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Archivo para 20 diciembre 2011

Los padres, la moral, la medicina y la sexualidad, en la vacunación a los hijos contra el Virus del Papiloma Humano VPH o en inglés HPV.

ESCUELA PARA PADRES 

Los padres, la moral, la medicina y la sexualidad, en la vacunación a los hijos contra el Virus del Papiloma Humano VPH o en inglés HPV. 

5,113 Palabras Tiempo de lectura 18:00 minutos 

  • Lo que la industria del sexo ofrece a los jóvenes para su libertinaje
  • 30 Virtudes y valores humanos, como base para la educación sexual de los hijos
  • Tipo de educación sexual que los padres dan a sus hijos
  • Resumen: En 6 puntos. 

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Hay magnificas vacunas como la de la poliomielitis, la viruela, la tuberculosis, la difterias, la tosferina, tétanos, etc. que han salvado y salvan millones de vidas. Pero ninguna de estas vacunas envía mensajes como la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) o en inglés (HPV) de que los jóvenes, ya pueden dedicarse a hacer lo que quieran en sus relaciones sexuales, porque han sido vacunados contra las consecuencias de sus actos. 

Los profesionales de la industria farmacéutica y de la salud, no se ponen de acuerdo si esta vacuna VPH tiene muchos, pocos o cuáles son los efectos secundarios, a plazo corto y largo, sobre los niños que la toman a partir de los 9 años. Parece ser que no ha pasado el tiempo suficiente, para que los análisis que dicen que han hecho, hayan podido investigarse bien. La vacuna está presentada como muy segura, sin apenas efectos secundarios, pero no existen suficientes garantías probadas, que demuestren de forma global, los beneficios para la salud de los niños. 

No voy a comentar las recomendaciones que hacen los médicos y farmacéuticos relacionadas con la calidad, los estudios de eficacia a largo plazo, las garantías, los efectos adversos y secundarios, las contraindicaciones, el excesivo costo, la frecuencia, las dosis de inicio y de recuerdo, las edades mínimas, ni máximas, la edad en la que hay que empezar y terminar de ponerla, a qué segmentos de población, las consecuencias físicas y morales, incompatibilidades, responsabilidades, etc. Pero debo insistir que los padres tienen que tener, un total control sobre su innegable responsabilidad de su poder de decisión, en un tema tan esencial, como el de la salud total de sus hijos, ya que la industria del sexo, hace un gran esfuerzo para obligar a todos los jóvenes, a recibir esta vacuna VPH. 

Es posible que alguien difiera con el planteamiento de este artículo, en general o con algunos de sus aspectos. Pero como el asunto es muy grave, no lo echen en saco roto y procuren complementarlo con otras fuentes confiables en moral, medicina y sexualidad. Sus hijos en particular y la sociedad en general, se lo agradecerán. 

Esta vacuna VPH tiene sus beneficios, pero no se puede ocultar un efecto siniestro, el deseo de corromper a la juventud, desde lo más pronto posible y de que los jóvenes sigan teniendo más relaciones sexuales, cada vez a edades más tempranas y que pierdan el temor a sus consecuencias. La mejor y única vacuna eficaz, como se ha demostrado en todas las partes del mundo y desde la existencia de la humanidad, es la abstinencia sexual hasta el matrimonio. Lo demás son parches malévolos. Las vacunas contra el sarampión, la rabia, la tuberculosis, etc. son muy buenas como prevención. Pero no se les puede decir a los vacunados, que ya pueden revolcarse con todos los que tengan esas enfermedades, porque no les va a pasar nada. Seguramente no se contagiarán de esas enfermedades, pero contraerán cualquiera de las enfermedades que estén por ahí, algunas mucho peores que las que querían eliminar con la vacuna. 

Los padres deberían preguntar a los profesionales que tengan el conocimiento, criterio, honestidad y moralidad para aconsejarles, sobre la vacuna VPH. Eliminando de estos profesionales los que tengan ataduras o intereses comerciales o económicas, con la industria del sexo: Laboratorios farmacéuticos, clínicas de abortos, denominadas de planificación familiar, oficinas gubernamentales y ese largo etcétera, donde están incluidas muchas más organizaciones, con ánimo de lucro con el sexo. 

Es muy difícil para los padres, reconocer el tipo de educación sexual y moral que han dado a sus hijos. Todos creen que la educación que les han dado es perfecta, y nunca van a tener problemas para llevarla a cabo. Claro que si se atrevieran a preguntárselo a otras personas independientes, podrían llevarse el disgusto de que la educación que han dado a sus hijos, tiene mucho que desear y que por lo tanto, han convertido a sus hijos en personas de alto, bajo o medio riesgo, para tener enfermedades que ocasionan las relaciones sexuales, fuera del matrimonio. 

Hay padres, que equivocadamente, quieren educar desde pequeños a sus hijos, en un ambiente de total libertad, sin reglas morales ni sociales, permitiéndoles que hagan lo que quieran, en aras de una mal entendida libertad sexual y moral. Los están abocando a que cuando vayan llegando, a la edad del libre consentimiento y aunque no tengan el libre albedrío, para distinguir lo correcto y lo incorrecto, se dejen llevar por sus propias apetencias incontroladas, o por las malas intenciones de personas mayores que ellos. Ese tipo de mala educación, seguramente conllevará relaciones sexuales prematuras, y por lo tanto se convierten en niños de alto riesgo, ante el virus del papiloma humano HPV. Fomentando ese tipo de educación permisiva, es cuando los padres deben ponerles la mencionada vacuna, pues ellos mismos saben, el riesgo de contagio al que someten a sus hijos. 

Algunos padres consideran políticamente correcto, suministrar a los niños la mencionada vacuna VPH, sin querer entender que es una maniobra de reingeniería social y de la familia, relacionada con la “salud sexual y reproductiva”, un “gran experimento público de salud” patrocinado, fomentado y en muchos casos obligado, en las escuelas y universidades públicas, por la industria que controla y se lucra descaradamente, con la inmoral utilización desmedida del sexo en la sociedad. ¿Es esto fraude, estafa, robo, marketing del miedo o promoción agresiva de los “derechos sexuales” para los menores? Los padres pueden evitar esta obligatoriedad, en función de reivindicar el derecho a su declaración de objeción moral o religiosa. 

Las alarmantes cifras propagadas sobre el cáncer uterino, producido por el Virus del Papiloma Humano VPH, han creado una desproporcionada sensación de miedo y una malévola orientación, hacia la vacunación obligatoria. Algunos padres han tenido que optar de manera precipitada, entre vacunar o no a sus hijos, por el miedo inducido a las consecuencias que pueda acarrear una decisión irreversible. 

Cuando se pregunta a los padres su opinión sobre la vacuna VPH, la mayoría de ellos, por falta de información y por no querer enfrentarse a una realidad, cambian de tema, echan la culpa de la vacuna a las grandes corporaciones farmacéuticas, que manipulan a las escuelas, para imponer sus productos, tergiversan las estadísticas, que dicen ellos que conocen, e intentan crear una niebla tan espesa, que les permita escaparse y evadir la realidad y su responsabilidad. 

            Los padres tienen que elegir entre pensar, que con esa vacuna eliminan el problema del VPH en sus hijos, y el dejar la puerta abierta con la vacuna VPH, que la mayoría de las veces, fomenta una mayor facilidad para que se metan en otros problemas, todavía más graves, como son la repetición de los actos sexuales, al creer que no deben temer a las consecuencias que conllevan. 

Los padres tienen que cambiar esa actitud permisiva, con todo lo que la sociedad les dice, relacionado con la educación sexual de sus hijos. Tienen que seleccionar lo que es trigo de lo que es paja, formando su propio criterio en función de lo que estudien ellos o les digan las personas bien formadas y con experiencia, en cada tema, así podrán adecuar su mente a lo que verdaderamente es moral. Meditar profundamente el tipo de educación, que han dado y van a dar a sus hijos, les definirá la gran respuesta, ante la administración o no de la vacuna VPH. 

Los padres tienen que entender que no pueden, ni deben facilitar o permitir en la pubertad, adolescencia o juventud emergente de sus hijos, los métodos anticonceptivos como pastillas y parches anticonceptivos, píldoras del día después, sistemas intrauterinos, preservativos, vacunas contra el VPH, etc., mandándoles el equivocado mensaje, de la permisividad de las relaciones sexuales, homosexuales y lesbiánicas. Tampoco deben consentir o permitir, que mantengan relaciones sexuales prematrimoniales, sin aconsejarles sobre los graves peligros, físicos, morales y sociales que conllevan.

La mejor vacuna contra el VPH es la enseñanza y práctica de las virtudes y valores humanos. Esta vacuna tan antigua, certera y segura, la sociedad la aprendió desde hace miles de años y está impresa en la Ley Natural.30 Virtudes y valores humanos, como base para la educación sexual de los hijos: Abstinencia, amor, autodisciplina, castidad, disciplina, educación, familia, Fe, fortaleza, generosidad, honestidad, justicia, modestia, obediencia, oración, orden, paciencia, perdón, prudencia, pudor, pureza, religiosidad, respeto, responsabilidad, sencillez, templanza, tolerancia, virginidad masculina y femenina, voluntad, etc. Cada vez hay más jóvenes, que hacen la promesa solemne de mantener la abstinencia sexual hasta el matrimonio. 

Avisar a los hijos sobre los peligros de las enfermedades sexuales contagiosas es imprescindible, para reducir o eliminar ese riesgo. Pero decir que ya no existen las enfermedades o que ha desaparecido el riesgo de contaminación de una de ellas, por lo que ya pueden hacer lo que quieran con su sexo, supone que muchos niños, al quitar el miedo al castigo que les manda la naturaleza por su mal comportamiento, aumentarán los actos inmorales. Cuando se usa algún adelanto técnico, para reducir el riesgo de algunas enfermedades sexuales, como la vacuna VPH, a menudo se pierden los beneficios, pues se asume una mayor exposición, que si no usara ese adelanto. 

Si se eliminaran las leyes que castigan los crímenes, robos, asesinatos, etc. a los criminales les daría por cometer muchos más crímenes, porque les desaparecería el miedo al castigo, por lo tanto aumentaría el número de ellos y también las consecuencias de recibir mayores daños, producidos por los agresores y por los agredidos en defensa propia. Si no hubiera cárceles que atemorizan, es posible que hubiera más robos y asesinatos. Si no nos hubieran dicho mil veces, que el  tabaco causa cáncer, seguramente habría mas fumadores y por lo tanto más cáncer. Quitar los castigos a los crímenes, no quitaría los riesgos de las consecuencias de esos crímenes, al contrario, aumentarían los actos delictivos y las consecuencias, para los que los producen y los que los padecen. 

La vacuna VPH a diferencia de las otras, que los padres normalmente van poniendo a sus hijos desde que nacen, crea confusión en los niños a los que se les pone a los 9 años. Los padres lo justifican, diciendo a sus hijos que las niñas a partir de los 11 años, que es cuando generalmente empiezan con su periodo menstrual, podrían quedarse embarazadas, si tienen relaciones sexuales, aunque la vacuna VPH no lo impida. 

Algunos padres pueden pasar por excéntricos, locos o extraños, por su manera de opinar moralmente sobre esta vacuna. La medicina y la sociedad no les permiten, que vayan en contra de la corriente que ellas marcan. Pero los padres, bien asesorados moral y médicamente, deben ir muy por delante de lo que marca la sociedad. Siempre deben estar alertas y preparados, para evitar determinados cambios inmorales, que la sociedad impone como norma. Tienen que tener la valentía de dar ejemplos gigantescos, con su entrega generosa a favor de la familia y no les tiene que preocupar, el desoír los cantos de sirena que equivocadamente la sociedad emite. No crean los padres que están solos en el mundo y sin obligaciones, siempre tienen unas raíces que regar y unas ramas que cuidar

La responsabilidad de los padres es muy variada y tiene varios grados. Siempre tendrán que dar cuenta por lo que han hecho y por lo que han dejado de hacer, en beneficio de los hijos. Algunos padres están formados por silencios, tienen temas en los que no pueden rechazan entrar, porque no saben o porque no quieren. Prefieren arrastrar el profundo dolor que produce la irresponsabilidad, ante las obligaciones voluntariamente asumidas ante sus hijos. No deben detestar la compasión y los consejos, de los que desinteresadamente les quieren ayudar, ni encerrarse en esa burbuja cómoda, que la sociedad les ofrece con la terrible frase “todos los padres lo hacen”, pues tienen el riesgo de que la burbuja, en la que están metidos, les explote en su propia cara. 

La educación de los hijos es como ir montado en un tren, que lleva a un destino previamente determinado. Se puede elegir el tren o el destino correcto o incorrecto, bajarse en mitad del recorrido y abandonar la misión familiar encomendada. Lo que no resuelve nada es decir “yo no sabía”, cuando llega el descarrilamiento de los hijos. Los padres pueden y deben discutir, comentar y negociar con los hijos, pues son su prioridad y lo que más quieren. La vida tiene unas etapas naturales, que los jóvenes, ni los mayores, las deben de quemar, pues cada etapa tiene su momento y sus características. Las conductas buenas dejan huellas buenas y las malas, las dejan malas y muchas veces irreversibles, inalterables o definitivas. 

La vida es un asombroso baile, mezcla de caos y precisión, pero hay que saber claramente, cuando hay que atacar los problemas, cuando hay que hacer una finta y cuando retirarse a pensar en las soluciones adecuadas, pidiendo consejo a los expertos. A primera vista, no todas las verdades, por muy edulcoradas que estén, suelen ser positivas. Algunas verdades son muy amargas y dolorosas, pero pueden constituir el punto de partida, para llegar a los objetivos propuestos, aunque para cumplirlas, cueste realizar un esfuerzo sobrehumano. 

Los padres deben tomar la decisión mejor para sus hijos, sobre esta vacuna HPV, porque creen que es la prioridad y no porque sea políticamente correcta. Esta es una de las decisiones en las que la verdad, tiene que presidir la vida, aunque esta verdad, suene cacofónica y tenga un timbre desabrido, para el resto de la sociedad. No deben tomar la decisión, solamente, por seguir la danza que la sociedad marca o por no desentonar. Esta verdad, si no suena como lo que quiere la sociedad, puede ser molesta, pero tienen que asumirla y aplicarla en beneficio de los hijos y para dar ejemplo a la sociedad, de forma que quede reflejado en la manera de estar, hablar y vivir. 

            Algunos padres basan la decisión de poner a sus hijos la mencionada vacuna HPV, en que lo mismo van a comenzar a tener relaciones sexuales, desde la más temprana edad y por lo tanto, pudieran ser contagiados fácilmente con enfermedades de transmisión sexual. Si bien la vacuna pudiera protegerles de la infección del HPV, no protege nada, contra las otras enfermedades sexuales ETS que la promiscuidad alentada por esta vacuna, fomenta indirectamente. 

Los padres no deben volverse cómplices de la patraña sobre el sexo seguro, que la industria del sexo les quiere envolver con su verborrea engañosa, para que obren en contra de su propia naturaleza, peor aun, en contra de sus propios hijos. Esta vacuna HPV es uno de los motivos, por los que han aumentado el número de abortos en las adolescentes. Sirve para evitar el HPV pero aumenta enormemente, las posibilidades de embarazos y el contagio de enfermedades sexuales ETS

Los padres tienen que elegir, entre enseñar, recomendar y educar a sus hijos, en la práctica de las virtudes y valores humanos, para que les hagan evitar las ocasiones de tener relaciones sexuales o dejar que ellos hagan lo que quieran. No existe ninguna alternativa que sustituya a la de llevar una vida moralmente responsable, donde prime la abstinencia sexual fuera del matrimonio. Podrán suminístrales a sus hijos alternativas médicas o farmacéuticas, pero al final es una elección, entre evitar el embarazo o evitar las enfermedades de transmisión sexual, pero no las dos cosas. La sociedad ofrece a los jóvenes muchas alternativas médicas y farmacéuticas, que evitan o suspenden los embarazos o para que no se contagien con las enfermedades de transmisión sexual, pero no ofrecen nada que pueda solucionar ambas cosas. Nunca les hablan de la abstinencia sexual, pues eso no es negocio para las empresas, ni para las  organizaciones que viven de la industria del sexo. 

Lo que la industria del sexo ofrece a los jóvenes para su libertinaje:  

  • La vacuna contra el virus del papiloma humano VPH, posiblemente evita esta enfermedad o algunos tipos de la enfermedad, pero tendrán muchas más probabilidades de obtener embarazos no deseados, fuera del matrimonio y el contagio de las enfermedades de transmisión sexual, debido a que al perder el miedo a las consecuencias del VPH, realizarán más cantidad y con más frecuencia las relaciones sexuales. El sida está avanzando enormemente en el segmento de población, que ha tomado la vacuna VPH debido a la mayor desinhibición sexual.
  • Las píldoras anticonceptivas, los dispositivos intrauterinos (DIU’s), los implantes e inyectables, también fomentarán en los hijos una mayor cantidad de relaciones sexuales, sabiendo que no tienen el miedo a embarazarse ni a embarazar. Pero siguen con el gravísimo riesgo de contagio con las enfermedades de transmisión sexual, por aumento de las relaciones sexuales.
  • La píldora anticonceptiva post-coito, RU 486, denominada Plan B o  anticoncepción de emergencia. Como los otros anticonceptivos evitan los embarazos, pero no evitan las graves consecuencias que origina el aumento de relaciones sexuales, al creer que no habrá embarazos.
  • Los preservativos, masculinos o femeninos, podrán evitar los embarazos, pero no la transmisión de las enfermedades de transmisión sexual como el SIDA.
  • Otras formas de realizar actos sexuales, creyendo que así podrán disminuir o evitar los embarazos, pero son igual o más peligrosas, ante el contagio de las enfermedades sexuales, en otras partes del cuerpo. 

La sociedad en general y los medios de comunicación en particular, están educando a los jóvenes, desde que son niños, en que el cuerpo les pertenece y que pueden hacer con él lo que les de la gana, cuándo y cómo les de la gana. Les dicen que como es de ellos, lo pueden, como si fuera un bien inmueble, prostituir, prestar, vender, alquilar, mutilar, decorar, perforar, etc. Nadie les habla de las consecuencias físicas, morales y emocionales que esas actitudes les van a proporcionar. Solamente les dicen, que pueden ejercitar la libertad de hacer con él lo que quieran. 

A los padres hoy les cuesta mucho hablar con sus hijos de las relaciones sexuales y la moralidad. Dan muchos rodeos y emplean palabras nuevas, distintas y poco claras, para expresarse sobre este tema, no van al meollo de la cuestión. Una de las formas más elocuentes de hablar, es con el ejemplo, pero es una de las formas más difíciles de hacerlo, aunque la que mejor comprenderían los hijos. Hoy en día, el sexo está presente en casi todos los órdenes de la vida, en todas sus facetas, pero no, en el coloquio amistoso de la educación. 

Los padres deben educar a sus hijos sobre los aspectos sexuales, en función de su edad física y mental, con una educación positiva y prudente, haciéndoles ver que, en algunas ocasiones, es peor el remedio que la enfermedad, como en el caso de la vacuna VPH. La ignorancia no es buena compañera de la educación, por lo tanto no es negociable. 

El amor y el respeto a la dignidad de la otra persona, son los principales objetivos de la sexualidad, no la promiscuidad y la permisividad absoluta, donde la obtención del placer, sea el principal objetivo de la sexualidad, al querer solamente satisfacer el instinto, con la búsqueda del placer, procurando únicamente evitar los embarazos y las enfermedades de transmisión sexual. Los hijos deben aprender a determinadas edades físicas y mentales, a entender qué es la sexualidad del matrimonio y de la procreación. 

La mejor escuela para la educación de los hijos y su formación, en la práctica de las virtudes y valores humanos, la constituye una vida familiar equilibrada, en la que los padres sean fieles practicantes de ellas y totalmente entregados el uno al otro, y a sus hijos. 

Los padres no deben permitir, que en nombre de una pretendida salud sexual, se corrompa a los niños y adolescentes, contándoles mentiras o verdades a medias. La vacuna VPH no soluciona el problema de las enfermedades de transmisión sexual, producidas por la promiscuidad. Los padres deben enterarse bien, de la cruda realidad de la situación presente y futura de sus hijos, y ejercitar el derecho irrenunciable e intransferible, de educar a los hijos de la forma que crean más conveniente para ellos. Tienen el derecho a negarse a que a sus hijos les pongan la vacuna HPV, si entienden que ya les han dado una buena formación, en la práctica de las virtudes y valores humanos. 

La infección por el VPH representa el contagio de transmisión sexual más frecuente. Existen aproximadamente cuarenta tipos de VPH sexualmente transmisibles, algunos de los cuales, son causa del cáncer de cuello de útero. Los médicos indican que aunque se use el preservativo, en las relaciones sexuales, el riesgo de contagiarse por VPH es muy alto, y que la única forma eficaz para prevenir esa infección, es la abstinencia de las relaciones sexuales antes del matrimonio. Los padres deben insistir a sus hijos, que la prevención más eficaz es evitar el riesgo de contagio, esperando para tener las relaciones sexuales, hasta que puedan compartir un proyecto de vida matrimonial

La vacuna que quieren aplicar, colectiva y obligatoriamente en las escuelas públicas, a todas las niñas y niños desde los 9 años, aunque según los médicos, solamente evita un número muy limitado de todos los cánceres de cuello uterino y de las verrugas genitales. La vacunación colectiva y obligatoria, equivale a asumir que no es posible retrasar el inicio de las relaciones sexuales, ni mantener la abstinencia sexual hasta el matrimonio, incluso entre los jóvenes que elijan esa opción. 

La promoción de esta vacuna se está llevando en las escuelas y en los medios de comunicación, de una manera sutil, engañosa, ladina y poco cautelosa, en relación con las consecuencias morales, médicas y sexuales. Lo que está fomentando en los padres, niños y jóvenes una falsa sensación de seguridad, frente a las infecciones de transmisión sexual, lo que producen un aumento de las conductas de riesgo. Esta sensación se conoce como “comportamientos desinhibidos” o “compensación de riesgo”

Los padres tienen la opción de negarse y oponerse con todas sus fuerzas individuales y colectivas, a la vacunación de sus hijos, para protegerlas de tantas incógnitas y mensajes confusos. Principalmente debido a que esta vacuna abre inequívocamente, una avenida de seguros errores, gravísimos e irremediables, por los que una parte de la sociedad pretende que los jóvenes circulen. 

Es muy difícil que los padres se pregunten y se examinen, sobre el tipo de educación sexual que están dando a sus hijos, y mucho más que lo consulten con sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que practiquen. Eso es indispensable y determinante, para inclinar la balanza a un lado u otro, a la hora de permitir o no, aplicar la vacuna VPH, en función del riesgo que se supone, que esos hijos están preparados para asumir. 

  • Unos creen que a los hijos les deben dar total libertad, para que hagan lo que quieran, cuando quieran y con quien quieran.
  • Otros creen que no pueden hacer nada en ese tipo de educación sexual, pues sus hijos están inmersos en un tipo de sociedad permisiva, donde es muy difícil luchar contra corriente, que todos hacen lo mismo y que la batalla la tienen perdida de antemano.
  • Otros creen que siempre ha habido hijos rectos y torcidos y que los padres, no han podido hacer nada, para que no se tuerzan, ni enderezar a los torcidos.
  • Otros creen que recomendándoles los imprescindibles exámenes periódicos de Papanicolaou, ya han terminado con su obligación educativa, olvidándose que muchas hijas, todavía no tienen la edad de hacérselo o no quieren decir que lo necesitan hacer, para no levantar sospechas, de haber tenido relaciones sexuales prematuras. Algunas veces el examen llega tarde, pues las hijas no saben que han contraído la enfermedad y ya está muy avanzada.
  • Otros creen que lo mejor es ocultar a los hijos, como “mentira piadosa”, que les han puesto la vacuna. Más tarde o más temprano se enterarán, y es mucho mejor explicarles la decisión tomada y los motivos que les llevaron a esa decisión. El futuro de los hijos, dependerá de la educación sexual que hayan recibido de sus padres. Los padres deben explicar claramente, los peligros que les podría suceder si creen que con la vacuna, ya pueden hacer lo que quieran sexualmente, creyendo equivocadamente que se les abre una avenida donde la “compensación de riesgo” es alta.
  • Otros implícitamente aceptan como normal el estado de las prácticas sexuales autodestructivas de los jóvenes. Asumiendo que los niños o adolescentes desde los 11 años, están teniendo esas prácticas, y que por precaución, deberían recibir esta vacuna, aunque no sirva para combatir, otras peligrosas ETS que los niños y los jóvenes pueden contraer. Algunos padres prefieren ignorar la actual cultura de la promiscuidad, que la mencionada vacuna puede fomentar por la repetición de los actos sexuales.
  • Otros aceptan poner la vacuna a sus hijos, porque saben que no les han educado suficientemente en la práctica de las virtudes y valores humanos, o debido al medio ambiente en el que se desarrollan, por el segmento social al que pertenecen, por las experiencias familiares, por el mal ejemplo que los padres dan, etc. Algunas veces tienen que reconocer, que los hijos corren un alto riesgo, ya que desde temprana edad tienen o van a tener, una vida sexualmente activa.
  • Hay muchos padres que se preocupan de enseñarles el verdadero camino con el ejemplo y con la práctica de las virtudes y valores humanos, este es el mejor camino para que alcancen su plenitud. En este caso no es necesario y si contraproducente el ponerles la vacuna VPH y todos los peligros que conlleva. 

Las familias y por lo tanto la sociedad, viene lidiando con índices siempre crecientes de enfermedades sexualmente transmitidas ETS, que hoy son aproximadamente 26 diferentes. Existe un gravísimo problema, que es dar por hecho que la promiscuidad sexual de los jóvenes, no se puede modificar, y que sólo es posible reforzar las acciones, para combatir las enfermedades resultantes. Pero se lograría mucho más, si toda esa energía se dirigiera a la educación y prevención.

La vacuna VPH demuestra que el sexo seguro es inseguro, y que los métodos anticonceptivos, no evitan las enfermedades de transmisión sexual, algunas mortales como el VPH, HIV-SIDA, etc. el único sexo seguro, es el sexo abierto a la vida dentro del matrimonio. Pero hay muchos y ocultos intereses políticos, económicos, demográficos, etc. A más vacunas de esta clase, más relaciones sexuales y más embarazos no deseados, por lo tanto mas abortos y mas contagios de las enfermedades de transmisión sexual. Así crecerá el número de clientes enfermos y se aumentarán los gastos, necesarios para combatir esas enfermedades, además de los ingresos por la realización de abortos. 

Esta vacunación obligatoria se ha convertido para los gobiernos, en un instrumento de “pulso político”, una bandera equivocada de “modernidad” y de “progreso” dentro de una carrera por ser el primero en adoptarla, para así decir que se está a la vanguardia en las técnicas de prevención y en el grupo de países punteros, en las políticas públicas de salud. La engañosa publicidad política y comercial, que conlleva un pulso a las familias, donde la industria del sexo ha multiplicado sus esfuerzos de marketing y de corrupción política. Para algunas industrias farmacéuticas, el sexo fuera del matrimonio y las enfermedades y abortos criminales que conlleva, es como su combustible. No pueden vivir sin él. 

Resumen:  

  1. La razón de poner la vacuna VPH a los niños, está motivada por la aseveración inexacta, de que indefectiblemente todos, empezando desde la más tierna juventud, van a tener relaciones sexuales antes del matrimonio y por lo tanto, van a contraer el virus del papiloma humano.
  2. La abstinencia sexual antes del matrimonio, es la única vacuna que verdaderamente evita todas las enfermedades de transmisión sexual. Todavía ningún joven, se ha muerto por practicar la abstinencia.
  3. La abstinencia sexual fuera del matrimonio, tiene que estar enseñada a los hijos con el ejemplo y la práctica de las virtudes y valores humanos, antes indicados.
  4. La vacuna contra el virus del papiloma humano VPH abre los caminos que fomentan las relaciones sexuales y por lo tanto, la transmisión de otras graves enfermedades sexuales. Con ella sí se propicia la posibilidad, de que haya más muertos y enfermos graves e incurables, aunque prevenga el VPH y las verrugas genitales.
  5. Si tienen la menor duda, sobre poner o no poner la vacuna a sus hijos, les sugiero que ante la gravedad del tema, no titubeen en consultarlo con su pediatra y con el sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que practiquen.
  6. ¡Padres! No tengan miedo, pues no están solos, pongan todas sus energías en educar sexualmente bien y honradamente a sus hijos, al final ellos y la sociedad se lo agradecerán. 

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Herencias, testamentos y repartos en las familias

ESCUELA PARA PADRES 

Herencias, testamentos y repartos en las familias.

  • Testamento civil
  • Testamento de vida 

4,546 Palabras Tiempo de lectura 16:00 minutos

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 TESTAMENTO CIVIL: 

Este artículo es sobre las obligaciones de los padres de hacer bien los testamentos, en tiempo, forma y contenido. En cada país hay leyes diferentes, cientos de bogados de confianza y libros especializados donde los padres pueden y deben consultar sobre las características de las herencias, los testamentos, el reparto de sus bienes, los derechos y las obligaciones de los herederos, etc. Incluso en el Internet hay modelos de testamento muy bien hechos. 

¡Padres! Si tienen el privilegio de poder hacer testamento, háganlo pronto y bien. Deposítenlo en el Registro de Actos de Últimas Voluntades o en manos de terceras personas independientes de la familia, normalmente llamados albaceas testamentarios. Nunca lo dejen en el cajón de la mesilla, pues puede desparecer si no le conviene a alguien.

Las leyes civiles ponen unas obligaciones, pero las leyes morales obligan, en función de su libre albedrío, a dejar atadas y bien atadas sus últimas voluntades. Hagan lo posible para que no haya disgustos entre sus herederos motivados por el reparto de su herencia. Siempre es preferible que los herederos se enfaden con el testador después de muerto, debido a que no les gustaron sus decisiones, a que se enfaden entre ellos porque el testamento fue injusto y no pudieron o no quisieron llegar a soluciones, teniendo que terminar en manos de la justicia civil.

Los padres, cada uno de ellos, deben hacer su testamento civil y su testamento de vida de forma que la herencia, si es que existe, quede bien organizada y repartida de la mejor forma posible, y que sus últimas voluntades religiosas, médicas, físicas y emocionales queden plasmadas en el testamento de vida. Ambos testamentos deben ser muy claros y periódicamente modificados, en función de los cambios que ocurran en las personas, bienes y circunstancias. Hay un dicho sobre los testamentos, recomendando que se hagan con lápiz para poderlos modificar.

Los testamentos siempre deben estar presididos con un gran sentido de la justicia, la caridad, la equidad y el agradecimiento. Así se disminuirán las posibilidades de injusticias, envidias, enfados, codicias y malas avenencias entre los herederos. Desgraciadamente muchas familias se rompen, debido a que o no hubo testamento o si lo hubo fue injusto o mal hecho. Estos hechos suelen exacerbar las malas relaciones que ya había o que se producen en el momento del reparto.

Los padres no deben olvidar que cuando se ejecute su testamento, ellos ya se habrán ido y los herederos todavía se quedarán en la tierra para muchos años, con las heridas muchas veces incurables, que un mal testamento pudiera producir. Además es muy conveniente dejar muy claro en el testamento cuales son las condiciones que desean para los hijos menores de edad que les sobrevivan. Por ejemplo, si ya han dado la conformidad, quienes harán y quienes no podrán hacer de tutores de los niños, de qué forma deberán educarles, qué condiciones tendrán para recibir la herencia, etc. 

El broche de oro de los testamentos es que la caridad debe estar muy por encima de la justicia humana expresada en las leyes civiles. Si entre la primera línea familiar no hay caridad, qué pueden esperar de la vida ninguno de los herederos. Hay leyes justas e injustas, pero más injustos suelen ser los comportamientos entre hijos, padres y abuelos si no tienen ni la caridad ni la justicia de honrar su propia sangre. Para materializar el contenido de los testamentos o de las herencias, deberían reunirse todos los familiares y a ser posible que la conversación la lleve una persona ajena a la familia, que tenga la aprobación de todos y que sirva de árbitro sobre lo que está sucediendo. Este suele ser la tarea o cometido del albacea testamentario.

Hay padres, que olvidándose de sus propias obligaciones presentes y futuras regalan injustamente su patrimonio, propio o percibido por herencia familiar y mantenido en usufructo pero que pertenece jurídica o sentimentalmente a determinados hijos, pero no a todos. Puede que lo regalen a terceros o a instituciones, que ni se lo merecen ni en algunas ocasiones lo han pedido. Solamente lo regalan por inconsciencia o por darse el capricho de fastidiar a determinados familiares que tenían el derecho a heredar.

Mención aparte merecen las herencias beneficiadas o gastadas en vida por determinados hijos con ludópatas, chulos profesionales, mujeriegos, adictos y manirrotos que son protegidos injustamente por los padres en perjuicio de terceros. Una cosa es que los padres hagan regalos y otra cosa es que estos sean injustos.

Todavía nadie ha inventado ataúdes que tengan bolsillos para poder llevarse al otro mundo las propiedades. Lo único que podremos llevar allí serán nuestras buenas obras. Las propiedades hay que dejarlas en la tierra y la mejor forma de dejarlas es a través de otorgar un testamento bien pensado y aconsejado, nunca un testamento fruto de un arrebato.

Cuando hay testamentos importantes suelen salir inmediatamente parientes de todas las esquinas, se amontonan en la casa de los difuntos a proclamar a los cuatro vientos y con muchas lágrimas, cuanto querían a los difuntos. Casa que muchos de ellos jamás habían pisado ni habían hecho una llamada de teléfono. Llegan de los sitios más lejanos, alegando parentescos y cariños insólitos. Tiempos atrás estaban en la más profunda ausencia e ignorancia. 

Algunas herencias, para que puedan ser hechas efectivas están condicionadas a lo siguiente: Mantener determinados matrimonios, o a tenerse que divorciar, cumplir la mayoría de edad, comportarse bien, terminar los estudios, dejar las adicciones, atender a herederos discapacitados, etc.

“Hijos 3 minutos” denominados por algunos padres a los que con tres minutos semanales de una llamada de teléfono, ya se creen buenos hijos. Dicen que no pueden destinarles más tiempo pues “siempre están muy ocupados” No les visitan nunca o casi nunca. Con esos tres minutos quieren creerse que mantienen el cordón umbilical con los padres. Así acallan sus conciencias y preparan el terreno para que cuando los padres hagan testamento no se olviden de ellos y cuando llegue el reparto de las cosas comunes que no están especificadas en el testamento, como los objetos personales, los otros herederos no les dejen fuera del reparto, alegando que nunca se preocuparon de atender a los padres. Hacen que hacen, pero no hacen, lo único que hacen es dar un terrible mal ejemplo a sus hijos, que ven como sus padres ningunean a los abuelos. Después, los padres no se podrán quejar cuando sientan: “Esos polvos trajeron estos lodos”

Hay hijos que entienden que la norma son 3 minutos de conversación a la semana y que con eso ya es suficiente. Esto es una de las curiosidades de la vida actual. Lo normal lo definen incluso cuando ha dejado de atenerse a la norma.

“Acepta lo que te den y sigue pidiendo”. Esto es lo que algunos padres tienen que asumir de sus “hijos 3 minutos”, pues más vale poco que nada.

A los “hijos 3 minutos”, se les rompen el corazón cuando los padres mueren o tienen algún problema. Salen corriendo para asistir al funeral o para visitarles y así que les puedan ver los otros familiares. Les hacen una “visita de médico” y su conciencia se queda tranquila porque según ellos ya han cumplido ante la familia. De paso miran a ver si los padres les pueden regalar alguna cosa de valor, que dicen les trae tantos y tan buenos recuerdos familiares.

Las diferencias de atención a los padres que se dan entre hermanos, ocurre algunas veces cuando no hay bienes materiales para heredar ni para pagar por la asistencia privada. Si los padres tuvieran muchos bienes, aparecerían parientes hasta por debajo de la cama y todos queriendo hacer ver que les atienden. Pero desgraciadamente hay hijos que no les atienden cuando lo necesitan, pero después si se creen con el derecho a recibir la herencia que según la ley les corresponde.

Algunos padres, en vida, deciden repartir la herencia, toda o parte, a sus hijos, así les puede servir para iniciar o consolidar su vida familiar, profesional o de estudios, evitando que haya disgustos o lamentaciones posteriores por no haberlo hecho en ese tiempo tan necesario. Los padres tienen que estar seguros que ellos no van necesitar esos bienes para su vejez, pues si los ceden ya no habrá manera de que si los necesitan, se los devuelvan. Máxime si esa herencia se ha quedado materializada en pagos universitarios para que los hijos tengan ese patrimonio intelectual que les abra las puertas de la sociedad y le saquen mucha más rentabilidad que si les hubieran dejado bienes inmuebles, joyas o dinero. Los padres tienen que asumir, que es posible que los hijos, al haber recibido en vida la herencia, en bienes materiales o en formación universitaria, ya no se preocupen de atenderlos al faltarles el egoísmo de la espera de la herencia.

Es una apuesta a futuro, si el importe de la herencia dejada en vida a los hijos, es la que los padres tenían reservada como ahorro para cuando se jubilaran. Pero es la misma apuesta que cuando se compran cuatro pólizas de seguro de invalidez representadas en cuatro hijos. Es muy difícil que las cuatro compañías quiebren y que no se pueda rescatar el capital asegurado e incluso los intereses.

La mejor herencia que se puede dejar a los hijos es una buena educación en las virtudes y valores humanos, además de unos estudios profesionales. Las herencias monetarias se las pueden gastar, pero la educación religiosa, familiar, académica y social, aunque quieran, no la pueden gastar, ni nadie se la puede quitar, es para siempre.

La dificultad del reparto de las herencias, según los diferentes modelos de familia y sus mezclas y modelos de familias monoparentales, del mismo sexo, segundos y terceros matrimonios, uniones de hecho y de derecho y sin arreglar sus situaciones jurídicas. Esposos con más anillos que el emblema de los Audi’s que tiene cuatro. Viudas y viudos, amancebados fijos o esporádicos, barraganas, etc. Incluso cuando hay hijos biológicos, adoptados, procedentes de los matrimonios de los diferentes esposos, hijos comprados mediante procedimos médicos y jurídicos en los laboratorios, hijos de vientres de alquiler y un largo etc. Es un verdadero problema otorgar testamentos que sean justos y legales para que no ocurran pleitos posteriores. Las situaciones familiares cambian continuamente y se necesita estar bien aconsejado, todo en función de a quién, cómo, cuándo y porqué se lo quiere dejar.

Entre los posibles herederos, algunas veces es una carrera contra reloj la atención a los padres mayores, para ver quien influye más y mejor en sus últimas voluntades, muchas veces en función de la herencia que podrían disponer. No conozco la legislación que puede haber en cada país relacionada con la obligaciones de asistir a los padres mayores, tengan o no bienes económicos. En algunas ocasiones solamente reciben cuidados cuando los posibles herederos creen que van a heredar algo importante. Dicen que los asilos públicos están para atenderles, si presienten que no van a dejar nada de herencia. Alegando que allí siempre hay voluntarios que les atiendan muy bien y gratuitamente.

Muchas veces los padres cometen el grave error, voluntaria o involuntariamente de prometer una cosa de palabra y después plasmarla de otra forma en le testamento. Uno de los principales errores, suele ser el ofrecer verbalmente los bienes a los hijos que se preocupan de atenderles, pero luego testar a favor de todos por igual, sin tener en cuenta de premiar a los que se han sacrificado por ellos. Muy pocas veces los herederos reconocen el error sentimental del reparto tan mal hecho y ceden las propiedades que les corresponden a los que verdaderamente se han preocupado del cuidado de los padres

Cuando llega la hora de la lectura del testamento civil empiezan las frustraciones y los comentarios desagradables en función de las expectativas que cada uno tenga. Si nadie espera nada y les toca algo, eso más que tiene. Pero normalmente todos esperan mucho más de lo que les toca. Además empiezan las opiniones de decir: Tu, para que quieres esto, si total no lo necesitas y a mi me viene muy bien y me haría mucha ilusión tenerlo. O yo si lo uso. Tú vives fuera y no puedes disfrutarlo como yo que vivo aquí. Hemos acordado los otros hermanos que en lugar de hacer el reparto como dice el testamento, lo hagamos como decimos nosotros ¿No te opondrás a lo que hemos decidido, verdad?

Hay muchos parientes cercanos que se aprovechan de haber llegado antes a la casa y haber podido retirar dinero en efectivo, documentos emitidos al portador o bienes seleccionados de antemano que no han pasado al fondo común de reparto. También ocurre que otros familiares han podido hacerse con los bienes del difunto, pues previamente con maniobras legales, le han podido declarar incompetente, por lo que la ley les dio el poder de administrar sus bienes, prácticamente sin ningún control. Cuando llega la hora de abrir el testamento todo los bienes importantes han desaparecido, e incluso los inmuebles los han escriturado a nombre de otras personas.

Algunos herederos se oponen a que los padres lleven su vejez con una buena calidad de vida. Maniobran con otros familiares para convencerles que los padres se queden en su propia casa, incluso sin ayuda o poca ayuda para hacerles las tareas de la casa, porque sale mucho más barato que llevarles a un buen asilo o residencia de día privada, porque así gastarán menos y les tocará más de herencia. No les importa la calidad de vida de los padres con tal de que su patrimonio no disminuya con los gastos.

Las formas más comunes de decidir la forma de dejar la herencia:

  • La parte obligatoria y la de libre disposición dejarla a todos iguales, de acuerdo con la ley,
  • La parte de mejora y de libre disposición, dejarla de acuerdo a como se hayan portado con los padres.
  • La parte de mejora y la de libre disposición, dejarla de acuerdo con la situación económica de cada uno de los herederos.
  • La parte de libre disposición dejarla fuera de la familia en obras benéficas, altruismos, mecenazgos o caprichos.

Dejar en herencia los negocios familiares suele ser un problema importante, pues hay hijos que los han trabajado fuertemente, incluso asumiendo grandes sacrificios personales y económicos en beneficio de mantener activo el negocio. Cuando llega la hora de hacer el testamento a algunos padres se les olvidan estos sacrificios y hacen los repartos a partes iguales como si esos sacrificios no hubieran existido. Incluso no tienen en cuenta que mientras unos hijos estaban sacrificados en el negocio, otros hermanos no tenían que trabajar y los padres les pagaban sus carreras universitarias. 

“Trabaja fuerte hijo mío, que algún día todo esto será tuyo” Esta frase la dicen muchos padres empresarios y los hijos se la creen. ¡Cómo no se lo van a creer a sus padres! Pero cuando llega la hora de abrir el testamento y todo lo dejan a partes iguales entre los hermanos, se dan cuanta que han estado trabajando duramente durante los mejores años de su vida en el negocio familiar, por lo que no pudieron hacer los estudios universitarios, mientras sus hermanos han tenido el beneficio de los estudios universitarios pagados por los padres con el dinero que generaba el negocio familiar. Además de tener los estudios, en función del testamento cobrarán la parte proporcional del negocio que le haya tocado en la herencia. 

En este caso los padres no han tenido en cuenta ni los sacrificios que hicieron algunos hijos para que el negocio funcionara y que la familia pudiera vivir, incluso pagar la universidad a los otros hermanos, ni la capacidad y el esfuerzo para llevar el negocio. Todos cortados por el mismo injusto patrón. 

Hay muchos futuros herederos que se han criado entre algodones, pues ya sus abuelos educaron a sus padres con la única intención de que no pasaran las mismas o similares calamidades que ellos habían sufrido. Pero ambos se olvidaron de educarles en el conocimiento y en la práctica de las virtudes y valores humanos donde la aceptación, el altruismo, la generosidad, la caridad, la filantropía, el desinterés, el sacrificio, la fraternidad y la solidaridad son lo que verdaderamente puede dar sentido a la vida y por tanto no darle tanta importancia a las herencias y lo que las rodea. Dicen que de abuelos sufridos, hijos mimados y nietos egoístas. 

Algunos hijos quieren cobrarse la herencia en vida de los padres, entre ellos algunos hijos NiNi, los sangran sean estos viejos, jóvenes, ricos o pobres, con independencia de que los hijos sean solteros, casados, mixtos o alguna de las diversas especies que pueblan la selva ciudadana. Les falte dinero o les sobre. Los cleptómanos roban con mil artimañas hasta a sus padres el dinero o los bienes de sus hermanos. Sangrar a los padres es una forma de robar también a sus herederos. No hay perdón si no hay restitución.  

Sea el resultado que sea de la herencia, nadie tiene derecho a enfadarse, pues es algo que no se lo ha ganado. El hecho de que haya unas leyes civiles que les amparan y protegen frente a terceros, a la hora de recibir algunos bienes de sus testadores, no quiere decir que sea algo que se lo han trabajado y no se lo han pagado. Al final las victimas de las herencias también suelen ser agresores por alguna causa, y los agresores victimas. Casi siempre todos reciben su merecido. 

Los principales casos de enfados relacionados con las herencias:

  • Esperar más y recibir menos, porque no había más para repartir.
  • Frustrarse debido a que no le han resultado rentables los esfuerzos verdaderos, falsos, voluntarios o involuntarios, que ha hecho para obtener mejor parte de la herencia.
  • Indignarse porque comparativamente ha salido perdiendo con otros que tenían los mismos o menores derechos a la herencia.
  • Sentir rabia porque otros herederos han tenido mejor suerte o han empleados más mañas para conseguir prebendas.
  • Verse legalmente desheredado debido a motivos graves, teniendo o no la culpa.

Algunos padres creen que tienen un problema sobre la forma de repartir su posible herencia, entonces inconscientemente en lugar de solucionarlo, lo que hacen es librarse del problema ignorándolo y por lo tanto no hacen ningún tipo de testamento. Aplazan el posible problema a sus herederos hasta después de su muerte, creyendo que se solucionará el solo. No les importa que su herencia sirva de manzana de la discordia, ellos se han quitado el problema. ¡El que venga detrás que arree! Bastantes problemas hay con las herencias, haya o no testamentos, pues los herederos casi siempre tienen unas expectativas irreales.

Unas notas sobre herencias, testamentos y repartos civiles:

La herencia es el total patrimonio del difunto y comprende todos sus bienes, derechos y obligaciones, que no se extingan por su muerte. La herencia puede ser aceptada pura y simplemente, a beneficio de inventario o rechazada por los herederos. 

El importe total de la herencia, o caudal hereditario (es decir, los bienes y derechos que se integran en la herencia) se divide en tres tercios iguales:

  • Un tercio llamado “legítima estricta” que se destina proporcionalmente para los “herederos forzosos” que suelen ser los hijos.
  • Otro tercio llamado de “mejora” que se destina para quiera repartirlo entre los “herederos forzosos”.
  • Otro tercio llamado de “libre disposición” que el testador puede destinarlo a quien lo consideren conveniente de dentro o de fuera de los herederos.

El albacea, también llamado testamentario, es aquella persona designada por el testador en su testamento para que vele por el cumplimiento de su voluntad expresada en el testamento. Pueden ser varios con carácter mancomunado, para que tengan que actuar todos ellos conjuntamente, o solidario. Si no existe testamento, será necesario tramitar una declaración de herederos intestados o abintestato.

TESTAMENTO DE VIDA:

El testamento de vida, las instrucciones anticipadas, poderes sobre la salud, o como se llamen en cada país, son herramientas muy importantes para la atención final de los enfermos y cumplir las decisiones que dieron en otros momentos relacionadas con sus deseos para el final de sus vidas.

Es para preocuparse de nuestro alma y de nuestro cuerpo. Es un documento donde predominan las atenciones religiosas, la petición de cuidados paliativos, el rechazo del esfuerzo terapéutico, la donación de órganos, el enterramiento o la cremación. Sirve para expresar las instrucciones precisas a tener en cuenta cuando el testador se encuentre en una situación en que su estado de salud mental o física no le permita expresar personalmente su voluntad. La diferencia con el testamento civil es que este es para preocuparse principalmente de los bienes y de quién se quedará con ellos. Para ambos en cada país hay diferentes legislaciones y formas de regístralos.

               En estas páginas bilingües, español e inglés, podrán ver modelos muy bien hechos de este tipo de testamento. 

http://www.agingwithdignity.org/catalog/nonprintpdf/Five_Wishes_Multi_Final_SP.pdf

Los 5 deseos del testamento de vida: 

  1. La persona a quien deseo designar, para que tome decisiones religiosas y médicas en mi nombre, cuando yo no lo pueda hacer.
  2. El tipo de tratamiento religioso y médico que deseo o no deseo recibir.
  3. El grado de comodidad que deseo tener.
  4. El trato que deseo recibir.
  5. Lo que deseo que mis seres queridos sepan. 

Hacer testamento sobre nuestro alma y sobre nuestro cuerpo, que son las dos cosas más importantes que tenemos, es muy práctico e inteligente. Es muy importante el testamento civil, pero pudiera ser sobre cuatro sillas y una mesa sin valor sentimental ni económico que se las pudieran repartir los herederos en franca armonía. Pero el testamento de vida va mucho más lejos que los bienes materiales de esta tierra. Se puede dar el caso que para no asustar al enfermo le dejan sin prestarle los últimos sacramentos o servicios de su religión. Si lo hubiera puesto en el testamento de vida, sus albaceas no dudarían en hacer cumplir sus deseos religiosos, físicos y médicos. Ese testamento de vida permitirá a los albaceas tener influencia moral y jurídica en algunas decisiones que los hospitales o los médicos vayan a tomar con los testadores. 

El testamento de vida también se puede modificar tantas veces como se quiera. Pero cuando ya se está dominado por el sufrimiento, es muy difícil es cambiarlo.

¿Cual de los dos conceptos de testamento es más importante? Es muy conveniente tener hechos los dos testamentos, pues son totalmente compatibles y complementarios. Cada persona tendrá que sopesar, si dejar sus bienes materiales amarrados y bien amarrados ante sus herederos, o si es mejor dejar amarrado y bien amarrado lo que quiere hacer con su alma y con su cuerpo antes de morir. En función de la importancia que cada uno de a esos conceptos decidirá lo que quiere hacer.

Cada vez hay más personas, jóvenes y mayores que realizan y registran sus testamentos de vida para determinar en parte, el modo de cómo desean vivir sus últimos momentos y el derecho a morir bien. Principalmente los padres, es muy importante que tengan muy bien planeados todos sus puntos de vista e intenciones, relacionadas con las enfermedades graves y con su muerte, pues nadie sabe a ciencia cierta cuando estas van a llegar. 

Las personas llamadas “socialmente inteligentes” son las que suelen ser muy sutiles y tienen una excelente percepción de las señales que indican lo que ellos y otros necesitan o quieren. Por eso determinan que:

  • Se les atiendan con los cuidados necesarios en los últimos momentos para atenuar el dolor y conseguir la curación, si esta es posible.
  • Que no les alarguen la vida artificialmente cuando no haya posibilidades de cura, rechazando expresamente determinadas terapias para prolongar inútilmente la vida.
  • Que todos sus órganos se utilicen, si aun sirven, para hacer los trasplantes que quieran y a quienes quieran sin ninguna discriminación.
  • Que sus cuerpos sean entregados a la ciencia para su estudio.
  • Que los restos que queden del cuerpo, sean cremados y las cenizas enterradas exclusivamente en un lugar consagrado como cementerio católico.
               Es muy necesario y conveniente otorgar el testamento de vida lo más pronto posible, sin esperara a la vejez o a estar enfermos. Hacerlo demuestra mucha serenidad, conocimientos y valentía. Previamente informarse bien para poder hacerlo con pleno conocimiento, serenidad y reflexión. Razonando, analizando, profundizando y sopesando todas sus instrucciones y las posibles consecuencias.

Es necesario designar a una persona de total confianza, familiar o amigo para que en caso de grave enfermedad, accidente o al supuesto final de nuestras vidas, tome las correctas decisiones de atenciones religiosas, relaciones familiares, tratamientos y atenciones médicas que se hayan indicado en el mencionado testamento. Así se tendrán muchas posibilidades de recibir las indicaciones deseadas y no recibir las no deseadas.

Desgraciadamente se llega a situaciones donde las personas en esos momentos ya no pueden tomar sus propias decisiones por motivos de demencia, accidentes cardiovasculares, enfermedades debilitantantes y un largo etc. Pero alguien debe tomar la decisión en su nombre y en función de lo indicado en el testamento de vida sobre el uso o no uso de maquinas para la respiración, alimentación, diálisis, etc. Estas instrucciones deben estar basadas también en el sentido religioso que el paciente tenga sobre su vida y su muerte.

Para redactar el testamento de vida es muy conveniente, juntamente con el apoderado elegido, discutir, comentar o pedir consejo profesional al médico de familia o a otro de total confianza, sobre la situación médica actual, los objetivos deseados y las posibles opciones de tratamiento para determinados casos graves que pudieran ocurrir. Pues nadie mejor que él médico podrá aconsejar sobre las ventajas e inconvenientes de lo que han pensado hacer, en las múltiples variantes que pudieran presentarse en los momentos de máxima gravedad.

El testamento de vida establece las opciones de una persona para el tratamiento en caso de quede incapacitado. Algunos dicen que como son muchas las variantes que pueden ocurrir en esos momentos tan difíciles, estos testamentos resultan demasiado vagos, aunque marquen una tendencia para las decisiones. Siempre es mucho mejor que no tener hecho el testamento de vida.

Es muy conveniente preguntar a su sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profese para que le oriente en la redacción del testamento de vida. También puede buscar la información en el Internet, en las bibliotecas públicas, en los hospitales, abogados, hospitales y médicos. Vale la pena dedicar un tiempo a solucionar este tema antes de que sea tarde.

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