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Difíciles: Padres, cónyuges, amigos, etc.


ESCUELA PARA PADRES 

Difíciles: Padres, cónyuges, amigos, etc.   

  • 23 preguntas a los padres y cónyuges difíciles 

3,067 Palabras Tiempo de lectura 11:00 minutos 

Artículo relacionado: Tengo un hijo muy difícil ¿Qué hago con él?  

Es un problema discernir y definir correctamente, si las personas son difíciles o fáciles. Algunos los son en religión, otros en política, otros en relaciones amistosas, otros en la comida, en las enfermedades, en el dinero, en el arte, etc. Algunos son difíciles en todo o en varias cosas a la vez. Otros solamente lo son, con determinadas personas o circunstancias. Los difíciles se pueden curar si es que quieren, saben, se lo proponen o no les queda más remedio, como cuando llega a un cuartel un recluta difícil. Se cura casi inmediatamente.

Para elaborar este artículo he desarrollado la siguiente “técnica”. He hecho una lista de todas las personas difíciles que conozco, me han salido “más de un millón” y no he contado a todos. Los he clasificado por grupos: Hijos, padres, cónyuges, amigos, empleados, enfermos, deportistas, etc. A estos amigos, vivos o muertos, virtuales, leídos o referidos, los he sentado en una silla virtual y les he hecho una entrevista en profundidad, a cada uno. Con lo que me han contando he armado este artículo. 

Han sido respuestas arrancadas, verdaderas o inventadas. Después he mezclado algo de lectura, varias conversaciones con los padres e hijos que he tenido a mano, al correo electrónico o al teléfono, las experiencias vividas y sale un buen cóctel. Las entrevistas no han sido, como las que hacen en los medios de comunicación, que casi siempre las realizan para que los entrevistados se luzcan y los teleespectadores y lectores se entretengan. Han sido como los sablazos o estocadas a la femoral, pues de la sagacidad de las preguntas, dependerá el interés de las respuestas y la posibilidad de que los lectores de la Escuela para Padres, se enriquezcan personal, familiar y socialmente. No he podido meter todos los comentarios en 140 caracteres como en Twitter, que es lo que quieren algunos lectores. Pretenden que condense en 140 caracteres las aproximadamente 4,000 palabras de este artículo. Pero no lo se hacer. Es posible que algún día, alguien me lo enseñe.

            En el artículo relacionado: Tengo un hijo muy difícil ¿Qué hago con él? Aparecen una serie de características propias de los hijos difíciles, que casi siempre pueden aplicarse a los adultos que sean difíciles, siempre que no estén enfermos. También los adultos difíciles suelen ejercer de: Maleducadas, agresivos, intolerantes, quisquillosos, egocéntricos, exagerados, maniáticos, envidiosos,  fanáticos, radicales, frenéticos, sabelotodos, irascibles, irritables, desabridos, avinagrados,  complejos de inferioridad o superioridad, se ponen enseguida furiosos y exasperados, son descontentadizos o poco tratables y prácticamente, no se puede relacionar o entender con ellos, sin hacer un gran esfuerzo.

Padres difíciles:           

Hay padres convertidos en difíciles, por ser tan perfeccionistas, tanto con sus hijos, como con su cónyuge. Todos deberían querer lo mejor para sus hijos, pero de ahí a arruinar la vida de ellos y del resto de la familia, hay un abismo. Los padres difíciles, son también los que se olvidan de atender y educar a sus hijos, alegando múltiples disculpas de falta de tiempo, cansancio debido al excesivo trabajo, descargando la educación en el otro cónyuge, falta de dinero, ignorancia académica, etc. Todos tienen que hacer un esfuerzo para por lo menos, intentar ser fáciles, sencillos, amables, accesibles, comprensibles, etc. con los hijos, cónyuges y familiares. 

Los padres difíciles, tampoco se encuentran a gusto con ellos mismos, ni con las decisiones familiares que tienen que tomar diariamente. Se atrincheran detrás de su actitud de difíciles, para encubrir sus errores y para cambiar continuamente de actitudes, como si fueran veletas sacudidas por el viento. Cambian frecuentemente de opiniones, trabajos, amigos, dietas, incluso de médicos, ya que nadie ni nada les satisface. También es cierto que hacen cambios continuos en sus actividades, porque nadie les aguanta su conducta. Por orgullo o soberbia, no piden consejos a nadie, ni dan explicaciones de lo que han hecho o han dejado de hacer. Se sienten autónomos, sin querer darse cuenta, que viven en el interior de una familia y esta, dentro de un mundo totalmente interrelacionado. 

Las personas difíciles, para cambiar a ser fáciles, deberían hacer cosas sin desear nada a cambio y entregarse a los demás, sin esperar su beneplácito. Eso podría ser su norma de vida. No deberían esperar a que les agradezcan, lo que han hecho por otros. Debería ser una obligación que se impongan, como medio de cambio de actitud. 

Hay padres que les es muy difícil, enseñar a sus hijos a servir a los demás como voluntarios, si ellos no son capaces de unirse a ningún grupo de voluntarios. Por ser difíciles, no caben en ningún grupo dentro de sus iglesias, escuelas u organizaciones políticas, sociales o caritativas. Poco a poco les van echando de ellas o van creando un profundo foso entre ellos y los demás. 

23 preguntas a los padres y cónyuges difíciles:

  1. ¿Sabe Vd. que es difícil para sus hijos, cónyuge y familia, y que se comporta como tal?
  2. ¿Le han preguntado por qué se comporta de forma difícil y que es lo que siente, cuando sabe que hace sufrir a los demás con su comportamiento?
  3. ¿Cuáles son las principales actitudes que mantiene cuando demuestra que es difícil o se vuelve difícil?
  4. ¿Ha hablado con sus hijos y cónyuge sobre su forma de comportamiento cuando se pone en situación difícil?
  5. ¿Les ha contado a sus hijos y cónyuge cuales son las razones o causas, por las que se vuelve difícil?
  6. ¿Conoce el daño que se hace Vd. mismo, a sus hijos, a su cónyuge y a su familia, en el plazo corto y largo, con su actitud de difícil?
  7. ¿Ser difícil le produce agresividad, intolerancia, irascibilidad, envidia, etc.?
  8. ¿Cuándo es más difícil?
  9. ¿Delante de quién es más difícil? ¿Lo es igual delante de todos o frente a alguien en particular?
  10. ¿Conoce Vd. los problemas en los que se puede meter con su postura de difícil, tanto en la familia, como en el trabajo y en la sociedad?
  11. ¿Conoce que las responsabilidades de sus comportamientos como persona difícil pudieran ser trasladadas a sus hijos, cónyuge o familiares?
  12. ¿Conoce Vd. que con esa actitud de difícil, su formación y carrera profesional no funcionará y se convertirá en un inadaptado o perdedor social?
  13. ¿Que tipo de permisividad o intransigencia demuestra con sus hijos, cónyuge y familiares cuando se muestra en actitud difícil?
  14. ¿Cómo se comporta cuando va de visita a casa de familiares o amigos?
  15. ¿Cómo se comporta cuando llegan a su casa familiares, amigos?
  16. ¿Tiene buenos e incondicionales amigos y familiares que le aguantan incluso cuando Vd. se pone difícil?
  17. ¿Cómo se comporta cuando va a sitios públicos?
  18. ¿Sabe Vd. que es lo que le falta o le sobra, de lo material o inmaterial en esta vida, para que Vd. sea tan difícil?
  19. ¿Ha consultado con algún sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que practique, o con algún profesional de la medicina, por si es que está enfermo, su actitud de difícil que mantiene hacia la vida?
  20. ¿Qué religión practica Vd., su familia y de qué forma?
  21. ¿Cree que ser difícil es propio de un buen Cristiano y que no está obligado a amar a su prójimo como a si mismo?
  22. ¿Qué quiere Vd. para dejar de ser difícil?
  23. ¿Si Vd. quisiera dejar de ser difícil, estaría dispuesto a preguntar a sus hijos, cónyuge y familiares, que le enumeren las 10 cosas más importantes que ellos quieren que yo haga, y las 10 cosas más importantes que quieren que no haga, y las 10 cosas que podamos hacer juntos para que deje de ser difícil?

Estas pocas preguntas y algunas más en cada caso particular, con sus respuestas bien detalladas, son las que van a permitir discernir a los padres, si deben o no cambiar de actitud frente a sus hijos, cónyuge y familiares, en función de: 

  • Analizarse como padre y cónyuge, su propio comportamiento, la situación a la que ha llegado y los motivos que han originado el problema.
  • Ver lo que puede hacer con su esfuerzo propio, y lo que no puede hacer, conociendo sus puntos fuertes y débiles, así como las limitaciones.
  • Pedir ayuda en lo que no pueda cambiar a mejor, aunque tengan que practicar la humildad, confesando sus faltas.
  • Pasar todo el conjunto de preguntas y respuestas a los profesionales para que dictaminen y aconsejen. No puede haber respuestas, ni soluciones concretas, mientras no haya planteamientos y preguntas concretas.           

Cónyuges difíciles: 

Estos cónyuges cómo van a salir victoriosos, en la lucha contra las adversidades externas de la vida, si no lo ha hecho con sus adversidades internas. Bastantes dificultades tienen que soportar todos los de la familia, como para que cuando llegan a la casa, se encuentren con un padre o un cónyuge difícil. No es de extrañar que, con esa actitud, la familia se desintegre lo más rápido posible y todos quieran marcharse en cuanto puedan. 

            Algunos cónyuges se vuelven difíciles, alegando la crisis de los 40 años. Dicen que los problemas económicos y familiares les sobrepasan, que no entienden al otro cónyuge, a los hijos, ni a la familia en conjunto. Se les presentan problemas imprevistos y no saben como enfrentarlos, para solucionarlos o para acostumbrarse a convivir con ellos. Por eso se encierran como en una concha y no permiten que nada, ni nadie penetre en sus pensamientos o actitudes. Su única forma de actuación, es demostrar continuamente que son difíciles, haciendo la vida imposible a todos los que están a su alrededor. 

Hay cónyuges que en la calle son todo educación y servicio a los demás, pero en la casa, son verdaderos tiranos con el otro cónyuge. Detrás de ello suele haber desprecio, deseos de dominio, venganza, envidias,  agresividad, complejo de inferioridad o de superioridad, etc. Ya no es cuestión de que les falte cariño de los que les rodean, es una actitud que si no demuestran arrepentimiento y el firme propósito de la enmienda, nunca dejarán de ser difíciles, a no ser que la vida les haga cambiar mucho. 

Amigos difíciles:  

El que tiene un buen amigo, tiene un tesoro y si ese amigo no es difícil, el tesoro lo podrá disfrutar mejor. 

Los amigos difíciles, por muy difíciles que sean, hay que quererlos como son y no como nos gustaría que fueran. La familia Dios nos la da, los amigos, aunque sean difíciles, los elige o rechaza cada uno. Si con ellos nos hemos demostrado una sincera amistad y empatía, debemos asumir las diferencias que pudiera haber entre ambos. 

Su forma de ser difícil, puede conllevar en los demás a un ejercicio de paciencia, humildad y respeto, aceptando previamente, que nadie es perfecto en las relaciones con los demás. El que existan diferencias culturales, educacionales, económicas, religiosas, políticas, de carácter personal o de otra índole, no tiene que ser un obstáculo, para mantener y fomentar la amistad, que en muchos casos enseña o ayuda, a comportarse bien en situaciones difíciles. 

Hay amigos que abusan de los demás, con su comportamiento difícil. Ellos hacen y dicen lo que quieren, porque son difíciles y los demás tienen que aguantarles, para no ponerse a su mismo nivel, porqué allí les ganarán por experiencia. El problema de esos amigos difíciles, es que pudieran ser tóxicos y contaminar a los demás con su forma de ser. Precisamente como son difíciles, a sabiendas de que lo son, no permiten ningún cuestionamiento a su comportamiento. 

Los amigos difíciles pueden hacer lo que quieran con otros, pero que nadie haga algo igual o similar con ellos, pues entonces, se enfada mucho. Los amigos tienen la obligación de aceptarles su comportamiento y si no lo aceptan, le pasan a ellos la carga de la prueba. Normalmente suelen ser muy irascibles, precisamente para tapar y hacer que no se note su forma de ser difícil. Exigiendo y enfadándose continuamente, consideran que sus actitudes se tapan e impiden que nadie les cuestione el por qué ellos son difíciles. Practican la Ley del embudo “Lo ancho para mi y lo estrecho para ti” 

Se permiten el lujo de hacer preguntas íntimas, comprometedoras e importantes a sus amigos, sin indicarles para que quieran conocer sus respuestas, ni previamente decirles cual es su opinión. Abusan de la amistad, incluso con un total desprecio a la otra persona, faltando a las mínimas reglas de educación en la puntualidad. No tienen ningún problema, en tener a otros esperando y cuando llegan, alegan que eso de la puntualidad no tiene ninguna importancia, que se puede llegar a cualquier hora, incluso sin avisar telefónicamente del retraso, que haya quienes llaman a la impuntualidad una falta de educación general, es una costumbre arraigada y que no tiene por qué molestar a otras personas que son puntuales, sino que estas se vayan acostumbrando a tratar con personas impuntuales, difíciles o mal educadas. Incluso alegan que en un país que ellos conocen, llegar puntualmente es una falta de educación. País que si existiera, no está relacionado con el lugar donde ellos viven, ni con el respeto a la puntualidad de sus amigos. 

Suelen pasar de estar continuamente llamando, a la más absoluta falta de comunicación, incluso no respondiendo, ni devolviendo las llamadas. Alegando medio en bromas, que su contrato de teléfono no tiene para devolver llamadas. 

Su principal característica suele ser la intolerancia, debido entre otras cosas, a que son minoría y tienen que mostrarse difíciles, para justificar su permanencia dentro de esa minoría. No suele tener argumentos para justificar el por qué son difíciles, a los ojos de la gran mayoría de las personas que les conocen. Simplemente se escudan en que según ellos, no son difíciles y que los demás no les comprenden. 

La mayoría de las veces confunden sus deseos, con realidades tangibles, y esos deseos tratan de hacerles ver a sus amigos, como si fueran realidades incuestionables, incluso exhibiendo su terquedad, hasta limites insospechados, soportándola solamente en su difícil forma de convivencia. 

Algunos amigos difíciles, parece que tienen la misión y el objetivo, de hacer desagradable la vida a sus otros amigos. No han resuelto sus problemas internos y quieren descargar sus frustraciones en otros. No quieren aceptar a nadie como es, ni mucho menos aceptar sus defectos para perdonárselos o transigírselos. Nunca terminan de madurar y hacerse adultos. Siempre están en total desacuerdo con todos los demás, en temas religiosos, familiares, políticos, sociales, financieros, de salud, moda, deportes, etc. No aceptan opiniones que sean diferentes a las suyas, ni quieren ver los diferentes aspectos o lados que tienen cada uno de los temas. 

Están tan obsesionados en demostrar que son difíciles, que no dejan a nadie exponer otros puntos de vista, creen que solamente tienen ellos derecho a hablar y no callar nunca. Se creen con el derecho a sentirse iracundos, en cuanto se les lleva la contraria o se comenta, algo que no les gusta o va en contra de su opinión. Las preguntas que consideran difíciles de responder o que saben que con ellas se van a desclasificar las ignoran, no las contestan y pasan inmediatamente a otro tema, como si no hubieran oído la pregunta. Nunca son los suficientemente humildes, sabios o fuertes mentalmente, para comentar que no saben, no pueden o no quieren responder. 

Los enfermos difíciles: 

Suelen creer que saben mucho más que los médicos que les atienden. Ninguna opinión profesional les es válida, por lo que cambian de médico constantemente, hasta que encuentran el que les dice lo que ellos quieren oír. No se dejan aconsejar, ni familiar, ni profesionalmente, pues son ellos los que tienen que tomar las decisiones de cómo y con qué curarse. Al final suelen preferir hacer caso a lo que les dicen sus amigos. Normalmente son personas hipocondríacas, que continuamente se encuentran muchos síntomas de enfermedades ficticias o reales. Cada poco tiempo empiezan un nuevo proceso, para sus posibles enfermedades o dietas milagrosas. Toman muchas medicinas sin recetas, que cuando se juntan suelen producirles efectos dañinos en su salud. En este grupo se encuentran los que padecen los desordenes alimenticios de vigorexia, anorexia, bulimia, ortoexia, etc. 

Los empleados difíciles: 

La mayoría de las veces son difíciles, debido a su frustración profesional, inseguridad, falta de conocimientos profesionales, descontento, ser sabelotodos, falta de entrenamiento, problemas familiares o sociales. Los podemos encontrar en todas partes, atendiendo al público, en el trabajo, en las tiendas, en las oficinas públicas o privadas, en los hospitales, etc. Los empleadores no quieren empleados difíciles, bastantes problemas y dificultades les originan los clientes, proveedores y el mercado en sí, como para tener que preocuparse de los empleados difíciles. Esos empleados tienen muy pocas probabilidades de subsistir en la empresa y mucho menos, de ascender de categoría laboral. 

Los deportistas difíciles: 

Que continuamente protestan por todo, tengan o no tengan razón, la mayoría de las veces desconocen las reglas de la deportividad. Incluso aunque sean muy buenos, los entrenadores no les pueden poner en los equipos titulares, durante mucho tiempo, debido a que con su actitud negativa, hacen perder al equipo, además que para los otros jugadores, suele ser un martirio el aguantarlos, lo que produce una falta de rendimiento deportivo. Cuantas veces por ser difíciles, se les ha terminado su carrera deportiva, porque no encajan con nadie. 

Los difíciles sabelotodo: 

Que porque han alcanzado alguna posición privilegiada, bien sea económica, intelectual o social, ya se creen con la obligación de ponerse difíciles delante de todas las personas, con las que se encuentran. Ningunean a los demás, aunque sean doctos en muchas materias y con mucha más experiencia de la vida, pero como estos no quieren plantear batallas, prefieren que los difíciles se sigan creciendo y cada vez sean más difíciles, hasta que alguien, o la vida les paren los pies. 

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