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El optimismo y el pesimismo en tiempos de crisis


ESCUELA PARA PADRES

El optimismo y el pesimismo en tiempos de crisis

 

1,360 Palabras. Tiempo de lectura 4:30 minutos

 

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El optimismo es un estado de ánimo, que pretende ver y juzgar las cosas o situaciones, en su aspecto más favorable y está asociado con la alegría, la felicidad, entusiasmo, etc. El pesimismo es todo lo contrario, es lo que hace ver las cosas de forma desfavorable, con tristeza, insatisfacción, disgusto, etc. La mayoría de las veces depende, de que cada uno trate de buscar esos estados de ánimo y encontrarlos.

 

La mejor medicina para el tiempo que dure la crisis, es tener una actitud positiva pero realista, no hay que preocuparse sino ocuparse, pero buscando un optimismo que sea razonable, pues se puede ser más pobre, pero no hay por qué ser menos optimista. Siempre hay que mantener el rumbo de la vida, con el mismo optimismo y realismo que en los tiempos de euforia. No podemos perder el optimismo, mientras esperamos a que lleguen tiempos mejores. No hay mal que dure cien años. Eso si, tenemos que hacer todo lo posible, para buscar insistentemente hasta encontrar soluciones, a las situaciones difíciles.

 

Tenemos que intentar sacar provecho del aprendizaje, que vamos a tener que realizar para adaptarnos a las características de la nueva forma de vivir, dentro y fuera de la familia. Las épocas de crisis, exigen un esfuerzo nuevo, que algunos nunca han realizado. Se les ha olvidado que teniendo pocas necesidades y pocas deudas, hay muchas más posibilidades de ser felices.

 

La vida depara situaciones de dolor, que pueden desconcertar. El cariño pasa por el sacrificio y el dolor, en sus grandes y pequeñas manifestaciones. En esos momentos por caridad o solidaridad, el buen amigo, no deja nunca al prójimo en la estacada. Pero ante el pesimismo, tenemos que emplear todos los mecanismos de defensa que podamos, para que no nos contagie la pesadumbre y el derrumbamiento que conlleva.

 

Dicen los que saben, que somos lo que pensamos y sentimos, puesto que podemos construir nuestro propio optimismo o pesimismo. Es muy importante saber, que nuestro comportamiento externo influirá enormemente, entre los familiares y amigos que nos rodean. Aunque las situaciones reales de la vida traen momentos buenos y malos, nunca son de la misma intensidad, ni duran para siempre. Después de la tormenta, siempre sale el sol.

 

Para disfrutar de las buenas situaciones que nos depara la sociedad, que nos producen optimismo y felicidad, tenemos que hacer lo mismo que con el disfrute de la comida y de la bebida, tenemos que tener hambre, sed de felicidad, de lo contrario no sabremos apreciar las situaciones. Hay que mantener una actitud positiva disfrutando de todo, conscientes de que habrá días mejores y días peores. Tenemos que poner una lupa en nuestra mente, para ver y aumentar las cosas buenas que tengamos Si ponemos la lupa en las cosas malas, las agrandaremos y nos agobiarán.

 

El optimismo no tiene buena prensa, pero la sociedad avanza, gracias a que muchos optimistas, son capaces de ver las realidades negativas. Un optimista es un pesimista, bien informado.

 

A los optimistas, la actitud de sobreponerse a las incomodidades o problemas, surgidos en las crisis, les puede servir para encontrar valiosas y positivas experiencias, que les vendrán muy bien, para tenerlas presentes en el futuro desarrollo de su vida. Si se sabe llevar las crisis con optimismo y se puede encontrar soluciones creativas para paliarla, sirve como un valioso aprendizaje para el resto de la vida, sobre todo teniendo en cuenta, que las crisis se producen varias veces durante la vida de una persona.

 

Los optimistas con pleno conocimiento y fe de lo que hacen, no pueden ser doblegados ni desanimados por el pesimismo. Los pesimistas suelen ser poco razonables, además de estar amargados por sus propios fracasos. Si no hubiera esperanza, si no hubiera positivismo, nadie intentaría nada. Gracias al optimismo se hacen grandes hallazgos científicos y se transforma el mundo. Porque el optimismo es ilusión.

 

El optimismo que conduce a la felicidad sencilla pero real, no necesita grandes inversiones ni de tiempo ni de dinero. Porque ante la crisis cada uno tiene que buscarse la felicidad como pueda, no existen unas soluciones generales. Hay soluciones a la carta que cada uno tiene que poner los medios para buscarlas, analizando con sinceridad los puntos fuertes y los puntos débiles de su vida. Por ejemplo cocinar en la casa sin ir al restaurante y así tener a toda la familia alrededor mientras se compra y se cocina. Leer los libros que están en la casa sin abrirlos, de cuando comprábamos pero no leíamos. Pasear con la familia por sitios que desconocíamos. Ir a los museos los días de entrada gratuita. Salir a la biblioteca publica para leer con los hijos. Cosas muy sencillas a las que les tenemos que buscar y volver a disfrutar esos viejos sabores que habíamos perdido. No pasa nada por aprender a ser un poco más pobres pero más felices.

 

Cuando hay un gran problema de crisis económica, se plantean dos opciones: La del optimista ver cómo consigue encontrar una salida porque hay luz a final de túnel. La del pesimista ahuyentando a la felicidad mediante la queja y el lamento hasta llegar a enfermarse, pues cuando una persona está triste y pierde su optimismo, le bajan las defensas físicas y reduce su capacidad intelectual, creando una barrera simbólica que le impide ver soluciones creativas a sus problemas.

 

Si están mal las cosas es cuando hay que aprender a desaprender y retomar otra forma de vida más optimista, hay que ser más extrovertido, salir más a la calle, hablar con los familiares y amigos, contar los problemas, pues contándolas disminuyen de intensidad, hacer ejercicio físico, comer más sanamente, escuchar música alegre, leer libros divertidos, etc. Todo lo que fortalezca nuestro sistema inmunológico, pues no hay enfermedades sino enfermos.

 

A los pesimistas las malas noticias diarias sobre la economía les hacen sentirse deprimidos, ansiosos, miedosos y decepcionados de su situación. En el momento que las oyen creen que se va a caer el Cielo encima de ellos, pero no hacen caso a las voces que les dicen que mantengan la calma y que procuren ser más optimistas. Que tengan esperanza en que las cosas se vana solucionar en su debido tiempo y en las debidas circunstancias, pues está demostrado que con el pesimismo no se solucionan los problemas de las crisis, se solucionan con inteligencia, sacrificio, método y trabajo fuerte. 

 

Los pesimistas tienen que eliminar inmediatamente con métodos realistas los pensamientos negativos. Para ello tienen que tener un gran dominio sobre la mente para controlarla, no que la mente les controle, máxime en las situaciones difíciles llenas de inconvenientes, para evitar que la situación de fracaso o de impotencia se instale en ellos.   

 

10 Sentencias sobre el optimismo y el pesimismo
.

  1. El optimista encuentra una respuesta para cada problema. El pesimista ve un problema en cada respuesta.
  2. El optimista es un elemento constructivo igual al sol en la vegetación
  3. El optimista es una parte de la respuesta. El pesimista es siempre una parte del problema.
  4. El optimista mira a los ojos, el pesimista mira a los pies
  5. El optimista siempre tiene un proyecto. El pesimista siempre tiene una excusa.
  6. El optimista ve el vaso medio lleno, el pesimista lo ve medio vacío.
  7. El optimista ve siempre luz en la oscuridad. El pesimista siempre ve oscuridad en medio de la luz.
  8. El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas.
  9. La crisis económica y social es fruto de la crisis moral.
  10. Si tus males no tienen remedio, porqué te quejas, y si tienen remedio, porqué te quejas.

 

¡Si se puede! Solamente se puede paliar la crisis trabajando fuerte, con sacrificio e inteligencia.

 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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