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Pagar o no pagar la universidad a los hijos


ESCUELA PARA PADRES

Pagar o no pagar la universidad a los hijos.

  • 28 Preguntas que los hijos deben hacerse, antes de pensar en la posibilidad de que los padres les paguen o avalen, los costos de los estudios universitarios.
  • 21 Preguntas que los padres deben hacerse, antes de pensar en la posibilidad de pagar o avalar a los hijos, los costos de los estudios universitarios.
  • Principales virtudes y valores humanos, que los hijos deben tener bien asentadas, antes de ir a la universidad y tener éxito.
  • 15 Conclusiones: Si pueden, denles ahora una oportunidad 

3,732 Palabras Tiempo de lectura 14:00 minutos 

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No sigan leyendo si son padres millonarios y no les importa invertir o no en la educación universitaria de los hijos, para no tener que continuar criándolos en la casa, sin hacer nada, molestando y que al final se conviertan en hijos NiNi.

No lo lean si la universidad es gratis o casi gratis.

Tampoco lo lean si ya los hijos han conseguido becas o préstamos personales, que cubran todos sus gastos universitarios.

Pero léalo con mucho detenimiento, si son Vds. los que van a pagar los estudios universitarios de sus hijos o van a avalar los préstamos. 

Todos los padres quieren y deben dar, lo que más puedan a sus hijos, para que si es posible vivan mejor que ellos, pero “no pongan rama donde no se vende vino”, pues “donde no hay mata, no hay patata”. Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta. Muchos pasan por la universidad, pero la universidad no pasa por ellos. Está muy bien estudiar una carrera universitaria, mejor dos, pero si los hijos no están bien educados con el conocimiento y práctica de las virtudes y valores humanos, las probabilidades de su aprovechamiento son mínimas. 

Los padres no deben confundir sus deseos con la realidad. Es muy justo que los padres quieran que sus hijos sean más y mejor que ellos, y que lo que no pudieron hacer ellos, lo hagan los hijos. Analicen si lo que quieren es, presentarse ante la sociedad con los estudios universitarios de los hijos, como fuerte signo externo de riqueza y un elevado estatus social, sin importarles si la decisión de pagarles los estudios de la universidad, es poner dinero bueno, sobre causa mala. 

Aproximadamente el 50% de los alumnos que empiezan la universidad, la abandonan. Cada segmento de población tiene unas cifras diferentes, según la carrera elegida, la educación recibida en la práctica de las virtudes y valores humanos, las características familiares, la situación económica, si la universidad es pública o privada, etc. Unos la abandonan porque no están preparados para asumir la disciplina, orden y responsabilidad que suponen los estudios universitarios, otros por su incapacidad intelectual y muchos por la imposibilidad de seguirse pagando los estudios. Incluyendo que solamente ingresan a la universidad, principalmente, por falta de recursos económicos de los padres, el 40% de los que se gradúan del bachillerato. 

Los padres deben informarse muy bien, de cuales son las estadísticas de éxito y fracaso de los otros estudiantes, en esa misma universidad o en general. De los que los padres les pagan los estudios, de los reciben becas y por lo tanto casi siempre, tienen que tener un mínimo elevado de notas parciales y generales, de los que mantienen sus estudios con prestamos personales o con trabajos adicionales. Hay unas grandes diferencias, en los resultados académicos de cada uno de esos segmentos de estudiantes. 

No hay padres ignorantes, sino desinteresados en aprender. Los padres tienen que tener más cultura del medio universitario, es su obligación, en el caso de que quieran pagar la universidad de sus hijos. De antemano, deben conocer muy bien, todos los datos relacionados con la carrera y la universidad elegida. No pueden asumir que los hijos, saben más de la vida universitaria y de las consecuencias positivas y negativas, de su elección. 

Si ya tienen hijos en la universidad, les paguen o no los estudios, o si tienen hijos en edad de irse preparando, para unos posibles estudios en la universidad, cerca o lejos de la casa, deben contestar con mucha calma, serenidad y veracidad las siguientes 10 preguntas. Primero contestarlas entre los cónyuges y posteriormente, con el hijo que le concierne y con los otros hermanos, si es que los hubiera. Los hijos, con mucha antelación a la decisión de pedir a los padres, que paguen la universidad, deben ir preparando las respuestas. 

Si las respuestas a las siguientes preguntas, no son muy satisfactorias, piénsenlo varias veces, antes de pagar los estudios universitarios de sus hijos. Pues una deficiente educación en las virtudes y valores humanos, aunque no sea culpa de ellos, hará muy difícil que consigan aprovechar el esfuerzo económico familiar. 

28 Preguntas que los hijos deben hacerse, antes de elegir los estudios universitarios y pensar en la posibilidad de que los padres se los paguen o avalen.  

  1. ¿Conozco hasta dónde tendrán que sacrificar mis padres, su calidad de vida, para pagarme los estudios universitarios?
  2. ¿Conozco que, si por pagarme los estudios, mis hermanos no van a poder acceder a la universidad?
  3. ¿Creo que es razonable que mis padres, se jueguen sus ahorros, que tenían destinados para su vejez?
  4. ¿Creo que mis padres, tienen la obligación de pagarme los estudios universitarios?
  5. ¿Creo que tengo el derecho, a que mis padres me paguen los estudios universitarios?
  6. ¿Creo que tengo la suficiente madurez, formación y práctica de las virtudes y valores humanos, como para proponer a mis padres, que me paguen los estudios universitarios?
  7. ¿Estoy dispuesto a asumir la responsabilidad de resarcir a mis padres, lo necesiten o no, el dinero y los esfuerzos que han depositado, en mi educación universitaria?
  8. ¿Estoy dispuesto a endeudarme con préstamos, para cubrir los costos de los estudios universitarios, si los padres no me pagaran los estudios universitarios?
  9. ¿Estoy dispuesto a estudiar y a trabajar a la vez, para no tener que pedir dinero a los padres?
  10. ¿Estoy dispuesto a hacer el esfuerzo necesario, para conseguir préstamos personales, que cubran todos los costos de los estudios universitarios, para que los padres no tengan que pagarlos?
  11. ¿Estoy dispuesto a resarcir a la sociedad, el dinero que haya recibido de becas universitarias?
  12. ¿Estoy dispuesto a vivir responsable, independiente y ordenadamente, en todos los conceptos de estudios, despegándose racionalmente de mis padres?
  13. ¿Estoy intentando asistir a una universidad, fuera del domicilio familiar, para conseguir la independencia familiar, a pesar del mayor costo económico que ello supone, y descartando otras alternativas de estudios, menos onerosas para mis padres?
  14. ¿He analizado el por qué quiero salir a estudiar a una universidad lejana, cuando en la ciudad o en sus cercanías, hay universidades de características iguales o similares y el costo total de los estudios, es muy inferior?
  15. ¿He analizado la calidad y resultados de la universidad, a la que quiero asistir, en función de otras más cercanas o lejanas y de diferentes costos?
  16. ¿He conseguido durante el bachiller, notas suficientemente altas, como para que me eliminen algunas asignaturas en la universidad y por lo tanto, me supongan un ahorro de tiempo y dinero?
  17. ¿He demostrado previamente, con las buenas calificaciones e inmejorable comportamiento, la solvencia moral imprescindible, para recibir el esfuerzo económico de mis padres, que supone el pago de los estudios universitarios?
  18. ¿He explorado la posibilidad de empezar los estudios, en una universidad o College cercano a la casa, para disminuir los costos de los dos primeros años?
  19. ¿He hecho un presupuesto, desplazado en los años que durarán los estudios, que comprenda todos los gastos inherentes, a la decisión de estudiar en la universidad, tales como: Costos universitarios, libros, vivienda, comida, viajes, ropa, automóvil, seguros de salud, gastos privados, etc.?
  20. ¿He medido la rentabilidad financiera, de los estudios que quiero hacer, en relación con el número de alumnos que empiezan y terminan, tiempo que tardan en encontrar el primer empleo profesional, ingresos reales de su primer trabajo, tendencia futura de ingresos, etc. o el ir a esa universidad, es otro capricho más?
  21. ¿He sido examinado por algún consejero escolar profesional, especializado e independiente de la escuela o colegio donde cursé los estudios o donde los voy a empezar, para certificar sobre mis capacidades reales, de realizar esos determinados estudios y vivir independientemente?
  22. ¿He solicitado todas las becas posibles y he hablado con mis padres, de los motivos de las negativas?
  23. ¿Qué sacrificios económicos y de vida personal, estoy dispuesto a hacer para compensar el esfuerzo de mis padres?
  24. ¿Sabré aprovechar positivamente la libertad, que se supone tendré, en administrar mi tiempo, dinero y talento?
  25. ¿Soy consciente de la enorme diferencia de salarios, que obtienen para toda la vida laboral, los que consiguen tener estudios universitarios terminados, en comparación con los que no terminan los estudios y la rentabilidad financiera, que supone la inversión económica?
  26. ¿Soy consciente de que la decisión de que mis padres me paguen los estudios universitarios, es en beneficio propio solamente, y puede ser en perjuicio de otros hermanos o familiares, que podrían tenerse que ponerse a trabajar, en vez de seguir estudiando, para pagarme los estudios o mantener la casa de los padres?
  27. ¿Soy consciente que una gran parte de los costos de la universidad pública, son pagados con los impuestos de todos los ciudadanos, incluso de los que no pueden estudiar, y por lo tanto, al empezar a trabajar, tengo la obligación moral de devolver esa parte a la sociedad?
  28. ¿Tengo actualmente trastornos de conducta como TDAH., bipolaridad o adicciones y la salud suficiente, para poder vivir independientemente, sabiendo que si tomo el riego de no cuidarme lo necesario, pudiera tener problemas futuros con los estudios y con la salud? 

El conocimiento universitario todavía es prácticamente el mejor activo financiero que puede tener una persona durante toda su vida. Los hijos deben tenerlo en cuenta al elegir, continuar y terminar los estudios universitarios. Sin olvidar que la seguridad en el puesto de trabajo se ha ido para siempre, pues ahora lo que predomina es la inestabilidad en el puesto de trabajo. El trabajo a tiempo completo, está disminuyendo en cantidad y calidad al ser sustituido por trabajo a tiempo parcial. Los empleos de tiempo completo con beneficios sociales, como fondos de pensiones pagados, seguros médicos, largas vacaciones, etc. son reliquias del pasado. Esos beneficios han dado paso a los trabajos de tiempo parcial, basados en empezar y finalizar proyectos específicos, pero sin beneficios sociales. Lo que se paga en cada momento al empleado, es lo que se vale en ese momento, por lo que no tengan muchas expectativas para el mañana profesional en la empresa. Se han terminado los signos de fidelidad, comodidad, ascensos y seguridad obtenidos por trabajar muchos años en la misma empresa. 

Los empleados tienen que reinventarse continuamente y cambiar su identidad profesional constantemente o autoexcluirse voluntariamente del progreso. Las generaciones actuales tienen y tendrán una media de entre 15 y 20 trabajos en su vida laboral. Nunca podrán comprarse una coraza contra los avatares del desempleo, pero profesionalmente puede y debe reinventarse continuamente, y eso casi siempre está en sus manos. Los futuros trabajos se pueden convertir en nuevas, satisfactorias y sustanciales carreras. Pero no se olviden que para cambiar la carrera o reinventarse, se necesita tener una buena base financiera que pueda cubrir un periodo de búsqueda y adaptación, saber olvidarse del estatus personal y del nivel social y tener una mente muy flexible ante el progreso y ante cada una de las circunstancias que se presenten. 

Los empleados tienen innovarse continuamente, con independencia de que hayan realizado estudios, universitarios o no, para poder adaptarse a la velocidad, circunstancias y trayectoria de los continuos y rápidos cambios tecnológicos. Máxime teniendo en cuenta la edad y el empuje de las nuevas generaciones que continuamente van accediendo al mercado laboral con otras formaciones y destrezas. Se tendrán que reinventar, no porque lo busquen los empleadores, es que lo tienen que hacer obligatoriamente para seguir subsistiendo. La innovación personal en estos días es digital y es más cuestión de actitud que de experiencia. No se va a ningún sitio haciéndose la victima. Los empleados tienen que amar el seguir aprendiendo continuamente o perder el barco de la calidad de vida.  

21 Preguntas que los padres deben hacerse, antes de pensar en la posibilidad de pagar o avalar a los hijos, los costos de los estudios universitarios.

  1. ¿Consideramos lógico, invertir $250,000 en la educación universitaria de un hijo, aunque no esté bien preparado para asumir esa deuda familiar a social? (Asistir a determinadas universidades, cuesta aproximadamente 50,000 dólares anuales. Los estudios, si todo va bien, duran cuatro o cinco años, es decir unos $250,000 Estas cifras deben adecuarlas a cada país y circunstancia). 
  2. ¿Estamos dispuestos a optar, por la falta de medios económico, que solamente uno de los hijos vaya a la universidad y los otros no, con independencia de que tengan los mismos derechos y capacidades?
  3. ¿Están de acuerdo o difieren con el presupuesto, de gastos anuales que ha calculado su hijo?
  4. ¿Están dispuestos a que si, para cubrir los gastos universitarios de un hijo, tienen que suprimir calidad de vida familiar, como es: Rescatar los seguros de vida o invalidez, cancelar el seguro de salud, cambiarse de domicilio, trabajar dos turnos, trabajar el cónyuge sacrificando la educación de los otros hermanos, etc.?
  5. ¿Están dispuestos los padres, en caso de mal aprovechamiento de los estudios, a decir “hasta aquí hemos llegado” y suprimir el envío de dinero?
  6. ¿Están enterados, de la demanda de la profesión que su hijo quiere estudiar y de los posibles ingresos salariales, al terminar esos estudios y en los siguientes años, así como del tiempo que transcurra, hasta encontrar el primer empleo profesional?
  7. ¿Están seguros que con la educación, dada a su hijo y la que ha demostrado con sus actos de responsabilidad, austeridad, orden en los tiempos de estudio y diversión, disciplina, moral, manejo de la libertad, concepto de la amistad, administración del dinero propio, etc. podrá terminar los estudios, en un plazo razonable?
  8. ¿Han estudiado y preguntad, sobre sus reales posibilidades de endeudamiento, para pagar los estudios de su hijo?
  9. ¿Han fijado los límites, hasta dónde están dispuestos a llegar, en relación con el comportamiento y rendimiento universitario?
  10. ¿Hemos evaluado la posibilidad de que si avalamos el préstamo universitario, del o de los hijos, pudiéramos tener que pagarlo, en el caso de que ellos no lo hagan, porque no pueden o porque no quieren?
  11. ¿Hemos evaluado y hablado con los hijos sobre el costo de la inversión en tiempo y económica, para empezar a ejercer la profesión elegida?
  12. ¿Hemos hecho un buen estudio de nuestros ahorros, inversiones, ingresos y gastos presentes y futuros, que nos permitan vivir normalmente y pagar los estudios universitarios, de uno o de todos los hijos?
  13. ¿Hemos valorado la elección, entre que nuestra familia tenga una buena calidad de vida, o pagar los estudios de los hijos?
  14. ¿Nos sentimos con la obligación moral, de pagar los estudios universitarios a los hijos, porque queremos que ellos sean como los padres o más?
  15. ¿Podremos mantener la calidad de vida de la familia restante, con lo que le quede después de pagar los estudios universitarios de los hijos?
  16. ¿Qué porcentaje de nuestros ingresos anuales, estamos dispuestos a dedicar, para el pago de los estudios universitarios de nuestros hijos?
  17. ¿Somos conscientes de que si los hijos, no terminan los estudios, debido a que los abandonan prematuramente, toda la inversión realizada en la universidad, tendrá muchas dificultades para recuperarla, el no tener futuros ingresos como profesionales?
  18. ¿Tenemos en consideración las condiciones intelectuales u otros conceptos, de cada uno de los hijos, para pagarles los estudios universitarios?
  19. ¿Tenemos planes de ahorro, con importes suficientes, destinados para fines educativos, de las patrocinados por los Estados, conocidos como: Planes 529 de Prepago, Planes 529 de Ahorro o cuentas IRA Educativas?
  20. ¿Vamos a exigir a los hijos que trabajen, mientras estudian, para que se paguen parte de sus estudios universitarios?
  21. ¿Vamos a pagar los estudios universitarios del o de los hijos, por mantener el estatus social, o porque verdaderamente los hijos se lo han merecido?

Los padres y los futuros estudiantes, creen que los costos de los estudios universitarios son una buena inversión financiera, personal y social, a corto y largo plazo. Pero cada vez es más insegura su rentabilidad financiera, pues cuando terminan de estudiar, determinadas profesiones y se ponen a buscar un trabajo adecuado y rentable, no lo encuentran hasta mucho tiempo después, con los sueldos que les permitan tener una buena calidad de vida, como profesionales y amortizar los créditos obtenidos. Es cierto que los estudios universitarios, de por si, no garantizan el éxito económico, social y personal en la vida, aunque ayudan muchísimo. Hay otros factores muy importantes, que hay que tener en cuenta, los cuales son materia de otros artículos. 

Dependiendo de las carreras que quieran estudiar, es muy posible que no les concedan préstamos universitarios, pues según las estadísticas y estudios de mercados salariales, los sueldos que obtendrán de algunos trabajos, ejerciendo lo aprendido, con el porcentaje del sueldo, dedicado a la amortización del préstamo, no llegará para cubrir los costos e intereses del préstamo. 

Cada día los costos de asistir a la universidad son más altos y siguen subiendo anualmente, en relación con los ingresos promedios familiares, incluso suben más deprisa que cualquier otro costo familiar, aunque una gran parte de esos costos, los paga el Estado con el dinero de los impuestos de todos, incluyendo el de los que nunca han ido, ni van a poder ir a la universidad. No es aceptable ni ética, ni moralmente, que alguien que recibe los beneficios de asistir a la universidad, se le olvide y no devuelva a la sociedad parte de la ayuda recibida. 

Principales virtudes y valores humanos, que los hijos deben tener bien asentadas, antes de ir a la universidad y tener éxito: 

Aceptación. Adaptabilidad. Amabilidad. Aprender. Austeridad. Autodisciplina. Bien común. Disciplina. Civismo. Conciencia. Conocimiento. Cortesía. Criterio. Desprendimiento. Dignidad. Disposición. Ecuanimidad. Educación. Ejemplo. Ética. Generosidad. Honradez. Igualdad. Integridad. Justicia. Lealtad. Magnanimidad. Moderación. Moral. Objetividad. Orden. Paciencia. Rectitud. Responsabilidad. Respeto. Sabiduría. Sinceridad. Solidaridad. Templanza. Tolerancia. Verdad.

Si el estudiante, los padres o el avalista, no hacen los pagos en el tiempo y forma acordada, su historial de crédito se echará a perder, iniciándose una rueda sin fin, de despropósitos, que siempre tiene un mal final, tanto en hipotecas, tarjetas de crédito, nuevos préstamos, solicitudes de empleo, alquileres, compras de automóviles, etc. Ambos tendrán que volver a seguir pidiendo prestado, o tratar de conseguir una hipoteca o que otros familiares o amigos les avalen los créditos. Esto hace que los estudiantes y sus padres, entren en un camino de peligrosidad financiera, debido a que el estudiante no encuentra un trabajo que de lo suficiente, para pagar el crédito y mantenerse, siendo los padres los responsables subsidiarios. 

15 Conclusiones: Si pueden, denles ahora una oportunidad

  1. Aunque no se lo merezcan
  2. Aunque se disfruta más lo que con esfuerzo se logra, que lo que llega regalado.
  3. Hagan el máximo sacrificio posible, para dar a los hijos una formación universitaria
  4. Invertir en conocimiento produce los mejores beneficios, pues el principal bien es el conocimiento y el peor mal la ignorancia.
  5. Nadie mejor que Vds. saben hasta dónde han educado a sus hijos.
  6. No confundan sus buenos deseos de amor paterno, con la realidad de lo que son sus hijos.
  7. No echen toda la culpa a sus hijos, de no estar bien preparados para asistir a la universidad, pues es posible que Vds. tengan una buena parte de esa culpa.
  8. No se olviden poner unos mínimos de comportamiento y de resultados medibles, para seguir ayudándoles. Que los hijos también tengan que sacrificarse, para que así sepan, lo que cuesta el esfuerzo de los padres.
  9. No se olviden que estamos en la sociedad del conocimiento y de la información. Es casi imposible prosperar en esta sociedad, si no se han realizados buenos estudios, pero para ello, los hijos tienen que estar muy bien formados previamente.
  10. Pero quien recibe lo que no merece, pocas veces lo agradece.
  11. Puede ser el momento de olvidarse de algunas cosas pasadas, e intentar que comiencen a circular por una nueva avenida de prosperidad.
  12. Que el ahorro familiar para los posibles gastos universitarios de los hijos, sea uno de los componentes del presupuesto anual de gastos familiar.
  13. Si consideran que sus hijos, todavía no están preparados anímica, intelectual o socialmente para asistir a la universidad, propóngales que esperen un año más preparándose y que les sirva de periodo de maduración.
  14. Si desean que sus hijos vayan a la universidad, estudien y se gradúen, empiece por educarles muy bien, desde que son pequeños y aunque no lo hayan hecho, pero quieren ayudarles háganlo ahora.
  15. Tengan muy presente que si no tienen las virtudes y valores humanos muy bien asentados, será muy difícil que hagan el esfuerzo necesario, para terminar los estudios del Bachiller y posteriormente los de la universidad, echando a perder los enormes sacrificios, que la familia tiene que hacer para conseguir unos hijos, con buenos conocimientos académicos. 

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Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

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