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Educar a los hijos en la familia para que la escuela funcione

ESCUELA PARA PADRES 

Educar a los hijos en la familia para que la escuela funcione.  

  • Las 4 principales formas para que mejore la enseñanza y los resultados escolares.
  • Los 24 principales conceptos que los padres tienen que enseñar y facilitar a sus hijos en la casa.
  • Principales virtudes y valores humanos, que los padres deben enseñar a sus hijos, según sus edades físicas y mentales.
  • 27 Características positivas que los hijos tienen y demuestran, cuando reciben una buena educación.
  • Las 7 principales disculpas que dicen algunos padres, sobre la mayor o menor involucración en la escuela de sus hijos.
  • 10 Conceptos que los padres tienen que considerar, en relación con la escuela pública o privada.
  • 20 Sentencias sobre educar los padres.

4,074 Palabras. Tiempo de lectura 15:00 minutos

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Padres, maestros y alumnos, los tres pilares de la educación escolar y los tres lados de ese triangulo equilátero. Si se elimina, rompe, daña o no se tiene en cuanta uno de ellos, ya no funciona ese triangulo y se perjudica la educación final de los hijos.

            Sin que los padres eduquen a sus hijos dentro de la casa, es muy difícil que los maestros en la escuela puedan enseñarles nada. Los maestros intentarán enseñarles matemáticas, física, historia, geografía, etc., pero la información sin la formación, no produce una buena educación integral.

Los padres tienen que tener en cuenta, todos los factores educativos que estén a su alcance, pero especialmente la familia, pues es el camino para el desarrollo humano, personal y social de sus hijos.

Las 4 principales formas, para que mejore la enseñanza y los resultados escolares.

1.      La mejor educación de los hijos, dentro de las familias.

2.      La mayor comunicación, involucración y colaboración de los padres, con los maestros y los administradores escolares.

3.      La unión de todos los padres de alumnos, por escuelas, ciudades y naciones.

4.      La participación activa de los padres, en la política nacional y local, para exigir mayores y mejores sistemas escolares. La educación es demasiado importante, como dejarla en manos de los políticos. 

Los hijos son el mejor, el más preciado y el más maravilloso préstamo, que los padres reciben en toda su vida. Ese préstamo, obliga a los padres a hacer un curso intensivo y rápido, sobre cómo amarles más que a ellos mismos, cómo cambiar los propios defectos para darles los mejores ejemplos y cómo aprender a tener coraje, voluntad y conocimientos para educarles. 

Los padres tienen que entender, que al haber recibido este maravilloso regalo, asumen la obligación de educarles, de la mejor forma posible, sin escatimar esfuerzos. Es cierto que los hijos, también producen el dolor e incertidumbre, de no saber si se les está educando correctamente, en el camino hacia su futuro, hacia su propia vida y hacia la formación de su propia familia. Ojalá los padres, no tengan que decir nunca: 

Así mismo los hijos educados en una familia unida, reciben un tesoro que no pueden ni deben desaprovechar. Ese tesoro de la educación, si lo ignoran, desperdician o derrochan, les impedirá tener las herramientas, para poder subsistir en esta vida tan competitiva. No todo el mundo tiene la gran fortuna, de recibir una buena educación familiar. Hay quienes tienen muy buena información escolar, pero muy mala formación, familiar, religiosa y social, por lo que se les hace muy difícil, ser personas denominadas “de bien”. 

En la familia es donde se empieza a educar, a los futuros escolares. Los maestros y las organizaciones educativas, al fin y al cabo, son los que tienen la principal obligación, de ofrecer una buena información, pero la formación integral, debe empezar desde el hogar. Los maestros no pueden luchar, contra los alumnos mal educados o no educados, por sus padres. Máxime en algunas comunidades, donde los padres, aunque no tengan razón, sistemáticamente se ponen de parte de sus hijos y en contra de los maestros. Para los maestros, es mucho más reconfortante, enseñar a un alumno bien educado en su casa, que hacer el gran esfuerzo, la mayoría de las veces no comprendido, de enseñar a los que están faltos de educación familiar.

Los 24 principales conceptos, que los padres tienen que enseñar y facilitar a sus hijos en la casa, indispensables, para que la escuela funcione mejor y ellos tengan éxito en sus estudios.

1.     Hacer resaltar el valor del conocimiento. Cuanto valen económica y socialmente cada persona, en función de lo que han aprendido y las posibilidades, que se les abren o se les cierran, según su formación.

2.     Explicarles los costos directos e indirectos que supone, su educación escolar y lo que puede suponer para ellos, esa inversión a plazo corto y largo, pagada por los padres y la sociedad.

8.     Enseñar la importancia y el valor, del trabajo de los maestros y el esfuerzo, que también hace la sociedad, para que los hijos puedan tener la oportunidad de aprender, a ser personas de provecho, en el resto de sus vidas.

9.     Enseñarles la importancia del valor del tiempo, que no pueden desperdiciar, pues este no es recuperable, haciéndoles comprender, que hay un tiempo para cada cosa y que el tiempo de la juventud, es para dedicarlo al estudio y a la formación, para que estén preparados, cuando les llegue el tiempo del trabajo y el de rendir cuentas, de lo que han aprendido.

Insistir en las ventajas de estudiar y los inconvenientes de no estudiar, frente a su familia presente y futura y a la sociedad. Haciéndoles ver, la importancia de las cosas, incluso de las más pequeñas e insignificantes, relacionadas con la escuela y su educación.

Inculcarles la práctica de las virtudes y valores humanos, que le ayudaran a tener éxito con los estudios, como: La puntualidad, la disciplina, el orden, la firmeza, la fortaleza, el aprendizaje, la paciencia, el respeto, la responsabilidad, el sacrificio, el trabajo, la constancia, el saber escuchar, la honradez, la fraternidad, la generosidad, el honor, etc.

Ayudarles a tener, un buen sitio y las mejores condiciones posibles, para estudiar en la casa.

Dar ejemplo manteniéndose estudiando, intentando mejorar profesional,      social y moralmente.

Procurándoles los medios, para que tengan buenas amistades e impidiéndoles que frecuenten, a los amigos o compañeros tóxicos, escolar, moral y socialmente.

10. Enseñarles que van a la escuela, porque todo el mundo tiene el derecho y la obligación, de aprender y mejorar continuamente, para poder sobrevivir en el futuro.

11. La escuela es un centro de enseñanza, donde el conocimiento se perpetúa, de generación en generación y se convierte, en el gran sistema seleccionador de ganadores y perdedores, en la sociedad. No es un centro de educación de la vida, para eso está la familia, aunque ambas organizaciones sean imprescindibles, complementarias, compatibles y estén interrelacionadas.

12. Enseñar la práctica de la disciplina y el orden necesario, ante la avalancha del uso desmedido, de las nuevas adicciones de algunos hijos, como son las pantallas electrónicas, en todas sus variantes, relacionadas con las actividades de entretenimiento, que quitan tantas horas al estudio, la formación, el sueño y por lo tanto, el rendimiento escolar. ¿Cómo puede un alumno, entender al maestro, si ha dormido muy poco, por haber dedicado su tiempo de descanso, a las pantallas electrónicas?

13. ¿Cómo ayudar a los maestros a que enseñen mejor? Llevando a la escuela, hijos bien educados en la familia y que hayan adquirido una actitud positiva, inculcada por sus padres. Los hijos, tienen que adaptarse al funcionamiento de la escuela, además de que su comportamiento, debe estar bien motivado, estimulado y reforzado, con las enseñanzas que les den sus padres en la familia.

14. Ser exigentes en el cumplimiento de los horarios, y de los compromisos adquiridos o impuestos, como las tareas escolares, los voluntariados, etc.

15. Evitar totalmente, las críticas hacia los maestros y al personal de la escuela en general. Las diferencias que pudiera haber, deben dilucidarse privadamente con los maestros, pero nunca delante de los hijos. Es totalmente necesario, oír la versión completa de los hijos y si fuera necesario, someterles a un hábil interrogatorio, para tener certeza plena y a poder ser evidencia, de lo que haya sucedido, para de esta forma, estar bien preparado, para cuando los padres vayan a hablar con el maestro, a conocer su autorizada opinión.

16. Estar en continua comunicación con los maestros, pero no solamente cuando hay problemas, también cuando tenga que haber felicitaciones, de forma que los hijos, se acostumbren a ver una buena comunicación, entre los padres y el maestro, sin que sea siempre sobre temas escolares. Si creciera una buena y sincera amistad, entre padre y maestro, el alumno tendría mucha más confianza y mejoraría su rendimiento.

17. Hacer un plan de trabajo diario, con los horarios disponibles después de la escuela, de acuerdo con las asignaturas, previsiones de trabajo, actividades familiares, deportivas o sociales, etc. Este plan debe ser consensuado entre padres, alumnos y maestros, y complementado con el programa escolar.

18. Hacer ver a los hijos, que los padres son piezas claves en su desarrollo escolar, pues son los que proporcionan seguridad, confianza, amor, protección, unión, etc. además de los medios económicos, físicos y emocionales, para que el hijo pueda estudiar y tenga éxito moral y material en la vida.

19. El alumno que llega a la escuela, sabiendo que detrás tiene el soporte incondicional de sus padres, y que ellos están en estrecha comunicación con los maestros, tiene muchas posibilidades de triunfar en la escuela y en la vida. El amor y la atención que los hijos, perciben de sus padres, es fundamental en el proceso de aprendizaje. Además si conoce su responsabilidad irrenunciable de estudiar, de respetar a los maestros, está bien acostumbrado a practicar las virtudes y valores humanos, y está formado con una mentalidad positiva, tiene todas las posibilidades de que, su paso por la escuela, sea muy fructífero.  Así los maestros se verán mucho más motivados, para ejercer mejor su profesión.

20. La formación del triangulo equilátero de padres, maestros y alumnos, toma su total definición de insustituible, en ninguno de sus tres lados. Si los tres no trabajan como un equipo bien conjuntado, no lograrán los objetivos que se hayan propuesto y todos, podrán fracasar por no haber sabido ponerse de acuerdo.

21. Hacer ver a los hijos, que las tareas escolares encomendadas para hacer en la casa, son el complemento indispensable para aclarar, prepara o afianzar, los estudios que se han hecho o se van a hacer, durante el tiempo de la escuela. No es un castigo, es un proceso más en la educación. Los padres siempre en plena comunicación con los maestros, podrán ayudar a los hijos, pero no hacerles sus trabajos.

22. Insistir ante los hijos, que la comunicación con sus maestros, ayuda a ser mejores padres y por lo tanto, es un beneficio presente y futuro, para la educación de los hijos. Los maestros son las mejores vías de comunicación, para conocer lo que sucede en la escuela con los hijos y prever, lo que posiblemente pueda suceder, con los estudios y fuera de la escuela.

23. Dedicarles todo el tiempo posible, cuanto más mejor, para enseñarles las normas adecuadas y apoyarles en todo lo que necesiten. Para eso tendrán que organizarse e intentar estar en el hogar, cuando los hijos lleguen de la escuela.

24. Establecer a los hijos temas de comportamiento y convivencia, con límites no negociables pero razonables, para evitar que se produzca el fracaso escolar y el personal.

Los padres tienen que tener estos conceptos muy claros, y que sean fáciles de entender también por los hijos, principalmente en las edades entre los 10 y los 17 años. Deben preparar programas familiares, en algunos casos, negociados con los hijos y con los maestros, siempre con instrucciones concretas, y que se reflejen en hechos a poder ser sólidos, comprensibles y medibles, y que sean examinados frecuentemente, para ver si cumplen los objetivos o tienen que modificar las desviaciones surgidas.

La escuela o universidad, no es una guardería donde se llevan a los hijos, para que les tengan más o menos cuidados y entretenidos, mientras los padres trabajan. Aunque también cumpla esa función, la escuela es el lugar donde los alumnos van a aprender, cuanto más y más rápido mucho mejor. Algunos padres equivocados, creen que es un derecho adquirido, porque lo han pagado con sus impuestos y por lo tanto, es obligación de los maestros solucionar el aprendizaje de los alumnos.

Algunos padres no quieren entender, que si ellos como padres no han puesto la tierra bien labrada y abonada, en la formación de sus hijos, es imposible que los maestros siembren nada, que posteriormente de los frutos del conocimiento. Al final los que salen perdiendo, son los alumnos mal preparados desde la familia, lo que se vuelve contra ella misma, como si fuera un boomerang. Así determinados segmentos sociales, entran en un círculo vicioso, donde por falta de educación en la familia, no reciben una buena información escolar. ¿Cómo van a convivir e interactuar los hijos en las escuelas, si previamente no están bien educados en la familia? Las virtudes y valores humanos bien asimilados y practicados por los hijos, según sus edades, serán las que les permitan aprovechar, los conocimientos que les impartan los maestros y les permitan, empezar a vivir en colectividad dentro de su sociedad, que en esa edad, es la escuela. 

Los padres con sus hijos, tienen que tener una política de formación religiosa, humana y social, basada en la práctica propia y en la enseñanza de las virtudes y valores humanos. Sin esa completa formación, es imposible que los hijos, saquen provecho de las enseñanza escolares, que los maestros les puedan ofrecer. 

Principales virtudes y valores humanos, que los padres deben enseñar a sus hijos, según sus edades físicas y mentales. Pero siempre deben poner más énfasis o añadir, las que consideren convenientes, según las características de cada hijo y circunstancias. En cada caso, las reforzarán, a medida que vayan creciendo en edad, conocimientos y responsabilidades: 

  • Hasta los      7 años: Fe.      Obediencia. Orden. Sinceridad. Etc.
  • Desde los      8 hasta los 12 años: Carácter. Caridad. Colaboración. Conciencia.      Disciplina. Esperanza. Estudio. Fortaleza, Generosidad, Justicia,      Laboriosidad, Paciencia. Perseverancia, Piedad. Puntualidad.      Responsabilidad, Etc.
  • Desde los      13 hasta los 15 años: Amistad, Compromiso. Esfuerzo. Firmeza. Justicia.      Pudor, Respeto, Sacrificio. Sencillez, Sinceridad. Sobriedad,      Sociabilidad, Templanza.
  • Desde los      16 hasta los 18 años: Audacia, Castidad. Compresión, Cortesía. Discreción.      Ética. Flexibilidad, Honradez. Humildad. Lealtad, Optimismo. Perseverancia.      Prudencia, Sencillez. Solidaridad. Tolerancia. Virginidad. Etc. 

27 Características positivas que los hijos tienen y demuestran, cuando reciben una buena educación, reflejadas en su comportamiento continuo y diario, dentro de la familia. Los hijos suelen ser: Afectuosos. Benévolos. Cálidos. Cariñosos. Colaboradores. Confiables. Creativos. Decididos. Enérgicos. Espontáneos. Expresivos. Generosos. Humorísticos. Imaginativos. Ingeniosos. Innovadores. Intuitivos. Inventivos. Leales. Nobles. Observadores. Optimistas. Retentivos. Seguros. Sinceros. Tenaces. Tolerantes, etc. 

La educación integral es una virtud, es el hábito de tener y practicar, buenas virtudes y valores humanos, para el presente y el futuro, haciendo que los hijos tengan una vida lograda y cultivada. Tienen que considerar, que todas las áreas educativas, son necesarias e imprescindibles para tener éxito en la escuela, en la familia y en la sociedad.

Las 7 principales disculpas que dicen algunos padres, sobre la mayor o menor involucración en la escuela de sus hijos. 

1.      Pagan la cuota y asisten a las reuniones del PTA, (Padres, Profesores y Alumnos) aunque vayan pocas personas y siempre las mismas, para tratar sobre temas similares, casi siempre administrativos.

2.      Asisten como voluntarios a los comedores, viajes, deportes, fiestas colectivas, recaudaciones de dinero, etc.

3.      Ayudan a los hijos a hacer las tareas escolares.

4.      Visitan la escuela, cuando los maestros les llaman.

5.      Leen y contestan las llamadas y los correos electrónicos, que los maestros les envían.

6.      En la casa no hablan mal de los maestros, ni del sistema.

7.      Les fomentan algo, pero muy poco, las virtudes y valores relacionados con su edad y sus actividades escolares.

Los padres agradecidos, producen maestros motivados por su trabajo. Los padres no deben olvidarse nunca, de elogiar y agradecer a los maestros, la tarea que hacen enseñando a los alumnos. Nunca deben pensar que, no tienen que agradecer nada, pues es su trabajo y para ello les pagan. No todo es cuestión de dinero, ni de intereses. Son humanos y a todos gusta, que reconozcan el trabajo bien hecho. Produce muy buenos beneficios en los maestros y alumnos, el reconocer su enorme trabajo y ese esfuerzo de más, que han realizado en favor de sus alumnos. Además esa sinceridad de los padres les dará autoridad, cuando sea necesario para hablarles con educación, de las cosas que no han gustado o parecido bien.

Los padres deben decir a sus hijos, que su obligación durante la edad escolar, es estudiar y que ya les llegará el tiempo, de tener que demostrar lo estudiado. Que ahora ya valoran el esfuerzo enorme, de su dedicación constante, ordenada y continua al estudio, y que ellos, como hijos tienen que valorar el esfuerzo de los padres, para que los hijos puedan estudiar.

La experiencia enseña lo difícil y complicado que es, educar a los hijos, respetando su personalidad, poniéndoles límites y normas, sacar lo mejor de sus virtudes y minimizar sus defectos, enseñarles las virtudes y valores humanos y sobre todo, darles un buen ejemplo.

Es justo y necesario agradecer, durante todo el año a los maestros, el trabajo lleno de esfuerzo e ilusión que han hecho día a día, con los alumnos, aún que esa sea su obligación y los padres les paguen para que lo hagan.

10 Conceptos que los padres tienen que considerar, en relación con la escuela pública o privada.

1.      El entorno social de la escuela.

2.      El voluntariado que realicen en calidad, cantidad y frecuencia.

3.      La comunicación con los profesores y con los otros padres.

4.      La enseñanza en si, los programas, sistemas y la forma de desarrollarlos y los resultados que puedan obtener.

5.      La familia propia donde se dan las bases, para que los niños puedan desarrollarse en la escuela y asimilen, de la mejor manera posible, el esfuerzo de los maestros.

6.      La formación religiosa, familiar y social, complementaria, a la información que reciban en la escuela.

7.      La preparación de objetivos y su seguimiento, coordinado con los maestros.

8.      Los compañeros y su comportamiento dentro y fuera de la escuela.

9.      Los maestros, y el personal administrativo y su influencia, negativa o positiva, en la obtención de resultados.

10.   Sus relaciones con la asociación de PTA.

En este triangulo equilátero de la educación de los hijos, no valen las discusiones, sobre quien tiene la culpa o responsabilidad, de los fracasos escolares y humanos de los alumnos. Cada parte tiene que hacer su tarea, aunque las otras partes no la hagan. Nadie va a solucionar los graves problemas, que origina el fracaso escolar, en función de las culpas que le echen, o que eche. Lo que cuenta, es el resultado que obtienen los hijos, en el presente y para el futuro.

            La familia es la piedra angular, para construir la educación de los hijos y evitar su fracaso escolar. Cuando un hijo tiene dificultades en la escuela, lo primero que hay que estudiar, son sus relaciones familiares y su interacción con la escuela. Normalmente las dificultades escolares, comienzan en la familia, debido a muchas razones, algunas de las cuales son: Posiciones extremas sobre la disciplina, la indisciplina, la sobreprotección, el intento de perfección, el abandono de los hijos a su suerte, los castigos desproporcionados, irracionales o fuera de tiempo, la falta de normas de convivencia y educación, la ausencia de los padres, los divorcios, las adicciones prohibidas o tóxicas, etc.

            Los padres deben ser conscientes, que son los responsables totales de la educación y formación de sus hijos. Son los guías y supervisores de sus hijos, aunque deleguen algunas actividades en los maestros. Tienen que enseñar a sus hijos, que toda acción u omisión que hagan, tiene su consecuencia, favorable o desfavorable, dependiendo de cada caso. Los padres tienen la obligación, entre otras cosas, de no solucionar a los hijos todos sus problemas, aunque siempre es bueno echarles una mano que les ayude, pero su verdadera obligación, es dejarles que asuman sus efectos y que carguen con sus responsabilidades, incluyendo la repetición del curso escolar, si fuera necesario o conveniente para el hijo.

La rebelión de los torpes, es la que originan, voluntaria o involuntariamente, algunos padres que no quieren, no saben o no pueden, educar a sus hijos, para que saque provecho de los conocimientos, que las escuelas les ofrecen. Desgraciadamente, algunos son empujados a que posteriormente, se integran a los grupos llamados de los “Indignados”, de los “Niní”, de los “Perdedores” de los “Fracasados”, etc. Al no sentir pertenencia a la sociedad de “la era del conocimiento”, se sienten  autodesplazados y comienzan a rebelarse contra la propia comunidad, echando la culpa a todo, menos a que no estudiaron, cuando debían de haberlo hecho.

Las frustraciones de los hijos suelen, ser su mejor escuela de la vida, si es que las saben manejar. Los padres no deben atribuir solamente a los maestros, las frustraciones y fracasos de los hijos. Tienen que revisar con mucho detalle, los tres lados del triangulo, para analizar, cuales son las verdaderas causas que lo han  motivado, para hacer un plan de acción, que resuelva los problemas y así evitar, que vuelvan a ocurrir.

20 Sentencias sobre educar los padres.

1.      Donde no hay padres competentes, hay padres incompetentes.

2.     Educar es mostrar la vida, a quien aun no la ha vivido.

3.      El maestro transmite conocimientos, deja una huella imperecedera, abre los ojos y ayuda a crecer humanamente, gracias a su dedicación e interés.

4.      El mayor regalo que un padre puede hacer a un hijo, es educarlo.

5.      El padre debe enseñar, que el éxito es aprender a ir, de fracaso en fracaso, levantándose y sin desesperarse.

6.      Hay muchos más padres criticólogos, que solucionólogos.

7.      La educación no es solo memorizar palabras, es comprender las realidades que ellas representan.

8.      La figura paterna si no está suficientemente presente, en la vida de los hijos, tampoco será suficientemente positiva.

9.      La importancia de la educación, se nutre con la psicología de la educación, la sociología de la educación y la filosofía de la educación.

10.   La primera tarea de la educación es, enseñar a ver.

11.   Las palabras solo tienen sentido, si nos ayudan a ver mejor el mundo.

12.   Lo que conservemos y dejemos a nuestros hijos, es lo que dejarán a los suyos, que también son los nuestros.

13.   Los conocimientos nos dan, medios para vivir, y la sabiduría nos da, razones para vivir.

14.   Los hijos para perderse en la calle, previamente se han tenido que perder en el hogar.

15.   Los hijos son el pasado y el futuro, fundidos en un presente continuo.

16.   Los padres bien educados, son buenos padres, los mal educados, dejan mucho que desear y los hijos, pagan las consecuencias.

17.   Los padres sobreprotectores, forman hijos consentidos, muy proclives al fracaso.

18.   Para que haya un buen aprovechamiento en la escuela, debe haberlo primero en la casa.

19.   Sintiéndose mas educado, puede sentirse mas alegre y compartir esa alegría.

20.   Tan pronto, se nos ha hecho tan tarde, para tantas cosas.

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La impunidad y la inmunidad dentro de la familia

ESCUELA PARA PADRES

La impunidad y la inmunidad dentro de la familia.

  • 11 Situaciones relacionadas con la impunidad en la familia
  • 18 Situaciones relacionadas con la inmunidad en la familia

2,250 Palabras. Tiempo de lectura 8:00 minutos

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La impunidad y la inmunidad, con sus distintas características y grados, no es solamente un privilegio, que se han adueñado las monarquías, los políticos, los diplomáticos, los militares, los policías, los millonarios, algunas empresas y gremios profesionales, las antiguas y actuales dictaduras, etc. Está incrustada dentro de muchas familias, en la educación de los hijos y en el comportamiento de los padres.

En muchos casos la impunidad y la inmunidad, están tan mezcladas y unidas, que aunque sean distintos conceptos, la raya que las separa es tan fina, que prácticamente es imposible de definir. En la mayoría de las ocasiones, donde hay una, hay otra. Ni los padres ni los hijos, pueden tener impunidad ni inmunidad. No tienen patente de corso, ni son la policía del pensamiento familiar. Tienen que desaparecer esas frases violentas: “Lo que yo digo está bien o mal, según yo crea” (padres). “O estáis con lo que yo digo o hago o estáis contra mí” (hijos). La inmunidad es la antítesis de la justicia, la cual debe ser simple, clara e inmediata, pero compatible con la caridad y la piedad.

En la familia no hay “ombudsman” que pueda defender a los ofendidos, por la impunidad o la inmunidad que tienen, otros hermanos o los padres, pues suelen ser impuestas por los padres y aceptada, graciosa u obligatoriamente, por toda la familia.

Cuando los padres o algunos hijos, tienen impunidad sobre las obligaciones y sus consecuencias familiares, producen sobre los demás, queriéndolo o sin querer, actos de humillación, desprecio, ignominia, vergüenza, burla, agravio comparativo, etc.

Impunidad es la falta de castigo, ante una falta o delito, esporádico o continuado. En educación familiar, es una infracción de los padres, algunas veces grave según los motivos, de las obligaciones que tienen de investigar las faltas, educar a los hijos, adoptar las medidas para que no vuelva a ocurrir y en su caso, poner y hacer cumplir los castigos o correctivos proporcionales, a las infracciones cometidas. También tienen obligación de, a sus hijos, hacerles reparar los daños que hayan producido o en su caso repararlo, ellos mismos. Los padres no pueden dejar una falta impune, pues acostumbran a los hijos, a eludir las responsabilidades adquiridas, si saben que todo va a quedar impune y sin castigo y reparación, por lo que no tendrán ningún miedo o impedimento en repetirlo.

11 Situaciones relacionadas con la impunidad en la familia:

1.      Cuando en la casa faltan cosas de valor, que presumiblemente “se han perdido” y luego aparecen en las casas de empeño o en manos de los narcotraficantes y nadie dice nada.

2.      Cuando los hijos actúan y se visten, en franco enfrentamiento con sus padres.

3.      Cuando los hijos desobedecen o faltan al respeto continuamente a los padres, maestros o personas mayores en edad, dignidad y gobierno.

4.      Cuando los hijos o los padres, llegan tarde a la noche o no llegan.

5.      Cuando los hijos o los padres, no quieren explicar donde han estado y se supone que, ha sido con malas compañías.

6.      Cuando los hijos o los padres, se comprometen sin permiso familiar, en gastos no autorizados, multas, etc. que obligatoriamente tiene que pagar la familia.

7.      Cuando los hijos se pelean, constantemente con sus hermanos, o practican el “bullying” con sus compañeros.

8.      Cuando los hijos sistemáticamente, suspenden los exámenes escolares, y no les pasa nada.

9.      Cuando los padres ceden, de sus obligaciones irrenunciables de educar a los hijos y nadie les pide responsabilidades, ni sufren las consecuencias, por lo que han hecho o por lo que han dejado de hacer.

10.   Cuando los padres dan instrucciones a los maestros, para que a sus hijos no les castiguen, por ninguna faltan que cometan.

11.   Cuando los padres hacen “la vista gorda”, fingiendo que no han visto nada, o toleran que un tipo de pequeñas faltas se conviertan, poco a poco, en algo más grave, por lo que va creciendo irreversiblemente la impunidad.

Si los hijos se acostumbran a que, “hagan lo que hagan, aquí no pasa nada” los padres les estarán educando a favor de la impunidad. Después no se podrán quejar, cuando sientan las consecuencias de la impunidad, ejercida por otros. Hay familias que tradicionalmente, han concedido a sus hijos la total impunidad en sus actuaciones. No les quieren corregir porque tienen miedo, según les han dicho, a que  si les llevan la contraria, sus hijos se frustren y pierdan su autoestima.

Cuando los padres consienten y fomentan la impunidad en sus hijos, pierden su derecho y obligación irrenunciable a educarlos. Se resquebraja el concepto de leyes, escritas o habladas, que debe haber en una familia, y aparecen los mecenazgos de los padres, casi siempre sin ningún sentido, dando o quitando cuando quieren, y lo que quieren. Se producen tratamientos especiales, a cada hijo o cada situación, sin ningún orden ni concierto, solamente en función del capricho de los progenitores.

Inmunidad es el privilegio o prerrogativa, de estar exento de ciertos deberes, obligaciones y responsabilidades familiares. Suele estar adquirida por la fuerza, por la costumbre tradicional o por la concesión voluntaria, incluso algunas veces sin pedirla. Los padres, por mucha inmunidad que hayan conseguido ellos o les hayan concedido, no pueden tener el monopolio de las irresponsabilidades familiares, y trasladarla a sus hijos.

18 Situaciones relacionadas con la inmunidad en la familia:

1.      Cuando alguno de los cónyuges o los dos, retienen para su uso personal, dinero de sus ingresos sin entregarlo al fondo común familiar.

2.      Cuando alguno de los cónyuges o los dos, tienen una doble vida matrimonial secreta o pública, y no sufren las consecuencias de sus actos.

3.      Cuando dentro de la familia las mentiras, los engaños y la falta de ética, son monedas corrientes, y los padres e hijos se sienten inmunes, a las consecuencias y castigos de sus actuaciones.

4.      Cuando el dinero de la familia, tapa todas las malas acciones de los padres e hijos, y sus correspondientes responsabilidades, produciendo inmadurez en sus actuaciones e invulnerabilidad, ante los compromisos, deudas y obligaciones. Son las personas que la inmunidad les hace sentir “más allá del bien y del mal”, tengan la edad que tengan y hayan hecho, lo que hayan hecho.

5.      Cuando en la familia hay culpables sin castigo y castigo sin culpables, producto de la inmunidad o de la impunidad. Eso es una situación impredecible de consecuencias y de suerte aleatoria.

6.      Cuando la familia entera o alguien en particular, es tan violento, que nadie se atreve a poner reglas de convivencia, por lo que todos, son inmunes a todo lo que sea orden familiar.

7.      Cuando las personas que tienen que imponer las normas, y exigir que se cumplan, ellas mismas no las cumplen.

8.      Cuando los castigos y premios, son selectivos o desproporcionados, según las personas que los hayan hecho.

9.      Cuando los hijos deciden convertirse en NiNi y consiguen de sus padres, quedar inmunes de las reglas universales, pues no quieren, ni estudiar ni trabajar.

10.   Cuando los padres conceden la inmunidad a alguno de los hijos, aunque violen las condiciones de la convivencia familiar, debido a que quieren regirse por sus propias normas

11.   Cuando no hay o no se han dicho, reglas de comportamiento claras, concretas y ciertas, por lo que no se pueden aplicar, ni exigir su cumplimiento.

12.   Cuando no se puede decir, ni mandar hacer nada a un hijo, que proviene de un matrimonio o relación anterior, debido a que es demasiado protegido, por uno de los cónyuges.

13.   Cuando por miedo a la violencia física o emocional, a las represalias y castigos, se otorga involuntariamente la inmunidad.

14.   Cuando se exime de todas las obligaciones, a un miembro de la familia, porque es el proveedor económico y se teme a sus represalias.

15.   Cuando se tiene que conceder la inmunidad, obligatoriamente, por su situación jerárquica o económica, a los padrastros, hijastros o hermanastros.

16.   Cuando se tienen preferencias o diferencias injustificadas, hacia algún familiar, relacionadas con el dinero, el  trato, la edad o la llegada a la familia.

17.   Cuando sin ningún motivo importante, se exime a algún miembro de la familia, de los quehaceres y obligaciones familiares, solamente por su sexo, edad, carácter u otras condiciones irrelevantes.

18.   Cuando todo se evalúa únicamente, con el criterio de la productividad y la eficiencia, y se piensa que conviene conceder la inmunidad, a alguno de los familiares.

Cuando los padres tienen inmunidad o la conceden a alguno de sus hijos, comparativamente a los demás, les están humillando, ultrajando, abusando y sobre todo produciendo injusticia, iniquidad, arbitrariedad, maldad, etc.

Los padres no deben tener privilegios, que les produzcan inmunidad familiar, sobre sus actos. Tienen la autoridad que les confiere su cargo de padres, pero también tienen la responsabilidad irrenunciable de ejercerlo. Los hijos les deben un gran respeto, pero el hecho de tener respeto a los padres, a estos no les confiere el derecho, a estar inmunes a las consecuencias de sus acciones familiares. Los padres se deben a su familia y por lo tanto, a ella le tendrán que dar tarde o temprano, cuentas claras, muy claras de lo que hagan o dejen de hacer. No vale alegar: Como somos los padres hacemos lo que queremos, pues nos hemos auto concedido la inmunidad total.

Los hijos se dan cuenta, inmediatamente, cuando existe la inmunidad para los padres o para algún miembro de la familia, por lo que también ellos, van a querer tener inmunidad para todos sus actos, si es que los demás la tienen. Ya no son épocas de vencer, sino de convencer y en todo caso negociar, pero nunca discutir o reñir acaloradamente. Ya no se puede decir: Esto lo haces porque soy tu padre. Si los padres o los hijos tienen inmunidad de hacer o no hacer determinadas cosas, la familia irá al traste.

La autoridad de los padres y los derechos y obligaciones de los hijos, no deben quedar anulados o supeditados, por la inmunidad que haya en la familia, por mucha costumbre que exista de tenerla. Las solidad reglas de convivencia familiar, todos las tienen que respetar, pues tranquilizan, moderan, ordenan y protegen a la familia. Así todos saben a qué atenerse, para evitar las injusticias, abandonos y separaciones.

No debe haber inmunidad para nadie en la familia. Las reglas de comportamiento, los castigos y los premios, deben ser muy claros. Los hijos deben saber, desde que son muy pequeños, que “A toda acción, corresponde una reacción”, «El que la hace, la paga». Así se irán acostumbrando, a ser responsables de sus acciones. No habrá esa sensación de que, se pueden hacer mal las cosas o no cumplir las reglas, porque se tiene inmunidad. No puede haber travesuras, ni malos comportamientos, que no conlleven las reprimendas consecuentes.

¡Solo hacia falta que mi princesita, tuviera que hacer esto! Eso se queda para otros, ella no tiene por qué hacerlo, pues le he concedido la inmunidad total, a hacer las tareas que a ella no le guste. No quiero que pase todos los sufrimientos que yo he pasado. Los hijos o padres que están protegidos por la impunidad o inmunidad familiar, se comportan y actúan con insolencia, arrogancia, ignorancia, irresponsabilidad, descaro, debilidad, violencia, etc.

La Ley Familiar todos la tienen que cumplir. En la familia no debe haber impunidades, inmunidades, ni privilegios desafiantes, a las normas establecidas, aunque no estén escritas en piedra. No se puede seguir diciendo, lo que tanto se oye a algunos padres: “Son travesuras, y los niños, niños son”. “No les digas nada, no se vayan a frustrar y se rebaje su autoestima. Déjalos sin llamarles la atención”. Esa Ley, como las civiles de cada país, todos la tienen que cumplir, sin jugar con los límites, para no ser descubiertos, denunciados, corregidos y castigados proporcionalmente. Las travesuras, temeridades, barrabasadas e informalidades, no pueden quedar impunes, por mucha inmunidad o impunidad que tenga quien las hace. El no castigarlas con las correspondientes penas, genera la impunidad.

Luchar contra la impunidad y la inmunidad familiar, solamente molesta a los que la disfrutan, máxime si se la han concedido graciosamente. Pero los que la sufren, quieren que se haga justicia, pues nadie tiene que estar por encima de la Ley Familiar. Alguien se puede imaginar a un padre o a un hijo, llevando un cartel como en las antiguas ciudades, que según las leyes romanas, tenían derecho a demostrar públicamente, su condición de impunes e inmunes. ¡Vaya ridículo ante la sociedad actual!

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Feliz Año Nuevo

Las virtudes de dar hasta que duela y recibir aunque duela. (I) y (II)

ESCUELA PARA PADRES 

Las virtudes de dar hasta que duela y recibir aunque duela. (I) y (II)

  • (I)  Dar hasta que duela
  • (II) Recibir aunque duela (Próximo artículo)

2,369 Palabras. Tiempo de lectura 8:40 minutos 

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La virtud de dar consiste en ofrecer desinteresadamente y sin reservas a los demás, las cosas materiales e inmateriales. Está relacionada con la justicia, la caridad, la generosidad, el desinterés, el amor al prójimo, etc. Dar se ennoblece cuando se hace con dolor y sacrificio propio, dando lo que otros necesitan y nosotros tenemos, máxime si significa, para el que da, un dolor económico, físico o emocional. 

Los padres tienen que enseñar a los hijos, a que se inicien y perseveren, en el difícil, pero ampliamente satisfactorio camino, de dar aunque duela. Nadie puede dar de lo que no tiene, pero si tiene poco y aunque no le sobre nada, todavía puede y debe dar. Dar es una virtud, que se convierte en personal y social, cuando se relaciona con la solidaridad, y mucho mejor, cuando se puede apoyar en las estructuras sociales solidarias, porque se multiplica el coeficiente de eficacia del bien común de la mayoría. Todos somos responsables de todos. También nos pedirán cuentas de lo que por omisión, o por miedo al dolor que pudiera producir, nos hemos inhibido de dar, cosas materiales o inmateriales. La filantropía es la práctica organizada de dar, a los más necesitados. 

Los padres tienen que demostrar a sus hijos, la forma y el fondo de dar aunque duela, con acciones que queden reflejadas como ejemplos duraderos, para que aprendan a practicar la virtud de dar. Esta virtud se aprende, como casi todas las virtudes, en función del ejemplo recibido de los padres, maestros y de la sociedad. 

Las familias tienen unas prioridades que cubrir entre sus componentes, pero no pueden estar ajenas al sufrimiento de otras personas, saber que necesitan ayuda y que ellos pueden darla, aunque les cueste un dolor hacerlo. 

Dar no consiste solamente en hacerlo con dinero, hay además otros conceptos muy importantes, que casi todos pueden dar: Tiempo y talento. Los padres deben enseñar a los hijos que, aunque no tengan dinero, pueden donar su tiempo y su talento, pues tendrán muchos amigos y conocidos que podrían ser muy felices, si recibieran de los demás algo de lo que necesitan. Que gratificante es ver a los hijos ceder su tiempo y su talento, cuando acompañan a sus amigos en los momentos que tienen dificultades. Por ejemplo cuando les pueden ayudar a hacer las tareas escolares. También es muy gratificante, cuando se les ve ofrecerse de voluntarios, para ayudar a personas mayores, niños o jóvenes que lo necesitan. 

Dar no se debe hacer solamente a escondidas, a no ser que sea conveniente para no herir la sensibilidad o el honor del que lo recibe. Se puede y se debe dar, diciéndolo a los demás, para que tomen ejemplo y a poder ser, que lo igualen o lo superen. Siempre que el dar, no sea un acto de soberbia u orgullo. Hay personas, empresas e instituciones, que se comprometen a igualar la cifra de donativos obtenido por otras organizaciones, en beneficio de los necesitados o por una buena causa. Así animan a que otros den y publicitándolo, se consiguen más y mejores objetivos. 

En momentos puntuales, dar aunque duela está muy bien hecho, pero mucho mejor sería tener un plan, con un programa para dar tiempo, talento y dinero, aunque las tres cosas escasean. Esa es precisamente la virtud de dar. Dar con inteligencia y de forma que se pueda multiplicar lo dado. De ahí el éxito de los bancos de pequeños prestamos, dados sin garantía, al honor de la devolución. Los prestamos escolares, en lugar de las becas gratuitas, etc. 

Para dar no es necesario tener las cosas en abundancia, lo importante es querer dar lo que se tiene, sea poco o mucho. 

Es muy importante que los hijos conozcan, todo lo relacionado con cada una de las virtudes y valores humanos, pero mucho más importante, es practicarlas y enseñarlas a practicar. 

Aunque parezca una paradoja, también se puede dar sin tener, y sin que duela. Hay personas que no son felices, porque tienen grandes dificultades, o que creen que no lo son, pero con su buen ejemplo y conocimientos, pueden dar mucha felicidad a otros. Lo cual siempre le irá ayudando a mejorar su propia felicidad y le producirá más beneficios, que los que da. También se puede ofrecer el testimonio del dolor sufrido, como prueba de amor hacia los demás. Darse a los demás con generosidad produce una gran felicidad, que hace revivir al prójimo. Si el que recibe, guarda y no comparte, al final la misma vida le pasa la factura. 

Los padres tienen que enseñar a los hijos que cuando se da algo, material o inmaterial, debe examinarse profundamente pretendiendo que el dar sea lo más justo y caritativo posible, además que se cumplan todas o algunas de las virtudes y valores humanos que a continuación se indican: 

Abnegación. Alegría. Amabilidad. Amistad. Amor. Apostolado. Ayuda. Bondad Caridad. Coherencia. Compasión. Conciencia. Confianza. Conocimiento. Cortesía. Criterio. Desprendimiento Discreción. Dignidad. Diligencia. Dolor. Educación Entrega. Ejemplo. Esfuerzo Estudio. Generosidad. Gratitud. Heroísmo. Honestidad. Honor. Honradez. Humildad. Igualdad. Justicia. Libertad. Misericordia. Mortificación. Naturalidad. Orden. Paciencia. Perdón. Perseverancia. Prudencia. Rectitud. Reflexión. Respeto. Responsabilidad. Sabiduría. Sacrificio. Sencillez. Sensatez. Servicio. Simplicidad. Sinceridad. Solidaridad. Tolerancia. Etc.  

No es imaginable que haya personas, que sin cultivar estas y otras virtudes y valores humanos, se planteen en serio dar. Es muy difícil que lo hagan, aunque también cabe que lo hagan buscándose a ellos mismos, para su satisfacción personal o social, por egoísmo con las deducciones de impuestos, para humillar a los que lo reciben o para comprar malévolamente sus voluntades. Ese dar no les hace mejores personas. Lo que se da, debe ser buscando exclusivamente, el beneficio del prójimo y sin que haya motivaciones egoístas personales terrenales o para que no haya calamidades, que le pudieran salpicar o contagiar. 

Para dar no hace falta tener las cosas en abundancia, mucho más mérito tiene el que da con dolor, de lo poco que tiene, que el que da de lo que le sobra. Este punto es muy importante a la hora de educar a los hijos. Que no vean que nada más se da a los pobres, los juguetes que sobran o que estorban en el armario, para dejar sitio a otros nuevos. Que aprendan que los padres dan las cosas cuando les duele, no que regalen los abrigos en verano y los paraguas cuando no llueve. Dar correctamente conlleva un plan determinado de qué, cuándo, cuánto, cómo, a quién y por qué se van a dar las cosas, aunque duelan. 

La cultura del dolor está proscrita en la sociedad actual, todo se hace y se preconiza que se haga, de forma que no duela y que lo mío es mío, y lo tuyo de los dos. Dar hasta que duele, no es políticamente correcto. Es difícil explicar a los hijos que hay que dar, incluso cuando duele, y que entonces es cuando más valor tiene lo que se da. 

Hablar de dar o recibir con dolor no suena bien, al contrario, se insiste en que disfrutar dando, si se sufre el dar no tiene tanto aliciente. Algunos proclaman la alegría de dar, para que las personas se animen a hacerlo, pero nunca hablan de dar aunque duela. Es política y socialmente muy correcto hacer caridad en las reuniones de recaudación de donativos, asintiendo a bailes de sociedad, comidas sociales, subastas, campeonatos de golf, etc. Que la gente disfrute dando de lo que le sobra. Pero dar y sufrir a la vez, son antagónicos y no se mezclan, como el agua y el aceite. Pero hay que insistir en que dar, también puede ser y debe ser, no de lo que sobra, sino lo que el prójimo necesita. Aunque esto exija sacrificios relacionados con nuestro dinero, tiempo y talento, dominar la pereza y cambiar el carácter hacia formas más humanas y caritativas. Hay que tener muy buen corazón para dar y estar muy bien acostumbrado, sobre todo hacerlo con amor y por amor, máxime cuando duele dar. 

Hay que desarrollar muy bien la inteligencia, para que el dar sea un acto justo y a poder ser rentable, para los que lo reciben, procurando conjugar las posibilidades de dar y las necesidades presentes o futuras del que recibe, habiéndolas estudiado previamente. Siempre dentro de unas prioridades bien seleccionadas, para no cometer injusticias, al haberse dejado llevar por los instintos, apetencias, impulsos, vanidades, etc. o por las mañas del que recibe. Es muy importante tener bien planeado un presupuesto de donaciones de dinero, tiempo y talento, con el fin que los receptores puedan también organizar su vida. 

Los padres deben enseñar a sus hijos que aún doliendo, deben dar, darse o entregarse con libertad, plenamente y en su totalidad a Dios, reflejado en el prójimo.  Entregándose a la defensa del bien común, a la consecución de un ideal religiosos, político, social, humanitario, etc., en resumen para hacer más feliz al prójimo. Incluso deben plantear a los hijos, la alternativa de dar su vida por los demás, para convertir toda su existencia en un servicio, en una disponibilidad total, para atender las necesidades materiales y espirituales de los demás, practicando las obras de misericordia.

 Los padres deben hacer ver a sus hijos, que lo que hace feliz al hombre, no es la posesión de bienes materiales, una vez asegurado el mínimo de estos, para poder sobrevivir, deberemos procurar proporcionar un poco más de felicidad al prójimo, que puede consistir en hacer compañía, compartir preocupaciones, dar consejos que proporcionen paz interior, distraer a los que lo necesitan, para que pasen un rato agradable, compartir con ellos las virtudes y valores humanos, especialmente la alegría, aunque nos duela lo que hemos dado. Dar con humildad e inteligencia, y si además duele, siempre tendrá el premio, llenándonos de alegría por haber dado. Cuando una persona da algo, o se da a los demás, si lo hace sin buscarse a sí misma, sin buscar pasar factura por los servicios prestados, es feliz durante la realización de ese servicio y va consiguiendo una felicidad duradera en su vida, una alegría constante. Su posible sufrimiento externo, se convierte en alegría interna.

Los padres, principalmente con su ejemplo, tienen que enseñar a sus hijos, que es muy importante sentirse útiles para los demás. Todos hemos recibido unos talentos, pocos o muchos, da igual, y los recibimos precisamente para poder compartirlos con los demás, no para guardarlos en una caja, ni para disfrutarlos en exclusiva. El que los comparte se siente feliz y el que no se siente feliz, buscará necesariamente la felicidad en otra parte, pero no será nunca la auténtica felicidad, sino un sucedáneo. No siempre dar produce alegría, pero la verdadera alegría está, cuando se da y duele, ese es el verdadero dar.

Si los padres poniendo en primer lugar sus intereses personales, protestan o se quejan delante de los hijos, por tener que servir a los demás en la casa, les están dando muy mal ejemplo, crispan el ambiente familiar y esa mala actitud, la contagian a los hijos. Sin embargo, si en la familia reina el espíritu de servicio, se hace partícipe a los hijos de pequeños encargos para sacar la casa adelante, se valoran las buenas acciones que tienen este sentido, los hijos se irán educando en la virtud de dar aunque duela. Es muy educativo enseñar a los hijos a dar y compartir, lo que tienen, aunque les duela, sugiriéndoles que presten sus cosas más personales o que regalen, sus mejores juguetes o ropas a otros niños más necesitados o simplemente a amigos que lo disfrutan más. Y todo esto debe ser aplaudido por los padres, para que así se llenen de esa alegría, que produce el dar aunque les duela.

Siempre es un privilegio poder dar a la familia, duela o no. Poder ver  cómo con lo que damos, los demás va creciendo en edad y sabiduría. Es sembrar para recoger una buena cosecha.

10 Sentencias sobre la virtud de dar:

  1. 1.       Algunos tienen una forma de pedir, que parecen dan.
  2. 2.       Cuando se dan rosas, siempre queda fragancia en las manos.
  3. 3.       Da de lo que tienes para que merezcas recibir lo que te falta.
  4. 4.       Dar con Fe significa recibir cien veces lo dado.
  5. 5.       Dar con ostentación es mucho mejor que no dar.
  6. 6.       Dar no sirve para comprar un sitio en el cielo, pero es un anticipo para reservarlo.
  7. 7.       Dar hasta que se nos caigan los brazos de cansancio.
  8. 8.       Hay que ser pobre, para conocer el privilegio de dar.
  9. 9.       Dichosos los que pueden dar sin recordad, y recibir sin olvidar.
  10. 10.   El que da lo que tiene, no está obligado a más.
  11. 11.   El que da no debe volver a acordarse, pero el que recibe nunca debe olvidar.
  12. 12.   El verdadero dar se aprende bien, experimentado la propia pobreza.
  13. 13.   Es mejor dar que recibir.
  14. 14.   La generosidad consiste en dar, antes de que se nos pida.
  15. 15.   La gracia de dar, no tiene nada que ver con la abundancia del que lo da.
  16. 16.   La manera de dar vale tanto o más que lo que se da.
  17. 17.   Lo que no se es capaz de dar, posee al que lo tiene.
  18. 18.   Podemos dar consejos, pero no podemos dar conductas.
  19. 19.   Puedes pedirte más, porque puedes y debes dar más.
  20. 20.   Quien da limosna de continuo, tendrá siempre riquezas.

Artículo realizado con la colaboración de Doña Marisa Ruiz de la Torre, de Valencia, España.

Próximo artículo: (II) Recibir aunque duela.  

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Cómo cuidar mejor a los enfermos con Alzheimer.

ESCUELA PARA PADRES 

Cómo cuidar mejor a los enfermos con Alzheimer. 

  • El mejor libro para los que cuidan enfermos con Alzheimer  

529 Palabras. Tiempo de lectura 1:50 minutos 

Algunos artículos relacionados: 

Los hijos tienen la obligación indiscutible e irrenunciable de atender a sus padres, como ya lo he comentado en varios artículos. Pero sobre todo cuando están enfermos, no se pueden valer por si mismos o tienen limitaciones para realizar una buena calidad de vida. Esta obligación de ayuda, que va mas lejos que la caridad, es extensible no solamente a los padres, sino también al cónyuge, familiares y amigos. 

Los hijos, cónyuges, familiares, amigos y cuidadores tienen que conocer lo máximo posible, sobre cómo cuidar mejor a los enfermos que tienen Alzheimer u otras discapacidades. Para poderles cuidar con mucha paciencia y cariño, y así retrasar en lo posible, la pérdida de su memoria y autonomía, además de hacer la vida del cuidador más llevadera. 

Nadie puede dar de lo que no tiene o enseñar lo que no sabe. Si no se conocen bien las formas de cuidarles, es muy difícil acertar en la mejor forma de hacerlo. En eso no caben los errores, pues puede darse el caso que el cuidador, a pesar de tener muy buena voluntad, no haga lo que debe hacer y cometa errores irreparables. 

El conocimiento es imprescindible, también en los cuidadores internos y externos, profesionales o no. Por eso les envío este artículo, que creo les será de mucha utilidad a los que estén en la situación de cuidar enfermos con Alzheimer. Si Vd. no tiene que cuidar a nadie, hay muchos que lo necesitan urgentemente. Hágales llegar este articulo por Internet o por fotocopia, a otros que lo puedan necesitar y se lo agradecerán. Es muy conveniente conocerlo, para ver si personalmente tenemos algún síntoma o lo tiene alguien que conozcamos. 

El mejor libro para los que cuidan enfermos con Alzheimer. A través de otros lectores, he podido conseguir la página de Internet, donde gratuitamente pueden leer, reenviar o imprimir uno de los mejores libros, más profesionales y prácticos sobre la forma de ayudar a los que cuidan a enfermos de Alzheimer. Tiene secciones sobre cómo cuidarles en su: Etapa temprana. Etapa media. Etapa tardía. Son actividades que se salen de la rutina y que han sido previamente muy estudiadas y probadas, con excelentes resultados. No deje de consultarlo con su médico, verá como le anima a que lo lea. 

El libro está en español, inglés y en otros idiomas por si lo quieren reenviar a personas u organizaciones que Vds. crean que lo pueden necesitar. 

Además de otros artículos que puedan encontrar en Internet, hay uno imprescindible, está en la página http://www.lafamilia.info titulado: Ejercicios cerebrales para prevenir el Alzheimer 

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La virtud de la justicia, explicada a los hijos.

ESCUELA PARA PADRES

 La virtud de la justicia, explicada a los hijos.           

  • 60 Virtudes y valores humanos imprescindibles para que la justicia sea verdadera.
  • 15 Defectos que impiden que la justicia sea verdadera.
  • 24 Sentencias relacionadas con la virtud de la justicia.  

1,444 Palabras. Tiempo de lectura 5:15 minutos 

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La justicia es una de las cuatro virtudes cardinales (Fortaleza, justicia, prudencia y templanza). Es por antonomasia una virtud social, un hábito moral que propone dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece, en función del derecho, la razón y la equidad. Es el esfuerzo para armonizar a las distintas personas, que viven dentro de una comunidad familiar, local o nacional y así, darle a cada uno lo que le corresponde. 

La justicia es opuesta a la venganza, aunque sea ejercida por el estado si aplica leyes injustas, pues se convierte en venganza de la sociedad. No todas las leyes humanas son justas, pero el incumplimiento de las leyes justas, tiene que tener un castigo proporcional, realmente educativo y modificador de conductas y conducente a persuadir a las personas o entidades, para que no vuelvan a repetirlo. 

El perdón no sustituye a la justicia. Se tiene que perdonar setenta veces siete, pero la justicia debe implantarse de acuerdo con las leyes justas. 

La regla para medir la justicia no siempre es la ley judicial, lo es también la ley moral natural, las normas sociales y las costumbres. La justicia verdadera, no es actuar según las leyes judiciales, pues estas pueden ser tan injustas como el que las cumple.  De hecho, hay leyes aprobadas por referéndum, por jueces o por partidos elegidos democráticamente, que fueron y son terrorismo de Estado y sin embargo han quedado sin castigar. Por desgracia hay leyes que reflejan la degradación moral de la mayoría de un pueblo, principalmente cuando se aprueban por referéndum leyes racistas que crean, protegen o instigan: Los crímenes contra la humanidad, la conculcación de los derechos humanos, la esclavitud, las guerras injustas, el aborto, la eutanasia, el consumo de drogas y un largo etc. 

Algunas leyes injustas, pretenden algo tan extraño como convertir el delito en derecho. Hay personas que no entienden o no quieren entender, que matar a un niño en el vientre de la madre es un crimen, que debería estar severamente castigado, por muchas leyes injustas que lo despenalicen. En un crimen o en un accidente, si es de una madre embarazada, la penalidad es doble. Por la madre y por el que va a nacer. 

La justicia no siempre es correcta, por lo tanto debemos cuestionarnos si tenemos obligación de acatarla, además de intentar luchar para conseguir anularla o enmendarla. No podemos ser colaboradores de las injusticias, que perjudican a la sociedad y sobre todo, cuando perjudican a los más débiles. La ley moral y las principales leyes humanas, han establecido que la obediencia ciega, no exime de la responsabilidad individual de las personas involucradas en los hechos. Hay un viejo refrán que dice: Tanta culpa tiene quien mata la vaca, como el que le sujeta las patas. 

Uno de los principales objetivos de los padres tiene que ser, hacer el bien con justicia, dentro y fuera de su familia, para lo cual, tienen que pensar muy bien como van a educar a sus hijos, en la virtud de la justicia y practicarla previamente en todas las decisiones que tomen. Sobre todo en este mundo tan injusto, que preconiza que cada uno haga lo que quiera, cuando quiera y como quiera, sin importarle lo que pueda suceder a los demás. 

La verdadera justicia tiene que estar en el fiel de la balanza, que muestra la figura que representa la justicia, nunca en los extremos. Lo justo es el centro, como en el péndulo, que se mueve entre el bien y el mal, lo bueno y lo malo, lo positivo y lo negativo, lo que unos ven como blanco y otros como negro. Entre los extremos, siempre hay espacios intermedios, que pueden desequilibrar la vida personal, familiar y la sociedad. 

Los padres tienen que conocer muy bien, todos los aspectos sobre la impartición de justicia con sus hijos, pues muchas veces, tendrán que tomar decisiones difíciles, las cuales podrían no haber sido muy bien estudiadas y ajustadas a las virtudes y valores humanos, por lo que se convertirán en injusticias, aunque sean hechas involuntariamente. 

La auténtica virtud de la justicia no es una actividad, que solamente tienen que tener en cuenta los jueces que la imparten, sino también los legisladores, congresistas y senadores que las hacen y aprueban. Todas las personas que tienen poder de decisión, sea el nivel que sea, deben procurar impartir justicia con rectitud, ajustada a las virtudes y valores humanos que la condicionan. Las leyes también pueden ser nocivas, por omisión de la defensa de lo que tienen que proteger u obligar. 

Los padres tienen que tener un gran conocimiento de las virtudes y valores humanos inherentes a la justicia, para poder impartirla con sus hijos, cónyuge y sociedad. No existe la verdadera justicia, si no va acompañada de estas virtudes y valores humanos, ya que entonces serían decisiones caprichosas, realizadas en función del estado de ánimo o de los intereses del momento. También tienen que saber cuáles son los, conceptos contrarios a la impartición de justicia, para tratar de evitar que influyan en sus decisiones. 

60 Virtudes y valores humanos, imprescindibles para que la justicia sea verdadera:  

Si los padres no conocen o no quieren conocer, la gravedad de la mayoría de las decisiones que toman con sus hijos, en las diferentes edades y capacidades, nunca estarán aplicando una justicia correcta. Es su obligación estudiar en profundidad estas virtudes y valores humanos, para después ponerlos en práctica en las decisiones familiares, sociales y políticas. Así las podrán aprender sus hijos, para que las apliquen cuando sea necesario. 

Caridad. Coherencia. Compasión. Comprensión. Conciencia. Conocimiento. Constancia. Control. Coraje. Criterio. Dignidad. Discreción. Dudas. Ecuanimidad Ejemplo. Entereza. Equidad. Escrupulosidad. Escuchar. Esperanza. Estudio. Ética. Firmeza. Formación. Generosidad. Heroísmo. Honestidad. Honestidad. Honradez. Humildad. Igualdad. Igualdad. Imparcialidad. Misericordia. Moral. Objeción de conciencia. Paciencia. Perdón. Prudencia. Pudor. Razón. Rectitud. Reflexión. Respeto. Responsabilidad. Sabiduría. Sacrificio. Secreto. Sencillez. Sensatez. Severidad. Simplicidad. Sinceridad. Solidaridad. Verdad. Etc.  

15 Defectos que impiden que la justicia sea verdadera:  

Abuso. Aniquilar. Arbitrariedad. Atropello. Capricho. Coacción. Crueldad. Delimitar la libertad. Imponer la dependencia. Inmoralidad. Odio. Parcialidad. Sinrazón. Rencor. Venganza.  

24 Sentencias relacionadas con la virtud de la justicia: 

  1. Dios es eminentemente justo, pero también eminentemente misericordioso.
  2. Es mejor sufrir una injusticia, que cometerla.
  3. Hay que ser justos, antes que generosos.
  4. Donde hay justicia, no hay pobreza.
  5. Donde no hay caridad, no puede haber justicia.
  6. Es fácil ser bueno; lo difícil es ser justo.
  7. Justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien, lo suyo.
  8. La caridad comienza en mi casa, y la justicia en la puerta siguiente.
  9. La injusticia hecha a uno sólo, es una amenaza dirigida a todos.
  10. La injusticia es horrible, ejercida contra un indefenso.
  11. La justicia, es la verdad en acción.
  12. La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra.
  13. La justicia verdadera y progresiva, nace del amor.
  14. No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón.
  15. La justicia es el control de nuestras ambiciones, para evitar el conflicto continuo con los demás.
  16. La justicia es el respeto a los derechos del prójimo.
  17. Si quieres la paz, lucha por la justicia.
  18. Una cualidad de la justicia es hacerla pronto y sin dilaciones; hacerla esperar, es injusticia.
  19. No hagas a otro, lo que no quieras que te hagan a ti.
  20. No hay justicia cuando el cielo se vacía de Dios, entonces la tierra se llena de ídolos.
  21. No hay, ni habrá justicia, sin amor.
  22. No juzguéis, para que no seáis juzgados.
  23. No puede haber justicia, si no somos capaces de ponernos en lugar del otro.
  24. Permitir una injusticia, significa abrir el camino a todas las que sigan. 

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Becas para universitarios injustas y préstamos justos

ESCUELA PARA PADRES 

Becas para universitarios injustas y préstamos justos

2,102 Palabras. Tiempo de lectura 7:35 minutos 

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Muchos padres no estarán de acuerdo con este artículo, porque suena utópico, pero hoy estamos llenos de cosas que funcionan muy bien y que en su día fueron utópicas. Las utopías se convirtieron en realidades, porque hubo creadores de opinión, que lucharon para hacerlas reales. Poco a poco ya se está creando opinión, sobre esta manifiesta injusticia de las becas gratuitas, concedidas sin ninguna contrapartida. 

Los padres tienen que enseñar a sus hijos los verdaderos conceptos de la virtud de la justicia, aplicada a las actividades de cada día. Las becas gratuitas universitarias, no son para fomentar la igualdad, son para perpetuar la injusticia entre los que las disfrutan y los que no pueden acceder a estudiar, porque no las consiguen e incluso, no tienen acceso a los préstamos con intereses razonables, pero con devolución a su vencimiento. Si hubiera esos prestamos para estudiantes, habría justicia equitativa de oportunidades. Las injusticias no hay que decirlas, hay que gritarlas, para que todo el mundo se entere y no diga “yo no sabía”. Es muy difícil tener una idea clara de lo que es la justicia y además, practicarla como virtud. 

La mayoría de los padres consultados, con hijos en edad universitaria coinciden, por egoísmo, en que no les importa la injusticia de las becas gratuitas. Lo que quieren es que a toda costa, el gobierno, las organizaciones o las empresas, den a sus hijos becas gratuitas y sin ninguna contraprestación posterior. A muy pocos les parece bien suprimir las becas gratuitas para sus hijos, incluso aunque no tengan ninguna posibilidad de que se las concedan. Son muchos años de atavismo sobre el «me den, me den», a cambio de nada. “A cuánto tocamos, sin poner nada”. “Lo mío, mío, lo de los demás, a medias”. Muy pocas personas hablan de que hay cosas buenas, pero que son injustas. Tampoco hablan de recibir caridades a cambio de devolver algo. Egoístamente quieren que la beca incluya los costos de la universidad, de los libros, dormitorios, comidas, gastos diarios, viajes, etc. y que todavía les quede algo de dinero, para gastar en sus apetencias. 

Muchos padres quieren que con el dinero de todos, obtenido a través de los impuestos, les liberen a ellos y a los propios hijos, de la obligación de invertir en educación. Si hay estudiantes, que por muchas razones no pueden acceder a las becas, no les importa. Los padres quieren por encima de todo, que les den las becas a sus hijos, y que no tengan la obligación de devolver el recibido, para que otros alumnos puedan estudiar. 

Hay que entender lo que es una cosa buena, pero injusta. Se deben hacer cosas buenas y además justas, como son los préstamos para cubrir todos los gastos relacionados con los estudios, siempre que estén condicionados a devolverlos con los intereses, a partir de que obtengan los primeros ingresos profesionales o que dejen de estudiar. 

Ya han pasado los tiempos en que el Papá Estado, con el dinero de los contribuyentes, las empresas con el de sus accionistas, las organizaciones con los donativos recibidos, subvencionen los gastos de los estudios de algunas minorías. Algunos argumentan que todo el mundo u organización, tiene la plena libertad de hacer con su dinero lo que considere oportuno, siempre que no vaya en contra de la ley. Pero se les olvida reconocer, que caridad tiene que ir de la mano de la justicia, y si la caridad no conlleva la justicia, no es una caridad perfecta, que es la que los padres tienen que intentar practicar. 

Ha llegado la época de ampliar las posibilidades, de que muchas más personas estudien y no solamente unos privilegiados. También ha paso el tiempo de que, los papás paguen los estudios universitarios, para que los hijos se olviden de quienes se los pagaron y derrochen sus futuros ingresos, sin acordarse de devolver a los que les pagaron los estudios el importe de las becas. Cada vez es más difícil decirle al estado o a los papás, que paguen algo que la mayoría de los estudiantes, no aprecian lo que les dan, lo consideran un derecho merecido o exigido y que además, no quieren devolver nada a quien se lo ha dado. Los valores y las virtudes, también se aprenden cuando hay que apretarse el cinturón, mucho más que cuando se vive de la «mamandurria». 

Los hijos saben que si les dan una beca y no terminan los estudios, no tienen que devolver ninguna cantidad y ese tiempo que han pasado en la universidad, se quedará en su propio beneficio. Si en lugar de recibir becas, recibieran préstamos, tendrían que devolverlos y eso no lo quieren. 

Es una injusticia obtener una beca gratuita, porque se ha sacado mejores notas que otros, sin haber tenido en cuenta, que el esfuerzo haya podido ser menor, por la capacidad intelectual, las horas que ha podido dedicar a estudiar a tiempo completo, al no tener que trabajar durante el día y estudiar por la noche, el haber podido disponer de medios extraordinarios como colegios especiales, tutores, profesores privados, libros, elementos, ambientes extraordinarios, etc. Obtenerla porque el color de la piel es diferente a la de otros, por ser originario de una nación o región determinada, que tiene poca representación en determinados colectivos, por ser del sexo con menor participación en el colectivo o porque hayan dictado una ley, para integrar artificialmente a personas de diferentes características, para poder completar cifras, etc. 

Todas las ventajas discriminatorias, hacen que las becas gratuitas sean totalmente injustas, cuando otras personas han hecho muchísimo mas esfuerzo en obtener buenas notas, pero sus condicionantes, físicos, mentales, sociales o económicos, han sido mucho peores, ya que incluso han tenido que ponerse a trabajar, en lugar de estudiar. Se tiene que evitar que las becas gratuitas se repartan, siempre entre determinados colectivos, para que puedan mantener un estatus de superioridad o que sean, como pagos de la sociedad para compensar otras injusticias, creando mayores injusticias. 

Es injusto conceder becas gratuitas por motivos de razas, minorías, grupos sociales especiales, antecedentes familiares, etc. ya que eso desmotiva los esfuerzos, puesto que saben, que por tener esas características, tienen muchas mas probabilidades de que les den determinadas becas gratuitas. Esta situación está relacionada con la ley de “Acción Afirmativa”, que permite a determinadas minorías, obtener privilegios en cupos o posiciones, quitándoles las plazas de estudios o los ascensos profesionales, a otros que no pertenecen a determinadas minorías. Eso también es injusto. 

Dicen que todos somos iguales, menos cuando se trata de recibir una beca gratuita. Entonces se quiere aprovechar las diferencias en beneficio propio, aunque sea en perjuicio de los demás. Eso también es injusto. 

Si a estas minorías, les concedieran prestamos para sus estudios universitarios, pero condicionados a tener que devolverlos, después de terminados los estudios o en el caso de que abandonaran los estudios, ya tendrían mas cuidado, en aprovechar las oportunidades que les han dado al recibir los prestamos. Si no tienen que devolver lo que les han dado, el interés de terminar los estudios es mucho menor, puesto que lo que no cuesta, no se valora o se valora mucho menos. 

Cuando terminan sus estudios y los becados se ponen a trabajar, no tienen ningún reparo en cobrar tarifas muy altas, además es su derecho, incluso a los personas que con sus impuestos, hicieron posible que les concedieron las becas gratuitas. Aquí también se manifiesta la injusticia, porque no devuelven nada a la sociedad, que permitió que pudieran estudiar. Algunas universidades rebajan considerablemente la deuda de sus alumnos, si estos una vez terminados sus estudios, se dedican a trabajar durante unos años, normalmente con bajos sueldos, en determinadas organizaciones no lucrativas, que defienden a los pobres, desfavorecidos, los oprimidos, el medio ambiente u otras causas. 

Con el dinero dedicado a subvencionar becas gratuitas, que nunca se devuelve, se puede organizar un sistema de préstamos, con devolución obligatoria, incluyendo los intereses y perfectamente documentada con colaterales, avalistas o pagarés, que los hijos mayores de 18 años pueden firmar y comprometerse a devolver, para que todos los que quieran estudiar en la universidad, tengan el dinero suficiente para poder hacerlo. Con ellos se construye una cadena de solidaridad, donde los antiguos alumnos ayudan a los actuales, que a su vez ayudarán a los futuros.

Los estudiantes tienen que dedicar «las 24 horas» a estudiar, sacar buenas notas y cuando hayan terminados los estudios, empezar a devolver el préstamo. No tener que trabajar a tiempo completo o a tiempo parcial, mientras se estudia, para sufragar los gastos de los estudios. Dios les ha dado los «talentos» para poder hacerlo y tienen que aprovecharlos al máximo. Durante los años de la universidad, dedicación plena, después ya llegará el tiempo de la cosecha y deberán pagar el precio, de la semilla que compraron. Es injusto cosechar con semilla ajena y no pagarla y que sirva para otro. 

La concesión de becas gratuitas suelen conllevar, grandes injusticias en las formas de adjudicación, al desconocer el fondo y la forma de la obtención de los meritos o la ausencia de ellos. Incluso produce fuertes frustraciones para toda la vida, envidias, discriminaciones negativas y positivas, dependencias, etc. 

Algunos alumnos cobran la beca, terminan la carrera y después se olvidan de devolver a la sociedad, parte de lo que han ganado, para que otros puedan hacer los estudios. La mayoría se pone en una situación de superioridad económica, frente a los menos afortunados. 

No es una cuestión de premiar el mayor esfuerzo, la mejor dedicación o la mejor inteligencia de los estudiantes. Muchas veces estos factores, llevan agregadas situaciones que no son comparables con otros. Es injusto premiar con una beca a un estudiante que ha sacado mejores notas, debido a que ha tenido mas medios para estudiar y mejores condiciones de tiempo, dinero y oportunidad, pues no ha tenido que trabajar y estudiar a tiempo parcial, por lo que ha dedicado todo su tiempo a estudiar, por eso ha sacado mejores notas o porque es mas inteligente y necesita menos esfuerzo en el estudio. 

El sistema de las becas gratuitas es profundamente injusto, porque con el dinero de todos se sufraga el acceso universitario solo a aquella parte de la población, que entre otras cosas, pueden estar sin tener que trabajar durante 4, 5 o más años. Sería también mucho más racional, adecuar los costos de la enseñaza a la realidad, ya que normalmente está subvencionada por los gobiernos u otras organizaciones. Hay que ampliar muchísimo el número de préstamos y su devolución, de manera que nadie, con posibilidades de estudios y que quiera hacerlos, no los pueda hacer por problemas económicos. Esto sería mejor y más inclusivo, además que estimularía la excelencia y resultaría más justo. 

Todos los aspirantes a alumnos, que quisieran cursar estudios universitarios, que crean que tienen el deseo, las cualidades y aptitudes para poder estudiar,  deberían tener las mismas oportunidad de acceso a los préstamos estudiantiles, pagaderos después de terminados los estudios. Endeudándose con estos préstamos valorarían mucho mejor el privilegio de poder estudiar. 

Los préstamos a estudiantes tendrían que ser suficientes para cubrir todos los gastos directos e indirectos, que conlleven los estudios y las actividades complementarias, que ayuden a la formación en la profesión. Si el alumno no puede o no quiere cumplir con los necesarios requisitos académicos y personales, tendría que dejar de estudiar, pero con la misma obligación de devolver el dinero percibido. 

Los alumnos tendrían que pagar directamente los costos totales de los estudios, que ahora están subvencionados por los impuestos de todos, incluso de los que no estudian porque no puede, pero tienen que pagar parte de los estudios de los que si pueden estudiar. Obteniendo prestamos tendrían que tener mejor y más aprovechamiento, más seriedad en las clases, más asistencia y menos ausencias, más horas dedicadas al estudio, menos huelgas, en resumen más esfuerzo para estudiar y mejor utilización y aprovechamiento de los medios que la sociedad pone a disposición de los alumnos. 

Próximo artículo: La virtud de la justicia, explicada a los hijos. 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com  

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Padres sin fronteras. Primero la familia.

ESCUELA PARA PADRES

 

Padres sin fronteras. Primero la familia.

  • 17 Principales fronteras que los padres tienen que traspasar para educar a los hijos y poner primero a su familia.

 

1,719 Palabras. Tiempo de lectura 6:30 minutos

Artículo relacionado: 10 Lecciones para construir una familia fuerte

Hay médicos sin fronteras, periodistas sin fronteras, misioneros sin fronteras, emigrantes sin fronteras, abogados sin fronteras, discapacitados sin fronteras, libros sin fronteras, sabores sin fronteras, paz sin fronteras, solidaridad sin fronteras, etc. Los padres no tienen que tener miedo ni a las fronteras, ni a las barreras, ni a los obstáculos, ni a nada de lo que siendo moralmente bueno, les pudiera impedir educar a sus hijos y poner a su familia como primer objetivo, por encima de todo.

Dicen los astronautas, que es maravilloso ver la tierra y no distinguir las fronteras que han hecho, los hombres contra los hombres. Lo mismo sucede a algunas personas, que se han educado muy bien en esta vida y que saben y pueden pasar todas las fronteras, que les ponen por delante.

Su propia persona y la sociedad van a poner a los padres una serie de fronteras naturales, legales o ilegales, relacionadas con el tiempo y el espacio geográfico, que en principio les van a impedir o dificultar educar bien a sus hijos y poner primero a su familia. Pero los padres tienen que estar dispuestos, a estudiar bien esas fronteras y hacer un plan para traspasarlas, cuando les impidan cumplir la misión que tienen establecida en esta vida.

Es tema para otro artículo, si son justas o injustas, legales o ilegales, las fronteras físicas, económicas, religiosas, políticas y sociales, aplicadas a la obligación de los padres, para la educación de sus hijos y al poner primero a su familia. De la misma manera que la dedicación de los padres con sus hijos y familia no tiene limites, no deben permitir que nadie les imponga fronteras por los límites morales.

17 Principales fronteras que los padres tienen que traspasar, para educar a sus hijos y poner primero a su familia:

  1. La cultural, para mantenerse mejorar y añadir nuevas virtudes y valores humanos y luchar, por no adquirir costumbres que vayan en contra de esos valores. La principal frontera a traspasar es el conformismo, “el todo vale”.
  2. La del trabajo, sabiendo entender que solamente se consiguen mejores trabajos y mejor retribuidos, a base de sacrificios personales, estudios y dedicación.
  3. La económica, sabiéndose enfrentar a las tentaciones, para mantenerse dentro de las posibilidades de ingresos, gastos y ahorros, luchando contra el consumismo imperante.
  4. La educación escolar para los hijos, escogiendo para ellos la mejor escuela o colegio dentro de sus posibilidades, aunque les cueste grandes sacrificios económicos, de tiempo y de lucha, contra la corriente permisiva en calidad y cantidad de educación.
  5. La familiar, al poner todos los medios necesarios para hacer una familia fuerte, unida y llena de virtudes y valores humanos, incluso teniendo que enfrentarse a las costumbres del entorno familiar.
  6. La fisiológica, intentando mantenerse, dentro de los mejores parámetros posibles de salud, procurando llevar una vida sana en las comidas, bebidas, ejercicios físicos, etc.
  7. La idiomática, sobre todo cuando se emigra, aprendiendo el idioma de la nación o región receptora, para involucrarse lo más posible en todos los aspectos culturales, sociales, laborales, profesionales, de estudios y familiares. Pero nunca perdiendo el idioma materno.
  8. La imagen, en el caso de que se tengan defectos físicos, que hagan aparecer diferentes a los demás, tienen que intentar sacar provecho a esos defectos, sirviendo como ejemplo de superación, ante otros que no los tienen y pudieran estar deprimidos.
  9. La política, manteniendo los principios políticos aprendidos, pero estando siempre dispuesto a mejorar el conocimiento de otras opciones diferentes a las tradicionales, siempre que estén dentro de la moral.
  10. La racial, en el caso de estar inmerso en otras etnias o pertenecer a minorías dominadas. Sabiendo luchar contra estas situaciones, con perseverancia e inteligencia, para aprovechar las fortalezas propias y eliminar los defectos comparativos.
  11. La religiosa, manteniendo los principios morales innegociables, a pesar de las presiones externas o dificultades que pudieran acechar a la familia, debido a la inmersión o el acoso de otras culturas sociales y religiosas.
  12. La social, sabiendo claramente, que las situaciones sociales nunca son para siempre y que la vida da muchas vueltas, unas veces se está arriba y otras abajo. No por haberse criado en una familia rica o pobre, eso tiene que ser un estigma imborrable y perpetuo. Precisamente la lucha contra esa posible barrera, tiene que servir de estimulo para salir de la pobreza o para mantener la riqueza. La educación familiar, los estudios y la religión son las mejores armas, para luchar contra la barrera social que separa algunas personas, comunidades o segmentos sociales.
  13. La paternidad responsable, abierta a la magnanimidad de la vida y al amor a los hijos, relacionado con el número y las épocas de tener hijos y a la forma de educarlos, en las virtudes y valores humanos.
  14. La del cambio de la calidad de vida, por cumplir los principales objetivos en la formación de los hijos y de la familia como conjunto, teniendo en cuenta que la generosidad, no es incompatible con la razón y que, por muchos cálculos que se hagan, la familia es deficitaria por definición.
  15. La de que los hijos se desarrollen como personas, en el conocimiento y en su comportamiento, en sus convicciones y sus actitudes, enriquecido con las virtudes y valores humanos, a costa de que a lo mejor no estén muy contentos. Ayudándoles en sus tareas, pero sin evitarles el esfuerzo de hacerlas y las satisfacciones que conllevan, para que se sepan desenvolver en la vida.
  16. La de acoger a cada hijo, único e irrepetible, tal y como es, aunque no corresponda a las expectativas deseadas. Es una frontera que tienen que pasar por muy difícil que sea, sobre todo en casos, donde los hijos son especiales.
  17. La de no ceder cuando es más fácil conceder, intentando siempre comprender, pero exigiendo lo que haya que exigir, aunque cueste hacerlo. Respetando su libertad, pero guiándoles, corrigiéndoles y no sobreprotegiéndoles.

 

Los padres tienen que tener un gran respeto y admiración, a los que por el bien de sus hijos y de su familia, han tenido la valentía de arriesgar muchas cosas, para traspasar las fronteras indicadas anteriormente. Incluso cuando han traspasado las fronteras geográficas, para habitar en otro país, pues han tenido que dejar atrás otros familiares, su bienes, pocos o muchos, sus amistades, sabores, olores, paisajes, sus costumbres, la seguridad de su vejez, etc. para enfrentarse a lo desconocido, asumiendo riesgos, que algunas veces tienen consecuencias irreversibles, para ellos mismos y sus familias. Pero traspasan las fronteras, para dar una mejor vida a sus hijos y familia en lo material, educativo, religioso y político, pues en sus países no tenían esas oportunidades, que existen detrás de las fronteras. Las mayoría de las veces, atravesar esas fronteras, pasa como las ovejas cuando traspasan las alambradas, siempre dejan algo de lana pegada a la alambrada.

Vivir en una sociedad, donde a las familias que no siguen los dictados de la mayoría, son señaladas y consideradas de forma despectiva, es muy difícil mantenerse en la rectitud de intención, de intentar alcanzar un mundo mejor. Eso significa que los padres, tendrán que hacer un esfuerzo mucho más fuerte, para no tener miedo a pasar las fronteras, que le imponga la sociedad en la que vivan.

Los padres siempre van tener que estar luchando contra corriente, porque si no se enfrentan a ella, todos se verán arrastrados en situaciones no deseadas y casi siempre, muy difíciles de revertir. Traspasar fronteras es sinónimo de practicar y enseñar las principales virtudes y valores humanos siguientes: Abnegación, apostolado, austeridad, autodisciplina, bonhomía, coherencia, compromiso, coraje, decisión, desprendimiento, disciplina, entereza, entrega, fortaleza, fraternidad, generosidad, fuerza, heroísmo, liderazgo, perseverancia, reciedumbre, responsabilidad, Sacrificio, solidaridad, valentía, etc.

Para algunos padres, pasar las fronteras supone, entrar en el terreno del “que dirán” los otros familiares, vecinos o la sociedad en conjunto, frase que casi siempre queda en “lo que no han dicho”. Los padres tienen que mirar hacia adelante, (hacia atrás, ni para coger impulso) y estudiar y medir los riesgos que sean necesarios tomar, todo en beneficio del presente y futuro de los hijos y de la familia.

Los padres no tienen que tener miedo a las fronteras, para construir una buena familia, pero tienen que estar muy atentos para prevenir y en su caso evitar, que alguno de los hijos intente cruzar la frontera de lo que es moral, hacia la amoralidad. No solamente estar pendiente de la frontera que marca la ley civil, sino la frontera de lo que marca la religión y las buenas costumbres.

Es muy importante convertirse en padres sin fronteras, utilizando responsablemente las nuevas tecnologías, como herramientas al servicio de la sociedad, para conseguir nuevas relaciones personales y grupales, en beneficio de la educación de las virtudes y valores humanos en la familia, además que servirán como autoafirmación en los ideales de los padres, en la educación de sus hijos. Los padres deben saber que “La unión hace la fuerza” que es lo opuesto a “Divide y vencerás”.

Animo a los padres a que formen asociaciones o grupos de personas, físicas o virtuales, aprovechando el Internet o sus redes sociales, para comentar entre ellos, cuáles son las principales fronteras a las que se han tenido que enfrentar y la forma de, cómo las han traspasado o las van a traspasar, para evitar que les dificulten la educación de los hijos y el poner lo primero a la familia. El hecho de intentar ser un padre sin fronteras, no será nunca un motivo de exclusión de la sociedad, al contrario, será un concepto de identidad y un referente ejemplar para otros padres.

Los padres que decidan hacer alguna asociación o grupo entre sus familiares, amigos, escuela, iglesia o similar, agradeceré que me escriban para enviarles unas sugerencias, que ya han sido probadas con éxito. 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

 

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10 Principales diferencias entre un bloguero y un periodista

Varias personas suscritas al Blog (Bitácora), me han preguntado cuales son las principales diferencias entre un bloguero y un periodista. De acuerdo con esas diferencias y otros conceptos, calificarán el contenido de los artículos. Me voy a referir a las siguientes definiciones:

Blog (Bitácora): Plataforma de promoción profesional a través del Internet, donde millones de personas en todo el mundo, comparten intereses, opiniones, y sobre todo creatividad. Gracias a las nuevas técnicas de publicación, se pueden publicar Weblogs de forma fácil y casi gratuita.

Bloguero: Sinónimo de escribir gratuitamente y en libertad. Persona particular que pone sus artículos en un blog, sin tener que estar supeditado a sueldos o retribuciones de terceros. La excepción es la del bloguero que escribe por encargo de una empresa, asociación o su propio negocio, buscando una utilidad.

Periodista: Sinónimo de escribir por un salario y bajo órdenes. Persona asalariada o con artículos sindicalizados, que depende económicamente de otra persona, empresa u organización. La excepción es la del periodista, que es el dueño del periódico y escribe lo que quiere, con las limitaciones que le impone su propio negocio.

Reportero: Periodista que trabaja para un medio de comunicación y se dedica a cubrir los hechos que ocurren cotidianamente, o a hacer una investigación sobre el tema que le han encomendado, o que intentará vender. Normalmente depende de un jefe, que le da instrucciones de lo que tiene que hacer.

Solamente voy a referirme a las principales diferencias, entre los trabajos que realizan los blogueros y los periodistas.

  1. El bloguero no tiene que tener ninguna carrera universitaria. El periodista, en la mayoría de los países, tiene que haber obtenido un titulo universitario sobre periodismo, por lo que normalmente sus artículos suelen estar mejor escritos gramaticalmente, en su estructura, sus titulares y utiliza mejor los hilos conductores.
  2. El bloguero escribe lo que quiere y sobre lo que quiere, él y sus lectores son los únicos censores. El periodista escribe bajo la censura de sus jefes.
  3. El periodista tiene que escribir sobre lo que le mande el director y someterse a su censura, o a la línea editorial marcada por el periódico. El Bloguero marca su propia línea editorial.
  4. El periodista si quiere ser especialista o generalista, tiene que ser por instrucciones de sus jefes, el bloguero puede elegir el tipo de artículos que escribe, incluso ir cambiando según su criterio.
  5. El periodista cobra por escribir y el bloguero normalmente paga por mantener el blog.
  6. Al periodista le editan los artículos, en función del espacio físico disponible del periódico y muchas veces se lo editan para reducirlo o modificar su contenido. El bloguero puede utilizar el espacio sin ningún limite.
  7. Al periodista le publican cuando le conviene al periódico, o cuando el articulo encaja en las fechas o con otras noticias relacionadas. El bloguero lo publica cuando quiere.
  8. El periodista si tiene un contrato, tiene que escribir en la periodicidad concertada: diariamente, semanalmente o cuando sea. El bloguero escribe cuando quiere.
  9. Al periodista le pueden contestar los lectores difiriendo de sus artículos y teniendo que aclarar los puntos con el director. El bloguero controla personalmente las contestaciones.
  10. Por estas y otras razones, los blogs son altamente aditivos para los lectores y para los blogueros, y se han convertido en un mecanismo de control, de los diferentes poderes de la sociedad. Son la revolución de la comunicación digital y abarcan prácticamente todas las áreas de la sociedad. En la actualidad hay más de 60 millones de blogs y cada día se crean aproximadamente otros 175.000.

Para cualquier comentario pueden dirigirse a francisco@micumbre.com

Los transgénicos, híbridos y la polinización en el maíz

Hay muchas personas en Latinoamérica, cuna del maíz y por la tanto de las tres T T T, tortillas, tacos y tamales, que están muy preocupados por el carácter que está tomando el maíz en sus dos problemas mas inmediatos: Su utilización para hacer etanol como sustituto de la gasolina y la proliferación en la siembra de maíces transgénicos. La combinación de estos dos conceptos pudiera ser terrible para la humanidad.

No pretendo ser catastrófico, pero si quiero comentarles algo de lo que he visto, leído, oído y hablado sobre el maíz.

Hace poco publiqué un articulo en el Blog «10 mitos sobre el supuesto ahorro de energía utilizando etanol» y me han llovido críticas increíbles, pero todo el mundo tiene derecho a expresar sus opiniones. Desde compararme a Fidel Castro y Hugo Chávez, hasta llamarme antiamericano por que comentaba la posible producción de maíz para hacer combustibles mas baratos, lo que pone en grave riesgo la alimentación de millones de personas en el mundo entero.

Pero son gajes del oficio que voluntariamente he elegido al escribir este Blog. Todo no van a ser alabanzas, plácemes y palmaditas en la espalda.

Aunque me digan que no hay más necio que el que habla de lo que no conoce, puedo asegurarles que he estado informándome sobre esta situación. Previamente a escribir ésto lo he enviado para sus posibles correcciones a técnicos que saben mucho de maíz y todo lo relacionado con el cereal. 

Resulta que el maíz transgénico que exportan principalmente a Latinoamérica, produce una polinización que al unirse a los maíces autóctonos, ya sembrados, los poliniza incrustándoles sus características y los deja híbridos, es decir como si los castrara para que no puedan volver a ser sembrados. Esa polinización se extiende hasta muchos kilómetros a la redonda del sitio donde han sembrado el maíz transgénico, de forma que los maíces normales que están sembrados se quedan estériles para las siguientes cosechas, no todos pero si una buena parte. También influye la polinización en la mayoría de las plantas.

Ahí empieza el negocio de las grandísimas multinacionales, haciendo que sus semillas sean imprescindibles para los agricultores en todo el mundo. Cuando los agricultores ven que sus cosechas de maíz normal no dan los resultados esperados tienen que analizar los motivos y ya es tarde, pues el ciclo de vida de siempre, que tenían para su maíz autóctono, recogida, selección de los mejores granos y vuelta a sembrar, ya no se producirá en las cantidades y calidades acostumbradas, por lo que tienen que ir a comprar nuevas semillas transgénicas.

Dicen que los agricultores suelen sembrar en cada cosecha mezclando varias clases de simientes del mismo maíz. Una clase por si llega la temporada con mucho agua y otra clase por si llega con mucha sequía. Así se cubren las cosechas de una u otra calamidad.

Esta polinización se traspasa a otros productos sembrados que también se quedan estériles. El grave problema se presenta cuando los agricultores tengan que comprar siempre las semillas, siempre de un solo uso, a las mismas compañías que tienen el monopolio mundial. Incluso tendrán que comprar a las mismas compañías los abonos e insecticidas especiales e indispensables para esos productos a los precios que las empresas quieran.

Cuando oiga o lea sobre productos trasngenicos o híbridos, intente conseguir toda la información que pueda y difúndala, pues la vida de muchos agricultores dependerá del uso de éllos.

Desconozco las implicaciones fisiológicas y sanitarias que estos productos tendrán para la humanidad, aunque hay muchas opiniones que no van a ser muy buenas, espero que otras personas me puedan informar.

Me gustaría recibir sus opiniones, por lo que pueden dirigirse a francisco@micumbre.com


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Bienvenidos

Aquí encontrará respuestas a sus preguntas. Lea este articulo titulado: ESCUELA PARA PADRES. Qué es, para qué sirve y cómo funciona de forma virtual.

Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

No dudeis en comunicaros conmigo para cualquier comentario. Un saludo, Francisco francisco@micumbre.com

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