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La adicción al trabajo “workaholism” de los padres, reflejada en la mala educación de su familia

ESCUELA PARA PADRES

La adicción al trabajo “workaholism” de los padres, reflejada en la mala educación de su familia. 

  • 12 Cuestiones para compatibilizar el tiempo de trabajo, fuera y dentro del hogar
  • 10 Pasos para solucionar ésta u otras adicciones:  

2,540 Palabras. Tiempo de lectura 9:00 minutos 

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Cuando a los padres no les queda más remedio que trabajar muchas horas, para cubrir las necesidades de su familia, no se puede considerar que sean workalcoholics. Palabra formada por Work (trabajo) y alcoholic (alcohol). Lo hacen debido a que sus ingresos normales, no les permiten satisfacer las mínimas obligaciones contraídas con su familia. En algunas ocasiones, lo hacen periódicamente o en determinadas situaciones, debido a que se lo exigen en los trabajos, y no pueden negarse o para tener unos ingresos extraordinarios, y dedicarlos a determinados objetivos. 

Tener trabajo es un privilegio en algunas épocas, que los padres deben procurar mantener, aunque tengan que hacer esfuerzos extraordinarios en la familia y en el estilo de vida, pero sin perder el norte, de lo que es importante e indispensable y lo que es superfluo. La colaboración con el otro cónyuge y los hijos, sirve para organizar mejor las tareas familiares y el tiempo disponible de los padres, para la educación de los hijos. 

Los adictos al trabajo, “workalcoholics”, pueden estar tan enfermos como los alcohólicos, los drogadictos, los ludópatas (adictos a las compras o al juego), los cleptómanos (adictos al robo), vigorexia (adictos al deporte y al culturismo), etc. Conllevan adicción y compulsión. Requieren en primer lugar, darse cuenta de que tienen un problema importante y en segundo lugar, hacer un esfuerzo para ponerse en manos de los profesionales, con el fin de que les ayuden a curarse. Es muy difícil bajarse de ese tren de vida, que suele producir la adicción al trabajo, sobre todo, si permite ganar mucho dinero. Desgraciadamente, terminan pagando un precio muy alto, en su vida personal y en la educación de sus hijos. 

Algunos padres mantienen la adición al trabajo excesivo, para conseguir o aumentar el poder sobre los empleados, clientes o proveedores, tener influencia social o económica, por vanidad, para darse importancia ante la sociedad, aunque suponga el evadirse de las obligaciones familiares. También lo suelen hacer, para llevar una doble vida, amparada por la fachada que proporciona el exceso de tiempo, dedicado al trabajo. Para su propio beneficio personal, pues aparentan una importancia profesional ante sus jefes, compañeros o familia. Para aislarse de los problemas inherentes a tener que educar a su familia, sin importarles sus compromisos y obligaciones morales adquiridas con ellos, etc. 

Los adictos al trabajo no se dan cuenta, que no dejan tiempo para educar a los hijos, conviviendo con ellos y dedicándoles el mayor tiempo posible, y de la mejor calidad que pueden. Cuando después del excesivo trabajo, llegan a sus casas tan cansados física y mentalmente, que ya no les quedan energías, para dedicárselas a su familia. De ahí que muchos hijos ven a sus padres, simplemente como proveedores económicos y no como padres educadores. Por mucho que les quieran dar a sus hijos, todo lo materialmente posible, si por culpa del excesivo trabajo (workaholism) no les dan lo que necesitan, tendrán unos hijos mal educados. Algunos padres están tan ocupados en intentar dar a sus hijos lo que no tienen, que no les queda tiempo para darles lo que tienen, que es amor, comprensión, formación y educación. 

La  adicción al trabajo es uno de los mecanismos, por el que algunos padres se escapan de la realidad de la vida y de las obligaciones, que voluntariamente asumieron y se comprometieron a cumplir. Empiezan la adicción al trabajo, por escaparse del aburrimiento o del agobio de las actividades familiares, pues creen que están atrapados en algo, que no han buscado o que desconocían. No encuentran la belleza y las satisfacciones de hacer crecer y formar una familia, en la práctica de las virtudes y valores humanos. Tienen que aprender a rechazar ese aburrimiento, pues solamente se aburren, los que no tienen capacidad de hacer las cosas y tienen que esperar, a que otros sacudan sus mentes. 

Una de las soluciones, para paliar los malos efectos del excesivo trabajo de uno de los cónyuges, es intentar establecer, si fuera posible con el otro cónyuge, la esposa en la mayoría de los casos, unos horarios de trabajo parcial, durante el horario escolar, para que ella, pueda estar en la casa cuando los hijos salen de la escuela. De esta manera puede ayudar económicamente, con los ingresos del presupuesto familiar, para que el esposo, no tenga necesidad de estar tanto tiempo trabajando y pueda atender mejor a los hijos, cuando llega del trabajo. Intentar conciliar buscando el equilibrio entre el trabajo de cada uno de los cónyuges, los ingresos, el tiempo para la educación de la familia, el tiempo de ocio, etc. 

Un niño decía que cuando fuera mayor, no quería ser ni bombero, ni maestro, ni policía, ni médico, ni nada. Quería ser como la pantalla del televisor, para que sus padres le escucharan, le atendieran y dejaran todas sus actividades y que estuvieran pendientes de lo que les quería decir. Su hermano dijo que cuando fuera mayor, tomaría todos los ahorros de su hucha y los entregaría a su padre, para comprarle, aunque nada más fuera media hora de tiempo, al precio que le pagaban en su trabajo. Con esas expresiones, los hijos  quieren decir que están muy solos, que nadie les hace caso, que les cuiden, que les tengan en cuenta, que están fuera de las vidas de los padres. 

Los padres pueden llegar a perder la patria potestad de sus hijos, si reiterativamente demuestran desinterés y abandono por ellos, aunque intenten alegar, que es debido a la excesiva e innecesaria dedicación al trabajo. A esta situación los profesionales le llaman «negligencia por omisión del deber» y la califican, como malos tratos. Cuando se produce este tipo de abandono, por parte de los padres, se suele desencadenar una espiral de violencia, donde los hijos se vuelven agresivos, insultantes, vagos, desinteresados por los estudios, etc. 

Los padres siempre echan la culpa a los hijos, de su comportamiento. Se sienten víctimas de una injusticia, pues han dado todo por ellos y solo reciben disgustos. Pero llega el momento de asumir su verdadero sentimiento de culpa, han dado a los hijos todo lo material, con excepción de lo que los hijos necesitan con mas intensidad, tiempo de dedicación. 

Algunos padres, sin ninguna necesidad, incluso llevan a la casa el trabajo que les ha quedado pendiente o algunas cosas, para poder encerrarse en su habitación y aislarse de la convivencia y educación de los hijos. Luego se limitan a echar la culpa a los hijos, sintiéndose victimas de una injusticia y suelen decir: Encima de que me mato a trabajar para beneficio de ellos, dicen que los tengo abandonados. 

Hay otros padres que por no ir a la casa, después del trabajo, para dedicarse a la educación de sus hijos, se autojustifican asistiendo a reuniones interminables en el trabajo, actos sociales, organizaciones de voluntarios, tertulias en los bares con sus amigos y un largo etcétera. 

La administración del tiempo de los padres, tiene que estar muy bien realizada, para que se distribuya entre: Trabajo, familia, esparcimiento, crecimiento personal, religioso y profesional, etc. Procurando dedicar a estas actividades, la cantidad y calidad conveniente en cada caso. 

Las madres que trabajan muchas horas fuera del hogar, tienen una carga extra emocional y real, a la hora de ejercer su rol de madre en el hogar, pues compaginar su trabajo exterior, formación, crecimiento personal con la educación familiar, es muy difícil, pero no imposible. Incluso se sienten frustradas y preocupadas, porque dicen que no tienen tiempo ni energías para tener y criar hijos, a pesar de que conocen que su tiempo de fecundidad se les pueda pasar.

12 Cuestiones para compatibilizar el tiempo de trabajo, fuera y dentro del hogar:  

  1. Armonía entre el tiempo y el esfuerzo dedicado al trabajo y el tiempo ofrecido a la educación de la familia.
  2. Compartir algunas actividades con otras familias, para hacer el tiempo más eficiente y agradable y así poder quitar estrés, a determinadas situaciones, como es el recoger a los hijos de la escuela, llevarles a clases especiales, realizando grupos para estudiar, etc.
  3. Desechar el sentido de culpa injustificada, pues eso impide, ver con claridad las soluciones a los problemas que se han presentado, voluntaria o involuntariamente.
  4. Equilibrio mental soportado con mucha paciencia, amor y comprensión, de cada una de las situaciones que se vayan presentando, intentando huir de histerismos, brusquedades, enfados, etc.
  5. Evitar el semi abandono familiar, pero compensado con toda clase de regalos, para acallar la conciencia y el chantaje que pudieran hacer los hijos, por la dejadez hacia ellos.
  6. Irradiar y transmitir a los hijos felicidad y no angustia, ya que el cónyuge y los hijos, están pendientes de cuál es la imagen que presenta, a la llegada del trabajo.
  7. Organización de un tiempo y un sitio, para cada cosa.
  8. Petición de colaboración a todos los que puedan ayudar: Hijos, cónyuge, familiares cercanos, amigos para compartir tareas con los hijos, etc.
  9. Planificación con la mayor anticipación posible, de todas las actividades familiares, incluso agrupando determinadas tareas, en días señalados.
  10. Positivismo, al inculcar a los hijos y al cónyuge, que el esfuerzo del trabajo realizado, es para la mejora en la calidad de vida de la familia, lo que se puede realizar, gracias a la colaboración de todos, aunque en algunos momentos suponga sacrificios, pero siempre estará a favor, de los mejores intereses familiares.
  11. Proyectar serenidad aun en el caso, de no poder llegar a todos los sitios. Se llega donde se puede y mucho más, cuando existe una buena planificación.
  12. Realizarse primeramente con la familia, en beneficio propio y de ella, así será mucho más fácil, realizarse profesionalmente. 

Los padres helicópteros, son los que siempre están revoloteando, cerca del alcance de sus hijos. Prestan demasiada atención a los problemas y experiencias de sus hijos, sobreprotegiéndolos, lo necesiten o no. Se creen los superpadres, pero cuando ven que no pueden llegar a serlo, porque están metidos de lleno en el workaholismo se frustran, y abandonan la educación de los hijos, pensando que la adicción al trabajo, les produce más satisfacciones. 

Los adictos al trabajo, workaholics o ergomaníacos, suelen ser tan obsesivos y compulsivos, que incluso disfrutan de su trabajo, en una forma masoquista, aunque les vaya enfermando o matando. Lo utilizan como manera de escapar, de lo que temen o no les gusta, transformando su vida en una continuidad de trabajo, ignorando sus obligaciones, de educar a la familia. Son personas controladoras, de todo lo que ocurre a su alrededor, que esperan la perfección en el comportamiento de su familia, aunque no dediquen su tiempo para educarla. Son impacientes e irritables, lo que les impide delegar tareas, relajarse, ni divertirse. No se suelen dar cuenta de su adicción y si no hacen nada para solucionarla, incluso pueden transmitirla a sus hijos como un vicio, además de hacer la vida muy difícil, a todos los que tiene a su alrededor, en el trabajo y en la familia. 

El excesivo número de horas e intensidad, dedicada al trabajo puede estresarles y quemarles, produciéndoles el llamado burn out (quemarse en el trabajo) o «el dolor que otros aplauden». Algunos creen que lo solucionan, recurriendo a estimulantes, principalmente en bebidas o pastillas con mucha cafeína y azúcar u otras medicinas peligrosas, compradas sin receta médica, porque ni se atreven a contárselo al médico, hasta que ya es demasiado tarde o les llega un aviso de enfermedad o de rotura familiar. Algunas veces lo hacen, porque sus jefes les dicen “Trabaja fuerte, que algún día todo esto será tuyo” Y ellos se lo creen, porque les conviene justificarse ante si mismo y la familia. No se dan cuenta, que en cuanto en la empresa vean que ya lo han quemado, lo sustituirán por otro mas barato, más joven y posiblemente con más conocimientos. Nadie le agradecerá la excesiva dedicación que tuvo hacia la empresa. Incluso las amistades, profesionales o sociales, desaparecerá cuando ya no se miembro del club de empleados imprescindibles. La rentabilidad de cada puesto de trabajo, es así. Al final sólo habrá conseguido, tener una familia destruida. 

La salud y la familia son más importantes que el trabajo. Hay que trabajar para vivir y no vivir para trabajar, aunque a algunos adictos al trabajo, ignorando que lo son, les aterren y depriman el tiempo libre de trabajo, que deberían dedicar a la familia, pero tienen miedo a los conflictos y a tener que resolver problemas, de la educación de los hijos y de convivencia, con el cónyuge. Prefieren hacer como los avestruces, esconder la cabeza debajo del ala. Aunque algunas familias, aceptan la adicción al trabajo de los padres, porque aparentemente les proporciona muchos beneficios, sin darse cuenta de lo que pierden, a corto y largo plazo. 

10 Pasos para solucionar ésta u otras adicciones:  

  1. Admitirlo hoy, pública y familiarmente la existencia del problema.
  2. Reconocer los daños producidos al otro cónyuge, a los hijos y a la familia.
  3. Aceptar que una persona sola, no puede solucionarlo y que necesita la ayuda de otros.
  4. Ponerse en comunicación con asociaciones o expertos, que puedan ayudarle a eliminar la adicción, con los métodos adecuados a su caso, ya experimentados.
  5. Cambiar el estilo de vida en las cosas relacionadas con la adicción.
  6. Hacer un plan de tiempos y actividades familiares y profesionales, relacionado con la propia salud física, mental y emocional.
  7. Ponerse los controles necesarios, para medir el desarrollo de los métodos empleados.
  8. Comprobar la mejora de la calidad de vida y estado emocional del cónyuge, hijos y familia.
  9. Reconsiderar el número de veces y la intensidad de las puestas en pie y no de las caídas en la adicción.
  10. No tener miedo a poner en práctica las soluciones, y no dar ni un paso atrás, sobre el terreno ganado a la adicción. Siempre adelante.

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La indiscutible autoridad de los padres para educar a los hijos

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La indiscutible autoridad de los padres para educar a los hijos

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¿Tienen los padres el derecho y la obligación de mantener su autoridad, sobre la educación de sus hijos? 

La autoridad de los padres, de hecho y de derecho, les viene dada, por la ley natural y avalada por las leyes civiles de cada país, también contemplada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. No es una potestad de dominación, para esclavizar a los hijos, que conlleve una obediencia y subordinación ciega. Es un derecho y un deber, unidos a una serie de obligaciones. Los padres tienen una indiscutible e irrenunciable autoridad moral, legal y social sobre sus hijos, que comienza desde que están en la cuna y continua mientras estén bajo su patria potestad, sigan viviendo en el hogar familiar o no se hayan emancipado legalmente. 

La autoridad de los padres no termina, hasta que los hijos salen del hogar familiar o pierdan la patria potestad sobre ellos. Los padres no son amigos de sus hijos, son sus padres y por eso pueden y deben ejercer plenamente, su autoridad. 

¿Tienen los hijos la obligación de obedecer la autoridad de sus padres? 

Los hijos reconocen la autoridad moral de inmediato, incluso antes de saber razonarla. La autoridad no es un fin en sí mismo, sino que exigir su cumplimiento tiene como meta, el que los hijos alcancen la madurez precisa, para ejercitar su libertad de modo responsable. La autoridad se tiene que apoyar en el cariño y la coherencia. La razón por la que los padres ejercen la autoridad, es la de lograr el máximo desarrollo que su hijo pueda alcanzar. 

Los padres primero deben ejercer la autoridad educacional, en lo que sus hijos son, en lo que hacen y en lo que dicen. A los hijos hay que enseñarles a discernir lo que está bien y lo que está mal. La autoridad debe enseñarse a los hijos desde la cuna, al no darles todos los caprichos que piden, sino únicamente, lo que es mejor para ellos. Los hijos saben hacer chantaje emocional, en cuanto ven la menor debilidad, en la autoridad de los padres. 

9 Situaciones donde algunos hijos no aceptan la autoridad de los padres: 

  1. Cuando existen fuerzas o situaciones externas, ajenas o no a los padres, que los hijos aprovechan para eludir la autoridad de los padres, como es en los casos de separaciones, divorcios, noviazgos prematuros, presiones sociales, etc.
  2. Cuando la autoridad de los padres, es impuesta violentamente por la fuerza y no ganada con el buen ejemplo, la persuasión o la negociación, a no ser que sea, en situaciones límites, donde esté en juego el futuro físico, religioso, económico o legal de los hijos. La autoridad impuesta por la fuerza, produce rebeldía.
  3. Cuando la autoridad de los padres, es tan intolerante con los hijos, que considera que toda desobediencia o indisciplina, debe resolverse con castigos, incluso incongruentes o desproporcionados, a la falta cometida o a la persona que lo hizo. Sin tener en cuenta, algunos aspectos de la tolerancia  Ese tipo de autoridad produce temor, y casi nunca sirve a los hijos como aprendizaje.
  4. Cuando la autoridad de los padres, no está perfectamente clara y bien definida. A los hijos les entran las inseguridades, sobre lo que es correcto o incorrecto, lo que está permitido y lo que no. Por lo tanto, algunos suelen preferir desoír las llamadas de autoridad de los padres, en función de posteriormente discutir las instrucciones recibidas, o en su caso manipular a los padres con mentiras, medias mentiras, verdades o medias verdades.
  5. Cuando los hijos perciben, que los padres han perdido la capacidad intelectual, el prestigio, la legitimidad y las cualidades de líderes familiares, al cejar en sus obligaciones de guiar y educar a la familia, debido a que dedican su tiempo y energías en otras cuestiones, como las dedicadas al excesivo deporte o juegos, al inmoderado trabajo innecesario (Workaholism), a organizaciones voluntarias para presumir, etc.
  6. Cuando los padres han ido permitiendo, que los hijos vayan tomando poco a poco, pequeñas cuotas de poder, sin llamarles la atención. Los padres no han considerado que, han ido estirando del sutil hilo, que supone aceptar la filiación, hasta que los hijos han terminado de romper la cuerda existente, entre la autoridad y la obediencia. Las pequeñas desobediencias, realizadas sin ninguna consecuencia educativa, han ido minando la autoridad de los padres.
  7. Cuando los padres han roto las condiciones que soportan la verdadera autoridad, como son el buen ejemplo, la honestidad, la ecuanimidad, la justicia, etc. Su mal comportamiento familiar o social, les ha descalificado para poder ejercerla. Más bien, parece que los hijos tienen que poner autoridad, ante los desmanes de sus padres.
  8. Cuando padres e hijos, han entrado en una dinámica de rivalidad y testarudez y han provocado enfrentamientos, irritabilidad, agresividad, crítica destructiva, rebeldía y oposición, lo que dificulta la convivencia familiar y no se consiguen buenos resultados, para la autoridad de los padres.
  9. Cuando los hijos son educados en instituciones laicas, donde se les adoctrina en contra de la educación familiar, que reciben en sus hogares, alegando motivos políticos, sectarios o de ideologías anti familiares. 

¿La autoridad de los padres es beneficiosa para los hijos? 

Siempre, cuando es bien ejercida, pues permite que los hijos queden preparados para los innumerables peligros que les acecharán en la vida. Los padres no pueden renunciar a ejercer su autoridad, porque privarían a sus hijos de la capacidad de educarse, para enfrentar a su futuro. La vida muestra a muchos hijos, que se han rebelado contra la autoridad de los padres y se les nota inmediatamente, su falta de preparación ante los problemas que tiene la vida. Los padres con una autoridad bien ganada y ejercida, pueden educar mejor a sus hijos, que los padres que dejan a criterio de los hijos, el obedecer o desobedecer, según sean sus apetencias. 

¿Pueden los padres desanimarse o rendirse, ante las permisivas modas y ambientes que los hijos esgrimen, para justificar sus actitudes o peticiones? 

Los padres tienen que saber separar las cosas razonables, de las exigencias y las manipulaciones de los hijos, para no caer en la trampa, de que toda la comprensión esté en los padres y todas las exigencias en los hijos. También tienen que saber resistir, ante los signos externos de la baja tolerancia a la frustración y dificultades de los hijos, y a su innata impaciencia. Con el paso del tiempo, los hijos sabrán agradecer la lucha titánica de los padres, que asumiendo su verdadera autoridad y responsabilidad, cuando evitaron comprar la paz familiar, en lugar de ceder dónde y cuándo no debían hacerlo, en beneficio de los hijos. 

8 Características de la autoridad de los padres:  

  1. Tener un lenguaje apto para cada situación.
  2. Tener unos limites muy claros, de los que no se puedan sobrepasar: No puede ser ni dictatorial, ni injustificada, ni permisiva, ni aleatoria.
  3. Tener la habilidad, para no producir temor, pánico, terror, miedo, intimidación, etc.
  4. Tener un buen contenido y unas formas de llevarlo a cabo, llenas de seguridad y firmeza, que sean fáciles de comprender y posibles de realizar.
  5. Tener la claridad para dar certeza en su presentación, cumplimiento y consecuencias.
  6. Tener la nitidez, para que no sea o parezca confusa y fácil de esquivar.
  7. Tener justicia, equidad y coherencia, entre lo que se exige y lo que se puede cumplir.
  8. Tener la tranquilidad de que sus hijos, van a crecer en libertad y no se van a frustrar, traumar o perder su autoestima, porque no les dan lo que esté de moda. 

¿Para que sirve la autoridad de los padres? 

Los padres se equivocan si siguen la tendencia general, de ser permisivos con su autoridad. Es cierto que tienen que tener mucha paciencia y cariño, pero también mucha firmeza, para explicar las razones que soportan su autoridad. No es menos ciertos, que algunas veces tendrán que dejar ganar a los hijos, para que cuando sean más mayores lo entiendan. Los padres deben saber distinguir bien, entre los hijos que les necesitan y los que les utilizan o manipulan, cuando tienen que ejercer su autoridad. Hay una propensión en algunas sociedades excesivamente permisivas, a evitar cualquier conflicto de autoridad, entre padres e hijos. Algunos padres prefieren ceder, incluso en cuestiones graves, con tal de no ver las caras largas de los hijos, dejándoles hacer lo que quieran, para evitar que les clasifiquen de anticuados o de diferentes, a los padres de sus amigos. 

¿La autoridad de los padres conlleva premios y castigos? 

Estos deben ser proporcionados y justos, pero no deben ser utilizados como los principales  métodos de educación. Deben utilizarse como herramientas, para persuadirles de las conductas y acciones, que los hijos deben y no deben realizar. La autoridad es una actividad de los padres, que siempre tienen que estar en alerta, aunque sea muy difícil aprender a practicarla, sobre todo en los momentos de cansancio, preocupaciones y de enfados. La autoridad de los padres, no es enemiga de la libertad y de la independencia de los hijos, que con su madurez deben merecerlas y alcanzarlas. 

¿Es renunciable o negociable la autoridad de los padres? 

La autoridad de los padres no es renunciable, ni negociable, en las cosas importantes de la educación de los hijos. Tienen que ganarla día a día, con su ejemplo y grandes dosis de conocimiento, y nunca la pueden perder. No es una cosa que viene en los manuales de criar a los hijos, pues cada día aparecen nuevas situaciones y tienen que estar al día. El norte deben tenerlo muy claro, pues no pueden educarles sin un proyecto educativo, unos objetivos bien claros y una buena brújula, que indique las desviaciones, para hacer las correcciones. Para algunos padres, será más fácil decirles que si, a decirles que no. Pero decirles que no, algunas veces da una gran paz interior, por las consecuencias que se han podido evitar, con ese no. Padres, sean valientes, no tengan miedo a educar bien a sus hijos, aunque que tengan que emplear su autoridad para hacerlo, las recompensas son grandísimas. 

8 Casos de autoridad ajena a la de los padres: 

  1. La de las personas mayores.
  2. La de los agentes del orden, policías, militares, jueces, empleados públicos, etc.
  3. La de los maestros, educadores y otros profesionales de la educación.
  4. La de los profesionales: médicos, abogados, ingenieros, etc.
  5. La de los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión profesada.
  6. La de exigir el pago de impuestos.
  7. La de hacer cumplir las leyes justas o injustas, sean civiles, religiosas o militares.
  8. La que tienen todas las personas a ejercer el derecho de declararse objetores de conciencia o insumisos, para no cumplir las leyes injustas. 

¿Los maestros y otros profesionales, deben complementar o sustituir la autoridad ejercida por los padres? 

La autoridad de los padres conlleva responsabilidad y poder. La autoridad y el poder la pueden delegar, pero en ningún caso la responsabilidad asumida. Todo lo que sea complementar o reforzar la autoridad, será positivo. Esta autoridad tiene que ser firme y que cuando digan si, que sea si, y cuando digan no, que sea no. Son los hijos los que se sorprenderán y desconcertarán, por la falta de coherencia de los padres, cuando oigan un si, sabiendo que lo correcto es el no, pues no podrán entender que esa decisión, fruto de la autoridad, dependa del estado de ánimo y no de la verdad. Para una buena educación y un desarrollo sano, los hijos necesitan amor, ternura, autoridad, límites, disciplina y conductas fijadas por los padres. 

La autoridad de los padres comporta órdenes, normas y límites que deben ser claros, directos, puntuales y coherentes, con lo que dicen y hacen, para que la obediencia de los hijos, sea proporcional a la autoridad ejercida por los padres y no se sientan desconcertados, ni inseguros. No son convenientes ni los gritos, ni las amenazas, deberían ser suficientes unas palabras firmes y con cariño, para dar una orden y que los hijos, comprendan que la deben cumplir. La autoridad de los padres, no puede ser el autoritarismo que busca el poder, por el poder. No debe crear en los hijos una incondicional humillación, esclavitud o sumisión. Los hijos, aunque aceptando esa autoridad, no tienen porque ser serviles, ni tener un fanatismo ilimitado, como si fuera una adicción a la docilidad. Tienen que saber pensar también, en lo que les ordenan, el por qué se lo ordenan y cuándo se lo ordenan. La autoridad de los padres se refleja, en su implicación en la educación de los hijos, en dedicarles el mayor y mejor tiempo posible. Esto produce que los hijos tengan mejor salud, más equilibrio emocional, mayor rendimiento escolar y mejor futuro profesional y social. 

7 Clases de autoridad que tienen que ejercer los padres: 

  1. Autoridad intelectual, que adquiere a través del conocimiento de las materias, que posteriormente hay que tratar con los hijos. No se puede hoy en día, desconocer los temas que son necesarias para educarles, por lo que la educación intelectual, tiene que estar continuamente actualizada.
  2. Autoridad moral, que se adquiere por el ejemplo que se da a los hijos. No se puede predicar una cosa y hacer otra diferente, o llevar un tipo de vida contrario a los que se obliga a cumplir.
  3. Autoridad religiosa, que se adquiere a través de las prácticas religiosas, que los padres realizan. No se puede pretender educar a los hijos en la práctica de las virtudes y valores humanos, para que se desarrollen humana, social y religiosamente, y a la vez hacer lo opuesto en la vida religiosa, familiar o social.
  4. Autoridad legal, que se adquiere por el cumplimiento de las leyes justas, sobre la familia. No se puede renunciar a la autoridad, por comodidad, al ceder los derechos innegociables sobre la educación de los hijos, permitiendo que otros, ocupen el puesto de los padres en las escuelas, hospitales, familia o sociedad. Teniendo en cuenta que el Estado, en el ámbito de la educación, tiene una misión meramente subsidiaria de los padres y de tutela de los hijos.
  5. Autoridad familiar que se adquiere al formar el hogar. Los padres no pueden renunciar a la unidad familiar, constituida exclusivamente por la unión de un hombre y una mujer, ni a la autoridad para educar personalmente a sus hijos en la sexualidad, ni en la formación religiosa acordada en la familia, incluso cuando lo pretenda el Estado, al obligarles a ceder a los maestros públicos, esas parcelas de la educación. Ceder esa autoridad, significaría aceptar el peor de los totalitarismos.
  6. Autoridad con libertad, para ejercer el derecho a la independencia de pensamiento, de conciencia y de religión, tanto en público, como en privado, individual o colectivamente.
  7. Autoridad pública, que se adquiere asociándose con otros padres, para exigir su derecho sobre cómo, dónde y cuándo, deben ejercer la autoridad en la educación de sus hijos. Realizando el esfuerzo que sea necesario y huyendo de la pasividad educativa, al no presentarse colectivamente, cuando sea conveniente, en los lugares efectivos y comprometidos. 

¿Se puede ejercer la autoridad de los padres, sin tener en cuenta el ejercicio de las virtudes y valores humanos? 

 Es imposible ejercerla, si no se tienen en cuenta la virtud de la justicia equitativa. No se puede ejercer la justicia, sin aplicar la caridad. Igualmente fallaría la aplicación de la autoridad, si no está bien soportada con el conocimiento y el ejemplo. Hay otras virtudes y valores humanos, que también son imprescindibles, para complementar la autoridad de los padres: Bien común. Caridad. Coherencia. Conciencia. Confianza. Conocimiento. Constancia. Control. Dialogo. Disciplina. Educación. Ejemplo. Ética. Generosidad. Justicia. Liderazgo. Moderación. Orden. Paciencia. Prudencia. Respeto. Responsabilidad. Responsabilidad. Sabiduría. Solidaridad. Tolerancia, etc.

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¿Deben los padres inmiscuirse o inhibirse en la vida de sus hijos, jóvenes o adultos?

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¿Deben los padres inmiscuirse o inhibirse en la vida de sus hijos, jóvenes o adultos? 

  • 5 Principales conceptos de lo que se piensa, se dice o se hace al inmiscuirse en la vida de los hijos
  • 8 Situaciones donde también es obligatorio a los padres inmiscuirse
  • 15 Situaciones en las que los hijos se inmiscuyen en la vida de los padres
  • ¿Se inmiscuye WikiLeaks en la vida de la sociedad? 

3,425 Palabras. Tiempo de lectura 13:00 minutos 

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Inmiscuirse en la vida de los hijos, sean jóvenes o adultos, para educarlos mejor o para corregir sus errores, no es entrometerse, interferir, injerir, interponerse, mangonear o fisgonear en su vida privada. Esos verbos son sinónimos peyorativos de una actividad que los padres, tienen la obligación irrenunciable de realizar, empleando todos los medios morales y legales que estén a su alcance. Antes de decidir si se deben inmiscuir o inhibir en algo, (acción u omisión) se debe analizar profundamente, el modo de hacerlo o no hacerlo, así como las consecuencias que podría originar esa decisión. Tanto si la decisión es mantener o fomentar un pensamiento, decir unas palabras o realizar unos hechos. 

Si, a las críticas constructivas, no a las destructivas. Las críticas realizadas a los hijos, no deben considerarlas como una intromisión en su vida privada, tengan la edad que tengan, pues los padres tienen razón, obligación y autoridad para hacerlo y así, mantener en lo posible la llama sagrada de la educación. 

No se puede considerar peyorativo inmiscuirse, sobre todo en cosas graves en las vidas de los hijos jóvenes o adultos, ya que los padres tienen la obligación de velar por ellas y por su mejor futuro. El hacerlo es una obligación realizada, en el mejor beneficio de ellos. El no inmiscuirse en sus vidas por dejadez, miedo, negligencia, por el qué dirán o por no querer enfrentarse, ante los problemas que pudieran acarrearles, supone una dejación de las obligaciones adquiridas, con la paternidad responsable. Dejadez que en muchos casos, puede ser castigada por las leyes civiles y morales. 

Es una irresponsabilidad inhibirse de la vida de los hijos, sean jóvenes o adultos, y abandonarlos a su suerte, cuando las obligaciones parentales están bien claras y hay obligación grave de cumplirlas. Estos casos de inhibición se dan con mucha frecuencia, en el caso de divorcios, donde la persona que no tiene la custodia de ellos, los abandona a su suerte o a lo que les pudiera ocurrir, con la nueva pareja de su ex-esposa o ex-esposo. Inhibirse de proporcionarles la manutención obligatoria, legal o extralegal, es un crimen, por muchas peleas que haya habido en el matrimonio. Inhibirse de los graves problemas que pudieran tener los hijos, aunque estén viviendo independientemente, también es faltar al compromiso familiar, que en su día adquirieron. Los hijos, como los padres, son para toda la vida, no como los amigos, que se puede prescindir de ellos, cuando conviene a las partes. 

Los padres muchas veces pueden y deben mediar, honradamente, en las disputas que pudieran surgir entre sus hijos adultos y sus familias. No pueden inhibirse y decir, que sus problemas los arreglen ellos, pues para eso se han independizado del hogar familiar. Un buen consejo o acción de los padres, realizada a tiempo, puede solucionar muchos problemas, antes de que lleguen a mayores. 

Los padres no pueden inhibirse de la educación de sus hijos, si esa inhibición les podría producir graves daños, tanto en temas escolares, religiosos, familiares o sociales. Los padres no pueden ignorar, cuando es importante, urgente o necesaria su presencia, consejo o apoyo, tanto en su vida privada, como en su vida ante otros colectivos. Ya que incluso cualquier grave inhibición, cuando hubiera sido necesario, podría generar en perjuicio de los propios hijos, otros componentes de la familia, los amigos o la sociedad en general. Los padres siempre tienen que estar pendientes de lo que sus hijos hacen, para intervenir incluso preventivamente, antes de que sea tarde. Los padres no pueden alegar, cuando el tema es importante o grave, que por su comodidad han dejado de inmiscuirse en los problemas de sus hijos, inhibiéndose de determinadas situaciones. 

No existe el concepto de inmiscuirse, en las vidas de los hijos menores de edad, que viven en el hogar familiar y bajo su patria potestad o de hijos adultos, que también viven en el mismo hogar. Los padres tienen la irrenunciable obligación, de educar a sus hijos y velar por su bienestar. Para ello, cuando se trata de educar a los hijos, pueden recurrir a todas las herramientas posibles, que sean moral y legalmente aceptables. La obligación decrece, pero no desaparece, cuando los hijos adultos abandonan el hogar familiar, para hacer su propia vida. Inmiscuirse en sus asuntos y no inhibirse, es obligación de los padres, para evitar que haya malos comportamientos o desviacionismos, que posteriormente, si no se corrigen a tiempo, podrían traer graves consecuencias para los hijos, para los padres y para el resto de la familia. 

No es inmiscuirse en la vida privada de los hijos, cuando los padres revisan sus mochilas, carteras, teléfonos, computadoras, libros, objetos, ropas, habitaciones, automóviles, etc. para conocer los detalles, del tipo de vida privada que llevan. Tampoco es inmiscuirse, cuando los padres tratan de enterarse de las amistades, noviazgos o sitios que frecuentan. Los objetos o señales que encuentren, les darán la posibilidad de ahondar más en la educación de los hijos, haciendo las correcciones oportunas. Inhibirse de hacerlo es una falta grave, muchas veces con resultados irreversibles. 

Si desde que los hijos son pequeños, los padres empiezan a inmiscuirse en las cosas de ellos, más fácil será corregir las posibles desviaciones que tengan, y que suelen quedar reflejadas, en las cosas anormales que los padres encuentran en sus pesquisas. Si esperan a hacerlo, cuando los hijos ya sean púberes o adolescentes, es muy posible que lleguen tarde, a enterarse de lo que ocurre en la vida privada de sus hijos. Especial atención deben darle a los problemas, cuando los hijos ya no son niños, pero todavía no son adultos, por lo que no se sienten parte de los unos, ni aceptado por los otros. 

Algunos padres de determinadas sociedades, apoyados por determinados profesionales de la salud mental o de la educación, prefieren que sus hijos se críen en total libertad, de hacer lo que les de la gana, considerando que cualquier comentario o actuación que les lleve la contraria, es inmiscuirse en la vida privada de los hijos y se pueden frustrar. Esta postura de no inmiscuirse en la educación de los hijos y de inhibirse de sus incipientes problemas, suele ser producto de la comodidad, porque “si no hago nada, nada sucede” No suelen tener en cuenta, que si la educación de los hijos no está bien dirigida, estos caerán en manos de los muchos depredadores, que siempre andan a su alrededor. Bastante difícil está la vida, como para no intentar conocer todos los detalles de los hijos, para así poder obrar anticipadamente, en función de los que vean u oigan. Nunca deben ceder ante la obligación irrenunciable de los padres, de educar a sus hijos, en el amplio sentido de la palabra. 

Los hijos ya independientes, no deben sentirse inmiscuidos, entremetidos o interferidos en sus vidas privadas, si reciben de sus padres opiniones o puntos de vista diferentes a los suyos. Deben entender que, son únicamente consejos, para continuar ejerciendo su obligación de educar y guiar la forma de sus vidas, aunque tengan una vida independiente. Nunca deben tener la inseguridad o el miedo, a perder su independencia familia, por no saber resolver sus propios problemas, conocidos o desconocidos. Siempre les queda el recurso de que, la última palabra y el poder de decisión, es de ellos. Tontos serian estos hijos adultos, si no aprovecharan el caudal de experiencias, que normalmente tienen los padres y hacen caso omiso o desprecian lo que les dicen, que se supone es siempre en su propio beneficio. 

No es inmiscuirse en sus vidas de adultos, cuando los padres opinan con buen criterio, lo que deberían hacer o no hacer, en determinadas cosas, máxime si son graves o ponen en peligro su futuro y el de su familia, debido a que van por un camino equivocado. Los padres tienen el derecho y la obligación irrenunciable, de hablar muy claro a sus hijos y darles los consejos convenientes. El mismo derecho irrenunciable e indiscutible, tienen los hijos independientes, a hacer su propia vida, sin seguir los consejos u observaciones que sus padres les hagan. 

Los padres pueden arruinar las relaciones matrimoniales de sus hijos, por lo que tienen que tener mucho cuidado en lo que atañe con sus hijos que viven independientes, si al inmiscuirse en sus cosas, lo hacen de forma inconsciente, improcedente y de mala forma. No es lo mismo inmiscuirse en cuestiones graves o importantes, donde algunas veces es necesario intentar abrir los ojos de los hijos casados o solteros, por muy mayores que sean, en beneficio de ellos mismos, de sus hijos y del bienestar de su familia. 

Hay situaciones límites, donde los padres tienen la obligación de inmiscuirse. En esas ocasiones, no pueden inhibirse de tomar el riesgo que sea necesario, con tal de salvarles de algún grave problema, auque corran el riesgo de que sea mal entendida su buena voluntad, para solucionar un mal mayor. Pudiera ser heroico tener que tomar el riego de inmiscuirse, ya que los padres con su sincera, valiente y decidida actitud, pueden perder situaciones ventajosas, económicas, familiares o sociales. Los hijos bien educados casi siempre les van a escuchar y en muchos casos, a creer las opiniones de sus padres, aunque sientan que se están inmiscuyendo en su vida privada. Tolerarán que les hablen de determinados temas, sobre todo de los que sean más difíciles de escuchar, y que en ningún caso, permitieran que se las dijeran sus amigos u otras personas, aunque fueran verdades irrefutables. Es un equilibrio entre inmiscuirse e inhibirse, que en el caso de los hijos independientes, la elección tiene que ser la de “mejor pasarse, que quedarse corto”. 

5 Principales conceptos de lo que se piensa, se dice o se hace, al inmiscuirse en la vida de los hijos:

 ¿Es la verdad según mi mejor buena fe, desprovista de todo prejuicio y connotación egoísta y según los principios de la religión y cultura que practico?

  1. ¿Es equitativo y equilibrado para todos los interesados? ¿Creo firmemente que nadie saldrá dañado, incluso ni con el lastre del “daño menor”? ¿Sabré éticamente renunciar a la fuerza para imponer condiciones y no contentarme con concesiones timoratas?
  2. ¿Creará buena voluntad y mejores amistades? ¿Conseguiré un sano y  recíproco enriquecimiento afectivo? ¿Manejaré bien el inmiscuirme con un diálogo prudente, juicioso y sabio o inhibirme razonablemente, para obtener la mejor comprensión, tolerancia, saber escuchar, ganar voluntades y amistades, aunque haya intereses, ideologías y creencias diferentes? ¿Sabré poner en duda mis propios pensamientos, en beneficio de lo que piensen los demás? ¿Reconoceré prudente y humildemente, pero con seguridad, mis dudas sobre mi infalibilidad a la hora de dar opiniones, cuidando los sofismas, es decir las verdades a medias?
  3. ¿Será beneficioso para todos los interesados? ¿Será una solución ética, que pase por una justicia equilibrada, comprensiva, tolerante y no represiva ni castigadora?
  4. ¿Es el momento, lugar y con las circunstancias adecuadas? ¿Podría esperar a mejor ocasión, cuando haya más madurez mental o las heridas no estén tan abiertas? ¿Debería esperar a tener más y mejor información, para poder inmiscuirme con más justicia y mejores resultados? 

Los hijos en general, necesitan y muchas veces desean, que sus padres les eduquen, incluso inmiscuyéndose en los puntos más privados de sus vidas. Si tienen una buena educación, se dan cuenta que ellos solos, nunca podrían resolver algunas de sus grandes dudas o problemas, producidos por su crecimiento físico, intelectual, amoroso y social. Algunos piden a gritos o por señas, que no se inhiban de ellos, que les hagan caso y que les den soluciones a sus incomprendidas situaciones. Saben que necesitan, de forma imperiosa, unos puntos de referencia estables y sólidos, para no sufrir inútilmente al convertirse en inseguros, vacilantes e indecisos. Saben que esto solamente será posible, si sus padres se ocupan de ellos y se inmiscuyen en sus vidas, interiores y exteriores. Nada mejorarán los hijos, si los padres se inhiben de su obligatoria educación. 

Los padres son los responsable de aportar hijos útiles a la sociedad.  Pero también es necesario que los hijos aprendan a tomar sus propias decisiones, siempre bajo la dirección paterna, paso a paso y en función de su edad física y mental. Quien conduzca a su hijo cuidadosamente, hacia este objetivo, podrá acabar dejando en sus manos, con plena y segura confianza, toda la libertad de decisión respecto a sus propios intereses presentes y futuros. 

8 Situaciones donde también es obligatorio a los padres inmiscuirse, debido a que les asiste la razón y tiene la obligación y autoridad para hacerlo. En algunos casos, pudiera ser la participación en determinadas actividades. 

  1. Los abuelos en la educación o no educación de los nietos, sobre todo cuando los abuelos hacen de primeros padres. Bajo ningún concepto pueden permitir y en su caso dejar de luchar, para que sus nietos reciban la mejor educación y formación posible, en el aspecto familiar, religioso y social. Los abuelos suelen aportar una segunda referencia de educación, aportando virtudes y valores humanos, normas de convivencia, formas de ver la vida de modo diferente a los padres, etc. Así enriquecen el desarrollo de los hijos o de los nietos. Máxime si en esa casa, impera la desobediencia, el alcohol, el sexo y las drogas.
  2. En las relaciones entre verdaderos amigos, cuando existan problemas o discrepancias, para procurar salvar las diferencias y que se reconcilien los interesados.
  3. Los padres en las decisiones y actitudes que tienen los maestros en las escuelas, si estas van en contra de las virtudes y valores humanos, enseñados en la familia o cuando se percaten, de la mala calidad o cantidad, de las enseñanzas que imparten o tendrían que impartir, para que no perjudiquen la educación de sus hijos.
  4. Inscribiéndose y votando en las elecciones democráticas, estudiando con mucha profundidad las ventajas e inconvenientes, de los programas de cada uno de los candidatos, y si fuera posible presentándose, como candidato o ayudando a los mejor calificados.
  5. En las actividades políticas. Participando en profundidad, con todos los medios posibles, en los debates políticos, cuya finalidad sea la de escuchar las ideas, necesidades, inquietudes y propuestas presentes y futuras de los ciudadanos. Ya no es época de por comodidad, no inmiscuirse.
  6. En la vida de los padres mayores, para que mejoren su calidad de vida y no tengan los problemas de soledad y falta de medios. Dejándoles saber que inmiscuirse en su vida, es con el único fin de que no se encuentren solos y sepan que los hijos, aunque ya no estén conviviendo con ellos, siguen intentando cuidarles.
  7. En los debates públicos de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, para impedir que los hijos sean educados, según el sentir de los gobiernos de turno y no de los principios religiosos y sociales, que los padres quieren, principalmente en los temas del aborto, eutanasia, matrimonios entre homosexuales o lesbianas, etc.
  8. En la salud y alimentación de sus hijos, jóvenes o adultos, sobre todo cuando se vean claros signos de negligencia, o inicio de problemas irreversibles, provenientes de descuidos o forma de atención familiar. 

15 Situaciones en las que los hijos se inmiscuyen en la vida de los padres. Los hijos se inmiscuyen en la vida de los padres, ocupando todo su tiempo, aun antes de nacer, desde el momento de la concepción, hasta que abandonan el hogar familiar. Los padres no protestan por que su hijo se haya inmiscuido en sus vidas, al contrario, dan gracias a Dios por el don de la vida que les ha concedido: 

  1. Cuando la madre estaba esperando al hijo, se sentía mal, no podía comer, todo lo comido lo devolvía y tenía que guardar reposo. No podía dormir y tampoco dejaba dormir al padre. Los padres tuvieron que añadir a las tareas de sus trabajos y las de su casa, las de la nueva situación.
  2. Los gastos aumentaron increíblemente. Todo lo que tenían los padres, se gastaba en el futuro hijo. En un buen médico que atendiera a la madre, medicamentos, equipo de ropa, utensilios especiales, cuna, coche de niño, etc. para que no te faltara de nada. Incluso tuvieron que adaptar y amueblar una habitación para el solo y cambiar el automóvil por uno más grande, aunque mas viejo.
  3. Desde la primera noche en que nació el hijo, los padres no durmieron seguido. Cada tres horas se despertaban para darle de comer o porque lloraba, sin saber los padres, por qué lloraba.
  4. Cuando el hijo empezó a caminar y cuando creía que ya sabía, los padres siempre tenían que estar detrás de él.
  5. Cuando el hijo fue un poco mayor, consideraba a sus amigos unos conocidos y a los padres unos desconocidos.
  6. Cuando el hijo se burlaba de los padres, porque siempre le estaban llamando la atención, sobre las cosas que no hacia bien o que suponían tomar riesgos innecesarios.
  7. Cuando los hijos salían por las noches y no llegaban a la hora acordada, lo que obligaba a los padres a pasar la noche, pensando en los peligros que estaban afrontando.
  8. Cuando son adolescentes y toman altos riesgos, como el conducir automóviles o motocicletas, bajo los efectos de las drogas, del alcohol o a altas velocidades.
  9. Cuando son adolescentes y consumen alcohol, trafican en drogas o tienen una vida activa sexualmente, sin haber llegado su momento.
  10. Cuando son adolescentes y de sus relaciones sexuales, se producen embarazos irresponsables, con mayores o menores de edad.
  11. Cuando estando en edad escolar no quieren estudiar, repitiendo el curso y los padres tienen que pagarlo o añadirles, costosos profesores particulares.
  12. Cuando aun siendo independientes civilmente, llevan una vida de escándalo social o dan malos tratos a sus propios hijos o a sus cónyuges.
  13. Cuando sus malas acciones producen dolor, pena, vergüenza para los padres y familiares y repercuten en su vida profesional y social.
  14. Cuando solamente buscan a los padres, para pagar sus facturas de roturas, estudios o gastos extraordinarios.
  15. Cuando hacen a los padres responsables subsidiarios de los costos económicos, legales, sociales o de mala fama, incluso cuando ya no tienen la patria potestad sobre los hijos. 

Los padres nunca se arrepienten de que los hijos se hayan inmiscuido en sus vidas y se las hayan cambiado para siempre. No importa que haga solamente unos minutos, que hayan tenido que escuchar de los hijos: No te inmiscuyas en mi vida, déjame en paz, no quiero saber nada de lo que me dices. Los padres mientras estén vivos se inmiscuirán en la vida de los hijos, así como los hijos se inmiscuyeron en la de los padres, desde el mismo momento de la concepción. Se inmiscuyen en la vida de los hijos para corregirles, educarles, formarles en las virtudes y valores humanos y enseñarles a que sean capaces de salir adelante en la vida y triunfar como personas de bien. 

¿Se inmiscuye WikiLeaks en la vida de la sociedad, al sacar al aire lo que algunos, con tanto interés quieren mantener oculto, para que no se enteren, los que tienen el derecho de estar bien informados? ¿Los padres deben comentar esas noticias con sus hijos, según sus edades? ¿Debería haber más WikiLeaks especializadas en escuelas, hospitales, empresas, organizaciones, etc. para tener bien informados a la sociedad? 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com 

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La obligación de saber de los hijos y los padres

ESCUELA PARA PADRES

La obligación de saber de los hijos y los padres.  

  • 12 Grupos sociales y su relación con la obligación de saber
  • 22 Sentencias relacionadas con la obligación de saber 

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La ingenuidad de algunos padres, que dejan en manos de los hijos lo que estos deben saber, sin querer aceptar la responsabilidad que tienen, de guiarles en lo que obligatoriamente tienen que saber, para poder navegar en las procelosas aguas de la vida. No se puede ser ingenuo, creyendo que ellos solos, van a acertar en lo que tienen que saber. Se olvidan que hay muchas fuerzas encontradas en la sociedad y que hay una tendencia a atraerlos hacia conocimientos, que no tendrían que aprender. Por ejemplo las drogas, el sexo, la pornografía, etc. La obligación de saber estos conceptos, debe estar muy dirigida por los padres, en función de las edades físicas y mentales de sus hijos. Lo que no les enseñen los padres, seguramente lo aprenderán de quien menos debería enseñarles. La obligación de saber, no justifica los medios empleados para alcanzarlo. Todo tiene un orden, una ética, unas posibilidades y unas responsabilidades. 

Los padres tienen la grave obligación, de saber lo que tienen que saber, aunque algunas veces no sepan, qué es lo que tienen que saber. Para eso están las consultas que se deben realizar, a las personas que saben y que son de nuestra confianza, empezando por los padres, maestros, tutores, directores espirituales, lideres, etc. No se puede estar sin saber las verdaderas cosas de la vida, gastando el tiempo en aprender equivocadamente cosas inadecuadas, que nos ocupan nuestro cerebro y nuestro tiempo, o que manifiestamente no nos servirán para nada. 

Los padres insistentes no son padres abusadores, si persisten en la obligación hacia los hijos, para que sepan las cosas necesarias, las que tienen la obligación de saber. Son padres que cumplen con sus obligaciones irrenunciables de educar. Algunas veces, suelen ser criticados por otros padres permisivos, que dejan en manos de los hijos la obligación de saber, la cumplan o no.

 La curiosidad por saber debe ser inculcada, fomentada y guiada por los padres, para crear esa tradición o costumbre, que se vaya convirtiendo en hábito y posteriormente en virtud. Los padres deben también enseñar a sus hijos a analizar, y prescindir de lo que no tienen que saber, de forma que su formación y fuerza de voluntad, se pueda medir por lo que se quiere y puede prescindir de saber. Por eso los padres deben pedir a Dios, que les ayude a identificar lo que los hijos tienen obligación de saber y a poner unas buenas reglas, rígidas, pero también flexibles, fuerza para vivirlas, prudencia para mejorarlas, cariño profundo, para que las reglas no se conviertan en un fin, sino en un medio, que sirva para unir a la familia y para fomentar las virtudes y valores humanos. Eso lo conseguirán pidiendo ayuda a los sacerdotes y expertos en la buena educación para la convivencia, de forma que la experiencia de quienes han logrado armonía familiar y educación verdadera, con reglas bien escogidas, pueda servir como pauta para el propio hogar. 

Saber es poder. Saber lo que se tiene que saber y lo que se tienen que ser. Estamos en la era del conocimiento y en la sociedad de la información, que al fin y al cabo, es la que deja grabada en las piedras, los conocimientos de los que saben. Hoy en día, la economía es la industria del conocimiento. Pero nadie se debe olvidar, que muy cercana a la ciencia, está la inconsciencia. Los hombres en todos los tiempos y civilizaciones, han sentido la obligación de saber cada vez más. Solamente algunas comunidades perdedoras, no entienden lo que es la obligación de saber. 

El saber ocupa lugar, aunque antes se decía lo contrario, que el saber no ocupa lugar. Pero el tiempo dedicado a saber es finito, y mientras se está aprendiendo una cosa innecesaria, se deja sin aprender otra necesaria. En términos generales, no se puede aprender dos o tres cosas a la vez.  Por eso, es muy importante fomentar la capacidad del criterio, para distinguir lo que conviene saber, ya que no tenemos la obligación, ni la posibilidad, de saber todo. Hay que aprender a cumplir la obligación de saber, apoyándose en los padres, maestros, tutores, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que se profese. El día que los hijos tengan que competir por un empleo o por una plaza en la universidad, no pueden decir que cuando tenían la obligación de saber, lo que verdaderamente tenían que saber, se dedicaron a idolatrar a artistas, deportistas y a falsos amigos, dedicando el tiempo en saber los nombres, anécdotas, marcas y características de ellos. Tampoco podrán alegar, que se pasaron el tiempo frente a las pantallas digitales y que ahora, solamente saben de esas cosas. 

¿Qué hijos vamos a dejar para el futuro? Es lo opuesto, a qué futuro vamos a dejar a nuestros hijos. Todo dependerá de la formación en virtudes y valores humanos que les dejemos, del ejemplo que les demos y de cómo, hayan manejado su obligación de saber. En todas las épocas, el futuro ha sido incierto y lleno de graves amenazas. Pero siempre han triunfado, los que mejor estaban preparados para afrontarlo. Esa fuerza la da el conocimiento. Los padres tienen que preparar a los hijos, desde el día que nacen, para su futuro, inculcándoles y poniendo en práctica con ellos, las virtudes y valores humanos. 

La obligación de saber, no está reñida con la obligación moral de amar y portarse bien con el prójimo. Los que triunfarán serán los que tengan la humildad suficiente, para saber que todavía, no sabe nada. Los que crean que ya lo saben todo, fracasarán estrepitosamente. También los que no saben nada o no hacen el más mínimo esfuerzo por no cumplir con la obligación de saber, deben tener en cuenta que: Lo que natura no da, Salamanca no presta. 

Las sociedades casi siempre se pudren de arriba hacia abajo, debido al mal ejemplo. En la historia así ha sucedido, puesto que algunas sociedad, no practican la obligación que tienen de enseñar los que más saben y de ayudar a los que menos saben, aunque estos hayan tenido las mismas oportunidades, de cumplir la obligación de saber. Una sociedad puede desintegrase, cuando conscientemente consiente en no defender, abandonar, aprovechar o dañar a sus miembros más débiles. 

El saber de las masas y el saber individual. Las masas saben unas cosas, que poco a poco les han ido inculcando, los que tienen intereses en controlar sus conocimientos, pero no tienen interés, en que aprendan lo que les podría ayudar a prosperar. El saber individual empieza conociendo lo que los padres, maestros y educadores ponen a su disposición, para que se vayan formando. 

Paso de saber, no me interesa saber lo que me dicen mis padres, maestros y educadores. Sólo quiero saber lo que yo quiera. Lo otro no me interesa. Esta es una postura muy repetida en jóvenes, de todas las edades. La repiten como papagayos, sin saber que todavía no saben nada. Solamente creen que saben, lo que otros ignorantes como ellos, les han contado. Emplean “lo que yo quiera y lo otro no me interesa”. Sin darse cuenta de que todavía, no saben discernir ninguna de las dos cosas. 

Algunos hijos, según las edades, se cierran automáticamente ante quien les hable de religión, moral, virtudes y valores humanos, todo esto lo consideran aburrido. Ya saben todo y lo que no saben, lo consultan a su manera en Internet o con otros amigotes tan ignorantes como ellos. Algunos, ante cualquier sugerencia o presión, para que cumplan con su obligación de saber, en vez de ser agradecidos y aprovechar la oportunidad, contestan con desfachatez “yo no pedí nacer, es vuestra obligación mantenerme”. En muchas ocasiones, viven encontrando defectos a los padres, a quienes acusan a diario, de que sus ideas y métodos están pasados de moda, porque eso mismos oyen decir a sus padres de los abuelos, de los sacerdotes o de las personas que les dicen, que lo que hacen es un mal ejemplo para la educación de sus hijos.  Es muy cómodo decir “paso de saber” cuando lo que le dicen no quieren ni oírlo, ya que contradice el nefasto tipo de vida que lleva. 

La cultura de “dejar hacer” a los hijos, aunque lo hagan sin guía y sin objetivos. La mayoría de las veces, los hijos no tienen culpa, puesto que les han ido consintiendo y educando en esa cultura de “dejarles hacer”, aunque se vayan a caer por un precipicio o cortar con un cuchillo. Es más cómodo para muchos padres, que han dejado a un lado la obligación irrenunciables de la educación de sus hijos, permitirles que digan y hagan lo que les de la gana, sin llamarles la atención. Muchas veces es debido, entre otras cosas, a la vida desordenada y de mal ejemplo de los padres, que creen que es la forma de compensarles, por su falta de dedicación. Si los hijos no estuvieran consentidos, nunca se les ocurriría pensar en contestar de esa manera. Solamente lo hacen, cuando saben que no les va a pasar nada y que incluso, a los padres hace gracia esas contestaciones de los hijos, aunque no sepan lo que dicen.

Tampoco es disculpa, el permitirles hacer determinadas cosas o justificar ante ellos, situaciones gravemente escandalosas, poniéndoles como ejemplo, el número de personas que actúan en su entorno, en las mismas malas condiciones. Nadie les va a juzgar por lo que hagan otros, ni por la educación que otros den a sus hijos. 

Los padres ya no pueden decir “de eso yo no se”, refiriéndose a actividades que realizan sus hijos, como son el Internet, las pantallas digitales, las redes sociales, etc. Tienen obligación de saber todo sobre esas actividades, para estar al tanto de lo que ocurre con sus hijos y en su caso, poner los remedios necesarios. También tienen la obligación de saber lo más posible sobre salud, alimentación, y economía familiar, para trasmitirlo a los hijos. 

El intentar saber es una aventura que entraña riesgos, pues el genuino deseo de saber más, implica el no darse por satisfecho con lo que uno sabe de determinadas cuestiones, incluyendo la responsabilidad de cambiar sus formas de comportamiento. Nadie se debe conformar con lo que ya sabe, pues siempre se pueden edificar más conocimientos encima de los que se tienen. Hay gente muy inteligente, que no es sabia. La sabiduría es la energía de los que acumulan el buen conocimiento. Por eso, hay sabios que no son inteligentes, porque acumulan y no saben qué hacer con lo acumulado. La verdadera vida está en el deseo de saber, pues quien desea saber, está dispuesto a cambiar, aunque el cambio a veces pueda resultarle muy costoso. 

12 Grupos de personas en la sociedad y su relación con la obligación de saber: 

  1. Los que sufren por no saber, siempre son aprovechados y explotados por los que saben, hasta que empiezan a saber.
  2. Los que no saben y nunca sabrán, debido a que no han puesto interés en saber, lo que tienen que saber, o lo que otros se han encargado de que nunca sepan. Su futuro será muy negro, si no aprenden a saber.
  3. Los que prefieren no saber, porque así viven sin preocuparse, de lo que tendrían que saber, ya que eso les podría alterar su cómodo estilo de vida.
  4. Los que saben que no saben nada, de lo que tienen que saber, por lo menos estos están claros, si prefieren no cambiar de actitud.
  5. Los que odian el saber, ya que les supone un esfuerzo intelectual, que no están dispuestos a hacer, ni aunque sea en su beneficios.
  6. Los que impiden que los demás sepan, porque prefieren tener a su alrededor personas ignorantes para dominarlas, manejarlas y explotarlas más fácilmente.
  7. Los que se aprovechan de lo que otros saben, robándoles sus conocimientos, mediante engaños o a la fuerza.
  8. Los que se creen y aparentan que saben, hasta que descubren su ignorancia. Entonces volver a retomar la confianza perdida, es muy difícil.
  9. Los que triunfan sin saber el por qué han triunfado, seguramente debido al resultado de situaciones, donde sin esfuerzo ni conocimiento, se valieron de lo que otros sabían.
  10. Los que se aprovechan de que los demás no saben, sabiendo que siempre hay listos donde hay tontos.
  11. Los que tienen obligación de saber y no saben, engañando al prójimo, consciente o inconscientemente con palabrerías o actitudes presuntuosas. Estos pueden hacer mucho daño, por la confianza depositada en ellos a pesar de que tienen esa carencia de conocimientos.
  12. Los que siempre saben, porque se han esforzado en aprender y están dispuestos a un aprendizaje continuo, para aprovechar y administrar bien, los talentos recibidos. Estos son los triunfadores en esta vida. 

Poner la educación de los hijos, como prioridad y epicentro de todas las decisiones, relacionadas con la familia o la sociedad. Ese tiene que ser el objetivo principal de los padres, los políticos, los empresarios, los religiosos y las organizaciones sociales. Si no se cumple ese objetivo, seguiremos obteniendo lo que hasta ahora obtenemos, medianías o fracasos. Las personas bien educadas, personal, escolar y socialmente, son las que prosperarán. Las naciones que lo consigan hacer colectivamente, también prosperarán y dejarán atrás a las naciones o colectivos mal educados. La buena educación es muy rentable, en todas las sociedades. 

Los padres deben enseñar a los hijos, que todos tenemos la ineludible obligación de saber todo lo más posible, de la mayoría de las cosas. Sin entrar en la discusión, si es mejor ser generalista o especialista. Es cierto que esa obligación, hay que controlarla y acoplarla a las disponibilidades de tiempo y capacidades mentales y económicas. El tiempo para aprender, es un concepto finito, pues el que pasa, ya no vuelve. Por eso hay que invertir el tiempo y el esfuerzo de la mejor manera posible, para poder cumplir con la obligación de adquirir, todos los conocimientos posibles. 

El privilegio de saber, no se le da a todas las personas, por eso las que pueden recibirlo, no tienen derecho a rechazar ese privilegio, máxime, cuando es totalmente gratis, como en muchas ocasiones. No hay excusas para incumplir la obligación de saber, máxime hoy en día, que hay tantas posibilidades, para la mayoría de las personas de adquirir conocimiento, incluso a mayor nivel, del que cada uno se puede imaginar. Luego no se puede alegar desconocimiento, por no haberlo sabido, ya que la ignorancia de las leyes, no justifica la obligación de cumplirlas. No se puede alegar, que no se quieren aprender determinados temas. Hay personas que en lugar de están aprendiendo, prefieren estar viendo las novelas de la televisión, los deportes o cualquier otro tipo de entretenimiento, que es bueno un tiempo limitado y en determinadas circunstancias, y si no es así, muchas veces para lo único que sirve, es para embotar o atrofiar los sentidos. Ese tiempo que se malgasta, algún día se acordarán de el y de cómo lo desperdiciaron. 

La obligación de saber, está íntimamente relacionada con el derecho a saber y la obligación de informar o enseñar. Derechos que muchas veces es negado, en aras de un mal entendido concepto, de que no es bueno para las personas conocer determinadas cosas. Pero casi siempre, este concepto de no querer enseñar, basado en que las personas no deben saber, está relacionado con actuaciones que perjudican a los que verdaderamente deberían saberlo, para que pudieran tomar las medidas convenientes, aunque estas duelan a alguna de las partes. 

Vivimos en la era de la información, dentro de la sociedad del conocimiento. Hay toda una red, cada vez más grande, tupida y poderosa, denominada “la industria del conocimiento”. Son las sociedades de servicios, las que triunfan sobre las sociedades industriales. Los padres tienen que inculcar a sus hijos la grave obligación que tienen de saber, el derecho personal e inalienable de saber y el deber de estar bien informado.  

22 Sentencias relacionadas con la obligación de saber: 

  1. Cuando se es rico en sabiduría, hay que tener miramientos con la ignorancia de los demás.
  2. Cuando se tiene la obligación de saber, lo mejor es estudiar o preguntar.
  3. Ejercitar la obligación de saber, conlleva muchos sacrificios y satisfacciones.
  4. El que no sabe nada, no duda de nada.
  5. Es mucho más lo que se ignora, que lo que se sabe.
  6. Es obligatorio saber lo que se quiere, tener el valor de decirlo y el coraje de realizarlo. 
  7. Pocas personas quieren saber la crítica que les haría mejores, prefieren el elogio que les engaña.
  8. Saber es acordarse de lo aprendido.
  9. Saber es saber, que no sabes nada, ese es el significado de la verdadera sabiduría.
  10. Saber que no se sabe nada, es el más difícil y delicado saber.
  11. Tenemos la obligación de intentar saber, por lo menos, lo que debemos saber.
  12. Tenemos la obligación de saber aprovechar las oportunidades sin renunciar a las ventajas.
  13. Tenemos la obligación de saber donde estamos y hacia donde vamos.
  14. Tenemos la obligación de saber hablar, saber callar y saber cuando hacerlo.
  15. Tenemos la obligación de saber hablar, saber pensar, saber escuchar y saber callar.
  16. Tenemos la obligación de saber hasta donde sabemos lo que sabemos y lo que no sabemos.
  17. Tenemos la obligación de saber ser mejores, no más fuertes o engreídos, por saber más que otros.
  18. Tenemos la obligación de saber y seguir aprendiendo sin parar.
  19. Tenemos la obligación de saber, que no debemos hablar en términos cultos e incomprensibles, a quienes no pueden entenderlos.
  20. Tenemos la obligación de vivir para saber y saber para vivir bien.
  21. Tenemos más obligación de saber las cosas importantes, que saber muchas cosas.
  22. Tenemos obligación de saber con qué espíritu llegamos, no dónde llegamos. 

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La virtud del ahorro en la familia

ESCUELA PARA PADRES

La virtud del ahorro en la familia.

3,505 Palabras. Tiempo de lectura 12:45 minutos

  • 7 Columnas familiares básicas, para poder hacer un buen plan de ahorro familiar
  • 10 Razones para lo primero, establecer el ahorro familiar como un sueldo
  • 10 Preguntas antes de poner en práctica el ahorro familiar
  • 30 Virtudes y valores humanos, relacionadas con el ahorro familiar
  • 10 Conceptos morales, sobre los ahorros familiares

Algunos artículos relacionados:

En los artículos anteriores ya he comentado sobre el ahorro, sus características, ventajas, formatos, consecuencias, cantidades y objetivos. Pero faltaban algunos puntos que hoy voy a desarrollar.

Hay muchas familias que viven, de cheque a cheque de su sueldo, y otras de los cheques que vayan a llegar o de las tarjetas de crédito. La mayoría de las veces es, porque no han tenido fuerza de voluntad, para saber administrarse y ahorrar. No se dan cuenta o no quieren dársela, que por esos adelantos de dinero, tienen que pagar intereses abusivos. En la familia es muy difícil pasar, de una economía basada en el endeudamiento, a una economía soportada en la virtud del ahorro para el futuro. El ya pagaremos más adelante, pues lo importante es satisfacer nuestros deseos de consumismo, es una política familiar, que casi siempre conlleva malas consecuencias.

7 Columnas familiares básicas, para poder hacer un buen plan de ahorro familiar:

  1. Que todos los ingresos y gastos de la familia, estén reflejados en una sola cuenta, totalmente transparente y siempre consensuados por los cónyuges. Si no hay un mutuo acuerdo en las decisiones económicas y cada cónyuge hace lo que quiere, en secreto y sin permiso, el matrimonio no podrá ahorrar y tendrá muchos problemas de convivencia.
  2. Que el ahorro esté soportado, con la práctica y desarrollo de las 30 Virtudes y valores humanos, a tener en cuenta para ahorrar en la familia, que se indican al final del artículo, intentando que de costumbres, pasen a ser hábitos y de estos a ser virtudes.
  3. Que se evite realizar la antítesis del ahorro en la familia, como son el despilfarro, el derroche, el consumismo, el dilapidar, la gula, la pereza, etc. Aunque no es malo ni contrarios a la virtud del ahorro, el darse un homenaje personal de vez en cuando.
  4. Determinar claramente el importe, cómo y plazos de los objetivos del ahorro familiar, soportados en un real, sincero y técnicamente realizable presupuesto de gastos e ingresos, para evitar frustraciones, siendo realista de lo que se puede conseguir, con los distintos importes de ese ahorro.
  5. Saber invertir los ahorros familiares para que no se pierdan, como ha pasado con determinadas inversiones realizadas y eliminadas, en tiempos de crisis.
  6. Tratar de convertir los gastos variables en gastos fijos, previéndolos en cantidades máximas, por cada concepto, como son los gastos de diversiones, ropas, caprichos, etc.
  7. Desarrollando un calendario de ingresos y gastos (cash flow), para que no haya situaciones que tenga que endeudarse la familia, por no haber previsto el desfase, entre los ingresos y los gastos.

Primero pagar un sueldo a la familia, destinado al ahorro. La mejor forma de empezar a ahorrar, es dedicar para la familia un porcentaje de todos los ingresos familiares, poniéndolo en una cuenta especial, solamente tocable, para cubrir los objetivos previstos. Pagar un sueldo a la familia no es un tema de egoísmo, pues se debe seguir considerando las responsabilidades con los gastos, deudas, donativos, etc. Implica poner en el centro el objetivo de querer realizar o mejorar el ahorro familiar. Al fin y al cabo, el objetivo es para mejorar la calidad de vida familiar. Por lo tanto, el ahorro tiene que estar centrado, en la realidad de cada familia, aunque parezca ilógico, sobre todo cuando se considera la montaña de facturas y deudas, que tenemos por pagar. Pero sin duda, es el principio de un cambio. Por eso lo aconseja la gran mayoría, de los programas de ahorros familiares.

Pagarse a uno mismo un porcentaje de los ingresos, aplica la misma circunstancia de destino, incluso cuando no se ha formado todavía una familia, pues se tiene que prever el futuro personal. Pagarse a uno mismo, es enfocar el ahorro en la prioridad de las finanzas personales. Cuando lo primero que nos fijamos es, en nuestra capacidad de ahorro, es más fácil que nuestras finanzas empiecen a mejorar. La realidad es que la mayoría, empezamos a pensar en nuestras finanzas, cuando los ahorros que tenemos son escasos o cuando, empezamos a notar un cierto estrés financiero. Antes de ello, desgraciadamente no ponemos por lo general mucha atención a las finanzas.

Esto no debería ser así. De la misma forma, que si solamente nos preocupáramos de la salud física, cuando nos empezamos a sentir mal y creemos tener una enfermedad. Pero deberíamos enfocarnos más en la parte de prevención, para no llegar a tener esa enfermedad. Es similar a los consejos que dan acerca de las dietas. Si uno quiere adelgazar es muy fácil ponerse a una dieta drástica, como la famosa de la sopa de col y bajar las libras que se necesitan. Pero si uno quiere bajar de peso y mantenerlo, lo tiene que hacer a través de un cambio de la forma de alimentarse, además de entrar en un estilo de vida, que incluya ejercicio físico. Tanto en la comida, como en los ejercicios, no se puede mantener un ritmo sano, si no se incluyen las cosas que a uno le gustan, aunque sea con moderación.

Con la dieta financiera ocurre lo mismo. Tenemos que poner como centro, el ahorro familiar y llegar a un ritmo de ingresos, gastos y ahorros que nos satisfagan, y que nos permitan mantenerlo de por vida. Esto no deja de lado las dietas drásticas, que pueden ser necesarias momentáneamente. Pero a la larga, si no se acomoda a nuestras necesidades y no vemos un efecto positivo en nuestra calidad de vida, no la vamos a seguir.

Es en esta prevención financiera, donde entra la prioridad que debemos de dar, a los ahorros familiares. Estos no solamente representan nuestros fondos de emergencia, sino también la posibilidad de hacer rendir el dinero ahorrado para la familia. ¿Cómo se puede llevar a la realidad, eso de pagar primero un sueldo, como ahorro familiar? Es muy simple. Antes de pagar cualquier factura, antes de hacer las compras de comida, antes de pagar las deudas, hay que reservar una cantidad de los ingresos, como ahorro familiar. Quizá no parezca tan simple, sobre todo cuando vemos que nuestros ingresos, no dan a basto para lo que necesitamos y tenemos muchas facturas y deudas sin pagar. Pero si no lo hacemos, no vamos a poder disfrutar de los ingresos y cualquier emergencia, nos puede hacer mucho más daño.

10 Razones para lo primero, establecer el ahorro familiar como un sueldo:

  1. Establecer mentalmente los ahorros familiares, como una prioridad. Al principio cuesta mucho, pero una vez realizado como práctica habitual, será mucho más fácil al observar las ventajas que se obtienen y cómo dirige, todas las actividades financieras de la familia. Si realmente queremos tener unas finanzas sanas, tener el hábito de ahorrar familiarmente es imprescindible.
  2. Establecer que eso es, una de las cosas más importante en la vida familiar. Lo más importante no son las facturas, ni las deudas, es la familia. El dinero es un instrumento para llegar a los objetivos familiares, sociales y religiosos. No es un fin, sino un medio.
  3. Establecer el comienzo de una práctica correcta. La mayoría de la gente tiene el hábito financiero de pagar primero las facturas, el entretenimiento y después los ahorros. Pero esto es incorrecto. Lo primero son los ahorros y cuando por principio lo pones primero, tienes pocas excusas para no hacerlo.
  4. Establecer una base financiera, para emergencias y situaciones de la vida. La mejor manera de construir una cuenta de ahorro para emergencias, para la jubilación, para los estudios universitarios de los hijos, para un posible desempleo, para establecer una empresa, para la compra de un automóvil, de una casa, para las vacaciones familiares, actualizar la profesión, etc. contribuyendo continuamente a ello, dedicando un porcentaje de los ingresos.
  5. Si la formación de esa base, la dejamos para el día de mañana, nunca tendremos esos ahorros familiares. Además en caso de emergencia, sin esa base, financieramente nos hundiremos más.
  6. Establecer prioridades, en los objetivos del presupuesto familiar o en lo que se necesite. Eso da una gran libertad, y abre muchas oportunidades de crecimiento personal, familiar y social.
  7. Establecer cuanto antes el sistema de ahorro familiar. Nunca es tarde para empezar y cuanto antes se empiece, antes empezará a ver los frutos. Aunque sea empezando poco a poco, con cantidades pequeñas, pero presididas por la firme promesa, de ir adecuando los ahorros familiares, a los objetivos deseados. Siempre se está a tiempo de empezar, el mejor momento de hacerlo es, ahora.
  8. Establecer una forma automática para hacerlo, pues si no lo empezamos ahora y de forma automática, sin pensarlo mucho, es muy posible que no lo hagamos. O que aunque lo empecemos, al de un tiempo lo dejemos por un sinfín de razones. Siempre va a haber motivos o excusas, para no hacerlo, por tener que pagar una factura que creemos que no puede esperar, un capricho, una diversión momentánea, un no saber decir que no, etc. Por eso, si el ahorro lo ponemos en automático, dejamos de pensar en ello y los ahorros van subiendo, poco a poco.
  9. Establecer alguna de las principales formas de hacerlo en automático: A través de ordenar al banco que mensual o periódicamente, retire una cantidad determinada, a una cuenta especial. A través del empleador, si tiene los planes de ahorro con exención de impuestos y complementación de cantidades, como suelen ser el 401K, Roth IRAs para la jubilación y 589 para los estudios de los hijos, en la universidad.
  10. Establecer la base financiera de forma que cumpla, de la mejor forma posible, las tres principales características de una buena inversión: Rentabilidad, seguridad y expansión.

Cuánto debe ser el ahorro familiar. Esto depende de las circunstancias de cada familia y de sus presupuestos, de ingresos y gastos. Si empiezan a ahorrar con una cantidad mínima, como es el 1% de sus ingresos familiares, tienen que tener plena conciencia, que aunque pasen muchos años, no va a poder cumplir casi ninguno de los objetivos propuestos. Pero puede ser un comienzo simbólico, para irse acostumbrando a realizar el ahorro familiar e ir aumentando ese porcentaje al 2, 3, 10, etc. No pretendan pasar de cero ahorros, a ahorrar el 33% de los ingresos familiares, que es la cifra ideal que recomiendan los expertos, al distribuir los ingresos familiares en: 33% dedicado a la vivienda; 33% dedicado a los gastos fijos, alimentación y vivencias; 33% dedicado al ahorro familiar. Deduciendo de este 33% las cantidades, que ya haya dedicado indirectamente, como es la parte de capital de los pagos de la hipoteca y las cifras retenidas por el empleador, para los planes de ahorro.

El ahorro para la jubilación, debe empezarse con el cobro del primer sueldo, pues ese día, ha empezado la marcha a tras para la jubilación, como se empieza esa misma marcha hacia la muerte, el día que se nace. Solamente que la fecha de la muerte es incierta y la de la jubilación, casi cierta. Tienen que tener bien claro, que esté en el país que esté, con la pensión que obtenga, no va a poder cubrir sus gastos para vivir, aunque en esa situación sean menores que trabajando, por lo que tiene que ir ahorrado, desde que empieza a trabajar, para crear un fondo de ahorro familiar, que le sirva de complemento de la pensión que cobre.

Cuándo debe empezarse a ahorrar. Si no empieza ahora a construir la costumbre, para convertirla en hábito y después en la virtud del ahorro familiar, aunque sea con una pequeña cantidad, es casi seguro que ya no lo hará. Por eso es bueno empezar ahora y que el primer pago, sea al que le demos la mayor importancia posible. Este paso debe convertirse en un proyecto, en el que estén implicados todos los componentes de la familia, pues es un paso muy importante hacia la estabilidad financiera familiar. Quizá sea incluso el paso más difícil, y el que más satisfacciones le puede dar, ya que han puesto a la familia como prioridad y como centro de las finanzas.

Otras cantidades dedicadas al ahorro familiar, pueden ser la de algunos trabajos extras, aunque sean de pocos ingresos. Un aumento de sueldo. Un gasto superfluo eliminado. Si hasta ahora la familia ha podido vivir, sin esos ingresos adicionales o sin esos gastos superfluos, quizá podamos continuar haciéndolo, durante un tiempo. Cuando lleguemos a nuestros objetivos de ahorro, ya podremos usar ese aumento o los ingresos extras, para otras necesidades.

10 Preguntas antes de poner en práctica el ahorro familiar:

1. ¿En qué va a utilizar el ahorro familiar? Determinar muy claramente los objetivos, las cantidades y los plazos. Nunca hay una respuesta mala.

2. ¿Tiene un banco o una empresa financiera, donde pueda abrir una cuenta de ahorro, que no le cueste dinero?

3. ¿Va a ir a abrirla hoy, mañana por la mañana o el día menos pensado?

4. ¿Su empleador ofrece planes de ahorros, con o sin exención de impuestos?

5. ¿Qué va a hacer, para realizar automáticamente el ahorro familiar, antes de hacer otros pagos?

6. ¿Puede empezar a ahorrar un 1% de sus ingresos mensuales?

7. ¿Con esa cantidad del 1% qué objetivos puede alcanzar, del ahorro familiar?

8. ¿Si no puede ahorrar el 1%, podría ahorrar $25, $50 o $100 al mes u otra cantidad?

9. ¿Qué tendría que cambiar en su vida y sacrificar, para poder ahorrar ese 1% u otra cantidad?

10. ¿Cuál es el % de sus ingresos, que debería dedicar al ahorro familiar, para cubrir el mínimo de los objetivos planeados, en cantidad y tiempos?

30 Virtudes y valores humanos relacionados con el ahorro familiar:

  1. Abnegación. Sacrificio que alguien hace de su voluntad, de sus afectos o de sus intereses, generalmente por motivos religiosos o por altruismo.
  2. Arrepentimiento. Pesar de haber hecho algo. Puede ser por una circunstancia atenuante, siempre con un sincero prepósito de la enmienda.
  3. Austeridad. Severidad. Sobriedad. Mortificación de los sentidos y pasiones. Rigurosamente ajustado a las normas de la moral. Sencillez, sin ninguna clase de alardes.
  4. Autodisciplina. La disciplina que se aplica voluntariamente a uno mismo.
  5. Disciplina. Observancia de las leyes y ordenamientos de la profesión u organización. Parecer o dictamen que se da o toma, para hacer o no hacer algo.
  6. Coherencia. Conexión, relación o unión de unas cosas con otras. Actitud lógica y consecuente, con una posición anterior. Lo hago por coherencia con mis principios. Acción y efecto de reunirse o adherirse las cosas entre sí.
  7. Colaboración. Trabajar o contribuir con otra u otras personas, en la realización de una obra. Ayudar y concurrir con otros, al logro de algún fin.
  8. Compromiso. Obligación contraída. Palabra o promesa dada por obligación o necesidad, para complacer.
  9. Constancia. Firmeza y perseverancia del ánimo, en las resoluciones y en los propósitos. Acción y efecto de hacer constar algo, de manera fehaciente.
  10. Control. Comprobación, inspección, fiscalización, intervención. Dominio, mando, preponderancia.
  11. Cooperación: Obrar juntamente con otro u otros, para un mismo fin.
  12. Desprendimiento. Desunir, desatar lo que estaba fijo o unido Apartarse o desapropiarse de algo. Despego, desasimiento de las cosas. Largueza, desinterés.
  13. Disposición. Gallardía y gentileza en la persona. Hallarse apto y listo para algún fin.
  14. Ejemplo. Acción o conducta que puede inclinar a otros, a que la imiten. Excitar con las propias obras, la imitación de los demás. Caso o hecho sucedido en otro tiempo, que se propone, o bien para que se imite y siga, si es bueno y honesto, o para que se evite si es malo.
  15. Esfuerzo. Empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo, para conseguir algo venciendo dificultades. Empleando ánimo, vigor, brío, valor. Empleo de elementos costosos en la consecución de algún fin.
  16. Familia. Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas, bien sean ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje.
  17. Fortaleza. En la doctrina cristiana, virtud cardinal que consiste en vencer el temor y huir de la temeridad con fuerza, manteniendo el vigor y dando ejemplo.
  18. Generosidad: Inclinación o propensión del ánimo, a anteponer el decoro a la utilidad y al interés. Largueza, liberalidad. Valor y esfuerzo en las empresas arduas. Nobleza heredada de los mayores.
  19. Hábito: Modo especial de proceder o conducirse, adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.
  20. Humildad. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades, y en obrar de acuerdo con este conocimiento.
  21. Moderación. Cordura, sensatez, templanza en las palabras o acciones. Templar, ajustar, arreglar algo, evitando el exceso. Moderar las pasiones.
  22. Mortificación. Afligir, desazonar o causar pesadumbre o molestia. Domar las pasiones castigando el cuerpo y refrenando la voluntad.
  23. Orden. Colocación de las cosas en el lugar que les corresponde. Concierto, buena disposición de las cosas entre sí. Regla o modo que se observa, para hacer las cosas. Serie o sucesión de las cosas.
  24. Paciencia. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas. Facultad de saber esperar, cuando algo se desea mucho.
  25. Prevención. Preparación y disposición que se hace anticipadamente, para evitar un riesgo o ejecutar algo. Disponer con anticipación, prepararse de antemano para algo.
  26. Responsabilidad. Cargo u obligación moral, que resulta para alguien del posible equívoco, en cosa o asunto determinado. Capacidad existente en todo sujeto activo, de derecho para reconocer y aceptar, las consecuencias de un hecho realizado libremente.
  27. Sacrificio. Acto de abnegación, inspirado por la vehemencia del amor. Peligros o trabajos graves, a que se somete una persona. Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia, por consideraciones que a ello le mueven.
  28. Sencillez. Que carece de ostentación y adornos. Dicho del estilo: Que carece de exornación y artificio, y expresa ingenua y naturalmente los conceptos. Dicho de una persona: Natural, espontánea, que obra con llaneza. Ingenuo en el trato, sin doblez, ni engaño, y que dice lo que siente.
  29. Templanza. Una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujetándolos a la razón. Moderación, sobriedad y continencia.
  30. Trabajo, Obra, resultado de la actividad humana. Esfuerzo humano, aplicado a la producción de riqueza, en contraposición al capital.

10 Conceptos morales sobre los ahorros familiares:

  1. Administrarás los ahorros familiares, con la máxima inteligencia, basada en una buena educación financiera, siempre dirigida a hacer el bien en la familia y en la sociedad, a través de crear riqueza con las inversiones.
  2. Administrarás los ahorros familiares bajo los principios éticos y morales del cristianismo, inculcados en la familia, evitando el despilfarro, el derroche, el consumismo, el dilapidar, la gula, la pereza, etc.
  3. Administrarás los ahorros familiares, bajo el cumplimiento de las virtudes y valores humanos, sin dejarse llevar por los excesos.
  4. Administraras los ahorros familiares con honestidad, evitando la avaricia.
  5. Administraras los ahorros familiares sin orgullo de sabelotodo, y si es necesario o conveniente, pidiendo consejo y ayuda a los profesionales.
  6. Administraras los ahorros familiares teniendo en cuenta, que el dinero es un medio y no un fin, por lo que no se justifica realizar malas acciones, para conseguirlo y ahorrarlo.
  7. Administrarás los ahorros familiares, basándote en la diligencia y comportamiento que debe tener un buen padre de familia.
  8. Administrarás los ahorros familiares, de forma que concuerden con un estilo y calidad de vida, llevada sin exageraciones, ni influencias amorales, de la sociedad.
  9. Administrarás los ahorros familiares supeditando la seguridad, rentabilidad y expansión, a otras tentaciones.
  10. Administrarás los ahorros familiares sabiendo, que la riqueza no se mide por lo que se tiene, sino por lo que no se desea y por lo que se puede prescindir.

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La ética practicada como ejemplo en la familia

ESCUELA PARA PADRES

La ética practicada como ejemplo en la familia. 

  • La ética y la religión. La ética en la sociedad. La ética en la familia y su influencia en el papel educador. La ética en la vida diaria. La ética en las finanzas. La ética en la caridad. La ética en los negocios. La ética en el consumo responsable. Y mucho más.
  • 10 Leyes y acciones injustas, alejadas de la ética

 2,407 Palabras. Tiempo de lectura 9:00 minutos

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·         Padres, enseñen a pensar a sus hijos

La ética y la religión guardan una relación, muy estrecha. La ética es un conjunto de normas, que la sociedad se encarga de transmitir de generación en generación. La religión es la relación entre el hombre y Dios. Es un contacto íntimo de la persona con un Ser infinito, del cual procede y que le sirve de guía personal, para una conducta correcta en la vida cotidiana, plena de virtudes y valores humanos.

Hacer las cosas con ética es hacerlas de acuerdo con las normas morales, que rigen la conducta humana. Es parte de la filosofía que trata de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y las obligaciones del hombre. La ética es reflexión y argumentación sobre el hecho moral, es decir, sobre lo que está bien o mal, a pesar de que algunas sociedades, continuamente inventan conceptos que pareciendo correctos, ocultan unas intenciones perversas, que van en contra de la ley de Dios, de la moral natural y del bien común. Aunque las raíces etimológicas de ética y moral, sean las mismas, no son lo mismo. La ética son el conjunto de normas, que nos vienen del interior y la moral, las que nos vienen del exterior. Desde Aristóteles hay escritas cientos de miles de páginas sobre ética.

La ética en la vida diaria, hace falta incluirla en la escuela, en la educación, en la honradez ciudadana, etc. La ética tiene que ser la bandera de la libertad del ciudadano del siglo XXI. Es lo que los padres, con su ejemplo deben enseñar a sus hijos, cónyuges y amigos. La ética se tiene que demostrar en el buen carácter de las personas, en su comportamiento, actuación y proceder. La ética es la ciencia de la integridad, la conciencia deontológica profesional, como el Juramento de Hipócrates de los médicos, etc. 

La ética y la estética mantienen una estrecha relación, por más que casi siempre permanezca velada. La estética es el fruto de una elección moral. Lo hermoso es mejor que lo feo. La cortesía es mejor que la rudeza. Alguien que saluda amablemente, tiene más probabilidades de ser buena persona, que alguien que adrede, que empuja cuando pasa. Algunas personas que no tienen en cuenta el comportarse con ética, creen la práctica de las virtudes y valores humanos como la caridad, la sinceridad, la bondad o la honradez, no son necesarios para convivir. Aunque cada vez hay más personas, en determinados grupos sociales, que aprecian los modales y las buenas normas de educación y comportamiento. 

La ética de los testimonios: Dar testimonio de lo maravilloso que es la familia, del amor entre un hombre y una mujer, del don de la vida, expresado en los hijos dentro del matrimonio, de la misión de los padres para educar a sus hijos, del trabajo y la práctica de las virtudes y valores humanos. Los padres tienen que tener la valentía de contar los testimonios, sobre las cosas buenas que hacen y lo que hay que luchar y sacrificarse para conseguirlas, sobre todo, cuando tienen el único fin, de incitar a los demás, para que les imiten y las realicen. Son muy distintos los que ofrecen testimonios, sobre cosas malas realizadas, que muchas veces, solamente les sirven para presumir de los hechos y tener su minuto de fama. 

La ética en la sociedad, ejerciéndola al: No copiar en los exámenes escolares. No adelantándose en las filas de espera. No aprovechándose de los descuidos de otros. No usufructuando injustamente de la libertad que otros nos dan. No tomando ventaja de los débiles, indefensos o con discapacidad física, emocional o de conocimiento. No abusando del poder concedido o conseguido. No lucrándose en perjuicio de terceros, con del poder de los monopolios, asociaciones gremiales o sindicales. Siendo caritativos y generosos con las necesidades del prójimo. Cuidando el medio ambiente. Manteniendo las normas de circulación. Pagando todos los impuestos que correspondan. Etc. 

La ética en la familia y su influencia en el papel educador, para la construcción de la identidad personal, de la madurez, de la responsabilidad, de la conducta y del núcleo básico de su ética, carácter, modo de ser y de relacionarse con otras personas, de forma ética. La familia tiene que ser una isla ética dentro de la sociedad, sin que a sus componentes les importe lo que dirán y quién lo dirá. Manteniendo la ética con los padres y familiares necesitados, que aunque sea desagradable, les debemos respeto y ayuda. La ética en la familia debe mantenerse y respetarse, aunque haya leyes injustas, que permitan el matrimonio entre personas del mismo sexo y otra clase de uniones aberrantes. 

La ética en las finanzas. Decidir lo que es una inversión ética o pecaminosa, no es siempre una opción entre blanco y negro, puede parecer gris. Es muy difícil de conseguir la capacidad, para determinar cuales son los fondos éticos de inversiones y hasta dónde y cuándo lo son. Pero un inversionista bien formado y con un claro concepto de la ética, puede ir haciendo el camino, que aunque no esté exento de dificultades, promete ser una tendencia que seguirá ganando fuerza. Las inversiones éticas crecen fuertemente, intentando sacar beneficios de la virtud, aunque no sean los mejores beneficios por su dinero, comparándolos con los beneficios que tienen algunas empresas faltas de conciencia, pero si son los mejores dividendos éticos. Está perfectamente demostrado, que los principios éticos introducidos en los negocios, siempre los hacen beneficiosos. Invertir en ética, es muy rentable. 

La ética en los negocios. Actualmente hay grandes y rentables negocios, que no son éticos, aunque las leyes les amparen, no les persigan o les ignoren, como la droga, el aborto, el sexo, la pornografía, la prostitución, la pederastia, la guerra, la violencia, las armas, el terrorismo, los vicios humanos y un largo etc. 

La ética y el ahorro. Hay Iglesias de diferentes denominaciones, universidades, organizaciones, fundaciones y fondos de pensiones, que a través de sus inversiones, buscan mantener el valor adquisitivo de sus ahorros, buscando cada vez más y mejores formas de ligar su dinero a principios éticos, religiosos y socialmente responsables. Aunque algunas veces, tengan que sacrificar márgenes de rentabilidad, al evitar los mejores rendimientos financieros, del dinero proveniente del pecado. Otra de las ventajas que añaden, es mejorar su imagen ante la opinión pública, Evitando invertir en los fondos financieros, que violan los principios morales de tiene cada Iglesia, o que promocionan prácticas contra la familia, lo que acentúa la presión hacia determinadas empresas, por medio de las inversiones de sus fieles. 

La ética en la inversión, en el voto y en el consumo inteligente. Aunque en algunos casos, las decisiones éticas sean menos rentables, son piezas claves, no sólo de la economía mundial, sino de la democracia. El ciudadano de a pie, influye con su voto, pero mucho más con sus inversiones y consumos éticos e inteligentes, por eso las corporaciones y los políticos, tienen miedo a los consumidores y a los votantes éticos, bien informados. Es cierto que hay algunos consumos, que no se pueden evitar, porque sus productores tienen tal cantidad de productos en el mercado, que ya no se puede, vivir, viajar, curarse, comer o vestir sin ser sus clientes. 

La ética en la caridad deben mantenerla, incluso las fundaciones que bajo el caparazón de la caridad, llevan objetivos y filosofías de actuación malévolas, dirigidas contra las familias, Iglesias, naciones y condiciones medioambientales, incluyendo las organizaciones filantrópicas, que se nutren de los beneficios adquiridos por empresas faltas de ética. Estas organizaciones no se deben librar de la presión del público, éticamente bien formado. 

La ética en la ecología. No hay que olvidar que la naturaleza, animales, vegetales y minerales, están al servicio del hombre, para usarlos sin abusar. El hombre, no está al servicio de la naturaleza. Por eso muchas organizaciones  medioambientalistas carentes de ética, se preocupan mucho más de favorecer a la naturaleza, que al hombre. 

La ética en las opiniones. No siempre hay que respetar las opiniones de otros, ni mucho menos aceptarlas. Fingir estar de acuerdo con ellas, no rebatirlas o callarse puede significar aceptarlas, pues el calla, otorga. Hay que procurar estar bien formado e informado, y dejar muy claras las cosas, cuando atañan a la moral, a las buenas costumbres o estén faltas de ética.

            La ética en la vida humana. Por muchas leyes injustas que sean emitidas por los hombres, las cuales permitan, alienten y no castiguen el crimen del aborto, la eutanasia, el consumo de drogas y otras muchas actitudes contrarias a la moral, no deben cumplirse esas leyes inmorales y se debe luchar, para que desaparezcan. 

La ética en la imagen personal, que siempre esté de acuerdo con la estética, la moral, las buenas costumbres, la decencia, el pudor y la honestidad. 

La ética en la sexualidad, aunque estén promocionados y permitidos los abortos, preservativos y anticonceptivos, las relaciones prematrimoniales, las relaciones promiscuas, las relaciones homosexuales, etc.

La ética en los fines y medios para conseguirlos. El fin jamás justifica los medios, si éstos son desproporcionados o faltos de ética. Por muy bueno que sea el fin, éste antepone la intención, a la finalidad.

La ética en la economía, cuando esta regula el aspecto de la vida del ser humano: Sus problemas económicos, su alimentación, su vivienda, su salud, su jubilación, su educación, su trabajo, su salario, sus ahorros, sus préstamos, su subsistencia, etc. Incluyendo los prestamos con intereses usureros, a países que no los necesitan.

La ética en el consumo responsable, enseñada por los padres, profesores, empresas y medios de comunicación, educando a los niños en la forma de gastar, no derrochar, utilizar bien, ahorrar y economizar solidaria, consciente y correctamente, haciéndoles entender que la felicidad, está más en compartir que en poseer, en ser que en tener, en dar que en recibir y en la austeridad que en el despilfarro. Poniendo énfasis en la ética en la alimentación, para prevenir el que vaya en contra de la salud al engordar o adelgazar excesivamente, hasta enfermarse. 

10 Leyes y acciones injustas, alejadas de la ética.

  1. Concesión de becas en lugar de préstamos. Las becas son donativos no reembolsables por los destinatarios, que casi siempre pertenecen a los mismos colectivos, cuando con la concesión de préstamos, se podría beneficiar a muchísimos más estudiantes.
  2. Leyes sobre educación escolar obligatoria y gratuita, pero pagada con los impuestos de todos, incluso por los que no utilizan el sistema escolar estatal. Si cada uno tuviera que pagar esos costos, en función de su consumo, la calidad de la enseñanza seria mejor y también la apreciación de lo gastado, redundaría en una mejor utilización. Lo ético sería, que el estado sacara las manos de la educación de los hijos y lo dejara en la de los padres.
  3. Leyes sobre las subvenciones estatales a las escuelas y universidades realizadas con los impuestos de todos, incluso con los que no las utilizan, porque no pueden. Los beneficios que a los alumnos les producen esa utilización de los impuestos de todos, al no devolverlos a la sociedad, penalizan principalmente a los más desfavorecidos.
  4. Leyes que impiden la puesta en circulación del Cheque Escolar, por lo que algunos padres tienen que pagar dos veces la educación de sus hijos. Una con los impuestos, para mantener el sistema escolar estatal y otra vez, si eligen llevar a sus hijos a un colegio privado.
  5. Caridad sin devolución o contraprestación fomenta a los profesionales de la industria de la caridad. Si la caridad en los casos que se pueda hacer, se devolviera algo similar a lo recibido, el número de recipientes no necesitados, disminuiría y así mismo, se ampliarían las posibilidades para que muchos más, recibieran más caridades.
  6. Pedir donativos para solucionar problemas de personas pobres, en Países ricos, anclados en la geografía del dolor, que prefieren pedir donativos externos, que ayudar a sus necesitados con los medios del gobierno.
  7. Las llamadas leyes políticas de amnistía, perdón y olvido, que solamente sirven para dejar sin castigo, los crímenes y enriquecimientos ilícitos, cometidos personas que siguen perdurando en el poder.
  8. Las conocidas torceduras de leyes, realizadas por abogados, contables y políticos, para que determinadas empresas y particulares, puedan realizar actos faltos de ética, aunque aparentemente no ilegales, tales como: Donativos a los políticos para que aprueben leyes, que benefician a determinados grupos de presión, modificaciones de los libros contables, evasión de impuestos, donativos amañados para la exención de impuestos o eliminar beneficios, lavados legales de dinero, fabricación de productos engañosos o que el cliente no los necesita, pero al que previamente se le ha creado la innecesaria necesidad, etc.
  9. Aplicación de la llamada ley de “Acción Afirmativa”, donde se premia a las personas, para acceder a las universidades y trabajos públicos y privados, en función de su color de piel, bajos recursos económicos y no por sus propios méritos. Haciéndolo en perjuicio de las personas que, tienen más y mejores meritos. 
  10. Aplicación de la posible ley “Dream Act”, donde se pretende premiar a un grupo de estudiantes privilegiados, que si bien no son culpables de su mala situación inmigratoria, la ley deja fuera a otros jóvenes y mayores, que también tienen suficientes o más méritos para obtener los beneficios de esta ley.

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El valor humano de la comunicación en el matrimonio y en la familia

ESCUELA PARA PADRES

El valor humano de la comunicación en el matrimonio y en la familia.

  • 10 Situaciones que necesitan comunicación matrimonial.
  • 22 Conceptos a tener en cuenta, en la comunicación con el cónyuge.
  • 10 Sentencias sobre la comunicación en el matrimonio.

2,170 Palabras. Tiempo de lectura 8:00 minutos

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Comunicar en el matrimonio, es compartir o consultar al cónyuge de palabra, por escrito o con señales acordadas, de lo que uno sabe o tiene, para pedirle su opinión y establecer o reforzar, lazos futuros que mejoren la convivencia.

Qué difícil es comunicarse bien entre los esposos y tener abiertos todos los canales, para que la comunicación sea sincera, fluida, educada y llena de amor y mutuo respeto. Hay temas, que ninguno de los dos quiere tocar o que ambos quieren aplazar. Incluso estando muy enamorados y compenetrados. Prefieren irlos aplazando para no hincarles el diente, por miedo a descubrir cosas de la vida pasada, o para no herir a la persona amada, porque esta no sepa o no quiera interpretar bien los hechos, intenciones o ideas. Por eso, para evitar malos entendidos, aunque se quieran muchísimo los matrimonios, tienen que aprender a comunicarse, con todo el amor posible, pero además, como si fueran dos profesionales de la comunicación. Entendiéndose y comunicándose bien, podrán enfrentar con éxito, los problemas que les atañan o los proyectos que quieran hacer.

Eviten el matrimonio silencioso. Para ello hay que ir poniendo, desde el noviazgo, los cimientos de una buena comunicación, que cultive el deseo de conocer y conocerse, para evitar el aburrimiento y la soledad. Nunca es tarde para empezar una buena comunicación, intercambiando impresiones de todos los campos de la vida.

Algunas frases muy usadas: Cuando te hablo, no me escuchas. No me atiendes nunca. Pasas de lo que te digo. Te entra por un oído y te sale por el otro. Contigo no hay quien hable. Como si hablara a la pared. Como si oyeras llover. (También algunas de estas frases repiten los padres a los hijos).

En los matrimonios debe distinguirse lo que es comunicarse, dialogar, charlar sobre cosas intrascendentes y realizar continuos monólogos, que anulan en el cónyuge las posibilidades de participación, tanto en las cosas comunes del matrimonio, como en las especiales.

10 Situaciones que necesitan comunicación matrimonial, sobre todo si hay necesidades que no puedan obviarse o son urgentes.

  1. Cuando haya enfermedades o situaciones graves, que podrían afectar a toda o parte de la familia.
  2. Cuando haya que enfrentar situaciones presentes o futuras, difíciles de solucionar.
  3. Cuando haya un problema grave en el matrimonio, o en uno de los cónyuges, o con los hijos.
  4. Cuando piense dejar la comunicación para más adelante, intente hacerla inmediatamente, puede que luego, nunca la pueda realizar.
  5. Cuando se deban comentar noticias, situaciones sociales, religiosas o políticas importantes, que afecten a la familia.
  6. Cuando se necesite una segunda opinión, para cosas personales, de la familia anterior, trabajo, amistades, o sociedad.
  7. Cuando se necesite ayuda en problemas personales, religiosos, de salud o de criterio, para tomar decisiones.
  8. Cuando se sienta la necesidad de comunicar, para afianzar el amor y la entrega incondicional al cónyuge.
  9. Cuando un cónyuge desee comunicarse, inmediatamente hay que poner los medios necesarios y la atención precisa para escuchar, sin dilaciones ni excusas, pues es posible, que esa situación no vuelva a repetirse. La frase clave es decirle y sentirlo “soy todo oídos”.
  10. Cuando un cónyuge quiera contar en la intimidad, algo delicado de su vida pasada.

Existe el derecho y la obligación, de no comunicar acciones o situaciones anteriores, que hacerlo suponga un daño irreparable, interno o externo, para el resto de la familia y solamente suponga esos minutos de gloria, que algunas personas quieren disfrutar, dando testimonios de cosas totalmente innecesarias para el futuro de una buena familia. Hay muchos seudo líderes religiosos, políticos, médicos y sociales, que tratan de manipula a personas débiles de carácter, para que comuniquen sus miserias a bombo y platillo, sin importarles el daño que pudieran hacerse a si mismos y a sus familias.  Por eso existen las memorias autorizadas de los personajes famosos, donde son todo alabanzas y las memorias no autorizadas, que suelen estar más cerca de la verdadera vida del personaje, el cual no quiere que nadie cuente sus posibles miserias.

22 Conceptos a tener en cuenta, en la comunicación con el cónyuge.

  1. Tener los objetivos muy claros y perfectamente definidos y estudiados. Distinguiendo lo que sea comunicar, para contar algo pasado, de lo que sea necesario para llegar a acuerdos o situaciones futuras. Sea de la familia o ajeno, o cuando haya que expresar disgustos o satisfacciones, relacionadas con el cónyuge o los hijos.
  2. Pensar antes de hablar, teniendo bien en cuenta todos los detalles y puntos a comunicar, para que nada se quede en el olvido involuntariamente.
  3. Estudiar la presentación de los objetivos, así como las posibles respuestas que recibirá, deseadas o no, pues una cosa es lo que se comunica y otra lo que entiende el cónyuge, ya que puede haber grandes diferencias en el conocimiento. Ahora bien, si el mensaje está bien expresado, el amor y la buena voluntad, ayudarán muchísimo a explicarlo y a entenderlo correctamente.
  4. Centrar él o los temas para que no haya desviaciones, que distraigan de los objetivos previstos, poniendo el máximo cuidado posible en hacerlo bien, para que la comunicación sea fluida en ambos sentidos.
  5. Determinar el lugar, horario, duración, etc. Si es necesario provoque la comunicación. Siempre funcionan mejor las comunicaciones, cuando hay un ambiente de distensión y confianza y no existen las interrupciones por teléfonos, programas de televisión, etc.
  6. Adecuar el lenguaje fonético, sin salirse del contexto y con los sinónimos y antónimos adecuados, haciéndolo todo con la mayor naturalidad, sin engolamientos en la voz y de acuerdo a las características del cónyuge y de cada situación.
  7. Utilizar el lenguaje corporal, con las mejores formas y ademanes posibles, incluso intentando mantener continuamente la sonrisa. Empleando los movimientos del cuerpo para enviar, reafirmar o disminuir la intensidad de los mensajes. Pero evitar comunicar con gestos de las manos y balanceos de cuerpos, como se autodefinen los grupos marginales de maras, gangas, etc. porque tienen un vocabulario muy limitado.
  8. Intentar que el cónyuge se sienta cómodo, para que la comunicación no se convierta en un monólogo, sino en un dialogo y se puedan obtener buenos resultados. El matrimonio tiene que aprender, el difícil arte de comunicarse bien, pues nadie nace sabiendo.
  9. Emplear la virtud de la paciencia y la moderación, pues no siempre el otro cónyuge, tiene el mismo nivel de comprensión o está en la situación adecuada, para oír con atención las cosas importantes que le están diciendo. Lo que para uno es un tema al que le ha dado muchas vueltas en la cabeza, antes de exponerlo, para el otro puede ser una novedad, que le llega de improviso.
  10. No emplear sofismas, falacias, argucias, sutilezas ni engaños, pues la comunicación con el cónyuge, tiene que estar presidida por el amor, la verdad, el respeto, la conciencia y la admiración.
  11. Evitar tener la razón a toda costa, ya que con el cónyuge, no se trata de vencer, ni de convencer, se trata de comunicar bien, para remar juntos hasta conseguir llevar el barco a la orilla deseada por ambos. No buscar el objetivo de caiga quien caiga, siempre ganar, ganar. Evitando los resultados de las apuestas tergiversadas del “Cara o Cruz”: “Cara, yo gano; cruz, tú pierdes”.
  12. Mantener con mucho respeto, los tiempos de cada uno, administrándolos equitativamente, con los silencios necesarios, sin interrupciones estentóreas y sin usufructuar ni apurar los del otro.
  13. Ofrecer seguridad al cónyuge de que la comunicación no ha sido motivada para discusiones, enfados, regaños, malas caras o llamadas de atención, por tener ideas u opiniones diferentes, a no ser que sean causas graves, pues conllevaría que el otro cónyuge se pondrá en guardia, y posiblemente cierre los oídos a la comunicación, si siempre es para lo mismo.
  14. Buscar la comunicación adecuada, que en algunas ocasiones puede ser una mirada, un gesto o una sonrisa entre los cónyuges. No siempre se necesitan palabras elocuentes, ni estrategias para comunicarse, sobre todo si ambos se conocen bien y conocen de lo que se trata.
  15. Mantener siempre abiertos los canales de comunicación, evitando a toda costa, que su ausencia se vaya agudizando, por falta de practicarla, debido a que no tengan las cosas muy claras.
  16. Evitar que haya intentos de ir ocupando cuotas de poder, dentro del matrimonio, basadas en mayores ingresos económicos, mejores conocimientos profesionales o académicos, situaciones sociales o familiares, etc.
  17. Evitar dejarse llevar por la pasión, producida por las relaciones con los hijos y entre ellos mismos, ya que muchas veces, son verdaderos manipuladores de los padres, impidiendo que los cónyuges se comuniquen correctamente.
  18. Estudiar la forma de empezar la comunicación. Puede ser en la mesa durante la comida, una salida especial, algunos hechos de actualidad que lleven al objetivo previsto, formulando preguntas con respuestas abiertas, etc.
  19. Utilizar las técnicas de recepción activa, hasta estar seguro de haber entendido perfectamente, lo que el cónyuge dice y quiere decir con su lenguaje fonético y corporal. Si fuera necesario, se debe pedir la repetición o hacer las preguntas convenientes, hasta que quede todo bien entendido.
  20. Utilizar las virtudes y valores humanos adecuados a cada ocasión. Teniendo en cuenta que nadie es perfecto, intentar comunicarse una y otra vez, hasta que se consiga la plena sintonía. El difícil arte de la comunicación es difícil, pero no imposible de aprenderlo.
  21. Tener muy claro el sentido del ridículo, pues en la comunicación, uno es dueño de los silencios, pero esclavo de las palabras.
  22. Intentar que los tiempos de la comunicación sean, más escuchar con atención, que hablar. Lo ideal es un 40% hablar y un 60% escuchar y sin interrumpir al cónyuge, cuando expone sus posiciones.

Si la comunicación es con una sonrisa, generará otra sonrisa. Si es con amor, recibirá más amor. Si es con una crítica, recibirá otra crítica. Si lleva odio, recibirá odio. Si es con palabras amables, recibirá palabras amables. Si es sobre el profundo interior de las relaciones, se abrirán los corazones con sinceridad. Si es sobre intereses culturales, se ampliarán los conocimientos. Si es superficial, se recibirán opiniones superficiales o ficticias. Si es sembrando vientos, recibirá tempestades.

No deje de estar comunicado continuamente con su cónyuge. Todos tenemos sin utilizar muchos recursos, talentos y fuerzas, para poder comunicar en la forma y manera, que el cónyuge nos entienda y para ser receptivos y abiertos a sus ideas. La comunicación con el cónyuge, si no llega hay que salir a buscarla con inteligencia, amor y en base a la práctica de las virtudes y valores humanos. Pero no conformándose con esas comunicaciones pueriles o convencionales, llenas de tópicos, aburrimientos y faltas de interés.

Las buenas comunicaciones, dejan siempre un poso, y aunque no hayan calado hondo, cuando han pasado, vuelven las ideas y los argumentos expuestos, lo que puede originar un torrente de nuevas ideas y que nazca la necesidad de continuarlas. Al final, una buena comunicación, crea el deseo de estar más unido al cónyuge.

10 Sentencias sobre la comunicación en el matrimonio:

  1. Cuando estés enfadado, cuenta hasta diez antes de empezar la comunicación, pero si estás muy enfadado, cuenta hasta cien.
  2. El objetivo de toda comunicación, debe ser amar y mejorar la relación.
  3. Es fácil hablar claro, cuando no va a decirse toda la verdad.
  4. Qué difícil es hablar de nuestras dificultades al cónyuge, y que fácil es hablarlas a un desconocido!
  5. Háblale a tu cónyuge sobre su persona y te escuchará horas enteras.
  6. Para saber comunicar, es preciso saber preguntar y escuchar, escuchando se agrada siempre, comunicando algunas veces.
  7. Antes de comunicarte con el cónyuge, piensa bien lo que le vas a decir.
  8. El mayor daño que se puede hacer a un cónyuge, es quitarle la comunicación.
  9. Para no humillar o desorientar, los cónyuges se tienen que poner en el mismo nivel.
  10. Es inútil mantener una comunicación entre sordos voluntarios, en el que ninguno de los cónyuges quiere escuchar.

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La manipulación en el matrimonio destruye la familia y provoca el divorcio



ESCUELA PARA PADRES

 

La manipulación en el matrimonio destruye la familia y provoca el divorcio.

 

  • 10 Actuaciones imprescindibles ante la manipulación del cónyuge
  • 10 Estrategias de manipulación utilizadas por algunos cónyuges
  • 21 Tipos de manipulación 

2,023 Palabras. Tiempo de lectura 7:30 minutos

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La manipulación es un maquiavelismo físico o intelectual, donde las palabras y los hechos, parecen más poderosos que la realidad, con el que no se puede jugar, hay que enfrentarla y cuanto antes mejor. Si se deja pasar el tiempo, porque parece que no es fuerte, después será demasiado tarde. Manipular es influir, manejar, maniobrar o intervenir, con medios hábiles, maliciosos, deshonestos y arteros en la voluntad, imagen, acciones y opiniones del otro cónyuge, distorsionando la verdad, para beneficio propio y perjuicio del otro.

 

La manipulación matrimonial, es una sutil violencia física o emocional, que al otro cónyuge fácilmente le hace caer en la trampa tendida. Es una forma artera y subliminal, de mal trato. Tengan mucho cuidado el cónyuge manipulador, pues solamente les producirá grandes disgustos. La alternativa, es educarse para dialogar, sobre la modificación de su conducta o demostrarle que Vd., no es manipulable.

 

10 Actuaciones imprescindibles, ante la manipulación del cónyuge:

 

No deje de examinar los términos, esquemas, planteamientos y procedimientos de la manipulación. Si ve alguna señal, que indique el comienzo de una manipulación, inmediatamente debe ponerse en guardia y tomar las medidas adecuadas, que en cada caso mejor convenga.

 

  1. Percatarse si se siente manipulado por el cónyuge.
  2. Escuchar a las personas queridas, su opinión sobre la manipulación percatada.
  3. Examinar en cuál o cuáles áreas, siente que le está intentando manipular.
  4. Localizar cuál o cuáles formas, está empleando para manipularle.
  5. Analizar los motivos o causas de la manipulación.
  6. Reconocer sinceramente, que le están manipulando.
  7. Consultar con todo detalle a un sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profese, para poder encontrar la mejor solución, que corte de raíz, el comienzo de la manipulación.
  8. Impedir que la manipulación empiece a crecer, pues no solamente es la antesala del divorcio, sino también, de la violencia física y mental.
  9. Hablar directamente con el cónyuge manipulador, para esclarecer los motivos y las soluciones y llegar a acuerdos, para que no vuelva a suceder.
  10. Hacerun plan de seguimiento de lo acordado, ponerlo en práctica y añadirle los controles necesarios. 

Algunas personas manipulan, fascinan o encandilan a su cónyuge, por lo que también se denomina ilusionismo mental. Tergiversan los conceptos y corrompen la mente del cónyuge, para vencerle en lugar de convencerle, hasta que consiguen destruirlo física y mentalmente. En muchas ocasiones, tratan de seducirle sin dar razones, para que el cónyuge tome determinadas decisiones, que favorezcan sus malsanos propósitos. Por eso hay que aprender a pensar con mucho rigor, y esto solamente se puede hacer, con educación y formación.

 

10 Estrategias de manipulación, utilizadas por algunos cónyuges:

 

  1. Creándole problemas y ofreciendo soluciones engañosas: El cónyuge intenta crear una situación o problema, donde su pareja le pida, suplique o acepte, como solución, un subterfugio determinado, que era la que él buscaba, pero que no se atrevía a proponerlo, pues era perjudicial para su pareja. La pareja se engancha en el propio anzuelo, que ha pedido para solucionar el problema, creado artificialmente.
  2. Difiriéndole la solución del problema: Cuanto más se presente, como dolorosa y necesaria, más fácil será la aceptación, si su aplicación se pospone para un futuro determinado o indeterminado, por hechos ajenos. El amor de un cónyuge, tiende a esperar ingenuamente que “para entonces, todo se arreglará” y no habrá que llegar a sufrir la solución o sacrificio propuesto. Cuando llegue el momento del sacrificio, mentalmente, ya habrá sido aceptado y asimilados sus inconvenientes.
  3. Distrayendo al cónyuge. Cuando un cónyuge tiene un problema importante, relacionado con su pareja, intenta desviar su atención del problema, mediante la técnica del diluvio o inundación, de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. Es indispensable hacerlo, para impedirle que se interese, por los conocimientos esenciales que le permitirían ahondar en la intuición, entendimiento o comprensión del problema, intentando mantenerle en la ignorancia más absoluta del asunto. Armas silenciosas, para guerras crueles.
  4. Engañándole, poco a poco: Por muy inaceptable que sea el engaño o lo que se haya tramado, si se presenta gradualmente, a cuenta gotas, para que se acepte, es mucho más fácil conseguirlo. Para cuando el otro cónyuge se haya dado cuenta del engaño, si es que se da cuenta, ya será muy tarde, pues habrá ido aceptando las partes de un todo. Si el otro cónyuge lo hubiera presentado en su verdadera cuantía y crudeza, habría sido rechazado inmediatamente. Hasta un elefante se puede comer trozo a trozo y poco a poco.
  5. Fomentándole la pobreza de espíritu: Empleando artimañas, de forma que se contente con las cosas mediocres, vulgares e incultas y nunca piense, en educarse para mejorar. Animándole al consumo de telenovelas, algunas pantallas electrónicas, deportes alienantes, lecturas ridículas, amistades vacuas, manteniéndole alejado de cualquier forma de superación personal o intelectual.
  6. Investigando los puntos débiles del cónyuge: Tanto físicos, como mentales, para utilizarlos malévolamente, y así convertirse en su dominante. De forma que más fácilmente, se pueda anular su personalidad y así poder conducirle, hacia fines no deseados por el cónyuge, incluso poder adelantarse, a cualquier cambio de mejora que quiera realizar.
  7. Maniobrándole emocionalmente: Suprimiendo el análisis racional y la reflexión, sobre los temas y comportamientos del cónyuge, para irle implantando en su subconsciente, ideas, deseos, miedos, temores y angustias, que le conduzcan a comportamientos perniciosos.
  8. Manteniendo al cónyuge en la ignorancia: A poder ser, en su grado máximo, tanto en lo cultural, como en lo escolar, social, político y religioso. Impidiéndole que prospere, para tenerle siempre dominado y sin que pueda valerse por si mismo. Incluso persuadiéndole de que, no es necesario que aprenda nada, pues ya le solucionarán todos sus problemas, para que así, quede dominado para siempre y nunca pueda alcanzar un grado de independencia. Haciéndole perder su autoconfianza.
  9. Provocándole la autoculpabilidad: Haciéndole creer, que todas las malas situaciones o desgracias que le pasan, son por su culpa, debido a su poca inteligencia, capacidad o esfuerzo. Para que se autodevalúe y revele, contra el sistema que tiene a su alrededor, en lugar de hacerlo contra su actitud.
  10. Tratando al cónyuge, como si fuera menor de edad: Adaptando actitudes de sugestión infantil, hablándole también en términos y entonaciones ingenuas o simplonas, para que las respuestas del cónyuge manipulado, se pongan acordes con el infantilismo buscado. Sobreprotegiéndole innecesariamente, para hacerle dependiente del cónyuge en todas sus actividades, e ir destruyendo o debilitando su capacidad de decisión. 

La manipulación es una artimaña, que algunos emplean para extorsionar, dominar, volver frágil, débil y vulnerable a su cónyuge. Imponen obligaciones difíciles de cumplir, utilizan el miedo, las amenazas y fomentan el sentimiento de culpa. Intentan crear una marioneta, donde el cónyuge esté al final de los sutiles e invisibles hilos, que son como los de la tela de araña. Para no caer, en esa red manipuladora y salirse de esa trampa, el cónyuge, lo primero que tiene que hacer, es darse cuenta, de que le está empezando a manipular. Y para enfrentarla, debe estudiar y consultar las mejores estrategias a emplear, en cada caso particular.

 

Ante la ya declarada manipulación, es imprescindible mantener la calma, dominar los nervios y ganar tiempo para pensar, curarse las heridas sentimentales, fortalecerse y prepararse para la batalla, que se le viene encima. Pero el cónyuge manipulado, nunca debe sentirse herido, dolido, deprimido, hundido o afligido y mucho menos demostrarlo, pues esto es lo que quiere el manipulador.

 

20 Tipos de manipulación:

 

  1. Manipulación a través de los hijos, padres u otros familiares, para que presionen hasta conseguir determinados objetivos, materiales o de conducta.
  2. Manipulación con chantaje de testimonios falsos o verdaderos, ante la familia o amigos, relacionados con su vida anterior. Sobre otros matrimonios, divorcios, hijos, abortos, enfermedades, arrestos, drogas, vicios, vida disoluta, malas amistades, quiebras, deudas, etc.
  3. Manipulación con intrigas, marrullerías, maniobras, trampas, artificios y maquinaciones, en situaciones que le beneficien.
  4. Manipulación con la educación o buenas maneras de comportarse, para hacerle ver al cónyuge, que hay que hacer o no hacer, determinadas formalidades que lleven a poder dominarle.
  5. Manipulación con la imagen que proyecte el otro cónyuge, para que puedan realizar comparaciones en la familia o en la sociedad donde viven.
  6. Manipulación con mentiras o medias verdades, sin pruebas fehacientes y contundentes, solamente con suposiciones infundadas, sobre infidelidades matrimoniales, adicción a las drogas, malversaciones  económicas, enfermedades, abusos, etc.
  7. Manipulación con violencia física o mental, hasta anular al otro cónyuge, de forma que sea incapaz de protestar, recuperarse o arreglar su situación.
  8. Manipulación de la salud con artimañas, produciendo falsas dolencias, disgustos y  síntomas, para conseguir objetivos egoístas.
  9. Manipulación del regalo, bien sea dinero, lujo, cosas prohibidas, para que se acostumbre a ellas y en el futuro poder dominarle.
  10. Manipulación discriminatoria basada en la raza, religión, base social, económica, religiosa, etc. para que se sienta mal.
  11. Manipulación económica, cuando un cónyuge se convierte en administrador de los bienes totales del matrimonio y va decidiendo cuándo, cuánto, cómo y en qué debe gastarse el dinero, sin dar ninguna opción al otro cónyuge, para que tome decisiones, pretendiendo convertirle en un minusválido, dependiente financieramente.
  12. Manipulación familiar, para que el cónyuge se enfrente a los familiares, que el otro no quiere convivir o para que les pida favores humillantes, o imposibles de devolver.
  13. Manipulación histórica, modificando la memoria del cónyuge, para que se crea o se olvide de sucesos reales o ficticios, que le supediten emocionalmente al pasado, para futuras situaciones.
  14. Manipulación para impedir la formación profesional, educativa, social, etc. para que el otro cónyuge, tenga que estar siempre dependiendo de las dádivas, sin poder valerse por si mismo.
  15. Manipulación para ir transformando, poco a poco, la conciencia del otro cónyuge, con objeto de cambiar, impedir, obstaculizar o destruir su personalidad, empleando un conjunto de síntomas, estrategias, acciones y objetivos.
  16. Manipulación sexual, utilizándola como chantaje y falsas promesas, a cambio de obligaciones o favores matrimoniales.
  17. Manipulación social para que el cónyuge haga el ridículo, y después podérselo echar en cara, para no volver a ir a compartir, determinadas situaciones sociales.
  18. Manipulación sutil y silenciosa utilizando estrategias escondidas, de forma que el cónyuge, no se de cuenta de que le están manipulando.
  19. Manipulación utilizando a amigos comunes, para que transmitan estrategias de anulación de personalidad física y mental.
  20. Manipulación utilizando los sentimientos de culpabilidad, a través de aparentar que el cónyuge, le ha producido un falso dolor físico, mental, profesional, social o económico.
  21. Manipulación verbal a través del lenguaje, que es el mayor don que poseen las personas, pero puede ser cruel y manipulador, aunque sea tierno y amable. Utilizando las palabras y las preguntas demagógicamente, puede tergiversarse su verdadero sentido y definición, para sembrar la confusión y así posteriormente, dominar en beneficio propio y en contra del cónyuge. 

Otros tipos de manipulación, ante los que hay que estar muy alertas: Los hijos a los padres. Los padres a los abuelos. Los novios a sus parejas. Los negocios a los clientes. Algunas religiones, sectas, organizaciones y fanáticos a sus seguidores. Los charlatanes a sus oyentes. Los medios de comunicación a sus consumidores. Las pandillas criminales a sus prospectos y victimas. Algunas personas a sus amigos jóvenes o mayores. Los gobiernos a los ciudadanos. Los secuestradores a los secuestrados.

 

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100 Preguntas sobre la posible nulidad de un Matrimonio Católico

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100 Preguntas sobre la posible nulidad de un Matrimonio Católico.   

  • 20 Principales impedimentos para contraer matrimonio que pudieran llevar a su nulidad
  • 100 preguntas sobre la posible nulidad de un Matrimonio Católico
  • 3 Principales mitos sobre las dificultades para obtener la nulidad matrimonial 

3,916 Palabras. Tiempo de lectura 14:15 minutos

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Este artículo es mi opinión personal, basada en lo que he leído, oído, visto, preguntado, dialogado e interpretado sobre el tema. Para no crear errores o falsas expectativas, en cada caso, debe ser ratificado o rectificado por un sacerdote de su Parroquia. 

No existe el divorcio en el Sacramento del Matrimonio, que es únicamente el realizado entre un hombre y una mujer ante un sacerdote, e indisoluble hasta que la muerte les separe. Pudiera existir una declaración formal de nulidad, realizada por parte de la Iglesia, indicando que nunca ha existido el matrimonio, debido a que no se dieron las condiciones para que hubiera este Sacramento. El divorcio es un acto civil, que solamente aplica a las uniones civiles, para disolver los vínculos civiles contraídos. 

¿Existió o no existió el Sacramente del Matrimonio? Esa es la pregunta clave. Si lo hubo, no se puede anular. Si no lo hubo, puede pedirse la nulidad matrimonial, siguiendo el procedimiento que establece la Iglesia Católica. 

Este artículo tiene la intención de servir de meditación a los católicos, que están pensando en separarse o ya se han separado de su matrimonio religioso y divorciado de su matrimonio civil. Desarrolla un tema que es exclusivamente de los católicos y que no aplica a seguidores de otras religiones, que no tienen el Matrimonio como Sacramento indisoluble. Pero a estos, les servirá para aclararles algunos de los llamados escándalos públicos, de matrimonios nulos. 

Por soberbia, debido a que ya no quieren saber nada de la Iglesia, o por ignorancia sobre el fondo y la forma de solicitar la nulidad del Sacramento del Matrimonio, que en su día realizaron, algunas personas creen, que divorciándose por lo civil ya han anulado su Sacramento del Matrimonio, cuando eso es incierto. 

La nulidad matrimonial, no pone fin al Sacramento del Matrimonio, declara que nunca existió como Sacramento, aunque se haya celebrado bajo su rito. Una declaración de nulidad de matrimonio, es un decreto emitido por la autoridad competente de la Iglesia, generalmente a nivel diocesano, que se realiza después de una minuciosa investigación, en los términos que dictamina el Código de Derecho Canónigo. 

Ni la Iglesia, puede poner fin al Sacramento del Matrimonio, que haya sido válidamente contraído, a no ser que haya faltado un elemento esencial del matrimonio y por lo tanto, no haya existido el mencionado Sacramento. Para esclarecer estas situaciones y hacer justicia, la Iglesia puede ejercer su autoridad en un proceso jurídico. El tribunal eclesiástico se limita, a juzgar si el matrimonio en principio fue válido como Sacramento. Puede haberse celebrado una boda en la Iglesia, haber tenido hijos y sin embargo, no haber habido un Sacramento. En caso de nulidad sacramental, los contrayentes quedan libres para casarse, aunque deben cumplir las obligaciones naturales nacidas de una unión precedente anterior. 

Para solicitar la nulidad matrimonial, se debe empezar recurriendo personalmente ante el sacerdote de la parroquia, que corresponda a los cónyuges. El primer deber de los sacerdotes y de sus colaboradores, es el de ayudar a los cónyuges a superar las dificultades matrimoniales. El recurso a los tribunales eclesiásticos, debe ser la última solución, incluso en el supuesto de que haya visos de un matrimonio nulo. 

20 Principales impedimentos para contraer matrimonio que pudieran llevar a su nulidad

Los impedimentos son un conjunto de figuras o de circunstancias que impiden, imposibilitan u obstan a una persona para contraer matrimonio lícita o válidamente. Estos impedimentos pueden ser, a su vez, públicos, cuando se pueden probar en el fuero externo, u ocultos, en caso contrario. Algunos se pueden dispensar según el Derecho Canónico, pero los que son de derecho eclesiástico, derecho natural o derecho divino, no pueden ser dispensados. 

  1. Condicionado a futuro: No puede contraerse válidamente matrimonio, bajo condición cierta o incierta de futuro, cuando la voluntad de una o de ambas partes, subordina el nacimiento del vínculo al cumplimiento o verificación de una circunstancia o acontecimiento determinado.
  2. Crimen: Quien con el fin de contraer matrimonio, con una determinada persona, causa la muerte del cónyuge de ella o de su propio cónyuge; o a quienes con una cooperación mutua, física o moral, causaron la muerte del cónyuge.
  3. Cuando no son los propios contrayentes: Ya que se requiere que sean ellos mismos quienes se administran el sacramento, puesto que se dan y reciben mutuamente en matrimonio, y quien asiste, sólo pide el consentimiento y lo recibe en nombre de la Iglesia.
  4. Disparidad de religiones: Es inválido el matrimonio mixto entre dos personas, cuando una de ellas está bautizada en la Iglesia Católica y la otra no. Para dispensarlo deben cumplirse ciertos simples requisitos, que deben asumir ambos contrayentes ante el Párroco de su iglesia.
  5. Edad: No puede contraer matrimonio válido el varón, antes de los dieciséis años cumplidos y la mujer, antes de los catorce años también cumplidos, porque se requiere cierta madurez biológica de los contrayentes, de acuerdo con las circunstancias culturales y ambientales específicas de cada país.
  6. Engaño o dolo: Contrae matrimonio inválidamente, quien lo hace engañado, por dolo provocado para obtener su consentimiento, acerca de una cualidad del otro contrayente, que por su naturaleza puede perturbar gravemente el consorcio de vida conyugal, cualquiera que haya sido quien le provocó el engaño. No debe confundirse error con dolo. Cuando es otro quien produce o elabora mediante engaño, una falsa realidad y produce en el sujeto una apreciación como verdadera, de un objeto en sí mismo falso. Pero no todo engaño, produce la nulidad, sino sólo el que reúne los requisitos determinados, por la ley canónica.
  7. Error: Cuando hay una intención contraria al matrimonio, en el momento de la celebración, soportada en el engaño, aprovechamiento, etc. Sería el caso de quien, queriendo casarse con una persona, cierta y determinada, se casa equivocadamente con otra distinta, pensando que es con quién quería casarse y que ese error haya determinado a la voluntad. O que por error accedan a un matrimonio que, carezca de unidad e indisolubilidad y no sea sacramental.
  8. Falta de procedimiento canónico: Si una parte es católica y requiere ser casada en presencia de un sacerdote, diácono u obispo y en un lugar expresamente autorizado para hacerlo, ya que solamente son válidos, los matrimonios que se contraen de la forma que el Código de Derecho Canónico señala.
  9. Ignorancia: Es necesario, para la validez del matrimonio, que los contrayentes conozcan que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación de los hijos, mediante la cooperación sexual necesaria. La Iglesia presume, salvo prueba en contrario, que después de la pubertad, este conocimiento mínimo ya se tiene.
  10. Impotencia: La cierta y acreditada impotencia, homosexualidad o promiscuidad sexual antecedente, perpetua, absoluta o relativa para realizar el acto conyugal, tanto por el hombre, como por la mujer, hace nulo el matrimonio, por su misma naturaleza. Debe ser anterior al matrimonio, incurable por medios lícitos, ordinarios, no peligrosos para la salud del afectado, lo que supondría que el matrimonio solamente seria rato y no consumado.
  11. Incapacidad de asumir las responsabilidades fundamentales del matrimonio: Si hubiera algún defecto grave de la discreción de juicio, acerca de los deberes y derechos esenciales del matrimonio, que se han de dar y aceptar, debido a la carencia de madurez intelectiva y voluntaria necesarias para discernir, atendiendo al carácter irrevocable de los derechos y deberes matrimoniales.
  12. La presencia de un factor psicológico: Que a alguno le impida hacer en conciencia un compromiso para toda la vida, debido a la carencia de suficiente uso de razón, como quienes están afectados por una enfermedad mental, o privados del uso de sus facultades intelectivas o volitivas, propias del acto humano.
  13. Parentesco: En caso de consanguinidad en línea recta, tanto legítimo como natural, (ascendientes y descendientes, padres abuelos, hijos y nietos) dirime en todos los grados, y no puede ser dispensado. En línea colateral, es nulo el matrimonio hasta el cuarto grado inclusive, pero se debe distinguir, a su vez, entre los siguientes grados: entre hermanos (segundo grado) no se puede dispensar. Entre tíos y sobrinos (tercer grado) y entre primos (cuarto grado) se puede dispensar. El parentesco por afinidad, en línea recta, dirime el matrimonio en cualquier grado. Se trata del matrimonio entre quienes fueron nuera y suegro o yerno y suegra, se puede dispensar. La afinidad colateral (entre quienes fueron cuñados) no dirime el matrimonio. El parentesco legal, proveniente de la adopción, invalida el matrimonio en línea recta o en segundo grado colateral (entre adoptantes y adoptado y entre adoptado e hijos del adoptante), pero se puede dispensar.
  14. Pública deshonestidad: Surge del matrimonio inválido, después de instaurada la vida en común, o del concubinato notorio y público, y afecta de nulidad al matrimonio, en el primer grado en línea recta entre el varón y las consanguíneas de la mujer o viceversa. Es decir que el concubino, está impedido de casarse con la hija de su concubina o viceversa.
  15. Rapto: No puede contraer matrimonio válido un hombre con una mujer o viceversa, que tengan raptada, forzada, retenida, atemorizada gravemente o violentada, con miras a ese matrimonio, hasta que la persona sea separada de su raptor, puesta en lugar seguro y preste consentimiento libre y voluntario.
  16. Simulación: La regla general es, que el consentimiento interno de la voluntad, se presume conforme con las palabras o signos empleados al contraer matrimonio. Es decir, que quien dice si, significa que quiere decir si y darse y recibir en matrimonio. Son simulados cuando se limita la perpetuidad del vínculo, como los casamientos a prueba de que les vaya bien, y si no les va, se divorcian.
  17. Vínculo: Quien está ligado por el vínculo de un matrimonio válido anterior, aunque no lo haya consumado, está impedido de casarse válidamente y si volviera a contraer matrimonio, quien ya está casado, sería polígamo.
  18. Violencia o miedo: Es inválido el matrimonio contraído por violencia, miedo, presión psicológica o moral grave, proveniente de una causa externa. Incluso el no inferido con miras al matrimonio, para librarse del cual, alguien se vea obligado a casarse. Relacionado con esto, se encuentra el tema del temor reverencial, cuando existe una relación de subordinación o reverencia a un superior, como entre hijos y padres, subalternos con el superior, alumnos con el maestro, etc.
  19. Voto de castidad: No pueden contraer matrimonio, quienes estén vinculados en un instituto religioso por un voto de castidad, público y perpetuo, no temporal.
  20. Votos en el Orden Sagrado: Tiene su fundamento en el celibato eclesiástico, que inhabilita para contraer matrimonio válido, a los varones bautizados, que hayan recibido válidamente el sacerdocio. Después de su secularización, pueden solicitar dispensa para contraer matrimonio. 

100 preguntas sobre la posible nulidad de un Matrimonio Católico:  

Tómense el tiempo necesario, para reflexionar y contestar por escrito, cada uno de los cónyuges por separado y luego en conjunto. Respondiendo con veracidad y honradez, sin dejarse llevar por los problemas pasados o presentes. Intenten recordar todo lo que puedan, pues aunque pudiera ser doloroso, también tiene un fuerte valor terapéutico. Después presenten estas preguntas y respuestas a su Párroco, el cual les aconsejará sobre los siguientes pasos que deben dar. Para los expertos, cada una de las respuestas, una serie de ellas, o todas en conjunto, pueden ser la clave para comenzar o no, un proceso de nulidad matrimonial. 

1- Noviazgo. 

  1. ¿A la de cuánto tiempo de conocerse empezó el noviazgo?
  2. ¿A que edades empezaron el noviazgo?
  3. ¿Cómo veían sus respectivas familias, el noviazgo entre ambos?
  4. ¿Cuál fue la reacción positiva o negativa de los respectivos amigos, ante el anuncio de matrimonio?
  5. ¿Cuáles eran las principales características, forma de comportarse y en su caso problemas concretos de la otra persona, cuando todavía no habían contraído matrimonio?
  6. ¿Cuáles eran las razones de las familias de ambos, para apoyar o rechazar el noviazgo?
  7. ¿Cuáles eran las razones que decían los amigos de cada uno, para aprobar o rechazar el noviazgo?
  8. ¿Cuáles fueron las cosas que más le impresionaron de la otra persona?
  9. ¿Cuándo y de quién partió la idea de contraer matrimonio?
  10. ¿Cuándo, dónde y cómo se conocieron y en su caso, quien les presentó y qué relación tenia o tenían con él?
  11. ¿Cuánto duró el noviazgo?
  12. ¿Cuántos noviazgos anteriores tuvieron y de qué duración?
  13. ¿Durante el noviazgo, hubo problemas que motivaron periodos de distanciamiento?
  14. ¿El noviazgo fue a distancia y en este caso, con cuanta frecuencia y duración se veían y trataban?
  15. ¿En su caso, cuales fueron los motivos de los distanciamientos?
  16. ¿Fue un noviazgo empezado por Internet o por una agencia de contactos sociales?
  17. ¿Por qué se plantearon contraer matrimonio y por la Iglesia?
  18. ¿Qué problemas hubo durante el noviazgo y como los solucionaron?
  19. ¿Si hubo noviazgos anteriores, porque se rompieron? 

2- Antecedentes personales. 

  1. ¿Cómo viven sus hijos los problemas conyugales?
  2. ¿Conocían si tenían o habían tenido algún problema serio relacionado con el Sacramento del Matrimonio?
  3. ¿Cuál era la situación civil de cada uno, antes de casarse religiosamente? (Solteros, casados civilmente con otra persona diferente, divorciados, viudos, pareja de hecho, etc.)
  4. ¿Cuantos años tenía cada contrayente?
  5. ¿Qué piensan los hijos de la solución de nulidad, que ustedes quieren dar a su Matrimonio?
  6. ¿Tenían hijos de anteriores matrimonios y en su caso, cuáles son sus edades?
  7. ¿Tienen hijos de su actual matrimonio y en su caso, cuáles son sus edades? 

3- Sobre el Sacramento del Matrimonio. 

  1. ¿Ante quien se casaron?
  2. ¿Cuando contrajeron matrimonio canónico?
  3. ¿Cuánto tiempo hace?
  4. ¿Dónde (Iglesia, oficina, hotel, playa, barco, campo de batalla, etc.) y por qué en ese sitio y circunstancias? 

4- Preparación del matrimonio. 

  1. ¿Cuáles eran los estados de ánimo y sus relaciones personales, los meses anteriores a la boda?
  2. ¿Qué contratiempo importante hubo durante ese espacio de tiempo?
  3. ¿Qué dificultades encontraron, para la preparación del matrimonio y en su caso, cómo los solucionaron o dejaron pendientes?
  4. ¿Qué trámites realizó cada uno, para la preparación del matrimonio y por qué?
  5. ¿Tuvieron dudas graves razonables, miedo, agobio, estrés, etc. antes del matrimonio? 

5- La ceremonia del matrimonio. 

  1. ¿Cómo estaban las familias ese día?
  2. ¿Cómo fue la ceremonia del matrimonio religioso?
  3. ¿Cómo transcurrió la celebración, después de la ceremonia en la Iglesia?
  4. ¿Cómo vivió cada uno ese día?
  5. ¿Hay algo que destacar de la misma, que se salga de lo normal?
  6. ¿Hubo algún problema? 

6- Viaje de bodas. 

  1. ¿Cómo vivieron ambos, ese viaje?
  2. ¿En el viaje de bodas ocurrió algo anormal sobre lo esperado, en relación con el sexo, dinero, violencia verbal o física, mando, discusiones, etc.?
  3. ¿Hubo viaje de bodas?
  4. ¿Quién lo decidió y organizó? 

7- Nuevo hogar. 

  1. ¿Cuáles fueron exactamente los problemas que consideraron, que no eran normales en la vida matrimonial?
  2. ¿Cuándo comenzaron los problemas en el matrimonio?
  3. ¿Dónde fueron a vivir después de casados?
  4. ¿Hay o hubo algunos problemas de convivencia? ¿Cuáles?
  5. ¿Por qué?
  6. ¿Qué decía el otro cónyuge?
  7. ¿Vivía alguien más con ustedes? 

8- Familias anteriores y actuales. 

  1. ¿Cuál fue el sentimiento y la reacción positiva o negativa, de las respectivas familias, ante el anuncio de matrimonio?
  2. ¿Cuáles eran los ambientes religiosos, económicos, culturales y sociales de la familia de cada cónyuge?
  3. ¿Cuales fueron los motivos, que respaldaban esas reacciones positivas o negativas?
  4. ¿Cuáles fueron sus reacciones, comentarios o consejos?
  5. ¿Los problemas prematrimoniales o matrimoniales, eran conocidos por las familias directas de los cónyuges? 

9- Planteamiento de problemas. 

  1. ¿A qué achacaba los problemas y dificultades de su matrimonio, el cónyuge que producía el conflicto?
  2. ¿Cuáles fueron las respuestas, que recibieron de cada uno?
  3. ¿Era uno de los cónyuges, el que principalmente producía o empezaba el problema, o eran los dos, los que lo producían a la vez?
  4. ¿Plantearon sus problemas matrimoniales a algún familiar, sacerdote, experto, consejero o amigo? 

10- Motivos para querer explorar la posibilidad de solicitar la nulidad matrimonial. 

  1. ¿Cómo reaccionó la otra parte?
  2. ¿Contrajeron matrimonio exclusivamente por cuestiones de conseguir dinero, fama o situación social?
  3. ¿Creen que hay presiones externas o intereses individuales o colectivos, que les hayan incitado a recurrir a formas de falsedad o incluso a la corrupción?
  4. ¿Cuál es la fecha de conclusión del proceso de separación o divorcio civil?
  5. ¿Cuál es la relación personal entre los cónyuges, después de la decisión de solicitar la nulidad matrimonial, la separación o el divorcio civil?
  6. ¿Cuál es la situación actual de la pareja? Separados, divorciados, pareja de hecho, aunque no de derecho, etc.
  7. ¿Cuál fue la reacción de cada una de las familias, hijos y amigos?
  8. ¿Cuáles son sus problemas, que les llevan a solicitar la nulidad matrimonial?
  9. ¿De quién partió la idea de separarse o de solicitar la nulidad del matrimonio?
  10. ¿Hicieron capitulaciones matrimoniales, contrarias al Sacramento del Matrimonio?
  11. ¿Por qué creen sinceramente, que algún día podría estabilizarse la situación con su cónyuge y volver al matrimonio? 

11- Situaciones relacionadas con los impedimentos. 

  1. ¿Alguno de los cónyuges utilizó fraude, engaño, mentiras, nombres diferentes o testigos falsos, para conseguir una o varias nulidades matrimoniales anteriores?
  2. ¿Alguno de los cónyuges, aun siendo católico, practicaba en otra religión antes del matrimonio?
  3. ¿Alguno de los cónyuges, previamente a la celebración del matrimonio,  había abrazado la religión católica, para tomar ventaja?
  4. ¿Anteriormente habían realizado votos perpetuos de castidad en alguna Orden Religiosa?
  5. ¿Contrajeron matrimonio en “artículo mortis” o en circunstancias similares?
  6. ¿Creen que hay otras cuestiones no preguntadas, que consideren relevantes para su situación pasada y presente de su matrimonio?
  7. ¿Cuándo contrajeron matrimonio, estaban en plenas condiciones físicas y mentales?
  8. ¿Es impotente sexualmente alguno de los cónyuges?
  9. ¿Estaban los dos cónyuges bautizados en la Iglesia Católica?
  10. ¿Expresamente uno de los cónyuges había renunciado a la religión católica, antes o después del matrimonio?
  11. ¿Fueron al matrimonio libremente sin presiones, chantajes, secuestros, raptos, ni amenazas?
  12. ¿Ha habido cambios de sexos o propósitos de hacerlo?
  13. ¿Ha habido demostraciones fehacientes de impedimentos matrimoniales, que se ocultaron engañando gravemente al futuro cónyuge?
  14. ¿Ha habido o hay alguna relación de concubinato?
  15. ¿Ha habido signos fehacientes de impotencia sexual, que impiden la procreación?
  16. ¿Han aparecido o reaparecido signos de homosexualidad o lesbianismo?
  17. ¿Hubo algún error grave de conocimiento, en cuanto a lo que es el Sacramento del Matrimonio?
  18. ¿Hubo algún error grave, sobre la persona con quien contraía matrimonio?
  19. ¿Participaron en algún crimen?
  20. ¿Qué tipo de parentesco sanguíneo o civil tienen entre los cónyuges?
  21. ¿Quieren regularizar su situación irregular anterior, de sacramento nulo para realizarlo de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia y así poder participar de los beneficios de los otros Sacramentos?
  22. ¿Se casaron bajo amenazas graves?
  23. ¿Se casaron por el procedimiento de “por poderes”?
  24. ¿Tenían algún vínculo anterior con matrimonios ratos, aunque no consumados?
  25. ¿Utilizó alguno el matrimonio para ocultar sus signos de homosexualidad o lesbianismo? 

3 Principales mitos sobre las dificultades para obtener la nulidad matrimonial.  

Muy frecuentemente se comentan estos y más mitos, absolutamente carentes de fundamento, sobre los motivos que dificultan la obtención de la nulidad matrimonial. Principalmente los propalan las personas que se han divorciado y que por soberbia, ignorancia, beneficio propio o alejamiento de la Iglesia, no han querido, no han sabido o no han podido presentar una solicitud de nulidad matrimonial, incluso sin saber, si hubieran podido presentarla: 

  1. Es un proceso muy costoso económicamente. Los costos de todo el trámite, son los que corresponden a los gastos que la presentación de nulidad matrimonial, va a ocasionar en los tribunales de la Iglesia. Pero si las personas que lo solicitan, son de escasos recursos demostrados, pueden obtener grandes descuentos e incluso la gratuidad total, puesto que la Iglesia tiene abogados para ejercer la justicia gratuita. A parte de los costos del proceso eclesiásticos, existen los honorarios de los abogados y peritos que cada parte presente, pero esos, están fuera del alcance de la Iglesia.
  2. Es un proceso muy largo. Dependiendo de la complejidad del caso, suelen terminarse entre 12 y 18 meses.
  3. Es un proceso que solamente se lo conceden a los ricos o famosos. Son estos los que más lo publican por conveniencia propia, tanto al presentar el proceso. Es muy alto el porcentaje de aprobación, en los casos bien presentados y que tengan pruebas reales y válidas, para soportar la demanda. 

10 Comentarios adicionales sobre la nulidad matrimonial: 

  1. El matrimonio católico es un sacramento para los católicos. Por lo que es una incoherencia, que los que no viven como católicos,  pidan casarse por la Iglesia por las fotos, la celebración más bonita o por el qué dirán.
  2. El matrimonio sólo rato, es decir cuando no ha sido consumado, puede ser disuelto con justa causa.
  3. El proceso de nulidad no es buscar culpables, sino constatar hechos realmente objetivos.
  4. En la sociedad de hoy, no se fomenta el compromiso duradero para nada. La sociedad de hoy es bastante inestable en todos sus aspectos.
  5. Hay gente que se casa engañada y no hay derecho, que una persona por las mentiras u ocultamientos de otros, sea infeliz el resto de su vida.
  6. Hay que aprender a resistir al miedo de la verdad, que a veces puede nacer del temor de herir a las personas.
  7. la Iglesia quiere que se siga un procedimiento riguroso, a fin de que el juez eclesiástico pueda llegar, con certeza moral y en base a las pruebas reunidas, a una decisión fundada sobre la verdad de los hechos.
  8. Para disminuir el número de matrimonios fracasados, la Iglesia esta tratando de mejorar la formación de las personas, sobre todo de los novios, que se preparan para casarse.
  9. Un fracaso matrimonial no significa necesariamente su nulidad. La Iglesia acepta que el amor puede morir. El que suceda esto, no es ningún delito.
  10. Un matrimonio donde el amor ha muerto, no tiene por qué seguir conviviendo juntos. Si después de intentar por todos los medios: darse nuevas oportunidades, asesorarse, pedir ayuda externa, rezar, etc. y ve que su matrimonio no puede funcionar, lo mejor es que se separen. Aunque le duela mucho, la Iglesia Católica acepta la separación matrimonial si hay materia grave para ello. La pareja católica que se separe, no está faltando en nada. Los separados siguen siendo marido y mujer y por tanto, ninguno de los dos pueden volver a casarse, ni por lo civil, ni por la Iglesia, hasta que se extinga legal o eclesiásticamente el matrimonio.  

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com 

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190 Preguntas prematrimoniales para formar una familia fuerte.

ESCUELA PARA PADRES

 190 Preguntas prematrimoniales para formar una familia fuerte. 

4,396 Palabras. Tiempo de lectura 16:00 minutos

Algunos artículos relacionados con el noviazgo y el matrimonio: 

Algunos artículos relacionados con el divorcio que tratan de cómo prevenirlo y evitarlo: 

Las respuestas a las 190 preguntas deben analizarse muy seriamente, para evitar cometer en el futuro los graves errores que algunas parejas realizan, alegando una previa ignorancia. Así nunca podrán decir: A mi no me dijeron nada de este tema. Si me lo hubieran dicho, hubiera actuado de otra manera. Quién iba a pensar que teníamos que habernos fijado en esto, para corregirlo.

Elijan unos buenos momentos, para mantener esos necesarios diálogos y traten de inspirarse todo lo que puedan, para hacerlos inteligentemente, con el corazón totalmente abierto, sin dobleces, engaños, ni mentiras, es por el bien de los dos y su futura familia.

Novios, no tengan miedo a decir la verdad, sin tapujos, dobleces, cobardías o pasividad. Es preferible que un noviazgo se rompa, por haber hablado claro, que un matrimonio fracase, por no haberlo hecho. Eviten ser cómplices de una desgracia, que atañerá a su futura familia y a Vd.

Novios, no tengan miedo a escuchar a sus padres, a las personas que les quieren y a las que tienen una buena experiencia matrimonial, sobre los argumentos que les aconsejen, para la no realización de su futuro matrimonio. Analicen bien sus palabras, para que no haya ningún resquicio, en sus respuestas prematrimoniales. Cuatro ojos, ven mejor que dos. Luego no digan: “me pasa por no haberles hecho caso, cuando estaba todo tan claro y yo no quería ver la realidad”.

Las respuestas deben ser realizadas individual y privadamente. Luego deberán  entregarlas a un experto sacerdote, pastor, rabino o imán, según sea su religión, o al equipo de expertos que ellos designen, para que les ayuden a determinar, los puntos en los que difieren, en los que deben trabajar para mejorar, en los que tienen que eliminar y los medios especializados que deben utilizar, para que conseguir que su futuro matrimonio sea feliz, duradero y fructífero. En todas las iglesias, sinagogas o mezquitas, recomiendan o exigen, la asistencia a cursos prematrimoniales, con determinados formatos y especializaciones, relacionados en las respuestas realizadas.

En temas prematrimoniales, lo que se ignora puede lastimar el futuro. Los futuros esposos corren el riesgo de autoconvencerse y asumir, que ya se conocen entre sí y que conocen también las reglas básicas del matrimonio, aunque previamente a éste, no hayan dialogado y pedido consejo, en los asuntos importantes. Algunos no dialogan sobre lo importante, prefiriendo ignorarlo y así evitar los posibles disgustos, que les pudieran separar de su futuro cónyuge. No se case, sin haber dialogado sobre estos temas.

Estar de acuerdo con el futuro cónyuge, en el 90% de los conceptos, no quiere decir que en el otro 10%, no haya cosas importantes que tienen que dialogar y pedir consejo. El dialogo y los consejos prematrimoniales, pueden y deben aclarar bien las posiciones, para tener bien claros los criterios que les unen y los que les separan y así poder obrar en consecuencia.

Este artículo va dirigido especialmente a los novios que van a contraer matrimonio, pero también deben hacerlo los ya casados, para revivir las preguntas que en su día se hicieron o no se hicieron, y para hacer una evaluación periódica de la marcha de su matrimonio.

Entre los artículos relacionados, hay algunos que tratan sobre el divorcio. Aunque haya personas que piensan que este tema no se debe comentar, en un artículo de preguntas prematrimoniales, porque los novios están muy ilusionados, en su preparación para contraer matrimonio. Pero el divorcio es un tema que está ahí, para más del 50% de los matrimonios que actualmente se celebran. Ignorarlo, no tomarlo en cuenta o desdeñarlo, es querer tapar el sol con un dedo o poner puertas al campo. Lo que hay que hacer, es utilizar todas las herramientas disponibles, antes y después del matrimonio, para que nunca llegue a ocurrir. Los padres que deciden voluntariamente, no contraer matrimonio o divorciarse, algún día tendrán que responder moralmente ante sus hijos, por lo que les han hecho y por lo que no les han hecho.  Para planear bien un matrimonio, hay muchos sitios en los que se puede consultar, pero hay muy pocos lugares para consultar, sobre cómo evitar el divorcio. Por eso es más valioso poner todos los medios, afianzar el matrimonio, para prevenir el divorcio.

Las acciones y actitudes mantenidas en el matrimonio, son decisiones que no atañen solamente a los dos cónyuges, pues un feliz y bien llevado matrimonio o unas malas relaciones, influye enormemente en los futuros hijos y en las relaciones con los familiares de ambos cónyuges. Por eso todos los esfuerzos prematrimoniales realizados, con serenidad y conocimiento de causa, ayudan mucho a disminuir el número de matrimonios fallidos. Cuanta más energía empleen los futuros cónyuges, en hacer bien las cosas, muchas más probabilidades tendrán de obtener éxito, en esta sagrada decisión.

El matrimonio es una cuestión de calidad, de entrega total e incondicional, de esencia, de profundidad y de evitar a toda costa, que las apariencias engañen. El matrimonio se debe realizar, sin medir lo que doy y lo que recibo, sin regatear esfuerzos y sin otra mentalidad que el amor.

Estas y otras preguntas similares, son la guía para que los futuros cónyuges sepan, cuál es su posición ante el matrimonio. A la hora de debatir hay dos tipos de personas: Las que tienen la conciencia muy afinada y que buscan la verdad, incluso sometiendo a revisión hasta sus propias afirmaciones, a pesar de que algunos no las puedan comprender, y las personas que sólo buscan vencer al contrario. 

Es más importante poner todas las energías posibles, en preparar bien el matrimonio, que desgastarlas en prepara la boda. 

190 Preguntas previas al matrimonio. Las respuestas individuales y secretas pueden ser: A– Si hemos dialogado. B– No hemos dialogado. C– Estoy de acuerdo. D– Estoy en desacuerdo. E– Estamos de acuerdo. F– Estamos en desacuerdo. G– Lo desconozco. 

1- Amigos anteriores y futuros 

  1. ¿De nuestros amigos, quiénes son los que apoyan nuestras creencias y estilo de vida que valoramos?
  2. ¿Estamos de acuerdo en la cantidad y calidad de tiempo, que cada futuro cónyuge pasa con sus amigos?
  3. ¿Nos sentimos cómodos y a gusto con las amistades de nuestro cónyuge?
  4. ¿Tenemos amigos mutuos, que ambos disfrutamos?
  5. ¿Tenemos amigos que consideramos tóxicos para nosotros y para nuestros hijos?
  6. ¿Tiene mi futuro cónyuge algún amigo, que no puedo o no quiero fomentar?

2- Conocerse a si mismo y conocer al futuro cónyuge 

  1. ¿Causan problemas entre nosotros el uso de algunas drogas como alcohol, tabaco, marihuana, cocaína, etc.?
  2. ¿Compartimos con nuestro futuro cónyuge los conocimientos sobre nosotros mismos?
  3. ¿Compartimos frecuentemente nuestros sentimientos personales?
  4. ¿Creemos que ambos somos honestos, el uno con el otro?
  5. ¿Cuáles son los hábitos y costumbres de mi futuro cónyuge que me irritan o molestan?
  6. ¿Cuándo tenemos diferencias, intentamos dialogarlas o buscamos otros medios para encontrar las soluciones?
  7. ¿Desprecio en algunas ocasiones a mi futuro cónyuge?
  8. ¿El alcohol y las drogas nos causan actuaciones inapropiadas?
  9. ¿En las discusiones, comentarios o desacuerdos, cada uno siempre quiere ganar?
  10. ¿En qué campos o situaciones me asusta el comportamiento de mi futuro cónyuge?
  11. ¿En qué ocasiones mi futuro cónyuge cree que no le escucho?
  12. ¿Espero que mi cónyuge después de la boda, cambie algunas de sus conductas y comportamientos, que actualmente rechazo?
  13. ¿Estamos completamente de acuerdo, en cómo manejamos las situación cuando hay cambios?
  14. ¿Estamos de acuerdo en cuáles son los mejores y los peores momentos del día, para comunicarnos asuntos de importancia?
  15. ¿Estamos de acuerdo en el comportamiento que debemos tener, en situaciones sociales?
  16. ¿Estamos de acuerdo en intentar dialogar, para solucionar nuestras desavenencias?
  17. ¿Estamos de acuerdo, en la forma en la que nos demostramos nuestro amor?
  18. ¿Estamos de acuerdo en pedirnos perdón, cuando hayamos discutido, con independencia de quién pudiera haberse equivocado o tenido razón?
  19. ¿Estamos de acuerdo respecto a los papeles que deben jugar cada cónyuge, y en lo que nosotros esperamos el uno del otro?
  20. ¿Estamos molestos con algunas de las actividades recreacionales o pasatiempos, de nuestro futuro cónyuge?
  21. ¿Estamos preocupados de que un factor en especial, pudiera dominar a nuestras vidas: Hijos, preocupaciones comunitarias, trabajo, realización personal, etc.?
  22. ¿Estamos preocupados por el interés de nuestro futuro cónyuge, en practicar los juegos de azar?
  23. ¿Estoy preocupado de que las implicaciones emocionales del pasado de ambos, con otras personas, vayan a afectar nuestro matrimonio de manera negativa?
  24. ¿Han dialogado sobre sus opiniones relacionadas con la política, sexo y religión?
  25. ¿Hay algunos asuntos que nunca los discutiremos?
  26. ¿Hay cualidades en nuestro futuro cónyuge, que no respetamos?
  27. ¿Hemos acordado dejar atrás u olvidar, las heridas o cosas malas que nos pasaron anteriormente?
  28. ¿Me encuentro tranquilo, relajado o nervioso cuando estoy cerca de mi futuro cónyuge?
  29. ¿Nos causa problemas el sentido particular del humor de cada uno, para las cosas del futuro matrimonio?
  30. ¿Nos encontramos en desacuerdo en repetidas ocasiones y en los mismos puntos, sin dialogarlos para ponerles remedio?
  31. ¿Nos escuchamos con atención?
  32. ¿Nos gustaría poder cambiar algunas de las formas en que resolvemos nuestros problemas?
  33. ¿Nos molestan las cantidades de alcohol y tabaco, que consume nuestro futuro cónyuge?
  34. ¿Nos podemos expresar con plena confianza, claramente y sin limitaciones o nos sentimos cohibidos, por miedo a hacerlo libremente?
  35. ¿Nos preocupa la actitud y relación que tenemos, con el sexo opuesto?
  36. ¿Nos preocupa que el futuro cónyuge, me castigue con sus silencios?
  37. ¿Nos respetamos los deseos de tener actividades y tiempo independiente, para cada uno?
  38. ¿Nos respetamos nuestros diferentes puntos de vista?
  39. ¿Nos sentimos cómodos de la manera que ambos reaccionamos, al expresar los sentimientos, cuando estamos en desacuerdo o cuando estamos enfadados?
  40. ¿Nos sentimos frecuentemente infelices?
  41. ¿Nos vemos uno a otro, como tercos e inflexibles?
  42. ¿Nuestros continuos o inesperados cambios de humor o de actitud, podrían causarnos problemas?
  43. ¿Podemos apoyarnos mutuamente, cuando lo requiramos emocional o sentimentalmente?
  44. ¿Sentimos que nuestro futuro cónyuge, no sea la persona correcta para nuestro matrimonio?
  45. ¿Somos concientes de escucharnos mutuamente, para tener en cuenta las ideas y quejas del otro y así poderle dedicar la mayor parte de la energía y esfuerzo, no distrayéndose en otras cosas menos importantes?
  46. ¿Tenemos claro sobre las cosas qué tenemos que hablar y cuales tenemos que callar?
  47. ¿Tenemos intereses diferentes, porque procedemos de ambientes distintos como: Raza, país, ciudad, rural, intelectual, económico, cultural, etc.?
  48. ¿Tenemos preocupaciones por la manera en que resolvemos los problemas personales?
  49. ¿Valoramos mucho el mantener la paz a cualquier precio? 

3- Familias anteriores 

  1. ¿Aceptamos completamente a nuestras futuras familias?
  2. ¿Estamos preocupados que nuestras respectivas familias puedan interferir o influir en nuestra relación matrimonial?
  3. ¿Hemos dialogado con nuestras familias que nuestra prioridad matrimonial está por encima de de las responsabilidades de nuestras anteriores familias?
  4. ¿Hemos dialogado sobre la posible interferencia negativa de las costumbres de nuestras familias en la resolución de nuestras diferencias?
  5. ¿Hemos tenido interferencias familiares o sociales para realizar nuestros planes de matrimonio?
  6. ¿Los estilos económico, social y cultural de nuestras familias son tan diferentes que pueden causarnos problemas?
  7. ¿Nos preocupa que la familia de nuestro futuro cónyuge quiera que pase demasiado tiempo con ellos?
  8. ¿Nos sentimos completamente aceptados por las respectivas familias?
  9. ¿Nos sentimos incómodos con la actitud del otro futuro cónyuge, respecto a nuestras respectivas familias?
  10. ¿Nuestras familias aprueban y aceptan a cada uno de nosotros, como futuros cónyuges?
  11. ¿Nuestras respectivas familias aprueban o desaprueban, nuestra elección y práctica religiosa?
  12. ¿Tenemos alguna presión externa, para que nos casemos o para que no nos casemos?
  13. ¿Tenemos familiares tóxicos para nosotros y para nuestros futuros hijos?
  14. ¿Tenemos problemas en recibir ayuda económica de nuestras familias? 

4- Finanzas familiares 

  1. ¿Estamos de acuerdo de cómo mantendremos económicamente nuestra familia?
  2. ¿Estamos de acuerdo en el uso de las facilidades de crédito, en nuestra administración financiera?
  3. ¿Estamos de acuerdo en la cantidad de apoyo económico, que le brindaremos a nuestra Iglesia?
  4. ¿Estamos de acuerdo en la forma que hemos planeado nuestra seguridad económica para el futuro: Seguros, ahorros, inversiones, testamentos, presupuesto, acuerdos prematrimoniales, etc.?
  5. ¿Estamos de acuerdo en la importancia que le demos a nuestro status social, al dinero y a las posesiones materiales en nuestra familia?
  6. ¿Estamos de acuerdo para hacer un presupuesto de ingresos y de gastos, con su seguimiento y un único fondo común?
  7. ¿Hemos dialogado sobre cómo formar su familia, independientemente financiera, sin depender de la familia anterior?
  8. ¿He hablado sinceramente con mi futuro cónyuge, sobre como manejar las diferencias de ingresos que pudiéramos tener?
  9. ¿Hemos acordado como manejar los activos y las deudas, que cada uno aportaremos al matrimonio?
  10. ¿Hemos decidido como nos dividiremos específicamente, las responsabilidades de manejar nuestros asuntos financieros?
  11. ¿Hemos decidido si tendremos cuentas de banco, ahorros e inversiones individuales o mancomunadas?
  12. ¿Hemos dialogado sobre algunas preocupantes experiencias anteriores, relacionadas con el uso del dinero?
  13. ¿Hemos dialogado sobre avales financieros, en créditos de otras personas y sobre otras obligaciones financieras?
  14. ¿Hemos dialogado sobre cómo tomar entre los dos, las decisiones financieras?
  15. ¿Hemos dialogado sobre las deudas contraídas antes del matrimonio, las posibilidades de pagarlas y las diferentes formas de poder hacerlo?
  16. ¿Hemos llegado a acuerdos satisfactorios de cómo manejaremos nuestro presupuesto, de ingresos y gastos?
  17. ¿Las diferencias en la práctica de nuestras virtudes y valores humanos, los antecedentes familiares, sociales o económicos, pueden llevarnos a tener problemas en cuánto, dónde y cómo gastaremos el dinero?
  18. ¿Nos preocupa como gasta el dinero tontamente, el futuro cónyuge y que después lo siga haciendo?
  19. ¿Nos preocupa que nuestros gastos sean mayores que nuestros ingresos y nos endeudemos? 

5- Iglesia y religión 

  1. ¿Con cuáles de las enseñanzas de la Iglesia no estamos de acuerdo?
  2. ¿Consideramos que la fe personal de cada uno en Dios, será un ingrediente importante en el futuro matrimonio?
  3. ¿Creemos que Dios estará presente, en las situaciones cotidianas de nuestro matrimonio?
  4. ¿Creemos que Dios puede ayudarnos a resolver los problemas y sufrimientos, que ocurran en nuestro matrimonio?
  5. ¿Es importante para nuestra futura vida matrimonial, el tener muy definido el conocimiento y la practica de las virtudes y valores humanos?
  6. ¿Estamos conformes o disconformes, de hacer las promesas para mantenerse católico y mantener esa religión en nuestros hijos?
  7. ¿Estamos de acuerdo en desarrollar actividades y prácticas, que ayuden a fortalecer el desarrollo espiritual de nuestro matrimonio?
  8. ¿Estamos de acuerdo en que los católicos que reciben el Sacramento del Matrimonio, deben seguir practicando su religión?
  9. ¿Estamos de acuerdo sobre nuestra actual participación en la iglesia?
  10. ¿Estamos preocupados por tener que sacrificar nuestras tradiciones y practicas religiosas, para evitar conflictos religiosos entre nosotros?
  11. ¿Estamos preocupados porque nuestra participación en diferentes Iglesias, pudiera causar problemas en nuestro matrimonio?
  12. ¿Estamos preocupados sino pudiéramos compartir cuestiones de fe y espiritualidad con nuestro cónyuge?
  13. ¿Hemos dejado todo atado y bien atado, para que con el paso del tiempo, no haya alegaciones que pudieran servir para la nulidad matrimonial?
  14. ¿Hemos dialogado que el matrimonio católico dura para siempre y el divorcio es solamente para un tiempo, pues casi siempre los cónyuges divorciados vuelven a casarse?
  15. ¿Hemos dialogado sobre cómo hacer, para que nuestras formas de espiritualidad, creencias, costumbres y prácticas religiosas, fortalezcan nuestro matrimonio?
  16. ¿Hemos dialogado sobre cómo manejaremos las cuestiones de sacramentos, normas, costumbres y tradiciones de la Iglesia, en la educación de nuestros hijos?
  17. ¿Hemos dialogado sobre la importancia que tiene para nuestro matrimonio, el orar juntos?
  18. ¿Hemos dialogado sobre las maneras de manejar, de manera constructiva cualquier conflicto sobre religión en nuestro matrimonio?
  19. ¿Hemos dialogado y acordado cómo hacer, que nuestras diferencias religiosas sean un factor para reforzar nuestro matrimonio?
  20. ¿Hemos dialogado y llegado a acuerdos, sobre la manera que enseñaremos a los hijos nuestras creencias y virtudes y valores humanos, incluyendo nuestro ejemplo?
  21. ¿Hemos examinado y dialogado profundamente ambos cónyuges, nuestras virtudes y valores humanos y creencias religiosas?
  22. ¿Nos sentimos cómodos, si le pedimos a nuestro futuro cónyuge, que recemos juntos?
  23. ¿Podremos continuar las prácticas religiosas que tenga cada uno, después del matrimonio?
  24. ¿Tenemos dificultades en compartir nuestra fe e ideas religiosas? 

6- Los futuros hijos 

  1. ¿Aceptaríamos el hecho que nuestro cónyuge, no pudiera tener hijos?
  2. ¿Actualmente estamos esperando un hijo antes de casarnos?
  3. ¿Estamos de acuerdo en que nuestros hijos sean bautizados y educados como católicos?
  4. ¿Hemos compartido los sentimientos, con respecto a las responsabilidades relativas a tener hijos y educarlos en todos los aspectos?
  5. ¿Hemos dialogado sobre cómo realizar la educación de los hijos con sus normas, disciplina, premios y castigos?
  6. ¿Hemos dialogado sobre el número de hijos y las fechas de tenerlos?
  7. ¿Hemos dialogado sobre la forma en la que fuimos disciplinados en nuestra niñez y juventud y si eso afectará a la forma de educar a nuestros hijos?
  8. ¿Nos preocupa que nuestras familias interfieran en nuestra manera religiosa, escolar y social de criar y educar a nuestros hijos? 

7- Matrimonio y futura familia 

  1. ¿Creemos que estamos contrayendo matrimonio, demasiado pronto?
  2. ¿Creemos que nuestra relación matrimonial, vaya cambiando a mejor o a peor, a medida que nosotros cambiamos a través de los años?
  3. ¿Cuáles son las principales recomendaciones, que nos hacen nuestros padres, amigos, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes para que no contraigamos este matrimonio?
  4. ¿Esperamos que el matrimonio nos resuelva los problemas importantes de nuestras vidas?
  5. ¿Estamos de acuerdo con las responsabilidades que cada uno hemos decidido aceptar, en la manera de cómo administraremos nuestro hogar?
  6. ¿Estamos de acuerdo en aportar al futuro matrimonio, nuestras tradiciones y costumbres de cada uno de nosotros?
  7. ¿Estamos de acuerdo en el papel que cada uno desempeñará, en la educación de los hijos?
  8. ¿Estamos de acuerdo en el tipo de vivienda, emplazamiento, costo, características y si la deberíamos comprar o alquilar, para nuestro futuro a plazo corto y a plazo largo?
  9. ¿Estamos de acuerdo en los tiempos, formas y frecuencias que cada uno tiene para sus ratos de distracción?
  10. ¿Estamos de acuerdo en que habrá pocos o ningún conflicto en nuestro matrimonio, mientras que nos sigamos amando?
  11. ¿Estamos de acuerdo en tener determinados momentos de privacidad?
  12. ¿Estamos dispuestos a aceptar y adoptar, nuestras propias costumbres sociales, eliminando las que no sean compatibles entre nosotros, la familia y la sociedad?
  13. ¿Estamos dispuestos a pedirnos perdón, antes de ponernos a dormir, cuando haya habido algún motivo, discusión o problema?
  14. ¿Estamos preocupados de que no practiquemos nuestra fe, como una familia?
  15. ¿Estamos preocupados por la manera en que nuestro futuro cónyuge toma en cuenta los sentimientos de otras personas, cuando toma decisiones?
  16. ¿Estamos preocupados por los problemas que pudieran surgir, al dividir las futuras tareas de la familia, debido a las diferentes costumbres de cada uno de nosotros?
  17. ¿Estamos preocupados si no podemos dedicar el tiempo necesario, para hacer crecer nuestro matrimonio?
  18. ¿Estamos preparados para afrontar los múltiples cambios, en estilo de vida que se darán con nuestro matrimonio?
  19. ¿Estamos seguros y conscientes, de que no hay ninguna objeción propia o ajena, relacionada con nuestro matrimonio?
  20. ¿Hay algunas cosas que no queremos o podemos dejar por el matrimonio?
  21. ¿Hemos dialogado para que las decisiones sobre nuestras actividades conjuntas, debamos hacerlas de común acuerdo?
  22. ¿Hemos dialogado que en el matrimonio, no se trata solamente de no querer hacer, sino que también existe el no poder hacer, pues no siempre se puede hacer lo que se quiere?
  23. ¿Hemos dialogado sobre cómo mantendremos nuestra imagen externa, física y socialmente?
  24. ¿Hemos dialogado sobre cómo organizar y ordenar las cosas y tareas en el hogar?
  25. ¿Hemos dialogado sobre el sentido y significado del Sacramento del Matrimonio, su indisolubilidad para siempre y en cualquier circunstancia, en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y en las tristezas, hasta que la muerte nos separe?
  26. ¿Hemos dialogado sobre nuestra salud actual y nuestro historial clínico, físico y mental?
  27. ¿Hemos dialogado sobre nuestros testamentos vitales y familiares, apellidos para el cónyuge, para los futuros hijos, estatus migratorios etc.?
  28. ¿Hemos dialogado sobre posibles compromisos legales o personales, relacionados con la manutención de padres, hermanos, esposa o hijos anteriores?
  29. ¿Hemos dialogado y acordado, sobre el significado de la incondicional fidelidad, de ambos cónyuges, en el Matrimonio?
  30. ¿Hemos establecido unos objetivos en los temas religiosos, económicos, profesionales y sociales, además de los medios para conseguirlos y los controles para vigilarlos?
  31. ¿Hemos otorgado el llamado testamento vital, testamento mortal o documento de voluntades anticipadas, para enfermedades o situaciones graves?
  32. ¿Nos hemos comprometido, a que periódicamente revisemos las respuestas de este cuestionario, para ver las cosas que hemos corregido y las que quedan todavía pendientes?
  33. ¿Nos preocupa la convivencia familiar, con los hijos que aportemos al nuevo matrimonio?
  34. ¿Nos preocupa que nuestras anteriores vivencias sobre el matrimonio, vayan a influir de manera negativa, en nuestro futuro matrimonio?
  35. ¿Nos vemos como personas competentes y confiadas para los compromisos, que voluntariamente vamos a adquirir?
  36. ¿Podemos ser felices, solamente si estamos casados?
  37. ¿Pondríamos o no pondríamos condiciones, para mantenernos casados, si hubiera habido infidelidad?
  38. ¿Pueden los malos tratos recibidos anteriormente por los futuros cónyuges, afectar la relación en el matrimonio?
  39. ¿Queremos casarnos solamente, porque hemos llegado a una edad donde todos lo hacen, o para afianzarme socialmente, o para controlar las apetencias sexuales, o para solucionar los intereses económicos propios o de la familia?
  40. ¿Reconocemos la importancia de ser padres y también de ser pareja?
  41. ¿Somos conscientes de que la mayoría de las veces, la falta de diálogo origina muchos problemas, que fácilmente podrían solucionarse, hablándolos directamente?
  42. ¿Somos conscientes que las respuestas a las preguntas prematrimoniales, realizadas con cuidado, no deberían causar dudas, asperezas o ansiedades y que producirán el efecto, de una maravillosa prueba de mutua confianza?
  43. ¿Tenemos dudas respecto a que el compromiso en el futuro matrimonio, sea lo suficientemente fuerte, para que dure toda la vida?
  44. ¿Tenemos formas y mecanismos, para obtener ayuda espiritual y emocional de otros con experiencia, que apoyen el estilo de vida matrimonial que nosotros valoramos?
  45. ¿Tenemos muchos o pocos intereses o actividades, aparte de estar pendiente del futuro cónyuge?
  46. ¿Tengo miedo de que mi futuro cónyuge, pueda hacerme daño físico o emocional? 

8- Sexualidad matrimonial 

  1. ¿Consideramos que nuestra vida sexual matrimonial, es una manera de sentir el amor que Dios nos tiene?
  2. ¿Creemos que nuestra relación sexual, sea afectada por los cambios en necesidades, humores y técnicas de expresión sexual?
  3. ¿Estamos abiertos a la idea de tener hijos cuando lleguen o a esperar hasta cuando nosotros queramos?
  4. ¿Estamos de acuerdo en la interdependencia de sexo e intimidad?
  5. ¿Estamos dispuestos a no utilizar el sexo, como una herramienta para controlar al otro?
  6. ¿Estamos preocupados cuándo nuestro futuro cónyuge, no siente celos si presto atención a personas del sexo opuesto?
  7. ¿Estamos totalmente de acuerdo, sobre la forma de mantener nuestras futuras relaciones sexuales?
  8. ¿Hemos acordado no tener hijos?
  9. ¿Hemos conseguido ponernos de acuerdo sobre, cuándo y cuántos hijos queremos tener?
  10. ¿Hemos decidido el método natural de planificación familiar, que utilizaremos para mantener una paternidad responsable?
  11. ¿Hemos dialogado abierta y sinceramente de nuestras necesidades, deseos,  preferencias y temores sexuales?
  12. ¿Hemos dialogado sobre si las formas de nuestras relaciones sexuales puedan afectar nuestros métodos de planificación familiar?
  13. ¿Nos debería preocupar si en algún momento tenemos pensamientos o sentimientos homosexuales?
  14. ¿Nos debería preocupar si en algún momento tenemos pensamientos, sentimientos o fantasías obscenas, sobre otras personas?
  15. ¿Nos preocupa que las previas experiencias sexuales, pudieran afectar de manera negativa, nuestra futura relación matrimonial?
  16. ¿Quiero una sólida relación sexual en el matrimonio?
  17. ¿Sentiremos vergüenza o incomodidad, al estar desnudos en nuestro matrimonio? 

9- Trabajo, carrera profesional y familia 

  1. ¿Creemos que nuestras obligaciones de trabajo y sociales, tienen prioridad sobre las prácticas y actividades religiosas?
  2. ¿Estamos completamente de acuerdo con el trabajo, ocupaciones, planes y carrera profesional de nuestro futuro cónyuge?
  3. ¿Estamos de acuerdo en lo relacionado en los roles familiares de ambos, sobre el trabajo externo y el cuidado de los hijos?
  4. ¿Estamos preocupados si nos involucramos demasiado, en nuestras carreras profesionales o en el trabajo?
  5. ¿Hasta ahora hemos logrado las metas profesionales, que cada uno nos hemos fijado?
  6. ¿Hemos dialogado y llegado a acuerdos, de cómo balancearemos y combinaremos las carreras profesionales y las obligaciones de ser padres?
  7. ¿Hemos dialogado y llegado a acuerdos en los temas de carrera profesional y trabajo? 

Artículo realizado con la colaboración de Isaac Lasky 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com 

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