvenientes que haya podido producir su valentía. No se puede ser medio valiente o medio cobarde en función de las circunstancias de: Dónde estoy, con quién estoy, quién me ve o no me ve, qué dirán o no dirán, o cuánto dinero y fama me va a costar mi valentía o ganar con mi cobardía. 

            Los padres tienen que ser valientes para practicar la disciplina como virtud y valor humano, acompañando a sus hijos en el descubrimiento de lo bueno, lo bello y lo verdadero de ellos mismos y de la sociedad. Incluso sabiendo que los hijos bien educados en las virtudes y valores humanos van a chocar con los familiares o amigos que no estén bien educados. 

Actualmente hay muchos padres NiNi, que Ni son valientes, Ni son cobardes, Ni son todo lo contrario. Ni son capaces de comprometerse, Ni son capaces de ser responsables, Ni nada de nada. Son pusilánimes. Para ellos es muy fácil decir: Paso de todo y no me preocupo de lo que le pueda ocurrir a mi familia. Allá ellos. Pero eso no es óbice, obstáculo, valladar, impedimento o cortapisa alguna, para que no tengan que seguir luchando con valentía, para educar y resolver los problemas de sus hijos. 

Los padres fuertes son los padres que educan con valentía, por lo que también tiene hijos fuertes, pues aunque les sea difícil, saben y quieren tomar el camino correcto en la educaron de su familia. 

El compromiso de ser padres les coloca a diario en situaciones que requieren mucha valentía para no tomar el camino fácil, que originaria privar a los hijos de los límites que son vitales, para que no sólo se rijan por los principios inculcados, sino que tengan la fortaleza para ponerlos en práctica. 

Los hijos necesitan padres con valentía y que tengan la fortaleza de comprometerse seria y profundamente en la formación de la familia. Incluso cuando los padres les ponen limites en función de sus edades y situaciones. Poner límites puede ser muy difícil y doloroso también para los padres, pero existen las herramientas necesarias para la formación de todos los componentes de la familia. 

Los padres tienen que tener la suficiente valentía de hacer siempre que su si, sea si, y que su no sea no. Sin que dependa de la cobardía que quiera ejercitar en ese momento, por comodidad, conveniencia o por su propio beneficio. 

10 Puntos donde los padres tienen que demostrar valentía en la educación de su familia, incluso tomando el riesgo de enfrentarse: 

  1. A las escuelas o colegios donde van sus hijos, para buscar mejoras en su educación y formación y eliminar las malas realidades actuales.
  2. A las leyes injustas, actuando democrática y cívicamente en las urnas, en los medios de información, asambleas, reuniones, etc. intentando que se anulen, modifiquen o no pasen esas leyes.
  3. A la sociedad permisiva y hedonista que intentan maleducar o pervertir a sus hijos.
  4. A los medios de comunicación cuando inculcan o transmiten malas prácticas morales, cívicas, religiosas o educacionales.
  5. Al propio cónyuge e hijos si dan un mal ejemplo familiar ante los hermanos u otros familiares y amigos.
  6. A los familiares y amigos que contaminan a los hijos con malos ejemplos de actuaciones o que pretenden apartarles de las buenas prácticas familiares.
  7. A las injusticias que se cometen en la sociedad, intentando ser la voz de los que no tienen voz.
  8. A los pusilánimes que no quieren modificar las cosas que están mal, pues alegan “que siempre se hizo así” que “eso no tiene arreglo” que “hay que esperar” etc. Eso impide que prosperen y no permiten que prosperen los demás.
  9. A los que no colaboran socialmente porque se esconden o se inhiben de solucionar los problemas de la comunidad y hacen que todo el peso de los problemas caiga siempre entre los mismos.
  10. A los que tienen obligaciones y no las cumplen y con su omisión perjudican a terceros en temas de comportamiento social como pago de impuestos, convivencia pública, injusticias, etc.  

Los padres con cobardía no son solamente los que matan, abusan, violentan o abandonan a su cónyuge o hijos. Son los que no se atreven a educar bien a sus hijos por comodidad o por “el que dirán” de su familia o de la sociedad. No tienen la valentía de enfrentarse a la obligación irrenunciable que tienen con sus hijos. Esa cobardía hace desgraciados a todos los que tienen a su alrededor. Sus acciones dejan abochornados al resto de la familia y de la sociedad, que esperaba otra cosa de los padres y no esa cerrazón mental de no enfrentarse a las obligaciones contraídas.  

Los padres con cobardía son los condescendientes, contemporizadores, despreocupados o inconscientes voluntaria o involuntariamente que viven dedicados a darles a sus hijos todo lo que quieren y algunas veces mucho más de lo que quieren para no enfrentarse con ellos, engañándose al decir que quieren evitarles sufrimientos. Algunas veces la cobardía la disfrazan de prudencia, o que les da vergüenza aparecer como exigentes ante la sociedad. Otras veces no lo hacen por que son apocados, desidiosos, dejados, tímidos, temerosos, indecisos o pusilánimes, pero todos esos conceptos no les liberan de ser cobardes ante el cumplimiento irrenunciable, indiscutible e innegociable de educar bien a sus hijos. 

La cobardía no está relacionada con la debilidad de carácter, ni con la humildad de hacer dejación de los derechos y obligaciones paternales. No hay cobardía para las cosas pequeñas, ni para las grandes en la educación de los hijos. Si se es cobarde ante las cosas pequeñas, mucho más se será ante las grandes. Siempre hay tiempo para rectificar las actitudes cobardes realizadas ante los hijos. Es posible que necesiten el experto consejo de un sacerdote, pastor, rabino o imán. Ellos le sabrán indicar como se pasa de padre cobarde a padre valiente. 

Algunos padres suelen ser cobardes, según las circunstancias, para cumplir con sus obligaciones, y muy valentones y “bocones” para abusar física o emocionalmente de los hijos y cónyuge. Sobre todo cuando pueden demostrar su prepotencia ante los más débiles. Suelen tener miedo a dar a conocer lo que verdaderamente son, unos cobardes. Los padres cobardes suelen utilizar una frase para no enfrentarse con los hijos, que con ella creen que cumplen: “Mañana lo haré”. Cuando debería ser aquí y ahora. 

Esa cobardía no es más que el abuso llevado a sus últimas consecuencias. La suposición de los padres de que la vida de su familia les pertenece. Suelen insistir ente sus hijos y esposa de que “si se va de la casa, los otros se morirán de hambre” por lo que tendrán que seguir soportando su cobarde forma de ser. 

            Algunos padres tienen una cierta tendencia hacia la cobardía, pues no se quieren enfrentar a ellos mismos, ni a las cosas que suceden o que previsiblemente sucederán, ni ahondar en sus actuaciones, dejando que la vida pase. Pero con frecuencia esto es una especie de muerte en vida. Cada vez, como las drogas, la cobardía exige ser más y más cobarde y las consecuencias van llegando con muy difícil marcha atrás, normalmente por no enfrentarse a la verdad. 

¿Es que nadie va a pensar en los hijos? Lean despacio y mediten pausadamente los  consejos anteriores. Son cosas que les servirán para remover las formas de actuar, y aunque lastimen, molesten o enojen, son para que intenten mejorar la vida de los hijos y los padres sean verdaderos padres con valentía, criterio, discernimiento y con referencias validas. 

 13 Sentencias sobre la virtud de la valentía:

  1. El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor.
  2. Hace falta mucha valentía para empezar y continuar en las cosas difíciles.
  3. La valentía da el valor hasta para equivocarse.
  4. La valentía es el miedo dominado, la cobardía es el miedo consentido.
  5. La valentía es hacer sin testigos lo que se haría ante ellos.
  6. La valentía es saber vencer el miedo natural que tiene el prudente.
  7. La valentía perfecta consiste en hacer uno sin testigos lo que sería capaz de hacer ante todo el mundo
  8. La valentía proviene de la prudencia, no de la temeridad.
  9. La valentía prueba la capacidad de los hombres, la cobardía su calaña.
  10. La valentía puede ser hablar o callar, depende de la ocasión.
  11. La valentía que se demuestra en la familia trascenderá a la sociedad.
  12. Valentía no es la ausencia de temor, sino considerar lo que es más importante para contrarrestar el temor.
  13. Valiente es aquel que toma nota de su miedo y tiene la voluntad de vencerlo.

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Soy un padre NiNI. Ni me educo, Ni educo a mi familia ¿Qué va a ser de nosotros? Educación integral

ESCUELA PARA PADRES 

Soy un padre NiNI. Ni me educo, Ni educo a mi familia ¿Qué va a ser de nosotros? Educación integral. 

  • 10 Áreas principales de la educación integral
  • 20 Conceptos para educar en los buenos modales dentro de la familia y en la sociedad. (También llamados buenas maneras)
  • 42 Sentencias sobre la educación integral   

2,862 Palabras. Tiempo de lectura 10:30 minutos 

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La educación integral es un proceso continuo de los padres, mediante el cual se transmite a los hijos los conocimientos, usos y costumbres,  virtudes y valores humanos y las formas de actuar, no sólo a través de palabras, sino con todas sus acciones, sentimientos y actitudes. También deben desarrollar o perfecciona en los hijos, por medio de preceptos, ejercicios y ejemplos los sentidos y las facultades intelectuales, morales y de conducta. La educación integral es la mejor herencia que se puede dejar a los hijos. Les quedará para siempre. 

La educación integral es la que contempla la totalidad de la persona humana y no uno de sus componentes. Es la que da su debida importancia a la conjunto de las funciones humanas: Las del conocimiento, las de la conducta y las de la voluntad. 

Los padres, a través de su educación integral, enseñan a sus hijos a que aprendan y asimilen los conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de las generaciones anteriores, lo que hará más llevadera la convivencia presente y futura. La coherencia de la vida de los padres tiene que ir unida a práctica real de esa educación. No deben actuar ante los hijos con doblez y falsa apariencia de buena educación. Tienen que ser congruentes de lo que hacen con lo que dicen. 

10 Áreas principales de la educación integral:  

  1. La forma de comportarse consigo mismo y obtener la paz interior y exterior.
  2. La práctica  y enseñanza religiosa.
  3. La práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos.
  4. Fomentar las buenas relaciones familiares y amistades.
  5. El comportamiento social, cívico y político.
  6. El aprovechamiento escolar y profesional
  7. Prevenir y mantener la salud.
  8. Fomentar el amor y respeto a la naturaleza.
  9. Fomentar la formación en las artes, letras, ciencias e intelecto.
  10. Los buenos modales dentro de la familia y en la sociedad. (También llamados buenas maneras) 

Para educarse en cada una de estas áreas, los padres deben conocerlas muy bien e informarse adecuadamente, utilizando los servicios que les ofrecen, la mayoría de las veces gratuitamente, las ESCUELAS PARA PADRES, las organizaciones religiosas y sociales, universidades, bibliotecas públicas y privadas, Internet, videos, cursos, conferencias, personas con experiencia y bien criterio, etc. Pero nunca deben decir: Ni me educo porque no se como hacerlo o porque no quiero, Ni educo a mi familia porque no estoy educado. 

El amor de padres es infinito, pero ellos no nacen aprendidos, por lo que requieren sacrificios, preparación y ayudas para formarse como personas integras de manera que puedan obtener y transmitir a sus hijos esa educación integral. Nunca es tarde para los padres. Todo es cuestión de quererla lograr, para intentar conseguir una familia fuerte y bien educada. 

No vale decir, como a mi no me educaron mis padres, me eduqué yo mismo, que mis hijos se eduquen ellos solos en lo que quieran, como quieran y cuando quieran. No voy a coartarles la libertad de que ellos elijan su propio modelo de educación, cuando les parezca y si es que les parece. Los padres no deben olvidarse lo que no eduquen, muy posiblemente lo harán las gangas y a su manera. Para las gangas convencer a los jóvenes no educados o mal educados, es mucho mas fácil que hacerlo a los que tienen una buena y sólida educación integral. Si ya tienen edad para formar una familia y tener hijos, también tienen que tener la edad de educarse en lo que les falta por aprender, y así poder transmitir esa educación a los hijos. 

Lo padres no deben confundir la educación escolar o académica con la educación integral que se requiere para formar una familia fuerte. Hay muchas personas que no tienen una gran formación escolar o académica y sin embargo están perfectamente educados en la práctica de las virtudes y valores humanos. Los títulos universitarios no son garantía para los padres de que van a dar a los hijos una buena educación. 

Es muy conveniente separar lo que es la formación y la información. La formación es la educación integral y la información es el conocimiento de las cosas, comúnmente denominado instrucción o información, que comprende el acopio de conocimientos que una persona debe adquirir para valerse por sí misma en la vida, ser útil a la sociedad y darse una explicación personal sobre el mundo en que habita y el tiempo en que le ha tocado vivir. 

Está demostrado fehacientemente que la gran mayoría de los jóvenes que tienen problemas graves de comportamiento familiar, social o con la justicia, provienen de padres que no les han educado, porque no sabían, no querían o no podían. Si los padres no tienen una buena educación integral, difícilmente podrán educar a sus hijos y por lo tanto estos tienen muchas posibilidades de andar por caminos equivocados y terminar siendo unos perdedores. 

¿A quien le interesa más que un hijo esté bien educado integralmente? Al propio hijo, a sus padres, a sus hermanos y familiares y también a la sociedad en la que vive. Si está educado integral, académica y socialmente tendrá muchas posibilidades de triunfar en la vida. Si no está educado integralmente, las probabilidades de fracaso son muy grandes. 

¿A quienes les interesa más que las personas no estén bien educadas integralmente? A algunos políticos, porque a si les pueden manejar mejor y llevarles por donde quieren para estrujarles y aprovecharse de ellos. A algunos empresarios que necesitan mano de obra barata para poder llevar determinados negocios, pues saben que con personas sin educar van a poder pagar bajos sueldos y les van a poder engañar mejor con promesas siempre incumplidas, baratijas y pequeñas dádivas. Se pueden aprovechan mucho más y más fácilmente del pelotón de fracasados. 

¿Qué futuro le queda a un hijo que esté mal educado? Muy mal futuro. Entrar en el mundo de los perdedores, y después cuando forme una familia, arrastrar a ese mundo perdedor a su esposa e hijos. La educación de sus hijos dependerá de la que sus padres hayan recibido, si es que no se han enmendado. Es una cadena familiar que históricamente ha demostrado que no tienen muchas posibilidades de romperse, pues cada generación tiene y tendrá que hacer un esfuerzo mayor para salir adelante. 

Los padres tienen que aprender una educación integral que les permita ser equilibrados y coherentes, para que en el futuro sus hijos también estén educados integralmente y puedan ser jóvenes social y mentalmente sanos y felices, aprendiendo a asumir los roles que deban ejercer en sus propias vidas, ya que estas normalmente serán el reflejo o referencia de lo que han visto y oído hacer a sus padres. Los hijos tienen que ver en sus padres conductas éticas y respeto por las virtudes y valores humanos, para poderlos incorporar en sus vidas. Las personas somos esencialmente sociales, por lo que los conocimientos deben ser buscados, acumulados y transmitidos de generación en generación, principalmente en el núcleo familiar, recibiendo, dando y compartiendo. 

Los padres tienen que educarse integralmente hoy para no lamentar mañana. No hay fórmulas mágicas, pero sí bastantes herramientas que ayudan a los padres a desarrollar su labor. Una de ellas es tener como premisa básica que un hijo se educa desde que el mismo instante que nace, de forma que cuando llegue a la adolescencia, se pueda poner a prueba todo lo educado. Los hijos son como un bloque de piedra en bruto que durante años va adquiriendo forma gracias a la tarea, exigente y amorosa de los padres. Este encargo requiere tiempo, dedicación y constancia, puesto que durante años se educará posiblemente sin ver los frutos, hasta que un día los hijos deberán brillar con luz propia para defenderse con sus propios medios, valiéndose de la educaron integral adquirida anteriormente. Si la mayoría de edad o la salida del hogar familiar les llegan sin la educación integral adecuada, pueden tener consecuencias irreversibles e irreparables. 

Una buena educación integral por parte de los padres, no elimina todas las posibilidades de errores y equivocaciones, pero las disminuye. Siempre pueden aparecer pequeños tropiezos que pudieran ser importantes para el aprendizaje real de la vida de los hijos, pero que sabiendo aprovecharlos les servirán para alcanzar su maduración y conocer y aceptar sus propios límites. Cuando tengan el derecho de utilizar su libre albedrío, el que les confiere a los hijos la facultad de tomar sus propias decisiones, acertadas o equivocadas, pese a que los padres hayan realizado un perfecto trabajo, será ya su propia responsabilidad soportada en el aprendizaje recibido. 

La educación integral como proyecto de futuro. Las primeras edades son el tiempo óptimo para cimentar las bases que se pondrán en juego durante el resto de la vida, de ahí su trascendencia y necesidad de asumir este serio compromiso educativo. Si desde pequeños los hijos acatan normas, cuando sean adolescentes o ya jóvenes, lo más seguro es que se adapten a ellas con mayor disposición. Por eso, cuando se quieren lograr cambios o mejoras en los hijos, es mucho más difícil lograr resultados satisfactorios si no se ha empezado a educarlos desde muy pequeños. Entonces se les dio la oportunidad de hacer lo que le dio la gana, dejando de lado la formación de la voluntad, el acatamiento de normas, la enseñanza de virtudes y valores humanos, en fin, todos los conceptos que abarca la formación integral como persona. Todo plan de educación integral debe irse adaptando de acuerdo a las edades físicas y mentales de los hijos, pues se les educa, previendo errores y haciendo ajustes, para formar la persona adulta que llegarán a ser. 

Plan de acción para la educación integral. Nunca es tarde para comenzar a educarse, aunque es mejor empezar cuanto antes. Los padres tienen que elaborar un proyecto educativo integral para sus hijos y ponerlo en marcha desde los primeros días. Para los bebés también existen formas de enseñarles los límites, por ejemplo los horarios de alimentación, sueño, recreación, baño, etc. No ceder ante los caprichos de los niños, permaneciendo firmes en las decisiones y actitudes, con el fin de enseñar los conceptos de autoridad y formación de la voluntad. Enseñándoles también las virtudes y valores humanos adecuados a su edad y conocimiento como orden, disciplina, generosidad, honestidad, amistad, constancia, laboriosidad, respeto, etc. Los niños los irán interiorizando de acuerdo a su nivel de comprensión, pero para ello necesitan que los padres los familiaricen con ellos. 

20 Conceptos para educar en los buenos modales dentro de la familia y en la sociedad. (También llamados buenas maneras). 

  1. Saber ceder aunque se tengan razones para no hacerlo.
  2. Saber comportarse al comer en la mesa.
  3. Saber cumplir las leyes, las cuales están hechas para facilitar la convivencia entre las personas.
  4. Saber expresar el nivel de conciencia que tenemos hacia la dignidad de los otros.
  5. Saber hablar sin gritar y sin palabras inadecuadas.
  6. Saber mantener la higiene personal para no molestar a terceros.
  7. Saber mantener una postura corporal adecuada a cada situación.
  8. Saber mirar a los ojos de los interlocutores y prestarles atención.
  9. Saber no molestar con ruidos innecesarios en los sitios públicos con teléfonos, cuchicheos, comidas, etc.
  10. Saber practicar las virtudes y valores humanos.
  11. Saber presentar y presentarse a otras personas. 
  12. Saber que los buenos modales o buenas maneras no son formalismos, pues son la mejor expresión de la buena educación recibida. 
  13. Saber respetar a las plantas, a los animales y a la naturaleza.
  14. Saber respetar al prójimo como quisiéramos que nos respetaran.
  15. Saber tener consideraciones con las personas mayores, niños, señoras en gestantes, enfermos, discapacitados, etc.
  16. Saber saludar y despedirse.
  17. Saber ser cortés con amigos y conocidos.
  18. Saber ser puntual. 
  19. Saber sonreír ofreciendo gestos amables y de buen gusto.
  20. Saber vestir con criterio, discreción, honestidad y respeto hacia los demás.  

42 Sentencias sobre la educación integral:   

  1. Bienaventurados los padres que se educan antes de educar a los hijos.
  2. Educación es lo que la mayoría recibe, muchos transmiten y pocos tienen.
  3. Educad a un hombre y educaréis a un individuo. Educad a una madre y educaréis a una familia.
  4. Educar a los niños para que no sea necesario castigar a los hombres.
  5. Educar en la igualdad y el respecto es educar contra la violencia.
  6. Educar es amar.
  7. Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida.
  8. El arte supremo del educador es despertar el buen comportamiento, el placer de la expresión creativa y el conocimiento.
  9. El educador mediocre habla. El buen educador explica. El educador superior demuestra. El gran educador inspira.
  10. El fin de la educación integral es enseñar al hombre a educarse a sí mismo, cuando los demás hayan acabado de educarlo.
  11. El hecho de haber estudiado no significa que ya no hay que seguir formándose.
  12. El hombre que hace que las cosas difíciles parezcan fáciles es el educador.
  13. El padre educador enseña a aprender a aprender, y a aprender a desaprender.
  14. El padre educador hace que el mal estudiante se convierta en bueno y el bueno en superior.
  15. El padre que intenta enseñar sin inspirar en los hijos el deseo de aprender, está tratando de forjar un hierro frío.
  16. El principio de la educación de los padres es predicar con el ejemplo.
  17. El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación de sus padres.
  18. En cualquier comunidad, el hombre educado es fundamentalmente superior, socialmente y políticamente, al hombre no educado.
  19. Enseñando educación los padres aprenden dos veces.
  20. La educación consiste en dirigir los sentimientos de placer y dolor hacia el orden ético.
  21. La educación de los hijos es la mejor biografía de los padres.
  22. La educación es al hombre lo que el molde al barro. Le da la forma.
  23. La educación es el descubrimiento de nuestra propia ignorancia.
  24. La educación es enseñar a los hombres, no lo que deben pensar sino a pensar.
  25. La educación es la mejor obra de arte que realizan los padres.
  26. La educación es la vacuna contra la violencia, la vagancia y el desenfreno.
  27. La educación es un factor indispensable para que la humanidad pueda conseguir los ideales de paz, libertad y justicia social.
  28. La educación es un medio para hacer retroceder la pobreza, la marginación, la ignorancia, la opresión y la guerra.
  29. La educación es un proceso siempre inacabado.
  30. La educación integral no es dar estudios para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida.
  31. La mayor parte de la gente confunde la educación con la formación.
  32. La mejor educación que dan los padres es con el ejemplo.
  33. La sociedad tiene que sentirse responsable de la educación de los padres, no solamente de la de los hijos.
  34. Lo que cuenta hoy día es la educación. O se va a la Universidad, o se pone un negocio para contratar a los que han ido.
  35. No hay educador que no pueda ser también educado.
  36. No hay horas malas para educarse y educar.
  37. No hay peor sordo que el que no quiere oír, por lo que es muy difícil enseñar a quien no se esfuerza en comprender.
  38. No se puede educar en serie a los hijos, pues cada uno es único e irrepetible.
  39. Nunca consideren la educación recibida como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravillosos mundo del saber.
  40. Para educar bien los padres siempre tienen que estar a tiempo y en el lugar apropiado.
  41. Quien no admite ser educado, permanecerá en el error. 
  42. Se equivoca el que no quiere aprender por parecerle que ya es tarde.  

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Soy madre y tengo 40 años. ¿Qué hago conmigo y mi familia?

ESCUELA PARA PADRES

 Soy madre y tengo 40 años. ¿Qué hago conmigo y mi familia? 

  • Mis 40, mi década
  • 10 principales aspectos en los que meditar en la década de los 40 años 

2,581 Palabras. Tiempo de lectura 9:25 minutos 

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Mis 40, mi década. La década de los 40 en las mujeres y también en los hombres, puede ser la década prodigiosa, porque ya han consolidad sus aspiraciones juveniles de madurez física, mental y emocional y donde les ha llegado el verdadero asentamiento de su personalidad. A esta edad muchas mujeres han conseguido lograr parte de las metas que se habían planteado en sus vidas y están en camino de alcanzar otras. Incluso si no tienen metas planteadas, la sabiduría que les ha dado la vida y la perspectiva de haber vivido sus experiencias anteriores puede representar un gran consuelo y satisfacción para ellas. 

También puede convertirse en la década perdida, si es que no han sabido, querido o podido llegar a sus objetivos de vida y están inconformes con ello. Incluso puede haber frustraciones al ver como se está escapando su juventud, de la forma como se va el agua en un grifo mal cerrado. Sin querer mirar la belleza que le ha producido su proceso de madurez y tampoco sin querer aceptar los cambios que la vida y la naturaleza trae en su sabiduría. 

Esta es la década que muchos llaman de la segunda juventud, en espera de la tercera juventud que será la de ancianidad. La llaman así por el vigor y optimismo que da el conocerse y ver las maravillas que la vida puede traer a las mujeres. Por eso en estas líneas intentamos reflejar unas guías para que las mujeres puedan recapacitar, ahora que están en el umbral de esta segunda juventud y ver cómo hacer de esta etapa de su vida, algo maravilloso que les lleve a una vida mucho más completa, sana y feliz con los suyos y los que tienen a su alrededor. De esta forma podrán estar preparadas para los años venideros y para lo que les depare la vida. 

La mayoría de las mujeres de esa década están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, o viviendo en parejas, con hijos propios, hijastros o sin ellos. Es decir, viviendo en alguna de las muchas formas que las unidades familiares toman en las circunstancias actuales de la vida. Otras, las menos, mantienen su soltería por deseo propio y la protegen a cal y canto, para dedicarse a otras actividades diferentes de la vocación matrimonial, o porque todavía no han encontrado a la persona que les acompañe en esa unidad familiar. 

La década de los 40 es una época de plena madurez donde las mujeres casadas se suelen entregar a los cónyuges con más libertad, amor, pundonor, nobleza y compromiso, pues es el momento de pensar más el uno en el otro, siendo feliz con la felicidad de él.  Para las solteras también representa muchas veces una década donde se dan plenamente a su vocación en la vida. 

Para poder entregarse, primeramente tienen que conocerse, aceptarse y superarse de una forma u otra, pues la que no se conoce vive en la ilusión, la que se conoce pero no se acepta, vive con desilusión, pero la que se conoce y se acepta, pero no se mejora, vive en el conformismo. 

No es fácil el conocerse, ya que muchas veces implica hacer un examen pleno de conciencia y de la vida, que puede traer malos recuerdos y abrir esas heridas del pasado que muchas han querido enterrar sin dejarlas curar ni cicatrizar. Pero esta es la época que se debe hacer ese examen, si no se ha hecho antes, ya que cuanto más perdure ese desconocerse, más difícil se hará el poder entregarse completamente a otros. 

Tampoco es fácil aceptarse. Si la mujer no es capaz de aceptarse a ella misma, con sus partes positivas y negativas. ¿Cómo puede esperar que le acepte otra persona? Para poder aceptarse hay que conocerse y saber que todos tenemos nuestros rincones oscuros. Pero debemos poner luz sobre estos rincones, igualmente para ver que hay en ellos y si necesitan desempolvarse. Al hacer un análisis personal de la vida, se podrá dar cuenta de quien es verdaderamente. Qué partes de su persona le gustan y que partes no. Si desconoce en qué no está satisfecha con ella misma, no podrá cambiar esos aspectos. 

La única forma de superación y mejora es por lo tanto conocerse y aceptarse. A partir de entonces puede ver qué pasos tiene que dar para mejorar su forma de ser, su felicidad, su salud y su bienestar, social, familiar y espiritual. Entendiendo que esta época de conocerse, aceptarse y superarse implica que es el momento de adquirir un completo dominio de su personalidad. 

Estos son los años en que empiezan a sentir el primer cambio importante desde la adolescencia. Durante el cambio de la pubertad a la adolescencia todo fue positivo. Además este cambio fue seguramente bien admitido ya que traía un nuevo cuerpo para lucir. Era la llegada de una mejora de sus formas corporales, durante mucho tiempo deseada, y también la puerta de entrada en el mundo de los adultos. Pero estos cambios positivos, no vienen sin responsabilidades.

En esa primera juventud, donde se empieza la vida de adultos es donde también se empiezan a cometer los errores de adultos y a tener que tomar las consecuencias como propias. Estas consecuencias todavía no pueden ser entendidas ni aceptadas con la madurez que después vendrá. Muchas veces estas consecuencias dejan daños que no son reparados en los años intermedios y es en los 40 donde se puede y debe tener el conocimiento necesario para poder intentar atender a esos daños del pasado que asumieron durante la inexperta juventud. 

Empieza una nueva belleza. Uno de los aspectos en los que muchas mujeres suelen enfocarse durante esta década es en el aspecto físico. La vida no para en los cambios que nos trae y los cambios físicos son una gran muestra de ello. Por ello, las mujeres tienen que prepararse para los cambios de su cuerpo, de su mente y de su entorno, los cuales cada vez le van a llegar más deprisa, al ir entrando en las décadas de los 50, 60 y las de la vejez, que no tiene décadas determinadas. 

El problema se acrecienta cuando el cuerpo y la imagen proyectada han sido de gran importancia durante toda su vida debido a su entorno social, laboral o familiar. En esta década de los cuarenta empiezan a aparecer los primeros cambios importantes. Es la época donde comienzan a comprar ropa que en vez de servir para enseñar, sirve para tapar lo que no quiere que se vea. Otras responden queriendo hacer lo mismo que hacían cuando eran adolescentes, los mismos deportes, asumir los mismos riegos, los mismos vestidos, las mismas amigas desenfadadas, los mismos tipos de fiestas, etc. Pero ya no pueden porque tienen otro cuerpo, otras obligaciones familiares, profesionales o amistosas y seguramente otra madurez intelectual. 

Algunas tienen la sabiduría de admitir que deben y pueden lucir perfectamente la maravillosa belleza, energía e inteligencia de los cuarenta. Es una época donde la gran belleza femenina sale a la luz, una vez superada la de la juventud. Esta belleza no solamente se exhibe en lo físico sino en la forma de actuar y darse ante los demás, especialmente a su cónyuge, familia y amigos. 

El crecimiento profesional es otro de los aspectos que este paso en la vida trae a la luz. La década de los cuarenta representa el ecuador, la mitad, del tiempo que queda para la vida laboral. Es el momento de pensar en los aciertos laborales y también en los errores. Algunos errores no podrán ser corregidos, pero darán un conocimiento y experiencia para no volverlos a cometer y continuar avanzando profesionalmente. Hasta esta década, muchas se han dedicado a sus estudios, trabajo y a formar una familia. Ahora los estudios los han dado por terminados, algunas veces incluso han eliminado la necesaria e imprescindible formación continua y se han acomodado a su nueva vida. Si trabajan suelen estar consolidadas en él y suponen que en su vida profesional ya han llegado hasta lo máximo, salvo excepciones de suerte o de mucha preparación. 

Este análisis laboral también puede servir para ver si realmente están poniendo sus talentos a buen servicio. En la juventud el tipo de trabajo no era tan importante como acumular experiencia, obtener ganancias e ir viendo que campo profesional era el más adecuado. Ahora es el momento de ver si el campo profesional es el mejor sitio para usar los talentos recibidos y adquiridos, así como analizar si el crecimiento y desarrollo profesional les lleva hacia los objetivos deseados. Con la ventaja que da la edad, los objetivos propuestos, no deberán ser solamente centrados en ella, sino que deberán circunscribirse también en los otros miembros de la familia. Así verán como su esfuerzo laboral puede servir como apoyo a la familia, a la comunidad y a la sociedad en general.

También la familia ya ha crecido lo suficiente como para que no necesite aparentemente tanta dedicación. Ahora es la época para meditar sobre lo que quieren y pueden hacer en sus próximos 30 años de vida activa productiva, en función de su posible actitud, conocimientos y salud física y mental, pues pronto irán llegando las limitaciones para mantener una apreciable calidad de vida, sabiendo que a medida de que van disminuyendo las obligaciones puede ir aumentando la satisfacción y la felicidad. 

Los sentimientos altruistas de la juventud pueden ir acompañados de la madurez y sensatez necesarias para realmente hacer un buen impacto con su trabajo en la vida de otras personas, empezando por las que están más cercanas. Parte de ello pasa por definir el futuro económico. Esta quizá es la última década donde va a poder prosperar. Después es más difícil. Solamente un porcentaje muy pequeño de personas asciende laboral o profesionalmente. Es importante ver cómo puede mantener la posición hasta donde ha llegado laboralmente e intentar no disminuirla. 

Esta es la década donde se debe afianzar la situación económica si no se ha hecho ya. Hay que ver la forma de tener la vivienda pagada o estar en el final del camino de tenerla, un fondo financiero que esté creciendo para cubrir los gastos del retiro, otro fondo para pagar parte o totalmente los estudios de los hijos y otro para los imprevistos y emergencia. Muchas mujeres hasta ahora no han tenido la oportunidad de poder hacer esto, por lo que es importante que tengan un plan para poder llevarlo a cabo. 

La estabilidad de las emociones. En esa década es cuando más fuerte tienen que tener su equilibrio mental y emocional. A la entrada de la segunda juventud muchas veces la mente todavía les pedirá que sigan haciendo las cosas propias de la adolescencia y juventud anterior, mientras que su cuerpo les llama la atención continuamente con las señales de que esa época ya pasó. Es el momento de madurar emocionalmente y fijarse en el futuro. Esto no implica dejar de lado los disfrutes de la vida sino adecuarlos a la nueva situación. Ahora muchas tienen unas responsabilidades diferentes y crecientes, ante su familia, su profesión, su estado financiero y las que vienen de pertenecer a una comunidad y sociedad adulta. Lamentablemente, muchas personas, tanto mujeres como hombres, no siempre están dispuestas a afrontar estas responsabilidades por lo que este es uno de los mayores tiempos de rupturas matrimoniales, al no controlar los cónyuges las situaciones propias del desarrollo de la edad. 

Esta es la década de regocijarse con la estabilidad que viene con la madurez y de entender la vocación propia. Es el momento de reconocer y valorar la gran belleza natural propia de su madurez; la serenidad de carácter que viene con saber lo qué se quiere, cuándo, cómo, con quién y porqué lo quiere. La comprensión, sensatez, humanidad, honestidad, franqueza, sinceridad y lealtad llegan con una creciente auto seguridad que le ayudan a tratar mejor a los de su alrededor. 

Ya se conocen lo suficiente como para estar seguras de sí mismas. No están en decaída, están en la plenitud de la vida, llenas de madurez, sabiendo lo que les hará bien y lo que les puede dañar. Aunque no todas estarán en este estado al principio de la década, durante ésta es el momento de ir indagando en las emociones de cada una, en su personalidad, en su vida. No es la década de tener angustias, estrés o depresiones motivadas por las cosas pasadas. Es la década de hacer frente a lo que se tiene, y hacer un buen plan de vida para el futuro, viendo dónde y cómo se puede mejorar, definiendo los objetivos, medios a emplear y controles a seguir. 

Aprovechen ahora su bello futuro, pues ya tienen la experiencia de la juventud que han ido acumulando, su personalidad formada, su propio estilo de vida adaptado a lo que quiere o ha podido, su familia y trabajo consolidado, su formación y objetivos profesionales realizados o en vías de realizarse. Están en camino de consolidar sus sueños, pues pisan sobre la tierra, y esperan con gusto a que les vayan llegando los siguientes años, mientras su sabiduría va creciendo. Están recorriendo la cuarta década y tienen todavía mucho camino por delante, mucho más que el que ya han recorrido. Pueden reinventarse todos los días para intentar hacer todo lo que hasta ahora no han podido hacer por falta de medios económicos, permisos, tiempo o experiencia. Pueden y deben redefinir, desde una perspectiva diferente las relaciones con su familia, amigos y sociedad, basándolas en el amor y la amistad, sin tener que depender de los desmedidos intereses de la juventud. Esta si es su década prodigiosa. Mujeres, cuídenla y aprovéchenla, o ahora o nunca. 

10 principales aspectos en los que meditar en la década de los 40 años Cada uno de ellos puede tener muchas ramificaciones a considerar y que requerirían mucho más espacio o artículos monográficos. Por eso lo centramos en estos, señalando que deben verlos como un principio y continuar en los otros campos de interés para su vida. Ni con mucho es una lista completa y exhaustiva, sino un principio al que debe añadir otros temas que sean de su interés como puede ser su salud, tanto física, como mental y espiritual.   

  1. 1.                   La familia actual, anterior y política
  2. 2.                   La formación académica, profesional y social.
  3. 3.                   Lo que ha hecho
  4. 4.                   Lo que no ha hecho
  5. 5.                   Lo que va a hacer y cree que puede hacer
  6. 6.                   Lo que ya no va a hacer, porque no quiere, no puede o no sabe
  7. 7.                   Sus amistades, comunidad y sociedad en general.
  8. 8.                   Su cambio físico.
  9. 9.                   Su situación económica, presente y futura.
  10. 10.               El cambio emocional y mental pasado y futuro 

Artículo realizado con la colaboración de María del Carmen Uceda. www.nuestrasfamilias.org  

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