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Archivo para 26 junio 2008

Obligaciones y derechos de los hijos

ESCUELA PARA PADRES

 

Obligaciones y derechos de los hijos

 

Este artículo está dirigido a los hijos menores de 18 años y que vivan en el hogar paterno, bajo su custodia y mantenimiento. Si los hijos tienen más de 18 años y siguen viviendo en el hogar paterno, las condiciones reciprocas de convivencia, deberán negociarlas previamente, para que no haya malos entendidos, sobre los mutuos comportamientos. En otro artículo, escribiré sobre las obligaciones y derechos de los hijos mayores de 18 con sus padres, abuelos y familiares directos.

 

10 Derechos de los niños y 10 Obligaciones de sus padres

 

Todos los niños y los jóvenes, tienen derechos y obligaciones en la vida, pero hay algunos, que se sobrepasan los límites de sus derechos y no quieren saber nada de sus obligaciones.

1.       El niño tiene el derecho, a expresarse libremente y sus padres, la obligación de educarle según su edad, para que ese derecho, esté apegado a la verdad, para evitarle, todo lo que le puede hacer daño.

2.       El niño tiene el derecho, a la libertad de conciencia y sus padres, la obligación de educarle, en que esa conciencia sea buena y no la que el Estado o la sociedad, quiera hacerle aparecer como buena.

3.       El niño tiene el derecho, a elegir libremente a sus amigos y sus padres, la obligación de ayudarle a discernir y evitar, que sus “socios” sean unos pandilleros.

4.       El niño tiene el derecho, a ser guiado y sus padres, la obligación de guiarlo por el camino correcto.

5.       El niño tiene el derecho, a no sufrir abusos (sexual, laboral, violencia doméstica, abandono, falta de educación, alimenticios, etc.) y sus padres, la obligación de hacer lo necesario para protegerlo.

6.       El niño tiene el derecho, a recibir a través de los estudios y la formación, los conocimientos que le permitan prosperar en la vida y sus padres, la obligación de persuadirle, para que estudie aunque no lo quiera hacer.

7.       El niño tiene derecho, a recibir una formación religiosa, cívica y moral, que le permita ser una persona de bien, para su futura familia y para la sociedad, y sus padres, la obligación de darle esta formación, a pesar de que la sociedad civil se incline por otros caminos.

8.       El niño tiene el derecho, a tener un hogar en orden y un orden familiar y social, y sus padres, la obligación de dar ejemplo en el orden, instaurarlo y mantenerlo a través de la colaboración familiar.

9.       El niño tiene el derecho, a un horario de libre disposición y sus padres, la obligación de conocer en todo momento su utilización.

10.   El niño tiene derecho, a aprender a manejar el dinero para sus gastos particulares y ahorros, y sus padres, la obligación de conocerlo y corregirlo, si hubiera desviaciones perjudiciales para el niño.

Son aterradoras las consecuencias en los hijos, cuando ocurren las separaciones matrimoniales o divorcios. Ese abandono de las obligaciones que contrajeron los padres, conlleva que se vean conculcados los derechos, que los hijos tienen por derecho propio. Después de un divorcio, es muy raro que los padres cumplan con lo que se comprometieron implícita o explícitamente con sus hijos, sobre sus obligaciones de convivencia, económicas, mantenimiento de la salud, alimentación, ropa, vivienda, educación escolar y religiosa, etc. Son los derechos de los hijos los que debemos proteger, para poder exigirles que cumplan con sus obligaciones.

 

OBLIGACIONES DE LOS HIJOS. Los padres, maestros o educadores, no puede decir nada a los jóvenes iracundos, mequetrefes, blandos, mal educados, bitongos, consentidos, mimados, opulentos, sedentarios, obesos, llenos de prejuicios, etc., porque se les hiere en el amor propio, se les hunde su autoestima, se les recortan las alas de su libertad, se les hace sentirse mal y un sinfín de consecuencias nocivas, que les pueden llegar, si les hacen cumplir con sus obligaciones. La mayoría de las veces, estos defectos de los hijos, se producen por la culpabilidad, negligencia e irresponsabilidad de los padres, que les quita su fuerza moral y obligación de educar a los hijos.

Los hijos ahítos de comida, de dinero para gastar, de ropas nuevas, llenos de juguetes electrónicos, aparatos y medios que les divierten, siguen exigiendo sus interminables listas de derechos, los que ellos creen que tienen que recibir, además de las prebendas que sus padres y la sociedad les da.

Algunas veces, el exacerbado egoísmo demostrado por los hijos, les lleva a decir a sus padres, que tienen la obligación de darles las cosas, porque ellos, los hijos, no pidieron venir a este mundo, fueron los padres los que los trajeron, por lo cual se creen en el indiscutible derecho, de que los alimenten, vistan y les den de todo y les consientan hacer lo que quieran, por lo menos hasta que sean mayores de edad, sin ninguna obligación por su parte.

La mayoría de los sicólogos, quieren ayudar a que los chicos se conviertan en entusiastas aprendedores, independientes, a que tengan auto confianza, auto control, buenos hábitos y actitudes y que tengan un sentido positivo de ellos mismos, hacia las cosas de la vida y que tengan habilidades propias, para resolver sus problemas. El inconveniente es, que quieren conseguir todas estas cosas en los niños, sin que estos tengan que hacer sacrificios, como el adaptar su carácter a las circunstancias, practicar la obediencia y aprender a convivir, desarrollar las virtudes y valores humanos, etc. Alegando que los niños podrían llegar a frustrarse y a perder su autoestima, al tener que obedecer a sus padres y seguir las reglas de la sociedad.

Todo el mundo les recuerda a los jóvenes, que tiene muchos derechos y muy pocas veces, les recuerdan sus obligaciones. Incluso la sociedad civil, a través de muchos políticos, empresarios, policía, sicólogos y maestros, insistentemente se ponen del lado de los jóvenes, sin mirar las consecuencias que el actual permisivismo, esta generando en esta sociedad tan consumista, mimada y consentida.

A medida que van avanzando las edades de los jóvenes, los derechos que tienen, deberían ir reduciéndose y empezando a aumentar sus obligaciones. Incluso después de la mayoría de edad, si han dejado el hogar paterno, siguen teniendo una serie de obligaciones familiares y sociales, que no desaparecerán hasta su muerte. La obligación de ocuparse de sus padres y familiares directos, los mismos que les ayudaron en su juventud, a criarse y prosperar.

Los derechos, como hijos, están reflejados en las leyes civiles, pero sus obligaciones morales con la familia, las hacen desaparecer cuando les conviene. Se olvidan de las épocas, que tuvieron muchos derechos y ninguna obligación.

Cuando son jóvenes, qué pronto y rápidamente, exigen sus derechos y que lentamente, cumplen con sus obligaciones. Es obligación de los padres, recordarles que tienen que cumplir sus obligaciones como hijos, cuando están en la casa familiar y que los padres, tienen el derecho a que los hijos las cumplan.

 

DERECHOS DE LOS HIJOS. Todos los niños tienen el derecho, indiscutible e irrenunciables, de recibir de sus padres o tutores, alimentación, vestido, casa, atención sanitaria, formación en las virtudes y valores humanos, educación académica, religiosa y cívica, cariño, etc. Estos derechos, cuando no los pueden, no quieren o no los saben cumplir los propios padres, deben ser ejercitados por sus familiares más directos o en su lugar, la sociedad civil, representada por el Estado.

Hasta hace poco los padres educaban y formaban a sus hijos, dentro de la familia con sus propios medios y con ayuda de la sociedad. Desgraciadamente hoy en día, en muchos países, los padres tienen que defender a sus hijos, contra los ataques que la sociedad hace a sus hijos, a través de las malsanas costumbres, propagandas y leyes perniciosas.

Aquellas famosas frases, que cualquier persona mayor decía a un niño, cuando veía que este no se portaba bien: “Si no te portas bien, se lo voy a decir a tus padres”. Esa simple amenaza o insinuación, era suficiente para que el niño, cambiara de actitud por el miedo o respeto que tenía, hacia la persona mayor que se lo decía y lo que le podría pasar, si decían algo a sus padres. Hoy en día muchos niños, se vuelven contra las personas mayores, que les llaman la atención, por su mal comportamiento y en algunos casos, llaman a la policía acusándoles de acoso sexual o emocional. La policía, sin preguntar más, se pone de parte de los niños. Creen que de esa manera, están protegiendo y sirviendo a los niños.

 

OBLIGACIONES Y DERECHOS ANTE LA SOCIEDAD. La Convención sobre los Derechos del Niño de 1989, fue el primer instrumento internacional, jurídicamente vinculante a las personas y a los estados, que incorporó toda la gama de derechos humanos: civiles, culturales, económicos, políticos y sociales, declarando que todos los niños, tienen el derecho al respeto, a la dignidad y al valor de cada individuo, independientemente de su raza, color, género, idioma, religión, opinión, orígenes, riqueza, nacimiento o capacidad, y por lo tanto, estos derechos se deberían aplicar a todos los seres humanos. Estos derechos, interdependientes e indivisibles, tienen que ser mantenidos a ultranza por la familia, la sociedad y los gobiernos, sin que infrinjan los derechos paralelos de los demás, es decir, no garantizar algunos derechos a algunas personas, a costa de otros, pues la citada Convención, define los derechos humanos básicos que disfrutan los niños en todas partes: el derecho a la supervivencia; al desarrollo pleno; a la protección contra influencias peligrosas, los malos tratos y la explotación; y a la plena participación en la vida familiar, cultural y social. Los cuatro principios fundamentales de la Convención, son la no discriminación; la dedicación al interés superior del niño; el derecho a la vida, la supervivencia y desarrollo; y el respeto por los puntos de vista del niño, incluyendo los relacionados con la atención de la salud, la educación y la prestación de servicios jurídicos, civiles y sociales.

 

15 OBLIGACIONES Y DERECHOS RECIPROCOS ENTRE PADRES E HIJOS

 

  1. Tienen derecho a buscar la paz y a vivir en paz, pero la obligación de no abandonarse a la conformidad, ni resignarse ante la injusticia.
  2. Tienen derecho a caer, pero la obligación de intentar levantarse inmediatamente y si es necesario, pidiendo ayuda.
  3. Tienen derecho a desanimarse ante los fracasos, pero la obligación de continuar luchando, hasta alcanzar el triunfo.
  4. Tienen derecho a equivocarse, pero la obligación de no sentir lastima de sus errores, ni de sus personas, pero la obligación de aprender de sus desaciertos, archivarlos mentalmente para el futuro y analizarlos en profundidad, para que no vuelvan a ocurrir.
  5. Tienen derecho a expresar sus verdades, pero la obligación de no querer imponerlas por la fuerza.
  6. Tienen derecho a obtener la justicia, pero la obligación de no tomar venganza cuando no la obtiene. Nadie puede tomar la justicia por su mano.
  7. Tienen derecho a pensar en el futuro, con la obligación de no olvidar, ni evadir el presente.
  8. Tienen derecho a querer a alguien, pero no desear apoderarse de el, para acapararlo, eliminarlo, separarlo, anularlo, etc. Novios, esposos, padres, hermanos, abuelos, etc.
  9. Tienen derecho a que algo le salga mal, pero la obligación de no sentirse derrotados y sobreponerse inmediatamente, como muestra de su visión, valentía y liderazgo.
  10. Tienen derecho a sentir celos del triunfo de los demás, pero la obligación de no desearles el mal a los que triunfan, e imitarles y si pueden superarles.
  11. Tienen derecho a ser positivos, pero la obligación de no ser arrogantes, ni esperar a que las cosas buenas sucedan, sin hacer esfuerzos para conseguirlas.
  12. Tienen derecho a tener algunas veces, un mal momento, un mal día, pero la obligación, de que no se trasforme en costumbre.
  13. Tienen derecho a tener opiniones contrarias a otras personas, pero la obligación de expresarlas correctamente sin herir a los demás.
  14. Tienen derecho a triunfar en los estudios, en el trabajo y en los juegos, pero la obligación de no hacerlo, a costa de poner trampas a otros.
  15. Tienen derecho a vivir bien, pero la obligación, de no ser avaros y compartir con los demás sus conocimientos, bienes y tiempo.

 

10 Sentencias relacionadas con Obligaciones y Derechos

 

  1. El derecho es el conjunto de condiciones, que permiten a la libertad de cada uno, acomodarse a la libertad de todos.
  2. El derecho y la obligación son, como las palmeras: no dan frutos, si no crecen uno al lado del otro.
  3. Para mantener un derecho, no se debe violar el ajeno.
  4. Los países libres son aquellos, en los que son respetados los derechos del hombre y donde las leyes, por consiguiente, son justas.
  5. No estoy de acuerdo con lo que dicen, pero tengo la obligación de defender con mi vida, su derecho a expresarlo.
  6. Penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber, nunca debe ser una obligación, sino un derecho y una oportunidad para privilegiados.
  7. Primero es la obligación y después la devoción.
  8. Tenemos obligación de respetar y proteger la vida humana, de manera absoluta, desde el momento de la concepción, hasta la muerte natural.
  9. Todos los hombres tienen iguales derechos y obligaciones con su libertad, su prosperidad y la protección de las leyes.
  10. El cuerpo humano, es templo de la naturaleza y del espíritu divino. Tenemos la obligación de conservarlo sano; respetarlo; estudiarlo y concederle sus derechos.

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Toma de decisiones. Como aprender los padres, para enseñar a los hijos a tomarlas

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Toma de decisiones. Como aprender los padres, para enseñar a los hijos a tomarlas

 

Cuando los hijos son pequeños, no tienen que tomar decisiones, debido a que los padres las toman por ellos y los hijos las obedecen, las negocian o les permiten tomar los riesgos, de las que deliberadamente toman mal y de sus consecuencias. A medida de que van haciéndose mayores, empiezan a tomar decisiones, acertadas o equivocadas, cada vez más importante y siempre con más influencia en su vida y en la de los demás. Los errores cometidos, muchas veces, tienen consecuencias irreversibles, y suelen ser resultado de las decisiones tomadas, utilizando su libre albedrío.

Cada vez que sus hijos tienen que tomar una decisión, que sea importante para ellos o para la familia, los padres deben acostumbrarles, a que definan claramente los motivos de esa decisión, los objetivos que pretenda alcanzar y el método que emplearán, para hacer el seguimiento, durante el tiempo en el que desarrollaran la decisión que han tomado. También les acostumbrarán a que haga un plan en privado, por escrito y que dejen un espacio en blanco, para comparar los objetivos propuestos, con los resultados finales y su análisis. Si el plan está escrito, es más fácil que puedan compartirlo con sus padres, maestros, sacerdotes o amigos sinceros.

Aunque algunas decisiones son baladíes, es muy importante acostumbrarles a  practicar esa costumbre, porque en más de una ocasión, el sistema de escribir los objetivos y los métodos de control, les demostrarán que algunas decisiones propuestas, no soportan ni el más mínimo examen y por lo tanto, están encaminadas al fracaso, antes de empezar. Vale más un lápiz pequeño, que una memoria grande.

Propóngales metas a corto, medio y largo plazo. El sistema que tantas veces les he comentado, el Plan 125, a uno, dos y cinco. Pueden ser semanas, meses, años o los periodos de tiempo que quieran.

20 Sentencias relacionadas con la toma de decisiones:

  1. Algunas veces hay que decidirse, entre una cosa a la que se está acostumbrado y otra que nos gustaría conocer.
  2. Cada decisión que hay que tomar, es una enseñanza que la vida pone en el camino y que va formando la madurez.
  3. Decide tu mismo a crecer sin dolor, aunque te resulte muy difícil.
  4. Decidir es optar por una opción.
  5. Duda de lo que quieras, pero nunca de ti mismo.
  6. El mejor mensaje sobre la toma de decisiones, proviene de escucharse a uno mismo.
  7. El que nada duda, nada sabe.
  8. En las decisiones, el sentido común, debería ser el más común de los sentidos.
  9. Es nuestra decisión, aprovechar los genes de conocimientos y sabiduría que poseemos, anteriores al día en que vinimos al mundo.
  10. Es una decisión muy personal el ser diferente, y no es un error, aunque a veces, parezca muy cómodo, no decidir y seguir a los otros.
  11. Hay gran diferencia entre decisión y deseo.
  12. La capacidad para tomar decisiones, es considerada como un atributo, de los que tienen inteligencia.
  13. La duda es principio de toda sabiduría.
  14. La duda lleva al examen, y el examen a la verdad.
  15. La peor decisión, es la indecisión.
  16. Las decisiones empiezan con hechos, donde terminan las palabras.
  17. Mientras los necios deciden sin más, los inteligentes deliberan previamente.
  18. No hay peor decisión que la que no se toma. El verdadero fracaso comienza cuando no se toma ninguna decisión.
  19. Se puede volver a comenzar con nuevas decisiones, si ha habido un incendio que haya quemado nuestros errores.
  20. Una cosa es desear algo y otra muy diferente, es decidir hacerlo.

 

12 cosas que los padres deben enseñar sobre la toma de decisiones: En el artículo 10 Objetivos que los padres deben tener para el 2008 comentaba las decisiones que tienen que tomar los padres en relación al año que empezaba. Hoy escribiré sobre algunas de las principales cosas, que tienen que enseñar a los hijos a medida que van haciéndose mayores, así como las ayudas que deben darles.

 

  1. Los padres deben enseñar a los hijos, a que pierdan el miedo a la toma de decisiones, aunque el miedo al cambio sea sano, cuando actúa como advertidor de riesgos innecesarios, pero nunca cuando impida tomar decisiones necesarias.
  2. Los padres deben enseñar a los hijos, que para decidir, se necesita valor, conocimiento, audacia y decisión, pues lo que ellos no hagan, nadie se lo hará por ellos, ya que vencer obstáculos lleva implícito, la necesidad de tomar una o varias decisiones, para alcanzar los objetivos propuestos.
  3. Los padres deben enseñar a sus hijos que si siguen haciendo, lo que están haciendo, seguirán consiguiendo, lo que ya están consiguiendo. Sin decisiones no hay cambio, sin cambio no hay mejora.
  4. Los padres deben enseñar a los hijos, que tomar decisiones es un acto de libertad, que se va adquiriendo a medida que se va madurando, pues somos artífices de nuestro destino.
  5. Los padres deben enseñar, permitir y fomentar que los hijos, desde temprana edad y mediante su supervisión, vayan tomando sus propias decisiones, para que crezcan aceptando los riesgos de sus equivocaciones y las ventajas de sus aciertos.
  6. Los padres deben ayudar a que en los hijos, desaparezca el miedo a tomar decisiones, por los conceptos del temor al que dirán, que siempre termina en lo que no han dicho, temor al fracaso, temor a que le dejen solo, temor a que se enfaden sus amigos o familiares, temor a que no les guste a los demás, temor a que lo tomen a mal, etc.
  7. Los padres deben enseñar a sus hijos, que cada uno somos los arquitectos de nuestras vidas y artífices de nuestro propio destino, pues con las decisiones, la capacidad se puede desarrollar, la voluntad se puede fortalecer, la inteligencia se puede agudizar y los conflictos se pueden resolver.
  8. La firmeza en tomar decisiones, estará en función de las veces que lo intenten, con independencia de los buenos o malos resultados, pues no es disculpable poner pretextos inválidos, para hacer lo que verdaderamente tiene que hacerse.
  9. La toma de decisiones puede resultar fácil, cuando se trata de escoger entre objetos materiales valorados, cuando se puede recurrir a las matemáticas, o para repartir en forma equitativa si se tienen bien claros los criterios de reparto
  10. La falta de decisiones, acumula contra uno mismo conflictos, preocupaciones, dudas, ansiedades y angustias e impiden enfrentarse con la verdad, con las verdades de los otros, incluso con las que no se quieren ver, ni aceptar.
  11. El miedo al resultado, puede paralizar la decisión de convertir un deseo en realidad. No obtener un objetivo al primer intento, no es un fracaso, el fracaso es cuando no se intenta de nuevo.
  12. El miedo a tomar decisiones, es una buena señal, cuando se entiende su mensaje. El miedo a las decisiones puede ser una respuesta biológica congénita, que nos protege como especie y permite nuestra supervivencia.

 

10 Decisiones importantes que los hijos tienen que tomar

 

  1. Abandonar los estudios. Sobre el tema de seguir estudiando o dejar de hacerlo, para ponerse a trabajar, deben hacerse y analizar los siguientes planteamientos financieros, para que tomen la decisión que consideren oportuna, a no ser que haya algún impedimento económico familiar o social.
    1. Cuanto vale financieramente un joven, que es lo mismo que cuanto va a ganar en Dólares, durante la vida profesional, estimada en 40 años de trabajo. (Desde los 25 a los 65 aproximadamente), si solamente tiene unos estudios básicos de escuela, comparándolo con otro joven que termina una carrera profesional universitaria. Esta respuesta tiene unas cifras económicas, que los jóvenes entienden a la primera. Multiplicando el sueldo anual de un empleo sencillo, durante 40 años de trabajo, comparándolo con el sueldo de un empleo universitario, también durante 40 años. La diferencia es de más de un millón de dólares actuales, sin indexarlo por la inflación.
    2. Ese millón de dólares dividido, por el número de horas que tienen que emplear, para estudiar una carrera universitaria, con préstamos o becas, le sale el beneficio por hora a mejor precio, que lo que gana el profesional mejor pagado hoy en día.
    3. Si los hijos tienen el privilegio de poder estudiar una carrera universitaria, para obtener esos futuros ingresos, no tienen derecho a tomar una decisión equivocada y abandonar los estudios, cuando hay tantos jóvenes en el mundo, carentes de esta oportunidad de estudiar. Aunque nada más fuera egoístamente, tendrían que pedir un préstamo para poder mantener y cursar los estudios necesarios, para ganar esas diferencias de sueldos. La decisión de abandonar los estudios, es una de las peores que un joven puede tomar.
    4. A ese desprecio por la prosperidad, algún día, la sociedad civil le pasará la cuenta, por no haber estudiado, habiéndolo podido hacer. La decisión de abandonar los estudios o no continuarlos, es una de las peores decisiones que un joven puede tomar. Es una mala decisión para toda la vida.
    5. La decisión de abandonar los estudios, pudiendo realizarlos, suele suponer que también condena a su siguiente generación familiar, a estar en un nivel social más bajo, del que pudieran haber alcanzado.
    6. Recuperar ese nive, les supondrá un esfuerzo extraordinario.
  2. Amigos. Tomar la decisión de escoger bien a los amigos, es de las más importantes de los jóvenes. Los amigos les pueden llevar al triunfo o al fracaso social, económico, religioso y académico. Además de la familia, los amigos es uno de los activos más importantes, que suelen tener los hijos. La decisión de estar con ellos y fomentarlos, es muy delicada y deben consultarla con los padres, maestros y sacerdotes, para que les aconsejen en las ventajas e inconvenientes de cada una de las situaciones, pues la mayoría de las veces, el futuro de los hijos va a depender en parte de los amigos que tenga. Estadísticamente esta demostrado, que en las escuelas y sociedades, se hacen grupos de amigos, que tienen las mismas inquietudes. Así se juntan como grupo, todos los que van mal en los estudios, los que van bien en ellos, los que suelen delinquir, los que alternan con personas con más libertades sociales y morales, los que tienen adicciones prohibidas, etc. Muchas veces la decisión de pertenecer a un grupo de amigos, es irreversible. En las bandas criminales se puede entrar, pero no se puede salir, su permanencia es para siempre. Algunos jóvenes tienen un sentido muy particular, de lo que es la permanencia en las bandas, a las que consideran como su primera o segunda familia, si la primera fuera la proveedora de medios para vivir.
  3. Amor. Aunque siempre parezca que esa persona querida, va a ser la persona adecuada, para vivir juntos toda la vida, la decisión de comprometerse tiene que estar muy bien pensada, ya que no se puede engañar y mucho menos, mantener engañado a nadie, no es un juego de chiquillos, es una cosa muy seria. No se puede jugar con los sentimientos de otras personas, ni crear falsas ilusiones, aunque es imposible obtener un certificado de garantía, a futuro, de cada decisión amorosa que tomen. La amistad es una cosa y engañar en el amor es otra. Si no se tiene mucha conciencia, de lo que se está haciendo, la decisión de empezar unas relaciones, para explorar las posibilidades de una mutua convivencia, puede producir daños irreparables. Cuando tiene que decidir el corazón, es mejor que decida la cabeza. Las decisiones en el amor, no se deben hacer en función de que otros aprueben la nueva pareja, al presentársela, deben hacerse sopesando, si me conviene, si me gusta tanto, cuales son los riesgos, que pierdo y que gano, que dejo y que adquiero. Cuando se ama de verdad, se comprende que se estaba en el lugar correcto, a la hora correcta y en el momento exacto. Hay personas que se enamoran, que coinciden con tus gustos, pero no con los deseos. Elegimos por lo que vemos, y luego queremos que sea como lo deseamos. Escogemos lo aparente y dejamos lo importante, esperando que el otro, lo incorpore.
  4. Dinero. Administrar bien los ingresos que tenga, aunque sean muy pequeños y así ejercitarse a ahorrar periódicamente, una cantidad que tenga por objetivo alguna buena idea. Fomentando las virtudes del ahorro y de la buena administración, se crea el hábito para acostumbrarse a tomar buenas decisiones económicas y financieras, cuando tengan necesidad de tomarlas. La decisión de derrochar los ingresos, es una mala práctica, que suele conllevar un desprecio a lo que cuesta ganar el dinero y a una falta de rigor, a la hora de gastarlo. Desde muy jóvenes, tienen que empezar a acostumbrarse a tomar la decisión de ahorrar, utilizando la hucha, que no debiera faltar a ningún hijo.
  5. Estudiar. Tomar la decisión, de esforzarse en hacerlos bien y terminar todos los que puedan, pues los resultados y diplomas serán su patrimonio para el futuro. Tener un plan y medios de control, para saber en cada momento, cuales son las desviaciones sobre los objetivos propuestos en los estudios, intentando cada vez hacerlo mejor, no dudando en insistir en las cosas que se haya fallado. No deben olvidarse los hijos que cuando vayan a solicitar un trabajo les van a preguntar, que es lo que hicieron en su tiempo libre, por lo que deben prepararse de antemano, para la respuesta real a esa pregunta.
  6. Estudiar o trabajar. La decisión de estudiar fuerte, organizados y con buen aprovechamiento, es una decisión no negociable con uno mismo. Los jóvenes tienen que aprovechar el privilegio de poder estudiar y darse cuenta del mucho dinero que sus padres, la mayoría de las veces con gran sacrificio, o la sociedad a través del gobierno, está pagando para darles la oportunidad de estudiar. No vale tomar los estudios como una desagradable obligación. Tienen que darse cuenta, que no todo el mundo puede estudiar y que los que lo consiguen hacer, lo hacen a costa de los demás. Cuando empiezan las carreras universitarias y los alumnos las tienen que pagar, porque sus padres no han podido o no han querido pagarlas, entonces se dan cuenta del beneficio que obtienen, por la inversión en tiempo y dinero que hacen.
  7. Primeras adicciones. Cuando surge la posibilidad de probar las sustancias prohibidas, sean alcohol, tabaco, drogas o sexo, etc., la decisión de aceptarlas la primera vez, o rechazarlas, es crucial. Se debe saber que de esas adicciones ya no se puede salir, es muy fácil quedarse enganchado, para toda la vida.
  8. Profesión. Los hijos al tomar la decisión, de escoger los estudios para su futura carrera profesional, deben consultar con sus padres y con los profesionales, a poder ser con especialistas en esta actividad, que les ayudarán a valorar sus capacidades, posibilidades, oportunidades y desarrollos profesionales futuros. No solamente deben tomar la decisión de estudiar lo que les gusta, sino de para lo que sirven, para lo que pueden económicamente, físicamente, intelectualmente, etc. Deben asesorarse muy bien, para cerciorarse si tendrá un buen desarrollo en el futuro, es decir, que no se este terminando esa profesión, incluso sopesando las mayores oportunidades que pudiera tener para prosperar, en función de las actividades familiares, que se acople a las preferencias o capacidades de realizarla en equipo o de una forma autónoma, etc. Deben evitar que la decisión sea tomada por un impulso, motivado por los amigos de la escuela, la familia o la sociedad. Tiene que ser muy pensada y analizada, con profesionales experimentados.
  9. Religión. Escuchar con mucha atención, las enseñanzas y recomendaciones religiosas que les hagan sus padres, sacerdotes y maestros, poniendo mucho énfasis en el conocimiento y práctica de las virtudes y valores humanos. Realizar las prácticas religiosas recomendadas, dentro y fuera de la familia, como son la oración familiar antes de comer y antes de acostarse, la lectura religiosa, privada y colectiva, etc. Practicar los Sacramentos y sobre todo mantener una dirección espiritual con un sacerdote, pastor, rabino, imán, etc. Ser voluntario de alguna actividad en su Iglesia, procurando conseguir con el ejemplo atraer a otros amigos, para que también participen en esas actividades. 
  10. Varios conceptos de decisiones. En los horarios, relacionándolos con la puntualidad, por respeto a quienes nos esperan. En las lecturas, en función de la calidad, disfrute, moralidad,  tiempo a dedicar, etc. En la práctica de deportes o ejercicios, relacionándolos con la disciplina, la mejora del cuerpo, de la mente y de la sociabilidad. En el estado del cuerpo, vigilando la salud a través de la alimentación, obesidad, consultas médicas, tratamientos, etc. En el manejo del dinero, administrándolo, no derrochándolo, ahorrando para cuando haga falta usarlo, etc. En elegir bien las aficiones y la formación en las virtudes y valores humanos.

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El ejemplo. Cómo dar y enseñar a los hijos esta virtud y valor humano

ESCUELA PARA PADRES

 

El ejemplo. Cómo dar y enseñar a los hijos esta virtud y valor humano

 

En todos los artículos, comento la necesidad y obligación que tienen los padres, de estar bien informados, portarse correctamente y demostrarlo con su buen ejemplo, para después poder explicar todo a los hijos. El ejemplo es lo que sirve de modelo o lección.

 

Los padres deben, con el ejemplo y mucho cariño, inculcar a sus hijos las virtudes y valores humanos, orientándoles y aconsejándoles continuamente. El ejemplo de los padres tiene mucho peso,  porque los hijos tienden a imitar lo que hacen sus padres. Los padres tienen que estar pendientes, de lo que sus hijos hacen bien y de lo que hacen mal, hablar con ellos a diario y tratar de lograr que se conviertan en adultos valiosos, generosos, responsables, honrados, sensatos y decentes, respetuosos con los demás y preocupados por los débiles.

 

Los padres nunca deben dar a sus hijos un mal ejemplo personal, así evitarán que sean violentos, agrios, irascibles, vagos, maleducados, egoístas, etc. Es muy difícil para los padres, contrarrestar las influencias y ejemplos propios, de las malas compañías o de las ideas equivocadas.

 

La lección más valiosa, es enseñar con el ejemplo, expresado en la conducta ejemplar de los padres, de los maestro y de las autoridades civiles y eclesiásticas. Aunque les echen miles de discursos todos los días, si no dan ejemplo, no conseguirán nada.

Los padres demasiado permisivos no dan buen ejemplo. No bastan, ni el ejemplo, ni la buena voluntad, hace falta la prudencia para orientar a los hijos. Predicar con la palabra es fácil, predicar con el ejemplo, es la forma más efectiva de estimular la transformación en otros. Para los padres es muy difícil luchar contra la corriente y además, observar ciertos criterios de convivencia, en la familia y en la sociedad.

 

 10 puntos, en los que los padres deben dar ejemplo:

  1. En el cuidado, respeto y cariño demostrado a sus padres (abuelos) Escribiré un próximo articulo.
  2. En las exquisitas relaciones con su esposa e hijos.
  3. En su comportamiento de visión y liderazgo familiar, religioso y social, a plazo corto, medio y largo.
  4. En su comportamiento con los amigos y con la sociedad.
  5. En su comportamiento cívico al respetar las leyes y las costumbres de donde se vive.
  6. En su comportamiento religioso, poniendo por delante en su vida, las prácticas religiosas y el ejercicio de las virtudes y valores humanos.
  7. En su continua formación humana, profesional e intelectual.
  8. En el mantenimiento responsable de su salud.
  9. En su entrega al prójimo.
  10. En la forma de hacer negocios o cumplir con sus obligaciones laborales y profesionales.

 

10 puntos. en los que los hijos deben dar ejemplo:

  1. En su dedicación a los estudios, así los hermanos y compañeros de clase, les podrán seguir como lideres.
  2. En su relación con el comportamiento familiar, principalmente con los hermanos menores, abuelos, tíos, etc.
  3. En sus relaciones respetuosas con sus amigos y amigas,
  4. En la vida social, demostrando la buena educación recibida en la familia,
  5. En sus demostraciones religiosas, realizándolas con orgullo y públicamente.
  6. En la vivencia familiar, realizando a la primera indicación, con alegría y sin protestas, las tareas encomendadas.
  7. En su servicio como voluntario de la comunidad, para obras sociales, religiosas o políticas.
  8. En sus practicas deportivas, teniendo control de su persona en los momentos fáciles y difíciles.
  9. En su demostración de las enseñanzas recibidas, sobre las virtudes y valores humanos
  10. Atendiendo a los abuelos con respeto, cariño y dedicación.

 

El ejemplo observado por los hijos, les hará pensar sobre el por qué de las acciones de sus padres y muchas veces, comparando su modo de actuar, con el de los padres de sus amigos.

El estímulo de superación de los hijos, se ve acrecentado por la calidad que proviene del ejemplo de los padres.

No se trata de que los hijos imiten ciegamente a sus padres, sino que sepan hacer suyas las virtudes y valores humanos, de lo que ven y sienten.

 

El ejemplo y los consejos. “Consejos vendo, pero para mi, no tengo” Para dar ejemplo, hay que ser consecuentes con lo que se dice y con lo que se hace. Por ejemplo, hay personas que manifiestamente tienen un grave problema de salud, de consumo de  sustancias prohibidas, de afición al juego, de compras compulsivas, de obesidad, etc. pero no quieren ir al médico, ni a los profesionales, alegando disculpas injustificables. Mantienen una actitud hacia si mismo incomprensible, pero a la vez pretender dar consejos a otros, sobre los problemas que manifiestamente tienen. También pretenden que otras personas, acepten sus consejos, a pesar de los malos ejemplos que están dando. Nada tan peligroso como un buen consejo, acompañado de un mal ejemplo.

Si no tienen la fuerza de voluntad, de solucionar sus propios problemas, será casi imposible que sus consejos sirvan para algo, pues su ejemplo no es demostrativo de su carácter. Es decir, que si no arreglan primero sus problemas, su mal ejemplo opacará cualquier buen consejo que quieran dar. Desgraciadamente mucha gente se fija más en el mensajero, que en el mensaje. Por eso el mensajero tiene que dar buen ejemplo de comportamiento, empezando por si mismo.

Ser un ejemplo ante los demás, implica una serie de responsabilidades y es, paso obligatorio para ser alguien, con visión y liderazgo.

Es cierto que hay que darle más importancia al mensaje que al mensajero, puesto que debemos hacer caso al médico fumador, cuando dice que fumar es malo para nuestra salud. También tenemos que distinguir en algunas personas, entre lo que nos dicen y lo que nos quieren decir. No todo el mundo tiene el don de la palabra.

 

10 sentencias sobre el ejemplo:

 

  1. Es más eficaz un buen ejemplo que mil órdenes, sermones, teorías o consejos.
  2. El mejor ejemplo, es servir a la familia y no servirse de ella.
  3. Antes que enseñar hay que hacer, para que los otros puedan aprender. Nada es tan peligroso, como un buen consejo acompañado de un mal ejemplo.
  4. El buen ejemplo influye también, en crear buen ambiente. El ambiente debe influir para el mal ejemplo.
  5. El buen ejemplo hecho con naturalidad, sin vanidad, ni exhibiciones, es una conducta contagiosa que influye sobre otros.
  6. La mejor forma de enseñar a tener éxito, es con el ejemplo de visión y liderazgo  
  7. El ejemplo del líder se ve en sus hechos, pues sus palabras convencen, pero el ejemplo arrastra.
  8. Se debe dar buen ejemplo, aunque duela hacerlo.
  9. Con el buen ejemplo, se siembran las conductas futuras, que se van extendiendo entre los hijos, familiares, amigos y sociedad.
  10. Dar ejemplo al comedir con austeridad, la comodidad y el bienestar, pues el estilo de vida es, más importante que la forma de hablar.

 

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Los padres podemos inculcar el amor a la lectura desde la cuna

ESCUELA PARA PADRES

Los padres podemos inculcar el amor a la lectura desde la cuna

Nuestros amigos de El Libro y Su Mundo (blog@sbdbooks.com) han escrito este articulo que consideramos debe ser leído por todos los padres, por eso se lo transcribimos. Si tienen alguna pregunta pueden dirigirse a francisco@micumbre.com o directamente a blog@sbdbook,com

Como siempre, les envío un cordial saludo.

Francisco Gras


Los padres podemos inculcar el amor a la lectura desde la cuna

 

Un lector no nace, se hace. Por eso, el amor a la lectura se debe inculcar desde la cuna y tratar, con perseverancia y dedicación, que se convierta en una sana pasión, pues de ello va a depender, en buena medida, tener niños con éxito en los estudios y, más tarde, adultos con herramientas bien preparadas para usarlas en la vida. Además, ¿hay algo más bello que la escena de un padre o madre leyendo un libro al niño que tiene en su regazo?

Ahora que empieza el verano muchos padres se preguntan que van a hacer con sus hijos todo este tiempo. Quizá esta es la perfecta oportunidad de empezar o continuar nuestros esfuerzos de inculcar el amor a la lectura a nuestros hijos. Por ello hemos preparado una pequeña lista de 10 de los aspectos principales acerca de la lectura en nuestros hijos.

1. Propósito. A través de la lectura los padres transmiten a sus hijos la educación, que es la mejor herencia que pueden y deben darles. No importa la edad de los hijos. Desde que nacen, y aun antes, los padres les van transmitiendo sus experiencias y enseñándoles a valerse por si mismos, hasta que son mayores. ¡Que mejor sistema que el ejemplo y la lectura¡ Así al educar a los hijos, están educando a la siguiente generación que serán los nietos.

2. Tiempo. Darles cada día un poco del tiempo de los padres, leyéndoles para ir incrementando su educación y formación. El niño aprende de lo que los padres hacen, más de lo que los padres dicen, por lo que es necesario que prediquen con el ejemplo y que los hijos vean leer a sus padres como una cosa natural y no esporádica.

3. Horario. Es conveniente fijar una hora del día para hacerlo, después de comer o a la hora de dormir, tratando de evitar las distracciones.

4. Voz. Son muy importantes las inflexiones, variaciones de tonos y las expresiones, intentando involucrar a los niños en la lectura, pidiéndoles que señalen los objetos, que hablen acerca de las ilustraciones o que repitan palabras.

5. Repetición. Los niños no se cansan de oír sus libros favoritos, y es conveniente repetirlos hasta que les quede bien claro su contenido y las explicaciones sobre el argumento, consejos y palabras más usadas. Animarle a que lea lo mismo reiteradamente o invitarle a que ‘lea’ el cuento ya memorizado.

6. Palabras. Cada libro que se lea, deberá estar adecuado a la edad y características de cada niño. Tratando de explicar las palabras difíciles de entender o sustituyéndolas por otras para que no haya confusión. Para los niños que ya han descubierto la magia de que las letras forman palabras, las palabras frases y las frases historias, el método varía, pero la presencia paterna sigue siendo inestimable.

7. Elementos. Para irle acostumbrando al niño a la lectura, mostrarle cuales son las principales partes de los libros y cómo se leen las palabras, indicándole quién lo escribió, haciéndole preguntas sobre el tema y permitiéndole que él también plantee sus cuestiones.

8. Libros. Los padres deben animar a sus hijos a leer proponiendo libros que versen sobre temas diversos que les resulten atractivos, pidiéndoles que lean ellos lean en voz alta todos los días, o bien turnarse en la lectura de un relato. Los libros están clasificados por edades y por conceptos que cubren la gran mayoría de los temas. Además hay diferentes formatos, encuadernaciones, tipos de letras, con muchos o pocos dibujos, especialmente editados para cada edad de los niños y sus circunstancias. Hay libros que los editan poniendo los nombres familiares de los posibles lectores en sustitución de los nombres originales del libro, lo que las historias resultan más comprensibles para los niños al ver reflejado en el libro los nombres de los abuelos, padres, hermanos, tíos, amigos, etc..

9. Biblioteca familiar. Es indispensable ir formando una biblioteca particular que esté en la habitación más importante de la casa. Allí habrá libros para los más pequeños y libros para los mayores, como: Diccionarios, de Historia, de Cocina, etc., rodeándoles de libros, para que siempre puedan tenerlos a mano para que los escojan ellos mismos. Así desde niños les crearemos el hábito de ir a buscar un libro, el que ellos quieran para que se lo leamos. De mayores sabrán los hijos que allí están al alcance también de los padres todos los libros que se puedan leer. Los padres se evitaran muchos disgustos al poder controlar lo que leen los hijos, además que encontraran muchos beneficios.

10. Biblioteca Pública. Es muy recomendable que los padres con sus hijos, desde muy pequeños comiencen a visitar las bibliotecas públicas y lo hagan frecuentemente para ir creando un hábito de lectura en los niños que les durará toda la vida. Sacarles su identificación de lector, donde además de que se van reflejando los libros leídos, da a los niños una sensación de pertenencia a la Biblioteca y la posibilidad de leer libros en la casa que de otra manera tendrían que comprárselos sus padres. Las bibliotecas tienen muchos servicios para sus todos sus clientes, incluyendo los “cuenta cuentos”, programas de lecturas y actividades extraescolares para los niños.

Observaciones para los niños de 0 a 3 años: Para que la lectura con los niños sea más eficaz y divertida, debe ser una rutina diaria, de por lo menos 15 minutos y antes de ir a la cama, intentando convertir cada lectura en una pequeña fiesta. Usar el rostro, el cuerpo y la voz para hacer divertida la lectura, que a poder ser debe ser interactiva, sabiendo cuándo detenerse si el niño pierde interés o tiene dificultad para prestar atención. Hablar sobre las ilustraciones y recorrer con el dedo debajo de las palabras al tiempo que se lee. En esta etapa es interesante que los padres ayuden a sus hijos a conectar lo que leen en los libros con lo que ocurre en la vida, donde está la verdadera historia.

Está demostrado, práctica y profesionalmente que leer a los niños desde antes de su nacimiento y continuar haciéndolo después hasta que llegan a la mayoría de edad, les da un perspectiva muy positiva de la vida. Su cultura general se amplia enormemente, además de que el hábito de lectura que han ido practicando, les sirve para mejorar sus rendimientos escolares y profesionales.

Un sillón donde leer a los niños, una biblioteca familiar y una biblioteca pública son las tres herramientas que le permitirán abrir las llaves del éxito y la felicidad de todos los niños y adultos. A partir de entonces sólo necesitará un libro y sus hijos.

Muchas gracias,

Sus amigos @ SBD

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Yo. 17 formas de provocar el divorcio

ESCUELA PARA PADRES

 

 

Yo. 17 formas de provocar el divorcio

 

Yo. Es posesivo, egoísmo, egocentrismo, narcisismo, presunción, egolatría.

 

7 Sentencias para los padres relacionadas con el Yo que provocan el divorcio

 

  • Yo, es la actitud que destruye más número de matrimonios.
  • Yo, la palabra más usada en todas las conversaciones y escritos.
  • Yo, cuando el Yo se practica continuamente en las relaciones matrimoniales, suelen terminar en divorcio.
  • Yo, se puede definir como la conducta consistente en poner los intereses propios, en primer lugar.
  • Yo, es incompatible y antagónico de Tu, que es amor, es entrega, es sacrificio, es filantropía.
  • Yo, según la educación recibida, suele estar impreso en la memoria y vive en el pasado. Hace falta mucho coraje, para eliminarlo de la mente.
  • Yo, siempre elige las cosas primeramente para si.

 

El matrimonio es una entrega total de uno al otro. Sin reservas, condiciones, ni egoísmos. Es dar sin esperar a recibir, es el y el nosotros por delante del Yo. Muchas parejas se mantienen unidas durante toda su vida, disfrutando de una convivencia feliz; otras, sin embargo, terminan divorciándose, al poco tiempo de contraer matrimonio. Todas se casaron enamoradas, todas pusieron ilusión en un proyecto de vida en común, algunas no supieron hacer frente a los desencuentros y a las diferencias, otras no pudieron adaptarse a los cambios en la relación que suponen la rutina cotidiana, otras no supieron entender el principio básico del matrimonio, primero Tu y nosotros y luego Yo. Se casaron con la idea de vivir con, el primero Yo, sin desprenderse del egoísmo que se requería.

Saber vivir en pareja, no se enseña solamente en los libros, aunque ayudan mucho, se aprende con el ejemplo de los padres, los consejos de los profesionales, las lecturas adecuadas, con la disciplina mental y corporal, con la entrega del uno al otro, con la generosidad, etc. Estando pensando siempre en el otro, en los detalles que le agradan y en las alegrías que se le pueden dar. Siguiendo las enseñanzas de la religión donde explican, perfectamente, los derechos y obligaciones que desde el noviazgo contraen las parejas. Se aprende día a día con la práctica, con voluntad y el esfuerzo personal de hacer de esta relación, el centro de la vida. Desde el enamoramiento, al compromiso de la convivencia, tiene que existir la entrega total. Es indispensable dejar el Yo colgado en la puerta, antes de entrar al matrimonio, allí hay que entrar con el Tu y mantenerlo durante toda la vida.

Los seres humanos son  los únicos que hacen daño a sus parejas, los demás las defienden. Y les hacen daño, entre otras cosas, con ese Yo desmedido, que suele estar lleno de egoísmo.

En las familias, escuelas e iglesias, deben comprender la necesidad de encaminar a sus hijos, alumnos y feligreses, en la educación de la virtud y valor humano de la generosidad verdadera, el valor y la sinceridad del corazón que es la antítesis del Yo.

 

 

  1. Yo, gano más que mi pareja y por lo tanto tengo más derechos y menos obligaciones. No valoro el trabajo que hace la otra persona en la casa o el esfuerzo que hace, para obtener lo que gana en su trabajo. Yo, hago más trabajos que mi pareja en la casa y por la familia, pues los he medido bien.
  2. Yo. En la administración del dinero. Yo tengo mi cuenta personal para mis gastos, sin tener que dar cuentas ni a mi pareja, ni a mi familia. Cuando necesito mas dinero, lo pido a mi pareja o a crédito y luego mi pareja se encargará de devolverlo.
  3. Yo. En la educación social. Nunca cede el paso en las puertas, pasa primero, incluso sin sujetarlas, cuando llega una persona mayor a la misma vez, sin tener en cuenta si tiene dificultades de movimientos o esta cargada con paquetes.
  4. Yo. En la persona. Cuando el Yo es superior al Tu y al Nosotros y las acciones que realizan las personas, están influenciadas por la educación recibida del Yo primero, reflejan un puro egoísmo y egocentrismo, incompatible con el Tu, que es amor, entrega, generosidad y sacrificio. 
  5. Yo. En la publicidad moderna de la mayoría de las campañas comerciales, van dirigidas a que las personas satisfagan las necesidades de su Yo o de su ego. Primero es la satisfacción de sus deseos. Aquí y ahora. Nunca se menciona el . La generosidad u otras virtudes y valores humanos, es prácticamente desconocida en la publicidad. 
  6. Yo. En la puntualidad. Llego cuando a mi me conviene. Si los demás tienen que esperar, que esperen. Si llego tarde a un compromiso, ni me disculpo. No tengo que dar explicaciones a nadie de mi comportamiento. Para reforzar el Yo, digo que he estado hablando con mis amistades, viendo una película o de paseo por las tiendas, hasta que me he acordado de la hora que tenía que haber llegado.
  7. Yo. En la relación matrimonial, donde tiene que haber una entrega total a la otra persona y a los hijos y no ser un injusto primer beneficiario. Si no me conviene, no me sacrifico en hacer algo por ellos, ni por nuestros familiares o amigos. Solamente lo hago cuando a mi me conviene, incluso entrego amor cuando me conviene. Mi Yo, es superior al nosotros familiar y siempre consigo, que quede por encima de la pareja en las actitudes.
  8. Yo. En la responsabilidad hacia las obligaciones contraídas con la familia, los amigos y la sociedad. Cuando las personas toman voluntariamente riesgos innecesarios, sin medir las consecuencias que podrían acarrear, si por esos riesgos no pudieran cumplir con sus obligaciones. Algunos tienen su Yo tan grande para hacer lo que quieren, que suele ser el gran enemigo del o el vosotros familiar, al que se comprometieron en el matrimonio.
  9. Yo. En la satisfacción continua de mí imagen física, me someto a toda clase de cirugías estéticas, tratamientos de belleza, horarios de gimnasios, productos de belleza y cualquier cosa, que creo que me va a mejorar mi aspecto externo, porque quiero tener un culto excesivo a mi cuerpo. Si puedo o no puedo sufragarlo, no importa, aunque debería aplicar esos gastos a solucionar otras prioridades de la familia, pero primero soy Yo y después los demás.
  10. Yo. En la sociedad hago lo que quiero y no doy explicaciones a nadie. No me importa lo que digan o hagan otros, si a mi me conviene lo hago, aunque no les guste o perjudique a mi familia, con la que me comprometí a convivir.
  11. Yo. En las compras innecesarias, porque me han dicho que sicológicamente es una terapia que aumenta mi autoestima, me rebaja el estrés producido por el trabajo y me mejora. La publicidad me ha programado, para que cuando me encuentre triste, esté con el ánimo caído o me sienta con depresión, salga a comprar algo, aunque no sirva para nada, e incluso no deba hacerlo económicamente. No importa convertirse en comprador compulsivo. Yo soy Yo y mi familia que se quede a un lado, pues me han dicho que tengo derecho a mi libertad.
  12. Yo. En las conversaciones, Siempre hablo en primera persona y nunca hablo en plural. Si me conviene preguntar sobre la vida privada de otra persona, lo hago, aunque nada mas sea por curiosidad o para después cotillear. Siempre guardo en secreto lo que no quiero que se sepa de mí vida privada, aunque yo haya preguntado por la de los demás.
  13. Yo. En los gastos familiares. Primero gasto en lo que yo quiero, sin importarme si va a llegar el dinero para el resto de mi familia, ni para el ahorro del futuro. Gasto en mis cosas, sean de lujo, superfluas o estén fuera del contexto familiar. La satisfacción de mi Yo, no mira hacia el o el nosotros familiar.  
  14. Yo. En los viajes a países o zonas de alto riego, donde las consecuencias de un error, voluntario o fortuito, pueden crear una grave situación de muerte, accidente, secuestro o robo, con consecuencias que podrían arruinar el futuro personal y el de la familia.
  15. Yo. En mi libertad personal mal entendida. Tengo derechos propios y ninguna obligación. Discuto mis obligaciones y procuro evadirlas o disminuirlas, pero exijo el total y rápido cumplimiento de mis derechos y de las obligaciones de los demás.
  16. Yo. Es la cultura que educan, practican y exportan algunos países, donde se da prioridad a los logros personales, sobre los colectivos. Solamente cuenta ganar individualmente a cualquier precio. El que llega el segundo se le considera el primero entre los perdedores.
  17. Yo. Hago deporte de riesgo por que me satisface personalmente, aun a sabiendas que cualquier error en su práctica, puede conducir a crear un grave problema en la familia, de la que soy también responsable, en cuanto a su mantenimiento, educación y cuidado. Además de los daños físicos y económicos que pudiera sufrir, dejaría de ir a trabajar, con el consiguiente problema financiero para la familia, que depende de mí. Pero mi Yo, es superior al nosotros familiar.

 

El deterioro del matrimonio y el consiguiente divorcio, suelen llegar por la falta de considerar al Yo como uno de sus principales causantes. Es imprescindible desmenuzar y analizar los por qué, de las propias actuaciones matrimoniales, de los fracasos y de las rupturas, para encararlos con firmeza y profesionalidad. Estos análisis pueden ser las claves del éxito, en los matrimonios felices y duraderos.

Yo es el sentimiento permanentemente equivocado, de una falsa identidad personal, una mala educación recibida y una falta de formación religiosa, familiar y social de nuestros pensamientos, intuiciones, sentimientos y sensaciones.

 

 

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Generosidad. Virtud humana que los padres deben aprender y enseñar a sus hijos

ESCUELA PARA PADRES

 

Generosidad. Virtud humana que los padres deben aprender y enseñar a sus hijos

 

10 Sentencias para los padres, relacionadas con la generosidad

 

  1. La generosidad es la virtud y valor humano relacionada con el hábito de dar y entender a los demás, con altruismo y filantropía. Hace pensar y actuar a favor del prójimo, buscando aportar un beneficio a través de la intervención desinteresada, poniendo el bienestar de quienes nos rodean, por encima de los intereses personales.
  2. La generosidad está íntimamente relacionada con la caridad, el desinterés y el servicio a los demás, sin reservas, sin pensar en el premio, ni en que nos devuelvan lo regalado, incluso cuando es realizada con sacrificio.
  3. La generosidad se demuestra, en el modo en que se trata a los que tienen menos capacidad física, económica, social o intelectual, poniendo por delante al prójimo, no a las propiedades.
  4. La generosidad se complementa, con la fortaleza para distinguir perfectamente los campos, donde se puede actuar, sin dejarse llevar por situaciones fáciles de cumplir, desarrollando la capacidad de acometer actividades generosas y luchando por algo que valga la pena.
  5. La generosidad se debe realizar en beneficio de los demás, incluso si hay que perder el poco tiempo disponible, aunque sea esto una de las cosas más preciosas y escasas de la vida.
  6. La generosidad actúa desinteresadamente y sin contraprestación, en favor de otras personas o comunidades. La mayoría de las veces con gran esfuerzo y sin tener en cuenta la utilidad y la necesidad de lo que generosamente se aporta.
  7. La generosidad no consiste en dar mucho, sino en dar a tiempo, ya que muchas veces, requiere un esfuerzo extraordinario, que debe ser valorado en su amplio sentido.
  8. La generosidad, no es solucionar los caprichos personales de otros. No se trata de dar sin criterio, cualquier cosa, a cualquier persona y en cualquier momento.
  9. La generosidad no es dar lo que sobra, sino lo que necesitan los demás.
  10. La generosidad no es hacer las cosas interesadamente, aunque sean donativos, eso es egoísmo.

 

Lo que los padres deben enseñar. Los padres son un magnífico ejemplo de generosidad, pues sin su labor, el sustento diario, el orden en casa, la educación y bienestar de los hijos, etc. no existiría la familia. Por lo tanto, tiene que educar a los hijos en la virtud y valor humano de la generosidad, ya que es fundamental para que los hijos, lleguen a la plenitud de su formación como personas.

Los padres, con ejemplos claros, deben practicar la generosidad delante de los hijos y hacérsela notar, aunque nada más sea, para que sirva de ejemplo y se acostumbren posteriormente a practicarla.

Tienen que acostumbrar a los hijos, a que sean generosos y que hagan de la generosidad un hábito, que se acostumbren a perdonar, etc. Esto cimentará la rectitud de motivos y desarrollará, la intensidad de ejercer esta virtud humana.

Deben motivar a los hijos hacia la generosidad, explicándoles situaciones donde podrían ellos mismos ejercer voluntariamente, la generosidad con su dinero, tiempo, juguetes, ropas, libros, posibilidades de perdón, cariño, buenos tratos, etc.

Encauzándoles para que actúen con su iniciativa personal, en ayudar a los demás.

La labor principal de los padres, consiste en dar a sus hijos, un conocimiento profundo de los criterios, con los que deberán regir sus vidas, para posteriormente dejarles actuar, pero siempre, son un planteamiento de seguimiento del aprendizaje, en las virtudes y valores humanos, pero sugiriéndoles cambios cuando sea conveniente.

Es muy importante hacerles ver a los hijos, que ejercitar la virtud de la generosidad, no se debe dejar para cuando las cosas marchen, como a nosotros nos gustaría, hay que ejercitarla continuamente Les deben acostumbrar a que sean generosos, en todos los ordenes de las cosas, principalmente las que más les cuestan, como por ejemplo en la administración de su tiempo dedicado al estudio, al trabajo, a la familia, a la religión, a los amigos, etc. También enseñarles claramente, la virtud de la generosidad con las cosas materiales, como sus propiedades, dinero, ropas, libros, etc.

Para que sean generosos, tienen que enseñarles a utilizar la voluntad y razonar lo que vayan a hacer, siempre en función de lo que tienen y de las necesidades de los demás, que tienen que estar perfectamente bien aclaradas. Estos razonamientos no deben discriminar sus comportamientos, en las relaciones familiares, amistades o grupos sociales.

La generosidad no tiene que hacerse, cuando sea un capricho de las otras personas, solamente debe hacerse cuando sea una necesidad. Es conveniente conocer bien la situación propia y la de las otras personas, para poder obrar con prudencia y congruencia, con lo que se tiene, con lo que se da y con las necesidades ajenas.

 

10 puntos para vivir diariamente la virtud y valor humano de la generosidad:

 

  1. Anteponer a los gustos personales, los gustos de las otras personas, en las cosas cotidianas, cediendo incluso cuando hay un derecho a poder elegir, en reuniones, comidas, pasatiempos, lecturas, etc.
  2. Buscar el beneficio ajeno, a pesar del cansancio y cumplir las obligaciones propias, siempre con optimismo.
  3. Ceder la palabra, el sitio, el paso, la prioridad, la mejor parte de la comida, etc. Además de ser un acto de generosidad, denota educación y cortesía.
  4. Dar consejo o apoyo a las personas que lo buscan, sin tener en cuenta su condición económica, social, cultural o religiosa.
  5. Entregarse a los demás, para descubrir lo útiles que podemos ser en la vida de nuestros semejantes. Así alcanzaremos la verdadera alegría y la íntima satisfacción, del deber cumplido.
  6. No demostrar prisa, cansancio, fastidio o impaciencia, ni ofrecer disculpas injustificadas, al realizar alguna actividad social o familiar.
  7. Practicar la sencillez y la discreción, al hacer las cosas a otros, sin pregonarlo ni esperando felicitaciones.
  8. Procurar sonreír siempre, a pesar del estado de ánimo y aún en las situaciones poco favorables, propias o ajenas. 
  9. Tener un detalle diariamente, aunque sea pequeño, de generosidad, con diferentes personas de la familia, trabajo, escuela, vecindad, iglesia, sociedad, etc.
  10. Usar las habilidades y conocimientos, para ayudar desinteresadamente a los demás en la familia, escuela, iglesia, organizaciones, etc.

 

Matrimonios. Algunos matrimonios que podrían ser verdaderamente felices, desgraciadamente no lo son, debido a los viejos resentimientos, acumulados en sus memorias. Si fueran suficientemente generosos, como para poder perdonar viejos errores y echar al olvido rencillas y sinsabores, llegarían a la felicidad.

El egoísmo fomentado por la actual y cómoda sociedad de consumo, tiene que ser contrarrestado por la generosidad, por la fortaleza y por la entrega incondicional de las personas, que actúan responsable y generosamente, en la familia y en la sociedad.

La generosidad, para que esté en permanente desarrollo, debe vivirse con una convicción profunda, de que los demás tienen el derecho a recibir su servicio. Es mas importante el concepto, de darse incondicionalmente que el de dar. Sin confundir lo que es darse y lo que es abandonarse.

La generosidad esta íntimamente relacionada con el perdón. Conceder sin reservas el perdón, por las ofensas recibidas, es un gran acto de generosidad. 

 

En el próximo artículo escribiré sobre el YO en algunos matrimonios, actitud egoísta que origina tantos divorcios.

 

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Divorcio. Lo que los padres deben conocer y explicar a sus hijos

ESCUELA PARA PADRES

 

Divorcio.  Lo que los padres deben conocer y explicar a sus hijos

 

Los padres deben hablar muy claro con los hijos, cuando llegan a cierta edad, de lo que es el divorcio y de las consecuencias que conlleva. Así entenderán los hijos, lo que les ha sucedido o les puede suceder a sus padres, y lo que deben conocer para evitar divorciarse, cuando sean mayores. También entenderán mejor la situación de algunos de sus familiares, amigos y de la sociedad en general. Desgraciadamente más del 50% de los matrimonios que comienzan, se divorcian por lo menos una vez, y muchos de ellos, dos o más veces.

Los hijos suelen ser los principales perjudicados por esa grave decisión de los padres, ya que en algunas comunidades más del 70% de los niños, viven en hogares monoparentales. Lo que les supone una mala educación, llena de dificultades, para el futuro de los hijos. Los hijos que se crían en este tipo de familia o entorno social, se acostumbran a verlo como normal, lo que les lleva a repetirlo sistemáticamente, cuando llegan a mayores. Es un círculo vicioso, del que es muy difícil escapar. Matrimonios sin educar, más divorcio, equivale a hijos acostumbrados a los divorcios, que producen nuevos matrimonios e inexorablemente más divorcios. Por ello deben tener mucho mas cuidado en preservar sus matrimonios, que ya son de por si, de alto riesgo, poniendo mucho énfasis en prevenir cualquier señal de alarma que se presente, como explico en el artículo “Matrimonios de alto riesgo. 17 banderas rojas que deben corregirse para evitar el divorcio

 

El divorcio y los hijos

Los hijos tienen una necesidad extrema, de la unión indisoluble de sus propios padres y siempre, son las primeras victimas inocentes, del drama del divorcio.

Cuando los padres piensen en divorciarse, deben reflexionar seriamente, que esa gravísima decisión unilateral de ellos o de alguno de ellos, van a tener que explicársela a sus hijos, que supuestamente, son sus seres mas queridos y victimas inocentes, indefensas e impotentes, de esa cruel decisión.  Las consecuencias del divorcio caerán sobre todos, padres e hijos, pero principalmente sobre los hijos. El divorcio es un proceso largo y traumático para toda la familia, especialmente para los hijos que desgraciadamente, tienen que ser espectadores activos o pasivos, ante las disputas y violencias domesticas, durante todo el tiempo del desarrollo y tramitación.

Es necesario explicar con mucha claridad y con mucho cuidado, para no herirles más, todos los detalles de cómo, el divorcio de los padres va a afectar sus vidas en relación con su nueva familia, vivienda, escuela, sociedad, etc. También tienen que explicarles, que la culpa de lo que sucede no es de los niños, si no que es, una decisión unilateral que han tomado los padres, olvidándose del daño irreparable que hacen a los hijos.

Hay muy pocas maneras y ninguna buena, de explicar a los hijos, lo que es el divorcio de los padres y las graves consecuencias que tendrán para ellos. Es muy difícil explicarles que se quedarán a vivir solos con uno de los padres o irán a vivir con la otra familia que se forme, incluso pudiendo llegar a separase los hermanos. Con la casi completa seguridad, de que al otro padre no volverán a verle, nada más que en situaciones muy especiales y esporádicas, que seguramente tendrán unos diferentes padres, hermanos, abuelos, tíos, familiares, amigos, casa, escuela, situación económica, juguetes, ropas, comidas, mascotas, etc. Que seguramente deberán llevar, para toda la vida, los apellidos diferentes a los de sus nuevos hermanastros. Los padres van a tener que solicitar ayuda religiosa y profesional, para portarse con los hijos lo menos mal posible. Lo más difícil es explicar a los hijos,  que aunque los padres se divorcien, se separen y arruinen su vida y la de sus hijos, ellos sus padres, les seguirán queriendo mucho y para siempre, aunque el día que se casaron también dijeran que se iban a querer para siempre y luego no lo han hecho.

  • ¿Se atreverán los padres a explicar a sus hijos, que por su divorcio los van a condenar a llevar una vida económica y socialmente, mucho peor que la que tienen, pues está demostrado estadísticamente, que cuando los hijos se quedan con la madre, ella baja su nivel económico de ingresos un 30%, y por lo tanto los gastos dedicados a los hijos también?
  • ¿Que seguramente cambiarán de zona de vivir a una más pobre, dejaran de estudiar o no comenzaran estudios universitarios y que pasaran muchas miserias, porque los padres dejan de cumplir con las obligaciones económicas que contrajeron, incluso las ordenadas por la ley?.

Los padres tienen que ponerse de acuerdo para explicar a los hijos, de la forma más sencilla posible, consistente y concisa, pero sin mentiras, ni engaños, los motivos por los que han decidido divorciarse. No debe ser una disculpa pueril, para que los hijos no la consideren frívola y les quede como una posible solución, a imitar cuando sean mayores.

 

El divorcio y la familia.

La familia es el pilar sobre el que se asientan las naciones y el divorcio, es uno de los peligros más grandes que tiene la familia y el futuro de las naciones. Aunque esté autorizado según las leyes civiles, es una de las grandes derrotas de la civilización humana. El hecho de que se den tantas facilidades para realizarlo, que no esté penalizado, e incluso que se pueda realizar en ausencia de la otra persona, es un aliciente para que algunas personas no duden en divorciarse, a la más mínima adversidad. Eso no implica que las personas lo hagan, porque esté permitido o no penalizado por la ley, lo hacen porque están en la cultura del yo, del ahora y de lo que quiero y cuando lo quiero.

 

Para los católicos es una falta muy grave, divorciarse y volverse a casar, aunque actualmente sea muy atractivo sucumbir a la tentación tan extendida del divorcio y vuelta a casarse, cuando las cosas no marchan como quisieran que marcharan. Ante las dificultades que surgen entre los cónyuges, se suelen dejar llevar por las facilidades con las que hoy se puede obtener el divorcio civil. Pero el divorcio que aparenta ser una solución, en realidad se limita a trasladar los problemas a otros ámbitos, familiares y sociales, además de agrandarlos.

Con el divorcio los esposos se afligen a si mismos una profunda herida, que no es curable, ni con el paso del tiempo, pues siempre se recordarán que han faltado a su palabra y han roto un vinculo vital para ellos y sus hijos.

Incluso ha llegado a tal grado de aceptación del divorcio en la sociedad, que se realizan grandes fiestas para celebrarlos.

Matrimonio religioso. Es la unión ante Dios y ante la sociedad, voluntaria y con pleno conocimiento de lo que hacen, de dos personas, hombre y mujer, para toda la vida, indisoluble, hasta que la muerte los separe, en la alegría y en el dolor, en la salud y en la enfermedad, en la prosperidad y en la adversidad.

El vínculo adquirido en el matrimonio es por ley natural indisoluble, porque brota de la esencia misma del amor y de la familia, aunque el divorcio esté autorizado legalmente y no esté castigado penalmente.

El matrimonio no es como los pañuelos de papel, que después de usados se tiran. El matrimonio en la mayoría de las religiones, tiene conceptos y leyes similares, por lo que el que se divorcia de su pareja y se casa con otra, soltera o divorciada, comete adulterio.

Volverse a casar. Divorciarse y volverse a casar con una persona soltera o ya divorciada conlleva varios ajustes en las vidas personales, en la de los hijos propios, si es que los tiene, en la de los hijos de la nueva pareja, en la vida y familia de las anteriores parejas y en sus relaciones económicas y sociales.

La nueva pareja se puede convertir en padrastros o madrastras de unos hijos, a los que posiblemente no los quieran, pero que no tienen ninguna culpa, ni de lo que sucedió, para que llegara el divorcio, ni de la futura situación de la nueva familia.

Deben tener en cuenta que los hijos propios, de cada uno de la nueva pareja, siempre serán sus preferidos respectivamente. Tienen que enseñar a la pareja y a los hijos, propios y ajenos a conocer y resolver esta situación.

Es contraproducente separar el cariño de los hijos, de sus antiguos padres. Siempre hay que fomentarles el amor hacia sus padres biológicos, incluso antes que a sus nuevos padrastros.

La nueva pareja tiene que concretar las condiciones, que espera que se cumplan con los hijos anteriores, e incluso las de los que pudieran llegar de la nueva unión, en todos los conceptos de educación, formación, religiosidad, economía, salud, disciplina, etc. Y tienen que aceptar las responsabilidades económicas adquiridas, voluntarias o legales de la pareja con su anterior familia.

 

Buscar ayuda. Tendrán que buscar ayuda religiosa, de consejeros sociales, grupos comunitarios y grupos de apoyo, para padres e hijos de familias divorciadas. Los padres solos, no podrán resolver el grave problema en el que se han metido. Hay muchos libros con consejos muy claros, sobre cómo explicar a los hijos, todo lo relacionado con el divorcio, y cómo enseñarles la nueva forma de vida, que tendrán que llevar a partir del divorcio y separación de sus padres. En los libros encontrará las acciones a tomar, en función de la edad que tengan cada uno de los hijos, la situación económica de los padres y el pago para manutención, si hay otras personas interfiriendo en el matrimonio, si los hermanos tienen que separarse o se quedarán con la madre o con el padre, si van a cambiar los hijos de casa, de ciudad o de estado, número de vistas y duración de las mismas, etc. En cada caso específico, cambia la estrategia de comunicación.

Matrimonio civil. Es un acto celebrado ante un juez por el que dos personas se comprometen a vivir juntos para toda la vida o hasta el momento que le parezca a alguno de los dos divorciarse. La ley civil les ampara para, cuando lo consideren conveniente, romper ese contrato civil, y las promesas solemnes que se hicieron mutuamente ante la sociedad. Seria incongruente que después de otorgar la escritura de compra y venta de una casa, e inscribirla en todos las oficinas públicas, al cabo de unos años el vendedor o el comprador dijeran que querían anular el contrato, porque no les gustaba la casa, aunque la compra – venta fue voluntaria, no hubo engaño, ni mala fe, la transacción fue válida y por lo tanto, no es anulable según la ley.

Matrimonios a prueba. En algunos países hay esa moda, pero hacerlo es inmoral y antinatural. No se puede morir a prueba, no se puede amar solamente a prueba, no se puede aceptar a la pareja a prueba por un tiempo o hasta que ocurra algo, como la llegada de un hijo, terminar unos estudios, cambiar la situación económica o resolver un negocio.

 

Los siguientes artículos ya publicados, le complementarán lo anterior.

 

 

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