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Archivos para 28 mayo 2013

75 Preguntas a los padres de adolescentes

ESCUELA PARA PADRES

75 Preguntas a los padres de adolescentes.

3,443 Palabras. Tiempo de lectura 13:00

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Las distintas etapas de preadolescente, adolescente y postadolescente, no tienen un calendario exacto de edad. Van en función de la madurez física, mental y educativa de ellos. Los padres son los indicados en conocer en cuál de las etapas, está clasificado cada uno de los hijos. En el artículo se denominarán adolescentes a todos, agrupándolos en una sola de las distintas etapas cronológicas.

La palabra adolescente, indica que adolecen de la capacidad y la madurez física y emocional, necesarias, para sopesar el impacto de muchas de las acciones que realizan, o que quieren realizar y por lo tanto, ignoran sus lógicas consecuencias. Para solucionar este problema están en primer lugar sus padres, con una obligación irrenunciable a guiarles, cómo guiarles a que se enfrenten el reto de hacerse mayores. Después están los profesores, consejeros, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que practiquen.

Los padres no tienen que ser, los amigos de sus hijos adolescentes y viceversa, tienen que ser sus padres y sus hijos respectivamente. Sobrepasar esa sutil raya, es la que suele ser el principio de las grandes diferencias, en los resultados de la educación. Cada uno en su sitio con sus obligaciones y responsabilidades. La amistad es quitar o poner, la paternidad y la filiación, no.

La adolescencia puede ser una edad maravillosa o insufrible, para ellos, sus familiares y la sociedad. Hay muchos adolescentes, la gran mayoría, que están llenos de entrega, altruismo, abnegación y sacrificio incondicional hacia los demás, como se aprecia en la enorme cantidad de voluntarios adolescentes que hay en todas las ONG, organizaciones no gubernamentales, de servicio al prójimo. 

La inmadurez inmadurable, es la tónica general en la mayoría de los adolescentes, que han sido mal educados por sus padres, al consentirles todo lo que han ido queriendo, desde su infancia. Jamás madurarán, porque ni piensan, ni quieren hacerlo. Les va muy bien haciendo lo que quieren, siendo adolescentes inmaduros  y, sin responsabilidades.

Para algunos padres no hay una perfecta definición, de lo que es portarse bien y portarse mal en los adolescentes. Hay una raya muy fina para algunos, que separa los conceptos buenos y malos. Depende de cómo hayan sido educados ellos, de las costumbres que hayan adoptado, de la calidad de educación que quieran dar a sus hijos en la práctica de las virtudes y valores humanos, del entorno en el que viven, de sus costumbres religiosas, etc.

El análisis del comportamiento de los padres y de los adolescentes, le permitirá tomar las decisiones adecuadas para corregir los defectos, tratándose principalmente de adolescentes: Rebeldes, agresivos, violentos, vagos, consentidos, manipuladores, NiNi, etc.

75 Preguntas a los padres de adolescentes, para que contesten amplia, sincera y detalladamente, y así poder conocer su propio grado de responsabilidad, en las actuaciones de sus hijos y para que puedan tomar las medidas adecuadas.

1.     ¿Han llevado a su hijo al pediatra, para que les diagnostique si tiene alguna enfermedad o si sólo está insuficientemente educado? Este es el primer paso y, uno de los más importantes. Si el adolescente consigue no ir, los padres tendrán que reconocer, que les ha ganado la primera batalla. Todas las siguientes respuestas, se basarán en que está insuficientemente educado, para reconocer la autoridad de los padres.

2.     ¿Le ha dicho alguien, aunque no sea médico, que su hijo está enfermo, muy consentido, insuficientemente educado o tiene alrededor algo que le perturbe?

3.     ¿Qué les han dicho los psicólogos, sobre el origen de su posible mal comportamiento?

4.     ¿Toma alguna medicina por si es bipolar, tiene TDAH u otra enfermedad?

5.     ¿Qué solución le han dado los psicólogos, para el presente y el futuro de su hijo?

6.     ¿Tienen algún informe profesional de su hijo, hecho por sus maestros o tutores?

7.     ¿Han hablado con los maestros, sobre el comportamiento en la escuela y fuera de ella?

8.     ¿Ha hablado con los maestros y tutores, sobre su capacidad de estudio y las razones, por las que ellos creen, que no se esfuerza lo suficiente?

9.     ¿Asiste con regularidad a la escuela o al trabajo?

10. ¿Qué calificaciones obtiene u obtenía?

11. ¿A qué se dedica cuando no estudia?

12. ¿Desde cuándo no estudia?

13. ¿Qué alega para no estudiar?

14. ¿Qué quiere hacer en el futuro?

15. ¿Para qué vale, es decir, para que actividad profesional?

16. ¿Han analizado las razones, por las que no busca trabajo o no lo encuentra?

17. ¿Cuál es el comportamiento que como padres, quisieran que su hijo cumpliera mientras viva en su casa? Horarios de levantarse y acostarse. Días y horarios de esparcimiento, salidas y entrada. Tiempos de estudio en casa o de trabajo. Objetivos parciales de los estudios. Forma de ganar para sus gastos discrecionales. Ayuda en las tareas de la casa. Amistades con las que puede alternar y con las que no puede alternar, etc.

18. ¿Han negociado con él unas condiciones de horarios, ocupaciones, responsabilidades, resultados premios y castigos, para poder vivir en la casa?

19. ¿Cuáles son los temas principales, que producen el mal comportamiento de su hijo?

20. ¿No han podido controlar el comportamiento de su hijo, incluso cuando empezaban los primeros avisos de su mala conducta?

21. ¿Han permitido los padres, las malas actuaciones del hijo, desde que era pequeño y creen que ahora es, demasiado tarde?

22. ¿En qué ha ido creciendo su mala actitud, desde que era más joven?

23. ¿Además de la casa, dónde se producen los mayores periodos de mal comportamiento, en el colegio, en la calle o con determinados amigos o familiares?

24. ¿Por qué le consienten su mal comportamiento, soportado en desobediencias, insultos, agresiones, etc.?

25. ¿Cuándo se producen sus crisis, llegan al máximo y desaparece, o tardan mucho en desaparecer? Observe las personas que tiene a su alrededor y otras circunstancias, que pudieran alterarle.

26. ¿Cómo influye su comportamiento en la actitud de otros hermanos o familiares?

27. ¿Consienten sus padres, el daño que hace con su mal comportamiento, a sus otros hermanos y los padres?

28. ¿Qué nivel de disciplina y orden hay en la familia?

29. ¿Qué tipo de vida llevan los cónyuges? (Relaciones personales, horarios y actividades)

30. ¿Cuál es el tipo de vida que lleva el adolescente?

31. ¿Cuáles son sus horarios familiares, escolares y sociales?

32. ¿Quién le da el dinero para sus gastos particulares y, le compra la ropa, paga el Internet, el teléfono, etc., suponiendo que tenga?

33. ¿Está enganchado o pasa demasiado tiempo en el teléfono, Internet y las pantallas digitales?

34. ¿Están esperando a que un día ocurra una desgracia y, vayan los padres a la cárcel y el hijo a un reformatorio?

35. ¿Cómo son sus amigos?

36. ¿Han hablado con sus amigos y los padres y familiares de sus amigos?

37. ¿Fuma o toma alguna droga o alcohol?

38. ¿Han revisado su mochila, habitación y efectos personales, para comprobar si esconde drogas o efectos ajenos?

39. ¿Lleva ropas o tiene objetos que Vds. no le han comprado?

40. ¿Aparentemente gasta más que el dinero, del que los padres le dan?

41. ¿Tiene una o varias novias y, cree que lleva una vida honesta con ellas?

42. ¿Practican alguna religión con su hijo?

43. ¿Va al Catecismo o a la Iglesia?

44. ¿Han consultado Vd. con algún grupo de ayuda, sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen?

45. ¿Cuáles son las principales virtudes y valores humanos, que tiene y practica su hijo?

46. ¿Cuáles son los principales defectos de su hijo?

47. ¿Qué premios o castigos tiene su hijo, por su comportamiento?

48. ¿Con quién pasa la noche, cuando no duerme en la casa, con o sin permiso?

49. ¿Quiere estudiar o quiere trabajar, las dos cosas a la vez o ninguna de ellas?

50. ¿Trabaja y entrega todo o parte de sus ingresos en la casa o lo ahorra?

51. ¿Después de los 18 años, quiere quedarse en casa de los padres o quiere que los padres le paguen la universidad, o ponerse a trabajar para pagársela él o vivir por su cuenta, sin continuar estudiando?

52. ¿Tiene algún tipo de problemas de salud como obesidad, vigorexia, anorexia, bulimia, ADHD, etc.?

53. ¿Bebe refrescos que tengan mucha cafeína y azúcar, energizantes, o toma comidas industrializadas como la pastelería, galletas, etc.?

54. ¿Se viste, peina y disfraza, de forma que avergüenza a la familia y por eso, es rechazado por la sociedad y por los padres?

55. ¿Les ha pedido permiso o consejo, para hacerse alguna cirugía estética con el fin de parecer más sexi?

56. ¿Conoce las razones en profundidad, no las disculpas que le dice, para no querer estudiar o trabajar normalmente?

57. ¿Por qué no se pone a trabajar, si no quiere estudiar?

58. ¿Su hijo cree que sus padres son tan millonarios, como para mantenerle, sin estudiar ni trabajar para siempre?

59. ¿Están los padres dispuestos a enfrentarse con su hijo, para que por la razón o por la fuerza, haga las cosas necesarias para su presente y su futuro?

60. ¿Hasta dónde están dispuestos los padres, a apretarle las tuercas, en beneficio de él, en el caso de que no quiera cumplir las normas establecidas o negociadas?

61. ¿Están los padres dispuestos a gastar sus ahorros, previstos para su jubilación y vejez, en pagarle los estudios que no aprovecha, además de mantenerle, vestirle y darle dinero para que se divierta, aunque él no coopere en educarse y en portarse correctamente?

62. ¿Le han hablado de la situación económica de Vds. y de la posible herencia?

63. ¿Han pensado que la vejez de Vds. están en peligro, por consentir a su hijo?

64. ¿Hasta cuándo él quiere estar de NiNi?

65. ¿Hasta cuándo van a esperar a que caiga, en las redes de los malos amigos? Los NiNi son las primeras piezas que cazan los narcotraficantes y las gangas.

66. ¿Sabe él que se está exponiendo, a ser un perdedor social y hasta que Vds. le echen de casa, por desobediente?

67. ¿Hasta dónde están dispuestos a aceptar el riesgo, de tener un hijo NiNi y las consecuencias?

68. ¿Hasta qué edad de los padres o de él, van a seguir consintiéndole que haga lo que quiera?

69. ¿Hasta dónde están dispuestos a aguantar a su hijo?

70. ¿Han pensado en que si no cambia y, hace la vida imposible a la familia, internarle en un reformatorio o echarle de la casa, si es mayor de edad?

71. ¿Tienen en su familia cercana o amigos, algún ejemplo similar?

72. ¿Es responsable con las actuaciones ante la familia, amigos y ocupaciones propias de su edad y situación?

73. ¿Ha recibido acciones de bullying o las ha realizado?

74. ¿Le va a dar a leer este artículo a su hijo adolescente?

75. ¿Consienten los padres, que el hijo adolescente les trate mal, sin intentar corregirle?

 

No hay pastillas, para que los adolescentes se porten bien. Solamente hay buena educación y su seguimiento, realizado desde el primer día, por parte de los padres. Es muy fácil para algunos médicos diagnosticar, que los adolescentes tienen TDAH o hiperactividad y, llenarlos de pastillas para toda la vida, cuando la realidad es que, están dando una respuesta médica a un problema educativo. A los padres les resulta más cómodo, oír del médico que su hijo se portará bien con las pastillas, que reconocer que es un problema de mala educación.

Tampoco hay pastillas, para que los padres eduquen a los adolescentes. Algunos padres esperan recibir respuestas, sobre la problemática del mal comportamiento de los hijos adolescentes, semejantes a tomar una pastilla, que lo cura todo e inmediatamente. Con unos pocos consejos recibidos, no se solucionan los años de haber consentido todo, es un largo proceso educativo.

Algunos padres no quieren reconocer, su posible culpabilidad en la permisividad o mala educación, de sus hijos adolescentes. Cuando lean este artículo, otros relacionados, o cuando respondo a sus consultas, si ven algún atisbo de haberles descubierto sus errores, lo primero que intentan es descalificar al mensajero, para así justificar el, no hacer caso al mensaje. Prefieren esconder la cabeza en la arena como los avestruces, antes que tomar medidas correctoras e intentar poner remedio, a lo que con anterioridad no habían hecho, o habían hecho mal.

Modificar el mal comportamiento de los adolescentes, es un procedimiento de ensayo y error. Costoso, lento y no exento de sacrificios. Por eso cuanto antes empiecen los padres, a intentar modificar el comportamiento de los adolescentes, será  mucho mejor. Y si lo pueden hacer desde que son niños, obtendrán muchos mejores resultados.

Los padres deben considerar, en función del diagnóstico que le hayan dado los especialistas, en el supuesto de que el adolescente no esté enfermo, el tipo de educación que han dado a su hijo. Si no está enfermo y se porta mal, es que está insuficientemente educado. Analicen también su propio comportamiento, el de los familiares, maestros y amigos, por si alguno de estos, pudiera ser el origen del problema del mal comportamiento.

Cuando hay problemas de mal comportamiento, con los adolescentes, el primer paso es establecer y negociar unas normas de convivencia y conducta familiar, poniendo énfasis en lo que es negociable y lo que no es. Pudiera ser más fácil imponerlas, pero es mucho mejor negociarlas, ya que así son, más fáciles de cumplir por todos, principalmente para los hijos más mayores.

La autoridad como padres, no es negociable, las normas, sí. Los adolescentes, en beneficio de ellos mismos, tienen que hacer las cosas por la razón o por la fuerza, pero no con dos bofetadas, aunque sean una vieja medicina, que en su época, dio muy buenos resultados. Si era sin pasarse.

Está muy bien que los padres quieran mucho a sus hijos y, traten de ayudarles a que su comportamiento sea excelente, pero también deben cuidar la armonía familiar, la salud de todos y el crecimiento personal, de cada uno de la familia, que no sea roto, por el mal comportamiento de los adolescentes. Si el adolescente gana hoy la pelea de la agresividad, de la violencia, de los horarios, etc., mañana será otra cosa y pasado mañana, se hará el dueño de la casa, porque los padres han estado cediendo, desde hace mucho en la forma y fondo de educarle.

Los adolescentes no se levantan una mañana y dicen que, a partir de ahora me voy a portar mal. Normalmente llevan años haciéndolo, ganado posiciones poco a poco y los padres consintiéndolo, no enterándose o queriendo enterarse. Ellos no cambian radicalmente de un día para otro, a no ser que en su vida o en su entorno, ocurra algún hecho grave.

Los adolescentes casi siempre hacen y se comportan, como lo que ven en sus familias y a sus amigos. Si tienen unos padres violentos, agresivos, vagos, manipuladores, poco comunicativos, lo más probable es que ellos hagan lo mismo. Si los padres, no les han enseñado a practicar las virtudes y valores humanos, porque ellos tampoco los practican, no podrán esperar que los hijos lo hagan, por su propia iniciativa. Estas actitudes primero son costumbres, después hábitos y posteriormente se convierten en virtudes y valores humanos.

Los adolescentes algunas veces, no entienden los motivos, por los que se enfadan, ni los de su comportamiento, ni sus responsabilidades sobre lo que hacen, ni lo que tienen que hacer, para que no vuelva a ocurrir. Casi siempre lo hacen por ser una costumbre, consentida por los padres. Esas actitudes suele ser, el reflejo del fracaso o la violencia de los padres. El buen ejemplo y la negociación con ellos, para convencerles, significa el éxito de los padres.

Aunque sea muy difícil, algunas veces hay que “evaluar” la tarea educativa de los padres, pues si no han sabido y no saben educar a su hijo adolescente, para persuadirle de que tenga buen comportamiento, es que les queda mucho por aprender. Es posible que a los padres les toque hacer una introspección, de la forma en la que le están educando, si ni las medicinas, ni los buenos consejos, le han hecho mejorar. La solución no pasa por que el hijo se tome pastillas o vaya a más sesiones del psicólogo. La solución empieza con los padres, sus características presentes y los comportamientos pasados.

Los adolescentes con mal comportamiento en la escuela, corren el riesgo de que queden mal catalogados para siempre. Esa calificación va creciendo en el niño, entre los siguientes profesores y sus compañeros y se transmite incluso, después a la universidad. Es muy duro llevarle a un internado, pero hacerlo, suele hacer milagros en la etapa adolescente. Incluso la simple sugerencia de llevarle, suele cambiar el rumbo de su comportamiento. Quizá sea una prueba de esfuerzo para los padres, pero seguramente, valdrá la pena por la salud mental, presente y futura del niño.

Algunas adolescentes están obsesionadas, en aparecer más sexuales y estar a la última moda, en hacerse cirugías estéticas, practicar la vigorexia, la anorexia, bulimia, etc., todo por esa moda de aparecer más delgadas y así pertenecer a lo que ellos llaman “la tribu metrosexual” y, diferenciarse físicamente de las demás. Los adolescentes, también tienen modas similares, pero son menos proclives a las cirugías estéticas.

Los adolescentes responsables, también tienen que tener miedo a sus padres, si estos no les han educado bien. Es posible que en los años adolescentes, no se den cuenta y, a medida que se vayan haciendo mayores y vayan entrando en el mundo competitivo, de la universidad o del trabajo, se den cuenta de que no están preparados, para hacer nada de provecho, porque les han consentido, hacer todo lo que han querido, entonces será muy tarde o muy costoso, el enderezar el camino recorrido. 

Los padres responsables, tienen que estar dispuestos a oír la verdad sobre sus hijos, no lo que quieren oír de ellos. Pero tienen que saber, qué es lo que preguntan y a quién preguntan, para que en función de ello, puedan tomar las correspondientes decisiones, siempre bajo una buena y continua puesta al día, de la información. 

A los adolescentes responsables, se le conoce desde lejos, bien por la calidad de su comportamiento, por los hechos en la familia, los estudios o la sociedad. Depende muchísimo del grado de educación y consentimiento, que le hayan dado sus padres, en sus primero años de vida.

Los adolescentes no quieren, bajo ningún concepto, que sus padres les controlen lo qué hacen, ni dónde van, ni con quién están, ni cuándo salen o llegan. Algunos padres, pretenden ponerles sistemas modernos de control, para conocer por dónde andan, cuando están fuera de la casa, pues los peligro de hoy en día en la calle, les producen mucha angustia. Para ello hay desde los métodos de ponerles un chip bajo la piel, para buscarles en caso de un posible secuestro, que continuamente se producen en determinados países, hasta poner un sistema de navegación, por GPS en el automóvil, para saber dónde están.

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Los padres que se dejan manipular por sus hijos

ESCUELA PARA PADRES

Los padres que se dejan manipular por sus hijos

2,576 Palabras. Tiempo de lectura 10:00

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Manipular es manejar, maniobrar, utilizar e intervenir, con medios hábiles o maliciosos. Ocurre en las relaciones de los hijos con los padres, los cónyuges entre sí, entre los amigos, en la política, en los negocios, en la información, etc. Es una práctica destinada a distorsionar e influir, en la voluntad de otros, en beneficio propio. Es el uso de la influencia psicológica, en las personas o situaciones, en contra de la verdad y la justicia.

Los hijos desde la cuna, inconscientemente, manipulan a los padres. Saben que si piden algo insistentemente, lo terminarán consiguiendo. Pero ahí no hay abuso ni mala fe, hay solamente la necesidad de cubrir una necesidad, que es la de la alimentación, la de la limpieza, la del dormir y la de que le alivien algún dolor que le aqueje. Los padres entienden perfectamente esta necesidad del hijo pequeño y con mucho gusto, se dejan manipular.

La meta de los hijos manipuladores, es vencer a sus padres sin necesidad de convencerles. Es llevarles donde ellos quieren, sin darles ninguna razón para que así no haya discusiones. Previamente por medio de su comportamiento, convertirles en meros objetos, para poder dominarles y manejarles, según sus intenciones. No juegan limpio, hacen todas las trampas que pueden, pero los padres se dejan engañar de buen grado, por los hijos que aparentemente, les satisfacen sus apetencias paternales.

Los hijos manipuladores, empobrecen la vida de los padres y los reducen, a objetos de usar y tirar. Rompen la calidad de la unión familiar y las realidades del entorno. Les seducen con halagos de buen comportamiento, pero en el fondo, solamente son las artimañas para conseguir sus fines. Siempre comienzan con una idea tentadora, casi imposible de rechazar. A los padres los reducen, a meros clientes de lo que ellos venden: Egoísmo, ambición, intolerancia, etc. En los momentos de la manipulación, no le interesan los padres, solamente mientras estos sean clientes de sus ideas.

A medida de que los hijos se van haciendo mayores y llegan a la preadolescencia y a la adolescencia, empiezan las verdaderas manipulaciones, que posteriormente se convierten en abusos y hasta en agresiones, dependiendo de la calidad y cantidad, de los conceptos que les hayan sido permitidos, consentidos y acostumbrado. Es la manipulación, en las distintas fases de la vida de los hijos.

Manipular también se hace con el silencio, cuando hay que hablar y con la omisión, cuando hay que hacer y con la desobediencia y con la exclusión. Esa manipulación, suele ir acompañada del chantaje emocional hacia los padres o del chantaje pedigüeño y egoísta, para hacer algo, a cambio de lo que han pedido los padres.

Manipular es una forma sutil de abusar. Suele ser el principio del abuso físico o emocional. Cuando la otra persona, cónyuge, hijo, padres, etc. ya están bien manipulados y le han destruido sus defensas ante los que le manejan, empieza una segunda etapa de “acoso y derribo”. Esta segunda etapa, es la más peligrosa para los manipulados, pues ya se quedan a merced de los manipuladores y de sus abusos.

Los hijos cuando manipulan a los padres, se pueden encontrar la desagradable sorpresa de que, si los padres son inteligentes y se dan cuenta que los hijos les intentan manipular, vuelvan la oración por pasiva y manipulen a los hijos. En esta nueva alternativa, los hijos tienen mucho más que perder, pues se supone que los padres, deberían ser más inteligentes y manipularles más y mejor.

La manipulación suelen ejercitarlas los hijos mal educados, que se  aprovechar de las relaciones con otros amigos o familiares bien educados, los cuales no se atreven a llamarles la atención, prefiriendo sufrir las consecuencias de ser manipulados, antes de enfrentarse con los manipuladores, que se aprovechan de su situación. También hay hijos que están acostumbrados, a que todos les obedezcan y no tiene reparos, en emplear cualquier artimaña manipuladora, para conseguir sus objetivos.

Hay hijos manipuladores que aparentan ponerse de parte de los padres. Les invitan a escuchar sin límites, todo lo que ellos saben que quieren oír. Que de ahora en adelante serán mejores hijos, más felices, más responsables, más estudiosos, más colaboradores con la familia, etc. Pero todo condicionado a que consientan en lo que ellos proponen.

La manipulación con los verdaderos amigos o familiares, es sinónimo de querer dominarles, aunque se les quiera de todo corazón. Hay hijos que quieren a los padres o a los amigos, pero internamente y sin darse cuenta, actúan bajo los condicionantes, de que no están dispuestos a aceptar, que no se haga lo que ellos quieren.

Los hijos manipuladores, no se esfuerzan en buscar la verdad, sino en vencer a los padres. Se las ingenian para engañar, sin mentir, para que sea más difícil el que se descubra, que les están engañando. Operan con adulaciones, halagos, alabanzas, lisonjas, cobas, piropos, trucos del lenguaje, de la imagen, etc. No aceptan el diálogo para clarificar sus manejos, rehúyen por sistema el debate sereno y filial.

La manipulación incluso de buena fe, ocurre también entre amigos. Reflejándose en muchas ocasiones cuando hay envidias, diferencias o choques de culturas, posiciones sociales desiguales, profesiones discordantes, razas o nacionalidades enfrentadas, caracteres antagónicos, etc., siempre suele aflorar la figura del hijo o amigo manipulador, máxime si hay una gran convivencia familiar o social.

Cuando faltan los criterios educativos, y sobra la permisividad parental, algunos hijos incluso de forma sibilina, se convierten en los manipuladores oficiales de la familia al completo, padres, hermanos, abuelos, tíos, etc. Los padres renuncian a sus derechos y obligaciones educativas, y toman el mando los “tiranos pequeños” o “pequeños tiranos”, asumiendo el llamado “síndrome del emperador”, al creer que manipulando, consiguen, pueden y tienen derecho, a hacer lo que quieran. Son los sutiles déspotas de la familia, que ni cumplen con sus obligaciones y además manipulan a todos.

Algunos padres se dejan  manipular por sus hijos, o no quieren enterarse de que les están manipulando, principalmente por los adolescentes, con tal de que éstos no les molesten mucho. Dejando a sus hijos que viajen, en la hipotética primera clase de la vida. ¡Que hagan lo que quieran, mañana Dios dirá! ¡Que hagan lo que yo no pude hacer, o que tengan lo que yo no pude tener!

Los padres se dan cuenta, de que les están manipulando, pero les es muy gratificante, recibir las adulaciones cuando les manipulan. Lo contrario sería tenerse que enfrentar a malas caras, contestaciones intempestivas, reproches y poder tener que oír, el chantaje de algún secreto familiar. Por lo tanto, prefieren dejarse manipular.

Los padres siempre tienen el recurso de auto disculparse, ante la manipulación. Es un hijo tan bueno, que no me atrevo a decirle nada, para que no se frustre y se tuerza. Hay que comprenderle, pues todos fuimos hijos y jóvenes. Es más fácil dejarse manipular y hacer como que se sufre, mientras los hijos hacen lo que quieren, con sus obligaciones de estudiar, sus relaciones sentimentales prematuras, las salidas con sus amigos, su esfuerzo para estudiar, su ayuda en las tareas domésticas, etc.

Los hijos saben que tienen unos padres, a los que les pueden manipular, principalmente a las madres, y saben que nadie les dirá nada, aunque sigan haciendo lo que les dé la gana, y hasta es posible que les “rían las gracias”. El mensaje que han recibido desde hace años, es muy simple: No importa que no estudies, ni ayudes en la casa, ni tengas un horario familiar, ni respetes las normas familiares. Yo te doy dinero para tus gastos, te compro el teléfono, la computadora, el Internet, el gimnasio, la ropa de marca y tú, no nos molestes mucho. Sólo un poco de molestias, cuando llegan las notas de los exámenes, o los disgustos por tu forma de vida.

Algunos hijos manipulan a sus padres incluso con mentiras, para obtener lo que quieren de ellos. Los padres se lo dan todo, si los hijos tienen una buena imagen física, conseguida en el gimnasio, unos buenos resultados deportivos, son simpáticos con sus amistades y familiares, van siempre bien arreglados, son muy metrosexuales, etc. Muy tontos tienen que ser los padres, para no darse cuenta desde lejos de la manipulación, pero muchas veces, la vanidad de los padres, aceptan dejarse manipular, con tal de poder presumir por algunos signos externos de sus hijos.

También los hijos manipulan, para no cumplir con su formación, ni con sus obligaciones religiosas, ni con la práctica de las virtudes y valores humanos. Eso les es mucho más fácil manipular, en el supuesto de que los padres tampoco lo practiquen.

Cuando los padres ya están hartos y bien manipulados, terminan hablando a sus hijos en estos términos:

  • No te preocupes de tus relaciones religiosas, que nosotros también las hemos olvidado. Los temas religiosos son cosas de los curas, que están en las sacristías. Las virtudes y valores humanos no sirven para nada, son argumentos que tenían los padres, para educar a sus hijos y llevar un honrado matrimonio. Los hijos podéis saltarlos a la torera, total nadie os va a pedir cuentas de lo que hagáis.
  • No te inquietes por no practicar la castidad, ni la moralidad, si llega un embarazo, ya sabes que tus padres te ayudarán. Y además para eso está la peligrosa y cancerígena Píldora del Día Después, también llamada PDP, Plan B, o RU-486 que afecta la circulación y fomenta las enfermedades venéreas. Pero si por la promiscuidad coges cualquier enfermedad venérea, hay muchos antibióticos y muy buenos, que casi no te dejarán secuelas para el futuro.
  • Pasa todo el tiempo que puedas en la discoteca, en el Internet, en el gimnasio, en la televisión, jugando al fútbol y hablando por teléfono con tus amigos y amigas. Pero no estés mucho tiempo con los amigos estudiosos pues son muy aburridos, y aunque sacan muy buenas notas, a lo mejor cambian tu vida con el ejemplo.
  • Sigue divirtiéndote todo lo que puedas, sin límites, que todos lo hacen y mucho más, tu no vas a ser menos. Hazte el guapo y el simpático, con las chicas o los chicos, que para eso están. Piensa que en la vida, todo se puede conseguir sin esfuerzo, para eso están tus padres. Vive tu vida.
  • Te queremos tanto, que no sabemos qué hacer, para que no te enfades y cambies de vida. Sabes que si alguna vez te ponemos algún leve castigo, te lo levantaremos inmediatamente, para que no sufras. Diviértete todo lo que puedas mientras seas joven, pues aquí están tus padres para gastarse los ahorros de su vejez, en que vivas bien y estudies cuando quieras, si es que quieres.
  • No es necesario que te esfuerces en estudiar. Si no tienes dinero para comprar tus caprichos y vivir la vida loca, tus padres te lo darán.

          Algunos hijos manipulan a sus padres, porque no quieren crecer familiar ni socialmente. Son los clásicos eternos adolescentes, los “kidults” (kid+adult), la nueva versión del síndrome de Peter Pan. También conocidos en algunos casos como NiNi, los hijos que nunca crecen. Para mantener esta postura en la familia, no les queda más remedio, que manipular a los padres, para que les dejen en paz. Que me mantengan y que se callen, que para eso me trajeron al mundo. Yo no les pedí que me trajeran.

La cultura de estos hijos “kidults”, niños-adultos manipuladores, corresponde más a un estilo de vida, que a una etapa de la vida, y suele tener unas características muy definidas. Inseguridad, irresponsabilidad, rebeldía, cólera, narcisismo, dependencia, manipulación, y la creencia de que está, más allá de las leyes de la sociedad y de la educación social. Son capaces de manipular a sus padres, para no tener que asumir como propio, los deberes y responsabilidades de su edad y situación familiar.

Los padres que se dejan manipular por comodidad, desidia o ignorancia, son culpables de los resultados de esa manipulación. Están haciendo a sus hijos un flaco favor, por no ser enérgico y decir ¡Basta ya, hasta aquí hemos llegado! ¡Tú a cumplir con tus obligaciones, que yo ya estoy cumpliendo con las mías, de educarte y mantenerte! Pero si los padres se dejan manipular y no cambian, porque les gusta cómo marchan las cosas, estén seguros que los hijos no van a cambiar, puesto que también están contentos con su manipuleo. Al final, los padres, tendrán como fruto lo que han sembrado.

Los hijos adultos, pueden llegar a manipular a sus padres ancianos, para obtener ventajas propias o sobre los otros hermanos. Estas manipulaciones pueden llegar a ser gravísimas, pues las hacen sobre personas, que por su edad, no tienen las fuerzas suficientes para defenderse.

Las 10 situaciones más frecuentes de manipulación:

1.     Manipulación científica: Es la que maniobra con los conocimientos técnicos, para distorsionar las realidades.

2.     Manipulación de la información: Es la que utilizando los medios de comunicación  y algunas redes sociales.

3.     Manipulación de las leyes: Es la que utiliza los recovecos ilegales de ellas, en beneficios de determinadas personas, grupos o situaciones.

4.     Manipulación del clima: Son los actos de alterar el medio ambiente, para producir cambios en el clima.

5.     Manipulación del mercado: Son los intentos deliberados, de interferir con el funcionamiento libre y justo del mercado.

6.     Manipulación financiera: La que crea situaciones ficticias o utiliza información privilegiada, para alterar los libres mercados de oferta y demanda, en igualdad de condiciones.

7.     Manipulación fotográfica: Es la edición de imágenes, con el fin de crear una ilusión óptica o truco, en muchas ocasiones, para engañar o perjudicar a otros.

8.     Manipulación genética: Es la transferencia del ADN de un organismo a otro, en las personas, animales o vegetales, para conseguir otra nueva variante.

9.     Manipulación mental: Es la práctica destinada a influir en la voluntad o libre albedrío, por ejemplo, el lavado de cerebro y el control mental, realizado a las personas, individual o colectivamente.

10. Manipulación política: Es la que utiliza la propaganda o sesga la información, con el fin de manejar a los ciudadanos.

Algunos hijos intentan manipular a los padres, en base a la personal interpretación de las leyes civiles, por lo que los padres tienen que estar muy bien informados, de las características morales, religiosas y sociales de las leyes, para no dejarse manipular por los hijos. Incluso tienen la obligación de practicar la objeción de conciencia, ante las leyes que coarten la plena libertad de la práctica religiosa y si fuera necesario, tener la valentía de asumir los riesgos de ir en contra de la corriente.

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Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

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