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Aprender a saber esperar sin impaciencia, también es una virtud.

ESCUELA PARA PADRES

Aprender a saber esperar sin impaciencia, también es una virtud.

  • 8 Cosas que se pueden hacer mientras se espera, para aprovechar bien el tiempo
  • 12 Situaciones donde hay que saber esperar y dominar la demora
  • 7 Situaciones en la que no es aconsejable esperar
  • 16 Sentencias relacionadas con aprender a esperar

2,550 Palabras. Tiempo de lectura 9:00 

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Educar a los hijos, es como forjar el acero, hace falta mucha energía e innumerables martillazos, siempre realizados con un amor muy profundo. Sin energía no se puede educar, pues suele ser un forcejeo, para ver quien sale con la suya, en esa importante tarea de forjar el carácter de los hijos. Los padres tienen que saber, lo que tienen que hacer, y dedicar el esfuerzo necesario para hacerlo. Los martillazos están relacionados con la disciplina, los castigos, las correcciones, la autoridad, etc. Si los martillazos no están precedidos y soportados por el amor y el deseo de educar, se convierte en intolerancias, abusos e injusticias.

Los hijos para perderse en la calle, previamente se han tenido que perder en el hogar. Si los padres no les han enseñado a saber esperar, dentro del hogar familiar, tampoco sabrán esperar en la vida escolar y social, por lo que le llegarán las impaciencias, frustraciones, enfados, desilusiones, etc.

La espera está relacionada con la práctica y ejemplo de las virtudes y valores humanos, principalmente de la paciencia, la tolerancia, la humildad, el desprendimiento, la perseverancia, disciplina, puntualidad, templanza, sacrificio, etc.

Esperar es tener la esperanza de conseguir lo que se desea, o creer que va a suceder algo. Aunque también suele decirse, que lo que se espera nunca va a suceder, o sucederá muy tarde, por lo que se puede esperar sentado. La felicidad supone no esperar nada de nadie, porque esperar siempre duele, y el que espera, desespera.

Los padres, en este y otros temas importantes, deben hacer una exposición brillante en las ideas, certera en el análisis, divertida e ingeniosa y repleta de ejemplos, para que los sus hijos aprendan a saber esperar, lo cual forma una parte muy importante de su completa educación.

Qué difícil es saber esperar, en este mundo actual, donde todos quieren todo, mucho, aquí y ahora. Pero hay un tiempo para cada cosa y una cosa a cada tiempo, que normalmente no se puede modificar. Algunos creen y lo dicen que no pueden esperar a conseguir lo que quieren.

La virtud de la esperanza religiosa, es la mejor espera y un ingrediente esencial, que permite aumentar la capacidad de perseverar en circunstancias difíciles de sufrimiento, aumentando la entereza del carácter.

Debemos esperar con paciencia, tranquilidad y confianza, pero solamente cuando hayamos elegido y practicado, el mejor método de hacerlo y el momento adecuado. El cual dependerá de la propia actitud y disposición mental, para no maniobrar, no manipular y no apresurarnos emocionalmente.

Esperar es una oportunidad educativa, que muchas veces sirve para renunciar a las cosas del presente, para poder elegir entre las que hay y las que pudieran llegar o vayan llegando.

Aprender a saber y poder esperar, es la facultad que tenemos los humanos para manejar nuestras decisiones, que enseñada desde la más tierna infancia, ayudará a los hijos en todas sus actuaciones y principios éticos, principalmente en la toma de decisiones importantes. Los que no pueden esperar y por lo tanto, son victimas de sus propios instintos, rutinas, costumbres o hábitos, deben tomar las medidas correspondientes, para corregirse, pues no saber o poder esperar, es propio de las personas mal educadas y de los animales.

8 Cosas que se pueden hacer mientras se espera, para aprovechar bien el tiempo:

  1. Hacer esas cosas que teníamos pendientes, aunque creyéramos que no teníamos “ni un minuto” para hacerlas, o para perder el tiempo haciéndolas.
  2. Hacer las llamadas telefónicas a familiares o amigos que la necesitan, y que nunca creíamos que teníamos tiempo o ganas para hacerlas.
  3. Hacer todos los preparativos posibles, ante lo que pueda suceder, principalmente estudiando las posibilidades de comportamiento propias y ajenas, con las mejores soluciones, ante las alternativas previsibles. Así lo que llegue no nos sorprenderá al tenerlo previsto.
  4. Leer, mucho mejor si hemos tenido la precaución de llevar algo para hacerlo, sin tener que depender, de lo que haya en la sala de espera.
  5. Orar o rezar, pidiendo por el buen resultado de la espera y por las necesidades propias o del prójimo.
  6. Preparar la reunión o situación que origina la espera, haciendo listados mentales de las posibles alternativas, poniendo en orden las potenciales preguntas y respuestas, etc.
  7. Relajarse y aprovechar el tiempo como descanso, mientras se espera, evitando que la tensión de la espera estropee lo que se había pensado hacer o decir.
  8. Tomar la actitud de dominio personal, que cada uno quiera tener ante las inevitables esperas: Aburrirse, enfadarse, impacientarse, enfermarse o sacarles un buen provecho. Todo dependerá de lo que le hayan enseñado o haya aprendido, sobre saber esperar.

12 Situaciones donde hay que saber esperar y dominar la demora:

1.     Cuando es imprescindible conocer el momento adecuado de los hijos, para hablarles de los temas importantes, en función de su edad física y mental. No se debe esperar a que sea tarde, porque tarde puede ser sinónimo de haber perdido. No hay ninguna razón a esperar a hacerlo más tarde, porque hacerlo más tarde, no va a sustituir la obligación de hacerlo a tiempo. Si las cosas no se hacen a su debido tiempo, sin utilizar escusas para esperar, llegarán otros y les hablarán de peor forma en temas como: La sexualidad, los vicios, la importancia de la familia, los estudios, los amigos y un largo etc. Cada tema a su debido tiempo.

2.     Cuando es necesario y obligatorio desalentar con firmeza, los noviazgos o amistades precoces, que pudieran conducir a ellos, explicándoles los riesgos a los que se someten, por no saber o querer esperar a tener la edad y la formación necesarias, para mantener ese tipo de relaciones.

3.     Cuando haya que razonar y transmitir a los hijos, lo que es la espera y su valor moral, enseñándoles a reflexionar y a renunciar a las satisfacciones inmediatas, y a saber elegir los tiempos y las circunstancias mejores, para sus objetivos. Estas actitudes les permitirán, conocer el verdadero valor de lo que es la espera, para que no tomen decisiones precipitadas. Explicándoles que la espera, hace disfrutar con más placer el resultado final.

4.     Cuando no haya ninguna razón ni disculpa válida, para dejarse llevar por una falsa espera, que impida tomar las decisiones en el momento adecuado. La espera en este caso, puede ser contraproducente y suele obedecer a una falsa resistencia o miedo a tomar decisiones. Muchas veces no tiene ningún sentido esperar, pues ya se tiene la información suficiente para tomar la decisión, si todo está claro sobre cuándo, cómo y dónde hay que tomarla.

5.     Cuando haya una lucha, entre los deseos y las acciones, entre la capacidad de resistir el impulso de lo inmediato, y el deseo de contenerse para obtener más adelante un objetivo mejor, entre el deseo primario y el autocontrol, entre la gratificación y su demora.

6.     Cuando hay que saber esperar, a que el amor esté maduro, bien asentado y consolidado, para subliminarlo y así poder elevarlo a compromiso sacramental, acomodándolo al ritmo natural de maduración del amor, para evitar querer comer la fruta verde y así, perder la meta que tenia que haber llegado a alcanzar. Una relación sexual sin matrimonio, es necesariamente provisional, lo que induce a pensar, que es una prueba que aún está a la espera de si llega alguien mejor. Nadie debe permitir que el noviazgo, trate con provisionalidad a ninguno de los futuros cónyuges.

7.     Cuando se está conduciendo un automóvil y entran ganas de usar el teléfono, para llamar o recibir llamadas y mensajes. Hay que saber esperar a utilizarlo, cuando haya desaparecido el peligro de tener un accidente o de provocarlo. Si se supone que la llamada es muy urgente, se deberá esperar a poder hacerse a un lado y pararse. En estos casos, saber esperar, puede evitar muchos accidentes.

8.     Cuando todavía no se tiene la edad física, ni mental, para hacer y entender determinadas cosas. Unas prohibidas por la ley, otras aconsejadas por la experiencia de los que saben y otras, que no se tiene la capacidad física, mental, ni económica para hacerlas.

9.     Cuando los padres tienen que estar esperando, a que los hijos adolescentes lleguen a la casa, después de haber salido por la noche a divertirse.

10. Cuando se espera el perdón de las cosas mal hechas, pues no hay ninguna falta, por muy grave que sea, que la Iglesia Católica no pueda perdonar, ya que no hay nadie, tan perverso y tan culpable, que no deba esperar con confianza su perdón, siempre que su arrepentimiento sea sincero.

11. Cuando se siente la obligación y necesidad de transmitir a las futuras generaciones, razones para vivir y esperar un mundo mejor, si se apoyan en la educación familiar y en el conocimiento de las virtudes y valores humanos.

12. Cuando se conoce que la vida, sea cual sea la circunstancia que atraviesa, está marcada estructuralmente por una espera, un creer y un hacer.

Hay ocasiones en que no se debe esperar, a que llegue otra oportunidad. Hay que coger la que se tiene o la que han ofrecido, ya que muchas veces el instinto, la experiencia o la formación, nos indica que no tendremos más ocasiones, como la presente. Acepta lo que te den y sigue pidiendo.

Los padres no deben esperar a que los hijos con problemas, les hagan preguntas pidiendo consejos. Es mucho mejor intentar adelantarse a sus posibles preguntas, sin esperar a recibirlas, y hacerlas directamente, si tienen el conocimiento, la experiencia y la profesionalidad para hacerlo. Esas preguntas, la mayoría de las veces, tienen que ser predecibles por los padres. No tienen que estar esperando a recibir consultas, como están los libros en la estantería, quietos hasta que alguien les lea.

7 Situaciones en la que no es aconsejable esperar:

1.     Ante la necesidad de practicar la prevención, cura o intervención en enfermedades, accidentes, malas situaciones familiares, sociales o económicas.

2.     Ante las necesidades urgentes de otros, si la espera pudiera originarles daños graves e irreversibles, como en la ayuda en caso de accidentes, dar de comer al hambriento, vestir al desnudo y todas las acciones contempladas en las bienaventuranzas.

3.     Cuando las buenas acciones que haya que hacer no puedan esperar, pues beneficiarían a muchos necesitados que las esperan y necesitan.

4.     Cuando no haya ninguna razón o impedimento serio para demorarlo, y el aplazarlo por comodidad pueda producir graves perjuicios a otros.

5.     Para buscar, encontrar y poner en práctica, soluciones ante nuestros propios problemas.

6.     Para cumplir las obligaciones que conlleva la obediencia debida.

7.     Para ser proactivo ante las cosas urgentes e importantes, incluyendo dar consejos cuando sea menester, aunque no los hayan pedido.

Una cosa es esperar y otra, estar esperando. La impuntualidad de algunos, que tienen esa mala educación tan arraigada, pone a prueba la virtud de la espera de otros. Qué paciencia hay que tener con algunos, que sistemáticamente llegan tarde, porque saben que otros tienen o se sacrifican por esperarles. Es una pena que algunos, se sirvan de personas educadas, que saben esperar o que obligatoriamente tienen que esperar.

Es lícito esperar, que otros no nos hagan esperar, sin que tengan motivos importantes. Si nos hacen esperar, tenemos derecho a que nos den una explicación convincente, para que perdamos la virtud de saber esperar. Todos esperan, que algunos cumplan con su obligación de hacer las cosas, si es que tienen el deber o el compromiso  de hacerlas.

Es normal y educado esperar a todos, para comenzar algunas actividades en la familia, como por ejemplo: Esperar a bendecir los alimentos hasta que todos hayan llegado. Esperar a que empiece una reunión.

La espera es particularmente difícil, cuando la situación es estresante o demanda una decisión urgente, pero ahí es donde se demuestra el dominio de las personas, sobre su mente.

Los hijos esperan que sus padres les eduquen, reprendan, enseñen, alimenten, vistan, protejan, defiendan, den buen ejemplo, etc. Si los hijos pierden el concepto de esperar estas cosas de sus padres, es que ha habido muy malos ejemplos, por lo que han hecho perder la esperanza, de una vida feliz.

16 Sentencias relacionadas con aprender a esperar:

1.     ¿Qué se puede esperar, cuando ya se está esperando?

2.     De muy poco sirve, haber aprendido a saber esperar los padres, si no lo han enseñado hacer a sus hijos, para que hagan una sociedad y un mundo mejor.

3.     El impuntual quiere ignorar, qué es y qué supone, hacer esperar a otros, olvidándose de la injusticia que comete.

4.     El verdadero saber, es distinguir entre lo que es saber esperar y el no saber esperar.

5.     Esperar no quiere decir no hacer nada, hasta que las cosas sucedan por si mismas.

6.     Esperar sin prisas a que llegue el amor adecuado, sin dejarse llevar por la necesidad, de ser reconocido y amado por cualquiera.

7.     Hay que tener la conciencia bien preparada, para saber esperar y rechazar, antes de que se asienten, a los vicios que vienen como pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.

8.     La antítesis de esperar, es la prisa, y la prisa es mala consejera, para las cosas importantes.

9.     La espera debe estar racionalizada, en este mundo tan irracional.

10. La espera desespera, al que no sabe esperar.

11. La espera mental la controla uno, la espera del tiempo la controlan otros, si nos dejamos.

12. Los jóvenes esperan tener independencia. para poder hacer lo que quieran. Los mayores esperan ser dependientes. de alguien que les cuide.

13. No esperar nada a cambio, cuando se da algo, hay que devolver amor, con más amor.

14. Para saber esperar, unos tienen tiempo, fuerza mental y muchas virtudes y valores humanos, otros únicamente tienen un reloj, que les impacienta.

15. Por no saber esperar, qué pronto se nos ha hecho tan tarde.

16. Si se aprende a esperar, nunca se tiene que esperar.

17. Soy muy feliz, porque espero muy poco, y lo poco que espero, lo espero muy poco.

Aprender a saber esperar, no está reñido con la utopía, ni con el anhelo. Esperar, también es la necesidad de mantener la esperanza, de las cosas reales o en las que soñamos. La humanidad ha progresado por los grandes sueños, algunas veces utópicos, que esperaban encontrar los idealistas, que querían encontrar la perfección de determinados conceptos, para ellos o para la humanidad.

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Rutinas, costumbres y hábitos. Su influencia en la familia

ESCUELA PARA PADRES

Rutinas, costumbres y hábitos. Su influencia en la familia.

  • Las 10 frases más usadas por algunos padres para justificarse ante la mala educación que dan a los hijos:
  • Las 12 principales rutinas, costumbres y hábitos que deben fomentarse en:
  • 2 Ejemplos opuestos sobre las buenas y malas rutinas, costumbres, hábitos, que terminan en virtudes o vicios:
  • 13 Cosas que los hijos hacen debido a las rutinas, costumbres y hábitos adquiridos en la familia.
  • 23 Sentencias sobre la formación de buenas o malas rutinas, costumbres y hábitos:

3,441 Palabras. Tiempo de lectura 13:00

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Las buenas costumbres, se convierten en bueno hábitos, luego en virtudes y valores humanos. Las malas costumbres, se convierten en malos hábitos, luego en vicios y adicciones tóxicas, o en un estado de agresividad o violencia continua.

Una buena rutina en las cosas importantes, suele producir una excelente costumbre, que se traduce en un buen hábito, que pasa a convertirse en una virtud. Esa cadena empieza con los abuelos, se afianza con los padres y se queda grabada, se incrusta en la mente de los nietos. La educación de los hijos, empieza con la de los abuelos.

Algunos padres no aceptan, bajo ningún concepto, que alguien les comente las malas costumbres que están inculcando a sus hijos, ni explicándoles, que esas malas costumbres, se convertirán en malos hábitos y posteriormente, en vicios y adicciones toxicas. Consideran que cualquier objeción que se les haga, sobre la forma de educar a sus hijos, es una intromisión inaceptable en la vida privada de su familia. Esos padres se enrocan como en el ajedrez y se cierran como las conchas, no queriendo oír nada de lo que les dicen, o en muchos casos, discutiendo agresivamente con el mensajero, para no escuchar el mensaje.

Las 10 frases más usadas por algunos padres, para justificarse ante la mala educación que dan a los hijos:

1.      Ahora la vida es así y lo que me dicen, era para otros tiempos. Hay que modernizarse y vivir con la realidad actual.

2.      De jóvenes que hagan lo que quieran, cuando sean mayores, la vida les enseñará.

3.      Aunque nos critiquen, les damos todo lo que nos piden, porque nosotros no lo tuvimos.

4.      Esos que aconsejan, no sabes nada de sicología ni pedagogía moderna.

5.      La práctica de las virtudes y valores humanos, son cosas antiguas que ya no se llevan. No sirven para triunfar, en esta competitiva vida.

6.      Los hijos necesitan vivir en el mundo actual, haciendo y teniendo lo mismo que sus amigos y vecinos.

7.      Mi mujer y yo, ya sabemos como educar a nuestros hijos.

8.      No “le damos todos los caprichos”. No vamos a pasarnos la vida llevándoles la contraria y enfrentándonos a sus peticiones. Menudo sufrimiento para ellos y para nosotros.

9.      No entienden a la juventud actual. Es totalmente diferente a la suya.

10.   No es que los hijos se salgan siempre con la suya, es que tenemos que permitirles que se expresen como quieran, para que afiancen su personalidad.

Los hijos no son responsables de la mala educación, que reciben de sus padres. Cuando se comportan mal, hacen imposible su convivencia con las personas mayores y otros niños. Casi siempre suele ser debido, a que sus padres les acostumbraron mal y esas malas enseñanzas, se convirtieron en hábitos de convivencia e insociabilidad. Posteriormente cuando esos hábitos se convierten en vicios y adicciones tóxicas, ya no hay remedio, o por lo menos es muy difícil llegar a eliminarlas. ¿Quién ha tenido la culpa? Los padres, por haber educado mal a los hijos, aunque quienes más lo sufren, son los niños.

La raíz de la responsabilidad educativa de los padres, está en aportar a los hijos los conocimientos necesarios, para que la rutina, la costumbre y los hábitos cotidianos, no sean aburridos, monótonos, ni pesados y puedan convertirse en virtudes y valores humanos. La irresponsabilidad de los padres empieza, cuando no quieren, no saben o no pueden influir a sus hijos, en que tengan buenas rutinas, costumbres y hábitos, permitiendo que los hijos, se asilvestren dentro de la sociedad. ¡Qué pena da ver a un niño o a un joven mal educado, por desidia de sus padres! Al final los que pierden y se lo pasan mal, son los dos.

Los estudiantes prosperan si tienen unas buenas rutinas, costumbres y hábitos de estudios. Los deportistas para poder competir y tener éxito, tienen que acostumbrarse a practicar todos los días su rutina, aunque no les guste, pues es la que les llevará al éxito. Los laboratorios y técnicos, no se pueden cansar de hacer ensayos y más ensayos, modificando los errores que se produzcan, hasta alcanzar los objetivos propuestos.

Los padres deben abstenerse de tomar las decisiones, que les corresponde tomarlas a los hijos, según su edad física y mental. Nunca deben darles, todo lo que necesitan y mucho menos, lo que quiere. Tienen que dejar una parte, para que los hijos hagan el esfuerzo de conseguirla. Deben enseñarles poco a poco y en función de sus edades, que se acostumbren a realizar su propio esfuerzo y a tomar sus decisiones, soportadas en la educación y los consejos recibidos de los padres. Los hijos tienen que aprender a distinguir, entre lo que quieren y lo que necesitan.

Enseñarles siempre, en relación con su edad física y mental y con la ayuda que precisen, a que rutinariamente se hagan cargo de sus cuerpos, mentes y pertenencias. Dándoles también la libertad, para que hagan sus propias elecciones, de lo que quieren ser, hacer y tener, dejándoles que asuman los riesgos que esto conlleva, pues los errores, son las mejores fuentes de aprendizaje.

Otros responsables en la educación de los hijos, como son  los maestros, consejeros, etc. se cansan de hablar con los padres, sobre las desviaciones educativas que están viendo en los niños, motivadas por seguir las costumbres, ya convertidas en hábitos de sus padres.

Hay hijos que se han acostumbrado a vivir demasiado bien y lo consideran, como una obligación de sus padres. Ya han convertido la costumbre, en hábito de recibir todo sin ningún esfuerzo. Es decir: Recibir y recibir, sin dar nada a cambio. No dar ni el buen comportamiento, que se espera de ellos. Incluso hay muy buenos hijos, que son como las vacas lecheras: Acostumbran a sus propietarios, a darles todos los días buena y abundante leche, pero de vez en cuando sueltan una coz y tiran el balde, que estaba lleno. Hay que volver a enseñarles, que eso no se puede, ni debe hacer.

Las 12 principales rutinas, costumbres y hábitos que deben fomentarse en:

1.      El acatamiento de las leyes de la naturaleza, la cual está a disposición de los hombres. Tenemos el derecho al uso, pero no al abuso.

2.      El ahorro financiero y no en el despilfarro.

3.      El cuidado de la salud propia y de la familia.

4.      El respeto a las personas mayores en edad, dignidad y gobierno.

5.      La comunicación, de la mejor manera posible, con sus familiares y amigos.

6.      La enseñanza y realización, de las prácticas religiosas.

7.      La forma de alimentarse, vestirse y comportarse.

8.      La forma de consumir lo que se necesita, no lo que se quiere.

9.      La organización de los trabajos, en la casa o fuera de ella.

10.   Las normas de educación familiar y social.

11.   Las relaciones con los otros familiares: Abuelos, padres, hermanos, primos, tíos, etc.

12.   Los sistemas, horarios y formas para estudiar.

Cuando los hijos ven, que los padres tienen la mala costumbre de no acordarse nunca de los abuelos, o de criticarles delante de ellos, es lógico que eso se convierta en un hábito, conducta o propensión a imitarlo, cuando sean mayores. De ahí viene el desarraigo de las familias, que muchas veces inconscientemente, fue sembrado en los hijos y luego pasado, de generación en generación.

Hay muchas familias apodadas “la familia 3 minutos” que debido a sus grandes ocupaciones, únicamente tienen semanal o mensualmente, 3 minutos entre todos para llamar a los abuelos. Eso los nietos lo ven, lo oyen y lo archivan en su mente, asumiendo que los abuelos, no son para llamarles y atenderles. Son algo que se tiene, para recibir regalos o felicitaciones y así poder presumir con otros niños, que por las razones que sea, no los tienen o los tienen múltiples, debido a los divorcios de sus padres.

Existen una serie de normas, que tienden a proteger a los más débiles en la familia, que son los hijos. Esas normas de cuidado y apoyo, van desde protegerles de sus mismos padres, si tuvieran intereses contrapuestos en las costumbres, hábitos, la práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos, hasta el cuidado de su salud y la formación religiosa, escolar y social.

2 Ejemplos opuestos sobre las buenas y malas rutinas, costumbres, hábitos, que terminan en virtudes o vicios.

  1. Inculcarle la virtud de la Fe, desde que son niños muy pequeños, acostumbrándoles a que rutinariamente recen, aunque no entiendan muy bien lo que hacen: Cuando se levantan de la cama, cuando salen de la casa, al empezar a comer, al dormirse, etc. Esa rutina, a medida que vayan comprendiendo lo que es rezar, se convertirá poco a poco en costumbre, posteriormente en un hábito y finalmente en la práctica de la virtud de la Fe. Esto se ha producido, por la repetición de los hechos y por el ejemplo contagioso de los padres.
  2. Los vicios de fumar, beber u otros, pueden ser adquiridos y consolidados por contagio de los padres, si desde pequeños rutinariamente, lo ven hacer a los padres, lo considerarán una costumbre familiar, que les inducirá a hacerlo, a medida que van siendo mayores, creándoles el habito y convirtiéndolo en un vicio, tóxico para ellos y para los que les rodean.

La familia es el lugar privilegiado para vivir, celebrar, aprender y transmitir la Fe, La familia nace, se constituye y se sostiene de la Fe. Sin la Fe, la familia queda reducida, a su mínima expresión y expuesta, a los embates culturales y a las problemáticas personales de sus miembros. La Fe refuerza la familia y la inmuniza, ante los ataques de la sociedad laicista. Los padres no tienen que enseñar a sus hijos una Fe lejana y aburrida, siempre con tintes pesimistas, hay que proponerles creativamente la opción de la Fe católica, o la que en la familia se practique, educarlos dentro de ella, pero dejándoles unas buenas costumbres, convertidas en hábitos, para que cuando sean mayores, sepan lo que quieren practicar.

Los padres deben ser muy equilibrados, es decir, ni permisivos, ni dictadores, sino el punto medio, sabiendo distinguir cuándo y cómo actuar, de la mejor forma posible, ya que en la familia se producen todos los aspectos y dimensiones del amor humano: El amor matrimonial, el filial, el fraternal, el familiar, la amistad, etc. Todos ellos reflejados, hacia dentro y hacia afuera, impulsados por las rutinas, costumbres y hábitos.

Está demostrado, en todos los aspectos de la vida, el enorme poder de los hábitos, el de los buenos y el de los malos. Seleccionarlos, entenderlos, corregirlos, adoptarlos y convertirlos en virtudes o en vicios, producirá el resultado de que la conciencia de los hijos esté bien o mal formada. De ahí la responsabilidad irrenunciable de los padres, para dar a sus hijos una buena formación, en todas las áreas de la educación.

Los padres tienen que enseñar a sus hijos, a desenmascarar la práctica de las malas rutinas, que se les estén convirtiendo en costumbre, hábitos y vicios, para que se den cuenta del camino que llevan, pues pudieran afianzarse y después, serles muy difícil el romper con el pasado, mejorar el presente y el futuro. Los hábitos dan forma a las vidas y cada persona, le da diferente forma a los hábitos. Muchas veces es un proceso de artesanía, el querer reconocer las facetas ocultas, de lo que se está haciendo mal, lo que no se quiere hacer para corregirlo y las soluciones constructivas que hay, para salirse de cada situación.

Más del 50% de las elecciones o acciones diarias de las personas, son hábitos producidos por las costumbres y por las rutinas heredadas de los padres. No son la consecuencia de decisiones meditadas. Aunque les suponga un gran esfuerzo a los hijos, los padres tienen que enseñarles a cambiar las malas rutinas, costumbres y habitos, que hayan podido aprender fuera o dentro de la familia. Si se quietan ese lastre, podran edificar sobre su propia existencia, una mejor vida al mejorar la salud, el conocimiento, la felicidad y el comportamiento con los demás. Aunque es muy dificil cambiar los defectos adquiridos y consolidados, la mejor solucion es insertar una nueva rutina en la vida diaria, personal, familiar y social, que los vaya eliminando de acuerdo con las fuerzas, intenciones y voluntad de cada uno.

13 Cosas que los hijos hacen debido a las rutinas, costumbres y hábitos adquiridos en la familia.

1.      Si un hijo vive acostumbrado a recibir críticas, aprenderá a murmurar.

2.      Si un hijo vive avergonzado, aprenderá a sentirse humillado.

3.      Si un hijo vive compadecido, aprenderá a tener lástima de si mismo.

4.      Si un hijo vive con celos, aprenderá a ser envidioso.

5.      Si un hijo vive con elogios por sus buenas acciones, aprenderá a apreciar lo bien hecho.

6.      Si un hijo vive con hostilidad, aprenderá a ser violento.

7.      Si un hijo vive con la costumbre de compartir, aprenderá a ser generoso.

8.      Si un hijo vive con temor, aprenderá a ser un cobarde.

9.      Si un hijo vive con tolerancia, aprenderá a ser condescendiente.

10.   Si un hijo vive con una familia armónica, aprenderá a tener confianza.

11.   Si un hijo vive en una familia bien educada, aprenderá a perfeccionarse.

12.   Si un hijo vive ridiculizado, aprenderá a ser tímido.

13.   Si un hijo vive rodeado de mentiras, aprenderá a ser falso.

Muchos padres dicen que darían o harían, cualquier cosa para evitar que sus hijos se descarriaran, pero no modifican ninguna de sus malas rutinas, costumbres, ni hábitos. Deberían saber que, si siguen haciendo lo que están haciendo, el resultado será el que están teniendo. Creen que otros van a solucionarles, la forma de educar a los hijos. Esos otros, normalmente se encargan de desviar a los hijos, de cualquier contacto familiar que tengan, para arrastrarlos hacia situaciones irreversibles, donde les prometen “el oro y el moro”, pero son infiernos en la tierra, donde se entra muy fácilmente, pero es casi imposible salir. 

Los padres tienen que enseñar a sus hijos a que aprendan a ver, donde otros no ven nada, para que sepan distinguir las cosas buenas y las malas. Si los padres no ven claro, ni nada importante el inculcar a los hijos la rutina, la costumbre y los hábitos, en la práctica de las virtudes y valores humanos, perderán el tren, del provecho personal, familiar y social y pasarán a engrosar las filas de los fracasados.

Los padres deben reconsiderar su comportamiento, si en alguna ocasión les llaman la atención otras personas, con ascendencia moral. Muchas veces son los únicos que se atreven a tomar el riesgo de hablar, sobre las malas costumbres que están contagiando y arraigando en sus hijos. Aunque también se cansan, de repetir los mismos comentarios y de ver que las cosas no cambian nada, y que lo único que originan, es tener que sufrir las malas caras, que provocan con las advertencias sobre el incierto futuro, que están creando a sus hijos. Máxime cuando éstos, están entre dos culturas generacionales o sociales, perfectamente definidas, una que ha triunfado y otra que ha fracaso estrepitosamente.

La sociedad en general, se está convirtiendo en el imperio de los adolescentes, no de los menores. Porque los menores son inocentes y buscan la justicia, los adultos somos malvados y buscamos la clemencia, para nuestros voluntarias culpas. Los adolescentes no son ni inocentes, ni malvados. Algunos suelen ser unos aprovechados de los padres y de la sociedad, al exigir que el resto de la familia y de la sociedad, enmiende los resultados de sus malos comportamientos y les permita vivir irresponsablemente.

Los padres deben establecer rutinas desde que los hijos son muy pequeños, pues suponen una inversión para toda la vida, si consiguen convertirlas en costumbres y posteriormente en hábitos, ya que los hábitos son acciones, que a base de repetirlas, se convierten en una forma de vida.

Es muy importante crear nuevas rutinas, que posteriormente se conviertan en buenos hábitos, pero con metas realistas. Las buenas intenciones, pueden venirse abajo ante una organización demasiado exigente. No es aconsejable crear o alterar rutinas, de la noche a la mañana. Es preferible poner en marcha dos o tres pequeños cambios, y esperar a que estén integrados, para pasar a los siguientes. Pero hay que hacerlo compartiéndolo con los hijos y la familia en su totalidad. Los hijos aprenden mejor lo que ve, que lo que escuchan.

23 Sentencias sobre la formación de buenas o malas rutinas, costumbres y hábitos:  

1.      Afianzar las buenas costumbres, ayuda mucho para la práctica de las virtudes, de la disciplina, de la voluntad y del respeto.

2.      Al final somos el resultado de las decisiones, tomadas en beneficio o perjuicio personal.

3.      Algunos piensa, que las costumbres de los demás son ridículas, no las suyas.

4.      Con la costumbre, casi se forma otra naturaleza personal.

5.      El cuerpo, la mente y el espíritu, tienen que ser continuamente, bien cuidados y alimentados.

6.      El hábito, si no se le afronta, al poco tiempo se vuelve una necesidad.

7.      El saber, el esfuerzo, la excelencia, el mérito y la autoridad y ejemplo de los padres, son valores muy difíciles de sustituir.

8.      En las negaciones importantes, para saber decir “no”, primero hay que convertirlo en costumbre, después en hábito y posteriormente en virtud.

9.      Es necesaria una buena motivación y firmeza, para conseguir los objetivos propuestos, y que estos sean muy concretos y bien pensados.

10.   Hay que convertir lo extraordinario en ordinario, para que sea una virtud.

11.   Hay que educar a los hijos, para que no les castiguen cuando sean adultos.

12.   Hay que formar los hábitos de pensar, cómo aprender a pensar y cómo aprender, a desaprender.

13.   Hay una cierta adicción a huir hacia adelante, sin mirar hacia dónde se va, ni las consecuencias que conlleva.

14.   La ambición, junto al Ego, no deja ver claramente de dónde se viene y dónde se va.

15.   La costumbre es la mejor de los sirvientes o la peor de las maestras.

16.   La educación integral, con sus buenas costumbres y hábitos, ya es una virtud por si sola, para el presente y el futuro de los hijos.

17.   La igualdad en la ignorancia, roza la perfección en algunos.

18.   Las acciones concretas, que se realizan repetidamente como rutina, se convierten en costumbres, luego en hábitos y posteriormente en virtudes y valores humanos.

19.   Las costumbres y los hábitos, influyen positiva o negativamente, en la forma de comportarse en la sociedad y en el éxito o fracaso de la vida.

20.   Las diminutas cadenas de los buenos o malos hábitos, son generalmente demasiado pequeñas, para sentirlas, hasta que llegan a ser demasiado fuertes, para romperlas.

21.   Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra.

22.   Los padres deben enseñar a que los hijos practiquen lo que crean, que es lo mejor para ellos, soportándolo en sus buenas costumbres y hábitos.

23.   Mantener las buenas costumbres no es fácil. Solamente las adquiridas a través de la rutina, tienen muchas probabilidades de mantenerse.

En el interior de la familia, es donde se aprende a sentir los conceptos de pertenencia, seguridad y singularidad, lo contrario sería la ineficacia, la ineficiencia y la inefectividad de los padres. De esas experiencias fundamentales, brota la identidad, que tiene que estar soportada por las rutinas, costumbres y los hábitos, de cuya calidad depende la madurez, la salud mental y la formación en las virtudes y valores humanos. En definitiva, la felicidad o la desesperación, presente y futura.

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La política explicada a los hijos. (Votar o no votar)

ESCUELA PARA PADRES

La política explicada a los hijos. (Votar o no votar)

  • 15 Disculpas para no ir a votar
  • 14 Características positivas que tiene que tener la actividad política
  • 13 Derechos y principios universales, fundamentales e innegociables, que tienen que asumir los políticos
  • 4 Virtudes y valores humanos que deben tener los políticos reflejados en sus decisiones
    • El gran poder de los ignorantes
    • Los analfabetos en política
    • Los tontos útiles 
    • La dictadura de las minorías

3,307 Palabras. Tiempo de lectura 12:00 minutos

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Los padres tienen que estar muy  bien informados, sobre los temas políticos. Si no tienen una información lo más completa posible, proveniente de fuentes veraces e inteligentes, como van a poder educar a sus hijos en temas políticos. Y si no hablan de política a sus hijos, otros les hablarán y al encontrarles analfabetos en política, les convencerán de posiciones equivocadas.

En algunas sociedades dicen, que entre amigos o en las reuniones sociales, es de muy mal gusto hablar de política, religión o familia. Para esas personas, estas son asignaturas pendientes de aprobar. Para tener un amigo con el que, siempre con respeto, incluso con ideas opuestas o divergentes, no se pueda hablar de política, ni de religión, ni de familia, que son los tres temas más importantes del ser humano y solamente, se pudiera hablar del tiempo, deportes y artistas, es preferible cambiar de amigo.

Padres, no eduquen a sus hijos para que sean analfabetos políticos, ni analfabetos religiosos. Son los dos principales campos, donde las personas tienen que ser especialistas. Además, ambas cuestiones están, tan íntimamente relacionadas, que es imposible ignorarlas o separarlas.  En esas materias no vale ser ignorantes, inocentes o culpables, pues se paga un precio muy alto, en el curso de la vida. Pero tengan mucho tiento, para saber lo que tienen que decirles, según sean sus edades físicas y mentales.

Los analfabetos funcionales, política y religiosamente, son los que la mayoría de los políticos, quieren tener a su alrededor, porque así los pueden manejar mejor y engañarles fácilmente. Esos ignorantes, no se enteran de las decisiones que toman por ellos los políticos, hasta que es, demasiado tarde. Cuándo podrían haber cambiado el curso de las leyes, si hubieran puesto un poco de interés en la política, en las asociaciones que las respaldan, y en las posibilidades de ejercer su voto, cuando los políticos, lo piden sin condiciones.

Los ignorantes políticos tienen el gran poder de, que sin querer o queriendo, se convierten en la mano cruel, que ejecuta las sentencia de los políticos y amordazan a los hombres con sus gritos. Muchas veces son “los tontos útiles”, utilizados para que propaguen una serie de cosas sin sentido, que si no cayeran en las mentes de éstos, no habría manera de convencer a nadie. para que las propagaran. Llegan a convertirse en la “dictadura de las minorías”, al convertir a las mayorías, en los esclavos de sus decisiones, encerrándoles en el laberinto de sus acciones y opiniones, carentes de sentido colectivo. “Los tontos útiles” son los que han sido tratados como esclavos, en el mecanismo que convierte a la voluntad mayoritaria, en instancia suprema, encerrando a la humanidad en el laberinto de sus propios errores.

15 Disculpas para no ir a votar:

1.      No voy a perder mi tiempo haciendo largas filas para votar, aunque digan que se puede votar anticipadamente, en los 10 días previos sin hacer esperas, incluso votar por correo.

2.      No voy a votar aunque el tren de la oportunidad del cambio, pase solamente una vez y pierda la ocasión de cogerlo.

3.      No voy a votar porque el voto no sirve para nada. Vote lo que vote, siempre salen los mismos.

4.      No voy a votar porque esto actual, no es votar en democracia, pues los votos se consiguen con dinero y publicidad induciendo a los votantes.

5.      No voy a votar porque las cosas no van a cambiar, aunque vote. Es el fatalismo de que “La suerte ya está echada”

6.      No voy a votar porque los políticos, ya han dicho las cosas que para ellos no son negociables, y las que son negociables, no son importantes.

7.      No voy a votar porque nadie me va a dar nada por votar, ni nadie me va reclamar, ni nadie se va a enterar si no voto.

8.      No voy a votar porque ninguno de los candidatos, ni sus partidos políticos, tiene un programa o ideario que se ajuste a mis intereses.

9.      No voy a votar porque no me he informado bien, de las características de cada candidato y no se cual es el mejor, ni el peor, ni cual me va a dar y cual me va a quitar, de lo que tengo.

10.   No voy a votar porque no se a quien votar, pues no conozco sus historiales, ni sus propuestas.

11.   No voy a votar porque no votar, no me impide el que pueda criticar lo votado y obrar en su contra, con los medios legales.

12.   No voy a votar porque nunca han votado, ni mis padres, ni mi cónyuge, ni mis hijos, ni mis familiares.

13.   No voy a votar porque pierdo mi tiempo y mi dinero, en el desplazamiento.

14.   No voy a votar porque prometen muchas cosas, pero luego no cumplen ninguna y no se puede reclamar.

15.   No voy a votar porque todos los políticos son iguales, enseguida se olvidan de los que les han votado, y de las promesas hechas.

Ninguna de estas disculpas aguanta una discusión de 10 minutos. El que no emite su voto, está dejando su voluntad política en manos de sus competidores. El voto tiene que emitirse, bien sea como “voto afirmativo”, “voto de castigo” o “voto de protesta”, incluso aunque no haya un candidato ideal.

Los padres deben enseñar a sus hijos, los principios básicos de la política, llevándoles a que vean como sus padres votan y explicándoles, en un lenguaje entendible, las principales características de cada uno de los candidatos y las razones, por las que los padres ejercen sus votos.

Los padres deben enseñar a sus hijos que las decisiones que tome cada uno con  su voto, van a tener consecuencias personales y colectivas, por la que tienen que votar bajo el concepto de la moral. La decisión no puede ser pasional o generalizada, ni de forma positiva ni negativa. Tienen que estar convenientemente pensada y razonada en conciencia, además de sujeta a los intereses del bien común y no a los beneficios o conveniencias personales, familiares o de grupos exclusivos. 

Es cierto que la mayoría de las democracias actuales, no son perfectas, pero hoy por hoy, es lo mejor que los ciudadanos pueden conseguir y los padres, tienen que luchar para que por el bien de las presentes y futuras generaciones, no se pierda nada de lo conseguido. Las democracias nada más se pueden mantener, si los ciudadanos participan en la política. Esa participación tienen que ir enseñando los padres a los hijos, desde que son pequeños. Democracia significa libertad y posibilidades de vivir y seguir viviendo, en armonía y respeto.

Los padres deben animar a sus hijos, según sus edades físicas y mentales, para que se inicien en la actividad política y que se mantengan el mayor tiempo posible, ya que es una tarea comprometedora, importante y fascinante para la sociedad.

14 Características positivas que tiene que tener la actividad política. Tiene que ser:

1.      Confiable y beneficiosa para la sociedad, si se hace honrada y responsablemente.

2.      Conglomerante de las personas que quieren luchar para mejorar la sociedad.

3.      Educar a no dejarse manchar, por las posibles corrupciones o dineros ilegales o fáciles de obtener.

4.      Enseña a no abusar del poder, que los ciudadanos han depositado en los políticos.

5.      Facilita la posibilidad de servir a muchas más personas, a través de la ayuda a muchas organizaciones humanitarias, que haciéndolo una a una.

6.      Legitima la lucha honrada, para conseguir el poder político, cuando es con el objetivo de servir mejor, a las necesidades de la sociedad.

7.      Permite demostrar que los vicios son evitables: La corrupción, el egoísmo, la inmunidad, la impunidad, etc.

8.      Pone a prueba de los participantes, sus conocimientos y prácticas de las virtudes y valores humanos, además de las convicciones.

9.      Pone la magnanimidad y la prudencia, al servicio de la construcción de la sociedad.

10.   Servir a los demás y no para servirse de ella uno mismo, como si fuera un negocio.

11.   Supone desprenderse de uno mismo, para darse a los demás, trabajar más para dar, que para recibir.

12.   Tener en cuenta el respeto a las personas, especialmente a las más débiles y necesitadas.

13.   Trabajar para que lo que une a las personas, sea más fuerte que lo que les separe, teniendo en cuenta los intereses, las opiniones y las convicciones de todos, sin excepción y empleando el bien común.

14.   Una escuela de aprendizaje para ejercer la tolerancia y los conocimientos, al tener que enfrentarse con ideas opuestas y divergentes.

Después de la religión, la política es lo más importante, pues es un  cauce privilegiado para el ejercicio de la caridad y para la santificación personal, en el servicio al bien de los otros. Existe un modo cristiano de comprometerse en la política y de apegarse, apasionarse y sufrir por ella, en función de las convicciones y valores.

Vale la pena ejercer la política, aunque eso esté reñido, con las personas que no tengan una conciencia bien formada, en las virtudes y valores humanos. Con las que sean irresponsables, superficiales, tibias, indiferentes o que estén preocupadas excesivamente, por el éxito y la popularidad y que no trabajen, de modo comprometido y competente, en favor de los intereses y necesidades de sus prójimos, aunque les suponga riesgos y sacrificios.

El gran poder de los ignorantes políticos, suele producir unas consecuencias irreparables, porque permite que se ejecuten las sentencias emanadas de las perversas o crueles legislaciones, que algunos políticos promueven. Además escapan a toda posibilidad de rectificación, al estar respaldadas por las mayorías numéricas, que ejercieron sus votos. Al final, los ciudadanos se encuentran obligados a cumplir esas leyes injustas, quedando prácticamente amordazados, mediante el rodillo del poder político, económico y mediático. Solamente unos ciudadanos bien formados, política y socialmente, pueden evitar que el triunfo de las decisiones, quede en manos de una gran mayoría denominada “ignorantes políticos”.

Los padres deben enseñar a sus hijos, a que nunca se dejen engañar políticamente y mucho menos en tiempo de elecciones, ya que  algunos políticos, intentarán sofisticadamente, manipularles la voluntad, para controlarles psicológicamente, alagándoles las pasiones hasta obnubilarles el criterio. Así les hacen legitimar las leyes inmorales, con el resultado de sus propios y desprevenidos votos, convirtiéndoles por su ingenuidad, en “responsables ignorantes”.

La cultura de lo políticamente correcto, suele tener una gran disonancia, entre la ética religiosa y la cultura de la política dominante, que pocas veces está basada en la ética, la razón y el estudio. No se puede apoyar una idea política, por muy dominante que sea, ni porque el rechazarla, vaya en contra de la moda, de lo políticamente correcto. La formación política, cada vez es mas importante inculcarla a los hijos, desde que son pequeños, para que posteriormente, no haya errores de discernimiento y apreciación.

La Revolución Francesa, con todos sus graves errores y algunos aciertos, fue la que afirmo los claros conceptos políticos de igualdad, libertad y fraternidad, la división y separación de los tres poderes: Legislativo, judicial y ejecutivo. También la preponderancia de la asamblea popular o el congreso, sobre los otros poderes, lo que es en realidad, un manual sobre la naturaleza humana y de como se organiza la sociedad.

Los políticos tienen que luchar con sus programas, para defender los derechos sociales inalienables de las personas, que son una parte muy importante, de los derechos humanos, vinculados a la dignidad de las personas, como:

12 Derechos y principios universales, fundamentales, irrenunciables e innegociables, que tienen que asumir los políticos, en sus decisiones para con los ciudadanos y como filosofía de su vida personal.

1.      El derecho al respeto y a la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural.

2.      El derecho a la familia, fundada en el matrimonio entre hombre y mujer.

3.      El derecho a la promoción del bien común, en todas sus formas.

4.      El derecho de los padres a la educación de sus hijos.

5.      El derecho a cuidar la salud, de todos los ciudadanos.

6.      El derecho a tener una digna pensión económica, para poder sobrellevar la vejez.

7.      El derecho a tener prestaciones sociales, adecuadas a cada situación personal y familiar.

8.      El derecho a tener ayudas suficientes, en caso de desempleo.

9.      El derecho a tener unas condiciones dignas del trabajo, encuadradas en las leyes laborales. 

10.   El derecho a tener una vivienda digna.

11.   El derecho a tener una buena alimentación y a no pasar hambre.

12.   El derecho a tener plena libertad religiosa, no solamente libertad de culto.

13.   El derecho a tener bien administrados y con honradez los bienes públicos.

A todo derecho corresponde una obligación. Establecer y mantener estos derechos y principios innegociables, cuesta dinero, este debe proveerlo el Estado, a través de una política fiscal adecuada, a las características de la población. Si no puede ser a través de impuestos equitativos, deberá ser con préstamos fiscales o trabajos sociales, pero todos los ciudadanos, deben contribuir a que estos derechos, sean una realidad. No es una verdadera nación, la que tiene ciudadanos de segunda categoría, que no puedan disfrutar de estos derechos, otros que se inhiban de sus correspondientes obligaciones, ni otros que abusen con trampas legales, de los beneficios sociales, que el Estado les da gratuitamente.

Estos principios no son negociables, a la hora de ir a votar. Los políticos y los legisladores, conscientes de su grave responsabilidad religiosa, política y social, deben sentirse particularmente interpelados por su conciencia, rectamente formada, para presentar y apoyar, leyes inspiradas en los valores fundados, en la naturaleza humana. Tiene una importancia particular para quienes, por la posición social o política que ocupan, han de tomar decisiones sobre estos principios.

Los padres deben inculcar a sus hijos, el compromiso de luchar, con todos los medios legales permitidos, para elegir a los políticos, que se comprometan a combatir las injusticias sociales, que son las causas principal del odio y violencia, que padecen todas las sociedades. La “obediencia política” es la que los regímenes políticos totalitarios obligan a cumplir a sus súbditos, bajo graves penas de prisión o castigos. El primer objetivo político, es salvaguardar y valorar al hombre, la persona en su integridad, pues el hombre es el autor, el centro y el fin, de toda la vida política, económica y social.

4 Virtudes y valores humanos que deben tener los políticos reflejados en sus decisiones:

1.      Fortaleza, para evitar o frenar el efecto desmoralizador de la incomprensión, de la ingratitud, de la traición, de la inmunidad, de la impunidad, de la extorsión, etc.

2.      Justicia, para evitar o frenar la tentación de inclinarse por lo útil, beneficioso o conveniente, sacrificando la obligación de darse a uno mismo y a cada uno. lo suyo.

3.      Prudencia, para evitar o frenar el desbocamiento intemperante, que lo mismo precipita a la acción, que la anquilosa, por abulia o cobardía. Es la virtud que regula el uso de las demás virtudes.

4.      Templanza, para evitar o frenar el orgullo y el engreimiento, que puede deparar el éxito, y la desesperación, que puede producir el fracaso.

Los padres, a determinados políticos, deberían hacerles una evaluación continua y acumulativa, de lo que hacen y dicen, manteniéndola expuesta públicamente, con el fin de que sus barbaridades y defectos valorables, no se vayan olvidando poco a poco y los hijos, sepan lo que tienen que hacer, para no dejarse convencer, solamente por las campañas mediáticas. Evaluarles según estos principios básicos, más otros motivos, que puedan aplicar a cada caso. Evaluar las repercusiones de los votos emitidos, durante sus legislaciones, sus prácticas religiosas, sus comentarios, su vida personal, sus capacidades de todo tipo, etc.

Los padres deben involucrarse, en los procesos políticos de su sociedad, para que los hijos sigan el ejemplo. Algunas veces, tendrán que pagar el precio del seguimiento político, porque serán catalogados públicamente, según los principios que preconicen.

La religión y la política, son los principales cimientos y columnas que sostienen a la sociedad. A mayor fortaleza, unión y entendimiento entre esos dos pilares, esta mucho mejor se desarrollará. No se pueden separar estas actividades, por mucho que algunos gobernantes pretendan disuadirles a los ciudadanos, de que deben estar separadas. Separadas todo lo que quieran, pero siempre serán complementarias.

Tiene que haber más sociedad en la política y más política en la sociedad. El gobierno debe ser del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, para que las cosas vayan bien y para que mejoren. No es lo que los políticos puedan hacer por el pueblo, es el pueblo el que tiene que ayudar a los políticos, para que gobiernen bien, en beneficio de todos.

Los padres deben enseñar a sus hijos, a que analicen con toda meticulosidad, los antecedentes religiosos, sociales y políticos de los candidatos políticos, pidiendo consejo a los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que procesen. La conducta de los políticos, privada y pública, marcará sus futuras decisiones políticas, que influirán enormemente, en la vida de los ciudadanos. Por lo tanto, si los políticos llevan o han llevado una vida llena de errores morales y sociales, es seguro que el mandato que reciban democráticamente con los votos, servirá para que sigan haciendo el modelo de vida, que siempre han llevado y sus errores impregnarán todas las medidas políticas que tomen.

Ya no es la época de las grandes o pequeñas marchas, con pancartas o manifestaciones públicas, huelgas, plantones, etc. Ahora es la época del activismo político inteligente, formando grupos de presión política, principalmente utilizando el gran poder de las redes sociales y las páginas en Internet para animar a votar, crear opinión política, la transmisión masiva de noticias, rompiendo mitos, contestando falacias, etc.

La religión rellena los huecos que la política no puede, no sabe o no quiere llenar. La religión, es la que mejor juzga el comportamiento de los políticos, ante la insatisfacción de los principios más elementales en los ciudadanos, pues vive los problemas de los más desfavorecidos. Algunos políticos dan soluciones a las apetencias de los ciudadanos más favorecidos, para que les mantengan en el poder con sus votos.

Los políticos no se olvidan  del poder de la religión, pues saben y así la adulan, que en un solo Domingo o «fin de semana» la religión reúne mas personas, que todos los políticos en un año, y hacen llegar mejor sus mensajes. Por eso tienen mucho interés de comunicar continuamente, la separación de la religión y el estado, pero en épocas de votaciones, andan siempre corriendo de Iglesia en Iglesia, para conseguir los votos de los feligreses, sean de la religión que sean.

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La discreción e indiscreción en la familia

ESCUELA PARA PADRES

La discreción e indiscreción en la familia.

  • 10 Cuestiones que los padres tienen que enseñar a sus hijos sobre la discreción
  • 17 Cuestiones para enfrentarse a la indiscreción y evitarla
  • 10 Acciones que demuestran la virtud de la discreción en el mundo de la medida, de la mesura y de la oportunidad
  • 20 Sentencias sobre la virtud de la discreción

3,328 Palabras. Tiempo de lectura 12:00 minutos

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La discreción es la virtud de tener y demostrar la sensatez, para formarse un buen juicio y tener el  tacto para hablar u obrar. Actualmente es el escaso don social, de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad, utilizando la razón, el arbitrio,  la voluntad y el buen juicio, que debe alumbrar a los adultos, sin tasa, ni limitaciones. Se relaciona casi exclusivamente con el modo de comunicación, que se puede establecer entre dos partes.

La discreción es la práctica mediante la cual, determinado tipo de información, es mantenida en secreto o transmitida de manera prudente y cautelosa, de acuerdo solamente a la información que se solicite o lo que se deba comentar. Siempre según el criterio y formación particular, que supone la no transmisión de ciertos datos, debido a razones éticas y morales. Sirve para establecer vínculos de confianza entre las personas, evitando que se generen confusiones, entredichos y discusiones.

La indiscreción vende muy bien en los medios de comunicación, aunque la quieran disfrazar para quitarle hierro, con el nombre de “chisme”. La realidad es que ese “chisme”, puede hacer mucho daño, a pesar que divierta a algunos y aumente el número de lectores, oyentes o telespectadores. El “chisme” suele ser también propiciado y fomentado por los mismos artistas o personajes, aunque luego se vean envueltos en problemas de mala imagen, imposible de modificar. Así como se juzga y se mide a otros, se es medido y juzgado, por eso lo de los “chismes” de terceros, terminan casi siempre rebotando contras los que los lanzan o pregonan.

10 Cuestiones que los padres tienen que enseñar a sus hijos, sobre la discreción:

1.      En el vestir. No solamente en la forma y calidad de las ropas, mucho más importante es la discreción, en lo que deshonestamente se deja sentir a los demás, provocándoles malos pensamientos o acciones impúdicas, obscenas, indecentes, etc. Y esto se debe empezar desde los primeros años, para que se convierta en hábito.

2.      En hacer lo que se debe hacer. En no decir lo que no conviene decir, en no hablar de lo que no hay que hablar, en no querer oír lo que no tiene que oír, en no mirar lo que no tiene que mirar, en no preguntar lo que no debe preguntar, etc.

3.      En la cantidad, calidad y tiempos de comer y beber. Para la propia salud e incluso cuando se es invitado, pues si no se hacen las cosas discretamente, se puede correr el riesgo de enfermarse, perder el control mental por excederse, o quedar como un mal educado por abusar.

4.      En la forma de expresarse, pues la discreción puede evitar que los defectos de los demás, se conviertan en dominio público. “El que es indiscreto con los secretos ajenos es un traidor, pero el que revela los suyos, es un necio”.

5.      En la forma y fondo de hacer caridades o favores, de forma que no haya ostentaciones y que nadie pueda sentirse humillado. Lo que haga la mano derecha, que no se entere la mano izquierda.

6.      En las miradas, principalmente al otro sexo, pues dependiendo la indiscreción de un miramiento descarado y sin ningún recato, puede continuar con malos pensamientos y posteriormente, con actos deshonestos, sin que quepa la disculpa de la provocación.

7.      En los comentarios sobre otras personas o casos, que involucren determinadas situación privadas o graves. Todos el mundo tienen derecho, a que se le respete la fama y que esta no quede disminuida, alterada o manchada, simplemente por la falta de discreción de otras personas.

8.      En los signos externos de vida. Las grandes acciones, soportadas con la práctica de las virtudes y valores humanos, siempre se han hecho discretamente, sin alborotos ni campanadas. El bien hay que intentar hacerlo con mucha discreción, y a poder ser, que salga directamente de nuestra conciencia.

9.      En mantener secretos o confidencias familiares, profesionales o sociales privados e incluso cuando ya son públicos y notorios, principalmente porque si se propagaran, pudieran causar daños irreversibles a ellos mismo o a otros. A nadie hay que contarle las intimidades o problemas familiares. “La ropa sucia se lava dentro de la casa”.

10.   En su conducta personal o como grupo social ante familiares, amigos, colaboradores u otros segmentos de la sociedad, que sean menos favorecidos o diferentes. Sin presumir de signos externos de riqueza, prepotencia, pedanterías o presunciones. Es difícil, pero no imposible mantenerse con discreción, en la familia y sociedad. 

La virtud de la discreción en los padres, tiene que ser definida en función de la práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos, para asegurar lo más posible, la educación de sus hijos y la familia. Lo que conserven y dejen a los hijos, es lo que ellos dejarán a los suyos, que son también de los abuelos. 

Los padres bien informados y formados, son buenos padres, los otros dejan mucho que desear. No pueden enseñar contradictoriamente a sus hijos, a ser discretos en unas cosas e indiscretos en otras. Esta situación antagónica, sería incompatible con las relaciones familiares y sociales. Nadie debe tener esa dualidad de comportamiento. No van a poder ni saber elegir, en qué cosas debe tener una actitud u otra.

17 Cuestiones para enfrentarse a la indiscreción y evitarla:

1.      Piense con discreción y sinceridad, para que haya un adecuado clima de confianza con los hijos y así, puedan explicar sus intenciones, ideales, preocupaciones, problemas y alegrías.

2.      Piense cuando esté indignado, aunque sea justa la indignación, que en esas ocasiones, siempre se dice mucho más de lo que se debería decir y se puede caer, muy fácilmente, en la indiscreción.

3.      Piense cuando se sienta abrumado por los problemas y humillaciones, en los que le han metido, ser más discreto en lo sucesivo, debe tomarlo como un escarmiento.

4.      Piense discretamente, en no imponerse y en no coaccionar, para ayudar a que surja la comprensión y la sinceridad, que ayudarán a observar, reconocer y solucionar mejor los problemas, que se le presenten en la familia y en la sociedad.

5.      Piense en cómo enfrentarse al vicio de la indiscreción, cuando le sugieran que cuente algo, que no deba hacer o cuando crea, que con esa indiscreción va a tener “su minuto de fama”, en contra de las horas de daño, que le supondrán a otras personas.

6.      Piense en dar consejos discretamente y en el momento oportuno, sin ironías, bromas, ni burlas, evitando los momentos de ofuscación y pérdida de nervios, buscando siempre el tiempo apropiado para dialogar con sinceridad, confianza, calma, serenidad, respeto y cariño.

7.      Piense en no tener miedo a ser discreto. Si se esfuerza en intentarlo, siempre encontrará la forma eficaz de conseguirlo.

8.      Piense en que algunas veces, tendrá que ceder y discretamente, retirar lo dicho o hecho, pues no es conveniente ganar todas las batallas de la educación, cuando el objetivo final, es ganar esa difícil guerra, que es la educación familiar, en la práctica de las virtudes y valores humanos.

9.      Piense en ser congruente y con convicciones sólidas, razonando y actuando, con todo lo que ha aprendido, sobre la discreción y la indiscreción.

10.   Piense en ser muy discreto, con sus obras buenas pero sin ocultarlas, a no ser que sean para dar ejemplo o que puedan servir como ejemplo para otros. Traten de ahogar el mal, con la abundancia del bien.

11.   Piense lo que Vd. opinaría de las indiscreciones, si alguien contara algunas cosas de su estilo de vida, actual o pasada, de su negocio, de su vida laboral o familiar, que Vd. no quiere que se conozcan. Ver la paja en ojo ajeno y no ver una viga en el propio.

12.   Piense previamente las cosas dos veces y después no las haga, cuando crea que lo que va a decir, es una indiscreción.

13.   Piense que indiscreción, es sinónimo de debilidad, torpeza, desacierto, impertinencia, irreflexión, etc.

14.   Piense que la discreción es sinónimo de prudencia, sencillez, moderación, ponderación, recato, secreto, reserva, etc.

15.   Piense que opinaría, si esa indiscreción alguien la tiene con temas de sus padres, cónyuge, hijos, organizaciones religiosas, partido político, etc.

16.   Piense que una cosa es ser discreto y otra no querer callar ni debajo del agua, aunque se ahogue.

17.   Piense si su indiscreción, pudiera hacer daño al alguien, que le pudiera llevar a los tribunales y estos le castigaran con cárcel o dinero.

Los padres deben tener en cuenta, que sus hijos y la sociedad les están mirando continuamente y con ojos muy críticos, pues esperan de ellos, lo mejor de lo mejor. Por lo tanto tienen que ser conscientes, de la responsabilidad que tienen de hacer bien las cosas, para poder ser modelo de educación, ante propios y extraños.

La discreción debe ser un punto de referencia de los padres, para la educación de las futuras generaciones, hijos y nietos. Con su testimonio coherente y generoso, al practicar y enseñar esta virtud y valor humano, comunicarán a los hijos el gusto de lo arduo, el sentido de la disciplina, el valor de la honradez y la alegría del altruismo, impulsándoles a afrontar los problemas de la vida con mucho empeño y entusiasmo. Los hijos tienen necesidad, de que sus padres sean los lideres que les guíen, para que no se dejen llevar por lo que hagan y digan, los ídolos humanos que continuamente les presentan la sociedad, a través de los medios de comunicación.

Los padres deben enseñar muy claramente, el daño que se puede hacer si no se tiene discreción, a la hora de enviar o renviar fotografías, información o noticias, a través de los medios virtuales, pues hecho con indiscreción puede hacer mucho daño, la mayoría de las veces con resultados irreparables.

Lo padres deben enseñar que no es lógico, ser un día discreto y al día siguiente ser el parlanchín representante de los indiscretos. No se puede vivir con reacciones pendulares, entre la discreción y la indiscreción, tiene que haber una fuerte y consolidada coherencia, entre lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer, lo que está bien, dónde está el bien y lo que debe hacerse bien, lo que se piensa y lo que se hace. Cuando la conciencia moral de las personas, está anestesiada por el ruido externo de la sociedad, que preconiza la inhibición frente a las situaciones familiares y sociales, se pierde el concepto de la discreción y comienza el irreparable campo de la indiscreción, que imposibilita el mejorar las relaciones entre familiares, amigos y sociedad.

Debería haber una especie de detector de mentiras, que pudiera medir, previamente a nuestras decisiones, el grado de discreción e indiscreción de los comentarios, que se fueran a hacer. Así se evitarían, situaciones irreversibles como son las indiscreciones sacadas a la luz o pública, que después es imposible volverlas a tapar.

Los padres tienen que enseñar a los hijos, a ser arquitectos de sus propias decisiones. Pero solamente podrán enseñar a construirlas bien, cuando ellos sean ejemplos vivos de la discreción. No vaya a ser que los hijos les estén sorprendiendo, continuamente, en indiscreciones imprudentes.

            Los padres deben profundizar en la educación de los hijos y enseñarles, entre otras virtudes, la de la discreción, que hoy en el ambiente actual, no es muy usual practicarla. Una de las pruebas de la discreción de los padres, es que jamás deberán contar a nadie, a no ser por motivos muy graves, las confidencias serias, que les hagan los hijos.

            La discreción en los padres se demuestra también, en el saber escuchar a los hijos con paciencia, cariño, atención y empatía. Para que los hijos puedan tener ideas inteligentes, los indecisos sepan inmediatamente decir lo que quieren, los tímidos se sientan libres, sin ataduras y valerosos, los agobiados por sus cuestiones, se sientan confiados y alegres y los infelices o tristes, descubran que son importantes para los padres.

            Ser discreto, no es ser hipócrita, farsante, ni mentiroso, al contrario, es una virtud que proviene de haber estado acostumbrado a hacerlo, hasta convertirlo en un hábito. Posteriormente se practica sin ningún esfuerzo y se hace de manera natural, como todas las virtudes, una vez que están bien consolidadas en el comportamiento, preocupándose por los demás, intentando ser agradable.

Los padres deben saber, que sus hijos tienen gérmenes y presiones familiares y sociales de buenas y malas tendencias, y que cuando sean mayores, cada cual, será responsable en la medida en que permitan a estas tendencias, adueñarse de su persona. Ser discreto no es sólo cuestión de dominio de carácter. Requiere sobre todo, deseo de aprender a serlo, deseo de enriquecerse con las aportaciones de los demás.

Los padres deben inculcar a sus hijos, que un complemento de la virtud de la discreción, está en que sean de cualidades corrientes y apariencias modestas y siempre perseverantes y leales en la amistad, que contagian a su alrededor alegría y serenidad, para que su vida parezca a los demás, como una luz, como una claridad, como un estímulo. Pero ese brillo y esa luz, solamente se consiguen después de muchos años de esfuerzo, para ser discreto. No se trata de una virtud, que viene de nacimiento, depende de la educación que se ha recibido y del esfuerzo de cada uno, pues todos somos responsables. Ahí está el modelar la tendencia de los niños a la discreción, a no llevar “cuentos” sobre cosas que otros hacen, pues eso les crea la enemistad de sus amiguitos, incluso el bullying.

Algunos hijos mientras escuchan, están pensando en las respuestas que van a dar, por lo tanto, no escuchan plenamente lo que les dicen sus padres. Pero hay otros que escuchan de verdad, con atención y con verdadero deseo de comprender y aprender, sin dejarse arrastrar por el inmoderado afán de hablar o de rebatir lo que oyen. Estos son los que saben escuchar de verdad y se hacen cada vez más valiosos, haciendo que la persona que les habla, se sienta también más valorada y querida.

10 Acciones que demuestran la virtud de la discreción en el mundo de la medida, de la mesura y de la oportunidad:

1.      Discreción es actuar noble y educadamente en el juzgar, en el obrar, en el hablar, en el mirar, en la practica de la humildad, en el saber escuchar, en mantener un carácter  simpático y agradable, etc.

2.      Discreción es hacer o no hacer lo que sea más conveniente, para el buen comportamiento familiar y social, no lo que más guste, incluyendo el decir o no decir, el callar de lo que no se debe hablar, en no enjuiciar lo que no incumbe, en escribir sobre lo que no se debe escribir, etc.

3.      Discreción es llevar un estilo de vida sobrio y moderado, evitando los excesos en todos los órdenes, incluyendo el lenguaje y los gestos peyorativos. Lo que hoy se define como “perfil bajo”.

4.      Discreción es no divulgar las intimidades, mezquindades, defectos, miserias, debilidades, vulgaridades y ordinarieces de las personas, aunque algunas se empeñen en mostrarlos, a través de los medios de comunicación.

5.      Discreción es no hacer comentarios que irriten, incomoden o violenten a otros.

6.      Discreción es no hacer preguntas inoportunas o que pudieran llevar a respuestas indiscretas, ya que las consecuencias de las indiscreciones, pueden tener resultados irreparables, tanto en personas adultas, como en niños.

7.      Discreción es no llamar la atención, en la manera de comportarse, cuidando los gestos, posturas, palabras inapropiadas, vestimentas, maquillajes, etc.

8.      Discreción es practicarla continuamente, en la forma de hablar y actuar a tiempo, y con medida del tiempo.

9.      Discreción es procurar entonar con el ambiente familiar y social, más que sobresalir en él, con afán de un protagonismo ridículo, que es la indiscreción que ridiculiza, expone y desfigura tanto a las personas.

10.   Discreción es realizar las acciones con delicadeza, fineza y prudencia.

11.   Discreción es saber proteger y no violentar, las intimidades de la vida propia o de la ajena, que pueden ser desde secretos, frustraciones, miedos, insatisfacciones, hasta deseos y ambiciones.

Padres, eviten que sus hijos se sientan traicionados, si Vds. revelan indiscretamente las confidencias secretas, que les han hecho, en base a la sinceridad y confianza filial. Algunas veces los padres por vanagloria, hipocresía, deslealtad o por no ser menos que otros, cuentan cosas familiares, que tendrían que haber quedado, dentro de las paredes del hogar.

20 Sentencias sobre la virtud de la discreción:

1.      ¿De que sirve ser indiscreto, si se llena uno de pesar y luego hay que ir a disculparse, discretamente, para quitar el remordimiento?

2.      Callando es como se aprende a oír, oyendo es como se aprende a hablar y hablando se aprende a callar.

3.      Como pretendes que otro guarde tu secreto, si tú mismo, al confiárselo, no lo has sabido guardar.

4.      Corregir con discreción, para que nadie más se entere.

5.      La discreción es no decir más, de lo que haga falta, a quien haga falta y cuando haga falta.

6.      La discreción es tener más, que lo se muestra y hablar menos, de los que se sabe.

7.      La discreción es una virtud, que en determinados grupos sociales, no tiene cabida, pues están llenos de patrañas, embustes, calumnias y chismes.

8.      La discreción es una virtud, sin la cual es imposible practicar las otras.

9.      La discreción está íntimamente relacionada, con el silencio de las personas, parcas en palabras y largas en hechos.

10.   La discreción, aunque no la comprendan, es naturalidad y delicadeza. La indiscreción esta llena de egoísmo e incomprensiones.

11.   La indiscreción consume muchas energías: En cómo hacerla, en cómo arreglar lo hecho mal y en cómo quitar. el mal sabor de boca de lo hecho.

12.   La mejor fuente de información, son las personas que han prometido no contárselo a otros.

13.   La verdadera discreción no es triste, antipática y aburrida, sino extremadamente alegre.

14.   Lo que no quieras que se sepa, no lo digas a nadie.

15.   Los charlatanes son los hombres más discretos: hablan y hablan y no dicen nada.

16.   Parecer discreto, vale tanto como entender una cosa, y es mucho más fácil.

17.   Quien no puede guardar sus pensamientos dentro de sí, no será capaz de guardar los de los demás.

18.   Se discreto contando las cosas a tu amigo, para que este, no las pueda contar a sus amigos.

19.   Si no quieres que se sepa, no lo hagas.

20.   Te arrepentirás menos veces por haber sido discreto, que por haber sido indiscreto.

La discreción debe afinarse muchísimo, cuando se trata de corregir a los hijos. Hay que poner por delante, los criterios imprescindibles de la educación familiar, como son el amor, la comprensión y la inteligencia. La corrección indiscreta, dura, implacable o drástica, pierde toda eficacia. Puede ser una falta que descalifica a los padres y pierde efectividad ante los hijos.

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El vicio del juego (ludopatía) y su influencia en la familia

ESCUELA PARA PADRES

El vicio del juego (ludopatía) y su influencia en la familia.

  • 13 Frases comunes de los jugadores, aspirantes a ludópatas
  • 22 Situaciones indicadoras, de que ya se ha consolidado el vicio del juego o la ludopatía
  • ¿Qué es la ludopatía?
  • Los casinos, lotería del Estado y juegos de azar

3,373 Palabras. Tiempo de lectura 12:00 minutos

Algunos artículos relacionados:

            Cuando el juego, sea de azar, de suerte, de habilidades o una mezcla de ambas, se convierte en vicio y conlleva dinero, se denomina ludopatía, que es una enfermedad de naturaleza progresiva y contaminante, incluso si los resultados del juego de ganar o perder, no dependen de la habilidad o destreza del jugador. Pasa de ser un ejercicio o juego recreativo sometido a reglas, a convertirse en una adicción patológica, muy difícil de suprimir.

            Es muy diferente el tipo de juegos de mesa o similares, que se realizan en familia, para entretener y enseñar a los hijos las reglas de los juegos y las destrezas e imaginación necesarias, practicando las virtudes de aceptación, conformidad y humildad, cuando pierden o ganan.

            En época de crisis económica y social, es cuando más abundan los jugadores desesperados o ludópatas, que son convencidos que jugando, incluso solamente un poco de dinero, se van a hacer ricos inmediatamente y sin ningún esfuerzo, y que los beneficios obtenidos son para mejorar las escuelas, la asistencia social, etc. Esas propagandas engañosas, son para que los jugadores sean vean mentalmente liberados, de un posible remordimientos de conciencia.

Desde el mismo Estado se fomenta el vicio del juego, pues es una manera de que los ciudadanos poco formados, paguen impuestos voluntariamente. Para eso están las loterías en sus múltiples variantes. Las apuestas en los casinos con sus ruletas, juegos de naipes, dados, etc. Mas las apuestas en quinielas de futbol, las carreras de caballos, de perros, de deportes y un largo etc.

            En la familia que entra el vicio del juego, comienza una carrera sin fin, hasta que le llega la ruina económica y la degeneración moral y social. El juego con dinero no tiene final, el que juega siempre pierde, a la larga o a la corta. Es un vicio que atrapa, como si fuera el vicio de las drogas. Hace falta tener una enorme fuerza de voluntad, para salirse de la ludopatía. Todos los ludópatas creen que ellos van a dominar a la ruleta, a los naipes, a los dados, etc.

13 Frases comunes de los jugadores aspirantes a ludópatas:

1.      Además si pierdo hoy, puedo pagar mañana o en pequeños plazos.

2.      Casi todos mis amigos van al casino y a mi me da vergüenza, que me digan que soy un tacaño o que no voy, porque mi cónyuge no me deja ir.

3.      He hecho mis cuentas y nunca salgo perdiendo. Algunas veces, solamente pierdo un poquito.

4.      Me dicen que los beneficios son para obras de caridad.

5.      Me lo paso muy bien, por muy poco dinero o gratis, almuerzo, veo un espectáculo y me divierto.

6.      Nadie se va a enterar, pues ese dinero es mio y me lo puedo gastar cuando quiera, como quiera y donde quiera. A mi cónyuge ya le doy lo suficiente para que mantenga la familia.

7.      No me importa que me digan, que con mi presencia en los casinos y mi dinero, estoy contribuyendo al posible lavado de dinero, de los narcotraficantes o del crimen organizado.

8.      No tengo porque dar cuentas a mis hijos y a mi cónyuge, dónde gasto el dinero, al fin y al cabo, lo gano yo.

9.      Quiero demostrar a esos ignorantes del casino y a mis amigos, que yo se jugar mejor que ellos y que les voy a ganar.

10.   Tengo el control y la fuerza de voluntad suficiente, para dejarlo cuando quiera.

11.   Todos no pueden permitirse el lujo, de jugar continuamente y yo si puedo.

12.   Total si solamente es jugar un poco, cuando yo quiero o veo que pierdo, me retiro.

13.   Y si me hago rico ¿Qué?

            La ludopatía no tiene, como otros vicios, un límite fisiológico en su práctica, donde llega un momento que, físicamente, los viciosos ya no pueden consumir más drogas o más alcohol, puesto que se marean, enferman o les faltan fuerza para continuar. Pero el ludópata nunca se cansa, pues mientras tenga dinero o capacidad de crédito, puede seguir jugando hasta que pierda todo el patrimonio presente y futuro de la familia, y dejarla en la más grave de las miserias.

            Padres, tengan mucha precaución cuando alguien les sugiera o invite, a visitar un casino y les propongan jugar un poco. Ese poco, podría llegar a ser el inicio de un camino sin retorno, hacia la ludopatía. La industria del juego, ya se encarga de ofrecer gratis, incluso dinero para jugar y que así pruebe y se quede enredado y seducido en el juego, además de cupones para comidas, apuestas, bebidas, espectáculos, etc. que le guste a sus futuras victimas y se enganchen, a poder ser irreversiblemente, en jugar todo lo que puedan o tengan. La industria del juego, sea privada o del Estado, se instala para el beneficio de unos pocos, en el detrimento de muchos, generando graves consecuencias personales.

            Padres, sus hijos les están mirando, con una lupa de aumento todo lo que Vds. hagan. Si les ven asistir a los casinos, a sitios de juegos, jugar loterías, etc. tendrán grandes dudas, en discernir si tienen que hacer lo que Vds. les dicen, o lo que Vds. hacen. El mejor ejemplo que pueden dar a sus hijos, es no asistir jamás a esos sitios, por mucho que les apetezca visitarlos. Además de explicarles que uno de los principales motivos es, el “no caer en la tentación” alejándose del peligro de ella.

            Hay algunas personas enfermas de ese vicio, que estando en el proceso voluntario de querer curarse, tiene el coraje de pedir a los casinos y centros de apuestas, que no les dejen ni entrar, ni mucho menos jugar. Es muy difícil mantener esa postura, pues la publicidad que desarrolla la industria del juego es legal y está a todas horas, fomentando que las personas jueguen continuamente, bajo la promesa de que posible, alguien se haga rico. Cuando la realidad es que en los juegos, los únicos que se hacen ricos son los propietarios, los operadores, los que los autorizan y los que los patrocinan.

            Los padres tienen que dar muy buen ejemplo a los hijos, enseñándoles a que nunca, deben jugar intermediando dinero. No vale decirles que pueden hacerlo, aunque nada más sea en cantidades pequeñas y que tengan control de lo que hacen. Ese control el muy difícil tenerlo, por no decir imposible, ya que la tentación humana, de hacerse rico o de ganar dinero sin esfuerzo, es muy grande. Uno de los problemas frecuentes es, cuando en la primera ocasión del juego se gana, poco o mucho. Esa es la puerta por la que pueda entrar el vicio del juego, pensando que todo va a ser tan fácil, como en esa ocasión. Es preferible que la primera vez se pierda lo jugado, para que se quiten las ganas de seguir jugando.

Algunos padres incluso inducen o permiten que para divertirse, los hijos jueguen pequeñas cantidades en los casinos o lugares de juegos, para que “prueben suerte”, pensando que eso no les va a hacer daño, sin darse cuenta, que lo que los padres consideran pequeñas cantidades, para los hijos sean grandes cantidades y en ocasiones, se juegan todo lo que tienen. Esto les crea frustraciones, que les pueden servir de enseñanza o les crea un hábito, que les aficiona al juego y a las apuestas colectivas.

            El extremo del peligro del juego, supone jugar a “la ruleta rusa” donde el juego puede terminar en muerte. Ahí si se pierde, no valen los arrepentimientos, ni las revanchas, ni las nuevas oportunidades, para resarcirse de lo perdido. En ese juego cuando se pierde, no hay marcha atrás.

            La ludopatía de los jóvenes, con las maquinas de video juegos y las otras pantallas electrónicas. Ese vicio del juego o de la presencia ante las pantallas, les trae consecuencias graves, pues aunque no les quita el dinero, les quieta su precioso tiempo, que es mucho mas importante y necesario para su educación, que el poco o mucho dinero que un joven podría tener.

La ludopatía es un vicio, aunque algunos la denominan enfermedad, para quitarles la responsabilidad a los jugadores compulsivos. Intentan que los programas de curación de la ludopatía, sean pagados por las empresas aseguradoras, lo que supondría que esos costos serian repercutidos entre todos los asegurados. Quitar otro vicio voluntario de la sociedad, con el dinero de todos. Otra muestra de la continua tiranía de las minorías.

Hay algunas banderas rojas, que indican el principio del problema real del vicio del juego. La ludopatía, aunque todavía no haya sido clasificada como enfermedad, siempre comporta consecuencias familiares, matrimoniales, laborales, de salud y sociales.

Los ludópatas confunden el deseo, de ganar mucho y rápidamente, para hacer se ricos, con la realidad de perder siempre, para hacerse pobres indefectiblemente. Tienen que hacer una valoración honesta de su propia conducta y de lo que sienten, cuando juegan compulsivamente, analizando como cambian sus hábitos en su vida personal, familiar y social. El vicio del juego produce unos efectos muy graves, contra las personas y las familias, especialmente las pobres o menos afortunados.

Entre los síntomas que suelen tener los ludópatas, como en casi todas las adicciones, sobresalen los de alejarse de la familia y de los amigos honrados, no dominar las frecuentes acciones violentas, irascibles o furiosas, asumir riesgos físicos, hacer apuestas o negocios financieros, de dudosa o nula procedencia, rodearse de personajes siniestros, que tienen los mismos o similares vicios, consumir sustancias prohibidas.

Es muy diferente el entretenimiento, que puede suponer el juego moderado, con las pantallas electrónicas, que incluso en algunos casos, son simplemente juegos de destreza que aumentan, fomentan y consolidan la inteligencia, desarrollan los reflejos y conllevan satisfacciones, únicamente como diversión. Si estos juegos electrónicos se convierten en adicciones, que consumen el tiempo y las energías, que los hijos deberían emplear en otras cosas mas productivas, o tienen por medio apuestas económicas o de otros conceptos, la cosa cambia y puede convertirse muy fácilmente en ludopatía.

La ludopatía es la adicción enfermiza, al impulso irreprimible de jugar, siendo o no consciente de sus consecuencias y del deseo de evitarlo. Se considera un trastorno del control de los impulsos, que también incluyen la cleptomanía, piromanía y tricotilomanía. Es similar a las adicciones de vigorexia, anorexia, bulimia, alcohol y drogas, ninfomanía. Estas enfermedades o vicios, Requieren en primer lugar, darse cuenta de que existe un problema importante y en segundo lugar, hacer un esfuerzo para ponerse en manos de los profesionales, con el fin de que les ayuden a curarse.

22 Situaciones indicadoras de que ya se ha consolidado el vicio del juego o la ludopatía:

Cuando los ludópatas:

1.      Arriesgan sus oportunidades de crecimiento, mejora y consolidación profesional, familiar o social, por seguir jugando.

2.      Aumentan considerablemente el número de sus divorcios.

3.      Contraen enfermedades como la depresión, el estrés, la ansiedad, los ataques cardiacos, el TDAH o síndrome de atención, incluso llegando a pensar en el suicidio, etc.

4.      Dejan de pensar y actuar de manera eficaz, hasta que incluso por desesperación o casualidad, descubre su insolvencia o acumulación de deudas.

5.      Intentan recuperar las pérdidas del juego con más juego, iniciando una cadena de deudas, que siempre terminan en tragedia.

6.      Llegan a negar incluso con violencia, su participación en los juegos.

7.      Mienten, negando o disminuyendo las veces y cantidades que ha jugado, para intentar ocultar o engañar a su familia, consejeros, médicos y amigos.

8.      Necesitan aumentar cada vez más, la cantidad a jugar y la frecuencia, para cubrir las emociones que le producen su vicio, por lo que va alejándose de la posibilidad de su curación.

9.      No quieren asistir a los grupos de autoayuda, como son los que dan consejos a jugadores y familiares, afectados por ludopatía:  ASOCIACIÓN DE JUGADORES ANÓNIMOS DE ESPAÑA – JA o LUDOPATIA.ORG o LUDOPATIA.CAT

10.   Ocultan a la familia los ingresos que obtienen en su trabajo, para que no les puedan controlar lo que gastan en el juego.

11.   Pierden el control de su conciencia, sobre las propias intenciones de controlar su vicio.

12.   Pierden el control sobre si mismo, al intentar sin éxito, reducir o salirse del vicio del juego.

13.   Presentan signos o síndromes de abstinencia, inquietud o irritabilidad, asociada con el haber dejado o reducido el vicio del juego.

14.   Recurren a soluciones desesperadas y peligrosas para pagar sus deudas, jugando mayores cantidades, apuestas más altas cada vez, juegos de mayores riesgos, de más rapidez, robando o pidiendo nuevos créditos a usureros sin escrúpulos, lo que aumenta los riesgos físicos, mentales y familiares.

15.   Se dejan arrastrar con más facilidad y sin poner resistencia, ante las presiones de los amigos, profesionales del juego o de la publicidad, que les incitan a participar en cualquier tipo de juego, con tal de satisfacer su vicio.

16.   Se incapacitan para responder a los impulsos, de intentar recuperarse de su vicio.

17.   Sienten grandes preocupaciones sobre el juego, manifestadas en pensamientos frecuentes, fantasías o sueños, sobre sus experiencias pasadas, que incluso extrapola al futuro.

18.   Siguen jugando para evadirse de sus problemas, creyendo que así van a mejorar su estado de ánimo.

19.   Tienen que recurrir a familiares o amigos a los que posiblemente también les arruinarán, pues es imposible que les devuelvan los continuos préstamos.

20.   Tratan de estar en ambientes ludópatas e intentan inculcar el vicio del juego a otras personas, para sentirse acompañados y para auto justificarse, pensando que a otros también les gusta.

21.   Utilizan el vicio del juego, para refugiarse y huir de los problemas cotidianos o eventos vitales, y así no tenerse que enfrentar, a la realidad de su vicio.

22.   Violan la ley, cometiendo actos ilegales o inmorales, para continuar con el vicio del juego o para recuperar o pagar las pérdidas.

Los padres son la sal de la tierra para los hijos, pero cuando la sal, voluntariamente, la vuelven sosa, nadie les va a dar la que necesitan, para vivir ellos y para enseñar a vivir a sus hijos. La educación que dan los padres a los hijos, es como cuando se enciende una luz para alumbrarles sus vidas. Ningún padre quiere encender la luz de la educación y meterla debajo de la cama o predicar en el desierto, de la indiferencia e incomprensión. Los padres tienen que poner muy alta esa luz, para que alumbre el camino, que sus hijos tienen que seguir en sus vidas. La luz de la educación, es el símbolo de la fuerza y estabilidad que les ilumina y les da brillo y esplendor, produciéndoles la autentica felicidad, que llevan los bien educados en las virtudes y valores humanos.

Los padres no tienen que tener miedo quedarse solos por decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad a sus hijos, aunque ésta a veces sea molesta y desenmascare cosas ocultas, pues el jugador sueña con un golpe de suerte, esa fantasía irreal de ganar dinero sin esfuerzo, cae en la vorágine del no saber parar. Y eso al final, termina dañando a los más vulnerables.

El séptimo Mandamiento de la Ley de Dios, dice claramente «No perjudicar al prójimo en sus bienes». Ahí entra de lleno el vicio del y la ludopatía en los juegos de azar, naipes, apuestas, loterías, etc. aunque no sean en sí mismos, contrarios a la justicia. No obstante, resultan moralmente inaceptables, cuando privan a la persona de lo que le es necesario, para atender a sus necesidades o las de los demás. La pasión del juego corre peligro, de convertirse en una grave servidumbre. Apostar injustamente o hacer trampas en los juegos, constituye una materia grave, a no ser que el daño infligido sea tan leve, que quien lo padece, no pueda razonablemente considerarlo significativo.

Periódicamente aparecen grupos de presión política y económica, en determinadas ciudades, que intentan convencer a la población y a sus representantes, sobre las ventajas de instalar en ellas, actividades relacionadas con los juegos, como son los casinos, barcos casinos, amarrados en la orilla u operativos en las cercanas aguas internacionales, actividades satélites más o menos ilegales o permitidas. Pero el fin no justifica los medios para conseguirlo, ya que estos casinos o sistemas de juegos, conllevan en su entrono, una gran podredumbre social, con actividades que rompen y arruinan a las familias, aumenta la pobreza, el crimen y la adicción a otros vicios, a pesar de su señuelo como atractivo disfraz de la creación de empleos, recaudación de impuestos, atracción del turismo, etc.

Algunas organizaciones religiosas, no se dan cuenta o no se la quieren dar, del daño que hacen a sus feligreses, cuando organizan juegos de azar y viajes gratuitos o casi gratuitos, a los casinos u organizan juegos de azar, con la sutileza de decir que son con fines caritativos. Para algunos, esa recomendación a jugar o visitar los casinos, es el principio de una iniciación al vicio del juego, y hubieran pasado muy bien sin tenerla, y mucho mejor si ésta no hubiera sido patrocinada por su iglesia o con el beneplácito de ella. Una institución religiosa no debe cooperar, ni por activa ni por pasiva, con la industria del juego, que explota a los más débiles y vulnerables, ni siquiera si obtiene unos beneficios económicos, porque el fin no justifica los medios.

Los padres no se deben olvidar de su responsabilidad moral y material, cuando incluso con su sola presencia, en esos lugares relacionados con el juego o con sus actividades inmorales y contaminantes, o incluso con pequeñas cantidades apostadas, están contribuyendo a que exista esa industria inmoral, permitiendo que su mal ejemplo, se transmita a los hijos en proceso de formación de las virtudes y valores humanos, como la austeridad, la generosidad, el sacrificio, la honradez, la dedicación, etc. ¿Cómo se le puede hablar a los hijos de la práctica de esos valores, si los padres tienen el vicio del juego?

La adicción al juego, es mucho más sutil que la adicción a las drogas, que muy pronto dejan señales bastante evidentes. Cuando se descubre la adicción al juego, suele ser muy tarde, pues ya ha hecho desaparecer grandes cantidades del dinero familiar y se han producido deudas importantes. Una modalidad muy peligrosa, es el juego a través del Internet, que aparentemente deja pocos rastros de lo gastado, a no ser que los cónyuges tengan un buen control del gasto con las tarjetas de crédito, de ellos mismos y de los hijos.

El dinero del juego contamina a los niños y los jóvenes, cuando estos crecen en su entorno físico. También contamina a la sociedad, a los servidores públicos y a las instituciones, cuando iglesias, colegios y asociaciones, con una total falta de ética, se implican en los beneficios y en la publicidad de los casinos y estos vía impuestos o donaciones, financian servicios públicos o municipales, que de otra forma no existirían, tales como pistas deportivas, bibliotecas, ordenadores, etc.. Todo financiado con el vicio del juego de los más pobres, que son los que tienen más riesgo de convertirse, en jugadores compulsivos y ludópatas.

En la adicción al juego, (ludopatía) como en todas las adicciones de vigorexia, anorexia, bulimia, alcohol, drogas, ninfomanía, cleptomanía, piromanía, etc. se entra muy fácilmente, casi “jugando”, pero es muy difícil salir, a no ser que sea arruinado económicamente o bajo un plan muy serio de rehabilitación, lleno de buena voluntad y compromiso de cambio.

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La virtud de la Fortaleza enseñada a los hijos

ESCUELA PARA PADRES

La virtud de la Fortaleza enseñada a los hijos.

  • 20 Características de la virtud de la Fortaleza
  • 7 Opiniones para practicar en familia la virtud de la Fortaleza
  • 11 Ideas para fomentar la virtud de la Fortaleza en la familia
  • 13 Sentencias sobre la virtud de la Fortaleza

2,674 Palabras. Tiempo de lectura 10:00 minutos

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La virtud cardinal de la Fortaleza, consiste en vencer la cobardía y la  vergüenza y huir con fuerza y vigor de la temeridad. Da valor al alma, para poder afrontar con coraje y vigor los riesgos, moderando el ímpetu de la audacia, siempre manteniéndose en la recta razón en el obrar. Reafirma la resolución, de resistir a las malas tentaciones y de superar los obstáculos morales familiares, sociales y profesionales. Hace capaz de vencer el temor, incluso la muerte, y hacer frente a las pruebas y a las persecuciones. Capacita para ir hasta la renuncia y el sacrificio de la propia vida, por defender una causa justa. Lo contrario de Fortaleza es, debilidad o flaqueza.

La virtud de la Fortaleza va mucho más allá, que el decir “sí” o “no”. Está relacionada con el hacer o no hacer, con el decir o no decir, con el enfrentarse o seguir la corriente. Las personas fuertes, se enfrentan a las situaciones, ejerciendo la virtud de la Fortaleza. Si tienen la razón y el convencimiento, no temen enfrentarse a los problemas.  Una frase centenaria dice “Llora como mujer, lo que no has sabido defender con la Fortaleza de un hombre”. Aunque llorar es gratis y no tiene impuestos, no supone que disminuya la virtud de la Fortaleza, pero si se llora en la noche, porque no hay sol ni luna, las lágrimas no permiten ver las maravillosas estrellas.

Las virtudes cardinales son: La Fortaleza, la prudencia, la justicia y la templanza. Todas las demás se agrupan a ellas. Los siete dones del Espíritu Santo son: Fortaleza, sabiduría, inteligencia, consejo, ciencia, piedad y temor de Dios.

Virtudes derivadas de la Fortaleza

  • La Magnanimidad, que ejecuta acciones generosas e intrépidas.
  • La Paciencia, que sufre con alegría religiosa las contradicciones, los padecimientos y las desgracias.
  • La Constancia, que persevera en la tarea comenzada y en la firmeza de vencer las dificultades, sin caer en la terquedad.

Vicios opuestos a la Fortaleza:

Por defecto:

  • La timidez, y la cobardía, que no osa emprender nada.
    La desgana, que se cansa de todo.
    El respeto humano, que hace que se dejen de cumplir las obligaciones religiosas, por miedo del qué dirán.

Por exceso:

  • La temeridad, que sin ninguna necesidad se expone al peligro y a la muerte. Es más bien una prueba de soberbia que de coraje.

            Para practicar la virtud de la Fortaleza en la familia, y después enseñarla a ejercer a los hijos, hace falta saber elegir bien, entre lo fácil y lo difícil. Practicar lo dificultoso, no tiene que producir miedo entre los hijos, si estos han sido bien educados dentro de la familia.

Fomentar la virtud de la Fortaleza en los hijos, supone ayudarles a que sean fuertes en su forma de vida, actividades y decisiones cotidianas, relacionadas con la formación de su carácter. Les asegura en las dificultades, la firmeza y la constancia en la práctica del bien, llegando incluso a la capacidad de aceptar, el eventual sacrificio de la propia vida por una causa justa.

20 Características de la virtud de la Fortaleza:

1.      La Fortaleza acrecienta la paciencia, aumenta el sosiego y neutraliza la ansiedad y la desesperación.

2.      La Fortaleza ayuda a complementar la generosidad, sin dejarse llevar por actitudes manipuladoras de otros, por muy cómodas de cumplir que parezcan, o incluso sin sopesarlas mucho.

3.      La Fortaleza ayuda a hacer el esfuerzo, para no dejarse llevar por los cánticos egoístas de la sociedad, que invitan continuamente a consumir, mucho más que lo necesario. También permite conocer lo que cuestan las cosas, para evitar caer en la trampa del gasto compulsivo, hacia la inmediata satisfacción.

4.      La Fortaleza ayuda a mejorar el carácter de los hijos, a que sobrevivan en el ambiente que les rodea, a superar las adversidades y a perfeccionar, sus futuras actuaciones en la vida y así poder obtener éxitos, personales y colectivos.

5.      La Fortaleza ayuda a no perder las batallas de la vida diaria, demostrándola cuando tiene que tomar decisiones con la certeza de que está haciendo las cosas soportadas en un carácter bien formado.

6.      La Fortaleza ayuda a sobreponerse de las adversidades y ataque sociales o políticos, que influyen negativamente en el conjunto familiar, ayudando a resolver o mitigar los problemas emocionales y de autoestima, incluyendo los relacionados con la situación económica y la salud física.

7.      La Fortaleza bien afianzada, permite a los padres y a los hijos, examinar y dialogar sobre las acciones u omisiones educativas, que voluntaria o involuntariamente estén realizando, y llegar a acuerdos, para mejorar la convivencia en los puntos de fricción.

8.      La Fortaleza de los padres, la transmiten con valentía a los hijos, al comprometerse seria y profundamente, en la educación y formación de la familia.

9.      La Fortaleza de los padres, produce una enorme seguridad y armonía familiar, donde los hijos ven y sienten, que no hay ni violencia, gritos, ni peleas y sí mucho amor, respeto, educación y ayudas mutuas.

10. La Fortaleza debe ser practicada con la humildad suficiente, para comprender la situación de los demás y no, desde la propia  visión personal.

11. La Fortaleza en los voluntariados, cuando está acompañada del ejercicio de la virtud de la Caridad, produce la alegría del deber cumplido, incluso aunque no tengan premios visibles y sean muchas las frustraciones originadas.

12. La Fortaleza es clave, para tener éxito en los estudios, en el trabajo y en la familia, incluyendo la forma de poder enfrentarse, a los avatares de la vida.

13. La Fortaleza es el perfecto complemento para reforzar la perseverancia, en la búsqueda sin desfallecimiento, de lo que verdaderamente es bueno, y desechar lo que es malo.

14. La Fortaleza es indispensable, para afrontar los cambios que la sociedad continuamente somete a los ciudadanos, con situaciones obligatorias, principalmente en las épocas de crisis. Los que la practican voluntariamente, tienen más oportunidades de salir fortalecidos y aumentar su progreso personal, familiar y social.

15. La Fortaleza forma un carácter recto, maduro y fuerte, que permite analizar y en su caso sustentar, las decisiones o principios sólidamente adquiridos, sin temor a que pudieran ser disentidos, criticados o ridiculizados.

16. La Fortaleza permite elegir, entre lo débil y lo fuerte, de cada uno de la familia, para la toma de las decisiones y actividades colectivas. Así no se producen falsas aceptaciones, desprecios, ni malos humores.

17. La Fortaleza permite estar en pleno acuerdo y satisfacción, con el cuerpo, la mente y el espíritu, desterrando o superando, las malas tentaciones e inclinaciones, que la sociedad ofrece de forma dañina.

18. La Fortaleza permite practicar la resiliencia, que es la capacidad de asumir con fuerza y flexibilidad, situaciones límites y adversidades personales, familiares y sociales y sobreponerse a ellas.

19. La Fortaleza sirve para enfrentarse y sobreponerse, ante una posible descomposición familiar e impermeabilizarse, ante las graves consecuencias, que puedan contaminar a las siguientes generaciones, rechazando las malas situaciones familiares y haciendo el esfuerzo, para que no se repita en el futuro.

20. La Fortaleza soporta la entereza y la honradez, para tomar decisiones importantes en el seno de la familia, sin dejarse llevar por las tentaciones, que los medios de comunicación intentan desorientar a los padres y a los hijos. 

La actual “inflación de palabrerías”, consistente en hablar o escribir demasiado, para decir muy poco. Se necesita tener la Fortaleza de “Cantar las cuarenta” cuando es necesario, que los demás lo entiendan. Las palabras escritas o habladas, tienen que tener mucha más Fortaleza que el silencio. “El que calla, otorga” es muy inconsistente, con la verdadera necesidad de educar, en la práctica y ejemplo de las virtudes y valores humanos, sobre todo, en los casos en que sea necesario aplicar la Fortaleza y el conocimiento, para pregonar la verdad.

La virtud de la Fortaleza, se puede enfocar en dos principales avenidas: Resistir y acometer. Hay que ser muy fuerte y estar muy bien preparados, para no dejarse llevar por los ataques que la sociedad, quiere imponer a todos, hasta conseguir el dominio total de la sociedad.  La sociedad tiene muchos más medios, para influir en las familias, pero estas tienen que tener más y mejores armas, para defenderse. Las familias tienen la obligación de prepararse, para acometer la educación de los hijos, según el compromiso que adquirieron con ellos al nacer. Incluso extender ese compromiso, al resto de la sociedad.

La virtud de la Fortaleza, para poderla enseñar a practicarla a los hijos, tiene que estar muy bien afirmada en la conciencia de los padres. Ellos tienen que ser muy fuertes de mente, conciencia y hechos, para saber distinguir claramente, lo que es bueno y lo que es malo, y así poder actuar, según lo que les dicte la conciencia y no lo que les dicte la sociedad. En la educación familiar no caben los tibios, ni los que no se enteran o no quieren enterarse, de lo que hacen ellos o sus hijos, ni de lo que sucede a su alrededor. Si los padres no son fuertes, no podrán prevenir o solucionar, los problemas de los hijos.

7 Opiniones para practicar en familia la virtud de la Fortaleza. No se puede enseñar a practicarla, si continuamente se intenta evitar, que los hijos realicen esfuerzos que les supongan sacrificios. Los hijos deben a prender:

1.      A luchar con fuerza, por las cosas nobles que les interesen.

2.      A saber decir “si” o “no”, de acuerdo con sus convicciones y no bajo las presiones o influencias, perjudiciales o seductoras, de sus amigos o de la sociedad.

3.      A que sepan ejercer con firmeza, su irrenunciable derecho a practicar la “objeción de conciencia”.

4.      A aceptar las contrariedades y molestias que se les presenten en sus vidas.

5.      A no quejarse continuamente, por todo lo que les sucede, aceptándolo no pasivamente, sino con las reservas necesarias, intentando sacar algo provechoso de las adversidades.

6.      A que realicen esfuerzos, de acuerdo con sus edades y situaciones, sin que influyan sus caprichos y malos humores, en las cosas intrascendentes.

7.      A irla formando día a día, ya que la Fortaleza, no se recibe gratuitamente. Se consigue practicando las virtudes de la Puntualidad, el Orden, la Constancia, la Tenacidad, la Paciencia, la Templanza, la Diligencia, la Laboriosidad, el Vigor, la Reciedumbre, etc.

11 Ideas para fomentar la virtud de la Fortaleza en la familia.

1.      Enseñar a los hijos, desde pequeños, a que sean fuertes y que ofrezcan sacrificios, aprovechando las oportunidades que se presentan normalmente, o incluso proponiéndoles que hagan algunos favores a terceros.

2.      Enseñar a los hijos a evitar que la moda les esclavice y a que sepan decir “No” a ciertas cosas, por muy de moda que esté.

3.      Enseñar a los hijos a pensar en los demás y a no elegir siempre para ellos lo mejor, de lo que les ofrecen.

4.      Enseñar a los hijos a practicar la Fortaleza y a no quejarse más de la cuenta, para que cuando aparezca un dolor o pequeñas enfermedades, nadie se obsesione con que desaparezcan inmediatamente.

5.      Enseñar a los hijos a que sepan luchar, para vencer los defectos de su carácter y a aguantarse el mal genio, aunque tengan razón.

6.      Enseñar a los hijos a que tengan la Fortaleza de tomar un poco más, de lo que menos les gusta y un poco menos, de lo que más les apetece.

7.      Enseñar a los hijos a tener la Fortaleza, de aceptar las contrariedades que se les presenten.

8.      Enseñar a los hijos a tener la Fortaleza, para que sean constantes en la calidad del trabajo y del estudio, y a que no practiquen “ley del menor esfuerzo”.

9.      No quejarse ante sus hijos, ni ante sus amigos más íntimos, de los trabajos, molestias y demás inconvenientes, que acarrean los hijos.

10.   Ensenar a los hijos a realizar actividades deportivas o sociales, que les supongan sacrificios, constancia y entrega.

11.   Enseñar a los hijos a tener la Fortaleza y la reciedumbre, para aprender a ceder y a aceptar, las limitaciones de edad, de escasez, de incomodidad, económicas, sociales, etc.

Los padres tienen que ensenar la virtud de la Fortaleza, para que los hijos aprendan a tener criterio, para no dejarse llevar por la tormenta de las palabrerías y puedan distinguir, entre hechos y opiniones, entre lo importante y lo secundario, entre lo que es más valioso, menos valioso, lo que no tiene valor y lo que es un contravalor. La intimidad referida al alma, a los sentimientos, a los pensamientos y no solo a aspectos del cuerpo.

La virtud de la Fortaleza les hará valorar más, estos conceptos y aspectos inherentes a esta virtud:

  • El rendimiento de las acciones llevadas a cabo.
  • La satisfacción personal de lo realizado.
  • El desarrollo personal.
  • El esfuerzo planificado y desarrollado para conseguir los objetivos.
  • Evitar el desenfreno de las palabrerías, en función de la virtud de la prudencia.

La virtud de la Fortaleza practicada por los hijos, es una conducta significativa para predecir su  éxito académico y social, así como sus futuros ingresos económicos y el correspondiente nivel de calidad de vida. Tendrán muchas mas posibilidades, de no caer en los graves problemas y responsabilidades, relacionadas con el absentismo escolar, el consumo de drogas, alcohol y tabaco, así como de las consecuencias, de su desordenada actividad sexual fuera del matrimonio, tales como: Los embarazos prematuros, las enfermedades de transmisión sexual, los abortos, etc. 

Los padres tienen que enseñar a los hijos, a practicar la virtud de la Fortaleza para defender y propagar con serenidad y pasión, pero sin dañar, insultar ni perjudicar objetivamente, a nadie, los valores fundamentales como: 

  • El respeto a la vida humana, desde la concepción hasta la muerte, luchando contra el aborto y la eutanasia.
  • La familia fundada en el matrimonio, exclusivamente entre un hombre y una mujer.
  • La libertad y responsabilidad irrenunciable de los padres, en la educación de los hijos
  • La promoción del bien común, en todas sus formas, para convivir, aprender de los demás y ayudar a cada uno de los demás a mejorar.
  • El amar al prójimo, como a uno mismo. 

13 Sentencias sobre la virtud de la Fortaleza: 

1.      Con Fortaleza se puede conseguir casi todo, incluso lo muy difícil.

2.      Con Fortaleza se soporta mejor la desdicha propia y la ajena.

3.      De qué vale tener más Fortaleza, si no se es mejor, con el prójimo.

4.      El hombre que nada teme, tiene tanta Fortaleza, como el que es temido por todo el mundo.

5.      La Fortaleza crea acontecimientos, la debilidad crea sufrimientos.

6.      La Fortaleza crece en proporción, a la carga que aceptamos o nos imponen.

7.      La Fortaleza del hombre, se prueba en la desgracia.

8.      La Fortaleza es tomar por amor, lo que otros consiguen por la fuerza.

9.      La Fortaleza se forja no deprimiéndose por las derrotas, ni jactándose por las victorias.

10.   La verdadera Fortaleza es, poder al sufrimiento.

11.   Me dan Fortaleza. los sufrimientos que no me matan.

12.   Ninguna persona con Fortaleza. se siente humillado por los demás.

13.   Con Fortaleza se soportan mejor los males, propios y ajenos.

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Padres, enseñen a sus hijos a decir “NO”

ESCUELA PARA PADRES

Padres, enseñen a sus hijos a decir “NO”.

2,278 Palabras. Tiempo de lectura 8:00 minutos

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            Que su “no”, sea “no” y que su “sí”, sea “sí”. Para conseguirlo, hay que tener mucha entereza, firmeza, conocimiento, disciplina y decisión en las cosas importantes, relacionadas con la religión, la familia, la sociedad y las buenas costumbres. Es muy difícil decir “no”, pero no imposible, además de beneficioso a corto y largo plazo.

Hay cien mil situaciones y muchísimos medios de comunicación, que compiten directamente contra los padres, que quieren educar a sus hijos, a que sean valientes y sepan decir “no”, ante las cosas malas que la sociedad les ofrece.

Padres, enseñen a sus hijos a decir “no” a las drogas y a otras muchas cosas, que les perjudican, y que se pueden convertir, fácilmente, en adicciones. Si son valientes y dicen rotundamente “no quiero probar”, de forma, que no quede ninguna duda de sus intenciones, habrán ganado la primera batalla y muy posiblemente, la guerra de las drogas. El consumo de las drogas, suele empezar cuando a los hijos les da vergüenza decir “no”, ante los ofrecimientos o insinuaciones, para que las consuman. Es más duro decir “no” a todas esas tentaciones, ya que después, tendrán que enfrentarse a defender su postura.

Hijos, siéntanse orgullosos de decir “no”, cuando tengan que decirlo. Cuenten a sus padres lo que han hecho, y todas las veces que lo hayan hecho. Al decirlo se sentirán bien, además que darán a sus padres una gran satisfacción, sobre el buen resultado de las enseñanzas que les han impartido.

Hijos, sepan que todos los días y a todas las horas, van a tener que enfrentarse contra los que quieren convencerles, que se pasen a su bando. La mala sociedad, no descansa de sus intenciones y está esperando, a sus momentos de flaqueza, cansancio o curiosidad. Si Vds. no tienen la fortaleza de decir “no”, perderán la batalla, que continuamente les presenta la sociedad y posiblemente, entren en avenidas de retorno imposible.

Saber decir “no”, primero hay que convertirlo en costumbre, después en hábito y posteriormente en virtud. En las afirmaciones o negaciones importantes, no se puede hablar con ambigüedades: Sí, pero…. No, pero…. Algunos dicen “Es de sabios cambiar de parecer”, pero ese parecer, hay que administrarlo con prudencia y cautela, para no dar mal ejemplo a los hijos, atosigándoles con ideas, órdenes o instrucciones volátiles o incongruentes.

Decir “no”, suele presentar muchas dificultades. ante las continuas presiones de la sociedad. para que hagamos lo que la sociedad quiere. Es un enfrentamiento. que la mayoría de las veces. supone tener que soportar calificativos despectivos personales. como: Raro, ignorante, anticuado, sabelotodo, desaprovechado, anormal, extravagante, etc. Pero la valentía, soportada con el convencimiento, se demuestra en esas situaciones, que atentan contra los principios adoptados.

La terquedad o intransigencia de los padres o de los hijos, tampoco es buena compañera, para andar los caminos de la educación. Suele traer malas consecuencias, a no ser que sea en conceptos no negociables religiosa, familiar o socialmente.

            Enseñar a los hijos a ser flexibles, cuando sea necesario, es sinónimo de inteligentes, no de obtusos, de tolerantes, de querer ser complacientes, adaptables y transigentes. Esa flexibilidad, tiene que estar muy bien soportada, con la práctica y la enseñanza de las virtudes y valores humanos. Aunque un cónyuge nunca debe decir “no” y el otro cónyuge decir que “si”, para tapar lo que hacen los hijos.

Los padres tienen que ser los primeros en aprender a decir “no”, incluso ante las situaciones difíciles, para conseguir que los hijos, se den cuenta de la entereza que eso les ha supuesto. Educar con el ejemplo, es la mejor herramienta para la educación de los hijos.  Nadie puede educar de lo que no sabe o no practica.

Los padres demasiado rígidos en sus decisiones, que incluso no quieren escuchar o atender las alegaciones de los hijos, casi siempre terminan en enfrentamientos innecesarios. Mantener el “no” o el “sí”, no quiere decir, que no haya que crear espacios para el convencimiento, la negociación y en algunos casos desistir.

Para conseguir tener la virtud de saber decir sí o no, es imprescindible practicar las siguientes virtudes y valores humanos, que aunque parezcan muchos, no son tantos, si los padres quieren ofrecer a sus hijos, la mejor formación humana posible: (En orden alfabético, no de importancia)

Ahorro. Arrepentimiento. Austeridad. Autodisciplina. Disciplina. Callar. Caridad. Castidad. Civismo. Coherencia. Compasión. Compromiso. Conciencia. Confianza. Conocimiento. Constancia. Control. Coraje. Criterio. Decencia. Decisión. Dialogo. Dignidad. Disciplina, Educación. Escuchar. Espíritu crítico. Ética. Fe. Fidelidad. Formación. Fortaleza. Generosidad. Gratitud. Heroísmo. Honestidad. Honor. Honradez. Humildad. Igualdad. Integridad. Justicia. Lealtad. Libertad. Liderazgo. Madurez. Magnanimidad. Misericordia. Moderación. Obediencia. Objeción de conciencia. Objetividad. Oración. Orden. Paciencia. Paz. Perseverancia. Plan de vida. Prójimo. Prudencia. Pudor. Puntualidad. Razón. Rectitud. Reflexión. Religiosidad. Respeto. Responsabilidad. Sabiduría. Sacrificio. Sencillez. Sensatez. Serenidad. Seriedad. Sinceridad. Solidaridad. Sufrimiento. Templanza. Tolerancia. Valor. Verdad. Vergüenza. Visión. Voluntad, etc.

Del conocimiento y de la práctica, de cada una de estas virtudes y valores humanos, dependerán los criterios elegidos para decir sí o no. Ahí se demostrará la fortaleza, a la hora de tomar la decisión y la certeza para mantenerla. (Certeza es la firme adhesión, al conocimiento seguro y claro, de algo conocible y sin temor a errar. Es la columna que debe soportar las decisiones, afirmativas o negativas, que se vayan a tomar). Después hace falta practicar otras virtudes y valores humanos, para corroborar las decisiones pensadas y para mantenerse en la decisión tomada, si es que ha lugar.

La práctica de estas y otras virtudes y valores humanos, crean un sexto sentido o intuición, para determinar cuando hay que decir “sí” o “no”. La calidad de la educación que enseñan los padres, es muy difícil que sea superada, por la que los hijos, puedan aprender fuera de la familia.

No es aconsejable pasarse toda la vida diciendo “no”, a todas las cosas, criticando todo lo que se hace o se deja de hacer, y diciendo “no” a todo, sistemática e invariablemente. Hay que tener el criterio suficientemente formado, para saber elegir la razón y las circunstancias para hacerlo. Es cierto que hay muchos más “criticólogos” que “solucionlogos”, en el medio, está la virtud. Pero cuando decir “no”, es innegociable, porque el “sí”, va en contra de nuestros principios, hay que ser fuertes y tenaces criticólogos.

Aprender a decir “no”, es totalmente imprescindible y necesario. Algunas veces nos hacen propuestas o tenemos algunas intenciones u objetivos, que dado la confrontación o incompatibilidad con nuestras creencias religiosas, obligaciones familiares, alejamiento de los estudios, proyecto de vida, relaciones con los amigos, falta de tiempo, de dinero, de posibilidades reales, prioridades, cuidado de la salud, etc., nos obligan a plantear la obligatoriedad, de decir seriamente que “no”, y mantenerlo, aunque sean muchas  las presiones externas e internas, que nos intenten convencer de que digamos “si”.

Los padres tienen que entrenar y convencer a los hijos, que es más valiente e inteligente decir “no” una vez y con energía, después de haber pensado bien las ventajas e inconvenientes, que posteriormente pagar las consecuencias, de no haberlo dicho por cobardía o por ignorancia. Es preferible ponerse una vez rojo, que cien veces colorado.  El tiempo, el dinero y las energías, son limitadas y no se pueden desperdiciar por decir “sí”, cuando se debería haber dicho “no”, pues las consecuencias pueden ser ilimitadas.

Los padres tienen que enseñar a que los hijos no tengan miedo a decir “no”, cuando sea necesario. Decirlo con valentía, sin miedos personales o de aceptación. Muchos miedos, resultan que fueron en vano, pues no sucedió lo que se temía. Mucho menos miedo, si se tienen preparadas respuestas alternativas, a los hechos desagradables, que pudieran producirse por haber dicho “no”.

La experiencia está compuesta por los problemas presentados, los fracasos y los éxitos. Si esto los asociamos, con las veces que nos equivocamos al decir “sí” o “no”, aprenderemos a no tropezar nuevamente, con la misma piedra.

Decir “no”, supone un compromiso u obligación, de mantener la palabra empeñada en causas privadas, familiares o sociales.  Hay que tener la confianza y la  seguridad, de saber decir “no” y mantenerlo. Así se gana la autoestima propia y la aceptación de los demás.

Los contrariologos e inconformistas sistemáticos y casi profesionales, son los que continuamente están llevando la contraria, y diciendo “no” a todo. Pero llevar la contraria por sistema, no evita la firmeza de plantarse y decir “no”, a lo que verdaderamente consideramos, que nos puede hacer daño, a nosotros o a la sociedad.

Los padres tienen que enseñar a sus hijos, a que no les de miedo a decir “no”, que sean valientes, aunque eso suponga un enfrentamiento contra la sociedad. Incluso cuando casi todos, a su alrededor, vivan más tranquilamente al creerse determinadas cosas a pie juntillas y casi nadie se las cuestione.

La objeción de conciencia, soportada con un “no”, entra en juego y dice “hasta aquí hemos llegado”, precisamente cuando la conciencia, está muy bien formada, ha estudiado bien las repercusiones religiosas, morales y sociales, y no tiene miedo a enfrentarse a las consecuencias de enfrentarse o sentirse rechazados por la sociedad, los amigos u otros familiares, aunque eso les origine muchas veces, graves problemas.

Algunos para no tener que enfrentarse con el “no”, dicen “sí” a todo, lo que empeora la vida familiar y social, pues no les permite utilizar su libre albedrio, para la buena toma de decisiones. Máxime cuando ese “sí” lo dicen por compromiso o vergüenza y sin ánimo de cumplirlo.

También están los que son, como veletas al viento, que ponen las excusas más extrañas que se hayan podido escuchar, para decir “sí” o ”no”, en las mismas situaciones o cuestiones, según el ramalazo que les de en ese momento.

Los padres deben enseñar a sus hijos a que no deben tener en cuenta, el complacer a sus amigos, con algo que no deben hacer. Tienen que oponerse con valentía y rotundamente, si lo que les proponen, va en contra de la moral y buenas costumbres enseñadas por sus padres.

Para los padres, es muy importante conocer si sus hijos son adictos al “si”, incluso ante situaciones peligrosas para ellos mismos, debido a que tienen miedo de decir “no”. Esa falta de valentía, les hará ponerse en peligro, de hacer todo lo que sus amigos le pidan, aunque nada más sea por complacerlos y no enfrentarse a ellos, con un “no”, ante las posibles malas actividades.

Los padres tienen que enseñar a sus hijos, a que sepan trazar una raya en las relaciones con sus amigos, que con sus planteamientos peligrosos, siempre les estén obligando a decir “no”, para evitar que por pesadez o que, por quitárselos de encima, caigan en la tentación de aceptar sus ideas.

Saber decir con firmeza y claridad “no”, es un acto de valentía, inteligencia y cortesía y debe hacerse, cuando sea necesario, para que los demás lo comprendan, sin sentir ninguna culpabilidad, ni remordimiento posterior. No hay que evitar el choque, que pueda producirse por decir “no” y mantenerlo. Es preferible la honesta confrontación, a que por no discutir las razones del “no”, dejarse llevar por las malas intenciones de otros.

Padres, verán que orgullosos se sienten sus hijos, cuando vean y puedan decir, que han sabido mantener su “no”, por encima de las presiones, vejaciones y discriminaciones que han sufrido, por no seguir los dictados de sus amigos, de las modas o de lo políticamente correcto. Muchas veces, necesitan demostrarse a si mismo, que saben decir “no”, sobre todo cuando se dan cuenta de los problemas, en los que se han metido, por no haber sido inteligentes, fuertes y responsables consigo mismo. La primera cualidad de la personalidad, es la fuerza en demostrarla.

            Es mucho más difícil decir “no”, que decir “si”, todo depende del grado de dominio de la virtud de la voluntad. La falta de carácter, conlleva la debilidad o falta de voluntad, nunca faltan pretextos, para no cumplir con las obligaciones. Todo dependerá del entrenamiento que han dado al espíritu, para tener fuerza de voluntad y no rendirse, ni retroceder ante los retos que la vida nos presenta diariamente. 

Los padres tienen que fomentar, primeramente con el ejemplo, la práctica de la virtud de la voluntad, para acostumbrar a los hijos a decir que “no”, cuando lo tengan que decir, y a decir que “si” cuando sea necesario o conveniente. Las medias tintas en la definición de las necesarias respuestas contundentes, demuestran el conformismo y una gran falta de entrenamiento, en el ejercicio de la voluntad. 

            Saber decir “no”, es una señal de inteligencia y agudeza, que los padres tienen que enseñar a practicar a sus hijos, desde que son muy pequeños. No pueden dejar la enseñanza de decir “no”, para cuando sean mayores, pues después puede ser muy tarde y tendrán que pagar las consecuencias. El “no” y el “sí”, son breves de decir, pero piden pensar mucho.

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Familias con padrastros, madrastras, hijastros, hermanastros y adoptados

ESCUELA PARA PADRES

Familias con padrastros, madrastras, hijastros, hermanastros y adoptados.

  • 21 Conceptos a tener en cuenta previos a la toma de la decisión de reconstituir una nueva familia
  • 10 Conceptos a tener en cuenta cuando ya esté reconstituida la nueva familia
  • 13 Frases muy comunes que los nuevos cónyuges deben intentar que los hijos o los hijastros no las digan
  • 10 Situaciones que pueden perturbar la mente de los hijos en las familias reconstituidas
  • 10 Acciones que deben tomar cada uno de los miembros de las familias reconstituidas

3,737 Palabras. Tiempo de lectura 14:00 minutos

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Actualmente más del 50% de los matrimonios realizados, terminan en separaciones, abandonos o divorcios. Las cifras varían en función de los países y sus segmentos de población. Son situaciones que originan deconstrucciones y reconstrucciones familiares, que salpican a todos los componentes involucrados.

Motivado por lo anterior, se producen muchos tipos de familia, además de la tradicional. Los divorcios, las uniones civiles, registradas o no, las familias monoparentales, las uniones entre los LGBT, los “homomonios”, etc. originan una serie de circunstancias especiales de convivencia y educación entre los cónyuges, padrastros, madrastras, hijastros, hermanastros y adoptados. Incluso relacionadas con parentescos biológicos, civiles, asimilados, etc. Además de esas figuras, aparecen también los “esposastros”, las “esposastras”, los “abuelastros” y las “abuelastras”, que todos unidos en los sucesivos y cambiantes inventarios, de nuevos parentescos reales o de convivencia, hacen difícil, pero no imposible la convivencia, si previamente hay una adecuada enseñanza y un buen aprendizaje para comprenderse y comunicarse.

En estas deconstrucciones y reconstituciones, donde al final casi siempre suele faltar el soporte físico y afectivo de los padres, biológicos o no, debido a que casi nunca están interesados en los conceptos de convivencia, nacen los principales problemas que hoy afectan a la sociedad: Ausencia de formación religiosa y de la práctica de las virtudes y valores humanos, la violencia, las drogas, el sexo fuera del matrimonio, las adicciones, etc.

En estas familias se pueden tener varios padrastros y madrastras, “esposastros” y “esposastras”, que algunas veces, representan el fariseísmo de la oficialidad de la poligamia, revestida de alternancia temporal, por periodos más o menos largos. Estas situaciones, producen un espectáculo vodevilesco en los actos sociales o en las reuniones de las familias extendidas.

Estas situaciones conllevan un gran reto para racionalizar y convivir, con  una mezcla de apellidos, autoridades familiares, aceptación o rechazo de obligaciones y derechos transferidos, instrucciones dadas y aceptadas, disciplinas diferentes, desiguales educaciones, alimentaciones heterogéneas, variadas relaciones con la enseñanza y práctica escolar, religiosa y social, cumplimiento de contratos prematrimoniales, herencias recibidas y por recibir, enseñanza y práctica de las virtudes y valores humanos, administraciones económicas y de patrimonios, gastos extraordinarios, etc. No deje de consultar con un abogado o experto en temas familiares sobre los temas jurídicos que se le puedan presentar relacionados con los conceptos anteriores.

Antes de pensar en formar una familia reconstituida, deben enterarse y analizar muy bien, la necesidad de regularizar su presente y futura situación religiosa, civil y social, sin dejarse llevar únicamente, por las apetencias personales, ya que ambas partes asumen una gran responsabilidad y compromiso colectivo. La obligación de la educación y formación de sus componentes familiares, dependerá en gran parte del ejemplo que vea en sus padres o padrastros, lo que les servirá como guía para el día de mañana, de todos los integrantes de esa nueva familia. El ejemplo educa o destruye. Sugiero que lean con mucho detenimiento el siguiente artículo: 190 Preguntas prematrimoniales para formar una familia fuerte.

Las familias reconstituidas, ensambladas o combinadas, natural o artificialmente, afrontan mayores retos y dificultades, que las familias tradicionales. Tienen unas relaciones internas y externas más complicadas, intrincadas, antinaturales y difíciles, que las familias tradicionales. A los problemas que puedan tener todas las familias, se les añaden los que originan las costumbres, educaciones especiales, sentimientos contradictorios y adicciones, muchas veces incontroladas o inesperadas, que aportan los nuevos cónyuges o parejas.

Estos conjuntos familiares, tienen mucho mas desgaste emocional y de energías, pues tienen que enfrentarse y solucionar problemas, que no ocurren en las familias tradicionales. Al incorporarse y tener que convivir personas adultas, jóvenes y niños, con parentescos o no entre si, y antecedentes, costumbres, educaciones iguales, diferentes u opuestas.

Solamente podrán supervivir este tipo de familias, si hacen un gran esfuerzo de prestar mucha atención a las cosas, estar muy bien informado de la forma de llevar la familia, dejarse aconsejar por amistades o grupos de ayuda, personas con mucha experiencia, pero sobre todo, dedicar mucho amor a sus seres querido, practicando y enseñando las virtudes y valores humanos.

Todos los componentes nuevos o asimilados, del conjunto familiar, tienen que dominar mucho su carácter, para superar las frustraciones al tener que convivir hijos biológicos, con hijos de otros padres, más los hijos biológicos de ambos. Incluso pueden ser hijos, ninguno biológico de la pareja, pues los aportan de otras relaciones. Pueden ser infinitas las combinaciones entre hijos biológicos o no, hijastros y hermanastros de los padrastros y madrastas, que viven en la nueva familias. Pero en todo caso, son nuevas familias que requieren un cuidado muy especial, para que puedan salir adelante. Mucha más demostración de educación por parte de todos, más tolerancia, más comprensión, más caridad, más dialogo, etc.

            Los padrastros y madrastras, tienen una doble tarea: Por una parte, intentar con un esfuerzo extraordinario, evitar o enmendar los errores cometidos en sus familias anteriores, para poder encontrar el amor y la seguridad que tanto anhelan. Por otra parte, aprender preguntando a los expertos, como se puede conducir esa familia especial que ha formado y dar a cada uno de los componentes el sitio que les corresponde, donde esté incluida una buena educación religiosa, familiar y social.

Especialmente las familias reconstituidas, tienen que tratar de comunicarse mucho y bien, además de intentar estar juntos el máximo tiempo posible, para conocerse mejor, ir limando las posibles asperezas que pudiera haber y solucionar los retos que se vayan presentando. Deben participar colectivamente en salidas al campo, a la iglesia, a la biblioteca, a los museos, espectáculos, etc.  Manteniendo también reuniones periódicas, programadas o no, con toda la familia, para conocer, principalmente, las opiniones de todos sobre las cosas que pasan en la nueva familia, sus preocupaciones y la forma de mejorarlas y así, poder vivir todos más felices y contentos.

21 Conceptos a tener en cuenta previos a la toma de la decisión de reconstituir una nueva familia:

1.      Analicen profundamente, si tienen la capacidad Vd. y su futuro cónyuge, de sobrellevar y solucionar los problemas de convivencia, educación y formación, que con seguridad, se le van a presentar, entre Vds. Y con sus respectivos hijos.

2.      Anote muy claramente, todos los retos a los que se van a enfrentar y coméntelos con su futuro cónyuge. No oculte ni minusvalore, ninguno de los problemas, por cumplir unos objetivos personales, muchas veces egoístas, para los padres o sus hijos.

3.      Comenten como manejarán el dinero y el patrimonio que aportarán a la nueva familia, así cómo administrarán los ingresos y gastos posteriores.

4.      Cuando haya que disciplinar a los hijos, pónganse de acuerdo los cónyuges, sin distinguir si los hijos son biológicos o no.

5.      Dialoguen con el futuro cónyuge y en su caso con los hijos propios y ajenos, dependiendo de su edad física y mental, todo lo relacionado con el posible cambio o continuidad, de los apellidos de origen, de cada uno de los componentes de la nueva familia.

6.      Dialoguen y negocien con las ideas y sentimientos de cada uno de los componentes de la nueva familia, cercanos y lejanos, como quieren llamar y ser llamados, principalmente en el caso de los nuevos padres y de los biológicos. Por los nombres propios o con los nombres coloquiales de papá o mamá, para evitar los nombres tan intensos y distanciadores de padrastro, madrastra, hijastro, hermanastro, adoptado, etc.

7.      Distribuyan entre todos los hijos, las tareas del hogar, proporcionalmente a sus edades y capacidades, y asignen a cada uno, su espacio dentro de la casa, sin excluir ninguna edad ni condición.

8.      Escriban todo lo relacionado con las posibles herencias, pendientes de recibir, los testamentos civiles y vitales, las obligaciones de pago pendientes, etc. Así como el otorgamiento de nuevos testamentos civiles y la participación de cada uno en ellos, incluyendo la adopción o reconocimiento de los hijos ajenos, pero que vivan en la nueva familia.

9.      Impidan que la disciplina y el orden disminuya, en función del parentesco, porque va en contra de los principios de la educación, evitando pensar, si el cónyuge es demasiado blando o duro, con los hijos biológicos o los otros. A todos tienen que enseñarles a pensar, la forma en que deben controlar su conducta.

10.   Intente conocer los sentimientos, de todos los que van a reconstituir esa posible nueva familia, tratando de ponerse en su lugar, sin erigirse en juez.

11.   Intente localizar una nueva vivienda, para evitar problemas con los conceptos de antigüedad y pertenencia.

12.   Negocien y establezcan, nuevas normas familiares y hagan cumplir las que ya existen. Estas nuevas normas, no pueden introducirse bruscamente. Deben ir implantándose poco a poco, siempre respetando el derecho a la privacidad de los demás, siguiendo un código común de comportamiento, vestimenta, horarios, obligaciones y derechos, etc.

13.   No se dejen llevar por su egoísmo, ni por el primer impulso de querer convivir con su posible cónyuge. Previamente a dar los pasos definitivos, consulte e infórmese bien, sobre lo que va a hacer, hágalo con algún experto sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen. Búsquese aliados familiares, amigos o consejeros, que les ayuden a tener éxito. Vds. solos tienen muchas probabilidades de equivocarse nuevamente. No lo dejen al azar. Un asunto tan importante, necesita analizarse desde muchos ángulos y puntos de vista. Hágalo por interés propio o por el compromiso de la familia que va a formar.

14.   Permitan que los hijos se incorporen a la nueva familia, sin tener que renunciar a la anterior, la cual sigue siendo su familia y seguramente, tendrán muchos nexos de unión que nunca deben romperse.

15.   Ponga mucho énfasis en mejorar la forma de comunicarse, tanto con su futuro cónyuge, como con los hijos que ambos aporten a la nueva familia, tratando de ver las situaciones presentes y futuras, desde distintos ángulos de vista, de forma que todos puedan entenderse.

16.   Previamente a formar esas familias, los futuros cónyuges deben dar la oportunidad a los hijos, dependiendo sus edades físicas y mentales, de conocer y sopesar las ventajas e inconvenientes, a plazo corto y largo, del nuevo estilo de vida que les proponen, con la nueva familia. Háganlo por el bien físico y mental de sus hijos, no lo base sobre el egoísmo, comodidad o apetencia de los padres.

17.   Respeten en lo más posible, las anteriores relaciones familiares suyas y de sus hijos. El hecho de reconstituir una nueva familia, no significa que tienen que abandonar las relaciones con los abuelos, hermanos, que no se incorporan a esa nueva familia, primos, cuñados, etc. No tienen que echar por la borda, los años de buenas relaciones que hayan podido tener, ni castigar a esos parientes, con la ausencia o ruptura de los lazos o sentimientos familiares cultivados.

18.   Tengan en cuenta a todos los componentes familiares, presentes y futuros, que normalmente estos tipos de familias reconstituidas, tardan varios años en estabilizarse, entre otras cosas, debido a que los temas financieros, ligados a los matrimonios anteriores, son muy complicados. Pero son muy fáciles de deconstruirse, es decir deshacer analíticamente, los pocos y sencillos elementos, que constituyen su estructura conceptual.

19.   Transmita sus sentimientos e ilusiones realistas, a todos los que vayan a participar en ese nuevo proyecto familiar, haciéndoles ver, que el éxito o fracaso de la misma, va a depender del esfuerzo, la voluntad y la inteligencia que demuestren solidaria y mancomunadamente.

20.   Traten de minimizar y perdonar, en el caso de que haya habido algún problema, con las antiguas familias, es muy posible que sean cosas de los adultos y no de los hijos. Ellos no son responsables y no tienen que sufrir esas separaciones, que algunas veces los adultos realizan exclusivamente por odio, venganza o represalia.

21.   Traten en privado los desacuerdos de Vds. y los relacionados sobre el comportamiento de los hijos, centrándose en el comportamiento específico actual, y no en supuestas faltas, de su educación anterior.

10 Conceptos a tener en cuenta, cuando ya esté reconstituida la nueva familia:

1.      Analice bien si los hijos que antes se llevaban bien con sus padres, cambian de comportamiento o de carácter en su nueva familia. Vigilando muy de cerca, los resultados de sus estudios, prácticas religiosas, amistades, vestimentas, altercados, discusiones, comportamientos en el hogar y fuera de él, etc.

2.      Esté o no esté de acuerdo, demuestre con gran respeto, atención y paciencia a las opiniones sentimientos y preocupaciones de todos y cada uno de la nueva familia, Es el principio de una nueva forma de vida y todos tienen que tener los sentidos muy dispuestos a escuchar y tratar de entender a los demás, para intentar encontrar las mejores soluciones.

3.      Incremente el amor hacia su nuevo cónyuge. Eso le ayudará a solucionar, múltiples situaciones, que sin un profundo amor, será muy difícil de afrontar. Si consiguen tener una familia fuerte, tiene andado la mitad del camino hacia el éxito.

4.      Los cónyuges deben preguntar, indagar y tratar de entender, como ve cada uno de sus componentes, la situación de la nueva familia, sus alegrías y sus tristezas, lo que les suma y lo que les resta. Así cuando surjan diferencias o problemas, les permitirá actuar con rapidez, eficacia y serenidad para solucionarlas.

5.      No tomen ninguna acción que pudiera originar envidias, celos, rivalidades o rencores, en los componentes de la nueva familia, ya que suelen estar mucho más susceptibles, ante cualquier diferencia. El dinero dado a cada hijo o hijastro, para sus gastos particulares, debe ser conocido por todos y hecho con justicia y proporcionalidad.

6.      Pasen el mayor tiempo posible con su nuevo cónyuge, estudiando bien todas las posibles situaciones que pudieran ocurrir y las soluciones correspondientes. Después será muy tarde y ya no valdrá decir: ¡Si lo hubiéramos sabido!

7.      Pidan ayuda a los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que cada uno profese, para compatibilizar la formación y prácticas religiosas de cada miembro de la familia, evitando que haya abandonos, enfriamientos, incompatibilidades o choques.

8.      Primero cada cónyuge por separado y después juntos, expliquen a cada hijo, cual va a ser la posición que cada uno va a ocupar, en la nueva familia y sus derecho y obligaciones.

9.      Procuren tener momentos privados, para estar a solas con cada uno de sus hijos e hijastros, cimentando la nueva relación y haciéndoles saber, lo importante que son para ustedes y el cariño que han depositado en ellos.

10.   Trabaje mucho sobre la integración familiar, intentando que no se formen bandos en la familia y que no haya o desaparezca los conceptos de intrusos, extraños,  antiguos y nuevos. Todos para uno y uno para todos.

13 Frases muy comunes, que los nuevos cónyuges deben intentar que los hijos o los hijastros no las digan. Y si las llegaran a decir, tener bien estudiadas las respuestas:

1.      ¿Por qué a tu hijo, mi hermanastro, le envías a un colegio privado y a mí a una escuela pública, le compras cosas especiales y a mi no, además que tiene privilegios especiales que yo no tengo?

2.      ¿Por qué me haces que viva con estos hermanastros, si es imposible que nos llevemos bien? Tenemos culturas, educaciones y actuaciones totalmente distintas y en muchos casos opuestas.

3.      A mis hermanastros, nunca les mandáis hacer eso, les consentís todo.

4.      Antes de unirnos a esta familia mi papá o mi mamá, me hacían mucho caso y estaban continuamente conmigo, pero ahora, están ellos todo el tiempo juntos o con mis hermanastros y a mi, me hacen muy poco caso.

5.      Extraño a mi papá o a mi mamá, pues me daban muchas cosas y me querían mucho, demostrándomelo continuamente. Ahora nadie me quiere ni me dan nada.

6.      La unión de sentimientos y amistad que tenía con mi papá y con mi mamá ha desaparecido, ahora les parezco un extraño.

7.      Mi madrastra o mi padrastro me tratan muy mal y me discriminan con sus verdaderos hijos.

8.      Mi padrastro o madrastra siempre les dan la razón a los mismos, cuando hacen de árbitros entre nosotros.

9.      Mi papá o mi mamá, nunca me obligarían a hacer esto.

10.   Mis hermanastros y mi papá o mi mamá, me tratan como si fuera un advenedizo, un intruso, un extraño o un raro en esta familia. Me siento excluido de todo.

11.   No me riñas, no eres mi papá o mi mamá.

12.   Por un capricho tuyo, has arruinado mi vida.

13.   Quiero que nos marchemos tu y yo muy pronto de aquí, antes los dos solos, vivíamos mucho mejor.

10 Situaciones que pueden perturbar la mente de los hijos en las familias reconstituidas:

1.      Empezar a tener nuevas amistades y compañeros de estudios en un ambiente que no le gusta y que es muy diferente al que se había acostumbrado.

2.      Encontrarse de repente fuera de lugar al tener que convivir en una familia donde hay niños de muy diversas edades, desde recién nacidos hasta jóvenes adultos, todos extraños.

3.      No tener con quien compartir con plena confianza los sentimientos, miedos y frustraciones de la nueva situación familiar.

4.      Por disciplina, obediencia u obligación, tener que obedecer y dar explicaciones íntimas a madrastras o padrastros con los que no se tiene ninguna confianza ni interés en llevarse bien.

5.      Sentir la angustia de la inseguridad presente y futura de la nueva familia. 

6.      Sentirse separado también de los hermanos biológicos, según el reparto que otros decidieron.

7.      Tener que aceptar y sufrir, aunque choque frontalmente con la educación hasta ahora recibida, los fuertes cambios en su situación y educación familiar, religiosa, escolar, económica, social, geográfica, de salud, etc.

8.      Tener que comprobar con horror como han sido sustituidos el padre o la madre por otras personas, según la decisión que ellos o el juez hayan determinado, pasando de tener padres a tener padrastros, de ser de hijos a ser hijastros, de tener hermanos a tener hermanastros, etc. 

9.      Tener que dar explicaciones a otros familiares, amigos, profesores, etc. de una desagradable situación en la que no han tenido “arte ni parte”.

10.   Tener que renunciar involuntariamente a todas las expectativas y promesas recibidas sobre su futuro escolar y social. Ahora son otros los que decidirán sobre lo que le habían prometido.

10 Acciones que deben tomar cada uno de los miembros de las familias reconstituidas:

1.      Aprender a explicar los sentimientos y puntos de vista con calma, respeto y racionalmente, utilizando todas las posibilidades sociales de comunicación.

2.      Aprender a negociar las cosas que se quieran cambiar, que vayan ocurriendo o que se espera que ocurran, proponiendo opciones que sean del agrado o llevaderas para todos los de la nueva familia y no de algunos solamente.

3.      Aprovechar la nueva situación para estar abierto a todo tipo de posibilidades de aprender los unos de los otros, ya que cada uno de los nuevos componentes aporta muchas cosas o habilidades que pueden ser buenas para los demás. Todos los cambios importantes, voluntarios o impuestos suelen ser difíciles pero también se puede aprender muchas cosas de ellos.

4.      Intentar conocerse profundamente lo más posible, analizando los puntos fuertes y los débiles para procurar mejorar las relaciones individuales y colectivas, sin olvidar que todos pueden estar muy nerviosos y confundidos en el periodo de adaptación, pues ignoran muchas de las soluciones que tienen que dar a las situaciones que se presentan.

5.      Intentar no perder el contacto físico o telefónico con los hijos o hermanos biológicos y otros familiares y amigos, aunque las distancias que los separen sean grandes o las situaciones sean difíciles.

6.      Leer e informarse bien de las posibles situaciones, soluciones y alternativas relacionadas con casos similares ocurridos en nuevas familias reconstituidas.

7.      Llevar un diario con las cosas que pasan para poderlas contar a algún experto consejero o grupo de apoyo, en la búsqueda de soluciones o consuelo ante las situaciones reales o los propios sentimientos de tristeza o angustia.

8.      No escatimar el tiempo, ni la buena disposición dedicada a los otros componentes de la nueva familia, pues todos se necesitan mutuamente para adaptarse y sobrevivir familiarmente en paz y con armonía.

9.      Tratar de convencer con hechos y palabras a los demás nuevos familiares, de la buena disposición a ser un componente más de la nueva familia, intentándoles aceptar y ser aceptado en una plena integración.   

10.   Tratar de encontrar una persona de plena confianza, externa al núcleo familiar, para contarle y pedirle orientación en las situaciones difíciles que se vayan presentado. Esta persona puede ser algún experto sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profese.

El hecho de querer deconstruir una familia y reconstituir otra, fuera de los conceptos de la ley natural y de las prácticas religiosas y civiles, con los antiguos y nuevos componentes, puede suponer un pésimo ejemplo familiar, que les lleve a todos al abandono de las creencias y prácticas religiosas. Estas situaciones, suelen crear una relación causa-efecto, entre los diversos modelos que las nuevas y antiguas familias hayan asimilado, con las decisiones tomadas. Los cónyuges y especialmente los hijos, necesitan enormemente los soportes emocionales, que toda familia debe tener, para crecer en edad, dignidad y gobierno.

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Los efectos de la discriminación explicados a los hijos

ESCUELA PARA PADRES


Los efectos de la discriminación explicados a los hijos
 

2,643 Palabras. Tiempo de lectura 10:00 minutos

Algunos conceptos desarrollados:  

  • La discriminación negativa
  • La indiscriminación positiva y negativa
  • Cómo prepararse con educación y formación para prevenir, defenderse y luchar contra la discriminación
  • Cómo enseñar a no discriminar 

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La discriminación negativa es la que selecciona, segrega o aísla, excluyendo y dando un trato de inferioridad, a una persona o colectividad, por motivos raciales, religiosos, políticos, económicos, idiomáticos, etc. Se convierte en un pecado grave en función de la importancia y cantidad de daño que produce, pues hiere la dignidad de las personas y los derechos fundamentales dimanados de ellos, social o culturalmente. También puede ser en tono jocoso, irónico, bromista, etc., siendo amenudo un disfraz, de las más profundas y malsanas intenciones. 

La discriminación es enemiga de la caridad y de la generosidad, maravillosas virtudes y valores humanos, pues impide a las personas utilizar la voluntad de razonar las necesidades, derechos y capacidades de los demás. En las fuentes insondables del ser, incluso en el hondo calado de nuestra conciencia, está la ilicitud de la discriminación. 

La discriminación se convierte en enemiga de las personas o categorías sociales, que debido a su origen, raza, religión color, idioma,  conocimientos, obesidad, sexo, orientación sexual, género, estatus matrimonial, situación económica, etc. se ven marginadas y afectadas por leyes o costumbres discriminatorias.

La discriminación no cabría en las sociedades, si hubiera una buena formación de las virtudes y valores humanos, o si se siguieran los principios que preconizó, acertada o equivocadamente la Revolución Francesa, que declaraba como base, para las relaciones entre todos los ciudadanos: Igualdad, libertad, hermandad. Hoy desgraciadamente existe una fuerte y fomentada discriminación en las comunidades que tienen grupos multiculturales, nativos e inmigrantes. Tampoco existiría, si las personas hicieran el esfuerzo y tuvieran los conocimientos, para no sentirse discriminados. Produciendo un sentimiento de inferioridad, es con lo que juegan los discriminadores, sabiendo de antemano, que con sus actos, van a dejar medio paralizados a los discriminados.

Hay personas que continuamente están haciendo apología del crimen de la discriminación, porque creen que los otros son diferentes, no les caen bien o quieren sacar provecho, pretendiendo que los discriminados tengan y actúen con complejo de inferioridad, para así poderlos dominar porque se sienten humillados, doblegados, sometidos, vejados, avasallados, abusados, intimidados, etc.

Los padres tienen que enseñar a sus hijos o no sentirse discriminados, por mucho que otros, casi siempre son los mismos, lo intenten una y otra vez. Los que discriminan, muchas veces lo hacen para dar rienda suelta a los odios contenidos y a sus propias frustraciones y para quitarse sus miedos, sus angustias y sus complejos de inferioridad.

Hay condiciones o signos externos personales, que no pueden ser ignorados ni escondidos, porque algunas veces son imposibles o muy difíciles de cambiar u ocultar e influyen en los inaceptables actos de discriminación. Están a la vista de todos como es el color de la piel, la raza, el sexo, etc. Ante estas situaciones, es muy difícil tener control, pero no por eso se debe sentir humillación por la discriminación, por lo que hay que superar las maldades, de los enemigos que discriminan. Cuando esta ocurre, se debe estar muy bien preparado y entrenado para dominar a la discriminación, de forma que aunque quieran, no puedan herir u ofender.  

Es muy difícil pero no imposible evitar la discriminación, pero es fácil  y posible estar bien preparados, para no sufrirla. La educación familiar, escolar y social, iguala a todas las personas. La tiranía de las minorías, no justifica bajo ningún concepto la discriminación con ellas. Pero no se puede decir que se es discriminado, si no se cumplen las características lógicas exigidas para todos. Por ejemplo, si a una persona de poca estatura no le seleccionan para jugar al baloncesto en las Grandes Ligas.

Sufrir cualquier tipo de discriminación social, racial, religiosa o económica, produce unas graves cicatrices imborrables. Es muy difícil olvidar o dejar de lado, los actos de discriminación, normalmente se tardan varias generaciones, principalmente cuando han sido en temas relacionados con la educación, el trabajo, la salud y el desarrollo económico o social. 

Los padres para educar bien a los hijos para que no teman a la discriminación y la sepan manejar inteligentemente. Tienen que enseñarles a practicar: 

  • Una fuerte dosis de paciencia.
  • A que adquieran una gran madurez.
  • A que aprendan a dominarse a través de la disciplina intelectual y del conocimiento.
  • A saber dedicar y repetir aunque sea con un gran esfuerzo en tiempo, talento y energías a dar ejemplo y repartir consejos. 

Padres no tengan miedo, al decir a sus hijos, que es posible que quieran discriminarles, pues siempre habrá unos que discriminen a otros. Lo importante es no sentirse discriminado, aunque los otros lo hagan o lo intenten. No discrimina el que quiere, sino el que tiene enfrente a una persona débil y blanda de mente. Les podrán discriminar, pero no por todo, algunas veces, pero no siempre. Lo importante es hacer llegar a los hijos el mensaje, que la discriminación no puede arrancarles sus conocimientos, educación y las virtudes y valores humanos, aprendidos y llevados a la práctica.

Padres, enseñen a sus hijos con el ejemplo, a que no se sientan discriminados. Que no permitan que el discriminador disfrute o se sienta grande, por haberles discriminado. Cuanto más fuerte se sientan sus hijos, más alejarán a los que pretendan discriminarles. Para eso, y para muchas otras cosas, los padres tienen que darles el verdadero modelo de vida, no comentando jamás, que han sido discriminados y que se han sentido mal. En todo caso, comentar lo que les ha pasado, solamente como una anécdota, sin importancia e incluyendo la salida emocional que hayan realizado. En primer lugar, para que no les haya impregnado la discriminación y en segundo lugar, con la respuesta adecuada que hayan hecho.

Los padres deben educar a sus hijos, a saber salir de las situaciones de discriminación. Enseñarles a que no caigan en la trampa de la discriminación Prepararles mentalmente, para que la discriminación no les haga daño, ni les deje mella. Siguiendo el refrán: “Si tus males no tienen remedio, por qué te quejas, y si tienen remedio, para qué te quejas”. Imbuirles el respeto y la aceptación de como es cada uno, eso sin hacer comparaciones odiosas, con los discriminadores. Hacerles ver, que la mejor arma para luchar contra la discriminación, es la educación y el dominio de si mismos.

El discriminado, para hacer desaparecer las malas intenciones del discriminador, se le debe enfrentar, empleando las virtudes y valores humanos del conocimiento, la educación, la firmeza, la fortaleza y la caridad.

Los padres tienen que tener mucho cuidado con los comentarios, gestos y acciones que puedan producir, consentir, promover, ocultar o aplaudir la discriminación, y muchos menos, que esta se vaya acumulando, pues los daños pueden ser incurables o irreversibles, al quedar marcado a  fuego en las mentes de los que la sufren, sus familiares, amigos y segmentos completos de la sociedad. También tienen que evitar la discriminación presente en las ironías, burlas, intransigencias y comentarios despectivos o jocosos, producidos al basar a las personas, en estereotipos manidos. 

No hay conquistadores, si no hay quienes se sienten conquistados. Como no hay discriminadores, si las personas no se sintieran discriminadas.  En los países más educados y más prósperos, los maestros y los Gobiernos, no enseñan que las invasiones realizadas, incluso a sangre y fuego, por otras civilizaciones, fueron conquistas, por lo que esos ciudadanos no se sienten conquistados. Les enseñan la cultura y ventajas que supuso su invasión, aunque reconociendo que los métodos empleados en aquellas épocas, no serían los adecuados en la actualidad.

Hay que enseñar a los hijos a que aprendan a discernir, comprender y percibir, cuando verdaderamente alguien les quiere discriminar. No vaya a ser que ellos, sean los que se auto excluyan voluntaria o involuntariamente. Cuantas veces las personas, sobre todo los jóvenes, se auto discriminan, diciendo: “No puedo”, “Eso no es para mí”. “Ahí no puedo ir yo, porque “creo” que no cumplo los requisitos”. Luego piensan que han sido discriminados, porque no les han dado la misma oportunidad que a otros, cuando fueron ellos, los que se discriminaron. Suelen ser los hijos que si hubieran nacido antes que sus padres, ahora estarían ambos arruinados. No saben luchar y sacrificarse para salir adelante, para ellos, todos  son problemas. Padre trabajador y ahorrador, hijo despilfarrador y nieto pordiosero. 

Los padres tienen que enseñar a sus hijos a que no discriminen a nadie en las relaciones familiares, amistades o conjuntos sociales, por lo que tienen que educarles y aleccionarles, a ejercitar y a utilizar la voluntad y a razonar lo que vayan a hacer, siempre en función de las necesidades de los demás y la práctica de las virtudes y valores humanos, que les hayan enseñado. 

Moralmente nadie debe discriminar a nadie, por mucho que su aspecto exterior, sea diferente a los cánones acostumbrados, en la sociedad en la que se vive. Ni por llevar tatuajes, perforaciones “piercing”, vestimentas especiales, imágenes físicas provocativas. Gustará o no gustará, será erróneo o acertado, pero nunca debe ser motivo de discriminación. Aunque todos seamos diferentes, todos tenemos el derecho inherente a la persona, de nunca ser discriminados. 

Nunca se puede discriminar a otra persona, por su forma de comportamiento. Habría que estar muy dentro de cada persona, para conocer los motivos de sus actuaciones, necesidades, costumbres, etc. Antes de pensar en la discriminación, hay que pensar en las virtudes y valores humanos de la tolerancia, la prudencia, la generosidad, la caridad, la congruencia entre lo que se piensa y lo que se practica, etc. 

A todo el mundo le gustaría ser sobresaliente física, intelectual y económicamente, pero incluso en el caso de que sucediera, nadie tiene el derecho a discriminar arrogantemente a los demás, y menos a encasillarles despectivamente en un colectivo. El hecho de tener un tipo de educación elevada o una buena situación económica, no debe ser causa de discriminación, hacia otras personas, mas bien la tolerancia y la humildad, son las virtudes y valores humanos que se deben practicar. 

La familia y la sociedad, tienen el pleno derecho a defenderse, discriminando y rechazando de sus relaciones, a las personas, sociedades u organizaciones, que les den mal ejemplo con sus actuaciones o prácticas amorales, deshonestas o escandalosas.

Algunos jóvenes que pasan de todo porque están entregados a la droga o a otros vicios, van vestidos, caracterizados y actuando de forma rara, creen que son excluidos de la sociedad. Si ellos mismos se excluyen de su entorno, cómo no los van a discriminar la sociedad.

Las personas discriminadas, suelen ser proclives a volverse violentas contra la sociedad que lo infligió, permitió, potenció y no castigó, principalmente si fue una discriminación sistemática, colectiva o privada que influyó en el despido de su trabajo, en no haber tenido acceso merecido a los estudios, en haber perdido injustamente la vivienda, por no poder pagarla, en no poder pagar los gastos médicos, etc. es muy posible que el rencor producido, deje marcas para toda la vida, convirtiéndoles en personas amargadas, violentas, resentidas, criminales, etc., transformándose en un posible caldo de cultivo, para que las utilicen los terroristas, los narcotraficantes, las pandillas, etc.

Discriminación supuestamente positiva, llaman a la que discrimina a las mayorías, que a través de leyes injustas, intentan lograr la plena integración social de grupos minoritarios, protegiéndoles con carácter extraordinario, alegando que han estado históricamente excluidos. Especialmente por razón de sexo, raza, color de la piel, bajas calificaciones, mala situación económica, lengua o religión. Unos claros ejemplo son: La Ley de Acción Afirmativa, la Ley Sobre Minorías, la Ley Sobre Igualdad, Ideología o Identidad de Género, los espantosos efectos de la Ideología de Control Demográfico de la ONU, etc. En cada país se llaman de forma diferente, pero tienen los mismos objetivos, que las personas tengan derechos, que no los han ganado, y ninguna obligación, creando el contrasentido de las cuotas para que entren las personas en las universidades, empresas o trabajos relacionados con el Gobierno, privilegiándolas en función de lo que otras leyes impiden discriminar.   

Son leyes que ponen cupos especiales, para cada segmento social, sin importarles los méritos, características o conocimientos, relacionados en los trabajos que se ofrecen, lo que crea una discriminación entre los estudiantes o trabajadores, que los beneficiados llaman discriminación positiva, alternativa, selectiva, privilegiada, impuesta, etc. Eso es discriminación inversa, contradictoria, opuesta, etc. 

La igualdad de oportunidades, tiene que ser preconizada en las relaciones familiares, para que no haya ningún tipo de discriminación, y explicada muy bien a los hijos, para que la tengan presente en sus relaciones con otras personas y la vayan poniendo en práctica, a medida que van creciendo e integrándose en la sociedad. La igualdad de oportunidades, para los estudios y para el acceso al trabajo, de hombres y mujeres, sanos y disminuidos, autóctonos e inmigrantes, debería ser uno de los principios básicos de la sociedad, no negociables, pues así se evitaría la discriminación social. 

Es injusto y discriminatorio, que una persona que se ha esforzado estudiando o trabajando duramente, para ingresar en una universidad o para conseguir un trabajo, sea eliminada y sustituida, porque llega otra persona, alegando el color de la piel o que pertenece a determinadas colectividades sociales. Estas injusticias discriminatorias, producen odios y rencores, que trascienden a las familias y a parte de la sociedad. 

La indiscriminación es la igualdad real de oportunidades o posibilidades, positivas o negativas. Todos deben y pueden gozar de los derechos humanos que les corresponden, sin que nadie se los elimine. Es el derecho, al trato igualitario. Pero se indiscrimina negativamente en función de leyes soportadas por la xenofobia y el racismo, para identificar a extranjeros indocumentados, utilizando controles de identificación basados en perfiles étnicos y raciales, lo que en la práctica se traducen, en «detenciones indiscriminadas» y «restricción de derechos» de las personas, por ejemplo en algunas redadas policiales.

 Se indiscrimina también en los casos de acciones bélicas y guerras justas o injustas, preventivas o no, donde pagan en la población civil, justos por pecadores, al destruir ciudades enteras o amplias regiones, con sus habitantes. Un pecado gravísimo, consiste en facilitar a los que poseen armas científicas, especialmente atómicas, biológicas o químicas, la ocasión de cometer semejantes crímenes. Es uno de los riesgos de la guerra moderna. 

Hay violencia indiscriminada, con determinados segmentos sociales por su zona de residencia, orígenes, cultura, capacidad económica, escolarización, etc.  La indiscriminación se produce cuando hay un fanatismo obstinado, desmedido, incluso violentamente entusiasta, que refleja en una manía persistente, hacia determinados temas, donde no se excluye a nadie, ni a nada. 

Se indiscrimina al azar cuando hay terrorismo, secuestros, amenazas colectivas, torturas, violencia física o moral, toma de rehenes, implantación de terror o intolerables presiones, sobre las víctimas. La indiscriminación de la violencia, es gravemente contraria a la justicia y a la caridad, al respeto de la persona y a la dignidad humana. 

No hay que discriminar a nadie, incluso hay que amar con toda intensidad a los que nos ofenden, acogiéndoles con respeto, compasión y delicadeza. Pero hay que aborrecer las ofensas que se hacen a ellos mismos, a nosotros y a la sociedad.  

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La avaricia en los niños y adultos

ESCUELA PARA PADRES

La avaricia en los niños y adultos.

  • 12 Formas actuales de avaricia 
  • 26 Sentencias sobre el pecado de la avaricia 

3,980 Palabras Tiempo de lectura 15:00 minutos

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La avaricia es el deseo inmoderado y desordenado de adquirir, acaparar, poseer y atesorar, riquezas o bienes materiales temporales. El pecado de la avaricia está relacionado con la codicia, el robo, el fraude, la injusticia y las prácticas abusivas en los negocios. Termina, donde empieza la cartera del prójimo.

El pecado de la avaricia junto al de la usura y al de la codicia, entran plenamente en el Décimo Mandamiento de Ley de Dios que dice: No codiciar los bienes ajenos. Y está encadenada a muchos vicios, por ejemplo: La codicia, la usura, la ambición desmedida, la lujuria, la gula, la deslealtad, el soborno, la traición, la estafa, el robo, la violencia, el engaño, la simonía, la corrupción, la tacañería, el egoísmo, la mezquindad, la avidez, etc. Por lo que los padres tiene que enseñar a sus hijos, primero con el ejemplo y después con instrucciones claras y concretas, sobre la relación que tiene la avaricia con el resto de los pecados capitales.

La frontera del conocimiento, tiene que ser traspasada para entender bien y separar lo que es el pecado de la avaricia, con las virtudes y valores humanos de: la humildad, la prudencia, la previsión, la frugalidad, la moderación, el ahorro, la previsión, la frugalidad, la buena administración, las limitaciones, la generosidad, el altruismo y la filantropía, que son el hábito de dar o atender a los demás con tiempo, dinero o talento sin esperar a recibir nada a cambio. Virtudes y valores humanos, que algunos tildan despectivamente, debido a que el mundo consumista de hoy, va contra lo políticamente correcto, que es gastar, consumir, derrochar y despilfarrar hasta que duela.

La avaricia de algunos padres, con su ansia desmedida de conseguir y atesorar dinero, convierte en huérfanos a los hijos, debido a que sus padres dedican todo su tiempo, a conseguir más dinero y a acaparar bienes, pero se olvidan de dedicar el tiempo de calidad a sus hijos. Han convertido el dinero en un “Becerro de oro” al que adoran, para conseguir más dinero. En la vida diaria se ven muchas familias divididas por el exceso de bienes materiales, donde cada miembro vive en la más cruda soledad, pero rodeado de todos los tesoros fríos e inertes, que su sociedad consumista ha proporcionado. Estas desdichadas familias, prósperas en dinero y paupérrimas en amor, han cambiado la riqueza presente y futura, que sólo se obtiene en la diaria convivencia familiar, por objetos perecederos.

Algunos niños no se conforman con lo que tienen, pues los padres y la sociedad, les han enseñado a querer más y mucho más, a querer acumular, a poseer, por el simple hecho de poseer, aunque no las utilicen, ni las puedan utilizar. Son los niños mezquinos, porque no quieren regalar nada, incluso las cosas que no utilizan, prefieren tenerlas en el armario, sentir su propiedad. Por eso, hay que tener mucho cuidado en sus primeros signos o avisos, principalmente en la educación de los niños con la codicia (deseo desordenado de riquezas), y la avaricia (deseo desordenado de conservar las poseídas).

Hay hijos que están tan mal enseñados por sus padres y ya dominados por la avaricia, que si no tienen todo lo que quieren y en grandes cantidades y mejores calidades, se consideran frustrados, insatisfechos y desdichados, no queriendo ni salir a las fiestas, porque se avergüenzan de no llevar la última moda, o no quieren jugar con sus amigos, porque se sienten mal, al no tener muchos juguetes o el novísimo que esté de actualidad. Aunque muchos de estos juguetes, solamente sirvan para atrofiarle la mente y la imaginación y le impidan, disfrutar de las cosas propias de su edad, que le pueden ayudar a formarse.

Los padres tienen que enseñar a sus hijos a renunciar a tener, o a tener menos. Los bienes de la tierra no son malos, se pervierten cuando se erige en ídolos y ante esos ídolos, las personas se postran. Pero se ennoblecen cuando se convierten en instrumentos para el bien, en una tarea cristiana de justicia y caridad. La avaricia como afán de poseer, también está en el consumismo descontrolado, en el gasto inmoderado, en la  falta de sobriedad a la hora de comer, beber, vestir, etc., en la ausencia de generosidad, en la satisfacción de los caprichos caros, pretenciosos, extravagantes o excéntricos, que únicamente buscan el bienestar material.

Los padres con el ejemplo, deben enseñar a sus hijos, a no dejarse llevar por los medios de comunicación, que en sus publicidades explotan todas y cada una de la debilidades, principalmente las relacionadas con  la avaricia de los jóvenes, ya que siempre les incitan a consumir más, y a poder ser de lo más caro, pues saben que no todos tienen la fortaleza, para hacer el esfuerzo de tratar de conseguir el conocimiento práctico, de lo que cuestan las cosas y se dejan, llevar por el impulso de la inmediata satisfacción.

Los padres no pueden ignorar las enseñanzas de la religión, respecto a la avaricia, aunque se sientan desbordados y derrotados, por la cultura hostil del consumismo. Si predican con el ejemplo de la largueza y lo enseñan a los hijos, inmediatamente serán tratados de retrógrados, pero habrán educado bien a sus hijos.

La avaricia es el soporte del egoísmo, pues hay hijos que practican la avaricia externándola en un fuerte egoísmo, al querer que todo lo bueno que haya en la familia sea para si mismos y nada para sus padres, hermanos y familiares. Principalmente en los casos de herencias, repartos de beneficios. No así con la contribución a los gastos, aportaciones necesarias, etc. Esta avaricia disfrazada de egoísmo, suele llevar a discusiones, enfados y riñas entre los familiares.

La avaricia no es querer ahorrar, ni querer consumir menos, por austeridad para estar a cubierto de posibles necesidades o para cumplir con objetivos sanos. La austeridad es una gran virtud, sobre todo en estos tiempos de crisis, que aunque cada vez sea menos utilizada, es más necesaria para vivir honestamente y no salirse de los presupuestos u objetivos previstos. La austeridad puede ser incluso, lo contrario de la avaricia. A los hijos hay que enseñarse a ser austeros, desde la cuna, donde no se les llene de abundancia de peluches o juguetes innecesarios y seguir así siempre, con el exceso de pertenencias. Tampoco es avaricia el querer estudiar más y acumular conocimientos, dedicar horas de trabajo para ayudar a la familia o a otros, reunir dinero para entregarlo a los necesitados y trabajar o ayudar más, a las personas de dentro o fuera de la familia.

La avaricia lleva a un proceso de mutilación sensorial, hace desaparecer hasta eliminar, cualquier vestigio que haya habido de generosidad, desprendimiento, desinterés, altruismo, etc. Embota de tal manera los sentidos, que consigue que la vida se torne en un “todo para mí y nada para los demás” y se convierta, en un deseo patológico de tener más, y más, y más. Tiene un carácter ilusorio y peligroso, pues crea un sentido de falsa seguridad.

A través de la avaricia, los bienes materiales, que sirven para muchas cosas, pueden convertirse en una obsesión y corromper las voluntades, si se olvida que son medios y se convierten en fines. Querer tener más, lo último, lo mejor, lo más caro, lo que nadie tiene, son deseos que crecen en los pensamientos, que están dominados por la avaricia, pudiendo convertirse en obsesiones dañinas y destructoras, convirtiendo al avaro en un esclavo que trabaja, lucha y sufre, exclusivamente por el ansia de aumentar continuamente sus posesiones.

La avaricia está íntimamente relacionada con el consumismo excesivo. Querer comprar todo lo que se pueda, aunque haya que endeudarse por tener más cosas. Comprar y acumular ropa, aparatos electrónicos, juguetes, etc. incluso aunque no se tenga la capacidad de usar o consumir, todo lo que se compra. Esto no es exclusivo de los adultos, también se da entre los niños y los jóvenes, que siempre quieren poseer más y mucho más.

“La avaricia del conocimiento” es la parte positiva, que los padres tienen que inculcar a los hijos. Nunca es suficiente lo aprendido, siempre tienen que intentar conocer más y mejores cosas, ya que la sociedad cada vez exige a las personas más y mejor preparación académica y social, para que puedan desenvolverse satisfactoriamente. Es detestable esa avaricia moral que tienen, los que sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos.

“La voluntad del no saber” choca frontalmente con “la avaricia del conocimiento”, que es la tendencia que tienen algunos, que pregonan que cuanto menos sepan ciertos segmentos de la población, más fácil será para otros gobernarlos, como se pastorea a los rebaños de ovejas, que les llevan donde quieren, cuando y como quieren. Intentan convertirlos en “ignorantes funcionales”.

La avaricia, que está muy relacionada con la gula, es la atracción desordenada, hacia la comida o bebida. También está presente en los bufets de comida, cuando se llenan los platos hasta desbordarse, aun sabiendo que todo, no lo van a poder o querer comer y van a tener que dejar y tirar la mitad no comida. O al pedir en los restaurantes muchos platos, incluso sabiendo que no los podrán terminar y los restos los echaran a la basura.

La avaricia, representada en la gula, la glotonería y el abuso, causa daños a la propia salud, desequilibra los presupuestos familiares y crea  injusticias sociales. Los avariciosos y glotones se hacen esclavos de la riqueza y del dinero, del comer y del beber, hasta el extremo de convertirse en una maldición para sí mismos, una náusea para la naturaleza y una infección y mal ejemplo, para el género humano.

En la vida como en las ensaladas, hay que ser avaro con el vinagre, porque irrita el paladar, pero generosos con el aceite, que lo suaviza.

La avaricia y la usura llegan a todas partes, pues hay algunas personas avariciosas, que retorciendo las leyes mercantiles o contraviniéndolas, ponen negocios usureros e inmorales, para hacer mucho dinero aunque sea ilegalmente, dejando a un lado la moral y la ética de los negocios, sin darse cuenta que a la larga “la ética paga en dividendos”

12 Formas actuales de avaricia: 

1.      Acumulando objetos innecesarios, por el simple hecho de poseer muchos, aunque no puedan usarlos, para demostrar poder ante terceros.

2.      Apoderándose de las riquezas naturales de otros países, para no consumir las suyas propias, a través de “gánsteres económicos” o de supuestos programas de cooperación, la mayoría de las veces innecesarios, que algunas naciones practican, dejando un mundo en el que debido a la avaricia de unas naciones, consiguen la penuria de otras, para poderlas dominar.

3.      Aprovechándose de las personas más humildes, incultas e ignorantes, para ofrecerles y darles préstamos, con intereses y condiciones abusivas, sobre propiedades muebles o inmuebles, futuro cobro de nóminas, hipotecas, algunas  tarjetas de crédito, etc. La avaricia de unos pocos, está dejando a la mayoría al margen de la historia. Para evitar estos robos, hace muchos años la Iglesia Católica instituyó los altruistas Montes de Piedad, para combatir a los prestamistas avaros y usureros.

4.      Engañando al vender servicios de espiritismo, astrologías,  adivinanzas, amarres, limpias, etc.

5.      Los ludópatas que por su avaricia, se llegan incluso a arruinar, creyendo que sin esfuerzo, se van a hacer ricos con los juegos de la lotería, casinos, bingo, apuestas, etc. No quieren darse cuenta, que aprovechando su avaricia otros, inventan juegos para sacarles el dinero, incluso con esos juegos, que en principio parecen inofensivos.

6.      Los que a través de mentiras divulgadas por los medios de adoctrinamiento de masas, y con una clarividencia impávida y apabullante, intentan hacerse con las mentes y el patrimonio de los más débiles. Esto suele ocurrir cuando enmascaran con argumentos técnicos, aparentemente irrebatibles, los esquemas de fraude financiero, también llamados pirámides tóxicas, ofreciendo beneficios astronómicos, que solamente pueden aceptar los ignorantes o las imaginaciones enfermas por la avaricia.

7.      Los que por avaricia juegan alevosamente, con la esperanza de los enfermos, mintiéndoles descaradamente, sobre los beneficios de determinadas medicinas, cirugías o tratamientos.

8.      Los que quieren hacerse ricos inmediatamente y sin tener en cuenta otra cuestión, que no sea la de atesorar, con la denominada “cultura del pelotazo” que no mira el daño que hace a terceros, con tal de enriquecerse cuantiosa y rápidamente. Entre los negocios más llenos de avaricia están el narcotráfico, la pornografía y todos los relacionados.

9.      Maniobrado a través de monopolios de compra o de venta, para que haya escasez y alza de precios de productos o servicios, imprescindibles o de primera necesidad.

10.   Produciendo, transportando o traficando productos, que son nocivos para la salud como son drogas, alcohol, tabaco, etc. sabiendo que matan o enferman a los consumidores.

11.   Traficando con la prostitución, los emigrantes y el dolor de las personas.

12.   Vendiendo los llamados “productos milagros”, que no sirven para nada, e incluso algunas veces son nocivos y engañan con sus promesas, a muchos ignorantes confiados.

La angustia educativa en las virtudes y valores humanos, es un padecimiento que tiene algunos padres y no saben como curarlo. Esa angustia solamente se cura con una buena educación de los padres, para que puedan transmitirla a sus hijos y estos a las siguientes generaciones. No es avaricia querer suprimir el “analfabetismo religioso”, por una copiosa formación religiosa y humana, que enseñe el camino para librarse, entre otros, del pecado de la avaricia.

La avaricia del conocimiento, tanto de la forma de educar, primero con el ejemplo y después con las sabias enseñanzas, y la avaricia de ser educado, no tienen limites reales, solamente tienen los límites, que tanto los padres como los hijos, quieran imponerse. En este sentido cuanto más avaros sean, más y mejor educados estarán ambos y se sentirán mejor al actuar, con esa noble avaricia de querer ampliar la capacidad de afrontar las dificultades, de educar y ser educado.

Nuestra inteligencia directiva, si está bien educada en las virtudes y valores humanos, es la que debe encargarse de regir y encauzar, todas las capacidades humanas y eliminar, las que conduzcan a la práctica de los otros pecados capitales. También tiene que tener como propósito y objetivos a corto y lago plazo, hacer proyectos, utilizar los conocimientos, gestionar las emociones, mantener el esfuerzo, tomar decisiones que lleven al progreso de las personas y no al regreso, activar cambios que estén soportados con un rumbo y unos objetivos morales y sociales. etc.

Hay una mentalidad en varias escuelas de negocios importantes, de que la avaricia y el egoísmo son buenos, y que por ellos se deben regir las leyes del todopoderoso mercado, que todo lo gobierna. Este pensamiento mercantil, ha penetrado en algunas personas, que prefieren concentrarse en obtener el máximo beneficio posible, aunque la avaricia prevalezca a sus anchas, sin tener en cuenta la parte humana. No debemos olvidar, que los negocios se hacen para que legal y moralmente, se puedan obtener beneficios.

Avaricia no es la sana intención, de desear los bienes materiales, como un medio para poder alimentar, vestir y cuidar a la propia familia y para ayudar a los más necesitados. Pero si puede ser avaricia la forma moralmente desordenada de conseguir esos bienes, como por ejemplo hacerlo con ansiedad, por medios ilícitos y malos, dañando a la propia salud o a la de los demás. También puede ser avaricia la manera de usar esos bienes exclusivamente para uno mismo, en vez de usarlos también para los más necesitados, en obras de caridad, de sanidad, de enseñanza, etc.

O se es avaro o no se es, no existe el medio avaro o un poco avaro. A la avaricia no puede haber una adhesión incompleta, pues absorbe y contamina la mente, pidiendo cada día más y mucho más, nunca dice basta. Algunas veces, incluso disfrazada de una falsa virtud de la caridad con uno mismo, o de un ficticio ahorro, al decir: “Si doy a los demás me quedo sin nada para mí y mi familia”. Incluso se habitúan a convertir su dinero y propiedades en ídolos.

            Cuando los avaros se dan cuenta, que la avaricia preside o incide en sus vidas tan fuertemente, se encuentran con una gran desazón interior, una enorme intranquilidad y unas enormes ataduras difíciles de romper, a no ser con un gran esfuerzo colectivo familiar, religioso y social.

La avaricia, junto al deseo de una apropiación injusta e inmoderada, de los bienes terrenos y la ambición desordenada, nacida de la pasión exagerada de las riquezas y de su poder, está prohibida por el Décimo Mandamiento de la Ley de Dios. Que también condena el deseo de cometer injusticias, que dañen los bienes temporales del prójimo. Esa inmensa, infinita y jamás saciada codiciosa sed de tener cosas, que pertenecen al prójimo, al final convierten a los avaros, en esclavos de los bienes materiales y económicos, siempre perecederos y efímeros, por no ponerlos en su lugar y en su propia dimensión, como medios y no como fines de forma de vida.

El Decimo Mandamiento de la Ley de Dios también prohíbe desear, codiciar y envidiar los bienes materiales, con un deseo consentido y desordenado, pues estos están para que servir a la propia felicidad y no para la destrucción de la persona, la familia o la sociedad. En la ética social debería estar prohibida la codicia, la usura y la avaricia.

La avaricia destruye la estabilidad y felicidad de la familia, que es el cimiento de la sociedad. Hay que respetar a la familia y blindarla moral y legalmente, ante cualquier tipo de avaricia, defendiendo sus bienes necesarios para que sobreviva, e incluso para que pueda compartir su riqueza, con los más necesitados.

Al avaro no le importa agotar lo que haya disponible, con tal de atesorar y satisfacer su vicio, aunque tenga suficiente y otros lo necesiten. No acapara por necesidad, acumula para satisfacer su vicio de la avaricia, nada le hace feliz, siempre quiere más. Quieren vivir una “libertad sin ley” y caen en una “ley sin libertad”, la del ansia incontenible, de tener siempre más. La avaricia, que es el deseo y apego  inmoderado a las riquezas, y que de hecho estas se convierten en ídolos, produce una adhesión de idolatría, que genera la envidia, la cual puede conducir al hombre, a cometer los mayores crímenes.

No es necesario ni aconsejable, despreciar los bienes materiales, ni renunciar a las riquezas mundanas, pero teniendo en cuenta la no esclavitud de los bienes y el desprendimiento de lo superfluo. Siempre practicando la virtud y valor humano de la generosidad ante tanta necesidad actual. Hay derecho a disfrutar de lo bonito y bueno del mundo, pero sin tener que estar angustiado por acumular riquezas. Todavía no han inventado “ataúdes con bolsillos” para meter las riquezas y utilizarlas después de la muerte, pero si se pueden llevar las obras buenas realizadas, que nos servirán como pasaporte de entrada en el Cielo.

La avaricia es desear las riquezas por ellas mismas, como un fin y no como un medio, para poder vestir, alimentar y educar a la propia familia y para atender las necesidades de la sociedad. Pueden ser pasajeras o efímeras, pues hoy se tienen y mañana se pueden perder. Se suele decir “Torres más altas han caído” y la “Codicia es la idolatría del dinero”. Donde hay avaricia, desaparece la amistad, el amor, la paz, la tranquilidad, la sabiduría, la integridad moral, etc.

Los avaros sufren de ansiedad, lo que les daña su propia salud, la del prójimo y la de la sociedad e incluso, por su deseo inmoderado de conseguir riquezas con fines egoístas y medios injustos, recurren si es necesario a la violencia, al engaño doloso, al perjurio, al fraude en los negocios y hasta la traición a las personas.

La avaricia, tomada con “ardor guerrero” termina en adicción y sobrepone el interés propio, sobre el bien común, convirtiendo la acumulación de dinero y objetos en fetiches, en vez de medios para servir a la familia y a la sociedad. Llega a convertirse en una forma de vida, que incapacita para dar, aunque se pretenda justificar esa actitud, con un inmoderado afán de seguridad, de temor a exponerse, de riesgo. Esto se traduce en llevar la vida sin compromiso ni ilusión.

La avaricia jamás hace una sociedad mejor, pues impide tomar riesgos, aunque sean bien estudiados. Algo siempre hay que arriesgar, porque “el riesgo más grande en la vida, es no arriesgarse”. No arriesgarse es perder la vida por completo. Los que no arriesgan nada, no hacen nada, están encadenados por sus miedos, la codicia o la avaricia, son esclavos de ellos, han perdido su libertad. No importa perder una batalla, si se puede ganar la guerra.

26 Sentencias sobre el pecado de la avaricia:

1.      Al pobre le faltan muchas cosas, al avaro todas.

2.      El avaro carece tanto de lo que tiene, como de lo que no posee.

3.      El avaro es su propio enemigo y ese es el justo pago de su maldad.

4.      El avaro experimenta a un tiempo, todas las preocupaciones del rico y todos los tormentos del pobre, por lo que nunca está satisfecho.

5.      El avaro hará todo por dinero y si pudiera vendería su alma al diablo.

6.      El avaro se roba a sí mismo. El pródigo insensato, a sus herederos.

7.      El avaro visita su tesoro, por traerle a la memoria que es su dueño y carcelero de sus bienes.

8.      El fin, nunca justifica los medios empleados para conseguirlo.

9.      El ojo del avaro no se satisface con su suerte, la avaricia seca el alma.

10.   En arca de avariento, el diablo yace dentro.

11.   En la avaricia no hay piedad.

12.   Era tan avaro que tenía cama y dormía en el suelo. para no gastar las sábanas.

13.   Es locura manifiesta, vivir precariamente para poder morir rico.

14.   Es más fácil hacer un agujero en el agua, que obtener una moneda de un avaro.

15.   La avaricia de poseer, es opuesta al deseo de dar y compartir.

16.   La avaricia es vivir siempre en la pobreza, por temor a la pobreza.

17.   La avaricia hace perder la sensibilidad, hacia la desgracia del prójimo.

18.   La avaricia produce ansiedad, decepción y desesperanza por poseer más.

19.   La avaricia rompe el saco.

20.   La avaricia se ha adueñado de tal manera de los hombres, que en vez de ser ellos los que poseen las riquezas, parecen ser éstas, las que los poseen a ellos.

21.   La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre, pero el oro y la plata no sacian nunca la avaricia.

22.   Los demás hombres son dueños de su fortuna; el avaro es esclavo de la suya.

23.   Para la avaricia, lo mucho es poco; para la necesidad, lo poco es mucho.

24.   La avaricia es la raíz de todo mal, por ella se miente, se roba, se mata, se engaña, se abusa, se embauca, se corrompe, se contamina, se destruye el medio ambiente, se depredan los recursos, se vende la democracia, etc.

25.   Rico no es quien mucho tiene, sino el que poco necesita.

26.   Un avaro llega a ser rico, aparentando ser pobre; un derrochador se hace pobre, a fuerza de parecer rico.

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