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Educar a los hijos en la familia para que la escuela funcione


ESCUELA PARA PADRES 

Educar a los hijos en la familia para que la escuela funcione.  

  • Las 4 principales formas para que mejore la enseñanza y los resultados escolares.
  • Los 24 principales conceptos que los padres tienen que enseñar y facilitar a sus hijos en la casa.
  • Principales virtudes y valores humanos, que los padres deben enseñar a sus hijos, según sus edades físicas y mentales.
  • 27 Características positivas que los hijos tienen y demuestran, cuando reciben una buena educación.
  • Las 7 principales disculpas que dicen algunos padres, sobre la mayor o menor involucración en la escuela de sus hijos.
  • 10 Conceptos que los padres tienen que considerar, en relación con la escuela pública o privada.
  • 20 Sentencias sobre educar los padres.

4,074 Palabras. Tiempo de lectura 15:00 minutos

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Padres, maestros y alumnos, los tres pilares de la educación escolar y los tres lados de ese triangulo equilátero. Si se elimina, rompe, daña o no se tiene en cuanta uno de ellos, ya no funciona ese triangulo y se perjudica la educación final de los hijos.

            Sin que los padres eduquen a sus hijos dentro de la casa, es muy difícil que los maestros en la escuela puedan enseñarles nada. Los maestros intentarán enseñarles matemáticas, física, historia, geografía, etc., pero la información sin la formación, no produce una buena educación integral.

Los padres tienen que tener en cuenta, todos los factores educativos que estén a su alcance, pero especialmente la familia, pues es el camino para el desarrollo humano, personal y social de sus hijos.

Las 4 principales formas, para que mejore la enseñanza y los resultados escolares.

1.      La mejor educación de los hijos, dentro de las familias.

2.      La mayor comunicación, involucración y colaboración de los padres, con los maestros y los administradores escolares.

3.      La unión de todos los padres de alumnos, por escuelas, ciudades y naciones.

4.      La participación activa de los padres, en la política nacional y local, para exigir mayores y mejores sistemas escolares. La educación es demasiado importante, como dejarla en manos de los políticos. 

Los hijos son el mejor, el más preciado y el más maravilloso préstamo, que los padres reciben en toda su vida. Ese préstamo, obliga a los padres a hacer un curso intensivo y rápido, sobre cómo amarles más que a ellos mismos, cómo cambiar los propios defectos para darles los mejores ejemplos y cómo aprender a tener coraje, voluntad y conocimientos para educarles. 

Los padres tienen que entender, que al haber recibido este maravilloso regalo, asumen la obligación de educarles, de la mejor forma posible, sin escatimar esfuerzos. Es cierto que los hijos, también producen el dolor e incertidumbre, de no saber si se les está educando correctamente, en el camino hacia su futuro, hacia su propia vida y hacia la formación de su propia familia. Ojalá los padres, no tengan que decir nunca: 

Así mismo los hijos educados en una familia unida, reciben un tesoro que no pueden ni deben desaprovechar. Ese tesoro de la educación, si lo ignoran, desperdician o derrochan, les impedirá tener las herramientas, para poder subsistir en esta vida tan competitiva. No todo el mundo tiene la gran fortuna, de recibir una buena educación familiar. Hay quienes tienen muy buena información escolar, pero muy mala formación, familiar, religiosa y social, por lo que se les hace muy difícil, ser personas denominadas “de bien”. 

En la familia es donde se empieza a educar, a los futuros escolares. Los maestros y las organizaciones educativas, al fin y al cabo, son los que tienen la principal obligación, de ofrecer una buena información, pero la formación integral, debe empezar desde el hogar. Los maestros no pueden luchar, contra los alumnos mal educados o no educados, por sus padres. Máxime en algunas comunidades, donde los padres, aunque no tengan razón, sistemáticamente se ponen de parte de sus hijos y en contra de los maestros. Para los maestros, es mucho más reconfortante, enseñar a un alumno bien educado en su casa, que hacer el gran esfuerzo, la mayoría de las veces no comprendido, de enseñar a los que están faltos de educación familiar.

Los 24 principales conceptos, que los padres tienen que enseñar y facilitar a sus hijos en la casa, indispensables, para que la escuela funcione mejor y ellos tengan éxito en sus estudios.

1.     Hacer resaltar el valor del conocimiento. Cuanto valen económica y socialmente cada persona, en función de lo que han aprendido y las posibilidades, que se les abren o se les cierran, según su formación.

2.     Explicarles los costos directos e indirectos que supone, su educación escolar y lo que puede suponer para ellos, esa inversión a plazo corto y largo, pagada por los padres y la sociedad.

8.     Enseñar la importancia y el valor, del trabajo de los maestros y el esfuerzo, que también hace la sociedad, para que los hijos puedan tener la oportunidad de aprender, a ser personas de provecho, en el resto de sus vidas.

9.     Enseñarles la importancia del valor del tiempo, que no pueden desperdiciar, pues este no es recuperable, haciéndoles comprender, que hay un tiempo para cada cosa y que el tiempo de la juventud, es para dedicarlo al estudio y a la formación, para que estén preparados, cuando les llegue el tiempo del trabajo y el de rendir cuentas, de lo que han aprendido.

Insistir en las ventajas de estudiar y los inconvenientes de no estudiar, frente a su familia presente y futura y a la sociedad. Haciéndoles ver, la importancia de las cosas, incluso de las más pequeñas e insignificantes, relacionadas con la escuela y su educación.

Inculcarles la práctica de las virtudes y valores humanos, que le ayudaran a tener éxito con los estudios, como: La puntualidad, la disciplina, el orden, la firmeza, la fortaleza, el aprendizaje, la paciencia, el respeto, la responsabilidad, el sacrificio, el trabajo, la constancia, el saber escuchar, la honradez, la fraternidad, la generosidad, el honor, etc.

Ayudarles a tener, un buen sitio y las mejores condiciones posibles, para estudiar en la casa.

Dar ejemplo manteniéndose estudiando, intentando mejorar profesional,      social y moralmente.

Procurándoles los medios, para que tengan buenas amistades e impidiéndoles que frecuenten, a los amigos o compañeros tóxicos, escolar, moral y socialmente.

10. Enseñarles que van a la escuela, porque todo el mundo tiene el derecho y la obligación, de aprender y mejorar continuamente, para poder sobrevivir en el futuro.

11. La escuela es un centro de enseñanza, donde el conocimiento se perpetúa, de generación en generación y se convierte, en el gran sistema seleccionador de ganadores y perdedores, en la sociedad. No es un centro de educación de la vida, para eso está la familia, aunque ambas organizaciones sean imprescindibles, complementarias, compatibles y estén interrelacionadas.

12. Enseñar la práctica de la disciplina y el orden necesario, ante la avalancha del uso desmedido, de las nuevas adicciones de algunos hijos, como son las pantallas electrónicas, en todas sus variantes, relacionadas con las actividades de entretenimiento, que quitan tantas horas al estudio, la formación, el sueño y por lo tanto, el rendimiento escolar. ¿Cómo puede un alumno, entender al maestro, si ha dormido muy poco, por haber dedicado su tiempo de descanso, a las pantallas electrónicas?

13. ¿Cómo ayudar a los maestros a que enseñen mejor? Llevando a la escuela, hijos bien educados en la familia y que hayan adquirido una actitud positiva, inculcada por sus padres. Los hijos, tienen que adaptarse al funcionamiento de la escuela, además de que su comportamiento, debe estar bien motivado, estimulado y reforzado, con las enseñanzas que les den sus padres en la familia.

14. Ser exigentes en el cumplimiento de los horarios, y de los compromisos adquiridos o impuestos, como las tareas escolares, los voluntariados, etc.

15. Evitar totalmente, las críticas hacia los maestros y al personal de la escuela en general. Las diferencias que pudiera haber, deben dilucidarse privadamente con los maestros, pero nunca delante de los hijos. Es totalmente necesario, oír la versión completa de los hijos y si fuera necesario, someterles a un hábil interrogatorio, para tener certeza plena y a poder ser evidencia, de lo que haya sucedido, para de esta forma, estar bien preparado, para cuando los padres vayan a hablar con el maestro, a conocer su autorizada opinión.

16. Estar en continua comunicación con los maestros, pero no solamente cuando hay problemas, también cuando tenga que haber felicitaciones, de forma que los hijos, se acostumbren a ver una buena comunicación, entre los padres y el maestro, sin que sea siempre sobre temas escolares. Si creciera una buena y sincera amistad, entre padre y maestro, el alumno tendría mucha más confianza y mejoraría su rendimiento.

17. Hacer un plan de trabajo diario, con los horarios disponibles después de la escuela, de acuerdo con las asignaturas, previsiones de trabajo, actividades familiares, deportivas o sociales, etc. Este plan debe ser consensuado entre padres, alumnos y maestros, y complementado con el programa escolar.

18. Hacer ver a los hijos, que los padres son piezas claves en su desarrollo escolar, pues son los que proporcionan seguridad, confianza, amor, protección, unión, etc. además de los medios económicos, físicos y emocionales, para que el hijo pueda estudiar y tenga éxito moral y material en la vida.

19. El alumno que llega a la escuela, sabiendo que detrás tiene el soporte incondicional de sus padres, y que ellos están en estrecha comunicación con los maestros, tiene muchas posibilidades de triunfar en la escuela y en la vida. El amor y la atención que los hijos, perciben de sus padres, es fundamental en el proceso de aprendizaje. Además si conoce su responsabilidad irrenunciable de estudiar, de respetar a los maestros, está bien acostumbrado a practicar las virtudes y valores humanos, y está formado con una mentalidad positiva, tiene todas las posibilidades de que, su paso por la escuela, sea muy fructífero.  Así los maestros se verán mucho más motivados, para ejercer mejor su profesión.

20. La formación del triangulo equilátero de padres, maestros y alumnos, toma su total definición de insustituible, en ninguno de sus tres lados. Si los tres no trabajan como un equipo bien conjuntado, no lograrán los objetivos que se hayan propuesto y todos, podrán fracasar por no haber sabido ponerse de acuerdo.

21. Hacer ver a los hijos, que las tareas escolares encomendadas para hacer en la casa, son el complemento indispensable para aclarar, prepara o afianzar, los estudios que se han hecho o se van a hacer, durante el tiempo de la escuela. No es un castigo, es un proceso más en la educación. Los padres siempre en plena comunicación con los maestros, podrán ayudar a los hijos, pero no hacerles sus trabajos.

22. Insistir ante los hijos, que la comunicación con sus maestros, ayuda a ser mejores padres y por lo tanto, es un beneficio presente y futuro, para la educación de los hijos. Los maestros son las mejores vías de comunicación, para conocer lo que sucede en la escuela con los hijos y prever, lo que posiblemente pueda suceder, con los estudios y fuera de la escuela.

23. Dedicarles todo el tiempo posible, cuanto más mejor, para enseñarles las normas adecuadas y apoyarles en todo lo que necesiten. Para eso tendrán que organizarse e intentar estar en el hogar, cuando los hijos lleguen de la escuela.

24. Establecer a los hijos temas de comportamiento y convivencia, con límites no negociables pero razonables, para evitar que se produzca el fracaso escolar y el personal.

Los padres tienen que tener estos conceptos muy claros, y que sean fáciles de entender también por los hijos, principalmente en las edades entre los 10 y los 17 años. Deben preparar programas familiares, en algunos casos, negociados con los hijos y con los maestros, siempre con instrucciones concretas, y que se reflejen en hechos a poder ser sólidos, comprensibles y medibles, y que sean examinados frecuentemente, para ver si cumplen los objetivos o tienen que modificar las desviaciones surgidas.

La escuela o universidad, no es una guardería donde se llevan a los hijos, para que les tengan más o menos cuidados y entretenidos, mientras los padres trabajan. Aunque también cumpla esa función, la escuela es el lugar donde los alumnos van a aprender, cuanto más y más rápido mucho mejor. Algunos padres equivocados, creen que es un derecho adquirido, porque lo han pagado con sus impuestos y por lo tanto, es obligación de los maestros solucionar el aprendizaje de los alumnos.

Algunos padres no quieren entender, que si ellos como padres no han puesto la tierra bien labrada y abonada, en la formación de sus hijos, es imposible que los maestros siembren nada, que posteriormente de los frutos del conocimiento. Al final los que salen perdiendo, son los alumnos mal preparados desde la familia, lo que se vuelve contra ella misma, como si fuera un boomerang. Así determinados segmentos sociales, entran en un círculo vicioso, donde por falta de educación en la familia, no reciben una buena información escolar. ¿Cómo van a convivir e interactuar los hijos en las escuelas, si previamente no están bien educados en la familia? Las virtudes y valores humanos bien asimilados y practicados por los hijos, según sus edades, serán las que les permitan aprovechar, los conocimientos que les impartan los maestros y les permitan, empezar a vivir en colectividad dentro de su sociedad, que en esa edad, es la escuela. 

Los padres con sus hijos, tienen que tener una política de formación religiosa, humana y social, basada en la práctica propia y en la enseñanza de las virtudes y valores humanos. Sin esa completa formación, es imposible que los hijos, saquen provecho de las enseñanza escolares, que los maestros les puedan ofrecer. 

Principales virtudes y valores humanos, que los padres deben enseñar a sus hijos, según sus edades físicas y mentales. Pero siempre deben poner más énfasis o añadir, las que consideren convenientes, según las características de cada hijo y circunstancias. En cada caso, las reforzarán, a medida que vayan creciendo en edad, conocimientos y responsabilidades: 

  • Hasta los      7 años: Fe.      Obediencia. Orden. Sinceridad. Etc.
  • Desde los      8 hasta los 12 años: Carácter. Caridad. Colaboración. Conciencia.      Disciplina. Esperanza. Estudio. Fortaleza, Generosidad, Justicia,      Laboriosidad, Paciencia. Perseverancia, Piedad. Puntualidad.      Responsabilidad, Etc.
  • Desde los      13 hasta los 15 años: Amistad, Compromiso. Esfuerzo. Firmeza. Justicia.      Pudor, Respeto, Sacrificio. Sencillez, Sinceridad. Sobriedad,      Sociabilidad, Templanza.
  • Desde los      16 hasta los 18 años: Audacia, Castidad. Compresión, Cortesía. Discreción.      Ética. Flexibilidad, Honradez. Humildad. Lealtad, Optimismo. Perseverancia.      Prudencia, Sencillez. Solidaridad. Tolerancia. Virginidad. Etc. 

27 Características positivas que los hijos tienen y demuestran, cuando reciben una buena educación, reflejadas en su comportamiento continuo y diario, dentro de la familia. Los hijos suelen ser: Afectuosos. Benévolos. Cálidos. Cariñosos. Colaboradores. Confiables. Creativos. Decididos. Enérgicos. Espontáneos. Expresivos. Generosos. Humorísticos. Imaginativos. Ingeniosos. Innovadores. Intuitivos. Inventivos. Leales. Nobles. Observadores. Optimistas. Retentivos. Seguros. Sinceros. Tenaces. Tolerantes, etc. 

La educación integral es una virtud, es el hábito de tener y practicar, buenas virtudes y valores humanos, para el presente y el futuro, haciendo que los hijos tengan una vida lograda y cultivada. Tienen que considerar, que todas las áreas educativas, son necesarias e imprescindibles para tener éxito en la escuela, en la familia y en la sociedad.

Las 7 principales disculpas que dicen algunos padres, sobre la mayor o menor involucración en la escuela de sus hijos. 

1.      Pagan la cuota y asisten a las reuniones del PTA, (Padres, Profesores y Alumnos) aunque vayan pocas personas y siempre las mismas, para tratar sobre temas similares, casi siempre administrativos.

2.      Asisten como voluntarios a los comedores, viajes, deportes, fiestas colectivas, recaudaciones de dinero, etc.

3.      Ayudan a los hijos a hacer las tareas escolares.

4.      Visitan la escuela, cuando los maestros les llaman.

5.      Leen y contestan las llamadas y los correos electrónicos, que los maestros les envían.

6.      En la casa no hablan mal de los maestros, ni del sistema.

7.      Les fomentan algo, pero muy poco, las virtudes y valores relacionados con su edad y sus actividades escolares.

Los padres agradecidos, producen maestros motivados por su trabajo. Los padres no deben olvidarse nunca, de elogiar y agradecer a los maestros, la tarea que hacen enseñando a los alumnos. Nunca deben pensar que, no tienen que agradecer nada, pues es su trabajo y para ello les pagan. No todo es cuestión de dinero, ni de intereses. Son humanos y a todos gusta, que reconozcan el trabajo bien hecho. Produce muy buenos beneficios en los maestros y alumnos, el reconocer su enorme trabajo y ese esfuerzo de más, que han realizado en favor de sus alumnos. Además esa sinceridad de los padres les dará autoridad, cuando sea necesario para hablarles con educación, de las cosas que no han gustado o parecido bien.

Los padres deben decir a sus hijos, que su obligación durante la edad escolar, es estudiar y que ya les llegará el tiempo, de tener que demostrar lo estudiado. Que ahora ya valoran el esfuerzo enorme, de su dedicación constante, ordenada y continua al estudio, y que ellos, como hijos tienen que valorar el esfuerzo de los padres, para que los hijos puedan estudiar.

La experiencia enseña lo difícil y complicado que es, educar a los hijos, respetando su personalidad, poniéndoles límites y normas, sacar lo mejor de sus virtudes y minimizar sus defectos, enseñarles las virtudes y valores humanos y sobre todo, darles un buen ejemplo.

Es justo y necesario agradecer, durante todo el año a los maestros, el trabajo lleno de esfuerzo e ilusión que han hecho día a día, con los alumnos, aún que esa sea su obligación y los padres les paguen para que lo hagan.

10 Conceptos que los padres tienen que considerar, en relación con la escuela pública o privada.

1.      El entorno social de la escuela.

2.      El voluntariado que realicen en calidad, cantidad y frecuencia.

3.      La comunicación con los profesores y con los otros padres.

4.      La enseñanza en si, los programas, sistemas y la forma de desarrollarlos y los resultados que puedan obtener.

5.      La familia propia donde se dan las bases, para que los niños puedan desarrollarse en la escuela y asimilen, de la mejor manera posible, el esfuerzo de los maestros.

6.      La formación religiosa, familiar y social, complementaria, a la información que reciban en la escuela.

7.      La preparación de objetivos y su seguimiento, coordinado con los maestros.

8.      Los compañeros y su comportamiento dentro y fuera de la escuela.

9.      Los maestros, y el personal administrativo y su influencia, negativa o positiva, en la obtención de resultados.

10.   Sus relaciones con la asociación de PTA.

En este triangulo equilátero de la educación de los hijos, no valen las discusiones, sobre quien tiene la culpa o responsabilidad, de los fracasos escolares y humanos de los alumnos. Cada parte tiene que hacer su tarea, aunque las otras partes no la hagan. Nadie va a solucionar los graves problemas, que origina el fracaso escolar, en función de las culpas que le echen, o que eche. Lo que cuenta, es el resultado que obtienen los hijos, en el presente y para el futuro.

            La familia es la piedra angular, para construir la educación de los hijos y evitar su fracaso escolar. Cuando un hijo tiene dificultades en la escuela, lo primero que hay que estudiar, son sus relaciones familiares y su interacción con la escuela. Normalmente las dificultades escolares, comienzan en la familia, debido a muchas razones, algunas de las cuales son: Posiciones extremas sobre la disciplina, la indisciplina, la sobreprotección, el intento de perfección, el abandono de los hijos a su suerte, los castigos desproporcionados, irracionales o fuera de tiempo, la falta de normas de convivencia y educación, la ausencia de los padres, los divorcios, las adicciones prohibidas o tóxicas, etc.

            Los padres deben ser conscientes, que son los responsables totales de la educación y formación de sus hijos. Son los guías y supervisores de sus hijos, aunque deleguen algunas actividades en los maestros. Tienen que enseñar a sus hijos, que toda acción u omisión que hagan, tiene su consecuencia, favorable o desfavorable, dependiendo de cada caso. Los padres tienen la obligación, entre otras cosas, de no solucionar a los hijos todos sus problemas, aunque siempre es bueno echarles una mano que les ayude, pero su verdadera obligación, es dejarles que asuman sus efectos y que carguen con sus responsabilidades, incluyendo la repetición del curso escolar, si fuera necesario o conveniente para el hijo.

La rebelión de los torpes, es la que originan, voluntaria o involuntariamente, algunos padres que no quieren, no saben o no pueden, educar a sus hijos, para que saque provecho de los conocimientos, que las escuelas les ofrecen. Desgraciadamente, algunos son empujados a que posteriormente, se integran a los grupos llamados de los “Indignados”, de los “Niní”, de los “Perdedores” de los “Fracasados”, etc. Al no sentir pertenencia a la sociedad de “la era del conocimiento”, se sienten  autodesplazados y comienzan a rebelarse contra la propia comunidad, echando la culpa a todo, menos a que no estudiaron, cuando debían de haberlo hecho.

Las frustraciones de los hijos suelen, ser su mejor escuela de la vida, si es que las saben manejar. Los padres no deben atribuir solamente a los maestros, las frustraciones y fracasos de los hijos. Tienen que revisar con mucho detalle, los tres lados del triangulo, para analizar, cuales son las verdaderas causas que lo han  motivado, para hacer un plan de acción, que resuelva los problemas y así evitar, que vuelvan a ocurrir.

20 Sentencias sobre educar los padres.

1.      Donde no hay padres competentes, hay padres incompetentes.

2.     Educar es mostrar la vida, a quien aun no la ha vivido.

3.      El maestro transmite conocimientos, deja una huella imperecedera, abre los ojos y ayuda a crecer humanamente, gracias a su dedicación e interés.

4.      El mayor regalo que un padre puede hacer a un hijo, es educarlo.

5.      El padre debe enseñar, que el éxito es aprender a ir, de fracaso en fracaso, levantándose y sin desesperarse.

6.      Hay muchos más padres criticólogos, que solucionólogos.

7.      La educación no es solo memorizar palabras, es comprender las realidades que ellas representan.

8.      La figura paterna si no está suficientemente presente, en la vida de los hijos, tampoco será suficientemente positiva.

9.      La importancia de la educación, se nutre con la psicología de la educación, la sociología de la educación y la filosofía de la educación.

10.   La primera tarea de la educación es, enseñar a ver.

11.   Las palabras solo tienen sentido, si nos ayudan a ver mejor el mundo.

12.   Lo que conservemos y dejemos a nuestros hijos, es lo que dejarán a los suyos, que también son los nuestros.

13.   Los conocimientos nos dan, medios para vivir, y la sabiduría nos da, razones para vivir.

14.   Los hijos para perderse en la calle, previamente se han tenido que perder en el hogar.

15.   Los hijos son el pasado y el futuro, fundidos en un presente continuo.

16.   Los padres bien educados, son buenos padres, los mal educados, dejan mucho que desear y los hijos, pagan las consecuencias.

17.   Los padres sobreprotectores, forman hijos consentidos, muy proclives al fracaso.

18.   Para que haya un buen aprovechamiento en la escuela, debe haberlo primero en la casa.

19.   Sintiéndose mas educado, puede sentirse mas alegre y compartir esa alegría.

20.   Tan pronto, se nos ha hecho tan tarde, para tantas cosas.

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