Archive for the 'Familia' Category



Los amigos tóxicos y las consecuencias en la familia

ESCUELA PARA PADRES

Los amigos tóxicos y las consecuencias en la familia 

1,808 Palabras Tiempo de lectura 7:00 minutos

Algunos artículos relacionados:

Qué es lo que se debe hacer, al enterarse que un amigo está realizando actividades delictivas, o que van en contra de la moral, de las buenas costumbres o de sus relaciones en su familia, trabajo o sociedad. En primer lugar, tratar de obtener una buena e imparcial información y analizarla en profundidad, desde todos los ángulos de vista posibles. En segundo lugar, elegir entre confrontarle para conocer su verdad y en su caso, comprobar su propósito de enmienda. En tercer lugar, suprimir cualquier relación amistosa que haya entre los dos, alejándose lo más posible de él y de su entorno.

Si se intenta confrontarle para pedirle explicaciones, es casi seguro que se entrará en una discusión violenta o en una serie de negaciones, que en ambos casos, la amistad existente hasta ese momento, quedará totalmente rota e irreparable. Además es muy probable, que en le curso de la discusión, el amigo pretenda llevarla al terreno, donde pueda ganarla por tener mas experiencia en ese campo. (Nunca discutas con un idiota o malvado, pues intentará llevarte a su terreno para ganarte, pues ahí es donde tiene más experiencia).

Algunas personas no quieren entender, que su mal comportamiento familiar, social o profesional, contamina a las personas que están a su alrededor. Incluso puede hacer, que dada su buena fama anterior, sus amigos acepten como normal su comportamiento. No quieren darse cuenta, que sus acciones perjudican a todos los que están a su alrededor, pues la sociedad va a creer que todos están en el mismo rebaño y no va a separar “las churras de las merinas”.

Los amigos tóxicos, pretenden estar muy cerca de otros amigos no tóxicos, que no estén involucrados en sus fechorías y que tengan buena reputación, para que con su presencia, se difumine cualquier duda sobre sus actividades delictivas, y así, aparentar un estatus de honorabilidad, ganado con la presencia de otras personas honradas.

Es muy difícil poder aislar a estas personas, para evitar que persuadan a otros amigos comunes, de lo que andan maquinando con sus malos comportamientos. Si se alerta a los amigos comunes, los hechos probados, que se han descubierto de los amigos tóxicos, para que frente a ellos estén en guardia, se corre el riesgo de pasar esa fina raya que existe, entre mantener el secreto, la indiscreción, la lealtad y la ayuda al prójimo.

Hay que estar muy pendientes de los signos externos, de algunos amigos cercanos, sobre todo, cuando empiezan a mostrar las banderas rojas de su mal comportamiento. Si vemos incongruencias entre el trabajo, negocio o actividades que tienen y su forma de vida, debemos sacar las señales de alerta e intentar analizar lo que les está pasando, no vaya a ser, que por no hacerlo, luego sea tarde.

A partir del momento en que se conoce, la vida irregular de uno de los amigos tóxicos y él se da cuenta, cada vez es mas difícil la comunicación entre ambos, pues al verse descubierto, las visitas y conversaciones, empiezan a producir a ambos molestias e inclusive estrés. Seguramente, si ve que no puede conseguir sus objetivos económicos o que ya no le queda nada por ocultar, preferirá cambiar de amigos, otros que no conozcan su doble vida.

A la menor sospecha de que un familiar o amigo nuestro, tiene una doble vida, es muy conveniente conocer su historial, buscando en Internet, principalmente a través de  www.geogle.com o en las páginas especializadas.

Allí se pueden comprobar legalmente, muchísimos datos de cada persona. No es entrar en la privacidad de las personas, es hacerlo en defensa propia, de nuestra familia y de otros posibles amigos. Siempre hay que estar muy bien informado, de los que nos rodean, después no vale decir: “Si lo hubiera sabido, no me hubiera engañado”. Es muy conveniente hacer esto mismo, cuando se reciben propuestas de negocios, en los noviazgos, nuevas amistades, posibles participantes en la vivienda, etc.

Algunas personas se meten en malos negocios, por ignorancia, avaricia, necesidad o porque les utilizan, como señuelos de caza de inversionistas. Incluso en negocios que huelen a estafa desde lejos, que no se sostienen o carecen de sentido, para cualquier persona sensata. Es cierto que suelen ser cadenas o quimeras que son utilizadas, para que los que son adictos a las quimeras, puedan creérselo fácilmente y transmitirlo a terceras personas, cuantas más, mejor. Siempre suelen tener las mismas características mentales, los que ofrecen esos negocios y los que los aceptan.

Es muy triste que los “quimerofílicos” utilicen en primer lugar a sus familiares y amigos. Después van ampliando esos contactos, siempre concatenándolos en función de que son familiares o amigos de los más alegados, para así crear confianza en las posibles victimas, de sus sucios negocios.

La verdadera amistad es sagrada y hay que ganarla y mantenerla día a día. Se pueden tener muchos conocidos, cuya relación no pueda contaminarnos, pero los verdaderos amigos, los que con su comportamiento puedan influir en nosotros, tienen que ser muy bien seleccionados, ya que algunas amistades, se apoyan mutuamente, manteniéndose en el tiempo y nutriendo, creciendo y dando apoyo constantemente a ambas partes. Por mucha amistad que hayamos tenido, no valen excusas, ante el comportamiento tóxico de un amigo, al sentirnos defraudados, que pueda herir nuestros sentimientos, nuestra reputación y la de nuestra familia.

La toxicidad de las acciones o comportamientos de los amigos, pueden contaminar tanto a los adultos, como a los jóvenes y a los niños. Todos están expuestos a sus consecuencias. Por ello es muy recomendable, estar alerta ante los menores síntomas, e inmediatamente tomar las correspondientes medidas, para evitar la contaminación o en su caso, para corregir los efectos que hayan podido causar.

Contaminación de los malos comportamientos de los amigos:

  • Dime con quién andas y te diré quién eres. Cuando te ven junto a los amigos tóxicos, creen que compartes o estás de acuerdo con sus malas actuaciones, por lo que seguramente te desclasificaran. La reputación propia ya es bastante difícil de mantener. Si se está cercano a personas, que tienen un mal comportamiento familiar, profesional o social, la propia reputación se verá rota o disminuida.
  • Evitar que sus malas actuaciones salpiquen gravemente, de forma activa o pasiva, a personas ajenas, hasta llegar a ensuciar su merecida fama.
  • Intentar superar los efectos nocivos de estas amistades tóxicas, que producen al realizar acciones comprometidas, investigándolos, manteniendo el equilibrio emocional frente a ellos y si es necesario alejándose, intentando no dar explicaciones, ni hacer daño a nadie.
  • Evitar que ellos, al intentar justificar sus malas actuaciones, lleguen a convencerte y puedan terminar, formando parte de tus actuaciones.
  • Evitar que aprovechando la amistad con uno, contaminen a otros que les creerán, debido al cerrado círculo de amistades o familia.

Los amigos pueden convertiré en tóxicos por: Su mal comportamiento económico, interno o externo, comportarse mal en su vida privada, comportarse mal con su propia familia y comportarse mal religiosa, profesional y socialmente. Esa toxicidad siempre repercute en las familias de los amigos.

Amigos tóxicos emocionales son los que, sin que nadie les pregunte, nos atosigan insistentemente con sus explicaciones, para justificar sus malas  actuaciones, ante personas que ellos creen, que les están inquiriendo sobre su comportamiento. Dentro de su manipulación, para conseguir auto justificarse, intenta demostrar que tu eres el equivocado y que él tiene la razón. Si consigue hacértelo creer, obtiene un aliado o por lo menos se quieta un crítico. Explicación no pedida, acusación manifiesta. Después de todas las explicaciones recibidas, nos damos cuenta que nos han dejado sin energía, con el ánimo apagado y drenado emocionalmente, para que aceptemos su forma de vida.

Los amigos tóxicos utilizan muy bien, en su propio beneficio, un  lenguaje corporal muy bien estudiado. Lo suelen utilizar como una estrategia de adhesión, soportada con una gran sonrisa cínica, fuertes y sonoros abrazos, más una efusiva sarta de palabras, que en principio, suenan como votos de amistad, pero detrás de ellos, solamente está, el deseo en enredarte en su tela de araña económica. Suelen decir una cosa, pero actúan de otra forma, simplemente es su inequívoca forma de ser. Esta discordancia crea una confusión interior momentánea, pero a la larga “se les ve el plumero”.

Los amigos tóxicos son un peligro real para la familia y para la sociedad en general. Si creemos que no han venido a por nosotros, es debido a que todavía no estamos maduros para sus intenciones. Están siempre al acecho de cualquier debilidad nuestra, para atacar en ese momento. En cuanto bajemos la guardia, se abalanzaran con todas sus armas.

Las buenas relaciones son un alimento para el alma y para el cuerpo. Las malas, como un veneno que no suele tener antídotos. La mayoría de las acciones antitóxicas pasan por huir de los amigos tóxicos, poner tierra por medio, y si es necesario perder algo, antes de que ese algo se convierta en mucho.

No se trata de enfrentar, herir, ni atacar a los amigos tóxicos. Hay que descubrirlos, analizarlos, reforzar nuestras propias defensas interiores, desatar los lazos de unión que haya, guardar distancias, no caer en sus distracciones, alejarse o huir y seguir el camino emprendido. Hay muchos amigos tóxicos que son belicosos, muy difíciles de tratar. Cualquier incidente, por mínimo que sea, provoca en ellos una reacción agresiva. Hay que vigilar muy bien lo que se les dice o lo que se hace, para no encender la pólvora de su bomba, porque cuando estallan, no tienen control, pues quieren defender a ultranza sus equivocadas posturas.

Los padres deben ser muy claros, con la información que dan a sus hijos. Lo mismo que ocurre con los amigos tóxicos de los padres, sucede con los amigos tóxicos de los hijos. Por ejemplo, si los padres se enteran los amigos de sus hijos, trafican o consumen con drogas, deben advertírselo inmediatamente y si es posible impedírselo. De no hacerlo, es posible que los hijos, se contaminen con el tráfico o consumo de drogas. Además si llega la policía detendrán a todos, empezando por los traficantes o consumidores e incluso a los padres, por haber tapado la fechoría.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com Desde el Indice podrá encontrar todos los artículos, por orden de publicación y utilizando el buscador, localizarlos según los temas deseados.

Si tiene algún familiar o amigo al que cree que le puede interesar este artículo, por favor renvíeselo. Es posible que se lo agradezcan.

Los padres tienen la obligación de enseñar a pensar a los hijos

ESCUELA PARA PADRES

Los padres tienen la obligación de enseñar a pensar a los hijos.

  • 23 Consejos para enseñar a pensar a los hijos
  • 3 Clases de pensamientos
  • Lo que piensan de los padres los hijos, según las edades (Imprima esta nota, recórtela y péguela en el frigorífico para que sus hijos la puedan leer. Verá que buenos efectos produce)
  • 27Sentencias sobre pensar

4,577 Palabras Tiempo de lectura 17:00 minutos

Algunos artículos relacionados:

La educación para aprender a pensar, primero fue un privilegio de la realeza y nobleza, después se convirtió en un derecho y hoy es una obligación. Mañana, que ya es hoy, será imprescindible dominarlo. Pensar, enseñar a pensar y aprender a pensar, son las tres obligaciones inteligentes de la educación familiar. Es una una inversión a largo plazo, que empieza en la cuna y nunca termina.

Hoy en día no ha llegado la democratización a la educación, para que aprendan a pensar, pues solamente a unos pocos hijos les enseñan sus padres a pensar, aunque esté muy democratizada el resto de la educación escolar. Algunas sociedades pecan por omisión del pensamiento, que lo sustituye por la ideología del sentimiento.

En la mayoría de los países, los padres ya no pueden decir que no se pueden educar, porque no hay medios, serán buenos o regulares, pero adaptados casi siempre a la demanda de las sociedades. Estamos en la época de la democratización de la enseñanza para todos.

            Pensar está íntimamente relacionado con el silencio, la soledad, el orden y la disciplina. Con ruido es casi imposible ponerse a pensar. Los que no encuentran unos momentos para retirarse del mundanal ruido, para poner en orden sus ideas, con procedimientos ya probados, difícilmente podrán encontrar la forma de reflexionar, sobre los temas o situaciones que quieren examinar. Pero hace falta un método y unos lineamientos.

23 Consejos para enseñar a pensar a los hijos:

1.      Enseñarles a conocer mejor, a través de la voluntad, la realidad que les rodea, a evaluarla inteligentemente y ser más creativos y oportunos, para ser capaces de hacer las cosas.

2.      Enseñarles a estar muy bien entrenados, en el fomento del diálogo y en el enriquecimiento del lenguaje, pues esto es exclusivo de la inteligencia humana.

3.      Enseñarles a no engañarse, ni a engañar, a ser sinceros, a actuar con coherencia y de acuerdo con la verdad, sin depreciarla ni rebajarla.

4.      Enseñarles a no sacrificar su libertad de pensar, por “el qué dirán” de la sociedad, pues la sociedad siempre intenta ridiculizar o aislar, a los pensadores inteligentes, bien entrenados y cultivados.

5.      Enseñarles a pensar cómo encontrar oportunidades, espacios, circunstancias y períodos para reflexionar, sobre el sentido de la vida y sus relaciones con la familia, la religión y la sociedad y así, poder dar rienda suelta a su imaginación y poder descubrir, nuevos horizontes.

6.      Enseñarles a pensar con estímulos, motivaciones y comentarios lógicos, para promover un clima adecuado, que favorezca sus hábitos intelectuales.

7.      Ensenarles a que piensen con lógica y que estén preparados, para los resultados consecuentes, previsibles, naturales, justificados y legítimos.

8.      Enseñarles a pensar en la importancia y consecuencias de sus acciones, pues mucho más que el bien-estar importa el bien-ser, aunque tengan que enfrentarse con valentía, a la dictadura de lo culturalmente correcto o políticamente incorrecto.

9.      Enseñarles a que con el aprendizaje a pensar, descubrirán las artimañas que tiene la sociedad, para impedirle o dificultarle que sepa pensar, para así poder dominarle.

10.   Enseñarles a que disfruten en el acto de pensar, cuando sea de forma reflexiva, para poder aprender bien, incluso planteándose problemas y buscando las soluciones.

11.   Enseñarles a que pasen del impulso irracional, no pensado, a la conducta inteligente.

12.   Enseñarles a que piensen, en intentar descubrir el mundo del error humano y que aprendan, de sus propias equivocaciones. Es imposible que piensen, que no se van a equivocar nunca.

13.    Enseñarles a que piensen que el decir siempre la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, aunque duela, está regida por los principios de dignidad y moral.

14.   Enseñarles a que piensen que el error humano, es el precio que las personas tienen que pagar, por poder razonar y disfrutar del libre albedrio para elegir, privilegio, que solamente tiene la especie humana.

15.   Enseñarles a que se sientan motivados, para que quieran pensar por cuenta propia y siempre, con actitudes positivas. Con actitudes negativas, el pensar parece cansino y mediocre.

16.   Enseñarles a que sean más inteligentes que la Televisión y las pantallas electrónicas, alimentando su inteligencia, con el fomento de la lectura, las conversaciones y los silencios.

17.   Enseñarles a que sólo las personas, mejor preparadas para pensar, podrán sobrevivir ante la caída de las estructuras morales, que tiene la sociedad.

18.   Enseñarles a realizar el ejercicio mental, de razonar los conceptos y las situaciones, a defender las causas con argumentos para las propias decisiones, sin dejarse llevar por las de los demás.

19.   Enseñarles a tener desarrollada la capacidad, para poder tomar decisiones y resolver problemas importantes, cada uno según su edad física y mental. Eso se consigue, educándolos en libertad, responsabilidad y conocimiento.

20.   Enseñarles como asentar en la mente y en el corazón, las cosas buenas, antes de que les lleguen las dañinas. Si llegan antes, es que se están educando cara al futuro y asi evitarán  claudicar en la formación y desarrollo de la inteligencia.

21.   Enseñarles la sana estrategia de que pregunten: ¿Qué es? ¿Por qué es así? y ¿Por qué y cómo lo sabe? Así tendrán el conocimiento cierto, por las causas.

22.   Enseñarles que aprender a pensar, es aprender a manejar las dos principales herramientas del pensamiento, la pluma y la palabra, las cuales son las armas que el pensador tiene, para expresarse.

23.   Enseñarles a pensar cómo se pueden y deben hacer mejor las cosas. Tienen que conjugarse todos los conceptos, para cultivar el uso activo del conocimiento y conseguir que los hijos, se conviertan en auto aprendices del pensar. 

Las herramientas básicas imprescindibles para, aprender a aprender, aprender a pensar, despacio, sin prisas, pero sin pausas, son: El hábito al estudio, el saber buscar, organizar y ordenar la información, aprender a reflexionar, aprender a expresarse correctamente por escrito y hablado, comprender lo que se lee y adquirir un manejo básico del cálculo, el razonamiento lógico, saber trabajar en equipo, aprender a hablar en público y a discutir en un debate, dialogar respetando el turno de palabra y concluyendo los argumentos. El que aprenda a pensar, sabrá desenmascarar los slogans perniciosos, los falsos valores, los espejismos y los caminos sin salida, que tantas veces ofrece falazmente la sociedad.

Hay muchos y muy buenos libros, que ensenan las técnicas para aprender a pensar, cada uno, especializado en los diferentes campos del pensamiento. No es lo mismo aprender a pensar para un niño o joven, que para un adulto profesional, que quiere aprender a pensar para su vida familiar, para el desarrollo de sus proyectos técnicos o para profundizar en el sentido religioso de su vida.

3 Clases de pensamientos: (Los pensamientos son las raíces de los actos)

1.      Los que sirven para meditar y orar. Suelen hacer en soledad y silencio, lejos del mundanal ruido.

2.      Los que sirven para trabajar o investigar o cómo hacer las cosas profesionalmente. Suelen hacerse en los lugares de estudio o trabajo.

3.      Los que sirven para analizar el pasado y encontrar soluciones, presentes y futuras de las cosas personales.

Los padres deben transmitir a sus hijos, todos los buenos conocimientos, ideas, tradiciones, costumbres, prácticas, etc. que tienen en los ámbitos familiares, religiosos, políticos, sociales, profesionales, deportivos, etc.

Los padres no tienen por qué exigir, que los hijos tengan las mismas ideas que ellos, pues, además de pertenecer a épocas diferentes, es muy posible que se hayan criado en ambientes muy distintos y con medios diferentes.

Los hijos deben explorar otras alternativas diferentes o complementarias, de las que sus padres les han transmitido. Siempre soportado con la educación familiar y formación académica, que van recibiendo. Para poder analizar con buen criterio otras alternativas, tiene que estar muy bien entrenados a pensar y a discernir cuál es la mejor de todas las alternativas entre las que puedan llegar a alcanzar.

Los hijos deben darse cuenta, que en sus momentos de incertidumbres, turbulencias o dificultades, hay muchos agentes externos, que quieren aprovecharse de que no piensen, ni se centren en ellos mismos, para así poder manipularles a su antojo. Esos agentes intentan que los hijos se centren o enfoquen, en factores donde puedan dominarlos y controlarlos.

En las habitaciones de los hijos bien educados a pensar con método, debería haber un cartel en la puerta que dijera: “Estoy pensando, si no es urgente, llamarme más tarde”. Padres e hijos deberían tener sus momentos de soledad, para poder dedicarse a pensar, a hacer introspecciones, para encontrar los caminos que debe seguir, para alcanzar los objetivos propuestos.

Los niños pequeños llegan a los colegios, sin que los padres les hayan enseñado a pensar por si solos, hacen las cosas como robots, porque están acostumbrados a hacerlas. Desde la más temprana edad les han dado todo hecho, sus padres y la sociedad en general, ya han pensado por ellos. Pero la sociedad moderna exige ya a los niños, que cada vez tengan mas desarrollado el sentido de saber pensar por si solos. Ellos solos no lo van a aprender y si los padres y los maestros no les enseñan, irán acrecentando el problema, para cuando se enfrenten a la cruda realidad de la vida. Después nada les darán hecho, a no ser lo que la sociedad quiera darles para algo para que hagan cosas sin pensar en lo que hacen.

Hoy los niños casi no tienen juegos didácticos, que precisamente están diseñados para que piensen. Los rompecabezas, los juegos de construcción, los mecanos, los juegos de mesa, parchís, damas, ajedrez, etc., prácticamente han desaparecido de las tiendas, porque los padres dicen que sus hijos no tienen tiempo para jugar con ellos. Prefieren comprarles los juegos, en los que juega el juguete y no el niño.

Hoy todo se reduce a muchas horas delante de la televisión, de las pantallas electrónicas u oyendo música y la mente puesta en blanco. Desgraciadamente, tienen muy pocas conversaciones con los otros niños y mucho menos con los padres o personas mayores. Esos sistemas de entretenimiento, son los encargados de pensar por los hijos, así estos no tendrán que pensar en nada, se lo darán todo hecho. Hay demasiados intereses de personas, empresas y organizaciones, empeñadas en que la gente no piense en nada. Que tengan el cerebro atrofiado de no pensar, pues a si, son muchos más fáciles de manejar por donde quieren.

Los niños deben a acostumbrarse a pensar, en lo que puede ocurrir con las cosas que están haciendo. Eso supone empezar a pensar en las consecuencias, buenas o malas, de los actos de cada uno, pues casi siempre, repercuten en los demás o en uno mismo. Pensar con anticipación las posibles consecuencias, es una buena forma de distinguir y seleccionar, entre lo que es bueno y lo que es malo, lo que son actividades y responsabilidades individuales, y las que atañen a todo el equipo que forma la familia.

Lo que piensan de los padres los hijos según las edades: (Imprima esta nota, recórtela y péguela en el frigorífico para que sus hijos la puedan ver, verá que buenos efectos produce)

  • A los 4 años: Mi papá puede hacer de todo.
  • A los 5: Mi papá lo sabe todo.
  • A los 6: Mi papá es más sabio que el tuyo.
  • A los 8: Creo que tal vez mi papá no sabe exactamente de todo.
  • A los 10: En la antigüedad, cuando mi papá estaba creciendo, las cosas sí que eran diferentes.
  • A los 13: Oh! Bueno, naturalmente, Papá no sabe nada de eso. Es demasiado mayor como para que se acuerde de su niñez.
  • A los 15: No le hagas caso a mi papá. Él es tan chapado a la antigua!
  • A los 17: A veces me pregunto, como pudo mi padre salir adelante, con lo poco que entiende las cosas.
  • A los 21: ¿Mi padre? Dios mío, el pobre está totalmente despistado. No es de esta época.
  • A los 25: Creo que mi padre sabe algo de esto. Es lógico pues él ha vivido tanto tiempo.
  • A los 30: Tal vez debiera consultar con mi padre, para ver que piensa de esto. Después de todo él ha tenido mucha experiencia.
  • A los 40: No voy a hacer nada, antes de consultar con mi padre.
  • A los 50: Me pregunto como habría manejado esto mi padre. Era tan sabio y tuvo todo un mundo de experiencia.
  • A los 55: Daría cualquier cosa porque mi padre estuviera con nosotros ahora, para poder hablar de esto con él. Lástima que no comprendí a tiempo lo sabio que era. Hubiera podido aprender tanto de él.

Los padres, además de estar viviendo las épocas actuales, tienen el bagaje adicional que les da la experiencia, de haber vivido otras épocas. En muchos casos las experiencias anteriores, pueden ser muy bien extrapoladas a las situaciones actuales, lo que origina una mejor visión, de lo que esta ocurriendo  y de lo que va a ocurrir.

Los padres deben educar a sus hijos, a saber examinar las alternativas que se les presentes o que quieran explorar. Si no están bien preparados para distinguir lo bueno de lo malo, es muy posible que otras personas, con malas intenciones, se encarguen de conducirles por caminos del conocimiento, que sean nefasto para su presente y su futuro.

Los padres no deben ser sobreprotectores, impidiendo que los hijos tengan que pensar detenidamente, para resolver sus propios problemas. Tienen que darles la libertad de que piensen, pero también que se hagan responsables de los resultados de sus ideas. No pueden estar ajenos a los riesgos que toman y a las soluciones que tienen que realizar, tanto a plazo corto, como a largo. Incluso pensando, como pueden afectar a otras personas, las decisiones que tomen ellos.

Los padres deben saber, que lo que fue bueno en una época y para determinadas circunstancias, a lo mejor ya no es bueno actualmente. Las cosas han podido cambiar y ellos a lo mejor no se han adaptado a ese cambio, aunque las virtudes y valores humanos, nunca cambian, y por eso deben ser inculcadas con el ejemplo a los hijos, desde su más tierna infancia. Por lo tanto no pueden intentar persuadir a los hijos, que no exploren otros caminos u opciones de la vida y seguir insistiendo, que tienen que transitar únicamente por el camino que sus padres lo han hecho.

Hay cosas que son inmutables al paso del tiempo, como la enseñanza y practica de las virtudes y valores humanos, que deben seguir ensenándose a los hijos. Esto les ayudará a saber pensar, como debe ser su comportamiento en la familia, escuela y sociedad.

Pero no porque los padres tengan una ideología política o admiración por un equipo deportivo, tienen que exigir que los hijos lo tengan también. La libertad que se da a los hijos, tiene que estar soportada en la educación, el conocimiento, la edad y las circunstancias de cada momento.

Poco a poco, los hijos van adquiriendo cuotas de libertad, para ejercer su libre albedrio en las cosas que quieren y necesitan ir aprendiendo. Es tarea de los padres estar muy vigilantes, para que esa merecida y lógica libertad, sea encauzada por el buen camino.

Que aprendan como aprendí yo, a golpe de acierto y error. Los padres no pueden decir eso a sus hijos.  Los padres deben cribar bien, los resultados que procedente de sus aciertos y errores, tienen que enseñar a los hijos, pero nunca decir: Ahí te dejo, aunque te caigas a las patas de los caballos. Algunas decisiones que pudieran tomar sus hijos, puede que sean irreversibles y entonces llega el llanto y el rechinar de dientes. Ya no sirve: Si se lo hubiera advertido.

Algunos hijos que no están bien educados, no quieren ni oír hablar de lo que les dicen sus padres. Pues alegan: Ahora vienen mis padres con este discurso, pues podrían empezar por dar ejemplo ellos mismos. “Consejos vendo, pero para mi no los tengo”

No se puede enseñar a los hijos a pensar, solamente según la experiencia de los padres, pues es posible que los padres no hayan determinado previamente, con los datos usados y los razonamientos seguidos, si lo que dicen es verdad o falso. Deben analizar previamente,  la calidad de los datos obtenidos, si las informaciones son parciales o bien comprobadas y las suposiciones falsas o verdaderas, las imaginaciones fundadas o infundadas, los deseos manipuladores o de enseñanza, etc. Si no lo hacen así, puede llevar a errores, engaños o falacias. Aunque hay padres que defienden sus teorías y practicas de comportamiento, soportándolas con su experiencia y con sus largos años de formación e información profesional, muchas veces no han analizado, la conveniencia de enseñar eso mismo a sus hijos.

Los padres tienen que enseñar a sus hijos, a que emplean la perseverancia y la constancia, cuando tiene que ponerse a pensar, para que tengan un método de trabajo, soportado en la practica de las virtudes y valores humanos y aprenda a no aburrirse, desanimarse, ni rendirse, ante las dificultades para conseguir sus logros. Que sepan dedicar el esfuerzo y empeño necesario, cuando verdaderamente merece la pena, pues lo quieren y lo necesitan, para ordenar su forma de pensar.

Primero pensar y después hablar. Pensar es mucho más rápido que hablar, por lo que siempre debe ir por delante. Cuando se habla y después se piensa, en la mayoría de las ocasiones, se cometen errores, que muchas veces son irreversibles. Si hemos aprendido a pensar bien, es casi seguro que hablaremos bien.

Pensar en lo que hay que hacer es recomendable, necesario, pertinente y justo, para conocer las dificultades o satisfacciones que vamos a encontrar, en lo que estamos pensando hacer. Muchas veces es una temeridad, que puede salpicar a terceros, el hacer las cosas importantes sin haberlas pensado previamente.

Pensar es un formidable ejercicio mental, que requiere un gran esfuerzo y aunque cueste y desgaste, hay que dosificar y resistir la tentación de dejarlo. Algunas veces supone un enorme consumo de energía, para poder hacer realidad lo que se piensa hacer.

Es muy recomendable pensar en obtener objetivos o metas, que estén bien planteados y sean realizables y razonablemente alcanzables, en tiempos predeterminados. No se puede pensar en quimeras, por mucho que la moda sea: “piensa en grande y lo obtendrás”. Los objetivos que se piensan realizar, deben ir acompañados de la práctica, la perseverancia, la paciencia y la coherencia. El mejor modo de ver los objetivos, es pensarlos con paciencia, desde diferentes ángulos de vista y a diferentes plazos.

Si después de haber pensado bien las cosas, salieran mal, no debemos considerarlos como fracasos, que nos llenen de frustraciones. Para eso está la virtud de la perseverancia, que nos llevará a pensar, si es que no tenemos las habilidades necesarias, para alcanzar los objetivos deseados o estos están mal planteados.  En estos casos hay que ser honrados y autocríticos con uno mismo, pedir consejos a los que sepan más que nosotros, y volver a empezar con más brío y con una buena dosis de humildad. Sin rendirse ante el primer tropiezo, e intentar sacar felicidad de la adversidad.

Hoy en día es muy difícil, pero no imposible, el enseñar a pensar, se ha perdido el concepto de las «escuelas de pensadores» los filósofos. Pensar, y pensar bien, es una técnica difícil de encontrar, pues muchas personas se pasan el día pensando mal, de todo y de todos. Son los inconformes tradicionales. «Si deseamos pensar bien, hemos de procurar conocer la verdad, es decir, la realidad de las cosas. ¿De qué sirve discurrir con sutileza, o con profundidad aparente, si el pensamiento no está conforme con la realidad?

            Actualmente hay una crisis económica, que se refleja en una crisis de valores, entre ellos el valor de pensar mucho y bien. Por eso determinados segmentos de la sociedad, están poniendo todas sus energías en dedicarse a pensar, como salir de esta situación. Los que salen triunfando, son los que piensan aplicando las virtudes y valores humanos de integridad, honestidad, generosidad y colaboración.

            Aprender a pensar cómo hacer las cosas, es mucho más importante y productivo para el desarrollo de las personas, que estudiar de memoria. Por eso es más conveniente enseñar a pensar cómo pescar, que regalar un pescado y no enseñar nada.

            Para pensar bien se requiere discurrir, reflexionar, razonar, examinar y analizar con gravedad, consistencia, seriedad, solidez, profundidad, etc.

            Hoy es muy difícil encontrar pensadores en la vida cotidiana, solamente hay unos pocos en las empresas privadas, donde la misma supervivencia entre los competidores, les obliga a estar continuamente pensado en cómo ser los mejores. Ellos no “pasan de pensar”. Pensar lo han convertido en su profesión. “El que para de pensar, la competencia se lo come”. Incluso en la vida profesional, hay una escasez de pensadores, pues la mayoría de las cosas que tienen que hacer, están soportadas y resueltas en los manuales de actuación, los libros de protocolo, las instrucciones en circulares, etc. Dejan muy poco margen, para que las personas piensen, no quieren las empresas que sus empleados “piensen o inventen con dinero ajeno” o que “confundan sus deseos o fantasías profesionales, con la realidad”

Los padres no tienen que tener miedo a enseñar a pensar, para que sus hijos puedan encontrar la luz y la libertad, dentro de un entendimiento claro, capaz y exacto, que abarque lo que quieren pensar. Expresándose después con claridad, precisión y exactitud. Así podrán ver o reconocer todo lo que hay, pero no más de lo que hay. Evitando caer en la costumbre de intentar ver mucho en todo, incluyendo lo que no hay, pero que se lo imaginan y lo dicen como si fuera cierto.

La objeción de conciencia, está íntimamente relacionada con la capacidad de pensar que tengan nuestros hijos. Si no están entrenados perfectamente para pensar, es casi imposible que tengan bien claras las cosas, que se rigen por la conciencia de cada uno y la posibilidad, que puedan ejercer su plena libertad de objeción de conciencia. Por las preguntas les conoceréis.

Los jóvenes cuando llegan a su primer trabajo, provenientes de la universidad o de la escuela, se encuentran ellos y sus jefes, que no están acostumbrados a pensar, nadie les ha enseñando a hacerlo, durante los años de estudios, ni en sus padres, casi siempre todo se lo han dado hecho. Es la frustración de los empresarios. Muy pocas veces han tenido que usar su creatividad. Cuando llegan a la empresa, por muchos manuales de funcionamiento que tengan allí, siempre tienen un margen para tener que pensar, por cuenta propia. Entonces empieza el miedo de acertar o equivocarse, en lo que tienen que hacer. Por eso muchos empresarios prefieren invertir en maquinaria, procedimientos o manuales, que en formación de los nuevos empleados, pues les es más rentable.

Los padres tienen que potenciar en los hijos, la capacidad de formar sus inteligencias, para que además de ser buenos depósitos del conocimiento, tengan la capacidad, pensando por si mismas, para preguntar y preguntarse, siendo  capaces de buscar y encontrar la información relevante y fiable que necesitan, y capaces luego de tomar decisiones.

Un buen padre, tutor o consejero externo, es el que también contesta a preguntas, que no se han hecho, debido a que no habían sido pensadas con anterioridad. Desgraciadamente, hay cosas que se dan por sabidas y que no se preguntan, y por lo tanto, no suele haber respuestas. Hay situaciones que los hijos sobrentienden, por la mucha o poca experiencia, que no deben ponerla en el planteamiento de la ecuación, por lo que no encuentran nunca, la solución adecuada, al problema mal planteado. 

27 Sentencias sobre pensar:

1.      A veces pensamos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menor si le faltara esa gota.

2.      Aprender sin pensar es tiempo perdido; pensar sin aprender es peligroso. Aunque a todos les está permitido pensar, muchos se lo ahorran.

3.      Cualquiera puede tener conocimientos, pero el arte de pensar es el regalo más escaso de la naturaleza.

4.      Cuando no se piensa en lo que se dice, es cuando se dice lo que se piensa.

5.      Cuando todos piensan de la misma manera, es porque nadie piensa gran cosa.

6.      El hombre que nos exige pensar, tiene más votos que el que solamente nos hacer reír.

7.      El no y el sí, son breves de decir, pero piden pensar mucho.

8.      El que ríe el último, es que ha pensado más lento.

9.      En la montaña, el turista viene a buscar un panorama, el pensador encuentra un libro abierto.

10.   Es mil veces más fácil, no decir lo que pensamos en un momento de ira, que disculparnos después.

11.   Estudiar sin pensar es tan inútil, como pensar sin estudiar.

12.   Hacer preguntas, es prueba de que se piensa.

13.   La educación consiste en enseñar a los hombres, no lo que deben pensar, sino a pensar.

14.   Mucha gente piensa que piensa, cuando no hace más que recordar.

15.   Pensar contra la corriente social es heroico, decirlo, una locura.

16.   Pensar es como vivir dos veces.

17.   Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea ésta la razón, por la que haya pocas personas que lo practiquen.

18.   Pensar es fácil, pero actuar como se piensa es muy difícil.

19.   Pensar es la gimnasia de la mente.

20.   Piensen en lo mucho que han recibido de Dios y en lo poco que le dan a su Creador, Redentor y mejor Amigo.

21.   Prefiero más que llegar, pensar que ya voy llegando.

22.   Quien vive sin pensar, no puede decir que vive.

23.   Si haces que la gente piensa, te admiraran, pero si realmente los haces pensar, te detestarán.

24.   Si no vivimos como pensamos, pronto empezaremos a pensar cómo vivimos.

25.   Tómate tiempo para deliberar, pero cuando llegue la hora de la acción, deja de pensar y actúa.

26.   Una parte de los hombres actúa sin pensar, y la otra piensa sin obrar.

27.   Uno de los más serios problemas del mundo actual es que muchas personas creen que, porque han estudiado algo, ya no tienen que pensar.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com Desde el Indice podrá encontrar todos los artículos, por orden de publicación y utilizando el buscador, localizarlos según los temas deseados.

Si tiene algún familiar o amigo al que cree que le puede interesar este artículo, por favor renvíeselo. Es posible que se lo agradezcan.

La soberbia en la familia

ESCUELA PARA PADRES

La soberbia en la familia.

  • 31 Graves consecuencias de la soberbia en la familia
  • 10 Principales manifestaciones de la soberbia
  • 11 Sentencias sobre la soberbia

3,234 Palabras Tiempo de lectura 12:00 minutos

Algunos artículos relacionados:

Este artículo está enfocado en los maridos soberbios, pero lo pueden adaptar a las esposas e incluso a los hijos soberbios.

¿Qué se puede hacer para cambiar a un marido soberbio? Cuando la soberbia se ha consolidado como una adicción en el marido, para eliminarla tiene que: Primero querer reconocerla, segundo poner los medios necesarios para eliminarla y tercero pedir ayuda a su esposa e hijos para que le ayuden a expulsarla de su vida cotidiana. Es todo un proceso como el de eliminar cualquier otra adicción, que hay que empezar a trabajar desde el noviazgo, después será mucho más difícil, por no decir imposible.

Para intentar eliminar la soberbia, el marido y toda la familia, tienen que trabajar mucho con potenciar las virtudes y valores humanos, que son contrarios a la soberbia, principalmente: La humildad, la paciencia, el sosiego, la calma, la disciplina, la reflexión, el respeto, la serenidad, la tolerancia, la autodisciplina, la honestidad, etc.

La esposa de un soberbio no puede ceder ante las conductas impropias. Tiene que poner por delante el beneficio de su familia, pues ceder, podría ser la causa de muchos problemas futuros. Debe aprender a no tener miedo a pararle los pies. Es preferible que se enfrente verbalmente al cónyuge o hijo soberbio.

Es muy difícil, por no decir imposible, convivir con un cónyuge o un hijo que ejerza de soberbio. No se puede dialogar con ellos, pues explotan violentamente, ante cualquier situación contradictoria o llamada de atención en su comportamiento. Suelen expresarse de forma colérica e iracunda, con acciones impropias o palabras altivas e injuriosas. Siempre quieren tener toda la razón y salir a flote de cualquier situación o tema.

Los maridos soberbios son desmesuradamente altivos y tienen un apetito desordenado de ser preferidos a otros. Con malsana satisfacción y envanecimiento, contemplan sus propios actos personales y desprecian los de los demás. Nunca se rebajan a pedir dispensa, colaboración o ayuda.

La soberbia es el principio de la violencia física y emocional en la familia, cuando el cónyuge no acepta que los dos tienen que convivir, dentro de unas normas familiares, donde nadie es más que el otro.

Los maridos soberbios tienen detrás su chulería y altanería, que incluso les lleva a meterse en problemas de convivencia y mucho más, cuando se encuentran con otra persona más soberbia. También es cierto que el vicio de la soberbia se cura rápidamente, en un minuto, cuando están en inferioridad de condiciones, frente a un policía, un juez, un jefe u otra persona de categoría, aspecto físico o actitud superior.

Los maridos soberbios, jamás se humillan a pedir perdón a su cónyuge o hijos. Siempre creen que ellos son los ofendidos y que por eso, pueden decir las cosas como las piensan, sin darse cuenta del daño que hacen.

Los hijos soberbios, autoritarios, violentos o irresponsables, que no son capaces de respetar a los demás, deben ser corregidos adecuadamente, para canalizar y orientar esa actitud, a través de una educación que les ayude a conocer los límites, entre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, es decir que aprendan a formar un juicio moral. Un ambiente demasiado tolerante y permisivo con los hijos soberbios, tiene efectos muy negativos en su educación posterior y en sus relaciones familiares y sociales, presentes y futuras. Estos hijos son los que tienen muchas probabilidades de ser los organizadores de la violencia del bullying.

Los hijos de padres soberbios se acostumbran a imitar las actitudes de sus padres y al no tener quien les corrija se meten en un laberinto de malas, irresponsables y peligrosas actuaciones frente a sus otros hermanos, familiares, compañeros de estudios y amigos. Ese pernicioso vicio de la soberbia es muy difícil que lo supriman hasta que algunas veces es lo hagan quitar radicalmente otros mas soberbios que él. 

Los padres soberbios confunden su autoridad con el autoritarismo, siendo ésta muy mala estrategia de educación. Ejercen su autoridad y atribuciones, de forma prepotente, arbitraria, incongruente y caprichosa, asumiendo una falsa interpretación de sus privilegios y obligaciones de padre. También suele ir acompañada de violencia física o emocional, con castigos físicos y palabras humillantes, despertando profundos sentimientos de agresividad, frustración, impotencia, odio e ira. Cuanto más ganarían con una llamada de atención inteligente, breve, clara, a tiempo y con soluciones.

Los padres soberbios no son persuasivos, solamente producen en los hijos sustos y posterior indiferencia, acostumbrándose a los estallidos de soberbia de los padres. Los soberbios nunca se dan plena cuenta de los gestos y gritos ridículos que realizan.

Los soberbios se jactan, vanaglorian y alardean de si mismo, al tener una propia obsesión exagerada, que le lleva a una excesiva valoración de su comportamiento.

Los soberbios creen, que todo lo que poseen es lo mejor y que son capaces, de superar todo lo que digan o hagan los demás.

Los soberbios se concentran en el continuo hablar de ellos mismos, en las actitudes prepotentes y engreídas, en su vanidad,  en su afectación en los gestos y el modo de hablar y en el decaimiento profundo al percibir la propia debilidad.

 Los soberbios se consideran superiores a los demás, pues piensan que valen más o que tienen mayor dignidad, poder, fama, dinero, prestigio, títulos, estudios, etc. Incluso reaccionan airadamente, desafiándoles, si sienten que alguien que ellos creen que es inferior, lo pone en duda.

Los soberbios se manifiestan con el constante deseo de ser preferidos a otros, basándose en la satisfacción de la propia vanidad, del Yo o ego y en que nunca se rebajan a pedir perdón o ayuda. Es el puro egocentrismo y susceptibilidad malsana.

Los soberbios tienen una desmedida opinión de ellos mismos, presentándose con una superioridad y un aire de grandeza extraordinario, que solamente en algunas ocasiones de merito propio, puede ser positivo y hasta justo, pues proviene de causas nobles y puede servir como ejemplo a la sociedad.

Los soberbios se caracterizan, por una actitud prepotente y despreciativa hacia los demás. No suelen aceptar sus errores y siempre, tienen argumentos para justificarse. Suelen culpar a los demás de sus propios fallos, no aceptan ser corregidos y cuando se encuentran acorralados, optan por una salida fácil pero infantil, se enfadan, se ponen agresivos, dejan de hablar, gritan, lloran, patalean y se marchan.

Los soberbios suelen ser inmaduros y su comportamiento es igual al de los niños pequeños, que han recibido una mala educación y han sido muy consentidos y demasiado valorados por los padres. Suelen tener una gran intolerancia a cometer errores y sobre todo, con un nivel muy bajo de tolerancia a la frustración.

31 Graves consecuencias de la soberbia en la familia:

1.      La soberbia conlleva un aire de suficiencia, que hace aparecer a las personas como sabiondas, ridículas, molestas, antipáticas e intratables.

2.      La soberbia, cuando está anidada en el interior de los hombres, impide aceptar una corrección fraterna, recibir un buen consejo, o simplemente una opinión de otros.

3.      La soberbia empuja a hablar con protagonismo, a opinar siempre y de todo, aunque nadie lo haya pedido.

4.      La soberbia es concéntrica y la vanidad es excéntrica.

5.      La soberbia es contraria a la humildad y a la obediencia, siendo una de las principales puertas de la violencia.

6.      La soberbia es el apetito desordenado de la propia persona, que descansa sobre la hipertrofia del propio individuo.

7.      La soberbia es el valor antidemocrático por excelencia, en la familia, en la política y en la sociedad.

8.      La soberbia es incompatible con el amor al prójimo.

9.      La soberbia es la fuente y origen de muchos males de la conducta y es ante todo, una actitud que consiste en adorarse a uno mismo y humillar a los demás.

10.   La soberbia es la pasión desenfrenada sobre uno mismo.

11.   La soberbia es la que infla el “ego” que algunos llevan dentro.

12.   La soberbia es la trampa del amor propio, de la falta de humildad, de la lucidez y de la propia estimación sincera.

13.   La soberbia es mala compañera, para prosperar en los campos de la vida. Si se creen que «Son la mamá de Tarzán» o «La última Coca-Cola del desierto», es que están totalmente equivocados.  La misma vida les pasará la factura por su soberbia.

14.   La soberbia es uno de los siete pecados capitales más graves (lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia) y que más males trae al alma del hombre.  En cada religión, se llama de distinta forma al concepto “pecado”, pero en todas es el mismo concepto.

15.   La soberbia está muy relacionada con la ignorancia.

16.   La soberbia genera los vicios de vanidad, vanagloria, falsa autoestima, ostentación, hipocresía, jactancia, celos, violencia, rencores, prepotencia, etc.

17.   La soberbia hace concederse más méritos de los que se tienen y sentirse, muy por encima de lo que cada uno vale. (Una cosa es lo que cada uno vale y otra cosa es lo que cada uno, dice que vale)

18.   La soberbia hace esperar la aceptación total de los demás, sin que haya opiniones contrarias.

19.   La soberbia hace perder la paciencia a los demás.

20.   La soberbia hace que algunas personas, se apunten éxitos que no son suyos.

21.   La soberbia lleva al apasionamiento y a la violencia, incluso en las discusiones más triviales.

22.   La soberbia reflejada incluso en un desafortunado instante, puede echar a perder la vida familiar, profesional o social, por lo que hay que cuidarse mucho de los impulsos que la produce.

23.   La soberbia suele producir entre los interlocutores, más risas que aplausos.

24.   La soberbia tiene otros brazos: orgullo y vanidad.

25.   La soberbia, cuando la emplean para epatar o deslumbrar a los demás, suele suponer el dar opiniones, algunas veces no pedidas, aunque no sean adecuadas ni relacionadas con lo que se está hablando.

26.   La soberbia, cuna de la ignorancia, hace a algunos creerse mejores y mejor preparados que los demás, en todas las tareas y capacidades.

27.   Los soberbios dejan de ver sus propios defectos, quedando éstos diluidos en su imagen de personas superiores, lo que les impide ver, nada a su altura, todo les queda pequeño.

28.   Los soberbios llegan a forzar a su inteligencia, hasta crearse un juicio deformado de sí mismos, lo que les arrastra a sentirse el centro de todo, como una idolatría personal.

29.   Los soberbios no se dan cuenta o se les olvida, que para otros no son nada. Solamente son soberbios, con ellos mismos.

30.   Los soberbios nunca llegan a aceptar una opinión diferente a la suya, no admite que alguien sepa más que ellos, les lleven la contraria o les digan lo que tienen que hacer, por muy bueno que sea el consejo.

31.   Los soberbios para situarse por encima de todos lo que les rodean, están llenos de prepotencia, presunción, jactancia y vanagloria.

La soberbia conlleva los vicios de la vanidad, la altivez, la arrogancia, la altanería, el tono despectivo, el desprecio, la desconsideración, la frialdad en el trato, la distancia gélida, la impertinencia, la humillación, la insolencia cínica o mordaz, el engreimiento, la magnificencia, etc.

La soberbia conlleva orgullo, lo que incita a la persona a valorarse demasiado, creyéndose capaz de hacer cualquier cosa, por encima de los demás e incluso de sus propias capacidades, de las circunstancias y de los contratiempos que se presenten.

La soberbia entorpece y debilita las relaciones entre los cónyuges, pues si uno de ellos tiene un amor desordenado sobre si mismo, es muy difícil amar incondicionalmente al otro cónyuge, con todos los sentimientos, lo que hace casi imposible o insufrible la convivencia, con alguien que obliga a practicar, la sumisión, la pleitesía, el acatamiento y hasta el servilismo.

La soberbia es compañera del orgullo mal entendido, de la vanidad y del interés desmedido por la propia imagen, lo que fomenta el narcisismo y el que le reconozcan su complejo de superioridad. Pero el orgullo sano, tiene una connotación positiva que es muy apreciada, cuando surge de causas nobles o virtudes. También la calificación de algo como soberbio u orgulloso, puede significar muy provechosa en los casos que se refiera a la práctica de virtudes o valores humanos.

La soberbia es el apetito desordenado de la propia valía y superioridad. Es una tendencia a demostrar la superioridad, la categoría y la preminencia que creen  tener, frente a los de su entorno.

La soberbia también sale a flote, cuando ha sido inculcada o imbuida a través de falsos mensajes de aprecio, desprecio, menosprecio o falsas diferencias o supremacías radicales dirigidas a otros, porque son de diferente sexo, aplicando el feminismo o machismo, color de la piel, superioridad o inferioridad de raza, posición social, económica, profesional, estudios, edad, o nacimiento en otros países, regiones, ciudades, etc.

La soberbia tiene como comportamiento opuesto, entre otras las virtudes de la humildad, la modestia, la sencillez y el orgullo sano, que no están reñidas con reconocer los defectos propios e intentar combatirlos, con seguridad y confianza en las propias posibilidades personales.

La soberbia está unida a la vanidad y al orgullo, representando una lacra para la sociedad. Para ejercer esos vicios, necesitan que haya gente a su alrededor, no los pueden ejercer en soledad, necesitan auditorio, a poder ser de gente sumisa, que no pueda rechistar y solamente pueda alabarles. Ahí es donde se sienten importantes, aunque sean el blanco preferido, para que otros les desmonten esa escenografía que montan, para impresionar a los humildes o tímidos.

El orgullo sano es una virtud elevada, propia de hombres mental y moralmente superiores, que sin ocultarlo ante nadie, tienen una ambición moral de vivir en plena consistencia con las virtudes y valores humanos. Lo que les conduce a una honestidad absoluta consigo mismo, sin trampas y con una valentía y superación constante.

10 Principales manifestaciones de la soberbia:

1.      Cuando existe una malsana selectividad en el entorno, con tendencia a tener pocos amigos y a someterlos a la voluntad propia.

2.      Cuando hay autoritarismo al mandar.

3.      Cuando hay rebeldía ante la obediencia.

4.      Cuando por soberbia y mal orgullo, se menosprecia todo lo que es el prójimo, creyendo estar por encima de todo y de todos, incluso no reconociéndolo como semejante.

5.      Cuando se crítica de los envidiados.

6.      Cuando se demuestra mucha agresividad en las relaciones y actividades sociales.

7.      Cuando se envidia y critica los valores de otros.

8.      Cuando se razona al revés, creyendo que todo está, al servicio temporal y material del soberbio.

9.      En la mayoría de los enfados, incluyendo los contrarios a uno mismo.

10.   En la mayoría de los momentos del malhumor, durante la convivencia familiar.

Los soberbios no pueden tener armonía y convivencia con otras personas, pues se creen superiores a los demás y desprecian las frustraciones, ilusiones y alegrías de los otros.

La soberbia religiosa nace cuando la criatura desafía a Dios, no admitiendo su condición de criatura y tratando de imponer sus deseos frente a la divinidad y como todos los pecados, tiene distintos grados.

La soberbia racial se da en los colectivos de personas, que miran por encima del hombro a otras comunidades o grupos, considerándoles inferiores, descartables o incivilizados, sin haberse molestado nunca, en intentar entenderlas, ni comprender en qué difieren de ellos, en darse cuenta de que también hay otras costumbres y diferentes sociedades.

La soberbia social se da cuando el soberbio, creyendo falsamente en su superioridad o estrato superior, siempre tiene el deseo de ponerse por encima de los demás, no admitiendo que nadie, en ningún campo o grupo, se le encarame.  No es malo que un individuo tenga una buena opinión de sí mismo, lo malo es cuando no le deja paso a nadie, ni tolera que alguien pueda estar delante de él.

La soberbia emocional se produce, cuando el soberbio se siente incomprendido y sufre mucho, pues no le consideran el mejor, imaginándose que todos los demás, le hacen agravios y nadie le da la representación de grandeza que requiere.

La soberbia absurda, grotesca y risible se da, cuando el soberbio pierde los papeles delante de todos y queda en ridículo, saliendo a relucir su inmadurez y las debilidades de sus actuaciones violentas.

La soberbia y el servilismo se suelen juntar, cuando el soberbio con prepotencia, sabe dominar a otros que se dejan avasallar o maltratar, porque no les queda más remedio que aguantar “carros y carretas”.  Es la antonomasia de la desconsideración. Es decir: «Primero yo, luego yo y después también yo.»

La soberbia y la soledad suelen coincidir, pues a los soberbios nadie los quiere tener al lado y suelen estar completamente solos, la mayoría del tiempo, aunque algunas veces, no quede más remedio que soportarlos por obligaciones familiares, profesionales o sociales.

El soberbio no es realista, pues los que son un poco inteligentes, se creen que son sabios. Los que son ingenuos, se creen que son astutos. Los que son soberbios y viles, les hace mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes, en la adversidad. Incluso no sabe valorar los bienes que tiene, pues está cegado por su soberbia.

La soberbia es debilidad y la humildad es fuerza. Porque al humilde le apoya todo el mundo, mientras que al soberbio nadie, pues la sociedad lo considera como un necio.

11 Sentencias sobre la soberbia:

1.      Donde hay soberbia hay ignorancia y donde hay humildad hay sabiduría

2.      El soberbio consigue que la gente lo vaya dejando de hablar, si no corrige su actitud, hasta que el mismo se autoexpulsa de los grupos familiares, profesionales y sociales.

3.      El soberbio después de las ridiculeces y las derrotas, se vuelven más humilde.

4.      El soberbio produce compasión y angustia en su familia.

5.      La soberbia es el vicio más frecuentemente castigado, y sin embargo, el más difícil de curar.

6.      La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande, pero no está sano.

7.      La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió.

8.      Más fácil es escribir contra la soberbia, que vencerla.

9.      Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos.

10.   Ser soberbio con los superiores es muy difícil y peligroso. Serlo con los indefensos o humildes, es una vergüenza y una mezquindad.

11.   Ser soberbio descalifica para dirigir.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com Desde el Indice podrá encontrar todos los artículos, por orden de publicación y utilizando el buscador, localizarlos según los temas deseados.

Si tiene algún familiar o amigo al que cree que le puede interesar este artículo, por favor reenvíeselo. Es posible que se lo agradezcan.

 

 

Adoptar un niño. ¿Por qué, para qué, cómo y cuándo?

ESCUELA PARA PADRES 

Adoptar un niño. ¿Por qué, para qué, cómo y cuándo? 

  • 11 Grupos de personas que quieren adoptar niños
  • 62 Preguntas imprescindibles, previas a la adopción de un niño
  • 5 Pasos para contar a un hijo adoptivo su realidad 

3,183 Palabras Tiempo de lectura 12:00 minutos 

Artículo relacionado: 

La maravillosa experiencia de adoptar niños 

La adopción de niños es un acto sublime, lleno de amor, valentía, nobleza, grandeza,  esplendidez, etc. Es recibir como hijo propio, de acuerdo con las leyes, al que no lo es, biológicamente. No hay palabras suficientes para calificar esta acción, máxime si con esa adopción, se impide que el niño sea asesinado en un aborto.

Adoptar un niño marca positivamente y para siempre, la vida de los padres y del niño. Supone un nuevo modelo de familia inimaginable, que produce muchas más satisfacciones que problemas.

Estas preguntas son las que deben hacerse los cónyuges, que estén en la fase de pensar en la posibilidad de adoptar un niño o una niña. Las preguntas deben adaptarse en cada caso si son: Parejas de hecho o en convivencia, hombre, mujer, soltera, casada, viuda, divorciada, separada, edad, situación económica, familias monoparentales con otros hijos, parejas del mismo sexo, personas homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales, etc. 

Se han hecho muchas investigaciones médicas sobre las posibles influencias genéticas, hormonales, sociales, culturales y del desarrollo en la orientación sexual, no se ha encontrado datos que permitan a los científicos afirmar, que la orientación sexual esté determinada por un factor o varios factores en particular. Pero está demostrado ampliamente, que la orientación sexual se produce, a través del mal ejemplo y de la mala educación. 

Hay adopciones denominadas como “niños a la carta”. Es decir los que solamente quieren adoptar a los niños, si reúnen las condiciones que han determinado con anterioridad. Esto tiene una gran connotación de egoísmo, soberbia, etc. Excepción hecha de las personas que condicionan la adopción a los niños que nadie quiere, por sus graves enfermedades, deformaciones u otras circunstancias negativas para los futuros padres. 

11 Grupos de personas que quieren adoptar niños: 

  1. Los que aceptan al niño que les entreguen, ya que lo hacen por amor desinteresado, entendiendo que una adopción puede ser, similar o equivalente, a aceptar las características que traiga un hijo biológico.
  2. Las familias que aun teniendo hijos biológicos, quieren adoptar otros, como un ejemplo de sacrifico y caridad hacia los más necesitados.
  3. Los que ponen condiciones mínimas o muy determinadas, en las características del niño a adoptar.
  4. Los que quieren adoptar por encargo, a través de empresas especializadas en bancos de semen, de óvulos y de vientres de alquiler.
  5. Los que biológicamente no pueden tener hijos, por su relación de pareja del mismo sexo, debido a que son homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales, etc.
  6. Los que quieren adoptar, exclusivamente como compañía para el futuro, principalmente los solteros, separados o viudos, pues se sienten muy solos y quieren tener asegurados los cuidados en su vejez.
  7. Los que quieren adoptar un niño para sustituir la pérdida de un hijo biológico.
  8. Los que biológicamente no pueden tener hijos y su formación religiosa, les impide utilizar métodos abortivos, como la fundación in vitro, la inseminación artificial, u otros tratamientos inmorales contra la infertilidad.
  9. Los que adoptan como signos externos de riqueza, de forma que se noten bien las diferencias, entre los hijos adoptados y los biológicos.
  10. Los que al casarse o vivir en pareja con otra persona, que ya tiene hijos propios y no pueden aportar un hijo biológico, deciden adoptar un niño para equilibrar las futuras relaciones familiares.
  11. Los que pagan por adoptar un hijo, a sabiendas de las irregularidades administrativas, legales o torceduras de las leyes, sobre todo en épocas de dictaduras, de represiones políticas o en países con gobiernos y leyes corruptas. 

Cada posible adoptante, debe conjugar sus características familiares con el grupo al que pertenece, de los indicados anteriormente y adaptar las preguntas a su real situación. 

Es una obligación de todas las personas de bien, intentar convencer a las madres, que no quieren tener a su hijo que lleva en su vientre, que lo ofrezcan en adopción, a alguna de las extraordinarias organizaciones religiosas y seglares que hay en todos los países. Cualquier adopción es mil veces mejor, que asesinarlo a través de un aborto. Ese crimen si que destroza a la mujer, a la familia y a la sociedad. 

Adoptar niños no es un derecho que tienen las personas, es un privilegio que concede la sociedad, a través de las leyes. Hay grupos determinados que pretenden, bajo fuertes presiones a la sociedad, que se promulguen leyes, que les concedan el derecho a adoptar, aunque sepan que a la larga, es un perjuicio para los adoptados, pues los adoptantes les van a educar en forma contraria a las leyes naturales. 

En algunos países las leyes injustas, ponen demasiados impedimentos económicos y legales, para que el proceso de adopción circule por cauces normales, dentro de unos plazos y costos razonables y tenga seguridad jurídica. Hoy en día es muy difícil adoptar a un niño, a no ser que se disponga de mucho dinero o se pertenezca a un grupo determinado de presión social, al que le dan muchas facilidades para que adopte niños. Es mucho más fácil adoptar niños, de países extranjeros donde las leyes son más fáciles para agilizar los procesos, que adoptar de los propios orfelinatos que están en la ciudad y llenos de niños, a la espera de que los adopten. 

Existen duras e injustas leyes, que impiden agilizar las adopciones de buena fe, no importando que mientras tanto, los niños sean asesinados en los abortos o se enfermen en algunos orfelinatos. En muchos casos, los posibles adoptantes se cansan de esperar, de hacer los trámites o se les termina el dinero y tienen que abandonar sus intenciones de adoptar. Precisamente por esta tiranía de las minorías, pagan muchos justos, por unos pocos pecadores. 

62 Preguntas imprescindibles, previas a la adopción de un niño: 

Estas preguntas deben hacerse los cónyuges por separado, para después analizar las respuestas y tratar de compaginarlas, y así puedan tomar la decisión, con el mejor conocimiento posible, poniendo como objetivo, el bien del futuro niño adoptado. 

  1. ¿Por qué queremos adoptar?
  2. ¿Queremos adoptar por amor al prójimo?
  3. ¿Queremos adoptar porque es un signo externo de riqueza social y además sentirnos mejor?
  4. ¿Para qué queremos adoptar?
  5. ¿Queremos adoptar para que cuando seamos mayores tengamos la seguridad de que alguien nos va a cuidar?
  6. ¿Estamos dispuesto a aceptar al niño que nos entreguen, sin poner condiciones, preferencias o exclusiones de sexo (niño o niña), edad (mínima o máxima), religión, color, raza, nacionalidad, origen, estatus social, tamaño, salud, condiciones físicas o mentales mínimas,  deformaciones, situación, características o enfermedades de su madre o padre biológico, o solamente lo aceptaremos, si cumple con nuestras condiciones?
  7. ¿Estamos dispuestos a adoptar al niño, incluso si la adopción es abierta y no es “sellada”?
  8. ¿Han decidido cuál es la mejor edad del niño para ser adoptado, para evitar que les reclame por la frustración que le haya podido producir su adopción?
  9. ¿Estamos dispuestos a aceptar la adopción de un hijo, que tenga ya la edad del discernimiento y por lo tanto, que tenga sus propias ideas y costumbres, por lo que tengamos que empezar desde cero, a volver a educarlo en la forma que queremos y que sea lo mejor para él, sin que esto le haga daño?
  10. ¿Cuál creen que es la mejor edad para la adopción, para el niño o para los padres adoptivos, o lo van a hacer, pensando en el beneficio de adoptarlo cuanto antes, para que pase el menor tiempo posible en el orfelinato o con sus padres biológicos?
  11. ¿Se han planteado la posibilidad de adoptar un niño, porque se les está pasando la edad para calificar para la adopción y la de ser padres biológicos y por lo tanto, aumenta el riesgo en el embarazo y los posibles problemas físicos del hijo biológico?
  12. ¿Sienten desánimo cuando ven, que pasa el tiempo y no consiguen adoptar un niño, mientras que otras personas lo logran, debido a sus características familiares, sociales o grupales?
  13. ¿Prefieren adoptar un niño recién nacido, aunque eso suponga el riesgo de que cuando vaya siendo mayor, piense que fue robado en lugar de adoptado?
  14. ¿Prefieren adoptar un niño, aproximadamente mayor de cuatro años, que es cuando ya empiezan a entender que han sido adoptados, para así disminuir el riego de las acciones impredecibles, que suelen tener los niños adoptados en edades más avanzadas?
  15. ¿Separaríamos a dos hermanos gemelos o de diferentes edades, que estén disponibles para la adopción?
  16. ¿Estamos dispuestos a esperar el tiempo que sea necesario, hasta que nos entreguen al niño que nos hayan adjudicado?
  17. ¿Estamos dispuestos a esperar el tiempo que sea necesario, hasta que llegue el niño que cumpla las características que queremos para adoptarlo?
  18. ¿Actualmente estamos preparados para adoptar?
  19. ¿Cómo nos hemos preparado para adoptar?
  20. ¿Estamos los dos cónyuges en total acuerdo, sin fisuras, en todas las condiciones de adoptar al niño?
  21. ¿Estamos dispuestos a hacer los sacrificios económicos, familiares, profesionales y sociales que sean necearlos, para pagar los altos costos relacionados con la adopción y crianza del futuro niño?
  22. ¿Estamos dispuestos a pasar todos los exámenes psicológicos, físicos, económicos y sociales que nos obliguen las leyes?
  23. ¿Tenemos la intención de devolver el niño, en caso de que no nos guste o conlleve problemas, que no queremos asumir ni resolver?
  24. ¿Queremos que desde el principio la adopción sea definitiva, provisional o solamente un periodo de guarda sin compromiso?
  25. ¿Queremos adoptarlo, desde que la madre está embarazada, asumiendo los riesgos impredecibles del niño o queremos esperar, hasta que el niño nazca?
  26. ¿Queremos, si fuera posible, conocer a la madre y al padre biológico y sus orígenes familiares y sociales?
  27. ¿Estamos dispuestos a ayudar económicamente, a los gastos médicos y familiares del proceso del embarazo y nacimiento, como parte de los gastos de la adopción?
  28. ¿Queremos, si fuera posible, que el niño adoptado, conozca los motivos de la adopción y frecuente a sus padres, hermanos y familiares biológicos?
  29. ¿Queremos que nuestros hijos biológicos, sepan que niño es adoptado?
  30. ¿Queremos que el niño adoptado, sea similar físicamente a sus nuevos hermanos o expresamente que sea diferente, para que se note su origen distinto?
  31. ¿Queremos que el niño a adoptar, sea de la misma ciudad o país donde vivimos o lo más lejano posible, para dificultar el conocimiento de sus ancestros biológicos?
  32. ¿Queremos conocer para decidir la adopción o para educar mejor al niño, las características de su madre y padre biológico, en relación con su raza, características físicas, historial intelectual, académico, social, religioso, político, económico, etc.?
  33. ¿Queremos contratar con empresas mercantiles y abogados, para que busquen donantes de esperma y óvulos, cuyos propietarios tengan las mejores condiciones físicas e intelectuales disponibles en el mercado internacional, para que el futuro niño a adoptar, cuando nazca, esté de acuerdo con nuestras exigencias, incluso seleccionando el alquiler de un vientre materno especial, sabiendo los problemas religiosos, legales, sociales y familiares que ocurrirán?
  34. ¿Hemos estudiado y consultado con expertos, cuándo y cómo vamos a decir, o no vamos a decir al hijo, la realidad de su situación, en función de su edad física y mental?
  35. ¿Aconsejarán o impedirán que el hijo adoptivo, después de los 18 años, busque a su familia biológica y quiera reunirse con ellos?
  36. ¿Son conscientes de que no tienen “la propiedad” del hijo adoptado y que por lo tanto, no pueden impedir, que el adoptado, antes de los 18 años o después de cumplirlos, intente buscar a sus padres biológicos?
  37. ¿Piensan decirle al niño adoptado, que sus padres o su madre le querían muchísimo, pero no podían criarlo por cuestiones económicas, físicas o emocionales, por lo que seguramente, sería desgraciado en su familia biológica, y decidieron darlo en adopción a una persona o familia, en la que tenían la plena seguridad, de que le iban a criar mucho mejor?
  38. ¿Están dispuestos a respetar la religión que traiga el hijo adoptado, si es que la conoce, aunque fuera distinta a la suya?
  39. ¿No les importaría adoptar a dos hermanos a la vez, para que no se separen y su adaptación a la nueva familia, sea más fácil?
  40. ¿Son conscientes que si adoptan un niño, no solamente le hace un favor a él, sino que el hijo adoptado, también beneficia moral y emocionalmente a los padres adoptivos, además que la sociedad siempre les premiará a ambos, con una mejora de imagen?
  41. ¿Tienen miedo a lo que dirá la sociedad de su futuro hijo adoptado y de Vds.?
  42. ¿Han evaluado la parte emocional, humana, familiar y social, y lo que les va a suponer todos los interminables, pesados y costosos trámites burocráticos legales?
  43. ¿Han consultado todos los aspectos de la adopción con algún experto sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que Vd. practique?
  44. ¿Se ha asesorado con algún experto abogado, sobre las implicaciones jurídicas que conlleva la adopción, relacionadas con su autoridad parental, herencias, apellidos, adopciones abiertas o cerradas, derechos del hijo, etc.?
  45. ¿Han tomado en frio y sin consultar a nadie, la decisión de adoptar un niño?
  46. ¿Aceptan con agrado, todos los requisitos exigidos de buena conducta, psicológicos, salud mental y física, situación social, económica, etc.?
  47. ¿Han decido trabajar como tutores voluntarios en algún orfelinato, hospicio, refugio infantil, etc. para ir acostumbrándose a convivir con los posibles hijos adoptivos?
  48. ¿Estamos dispuestos a organizar nuestras profesiones, futuros profesionales, incluso renunciando a conseguir ascensos laborables, tiempos libres, formas de vida, etc., para dedicarse totalmente a cubrir las necesidades inherentes a la nueva situación de la adopción?
  49. ¿Estamos dispuestos a organizar nuestras finanzas, presentes y futuras, asumiendo los sacrificios económicos, sociales y profesionales que sean necesarios, para cubrir todos los gastos relacionados con la nueva persona que se incorpora a nuestras vidas?
  50. ¿Nos gustaría hacer todo lo posible para poder dar al hijo adoptivo, una familia compuesta de padre, madre y hermanos?
  51. ¿Vamos a cambiar el apellido del hijo adoptivo, para seguir nuestra propia dinastía o vamos a respetar el apellido biológico que tenga?
  52. ¿Estamos de acuerdo que adoptar es mucho más dar que recibir, aunque el amor que se produce, sea reciproco?
  53. ¿Nos importa pasar por todos los sacrificios y gastos que supone el periodo de solicitud y la adopción?
  54. ¿Nos hemos preparado para manejar los comentarios malévolos o irónicos  de la familia y de la sociedad sobre nosotros y el hijo adoptivo?
  55. ¿Estamos dispuestos a compartir nuestras experiencias para alentar, impulsar y exhortar a los indecisos, a que se definan por la adopción, incluso animando a los que están en el proceso, para que no desfallezcan?
  56. ¿Conocemos que siendo una familia tradicional, tenemos más posibilidades de obtener la adopción, que si fuéramos una pareja de hecho, pareja del mismo sexo o familia monoparental?
  57. ¿Vamos a tener y poder contratar los servicios de una niñera, para que cuide y eduque el niño adoptado y así podamos seguir nuestra vida profesional y social?
  58. ¿Creemos que vamos a tener la necesidad de pedir ayuda a la familia cercana o a amistades, para que nos ayuden física y emocionalmente, a criar y educar al niño?
  59. ¿Creemos que el niño necesitará un padre o madre adoptiva, para que le hable, a medida que va creciendo, en el lenguaje y sentimientos propios de su mismo sexo?
  60. ¿Hemos pensado y consultado sobre el tipo de educación académica, religiosa y social que le vamos a dar al hijo adoptivo, si será igual o similar a la nuestra y a la de nuestros hijos biológicos, o respetaremos la que se supone sea de sus padres biológicos, de su raza u orígenes?
  61. ¿Estamos completamente de acuerdo en ayudarnos mutuamente y compartir todo el proceso de adopción, educación y crianza, o tenemos desacuerdos importantes sin arreglar?
  62. ¿Estamos dispuestos a comunicar a nuestros familiares y amigos, el deseo de adoptar y el proceso que seguimos, o preferimos mantenerlo en secreto, para que incluso cuando ya sea una realidad, no decir toda la verdad, para ocultar el origen del niño? 

Desgraciadamente existen leyes injustas, que impiden la adopción de niños para que estos no salgan del país, aun cuando estén viviendo en la calle abandonados por su familia biológica, en campos de concentración, pasando hambre y estén condenados a morir, por enfermedades, guerras o pandillas. 

Muchas veces me han preguntado, cuál es el mejor momento para contar la realidad a un hijo adoptivo. Todo dependerá de la edad física y mental del niño. Pero desde pequeño, se le puede ir inculcando el valor humano, social, familiar y religioso de la adopción. Para ello puede empezar una campaña de concienciación en varios pasos. 

6 Pasos para contar a un hijo adoptivo su realidad: 

  1. No posponer la tarea de decírselo de formas natural y siempre hacerlo con la verdad por delante.
  2. Hablarle mucho de lo que es el concepto de la adopción, dándole el máximo valor humano posible y poniéndole los ejemplos de los que adoptan animales, calles, juguetes, equipos de deportes, etc.
  3. Hablarle de la adopción de los niños, cuando los padres tienen problemas para la crianza, alimentación, cuidados, etc. Y se los dejan a los parientes más cercanos, para que los cuiden cuando los padres no lo pueden hacer.
  4. Cuando haya asimilado bien lo que es el magnifico concepto de la adopción, hablarle con mucho cariño de la suya. Los padres adoptivos tienen que estar muy bien preparados, para incluso irle induciendo a que vaya descubriendo su propia realidad. Eso le permitirá al niño ir abriendo su mente, para expresar sus dudas, mucho antes que empiecen a llegarle noticias extrañas, del exterior del núcleo familiar.
  5. Preparar muy bien las respuestas adecuadas, que deberá contestar o silenciar, cuando sus amigos o incluso parientes, le digan cosas que el no conocía sobre su adopción.
  6. Cuando tenga plena madurez en este tema, será el momento de hablare de sus raíces y de su familia biológica, caso de que exista y él quiera conocerla. 

Para adoptar un niño solamente se necesitan unos padres adoptivos que estén dispuestos a darle amor, cuidado y educación. Abrirle un hueco en el corazón de la familia. Que no les importe los sacrificios que tengan que hacer durante todo el proceso de adopción. Dios y la sociedad les premiarán mil veces más, todos los sacrificios que tengan que hacer. 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com Desde el Indice podrá encontrar todos los artículos, por orden de publicación y utilizando el buscador, localizarlos según los temas deseados. 

Si tiene algún familiar o amigo al que cree que le puede interesar este artículo, por favor reenvíeselo. Es posible que se lo agradezcan.

17 Pasos para conseguir la reconciliación y evitar el divorcio

ESCUELA PARA PADRES 

17 Pasos para conseguir la reconciliación y evitar el divorcio. 

  • 7 Pensamientos previos para decidir si quiere reconciliarse o divorciarse
  • 17 Pasos para conseguir una verdadera y duradera reconciliación que evite el divorcio
  • 15 Preguntas imprescindibles para la reconciliación
  • 60 Sugerencias que cada cónyuge debe plantearse por escrito 

2,511 Palabras Tiempo de lectura 9:00 minutos 

Algunos artículos relacionados:

La reconciliación es el acuerdo o compromiso, al que tratan de llegar los cónyuges, normalmente ayudados por terceras personas, para tratar de evitar el divorcio, que es un mal muy grave, para ellos y para sus hijos.

En el Sacramento del Matrimonio Católico, realizado exclusivamente entre un y una mujer, no existe el divorcio, pues el matrimonio es indisoluble, quedando unidos hasta que la muerte les separe. Existe la posibilidad de la nulidad matrimonial, leer: 100 Preguntas sobre la posible nulidad de un Matrimonio Católico En el matrimonio civil, si existe el divorcio y se puede aplicar cuando ambas partes estén de acuerdo o cuando lo decidan los jueces, según las leyes de cada país.

En algunos países existe lo que se llama “Divorcio Express”, es decir que el trámite judicial, tarda unos pocos días en terminarse. Con lo cual, prácticamente elimina cualquier proceso de reflexión e incluso, la posibilidad de un tiempo prudencial de separación matrimonial, para buscar y tratar de conseguir una buena, regular o mala reconciliación. Más vale que haya una mala reconciliación, porque los cónyuges creen que han cedido o perdido mucho, si al fin, han salvado el matrimonio. Las decisiones de solicitud de divorcio tomadas por impulso, siempre conllevan una gran amargura posterior, debido a que no se dieron la última oportunidad de arreglo, apaciguamiento o entendimiento. 

Las personas que están en la fase de iniciar un divorcio, lo han iniciado o ya lo han obtenido, cuando son preguntadas sobre su principal deseo, suelen contestar, que quisieran que su matrimonio se pudiera arreglar y no romper. Esa suele ser su verdadera intención oculta, pero ya han empezado un camino, que creen que no tiene remedio. Pero sí tiene marcha atrás. 

Algunos cónyuges emplean la solicitud de divorcio, como una amenaza para conseguir sus objetivos. Asustan a cónyuge con que si se produce el divorcio, no va a entregar ningún dinero, para la manutención del cónyuge, ni de los hijos. Otros alegan que el divorcio les permitirá quedarse con los hijos y que el otro cónyuge, no volverá a verlos. Otros para reclamar el 50% de los bienes que tiene el matrimonio y marcharse con otra persona, con la que ya tiene relaciones extramaritales, etc. Es muy importante que el cónyuge amenazado, investigue todas las falacias que le dicen, pues muchas veces son simplemente amenazas para manipularle y que conceda el divorcio. 

Es difícil, pero no imposible, intentar la reconciliación, aunque  durante el proceso previo al divorcio, mutuamente se hayan hecho heridas muy graves y dejado profundas cicatrices. Máxime si continuamente se ha seguido echando sal y vinagre sobre las heridas, para que escuezan. 

7 Pensamientos previos para decidir si quiere reconciliarse o divorciarse

  1. Realice un profundo examen de conciencia, para determinar si verdaderamente y por encima de todo, quiere obtener el divorcio o salvar el matrimonio. Si únicamente quiere conseguir el divorcio civil, no siga leyendo, no pierda el tiempo.
  2. ¿Por qué y para qué quiero divorciarme?
  3. ¿Puedo y debo buscar la reconciliación, como alternativa del divorcio?
  4. ¿Por qué y para qué, quiero intentar reconciliar mi matrimonio?
  5. ¿Tengo intereses con otra persona u otros objetivos privados, que no quiero abandonar?
  6. ¿Soy victima de violencia física o mental por parte de mi cónyuge y no quiere corregirse?
  7. ¿Qué beneficios y perjuicios, religiosos, familiares, económicos y sociales tendré, si continúo con el matrimonio o si me divorcio? 

El matrimonio no es un trozo de papel firmado, que se puede romper y sustituir por otro trozo de papel firmado, que es el divorcio. El matrimonio es un compromiso serio y formal, por el que vale la pena luchar, con todos los medios posibles, para mantenerlo y mejorarlo. El divorcio sí es un trozo de papel, que al firmarlo produce muy graves consecuencias sociales, legales, económicas y emocionales para los cónyuges, los hijos, la familia y la sociedad. 

El matrimonio es el pilar más importante de la sociedad, para mantenerla segura, fuerte y saludable, de manera física, moral y espiritual. Si el matrimonio se rompe con el divorcio, la sociedad entera sufre una degradación económica, física, mental y espiritual. 

17 Pasos para conseguir una verdadera y duradera reconciliación, que evite el divorcio: Estos pasos para realmente alcanzarla y consolidarla, pueden y deben darse a ser posible, antes de la petición oficial del divorcio, después ya suele ser muy tarde. Cada cónyuge debe ordenarlos, según la importancia que le parezca mejor. 

  1. Hacer un amplio análisis de los daños morales, sociales y derrumbe económico que producirá el divorcio, en las vidas presentes y futuras, de los hijos, de la familia y de ambos cónyuges, incluyendo sus vidas familiares, profesionales y sociales. Es muy probable, que tendrán que cambiar su entorno actual, relacionado con la familia, las amistades, la escuela, la vivienda, la ciudad, el trabajo, etc. Sin olvidar que los divorciados, tienen que hacer frente a una sociedad que premia socialmente a los matrimonios estables.
  2. Confeccionar una relación por escrito, de las cosas que está Vd. dispuesto a realizar y de las cosas que tiene que suprimir, de su vida cotidiana. Tenga muy claro hasta dónde está dispuesto a ceder.
  3. Practicar un inventario de las cosas, que está dispuesto a aceptar y a no aceptar de su cónyuge y hasta donde quiere que su cónyuge ceda o consienta.
  4. Preparar un plan de reconciliación con su cónyuge, que contenga unos objetivos claros a corto, medio y largo plazo, y que incluyan un sistema de control, para empezar a negociarlos y de forma que cada uno, pueda presentar las posiciones máximas y mínimas, para poder llegar a un acuerdo satisfactorio.
  5. Hacer un sincero acto de humildad, pidiendo perdón de lo que ha hecho mal y de sus omisiones más importantes. La parte emocional de aceptar el error, le ayudará más fácilmente a perdonarse a si mismo, a perdonar a su cónyuge y a llegar a acuerdos en la reconciliación. Si quieren amar de verdad, tienen que aprender a perdonar.
  6. Designar a un sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que practiquen, para que les ayuden a hacer el seguimiento de esos objetivos y sus resultados, asesorándoles en los casos que no se hayan agotado todas las posibilidades de reconciliación. No se enfrenten en solitario, para tomar una de las decisiones más importante de sus vidas. También pueden ser ayudados por los expertos de los Centros de Orientación Familiar (COF) de la Iglesia Católica.
  7. Poner a sus hijos por delante de las decisiones egoístas, que vayan a tomar, teniendo muy en cuenta los perjuicios materiales, sociales y religiosos que el divorcio les va a causar, lean: Hijos manipulados por el divorcio
  8. Reflexionar sobre el amor que hubo en su día y el cariño demostrado y recibido, en otros tiempos, que les llevo a comprometerse en presencia de Dios, de la sociedad y bajo su palabra de honor, a vivir juntos para toda la vida, hasta la que la muerte les separara.
  9. No dejarse influenciar por familiares o amigos que le manipulen, aconsejándole que no explore la posibilidad de la reconciliarse y vaya directamente al divorcio. Esos malos consejeros, no sufrirán las consecuencias de las decisiones que Vd. tome, ni conocen los puntos fuertes y débiles de Vd. ni de su cónyuge. Ellos suelen expresar lo que les hubiera gustado hacer, pero sus circunstancias y personalidades, siempre son diferentes. No hay dos problemas iguales, puede haberlos parecidos, pero con personas diferentes.
  10. Estar muy atento por si el otro cónyuge le está chantajeando,  manipulando o utilizando los hijos, en el camino de la reconciliación. Esa es otra bandera roja, que le indicará la veracidad de las intenciones.
  11. Analizar el daño que causan y reciben cada uno de los cónyuges, hijos y familiares, con la decisión de divorciarse. Son daños irreversibles para el presente y futuro. Los hijos con padres divorciados, estadísticamente, son más proclives a divorciarse también y casi siempre, ven la vida bajo una sensación de inestabilidad e inseguridad.
  12. Pensar en lo triste que será para sus hijos, cuando continuamente la sociedad actual, les pregunten ¿Qué edad tenías cuando tus padres se divorciaron? ¿Cuántas veces se han divorciado tus padres?
  13. Pensar lo duro que será para su ex-cónyuge cuando le pregunten ¿Cuántos años de casados y cuantos hijos tenían cuando se divorciaron? ¿En qué situación económica, social, profesional y familiar, se quedó Vd. cuando se divorciaron? ¿Colabora económicamente su ex-cónyuge en el mantenimiento de sus hijos?
  14. Proponer una tregua en los mutuos ataques, un armisticio donde cada cónyuge, guarde sus armas, en la espera de seguir los pasos necesarios, para intentar llegar a una reconciliación.
  15. Recordar que el matrimonio es una entrega incondicional, que conlleva el olvido inmediato de lo que se ha entregado, ya que se ha hecho exclusivamente por la felicidad de los demás. Es una renuncia personal hacia la familia, olvidándose de la propia comodidad y del egoísmo personal.
  16. Asumir que para que la reconciliación funcione a largo plazo, no debe ser un consenso de mínimos, que lleve escondidos los egoísmos personales. Tienen que ser un acuerdo basado en la entrega total, asumiendo las perdidas que cada cónyuge tenga que aceptar.
  17. Un buen ejercicio para aprender a reconciliarse, es nunca ponerse a dormir sin haberse reconciliado con el cónyuge. Un pequeño gesto de contacto puede ser suficiente para indicar al otro cónyuge, el deseo de reconciliación por cualquiera diferencia ocurrida.

El pasado es el cimiento del presente y el presente es el cimiento del futuro, por eso los divorcios, no suelen ocurrir de un día para otro, ya que se suelen ir gestando, poco a poco, y avisan con sus banderas rojas de peligro, leer: Matrimonios de alto riesgo. 17 banderas rojas que deben corregirse para evitar el divorcio

Muy pocos estudian como van a sobrevivir, las funestas consecuencias del divorcio. Lo realizan alegando que se han cansado de la vida matrimonial y que su matrimonio está irremediablemente roto. No hacen ni el menor esfuerzo por salvarlo, creyendo que detrás de el, está una libertad mal entendida. 

El matrimonio significa compromiso y entrega, pero tiene muchas y maravillosas compensaciones. El divorcio es la mayor tragedia que puede ocurrir a una familia. Es una huida, escape, deserción, derrota, etc., normalmente sin retorno y sin saber a donde se va. “Saltan de la sartén, a las brasas” por no querer llegar a una avenencia, para conseguir la reconciliación. 

15 Preguntas imprescindibles para la reconciliación: 

  1. ¿Tienen verdadera intención de hacer algo, para salvar el matrimonio?
  2. ¿Tienen a alguien con ascendencia moral o familiar, al que pudieran escuchar ambos cónyuges, por separado o juntos?
  3. ¿Sus hijos pueden ayudarles, como mediadores a conseguir una reconciliación matrimonial?
  4. ¿Han preguntado, analizado y sopesado todas las opciones y posibilidades que pueden realizar, antes de rechazar la mutua reconciliación?
  5. ¿Tienen la certeza que su cónyuge, cumplirá con las condiciones acordadas?
  6. ¿Están dispuestos a seguir conviviendo durante el resto de su vida, a pesar del sufrimiento para ambos y sus hijos, en el caso de que no quieran ningún cambio?
  7. ¿Han hablado con sus hijos, en función de sus edades físicas y mentales, sobre sus desavenencias matrimoniales y de las consecuencias y secuelas, que les dejará el divorcio?
  8. ¿Puede cada cónyuge vivir con independencia económica, después del divorcio?
  9. ¿Están esperando hasta que uno de los cónyuges se rompa física o emocionalmente y se convierta en su marioneta, para poder manipularle más a su antojo?
  10. ¿Creen que los niños pueden seguir viviendo en una familia, donde haya violencia entre los padres o contra los hijos?
  11. ¿Creen que tienen derecho a que hijos lleguen a perder el poder, la seguridad y la tranquilidad que les da, una familia unida, porque los padres deciden romperla con el divorcio?
  12. ¿Conocen las leyes de su país, relacionadas con el divorcio, la separación y el futuro cuidado de los hijos?
  13. ¿Tienen denuncias de violencia presentadas a la policía y están en trámite?
  14. ¿Ha pensado alguno de los cónyuges marcharse de su casa, aunque le pudieran acusar de “abandono de hogar”, porque dice que su matrimonio está en crisis y que ya no puede más?
  15. ¿Se dan cuenta que las posibles negociaciones de reconciliación, se hacen mucho mejor manteniéndose dentro del hogar? 

60 Sugerencias que cada cónyuge debe plantearse por escrito: 

  • 10 cosas que debo hacer, para tener un mejor matrimonio.
  • 10 cosas que no debo hacer, para tener un mejor matrimonio.
  • 10 cosas que me gustaría que mi cónyuge haga.
  • 10 cosas que me gustaría que mi cónyuge no haga.
  • 10 cosas que ambos debemos hacer juntos, para tener un mejor matrimonio.
  • 10 cosas que debemos hacer para que nosotros y nuestros hijos, seamos más felices. 

Las respuestas a cada una de las sugerencias, deben ser 10 o más, puesto que las primeras respuestas, son muy fáciles de hacer, ya que casi son obvias. Las conocen ambos cónyuges, debido al tiempo que llevan viviendo juntos. A medida que tengan que esforzarse en utilizar la creatividad para buscar más respuestas, es cuando se empieza a forzar más el cerebro, para encontrar las cosas verdaderamente significativas y substanciales. 

Pongan solamente los conceptos serios e importantes, que verdaderamente crean que les unen o les separan, sin entrar en temas baladíes o fútiles. Procuren que sean sobre percepciones y hechos reales, tales como: Los sentimientos, las actitudes, las personalidades, los roles y sitios que a cada uno le corresponden, los hijos, el amor presente y pasado, la soledad, la indefensión, etc. 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com Desde el Indice podrá encontrar todos los artículos, por orden de publicación y utilizando el buscador, localizarlos según los temas deseados. 

Si tiene algún familiar o amigo al que cree que le puede interesar este artículo, por favor reenvíeselo. Es posible que se lo agradezcan.

Cómo educar bien a los hijos. Estilos, criterios, características, errores y sentencias.

ESCUELA PARA PADRES 

Cómo educar bien a los hijos. Estilos, criterios, características, errores y sentencias. 

  • 10 Estilos principales de educación
  • 11 Criterios principales para educar
  • 13 Características de los hijos frente a la educación
  • 14 Errores más frecuentes en la educación de los hijos
  • 18 Sentencias prácticas sobre educación
  • Resumen 

3,234 Palabras Tiempo de lectura 12:00 minutos 

Algunos artículos relacionados:

Los padres deben analizar el estilo de educación que están dando a sus hijos, cónyuge y familia. No todos los modelos de educación son iguales, ni todos somos iguales. Es posible que la mezcla de algunos tipos de formas de educar, sea el mejor cóctel para cada hijo, cónyuge y familia. Analice lo que está haciendo y si es necesario rectifique para mejorar, siempre es mejor hacerlo ahora, que cuando ya no haya remedio. ¿Qué estilo de educación reciben sus hijos? ¿Está dispuesto a cambiarla por otro modelo mejor? 

10 Estilos principales de educación: 

  1. Autoritaria. En la familia no se debe emplear la prepotencia, dominación o fuerza, salvo en cuestiones muy graves, urgentes o peligrosas. La autoridad de los padres, que conlleva la responsabilidad, no es ni discutible ni delegable. Puede ser persuasiva, convincente, flexible o sugerente y en algunos casos disuasiva, pero siempre presidida por mucho amor. Los padres tienen que saber cuándo deben ejercer la autoridad y cuándo no. Una familia no puede ser presidida por una autoridad militar.
  2. Democrática. La familia no puede ser llevada como una democracia, aunque todos los componentes deben tener voz y voto, para determinadas cuestiones. Pero los padres tienen que tener el derecho a veto, en beneficio del bien común de la familia entera, ya que tienen un conocimiento más global de las situaciones. Hay muchas cosas que dentro de las libertades asignadas, todos deben poder decidir por si mismo, a tomar decisiones para ir aprendiendo a ser autónomos. Tienen que aprender a equivocarse, a rectificar y a asumir las consecuencias de sus decisiones.
  3. Escrupulosa. No hay que hacer un mundo de cada pequeña mentira o transgresión de las normas familiares, pero tampoco fomentarlas, al ignorarlas. Debe ponerse atención al detalle, orden, método, rigor y la adecuada disciplina.
  4. Estricta. Incluso puede ser por convencimiento o persuasión. No permitiendo por las buenas o por la fuerza, que hagan algo fuera de las normas razonables impuestas por los padres. Pero tampoco se puede pedir que no mientan, cuando los padres mienten continuamente.
  5. Imprecisa y limitada. Si los hijos observan o sienten, que las normas de educación que reciben de sus padres son imprecisas, poco claras y limitadas solamente a determinados temas o situaciones, y que se cambian con facilidad, de acuerdo a la conveniencia y circunstancias, harán todo lo posible para no cumplirlas y adaptarlas a su conveniencia.
  6. Permisiva. Cada uno hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere. Los padres dicen que los hijos se deben educar, con plena libertad de acción. Sin importar si lo que hacen, les lleva por el buen o mal camino. Allá ellos con sus responsabilidades, aunque todavía no tengan la edad del pleno discernimiento.
  7. Irreflexiva Algunos padres llevan a los hijos donde los maestros y sicólogos, como cuando llevan al mecánico el automóvil que no funciona, para que lo devuelvan arreglado correctamente. Sin la colaboración incondicional de los padres, esos profesionales no pueden hacer mucho por los hijos que les traen.
  8. Antagónica. Cada cónyuge educa de una forma diferente y opuesta, lo que descoloca a los hijos de lo que tienen o no tienen que hacer. Y sirve para que los hijos aprovechen la circunstancia que les convenga más, aunque les perjudique debido a su falta de conocimientos.
  9. Incompatible. Entre lo dicen y hacen los padres, entre ellos y externamente. En este caso, los hijos no pueden llegar a entender, el principal mensaje educativo que es el ejemplo.
  10. Severa. Presidida por la intolerancia, el castigo, el miedo y la incomprensión. Los hijos se acostumbran a un lenguaje fuerte, que les influye en sus relaciones con el resto de la familia y con la sociedad. 

Algunos padres sienten, que no están suficientemente preparados para educar a sus hijos en ciertas materias, puesto que ellos mismos tuvieron un pasado muy poco ejemplar. De los padres dependerá saber si dar testimonio de su pasado, suma o resta, en la credibilidad de lo que dicen a sus hijos. En caso de que su testimonio sea público y notorio en la familia o deciden contarlo, podrán decir a sus hijos, que lo que les aconsejan, está basado en las cicatrices y heridas sangrantes que todavía mantienen, por lo que hicieron en otras épocas y otras circunstancias. Podrán explicar bien, que lo importante es el mensaje y no el mensajero. Algunas veces las experiencias contadas desde el dolor de los errores, es una buena forma de enfatizar lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer. Pero hay que valorarlo bien, porque no siempre es necesario, incluso puede ser perjudicial y contraproducente, por el escándalo que conlleva. 

11 Criterios principales para educar: 

  1. ¿Cómo educar? Principalmente con el ejemplo, pues los hijos que se educan así, tienen medio camino recorrido. Además los padres deben utilizar todas las técnicas que estén a su alcance y que su éxito haya sido probado. Para eso están los libros, el Internet, las conferencias, los cursos y las consultas a los experimentados profesionales o a las personas, que tengan un buen criterio educativo.
  2. ¿Con qué educar? Principalmente con el ejemplo de los padres, que los hijos vean que los padres no dicen una cosa y hacen otra. Utilizando buenos libros sobre cada una de las materias de la educación, siempre en función de las circunstancias y la edad física y mental de los hijos.
  3. ¿Contra qué educar? Contra las tentaciones y cantos de sirena de la sociedad permisiva, la cual no está acostumbrada a aceptar la buena educación de las personas, acepta que todo vale y exige la norma del mínimo esfuerzo.
  4. ¿Cuándo educar? Los padres tienen que estar educando siempre, desde que la madre está esperando al hijo, transmitiéndole unas grandes dosis de cariño mental y físico, soportado en buenos pensamientos, tranquilidad emocional, canciones, movimientos y alimentación adecuada para su estado. Así el niño estará tranquilo, sabiendo que los padres le esperan con una sana ansiedad. Después desde que nace, y empezando con los horarios de su atención, darle las instrucciones adecuadas para que vaya aprendiendo lo que tienen que hacer y lo que no tiene que hacer.
  5. ¿Cuanto educar? Cuanto más, mucho mejor. Pues nunca, por mucho trigo fue mal año. Pero nadie puede dar de lo que no tiene, de ahí que la educación continua de los padres, sea esencial para transmitirla a los hijos. Siempre se debe estar educando, pues continuamente surgen nuevos temas, que requieren informar a los hijos, para evitar que se equivoquen.
  6. ¿Dónde educar? Principalmente en la casa y sistemáticamente en todas las ocasiones. El hogar es la mejor universidad de la educación. También llevando a los hijos en los paseos familiares, excursiones, salidas en grupo, visitas a bibliotecas, museos, conciertos, etc.
  7. ¿En que educar? Lo primero, especial e inexcusablemente en la práctica de las virtudes y valores humanos. Esto les servirá de cimentación, para edificar sobre ellos todas las cosas de la vida. Así podrán preguntarse, si alguna acción que vayan a hacer o no hacer, se contradice con lo enseñado por sus padres. Si no están educados en estos conceptos, no tendrán referencia para comparar y saber si van bien o mal por la vida.
  8. ¿Frente a qué educar? Enseñando a los hijos a enfrentarse a las diferentes situaciones reales, que se les van a presentar en su vida, o ya se les han presentado y no supieron como resolverlas o las resolvieron de una manera, que pudiera ser mejorable.
  9. ¿Para qué educar? Para transmitir a los hijos los conocimientos de los padres, además de que aprendan todo lo necesario, para que en futuro sean personas de bien, cultas, educadas y con una buena formación religiosa, familiar, profesional y social.
  10. ¿Porqué educar? Porque si no se educa a los hijos, se comportaran como asilvestrados y tomarán demasiados riesgos en esta vida. Dicen que algunos hijos parecen que están “enteros”, porque no han recibido ningún tipo de educación y se les nota desde lejos. Suelen ser los perdedores sociales.
  11. ¿Quién debe educar? En primer lugar los padres, para cumplir con su compromiso responsable, ineludible e intransferible de hacerlo. Podrán delegar para complementar en algunas partes de la educación, principalmente en materias muy especializadas en los maestros, tutores, etc. Y según la religión que profesen, en los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes. 

13 Características de los hijos frente a la educación: Los padres tienen que ser muy cautelosos, con el tipo de educación que realizan a cada hijo y la forma de tratarlo, pues cada uno tiene una forma de comportarse, ante la misma educación y puede tener diferentes necesidades: 

  1. Unos tienen más necesidad de ser escuchados y que se les preste atención.
  2. Otros al ser miedosos e inseguros, están buscando siempre apoyo en algo o alguien, aunque no sea conveniente para sus intereses.
  3. Otros necesitan actos de confianza y mucha comunicación, más que razonamientos y explicaciones prácticas.
  4. Otros no quieren que se les sobreproteja, pues desean desarrollar ellos mismos sus propias capacidades, para crecer humana y socialmente.
  5. Otros reaccionan con violencia, insultos, amenazas, gritos, mentiras, etc.
  6. Otros reaccionen abruptamente, ante cualquier situación que les presiones o les ponga incómodos.
  7. Otros sistemáticamente rompen las reglas establecidas por sus padres, la escuela o la sociedad.
  8. Otros son lentos en entender lo que se les dice, aunque tengan buena voluntad de querer comprender.
  9. Otros son muy impresionables por cualquier cosa.
  10. Otros son muy sentimentales y por lo más mínimo se sienten heridos.
  11. Otros son rápidos en entender, pues razonan, exigen, corrigen, juzgan y hasta compiten con sus padres, en algunas cosas familiares y sociales.
  12. Otros tienen baja su autoestima, inseguridad, depresión, ansiedad, cambios de personalidad bipolar, cambios constantes de humor, irritabilidad, irresponsabilidad, retraimiento, falta de interés, etc.
  13. Otros tienen una forma de ser, que sus estados de ánimos y emociones, son lo más importante en sus comportamientos. 

Los 14 errores más frecuentes en la educación de los hijos: 

  1. Ausencia de comunicación por falta de tiempo, egoísmo o miedo a tratar los temas que les parecen difíciles, dejando que los hijos hagan lo que quieran y que se eduquen en función de lo que les dicen los amigos de la calle, los medios de comunicación o las pantallas electrónicas.
  2. Confundir la libertad con el libertinaje. No poniendo normas de conducta y permitiendo que los hijos hagan lo que quieran, donde quieran y como quieran, bajo la creencia que con esta política, los hijos van a desarrollar mejor su personalidad y autoestima. Los hijos tienen que ejercer la libertad, de acuerdo con su edad física y mental, sin olvidar los padres que ellos tienen su libre albedrío para equivocarse o acertar y por lo tanto, atenerse o disfrutar las consecuencias.
  3. Cuando hay incoherencia entre hablar y hacer. Lo contrario del buen ejemplo. Si prohíben fumar y ellos fuman, su autoridad quedará cuestionada. La frase que debe encabezar la educación: Que el si sea si, y el no sea no. Si los padres hablan de una cosa y hacen otra, transcenderá a los hijos que la autoridad es débil y la pueden torce fácilmente. Si profieren amenazas o prometen premios que nunca cumplen, poco a poco, irán perdiendo credibilidad.
  4. Dándoles más cosas que las que necesitan, justificándose por el poco cariño que les demuestran y la poca dedicación que les prestan, debido a sus ocupaciones de trabajo. Sin educarlos con austeridad, tan necesaria siempre en la vida.
  5. Dar sobreprotección.  Esto convierte a los hijos en inseguros, mimados  blandengues y consentidos. Los hijos notan que sus padres les intentan liberar de todo posible sufrimiento o dificultad, grande o pequeña.  Sienten que lo hacen, para demostrar su posesión y manipulación total, cortándoles las alas de su libertad. Los hijos no pertenecen a los padres, lo que pertenece a los padres es la responsabilidad de educarlos y prepararlos individualmente para su futuro.
  6. Darles todo lo que quieran, aunque no lo necesiten. Así les hacen desconocer el esfuerzo necesario, para conseguir lo que necesitan y no tienen en cuenta el valor del trabajo. En esta sociedad tan consumista es muy bueno inculcarles la frase ¿Lo quieres o lo necesitas? Inculcarles que lo que reciben, es un privilegio que se lo tienen que ganar con esfuerzo.
  7. Dejarles hacer lo que quieran, es el cimiento de la mala educación. Los padres, en beneficio de los hijos, tienen que educarles por el convencimiento en o por la fuerza. No pueden consentir, ni ellos se lo merecen, el que se críen “asilvestrados”. Tirar, aflojar y negociar, son las habilidades que deben tener los padres.
  8. Desconociendo los pormenores de la vida de los hijos. Sus necesidades, preferencias, inquietudes, ignorancias, sueños, amistades, dedicaciones, miedos, problemas, etc.
  9. Empleando la burla, el sarcasmo, la ironía, la sátira, etc. Humillándoles más que si fueran directamente a decirles, lo que verdaderamente les tienen que decir. Muchos hijos no pueden interpretar esa forma de educación, por lo que no saben a que quedarse, ni si lo que les han dicho es verdad o se están riendo de ellos.
  10. Emplear la autoridad inadecuada y rigurosamente. Lo que da como respuesta unos hijos temerosos, aprensivos, irresolutos, cobardes y solapados. La autoridad paternal tiene que estar soportada en el ejemplo, la comunicación y la persuasión, para convencer a los hijos de lo que tienen que hacer. Así en la familia habrá armonía y los hijos podrán crecer y prosperar. Educar con mano firme, pero con guante de seda. Tan dañino es el despotismo, como la permisividad. Tiene que haber un punto medio.
  11. Manipulando. Poniendo por medio un malsano interés para conseguir objetivos, buenos o malos de los hijos. Utilizando medios hábiles o arteros, distorsionando la verdad, la justicia y los verdaderos intereses de los hijos en temas de dinero, enfermedades, soledades, relaciones con el cónyuge, etc. Los padres manipuladores, siguen haciéndolo, incluso cuando los hijos han formado su propio hogar.
  12. No corregir a tiempo las malas conductas. Educar a los hijos es como plantar y cuidar árboles. Según empiezan a torcerse hay que enderezarlos, pues cuando pasa el tiempo sin corregir sus conductas, suele ser casi imposible encauzarlas hacia el bien. Las buenas costumbres que se aprende de pequeños, después se convierten en hábitos y posteriormente, en virtudes y valores humanos.
  13. Permitiendo divergencias conyugales en la educación. Cuando los cónyuges continuamente se desautorizan, voluntaria o involuntariamente. Sus criterios, órdenes, disciplinas o consejos son antagónicos, lo que produce a los hijos un desequilibrio moral y emocional. ¡A quién obedezco o creo! Todo lo que diga un cónyuge tiene que ser respetado por el otro, y si tuvieran diferencias de conceptos, deben aclararlas previamente y en privado. Los hijos suelen manipular a ese tipo de padres, pues saben que enfrentándolos, se libran de cumplir las dos instrucciones recibidas.
  14. Sobrevalorando sus cualidades e ignorando sus limitaciones y defectos, rehusando aceptar la realidad y pretendiendo que los hijos sean y hagan, lo que ellos no han podido ser ni hacer, ni en la vida escolar, profesional ni social. Esto conlleva en ambas partes, enfados, resentimientos, amarguras, frustraciones, etc. 

Educar es una arte maravilloso y muy delicado, pero nadie nace sabiéndolo hacer. Por lo tanto hay que aprender a realizarlo con técnica y método, intentando corregir a tiempo y sacar provecho de los inevitables errores, equivocaciones y tropiezos, de forma que sean oportunidades para mejorar. Que los errores que cometen los padres, en la educación de sus hijos, siendo un derecho irrenunciable, un placer y una obligación, no se convierta en excusa para no insistir en hacerlo hasta que salga bien. 

18 Sentencias prácticas sobre educación: Si el hijo vive con……… 

  1. Aceptación, aprende a encontrar amor en el mundo.
  2. Alabanza, aprende a apreciarse.
  3. Amigabilidad, aprende que el mundo es un lugar agradable donde vivir.
  4. Aprobación, aprende a gustarse.
  5. Burla, aprende a ser tímido.
  6. Celos, aprende lo que es la envidia.
  7. Compartiendo, aprende a ser generoso.
  8. Compasión, aprende a tener lástima de si mismo.
  9. Estímulo, aprende a tener confianza en si mismo.
  10. Honestidad y equidad, aprende lo que son la verdad y la justicia.
  11. Hostilidad, aprende a pelear.
  12. Reconocimiento, aprende a tener una meta.
  13. Reprobación, aprende a condenar.
  14. Seguridad, aprende a tener fe en si mismo y en quienes lo rodean.
  15. Serenidad, aprende a tener tranquilo el espíritu.
  16. Temor, aprende a ser aprensivo.
  17. Tolerancia, aprende a ser paciente.
  18. Vergüenza, aprende a sentirse culpable. 

Resumen: Los padres tienen obligación de comprobar los resultados del tipo de educación que  están dando a sus hijos. La llamada pasión de padres, no debe cegarles hasta impedirles ver, que lo que están haciendo, tienen que ver con serenidad las cosas, en su justo medio. 

En cuento tengan la menor duda, de que no están obteniendo los resultados que esperaban en el campo de religioso, familiar, escolar o social, deberán consultarlo con los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que practiquen o con otras personas de su entera confianza, para que les ayuden, a medir los resultados de la educación que están dando a sus hijos y en su caso, les propongan modificación a la forma que tienen de educar a sus hijos. ¡Padres! No tengan miedo, no están solos. Hay muchos y muy buenos expertos que pueden ayudarles a educar bien a sus hijos, si es que Vds. quieren. 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com Desde el Indice podrá encontrar todos los artículos, por orden de publicación y utilizando el buscador, localizarlos según los temas deseados. 

Si tiene algún familiar o amigo al que cree que le puede interesar este artículo, por favor reenvíeselo. Es muy posible que se lo agradezcan.

Los padres, la moral, la medicina y la sexualidad, en la vacunación a los hijos contra el Virus del Papiloma Humano VPH o en inglés HPV.

ESCUELA PARA PADRES 

Los padres, la moral, la medicina y la sexualidad, en la vacunación a los hijos contra el Virus del Papiloma Humano VPH o en inglés HPV. 

5,113 Palabras Tiempo de lectura 18:00 minutos 

  • Lo que la industria del sexo ofrece a los jóvenes para su libertinaje
  • 30 Virtudes y valores humanos, como base para la educación sexual de los hijos
  • Tipo de educación sexual que los padres dan a sus hijos
  • Resumen: En 6 puntos. 

Algunos artículos relacionados:

Hay magnificas vacunas como la de la poliomielitis, la viruela, la tuberculosis, la difterias, la tosferina, tétanos, etc. que han salvado y salvan millones de vidas. Pero ninguna de estas vacunas envía mensajes como la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) o en inglés (HPV) de que los jóvenes, ya pueden dedicarse a hacer lo que quieran en sus relaciones sexuales, porque han sido vacunados contra las consecuencias de sus actos. 

Los profesionales de la industria farmacéutica y de la salud, no se ponen de acuerdo si esta vacuna VPH tiene muchos, pocos o cuáles son los efectos secundarios, a plazo corto y largo, sobre los niños que la toman a partir de los 9 años. Parece ser que no ha pasado el tiempo suficiente, para que los análisis que dicen que han hecho, hayan podido investigarse bien. La vacuna está presentada como muy segura, sin apenas efectos secundarios, pero no existen suficientes garantías probadas, que demuestren de forma global, los beneficios para la salud de los niños. 

No voy a comentar las recomendaciones que hacen los médicos y farmacéuticos relacionadas con la calidad, los estudios de eficacia a largo plazo, las garantías, los efectos adversos y secundarios, las contraindicaciones, el excesivo costo, la frecuencia, las dosis de inicio y de recuerdo, las edades mínimas, ni máximas, la edad en la que hay que empezar y terminar de ponerla, a qué segmentos de población, las consecuencias físicas y morales, incompatibilidades, responsabilidades, etc. Pero debo insistir que los padres tienen que tener, un total control sobre su innegable responsabilidad de su poder de decisión, en un tema tan esencial, como el de la salud total de sus hijos, ya que la industria del sexo, hace un gran esfuerzo para obligar a todos los jóvenes, a recibir esta vacuna VPH. 

Es posible que alguien difiera con el planteamiento de este artículo, en general o con algunos de sus aspectos. Pero como el asunto es muy grave, no lo echen en saco roto y procuren complementarlo con otras fuentes confiables en moral, medicina y sexualidad. Sus hijos en particular y la sociedad en general, se lo agradecerán. 

Esta vacuna VPH tiene sus beneficios, pero no se puede ocultar un efecto siniestro, el deseo de corromper a la juventud, desde lo más pronto posible y de que los jóvenes sigan teniendo más relaciones sexuales, cada vez a edades más tempranas y que pierdan el temor a sus consecuencias. La mejor y única vacuna eficaz, como se ha demostrado en todas las partes del mundo y desde la existencia de la humanidad, es la abstinencia sexual hasta el matrimonio. Lo demás son parches malévolos. Las vacunas contra el sarampión, la rabia, la tuberculosis, etc. son muy buenas como prevención. Pero no se les puede decir a los vacunados, que ya pueden revolcarse con todos los que tengan esas enfermedades, porque no les va a pasar nada. Seguramente no se contagiarán de esas enfermedades, pero contraerán cualquiera de las enfermedades que estén por ahí, algunas mucho peores que las que querían eliminar con la vacuna. 

Los padres deberían preguntar a los profesionales que tengan el conocimiento, criterio, honestidad y moralidad para aconsejarles, sobre la vacuna VPH. Eliminando de estos profesionales los que tengan ataduras o intereses comerciales o económicas, con la industria del sexo: Laboratorios farmacéuticos, clínicas de abortos, denominadas de planificación familiar, oficinas gubernamentales y ese largo etcétera, donde están incluidas muchas más organizaciones, con ánimo de lucro con el sexo. 

Es muy difícil para los padres, reconocer el tipo de educación sexual y moral que han dado a sus hijos. Todos creen que la educación que les han dado es perfecta, y nunca van a tener problemas para llevarla a cabo. Claro que si se atrevieran a preguntárselo a otras personas independientes, podrían llevarse el disgusto de que la educación que han dado a sus hijos, tiene mucho que desear y que por lo tanto, han convertido a sus hijos en personas de alto, bajo o medio riesgo, para tener enfermedades que ocasionan las relaciones sexuales, fuera del matrimonio. 

Hay padres, que equivocadamente, quieren educar desde pequeños a sus hijos, en un ambiente de total libertad, sin reglas morales ni sociales, permitiéndoles que hagan lo que quieran, en aras de una mal entendida libertad sexual y moral. Los están abocando a que cuando vayan llegando, a la edad del libre consentimiento y aunque no tengan el libre albedrío, para distinguir lo correcto y lo incorrecto, se dejen llevar por sus propias apetencias incontroladas, o por las malas intenciones de personas mayores que ellos. Ese tipo de mala educación, seguramente conllevará relaciones sexuales prematuras, y por lo tanto se convierten en niños de alto riesgo, ante el virus del papiloma humano HPV. Fomentando ese tipo de educación permisiva, es cuando los padres deben ponerles la mencionada vacuna, pues ellos mismos saben, el riesgo de contagio al que someten a sus hijos. 

Algunos padres consideran políticamente correcto, suministrar a los niños la mencionada vacuna VPH, sin querer entender que es una maniobra de reingeniería social y de la familia, relacionada con la “salud sexual y reproductiva”, un “gran experimento público de salud” patrocinado, fomentado y en muchos casos obligado, en las escuelas y universidades públicas, por la industria que controla y se lucra descaradamente, con la inmoral utilización desmedida del sexo en la sociedad. ¿Es esto fraude, estafa, robo, marketing del miedo o promoción agresiva de los “derechos sexuales” para los menores? Los padres pueden evitar esta obligatoriedad, en función de reivindicar el derecho a su declaración de objeción moral o religiosa. 

Las alarmantes cifras propagadas sobre el cáncer uterino, producido por el Virus del Papiloma Humano VPH, han creado una desproporcionada sensación de miedo y una malévola orientación, hacia la vacunación obligatoria. Algunos padres han tenido que optar de manera precipitada, entre vacunar o no a sus hijos, por el miedo inducido a las consecuencias que pueda acarrear una decisión irreversible. 

Cuando se pregunta a los padres su opinión sobre la vacuna VPH, la mayoría de ellos, por falta de información y por no querer enfrentarse a una realidad, cambian de tema, echan la culpa de la vacuna a las grandes corporaciones farmacéuticas, que manipulan a las escuelas, para imponer sus productos, tergiversan las estadísticas, que dicen ellos que conocen, e intentan crear una niebla tan espesa, que les permita escaparse y evadir la realidad y su responsabilidad. 

            Los padres tienen que elegir entre pensar, que con esa vacuna eliminan el problema del VPH en sus hijos, y el dejar la puerta abierta con la vacuna VPH, que la mayoría de las veces, fomenta una mayor facilidad para que se metan en otros problemas, todavía más graves, como son la repetición de los actos sexuales, al creer que no deben temer a las consecuencias que conllevan. 

Los padres tienen que cambiar esa actitud permisiva, con todo lo que la sociedad les dice, relacionado con la educación sexual de sus hijos. Tienen que seleccionar lo que es trigo de lo que es paja, formando su propio criterio en función de lo que estudien ellos o les digan las personas bien formadas y con experiencia, en cada tema, así podrán adecuar su mente a lo que verdaderamente es moral. Meditar profundamente el tipo de educación, que han dado y van a dar a sus hijos, les definirá la gran respuesta, ante la administración o no de la vacuna VPH. 

Los padres tienen que entender que no pueden, ni deben facilitar o permitir en la pubertad, adolescencia o juventud emergente de sus hijos, los métodos anticonceptivos como pastillas y parches anticonceptivos, píldoras del día después, sistemas intrauterinos, preservativos, vacunas contra el VPH, etc., mandándoles el equivocado mensaje, de la permisividad de las relaciones sexuales, homosexuales y lesbiánicas. Tampoco deben consentir o permitir, que mantengan relaciones sexuales prematrimoniales, sin aconsejarles sobre los graves peligros, físicos, morales y sociales que conllevan.

La mejor vacuna contra el VPH es la enseñanza y práctica de las virtudes y valores humanos. Esta vacuna tan antigua, certera y segura, la sociedad la aprendió desde hace miles de años y está impresa en la Ley Natural.30 Virtudes y valores humanos, como base para la educación sexual de los hijos: Abstinencia, amor, autodisciplina, castidad, disciplina, educación, familia, Fe, fortaleza, generosidad, honestidad, justicia, modestia, obediencia, oración, orden, paciencia, perdón, prudencia, pudor, pureza, religiosidad, respeto, responsabilidad, sencillez, templanza, tolerancia, virginidad masculina y femenina, voluntad, etc. Cada vez hay más jóvenes, que hacen la promesa solemne de mantener la abstinencia sexual hasta el matrimonio. 

Avisar a los hijos sobre los peligros de las enfermedades sexuales contagiosas es imprescindible, para reducir o eliminar ese riesgo. Pero decir que ya no existen las enfermedades o que ha desaparecido el riesgo de contaminación de una de ellas, por lo que ya pueden hacer lo que quieran con su sexo, supone que muchos niños, al quitar el miedo al castigo que les manda la naturaleza por su mal comportamiento, aumentarán los actos inmorales. Cuando se usa algún adelanto técnico, para reducir el riesgo de algunas enfermedades sexuales, como la vacuna VPH, a menudo se pierden los beneficios, pues se asume una mayor exposición, que si no usara ese adelanto. 

Si se eliminaran las leyes que castigan los crímenes, robos, asesinatos, etc. a los criminales les daría por cometer muchos más crímenes, porque les desaparecería el miedo al castigo, por lo tanto aumentaría el número de ellos y también las consecuencias de recibir mayores daños, producidos por los agresores y por los agredidos en defensa propia. Si no hubiera cárceles que atemorizan, es posible que hubiera más robos y asesinatos. Si no nos hubieran dicho mil veces, que el  tabaco causa cáncer, seguramente habría mas fumadores y por lo tanto más cáncer. Quitar los castigos a los crímenes, no quitaría los riesgos de las consecuencias de esos crímenes, al contrario, aumentarían los actos delictivos y las consecuencias, para los que los producen y los que los padecen. 

La vacuna VPH a diferencia de las otras, que los padres normalmente van poniendo a sus hijos desde que nacen, crea confusión en los niños a los que se les pone a los 9 años. Los padres lo justifican, diciendo a sus hijos que las niñas a partir de los 11 años, que es cuando generalmente empiezan con su periodo menstrual, podrían quedarse embarazadas, si tienen relaciones sexuales, aunque la vacuna VPH no lo impida. 

Algunos padres pueden pasar por excéntricos, locos o extraños, por su manera de opinar moralmente sobre esta vacuna. La medicina y la sociedad no les permiten, que vayan en contra de la corriente que ellas marcan. Pero los padres, bien asesorados moral y médicamente, deben ir muy por delante de lo que marca la sociedad. Siempre deben estar alertas y preparados, para evitar determinados cambios inmorales, que la sociedad impone como norma. Tienen que tener la valentía de dar ejemplos gigantescos, con su entrega generosa a favor de la familia y no les tiene que preocupar, el desoír los cantos de sirena que equivocadamente la sociedad emite. No crean los padres que están solos en el mundo y sin obligaciones, siempre tienen unas raíces que regar y unas ramas que cuidar

La responsabilidad de los padres es muy variada y tiene varios grados. Siempre tendrán que dar cuenta por lo que han hecho y por lo que han dejado de hacer, en beneficio de los hijos. Algunos padres están formados por silencios, tienen temas en los que no pueden rechazan entrar, porque no saben o porque no quieren. Prefieren arrastrar el profundo dolor que produce la irresponsabilidad, ante las obligaciones voluntariamente asumidas ante sus hijos. No deben detestar la compasión y los consejos, de los que desinteresadamente les quieren ayudar, ni encerrarse en esa burbuja cómoda, que la sociedad les ofrece con la terrible frase “todos los padres lo hacen”, pues tienen el riesgo de que la burbuja, en la que están metidos, les explote en su propia cara. 

La educación de los hijos es como ir montado en un tren, que lleva a un destino previamente determinado. Se puede elegir el tren o el destino correcto o incorrecto, bajarse en mitad del recorrido y abandonar la misión familiar encomendada. Lo que no resuelve nada es decir “yo no sabía”, cuando llega el descarrilamiento de los hijos. Los padres pueden y deben discutir, comentar y negociar con los hijos, pues son su prioridad y lo que más quieren. La vida tiene unas etapas naturales, que los jóvenes, ni los mayores, las deben de quemar, pues cada etapa tiene su momento y sus características. Las conductas buenas dejan huellas buenas y las malas, las dejan malas y muchas veces irreversibles, inalterables o definitivas. 

La vida es un asombroso baile, mezcla de caos y precisión, pero hay que saber claramente, cuando hay que atacar los problemas, cuando hay que hacer una finta y cuando retirarse a pensar en las soluciones adecuadas, pidiendo consejo a los expertos. A primera vista, no todas las verdades, por muy edulcoradas que estén, suelen ser positivas. Algunas verdades son muy amargas y dolorosas, pero pueden constituir el punto de partida, para llegar a los objetivos propuestos, aunque para cumplirlas, cueste realizar un esfuerzo sobrehumano. 

Los padres deben tomar la decisión mejor para sus hijos, sobre esta vacuna HPV, porque creen que es la prioridad y no porque sea políticamente correcta. Esta es una de las decisiones en las que la verdad, tiene que presidir la vida, aunque esta verdad, suene cacofónica y tenga un timbre desabrido, para el resto de la sociedad. No deben tomar la decisión, solamente, por seguir la danza que la sociedad marca o por no desentonar. Esta verdad, si no suena como lo que quiere la sociedad, puede ser molesta, pero tienen que asumirla y aplicarla en beneficio de los hijos y para dar ejemplo a la sociedad, de forma que quede reflejado en la manera de estar, hablar y vivir. 

            Algunos padres basan la decisión de poner a sus hijos la mencionada vacuna HPV, en que lo mismo van a comenzar a tener relaciones sexuales, desde la más temprana edad y por lo tanto, pudieran ser contagiados fácilmente con enfermedades de transmisión sexual. Si bien la vacuna pudiera protegerles de la infección del HPV, no protege nada, contra las otras enfermedades sexuales ETS que la promiscuidad alentada por esta vacuna, fomenta indirectamente. 

Los padres no deben volverse cómplices de la patraña sobre el sexo seguro, que la industria del sexo les quiere envolver con su verborrea engañosa, para que obren en contra de su propia naturaleza, peor aun, en contra de sus propios hijos. Esta vacuna HPV es uno de los motivos, por los que han aumentado el número de abortos en las adolescentes. Sirve para evitar el HPV pero aumenta enormemente, las posibilidades de embarazos y el contagio de enfermedades sexuales ETS

Los padres tienen que elegir, entre enseñar, recomendar y educar a sus hijos, en la práctica de las virtudes y valores humanos, para que les hagan evitar las ocasiones de tener relaciones sexuales o dejar que ellos hagan lo que quieran. No existe ninguna alternativa que sustituya a la de llevar una vida moralmente responsable, donde prime la abstinencia sexual fuera del matrimonio. Podrán suminístrales a sus hijos alternativas médicas o farmacéuticas, pero al final es una elección, entre evitar el embarazo o evitar las enfermedades de transmisión sexual, pero no las dos cosas. La sociedad ofrece a los jóvenes muchas alternativas médicas y farmacéuticas, que evitan o suspenden los embarazos o para que no se contagien con las enfermedades de transmisión sexual, pero no ofrecen nada que pueda solucionar ambas cosas. Nunca les hablan de la abstinencia sexual, pues eso no es negocio para las empresas, ni para las  organizaciones que viven de la industria del sexo. 

Lo que la industria del sexo ofrece a los jóvenes para su libertinaje:  

  • La vacuna contra el virus del papiloma humano VPH, posiblemente evita esta enfermedad o algunos tipos de la enfermedad, pero tendrán muchas más probabilidades de obtener embarazos no deseados, fuera del matrimonio y el contagio de las enfermedades de transmisión sexual, debido a que al perder el miedo a las consecuencias del VPH, realizarán más cantidad y con más frecuencia las relaciones sexuales. El sida está avanzando enormemente en el segmento de población, que ha tomado la vacuna VPH debido a la mayor desinhibición sexual.
  • Las píldoras anticonceptivas, los dispositivos intrauterinos (DIU’s), los implantes e inyectables, también fomentarán en los hijos una mayor cantidad de relaciones sexuales, sabiendo que no tienen el miedo a embarazarse ni a embarazar. Pero siguen con el gravísimo riesgo de contagio con las enfermedades de transmisión sexual, por aumento de las relaciones sexuales.
  • La píldora anticonceptiva post-coito, RU 486, denominada Plan B o  anticoncepción de emergencia. Como los otros anticonceptivos evitan los embarazos, pero no evitan las graves consecuencias que origina el aumento de relaciones sexuales, al creer que no habrá embarazos.
  • Los preservativos, masculinos o femeninos, podrán evitar los embarazos, pero no la transmisión de las enfermedades de transmisión sexual como el SIDA.
  • Otras formas de realizar actos sexuales, creyendo que así podrán disminuir o evitar los embarazos, pero son igual o más peligrosas, ante el contagio de las enfermedades sexuales, en otras partes del cuerpo. 

La sociedad en general y los medios de comunicación en particular, están educando a los jóvenes, desde que son niños, en que el cuerpo les pertenece y que pueden hacer con él lo que les de la gana, cuándo y cómo les de la gana. Les dicen que como es de ellos, lo pueden, como si fuera un bien inmueble, prostituir, prestar, vender, alquilar, mutilar, decorar, perforar, etc. Nadie les habla de las consecuencias físicas, morales y emocionales que esas actitudes les van a proporcionar. Solamente les dicen, que pueden ejercitar la libertad de hacer con él lo que quieran. 

A los padres hoy les cuesta mucho hablar con sus hijos de las relaciones sexuales y la moralidad. Dan muchos rodeos y emplean palabras nuevas, distintas y poco claras, para expresarse sobre este tema, no van al meollo de la cuestión. Una de las formas más elocuentes de hablar, es con el ejemplo, pero es una de las formas más difíciles de hacerlo, aunque la que mejor comprenderían los hijos. Hoy en día, el sexo está presente en casi todos los órdenes de la vida, en todas sus facetas, pero no, en el coloquio amistoso de la educación. 

Los padres deben educar a sus hijos sobre los aspectos sexuales, en función de su edad física y mental, con una educación positiva y prudente, haciéndoles ver que, en algunas ocasiones, es peor el remedio que la enfermedad, como en el caso de la vacuna VPH. La ignorancia no es buena compañera de la educación, por lo tanto no es negociable. 

El amor y el respeto a la dignidad de la otra persona, son los principales objetivos de la sexualidad, no la promiscuidad y la permisividad absoluta, donde la obtención del placer, sea el principal objetivo de la sexualidad, al querer solamente satisfacer el instinto, con la búsqueda del placer, procurando únicamente evitar los embarazos y las enfermedades de transmisión sexual. Los hijos deben aprender a determinadas edades físicas y mentales, a entender qué es la sexualidad del matrimonio y de la procreación. 

La mejor escuela para la educación de los hijos y su formación, en la práctica de las virtudes y valores humanos, la constituye una vida familiar equilibrada, en la que los padres sean fieles practicantes de ellas y totalmente entregados el uno al otro, y a sus hijos. 

Los padres no deben permitir, que en nombre de una pretendida salud sexual, se corrompa a los niños y adolescentes, contándoles mentiras o verdades a medias. La vacuna VPH no soluciona el problema de las enfermedades de transmisión sexual, producidas por la promiscuidad. Los padres deben enterarse bien, de la cruda realidad de la situación presente y futura de sus hijos, y ejercitar el derecho irrenunciable e intransferible, de educar a los hijos de la forma que crean más conveniente para ellos. Tienen el derecho a negarse a que a sus hijos les pongan la vacuna HPV, si entienden que ya les han dado una buena formación, en la práctica de las virtudes y valores humanos. 

La infección por el VPH representa el contagio de transmisión sexual más frecuente. Existen aproximadamente cuarenta tipos de VPH sexualmente transmisibles, algunos de los cuales, son causa del cáncer de cuello de útero. Los médicos indican que aunque se use el preservativo, en las relaciones sexuales, el riesgo de contagiarse por VPH es muy alto, y que la única forma eficaz para prevenir esa infección, es la abstinencia de las relaciones sexuales antes del matrimonio. Los padres deben insistir a sus hijos, que la prevención más eficaz es evitar el riesgo de contagio, esperando para tener las relaciones sexuales, hasta que puedan compartir un proyecto de vida matrimonial

La vacuna que quieren aplicar, colectiva y obligatoriamente en las escuelas públicas, a todas las niñas y niños desde los 9 años, aunque según los médicos, solamente evita un número muy limitado de todos los cánceres de cuello uterino y de las verrugas genitales. La vacunación colectiva y obligatoria, equivale a asumir que no es posible retrasar el inicio de las relaciones sexuales, ni mantener la abstinencia sexual hasta el matrimonio, incluso entre los jóvenes que elijan esa opción. 

La promoción de esta vacuna se está llevando en las escuelas y en los medios de comunicación, de una manera sutil, engañosa, ladina y poco cautelosa, en relación con las consecuencias morales, médicas y sexuales. Lo que está fomentando en los padres, niños y jóvenes una falsa sensación de seguridad, frente a las infecciones de transmisión sexual, lo que producen un aumento de las conductas de riesgo. Esta sensación se conoce como “comportamientos desinhibidos” o “compensación de riesgo”

Los padres tienen la opción de negarse y oponerse con todas sus fuerzas individuales y colectivas, a la vacunación de sus hijos, para protegerlas de tantas incógnitas y mensajes confusos. Principalmente debido a que esta vacuna abre inequívocamente, una avenida de seguros errores, gravísimos e irremediables, por los que una parte de la sociedad pretende que los jóvenes circulen. 

Es muy difícil que los padres se pregunten y se examinen, sobre el tipo de educación sexual que están dando a sus hijos, y mucho más que lo consulten con sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que practiquen. Eso es indispensable y determinante, para inclinar la balanza a un lado u otro, a la hora de permitir o no, aplicar la vacuna VPH, en función del riesgo que se supone, que esos hijos están preparados para asumir. 

  • Unos creen que a los hijos les deben dar total libertad, para que hagan lo que quieran, cuando quieran y con quien quieran.
  • Otros creen que no pueden hacer nada en ese tipo de educación sexual, pues sus hijos están inmersos en un tipo de sociedad permisiva, donde es muy difícil luchar contra corriente, que todos hacen lo mismo y que la batalla la tienen perdida de antemano.
  • Otros creen que siempre ha habido hijos rectos y torcidos y que los padres, no han podido hacer nada, para que no se tuerzan, ni enderezar a los torcidos.
  • Otros creen que recomendándoles los imprescindibles exámenes periódicos de Papanicolaou, ya han terminado con su obligación educativa, olvidándose que muchas hijas, todavía no tienen la edad de hacérselo o no quieren decir que lo necesitan hacer, para no levantar sospechas, de haber tenido relaciones sexuales prematuras. Algunas veces el examen llega tarde, pues las hijas no saben que han contraído la enfermedad y ya está muy avanzada.
  • Otros creen que lo mejor es ocultar a los hijos, como «mentira piadosa», que les han puesto la vacuna. Más tarde o más temprano se enterarán, y es mucho mejor explicarles la decisión tomada y los motivos que les llevaron a esa decisión. El futuro de los hijos, dependerá de la educación sexual que hayan recibido de sus padres. Los padres deben explicar claramente, los peligros que les podría suceder si creen que con la vacuna, ya pueden hacer lo que quieran sexualmente, creyendo equivocadamente que se les abre una avenida donde la “compensación de riesgo” es alta.
  • Otros implícitamente aceptan como normal el estado de las prácticas sexuales autodestructivas de los jóvenes. Asumiendo que los niños o adolescentes desde los 11 años, están teniendo esas prácticas, y que por precaución, deberían recibir esta vacuna, aunque no sirva para combatir, otras peligrosas ETS que los niños y los jóvenes pueden contraer. Algunos padres prefieren ignorar la actual cultura de la promiscuidad, que la mencionada vacuna puede fomentar por la repetición de los actos sexuales.
  • Otros aceptan poner la vacuna a sus hijos, porque saben que no les han educado suficientemente en la práctica de las virtudes y valores humanos, o debido al medio ambiente en el que se desarrollan, por el segmento social al que pertenecen, por las experiencias familiares, por el mal ejemplo que los padres dan, etc. Algunas veces tienen que reconocer, que los hijos corren un alto riesgo, ya que desde temprana edad tienen o van a tener, una vida sexualmente activa.
  • Hay muchos padres que se preocupan de enseñarles el verdadero camino con el ejemplo y con la práctica de las virtudes y valores humanos, este es el mejor camino para que alcancen su plenitud. En este caso no es necesario y si contraproducente el ponerles la vacuna VPH y todos los peligros que conlleva. 

Las familias y por lo tanto la sociedad, viene lidiando con índices siempre crecientes de enfermedades sexualmente transmitidas ETS, que hoy son aproximadamente 26 diferentes. Existe un gravísimo problema, que es dar por hecho que la promiscuidad sexual de los jóvenes, no se puede modificar, y que sólo es posible reforzar las acciones, para combatir las enfermedades resultantes. Pero se lograría mucho más, si toda esa energía se dirigiera a la educación y prevención.

La vacuna VPH demuestra que el sexo seguro es inseguro, y que los métodos anticonceptivos, no evitan las enfermedades de transmisión sexual, algunas mortales como el VPH, HIV-SIDA, etc. el único sexo seguro, es el sexo abierto a la vida dentro del matrimonio. Pero hay muchos y ocultos intereses políticos, económicos, demográficos, etc. A más vacunas de esta clase, más relaciones sexuales y más embarazos no deseados, por lo tanto mas abortos y mas contagios de las enfermedades de transmisión sexual. Así crecerá el número de clientes enfermos y se aumentarán los gastos, necesarios para combatir esas enfermedades, además de los ingresos por la realización de abortos. 

Esta vacunación obligatoria se ha convertido para los gobiernos, en un instrumento de “pulso político”, una bandera equivocada de “modernidad” y de “progreso” dentro de una carrera por ser el primero en adoptarla, para así decir que se está a la vanguardia en las técnicas de prevención y en el grupo de países punteros, en las políticas públicas de salud. La engañosa publicidad política y comercial, que conlleva un pulso a las familias, donde la industria del sexo ha multiplicado sus esfuerzos de marketing y de corrupción política. Para algunas industrias farmacéuticas, el sexo fuera del matrimonio y las enfermedades y abortos criminales que conlleva, es como su combustible. No pueden vivir sin él. 

Resumen:  

  1. La razón de poner la vacuna VPH a los niños, está motivada por la aseveración inexacta, de que indefectiblemente todos, empezando desde la más tierna juventud, van a tener relaciones sexuales antes del matrimonio y por lo tanto, van a contraer el virus del papiloma humano.
  2. La abstinencia sexual antes del matrimonio, es la única vacuna que verdaderamente evita todas las enfermedades de transmisión sexual. Todavía ningún joven, se ha muerto por practicar la abstinencia.
  3. La abstinencia sexual fuera del matrimonio, tiene que estar enseñada a los hijos con el ejemplo y la práctica de las virtudes y valores humanos, antes indicados.
  4. La vacuna contra el virus del papiloma humano VPH abre los caminos que fomentan las relaciones sexuales y por lo tanto, la transmisión de otras graves enfermedades sexuales. Con ella sí se propicia la posibilidad, de que haya más muertos y enfermos graves e incurables, aunque prevenga el VPH y las verrugas genitales.
  5. Si tienen la menor duda, sobre poner o no poner la vacuna a sus hijos, les sugiero que ante la gravedad del tema, no titubeen en consultarlo con su pediatra y con el sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que practiquen.
  6. ¡Padres! No tengan miedo, pues no están solos, pongan todas sus energías en educar sexualmente bien y honradamente a sus hijos, al final ellos y la sociedad se lo agradecerán. 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com Desde el Indice podrá encontrar todos los artículos, por orden de publicación y utilizando el buscador, localizarlos según los temas deseados. 

Si tiene algún familiar o amigo al que cree que le puede interesar este artículo, por favor reenvíeselo. Es posible que se lo agradezcan.

Herencias, testamentos y repartos en las familias

ESCUELA PARA PADRES 

Herencias, testamentos y repartos en las familias.

  • Testamento civil
  • Testamento de vida 

4,546 Palabras Tiempo de lectura 16:00 minutos

Algunos artículos relacionados:

 

 TESTAMENTO CIVIL: 

Este artículo es sobre las obligaciones de los padres de hacer bien los testamentos, en tiempo, forma y contenido. En cada país hay leyes diferentes, cientos de bogados de confianza y libros especializados donde los padres pueden y deben consultar sobre las características de las herencias, los testamentos, el reparto de sus bienes, los derechos y las obligaciones de los herederos, etc. Incluso en el Internet hay modelos de testamento muy bien hechos. 

¡Padres! Si tienen el privilegio de poder hacer testamento, háganlo pronto y bien. Deposítenlo en el Registro de Actos de Últimas Voluntades o en manos de terceras personas independientes de la familia, normalmente llamados albaceas testamentarios. Nunca lo dejen en el cajón de la mesilla, pues puede desparecer si no le conviene a alguien.

Las leyes civiles ponen unas obligaciones, pero las leyes morales obligan, en función de su libre albedrío, a dejar atadas y bien atadas sus últimas voluntades. Hagan lo posible para que no haya disgustos entre sus herederos motivados por el reparto de su herencia. Siempre es preferible que los herederos se enfaden con el testador después de muerto, debido a que no les gustaron sus decisiones, a que se enfaden entre ellos porque el testamento fue injusto y no pudieron o no quisieron llegar a soluciones, teniendo que terminar en manos de la justicia civil.

Los padres, cada uno de ellos, deben hacer su testamento civil y su testamento de vida de forma que la herencia, si es que existe, quede bien organizada y repartida de la mejor forma posible, y que sus últimas voluntades religiosas, médicas, físicas y emocionales queden plasmadas en el testamento de vida. Ambos testamentos deben ser muy claros y periódicamente modificados, en función de los cambios que ocurran en las personas, bienes y circunstancias. Hay un dicho sobre los testamentos, recomendando que se hagan con lápiz para poderlos modificar.

Los testamentos siempre deben estar presididos con un gran sentido de la justicia, la caridad, la equidad y el agradecimiento. Así se disminuirán las posibilidades de injusticias, envidias, enfados, codicias y malas avenencias entre los herederos. Desgraciadamente muchas familias se rompen, debido a que o no hubo testamento o si lo hubo fue injusto o mal hecho. Estos hechos suelen exacerbar las malas relaciones que ya había o que se producen en el momento del reparto.

Los padres no deben olvidar que cuando se ejecute su testamento, ellos ya se habrán ido y los herederos todavía se quedarán en la tierra para muchos años, con las heridas muchas veces incurables, que un mal testamento pudiera producir. Además es muy conveniente dejar muy claro en el testamento cuales son las condiciones que desean para los hijos menores de edad que les sobrevivan. Por ejemplo, si ya han dado la conformidad, quienes harán y quienes no podrán hacer de tutores de los niños, de qué forma deberán educarles, qué condiciones tendrán para recibir la herencia, etc. 

El broche de oro de los testamentos es que la caridad debe estar muy por encima de la justicia humana expresada en las leyes civiles. Si entre la primera línea familiar no hay caridad, qué pueden esperar de la vida ninguno de los herederos. Hay leyes justas e injustas, pero más injustos suelen ser los comportamientos entre hijos, padres y abuelos si no tienen ni la caridad ni la justicia de honrar su propia sangre. Para materializar el contenido de los testamentos o de las herencias, deberían reunirse todos los familiares y a ser posible que la conversación la lleve una persona ajena a la familia, que tenga la aprobación de todos y que sirva de árbitro sobre lo que está sucediendo. Este suele ser la tarea o cometido del albacea testamentario.

Hay padres, que olvidándose de sus propias obligaciones presentes y futuras regalan injustamente su patrimonio, propio o percibido por herencia familiar y mantenido en usufructo pero que pertenece jurídica o sentimentalmente a determinados hijos, pero no a todos. Puede que lo regalen a terceros o a instituciones, que ni se lo merecen ni en algunas ocasiones lo han pedido. Solamente lo regalan por inconsciencia o por darse el capricho de fastidiar a determinados familiares que tenían el derecho a heredar.

Mención aparte merecen las herencias beneficiadas o gastadas en vida por determinados hijos con ludópatas, chulos profesionales, mujeriegos, adictos y manirrotos que son protegidos injustamente por los padres en perjuicio de terceros. Una cosa es que los padres hagan regalos y otra cosa es que estos sean injustos.

Todavía nadie ha inventado ataúdes que tengan bolsillos para poder llevarse al otro mundo las propiedades. Lo único que podremos llevar allí serán nuestras buenas obras. Las propiedades hay que dejarlas en la tierra y la mejor forma de dejarlas es a través de otorgar un testamento bien pensado y aconsejado, nunca un testamento fruto de un arrebato.

Cuando hay testamentos importantes suelen salir inmediatamente parientes de todas las esquinas, se amontonan en la casa de los difuntos a proclamar a los cuatro vientos y con muchas lágrimas, cuanto querían a los difuntos. Casa que muchos de ellos jamás habían pisado ni habían hecho una llamada de teléfono. Llegan de los sitios más lejanos, alegando parentescos y cariños insólitos. Tiempos atrás estaban en la más profunda ausencia e ignorancia. 

Algunas herencias, para que puedan ser hechas efectivas están condicionadas a lo siguiente: Mantener determinados matrimonios, o a tenerse que divorciar, cumplir la mayoría de edad, comportarse bien, terminar los estudios, dejar las adicciones, atender a herederos discapacitados, etc.

“Hijos 3 minutos” denominados por algunos padres a los que con tres minutos semanales de una llamada de teléfono, ya se creen buenos hijos. Dicen que no pueden destinarles más tiempo pues “siempre están muy ocupados” No les visitan nunca o casi nunca. Con esos tres minutos quieren creerse que mantienen el cordón umbilical con los padres. Así acallan sus conciencias y preparan el terreno para que cuando los padres hagan testamento no se olviden de ellos y cuando llegue el reparto de las cosas comunes que no están especificadas en el testamento, como los objetos personales, los otros herederos no les dejen fuera del reparto, alegando que nunca se preocuparon de atender a los padres. Hacen que hacen, pero no hacen, lo único que hacen es dar un terrible mal ejemplo a sus hijos, que ven como sus padres ningunean a los abuelos. Después, los padres no se podrán quejar cuando sientan: “Esos polvos trajeron estos lodos”

Hay hijos que entienden que la norma son 3 minutos de conversación a la semana y que con eso ya es suficiente. Esto es una de las curiosidades de la vida actual. Lo normal lo definen incluso cuando ha dejado de atenerse a la norma.

“Acepta lo que te den y sigue pidiendo”. Esto es lo que algunos padres tienen que asumir de sus “hijos 3 minutos”, pues más vale poco que nada.

A los “hijos 3 minutos”, se les rompen el corazón cuando los padres mueren o tienen algún problema. Salen corriendo para asistir al funeral o para visitarles y así que les puedan ver los otros familiares. Les hacen una “visita de médico” y su conciencia se queda tranquila porque según ellos ya han cumplido ante la familia. De paso miran a ver si los padres les pueden regalar alguna cosa de valor, que dicen les trae tantos y tan buenos recuerdos familiares.

Las diferencias de atención a los padres que se dan entre hermanos, ocurre algunas veces cuando no hay bienes materiales para heredar ni para pagar por la asistencia privada. Si los padres tuvieran muchos bienes, aparecerían parientes hasta por debajo de la cama y todos queriendo hacer ver que les atienden. Pero desgraciadamente hay hijos que no les atienden cuando lo necesitan, pero después si se creen con el derecho a recibir la herencia que según la ley les corresponde.

Algunos padres, en vida, deciden repartir la herencia, toda o parte, a sus hijos, así les puede servir para iniciar o consolidar su vida familiar, profesional o de estudios, evitando que haya disgustos o lamentaciones posteriores por no haberlo hecho en ese tiempo tan necesario. Los padres tienen que estar seguros que ellos no van necesitar esos bienes para su vejez, pues si los ceden ya no habrá manera de que si los necesitan, se los devuelvan. Máxime si esa herencia se ha quedado materializada en pagos universitarios para que los hijos tengan ese patrimonio intelectual que les abra las puertas de la sociedad y le saquen mucha más rentabilidad que si les hubieran dejado bienes inmuebles, joyas o dinero. Los padres tienen que asumir, que es posible que los hijos, al haber recibido en vida la herencia, en bienes materiales o en formación universitaria, ya no se preocupen de atenderlos al faltarles el egoísmo de la espera de la herencia.

Es una apuesta a futuro, si el importe de la herencia dejada en vida a los hijos, es la que los padres tenían reservada como ahorro para cuando se jubilaran. Pero es la misma apuesta que cuando se compran cuatro pólizas de seguro de invalidez representadas en cuatro hijos. Es muy difícil que las cuatro compañías quiebren y que no se pueda rescatar el capital asegurado e incluso los intereses.

La mejor herencia que se puede dejar a los hijos es una buena educación en las virtudes y valores humanos, además de unos estudios profesionales. Las herencias monetarias se las pueden gastar, pero la educación religiosa, familiar, académica y social, aunque quieran, no la pueden gastar, ni nadie se la puede quitar, es para siempre.

La dificultad del reparto de las herencias, según los diferentes modelos de familia y sus mezclas y modelos de familias monoparentales, del mismo sexo, segundos y terceros matrimonios, uniones de hecho y de derecho y sin arreglar sus situaciones jurídicas. Esposos con más anillos que el emblema de los Audi’s que tiene cuatro. Viudas y viudos, amancebados fijos o esporádicos, barraganas, etc. Incluso cuando hay hijos biológicos, adoptados, procedentes de los matrimonios de los diferentes esposos, hijos comprados mediante procedimos médicos y jurídicos en los laboratorios, hijos de vientres de alquiler y un largo etc. Es un verdadero problema otorgar testamentos que sean justos y legales para que no ocurran pleitos posteriores. Las situaciones familiares cambian continuamente y se necesita estar bien aconsejado, todo en función de a quién, cómo, cuándo y porqué se lo quiere dejar.

Entre los posibles herederos, algunas veces es una carrera contra reloj la atención a los padres mayores, para ver quien influye más y mejor en sus últimas voluntades, muchas veces en función de la herencia que podrían disponer. No conozco la legislación que puede haber en cada país relacionada con la obligaciones de asistir a los padres mayores, tengan o no bienes económicos. En algunas ocasiones solamente reciben cuidados cuando los posibles herederos creen que van a heredar algo importante. Dicen que los asilos públicos están para atenderles, si presienten que no van a dejar nada de herencia. Alegando que allí siempre hay voluntarios que les atiendan muy bien y gratuitamente.

Muchas veces los padres cometen el grave error, voluntaria o involuntariamente de prometer una cosa de palabra y después plasmarla de otra forma en le testamento. Uno de los principales errores, suele ser el ofrecer verbalmente los bienes a los hijos que se preocupan de atenderles, pero luego testar a favor de todos por igual, sin tener en cuenta de premiar a los que se han sacrificado por ellos. Muy pocas veces los herederos reconocen el error sentimental del reparto tan mal hecho y ceden las propiedades que les corresponden a los que verdaderamente se han preocupado del cuidado de los padres

Cuando llega la hora de la lectura del testamento civil empiezan las frustraciones y los comentarios desagradables en función de las expectativas que cada uno tenga. Si nadie espera nada y les toca algo, eso más que tiene. Pero normalmente todos esperan mucho más de lo que les toca. Además empiezan las opiniones de decir: Tu, para que quieres esto, si total no lo necesitas y a mi me viene muy bien y me haría mucha ilusión tenerlo. O yo si lo uso. Tú vives fuera y no puedes disfrutarlo como yo que vivo aquí. Hemos acordado los otros hermanos que en lugar de hacer el reparto como dice el testamento, lo hagamos como decimos nosotros ¿No te opondrás a lo que hemos decidido, verdad?

Hay muchos parientes cercanos que se aprovechan de haber llegado antes a la casa y haber podido retirar dinero en efectivo, documentos emitidos al portador o bienes seleccionados de antemano que no han pasado al fondo común de reparto. También ocurre que otros familiares han podido hacerse con los bienes del difunto, pues previamente con maniobras legales, le han podido declarar incompetente, por lo que la ley les dio el poder de administrar sus bienes, prácticamente sin ningún control. Cuando llega la hora de abrir el testamento todo los bienes importantes han desaparecido, e incluso los inmuebles los han escriturado a nombre de otras personas.

Algunos herederos se oponen a que los padres lleven su vejez con una buena calidad de vida. Maniobran con otros familiares para convencerles que los padres se queden en su propia casa, incluso sin ayuda o poca ayuda para hacerles las tareas de la casa, porque sale mucho más barato que llevarles a un buen asilo o residencia de día privada, porque así gastarán menos y les tocará más de herencia. No les importa la calidad de vida de los padres con tal de que su patrimonio no disminuya con los gastos.

Las formas más comunes de decidir la forma de dejar la herencia:

  • La parte obligatoria y la de libre disposición dejarla a todos iguales, de acuerdo con la ley,
  • La parte de mejora y de libre disposición, dejarla de acuerdo a como se hayan portado con los padres.
  • La parte de mejora y la de libre disposición, dejarla de acuerdo con la situación económica de cada uno de los herederos.
  • La parte de libre disposición dejarla fuera de la familia en obras benéficas, altruismos, mecenazgos o caprichos.

Dejar en herencia los negocios familiares suele ser un problema importante, pues hay hijos que los han trabajado fuertemente, incluso asumiendo grandes sacrificios personales y económicos en beneficio de mantener activo el negocio. Cuando llega la hora de hacer el testamento a algunos padres se les olvidan estos sacrificios y hacen los repartos a partes iguales como si esos sacrificios no hubieran existido. Incluso no tienen en cuenta que mientras unos hijos estaban sacrificados en el negocio, otros hermanos no tenían que trabajar y los padres les pagaban sus carreras universitarias. 

“Trabaja fuerte hijo mío, que algún día todo esto será tuyo” Esta frase la dicen muchos padres empresarios y los hijos se la creen. ¡Cómo no se lo van a creer a sus padres! Pero cuando llega la hora de abrir el testamento y todo lo dejan a partes iguales entre los hermanos, se dan cuanta que han estado trabajando duramente durante los mejores años de su vida en el negocio familiar, por lo que no pudieron hacer los estudios universitarios, mientras sus hermanos han tenido el beneficio de los estudios universitarios pagados por los padres con el dinero que generaba el negocio familiar. Además de tener los estudios, en función del testamento cobrarán la parte proporcional del negocio que le haya tocado en la herencia. 

En este caso los padres no han tenido en cuenta ni los sacrificios que hicieron algunos hijos para que el negocio funcionara y que la familia pudiera vivir, incluso pagar la universidad a los otros hermanos, ni la capacidad y el esfuerzo para llevar el negocio. Todos cortados por el mismo injusto patrón. 

Hay muchos futuros herederos que se han criado entre algodones, pues ya sus abuelos educaron a sus padres con la única intención de que no pasaran las mismas o similares calamidades que ellos habían sufrido. Pero ambos se olvidaron de educarles en el conocimiento y en la práctica de las virtudes y valores humanos donde la aceptación, el altruismo, la generosidad, la caridad, la filantropía, el desinterés, el sacrificio, la fraternidad y la solidaridad son lo que verdaderamente puede dar sentido a la vida y por tanto no darle tanta importancia a las herencias y lo que las rodea. Dicen que de abuelos sufridos, hijos mimados y nietos egoístas. 

Algunos hijos quieren cobrarse la herencia en vida de los padres, entre ellos algunos hijos NiNi, los sangran sean estos viejos, jóvenes, ricos o pobres, con independencia de que los hijos sean solteros, casados, mixtos o alguna de las diversas especies que pueblan la selva ciudadana. Les falte dinero o les sobre. Los cleptómanos roban con mil artimañas hasta a sus padres el dinero o los bienes de sus hermanos. Sangrar a los padres es una forma de robar también a sus herederos. No hay perdón si no hay restitución.  

Sea el resultado que sea de la herencia, nadie tiene derecho a enfadarse, pues es algo que no se lo ha ganado. El hecho de que haya unas leyes civiles que les amparan y protegen frente a terceros, a la hora de recibir algunos bienes de sus testadores, no quiere decir que sea algo que se lo han trabajado y no se lo han pagado. Al final las victimas de las herencias también suelen ser agresores por alguna causa, y los agresores victimas. Casi siempre todos reciben su merecido. 

Los principales casos de enfados relacionados con las herencias:

  • Esperar más y recibir menos, porque no había más para repartir.
  • Frustrarse debido a que no le han resultado rentables los esfuerzos verdaderos, falsos, voluntarios o involuntarios, que ha hecho para obtener mejor parte de la herencia.
  • Indignarse porque comparativamente ha salido perdiendo con otros que tenían los mismos o menores derechos a la herencia.
  • Sentir rabia porque otros herederos han tenido mejor suerte o han empleados más mañas para conseguir prebendas.
  • Verse legalmente desheredado debido a motivos graves, teniendo o no la culpa.

Algunos padres creen que tienen un problema sobre la forma de repartir su posible herencia, entonces inconscientemente en lugar de solucionarlo, lo que hacen es librarse del problema ignorándolo y por lo tanto no hacen ningún tipo de testamento. Aplazan el posible problema a sus herederos hasta después de su muerte, creyendo que se solucionará el solo. No les importa que su herencia sirva de manzana de la discordia, ellos se han quitado el problema. ¡El que venga detrás que arree! Bastantes problemas hay con las herencias, haya o no testamentos, pues los herederos casi siempre tienen unas expectativas irreales.

Unas notas sobre herencias, testamentos y repartos civiles:

La herencia es el total patrimonio del difunto y comprende todos sus bienes, derechos y obligaciones, que no se extingan por su muerte. La herencia puede ser aceptada pura y simplemente, a beneficio de inventario o rechazada por los herederos. 

El importe total de la herencia, o caudal hereditario (es decir, los bienes y derechos que se integran en la herencia) se divide en tres tercios iguales:

  • Un tercio llamado “legítima estricta” que se destina proporcionalmente para los “herederos forzosos” que suelen ser los hijos.
  • Otro tercio llamado de “mejora” que se destina para quiera repartirlo entre los “herederos forzosos”.
  • Otro tercio llamado de “libre disposición” que el testador puede destinarlo a quien lo consideren conveniente de dentro o de fuera de los herederos.

El albacea, también llamado testamentario, es aquella persona designada por el testador en su testamento para que vele por el cumplimiento de su voluntad expresada en el testamento. Pueden ser varios con carácter mancomunado, para que tengan que actuar todos ellos conjuntamente, o solidario. Si no existe testamento, será necesario tramitar una declaración de herederos intestados o abintestato.

TESTAMENTO DE VIDA:

El testamento de vida, las instrucciones anticipadas, poderes sobre la salud, o como se llamen en cada país, son herramientas muy importantes para la atención final de los enfermos y cumplir las decisiones que dieron en otros momentos relacionadas con sus deseos para el final de sus vidas.

Es para preocuparse de nuestro alma y de nuestro cuerpo. Es un documento donde predominan las atenciones religiosas, la petición de cuidados paliativos, el rechazo del esfuerzo terapéutico, la donación de órganos, el enterramiento o la cremación. Sirve para expresar las instrucciones precisas a tener en cuenta cuando el testador se encuentre en una situación en que su estado de salud mental o física no le permita expresar personalmente su voluntad. La diferencia con el testamento civil es que este es para preocuparse principalmente de los bienes y de quién se quedará con ellos. Para ambos en cada país hay diferentes legislaciones y formas de regístralos.

               En estas páginas bilingües, español e inglés, podrán ver modelos muy bien hechos de este tipo de testamento. 

http://www.agingwithdignity.org/catalog/nonprintpdf/Five_Wishes_Multi_Final_SP.pdf

Los 5 deseos del testamento de vida: 

  1. La persona a quien deseo designar, para que tome decisiones religiosas y médicas en mi nombre, cuando yo no lo pueda hacer.
  2. El tipo de tratamiento religioso y médico que deseo o no deseo recibir.
  3. El grado de comodidad que deseo tener.
  4. El trato que deseo recibir.
  5. Lo que deseo que mis seres queridos sepan. 

Hacer testamento sobre nuestro alma y sobre nuestro cuerpo, que son las dos cosas más importantes que tenemos, es muy práctico e inteligente. Es muy importante el testamento civil, pero pudiera ser sobre cuatro sillas y una mesa sin valor sentimental ni económico que se las pudieran repartir los herederos en franca armonía. Pero el testamento de vida va mucho más lejos que los bienes materiales de esta tierra. Se puede dar el caso que para no asustar al enfermo le dejan sin prestarle los últimos sacramentos o servicios de su religión. Si lo hubiera puesto en el testamento de vida, sus albaceas no dudarían en hacer cumplir sus deseos religiosos, físicos y médicos. Ese testamento de vida permitirá a los albaceas tener influencia moral y jurídica en algunas decisiones que los hospitales o los médicos vayan a tomar con los testadores. 

El testamento de vida también se puede modificar tantas veces como se quiera. Pero cuando ya se está dominado por el sufrimiento, es muy difícil es cambiarlo.

¿Cual de los dos conceptos de testamento es más importante? Es muy conveniente tener hechos los dos testamentos, pues son totalmente compatibles y complementarios. Cada persona tendrá que sopesar, si dejar sus bienes materiales amarrados y bien amarrados ante sus herederos, o si es mejor dejar amarrado y bien amarrado lo que quiere hacer con su alma y con su cuerpo antes de morir. En función de la importancia que cada uno de a esos conceptos decidirá lo que quiere hacer.

Cada vez hay más personas, jóvenes y mayores que realizan y registran sus testamentos de vida para determinar en parte, el modo de cómo desean vivir sus últimos momentos y el derecho a morir bien. Principalmente los padres, es muy importante que tengan muy bien planeados todos sus puntos de vista e intenciones, relacionadas con las enfermedades graves y con su muerte, pues nadie sabe a ciencia cierta cuando estas van a llegar. 

Las personas llamadas “socialmente inteligentes” son las que suelen ser muy sutiles y tienen una excelente percepción de las señales que indican lo que ellos y otros necesitan o quieren. Por eso determinan que:

  • Se les atiendan con los cuidados necesarios en los últimos momentos para atenuar el dolor y conseguir la curación, si esta es posible.
  • Que no les alarguen la vida artificialmente cuando no haya posibilidades de cura, rechazando expresamente determinadas terapias para prolongar inútilmente la vida.
  • Que todos sus órganos se utilicen, si aun sirven, para hacer los trasplantes que quieran y a quienes quieran sin ninguna discriminación.
  • Que sus cuerpos sean entregados a la ciencia para su estudio.
  • Que los restos que queden del cuerpo, sean cremados y las cenizas enterradas exclusivamente en un lugar consagrado como cementerio católico.
               Es muy necesario y conveniente otorgar el testamento de vida lo más pronto posible, sin esperara a la vejez o a estar enfermos. Hacerlo demuestra mucha serenidad, conocimientos y valentía. Previamente informarse bien para poder hacerlo con pleno conocimiento, serenidad y reflexión. Razonando, analizando, profundizando y sopesando todas sus instrucciones y las posibles consecuencias.

Es necesario designar a una persona de total confianza, familiar o amigo para que en caso de grave enfermedad, accidente o al supuesto final de nuestras vidas, tome las correctas decisiones de atenciones religiosas, relaciones familiares, tratamientos y atenciones médicas que se hayan indicado en el mencionado testamento. Así se tendrán muchas posibilidades de recibir las indicaciones deseadas y no recibir las no deseadas.

Desgraciadamente se llega a situaciones donde las personas en esos momentos ya no pueden tomar sus propias decisiones por motivos de demencia, accidentes cardiovasculares, enfermedades debilitantantes y un largo etc. Pero alguien debe tomar la decisión en su nombre y en función de lo indicado en el testamento de vida sobre el uso o no uso de maquinas para la respiración, alimentación, diálisis, etc. Estas instrucciones deben estar basadas también en el sentido religioso que el paciente tenga sobre su vida y su muerte.

Para redactar el testamento de vida es muy conveniente, juntamente con el apoderado elegido, discutir, comentar o pedir consejo profesional al médico de familia o a otro de total confianza, sobre la situación médica actual, los objetivos deseados y las posibles opciones de tratamiento para determinados casos graves que pudieran ocurrir. Pues nadie mejor que él médico podrá aconsejar sobre las ventajas e inconvenientes de lo que han pensado hacer, en las múltiples variantes que pudieran presentarse en los momentos de máxima gravedad.

El testamento de vida establece las opciones de una persona para el tratamiento en caso de quede incapacitado. Algunos dicen que como son muchas las variantes que pueden ocurrir en esos momentos tan difíciles, estos testamentos resultan demasiado vagos, aunque marquen una tendencia para las decisiones. Siempre es mucho mejor que no tener hecho el testamento de vida.

Es muy conveniente preguntar a su sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profese para que le oriente en la redacción del testamento de vida. También puede buscar la información en el Internet, en las bibliotecas públicas, en los hospitales, abogados, hospitales y médicos. Vale la pena dedicar un tiempo a solucionar este tema antes de que sea tarde.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com Desde el Indice podrá encontrar todos los artículos, por orden de publicación y utilizando el buscador, localizarlos según los temas deseados.

Si tiene algún familiar o amigo al que cree que le puede interesar este artículo, por favor reenvíeselo. Es muy posible que se lo agradezcan.

Difíciles: Padres, cónyuges, amigos, etc.

ESCUELA PARA PADRES 

Difíciles: Padres, cónyuges, amigos, etc.   

  • 23 preguntas a los padres y cónyuges difíciles 

3,067 Palabras Tiempo de lectura 11:00 minutos 

Artículo relacionado: Tengo un hijo muy difícil ¿Qué hago con él?  

Es un problema discernir y definir correctamente, si las personas son difíciles o fáciles. Algunos los son en religión, otros en política, otros en relaciones amistosas, otros en la comida, en las enfermedades, en el dinero, en el arte, etc. Algunos son difíciles en todo o en varias cosas a la vez. Otros solamente lo son, con determinadas personas o circunstancias. Los difíciles se pueden curar si es que quieren, saben, se lo proponen o no les queda más remedio, como cuando llega a un cuartel un recluta difícil. Se cura casi inmediatamente.

Para elaborar este artículo he desarrollado la siguiente «técnica». He hecho una lista de todas las personas difíciles que conozco, me han salido «más de un millón» y no he contado a todos. Los he clasificado por grupos: Hijos, padres, cónyuges, amigos, empleados, enfermos, deportistas, etc. A estos amigos, vivos o muertos, virtuales, leídos o referidos, los he sentado en una silla virtual y les he hecho una entrevista en profundidad, a cada uno. Con lo que me han contando he armado este artículo. 

Han sido respuestas arrancadas, verdaderas o inventadas. Después he mezclado algo de lectura, varias conversaciones con los padres e hijos que he tenido a mano, al correo electrónico o al teléfono, las experiencias vividas y sale un buen cóctel. Las entrevistas no han sido, como las que hacen en los medios de comunicación, que casi siempre las realizan para que los entrevistados se luzcan y los teleespectadores y lectores se entretengan. Han sido como los sablazos o estocadas a la femoral, pues de la sagacidad de las preguntas, dependerá el interés de las respuestas y la posibilidad de que los lectores de la Escuela para Padres, se enriquezcan personal, familiar y socialmente. No he podido meter todos los comentarios en 140 caracteres como en Twitter, que es lo que quieren algunos lectores. Pretenden que condense en 140 caracteres las aproximadamente 4,000 palabras de este artículo. Pero no lo se hacer. Es posible que algún día, alguien me lo enseñe.

            En el artículo relacionado: Tengo un hijo muy difícil ¿Qué hago con él? Aparecen una serie de características propias de los hijos difíciles, que casi siempre pueden aplicarse a los adultos que sean difíciles, siempre que no estén enfermos. También los adultos difíciles suelen ejercer de: Maleducadas, agresivos, intolerantes, quisquillosos, egocéntricos, exagerados, maniáticos, envidiosos,  fanáticos, radicales, frenéticos, sabelotodos, irascibles, irritables, desabridos, avinagrados,  complejos de inferioridad o superioridad, se ponen enseguida furiosos y exasperados, son descontentadizos o poco tratables y prácticamente, no se puede relacionar o entender con ellos, sin hacer un gran esfuerzo.

Padres difíciles:           

Hay padres convertidos en difíciles, por ser tan perfeccionistas, tanto con sus hijos, como con su cónyuge. Todos deberían querer lo mejor para sus hijos, pero de ahí a arruinar la vida de ellos y del resto de la familia, hay un abismo. Los padres difíciles, son también los que se olvidan de atender y educar a sus hijos, alegando múltiples disculpas de falta de tiempo, cansancio debido al excesivo trabajo, descargando la educación en el otro cónyuge, falta de dinero, ignorancia académica, etc. Todos tienen que hacer un esfuerzo para por lo menos, intentar ser fáciles, sencillos, amables, accesibles, comprensibles, etc. con los hijos, cónyuges y familiares. 

Los padres difíciles, tampoco se encuentran a gusto con ellos mismos, ni con las decisiones familiares que tienen que tomar diariamente. Se atrincheran detrás de su actitud de difíciles, para encubrir sus errores y para cambiar continuamente de actitudes, como si fueran veletas sacudidas por el viento. Cambian frecuentemente de opiniones, trabajos, amigos, dietas, incluso de médicos, ya que nadie ni nada les satisface. También es cierto que hacen cambios continuos en sus actividades, porque nadie les aguanta su conducta. Por orgullo o soberbia, no piden consejos a nadie, ni dan explicaciones de lo que han hecho o han dejado de hacer. Se sienten autónomos, sin querer darse cuenta, que viven en el interior de una familia y esta, dentro de un mundo totalmente interrelacionado. 

Las personas difíciles, para cambiar a ser fáciles, deberían hacer cosas sin desear nada a cambio y entregarse a los demás, sin esperar su beneplácito. Eso podría ser su norma de vida. No deberían esperar a que les agradezcan, lo que han hecho por otros. Debería ser una obligación que se impongan, como medio de cambio de actitud. 

Hay padres que les es muy difícil, enseñar a sus hijos a servir a los demás como voluntarios, si ellos no son capaces de unirse a ningún grupo de voluntarios. Por ser difíciles, no caben en ningún grupo dentro de sus iglesias, escuelas u organizaciones políticas, sociales o caritativas. Poco a poco les van echando de ellas o van creando un profundo foso entre ellos y los demás. 

23 preguntas a los padres y cónyuges difíciles:

  1. ¿Sabe Vd. que es difícil para sus hijos, cónyuge y familia, y que se comporta como tal?
  2. ¿Le han preguntado por qué se comporta de forma difícil y que es lo que siente, cuando sabe que hace sufrir a los demás con su comportamiento?
  3. ¿Cuáles son las principales actitudes que mantiene cuando demuestra que es difícil o se vuelve difícil?
  4. ¿Ha hablado con sus hijos y cónyuge sobre su forma de comportamiento cuando se pone en situación difícil?
  5. ¿Les ha contado a sus hijos y cónyuge cuales son las razones o causas, por las que se vuelve difícil?
  6. ¿Conoce el daño que se hace Vd. mismo, a sus hijos, a su cónyuge y a su familia, en el plazo corto y largo, con su actitud de difícil?
  7. ¿Ser difícil le produce agresividad, intolerancia, irascibilidad, envidia, etc.?
  8. ¿Cuándo es más difícil?
  9. ¿Delante de quién es más difícil? ¿Lo es igual delante de todos o frente a alguien en particular?
  10. ¿Conoce Vd. los problemas en los que se puede meter con su postura de difícil, tanto en la familia, como en el trabajo y en la sociedad?
  11. ¿Conoce que las responsabilidades de sus comportamientos como persona difícil pudieran ser trasladadas a sus hijos, cónyuge o familiares?
  12. ¿Conoce Vd. que con esa actitud de difícil, su formación y carrera profesional no funcionará y se convertirá en un inadaptado o perdedor social?
  13. ¿Que tipo de permisividad o intransigencia demuestra con sus hijos, cónyuge y familiares cuando se muestra en actitud difícil?
  14. ¿Cómo se comporta cuando va de visita a casa de familiares o amigos?
  15. ¿Cómo se comporta cuando llegan a su casa familiares, amigos?
  16. ¿Tiene buenos e incondicionales amigos y familiares que le aguantan incluso cuando Vd. se pone difícil?
  17. ¿Cómo se comporta cuando va a sitios públicos?
  18. ¿Sabe Vd. que es lo que le falta o le sobra, de lo material o inmaterial en esta vida, para que Vd. sea tan difícil?
  19. ¿Ha consultado con algún sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que practique, o con algún profesional de la medicina, por si es que está enfermo, su actitud de difícil que mantiene hacia la vida?
  20. ¿Qué religión practica Vd., su familia y de qué forma?
  21. ¿Cree que ser difícil es propio de un buen Cristiano y que no está obligado a amar a su prójimo como a si mismo?
  22. ¿Qué quiere Vd. para dejar de ser difícil?
  23. ¿Si Vd. quisiera dejar de ser difícil, estaría dispuesto a preguntar a sus hijos, cónyuge y familiares, que le enumeren las 10 cosas más importantes que ellos quieren que yo haga, y las 10 cosas más importantes que quieren que no haga, y las 10 cosas que podamos hacer juntos para que deje de ser difícil?

Estas pocas preguntas y algunas más en cada caso particular, con sus respuestas bien detalladas, son las que van a permitir discernir a los padres, si deben o no cambiar de actitud frente a sus hijos, cónyuge y familiares, en función de: 

  • Analizarse como padre y cónyuge, su propio comportamiento, la situación a la que ha llegado y los motivos que han originado el problema.
  • Ver lo que puede hacer con su esfuerzo propio, y lo que no puede hacer, conociendo sus puntos fuertes y débiles, así como las limitaciones.
  • Pedir ayuda en lo que no pueda cambiar a mejor, aunque tengan que practicar la humildad, confesando sus faltas.
  • Pasar todo el conjunto de preguntas y respuestas a los profesionales para que dictaminen y aconsejen. No puede haber respuestas, ni soluciones concretas, mientras no haya planteamientos y preguntas concretas.           

Cónyuges difíciles: 

Estos cónyuges cómo van a salir victoriosos, en la lucha contra las adversidades externas de la vida, si no lo ha hecho con sus adversidades internas. Bastantes dificultades tienen que soportar todos los de la familia, como para que cuando llegan a la casa, se encuentren con un padre o un cónyuge difícil. No es de extrañar que, con esa actitud, la familia se desintegre lo más rápido posible y todos quieran marcharse en cuanto puedan. 

            Algunos cónyuges se vuelven difíciles, alegando la crisis de los 40 años. Dicen que los problemas económicos y familiares les sobrepasan, que no entienden al otro cónyuge, a los hijos, ni a la familia en conjunto. Se les presentan problemas imprevistos y no saben como enfrentarlos, para solucionarlos o para acostumbrarse a convivir con ellos. Por eso se encierran como en una concha y no permiten que nada, ni nadie penetre en sus pensamientos o actitudes. Su única forma de actuación, es demostrar continuamente que son difíciles, haciendo la vida imposible a todos los que están a su alrededor. 

Hay cónyuges que en la calle son todo educación y servicio a los demás, pero en la casa, son verdaderos tiranos con el otro cónyuge. Detrás de ello suele haber desprecio, deseos de dominio, venganza, envidias,  agresividad, complejo de inferioridad o de superioridad, etc. Ya no es cuestión de que les falte cariño de los que les rodean, es una actitud que si no demuestran arrepentimiento y el firme propósito de la enmienda, nunca dejarán de ser difíciles, a no ser que la vida les haga cambiar mucho. 

Amigos difíciles:  

El que tiene un buen amigo, tiene un tesoro y si ese amigo no es difícil, el tesoro lo podrá disfrutar mejor. 

Los amigos difíciles, por muy difíciles que sean, hay que quererlos como son y no como nos gustaría que fueran. La familia Dios nos la da, los amigos, aunque sean difíciles, los elige o rechaza cada uno. Si con ellos nos hemos demostrado una sincera amistad y empatía, debemos asumir las diferencias que pudiera haber entre ambos. 

Su forma de ser difícil, puede conllevar en los demás a un ejercicio de paciencia, humildad y respeto, aceptando previamente, que nadie es perfecto en las relaciones con los demás. El que existan diferencias culturales, educacionales, económicas, religiosas, políticas, de carácter personal o de otra índole, no tiene que ser un obstáculo, para mantener y fomentar la amistad, que en muchos casos enseña o ayuda, a comportarse bien en situaciones difíciles. 

Hay amigos que abusan de los demás, con su comportamiento difícil. Ellos hacen y dicen lo que quieren, porque son difíciles y los demás tienen que aguantarles, para no ponerse a su mismo nivel, porqué allí les ganarán por experiencia. El problema de esos amigos difíciles, es que pudieran ser tóxicos y contaminar a los demás con su forma de ser. Precisamente como son difíciles, a sabiendas de que lo son, no permiten ningún cuestionamiento a su comportamiento. 

Los amigos difíciles pueden hacer lo que quieran con otros, pero que nadie haga algo igual o similar con ellos, pues entonces, se enfada mucho. Los amigos tienen la obligación de aceptarles su comportamiento y si no lo aceptan, le pasan a ellos la carga de la prueba. Normalmente suelen ser muy irascibles, precisamente para tapar y hacer que no se note su forma de ser difícil. Exigiendo y enfadándose continuamente, consideran que sus actitudes se tapan e impiden que nadie les cuestione el por qué ellos son difíciles. Practican la Ley del embudo “Lo ancho para mi y lo estrecho para ti” 

Se permiten el lujo de hacer preguntas íntimas, comprometedoras e importantes a sus amigos, sin indicarles para que quieran conocer sus respuestas, ni previamente decirles cual es su opinión. Abusan de la amistad, incluso con un total desprecio a la otra persona, faltando a las mínimas reglas de educación en la puntualidad. No tienen ningún problema, en tener a otros esperando y cuando llegan, alegan que eso de la puntualidad no tiene ninguna importancia, que se puede llegar a cualquier hora, incluso sin avisar telefónicamente del retraso, que haya quienes llaman a la impuntualidad una falta de educación general, es una costumbre arraigada y que no tiene por qué molestar a otras personas que son puntuales, sino que estas se vayan acostumbrando a tratar con personas impuntuales, difíciles o mal educadas. Incluso alegan que en un país que ellos conocen, llegar puntualmente es una falta de educación. País que si existiera, no está relacionado con el lugar donde ellos viven, ni con el respeto a la puntualidad de sus amigos. 

Suelen pasar de estar continuamente llamando, a la más absoluta falta de comunicación, incluso no respondiendo, ni devolviendo las llamadas. Alegando medio en bromas, que su contrato de teléfono no tiene para devolver llamadas. 

Su principal característica suele ser la intolerancia, debido entre otras cosas, a que son minoría y tienen que mostrarse difíciles, para justificar su permanencia dentro de esa minoría. No suele tener argumentos para justificar el por qué son difíciles, a los ojos de la gran mayoría de las personas que les conocen. Simplemente se escudan en que según ellos, no son difíciles y que los demás no les comprenden. 

La mayoría de las veces confunden sus deseos, con realidades tangibles, y esos deseos tratan de hacerles ver a sus amigos, como si fueran realidades incuestionables, incluso exhibiendo su terquedad, hasta limites insospechados, soportándola solamente en su difícil forma de convivencia. 

Algunos amigos difíciles, parece que tienen la misión y el objetivo, de hacer desagradable la vida a sus otros amigos. No han resuelto sus problemas internos y quieren descargar sus frustraciones en otros. No quieren aceptar a nadie como es, ni mucho menos aceptar sus defectos para perdonárselos o transigírselos. Nunca terminan de madurar y hacerse adultos. Siempre están en total desacuerdo con todos los demás, en temas religiosos, familiares, políticos, sociales, financieros, de salud, moda, deportes, etc. No aceptan opiniones que sean diferentes a las suyas, ni quieren ver los diferentes aspectos o lados que tienen cada uno de los temas. 

Están tan obsesionados en demostrar que son difíciles, que no dejan a nadie exponer otros puntos de vista, creen que solamente tienen ellos derecho a hablar y no callar nunca. Se creen con el derecho a sentirse iracundos, en cuanto se les lleva la contraria o se comenta, algo que no les gusta o va en contra de su opinión. Las preguntas que consideran difíciles de responder o que saben que con ellas se van a desclasificar las ignoran, no las contestan y pasan inmediatamente a otro tema, como si no hubieran oído la pregunta. Nunca son los suficientemente humildes, sabios o fuertes mentalmente, para comentar que no saben, no pueden o no quieren responder. 

Los enfermos difíciles: 

Suelen creer que saben mucho más que los médicos que les atienden. Ninguna opinión profesional les es válida, por lo que cambian de médico constantemente, hasta que encuentran el que les dice lo que ellos quieren oír. No se dejan aconsejar, ni familiar, ni profesionalmente, pues son ellos los que tienen que tomar las decisiones de cómo y con qué curarse. Al final suelen preferir hacer caso a lo que les dicen sus amigos. Normalmente son personas hipocondríacas, que continuamente se encuentran muchos síntomas de enfermedades ficticias o reales. Cada poco tiempo empiezan un nuevo proceso, para sus posibles enfermedades o dietas milagrosas. Toman muchas medicinas sin recetas, que cuando se juntan suelen producirles efectos dañinos en su salud. En este grupo se encuentran los que padecen los desordenes alimenticios de vigorexia, anorexia, bulimia, ortoexia, etc. 

Los empleados difíciles: 

La mayoría de las veces son difíciles, debido a su frustración profesional, inseguridad, falta de conocimientos profesionales, descontento, ser sabelotodos, falta de entrenamiento, problemas familiares o sociales. Los podemos encontrar en todas partes, atendiendo al público, en el trabajo, en las tiendas, en las oficinas públicas o privadas, en los hospitales, etc. Los empleadores no quieren empleados difíciles, bastantes problemas y dificultades les originan los clientes, proveedores y el mercado en sí, como para tener que preocuparse de los empleados difíciles. Esos empleados tienen muy pocas probabilidades de subsistir en la empresa y mucho menos, de ascender de categoría laboral. 

Los deportistas difíciles: 

Que continuamente protestan por todo, tengan o no tengan razón, la mayoría de las veces desconocen las reglas de la deportividad. Incluso aunque sean muy buenos, los entrenadores no les pueden poner en los equipos titulares, durante mucho tiempo, debido a que con su actitud negativa, hacen perder al equipo, además que para los otros jugadores, suele ser un martirio el aguantarlos, lo que produce una falta de rendimiento deportivo. Cuantas veces por ser difíciles, se les ha terminado su carrera deportiva, porque no encajan con nadie. 

Los difíciles sabelotodo: 

Que porque han alcanzado alguna posición privilegiada, bien sea económica, intelectual o social, ya se creen con la obligación de ponerse difíciles delante de todas las personas, con las que se encuentran. Ningunean a los demás, aunque sean doctos en muchas materias y con mucha más experiencia de la vida, pero como estos no quieren plantear batallas, prefieren que los difíciles se sigan creciendo y cada vez sean más difíciles, hasta que alguien, o la vida les paren los pies. 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com Desde el Indice podrá encontrar todos los artículos, por orden de publicación y utilizando el buscador, localizarlos según los temas deseados. 

Si tiene algún familiar o amigo al que cree que le puede interesar este artículo, por favor reenvíeselo. Es posible que se lo agradezcan.

Tengo un hijo muy difícil ¿Qué hago con él?

ESCUELA PARA PADRES 

Tengo un hijo muy difícil ¿Qué hago con él? 

  • 20 Características principales de los hijos difíciles
  • 17 Consejos sobre cómo tratar a los hijos difíciles 

3,537 Palabras Tiempo de lectura 13:00 minutos 

Algunos artículos relacionados:

 Los hijos difíciles, con excepción de los que están enfermos, son muy complicados para poderlos tratar. Algunos son siempre difíciles y otros son difíciles a tiempo parcial, debido a sus enfermedades, como la bipolaridad o cuando voluntariamente quieren  manifestarlo. Otras veces ejercen de difíciles solamente ante determinadas circunstancias, personas o situaciones que ellos dicen que les sacan de quicio, irritan o exasperan. Algunos para demostrar que son difíciles, circulan por la vida presumiendo de ser difíciles para que las otras personas se fijen en ellos. En su caso, cuanto más cercanas suelen mostrase más difíciles.

 Hace falta muy buena voluntad para que las personas difíciles maduren y se hagan adultos, acepten, quieran y si es necesario perdonen a sus familiares y amigos como si fueran sus hermanos. Es un grave error y muy común, el de tratar a las personas difíciles como si no lo fueran. Así ellos se van creciendo y se autojustifican de su mal comportamiento. Lo más recomendable, si se puede, es ignorar su actitud.

Los hijos no son difíciles por herencia genética. Pueden ser difíciles si tienen alguna enfermedad que les impide llevar una vida normal. La mayoría de los hijos difíciles, lo son debido a que tienen algunos problemas internos o externos sin resolver y lo demuestran, sin querer o queriendo. 

Ser o no ser difícil, genera que la gente se aleje o se acerque de ellos y les abra o cierre las puertas. Las puertas abiertas son la oportunidad de vivir una vida más plena, al poder desarrollar las posibilidades internas. Cuando los padres se encuentran con hijos difíciles, se producen un gran malestar que trasciende incluso al exterior de la familia. 

Algunos padres alegan que su hijo o sus hijos son difíciles e incorregibles, dejándoles por imposible, teniendo que aguantar sus impertinencias, agresividades, intolerancias, manías, irascibilidades, etc. Hay hijos difíciles que viven en una sempiterna guerra con sus padres. Están tan consentidos y mal educados que la convivencia se hace muy difícil para todos, máxime si los hijos y los padres alardean de que sus hijos son de difícil trato. No es fácil educar bien a los hijos, pero unos padres lo hacen y otros no. Es difícil realizar o crear una estatua, sea de madera, piedra o metal, pero si se tienen las herramientas convenientes y el conocimiento adecuado, es seguro que la estatua quedará bien hecha. 

Como prevención para evitar los futuros conflictos internos con la familia y externos con la sociedad, los padres tienen que detectar a tiempo los síntomas que preceden a que los hijos sean difíciles, La adolescencia empieza en el nacimiento, no a los 15 años, a esa edad ya son adultos emergentes.  Los que hoy son hijos difíciles, un día nacieron  y se criaron como normales, la mayoría de las veces son producto de una aciaga infancia, relacionada con una nefasta educación y convivencia familiar. Así como hay familias donde todos mejoran diariamente, hay otras donde todos, poco a poco, se van convirtiendo en difíciles y perdedores. 

Siempre ha habido y hay una brecha generacional entre padres e hijos. Pero educar bien es un arte que hay que aprender, incluso antes de que los hijos nazcan, sin esperar a que los hijos tengan su merecida, necesaria y obligatoria autonomía de decisiones. Siempre hay que tratar que los hijos no pierdan el respeto a sus padres y se conviertan en difíciles. Aunque los padres tengan una vida muy diferente a la de ellos, no deben de tratar sentirse violentos, iracundos o irascibles delante de los que sean más débiles, física o mentalmente. 

Los hijos no nacen difíciles, se van haciendo difíciles, en tanto y cuanto sus padres lo consienten y no les educan bien. Normalmente suelen ser difíciles por consentimiento de los padres o de uno de ellos, que utiliza al hijo como arma para enfrentarlo al otro consigue. El hijo suele empezar, poco a poco, a hacerse difícil, amparándose en el consentimiento de uno de los padres que encuentra una manera de manipular al hijo. Nunca un cónyuge debe decir que si y el otro cónyuge decir que no y tapar lo que hace el hijo difícil. 

Tener un hijo difícil no es un problema insoluble ni irreversible, puede ser un hijo problemático, debido a que se siente mal consigo mismo, desvalorizado, incomprendido y que incluso no ve el cariño, las acciones y los consejos que recibe de sus padres, pues todo lo ve negativo y nada ve de lo positivo hacia él. Esta situación suele ser fruto de que los padres no han sido capaces de educar correctamente a sus hijos, atajando desde el principio el problema. 

El hijo ve que siendo difícil de trato no tiene consecuencias malas para él, al contrario le dejan en paz para evitar su enfrentamiento. Así se va engriendo hasta que se convierte en insoportable, para los padres y para el resto de la familia. Cuantos familiares, abuelos, tíos, primos, etc. y amigos dejan de visitar a su familia porque no quieren sufrir las impertinencias consentidas de ese hijo. Incluso no vuelven a invitarles a reuniones familiares por no aguantarles. 

A medida que esos niños difíciles van haciéndose mayores, su grado de ser difíciles va creciendo y lo empiezan a poner en práctica en la escuela o colegio.  Si los maestros no quieren enfrentarse para corregirlo, porque ven que en su casa no lo hacen, al final el niño se convierte en un joven y en un adulto difícil porque nadie le ha querido, podido o sabido corregir. Esos son los personajes que algunas veces nos encontramos en la sociedad y no llegamos a comprender como es posible que hayan llegado a ese grado de ser tan difíciles, ya casi incorregibles. 

Los que hijos que son difíciles, normalmente también son difíciles en los estudios. Muchos maestros que no quieren enfrentarse a ellos, ni perder su tiempo y el de los demás con ellos, prefieren ningunearlos y olvidarse de que existen, Sobre todo si previamente se lo han advertido claramente a sus padres o a ellos mismos, según las edades y no han recibido una respuesta positiva. Incluso los maestros y entrenadores deportivos, reconociendo que son brillantes en algunas actividades escolares o deportivas, no los pueden poner a funcionar en equipos, puesto que son tan difíciles de tratar que hacen que los equipos fracasen. 

20 Características principales de los hijos difíciles: 

  1. Algunos son producto de la mala educación recibida de sus padres que les han llenado sus vidas de miedos injustificados, oscuros, enrevesados y sucios complejos de inferioridad, etc. Son productos de la transmisión de las inseguridades, fobias, manías, mal carácter y problemas sicológicos con los que sus padres se han criado y que cuando se han hecho mayores no han sabido eliminarlos. Hablan a sus hijos en un lenguaje impropio de sus edades físicas o mentales y eso les confunde y les vuelve raros y difíciles. Los hijos difíciles corrigen, suprimen, o curan su mala actitud cuando desaparecen los motivos que la originaron. Casi siempre los padres tienen una gran responsabilidad en la educación de los hijos difíciles.
  2. Con excepción de los que están enfermos, los otros tienen y ejercen una o varias de las siguientes características: Son huraños, maleducados, agresivos, intolerantes, quisquillosos, exagerados, maniáticos, envidiosos,  fanáticos, radicales, frenéticos, sabelotodos, irascibles, irritables, desabridos, avinagrados,  tienen complejos de inferioridad o superioridad, se ponen furiosos enseguida, son descontentadizos o poco tratables y prácticamente no se puede relacionarse o entenderse con ellos, sin hacer un gran esfuerzo. Con sus padres suelen tener el síndrome del “Pequeño Emperador”
  3. Suelen estar llenos de ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, auto-compasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.
  4. Contagian al resto de la familia y a todos con los que se relacionan. Nunca están conformes con nada. Son difíciles de tratar en la familia y en la sociedad, incluso cuando en la familia hay un buen deseo traducido en la mejor forma de ayudar o colaborar para que dejen de ser difíciles.
  5. Nunca tienen ni demuestran bondad, alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe. La antítesis de las personas difíciles es que sean: Sencillas, francas, llanas, simples, fáciles, accesibles asequibles, claras, cómodas, llevaderas, comprensibles, factibles, dóciles, manejables, disciplinadas, etc.
  6. Llevan un comportamiento errático según estén en la casa, en la escuela o con los amigos. Pretender demostrar que dominan su situación de difícil y que pueden cambiar de actitud cuando ellos quieren, según sea su interlocutor. Así mandan los mensajes a las personas ostentando su poder de autoridad y despotismo sobre los demás.   
  7. No miden las consecuencias de lo que hacen ni de lo que no hacen, teniendo obligación de hacerlo. Lo mismo les da estar horas seguidas encerrados en si mismos y sin hablar ni jugar a nada, tener una conducta impulsiva y atropellada, o hacer muchas cosas sin pensar en lo que tienen que hacer ni decir, incluso aunque estén en sitios o con personas donde deben medir su comportamiento.
  8. No se adaptan al medio donde se tiene que desenvolver, ni en la familia, ni en la escuela, ni con los amigos. Por lo tanto el medio tampoco se adapta a ellos y rápidamente se cansan o hastían de estar en los sitios y con las personas. 
  9. No se dan cuenta o no se la quieren dar, de su mala conducta. En su fuero interno creen que los demás son los que les provocan y desencadenan su desagradable situación de hostilidad y agresión, aunque la mayoría de las veces sean ellos los provocadores.
  10. Por su carácter insaciablemente caprichoso y difícil, se sienten aislados de su entorno, familiar, escolar y social, debido a que casi nadie los acepta como son. Por sus rarezas nadie quiere estar ni compartir con ellos.
  11. Pretenden resaltar su forma de ser difíciles y sobresalir de los demás, teniendo una actitud e imagen personal muy especial, tanto en sus vestimentas, peinados, maquillajes, pinturas, colgantes, incrustaciones, tatuajes, etc. como en su comportamiento interior y exterior.
  12. Son de muy difícil satisfacción. Su conducta siempre es negativa y no tiene límites en ningún aspecto. Lloran muy fácilmente sin motivos aparentes. Siempre y con todo están insatisfechos. Enseguida pasan del juego a la violencia y al revés sin ninguna razón. Son de comportamiento descontrolado y voluble. Sin tener permiso ni amistad suficiente, se inmiscuye en temas privados que no le corresponden.
  13. Suelen ser transparentes precisamente por que son difíciles. Ya se sabe de antemano que si pueden, nos van a hacer la vida imposible. Lo único que queda es detectarlos a tiempo y tomar las medidas necesarias para sufrirlos, ignorarlos o intentar corregirlos.
  14. Están desorientados, si sus padres también lo están y estos no saben o no pueden encontrar la forma para relacionarse con un hijo difícil, lo que produce severos desencuentros y aislamientos cada vez mayores entre ambos.
  15. No son felices aunque tengan todos los bienes materiales a su alcance, no paran de exigir más. Incluso con grandes medios a su disposición suspenden los estudios, maltratan o faltan el respeto a los profesores, son expulsados de los colegios, abusan con agresividad física y verbal de todos los que pueden por ser más débiles, incluso de los padres, hermanos u otros familiares.
  16. No miden las consecuencias de lo que hacen, ni los riesgos que toman cuando quieren hacer algo, solamente quieren obtener satisfacciones y premios. Dan mucha más importancia al placer que a sus probables implicaciones negativas. Creen que viven en una sociedad donde solamente se premia al que tiene éxito, conseguido al precio que sea. Sus héroes suelen ser los marginados de la sociedad.
  17. No demuestran ningún interés por el esfuerzo para conseguir algo o por el trabajo bien hecho, sea obligatorio o voluntario en la familia, escuela o sociedad. Aplican la ley del mínimo esfuerzo y la exigencia de derechos, pero sin asumir obligaciones. Consideran que las virtudes y valores humanos que conforman la vida positivas, como el hablar, convencer, dialogar y respetar a los familiares, amigos y profesores no son más que ideas ya caducas.
  18. Los hijos difíciles suelen juntarse con otros hijos difíciles que también se oponen a cualquier tipo de normas que les imponga la familia, la escuela o la sociedad. Se juntan con otros que sean caprichosos, que no tengan respeto por nadie, que no tengan límites en sus actuaciones, que sean malos estudiantes, que tengan muchos derechos y pocas responsabilidades. etc.
  19. Los hijos difíciles están siempre a la defensiva, e insisten en que saben más que nadie. No están acostumbrados a que les lleven la contraria. Presumen de tener una manera muy directa de decir las cosas y hablan sentenciando y enfadándose, no pueden o no quieren evitarlo. No se puede dialogar, comentar y mucho menos discutir con ellos, pretenden continuamente dominar a los padres hasta aburrirlos o destruirlos. Amargan la existencia de todos los que tienen alrededor, haciéndoles sentir mal, culpables, tristes. Solamente dejan de hacerlo cuando sienten que no pueden dominar, entonces a lo mejor cambian un poco. Nunca hacen una lista de sus puntos positivos y de sus puntos negativos, ni de sus fortalezas y debilidades.
  20. Los hijos difíciles, casi siempre están indignados consigo mismo, no se dan cuenta que el estado de bienestar familiar que tienen, es muy costoso para sus padres. No les importa el esfuerzo, el trabajo y la calidad de vida de sus padres. Sólo quieren: Que me den y que me den, sin dar ellos nada a cambio. No soportan cualquier intento de reprimir la sobreprotección de la “mamitis” o “papitis” si los padres no les satisfacen todos sus caprichos. Esto les genera instantáneamente un berrinche conocido como “síndrome de abstinencia parental”. Entonces se vuelven más difíciles todavía, porque no quieren, no pueden o no les permiten cortar el «cordón umbilical» 

17 Consejos sobre cómo tratar a los hijos difíciles:  

  1. Apoyarles con mucho amor y entendimiento, teniendo una mente abierta y un corazón sano. Cuanto más difíciles sean, más énfasis tienen que poner en esos puntos para intentar reconducirlos a una situación normal de convivencia en la familia y en la sociedad. Que sepan que sus padres están a su lado en todo momento, por muy difíciles que sean sus caracteres.
  2. Convencerles que deben aceptar la política familiar de “cero tolerancia” a las drogas, alcohol, sexo fuera del matrimonio, horarios, respeto, educación, etc. También deben aceptar la revisión frecuente de sus pertenencias, mochila, bolsillos, habitación, teléfono, pantallas electrónicas, redes sociales, etc. y que si aparece algo anormal, se comente frente a la evidencia.
  3. Darles el espacio familiar que les vaya correspondiendo en relación con su edad física y mental, no tratarles por debajo de esa edad. Antes de hablarles escuchen bien y con mucha atención y cariño lo que ellos les quieren decir.  Hay que escucharles lo que quieren decir, más que lo que dicen, principalmente sobre ellos mismo y sobre la forma en la que los padres les tratan. Los hijos difíciles algunas veces quieren decir una cosa pero dicen otra, pues no son lo suficientemente maduros como para expresar lo que quieren decir. Los padres no tienen porque estar de acuerdo con lo que les digan sus hijos, algunas veces preguntan solamente por tantear opiniones sobre lo que están haciendo, van a hacer o están pidiendo consejos para ese montón de ideas que como jóvenes emergentes les bulle en la mente.
  4. Enseñarles y fomentar que sepan dar su opinión, pero siempre con respeto, tanto por parte de los padres a los hijos, como de los hijos a los padres y a los otros familiares.
  5. Escucharles con mucha atención. Los hijos difíciles, suelen ser el resultado de padres difíciles, que tampoco han escuchado, ni escuchan a quien deben hacerlo. Los hijos difíciles siempre creen que están preparados para enfrentarse sistemáticamente a los padres, maestros y a la sociedad.
  6. Evitar poner etiquetas negativas, peyorativas o despectivas a sus hijos difíciles, pues no arreglan nada y lo único que se consigue es que el hijo se rebele más y los encontronazos sean peores y más frecuentes.
  7. Hablarles de los privilegios que tienen por pertenecer a la familia, haciéndoles ver que algunos de estos privilegios no son derechos y que por lo tanto los privilegios se pueden perder por el mal comportamiento o por la irresponsabilidad de sus actos.
  8. Hacerles comprender que no pueden romper las reglas de la familia ni de la sociedad, por muy contrarios que sean a esas normas, pues tendrá consecuencias graves y en algunos casos irreversibles. Algunas reglas sobre horarios, comportamientos, educación, orden, disciplina, etc., según las edades físicas y mentales, pueden ser negociadas y en su caso modificadas.
  9. Inculcarles el sentimiento de pertenencia a la familia, por muy difíciles que sean, fomentándoles su identidad personal y grupal, para que se sientan valiosos, necesarios y responsables.
  10. Manteniéndose firmes en las decisiones. Que el sí de los padres sea sí y que su no sea no. Pero siempre dejando la puerta abierta para las posibles negociaciones razonables. Los hijos difíciles tienen que saber que en la familia hay unas jerarquías, que no somos todos iguales, pues tampoco las responsabilidades son las mismas. Siempre tenga una buena confianza en sus hijos para demostrarles que esperan que las cosas las hagan bien.
  11. Persuadirles que pertenecer a la familia conlleva derechos y obligaciones y una de ellas es aprovechar los estudios, lo cual es una de las muchas formas de medir el esfuerzo realizado. Si los padres no se mantienen firmes en hacer obedecer las normas de obligado cumplimiento y no negociables, los hijos difíciles pueden hacer un infierno de la casa, para ellos y para el resto de la familia. Además la sociedad no perdona nunca como podría hacerlo un padre.
  12. Ponerse en la situación de su hijo difícil y pensar como le gustaría ser tratado por sus propios padres. Aceptando la dificultad de igualar las situaciones pues las experiencias personales, debido a los años y cambios en la sociedad lo han podido hacer que sea difícil.
  13. Prevenir la actitud de los hijos difíciles y no dejar pasar sus primeros síntomas sin las correcciones oportunas, para que no vayan creciendo en cantidad ni en intensidad, evitando que los problemas se vuelvan crónicos. 
  14. Educar a los hijos con el propio ejemplo en la práctica de las virtudes y valores humanos, aun a sabiendas de que la sociedad va en la dirección opuesta y que existe una doble moralidad: La de exigir los valores, pero no practicarlos y la de castigar el consumismo con el insostenible endeudamiento, pero fomentar el consumo a ultranza. Ahí es donde también se hacen los hijos difíciles, en ese dualismo contrapuesto.
  15. Es muy práctico para los padres aprender a manejar las habilidades, técnicas y herramientas necearías para aumentar el conocimiento de cómo educar a los hijos difíciles, pues si mejoran el estilo de educarles, los hijos aprenden mucho antes lo que tienen que hacer y no hacer. No olvidándose que las posibles llamadas de atención y correcciones deben ser inmediatamente hechas y siempre dentro del hogar.
  16. Educarles desde muy pequeños con costumbres para que posteriormente se conviertan en hábitos y estos en virtudes y valores humanos. Enseñarles que la vida comprende derechos, obligaciones, responsabilidades, consecuencias buenas y malas, sufrimientos, alegrías, premios y castigos, triunfos y fracasos, etc.
  17. Nunca deberán tratar a los hijos difíciles gritando, amenazando, con violencia física o de manera desesperada, pues esto suele ser derivado de que los padres se sienten a priori derrotados, ineficaces y manipulados. Los padres tienen que aprender, aunque nada más sea las mínimas reglas de comunicación positiva, si es que quieren sacar resultados provechosos para ambas partes. Tienen que aprender lo que deben hacer, lo que no den hacer y cómo lo deben aplicar a cada uno de sus hijos. 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com Desde el Indice podrá encontrar todos los artículos, por orden de publicación y utilizando el buscador, localizarlos según los temas deseados. 

Si tiene algún familiar o amigo al que cree que le puede interesar este artículo, por favor reenvíeselo. Es posible que se lo agradezcan.


Libros para Descargar

Bienvenidos

Aquí encontrará respuestas a sus preguntas. Lea este articulo titulado: ESCUELA PARA PADRES. Qué es, para qué sirve y cómo funciona de forma virtual.

Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

No dudeis en comunicaros conmigo para cualquier comentario. Un saludo, Francisco francisco@micumbre.com

Dale aquí para empezar a recibir nuestros artículos por correo electrónico.

Únete a otros 1.279 suscriptores

Subcripciones

RSS Feed / Fuente RSS
Feedburner
By Email / por Email

Por favor elija uno de estos servicios para subscribirse a este blog.

Visite nuestra página en
Facebook y hágase Fan

Mi Cumbre
on Facebook.

Siga nuestros Tweets en Twitter
Follow micumbrecom on Twitter

Visite nuestra página en Catholic.net
 

Categorías

enero 2026
L M X J V S D
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  

Archivos