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Becas para universitarios injustas y préstamos justos

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Becas para universitarios injustas y préstamos justos

2,102 Palabras. Tiempo de lectura 7:35 minutos 

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Muchos padres no estarán de acuerdo con este artículo, porque suena utópico, pero hoy estamos llenos de cosas que funcionan muy bien y que en su día fueron utópicas. Las utopías se convirtieron en realidades, porque hubo creadores de opinión, que lucharon para hacerlas reales. Poco a poco ya se está creando opinión, sobre esta manifiesta injusticia de las becas gratuitas, concedidas sin ninguna contrapartida. 

Los padres tienen que enseñar a sus hijos los verdaderos conceptos de la virtud de la justicia, aplicada a las actividades de cada día. Las becas gratuitas universitarias, no son para fomentar la igualdad, son para perpetuar la injusticia entre los que las disfrutan y los que no pueden acceder a estudiar, porque no las consiguen e incluso, no tienen acceso a los préstamos con intereses razonables, pero con devolución a su vencimiento. Si hubiera esos prestamos para estudiantes, habría justicia equitativa de oportunidades. Las injusticias no hay que decirlas, hay que gritarlas, para que todo el mundo se entere y no diga “yo no sabía”. Es muy difícil tener una idea clara de lo que es la justicia y además, practicarla como virtud. 

La mayoría de los padres consultados, con hijos en edad universitaria coinciden, por egoísmo, en que no les importa la injusticia de las becas gratuitas. Lo que quieren es que a toda costa, el gobierno, las organizaciones o las empresas, den a sus hijos becas gratuitas y sin ninguna contraprestación posterior. A muy pocos les parece bien suprimir las becas gratuitas para sus hijos, incluso aunque no tengan ninguna posibilidad de que se las concedan. Son muchos años de atavismo sobre el «me den, me den», a cambio de nada. “A cuánto tocamos, sin poner nada”. “Lo mío, mío, lo de los demás, a medias”. Muy pocas personas hablan de que hay cosas buenas, pero que son injustas. Tampoco hablan de recibir caridades a cambio de devolver algo. Egoístamente quieren que la beca incluya los costos de la universidad, de los libros, dormitorios, comidas, gastos diarios, viajes, etc. y que todavía les quede algo de dinero, para gastar en sus apetencias. 

Muchos padres quieren que con el dinero de todos, obtenido a través de los impuestos, les liberen a ellos y a los propios hijos, de la obligación de invertir en educación. Si hay estudiantes, que por muchas razones no pueden acceder a las becas, no les importa. Los padres quieren por encima de todo, que les den las becas a sus hijos, y que no tengan la obligación de devolver el recibido, para que otros alumnos puedan estudiar. 

Hay que entender lo que es una cosa buena, pero injusta. Se deben hacer cosas buenas y además justas, como son los préstamos para cubrir todos los gastos relacionados con los estudios, siempre que estén condicionados a devolverlos con los intereses, a partir de que obtengan los primeros ingresos profesionales o que dejen de estudiar. 

Ya han pasado los tiempos en que el Papá Estado, con el dinero de los contribuyentes, las empresas con el de sus accionistas, las organizaciones con los donativos recibidos, subvencionen los gastos de los estudios de algunas minorías. Algunos argumentan que todo el mundo u organización, tiene la plena libertad de hacer con su dinero lo que considere oportuno, siempre que no vaya en contra de la ley. Pero se les olvida reconocer, que caridad tiene que ir de la mano de la justicia, y si la caridad no conlleva la justicia, no es una caridad perfecta, que es la que los padres tienen que intentar practicar. 

Ha llegado la época de ampliar las posibilidades, de que muchas más personas estudien y no solamente unos privilegiados. También ha paso el tiempo de que, los papás paguen los estudios universitarios, para que los hijos se olviden de quienes se los pagaron y derrochen sus futuros ingresos, sin acordarse de devolver a los que les pagaron los estudios el importe de las becas. Cada vez es más difícil decirle al estado o a los papás, que paguen algo que la mayoría de los estudiantes, no aprecian lo que les dan, lo consideran un derecho merecido o exigido y que además, no quieren devolver nada a quien se lo ha dado. Los valores y las virtudes, también se aprenden cuando hay que apretarse el cinturón, mucho más que cuando se vive de la «mamandurria». 

Los hijos saben que si les dan una beca y no terminan los estudios, no tienen que devolver ninguna cantidad y ese tiempo que han pasado en la universidad, se quedará en su propio beneficio. Si en lugar de recibir becas, recibieran préstamos, tendrían que devolverlos y eso no lo quieren. 

Es una injusticia obtener una beca gratuita, porque se ha sacado mejores notas que otros, sin haber tenido en cuenta, que el esfuerzo haya podido ser menor, por la capacidad intelectual, las horas que ha podido dedicar a estudiar a tiempo completo, al no tener que trabajar durante el día y estudiar por la noche, el haber podido disponer de medios extraordinarios como colegios especiales, tutores, profesores privados, libros, elementos, ambientes extraordinarios, etc. Obtenerla porque el color de la piel es diferente a la de otros, por ser originario de una nación o región determinada, que tiene poca representación en determinados colectivos, por ser del sexo con menor participación en el colectivo o porque hayan dictado una ley, para integrar artificialmente a personas de diferentes características, para poder completar cifras, etc. 

Todas las ventajas discriminatorias, hacen que las becas gratuitas sean totalmente injustas, cuando otras personas han hecho muchísimo mas esfuerzo en obtener buenas notas, pero sus condicionantes, físicos, mentales, sociales o económicos, han sido mucho peores, ya que incluso han tenido que ponerse a trabajar, en lugar de estudiar. Se tiene que evitar que las becas gratuitas se repartan, siempre entre determinados colectivos, para que puedan mantener un estatus de superioridad o que sean, como pagos de la sociedad para compensar otras injusticias, creando mayores injusticias. 

Es injusto conceder becas gratuitas por motivos de razas, minorías, grupos sociales especiales, antecedentes familiares, etc. ya que eso desmotiva los esfuerzos, puesto que saben, que por tener esas características, tienen muchas mas probabilidades de que les den determinadas becas gratuitas. Esta situación está relacionada con la ley de “Acción Afirmativa”, que permite a determinadas minorías, obtener privilegios en cupos o posiciones, quitándoles las plazas de estudios o los ascensos profesionales, a otros que no pertenecen a determinadas minorías. Eso también es injusto. 

Dicen que todos somos iguales, menos cuando se trata de recibir una beca gratuita. Entonces se quiere aprovechar las diferencias en beneficio propio, aunque sea en perjuicio de los demás. Eso también es injusto. 

Si a estas minorías, les concedieran prestamos para sus estudios universitarios, pero condicionados a tener que devolverlos, después de terminados los estudios o en el caso de que abandonaran los estudios, ya tendrían mas cuidado, en aprovechar las oportunidades que les han dado al recibir los prestamos. Si no tienen que devolver lo que les han dado, el interés de terminar los estudios es mucho menor, puesto que lo que no cuesta, no se valora o se valora mucho menos. 

Cuando terminan sus estudios y los becados se ponen a trabajar, no tienen ningún reparo en cobrar tarifas muy altas, además es su derecho, incluso a los personas que con sus impuestos, hicieron posible que les concedieron las becas gratuitas. Aquí también se manifiesta la injusticia, porque no devuelven nada a la sociedad, que permitió que pudieran estudiar. Algunas universidades rebajan considerablemente la deuda de sus alumnos, si estos una vez terminados sus estudios, se dedican a trabajar durante unos años, normalmente con bajos sueldos, en determinadas organizaciones no lucrativas, que defienden a los pobres, desfavorecidos, los oprimidos, el medio ambiente u otras causas. 

Con el dinero dedicado a subvencionar becas gratuitas, que nunca se devuelve, se puede organizar un sistema de préstamos, con devolución obligatoria, incluyendo los intereses y perfectamente documentada con colaterales, avalistas o pagarés, que los hijos mayores de 18 años pueden firmar y comprometerse a devolver, para que todos los que quieran estudiar en la universidad, tengan el dinero suficiente para poder hacerlo. Con ellos se construye una cadena de solidaridad, donde los antiguos alumnos ayudan a los actuales, que a su vez ayudarán a los futuros.

Los estudiantes tienen que dedicar «las 24 horas» a estudiar, sacar buenas notas y cuando hayan terminados los estudios, empezar a devolver el préstamo. No tener que trabajar a tiempo completo o a tiempo parcial, mientras se estudia, para sufragar los gastos de los estudios. Dios les ha dado los «talentos» para poder hacerlo y tienen que aprovecharlos al máximo. Durante los años de la universidad, dedicación plena, después ya llegará el tiempo de la cosecha y deberán pagar el precio, de la semilla que compraron. Es injusto cosechar con semilla ajena y no pagarla y que sirva para otro. 

La concesión de becas gratuitas suelen conllevar, grandes injusticias en las formas de adjudicación, al desconocer el fondo y la forma de la obtención de los meritos o la ausencia de ellos. Incluso produce fuertes frustraciones para toda la vida, envidias, discriminaciones negativas y positivas, dependencias, etc. 

Algunos alumnos cobran la beca, terminan la carrera y después se olvidan de devolver a la sociedad, parte de lo que han ganado, para que otros puedan hacer los estudios. La mayoría se pone en una situación de superioridad económica, frente a los menos afortunados. 

No es una cuestión de premiar el mayor esfuerzo, la mejor dedicación o la mejor inteligencia de los estudiantes. Muchas veces estos factores, llevan agregadas situaciones que no son comparables con otros. Es injusto premiar con una beca a un estudiante que ha sacado mejores notas, debido a que ha tenido mas medios para estudiar y mejores condiciones de tiempo, dinero y oportunidad, pues no ha tenido que trabajar y estudiar a tiempo parcial, por lo que ha dedicado todo su tiempo a estudiar, por eso ha sacado mejores notas o porque es mas inteligente y necesita menos esfuerzo en el estudio. 

El sistema de las becas gratuitas es profundamente injusto, porque con el dinero de todos se sufraga el acceso universitario solo a aquella parte de la población, que entre otras cosas, pueden estar sin tener que trabajar durante 4, 5 o más años. Sería también mucho más racional, adecuar los costos de la enseñaza a la realidad, ya que normalmente está subvencionada por los gobiernos u otras organizaciones. Hay que ampliar muchísimo el número de préstamos y su devolución, de manera que nadie, con posibilidades de estudios y que quiera hacerlos, no los pueda hacer por problemas económicos. Esto sería mejor y más inclusivo, además que estimularía la excelencia y resultaría más justo. 

Todos los aspirantes a alumnos, que quisieran cursar estudios universitarios, que crean que tienen el deseo, las cualidades y aptitudes para poder estudiar,  deberían tener las mismas oportunidad de acceso a los préstamos estudiantiles, pagaderos después de terminados los estudios. Endeudándose con estos préstamos valorarían mucho mejor el privilegio de poder estudiar. 

Los préstamos a estudiantes tendrían que ser suficientes para cubrir todos los gastos directos e indirectos, que conlleven los estudios y las actividades complementarias, que ayuden a la formación en la profesión. Si el alumno no puede o no quiere cumplir con los necesarios requisitos académicos y personales, tendría que dejar de estudiar, pero con la misma obligación de devolver el dinero percibido. 

Los alumnos tendrían que pagar directamente los costos totales de los estudios, que ahora están subvencionados por los impuestos de todos, incluso de los que no estudian porque no puede, pero tienen que pagar parte de los estudios de los que si pueden estudiar. Obteniendo prestamos tendrían que tener mejor y más aprovechamiento, más seriedad en las clases, más asistencia y menos ausencias, más horas dedicadas al estudio, menos huelgas, en resumen más esfuerzo para estudiar y mejor utilización y aprovechamiento de los medios que la sociedad pone a disposición de los alumnos. 

Próximo artículo: La virtud de la justicia, explicada a los hijos. 

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Padres sin fronteras. Primero la familia.

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Padres sin fronteras. Primero la familia.

  • 17 Principales fronteras que los padres tienen que traspasar para educar a los hijos y poner primero a su familia.

 

1,719 Palabras. Tiempo de lectura 6:30 minutos

Artículo relacionado: 10 Lecciones para construir una familia fuerte

Hay médicos sin fronteras, periodistas sin fronteras, misioneros sin fronteras, emigrantes sin fronteras, abogados sin fronteras, discapacitados sin fronteras, libros sin fronteras, sabores sin fronteras, paz sin fronteras, solidaridad sin fronteras, etc. Los padres no tienen que tener miedo ni a las fronteras, ni a las barreras, ni a los obstáculos, ni a nada de lo que siendo moralmente bueno, les pudiera impedir educar a sus hijos y poner a su familia como primer objetivo, por encima de todo.

Dicen los astronautas, que es maravilloso ver la tierra y no distinguir las fronteras que han hecho, los hombres contra los hombres. Lo mismo sucede a algunas personas, que se han educado muy bien en esta vida y que saben y pueden pasar todas las fronteras, que les ponen por delante.

Su propia persona y la sociedad van a poner a los padres una serie de fronteras naturales, legales o ilegales, relacionadas con el tiempo y el espacio geográfico, que en principio les van a impedir o dificultar educar bien a sus hijos y poner primero a su familia. Pero los padres tienen que estar dispuestos, a estudiar bien esas fronteras y hacer un plan para traspasarlas, cuando les impidan cumplir la misión que tienen establecida en esta vida.

Es tema para otro artículo, si son justas o injustas, legales o ilegales, las fronteras físicas, económicas, religiosas, políticas y sociales, aplicadas a la obligación de los padres, para la educación de sus hijos y al poner primero a su familia. De la misma manera que la dedicación de los padres con sus hijos y familia no tiene limites, no deben permitir que nadie les imponga fronteras por los límites morales.

17 Principales fronteras que los padres tienen que traspasar, para educar a sus hijos y poner primero a su familia:

  1. La cultural, para mantenerse mejorar y añadir nuevas virtudes y valores humanos y luchar, por no adquirir costumbres que vayan en contra de esos valores. La principal frontera a traspasar es el conformismo, “el todo vale”.
  2. La del trabajo, sabiendo entender que solamente se consiguen mejores trabajos y mejor retribuidos, a base de sacrificios personales, estudios y dedicación.
  3. La económica, sabiéndose enfrentar a las tentaciones, para mantenerse dentro de las posibilidades de ingresos, gastos y ahorros, luchando contra el consumismo imperante.
  4. La educación escolar para los hijos, escogiendo para ellos la mejor escuela o colegio dentro de sus posibilidades, aunque les cueste grandes sacrificios económicos, de tiempo y de lucha, contra la corriente permisiva en calidad y cantidad de educación.
  5. La familiar, al poner todos los medios necesarios para hacer una familia fuerte, unida y llena de virtudes y valores humanos, incluso teniendo que enfrentarse a las costumbres del entorno familiar.
  6. La fisiológica, intentando mantenerse, dentro de los mejores parámetros posibles de salud, procurando llevar una vida sana en las comidas, bebidas, ejercicios físicos, etc.
  7. La idiomática, sobre todo cuando se emigra, aprendiendo el idioma de la nación o región receptora, para involucrarse lo más posible en todos los aspectos culturales, sociales, laborales, profesionales, de estudios y familiares. Pero nunca perdiendo el idioma materno.
  8. La imagen, en el caso de que se tengan defectos físicos, que hagan aparecer diferentes a los demás, tienen que intentar sacar provecho a esos defectos, sirviendo como ejemplo de superación, ante otros que no los tienen y pudieran estar deprimidos.
  9. La política, manteniendo los principios políticos aprendidos, pero estando siempre dispuesto a mejorar el conocimiento de otras opciones diferentes a las tradicionales, siempre que estén dentro de la moral.
  10. La racial, en el caso de estar inmerso en otras etnias o pertenecer a minorías dominadas. Sabiendo luchar contra estas situaciones, con perseverancia e inteligencia, para aprovechar las fortalezas propias y eliminar los defectos comparativos.
  11. La religiosa, manteniendo los principios morales innegociables, a pesar de las presiones externas o dificultades que pudieran acechar a la familia, debido a la inmersión o el acoso de otras culturas sociales y religiosas.
  12. La social, sabiendo claramente, que las situaciones sociales nunca son para siempre y que la vida da muchas vueltas, unas veces se está arriba y otras abajo. No por haberse criado en una familia rica o pobre, eso tiene que ser un estigma imborrable y perpetuo. Precisamente la lucha contra esa posible barrera, tiene que servir de estimulo para salir de la pobreza o para mantener la riqueza. La educación familiar, los estudios y la religión son las mejores armas, para luchar contra la barrera social que separa algunas personas, comunidades o segmentos sociales.
  13. La paternidad responsable, abierta a la magnanimidad de la vida y al amor a los hijos, relacionado con el número y las épocas de tener hijos y a la forma de educarlos, en las virtudes y valores humanos.
  14. La del cambio de la calidad de vida, por cumplir los principales objetivos en la formación de los hijos y de la familia como conjunto, teniendo en cuenta que la generosidad, no es incompatible con la razón y que, por muchos cálculos que se hagan, la familia es deficitaria por definición.
  15. La de que los hijos se desarrollen como personas, en el conocimiento y en su comportamiento, en sus convicciones y sus actitudes, enriquecido con las virtudes y valores humanos, a costa de que a lo mejor no estén muy contentos. Ayudándoles en sus tareas, pero sin evitarles el esfuerzo de hacerlas y las satisfacciones que conllevan, para que se sepan desenvolver en la vida.
  16. La de acoger a cada hijo, único e irrepetible, tal y como es, aunque no corresponda a las expectativas deseadas. Es una frontera que tienen que pasar por muy difícil que sea, sobre todo en casos, donde los hijos son especiales.
  17. La de no ceder cuando es más fácil conceder, intentando siempre comprender, pero exigiendo lo que haya que exigir, aunque cueste hacerlo. Respetando su libertad, pero guiándoles, corrigiéndoles y no sobreprotegiéndoles.

 

Los padres tienen que tener un gran respeto y admiración, a los que por el bien de sus hijos y de su familia, han tenido la valentía de arriesgar muchas cosas, para traspasar las fronteras indicadas anteriormente. Incluso cuando han traspasado las fronteras geográficas, para habitar en otro país, pues han tenido que dejar atrás otros familiares, su bienes, pocos o muchos, sus amistades, sabores, olores, paisajes, sus costumbres, la seguridad de su vejez, etc. para enfrentarse a lo desconocido, asumiendo riesgos, que algunas veces tienen consecuencias irreversibles, para ellos mismos y sus familias. Pero traspasan las fronteras, para dar una mejor vida a sus hijos y familia en lo material, educativo, religioso y político, pues en sus países no tenían esas oportunidades, que existen detrás de las fronteras. Las mayoría de las veces, atravesar esas fronteras, pasa como las ovejas cuando traspasan las alambradas, siempre dejan algo de lana pegada a la alambrada.

Vivir en una sociedad, donde a las familias que no siguen los dictados de la mayoría, son señaladas y consideradas de forma despectiva, es muy difícil mantenerse en la rectitud de intención, de intentar alcanzar un mundo mejor. Eso significa que los padres, tendrán que hacer un esfuerzo mucho más fuerte, para no tener miedo a pasar las fronteras, que le imponga la sociedad en la que vivan.

Los padres siempre van tener que estar luchando contra corriente, porque si no se enfrentan a ella, todos se verán arrastrados en situaciones no deseadas y casi siempre, muy difíciles de revertir. Traspasar fronteras es sinónimo de practicar y enseñar las principales virtudes y valores humanos siguientes: Abnegación, apostolado, austeridad, autodisciplina, bonhomía, coherencia, compromiso, coraje, decisión, desprendimiento, disciplina, entereza, entrega, fortaleza, fraternidad, generosidad, fuerza, heroísmo, liderazgo, perseverancia, reciedumbre, responsabilidad, Sacrificio, solidaridad, valentía, etc.

Para algunos padres, pasar las fronteras supone, entrar en el terreno del “que dirán” los otros familiares, vecinos o la sociedad en conjunto, frase que casi siempre queda en “lo que no han dicho”. Los padres tienen que mirar hacia adelante, (hacia atrás, ni para coger impulso) y estudiar y medir los riesgos que sean necesarios tomar, todo en beneficio del presente y futuro de los hijos y de la familia.

Los padres no tienen que tener miedo a las fronteras, para construir una buena familia, pero tienen que estar muy atentos para prevenir y en su caso evitar, que alguno de los hijos intente cruzar la frontera de lo que es moral, hacia la amoralidad. No solamente estar pendiente de la frontera que marca la ley civil, sino la frontera de lo que marca la religión y las buenas costumbres.

Es muy importante convertirse en padres sin fronteras, utilizando responsablemente las nuevas tecnologías, como herramientas al servicio de la sociedad, para conseguir nuevas relaciones personales y grupales, en beneficio de la educación de las virtudes y valores humanos en la familia, además que servirán como autoafirmación en los ideales de los padres, en la educación de sus hijos. Los padres deben saber que “La unión hace la fuerza” que es lo opuesto a “Divide y vencerás”.

Animo a los padres a que formen asociaciones o grupos de personas, físicas o virtuales, aprovechando el Internet o sus redes sociales, para comentar entre ellos, cuáles son las principales fronteras a las que se han tenido que enfrentar y la forma de, cómo las han traspasado o las van a traspasar, para evitar que les dificulten la educación de los hijos y el poner lo primero a la familia. El hecho de intentar ser un padre sin fronteras, no será nunca un motivo de exclusión de la sociedad, al contrario, será un concepto de identidad y un referente ejemplar para otros padres.

Los padres que decidan hacer alguna asociación o grupo entre sus familiares, amigos, escuela, iglesia o similar, agradeceré que me escriban para enviarles unas sugerencias, que ya han sido probadas con éxito. 

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Tengo un hijo maravilloso. ¿Qué hago con él?

ESCUELA PARA PADRES

 Tengo un hijo maravilloso. ¿Qué hago con él? 

  • 12 Características de los hijos maravillosos.
  • 12 Acciones a realizar por y con el hijo.
  • 12 Situaciones en que el hijo, maravilloso o no, percibe que los padres no le quieren.

 

1,733 Palabras. Tiempo de lectura 6:20 minutos 

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Quererlo mucho, pero mucho, mucho. Se lo merece aunque no fuera maravilloso, pero si lo fuera, extraordinario motivo para hacerlo. Quiéralo también aunque su hijo no sea tan maravilloso. Demostrarle mucho cariño, puede convertirle en cariñoso. Los padres siempre tienen que querer y quieren a sus hijos, hasta que les duele el alma, sean maravillosos o no, pues son sus hijos. Aunque haya algunos hijos, que hacen verdaderos esfuerzos para que sus padres no les quieran, pues se portan mal con sus padres e incluso con ellos mismos y con la sociedad. 

Quererle mucho no es llenarle de besos ruidosos y abrazos interminables, casi siempre, cuando hay delante otras personas, para demostrar el cariño hacia los hijos, comprarle muchas cosas o consentirle hacer todo lo que quiera. Quererle mucho es dedicarle el tiempo de mejor calidad, en la mayor cantidad posible, es educarle con firmeza, pero también con suavidad, es brindarle apoyo en lo que necesita y dejarle volar solo, bajo la atenta vigilancia, para que si se cae, ayudarle a levantarse rápidamente. Es enseñarle a practicar las virtudes y valores humanos, en función de su edad y circunstancias, para que se vayan convirtiendo en hábitos, para cuando sea mayor. 

12 Acciones a realizar por y con el hijo: 

Acepta las virtudes y defectos del hijo, alégrate con el hijo, cuida al hijo como quieres que cuiden de ti, dedica tu mejor tiempo al hijo, disfruta del hijo, educa al hijo, escucha, habla y dialoga con el hijo, reza por el hijo, sacrifícate por el hijo, sufre con el hijo, trabaja por el hijo, vigila y cuida al hijo. 

Tener un hijo maravilloso suele ser el fruto de haberlo criado con mucho amor, afecto, respeto y dedicación. Criarlo como se puede tener un pájaro en la mano. Si se aprieta la mano, se ahoga el pájaro y si se tiene floja, el pájaro se escapa. Ese equilibrio físico y emocional, es el que abona el campo, para que haya hijos maravillosos. 

Hay miles de millones de hijos maravillosos, los cuales meten mucho menos ruido, que los pocos hijos mal educados, que ladran demasiado alto y con su ruido, quieren opacar las buenas obras y el no meter ruido de los hijos maravillosos.

Tener hijos maravillosos es un premio, que unas veces se busca y otras se encuentra. Pero normalmente suele ser el resultado de un esfuerzo conjunto de los padres, al darles ejemplo y educarles en las virtudes y valores humanos. Pero no es noticia ser hijo maravilloso, aun en el caso de que cumpla sus obligaciones con place, o asuma sus derechos sin vanaglorias. Para los medios de comunicación y algunas familias envidiosas, solamente es noticia cada una de las aberraciones que cometen los maleducados. 

Hay muy pocos padres que no quieren a sus hijos, pues el amor de los padres hacia los hijos, es consustancial con la naturaleza. Los padres aman a sus hijos con pasión, hagan lo que hagan, digan lo que digan y sean como sean. Existen excepciones a ese amor, que suelen producirse por circunstancias fuera del control paternal. 

Para tener hijos maravillosos, los padres tienen que hacer ver a sus hijos, que son queridos, respetados, cuidados, guiados y aprobada su presencia.  Tienen que hacerlo hasta que los hijos sientan interna y externamente, la certeza de que son amados en profundidad. Así hay muchas probabilidades de que sientan la necesidad de corresponder al amor con más amor, lo que llenará a los padres de satisfacción y alegría. 

La felicidad pasiva. Un hijo maravilloso no es solamente el que da placer a los padres o no les da quebraderos de cabeza. La maravilla puede ser, que el que siendo diferente o con limitaciones, lo lleve con valentía y aceptación y su sufrimiento no sea exteriorizado, para no hacer sufrir a los demás. Tiene limitaciones para hacer alguna cosa, pero saca fuerzas de donde sea, para evitar ser una carga emocional o física para otros. También eso supone un orgullo para los padres. 

12 Características de los hijos maravillosos. 

  1. Cuando agradecen las atenciones tenidas con ellos en el pasado y en el presente, reconociendo que lo que tienen, se lo deben en parte a la educación que recibieron de sus padres.
  2. Cuando consideran como órdenes de obligado cumplimiento, los menores deseos expresados por los padres.
  3. Cuando consultan a los padres sobre sus temas personales, familiares, profesionales o sociales al considerar que son sus mejores consejeros, tutores o guías.
  4. Cuando forman una familia, que se mantiene llena de amor.
  5. Cuando saben atraer a su nueva familia, para que quieran a los padres que se quedaron solos, por ley de vida. Eso ya por si solo, es una maravilla.
  6. Cuando sacan a pasear a los padres, obsequiándoles con alguna cosa, por muy pequeña que sea, o les ayudan o llevan a resolver sus asuntos relacionados con el médico, impuestos, compras especiales, etc.
  7. Cuando salen del hogar familiar y estudian o trabajan, y se les ve crecer en edad y dignidad, siguiendo las enseñanzas, educación y ejemplo en las virtudes y valores humanos, que les dieron sus padres.
  8. Cuando se dan a valer y a respetar y por lo tanto son respetados.
  9. Cuando son jóvenes y están en el hogar familiar, cumpliendo con sus obligaciones y disfrutando de sus derechos.
  10. Cuando también tienen unos padres maravillosos. Detrás de cada hijo maravilloso, suele haber unos padres súper maravillosos.
  11. Cuando velan por la tranquilidad de los padres mayores, procurándoles protección, aunque sea a distancia. Que los padres se vean protegidos y queridos por los hijos, automáticamente, les convierte en maravillosos.
  12. Cuando vigilan positivamente a sus padres, aunque estén lejos, produciéndoles una maravillosa sensación de protección. Los medios de comunicación modernos, son la mejor herramienta para estar en contacto con los padres: Teléfono, Internet escrito, hablado o visual. 

Algunos padres no necesitan nada material, solamente ayuda emocional, moral o sentimental. Se suelen conformar los padres, con saber que sus hijos están al tanto de sus pequeños o grandes problemas, incluso si no pueden hacer nada por resolverlos, ya es suficiente para convertirse en hijos maravillosos. Si pueden ayudar a solucionar algún problema o por lo menos lo intentan, se duplica esa maravilla. 

12 Situaciones en que el hijo, maravilloso o no, percibe que los padres no le quieren. 

  1. Cuando comprueba que los padres no le aman ni respetan, ya que nunca le dedican el mínimo tiempo compartido que necesitan, ni le dicen que le aman, ni le dan muestras de cariño, seguridad y protección, incluso con un mínimo abrazo o beso, lo que les hace crecer con la angustia de no ser querido ni comprendido. Si reclama a sus padres por el cariño no demostrado y el tiempo no dedicado, aunque le hagan caso, ya suele ser demasiado tarde, pues el daño ya está hecho.
  2. Cuando se ve abandonado porque los padres han antepuesto sus intereses personales y económicos, al abandonarle por su divorcio, faltando a la promesa que hicieron ante Dios y la sociedad, de formar una familia con sus hijos. Incluso cuando se ve manipulado por la situación del divorcio.
  3. Cuando se olvidan de él porque sus padres no quieren cambiar su comportamiento despectivo hacia el hijo maravilloso.
  4. Cuando los padres no saben, no quieren o no pueden explicar y demostrar a su hijo, lo mucho que le quieren.
  5. Cuando nota su vacío interior, porque sus padres no le llenaron de la mínima formación religiosa.
  6. Cuando percibe que los padres siempre sacan a relucir, ante propios y extraños, los defectos y nunca las virtudes.
  7. Cuando percibe un mal ejemplo de los padres, en sus actividades violentas o viciosas, como el alcohol, las drogas, el juego o la infidelidad matrimonial.
  8. Cuando prestan más atención y dan más muestras de cariño a los hermanos que peor se portan, haciendo caso omiso del hijo maravilloso.
  9. Cuando se da cuenta que no le quieren, porque no le enseñan las cosas más elementales, que los padres tienen que mostrar y educar a sus hijos, tales como el esforzarse en practicar las virtudes y valores humanos, para poderse abrir paso y circular en la vida para dirigirse hacia la libre independencia y autonomía. Sabiendo que posteriormente pedirán “peras al olmo” sobre su comportamiento, exigiéndole frutos donde no han sembrado ninguna semilla.
  10. Cuando se siente derrotado porque no le importa a sus padres, ya que no se preocupan de él, en los momentos que verdaderamente los necesita.
  11. Cuando siente que estorban a sus padres, pues estos no le hace caso, debido a que su presencia les impide desarrollarse exitosamente en su vida profesional y social, pues ponen delante sus apetencias personales, económicas y sociales a sus obligaciones paternales.
  12. Cuando tiene partida el alma por la soledad familiar o la descomposición familiar, pues se educa solo, física y mentalmente. Le educa la calle, la televisión y el Internet. No tiene donde recurrir para obtener una guía en su educación, teniendo que asumir sus propias responsabilidades, sin haber sido enseñado a resolverlas. 

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Tengo un hijo muy envidioso. ¿Qué hago con él?

ESCUELA PARA PADRES 

 Tengo un hijo muy envidioso. ¿Qué hago con él? 

  • 17 Principales banderas rojas que avisan cuando los hijos son envidiosos
  • ¿Qué es la envidia?
  • 10 Sentencias sobre la envidia 

2,520 Palabras. Tiempo de lectura 9:15 minutos 

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Los hijos no nacen envidiosos, se hacen envidiosos, normalmente por el mal ejemplo que les dan los padres o por la mala educación que reciben, al no corregirles sus primeros síntomas, que manifiestan tendencias hacia la envidia. 

Los padres envidiosos producen hijos envidiosos. Si quieren salir de ese círculo vicioso generacional, que les puede llegar a consumir su vida, tienen que examinar la forma en la que practican las virtudes y valores humanos, antagónicos del vicio de la envidia como: La caridad, la conformidad, la generosidad, la magnanimidad, la esplendidez, etc. Demostrar envidia hacia terceros o fomentarla en los hijos, no es el camino correcto para motivarles a que se superen e imiten a los demás triunfadores. 

Los padres tienen que enseñar a los hijos, a que sean conscientes de lo que es prioritario en sus vidas, a valorar justamente las cualidades y circunstancias propias y ajenas, a tolerar los defectos de los demás, a descubrir, controlar y asumir los problemas pendientes y las soluciones para eliminarlos. 

Los padres en presencia de los hijos, nunca deben hacer comparaciones envidiosas sobre sus parientes, amigos, compañeros de trabajo, lideres sociales, religiosos o políticos o sobre personas, que tengan mejores posiciones económicas o intelectuales. Estos comentarios envidiosos, trascienden a los hijos y les crean el campo propicio, para que ellos sientan también envidia de las mismas personas por las que tienen sus padres, a sus familiares, amigos o que estén en el círculo de sus relaciones. Si ven a los padres que envidian a otros, ¿Cómo no van ellos a continuar envidiando a los demás? 

Los padres tienen que estar muy vigilantes a las reacciones de sus hijos, ante las diferencias que pudiera haber con sus hermanos, parientes o amigos. Enseguida verán si quieren quietarles los juguetes a los otros o si cogen rabietas o berrinches, por no hacer o poseer lo mismo que los otros, o si tienen celos. Los celos suele ser un reflejo de una envidia incipiente. Si los padres observan en sus hijos que tienen ansias, celos, pelusa, rivalidad desmedida, rencor,  resentimiento, codicia,  apetencia incontrolada, etc. suelen ser los primeros síntomas de que terminaran teniendo una envidia incontrolada. 

Los padres deben estar muy atentos a los signos externos que producen esas actitudes, por muy pequeños que sean los hijos, entonces podrán mucho más fácil hacer las correcciones que sean necesarias, para que no vayan aumentando y mejore su calidad moral. 

Los padres deben inculcar en sus hijos que si bien la conformidad y la resignación paciente ante las adversidades, son lo contrario de la envidia y son virtudes que deben practicarse, hay muchas ocasiones que opacan el verdadero y necesario deseo de superación, que los hijos deben tener, para sobreponerse ante los infortunios, reveses o contrariedades de la vida. Por lo tanto deben fomentar en los hijos que emulen, pero que no envidien a los que sobresalen, en la práctica de las virtudes y valores humanos. Hay personas que por sus actitudes, se les puede denominar envidiables, en el buen sentido de la palabra, porque pueden ser un buen ejemplo a seguir. 

Los padres tienen que enseñarles a compartir y a controlar sus conductas impulsivas, para que sepan respetar y valorar las diferencias y cualidades de sus hermanos, familiares y amigos. Si los hijos mantienen una envidia constante hacia sus hermanos, familiares y amigos, suele ser debido a que sus padres no les han prestado la suficiente atención, para erradicar ese mal, el cual se consolidará e irá en aumento al llegar a la edad adulta. 

Los padres tienen que tener muy claro y estar continuamente precavidos, para que cuando expliquen y animen a fomentar el espíritu de superación en los hijos, que no caigan en lo que es una envidia disfrazada, pues esta puede conllevar una gran connotación de soberbia, al pensar que pueden hacerlo mejor que otros, para así humillarles. Piensan que los otros son inferiores, y que por lo tanto, ellos se pueden elevar por encima de sus posibilidades para ser envidiados. 

Los padres tienen que inculcar a los hijos las virtudes de la sana admiración, emulación y apetencia de imitación a las innumerables y magníficas personas, organizaciones e instituciones, porque eso les ayudará a superarse y a crecer en otras virtudes y valores humanos, pero siempre, midiendo donde está la raya entre lo que es virtud y lo que es envidia. 

La envidia en los hijos se puede convertir en algo como un virus, que poco a poco y sin darse cuenta, se va introduciendo en su educación, si es fomentada o permitida. No hay mejor vacuna contra ese virus que, según sus edades, enseñarles y practicar junto a ellos las virtudes y valores humanos contrapuestos y eliminatorios de ese virus de la envidia, para que los hijos puedan llevar una vida alegre, armónica y productiva, que les permita madurar y luchar contra las frustraciones y vergüenzas mal entendidas, que fomentan la envidia. Este virus no trae nada bueno, pues no ayuda en nada y solamente perjudica al envidioso y al envidiado. 

Los padres tienen que dar a sus hijos envidiosos, constantes y extraordinarias muestras de cariño y apoyo, valorar sus cualidades, hacer que reconozcan sus defectos y errores, proponerles según sus edades, un plan de vida con prioridades y objetivos bien claros, alejados de comparaciones odiosas con sus hermanos, familiares y amigos, pero sin ocultarlas ni exagerarlas y siempre estando debidamente valoradas. 

Cuando los niños tienen envidia de sus hermanos, familiares o amigos, también les produce el efecto de los celos, hacia lo que hacen o dejan de hacer, quemándoles en su interior. Si los padres de hijos envidiosos, no calman la ansiedad que manifiestan constantemente, estarán produciendo en los hijos sentimientos de frustración y de vacío, lo que les llevará a ser de mayores, mucho más envidiosos y contaminados por el rencor hacia los éxitos ajenos. 

La envidia empieza a surgir en los primeros años de vida, cuando el niño comienza a relacionarse con el grupo familiar y su entorno social. Si el niño se siente amenazado en su terreno y en lo que más quiere o tiene, se le produce un enorme sentimiento de vacío, lo que conlleva el desear mantener a toda costa lo que posee y conseguir por encima de todo lo que cree que debe tener. Esta envidia la manifiesta con pataletas, rabietas, etc. Es necesario calmar esos disgustos, con explicaciones lógicas y enseñándole a dar, para que con ello vaya aprendiendo a tolerar sus frustraciones y controlar las conductas impulsivas, así pues, de esa forma, aprenderá a respetar las diferencias y valorar sus propias cualidades, es decir en definitiva empezará a madurar. 

17 Principales banderas rojas que avisan cuando los hijos son envidiosos: 

  1. Cuando acusan continuamente de las faltas o supuestas faltas, de sus hermanos, familiares o amigos, con el fin de destruir su fama.
  2. Cuando claramente se alegran del mal o se entristecen e ignoran los éxitos ajenos.
  3. Cuando comienzan a aparecer signos externos de: Soberbia, avaricia, ira, lujuria, gula, pereza, etc.
  4. Cuando demuestran complejos de inferioridad, que los emplean para sutilmente aparecer más débiles y poder expresar mejor su envidia hacia otros, al pasar más desapercibido.
  5. Cuando demuestran pesimismo, amargura, confusión, desorden y desprecio.
  6. Cuando emplean la ironía y el sarcasmo, para referirse a otros de forma que se entrevean posibles defectos.
  7. Cuando emplean verdades o mentiras, expresadas a medias para destruir la fama ajena.
  8. Cuando enaltecen sus propios actos, imagen, éxitos, etc.
  9. Cuando hablan de los fracasos y defectos ajenos.
  10. Cuando hablan mal intentando destruir la fama de otros, con criticas retorcidas y constantes.
  11. Cuando intentan destruir los logros de otros, para que no trasciendan, o se niegan a colaborar consiguiendo que otros no puedan triunfar.
  12. Cuando interpretan las cosas aparentemente positivas de otras personas, siempre en clave de crítica.
  13. Cuando quieren modificar su cuerpo con cirugías y tratamientos, porque otros lo tienen mejor.  
  14. Cuando se ponen furiosos debido a que otros han ganado o son mejores que ellos, en determinadas situación. Es decir cuando no saben perder.
  15. Cuando siempre están conspirando con determinados grupos de personas, que tienen el vicio común de la envidia hacia otros.
  16. Cuando tienen cambios sustanciales y continuos en la forma de tratar a los hermanos, familiares y amigos, en función de que tienen mejores cosas, mayores éxitos o mejor imagen.
  17. Cuando tienen celos de sus hermanos, familiares y amigos. 

¿Qué es la envidia? 

La envidia es el deseo desmedido o sentimiento pernicioso por algo ajeno, que otro posee, lo cual produce inferioridad, tristeza o pesar, incluso no buscando que a uno le vaya mejor, sino que al otro le vaya peor. No buscando ser más feliz, sino intentando que el otro caiga en desgracia. No buscando tener más y mejores bienes, sino privar a los demás de los suyos. Es un sentimiento que nunca produce nada positivo en el que lo padece, sino una insalvable amargura que destruye al envidioso, como la carcoma en los ojos, hasta producir la ceguera religiosa, familiar y social. 

Tener envidia es muy diferente a querer imitar, emular, copiar, superar o competir honradamente, con alguien que hace o tienen mejores cualidades, dignas de ser deseadas o apetecibles. 

La envidia es una falta de autoestima, que padecen muchas personas que creen que no valen nada y que los demás valen todo, por eso les tienen esa envidia que les carcome. Es un sentimiento o reacción malsana y negativa, que además de hacer sufrir a las personas, hace que se proyecte a los demás, que no tienen ninguna culpa de que el otro les tenga envidia. Si la envidia no se domina, puede ser altamente autodestructiva para quien la tiene, pues corroe y hace sufrir continuamente. 

La envidia es un sentimiento negativo bastante común, que al no poder dominarlo, puede ser altamente autodestructivo para quien la tiene y la practica. Se  habla muy poco de la envidia como vicio, a pesar de que muchas personas la sufren en la vida, en mayor o menor grado. Es un tipo de reacción que puede hacer surgir las mayores aberraciones, tanto en sufrimiento personal como de proyección hacia los demás. El buen comportamiento o metas alcanzadas de algunas personas admiradas, puede provocar en los hijos ganas de superarles, competir o imitarles sanamente, aunque previamente tendrían que comprobar y valorar, si tienen cualidades dignas de ser deseadas o apetecibles y hacer también, una profunda valoración sobre sus propias capacidades y limitaciones. 

La envidia se contagia como una enfermedad y su mejor antídoto, es intentar superar las diferencias que haya, con los que se les tiene envidia, haciendo los esfuerzos que sean necesarios, para evitar que se bloquee y atrofiar la mente. La envidia impide ser ecuánime, con las circunstancias ajenas envidiadas y a usar la creatividad, para resolver las situaciones. 

La envidia genera ansiedad, tristeza, rencor, aislamiento, incomunicación, etc. Manifestándose en miradas, gestos corporales, frases y acciones inadecuadas, conducentes casi siempre a hacer daño a los envidiados. 

La envidia es muy difícil de controlar, sin el deseo firme de querer hacerlo, apoyado por la ayuda de una buena dirección espiritual, proporcionada por los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, que son los que tienen la experiencia de ayudar a suprimir los vicios humanos. 

La envidia no se refleja siempre externamente, también se suele esconder detrás de una falsa apariencia amable, que manifiestamente se alegra de los éxitos de las personas envidiadas, pero que internamente, sufre por esos logros y disfruta ocultamente de los fracasos ajenos. 

La envidia produce un desgaste enorme de energía, al corroer el interior de los envidiosos, lo que les produce estar más atentos a los éxitos y fracasos de los demás, que a los propios, lo que a su vez les impide tomar las medidas necesarias, para cumplir sus propios objetivos. Hace ver a los envidiosos, que los envidiados consiguen las cosas y triunfan con facilidad y sin esfuerzo, lo que les impide a ellos, el hacer los esfuerzos necesarios para prosperar, ya que se suelen quedar esperando a que las cosas les lleguen, como ellos piensan que les llegan a los envidiados, sin ponerse a pensar en los esfuerzos que han podido tener que realizar para conseguirlas. 

La envidia es el origen del resentimiento, el cual no busca el bien propio, sino el mal ajeno. Este resentimiento se pone de manifiesto en la lucha de clases sociales y políticas, donde para algunos tiene más importancia, hacer que los demás fracasen social o políticamente, a que los otros mejores en los mismos aspectos. 

La envidia originada por no poseer los bienes materiales que otros tiene, puede convertirse en obsesión, para quietarle al envidiado sus propiedades, incluso hacerlas desaparecer rompiéndolas o quemándolas, aun cuando esto suponga un grave perjuicio para ambos. “Le tenia tanta envidia, que en la pelea no le importó perder sus ojos, con tal de que el otro se quedara ciego”. 

La envidia se lleva internamente y pocas veces florece al exterior, lo que impide a la persona envidiada darse cuenta que le envidian y que otro, está esperando a hacerle daño en cuento pueda. Eso suele coger desprevenido a los envidiados, que no esperan actos de agresividad verbal o física, proveniente de envidiosos ocultos o anónimos. 

10 Sentencias sobre la envidia: 

  1. El envidioso se lastima a si mismo más que a los demás.
  2. La envidia muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.
  3. La envidia es el peor adversario de los más afortunados.
  4. La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual.
  5. La envidia se arrastra por el suelo como una serpiente, pues es el más mezquino de los vicios.
  6. La envidia y el odio van siempre unidos, se fortalecen recíprocamente, por el hecho de perseguir el mismo objeto.
  7. Lo bueno que es envidiable no produce envidia, origina emulación.
  8. Si la envidia fuera tiña, cuantos tiñosos habría.
  9. Una demostración de envidia hacia otro, es un insulto a uno mismo.
  10. Virtud envidiada, es dos veces virtud. 

Próximo artículo: Tengo un hijo maravilloso. ¿Qué hago con él?

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10 Lecciones para construir una familia fuerte

ESCUELA PARA PADRES 

10 Lecciones para construir una familia fuerte 

1,838 Palabras. Tiempo de lectura 6:40 minutos 

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El verdadero motivo de la existencia y de los artículos ofrecidos en la Escuela para Padres, es “Enseñar a vivir”. Si se aprueban las asignaturas, se abren las puertas a la construcción de una familia fuerte, feliz, fiel, fraternal, etc. 

Los padres tienen la ineludible obligación de construir una familia llena de amor, dentro de un matrimonio fiel, unido, con buena comunicación entre todos sus miembros. Además de educar a los hijos con el ejemplo en las virtudes y valores humanos, incluyendo la enseñanza de ayudar y respetar a los abuelos y llevarse bien con los otros familiares. 

El noviazgo, el matrimonio y el haber engendrado hijos, no son razones para creer que todo va ha llegar por añadidura, por inspiración y no por transpiración. No es así, construir una familia requiere mucho esfuerzo, muchas energías, enorme voluntad, perseverancia, tenacidad y constancia de querer hacer las cosas bien. 

Es incongruente, irresponsable y muy mala decisión, pretender construir una familia, dejando al azar lo que pueda suceder, por no haber estudiado con mucha profundidad, lo que es una familia y todas las cosas que esto conlleva, que se pueden aprender en las escuelas para padres. No es suficiente preparación para construir una familia, aunque sea muy conveniente, asistir a un cursillo prematrimonial, leer algunos libros y asistir a varias conferencias. Puede ser un equívoco, pensar que leyendo algunos artículos semanales, de la Escuela para Padres distribuidos por Internet, leyendo algunos libros o asistiendo a algunas charlas de una hora de duración durante 10 días, ya han aprendido lo que tiene que saber, para construir una familia fuerte, que aunque es muy difícil, no es imposible, depende en gran parte, de los conocimientos que se aprendan, la experiencia que se adquiera y las energías que se apliquen. 

Para construir una familia fuerte, algunos creen que pueden dejarlo todo, a expensas de la suerte o de lo que han aprendido de la vida, en sus años de juventud o de lo que les han enseñado sus padres, hermanos o familiares. Pero la realidad es que así, no se puede construir la familia, sin tomar el riesgo irreversible, de que se derrumbe total o parcialmente, por no haber puestos los medios para que no ocurra. 

Para hacer una carrera de ingeniero, arquitecto, abogado, etc. se necesita un mínimo de cuatro años de estudios superiores, equivalente a 10,000 horas de gran dedicación y aprenderse 40 o 50 libros de texto. Pasar todos los exámenes y entonces, empezar a pensar como se puede ejerce esa carrera. Todos estos estudios son muy dignos y necesarios, pero nunca comparables, a lo que se necesita para formar una familia fuerte, con hijos bien educados en las virtudes y valores humanos. Si para pretender construir una casa, necesitan haber estudiado durante 10,000 horas mínimo, como no va a tener que estudiar profundamente, durante muchas horas para construir una familia, que es un millón de veces más importante. La casa es un bien material que se construye con dinero, pero una familia fuerte, no se puede construir con dinero, tiene que ser con conocimientos, dedicación, sacrificios, amor y mucho amor. 

Si se cae una construcción, a su arquitecto o ingeniero le investigarán, para comprobar si la había construido bajo las normas técnicas de calidades establecidas, que había tenido que estudiar previamente. Si no ha cumplido las normas estudiadas, le exigirán responsabilidades penales, civiles y posiblemente criminales, e incluso, podrán anularle la licencia para seguir construyendo. 

Algunas familias se derrumban, desgraciadamente, porque los matrimonios se divorcian o los hijos se tuercen y terminan de mala manera, fracasados socialmente, perdidos en las pandillas o consumiendo drogas. En estos casos, nadie achaca ese fracaso a que los padres no supieron, no quisieron o no pudieron construirla, de acuerdo a las mínimas normas. Construyeron la familia, sin conocimientos previos de lo que tenían que hacer, por lo que no pueden achacar a la mala suerte el fracaso. 

A los padres nadie les pide cuentas si sus familias fracasan, aunque hayan sido producidos por su dejadez, al no estudiar como se construye una familia fuerte. Piensan que el azar, la buena disposición de la vida o que cada uno de la familia se las arreglará para salir adelante, sea por el camino que sea. Aunque sean ellos los responsables, de cumplir con la obligación de tener una familia fuerte, bien constituida y consolidada. Lo que nada más se puede conseguir con mucha fuerza de voluntad, practicando continuamente las virtudes y valores humanos, para poder así dar ejemplo a los hijos y enseñarles a practicarlas. Eso es lo que deberían haber pretendido y prometido, el día que se casaron y si no lo cumplen ahora, será porque no quieren hacer el esfuerzo de aprender. 

En el supuesto de que la familia se esté derrumbando o se haya derrumbado total o parcialmente, los padres ya no pueden argumentar disculpas ni lamentaciones, por haber construido mal la familia. No hay justificaciones ni excusas para ello. Tenemos dos oídos para oír, dos ojos para ver y leer todo lo que hay alrededor sobre la forma de construir la familia, así como el libre albedrío, para elegir dar a la familia continuamente, la formación y mantenimiento moral y espiritual que necesita. 

10 Lecciones para construir una familia fuerte, dentro de la educación continua de la familia. 

  1. Como estudiar, analizar y practicar los padres, las virtudes y valores humanos hasta convertirlos en hábitos. Empezando por la: Fe, la esperanza, la caridad, la fortaleza, la justicia, la prudencia, la templanza, la generosidad, la honestidad, la honradez, la paciencia, la puntualidad, la tolerancia, la austeridad, etc.
  2. Cómo enseñar los padres a los hijos, primeramente con el ejemplo, el conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, en función de cada una de sus edades y circunstancias.
  3. Cómo prevenir a los hijos, ante los graves problemas externos de las drogas, falta de pudor y abstinencia, abortos, bullyng, sexting, pandillas, amistades tóxicas, responsabilidad en los estudios, etc.
  4. Cómo mantener buenas relaciones con el cónyuge, soportadas en el amor, el diálogo y en la educación, para tener matrimonios felices y duraderos, vigilando la llegada de las banderas rojas, que anuncian los divorcios. Matrimonios de alto riesgo. 17 banderas rojas que deben corregirse para evitar el divorcio
  5. Cómo tratar bien a los abuelos y otros familiares, para que sirva de ejemplo a los hijos, para el futuro, fomentando, respetando, vigilando y haciendo cumplir sus derechos adquiridos.
  6. Cómo elegir el mejor centro de enseñanza y mantener buenas relaciones con los maestros, sacerdotes y sociedad, en beneficio de la educación personal, académica y religiosa de los hijos, para conseguir el mejor aprovechamiento de los estudios y formación de los hijos. Estudiando las ventajas e inconvenientes del cheque escolar o voucher, homeschooling, prestamos estudiantiles, escuelas mixtas o separadas por sexos, etc.
  7. Cómo informarse bien, para aprovechar las ventajas y prevenir los posibles peligros de algunos medios de comunicación o entretenimiento modernos, como el Internet, la televisión, los teléfonos, otras pantallas digitales, etc.
  8. Cómo preparar y hacer el seguimiento del presupuesto familiar de ingresos, gastos y ahorros a plazo corto, medio y largo. Y compartirlo con los hijos, dependiendo de sus edades.
  9. Cómo estudiar la forma de alimentar bien, a todos los miembros de la familia, de forma sana, económica, práctica, apetecible y nutritiva, intentando evitar despilfarros y las enfermedades que conllevan la mala alimentación en función de las tablas y pirámides de nutrición.
  10. Cómo administrar bien el tiempo de la familia, fomentando la calidad del dedicado a la educación religiosa, escolar y social, así como el dedicado a la familia, diversión, descanso, formación física, voluntariado, etc. 

Cada uno de estos capítulos, está dividido y desarrollado en subcapítulos o artículos monográficos, de forma que los padres, pueden elegir el orden de preferencia o necesidad, que consideren se ajusta mejor a sus objetivos y prioridades de formación familiar, en función del formato de cada familia o de los consejos que reciban de sus tutores de vida. Estas lecciones, no son similares al formato de los grados académicos, como se estudian las profesiones de abogado, ingeniero, medico, etc. Están en módulos o artículos, con diferentes profundidades o intensidades. 

La carrera de ser esposos y padres es de un solo curso, con muchas asignaturas. No se puede decir «eso lo aprenderé el año que viene», porque a lo mejor será ya demasiado tarde. Las actitudes ante la vida, el conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, que los padres tienen que aprender y lo que tienen que alcanzar entre los matrimonios para construir una familia, no pueden reflejar las clásicas expresiones de «voy en el primer o segundo curso» de construir la familia, es una asignatura única y total. 

Como la Escuela para Padres es virtual, es mucho mejor que estén todos los temas monográficos disponibles y bien organizados, para que los padres puedan ver todo el programa completo. Así los padres podrán buscar él o los artículos que más le convenga a su situación, con el ánimo de estudiarlos todos, pues casi siempre están concatenados. 

Otra variante es írselos enviando poco a poco a los padres, según las necesidades y conocimientos que tengan y la experiencia del tutor. Si por ejemplo, tienen un hijo metido o metiéndose en drogas o pandillas, o los cónyuges pasan por malos momentos en sus relaciones matrimoniales, los padres querrán artículos específicos para esas situaciones, pues su prioridad estará encaminada específicamente, a solucionar ese problema y estarán muy poco interesados, en ese momento, en estudiar, poner en práctica e inculcar otras virtudes a los hijos, que aunque sean muy necesarias, no son tan urgentes. 

Construir una familia, necesita tener un proyecto previo muy bien planeado, desarrollado y controlados sus resultados, donde no falte ninguna de las enseñanzas que están a disposición de los padres, en los innumerables medios de comunicación disponibles. Las energías, medios y tiempo que los padres no gasten en construir la familia, después los tendrán que gastar con creces, en intentar arreglar los problemas creados, por lo que de forma activa o pasiva hicieron mal o no hicieron. 

No se trata solamente de tener unos hijos bien educados, en la práctica de las virtudes y valores humanos, se trata de educarlos también, para que ellos puedan formar en el futuro una familia que tenga hijos fuertes, bien educados. Por eso la formación de los padres, son los cimientos que soportarán la educación de sus hijos y por lo tanto, de la sociedad en general. La educación de los hijos comienza con la de sus padres y abuelos. 

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Tengo un hijo pequeño muy inquieto ¿Que hago con él?

ESCUELA PARA PADRES

Tengo un hijo pequeño muy inquieto ¿Que hago con él?

  • 10 Síntomas que suelen presentar los niños pequeños muy inquietos
  • 20 Sugerencias para que los padres eduquen bien a sus hijos pequeños muy inquietos.  

1,938 Palabras. Tiempo de lectura 7:00 minutos

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En los primeros años de la vida de los niños, sus continuas e ilimitadas actividades como saltar, correr, gritar, etc. forman parte del comportamiento normal de la mayoría de los niños pequeños, aunque suponen para los padres una gran preocupación y agotamiento, pero tienen que irse acostumbrando, pues deben darse cuenta, que es la forma de avanzar en la vida, queriendo tomar sus propias decisiones. 

No se trata de que los padres dejen hacer a sus hijos pequeños, todo lo quieren o que les den todo lo que les pidan, deben enseñarles a tolerar la frustración que les suponga, el no obtenerlos, a tener paciencia,  a saber cuales son los limites de convivencia, etc. 

No es un problema de, ser demasiado blandos o demasiados duros con los hijos. Los padres tienen que encontrar soluciones inteligentes y creativas, para afrontar esas situaciones naturales y lógicas, que ocurren a esas edades, pero sin etiquetar al niño en lo que pudieran creer que son defectos. Los padres no tienen que confundir los niños inquietos, con los niños maleducados,  desobedientes, excesivamente mimados, consentidos, groseros, intolerantes, etc. Tienen que tratar que sus hijos se comporten de forma educada, amable, social, etc. 

La rebeldía es consubstancial a los niños, e incluso buena. Es preferible que un niño sea algo inquieto y rebelde, a que sea blandengue, pelele o que no tenga voluntad propia, sobre todo en las etapas en las que debe de aprender a ser autónomo, a tomar decisiones, a argumentar, a distanciarse de la madre. No se debe de confundir la rebeldía, con la tiranía, aunque parecen similares, son opuestas, si la tiranía no se frena, acaba por estallar en causas peores. Las características de los niños tiranos son: Su falta de empatía, su bajo sentimiento de culpa, su falta de arrepentimiento por los actos cometidos, su insensibilidad ante el dolor que causan a sus padres, hermanos, profesores y amigos, su regocijo haciendo daño, etc. 

Los padres no deben de catalogar a sus hijos, como violentos, pero tampoco deben de minimizar el problema, aunque les cause pena y por ello les den sobreprotección y sentirse culpables. Si, tienen que poner freno a esta situación, para no ser padres inseguros. Los padres tienen que tener con los hijos mucha paciencia, dedicarle todo el tiempo posible, gran firmeza, comprensión y cariño. 

La primera obligación de los padres, es llevarles a su médico pediatra, para que dictamine si el hijo tiene alguna enfermedad o si sus actuaciones son normales a su edad o son producto de la mala educación familiar que han recibido. Algunas veces los niños muy consentidos, mal educados y sin límites de comportamientos bien definidos, tienen reacciones que parecen síntomas de enfermedades, cuando en la realidad son producto de la mala educación recibida. 

Si el medico le diagnostica Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH o TDA), que se caracteriza por el déficit de atención, impulsividad y/o hiperactividad excesiva o inapropiada para la edad del niño, lo que pudiera dificultar su desarrollo, los padres deberán obtener más de una opinión, pues en algunos países, al primer diagnóstico, ponen al niño en un programa de medicamentos, que normalmente le durará toda la vida, por lo que quedará estigmatizado para siempre, ante sus compañeros de escuela, familiares y resto de la sociedad. Es muy importante evitar que se etiquete al niño, como inquieto o hiperactivo, sino todo lo contrario, hay que buscar alternativas para motivarlo a mejorar y a aprovechar su capacidad. 

10 Síntomas que suelen presentar los niños muy inquietos: 

  1. Actúan como tiranos, pues parece que no sienten, ni les duelen los sentimientos de los padres, ni de los otros niños.
  2. Excesiva actividad como forma de llamar la atención, porque sienten que tiene carencia de dedicación de sus padres o maestros.
  3. Quieren ser siempre los primeros, en llegar a donde sea.
  4. Reciben más castigos que los demás, porque agotan la paciencia de sus padres, maestros o familiares.
  5. Reflejan en sus actividades la mala o escasa educación recibida de sus padres, lo que les hace menos sociables, con sus familiares y amigos.
  6. Retrasos en el habla o en el desarrollo.
  7. Se pelean con sus hermanos, familiares y amiguitos, que no entienden su forma tan efusiva de saludar, los empujones que da y los caprichos y rabietas que realiza.
  8. Son despistados, excesivamente movidos o impulsivos.
  9. Tiene mayor facilidad para sufrir accidentes en la casa, por sus acciones precipitadas e inconscientes, al golpearse con frecuencia por ir rápido y sin mirar.
  10. Tienen dificultades para regular el sueño o los hábitos de comer, vestirse y jugar.

20 Sugerencias para que los padres, eduquen bien a sus hijos pequeños muy inquietos. 

  1. Aceptar, esa inquietud, rebeldía e inconformidad infantil, pues es consubstancial a los niños y los padres tienen que aceptarla, como muestra de que se están posicionando en la vida, ya que están demostrando su aprendizaje, a ser autónomos, a tomar decisiones, a argumentar, a distanciarse de los padres, etc.
  2. Acudir a Escuelas para Padres, seminarios o cursos, donde enseñen a utilizar estrategias educativas eficaces, en el interior y el exterior de la familia y a adecuar, las expectativas a las capacidades de los niños. Y si fuera posible, conocer a otras familias que se encuentren en situaciones semejantes.
  3. Admitir que la buena, sana y equilibrada alimentación, junto al ejercicio y la actividad, es esencial para su desarrollo. Ellos están descubriendo que pueden correr, saltar, gritar y moverse cada vez más y que su cuerpo lo necesita.
  4. Aprender a controlar la conducta del niño, para lograr que hagan aquello que se supone que deben hacer. También aprender a conservar la calma, por muy tensa que sea la situación. Antes de «perder los nervios» es conveniente respirar profundamente, contar hasta 10 y, si es necesario, retirarse un momento y regresar de nuevo, para intentar solucionarlo de forma calmada.
  5. Dar más importancia al aprendizaje del control de la conducta, que a las habilidades académicas, desarrollándoles la creatividad con manualidades y canciones y fomentándoles la relación con los compañeros.
  6. Demostrar amor, firmeza, autoridad, cariño e inteligencia, en las decisiones que atañan a sus hijos, sin mostrar signos de vulnerabilidad, dejando bien claro, que el sí de los padres, es sí, y el no, es no, por mucho que lloren, griten o rabien. No importa que los niños se frustren, porque no siempre van a poder cumplir su voluntad. Los padres no tienen que ceder un ápice, ante las rabietas o los gritos. Es imprescindible que los niños aprendan desde pequeños, que no lo pueden tener todo y sobre todo, que no lo pueden tener, ya.
  7. Enseñar a los hijos, desde que son muy pequeños, primero con el ejemplo de los padres y posteriormente, con el soporte de la práctica, algunas de las virtudes y valores humanos como: Fe. Obediencia. Orden, Sinceridad, etc.
  8. Escuchar y en su caso observar a los hijos, continuamente y con detenimiento, para conocer sus inquietudes, apetencias, necesidades, preocupaciones, tristezas enfados y disgustos y así, poder preparar objetivos y estrategias conducentes a lograr educarles mejor, apoyarles y entretenerles.
  9. Explicarse bien en base a las tres “C’s” de forma clara, concisa y contundente lo que es bueno y lo que es malo para ellos, junto a las repercusiones que sus actitudes tienen para toda su familia y amigos.
  10. Incorporarles poco a poco a las pequeñas tareas de la casa, así como a tomar pequeñas decisiones relacionadas con la realización de las virtudes y valores humanos de la Fe, la obediencia, el orden y la sinceridad.
  11. Ir paso a paso, pues es mucho más razonable y menos decepcionante, proponerse pequeños objetivos o metas parciales, para ir llegando padres e hijos a objetivos más responsables.
  12. Leer, estudiar e informarse sobre las principales características de los hijos, a las diferentes edades, para ser realista y no exigirles actuaciones y comportamientos, que estén fuera de sus capacidades, pero tampoco permitirles que hagan cosas, como si fueran más pequeños, es decir, pretender que hagan las cosas de acuerdo a sus edades y conocimientos.
  13. No aceptar bajo ningún concepto, demostraciones de tiranía por parte del hijo, aunque parezcan que son rebeldías. Los niños tiranos, además de que tienen falta de empatía con los otros niños, son los que se regocijan, haciendo daño a sus padres, hermanos, profesores y amigos. No muestran arrepentimiento por los actos cometidos, tienen bajo sentimiento de culpa y se muestran insensibles al dolor que causan. El problema es que, si esa tiranía no se frena, acaba por estallar en causas peores.
  14. No catalogar a los hijos, como violentos, pero tampoco deben de minimizar el problema, aunque les cause pena y por ello les den sobreprotección.
  15. Ocuparse mucho de la educación de sus hijos, además de preocuparse, pero utilizando las mejores armas educativas que existan, que suelen ser las que a los padres les hacen fuerte e invulnerables ante determinadas peticiones de los hijos.
  16. Poner énfasis en las cosas buenas que hacen los hijos para premiarles, sin olvidar las cosas que no hacen bien, para corregirles.
  17. Preocuparse y ocuparse de educar bien a sus hijos, dándoles mucho cariño, demostrándoles mucha paciencia, firmeza, comprensión y sobre todo, dedicarles mucho tiempo y éste de la mejor calidad posible.
  18. Procurar que en la familia los padres den un buen ejemplo, generando un gran ambiente de convivencia y tranquilidad, responsabilidad, orden, normas claras de actuación, recompensas, castigos, obediencia, etc., ayudando a los hijos, para que se integren en las actividades con el resto de la familia, compañeros de escuela y amistades.
  19. Reconocer que los niños muy inquietos y traviesos, no tienen porque ser siempre consecuencia de una educación incorrecta, por parte de los padres. Están en la edad de pedir que se les preste atención y como no saben hablar bien, se expresan con gestos, gritos, saltos, etc. que los padres deben asumir como parte de su crecimiento e incorporación, a las actividades que le corresponden por su edad.
  20. Ser flexibles en los límites que se pongan a los hijos, evitando que hagan lo que quieran hacer, aunque no les convenga. Para informarse bien y estar al día, hay muy buena literatura en el Internet y en las bibliotecas públicas, sobre consejos y estrategias, para ayudar a solucionar éstas y otras cuestiones en las diferentes edades. 

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La virtud de administrar el tiempo en la familia

 

ESCUELA PARA PADRES

 La virtud de administrar el tiempo en la familia 

  • Las 17 mejores formas de emplear el tiempo
  • Los 10 errores más comunes que nos impiden administrar bien el tiempo
  • 30 Sentencias relacionadas con aprovechar bien el tiempo 

2,483 Palabras. Tiempo de lectura 9:00 minutos 

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El tiempo es una de las pocas cosas que nos iguala a todos. Es limitado y no recuperable. Todos disponemos de 24 horas diarias, nadie puede tener ni más, ni menos tiempo, por mucho que quiera añadir o quitar. Ni los ricos tienen más horas, ni los pobres tienen menos. Pero cada persona lo administra de forma diferente. Si se organiza bien y no lo desperdicia, le podrá sacar más provecho y le cundirá más. 

Los padres tienen que tener la disciplina, de poner un orden de preferencia o importancia a cada una de las cosas que tienen que hacer, para así dar ejemplo a los hijos. No hacer primero las cosas que menos les cuestan, sino las que se necesitan hacer primero, aunque sean las más costosas o menos agradables. Teniendo el sano egoísmo propio, para saber valorar lo importante y lo superfluo, lo que puede esperar y lo que no puede esperar. 

Para aprovechar mejor el tiempo, hay que preparar unos objetivos bien claros, diseñar un proceso de aprovechamiento y control, establecer prioridades y saber delegar, pues esto es un acto que indica una buena utilización de la inteligencia, de la energía y del tiempo disponible, para realizar el trabajo pendiente o las acciones que haya que hacer. Los padres tienen que hacer las funciones de la casa, eligiendo entre ellos quien mejor las pueda hacer, así les ocuparán menos tiempo en hacerlas y podrán hacer mientras tanto, otras cosas necesarias. 

El tiempo es oro, pero hay que saber administrarlo, para encontrar su verdadero valor, el cual casi siempre se puede expresar económicamente. Pero hay que ir a comprarlo a otra persona, que esté dispuesta a vender el suyo, para que haga lo que algunos no saben, no pueden o no quieren hacer. 

Es muy  difícil comprar el tiempo, que los padres deben dedicar a la educación de los hijos, por lo que tienen que ser muy exigentes en esa compra, precisamente cuando se trata de los maestros, tutores, educadores, etc., pues están apostando por el futuro de sus hijos, ya que muy pocas personas u organizaciones, pueden educar mejor que los padres, en las virtudes y valores humanos. 

Los padres tienen que dedicar a la familia el máximo y mejor tiempo posible, pues además de que se lo merecen, es su obligación dárselo y es el mejor regalo que pueden recibir. No pueden esperar a que se lo den, cuando los padres quieren o si quiere. Dios perdona, las personas perdonan, pero el tiempo no perdona, ni se puede regresar. El mundo está muy necesitado de que los padres entreguen su tiempo a las familias. Si lo hicieran masivamente, se evitaría que la soledad y la falta de transmisión de conocimientos, fueran dos de las carencias mayores de hoy en día. Cómo se nota en el buen comportamiento de los hijos, en la familia, escuela, iglesia y sociedad, cuando a éstos les han dedicado sus padres, tiempo en cantidad y calidad. Si los padres no tienen tiempo para hacer las cosas que deben que hacer por sus hijos, otros llegarán y se las harán, pero es muy posible que caigan en las redes de las gangas, narcotraficantes, golfos y similares, también llamadas familias alternativas, que ofrecen sustituir malévolamente el cariño y la atención, que los padres han negado a sus hijos porque no tenían tiempo. 

Es totalmente necesario practicar las virtudes y valores humanos siguientes, para que el tiempo cunda y poder aprovecharlo bien: Aprovechar. Autodisciplina. Diligencia. Disciplina. Constancia. Diligencia Esfuerzo. Habito. Fortaleza. Lucha, Laboriosidad. Orden. Pensar. Responsabilidad. Sacrificio. Voluntad, etc. Si estas virtudes y valores humanos, no se tienen bien arraigadas y diariamente practicadas, no se puede administra bien el tiempo, debido a que llega los vicios que impiden hacerlo, como: La comodidad, la desidia, la holgazanería, la indolencia, la ociosidad, la pereza, la vagancia, etc. 

La práctica de estas virtudes y valores humanos, hasta que se conviertan en hábitos, enseñará a los padres y a los hijos a hacer las programaciones del tiempo, utilizando plazos cortos, para poder cumplirlos y analizar con más facilidad los errores o equivocaciones. Y sobre todo, para poder equilibrar el perfeccionismo, con la realidad del tiempo y de la calidad conveniente, y así no caer en el concepto de posponer todo para otra ocasión. A veces todo se pospone por costumbre, al dar la vuelta al refrán “No hagas hoy lo que puedas hacer mañana”. Postergar las obligaciones o los objetivos previstos, suele ser por: Hábitos adquiridos, eludir responsabilidades, aplazar la búsqueda de soluciones a los problemas, inseguridad o temor a lo desconocido, evitar situaciones desagradables, etc. 

Por mucho que el día tuviera veinticinco o más horas, si no estuvieran muy bien organizadas, tampoco podrían cumplirse los objetivos deseados. Por lo tanto, eso tampoco sería la solución, para cumplir con todo lo que se quiere, se debe y se necesita hacer. El gran secreto a voces para distribuir bien el tiempo y cumplir las obligaciones y los objetivos, es que tienen que ser claros y realistas, bien programados, planificados y acompañados de las correspondientes estrategias y herramientas para conseguirlos, pues es la única manera de hacer que el tiempo esté bajo control, para que no sea él, quien nos produzca estrés, frustración, bloqueo de pensamientos, dificultades de sueño o sensación de que la falta de tiempo, domina la vida de las personas. 

La clave para ganar tiempo, es descubrir qué es, lo que nos hace perderlo. Hay que apuntar las cosas que hacen que nos retrasemos en el tiempo, para proponernos eliminarlas. Es muy bueno encontrar “excusas positivas” (precisamente porque me cuesta, voy a hacerlo) para mejorar la forma de administrar mejor el tiempo. Hay que “hacer ayunos de tiempo”, es decir consumirlo muy poco en cosas baladíes y dejarlo para emplearlo en cosas importantes. El tiempo pasado, nos habla muy claramente de lo que no hicimos y pudimos y debimos haber hecho. Esto nos tiene que servir, para programar el futuro consumo del tiempo. 

Los padres deben explicar muy claramente a sus hijos, que una de las primeras cosas que les van a preguntar en las selecciones de trabajo, entrada en la universidad, noviazgos, etc. es qué han empleado su tiempo libre. Si la respuesta es que su tiempo libre, lo han dedicado a estar delante de las pantallas electrónicas, como televisión, Internet, video juegos, chats, etc. tendrán muy pocas posibilidades de ser aceptados. 

El tiempo se escapa de nuestras vidas, como la arena de entre los dedos. No sirve de nada lamentarse, si no se toman las soluciones adecuadas. Vivir siempre con la angustia y sensación de que podríamos aprovechar más y mejor el tiempo, nos hace sentir culpables de nuestra desorganización. Algunos padres tienen tanto desorden en la administración del tiempo, que les origina una percepción, de estar siempre demasiados ocupados y no tener la capacidad de organizar su propio tiempo, ni de ayudar a organizar el de sus hijos. En estas situaciones deben parar, reflexionar y actuar con buen criterio sobre las cosas que deben, quieren y tienen que hacer y así evitarán, todas las trampas que la sociedad moderna tiende a las personas que debido a su mala organización, siempre creen que andan escasas de tiempo. 

Organizar el tiempo en función de nuestras prioridades y lógicamente, las de la familia. Primero hay que hacer lo primero que haya que hacer, aunque cueste empezar a hacerlo. Tenemos una cierta tendencia, a ir dejando las cosas para otra ocasión, lo que muchas veces es solamente miedo a enfrentarnos, a lo que no nos gusta hacer, por lo que preferimos engañarnos, dejándolo para otra ocasión. Para administrar bien el tiempo es indispensable, primero saber que es lo que se quiere, después preparar un detallado plan para conseguirlo y posteriormente, tener un control de lo realizado y de lo que queda por realizar, teniendo en cuenta las energías disponibles, los imprevistos y las situaciones extrañas incontrolables. 

Las 17 mejores formas de emplear el tiempo: 

  1. Amando a toda la familia y a la sociedad, devolviéndoles con creces, todo lo que se merecen o recibimos de ella.
  2. Ayudando a los demás, empezando con la familia, la escuela, la iglesia y la sociedad.
  3. Dialogando con las personas que lo necesitan, principalmente los que no tienen con quien hacerlo, para escucharles y hacer o fomentar las amistades.
  4. Buscándolo y extrayéndolo continuamente dónde, cómo y cuándo podamos, con un plan bien preparado, para cumplir los objetivos propuestos.
  5. Contemplando la creación en todas sus facetas, de animales, flores, mares, montañas, etc.
  6. Divirtiéndose sanamente como formula de descanso, relajamiento y aprendizaje.
  7. Encontrando espacios para atender las obligaciones familiares, escolares, religiosas y sociales.
  8. Esforzándose en hacer actos heroicos, si fueran necesarios, en beneficio de la familia y de la sociedad.
  9. Evaluando lo que se está haciendo y tomando las decisiones que sean necesarias, para mejorar lo bueno que se debe potenciar y lo malo que se debe corregir, para evitar perder o matar el tiempo.
  10. Leyendo y escribiendo para aprender de los demás, descansar y transmitir los propios conocimientos, a quienes los necesiten.
  11. Meditando para poder llegar a las profundidades del alma, de la mente y del entendimiento.
  12. Observando la vida y así poder actuar en consecuencia, imitando lo positivo y evitando los defectos.
  13. Ordenando la vida en función de las obligaciones contraídas, las necesidades y los proyectos u objetivos futuros de la familia.
  14. Organizándose para poder sacar el mejor provecho al tiempo disponible y podérselo dedicar a la familia.
  15. Reflexionando sobre el tiempo perdido, sin haber hecho nada o cosas de muy poco provecho, para encontrar soluciones que lleven a no volver a hacerlo en el futuro.
  16. Rezando para ponerse en contacto con Dios, agradecerle todo lo que nos da, ofrecerle lo que tenemos y pedirle ayuda para nosotros y para nuestra familia, amigos o conocidos.
  17. Trabajando bien para mantener las obligaciones adquiridas, dar buen ejemplo y poder ayudar a los demás. 

Los 10 errores más comunes que nos impiden administrar bien el tiempo: 

  1. Creer que no se tiene tiempo para hacer las cosas necesarias, pensando que se está muy ocupado. Las cosas más importantes de la sociedad, las hacen personas que aparentemente no tienen tiempo, pero si, una gran voluntad de hacerlas y mucha organización.
  2. Dejar para mañana lo que se debe y puede hacer hoy. Al día siguiente tendrá el doble de obligaciones, más los imprevistos sumados, ya que ellos son lo más previsible que existe.
  3. Echarse la culpa de no educar bien a los hijos por tener falta de tiempo, al tener la sensación de incapacidad, para organizar bien las cosas familiares.
  4. El desorden y la no planificación, impiden optimizar el rendimiento y es imposible cumplir los objetivos propuestos.
  5. Hacer cosas innecesarias, para aparentar que está ocupado y evitar que la sociedad piense que no trabaja.
  6. La falta de reflexión sobre lo que hay que hacer, lo que no hay que hacer y las posibilidades de hacerlo o no hacerlo, es lo que lleva a asumir compromisos imposibles de cumplir, en plazo y calidad.
  7. La prisa. La rapidez, que puede ser una virtud, cuando se convierte en prisa, crea más problemas que soluciones. Vísteme despacio, que tengo mucha prisa.
  8. No dejar tiempo para uno mismo, para las cosas personales, para estar feliz, para la vida interior, para el descanso, para las diversiones, para la formación profesional, para estar junto a las personas queridas, etc.
  9. No ser realista y querer, hacer todo lo que le proponen o le parece conveniente, sin tener en cuentas su capacidad, medios disponibles, obligaciones adquiridas en los objetivos propuestos y situaciones externas.
  10. No tener en cuenta las limitaciones del tiempo físico, que el reloj va marcando inexorablemente. 

30 Sentencias relacionadas con aprovechar bien el tiempo: 

  1. Administrar el tiempo, es ahorrar tiempo.
  2. Afortunado el hombre que tiene tiempo para esperar.
  3. Conoce el verdadero valor del tiempo, disfrutándolo cada momento.
  4. Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: El tiempo pasado, una bala disparada, una palabra dicha y una ocasión desaprovechada.
  5. Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra para todos.
  6. El día es excesivamente largo, para quien no lo sabe apreciar y emplear.
  7. El mejor legado de un padre a sus hijos, es darle cada día un poco de su tiempo.
  8. El que tiene talento aprovecha el tiempo, los ignorantes sólo piensa en pasarlo.
  9. El tiempo es como un circo; siempre está llegando y marchándose.
  10. El tiempo es el gran maestro, que arregla muchas cosas.
  11. El tiempo es más valioso que el dinero, porque es insustituible.
  12. Es absurdo gastar más tiempo en hablar de los problemas, que en afrontarlos.
  13. Hay que dar tiempo, al tiempo.
  14. La bondad es una tarea de tiempo completo.
  15. La única función del tiempo, es consumirse.
  16. Lo único que realmente nos pertenece es el tiempo, incluso los que no tienen otra cosa.
  17. Los que emplean mal su tiempo, son los primeros en quejarse de su brevedad.
  18. Malgastar el tiempo, es perder parte de la vida.
  19. No debemos lamentar nunca, el tiempo que hemos empleado en proceder bien.
  20. No dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy.
  21. No hay recuerdo que el tiempo no borre, ni pena que la muerte no acabe.
  22. No malgastes el tiempo, pues no tiene repuesto.
  23. No tengas miedo de hacer algo bueno, que cueste mucho tiempo. El tiempo pasará pero lo bueno quedará.
  24. Nunca encontrarás tiempo para hacer las cosas, hay que crearlo.
  25. Por mucho madrugar, no amanece más temprano.
  26. Quien desperdicia el tiempo, es un ladrón que lo roba a su vida.
  27. Se dice que el tiempo es un gran maestro; lo malo es que va matando a sus discípulos.
  28. Si malgastas tu tiempo, el tiempo te pasará la cuenta.
  29. Sólo le falta el tiempo, a quien no sabe aprovecharlo.
  30. Suceda lo que suceda, bueno o malo, el tiempo pasa. 

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La imprescindible participación de los padres en la escuela

ESCUELA PARA PADRES 

5. La imprescindible participación de los padres en la escuela 

2594 Palabras. Tiempo de lectura 9:30 minutos 

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Los padres quieren, indudablemente, lo mejor para sus hijos. Pero lo mejor, nadie se lo va a regalar, tienen que luchar para conseguirlo, y nada más efectivo que participando en las actividades de las escuelas, iglesias y sociedad (organizaciones políticas, cívicas y sociales). Todo ello soportado por la unidad, interna y externa de las familias, pues la unión hace la fuerza. Lo opuesto es, divide y vencerás. 

En todas las escuela hay unas asociaciones voluntarias, (PTA en inglés) que forman un triangulo entre padres, maestros y alumnos. Normalmente se reúnen mensualmente para explicar lo que está sucediendo, las previsiones esperadas y para oír las opiniones y sugerencias de todos los asistentes. Estas reuniones son una de las pocas herramientas puestas a disposición de los padres que puedan preparar buenos objetivos escolares y encontrar la forma de irles haciendo el seguimiento. 

Es fundamental la participación en esas reuniones de las familias, los maestros y del personal docente. Hay muy pocas disculpas para no asistir a estas reuniones voluntarias, aunque se argumente el excesivo trabajo, los malos horarios, la incomprensión del idioma, la creencia de que si habla, le cogerán manía a sus hijos, etc. son argumentos, que aunque en algunos casos sean válidos, la mayoría de las veces son disculpas. 

En la mayoría de los colegios privados, es obligatorio para los padres asistir a todas las reuniones o actividades programadas por el colegio. La falta de asistencia conlleva una multa económica. Los padres que no estén conformes con la participación con el colegio, tienen la opción de sacar a sus hijos del colegio, según lo que firmaron el día que matricularon a los hijos. 

¿Por qué en los colegios privados es obligatoria, la partición de los padres con los profesores y en las escuelas, es voluntaria y el número de asistentes es mínimo? Los resultados se ven cuando los alumnos de los colegios pasan el 90% a la universidad y en las escuelas solamente pasan el 10%. Algo habrá relacionado entre la participación de los padres en las escuelas, y los resultados académicos y formativos de los hijos. 

Las asociaciones o PTA, históricamente están muy bien establecidas y casi siempre tienen unas normas de funcionamiento, que recogen todos los aspectos que pueden ocurrir: Cómodos horarios para que los padres puedan asistir, interpretes de varios idiomas, preparación de los temas a tratar, realización de las actas, que posteriormente son pasadas a los organismos competentes, etc. Si en determinadas escuelas no estuvieran funcionando, como los padres creen que deben funcionar, los padres tienen muchas soluciones para buscar y encontrar la comunicación con los maestros y personal escolar. 

Los padres deben asistir a estas asociaciones, para construir y no para destruir, nunca para luchar unos contra otros, allí no hay ellos y nosotros. Ambas partes están metidas en un mismo barco y todos, tienen  que remar fuertemente en la misma dirección, para poder llevar a buen puerto ese barco, que son los hijos. Se trata de hacer un esfuerzo común, en beneficio de los alumnos, que también es el objetivo de los profesores.  Son para mejorar las relaciones y vivir en armonía, como mínimo durante los años que dura la escolarización de los hijos. Son también para exponer las críticas o felicitaciones, sobre las actuaciones de los profesores, padres y alumnos. 

Los profesores observan y miden en la asistencia y participación de los padres, el interés que tienen estos por la educación de sus hijos. Cuantos más padres y más intensamente participen en estas asociaciones, mejor mensaje estarán mandado a los maestros, de su fuerza como padres de alumnos. Los maestros y sus directores sabrán, para lo bueno y para lo malo, que allí hay un grupo, que sigue de cerca lo que pasa con la educación de sus hijos y que les aplaudirán o denunciaran, según su comportamiento. 

Si los maestros ven desidia en la participación de los padres, entenderán que el trabajo que ellos hacen, no va a ser apreciado, ni por los padres, ni por los alumnos. Hay asociaciones donde a las reuniones asisten la mayoría de los padres, dándose a respetar con esa actitud, y por lo tanto, también los maestros les respetan enormemente a ellos y consideran seriamente las sugerencias, críticas y halagos que les presentan. No deberían ser reuniones donde siempre van los mismos, los cuales posteriormente, casi nunca se ven arropados por los ausentes. Los padres cómodos y despreocupados, dejan a los asistentes frente a los embates de los que están bien pertrechados, en sus decisiones inamovibles. 

Estas reuniones son para que los responsables de las escuelas, respondan a las demandas de los padres de familia. No son solamente para que vayan los padres, hablen y después echen en saco roto lo que se ha hablado, Tienen que ser un medio de comunicación horizontal. Todos tienen que saber los temas que más interesan, tanto a la escuela, como a los padres de familia. Pero sin participación no puede haber diálogo y mucho menos soluciones. Estas reuniones son unas herramientas o foros abiertos, para promover la participación de los padres con las escuelas. Son para saber lo que ambas partes están haciendo bien y lo que están haciendo mal, para en su caso, corregir lo que sea modificable y para presentar iniciativas, desde ambos lados de la mesa. No son para que solamente degeneren en peticiones, tienen que ponerse encima de la mesa también las soluciones. La escuela con la participación de los padres debería incorporar a su gestión, las propuestas aprobadas en las reuniones. La participación tiene que estar soportada, con las opiniones de todas las partes implicadas, cuya plataforma de preparación, pueden ser los medios electrónicos, en cualquiera de sus distintas modalidades. 

En algunas escuelas la asistencia y participación es prácticamente nula, lo que le manda un mensaje a los maestros y directores, de que los padres no están interesados en la educación de sus hijos. No lleva a ningún sitio, el que los padres digan: Que eduquen y enseñen a nuestros hijos los maestros, que para eso les pagamos con nuestros impuestos. Los padres tienen que balancear entre sacrificarse por sus hijos, participando en las reuniones y actividades de la escuela, para mejorar su educación, o la gratificación personal que les puede suponer estar al margen de esas actividades, mientras se dedican a divertirse o ser sujetos pasivos, en la educación de sus hijos. 

En el caso de que la escuela no ofreciera facilidades y colaboración razonable, para que la asociación PTA funcione bien, los padres tienen la irrenunciable obligación de tomar, como mínimo, las siguientes medidas sociales y legales, que consideren convenientes, en defensa de los intereses de sus hijos: 

  1. Asistir masiva y puntualmente a todas las reuniones, llevando una lista de los padres y maestros presentes, para conseguir convencer personalmente, por teléfono o Internet a los que no asisten, instándoles o presionándoles para que asistan.
  2. Si fueran necesarios, solicitar oficialmente la petición de intérpretes.
  3. Levantar actas ofíciales o privadas, sobre todos los temas tratados, los presentados y los que han quedado pendientes, incluyendo los resultados sobre los temas acordados en reuniones anteriores, para hacerlas circular entre todos los padres, asistentes o no.
  4. Previamente a las reuniones, preparar muy claramente todos los temas de la reunión y comunicarlos a todos los padres, por teléfono, Internet, reuniéndose en casa de alguien o en un café.
  5. El poder de convocatoria del Internet es increíble, pues ofrece resultados espectaculares. El placer de reunirse con otros padres tomando un café, ayuda a fomentar la amistad entre los padres y entre los hijos.
  6. Determinará los problemas o situaciones comunes, a todos los de la escuela, y las específicas de cada grupo de hijos, según sus edades. Incluso separando las que puedan ocurrir desde la casa a la escuela o viceversa, tanto en el autobús, como en la seguridad vial, o con la seguridad física originada por las pandillas, etc.
  7. Buscar entre los padres a alguien, con dotes de liderazgo y conocimientos, para mandar correos electrónicos, llamadas de teléfono, hacer un blog o página Web específica sobre los asuntos de la escuela. Muchos colegios lo tienen patrocinado por la PTA y así toman ventaja de la participación, unión y conocimiento de los padres de los alumnos. 

La participación y unión de los padres hace su fuerza. Cuando los maestros y directores, ven un grupo de padres muy unido y periódicamente reunido, se produce una gran diferencia en las relaciones. Incluso los padres se sienten orgullosos, de lo que van consiguiendo, lo que les da fuerzas para proponer nuevas iniciativas, siempre en beneficio de la mejor educación de los hijos. 

La participación y unión de los padres en las actividades extraescolares, es también fundamental, para que los hijos se sientan apreciados y es una de las formas, para mejorar la calidad de vida de las familias. Esta unión puede reflejarse en la formación de Club’s asociaciones o grupos de padres, en función de las cosas que tengan en común, o intereses específicos, por ejemplo: Hijos en el mismo grado escolar o que realizan los mismos deportes, o que quieren salir de excursiones, países de origen, costumbres parecidas, los amantes de la cocina, para intercambiarse recetas y aprender a alimentarse mejor y más sanamente, los que van después de la escuela al catecismo, los que quieren cambiar de escuela o tienen que cambiarla, etc. etc. Estos club’s pueden ser un complemento, de la participación en las actividades escolares y con la asociación PTA de la escuela. Las madres que normalmente son las que cuidan y se preocupan más de la educación escolar de los hijos, tienen aquí una verdadera oportunidad para demostrar su liderazgo e intentar conseguir lo mejor para ellos. 

La participación conlleva integración, compartir y estar unidos en las actividades y conceptos comunes que tengan las familias. Nadie puede callar, desatender o abstenerse de asumir como propio, los problemas que tenga el prójimo, (palabra que proviene del más próximo) principalmente los de los padres de los otros niños, que van a la misma escuela. 

Salvo excepciones, las escuelas no son, ni muy buenas ni muy malas, son el resultado de lo que los padres hacen o no hacen en ellas. Si los padres no participan, colaboran y cooperan con los maestros y directores, donde les hayan solicitado ayuda o los padres la hayan propuesto, nunca obtendrá los hijos los beneficios que de una escuela pueden obtener, cuando está bien participada por los padres. Nadie puede echar la culpa a los maestros y directores, si los padres no participan con las acciones les corresponden realizar, principalmente la de la educación de sus hijos. Los hijos tienen que llegar a la escuela bien educados por sus padres en las virtudes y valores humanos. Entonces los problemas escolares quedarían prácticamente eliminados. 

Hay muchos padres de la generación NiNi. Ni participan, Ni se unen, Ni están conformes con lo que sucede, Ni hacen nada para evitarlo, solamente saben quejarse. Incluso algunos ni se quejan, aceptan todos los males que les ocurren, sin pensar que este sentimiento de no hacer nada, para salir adelantare, se lo están transmitiendo a sus hijos. Leer Tengo un hijo de la generación NiNi. Ni estudia, Ni trabaja ¿Qué hago con él? 

Los padres deben saber que levantar los resultados de algunas escuelas, es tarea casi imposible, principalmente en las que existe escasa participación de los padres, en las actividades escolares, segmentos de población plagados de pobreza, rotación continua de maestros, alta criminalidad, tráfico de drogas, inmoralidad entre los jóvenes, etc. Pero ahí siguen muchos padres, generación tras generación, sin hacer nada, esperando a que alguien les solucione los problemas, aun a sabiendas de que nadie, se los va a solucionar. Son ellos los que tienen que participar y unirse, para tener más fuerza Lo que no hagan ellos, nadie lo va a hacer por ellos. 

Determinados segmentos socioeconómicos, se reúnen en club’s de golf para hablar de sus negocios, familia y políticos, divertirse, participar en la vida ciudadana y crear opinión. Pero otros segmentos no tienen esas costumbres y posibilidades de reunirse en ningún lugar, por lo que andan sueltos y con opiniones individualizadas. Ya es hora de imitar algunas buenas costumbres de los triunfadores. La palabra club de golf puede ser sustituida, por el concepto de reunión en una sala de la biblioteca pública, en la parroquia, en la escuela, en un domicilio particular, en un café, etc. El caso es participar y estar unidos. 

Nada más se unen como prueba de solidaridad y hermandad, cuando la desgracia ya ha llegado. Se reúnen para protestar cuando la carretera o la fábrica tóxica, ya la han instalado en su zona, pero no se unieron cuando se enteraron del periodo previo de alegaciones. En las escuelas pasa lo mismo “Tapan el pozo después de que el niño se ha ahogado”. De casi nada sirve que los distritos escolares, les den a las escuelas hasta cinco oportunidades, para mejorar sus resultados, si los padres y por lo tanto los alumnos, no cambian y prefieren continuar como están, cayendo por la cuesta abajo del fracaso. Serán cinco oportunidades, equivalentes a cinco o diez años, pero mientras tanto, esas generaciones de alumnos, sufrirán en sus vidas el fracaso de la escuela. Estas la volverán a abrir, hasta es posible con otro nombre y otros funcionarios, pero los alumnos ya han perdido a corto y largo plazo o para siempre, la oportunidad de educarse. Y los padres tranquilos en sus casas. 

También hay muchos padres de la generación Nimby (Not in my backyard), en castellano «Si, pero aquí no», eslogan que con tanta fuerza sacan a relucir, en determinadas ocasiones como arma socio mediática. Este arma de la participación y unidad colectiva, la tienen que esgrimir los padres de familia, cuando sienten que pueden ser sometidos a graves injusticias innegociables para ellos. Cuando contemplan como algunas escuelas, van degradándose en calidad y en resultados, sabiendo que los más perjudicados son los alumnos, pues los profesores, en caso de hundimiento del barco, siempre tienen la lancha salvavidas de irse a otra escuela, a seguir contaminando a esos u otros alumnos. No tienen que tomar medidas drásticas de participación, solamente cuando anuncian que en su zona van a poner: Autopistas, cárceles, industrias nucleares,  centros de drogadictos, club’s nocturnos, etc.  que originan controversia social, debate y disputa. 

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La importancia de las finanzas en la familia

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La importancia de las finanzas en la familia 

1,173 Palabras. Tiempo de lectura 4:20 minutos 

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La vida en la familia tiene que estar presidida, entre otras cosas, por la práctica de las virtudes y valores humanos de los padres, para que su ejemplo refuerce las enseñanzas a los hijos. Virtudes y valores humanos que deben quedar reflejadas en los ingresos, gastos, ahorros y objetivos financieros que tenga la familia. Estos tienen que ser irremediablemente muy claros y realistas, teniendo que estar debidamente plasmados por escrito en un plan para conseguirlos, que puede denominarse “Plan 125” es decir a 1, 2 y 5 años vista, e irlo controlando y adecuando mensual o anualmente, para en su caso modificar también las metas u objetivos previstos. 

Presupuesto de ingresos, fijos y variables, previsibles en el tiempo y en las circunstancias. La posibilidad de tener otros ingresos adicionales, o de mejorar los actuales estará en función de: 

  • Poder trabajar los dos cónyuges a tiempos totales o parciales, sin olvidar el tiempo necesario para la educación de los hijos, su propia formación profesional y el equilibrio entre ingresos y calidad de vida.
  • Trabajar más horas uno o los dos cónyuges,
  • Trabajar desde la casa para ahorrar los costos de transporte y comidas fuera de la casa.
  • Formación de un negocio trabajado desde la casa a tiempo total o parcial, en función de los conocimientos y plan de vida previsto.  

La mejor manera de aumentar los ingresos, para poder cumplir los objetivos previstos, es asumiendo el costo económico y el sacrificio dedicado a obtener una mayor formación académica, realizando un programa de educación continua o certificaciones, para conseguir trabajos mejor retribuidos en uno o en los dos cónyuges. Ver artículo: El reciclaje de la profesión de los padres y su educación continua o en su caso, tomando riesgos financieros, si es que se pueden tomar, al pasar de ser trabajador por cuenta ajena, a ser empresario. Es una decisión que requiere el profundo análisis de las características de cada persona, en relación con sus posibilidades, cualidades, reservas económicas, capacidad de endeudamiento, situación de la economía, lugar donde se vive, y sobre todo, de la viabilidad del proyecto. etc. 

Tipos de gastos a considerar, calculados en cada fecha prevista y balanceados, con los ingresos y sus fechas para tomar las consiguientes decisiones. 

  • Gastos fijos o variables obligatorios (Las deudas en tarjetas de crédito o de hipotecas de interés variable, es un concepto prioritario en muchos casos)
  • Gastos fijos imprescindibles
  • Gastos variables opcionales
  • Gastos extraordinarios opcionales (Compra de libros, aparatos que mejoren la capacidad educativa de los hijos)
  • Gastos extraordinarios imprevistos (Hacer un remanente para casos de enfermedades, accidentes, aumento de estudios, etc.) 

Lo ideal es que solamente haya una cuenta bancaria, donde queden reflejados todos los gastos e ingresos, desechando esa mala costumbre de algunos cónyuges, de tener cuentas bancarias, ingresos y gastos separados, haciéndose cada uno responsable de administrarlos. Los bancos facilitan resúmenes de cuentas mensuales, con el desglose de todos los gastos realizados, lo que ayuda muchísimo a compararlos con los presupuestos. 

La política sobre la inversión de los ahorros familiares, debe consultarse con los expertos, pues haya muchos conceptos a tener en cuenta, que algunas veces marcan las prioridades. Ejemplo: Disminución de impuestos con el pago de intereses hipotecarios, prepararse para la jubilación, beneficiarse de los incentivos que ofrecen las empresas con los planes de ahorros 401 (k) para la jubilación, 589 para los estudios universitarios de los hijos, opción de compra de acciones, preparar para los estudios de los hijos, disponibilidad inmediata para emergencias, riesgos asumidos, rentabilidad, seguridad, etc. 

Las tarjetas de crédito, solamente se deberían utilizar para casos de emergencia y siempre de común acuerdo entre los cónyuges, para evitar el consumismo que acarrea tantos males. Previamente a utilizar la tarjeta de crédito, tiene que haber un plan sobre la forma de pagar lo gastado. Los gastos, preferentemente, deberían ser hechos por medio de tarjetas de débito, para no poder pasarse de los límites que cada uno se impone. 

Gastar menos, debería ser una prioridad familiar, cuando la diferencia entre los ingresos, gastos y ahorros previsibles en las fechas indicadas, no permite seguir llevando el modelo de vida que utiliza la familia, o no se pueden cumplir los objetivos familiares previstos. Todas las acciones que la familia vaya a tomar, tendrán que ser pasadas por la criba de ese presupuesto de ingresos, gastos y ahorros mencionados, para adecuar sus acciones de forma que converjan en los fines propuestos. Ya se han terminado las épocas donde se gastaba según se quería, sin ningún miramiento y la diferencia, se ponía en la tarjeta de crédito, esperando a que algún día pudiera pagarse. Ahora todos quieren que esta crisis pase cuanto antes, para volver a lo de antes, a los felices tiempos de los gastos descontrolados. No para actuar de acuerdo con lo aprendido, de los derroches realizados. 

Virtudes y valores humanos, que los padres deberán practicar e inculcar a sus hijos, para conseguir los objetivos propuestos: Abnegación. Aceptación Arrepentimiento. Austeridad. Autodisciplina Disciplina. Coherencia. Colaboración. Compromiso. Constancia Control. Cooperación Desprendimiento Disposición. Ejemplo. Esfuerzo Familia. Fortaleza. Generosidad Habito Humildad. Moderación Mortificación. Orden. Paciencia. Prevención. Responsabilidad. Sacrificio. Sencillez. Templanza. Trabajo, etc. La práctica de estas virtudes y valores humanos, serán una buena herramienta, para romper las malsanas costumbres o perniciosos hábitos, que impiden a las familias alcanzar los objetivos previstos. 

Los cónyuges con los hijos forman una unidad, que deben estar completamente al corriente, según sus edades, de todas las decisiones que se vayan a realizar. Cada uno debe hacer lo que mejor sepa, en beneficio de la familia y tiene que asumir, la responsabilidad que voluntaria u obligatoriamente le corresponda. Entre todos tiene que darse soporte, para poder llevar a efecto lo que hayan acordado, que aunque en un principio alguien disienta, después de que han llegado a un acuerdo, todos tienen que luchar en equipo para conseguirlo, olvidándose de esas frases que tanto perjudican, como la de “Ya lo decía yo y no me hicisteis caso” 

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La virtud del silencio explicada a los hijos

ESCUELA PARA PADRES 

La virtud del silencio explicada a los hijos

1,958 Palabras. Tiempo de lectura 7:05 minutos  

Artículo relacionado: La soledad explicada a los hijos 

El silencio, la soledad y la meditación, al estar íntimamente interrelacionados son los soportes básicos y esenciales de la vida espiritual, que los padres tienen que explicar detalladamente a sus hijos. Sin estos soportes es muy difícil, por no decir imposible, prosperar familiar, religiosa y socialmente. La vida moderna rechaza también estas tres virtudes y valores humanos. Estamos llenos de ruido, de gente por todas partes y en todo momento, no dejando ni un minuto para la paz interior, la que únicamente se puede conseguir apoyándose en estos tres soportes.  

El silencio interno es la puerta a la vida interior y se necesita abrirla diariamente, aunque sólo sea durante un pequeño periodo de tiempo. Es la actitud que tienen las personas que quieren buscarlo, para encontrarse a si mismos y disfrutar de la soledad, interna o externa y así poder meditar.

 

El silencio externo es la falta de ruidos, el no hablar, la omisión de alguna acción no imprescindible, etc. Es el que ayuda a poseer el silencio interno, a disfrutar de la soledad y al practicar la meditación. La discreción está íntimamente relacionada, con el silencio de las personas parcas en palabras y largas en hechos.

La antítesis del silencio es el ruido, interior y exterior, el hablar, por no callar. Para lograr el silencio, hace falta practicar en acallar el ruido que producen nuestros pensamientos, pasiones y sentimientos, que nos dificultan el escuchar a nuestra propia conciencia, sobre los problemas, preocupaciones y otras cuestiones personales.

La sociedad moderna, desconoce lo que es el silencio. Si se pregunta a alguien al azar, cuando estuvo la última vez en un lugar que había silencio y durante cuánto tiempo, seguramente contestará que, cuando visitó un hospital, una cárcel, un cementerio, un bosque, un claustro, el mar, una montaña, etc. pero no se acordará de nada más.

El silencio interior no se acalla con el aislamiento aparente. que producen los medios audiovisuales de utilización tan constante. Muchos jóvenes pasan. una gran parte de su tiempo libre y del que sustraen de sus obligaciones, sentados frente a las diferentes pantallas electrónicas, inmersos en las extensas redes sociales, que aparentemente les aíslan del ruido exterior, pero no les aíslan del ruido interior. También mantienen permanentemente colgado de sus orejas, durante casi las 24 horas, su moderno cordón umbilical. que les une con las maquinas de reproducir. lo que ellos llaman música.

Aunque suponga un sacrificio contra su comodidad, los padres tienen que hablar muy claro y contundente, cuando tienen que educar a sus hijos. No deben estar en silencio, cuando tienen la obligación de hablar. Tienen que saber, que tener despecho por hablar, puede acarrear más problemas, que los que quieren solucionar. Somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras.

El silencio es muy apreciado e imprescindible entre las personas que se aman, ya que el silencio, muchas veces, hace que las miradas sean elocuentes, mucho más que las posibles palabras.

El verdadero silencio o la verdadera soledad, no es encerrarse en la habitación o en uno mismo, para no oír, ni ver lo que sucede en la familia, en la escuela o en la sociedad. Los ermitaños, anacoretas y enclaustrados, tienen una misión muy definida en esta vida, al renunciar al ruido externo, para estar siempre en su propio recogimiento interior y así, poder mantener sus conversaciones con Dios. Son situaciones llenas de dicha, belleza, silencio y paz, que conducen al descubrimiento de la soledad acompañada en nuestro corazón, que tantos consuelos humanos pueden producir.

Algunos huyen del silencio, buscando el ruido, para no pensar en las realidades que conlleva la educación de los hijos, ya que si piensan, puede llegar a complicarse la vida y eso va en contra de su actitud pasiva, ante las obligaciones de educación que voluntariamente adquirieron. El silencio y la soledad no impuestos, son imprescindibles para poder meditar. Solos y en silencio están en la cárcel y en los hospitales, pero no siempre meditan.

Desde que los hijos son pequeños, hay que irles enseñando estas virtudes y sus aplicaciones prácticas en su vida religiosa, familiar, escolar y social, así cuando sean mayores, tendrán bien arraigadas estas virtudes y no se chocarán contra la antítesis que preconiza la sociedad actual. Las virtudes primero son costumbres, después hábitos y muy posteriormente se convierten en virtudes o valores humanos. Por eso hay que irlos inculcando desde pequeñitos, para que cuando salgan de casa, no se dejen arrastrar por el ruido, las muchedumbres, ni por los entretenimientos vacuos.

El silencio como virtud, deben estimularlo los padres, preparando en la casa y poniendo a disposición de los hijos, espacios, situaciones y horarios especiales de silencio, donde no lleguen los ruidos.

Virtudes y valores humanos relacionadas con el silencio: Carácter. Control. Criterio. Disciplina. Discreción. Entrega. Ejemplo. Esfuerzo. Examen. Fortaleza. Habito. Humildad. Meditación. Orden. Perseverancia. Reflexión. Religiosidad. Sacrificio. Tiempo. Voluntad, etc.

La cultura del ruido. El ruido genera más ruido, pues hay que levantar la voz para entenderse cuando hay mucho, y al levantar la voz, se eleva el nivel de ruido. Es una cadena que prácticamente no tiene fin. Es muy difícil, pero no imposible, que unos jóvenes que están en la cultura del ruido, puedan entrar en la cultura del silencio, la soledad y la meditación. Nadie se imagina a un corredor automovilista, circulando a la máxima velocidad posible, con los cinco sentidos puestos en lo que hace, que lleve la radio puesta.

Se necesita un profundo silencio para poder concentrarse y rebuscar internamente, las herramientas que hacen falta, para que en los momentos de meditación, de conversación con uno mismo y con Dios, sean del máximo aprovechamiento. Son momentos de silencio, escogidos, necesarios, apreciados e incluso amados, que cada uno se puede regalar. Se necesita el máximo silencio interno, para maximizar la concentración y así poder meditar y poner en orden los pensamientos.

Para concentrarse y envolverse en el silencio, algunos aceptan poner una música muy suave, que no tenga voz. Está demostrado que si en esa concentración, hay que hacer el menor esfuerzo para oír la música, es muy difícil y casi imposible, poder concentrarse, máxime para trabajar mentalmente, estudiar o para buscar espiritualmente en el interior de las personas. La música puede estar ahí, pero sin prestarle atención, no tiene que oírse. Solamente puede oírse, cuando alguien la utilice exclusivamente como disfrute o descanso de la mente.

20 Situaciones de silencios negativos, cuando:

  1. Abandonan las obligaciones de legislar con justicia, e inclinan la balanza llamada ciega, hacia situaciones que no les convienen legislar.
  2. Aceptan y sufren en silencio las injusticias a las que otros les someten, teniendo posibilidades de reclamar, para que no suceda a otros.
  3. Callan cuando tenían que hablar fuerte o suave, para decir las cosas, sobre todo cuando no está conforme con las injusticias que ve y continúa callado, pudiendo denunciarlas. El que calla, otorga.
  4. Callan incluso cuando saben que hacen daño a terceros.
  5. Callan u omiten en las declaraciones de impuestos
  6. Desechan la posibilidad de levantar la voz, para defender una causa justa e importante.
  7. Esquivan los historiadores la verdad, porque se venden, a lo que los vencedores quieren que se diga, vilipendiando a los vencidos.
  8. Hacen caso omiso ante los crímenes ecológicos que arruinan o enferman poblaciones enteras, presentes y futuras.
  9. Ocultan, ignoran o no quieren oír lo que la moral, la ley natural y la sociedad les está diciendo. Prefieren creerse que nadie habla, que nadie les tiene que decir lo que deberían hacer y hacen, como que no oyen, para así no tener que cumplir con sus obligaciones hacia ellos mismos y hacia los demás.
  10. Olvidan expresamente de cumplir la obligación de declarar, para salvar de los problemas a otros.
  11. Omiten los cónyuges todo tipo de dialogo entre si y dirigen la palabra lo mínimo posible a sus hijos y familiares, creando abismos insalvables de la imprescindible comunicación.
  12. Pasan por alto y se callan, pudiendo hablar alto y fuerte, miran para otro lado cuando se cometen las injusticias, justificándose de que esas injusticias no van con él y olvidándose, de que tanta culpa tiene el que mata la vaca, como el que le sujeta las patas.
  13. Prescinden de la obligación de denunciar, el silencio de las naciones u organizaciones internacionales, ante las injusticias y crímenes mundiales, como el aborto, la eutanasia, el laicismo radical, etc.
  14. Rehúsan contestar guardando un silencio, que perjudica gravemente a otra persona.
  15. Se abstienen de votar en democracia, sobre todo en cosas que atañen a la moral y a las buenas costumbres.
  16. Se guarda silencio sobre deudas u obligaciones contraídas, para no pagarlas.
  17. Se inhiben  las personas o la sociedad del problema físico, moral y material que suponen los esclavos que se sienten felices, aunque les esclavicen las drogas y los vicios.
  18. Se ocultan hechos o relaciones familiares, con los ancestros, perjudicando a posibles herederos o coartando afectos humanos.
  19. Se salen por la tangente los profesionales y ocultan a sus clientes una verdad importante, del problema o del negocio consultado, para con su silencio poder lucrarse, sabiendo que si dicen la verdad, el cliente podría tomar otras decisiones diferentes.
  20. Soslayan u ocultan, los familiares o médicos, la gravedad de una dolencia a un enfermo y no le dan la oportunidad, de preparase para bien morir.

 

24 Sentencias sobre la virtud del silencio

 

  1. Adentrarse en la multitud, supone ahogar el clamor del propio silencio.
  2. El estremecedor silencio de los que se creen bondadosos, ha impedido que los crímenes contra la humanidad se conozcan y castiguen.
  3. El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.
  4. El silencio bien llevado. puede ser un ruido muy fuerte para otros.
  5. El silencio de algunos. ha hecho que parte del mundo se pudra.
  6. El silencio del envidioso. está lleno de ruidos.
  7. El silencio, el patrimonio de los fuertes.
  8. El silencio es un argumento difícil de refutar.
  9. El silencio es, después de la palabra, el segundo poder del mundo.
  10. El silencio no vuelve loco. Lo que vuelve loco es el ruido.
  11. El silencio por omisión, es la  gran mentira.
  12. El silencio puede ser la conversación de las personas que se quieren. Lo importante no es lo que se dicen, sino lo que no es necesario decirse.
  13. En el silencio se puede escuchar la voz de Dios.
  14. Es muy difícil aprender de los silencios ajenos.
  15. Guarda silencio si no tienes nada mejor cosa para decir.
  16. Guardar silencio a veces ofende más, pues impide la replica.
  17. Hay que procurar que las palabras sean mejores que el silencio.
  18. Hay silencios insoportables, para los que tienen demasiado ruido dentro de ellos mismos.
  19. Los silencios son unas de las artes más grandes de la conversación.
  20. Manejar el silencio, es más difícil que manejar la palabra.
  21. Más vale un prudente silencio, que una verdad poco caritativa.
  22. No rompas el silencio, si no es para mejorarlo.
  23. Nos conviene volver al silencio, para saborear la paz interior y reconocernos a nosotros mismos.
  24. Soy tan partidario de la virtud del silencio, que podría hablar horas enteras sobre ella.

 

Artículo realizado con la colaboración de Doña Marisa Ruiz de la Torre, de Valencia, España.

 

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