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Archivo para 18 abril 2011

La adicción a la vigorexia (opuesta a la anorexia) perjudica a la familia.

ESCUELA PARA PADRES

La adicción a la vigorexia (opuesta a la anorexia) perjudica a la familia. 

  • 7 Pilares que definen la adicción a la vigorexia
  • 40 Preguntas para determinar la adicción a la vigorexia

 3,704 Palabras. Tiempo de lectura 14:00 minutos

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Espero que nadie se de por aludido, ni que se sienta identificado por este artículo. Ojala que no me ocurra como con otros artículos, ya que algunos lectores se enfadan, pues creen que lo escribo particularmente para ellos, y no tienen en cuenta que lo hago para los padres en general. 

La vigorexia es la adicción al ejercicio, para conseguir tener un cuerpo lo más perfecto posible. Es un trastorno, en el cual las personas realizan prácticas deportivas extenuantes y en forma continua, manteniéndose con una alimentación extremadamente peligrosa. Adquieren poco a poco el fanatismo de su adicción, poniendo a prueba constantemente su cuerpo y su mente, sin importarles las consecuencias. Son los que influenciados por los actuales modelos de cuerpo, que propone la sociedad, solamente buscan la figura perfecta de su cuerpo, exigiéndole el máximo a su organismo, hasta alcanzar la equivocada meta. 

La vigorexia es la anorexia al revés, lo opuesto a ella. Es una adicción muy silenciosa, que al principio es prácticamente imperceptible, por el adicto y por su entorno familiar. Esta adicción, poco a poco, se está posicionando muy fuertemente en el mercado consumista, dado que la industria que la maneja, es la única que obtiene grandes beneficios y no su consumidor. 

La vigorexia es una adicción que al principio, casi no se ven ni se notan sus signos externos. Los padres deben estar muy alertas, si observan en sus hijos algún signo precoz de esta adicción. El problema más grave para la eliminación de la adicción de la vigorexia es la negación de que existe. Algunos grupos sociales creen que teniendo el perfecto cuerpo de atleta van a conseguir mejor posicionamiento en la sociedad para tener matrimonio, trabajo, aceptación social, etc. Eso se lo recomiendan a través de la publicidad de la industria del culturismo, la cual preconiza el culto al cuerpo y no de la mente ni de los valores. 

7 Pilares que definen la adicción a la vigorexia: 

  1. La obsesión de obtener y mantener, un cuerpo de atleta y su musculatura, empleando excesivo esfuerzo, para desarrollar músculos o modificar el cuerpo.
  2. La excesiva medicación de esteroides, anabolizantes, vitaminas y medicinas, prohibidas o no, pero normalmente sin prescripción médica.
  3. La desequilibrada alimentación, producida por el excesivo consumo de proteínas….
  4. La dedicación excesiva al gimnasio o a otros deportes.
  5. La disminución o abandono de las obligaciones escolares, familiares, profesionales y de formación personal, cultural o religiosa, por dedicar excesivamente su tiempo y su mente, a fomentar la vigorexia.
  6. El exhibicionismo en público o privado, realizado a través de las ropas, gestos, posturas, concursos, etc.
  7. El excesivo costo, que obliga a desviar hacia allí, el dinero destinado a la familia, estudios, formación profesional u otras necesidades. 

El artículo está basado en el tiempo y esfuerzo dedicado al gimnasio, como punta del iceberg que hay detrás de la adicción a la vigorexia. Pero no deben olvidar los otros conceptos de la alimentación, ingestión o inyección de medicinas, abandono de las obligaciones, escolares, familiares, profesionales, costos excesivos, etc.

Es cierto que hacer gimnasia es muy bueno y muchas veces necesario, para un gran número de personas, adultas o no, máxime en las sociedades sedentarias. También es muy bueno, para que los jóvenes hagan ejercicio que les mantenga en forma, para hacer los diversos deportes o ejercicio propios de sus edades. Además los gimnasios se han convertido en centros sociales, donde van las personas para distraer su ocio y participar socialmente con otras personas, que tengan las mismas aficiones. 

La alimentación que preconiza la adicción a la vigorexia, no encuentra límites hasta que consigue destruir el cuerpo, por dentro y por fuera. Alimentarse bien, es igualmente necesario como hacer ejercicio, todo con medida y sanamente. 

La adicción a la vigorexia cada día tiene mayor importancia, pues es explotada comercialmente a gusto de los adictos, principalmente entre la juventud. La industria que la explota, es una de las que más crecimiento tiene, en los países con alto nivel adquisitivo. Continuamente se abren nuevos gimnasios, con la más moderna maquinaria y sistemas de mejora y modificación del cuerpo. La industria farmacéutica lanza al mercado anualmente, infinidad de productos, para cubrir la demanda de esta adicción. 

La adicción a la anorexia, se diferencia de la vigorexia, porque aquella no es muy bien aceptada, en la mayor parte de la población. Solamente es bien aceptada, en algunos círculos relacionados con las modas y la publicidad. Además no hay una industria detrás de ella, llena de productos farmacéuticos, ropas y actividades. Al contrario, las personas gastan menos siendo anoréxicas, pero solamente, hasta que se enferman y llegan los gastos médicos. 

La adicción a la vigorexia se ha metido en la sociedad, a través de la buena imagen que todos queremos proyectar. Jóvenes muy musculosos, con el cuerpo hecho a medida de la moda que se lleve, a base de horas de gimnasio, de operaciones quirúrgicas, vitaminas y esteroides a montones, ropa muy pegada y moderna. Gimnasios carísimos  porque al tener las mejores máquinas y entrenadores, seleccionan a los clientes, lo que convierte su asistencia en un claro signo de estatuto social. Allí suelen estar para fomentan la adicción a la vigorexia y que los clientes, queden enganchados en ella, de forma que tengan que pasar muchas horas metidos en los gimnasios, ingieran determinados productos alimenticios muy exclusivos, más todo un sinfín de productos y servicios ofrecidos, para que los puedan disfrutar los adictos a esta enfermedad. 

El culturismo está íntimamente relacionado con la adicción a la vigorexia, suelen llevar una vida obsesionada con su gimnasio, comidas muy especiales, vitaminas, medicinas, esteroides, vestimentas, etc. que quieren demostrar a todo el mundo. Esta adicción les lleva a tener un cuerpo destrozado, interna y externamente y que, aunque esté de acuerdo con la moda, le espera una mala vejez. 

Mientras otros compañeros, aprovechan sus tiempos de ocio o de formación, a mejorar su calidad de vida, los vigoréxicos, lo dedican a romper su cuerpo, en beneficio de su imagen. Después no pueden competir escolar, profesional o familiarmente, puesto que su tiempo de ocio o de formación, lo han dedicado en las maquinas del gimnasio, con la mente puesta en el infinito y el cuerpo a miles de revoluciones, así les será muy difícil prosperar en la vida. 

Los adictos a la vigorexia, quieren igualarse a los artistas o deportistas que salen en las películas o en los espectáculos, sin importarles ponerse a pensar, que esos artistas viven precisamente de publicitar unos cuerpos, para que los vigoréxicos puedan imitarles y así cerrar el circulo de la adicción. Por una parte, les enseñan los modelos a seguir y por otra parte, les inducen a modificar sus cuerpos, hasta que lleguen al nivel que exige la moda. 

Su objetivo es tener cuerpos de atletas, aunque su profesión sea sedentaria. No parar hasta conseguir que su estomago externamente, se parezca a las antiguas tablas de lavar la ropa, y que cuando ofrezcan presionar sus músculos, sean la admiración de todos por su dureza. Para conseguirlo no les importa realizarse cirugías de alto precio y mucho riesgo, en ellas y ellos en cualquier parte del cuerpo. Incluso los hombres se implantan pectorales, cuando no pueden desarrollarlos por falta de tiempo o por cuestiones físicas. 

Los adictos a la vigorexia, suelen tener el síndrome de Adonis, el dios griego favorito de Afrodita, y quieren demostrar su adicción, de lo contrario no les compensa tanto sacrificio realizado. Es el camino para caer en el narcisismo, al verse muy guapos y bien formados. Es lo que hoy llaman “jóvenes metro sexuales” que están pendientes continuamente de su cuerpo, de su imagen y de su vestimenta. 

El exceso en esta adicción se paga muy fuerte, pues de ahí vienen muchos problemas internos, que los médicos no se los pueden explicar, hasta que el paciente les habla del modelo de vida vigoréxico que lleva, tanto en la continua y extenuante gimnasia, como en la alimentación caprichosa y en la administración de esteroides, vitaminas y medicinas, prohibidas o no. Hay muchos atajos fisiológicos, producidos por sustancias aparentemente legales, que ingieren algunos de los que tienen adicción a la vigorexia. También es muy difícil para los que practican la adicción a la vigorexia, encontrar ropa que tenga las medidas a las que han llevado su cuerpo, a precios razonables. 

 La mayoría de los adictos a la vigorexia, se auto medican en secreto, incluso no se lo dicen a su médico, cuando hacen sus chequeos periódicos, si es que los hacen, y tampoco se lo dicen a sus entrenadores, ni a sus amigos, pues suelen ser productos no recetados, ni dirigidos por sus médicos, lo consideran un secreto. Solamente esperan a ver si se realizan los portentosos milagros, que les prometen los vendedores, lo cual casi nunca sucede. Mas bien suelen ser resultados perjudiciales, debido a que no controlan ni las dosis, ni las frecuencias, ni las formas de consumirlas, ni las ínter actuaciones con otras medicinas o con su propio cuerpo. Si a esto se le añade una alimentación errática, el problemas se agrava y el milagro no aparece, pero si las posibles enfermedades producidas por ellas. 

La adicción a la vigorexia puede producir un cuerpo, que le parezca muy bonito al que lo lleva y para sus compañeros de gimnasio, pero no a otros muchos, que ven reflejado en su cuerpo una mentalidad, actitud y comportamiento muy discutibles. Incluso a la hora de comunicarse socialmente o solicitar determinados trabajos profesionales, puede ser una señal negativa. 

Muchos padres se percatan inmediatamente, de la adicción a la anorexia y a la bulimia en sus hijos, por sus signos externos, pues estos se ven inmediatamente. Pero muy pocos se dan cuenta de la adicción a la vigorexia, hasta que ya es demasiado tarde. Esta adicción tarda mucho en verse, e incuso cuando empiezan a aparecer los primeros síntomas, hasta parece bonito y saludable para el cuerpo de los jóvenes, aunque no se percaten los padres de los peligros físicos y mentales, que esa adicción conlleva, tantos o más que los de la anorexia. 

Si los padres observan que sus hijos pasan horas y horas en el gimnasio, toman sin receta médica medicinas, inyecciones, vitaminas, dietas muy especiales, compran ropas excesivamente apretadas, etc. deben entender que allí está pasando algo raro y deben investigar con más interés, con qué amigos se relacionan sus hijos y a que lugares van en sus ratos libres. 

Lo mismo que los hipocondríacos que ven y siente enfermedades, donde no las hay, así los que practican la adicción a la vigorexia, ven en su cuerpo flojedades, aunque no las haya, por lo que pasan una gran parte de su tiempo contemplándose el cuerpo ante el espejo, para intentar ver la más minina señal de flojedad, arruga o lugar donde eliminar o fortalecer. 

Los padres que son adictos a la vigorexia, deben saber que sus hijos tienen muchas probabilidades de contagiarse de su mal ejemplo, máxime si desde pequeños, se han acostumbrado a ver en la familia, ese desordenado culto al cuerpo. 

La adicción a la vigorexia, cuando se convierte obsesivamente en enfermiza y empieza a convertirse en peligrosa, es cuando se transforma en el primer pensamiento, al levantarse por las mañanas y el último, al acostarse. (Tengo que ir al gimnasio, tengo que llegar a una determinada talla de ropa, peso, medidas musculares, etc.). A lo primero se intentan convencer, que es solamente un poco, que no importa, que lo pueden manejar y que además, eso no hace daño a nadie. Después empieza la escalada, pues lo que hice ayer, ya no vale, pues fue muy poco. Hoy será un poco más. Posteriormente empiezan a insensibilizar su mente y su cuerpo, a las nuevas actitudes que va originando la adicción. Ejercicios más fuertes y por lo tanto más medicinas, más tiempo dedicado, etc. Incluso ignora cualquier herida que se haya producido en la mente al tomar conciencia de que aquello no estaba bien hecho. La mente va perdiendo el concepto de lo que es bueno y de lo que es malo, para la propia persona. 

La adicción a la vigorexia va borrando, todo lo que hay en la mente y solamente se enfoca en la adicción, originando que al dedicar tanto tiempo y energías a satisfacer esa adicción, ya no pueden competir con las otras personas en las cosas de la familia, estudios o profesionales. Se van apartando del grupo familiar y escolar, se van quedando atrás, solos con su adicción a la vigorexia, empezando poco a poco, su propia destrucción. Al final es en un grupo muy minoritario, en el que tienen que relacionarse, los de su gimnasio y poco más. 

Los adictos a la vigorexia, se ponen a la defensiva en cuanto les hablan del tema. Empiezan a buscar excusas justificativas y a ponerlas como barreras, para poder seguir practicando su adicción, o intentan esconderse para practicarla, cosa muy difícil pues los resultados saltan a la vista, de quien les ha conocido anteriormente. Para no verse solos enfrentados a esa adicción, terminan formando grupos de adictos a la vigorexia. En esos grupos se retroalimentan con sus justificaciones y hacen que salirse de ellos, sea mucho más difícil. 

Los que quieran comprobar si pueden prescindir de la adicción a la vigorexia, se pueden proponer pasar una semana sin hacer las cosas que esa adicción le pide, por ejemplo: no asistir al gimnasio, dejar las vitaminas, medicinas, inyecciones, comidas, bebidas y ropas relacionadas con la adicción. 

Los adictos a la vigorexia practican las horas de gimnasio o los deportes, hasta extenuarse, con tal de conseguir sus objetivos de remodelar o mantener la imagen física de su cuerpo. Se enfadan enormemente, cuando no pueden dedicar el tiempo deseado a esas actividades y no les importa ni las condiciones climáticas, ni el sufrimiento que les causa el ejercicio, ni el dejar las obligaciones familiares contraídas, ni la vida social, ni la preparación intelectual o profesional. Su único y principal objetivo, es modelar su cuerpo, que suele ser producto de su narcisismo. El culturismo es uno de los deportes, que más comúnmente está relacionado con este tipo de adicción. 

La vigorexia les produce muchas dificultades, para integrarse en sus habituales actividades familiares y sociales. Pasan más horas haciendo gimnasia que las que dedican a su familia. Son introvertidos y rechazan o les cuesta aceptar, su imagen corporal. Su obsesión con el cuerpo, no les permite aceptar su imagen corporal, siempre quieren modificarla hasta conseguir los parámetros deseados. Es muy parecido a lo que les sucede a los adictos a la anorexia. 

Cuando los adictos a la vigorexia rutinariamente, practican deportes hasta extenuarse, su organismo comienza a producir endorfinas para aliviar los síntomas, lo que les permite, poder continuar el deporte por más tiempo cada día, requiriendo cada vez una cantidad mayor de ellas, para poder soportar el dolor, al que deben prestar mucha atención, porque él es una señal de alarma de las posibles, consecuencias del sobre-entrenamiento, pero que no les lleve, al desarrollo de una verdadera adicción a las endorfinas y a sufrir sus serias consecuencias y para evitar que se produzcan lesiones, problemas orgánicos y desproporciones físicas. 

Otros problemas son los trastornos metabólicos, debido al desequilibrio en la alimentación, motivado por el consumo excesivo, de proteínas e hidratos de carbono y la poca cantidad de grasa, para favorecer el aumento de la masa muscular. También deben que tener en cuenta, que les producirán muchos trastornos en el organismo, como la masculinización e irregularidades del ciclo menstrual en las mujeres, acné, problemas cardíacos, atrofia testicular, disminución de la formación de espermatozoides, retención de líquidos, etc. Equivocadamente, usan muchos anabólicos, creyendo que van a mejorar su rendimiento físico, incrementar el volumen y la fuerza de sus músculos, la agilidad y la resistencia. 

Los principales trastornos psicológicos, que se crean los adictos a la vigorexia son de tipo cultural, social y educativo. Por eso el tratamiento para su curación, debe enfocarse en modificar su conducta y perspectiva que tienen sobre su cuerpo, intentando disminuir su entusiasmo y la ansiedad por la práctica deportiva intensa, logrando que se interesen por otras actividades, menos nocivas para su cuerpo.

Como en la mayoría de los adictos a cualquiera de otras adicciones, desarrollan conductas de ansiedad y obsesivo compulsivas, repetitivas. Tienen que luchar contra ellas y muy pocas personas, reciben la atención y el  tratamiento multidisciplinar que necesitan para curarse. Por lo que hay que hacerles ver su problema y ayudarles a que se den cuenta, de que necesita ayuda y orientarles en dónde conseguirla.

Los adictos a la vigorexia, alivian sus frustraciones y bravuras, con las máquinas de hacer gimnasia, hasta el extremo de llegar a incomunicarse del mundo que les rodea. En los adolescentes aumenta mucho su agresividad.

40 Preguntas para determinar la adicción a la vigorexia: Con un poco de imaginación podrá adaptar estas preguntas sobre el gimnasio, la alimentación y la ingestión de medicinas. a los otros conceptos relacionados con la adicción a la vigorexia.

  1. ¿Cada cuanto tiempo se excede de los horarios, metas y cifras acordadas para practicar la gimnasia?
  2. ¿Con que frecuencia comprueba sus dimensiones, peso, IMC (Índice de Masa Corporal) aspecto, etc. de su cuerpo y las compara con las que se había propuesto conseguir?
  3. ¿Continuamente comienza dietas especiales para adelgazar?
  4. ¿Desatiende sus obligaciones de estudios, trabajo o familia, por estar más tiempo en el gimnasio?
  5. ¿En qué grado se encuentra su adicción a la vigorexia? ¿En el uno o en el diez?
  6. ¿Frecuentemente desperdicia oportunidades importantes de estudio, familia, profesional y social, por estar usando el gimnasio?
  7. ¿Ha buscado ayuda profesional, para resolver su problema de la adicción a la vigorexia?
  8. ¿Ha intentado alguna vez, dejar la adicción de la vigorexia y no ha sido capaz de ello?   
  9. ¿Ha intentado alguna vez, pasar menos tiempo en el gimnasio y no lo ha conseguido?
  10. ¿Ha prometido muchas veces, dejar la adicción a la vigorexia, pero no has podido cumplir?
  11. ¿Ha sido atendido alguna vez por problemas médicos, sicológicos o por otros profesionales, relacionados con la adicción a la vigorexia?
  12. ¿La adicción a la vigorexia, le ha dejado secuelas permanentes físicas, económicas, mentales, sociales, etc.
  13. ¿La práctica de la gimnasia le relaja o alivia la ansiedad, que le produce su adicción a la vigorexia?
  14. ¿Le remuerde la conciencia por gastar tanto dinero y tiempo en la adicción a la vigorexia y dejar al lado, otras cosas importantes?
  15. ¿Miente sobre los hábitos de comer y de hacer ejercicio, porque le da vergüenza y se siente culpable, de que no estar haciendo bien las cosas?
  16. ¿Pensar en la adicción a la vigorexia, le impiden concentrarse en sus estudios, trabajos o familia?
  17. ¿Piensa frecuentemente que tiene algún problema relacionado con la adicción a la vigorexia?
  18. ¿Por ir al gimnasio ha descuidado determinadas obligaciones escolares, profesionales, familiares o personales?
  19. ¿Prefiere pasar más tiempo en el gimnasio que con su familia, amigos, actos sociales, leyendo, escuchando música, etc.?
  20. ¿Se acuesta pensado en lo relacionado con la vigorexia, no concilia el sueño y se despierta con el mismo tema?
  21. ¿Se da cuenta en el caso de que lleve más tiempo en el gimnasio, que el que había previsto?
  22. ¿Se encuentra a menudo pensando en el gimnasio, cuando está estudiando, trabajando o haciendo vida familiar?
  23. ¿Se encuentra alguna vez pensando lo bien que lo pasará, la próxima vez que vaya al gimnasio?
  24. ¿Se evade de sus problemas de la vida real, cuando está en el gimnasio?
  25. ¿Se ha sentido nervioso o irritado, por no poder ir al gimnasio?   
  26. ¿Se irritado si tiene que interrumpir una sesión del gimnasio, por una obligación de los estudios, familiar o profesional?
  27. ¿Se siente ansioso, nervioso, deprimido o aburrido, cuando no está haciendo ejercicio en el gimnasio?
  28. ¿Se siente molesto cuando alguien le interrumpe, mientras hace gimnasia?
  29. ¿Se sienten mal porque le da vergüenza la talla de su ropa, su peso y proporciones?
  30. ¿Se vuelve receloso, cuando alguien le pregunta en qué emplea su tiempo libre? 
  31. ¿Sus familiares le han hablado de sus signos externos, relacionados con la adicción a la vigorexia?
  32. ¿Tiene miedo a que la vida sin gimnasio, sea aburrida?
  33. ¿Tiene miedo a subir de peso o de medidas corporales?
  34. ¿Tiene que destinar una gran parte de su prepuesto familiar o personal, en los gastos del gimnasio, alimentación, vitaminas, medicinas, ropas, etc. relacionadas con la adicción a la vigorexia?
  35. ¿Toma nota de las veces que su familia le recrimina, el tiempo dedicado al gimnasio?
  36. ¿Trata de ocultar a sus familiares, maestros, compañeros de trabajo, etc. cuanto tiempo pasa realmente en el gimnasio?
  37. ¿Usa mucho o poco de su tiempo libre, o del que quita a otras actividades u obligaciones necesarias, para asistir al gimnasio?
  38. ¿Utiliza dietas, ayunos, laxantes y diuréticos para adelgazar?
  39. ¿Va al gimnasio, hace determinadas dietas o ingiere las vitaminas para presumir ante los demás, del cuerpo que tiene?
  40. ¿Vomita voluntaria o involuntariamente la comida ingerida?

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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70 Preguntas relacionadas con la homosexualidad y el lesbianismo, que sus hijos adolescentes le pueden hacer

ESCUELA PARA PADRES

 70 Preguntas relacionadas con la homosexualidad y el lesbianismo, que sus hijos adolescentes le pueden hacer. 

  • Parejas de hecho, adopciones, ley natural, psiquiatría, genética, sociedad, moral, religión, etc.  
  • Páginas Web de interés 

Si cree que no se debe amar a los homosexuales y repudiar su pecado, no siga leyendo. 

2,381 Palabras. Tiempo de lectura 9:00 minutos

Algunos artículos relacionados:

La homosexualidad es una anomalía, consistente en la práctica e inclinación hacia la atracción y relación erótica, con personas del mismo sexo. 

Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Los homosexuales y lesbianas, son nuestros prójimos y por lo tanto tenemos que amarles, respetarles y comprenderles profundamente, con todo nuestro corazón, aborreciendo y repudiando, en su caso, el pecado homosexual. 

Los padres deben tener el criterio suficiente, para explicar a sus hijos este tema, en función de sus edades físicas, mentales y formación. Pero no dejen de comentárselo, pues es un tema que está en la boca de casi todos los adolescentes. Si los padres no lo hacen y bien, habrá otros desalmados que lo hagan y además, mal o muy mal. 

70 Preguntas relacionadas con la homosexualidad y el lesbianismo, que sus hijos adolescentes le pueden hacer: Parejas de hecho, adopciones, ley natural, psiquiatría, genética, sociedad, moral, religión, etc.   

  1. ¿Cuales son las características, de las más de 20 posibles orientaciones e identidades de género, desordenes y comportamientos sexuales, clasificados por las Naciones Unidas como: La homosexualidad, lesbianismos, transexuales, pedofilia, bestialidad, sadismo, exhibicionismo, necrofilia, zoofilia, etc.?
  2. ¿Debemos ayudar a los homosexuales y lesbianas, para que pongas los necesarios medios profesionales y puedan curarse?
  3. ¿Deben tener las personas la libertad de discriminar y rechazar a los homosexuales y lesbianas, que den mal ejemplo a la sociedad, con sus prácticas pecaminosas?
  4. ¿Depende la moralidad de los actos humanos, de lo que opine la mayoría, de lo que a cada uno le convenga o de lo que manda la moral?
  5. ¿Es el porcentaje de homosexuales en la sociedad menor al 2 por ciento?
  6. ¿Es homosexual el que sufre una desviación, del instinto sexual natural, aunque no sea un pervertido, ni tenga aversión hacia la relación heterosexual?
  7. ¿Es la actual cultura homosexual, la voluntad deliberada de justificar y hasta de exaltar, el comportamiento homosexual?
  8. ¿Es la homosexualidad un problema y por lo tanto, tienen que tratarlo como tal y no como un estilo de vida o una justificación, para las acciones de sodomía?
  9. ¿Es lo mismo “tendencia homosexual” que “conducta homosexual”?
  10. ¿Es lo mismo el homosexual por vicio voluntario, que el que sufrió el impacto de una desgraciada experiencia en su infancia?
  11. ¿Es pecado la anormalidad de la homosexualidad, si no se ejerce la conducta homosexual?
  12. ¿Es moral ser “orgullosamente homosexual” (el orgullo gay), o es un contrasentido, estar orgulloso de algo malo?
  13. ¿Es una clase de dictadura la “Inquisición Rosa”, que persigue a los que no son o piensan como los homosexuales o lesbianas?
  14. ¿Están haciendo hoy los homosexuales, una gran presión en los gobiernos y en los medios de comunicación, para convencerles de que sus “uniones de hecho”, mejor llamadas homomonios, se consideren auténticos matrimonios, como los de las personas heterosexuales?
  15. ¿Hay algún estudio científico serio, que pueda demostrar que el homosexualismo y el lesbianismo, son factores hereditarios, genéticos, biológicos, hormonales, neurológicos o cerebrales, y que por lo tanto su actividad es un derecho?
  16. ¿Hay hoy una tendencia a presentar como normal, las aberraciones más grandes como son la pedofilia y la zoofilia?
  17. ¿La Iglesia Católica distingue entre la tendencia y la práctica homosexual, cuando esta última, es inaceptable por ir contra la naturaleza humana?
  18. ¿La palabra lesbiana viene, del nombre de la antigua isla griega de Lesbos y es la que califica, a las mujeres que tienen el aberrante vicio de saciar su apetito sexual, con otras mujeres?
  19. ¿Los homosexuales suponen un porcentaje muchísimo más alto, entre los pederastas, que entre los heterosexuales?
  20. ¿Produce la homosexualidad la pérdida de control mental, motivada por las drogas, el alcohol, el dinero y el chantaje, junto a factores ambientales y de educación familiar o social?
  21. ¿Puede existir un atractivo platónico o de amistad entre dos hombres o dos mujeres, sin que se les considere homosexuales o lesbianas?
  22. ¿Reconociendo el problema, pueden cambiar de vida los homosexuales, con asesoramiento y reorientación profesional, religiosa y médica, si intentan eliminar los deseos y tentaciones perniciosas que dominan sus vidas?
  23. ¿Se debe aceptar a la persona homosexual, que lucha por dominarse, para evitar su actuación o comportamiento de sodomía?
  24. ¿Se debe clasificar como peligrosidad social, el ejercer la homosexualidad con el agravante de la corrupción de menores?
  25. ¿Se debe denominar “socialmente peligroso” al homosexual, que domina su tendencia, y que no es corruptor o pervertidor de menores, ni degradante o un escándalo público?
  26. ¿Se debe diferenciar a los homosexuales auténticos, que no tienen ningún interés en corregirse, con el hombre de apariencia feminoide, de la cual posiblemente no sea responsable y que puede no ser homosexual?
  27. ¿Se debe ser comprensivo con el pecador, pero aborrecer el pecado?
  28. ¿Se debe tratar de que los homosexuales y lesbianas, abandonen sus prácticas sodomitas, en lugar de marginarles?
  29. ¿Se llama sodomitas a los homosexuales en relación a lo que pasó en Sodoma y Gomorra?
  30. ¿Se puede hacer reversible una tendencia homosexual, a base de luchar contra ella, con los medios profesionales adecuados, que eviten caer en las prácticas homosexuales?
  31. ¿Se pueden medir los trastornos fisiológicos de los homosexuales?
  32. ¿Son responsables los homosexuales de sus tendencias consentidas, y de sus propios actos, voluntariamente realizados?
  33. ¿Son transexuales los que se cambian los órganos genitales, por gusto personal, pero no para corregir un defecto del cuerpo?
  34. ¿Tienen que dominarse los homosexuales de sus instintos, lo mismo que hacen los casados, con otras mujeres u hombres, que le apetecen?
  35. ¿Tienen los homosexuales y lesbianas, la opción de modificar su inclinación, aunque no la hayan escogido, o están inevitablemente obligadas a practicarla?
  36. ¿Tienen los padres y la sociedad, el derecho a impedir el proselitismo, las prácticas y los escándalos, producidos por los maestros y líderes homosexuales, que después resultarán muy difíciles eliminar?
  37. ¿Es bueno educar a los jóvenes en las virtudes y valores humanos, especialmente en la castidad y abstinencia, para ayudarles a superar los problemas relacionados con el sexo?
  38. ¿Es la educación familiar y el ejemplo, lo que más influye sobre los hijos, principalmente en sus edades tempranas, para que puedan distinguir lo que es el homosexualismo y el lesbianismo?
  39. ¿Es perniciosa para los jóvenes, la actual y exagerada libertad sexual, que termina produciendo tantos homosexuales y lesbianas?
  40. ¿Influye en los hijos el haber sufrido en los primeros años abusos sexuales o violaciones, realizadas por los padres o familiares, para que de mayores aparezcan las tendencias homosexuales?
  41. ¿Influyen las relaciones familiares en las hijas, con madres necesitadas de afecto, frías y muy exigentes, para que al llegar a adultas, tengan una conducta lesbiana?
  42. ¿Influyen las relaciones familiares en los hijos con padres hostiles, distantes, violentos, alcohólicos, etc. para que al llegar a adultos, tengan una conducta homosexual?
  43. ¿La desviación hacia la homosexualidad, puede provenir de causas morales, psicológicas, afectivas, sociales, o del clima educativo familiar y social, de los primeros años de la vida?
  44. ¿La legalización de las parejas homosexuales, va en contra de la naturaleza humana y corrompe la conciencia moral ciudadana?
  45. ¿Son intolerantes, los que no aceptan el ejercicio de la sodomía?
  46. ¿Cuál es la definición clínica y legal, de la expresión “orientación sexual”?
  47. ¿Debe practicarse la objeción de conciencia, ante las situaciones del matrimonio del mismo sexo, aunque éste sea reconocido por las leyes injustas, de algunos gobiernos?
  48. ¿Deben ser castigadas las empresas, que no quieran hacer negocios con ese grupo de personas o que les nieguen como empleados, los beneficios sociales a sus parejas?
  49. ¿Deben ser castigadas las escuelas y organizaciones religiosas o civiles, por no querer contratar a maestros homosexuales, a lesbianas, a transexuales, a travestís, etc. ni a lideres que manifiesten públicamente sus inclinaciones sexuales?
  50. ¿Por qué los gobiernos no conceden los mismos derechos civiles, que a las “parejas de hecho”, a dos hermanos o a dos personas que viven juntos y expresamente, no quieren declararse homosexuales?
  51. ¿Pueden las leyes penalizar a las personas u organizaciones, que por sus creencias religiosas o sociales, ejerciten su derecho moral a la objeción de conciencia, sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, o hacia las conductas que impliquen desórdenes sexuales?
  52. ¿Pueden las leyes prohibir la discriminación, con base en la orientación sexual, de género o estatus matrimonial?
  53. ¿Se deben aceptar ética y moralmente los derechos civiles, ciudadanos y los comportamientos de las personas homosexuales?
  54. ¿Se debe admitir la aprobación legal, de la práctica homosexual y del lesbianismo?
  55. ¿Se debe auto defender la sociedad y los padres de familia, del contagio tan devastador, pernicioso y destructivo para el presente y el futuro, de la perversión voluntaria de algunos homosexuales?
  56. ¿Se deben equiparar las aberrantes uniones de homosexuales y lesbianas, que van en contra de la ley natural, a los matrimonios entre personas de distintos sexos?
  57. ¿Se debe obligar por ley a los ciudadanos, a aceptar y compartir otras opiniones relacionadas con la homosexualidad y el lesbianismo, o solamente que todos se respeten mutuamente?
  58. ¿Se puede legitimar por el Estado, el mal moral de las uniones entre homosexuales?
  59. ¿Son contrarios a la ley natural los actos de sodomía?
  60. ¿Tiene algo que ver la realización del acto del sexo, entre dos homosexuales, con la generación de vida, de un matrimonio heterosexual?
  61. ¿La homosexualidad es una enfermedad psiquiátrica y egodistónica, catalogada por la Organización Mundial de la Salud, OMS?
  62. ¿Es cierto que los homosexuales y las lesbianas, no tienen estabilidad familiar,  cambian muchísimas veces de pareja y de situación en ella, lo que complica la educación de los hijos adoptados, al obligarles a convivir con tantos supuestos padres y madres diferentes?
  63. ¿Influye en los niños la tendencia hacia la homosexualidad, cuando son adoptados por parejas homosexuales o lesbianas?
  64. ¿Los niños adoptados por parejas de homosexuales o lesbianas, reciben daños irreparables?
  65. ¿Se puede evitar la homosexualidad y el lesbianismo, cuando a los niños y a las niñas se les educa a cada uno como es, sin unificar sus roles?
  66. ¿Se puede legitimar por el Estado, el que las parejas de homosexuales, cometan el despropósito de adoptar niños, aun sabiendo que atentan contra sus derechos y los traumas psíquicos, que les producen en el presente y en el futuro, al entre otras cosas, compararse con los otros niños que tienen padre y madre?
  67. ¿Tienen alteraciones emocionales los niños criados por homosexuales?
  68. ¿Si te enteras que tu hermano o un buen amigo es homosexual, debes aceptarle o rechazarle, sabiendo que tu ayuda y amistad, puede servirle para mejorar su situación?
  69. ¿Si un hijo homosexual o lesbiana, pide a sus padres poderles visitar un fin de semana con su pareja, deben aceptarles o rechazarles, para demostrarles que aman a la persona, aunque objeten su comportamiento pecaminoso?
  70. ¿Si un hijo homosexual o lesbiana pide a sus padres que asistan a su matrimonio (homomonio) civil, deben rechazar la invitación, para demostrar que no están de acuerdo con esa decisión antinatural? 

Algunas referencias para obtener respuestas, muy claras, a las preguntas indicadas anteriormente: 

La Iglesia Católica, a través de organizaciones como http://www.courage-latino.org/ puede ser un instrumento de ayuda, para cambiar de actitud. Courage Latino tiene grupos y comunidades de hombres, mujeres y para padres, amigos y familiares en varios países. Pueden escribir a: consultas@courage-latino.org 

Courage Latino http://www.courage-latino.org/  es un apostolado de la Iglesia Católica, para brindar atención espiritual, a personas que viven una condición de atracción al mismo sexo y que buscan vivir en castidad, encontrando un sentido para su vida. Es reconocido por el Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede y la Conferencia del Episcopado Mexicano. 

Las 5 metas de Courage Latino: 

  1. (Castidad desde el corazón) Tener vidas castas, de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica, acerca de la homosexualidad.
  2. (Crecimiento Espiritual) Dedicar la propia vida a Cristo, a través del servicio a otros, la lectura espiritual, la oración, la meditación, la dirección espiritual individual, asistencia frecuente a Misa y la recepción asidua de los sacramentos de la Reconciliación y la Santa Eucaristía.
  3. (Comunidad) Fomentar un espíritu de compañerismo, en el cual todos puedan compartir pensamientos y experiencias y así, asegurar que nadie tenga que enfrentar los problemas de la homosexualidad solo.
  4. (Servicio) Estar consciente de la verdad de que amistades castas, no son solamente posibles, también necesarias, en una vida cristiana casta y obrando así, proveer ánimos al formarse y sostenerse unos a otros.
  5. (Testimonio y Misión)Tener vidas que puedan servir, como buenos ejemplos para otros.  

4 Artículos muy recomendados por la organización Courage Latino: (Para leerlos, hacer clic en cada uno) 

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La adicción al trabajo “workaholism” de los padres, reflejada en la mala educación de su familia

ESCUELA PARA PADRES

La adicción al trabajo “workaholism” de los padres, reflejada en la mala educación de su familia. 

  • 12 Cuestiones para compatibilizar el tiempo de trabajo, fuera y dentro del hogar
  • 10 Pasos para solucionar ésta u otras adicciones:  

2,540 Palabras. Tiempo de lectura 9:00 minutos 

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Cuando a los padres no les queda más remedio que trabajar muchas horas, para cubrir las necesidades de su familia, no se puede considerar que sean workalcoholics. Palabra formada por Work (trabajo) y alcoholic (alcohol). Lo hacen debido a que sus ingresos normales, no les permiten satisfacer las mínimas obligaciones contraídas con su familia. En algunas ocasiones, lo hacen periódicamente o en determinadas situaciones, debido a que se lo exigen en los trabajos, y no pueden negarse o para tener unos ingresos extraordinarios, y dedicarlos a determinados objetivos. 

Tener trabajo es un privilegio en algunas épocas, que los padres deben procurar mantener, aunque tengan que hacer esfuerzos extraordinarios en la familia y en el estilo de vida, pero sin perder el norte, de lo que es importante e indispensable y lo que es superfluo. La colaboración con el otro cónyuge y los hijos, sirve para organizar mejor las tareas familiares y el tiempo disponible de los padres, para la educación de los hijos. 

Los adictos al trabajo, “workalcoholics”, pueden estar tan enfermos como los alcohólicos, los drogadictos, los ludópatas (adictos a las compras o al juego), los cleptómanos (adictos al robo), vigorexia (adictos al deporte y al culturismo), etc. Conllevan adicción y compulsión. Requieren en primer lugar, darse cuenta de que tienen un problema importante y en segundo lugar, hacer un esfuerzo para ponerse en manos de los profesionales, con el fin de que les ayuden a curarse. Es muy difícil bajarse de ese tren de vida, que suele producir la adicción al trabajo, sobre todo, si permite ganar mucho dinero. Desgraciadamente, terminan pagando un precio muy alto, en su vida personal y en la educación de sus hijos. 

Algunos padres mantienen la adición al trabajo excesivo, para conseguir o aumentar el poder sobre los empleados, clientes o proveedores, tener influencia social o económica, por vanidad, para darse importancia ante la sociedad, aunque suponga el evadirse de las obligaciones familiares. También lo suelen hacer, para llevar una doble vida, amparada por la fachada que proporciona el exceso de tiempo, dedicado al trabajo. Para su propio beneficio personal, pues aparentan una importancia profesional ante sus jefes, compañeros o familia. Para aislarse de los problemas inherentes a tener que educar a su familia, sin importarles sus compromisos y obligaciones morales adquiridas con ellos, etc. 

Los adictos al trabajo no se dan cuenta, que no dejan tiempo para educar a los hijos, conviviendo con ellos y dedicándoles el mayor tiempo posible, y de la mejor calidad que pueden. Cuando después del excesivo trabajo, llegan a sus casas tan cansados física y mentalmente, que ya no les quedan energías, para dedicárselas a su familia. De ahí que muchos hijos ven a sus padres, simplemente como proveedores económicos y no como padres educadores. Por mucho que les quieran dar a sus hijos, todo lo materialmente posible, si por culpa del excesivo trabajo (workaholism) no les dan lo que necesitan, tendrán unos hijos mal educados. Algunos padres están tan ocupados en intentar dar a sus hijos lo que no tienen, que no les queda tiempo para darles lo que tienen, que es amor, comprensión, formación y educación. 

La  adicción al trabajo es uno de los mecanismos, por el que algunos padres se escapan de la realidad de la vida y de las obligaciones, que voluntariamente asumieron y se comprometieron a cumplir. Empiezan la adicción al trabajo, por escaparse del aburrimiento o del agobio de las actividades familiares, pues creen que están atrapados en algo, que no han buscado o que desconocían. No encuentran la belleza y las satisfacciones de hacer crecer y formar una familia, en la práctica de las virtudes y valores humanos. Tienen que aprender a rechazar ese aburrimiento, pues solamente se aburren, los que no tienen capacidad de hacer las cosas y tienen que esperar, a que otros sacudan sus mentes. 

Una de las soluciones, para paliar los malos efectos del excesivo trabajo de uno de los cónyuges, es intentar establecer, si fuera posible con el otro cónyuge, la esposa en la mayoría de los casos, unos horarios de trabajo parcial, durante el horario escolar, para que ella, pueda estar en la casa cuando los hijos salen de la escuela. De esta manera puede ayudar económicamente, con los ingresos del presupuesto familiar, para que el esposo, no tenga necesidad de estar tanto tiempo trabajando y pueda atender mejor a los hijos, cuando llega del trabajo. Intentar conciliar buscando el equilibrio entre el trabajo de cada uno de los cónyuges, los ingresos, el tiempo para la educación de la familia, el tiempo de ocio, etc. 

Un niño decía que cuando fuera mayor, no quería ser ni bombero, ni maestro, ni policía, ni médico, ni nada. Quería ser como la pantalla del televisor, para que sus padres le escucharan, le atendieran y dejaran todas sus actividades y que estuvieran pendientes de lo que les quería decir. Su hermano dijo que cuando fuera mayor, tomaría todos los ahorros de su hucha y los entregaría a su padre, para comprarle, aunque nada más fuera media hora de tiempo, al precio que le pagaban en su trabajo. Con esas expresiones, los hijos  quieren decir que están muy solos, que nadie les hace caso, que les cuiden, que les tengan en cuenta, que están fuera de las vidas de los padres. 

Los padres pueden llegar a perder la patria potestad de sus hijos, si reiterativamente demuestran desinterés y abandono por ellos, aunque intenten alegar, que es debido a la excesiva e innecesaria dedicación al trabajo. A esta situación los profesionales le llaman “negligencia por omisión del deber” y la califican, como malos tratos. Cuando se produce este tipo de abandono, por parte de los padres, se suele desencadenar una espiral de violencia, donde los hijos se vuelven agresivos, insultantes, vagos, desinteresados por los estudios, etc. 

Los padres siempre echan la culpa a los hijos, de su comportamiento. Se sienten víctimas de una injusticia, pues han dado todo por ellos y solo reciben disgustos. Pero llega el momento de asumir su verdadero sentimiento de culpa, han dado a los hijos todo lo material, con excepción de lo que los hijos necesitan con mas intensidad, tiempo de dedicación. 

Algunos padres, sin ninguna necesidad, incluso llevan a la casa el trabajo que les ha quedado pendiente o algunas cosas, para poder encerrarse en su habitación y aislarse de la convivencia y educación de los hijos. Luego se limitan a echar la culpa a los hijos, sintiéndose victimas de una injusticia y suelen decir: Encima de que me mato a trabajar para beneficio de ellos, dicen que los tengo abandonados. 

Hay otros padres que por no ir a la casa, después del trabajo, para dedicarse a la educación de sus hijos, se autojustifican asistiendo a reuniones interminables en el trabajo, actos sociales, organizaciones de voluntarios, tertulias en los bares con sus amigos y un largo etcétera. 

La administración del tiempo de los padres, tiene que estar muy bien realizada, para que se distribuya entre: Trabajo, familia, esparcimiento, crecimiento personal, religioso y profesional, etc. Procurando dedicar a estas actividades, la cantidad y calidad conveniente en cada caso. 

Las madres que trabajan muchas horas fuera del hogar, tienen una carga extra emocional y real, a la hora de ejercer su rol de madre en el hogar, pues compaginar su trabajo exterior, formación, crecimiento personal con la educación familiar, es muy difícil, pero no imposible. Incluso se sienten frustradas y preocupadas, porque dicen que no tienen tiempo ni energías para tener y criar hijos, a pesar de que conocen que su tiempo de fecundidad se les pueda pasar.

12 Cuestiones para compatibilizar el tiempo de trabajo, fuera y dentro del hogar:  

  1. Armonía entre el tiempo y el esfuerzo dedicado al trabajo y el tiempo ofrecido a la educación de la familia.
  2. Compartir algunas actividades con otras familias, para hacer el tiempo más eficiente y agradable y así poder quitar estrés, a determinadas situaciones, como es el recoger a los hijos de la escuela, llevarles a clases especiales, realizando grupos para estudiar, etc.
  3. Desechar el sentido de culpa injustificada, pues eso impide, ver con claridad las soluciones a los problemas que se han presentado, voluntaria o involuntariamente.
  4. Equilibrio mental soportado con mucha paciencia, amor y comprensión, de cada una de las situaciones que se vayan presentando, intentando huir de histerismos, brusquedades, enfados, etc.
  5. Evitar el semi abandono familiar, pero compensado con toda clase de regalos, para acallar la conciencia y el chantaje que pudieran hacer los hijos, por la dejadez hacia ellos.
  6. Irradiar y transmitir a los hijos felicidad y no angustia, ya que el cónyuge y los hijos, están pendientes de cuál es la imagen que presenta, a la llegada del trabajo.
  7. Organización de un tiempo y un sitio, para cada cosa.
  8. Petición de colaboración a todos los que puedan ayudar: Hijos, cónyuge, familiares cercanos, amigos para compartir tareas con los hijos, etc.
  9. Planificación con la mayor anticipación posible, de todas las actividades familiares, incluso agrupando determinadas tareas, en días señalados.
  10. Positivismo, al inculcar a los hijos y al cónyuge, que el esfuerzo del trabajo realizado, es para la mejora en la calidad de vida de la familia, lo que se puede realizar, gracias a la colaboración de todos, aunque en algunos momentos suponga sacrificios, pero siempre estará a favor, de los mejores intereses familiares.
  11. Proyectar serenidad aun en el caso, de no poder llegar a todos los sitios. Se llega donde se puede y mucho más, cuando existe una buena planificación.
  12. Realizarse primeramente con la familia, en beneficio propio y de ella, así será mucho más fácil, realizarse profesionalmente. 

Los padres helicópteros, son los que siempre están revoloteando, cerca del alcance de sus hijos. Prestan demasiada atención a los problemas y experiencias de sus hijos, sobreprotegiéndolos, lo necesiten o no. Se creen los superpadres, pero cuando ven que no pueden llegar a serlo, porque están metidos de lleno en el workaholismo se frustran, y abandonan la educación de los hijos, pensando que la adicción al trabajo, les produce más satisfacciones. 

Los adictos al trabajo, workaholics o ergomaníacos, suelen ser tan obsesivos y compulsivos, que incluso disfrutan de su trabajo, en una forma masoquista, aunque les vaya enfermando o matando. Lo utilizan como manera de escapar, de lo que temen o no les gusta, transformando su vida en una continuidad de trabajo, ignorando sus obligaciones, de educar a la familia. Son personas controladoras, de todo lo que ocurre a su alrededor, que esperan la perfección en el comportamiento de su familia, aunque no dediquen su tiempo para educarla. Son impacientes e irritables, lo que les impide delegar tareas, relajarse, ni divertirse. No se suelen dar cuenta de su adicción y si no hacen nada para solucionarla, incluso pueden transmitirla a sus hijos como un vicio, además de hacer la vida muy difícil, a todos los que tiene a su alrededor, en el trabajo y en la familia. 

El excesivo número de horas e intensidad, dedicada al trabajo puede estresarles y quemarles, produciéndoles el llamado burn out (quemarse en el trabajo) o “el dolor que otros aplauden”. Algunos creen que lo solucionan, recurriendo a estimulantes, principalmente en bebidas o pastillas con mucha cafeína y azúcar u otras medicinas peligrosas, compradas sin receta médica, porque ni se atreven a contárselo al médico, hasta que ya es demasiado tarde o les llega un aviso de enfermedad o de rotura familiar. Algunas veces lo hacen, porque sus jefes les dicen “Trabaja fuerte, que algún día todo esto será tuyo” Y ellos se lo creen, porque les conviene justificarse ante si mismo y la familia. No se dan cuenta, que en cuanto en la empresa vean que ya lo han quemado, lo sustituirán por otro mas barato, más joven y posiblemente con más conocimientos. Nadie le agradecerá la excesiva dedicación que tuvo hacia la empresa. Incluso las amistades, profesionales o sociales, desaparecerá cuando ya no se miembro del club de empleados imprescindibles. La rentabilidad de cada puesto de trabajo, es así. Al final sólo habrá conseguido, tener una familia destruida. 

La salud y la familia son más importantes que el trabajo. Hay que trabajar para vivir y no vivir para trabajar, aunque a algunos adictos al trabajo, ignorando que lo son, les aterren y depriman el tiempo libre de trabajo, que deberían dedicar a la familia, pero tienen miedo a los conflictos y a tener que resolver problemas, de la educación de los hijos y de convivencia, con el cónyuge. Prefieren hacer como los avestruces, esconder la cabeza debajo del ala. Aunque algunas familias, aceptan la adicción al trabajo de los padres, porque aparentemente les proporciona muchos beneficios, sin darse cuenta de lo que pierden, a corto y largo plazo. 

10 Pasos para solucionar ésta u otras adicciones:  

  1. Admitirlo hoy, pública y familiarmente la existencia del problema.
  2. Reconocer los daños producidos al otro cónyuge, a los hijos y a la familia.
  3. Aceptar que una persona sola, no puede solucionarlo y que necesita la ayuda de otros.
  4. Ponerse en comunicación con asociaciones o expertos, que puedan ayudarle a eliminar la adicción, con los métodos adecuados a su caso, ya experimentados.
  5. Cambiar el estilo de vida en las cosas relacionadas con la adicción.
  6. Hacer un plan de tiempos y actividades familiares y profesionales, relacionado con la propia salud física, mental y emocional.
  7. Ponerse los controles necesarios, para medir el desarrollo de los métodos empleados.
  8. Comprobar la mejora de la calidad de vida y estado emocional del cónyuge, hijos y familia.
  9. Reconsiderar el número de veces y la intensidad de las puestas en pie y no de las caídas en la adicción.
  10. No tener miedo a poner en práctica las soluciones, y no dar ni un paso atrás, sobre el terreno ganado a la adicción. Siempre adelante.

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