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Archivos para 28 mayo 2010

Las virtudes de dar hasta que duela y recibir aunque duela. (I) y (II)

ESCUELA PARA PADRES 

Las virtudes de dar hasta que duela y recibir aunque duela. (I) y (II)

  • (I)  Dar hasta que duela
  • (II) Recibir aunque duela (Próximo artículo)

2,369 Palabras. Tiempo de lectura 8:40 minutos 

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La virtud de dar consiste en ofrecer desinteresadamente y sin reservas a los demás, las cosas materiales e inmateriales. Está relacionada con la justicia, la caridad, la generosidad, el desinterés, el amor al prójimo, etc. Dar se ennoblece cuando se hace con dolor y sacrificio propio, dando lo que otros necesitan y nosotros tenemos, máxime si significa, para el que da, un dolor económico, físico o emocional. 

Los padres tienen que enseñar a los hijos, a que se inicien y perseveren, en el difícil, pero ampliamente satisfactorio camino, de dar aunque duela. Nadie puede dar de lo que no tiene, pero si tiene poco y aunque no le sobre nada, todavía puede y debe dar. Dar es una virtud, que se convierte en personal y social, cuando se relaciona con la solidaridad, y mucho mejor, cuando se puede apoyar en las estructuras sociales solidarias, porque se multiplica el coeficiente de eficacia del bien común de la mayoría. Todos somos responsables de todos. También nos pedirán cuentas de lo que por omisión, o por miedo al dolor que pudiera producir, nos hemos inhibido de dar, cosas materiales o inmateriales. La filantropía es la práctica organizada de dar, a los más necesitados. 

Los padres tienen que demostrar a sus hijos, la forma y el fondo de dar aunque duela, con acciones que queden reflejadas como ejemplos duraderos, para que aprendan a practicar la virtud de dar. Esta virtud se aprende, como casi todas las virtudes, en función del ejemplo recibido de los padres, maestros y de la sociedad. 

Las familias tienen unas prioridades que cubrir entre sus componentes, pero no pueden estar ajenas al sufrimiento de otras personas, saber que necesitan ayuda y que ellos pueden darla, aunque les cueste un dolor hacerlo. 

Dar no consiste solamente en hacerlo con dinero, hay además otros conceptos muy importantes, que casi todos pueden dar: Tiempo y talento. Los padres deben enseñar a los hijos que, aunque no tengan dinero, pueden donar su tiempo y su talento, pues tendrán muchos amigos y conocidos que podrían ser muy felices, si recibieran de los demás algo de lo que necesitan. Que gratificante es ver a los hijos ceder su tiempo y su talento, cuando acompañan a sus amigos en los momentos que tienen dificultades. Por ejemplo cuando les pueden ayudar a hacer las tareas escolares. También es muy gratificante, cuando se les ve ofrecerse de voluntarios, para ayudar a personas mayores, niños o jóvenes que lo necesitan. 

Dar no se debe hacer solamente a escondidas, a no ser que sea conveniente para no herir la sensibilidad o el honor del que lo recibe. Se puede y se debe dar, diciéndolo a los demás, para que tomen ejemplo y a poder ser, que lo igualen o lo superen. Siempre que el dar, no sea un acto de soberbia u orgullo. Hay personas, empresas e instituciones, que se comprometen a igualar la cifra de donativos obtenido por otras organizaciones, en beneficio de los necesitados o por una buena causa. Así animan a que otros den y publicitándolo, se consiguen más y mejores objetivos. 

En momentos puntuales, dar aunque duela está muy bien hecho, pero mucho mejor sería tener un plan, con un programa para dar tiempo, talento y dinero, aunque las tres cosas escasean. Esa es precisamente la virtud de dar. Dar con inteligencia y de forma que se pueda multiplicar lo dado. De ahí el éxito de los bancos de pequeños prestamos, dados sin garantía, al honor de la devolución. Los prestamos escolares, en lugar de las becas gratuitas, etc. 

Para dar no es necesario tener las cosas en abundancia, lo importante es querer dar lo que se tiene, sea poco o mucho. 

Es muy importante que los hijos conozcan, todo lo relacionado con cada una de las virtudes y valores humanos, pero mucho más importante, es practicarlas y enseñarlas a practicar. 

Aunque parezca una paradoja, también se puede dar sin tener, y sin que duela. Hay personas que no son felices, porque tienen grandes dificultades, o que creen que no lo son, pero con su buen ejemplo y conocimientos, pueden dar mucha felicidad a otros. Lo cual siempre le irá ayudando a mejorar su propia felicidad y le producirá más beneficios, que los que da. También se puede ofrecer el testimonio del dolor sufrido, como prueba de amor hacia los demás. Darse a los demás con generosidad produce una gran felicidad, que hace revivir al prójimo. Si el que recibe, guarda y no comparte, al final la misma vida le pasa la factura. 

Los padres tienen que enseñar a los hijos que cuando se da algo, material o inmaterial, debe examinarse profundamente pretendiendo que el dar sea lo más justo y caritativo posible, además que se cumplan todas o algunas de las virtudes y valores humanos que a continuación se indican: 

Abnegación. Alegría. Amabilidad. Amistad. Amor. Apostolado. Ayuda. Bondad Caridad. Coherencia. Compasión. Conciencia. Confianza. Conocimiento. Cortesía. Criterio. Desprendimiento Discreción. Dignidad. Diligencia. Dolor. Educación Entrega. Ejemplo. Esfuerzo Estudio. Generosidad. Gratitud. Heroísmo. Honestidad. Honor. Honradez. Humildad. Igualdad. Justicia. Libertad. Misericordia. Mortificación. Naturalidad. Orden. Paciencia. Perdón. Perseverancia. Prudencia. Rectitud. Reflexión. Respeto. Responsabilidad. Sabiduría. Sacrificio. Sencillez. Sensatez. Servicio. Simplicidad. Sinceridad. Solidaridad. Tolerancia. Etc.  

No es imaginable que haya personas, que sin cultivar estas y otras virtudes y valores humanos, se planteen en serio dar. Es muy difícil que lo hagan, aunque también cabe que lo hagan buscándose a ellos mismos, para su satisfacción personal o social, por egoísmo con las deducciones de impuestos, para humillar a los que lo reciben o para comprar malévolamente sus voluntades. Ese dar no les hace mejores personas. Lo que se da, debe ser buscando exclusivamente, el beneficio del prójimo y sin que haya motivaciones egoístas personales terrenales o para que no haya calamidades, que le pudieran salpicar o contagiar. 

Para dar no hace falta tener las cosas en abundancia, mucho más mérito tiene el que da con dolor, de lo poco que tiene, que el que da de lo que le sobra. Este punto es muy importante a la hora de educar a los hijos. Que no vean que nada más se da a los pobres, los juguetes que sobran o que estorban en el armario, para dejar sitio a otros nuevos. Que aprendan que los padres dan las cosas cuando les duele, no que regalen los abrigos en verano y los paraguas cuando no llueve. Dar correctamente conlleva un plan determinado de qué, cuándo, cuánto, cómo, a quién y por qué se van a dar las cosas, aunque duelan. 

La cultura del dolor está proscrita en la sociedad actual, todo se hace y se preconiza que se haga, de forma que no duela y que lo mío es mío, y lo tuyo de los dos. Dar hasta que duele, no es políticamente correcto. Es difícil explicar a los hijos que hay que dar, incluso cuando duele, y que entonces es cuando más valor tiene lo que se da. 

Hablar de dar o recibir con dolor no suena bien, al contrario, se insiste en que disfrutar dando, si se sufre el dar no tiene tanto aliciente. Algunos proclaman la alegría de dar, para que las personas se animen a hacerlo, pero nunca hablan de dar aunque duela. Es política y socialmente muy correcto hacer caridad en las reuniones de recaudación de donativos, asintiendo a bailes de sociedad, comidas sociales, subastas, campeonatos de golf, etc. Que la gente disfrute dando de lo que le sobra. Pero dar y sufrir a la vez, son antagónicos y no se mezclan, como el agua y el aceite. Pero hay que insistir en que dar, también puede ser y debe ser, no de lo que sobra, sino lo que el prójimo necesita. Aunque esto exija sacrificios relacionados con nuestro dinero, tiempo y talento, dominar la pereza y cambiar el carácter hacia formas más humanas y caritativas. Hay que tener muy buen corazón para dar y estar muy bien acostumbrado, sobre todo hacerlo con amor y por amor, máxime cuando duele dar. 

Hay que desarrollar muy bien la inteligencia, para que el dar sea un acto justo y a poder ser rentable, para los que lo reciben, procurando conjugar las posibilidades de dar y las necesidades presentes o futuras del que recibe, habiéndolas estudiado previamente. Siempre dentro de unas prioridades bien seleccionadas, para no cometer injusticias, al haberse dejado llevar por los instintos, apetencias, impulsos, vanidades, etc. o por las mañas del que recibe. Es muy importante tener bien planeado un presupuesto de donaciones de dinero, tiempo y talento, con el fin que los receptores puedan también organizar su vida. 

Los padres deben enseñar a sus hijos que aún doliendo, deben dar, darse o entregarse con libertad, plenamente y en su totalidad a Dios, reflejado en el prójimo.  Entregándose a la defensa del bien común, a la consecución de un ideal religiosos, político, social, humanitario, etc., en resumen para hacer más feliz al prójimo. Incluso deben plantear a los hijos, la alternativa de dar su vida por los demás, para convertir toda su existencia en un servicio, en una disponibilidad total, para atender las necesidades materiales y espirituales de los demás, practicando las obras de misericordia.

 Los padres deben hacer ver a sus hijos, que lo que hace feliz al hombre, no es la posesión de bienes materiales, una vez asegurado el mínimo de estos, para poder sobrevivir, deberemos procurar proporcionar un poco más de felicidad al prójimo, que puede consistir en hacer compañía, compartir preocupaciones, dar consejos que proporcionen paz interior, distraer a los que lo necesitan, para que pasen un rato agradable, compartir con ellos las virtudes y valores humanos, especialmente la alegría, aunque nos duela lo que hemos dado. Dar con humildad e inteligencia, y si además duele, siempre tendrá el premio, llenándonos de alegría por haber dado. Cuando una persona da algo, o se da a los demás, si lo hace sin buscarse a sí misma, sin buscar pasar factura por los servicios prestados, es feliz durante la realización de ese servicio y va consiguiendo una felicidad duradera en su vida, una alegría constante. Su posible sufrimiento externo, se convierte en alegría interna.

Los padres, principalmente con su ejemplo, tienen que enseñar a sus hijos, que es muy importante sentirse útiles para los demás. Todos hemos recibido unos talentos, pocos o muchos, da igual, y los recibimos precisamente para poder compartirlos con los demás, no para guardarlos en una caja, ni para disfrutarlos en exclusiva. El que los comparte se siente feliz y el que no se siente feliz, buscará necesariamente la felicidad en otra parte, pero no será nunca la auténtica felicidad, sino un sucedáneo. No siempre dar produce alegría, pero la verdadera alegría está, cuando se da y duele, ese es el verdadero dar.

Si los padres poniendo en primer lugar sus intereses personales, protestan o se quejan delante de los hijos, por tener que servir a los demás en la casa, les están dando muy mal ejemplo, crispan el ambiente familiar y esa mala actitud, la contagian a los hijos. Sin embargo, si en la familia reina el espíritu de servicio, se hace partícipe a los hijos de pequeños encargos para sacar la casa adelante, se valoran las buenas acciones que tienen este sentido, los hijos se irán educando en la virtud de dar aunque duela. Es muy educativo enseñar a los hijos a dar y compartir, lo que tienen, aunque les duela, sugiriéndoles que presten sus cosas más personales o que regalen, sus mejores juguetes o ropas a otros niños más necesitados o simplemente a amigos que lo disfrutan más. Y todo esto debe ser aplaudido por los padres, para que así se llenen de esa alegría, que produce el dar aunque les duela.

Siempre es un privilegio poder dar a la familia, duela o no. Poder ver  cómo con lo que damos, los demás va creciendo en edad y sabiduría. Es sembrar para recoger una buena cosecha.

10 Sentencias sobre la virtud de dar:

  1. 1.       Algunos tienen una forma de pedir, que parecen dan.
  2. 2.       Cuando se dan rosas, siempre queda fragancia en las manos.
  3. 3.       Da de lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta.
  4. 4.       Dar con Fe significa recibir cien veces lo dado.
  5. 5.       Dar con ostentación es mucho mejor que no dar.
  6. 6.       Dar no sirve para comprar un sitio en el cielo, pero es un anticipo para reservarlo.
  7. 7.       Dar hasta que se nos caigan los brazos de cansancio.
  8. 8.       Hay que ser pobre, para conocer el privilegio de dar.
  9. 9.       Dichosos los que pueden dar sin recordad, y recibir sin olvidar.
  10. 10.   El que da lo que tiene, no está obligado a más.
  11. 11.   El que da no debe volver a acordarse, pero el que recibe nunca debe olvidar.
  12. 12.   El verdadero dar se aprende bien, experimentado la propia pobreza.
  13. 13.   Es mejor dar que recibir.
  14. 14.   La generosidad consiste en dar, antes de que se nos pida.
  15. 15.   La gracia de dar, no tiene nada que ver con la abundancia del que lo da.
  16. 16.   La manera de dar vale tanto o más que lo que se da.
  17. 17.   Lo que no se es capaz de dar, posee al que lo tiene.
  18. 18.   Podemos dar consejos, pero no podemos dar conductas.
  19. 19.   Puedes pedirte más, porque puedes y debes dar más.
  20. 20.   Quien da limosna de continuo, tendrá siempre riquezas.

Artículo realizado con la colaboración de Doña Marisa Ruiz de la Torre, de Valencia, España.

Próximo artículo: (II) Recibir aunque duela.  

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Cómo cuidar mejor a los enfermos con Alzheimer.

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Cómo cuidar mejor a los enfermos con Alzheimer. 

  • El mejor libro para los que cuidan enfermos con Alzheimer  

529 Palabras. Tiempo de lectura 1:50 minutos 

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Los hijos tienen la obligación indiscutible e irrenunciable de atender a sus padres, como ya lo he comentado en varios artículos. Pero sobre todo cuando están enfermos, no se pueden valer por si mismos o tienen limitaciones para realizar una buena calidad de vida. Esta obligación de ayuda, que va mas lejos que la caridad, es extensible no solamente a los padres, sino también al cónyuge, familiares y amigos. 

Los hijos, cónyuges, familiares, amigos y cuidadores tienen que conocer lo máximo posible, sobre cómo cuidar mejor a los enfermos que tienen Alzheimer u otras discapacidades. Para poderles cuidar con mucha paciencia y cariño, y así retrasar en lo posible, la pérdida de su memoria y autonomía, además de hacer la vida del cuidador más llevadera. 

Nadie puede dar de lo que no tiene o enseñar lo que no sabe. Si no se conocen bien las formas de cuidarles, es muy difícil acertar en la mejor forma de hacerlo. En eso no caben los errores, pues puede darse el caso que el cuidador, a pesar de tener muy buena voluntad, no haga lo que debe hacer y cometa errores irreparables. 

El conocimiento es imprescindible, también en los cuidadores internos y externos, profesionales o no. Por eso les envío este artículo, que creo les será de mucha utilidad a los que estén en la situación de cuidar enfermos con Alzheimer. Si Vd. no tiene que cuidar a nadie, hay muchos que lo necesitan urgentemente. Hágales llegar este articulo por Internet o por fotocopia, a otros que lo puedan necesitar y se lo agradecerán. Es muy conveniente conocerlo, para ver si personalmente tenemos algún síntoma o lo tiene alguien que conozcamos. 

El mejor libro para los que cuidan enfermos con Alzheimer. A través de otros lectores, he podido conseguir la página de Internet, donde gratuitamente pueden leer, reenviar o imprimir uno de los mejores libros, más profesionales y prácticos sobre la forma de ayudar a los que cuidan a enfermos de Alzheimer. Tiene secciones sobre cómo cuidarles en su: Etapa temprana. Etapa media. Etapa tardía. Son actividades que se salen de la rutina y que han sido previamente muy estudiadas y probadas, con excelentes resultados. No deje de consultarlo con su médico, verá como le anima a que lo lea. 

El libro está en español, inglés y en otros idiomas por si lo quieren reenviar a personas u organizaciones que Vds. crean que lo pueden necesitar. 

Además de otros artículos que puedan encontrar en Internet, hay uno imprescindible, está en la página http://www.lafamilia.info titulado: Ejercicios cerebrales para prevenir el Alzheimer 

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La virtud de la justicia, explicada a los hijos.

ESCUELA PARA PADRES

 La virtud de la justicia, explicada a los hijos.           

  • 60 Virtudes y valores humanos imprescindibles para que la justicia sea verdadera.
  • 15 Defectos que impiden que la justicia sea verdadera.
  • 24 Sentencias relacionadas con la virtud de la justicia.  

1,444 Palabras. Tiempo de lectura 5:15 minutos 

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La justicia es una de las cuatro virtudes cardinales (Fortaleza, justicia, prudencia y templanza). Es por antonomasia una virtud social, un hábito moral que propone dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece, en función del derecho, la razón y la equidad. Es el esfuerzo para armonizar a las distintas personas, que viven dentro de una comunidad familiar, local o nacional y así, darle a cada uno lo que le corresponde. 

La justicia es opuesta a la venganza, aunque sea ejercida por el estado si aplica leyes injustas, pues se convierte en venganza de la sociedad. No todas las leyes humanas son justas, pero el incumplimiento de las leyes justas, tiene que tener un castigo proporcional, realmente educativo y modificador de conductas y conducente a persuadir a las personas o entidades, para que no vuelvan a repetirlo. 

El perdón no sustituye a la justicia. Se tiene que perdonar setenta veces siete, pero la justicia debe implantarse de acuerdo con las leyes justas. 

La regla para medir la justicia no siempre es la ley judicial, lo es también la ley moral natural, las normas sociales y las costumbres. La justicia verdadera, no es actuar según las leyes judiciales, pues estas pueden ser tan injustas como el que las cumple.  De hecho, hay leyes aprobadas por referéndum, por jueces o por partidos elegidos democráticamente, que fueron y son terrorismo de Estado y sin embargo han quedado sin castigar. Por desgracia hay leyes que reflejan la degradación moral de la mayoría de un pueblo, principalmente cuando se aprueban por referéndum leyes racistas que crean, protegen o instigan: Los crímenes contra la humanidad, la conculcación de los derechos humanos, la esclavitud, las guerras injustas, el aborto, la eutanasia, el consumo de drogas y un largo etc. 

Algunas leyes injustas, pretenden algo tan extraño como convertir el delito en derecho. Hay personas que no entienden o no quieren entender, que matar a un niño en el vientre de la madre es un crimen, que debería estar severamente castigado, por muchas leyes injustas que lo despenalicen. En un crimen o en un accidente, si es de una madre embarazada, la penalidad es doble. Por la madre y por el que va a nacer. 

La justicia no siempre es correcta, por lo tanto debemos cuestionarnos si tenemos obligación de acatarla, además de intentar luchar para conseguir anularla o enmendarla. No podemos ser colaboradores de las injusticias, que perjudican a la sociedad y sobre todo, cuando perjudican a los más débiles. La ley moral y las principales leyes humanas, han establecido que la obediencia ciega, no exime de la responsabilidad individual de las personas involucradas en los hechos. Hay un viejo refrán que dice: Tanta culpa tiene quien mata la vaca, como el que le sujeta las patas. 

Uno de los principales objetivos de los padres tiene que ser, hacer el bien con justicia, dentro y fuera de su familia, para lo cual, tienen que pensar muy bien como van a educar a sus hijos, en la virtud de la justicia y practicarla previamente en todas las decisiones que tomen. Sobre todo en este mundo tan injusto, que preconiza que cada uno haga lo que quiera, cuando quiera y como quiera, sin importarle lo que pueda suceder a los demás. 

La verdadera justicia tiene que estar en el fiel de la balanza, que muestra la figura que representa la justicia, nunca en los extremos. Lo justo es el centro, como en el péndulo, que se mueve entre el bien y el mal, lo bueno y lo malo, lo positivo y lo negativo, lo que unos ven como blanco y otros como negro. Entre los extremos, siempre hay espacios intermedios, que pueden desequilibrar la vida personal, familiar y la sociedad. 

Los padres tienen que conocer muy bien, todos los aspectos sobre la impartición de justicia con sus hijos, pues muchas veces, tendrán que tomar decisiones difíciles, las cuales podrían no haber sido muy bien estudiadas y ajustadas a las virtudes y valores humanos, por lo que se convertirán en injusticias, aunque sean hechas involuntariamente. 

La auténtica virtud de la justicia no es una actividad, que solamente tienen que tener en cuenta los jueces que la imparten, sino también los legisladores, congresistas y senadores que las hacen y aprueban. Todas las personas que tienen poder de decisión, sea el nivel que sea, deben procurar impartir justicia con rectitud, ajustada a las virtudes y valores humanos que la condicionan. Las leyes también pueden ser nocivas, por omisión de la defensa de lo que tienen que proteger u obligar. 

Los padres tienen que tener un gran conocimiento de las virtudes y valores humanos inherentes a la justicia, para poder impartirla con sus hijos, cónyuge y sociedad. No existe la verdadera justicia, si no va acompañada de estas virtudes y valores humanos, ya que entonces serían decisiones caprichosas, realizadas en función del estado de ánimo o de los intereses del momento. También tienen que saber cuáles son los, conceptos contrarios a la impartición de justicia, para tratar de evitar que influyan en sus decisiones. 

60 Virtudes y valores humanos, imprescindibles para que la justicia sea verdadera:  

Si los padres no conocen o no quieren conocer, la gravedad de la mayoría de las decisiones que toman con sus hijos, en las diferentes edades y capacidades, nunca estarán aplicando una justicia correcta. Es su obligación estudiar en profundidad estas virtudes y valores humanos, para después ponerlos en práctica en las decisiones familiares, sociales y políticas. Así las podrán aprender sus hijos, para que las apliquen cuando sea necesario. 

Caridad. Coherencia. Compasión. Comprensión. Conciencia. Conocimiento. Constancia. Control. Coraje. Criterio. Dignidad. Discreción. Dudas. Ecuanimidad Ejemplo. Entereza. Equidad. Escrupulosidad. Escuchar. Esperanza. Estudio. Ética. Firmeza. Formación. Generosidad. Heroísmo. Honestidad. Honestidad. Honradez. Humildad. Igualdad. Igualdad. Imparcialidad. Misericordia. Moral. Objeción de conciencia. Paciencia. Perdón. Prudencia. Pudor. Razón. Rectitud. Reflexión. Respeto. Responsabilidad. Sabiduría. Sacrificio. Secreto. Sencillez. Sensatez. Severidad. Simplicidad. Sinceridad. Solidaridad. Verdad. Etc.  

15 Defectos que impiden que la justicia sea verdadera:  

Abuso. Aniquilar. Arbitrariedad. Atropello. Capricho. Coacción. Crueldad. Delimitar la libertad. Imponer la dependencia. Inmoralidad. Odio. Parcialidad. Sinrazón. Rencor. Venganza.  

24 Sentencias relacionadas con la virtud de la justicia: 

  1. Dios es eminentemente justo, pero también eminentemente misericordioso.
  2. Es mejor sufrir una injusticia, que cometerla.
  3. Hay que ser justos, antes que generosos.
  4. Donde hay justicia, no hay pobreza.
  5. Donde no hay caridad, no puede haber justicia.
  6. Es fácil ser bueno; lo difícil es ser justo.
  7. Justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien, lo suyo.
  8. La caridad comienza en mi casa, y la justicia en la puerta siguiente.
  9. La injusticia hecha a uno sólo, es una amenaza dirigida a todos.
  10. La injusticia es horrible, ejercida contra un indefenso.
  11. La justicia, es la verdad en acción.
  12. La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra.
  13. La justicia verdadera y progresiva, nace del amor.
  14. No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón.
  15. La justicia es el control de nuestras ambiciones, para evitar el conflicto continuo con los demás.
  16. La justicia es el respeto a los derechos del prójimo.
  17. Si quieres la paz, lucha por la justicia.
  18. Una cualidad de la justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar, es injusticia.
  19. No hagas a otro, lo que no quieras que te hagan a ti.
  20. No hay justicia cuando el cielo se vacía de Dios, entonces la tierra se llena de ídolos.
  21. No hay, ni habrá justicia, sin amor.
  22. No juzguéis, para que no seáis juzgados.
  23. No puede haber justicia, si no somos capaces de ponernos en lugar del otro.
  24. Permitir una injusticia, significa abrir el camino a todas las que sigan. 

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Becas para universitarios injustas y préstamos justos

ESCUELA PARA PADRES 

Becas para universitarios injustas y préstamos justos

2,102 Palabras. Tiempo de lectura 7:35 minutos 

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Muchos padres no estarán de acuerdo con este artículo, porque suena utópico, pero hoy estamos llenos de cosas que funcionan muy bien y que en su día fueron utópicas. Las utopías se convirtieron en realidades, porque hubo creadores de opinión, que lucharon para hacerlas reales. Poco a poco ya se está creando opinión, sobre esta manifiesta injusticia de las becas gratuitas, concedidas sin ninguna contrapartida. 

Los padres tienen que enseñar a sus hijos los verdaderos conceptos de la virtud de la justicia, aplicada a las actividades de cada día. Las becas gratuitas universitarias, no son para fomentar la igualdad, son para perpetuar la injusticia entre los que las disfrutan y los que no pueden acceder a estudiar, porque no las consiguen e incluso, no tienen acceso a los préstamos con intereses razonables, pero con devolución a su vencimiento. Si hubiera esos prestamos para estudiantes, habría justicia equitativa de oportunidades. Las injusticias no hay que decirlas, hay que gritarlas, para que todo el mundo se entere y no diga “yo no sabía”. Es muy difícil tener una idea clara de lo que es la justicia y además, practicarla como virtud. 

La mayoría de los padres consultados, con hijos en edad universitaria coinciden, por egoísmo, en que no les importa la injusticia de las becas gratuitas. Lo que quieren es que a toda costa, el gobierno, las organizaciones o las empresas, den a sus hijos becas gratuitas y sin ninguna contraprestación posterior. A muy pocos les parece bien suprimir las becas gratuitas para sus hijos, incluso aunque no tengan ninguna posibilidad de que se las concedan. Son muchos años de atavismo sobre el “me den, me den”, a cambio de nada. “A cuánto tocamos, sin poner nada”. “Lo mío, mío, lo de los demás, a medias”. Muy pocas personas hablan de que hay cosas buenas, pero que son injustas. Tampoco hablan de recibir caridades a cambio de devolver algo. Egoístamente quieren que la beca incluya los costos de la universidad, de los libros, dormitorios, comidas, gastos diarios, viajes, etc. y que todavía les quede algo de dinero, para gastar en sus apetencias. 

Muchos padres quieren que con el dinero de todos, obtenido a través de los impuestos, les liberen a ellos y a los propios hijos, de la obligación de invertir en educación. Si hay estudiantes, que por muchas razones no pueden acceder a las becas, no les importa. Los padres quieren por encima de todo, que les den las becas a sus hijos, y que no tengan la obligación de devolver el recibido, para que otros alumnos puedan estudiar. 

Hay que entender lo que es una cosa buena, pero injusta. Se deben hacer cosas buenas y además justas, como son los préstamos para cubrir todos los gastos relacionados con los estudios, siempre que estén condicionados a devolverlos con los intereses, a partir de que obtengan los primeros ingresos profesionales o que dejen de estudiar. 

Ya han pasado los tiempos en que el Papá Estado, con el dinero de los contribuyentes, las empresas con el de sus accionistas, las organizaciones con los donativos recibidos, subvencionen los gastos de los estudios de algunas minorías. Algunos argumentan que todo el mundo u organización, tiene la plena libertad de hacer con su dinero lo que considere oportuno, siempre que no vaya en contra de la ley. Pero se les olvida reconocer, que caridad tiene que ir de la mano de la justicia, y si la caridad no conlleva la justicia, no es una caridad perfecta, que es la que los padres tienen que intentar practicar. 

Ha llegado la época de ampliar las posibilidades, de que muchas más personas estudien y no solamente unos privilegiados. También ha paso el tiempo de que, los papás paguen los estudios universitarios, para que los hijos se olviden de quienes se los pagaron y derrochen sus futuros ingresos, sin acordarse de devolver a los que les pagaron los estudios el importe de las becas. Cada vez es más difícil decirle al estado o a los papás, que paguen algo que la mayoría de los estudiantes, no aprecian lo que les dan, lo consideran un derecho merecido o exigido y que además, no quieren devolver nada a quien se lo ha dado. Los valores y las virtudes, también se aprenden cuando hay que apretarse el cinturón, mucho más que cuando se vive de la “mamandurria”. 

Los hijos saben que si les dan una beca y no terminan los estudios, no tienen que devolver ninguna cantidad y ese tiempo que han pasado en la universidad, se quedará en su propio beneficio. Si en lugar de recibir becas, recibieran préstamos, tendrían que devolverlos y eso no lo quieren. 

Es una injusticia obtener una beca gratuita, porque se ha sacado mejores notas que otros, sin haber tenido en cuenta, que el esfuerzo haya podido ser menor, por la capacidad intelectual, las horas que ha podido dedicar a estudiar a tiempo completo, al no tener que trabajar durante el día y estudiar por la noche, el haber podido disponer de medios extraordinarios como colegios especiales, tutores, profesores privados, libros, elementos, ambientes extraordinarios, etc. Obtenerla porque el color de la piel es diferente a la de otros, por ser originario de una nación o región determinada, que tiene poca representación en determinados colectivos, por ser del sexo con menor participación en el colectivo o porque hayan dictado una ley, para integrar artificialmente a personas de diferentes características, para poder completar cifras, etc. 

Todas las ventajas discriminatorias, hacen que las becas gratuitas sean totalmente injustas, cuando otras personas han hecho muchísimo mas esfuerzo en obtener buenas notas, pero sus condicionantes, físicos, mentales, sociales o económicos, han sido mucho peores, ya que incluso han tenido que ponerse a trabajar, en lugar de estudiar. Se tiene que evitar que las becas gratuitas se repartan, siempre entre determinados colectivos, para que puedan mantener un estatus de superioridad o que sean, como pagos de la sociedad para compensar otras injusticias, creando mayores injusticias. 

Es injusto conceder becas gratuitas por motivos de razas, minorías, grupos sociales especiales, antecedentes familiares, etc. ya que eso desmotiva los esfuerzos, puesto que saben, que por tener esas características, tienen muchas mas probabilidades de que les den determinadas becas gratuitas. Esta situación está relacionada con la ley de “Acción Afirmativa”, que permite a determinadas minorías, obtener privilegios en cupos o posiciones, quitándoles las plazas de estudios o los ascensos profesionales, a otros que no pertenecen a determinadas minorías. Eso también es injusto. 

Dicen que todos somos iguales, menos cuando se trata de recibir una beca gratuita. Entonces se quiere aprovechar las diferencias en beneficio propio, aunque sea en perjuicio de los demás. Eso también es injusto. 

Si a estas minorías, les concedieran prestamos para sus estudios universitarios, pero condicionados a tener que devolverlos, después de terminados los estudios o en el caso de que abandonaran los estudios, ya tendrían mas cuidado, en aprovechar las oportunidades que les han dado al recibir los prestamos. Si no tienen que devolver lo que les han dado, el interés de terminar los estudios es mucho menor, puesto que lo que no cuesta, no se valora o se valora mucho menos. 

Cuando terminan sus estudios y los becados se ponen a trabajar, no tienen ningún reparo en cobrar tarifas muy altas, además es su derecho, incluso a los personas que con sus impuestos, hicieron posible que les concedieron las becas gratuitas. Aquí también se manifiesta la injusticia, porque no devuelven nada a la sociedad, que permitió que pudieran estudiar. Algunas universidades rebajan considerablemente la deuda de sus alumnos, si estos una vez terminados sus estudios, se dedican a trabajar durante unos años, normalmente con bajos sueldos, en determinadas organizaciones no lucrativas, que defienden a los pobres, desfavorecidos, los oprimidos, el medio ambiente u otras causas. 

Con el dinero dedicado a subvencionar becas gratuitas, que nunca se devuelve, se puede organizar un sistema de préstamos, con devolución obligatoria, incluyendo los intereses y perfectamente documentada con colaterales, avalistas o pagarés, que los hijos mayores de 18 años pueden firmar y comprometerse a devolver, para que todos los que quieran estudiar en la universidad, tengan el dinero suficiente para poder hacerlo. Con ellos se construye una cadena de solidaridad, donde los antiguos alumnos ayudan a los actuales, que a su vez ayudarán a los futuros.

Los estudiantes tienen que dedicar “las 24 horas” a estudiar, sacar buenas notas y cuando hayan terminados los estudios, empezar a devolver el préstamo. No tener que trabajar a tiempo completo o a tiempo parcial, mientras se estudia, para sufragar los gastos de los estudios. Dios les ha dado los “talentos” para poder hacerlo y tienen que aprovecharlos al máximo. Durante los años de la universidad, dedicación plena, después ya llegará el tiempo de la cosecha y deberán pagar el precio, de la semilla que compraron. Es injusto cosechar con semilla ajena y no pagarla y que sirva para otro. 

La concesión de becas gratuitas suelen conllevar, grandes injusticias en las formas de adjudicación, al desconocer el fondo y la forma de la obtención de los meritos o la ausencia de ellos. Incluso produce fuertes frustraciones para toda la vida, envidias, discriminaciones negativas y positivas, dependencias, etc. 

Algunos alumnos cobran la beca, terminan la carrera y después se olvidan de devolver a la sociedad, parte de lo que han ganado, para que otros puedan hacer los estudios. La mayoría se pone en una situación de superioridad económica, frente a los menos afortunados. 

No es una cuestión de premiar el mayor esfuerzo, la mejor dedicación o la mejor inteligencia de los estudiantes. Muchas veces estos factores, llevan agregadas situaciones que no son comparables con otros. Es injusto premiar con una beca a un estudiante que ha sacado mejores notas, debido a que ha tenido mas medios para estudiar y mejores condiciones de tiempo, dinero y oportunidad, pues no ha tenido que trabajar y estudiar a tiempo parcial, por lo que ha dedicado todo su tiempo a estudiar, por eso ha sacado mejores notas o porque es mas inteligente y necesita menos esfuerzo en el estudio. 

El sistema de las becas gratuitas es profundamente injusto, porque con el dinero de todos se sufraga el acceso universitario solo a aquella parte de la población, que entre otras cosas, pueden estar sin tener que trabajar durante 4, 5 o más años. Sería también mucho más racional, adecuar los costos de la enseñaza a la realidad, ya que normalmente está subvencionada por los gobiernos u otras organizaciones. Hay que ampliar muchísimo el número de préstamos y su devolución, de manera que nadie, con posibilidades de estudios y que quiera hacerlos, no los pueda hacer por problemas económicos. Esto sería mejor y más inclusivo, además que estimularía la excelencia y resultaría más justo. 

Todos los aspirantes a alumnos, que quisieran cursar estudios universitarios, que crean que tienen el deseo, las cualidades y aptitudes para poder estudiar,  deberían tener las mismas oportunidad de acceso a los préstamos estudiantiles, pagaderos después de terminados los estudios. Endeudándose con estos préstamos valorarían mucho mejor el privilegio de poder estudiar. 

Los préstamos a estudiantes tendrían que ser suficientes para cubrir todos los gastos directos e indirectos, que conlleven los estudios y las actividades complementarias, que ayuden a la formación en la profesión. Si el alumno no puede o no quiere cumplir con los necesarios requisitos académicos y personales, tendría que dejar de estudiar, pero con la misma obligación de devolver el dinero percibido. 

Los alumnos tendrían que pagar directamente los costos totales de los estudios, que ahora están subvencionados por los impuestos de todos, incluso de los que no estudian porque no puede, pero tienen que pagar parte de los estudios de los que si pueden estudiar. Obteniendo prestamos tendrían que tener mejor y más aprovechamiento, más seriedad en las clases, más asistencia y menos ausencias, más horas dedicadas al estudio, menos huelgas, en resumen más esfuerzo para estudiar y mejor utilización y aprovechamiento de los medios que la sociedad pone a disposición de los alumnos. 

Próximo artículo: La virtud de la justicia, explicada a los hijos. 

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