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Divorcio. Los hijos siempre lo primero


ESCUELA DE PADRE

Divorcio. Los hijos siempre lo primero

 

Principales preguntas que hacen los hijos cuando hay un divorcio

 

  • ¿Que va a ser de nosotros, cuando os divorciéis?
  • ¿Dónde vamos a ir a vivir, cuando os divorciéis?
  • ¿Quién va a cuidar de nosotros, hasta que seamos mayores?

 

Relacionado con el artículo: Divorcio. Lo que los padres deben conocer y explicar a sus hijos

 

En los divorcios, cuando hay esa adjudicación de los hijos, a uno de los padres, automáticamente los hijos pasan a peregrinar periódicamente, de casa en casa, donde en ninguna de ellas, encuentra la estabilidad emocional que supone tener su propio hogar, con el consiguiente sentido de familia, disciplina, educación escolar y formación en las virtudes y valores humanos.

 

A mayor grado de educación de los padres, más posibilidades de que en caso de divorcio, la decisión sobre el futuro de los hijos, sea más cerebral y menos visceral. La decisión deben tomarla teniendo como prioridad, que “Los hijos, siempre lo primero”.

 

Que los hijos continúen en el hogar y los padres se turnen para cuidarlos.

 

Cada vez más matrimonios que deciden divorciarse, acuerdan que los hijos continúen en el hogar que han vivido junto a sus padres. Los padres son los que tienen que salir de la casa, no los hijos. Los padres, uno a uno, van a vivir a casa de los hijos, no los hijos tienen que andar rondando por las casa de los padres. Los padres se turnan cada dos meses u otro periodo determinado a vivir en la casa de los hijos y a ser el único jefe de familia de ese periodo, manteniendo la tutela y custodia, a tiempo compartido de los hijos. Además tienen que conservar los derechos de visita fijados para ambos padres, durante el periodo que no les toque vivir en casa de los hijos.

 

A los padres con esta alternativa sobre la atención a sus hijos, les disminuyen las intenciones de inmediatamente, empezar a buscar otra pareja con la cual convivir y olvidarse de los hijos que dejaron atrás. Sabiendo que cada dos meses, deberán ir a cuidar a sus hijos y a mantener los costos de la casa de los hijos se pensarán mejor las posibilidades de buscar nuevas aventuras de pareja, lo que les dejará más tiempo, dinero y energías para atender a sus propios hijos.

 

Hay muchos países donde aproximadamente el 10% de los divorcios, adoptan la solución de alternarse cada dos meses, en el cuidado de los hijos, en su propio hogar familiar.

 

10 Atenuantes a las graves consecuencias de los divorcios en los hijos, si se adopta la solución de tiempo compartido de hogar, en contra de otras soluciones.

 

  1. Los hijos mantienen el concepto de “su hogar”, aunque los padres cambien cada dos meses, similar a lo que hubiera sido, si se hubieran quedado provisionalmente a cargo de un cónyuge, si el otro hubiera tenido que marchar de viaje de trabajo.
  2. Mantienen el mismo nivel económico de la zona donde siempre han vivido, sin el riesgo de ir a vivir a otra zona peor, ya que es seguro que no irán a otra zona mejor.
  3. Continúan asistiendo a la misma escuela, con los mismos profesores, alumnos y sistema de enseñanza. Se evitan el síndrome de “el chico nuevo del barrio”. Los traumas del divorcio se ven acrecentados en los hijos, cuando tienen que cambiar de escuela, pues les es muy difícil aclimatarse al estilo de la nueva escuela y compañeros.
  4. Pueden recibir con más libertad las visitas de amigos y familiares, ya que los reciben en su propia casa.
  5. Aunque tengan que vivir un hogar monoparental, los hijos podrán aprovechar las mejores características de ambos padres, en los días que les toque vivir con ellos. Ambos padres, tendrán mayor equilibrio en su comportamiento, al estar más cerca de los hijos y durante más tiempo seguido, lo que beneficiará en el desarrollo de los hijos.
  6. Con esta solución de tiempo compartido en el hogar de los hijos, estos no tienen que ir a vivir para siempre, con la madre o con el padre, según los hayan adjudicado. Tampoco tendrán que incorporarse a la nueva familia, que formen cualquiera de los dos cónyuges, ni adaptarse a sus características, ni dar explicaciones sobre los apellidos diferentes de los hermanastros.
  7. La cuestión económica de la manutención, por parte de cada cónyuge, formará parte del contrato del divorcio, junto a las condiciones de convivencia de cada uno de los cónyuges con los hijos, durante los periodos acordados.
  8. Es cierto que ambos padres han de tener otro sitio donde vivir los periodos en los que no les toque hacerlo en casa de sus hijos, y eso deberán considerarlo a la hora de fijar las condiciones del divorcio, pero siempre teniendo como premisa “Los hijos, siempre lo primero”
  9. Los hijos se beneficiarán del equilibrio mental necesario, del padre y de la madre, para realizar esta alternativa, la que redundará en una mayor armonía en la educación de los hijos, pues ambos se preocuparán más de sus obligaciones como educadores, además de que podrán seguir paso a paso, las distintas etapas de formación de sus hijos, e incluso hacer planes o programas de educación, aunque sean a corto plazo, solamente durante el intervalo de los periodos acordados.
  10. Tener a uno de los padres durante dos meses seguidos y en el hogar familiar, se ha demostrado que es mucho mejor, que tener padres por horas o días salteados, así los padres pueden hacer planes de educación y seguirlos durante ese tiempo. También evita que los padres abusen emocionalmente en los cortos periodos de visita y fuera de la casa, con regalos y caprichos, para ganarse la atención de los hijos, que viven con el otro cónyuge.

 

Responsabilidad moral

 

En los divorcios los principales perjudicados son los hijos, que no tienen la culpa, de que sus padres, no sepan convivir en armonía. Máxime cuando los hijos son utilizados, como arma defensiva u ofensiva, contra el otro cónyuge. Los hogares quedan destruidos y divididos, según los padres, abogados y jueces determinen. Los hijos son los espectadores no invitados, que aún sin ninguna culpa, tienen que aguantar y sufrir las crueles decisiones de sus padres. Desgraciadamente les convierten en victimas inocentes, indefensas e impotentes. Muy pocas veces cuando hay un divorcio, los padres toman la decisión, bajo la premisa de “Los hijos, siempre lo primero”.

 

Los padres tienen que evitar, a toda costa, que los hermanos sean separados, aunque el padre y la madre, tengan el mismo derecho sobre sus hijos. No se puede dejar a uno de los padres exclusivamente la tutela y la custodia de los hijos, aunque el otro cónyuge tenga el derecho de visita cada cierto tiempo. NI que uno sólo de los cónyuges, esté obligado exclusivamente, a pagar la manutención de los hijos.

 

Responsabilidad económica

 

Desgraciadamente, hay muchos padres que se divorcian, porque no se aguantan y dicen que sus caracteres son incompatibles, aunque estadísticamente la principal causa del divorcio, en todos los niveles económicos, siga siendo la mala situación económica del matrimonio. Algunas madres creen que si se divorcian y quedan con los hijos, los padres les van a enviar mensualmente, una gran pensión para su manutención y la de sus hijos, pero la realidad es otra. Las cantidades ofrecidas, negociadas u ordenadas por los jueces, la mayoría de las veces, suelen ser insuficientes y muy pocas veces se cumple la entrega de ellas, en la cantidad fijada y en el tiempo determinado. Esto origina periódicamente, una demanda judicial sin éxito la mayoría de las veces, para conseguir la manutención prometida.

 

Hay padres que por puro egoísmo o venganza, no quieren que el divorcio les disminuya su situación económica, ni la calidad de vida que llevan y por eso hacen todavía más penoso el que las consecuencias de su decisión de divorciarse, golpeen gravemente a sus hijos o a su pareja. Esos padres suelen ser los que ignoran o eluden, sus obligaciones y responsabilidades paternales y de pareja, de antes y de después del divorcio, alejándose o escondiéndose de ellos. Incluso engañan u ocultan sus ingresos y propiedades a los jueces y abogados, para no tener que cumplir con las obligaciones de manutención y asistencia.

 

La situación económica real de los padres, es un argumento importante, muchas veces determinante, de las soluciones que tomen en beneficio o perjuicio de los hijos y que por lo tanto influirá en el bienestar o infortunio futuro de los hijos.

 

Esta es una mala solución, pero no conozco otra menos mala. Si alguno la conoce por favor escríbame, pues hay miles de divorciados que quieren poner a sus hijos lo primero, pero no saben como hacerlo.

 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

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