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Archivo para 24 abril 2010

Padres sin fronteras. Primero la familia.

ESCUELA PARA PADRES

 

Padres sin fronteras. Primero la familia.

  • 17 Principales fronteras que los padres tienen que traspasar para educar a los hijos y poner primero a su familia.

 

1,719 Palabras. Tiempo de lectura 6:30 minutos

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Hay médicos sin fronteras, periodistas sin fronteras, misioneros sin fronteras, emigrantes sin fronteras, abogados sin fronteras, discapacitados sin fronteras, libros sin fronteras, sabores sin fronteras, paz sin fronteras, solidaridad sin fronteras, etc. Los padres no tienen que tener miedo ni a las fronteras, ni a las barreras, ni a los obstáculos, ni a nada de lo que siendo moralmente bueno, les pudiera impedir educar a sus hijos y poner a su familia como primer objetivo, por encima de todo.

Dicen los astronautas, que es maravilloso ver la tierra y no distinguir las fronteras que han hecho, los hombres contra los hombres. Lo mismo sucede a algunas personas, que se han educado muy bien en esta vida y que saben y pueden pasar todas las fronteras, que les ponen por delante.

Su propia persona y la sociedad van a poner a los padres una serie de fronteras naturales, legales o ilegales, relacionadas con el tiempo y el espacio geográfico, que en principio les van a impedir o dificultar educar bien a sus hijos y poner primero a su familia. Pero los padres tienen que estar dispuestos, a estudiar bien esas fronteras y hacer un plan para traspasarlas, cuando les impidan cumplir la misión que tienen establecida en esta vida.

Es tema para otro artículo, si son justas o injustas, legales o ilegales, las fronteras físicas, económicas, religiosas, políticas y sociales, aplicadas a la obligación de los padres, para la educación de sus hijos y al poner primero a su familia. De la misma manera que la dedicación de los padres con sus hijos y familia no tiene limites, no deben permitir que nadie les imponga fronteras por los límites morales.

17 Principales fronteras que los padres tienen que traspasar, para educar a sus hijos y poner primero a su familia:

  1. La cultural, para mantenerse mejorar y añadir nuevas virtudes y valores humanos y luchar, por no adquirir costumbres que vayan en contra de esos valores. La principal frontera a traspasar es el conformismo, “el todo vale”.
  2. La del trabajo, sabiendo entender que solamente se consiguen mejores trabajos y mejor retribuidos, a base de sacrificios personales, estudios y dedicación.
  3. La económica, sabiéndose enfrentar a las tentaciones, para mantenerse dentro de las posibilidades de ingresos, gastos y ahorros, luchando contra el consumismo imperante.
  4. La educación escolar para los hijos, escogiendo para ellos la mejor escuela o colegio dentro de sus posibilidades, aunque les cueste grandes sacrificios económicos, de tiempo y de lucha, contra la corriente permisiva en calidad y cantidad de educación.
  5. La familiar, al poner todos los medios necesarios para hacer una familia fuerte, unida y llena de virtudes y valores humanos, incluso teniendo que enfrentarse a las costumbres del entorno familiar.
  6. La fisiológica, intentando mantenerse, dentro de los mejores parámetros posibles de salud, procurando llevar una vida sana en las comidas, bebidas, ejercicios físicos, etc.
  7. La idiomática, sobre todo cuando se emigra, aprendiendo el idioma de la nación o región receptora, para involucrarse lo más posible en todos los aspectos culturales, sociales, laborales, profesionales, de estudios y familiares. Pero nunca perdiendo el idioma materno.
  8. La imagen, en el caso de que se tengan defectos físicos, que hagan aparecer diferentes a los demás, tienen que intentar sacar provecho a esos defectos, sirviendo como ejemplo de superación, ante otros que no los tienen y pudieran estar deprimidos.
  9. La política, manteniendo los principios políticos aprendidos, pero estando siempre dispuesto a mejorar el conocimiento de otras opciones diferentes a las tradicionales, siempre que estén dentro de la moral.
  10. La racial, en el caso de estar inmerso en otras etnias o pertenecer a minorías dominadas. Sabiendo luchar contra estas situaciones, con perseverancia e inteligencia, para aprovechar las fortalezas propias y eliminar los defectos comparativos.
  11. La religiosa, manteniendo los principios morales innegociables, a pesar de las presiones externas o dificultades que pudieran acechar a la familia, debido a la inmersión o el acoso de otras culturas sociales y religiosas.
  12. La social, sabiendo claramente, que las situaciones sociales nunca son para siempre y que la vida da muchas vueltas, unas veces se está arriba y otras abajo. No por haberse criado en una familia rica o pobre, eso tiene que ser un estigma imborrable y perpetuo. Precisamente la lucha contra esa posible barrera, tiene que servir de estimulo para salir de la pobreza o para mantener la riqueza. La educación familiar, los estudios y la religión son las mejores armas, para luchar contra la barrera social que separa algunas personas, comunidades o segmentos sociales.
  13. La paternidad responsable, abierta a la magnanimidad de la vida y al amor a los hijos, relacionado con el número y las épocas de tener hijos y a la forma de educarlos, en las virtudes y valores humanos.
  14. La del cambio de la calidad de vida, por cumplir los principales objetivos en la formación de los hijos y de la familia como conjunto, teniendo en cuenta que la generosidad, no es incompatible con la razón y que, por muchos cálculos que se hagan, la familia es deficitaria por definición.
  15. La de que los hijos se desarrollen como personas, en el conocimiento y en su comportamiento, en sus convicciones y sus actitudes, enriquecido con las virtudes y valores humanos, a costa de que a lo mejor no estén muy contentos. Ayudándoles en sus tareas, pero sin evitarles el esfuerzo de hacerlas y las satisfacciones que conllevan, para que se sepan desenvolver en la vida.
  16. La de acoger a cada hijo, único e irrepetible, tal y como es, aunque no corresponda a las expectativas deseadas. Es una frontera que tienen que pasar por muy difícil que sea, sobre todo en casos, donde los hijos son especiales.
  17. La de no ceder cuando es más fácil conceder, intentando siempre comprender, pero exigiendo lo que haya que exigir, aunque cueste hacerlo. Respetando su libertad, pero guiándoles, corrigiéndoles y no sobreprotegiéndoles.

 

Los padres tienen que tener un gran respeto y admiración, a los que por el bien de sus hijos y de su familia, han tenido la valentía de arriesgar muchas cosas, para traspasar las fronteras indicadas anteriormente. Incluso cuando han traspasado las fronteras geográficas, para habitar en otro país, pues han tenido que dejar atrás otros familiares, su bienes, pocos o muchos, sus amistades, sabores, olores, paisajes, sus costumbres, la seguridad de su vejez, etc. para enfrentarse a lo desconocido, asumiendo riesgos, que algunas veces tienen consecuencias irreversibles, para ellos mismos y sus familias. Pero traspasan las fronteras, para dar una mejor vida a sus hijos y familia en lo material, educativo, religioso y político, pues en sus países no tenían esas oportunidades, que existen detrás de las fronteras. Las mayoría de las veces, atravesar esas fronteras, pasa como las ovejas cuando traspasan las alambradas, siempre dejan algo de lana pegada a la alambrada.

Vivir en una sociedad, donde a las familias que no siguen los dictados de la mayoría, son señaladas y consideradas de forma despectiva, es muy difícil mantenerse en la rectitud de intención, de intentar alcanzar un mundo mejor. Eso significa que los padres, tendrán que hacer un esfuerzo mucho más fuerte, para no tener miedo a pasar las fronteras, que le imponga la sociedad en la que vivan.

Los padres siempre van tener que estar luchando contra corriente, porque si no se enfrentan a ella, todos se verán arrastrados en situaciones no deseadas y casi siempre, muy difíciles de revertir. Traspasar fronteras es sinónimo de practicar y enseñar las principales virtudes y valores humanos siguientes: Abnegación, apostolado, austeridad, autodisciplina, bonhomía, coherencia, compromiso, coraje, decisión, desprendimiento, disciplina, entereza, entrega, fortaleza, fraternidad, generosidad, fuerza, heroísmo, liderazgo, perseverancia, reciedumbre, responsabilidad, Sacrificio, solidaridad, valentía, etc.

Para algunos padres, pasar las fronteras supone, entrar en el terreno del “que dirán” los otros familiares, vecinos o la sociedad en conjunto, frase que casi siempre queda en “lo que no han dicho”. Los padres tienen que mirar hacia adelante, (hacia atrás, ni para coger impulso) y estudiar y medir los riesgos que sean necesarios tomar, todo en beneficio del presente y futuro de los hijos y de la familia.

Los padres no tienen que tener miedo a las fronteras, para construir una buena familia, pero tienen que estar muy atentos para prevenir y en su caso evitar, que alguno de los hijos intente cruzar la frontera de lo que es moral, hacia la amoralidad. No solamente estar pendiente de la frontera que marca la ley civil, sino la frontera de lo que marca la religión y las buenas costumbres.

Es muy importante convertirse en padres sin fronteras, utilizando responsablemente las nuevas tecnologías, como herramientas al servicio de la sociedad, para conseguir nuevas relaciones personales y grupales, en beneficio de la educación de las virtudes y valores humanos en la familia, además que servirán como autoafirmación en los ideales de los padres, en la educación de sus hijos. Los padres deben saber que “La unión hace la fuerza” que es lo opuesto a “Divide y vencerás”.

Animo a los padres a que formen asociaciones o grupos de personas, físicas o virtuales, aprovechando el Internet o sus redes sociales, para comentar entre ellos, cuáles son las principales fronteras a las que se han tenido que enfrentar y la forma de, cómo las han traspasado o las van a traspasar, para evitar que les dificulten la educación de los hijos y el poner lo primero a la familia. El hecho de intentar ser un padre sin fronteras, no será nunca un motivo de exclusión de la sociedad, al contrario, será un concepto de identidad y un referente ejemplar para otros padres.

Los padres que decidan hacer alguna asociación o grupo entre sus familiares, amigos, escuela, iglesia o similar, agradeceré que me escriban para enviarles unas sugerencias, que ya han sido probadas con éxito. 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

 

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Tengo un hijo maravilloso. ¿Qué hago con él?

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 Tengo un hijo maravilloso. ¿Qué hago con él? 

  • 12 Características de los hijos maravillosos.
  • 12 Acciones a realizar por y con el hijo.
  • 12 Situaciones en que el hijo, maravilloso o no, percibe que los padres no le quieren.

 

1,733 Palabras. Tiempo de lectura 6:20 minutos 

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Quererlo mucho, pero mucho, mucho. Se lo merece aunque no fuera maravilloso, pero si lo fuera, extraordinario motivo para hacerlo. Quiéralo también aunque su hijo no sea tan maravilloso. Demostrarle mucho cariño, puede convertirle en cariñoso. Los padres siempre tienen que querer y quieren a sus hijos, hasta que les duele el alma, sean maravillosos o no, pues son sus hijos. Aunque haya algunos hijos, que hacen verdaderos esfuerzos para que sus padres no les quieran, pues se portan mal con sus padres e incluso con ellos mismos y con la sociedad. 

Quererle mucho no es llenarle de besos ruidosos y abrazos interminables, casi siempre, cuando hay delante otras personas, para demostrar el cariño hacia los hijos, comprarle muchas cosas o consentirle hacer todo lo que quiera. Quererle mucho es dedicarle el tiempo de mejor calidad, en la mayor cantidad posible, es educarle con firmeza, pero también con suavidad, es brindarle apoyo en lo que necesita y dejarle volar solo, bajo la atenta vigilancia, para que si se cae, ayudarle a levantarse rápidamente. Es enseñarle a practicar las virtudes y valores humanos, en función de su edad y circunstancias, para que se vayan convirtiendo en hábitos, para cuando sea mayor. 

12 Acciones a realizar por y con el hijo: 

Acepta las virtudes y defectos del hijo, alégrate con el hijo, cuida al hijo como quieres que cuiden de ti, dedica tu mejor tiempo al hijo, disfruta del hijo, educa al hijo, escucha, habla y dialoga con el hijo, reza por el hijo, sacrifícate por el hijo, sufre con el hijo, trabaja por el hijo, vigila y cuida al hijo. 

Tener un hijo maravilloso suele ser el fruto de haberlo criado con mucho amor, afecto, respeto y dedicación. Criarlo como se puede tener un pájaro en la mano. Si se aprieta la mano, se ahoga el pájaro y si se tiene floja, el pájaro se escapa. Ese equilibrio físico y emocional, es el que abona el campo, para que haya hijos maravillosos. 

Hay miles de millones de hijos maravillosos, los cuales meten mucho menos ruido, que los pocos hijos mal educados, que ladran demasiado alto y con su ruido, quieren opacar las buenas obras y el no meter ruido de los hijos maravillosos.

Tener hijos maravillosos es un premio, que unas veces se busca y otras se encuentra. Pero normalmente suele ser el resultado de un esfuerzo conjunto de los padres, al darles ejemplo y educarles en las virtudes y valores humanos. Pero no es noticia ser hijo maravilloso, aun en el caso de que cumpla sus obligaciones con place, o asuma sus derechos sin vanaglorias. Para los medios de comunicación y algunas familias envidiosas, solamente es noticia cada una de las aberraciones que cometen los maleducados. 

Hay muy pocos padres que no quieren a sus hijos, pues el amor de los padres hacia los hijos, es consustancial con la naturaleza. Los padres aman a sus hijos con pasión, hagan lo que hagan, digan lo que digan y sean como sean. Existen excepciones a ese amor, que suelen producirse por circunstancias fuera del control paternal. 

Para tener hijos maravillosos, los padres tienen que hacer ver a sus hijos, que son queridos, respetados, cuidados, guiados y aprobada su presencia.  Tienen que hacerlo hasta que los hijos sientan interna y externamente, la certeza de que son amados en profundidad. Así hay muchas probabilidades de que sientan la necesidad de corresponder al amor con más amor, lo que llenará a los padres de satisfacción y alegría. 

La felicidad pasiva. Un hijo maravilloso no es solamente el que da placer a los padres o no les da quebraderos de cabeza. La maravilla puede ser, que el que siendo diferente o con limitaciones, lo lleve con valentía y aceptación y su sufrimiento no sea exteriorizado, para no hacer sufrir a los demás. Tiene limitaciones para hacer alguna cosa, pero saca fuerzas de donde sea, para evitar ser una carga emocional o física para otros. También eso supone un orgullo para los padres. 

12 Características de los hijos maravillosos. 

  1. Cuando agradecen las atenciones tenidas con ellos en el pasado y en el presente, reconociendo que lo que tienen, se lo deben en parte a la educación que recibieron de sus padres.
  2. Cuando consideran como órdenes de obligado cumplimiento, los menores deseos expresados por los padres.
  3. Cuando consultan a los padres sobre sus temas personales, familiares, profesionales o sociales al considerar que son sus mejores consejeros, tutores o guías.
  4. Cuando forman una familia, que se mantiene llena de amor.
  5. Cuando saben atraer a su nueva familia, para que quieran a los padres que se quedaron solos, por ley de vida. Eso ya por si solo, es una maravilla.
  6. Cuando sacan a pasear a los padres, obsequiándoles con alguna cosa, por muy pequeña que sea, o les ayudan o llevan a resolver sus asuntos relacionados con el médico, impuestos, compras especiales, etc.
  7. Cuando salen del hogar familiar y estudian o trabajan, y se les ve crecer en edad y dignidad, siguiendo las enseñanzas, educación y ejemplo en las virtudes y valores humanos, que les dieron sus padres.
  8. Cuando se dan a valer y a respetar y por lo tanto son respetados.
  9. Cuando son jóvenes y están en el hogar familiar, cumpliendo con sus obligaciones y disfrutando de sus derechos.
  10. Cuando también tienen unos padres maravillosos. Detrás de cada hijo maravilloso, suele haber unos padres súper maravillosos.
  11. Cuando velan por la tranquilidad de los padres mayores, procurándoles protección, aunque sea a distancia. Que los padres se vean protegidos y queridos por los hijos, automáticamente, les convierte en maravillosos.
  12. Cuando vigilan positivamente a sus padres, aunque estén lejos, produciéndoles una maravillosa sensación de protección. Los medios de comunicación modernos, son la mejor herramienta para estar en contacto con los padres: Teléfono, Internet escrito, hablado o visual. 

Algunos padres no necesitan nada material, solamente ayuda emocional, moral o sentimental. Se suelen conformar los padres, con saber que sus hijos están al tanto de sus pequeños o grandes problemas, incluso si no pueden hacer nada por resolverlos, ya es suficiente para convertirse en hijos maravillosos. Si pueden ayudar a solucionar algún problema o por lo menos lo intentan, se duplica esa maravilla. 

12 Situaciones en que el hijo, maravilloso o no, percibe que los padres no le quieren. 

  1. Cuando comprueba que los padres no le aman ni respetan, ya que nunca le dedican el mínimo tiempo compartido que necesitan, ni le dicen que le aman, ni le dan muestras de cariño, seguridad y protección, incluso con un mínimo abrazo o beso, lo que les hace crecer con la angustia de no ser querido ni comprendido. Si reclama a sus padres por el cariño no demostrado y el tiempo no dedicado, aunque le hagan caso, ya suele ser demasiado tarde, pues el daño ya está hecho.
  2. Cuando se ve abandonado porque los padres han antepuesto sus intereses personales y económicos, al abandonarle por su divorcio, faltando a la promesa que hicieron ante Dios y la sociedad, de formar una familia con sus hijos. Incluso cuando se ve manipulado por la situación del divorcio.
  3. Cuando se olvidan de él porque sus padres no quieren cambiar su comportamiento despectivo hacia el hijo maravilloso.
  4. Cuando los padres no saben, no quieren o no pueden explicar y demostrar a su hijo, lo mucho que le quieren.
  5. Cuando nota su vacío interior, porque sus padres no le llenaron de la mínima formación religiosa.
  6. Cuando percibe que los padres siempre sacan a relucir, ante propios y extraños, los defectos y nunca las virtudes.
  7. Cuando percibe un mal ejemplo de los padres, en sus actividades violentas o viciosas, como el alcohol, las drogas, el juego o la infidelidad matrimonial.
  8. Cuando prestan más atención y dan más muestras de cariño a los hermanos que peor se portan, haciendo caso omiso del hijo maravilloso.
  9. Cuando se da cuenta que no le quieren, porque no le enseñan las cosas más elementales, que los padres tienen que mostrar y educar a sus hijos, tales como el esforzarse en practicar las virtudes y valores humanos, para poderse abrir paso y circular en la vida para dirigirse hacia la libre independencia y autonomía. Sabiendo que posteriormente pedirán “peras al olmo” sobre su comportamiento, exigiéndole frutos donde no han sembrado ninguna semilla.
  10. Cuando se siente derrotado porque no le importa a sus padres, ya que no se preocupan de él, en los momentos que verdaderamente los necesita.
  11. Cuando siente que estorban a sus padres, pues estos no le hace caso, debido a que su presencia les impide desarrollarse exitosamente en su vida profesional y social, pues ponen delante sus apetencias personales, económicas y sociales a sus obligaciones paternales.
  12. Cuando tiene partida el alma por la soledad familiar o la descomposición familiar, pues se educa solo, física y mentalmente. Le educa la calle, la televisión y el Internet. No tiene donde recurrir para obtener una guía en su educación, teniendo que asumir sus propias responsabilidades, sin haber sido enseñado a resolverlas. 

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Tengo un hijo muy envidioso. ¿Qué hago con él?

ESCUELA PARA PADRES 

 Tengo un hijo muy envidioso. ¿Qué hago con él? 

  • 17 Principales banderas rojas que avisan cuando los hijos son envidiosos
  • ¿Qué es la envidia?
  • 10 Sentencias sobre la envidia 

2,520 Palabras. Tiempo de lectura 9:15 minutos 

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Los hijos no nacen envidiosos, se hacen envidiosos, normalmente por el mal ejemplo que les dan los padres o por la mala educación que reciben, al no corregirles sus primeros síntomas, que manifiestan tendencias hacia la envidia. 

Los padres envidiosos producen hijos envidiosos. Si quieren salir de ese círculo vicioso generacional, que les puede llegar a consumir su vida, tienen que examinar la forma en la que practican las virtudes y valores humanos, antagónicos del vicio de la envidia como: La caridad, la conformidad, la generosidad, la magnanimidad, la esplendidez, etc. Demostrar envidia hacia terceros o fomentarla en los hijos, no es el camino correcto para motivarles a que se superen e imiten a los demás triunfadores. 

Los padres tienen que enseñar a los hijos, a que sean conscientes de lo que es prioritario en sus vidas, a valorar justamente las cualidades y circunstancias propias y ajenas, a tolerar los defectos de los demás, a descubrir, controlar y asumir los problemas pendientes y las soluciones para eliminarlos. 

Los padres en presencia de los hijos, nunca deben hacer comparaciones envidiosas sobre sus parientes, amigos, compañeros de trabajo, lideres sociales, religiosos o políticos o sobre personas, que tengan mejores posiciones económicas o intelectuales. Estos comentarios envidiosos, trascienden a los hijos y les crean el campo propicio, para que ellos sientan también envidia de las mismas personas por las que tienen sus padres, a sus familiares, amigos o que estén en el círculo de sus relaciones. Si ven a los padres que envidian a otros, ¿Cómo no van ellos a continuar envidiando a los demás? 

Los padres tienen que estar muy vigilantes a las reacciones de sus hijos, ante las diferencias que pudiera haber con sus hermanos, parientes o amigos. Enseguida verán si quieren quietarles los juguetes a los otros o si cogen rabietas o berrinches, por no hacer o poseer lo mismo que los otros, o si tienen celos. Los celos suele ser un reflejo de una envidia incipiente. Si los padres observan en sus hijos que tienen ansias, celos, pelusa, rivalidad desmedida, rencor,  resentimiento, codicia,  apetencia incontrolada, etc. suelen ser los primeros síntomas de que terminaran teniendo una envidia incontrolada. 

Los padres deben estar muy atentos a los signos externos que producen esas actitudes, por muy pequeños que sean los hijos, entonces podrán mucho más fácil hacer las correcciones que sean necesarias, para que no vayan aumentando y mejore su calidad moral. 

Los padres deben inculcar en sus hijos que si bien la conformidad y la resignación paciente ante las adversidades, son lo contrario de la envidia y son virtudes que deben practicarse, hay muchas ocasiones que opacan el verdadero y necesario deseo de superación, que los hijos deben tener, para sobreponerse ante los infortunios, reveses o contrariedades de la vida. Por lo tanto deben fomentar en los hijos que emulen, pero que no envidien a los que sobresalen, en la práctica de las virtudes y valores humanos. Hay personas que por sus actitudes, se les puede denominar envidiables, en el buen sentido de la palabra, porque pueden ser un buen ejemplo a seguir. 

Los padres tienen que enseñarles a compartir y a controlar sus conductas impulsivas, para que sepan respetar y valorar las diferencias y cualidades de sus hermanos, familiares y amigos. Si los hijos mantienen una envidia constante hacia sus hermanos, familiares y amigos, suele ser debido a que sus padres no les han prestado la suficiente atención, para erradicar ese mal, el cual se consolidará e irá en aumento al llegar a la edad adulta. 

Los padres tienen que tener muy claro y estar continuamente precavidos, para que cuando expliquen y animen a fomentar el espíritu de superación en los hijos, que no caigan en lo que es una envidia disfrazada, pues esta puede conllevar una gran connotación de soberbia, al pensar que pueden hacerlo mejor que otros, para así humillarles. Piensan que los otros son inferiores, y que por lo tanto, ellos se pueden elevar por encima de sus posibilidades para ser envidiados. 

Los padres tienen que inculcar a los hijos las virtudes de la sana admiración, emulación y apetencia de imitación a las innumerables y magníficas personas, organizaciones e instituciones, porque eso les ayudará a superarse y a crecer en otras virtudes y valores humanos, pero siempre, midiendo donde está la raya entre lo que es virtud y lo que es envidia. 

La envidia en los hijos se puede convertir en algo como un virus, que poco a poco y sin darse cuenta, se va introduciendo en su educación, si es fomentada o permitida. No hay mejor vacuna contra ese virus que, según sus edades, enseñarles y practicar junto a ellos las virtudes y valores humanos contrapuestos y eliminatorios de ese virus de la envidia, para que los hijos puedan llevar una vida alegre, armónica y productiva, que les permita madurar y luchar contra las frustraciones y vergüenzas mal entendidas, que fomentan la envidia. Este virus no trae nada bueno, pues no ayuda en nada y solamente perjudica al envidioso y al envidiado. 

Los padres tienen que dar a sus hijos envidiosos, constantes y extraordinarias muestras de cariño y apoyo, valorar sus cualidades, hacer que reconozcan sus defectos y errores, proponerles según sus edades, un plan de vida con prioridades y objetivos bien claros, alejados de comparaciones odiosas con sus hermanos, familiares y amigos, pero sin ocultarlas ni exagerarlas y siempre estando debidamente valoradas. 

Cuando los niños tienen envidia de sus hermanos, familiares o amigos, también les produce el efecto de los celos, hacia lo que hacen o dejan de hacer, quemándoles en su interior. Si los padres de hijos envidiosos, no calman la ansiedad que manifiestan constantemente, estarán produciendo en los hijos sentimientos de frustración y de vacío, lo que les llevará a ser de mayores, mucho más envidiosos y contaminados por el rencor hacia los éxitos ajenos. 

La envidia empieza a surgir en los primeros años de vida, cuando el niño comienza a relacionarse con el grupo familiar y su entorno social. Si el niño se siente amenazado en su terreno y en lo que más quiere o tiene, se le produce un enorme sentimiento de vacío, lo que conlleva el desear mantener a toda costa lo que posee y conseguir por encima de todo lo que cree que debe tener. Esta envidia la manifiesta con pataletas, rabietas, etc. Es necesario calmar esos disgustos, con explicaciones lógicas y enseñándole a dar, para que con ello vaya aprendiendo a tolerar sus frustraciones y controlar las conductas impulsivas, así pues, de esa forma, aprenderá a respetar las diferencias y valorar sus propias cualidades, es decir en definitiva empezará a madurar. 

17 Principales banderas rojas que avisan cuando los hijos son envidiosos: 

  1. Cuando acusan continuamente de las faltas o supuestas faltas, de sus hermanos, familiares o amigos, con el fin de destruir su fama.
  2. Cuando claramente se alegran del mal o se entristecen e ignoran los éxitos ajenos.
  3. Cuando comienzan a aparecer signos externos de: Soberbia, avaricia, ira, lujuria, gula, pereza, etc.
  4. Cuando demuestran complejos de inferioridad, que los emplean para sutilmente aparecer más débiles y poder expresar mejor su envidia hacia otros, al pasar más desapercibido.
  5. Cuando demuestran pesimismo, amargura, confusión, desorden y desprecio.
  6. Cuando emplean la ironía y el sarcasmo, para referirse a otros de forma que se entrevean posibles defectos.
  7. Cuando emplean verdades o mentiras, expresadas a medias para destruir la fama ajena.
  8. Cuando enaltecen sus propios actos, imagen, éxitos, etc.
  9. Cuando hablan de los fracasos y defectos ajenos.
  10. Cuando hablan mal intentando destruir la fama de otros, con criticas retorcidas y constantes.
  11. Cuando intentan destruir los logros de otros, para que no trasciendan, o se niegan a colaborar consiguiendo que otros no puedan triunfar.
  12. Cuando interpretan las cosas aparentemente positivas de otras personas, siempre en clave de crítica.
  13. Cuando quieren modificar su cuerpo con cirugías y tratamientos, porque otros lo tienen mejor.  
  14. Cuando se ponen furiosos debido a que otros han ganado o son mejores que ellos, en determinadas situación. Es decir cuando no saben perder.
  15. Cuando siempre están conspirando con determinados grupos de personas, que tienen el vicio común de la envidia hacia otros.
  16. Cuando tienen cambios sustanciales y continuos en la forma de tratar a los hermanos, familiares y amigos, en función de que tienen mejores cosas, mayores éxitos o mejor imagen.
  17. Cuando tienen celos de sus hermanos, familiares y amigos. 

¿Qué es la envidia? 

La envidia es el deseo desmedido o sentimiento pernicioso por algo ajeno, que otro posee, lo cual produce inferioridad, tristeza o pesar, incluso no buscando que a uno le vaya mejor, sino que al otro le vaya peor. No buscando ser más feliz, sino intentando que el otro caiga en desgracia. No buscando tener más y mejores bienes, sino privar a los demás de los suyos. Es un sentimiento que nunca produce nada positivo en el que lo padece, sino una insalvable amargura que destruye al envidioso, como la carcoma en los ojos, hasta producir la ceguera religiosa, familiar y social. 

Tener envidia es muy diferente a querer imitar, emular, copiar, superar o competir honradamente, con alguien que hace o tienen mejores cualidades, dignas de ser deseadas o apetecibles. 

La envidia es una falta de autoestima, que padecen muchas personas que creen que no valen nada y que los demás valen todo, por eso les tienen esa envidia que les carcome. Es un sentimiento o reacción malsana y negativa, que además de hacer sufrir a las personas, hace que se proyecte a los demás, que no tienen ninguna culpa de que el otro les tenga envidia. Si la envidia no se domina, puede ser altamente autodestructiva para quien la tiene, pues corroe y hace sufrir continuamente. 

La envidia es un sentimiento negativo bastante común, que al no poder dominarlo, puede ser altamente autodestructivo para quien la tiene y la practica. Se  habla muy poco de la envidia como vicio, a pesar de que muchas personas la sufren en la vida, en mayor o menor grado. Es un tipo de reacción que puede hacer surgir las mayores aberraciones, tanto en sufrimiento personal como de proyección hacia los demás. El buen comportamiento o metas alcanzadas de algunas personas admiradas, puede provocar en los hijos ganas de superarles, competir o imitarles sanamente, aunque previamente tendrían que comprobar y valorar, si tienen cualidades dignas de ser deseadas o apetecibles y hacer también, una profunda valoración sobre sus propias capacidades y limitaciones. 

La envidia se contagia como una enfermedad y su mejor antídoto, es intentar superar las diferencias que haya, con los que se les tiene envidia, haciendo los esfuerzos que sean necesarios, para evitar que se bloquee y atrofiar la mente. La envidia impide ser ecuánime, con las circunstancias ajenas envidiadas y a usar la creatividad, para resolver las situaciones. 

La envidia genera ansiedad, tristeza, rencor, aislamiento, incomunicación, etc. Manifestándose en miradas, gestos corporales, frases y acciones inadecuadas, conducentes casi siempre a hacer daño a los envidiados. 

La envidia es muy difícil de controlar, sin el deseo firme de querer hacerlo, apoyado por la ayuda de una buena dirección espiritual, proporcionada por los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, que son los que tienen la experiencia de ayudar a suprimir los vicios humanos. 

La envidia no se refleja siempre externamente, también se suele esconder detrás de una falsa apariencia amable, que manifiestamente se alegra de los éxitos de las personas envidiadas, pero que internamente, sufre por esos logros y disfruta ocultamente de los fracasos ajenos. 

La envidia produce un desgaste enorme de energía, al corroer el interior de los envidiosos, lo que les produce estar más atentos a los éxitos y fracasos de los demás, que a los propios, lo que a su vez les impide tomar las medidas necesarias, para cumplir sus propios objetivos. Hace ver a los envidiosos, que los envidiados consiguen las cosas y triunfan con facilidad y sin esfuerzo, lo que les impide a ellos, el hacer los esfuerzos necesarios para prosperar, ya que se suelen quedar esperando a que las cosas les lleguen, como ellos piensan que les llegan a los envidiados, sin ponerse a pensar en los esfuerzos que han podido tener que realizar para conseguirlas. 

La envidia es el origen del resentimiento, el cual no busca el bien propio, sino el mal ajeno. Este resentimiento se pone de manifiesto en la lucha de clases sociales y políticas, donde para algunos tiene más importancia, hacer que los demás fracasen social o políticamente, a que los otros mejores en los mismos aspectos. 

La envidia originada por no poseer los bienes materiales que otros tiene, puede convertirse en obsesión, para quietarle al envidiado sus propiedades, incluso hacerlas desaparecer rompiéndolas o quemándolas, aun cuando esto suponga un grave perjuicio para ambos. “Le tenia tanta envidia, que en la pelea no le importó perder sus ojos, con tal de que el otro se quedara ciego”. 

La envidia se lleva internamente y pocas veces florece al exterior, lo que impide a la persona envidiada darse cuenta que le envidian y que otro, está esperando a hacerle daño en cuento pueda. Eso suele coger desprevenido a los envidiados, que no esperan actos de agresividad verbal o física, proveniente de envidiosos ocultos o anónimos. 

10 Sentencias sobre la envidia: 

  1. El envidioso se lastima a si mismo más que a los demás.
  2. La envidia muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.
  3. La envidia es el peor adversario de los más afortunados.
  4. La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.
  5. La envidia se arrastra por el suelo como una serpiente, pues es el más mezquino de los vicios.
  6. La envidia y el odio van siempre unidos, se fortalecen recíprocamente, por el hecho de perseguir el mismo objeto.
  7. Lo bueno que es envidiable no produce envidia, origina emulación.
  8. Si la envidia fuera tiña, cuantos tiñosos habría.
  9. Una demostración de envidia hacia otro, es un insulto a uno mismo.
  10. Virtud envidiada, es dos veces virtud. 

Próximo artículo: Tengo un hijo maravilloso. ¿Qué hago con él?

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10 Lecciones para construir una familia fuerte

ESCUELA PARA PADRES 

10 Lecciones para construir una familia fuerte 

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El verdadero motivo de la existencia y de los artículos ofrecidos en la Escuela para Padres, es “Enseñar a vivir”. Si se aprueban las asignaturas, se abren las puertas a la construcción de una familia fuerte, feliz, fiel, fraternal, etc. 

Los padres tienen la ineludible obligación de construir una familia llena de amor, dentro de un matrimonio fiel, unido, con buena comunicación entre todos sus miembros. Además de educar a los hijos con el ejemplo en las virtudes y valores humanos, incluyendo la enseñanza de ayudar y respetar a los abuelos y llevarse bien con los otros familiares. 

El noviazgo, el matrimonio y el haber engendrado hijos, no son razones para creer que todo va ha llegar por añadidura, por inspiración y no por transpiración. No es así, construir una familia requiere mucho esfuerzo, muchas energías, enorme voluntad, perseverancia, tenacidad y constancia de querer hacer las cosas bien. 

Es incongruente, irresponsable y muy mala decisión, pretender construir una familia, dejando al azar lo que pueda suceder, por no haber estudiado con mucha profundidad, lo que es una familia y todas las cosas que esto conlleva, que se pueden aprender en las escuelas para padres. No es suficiente preparación para construir una familia, aunque sea muy conveniente, asistir a un cursillo prematrimonial, leer algunos libros y asistir a varias conferencias. Puede ser un equívoco, pensar que leyendo algunos artículos semanales, de la Escuela para Padres distribuidos por Internet, leyendo algunos libros o asistiendo a algunas charlas de una hora de duración durante 10 días, ya han aprendido lo que tiene que saber, para construir una familia fuerte, que aunque es muy difícil, no es imposible, depende en gran parte, de los conocimientos que se aprendan, la experiencia que se adquiera y las energías que se apliquen. 

Para construir una familia fuerte, algunos creen que pueden dejarlo todo, a expensas de la suerte o de lo que han aprendido de la vida, en sus años de juventud o de lo que les han enseñado sus padres, hermanos o familiares. Pero la realidad es que así, no se puede construir la familia, sin tomar el riesgo irreversible, de que se derrumbe total o parcialmente, por no haber puestos los medios para que no ocurra. 

Para hacer una carrera de ingeniero, arquitecto, abogado, etc. se necesita un mínimo de cuatro años de estudios superiores, equivalente a 10,000 horas de gran dedicación y aprenderse 40 o 50 libros de texto. Pasar todos los exámenes y entonces, empezar a pensar como se puede ejerce esa carrera. Todos estos estudios son muy dignos y necesarios, pero nunca comparables, a lo que se necesita para formar una familia fuerte, con hijos bien educados en las virtudes y valores humanos. Si para pretender construir una casa, necesitan haber estudiado durante 10,000 horas mínimo, como no va a tener que estudiar profundamente, durante muchas horas para construir una familia, que es un millón de veces más importante. La casa es un bien material que se construye con dinero, pero una familia fuerte, no se puede construir con dinero, tiene que ser con conocimientos, dedicación, sacrificios, amor y mucho amor. 

Si se cae una construcción, a su arquitecto o ingeniero le investigarán, para comprobar si la había construido bajo las normas técnicas de calidades establecidas, que había tenido que estudiar previamente. Si no ha cumplido las normas estudiadas, le exigirán responsabilidades penales, civiles y posiblemente criminales, e incluso, podrán anularle la licencia para seguir construyendo. 

Algunas familias se derrumban, desgraciadamente, porque los matrimonios se divorcian o los hijos se tuercen y terminan de mala manera, fracasados socialmente, perdidos en las pandillas o consumiendo drogas. En estos casos, nadie achaca ese fracaso a que los padres no supieron, no quisieron o no pudieron construirla, de acuerdo a las mínimas normas. Construyeron la familia, sin conocimientos previos de lo que tenían que hacer, por lo que no pueden achacar a la mala suerte el fracaso. 

A los padres nadie les pide cuentas si sus familias fracasan, aunque hayan sido producidos por su dejadez, al no estudiar como se construye una familia fuerte. Piensan que el azar, la buena disposición de la vida o que cada uno de la familia se las arreglará para salir adelante, sea por el camino que sea. Aunque sean ellos los responsables, de cumplir con la obligación de tener una familia fuerte, bien constituida y consolidada. Lo que nada más se puede conseguir con mucha fuerza de voluntad, practicando continuamente las virtudes y valores humanos, para poder así dar ejemplo a los hijos y enseñarles a practicarlas. Eso es lo que deberían haber pretendido y prometido, el día que se casaron y si no lo cumplen ahora, será porque no quieren hacer el esfuerzo de aprender. 

En el supuesto de que la familia se esté derrumbando o se haya derrumbado total o parcialmente, los padres ya no pueden argumentar disculpas ni lamentaciones, por haber construido mal la familia. No hay justificaciones ni excusas para ello. Tenemos dos oídos para oír, dos ojos para ver y leer todo lo que hay alrededor sobre la forma de construir la familia, así como el libre albedrío, para elegir dar a la familia continuamente, la formación y mantenimiento moral y espiritual que necesita. 

10 Lecciones para construir una familia fuerte, dentro de la educación continua de la familia. 

  1. Como estudiar, analizar y practicar los padres, las virtudes y valores humanos hasta convertirlos en hábitos. Empezando por la: Fe, la esperanza, la caridad, la fortaleza, la justicia, la prudencia, la templanza, la generosidad, la honestidad, la honradez, la paciencia, la puntualidad, la tolerancia, la austeridad, etc.
  2. Cómo enseñar los padres a los hijos, primeramente con el ejemplo, el conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, en función de cada una de sus edades y circunstancias.
  3. Cómo prevenir a los hijos, ante los graves problemas externos de las drogas, falta de pudor y abstinencia, abortos, bullyng, sexting, pandillas, amistades tóxicas, responsabilidad en los estudios, etc.
  4. Cómo mantener buenas relaciones con el cónyuge, soportadas en el amor, el diálogo y en la educación, para tener matrimonios felices y duraderos, vigilando la llegada de las banderas rojas, que anuncian los divorcios. Matrimonios de alto riesgo. 17 banderas rojas que deben corregirse para evitar el divorcio
  5. Cómo tratar bien a los abuelos y otros familiares, para que sirva de ejemplo a los hijos, para el futuro, fomentando, respetando, vigilando y haciendo cumplir sus derechos adquiridos.
  6. Cómo elegir el mejor centro de enseñanza y mantener buenas relaciones con los maestros, sacerdotes y sociedad, en beneficio de la educación personal, académica y religiosa de los hijos, para conseguir el mejor aprovechamiento de los estudios y formación de los hijos. Estudiando las ventajas e inconvenientes del cheque escolar o voucher, homeschooling, prestamos estudiantiles, escuelas mixtas o separadas por sexos, etc.
  7. Cómo informarse bien, para aprovechar las ventajas y prevenir los posibles peligros de algunos medios de comunicación o entretenimiento modernos, como el Internet, la televisión, los teléfonos, otras pantallas digitales, etc.
  8. Cómo preparar y hacer el seguimiento del presupuesto familiar de ingresos, gastos y ahorros a plazo corto, medio y largo. Y compartirlo con los hijos, dependiendo de sus edades.
  9. Cómo estudiar la forma de alimentar bien, a todos los miembros de la familia, de forma sana, económica, práctica, apetecible y nutritiva, intentando evitar despilfarros y las enfermedades que conllevan la mala alimentación en función de las tablas y pirámides de nutrición.
  10. Cómo administrar bien el tiempo de la familia, fomentando la calidad del dedicado a la educación religiosa, escolar y social, así como el dedicado a la familia, diversión, descanso, formación física, voluntariado, etc. 

Cada uno de estos capítulos, está dividido y desarrollado en subcapítulos o artículos monográficos, de forma que los padres, pueden elegir el orden de preferencia o necesidad, que consideren se ajusta mejor a sus objetivos y prioridades de formación familiar, en función del formato de cada familia o de los consejos que reciban de sus tutores de vida. Estas lecciones, no son similares al formato de los grados académicos, como se estudian las profesiones de abogado, ingeniero, medico, etc. Están en módulos o artículos, con diferentes profundidades o intensidades. 

La carrera de ser esposos y padres es de un solo curso, con muchas asignaturas. No se puede decir “eso lo aprenderé el año que viene”, porque a lo mejor será ya demasiado tarde. Las actitudes ante la vida, el conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, que los padres tienen que aprender y lo que tienen que alcanzar entre los matrimonios para construir una familia, no pueden reflejar las clásicas expresiones de “voy en el primer o segundo curso” de construir la familia, es una asignatura única y total. 

Como la Escuela para Padres es virtual, es mucho mejor que estén todos los temas monográficos disponibles y bien organizados, para que los padres puedan ver todo el programa completo. Así los padres podrán buscar él o los artículos que más le convenga a su situación, con el ánimo de estudiarlos todos, pues casi siempre están concatenados. 

Otra variante es írselos enviando poco a poco a los padres, según las necesidades y conocimientos que tengan y la experiencia del tutor. Si por ejemplo, tienen un hijo metido o metiéndose en drogas o pandillas, o los cónyuges pasan por malos momentos en sus relaciones matrimoniales, los padres querrán artículos específicos para esas situaciones, pues su prioridad estará encaminada específicamente, a solucionar ese problema y estarán muy poco interesados, en ese momento, en estudiar, poner en práctica e inculcar otras virtudes a los hijos, que aunque sean muy necesarias, no son tan urgentes. 

Construir una familia, necesita tener un proyecto previo muy bien planeado, desarrollado y controlados sus resultados, donde no falte ninguna de las enseñanzas que están a disposición de los padres, en los innumerables medios de comunicación disponibles. Las energías, medios y tiempo que los padres no gasten en construir la familia, después los tendrán que gastar con creces, en intentar arreglar los problemas creados, por lo que de forma activa o pasiva hicieron mal o no hicieron. 

No se trata solamente de tener unos hijos bien educados, en la práctica de las virtudes y valores humanos, se trata de educarlos también, para que ellos puedan formar en el futuro una familia que tenga hijos fuertes, bien educados. Por eso la formación de los padres, son los cimientos que soportarán la educación de sus hijos y por lo tanto, de la sociedad en general. La educación de los hijos comienza con la de sus padres y abuelos. 

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Bienvenidos

Aquí encontrará respuestas a sus preguntas. Lea este articulo titulado: ESCUELA PARA PADRES. Qué es, para qué sirve y cómo funciona de forma virtual.

Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

No dudeis en comunicaros conmigo para cualquier comentario. Un saludo, Francisco francisco@micumbre.com

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