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Archivos para 21 agosto 2010

Tengo un hijo adicto al Internet y a las pantallas electrónicas

ESCUELA PARA PADRES 

Tengo un hijo adicto al Internet y a las pantallas electrónicas 

  • 10 Cosas que los padres tienen obligación de conocer sobre el uso del Internet, teléfono y otras pantallas electrónicas de sus hijos
  • 15 Prohibiciones no negociables, que los padres deben imponer sobre el uso del Internet, el teléfono y otras pantallas electrónicas
  • 10 Reglas mínimas y elementales para que los hijos manejen el Internet, teléfono y otras pantallas electrónicas

3,132 Palabras. Tiempo de lectura 11:25 minutos 

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Cuando un hijo tiene esta adicción, es que carece de la educación y práctica de las virtudes y valores humanos, que sus padres tenían que haberle inculcado desde pequeño. Esta adicción suele ser producida, entre otras cosas, por la costumbre que ha crecido poco a poco y se ha convertido en una disculpa, que emplean para aislarse de la convivencia familiar, de sus obligaciones escolares y familiares que les corresponden y para encubrir sus problemas de comunicación y timidez. Creen que ejerciendo esa adicción, van a encontrar el necesario apoyo familiar fuera de la casa, en la calle, con amigos o desconocidos, pero eso es un grave error, pues no existe el apoyo familiar fuera de la familia, salvo desgraciadas excepciones. Sustituyen su tiempo y objetivos, de primera calidad, dedicándolo a esa adicción. Su tiempo disponible está limitado por sus obligaciones ineludibles, relacionadas con los estudios, la familia, el trabajo, la formación y práctica religiosa, los amigos físicos, etc. y no para dedicarlo a estas adicciones. Jamás los hijos encontrarán a su verdadera familia, en estas adicciones, ni en las redes sociales. 

Algunos hijos, abusando de una mal entendida y consentida privacidad de sus habitaciones, se absorben durante largas horas, incluso nocturnas, en la utilización de las pantallas electrónicas. Esas adicciones les suponen, entre otras cosas, una disminución del descanso necesario y una acumulación sistemática de escasez, de las horas de dormir mínimas, requeridas. Lo que conlleva que a la mañana siguiente, no puedan estar en condiciones de rendir adecuadamente con sus obligaciones escolares, ni familiares. Al tener rendimientos bajos, por su acumulación de sueño y cansancio, baja su rendimiento escolar con las consiguientes malas calificaciones. Y sin llegar a malas notas, si menores de las que están capacitados. Con las malas calificaciones, aumentan las ganas de abstraerse e inhibirse de ese problema y se entregan con más énfasis, en la adicción de las pantallas electrónicas. Así empiezan un círculo vicioso, que nunca terminará de forma positiva. 

Nunca es demasiado tarde. Cuando los padres o los hijos, tienen partida el alma por la soledad o por la descomposición familiar, tienden a recibir la información y las pautas de comportamiento, a través del Internet, de los teléfonos y de las pantallas electrónicas. Normalmente no quieren saber, dónde recurrir para obtener una guía en su educación, teniendo que asumir sus propias responsabilidades, sin haber sido enseñado a resolverlas. Tienen que informarse bien, para aprovechar las ventajas y prevenir los posibles peligros de esas herramientas virtuales. Para eso están los sacerdotes, pastores, rabinos, imanes, maestros y organizaciones, que tienen experiencia en resolver estos casos de adicciones. Es cuestión de que los padres, asuman esa situación de error de los hijos y busquen las herramientas y consejos necesarios, para convencerle de las maldades de esa adicción. 

Están aquí y han llegado para quedarse e ir creciendo. El Internet con su información y las posibilidades de chatear y mantener conversaciones, los teléfonos celulares con el envío y recepción de textos y fotografías, los juegos electrónicos y toda la gama de adelantos electrónicos. Ellos nos facilitarán o nos complicarán la vida, pues su utilización puede ser muy buena o muy mala, según el uso que los hijos hagan de ella, de lo que vean hacer a sus padres, y del caso que hagan a las normas y consejos, que sus padres y la sociedad les den. 

El uso del Internet y de las pantallas electrónicas, debe realizarse dentro de un orden, con corrección, con método, con normas, con obediencia, con educación, con buena conducta personal y social, etc. Para su diario uso y no abuso, también aplica la práctica de las virtudes y valores humanos. 

Los padres tienen la obligación y el derecho indiscutible e irrenunciable, de poner normas sobre el comportamiento que los hijos tienen que tener, en la vida familiar, tanto dentro como fuera de la casa. En estas normas están incluidas, las relacionadas con la utilización del Internet y con las pantallas electrónicas. Se supone que estas normas, son para los hijos menores de edad, que vivan en el domicilio paterno. Si son mayores de edad, algunas condiciones podrían variar. 

10 Cosas que los padres tienen obligación de conocer, sobre el uso del Internet, teléfono y otras pantallas electrónicas de sus hijos:  

  1. Todas las páginas de Internet visitadas por los hijos, los horarios y duración. Separando los que sean de estudios, con los de diversiones.
  2. Cuáles son las redes sociales, donde están inscritos.
  3. Con quiénes han mantenido chats, en qué horarios y su duración.
  4. Cuáles son los costos de la utilización del Internet, aunque no los paguen los padres.
  5. Cuáles son los números, tiempos utilizados y costos, donde los hijos han enviado o recibido conversaciones, textos o imágenes. A través de las facturas de los teléfonos, en la mayoría de los casos, se pueden conocer perfectamente.
  6. Si se han cumplido las normas de conducta, establecidas por los padres.
  7. Si practican el cyberbullying, sexting o grooming contra sus compañeros, o si los hijos son las victimas.
  8. Si  los hijos están usando razonablemente estas herramientas electrónicas, o están abusando de ellas, o se han hecho adictos a su utilización.
  9. Si los aparatos que utilizan son propios, prestados o de dudosa procedencia.
  10. Si el estilo de interacción en el Internet y teléfono, está de acuerdo con las reglas de la buena educación y profesionalidad habitual en la sociedad. 

Para que conozcan perfectamente lo que los hijos han hecho en el Internet, recomiendo a los padres que en cada computadora de sus hijos, instalen y utilicen el programa que ofrece gratuitamente y en español http://www.pc-guardian.org/   

15 Prohibiciones no negociables, que los padres deben imponer sobre el uso del Internet, el teléfono y otras pantallas electrónicas. Estas prohibiciones deben estar sustentadas en unas reglas escritas, perfectamente claras. Si les parecen muchas prohibiciones y no quieren imponerlas, siempre pueden bajar el nivel de exigencia, en la educación de los hijos o negociar con ellos, cuáles son los limites que los padres están dispuestos a admitir. Los padres no tendrían que implantar la mayoría de estas prohibiciones, si los hijos estuvieran bien formados en las virtudes y valores humanos. 

  1. Prohibir que los hijos faciliten datos personales y familiares por el Internet, para evitar los daños que esas decisiones puedan causarles a ellos y a la familia.
  2. Prohibir las citas en el mundo real, con personas extrañas, que se han conocido en el mundo virtual, para evitarles situaciones peligrosas, con los depredadores sexuales.
  3. Prohibir poner, recibir y mantener fotografías en el Internet, que puedan suponer pornografía infantil o que ataquen a la intimidad o privacidad personal.
  4. Prohibir los videojuegos, que contengan o inciten a la violencia o pornografía.
  5. Prohibir la entrada en las páginas de Internet, que les induzcan o exhorten a la anorexia y bolumia.
  6. Prohibir el sembrar mentiras, rumores, bulos; chismorreos, etc.
  7. Prohibir el envío de amenazas verbales o por escrito, a través del Internet o del teléfono.
  8. Prohibir el envío de mensajes desagradables, fotos, correos electrónicos acosadores, etc., que pudieran producir cyberbullying, sexting o grooming.
  9. Prohibir grabar en los teléfonos móviles, acciones violentas con sus compañeros y difundirlas por el Internet.
  10. Prohibir que escriban los textos, con un lenguaje inapropiado o lleno de abreviaturas, que estropearan irremisiblemente su lenguaje, para cuando pretendan escribir formal o profesionalmente.
  11. Prohibir la utilización de estos aparatos electrónicos, si no se ajustan a las normas establecidas de cuándo, cuánto, con quién y para qué, pueden o no pueden utilizar. Tiene que haber tiempos de estudios, de diversión, de familia y de socialización con sus amistades.
  12. Prohibir la utilización de estos aparatos electrónicos, si no se ajustan a los códigos de cortesía y educación, que son admitidos en cada país y universalmente.
  13. Prohibir que las pantallas electrónicas, estén situadas en lugares aislados del hogar, para que los hijos cuando las utilicen, sepan que están vigilados continuamente. No es conveniente ponerlos en las habitaciones de los hijos y mucho menos que tengan las puertas cerradas.
  14. Prohibir los contratos donde los pagos de esos servicios, estén fuera del nivel de la economía de la casa, contratos que siempre deben estar bajo el control de los padres, y en su caso, negociando la cantidad y forma de pago, de acuerdo con un presupuesto establecido. Si los hijos tienen que contribuir a su pago, aprenderán a seleccionar el consumo y los tiempos de utilización.
  15. Prohibir el nivel acústico peligroso, de los aparatos reproductores de música, como son los MP3, etc. para evitar la disminución en el rendimiento escolar y que los oídos se puedan dañar, puesto que actualmente la sordera se ha convertido en una nueva enfermedad entre los jóvenes. 

Los padres deben estar muy alertas, con la forma en que sus hijos interactúan en el Internet, en las pantallas electrónicas y en las redes sociales, pues muchos jóvenes han tenido algunas malas experiencias, de muy difícil arreglo. Es muy triste comprobar como estos jóvenes, se siente arrepentidos,  avergonzados, culpables, estafados, asustados, violados moralmente, enfadados, contrariados, molestos, indignados y estúpidos, por las acciones que ha cometido de forma activa o pasiva, en el Internet y las pantallas electrónicas.

Los padres tienen que sensibilizarse y sensibilizar a sus hijos, sobre las imprescindibles herramientas de control parental, que tienen que usar para supervisar los contenidos a los que acceden los hijos. Hay numerosas páginas de Internet en español, donde facilitan programas gratuitos, con fórmulas y herramientas de protección de las computadoras, así como de control de acceso a sus contenidos. Cuando los hijos son bilingües, es muy necesario extremar las precauciones, pues los filtros que impiden que pasen determinados contenidos, tienen palabras en un solo idioma. Es posible que los padres tengan que poner filtros diferentes, uno para cada idioma, y adaptarlos continuamente a las nuevas palabras, que aparecen en las pantallas electrónicas.

Los padres tienen que tener, las ideas muy claras, sobre lo que son las normas de actuación en el Internet y los controles correspondientes. No se pueden quedar, en no hacer nada, hacer un poco o hacer solamente la parte que les convenga, pues por cualquier sitio, puede entrar el problema. Esos controles tienen que ser totales, pues los riesgos existen y hay que conocerlos para poderlos combatir. Si los padres pagan tanto dinero mensualmente, por instalar en la computadora un antivirus informático para protegerla de los ataques externos, cómo no van a hacer un esfuerzo muchísimo mayor, para prevenir los peligrosos virus morales y sociales, que con toda seguridad atacarán a sus hijos, si no tienen bien emplazados las blindajes. Además de los ataques que los hijos puedan hacer a otros o a si mismos, voluntaria o involuntariamente. 

El bisturí es una herramienta para curar, también puede ser para mutilar o matar. El Internet es una herramienta para comunicar, informar, educar, etc. Antes de instalar en el hogar el Internet, o si ya está instalado, los padres deben educar a los hijos en su manejo social, enseñando la normas básicas de convivencia. 

10 Reglas mínimas y elementales, para que los hijos manejen el Internet, teléfono y otras pantallas electrónicas.

  1. No enviarán las direcciones a la vista de todos, deben ponerlas en Bcc de forma que queden ocultas, así evitarán que otras personas se las apropien, las vendan o se dirijan a ellos sin su permiso.
  2. No harán comentarios de otras personas a través del Internet, porque pueden retransmitirlos hasta el infinito por la red y crear una mala imagen, imposible de arreglar. Como el lanzar al aire las plumas de una almohada, nunca podrán recogerse todas.
  3. No escribirán los textos en mayúsculas o en color rojo, pues dan la sensación de agresividad.
  4. Darán las gracias, a los que se han acordado de ellos y se han tomado la molestia de escribirles.
  5. No abusarán de la amistad o parentesco, inundándoles de correos basura.
  6. No dejarán la computadora en la habitación privada de los hijos, hasta que sean mayores de edad. Siempre deberá estar al alcance de la vista, en la habitación donde se haga la vida familiar, para poder tener control de su utilización.
  7. Examinarán los sitos, dónde han estado visitando los hijos y las páginas que han visto o a dónde han escrito, para saber lo que han hecho y a quién, y así poder aconsejarles.
  8. Les darán normas claras de lo que deben hacer y de lo que no deben hacer, así como el horario de trabajo, diversión y la cantidad de tiempo a emplear en cada cosa, bien expresado en horarios máximos de permanencia y alternancia, con la convivencia familiar.
  9. Investigarán en el Internet y en el teléfono, las páginas y personas que visitan, o con las que mantienen relaciones.
  10. No permitirán que los hijos utilicen el Internet, en sitios donde no tengas control de lo que han estado haciendo, como casas de amigos o bibliotecas públicas, sin control parental, Cibercafés, etc.

En la época actual, los padres tienen que estar muy bien informados, sobre todos los aspectos relacionados con las pantallas electrónicas, teniendo que añadirse un coeficiente multiplicador del mil por uno, puesto que los hijos, están sometidos a una constante presión por sus amigos y por la sociedad en general, que se refleja en los medios de comunicación. Para ello disponen de muchísimos libros, conferencias, páginas de Internet especializadas, bibliotecas públicas etc., donde encontrarán, amplios conocimientos familiares, criterios de orientación,  consejos, estrategias y técnicas educativas, adaptables en las diferentes edades y a cada circunstancia familiar. Pero sobre todo, deben informarse bien de los sacerdotes, pastores, rabinos, imanes, médicos, pedagogos, psicólogos, trabajadores sociales y personas bien formadas, que sean expertos en enseñar este tema. Todos los padres han sido cocineros antes que frailes, y saben cuales fueron sus puntos fuertes y sus puntos débiles, sus éxitos y sus fracasos.

Los padres son soberanos con sus determinaciones, pero también son únicos responsables de lo que hagan o no hagan, en contra o a favor, de la educación de sus hijos, ya que algunas decisiones, pudieran ser irreversibles. Para ello cuentan con los inmejorables consejos, que ofrecen los expertos en familia. Los padres tienen que ser flexibles, en los límites que se pongan a los hijos, evitando que hagan lo que quieran hacer, aunque no les convenga.

Los padres deben explicar muy claramente a sus hijos, que una de las primeras cosas que les van a preguntar en las selecciones para un trabajo, entrada en la universidad, noviazgos, etc. es, en qué han empleado su tiempo libre. Si la respuesta es que su tiempo libre, lo han dedicado a estar delante de las pantallas electrónicas, como televisión, Internet, video juegos, chats, etc. tendrán muy pocas posibilidades de ser aceptados.

Las fotos, videos o mensajes que se ponen a circular por el teléfono o el Internet, aunque sean anónimas o privadas, se convierten en públicas y pueden caer en manos de profesores, empresarios, novios, familiares, amigos, pederastas, depredadores sexuales, etc. haciendo un mal irreparable, en la fama de las personas, lo que se denomina: Cyberbullying, grooming, sexting, etc. Es una vergüenza observar, cómo se insultan los adolescentes y preadolescentes, en las páginas de las redes sociales y a través del envío de mensajes telefónicos, cuando se enfadan por cualquier cosa, que a los adultos nos parece sin importancia. Son difamaciones insultos, mentiras y comentarios graves y dañinos, que algunas veces quitan la fama de los hijos para siempre.

Responsabilidad de los padres. La responsabilidad sobre los hijos es indelegable, como lo hemos comentados en algunos de los artículos relacionados, por lo que deben estar muy atentos, para tener control sobre las actividades de los hijos, vigilando el contenido de sus teléfono, Internet y pantallas electrónicas, etc. En resumen, conocer la cibercomunicación: A quién llaman, quién les llama, a quién escriben, quién les escribe, qué páginas visitan, quiénes son sus amigos en sus redes sociales, etc. Hay muchos sistemas, para que los padres estén bien informados, de lo que hacen sus hijos y cada padre, deberá elegir cual es el mejor, preguntando a los expertos en cibercomunicación la forma de hacerlo, para en su caso, poner remedio inmediatamente, antes de que sea tarde.

Los padres tienen que estar muy alertas, para ayudar a que los hijos no sean contagiados por los intereses de algunos medios de comunicación; periódicos, revistas, TV, radio e Internet,  pues algunos ponen mucho énfasis, en proclamar contravalores humanos, los cuales están íntimamente asociados con las actitudes de los hijos vagos: La descompensada exaltación del ocio frente al trabajo, la desvalorización del esfuerzo, la obtención del éxito fácil y a cualquier precio, la dispersión en los objetivos a alcanzar, la intolerancia y frustración hacia las cosas que suceden, la incitación al consumo junto al quererlo todo aquí, ahora y primero yo, más un largo etcétera. Se puede y debe tener confianza en las cualidades morales de los hijos, pero nunca tenerlas del mundo cruel que les rodea.

El compartir los momentos familiares, con juegos de video ó viendo juntos películas adecuadas, son muy buenas referencias educacionales, de cómo se puede dar una interacción positiva en la familia. Un buen ejemplo es el sistema Wii para jugar participativamente con la familia, hacer ejercicio y ver películas, porque ayuda en la unión familiar. Cuando los miembros de la familia descubren nuevas formas de socializar entre si, se dan cuenta que aumenta su nivel de comunicación y confianza mutua. 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com Desde el Indice podrá encontrar todos los artículos, por orden de publicación y utilizando el buscador, localizarlos según los temas deseados.

 

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Tengo una hija de 15 años enamorada de uno de 16.

ESCUELA PARA PADRES

Tengo una hija de 15 años enamorada de uno de 16. 

3,149 Palabras. Tiempo de lectura 11:30 minutos 

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 A los 15 años, todavía los hijos no están formados como adultos. Todavía están en la pubertad que es la primera fase de la adolescencia, donde se producen las modificaciones propias del paso de la infancia a la edad adulta. Están inmaduros y llenos de inseguridades, como para poder entender las responsabilidades que desde el principio, conllevan los noviazgos. En esas preciosas etapas de la vida, como son la pubertad, preadolescencia y adolescencia se tienen muchos cambios físicos y emocionales, pues el cuerpo está ajustando la edad fisiológica y la edad mental. Es cuando empiezan a despertar su instinto sexual, originando que tanto los niños, como las niñas, empiecen a prestar atención a los del otro sexo y a ser admirados y a admirar a los del sexo opuesto. Que los padres autoricen, consientan o ignoren voluntariamente, el noviazgo de una hija de 15 años o a un hijo de 16, es condenarles a un casi seguro problema, la mayoría de las veces irreversible. 

A los hijos no se les puede hacer creer que van a madurar a base de los errores que cometan, pues la mayoría de las veces, esos errores son irreversibles y precisamente limitan la maduración. Mucho peor si los hijos empiezan a edades más tempranas, con noviazgos a escondidas y salidas furtivas, como es normal en algunos grupos sociales. 

Para los 15 años ya les han dado mucha y muy mala información, sobre el derecho y la libertad que tienen, de hacer lo que quieran, cuándo quieran y cómo quieran con su cuerpo, principalmente en todo lo relacionado con el sexo. Pero les han hablado muy poco de las obligaciones y graves consecuencias, que conlleva ese derecho y esa libertad si las aplican mal. Incluso saben que sus parejas, no se responsabilizarán en caso de que se produzca un embarazo, pero a sus 15 años quieren seguir adelante con sus noviazgos, porque dicen que todas lo hacen y está muy de moda. 

Una pregunta muy irresponsable y carente de sentido común, es la que suelen hacer algunos padres, familiares o amigos de la familia: ¿Cómo es que todavía no tienes novio si ya tienes 15 años? ¿Es que no te gustan los chicos o no te gustan las chicas? Eso supone minar los sentimientos que tienen de mantenerse alejados de ese problema, hasta que les llegue la edad adecuada. 

Muchos enamoramientos de los hijos, suelen coincidir con el comienzo de los nuevos ciclos escolares, donde las chicas se deslumbran de los chicos, más mayores que ellas y los chicos encuentran otras formas diferentes de pasarlo bien con las chicas. En el ciclo escolar anterior, las chicas no estaban tan preocupadas por las amistades masculinas, pero ahora están metidas en un mundillo, donde casi todas las amigas salen, han salido o quieren salir con algún chico. Las modas han tomado una parte muy importante de sus mentes y hay una carrera loca, entre las amigas, para ver quien está mas sexy, provocativa, atrevida, moderna y desinhibida ante los chicos. Eso conlleva que cada vez se vuelven más audaces, imprudentes y osadas en sus vestimentas, conversaciones, posturas, horarios, peticiones de permisos y de dinero y otras situaciones impropias de la edad. 

Para algunas jovencitas y sus padres, la simpática y tradicional fiesta, en algunos países denominada “quinceañera” suele ser el parte aguas, donde empieza un acuerdo tácito entre hijas y padres, para que éstas puedan comenzar a chicolear. Eso suele querer decir, que ya pueden tener permisos para tener “amigos privados con derecho a roces”. Es una edad demasiado prematura, como para iniciar esas cuestiones tan peligrosas, las cuales muchas veces, terminan mal para ese tipo de parejas, aunque en su entorno sea normal los noviazgos a edades tan tempranas o sean costumbres ancestrales, difíciles de modificar, porque han sido practicadas por sus familias o sociedades. 

Una cosa es la alegría loca de empezar un noviazgo, para divertirse o no aburrirse, sabiendo y asumiendo los riesgos que eso conlleva, pero otra cosa es empezar un noviazgo, con el objetivo de que pueda terminar en matrimonio. Para ello tiene que haber una madurez, un objetivo, un plan determinado y unos controles, que hagan las veces de brújula, para saber si se va en la dirección adecuada y evitar, que les vaya llevando hacia el precipicio de las frustraciones o situaciones irreversibles, esas que dejan heridas y cicatrices para toda la vida. Nadie se muere por ser virgen hasta el matrimonio y muchos se mueren por no serlo. 

Aunque los padres hubieran tenido noviazgos prematuros, e incluso se hubieran casado siendo adolescentes, como era o es habitual en algunas regiones o segmentos de población, las circunstancias ahora han cambiado y ya no vale decir “yo no conocía las malas consecuencias que esto iba a tener”. Los padres ahora tienen que tener muy claras, las enseñanzas y puestas en práctica de las virtudes y valores humanos, que tienen que inculcar a sus hijos, sobre el respeto a las personas del sexo opuesto, la decencia, el pudor, etc. 

Es muy difícil para algunos padres, convencer a sus hijos sobre los peligros de los noviazgos prematuros, cuando ellos mismos lo han hecho y también los padres de sus padres. Antiguamente las circunstancias, costumbres, necesidades y situaciones, eran muy distintas a las que hoy en día suceden. Antes, en algunas familias no le daban mucha importancia al infierno en vida, que muchas veces suponían las consecuencias de los noviazgos prematuros, que casi siempre terminaban en separaciones y violencia domestica, pues algunos lo consideraban como situaciones normales. Hoy en día todos aspiramos al mejor bienestar presente y futuro de los hijos, por lo que se deben eliminar, todas las banderas rojas que avisen de antemano, las probabilidades del fracaso. 

Los padres tienen que explicar muy claramente, en función de sus experiencias, conocimientos e información actualizada, la cantidad de obstáculos que tienen que superar, antes de entrar en la edad física y mental razonable para el noviazgo. 

30 Virtudes y valores humanos, como base para la educación sexual de los hijos: Abstinencia amor, autodisciplina, castidad, disciplina, educación, familia, Fe, fortaleza, generosidad, honestidad, justicia, modestia, obediencia, oración, orden, paciencia, perdón, prudencia, pudor, pureza, religiosidad, respeto, responsabilidad, sencillez, templanza, tolerancia, virginidad masculina y femenina, voluntad, etc. 

Es imprescindible que los padres pongan en sus hijos los cimientos, de una buena formación moral y religiosa. No se puede empezar la casa por el tejado, ni enseñar sexualidad a los hijos, si no tienen el soporte, entre otras muchas cosas, en el ejemplo dado por las padres y en tener un gran conocimiento y una buena práctica, de las virtudes y valores humanos citadas anteriormente. Ahora los padres, más que nunca, tienen que evitar dar malos ejemplos a sus hijos, con sus comportamientos inadecuados, en cuanto a su forma de vestir, conductas, actuaciones, prácticas y hábitos, pues si quieren inculcar en sus hijos las virtudes y valores humanos, deben dar primeramente, un buen ejemplo en cuanto a su imagen y actitud. Las madres no pueden ir sexualmente provocativas y pretender que sus hijas no lo hagan y que por lo tanto, se conviertan en pieza de caza de los otros niños. Ni los padres llevar una doble vida fuera del matrimonio, sabiendo que sus hijos están intentando aprender esas acciones para imitarles. 

El pudor es la tendencia natural a defender lo más íntimo de la persona, nuestro cuerpo, nuestra forma de hablar y actuar, y todas las cosas que consideramos privadas. El pudor está basado en las virtudes y valores humanos, mencionados anteriormente y que son los que permiten, que seamos dueños de nosotros mismos. Por eso los padres tienen que enseñar a los hijos a que sean firmes, fuertes y contundentes en que su si, sea si, y que su no, sea no, aunque les cueste mucho y sea difícil hacerlo. Si fuera necesario tienen que tener el coraje para huir de las ocasiones que les puedan dañar. Al peligro no siempre hay que hacerle frente, hay que huirle para no perecer ante él. No es más inteligente el que se enfrenta al peligro y sucumbe a él, que el que huye. Esta firmeza incluso puede ocasionar, el tener que renunciar a noviazgos, amistades y situaciones que les dañen. Tanto en las decisiones con ellos mismos, como con las relacionadas con otras personas. Los padres deben cuidar el entorno, donde se desarrollan sus hijos, en cada una de sus edades, evitándoles las amistades y familiares tóxicos.

Es muy importante que los padres enseñen a sus hijos, a cultivar la amistad de las personas que les hagan ser mejores, aunque para ello, tengan que renunciar a amistades que puedan dañarles o que pueden ponerles, en ocasión de caer o recaer en los noviazgos prematuros. Instando siempre a que esas relaciones entre jóvenes de distinto sexo, sean sanas y moralmente aceptables.

A los 15 años, ni con mucho, es una edad adecuada ni física, ni emocionalmente para ser novia de muchacho, de esa edad o parecida, ni aunque sea con el consentimiento, beneplácito, ignorancia o disimulo de los padres. Los padres tendrán que asumir las responsabilidades, de lo que seguramente sucederá. Cada cosa tiene su tiempo, y en cada tiempo hay que hacer las cosas que corresponda. 

A los hijos en cuanto cumplen los 15 años, ahora les llaman jóvenes adultos, aunque de adultos, todavía tengan muy poco. No por eso tienen que desperdiciar su juventud, haciendo lo que les corresponderá hacer, cuando tenga la edad oportuna, y no haciendo lo que le corresponde hacer a esta edad. Todavía no tienen el discernimiento para saber los peligros que encierran la confianza, o excesiva confianza, que produce un noviazgo con otro adolescente de edad similar. La consiguiente inmadurez y falta de formación en todos los aspectos, es una de las banderas rojas que avisan de los embarazos prematuros, de las parejas que juegan a novios. El que quita la ocasión, quita el problema y el que juega con fuego, se quema. 

A los 15 años algunas niñas, se aburren con sus amigas o amigos y tratan de entretenerse explorando cosas, que por su edad, no les corresponde. Los padres son los que tienen que ayudarles a buscar y encontrar, las miles de soluciones que existen en todos los sitios, para convencerle que haga otras cosas, que le llenen su tiempo libre. También tienen que irles formando, en ese difícil camino de transición, que es la adolescencia, palabra que indica, que todavía adolecen de las cosas más elementales, para poder desenvolverse en la vida. 

La inconsciencia en esas edades, la ignorancia del peligro y la falta de formación, les hace pensar que ya lo saben todo. Máxime si no han tenido una clara y firme educación, en las virtudes y valores humanos, soportadas con el conocimiento y el ejemplo de sus padres. Son como los niños pequeños, que están aprendiendo a leer y van leyendo todos los letreros en la calle, algunos creen que ya son capaces de leer El Quijote de la Mancha o similar. Pero no pueden, son todavía unos analfabetos, que están alfabetizándose, pero que necesita tiempo y la adquisición de muchos conocimientos, antes de poder leer ése libro. 

Los padres tienen que acordarse de cuando ellos tenían 15 años, hubieran tenido o no noviazgos, para que reconozcan, honradamente, que a esa edad, no se puede ni se debe tener una relación de noviazgo y mucho menos, una aventura que pueda dejar tantas cicatrices irreparables e imposibles de borrar para toda la vida. 

Es una enorme pena que una niña o niño, de aproximadamente 15 años, salga con un muchacho, por muy bueno y responsable que sea, pues perderá los mejores años de su juventud, de su formación, búsqueda y consolidación de la madurez, desperdiciando el tiempo y asumiendo los peligros y riesgo de un noviazgo, fuera de tiempo. Si de verdad se quieren, pueden esperar a vivir un poco, a conocer a más amigos, a formarse física e intelectualmente, ya que si tiene la mente llena de las cosas de los noviazgos, les pueden frenar sus estudios. 

A los 15 años aproximadamente, junto con los cambios físicos naturales, suele despertarse el sentido sexual de la vida, sentido que hay que ayudarles a reconducir con la inestimable ayuda de los padres, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, los que le facilitarán una auténtica y correcta información, sobre el sexo y la validez de los sentimientos, adecuada a su edad y demás circunstancias personales. Pero el hecho de ese despertar, no conlleva la autorización de los padres para empezar a pasarlo bien con los novietes de 16 años, ya que la sexualidad, tiene la noble misión de contribuir a la propagación de la especie humana, dentro del matrimonio entre un hombre y una mujer, en el orden a formar una familia. Esta es una más de las muchas etapas, por las que las personas tienen que pasar durante la vida. Transitar de la infancia a la adolescencia y posteriormente a la juventud, pero sin saltarse cada una de esas etapas, poniendo la carreta delante de los bueyes. 

El hecho natural de que los hijos a los 15 años, unos antes y otros después, empiecen a cambiar física y emocionalmente, no tiene que producirles vergüenza, pues es el magnifico signo que determina el crecimiento. Algunos hijos tienen una crisis motivada por el hecho de empezar a dejar de ser niños e iniciar, el proceso de ajustamiento a la pubertad, a la adolescencia y a la juventud. Es una etapa, normalmente pasajera, que suele originar una fuerte autoafirmación de la personalidad, una constante rebeldía y una fuerte agresividad. Estas situaciones, no deben conducir a que piensen los padres o los hijos, que un noviazgo les solucionará esos problemas internos de identidad, propios del crecimiento, es más, normalmente suele acrecentarlos, al aumentar sobre los hijos los problemas del noviazgo prematuro. 

Los padres tienen que tener un dialogo muy abierto con sus hijos, con temas específicos en cada unas de sus edades, hablándoles muy claramente, incluso contándoles sus malas experiencias, si las tuvieron, pero insistiendo en que si les dieran permiso para sus noviazgos o se inhibieran consintiéndolos, en vez de beneficiarles, les harían mucho daño y seguramente de forma irreparable. Deben explicarles también, con mucho cariño, que cuando tenga más edad, lo verán muy claro y entenderán el amor de los padres, para decirle que no. Ya que esto es mucho más difícil, que decirle que si, incluso hablándoles de la posible mala fama, que desgraciadamente les pueden adjudicar sus amigos y familiares, les va a perjudicar para el resto de sus vidas. 

Los noviazgos a esas edades tan tempranas, estadísticamente forman parte de un colectivo de altísimo riesgo, para las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos no deseados, los abortos, los divorcios de segunda y tercera ocasión y en que se conviertan, en parejas de hecho y no en matrimonios de derecho. Además de propiciar las bajas calificaciones escolares, las deserciones de los estudios y las consiguientes disminuciones en la calidad de vida y formación profesional. 

Las consecuencias, situaciones y costumbres de los noviazgos prematuros, se van heredando de abuelos a padres y nietos, principalmente en determinados segmentos sociales. Es una cadena que social y religiosamente es casi imposible de romper. Estas cadenas son las que aumentan las bolsas de pobreza para las comunidades, que viven inmersas en esas situaciones, con independencia de otras mejores realidades, que estén en su entorno, donde las personas tengan los noviazgos a su debido tiempo. 

Lo más importante de ese tiempo de preadolescencia y adolescencia, es aprovecharlo para intentar crecer integralmente, en todas las áreas de la vida, y sobre todo, para planear el futuro con la ayuda de los padres, tutores y sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, ya que los hijos, todo lo que hagan en esa etapa, serán los cimientos para los éxitos o fracasos posteriores. Es muy importante tener la capacidad de saber, poder y querer dialogar y preguntando previamente, las dudas relacionadas con un posible noviazgo. Los padres deben ayudar a sus hijos a preparar un plan de vida, pues es mucho más fácil llegar a cualquier lado, cuando ya sabes a dónde ir.

El pudor es la tendencia natural, a defender lo más íntimo de la persona, nuestro cuerpo, nuestra forma de hablar y actuar, y todas las cosas que consideramos privadas. El pudor está basado en las virtudes y valores humanos mencionados anteriormente y que son los que permiten, que seamos dueños de nosotros mismos. Tanto las hijas, como los hijos, deben cuidar la intimidad de su cuerpo, reflejada en su ropa, imagen, acciones y lenguaje, guardando las mejores cosas de su vida para ellos mismos y así poder entregarlas a quien con pleno conocimiento de causa, y en la edad adecuada, decida amar incondicionalmente.

Los padres tienen que enseñar a sus hijos lo que es el verdadero amor en el noviazgo. El verdadero amor es el que busca el máximo bien, de la otra persona. Si en un noviazgo prematuro, la persona percibiera que no puede dar el máximo bien a la otra persona y que por lo tanto, le va a crear los mismos problemas que ella va a tener, no obrarían bien consintiendo que ese noviazgo prospere.

Entre la ultima fase de la adolescencia y la primera de la juventud, los padres deben enseñar a sus hijos, los principios de los conocimientos de la fertilidad y la regulación natural de la fertilidad, pero dentro del contexto de la educación al amor, de la fidelidad matrimonial, del plan de Dios para la procreación y el respeto de la vida humana.


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Aquí encontrará respuestas a sus preguntas. Lea este articulo titulado: ESCUELA PARA PADRES. Qué es, para qué sirve y cómo funciona de forma virtual.

Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

No dudeis en comunicaros conmigo para cualquier comentario. Un saludo, Francisco francisco@micumbre.com

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