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Los falsos testimonios, explicados a los hijos


ESCUELA PARA PADRES

 

Los falsos testimonios, explicados a los hijos

 

El octavo Mandamiento de la Ley de Dios dice: No levantar falsos testimonios, ni mentir y está relacionado con la calumnia, la murmuración, la falacia, el perjurio y la difamación.

 

El tema de la mentira ya fue desarrollado en los artículos:

 

En algunas sociedades llamadas modernas, para proteger a los niños del abuso físico, emocional o sexual por parte de los mayores, se da con mucha frecuencia una cultura de inculcar a los niños, que inmediatamente llamen a la policía para quejarse de que están siendo abusados. Esto origina que se produzcan un sinnúmero de falsas acusaciones, motivadas por deseos de venganza de jóvenes a sus padres, maestros, amigos de las madres, tutores, vecinos, etc. incluso contra otros jóvenes.

 

Se dan muchos casos, que ante las amenazas de castigos por parte de los padres, los niños llaman a la policía, lo que origina un grave problema de prueba de inocencia, para las personas mayores, en contra de la aceptación inmediata y sin comprobación, de las aseveraciones de los niños. Esta actitud de acusación sin comprobación, es fomentada y patrocinada por las mismas autoridades policíacas, educacionales y sociales, porque de esta forma, dicen que prevén la eliminación de males mayores, aunque paguen justos por pecadores.

 

Esta buena medida precautoria, se ha convertido en muchos casos en injusta, ya que la situación de los acusados, no siempre puede ser aclarada y las consecuencias, son muy graves en caso de que no puedan, inmediatamente, probar su inocencia. En estos casos, los mayores siempre son culpables, mientras no demuestren que son inocentes.

 

Ante esta realidad, esta empezando una nueva cultura de graves acusación, con falsos testimonios, por parte de algunos niños, para quitarse de su entorno a las personas mayores que les molestan. En la mayoría de los casos, son niñas que acusan a sabiendas, con falsos testimonios a las parejas de hecho o novios de la madre, las que no les caen bien o que les producen celos de cariño o de dedicación. Es una forma muy grave, de utilizar la justicia a través de la declaración de falsos testimonios, aunque en algunos casos sea inconscientemente, para alejar a las personas que compiten con el cariño, que los hijos necesitan, principalmente cuando ha habido un divorcio y llega a la casa familiar el nuevo marido, la pareja de hecho, el novio o acompañante.

 

Hay muchos medios técnicos y situaciones que se utilizan, para realizar falsos testimonios y cuyos resultados, son destructivos para la persona dañada. Suelen ocurrir por celos, envidias, ganas de venganza, etc. Las personas que tienen ansias de aprobación social o que son llevadas a tenerlas, son las que fácilmente cometen falsos testimonios, para que las otras personas les aprueben o les deje entrar en su círculo, aunque posteriormente les produzcan tardíos remordimientos de conciencia. Los falsos testimonios también son, el plantar pruebas falsas para que otras personas las encuentren fácilmente y así soportar acusaciones injustas.

 

Los falsos testimonios suelen ocurrir en más ocasiones, cuando existe la impunidad, que es la ausencia de castigo, que permite actuar injustamente con desfachatez, convencidos de que no habrá sanción.  

La impunidad es una grave enfermedad moral y social, producto del todo vale, con tal de vencer al enemigo”.

 

Los padres tienen que pensar, que cuando se enteren de un caso de acoso sexual, hacia sus hijos, no es un asunto negociable. Inmediatamente tienen que avisar a la policía y dejarlo en sus manos, para que solucione el problema, antes de que se pudiera repetir, en propios o en ajenos. Pero deben saber, que su llamada a la policía, hecha solamente con la aseveración de un hijo menor de edad, puede ocasionar al acusado, un daño irreparable. Daño porque la policía lo va a considerar en principio culpable, hasta que, si puede, demuestre que es inocente, cosa casi imposible, porque suele ser, la palabra de una niña, contra la de él. Además de que si le llevan a la cárcel, cosa casi inevitable, allí los otros presos, le aplicarán la cruel justicia carcelera para los abusadores infantiles. Incluso puede producirse la inmediata deportación del país y en el caso de que se quede en el país, estará ya marcado para toda la vida, en todos los vecindarios o trabajos que pueda tener, si es que los pudiera conseguir.

 

Los padres tienen que sopesar mucho y muy rápidamente, antes de hacer la denuncia a la policía. Deben someter a sus hijos, a unos hábiles interrogatorios cruzados, sobre muchos aspectos de las circunstancias de dónde, cuándo, cómo y por qué ocurrieron. Preparar esas entrevistas a solas con la niña, con preguntas cruzadas, como por ejemplo: Número de veces, horarios exactos, testigos si los hubiera, evidencias, etc. Si se opuso y le forzó o si se quedó quieta, con quienes ha hablado de esto, si conoce a alguien más que le haya ocurrido, etc. Salvo evidencias físicas.

 

Antes de nada, los padres tienen que obtener la máxima información posible, pues sea verdad o mentira, el acusado no se va a quedar callado, pensando en la que se le viene encima. Los interrogatorios por los padres deben planificarse muy bien, a poder ser con la ayuda de los expertos, sacerdotes, pastores, rabinos, imanes, maestros, profesionales, etc., para ver si los hijos caen en contradicciones o si solamente, han sido fruto de las instigaciones o malos consejos de sus amigos o de otros familiares. Si no se hacen estas averiguaciones, además de posiblemente condenar a un inocente, lo que es mucho más grave que absolver a cien culpables, también puede ocurrir que el abogado del acusado o el fiscal, haga ese mismo interrogatorio a la acusadora y se demuestre que es un falso testimonio. En este caso, el peso de la justicia puede revertirse con la acusadora o contra sus padres, que son los responsables subsidiarios y solidarios. Los padres tienen que tener pruebas muy buenas, sólidas y demostrables, pues si no es así, es muy posible que le consideren inocente y los padres, tengan un grave problema por falsa acusación. No dejen toda la prueba en manos de sus hijos, por mucho que Vds. les crean.

 

Lea sobre las consecuencias irreversibles de los falsos testimonios en el artículo del Blog titulado: La pena de muerte explicada a los hijos

 

Los hijos, principalmente las niñas, pueden hacer falsos testimonios, también en función de sus fantasías, mentiras o exageraciones e incluso para justificar y ratificar, las afirmaciones ya realizadas. Pueden hacer una serie de provocaciones, insinuación o situaciones anormales, para conseguir que de verdad ocurra y así quedar bien, ante toda la familia y corroborar la falsedad de lo que dijo al principio. Incluso pueden hacer graves acusaciones a los adultos en venganza por los celos que tienen de su madre o de su padre, con una persona ajena o por represalias, producidas por los castigos. Está también de moda llamar a la policía para decir que su padrastro o novio de su madre le ha pegado. La mayoría de las veces los niños saben el daño que hacen debido a que otros niños con experiencia se lo cuentan y les instigan a hacerlo.

 

Los padres deben vigilar muy bien las amistades de los hijos, para evitar que les den consejos equivocados, ya que ahora es muy corriente ver a niños que inducen a otros niños, para que acusen gravemente a sus padres, denunciándoles falsamente, diciendo que les maltratan. Les inducen asegurándoles que, ante la severidad de la acusación, la policía les cambiará de padres o les llevará a otro tipo de familia provisional, que transigirá sus actuaciones, por miedo a perder los ingresos que les entrega el Gobierno, por tener niños separados legalmente. 

 

El octavo Mandamiento de la Ley de Dios dice que no se puede levantar falsos testimonios ni mentir. Nunca se puede restituir del todo, la fama que se ha quitado y los daños que se han causado, con los falsos testimonios, aunque siempre hay obligación grave de intentar restituirla.  Por eso la educación en las virtudes y valores humanos, es una de las principales obligaciones de los padres hacia sus hijos.

 

Los padres tienen la obligación, con su ejemplo y autoridad, de evitar que sus hijos levanten falsos testimonios, que quiten la fama al prójimo, al atribuir acciones falsas a otros, que no las han hecho, o pregonar defectos que no tienen. En ese caso se llama calumniar.

 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos relacionados, visite www.micumbre.com

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1 Response to “Los falsos testimonios, explicados a los hijos”



  1. 1 La manipulación en el matrimonio destruye la familia y provoca el divorcio « Mi Cumbre Trackback en 19 19UTC diciembre 19UTC 2010 en 7:04 pm
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