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La manipulación en el matrimonio destruye la familia y provoca el divorcio



ESCUELA PARA PADRES

 

La manipulación en el matrimonio destruye la familia y provoca el divorcio.

 

  • 10 Actuaciones imprescindibles ante la manipulación del cónyuge
  • 10 Estrategias de manipulación utilizadas por algunos cónyuges
  • 21 Tipos de manipulación 

2,023 Palabras. Tiempo de lectura 7:30 minutos

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La manipulación es un maquiavelismo físico o intelectual, donde las palabras y los hechos, parecen más poderosos que la realidad, con el que no se puede jugar, hay que enfrentarla y cuanto antes mejor. Si se deja pasar el tiempo, porque parece que no es fuerte, después será demasiado tarde. Manipular es influir, manejar, maniobrar o intervenir, con medios hábiles, maliciosos, deshonestos y arteros en la voluntad, imagen, acciones y opiniones del otro cónyuge, distorsionando la verdad, para beneficio propio y perjuicio del otro.

 

La manipulación matrimonial, es una sutil violencia física o emocional, que al otro cónyuge fácilmente le hace caer en la trampa tendida. Es una forma artera y subliminal, de mal trato. Tengan mucho cuidado el cónyuge manipulador, pues solamente les producirá grandes disgustos. La alternativa, es educarse para dialogar, sobre la modificación de su conducta o demostrarle que Vd., no es manipulable.

 

10 Actuaciones imprescindibles, ante la manipulación del cónyuge:

 

No deje de examinar los términos, esquemas, planteamientos y procedimientos de la manipulación. Si ve alguna señal, que indique el comienzo de una manipulación, inmediatamente debe ponerse en guardia y tomar las medidas adecuadas, que en cada caso mejor convenga.

 

  1. Percatarse si se siente manipulado por el cónyuge.
  2. Escuchar a las personas queridas, su opinión sobre la manipulación percatada.
  3. Examinar en cuál o cuáles áreas, siente que le está intentando manipular.
  4. Localizar cuál o cuáles formas, está empleando para manipularle.
  5. Analizar los motivos o causas de la manipulación.
  6. Reconocer sinceramente, que le están manipulando.
  7. Consultar con todo detalle a un sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profese, para poder encontrar la mejor solución, que corte de raíz, el comienzo de la manipulación.
  8. Impedir que la manipulación empiece a crecer, pues no solamente es la antesala del divorcio, sino también, de la violencia física y mental.
  9. Hablar directamente con el cónyuge manipulador, para esclarecer los motivos y las soluciones y llegar a acuerdos, para que no vuelva a suceder.
  10. Hacerun plan de seguimiento de lo acordado, ponerlo en práctica y añadirle los controles necesarios. 

Algunas personas manipulan, fascinan o encandilan a su cónyuge, por lo que también se denomina ilusionismo mental. Tergiversan los conceptos y corrompen la mente del cónyuge, para vencerle en lugar de convencerle, hasta que consiguen destruirlo física y mentalmente. En muchas ocasiones, tratan de seducirle sin dar razones, para que el cónyuge tome determinadas decisiones, que favorezcan sus malsanos propósitos. Por eso hay que aprender a pensar con mucho rigor, y esto solamente se puede hacer, con educación y formación.

 

10 Estrategias de manipulación, utilizadas por algunos cónyuges:

 

  1. Creándole problemas y ofreciendo soluciones engañosas: El cónyuge intenta crear una situación o problema, donde su pareja le pida, suplique o acepte, como solución, un subterfugio determinado, que era la que él buscaba, pero que no se atrevía a proponerlo, pues era perjudicial para su pareja. La pareja se engancha en el propio anzuelo, que ha pedido para solucionar el problema, creado artificialmente.
  2. Difiriéndole la solución del problema: Cuanto más se presente, como dolorosa y necesaria, más fácil será la aceptación, si su aplicación se pospone para un futuro determinado o indeterminado, por hechos ajenos. El amor de un cónyuge, tiende a esperar ingenuamente que “para entonces, todo se arreglará” y no habrá que llegar a sufrir la solución o sacrificio propuesto. Cuando llegue el momento del sacrificio, mentalmente, ya habrá sido aceptado y asimilados sus inconvenientes.
  3. Distrayendo al cónyuge. Cuando un cónyuge tiene un problema importante, relacionado con su pareja, intenta desviar su atención del problema, mediante la técnica del diluvio o inundación, de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. Es indispensable hacerlo, para impedirle que se interese, por los conocimientos esenciales que le permitirían ahondar en la intuición, entendimiento o comprensión del problema, intentando mantenerle en la ignorancia más absoluta del asunto. Armas silenciosas, para guerras crueles.
  4. Engañándole, poco a poco: Por muy inaceptable que sea el engaño o lo que se haya tramado, si se presenta gradualmente, a cuenta gotas, para que se acepte, es mucho más fácil conseguirlo. Para cuando el otro cónyuge se haya dado cuenta del engaño, si es que se da cuenta, ya será muy tarde, pues habrá ido aceptando las partes de un todo. Si el otro cónyuge lo hubiera presentado en su verdadera cuantía y crudeza, habría sido rechazado inmediatamente. Hasta un elefante se puede comer trozo a trozo y poco a poco.
  5. Fomentándole la pobreza de espíritu: Empleando artimañas, de forma que se contente con las cosas mediocres, vulgares e incultas y nunca piense, en educarse para mejorar. Animándole al consumo de telenovelas, algunas pantallas electrónicas, deportes alienantes, lecturas ridículas, amistades vacuas, manteniéndole alejado de cualquier forma de superación personal o intelectual.
  6. Investigando los puntos débiles del cónyuge: Tanto físicos, como mentales, para utilizarlos malévolamente, y así convertirse en su dominante. De forma que más fácilmente, se pueda anular su personalidad y así poder conducirle, hacia fines no deseados por el cónyuge, incluso poder adelantarse, a cualquier cambio de mejora que quiera realizar.
  7. Maniobrándole emocionalmente: Suprimiendo el análisis racional y la reflexión, sobre los temas y comportamientos del cónyuge, para irle implantando en su subconsciente, ideas, deseos, miedos, temores y angustias, que le conduzcan a comportamientos perniciosos.
  8. Manteniendo al cónyuge en la ignorancia: A poder ser, en su grado máximo, tanto en lo cultural, como en lo escolar, social, político y religioso. Impidiéndole que prospere, para tenerle siempre dominado y sin que pueda valerse por si mismo. Incluso persuadiéndole de que, no es necesario que aprenda nada, pues ya le solucionarán todos sus problemas, para que así, quede dominado para siempre y nunca pueda alcanzar un grado de independencia. Haciéndole perder su autoconfianza.
  9. Provocándole la autoculpabilidad: Haciéndole creer, que todas las malas situaciones o desgracias que le pasan, son por su culpa, debido a su poca inteligencia, capacidad o esfuerzo. Para que se autodevalúe y revele, contra el sistema que tiene a su alrededor, en lugar de hacerlo contra su actitud.
  10. Tratando al cónyuge, como si fuera menor de edad: Adaptando actitudes de sugestión infantil, hablándole también en términos y entonaciones ingenuas o simplonas, para que las respuestas del cónyuge manipulado, se pongan acordes con el infantilismo buscado. Sobreprotegiéndole innecesariamente, para hacerle dependiente del cónyuge en todas sus actividades, e ir destruyendo o debilitando su capacidad de decisión. 

La manipulación es una artimaña, que algunos emplean para extorsionar, dominar, volver frágil, débil y vulnerable a su cónyuge. Imponen obligaciones difíciles de cumplir, utilizan el miedo, las amenazas y fomentan el sentimiento de culpa. Intentan crear una marioneta, donde el cónyuge esté al final de los sutiles e invisibles hilos, que son como los de la tela de araña. Para no caer, en esa red manipuladora y salirse de esa trampa, el cónyuge, lo primero que tiene que hacer, es darse cuenta, de que le está empezando a manipular. Y para enfrentarla, debe estudiar y consultar las mejores estrategias a emplear, en cada caso particular.

 

Ante la ya declarada manipulación, es imprescindible mantener la calma, dominar los nervios y ganar tiempo para pensar, curarse las heridas sentimentales, fortalecerse y prepararse para la batalla, que se le viene encima. Pero el cónyuge manipulado, nunca debe sentirse herido, dolido, deprimido, hundido o afligido y mucho menos demostrarlo, pues esto es lo que quiere el manipulador.

 

20 Tipos de manipulación:

 

  1. Manipulación a través de los hijos, padres u otros familiares, para que presionen hasta conseguir determinados objetivos, materiales o de conducta.
  2. Manipulación con chantaje de testimonios falsos o verdaderos, ante la familia o amigos, relacionados con su vida anterior. Sobre otros matrimonios, divorcios, hijos, abortos, enfermedades, arrestos, drogas, vicios, vida disoluta, malas amistades, quiebras, deudas, etc.
  3. Manipulación con intrigas, marrullerías, maniobras, trampas, artificios y maquinaciones, en situaciones que le beneficien.
  4. Manipulación con la educación o buenas maneras de comportarse, para hacerle ver al cónyuge, que hay que hacer o no hacer, determinadas formalidades que lleven a poder dominarle.
  5. Manipulación con la imagen que proyecte el otro cónyuge, para que puedan realizar comparaciones en la familia o en la sociedad donde viven.
  6. Manipulación con mentiras o medias verdades, sin pruebas fehacientes y contundentes, solamente con suposiciones infundadas, sobre infidelidades matrimoniales, adicción a las drogas, malversaciones  económicas, enfermedades, abusos, etc.
  7. Manipulación con violencia física o mental, hasta anular al otro cónyuge, de forma que sea incapaz de protestar, recuperarse o arreglar su situación.
  8. Manipulación de la salud con artimañas, produciendo falsas dolencias, disgustos y  síntomas, para conseguir objetivos egoístas.
  9. Manipulación del regalo, bien sea dinero, lujo, cosas prohibidas, para que se acostumbre a ellas y en el futuro poder dominarle.
  10. Manipulación discriminatoria basada en la raza, religión, base social, económica, religiosa, etc. para que se sienta mal.
  11. Manipulación económica, cuando un cónyuge se convierte en administrador de los bienes totales del matrimonio y va decidiendo cuándo, cuánto, cómo y en qué debe gastarse el dinero, sin dar ninguna opción al otro cónyuge, para que tome decisiones, pretendiendo convertirle en un minusválido, dependiente financieramente.
  12. Manipulación familiar, para que el cónyuge se enfrente a los familiares, que el otro no quiere convivir o para que les pida favores humillantes, o imposibles de devolver.
  13. Manipulación histórica, modificando la memoria del cónyuge, para que se crea o se olvide de sucesos reales o ficticios, que le supediten emocionalmente al pasado, para futuras situaciones.
  14. Manipulación para impedir la formación profesional, educativa, social, etc. para que el otro cónyuge, tenga que estar siempre dependiendo de las dádivas, sin poder valerse por si mismo.
  15. Manipulación para ir transformando, poco a poco, la conciencia del otro cónyuge, con objeto de cambiar, impedir, obstaculizar o destruir su personalidad, empleando un conjunto de síntomas, estrategias, acciones y objetivos.
  16. Manipulación sexual, utilizándola como chantaje y falsas promesas, a cambio de obligaciones o favores matrimoniales.
  17. Manipulación social para que el cónyuge haga el ridículo, y después podérselo echar en cara, para no volver a ir a compartir, determinadas situaciones sociales.
  18. Manipulación sutil y silenciosa utilizando estrategias escondidas, de forma que el cónyuge, no se de cuenta de que le están manipulando.
  19. Manipulación utilizando a amigos comunes, para que transmitan estrategias de anulación de personalidad física y mental.
  20. Manipulación utilizando los sentimientos de culpabilidad, a través de aparentar que el cónyuge, le ha producido un falso dolor físico, mental, profesional, social o económico.
  21. Manipulación verbal a través del lenguaje, que es el mayor don que poseen las personas, pero puede ser cruel y manipulador, aunque sea tierno y amable. Utilizando las palabras y las preguntas demagógicamente, puede tergiversarse su verdadero sentido y definición, para sembrar la confusión y así posteriormente, dominar en beneficio propio y en contra del cónyuge. 

Otros tipos de manipulación, ante los que hay que estar muy alertas: Los hijos a los padres. Los padres a los abuelos. Los novios a sus parejas. Los negocios a los clientes. Algunas religiones, sectas, organizaciones y fanáticos a sus seguidores. Los charlatanes a sus oyentes. Los medios de comunicación a sus consumidores. Las pandillas criminales a sus prospectos y victimas. Algunas personas a sus amigos jóvenes o mayores. Los gobiernos a los ciudadanos. Los secuestradores a los secuestrados.

 

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

 

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100 Preguntas sobre la posible nulidad de un Matrimonio Católico

ESCUELA PARA PADRES

100 Preguntas sobre la posible nulidad de un Matrimonio Católico.   

  • 20 Principales impedimentos para contraer matrimonio que pudieran llevar a su nulidad
  • 100 preguntas sobre la posible nulidad de un Matrimonio Católico
  • 3 Principales mitos sobre las dificultades para obtener la nulidad matrimonial 

3,916 Palabras. Tiempo de lectura 14:15 minutos

Algunos artículos relacionados: 

Este artículo es mi opinión personal, basada en lo que he leído, oído, visto, preguntado, dialogado e interpretado sobre el tema. Para no crear errores o falsas expectativas, en cada caso, debe ser ratificado o rectificado por un sacerdote de su Parroquia. 

No existe el divorcio en el Sacramento del Matrimonio, que es únicamente el realizado entre un hombre y una mujer ante un sacerdote, e indisoluble hasta que la muerte les separe. Pudiera existir una declaración formal de nulidad, realizada por parte de la Iglesia, indicando que nunca ha existido el matrimonio, debido a que no se dieron las condiciones para que hubiera este Sacramento. El divorcio es un acto civil, que solamente aplica a las uniones civiles, para disolver los vínculos civiles contraídos. 

¿Existió o no existió el Sacramente del Matrimonio? Esa es la pregunta clave. Si lo hubo, no se puede anular. Si no lo hubo, puede pedirse la nulidad matrimonial, siguiendo el procedimiento que establece la Iglesia Católica. 

Este artículo tiene la intención de servir de meditación a los católicos, que están pensando en separarse o ya se han separado de su matrimonio religioso y divorciado de su matrimonio civil. Desarrolla un tema que es exclusivamente de los católicos y que no aplica a seguidores de otras religiones, que no tienen el Matrimonio como Sacramento indisoluble. Pero a estos, les servirá para aclararles algunos de los llamados escándalos públicos, de matrimonios nulos. 

Por soberbia, debido a que ya no quieren saber nada de la Iglesia, o por ignorancia sobre el fondo y la forma de solicitar la nulidad del Sacramento del Matrimonio, que en su día realizaron, algunas personas creen, que divorciándose por lo civil ya han anulado su Sacramento del Matrimonio, cuando eso es incierto. 

La nulidad matrimonial, no pone fin al Sacramento del Matrimonio, declara que nunca existió como Sacramento, aunque se haya celebrado bajo su rito. Una declaración de nulidad de matrimonio, es un decreto emitido por la autoridad competente de la Iglesia, generalmente a nivel diocesano, que se realiza después de una minuciosa investigación, en los términos que dictamina el Código de Derecho Canónigo. 

Ni la Iglesia, puede poner fin al Sacramento del Matrimonio, que haya sido válidamente contraído, a no ser que haya faltado un elemento esencial del matrimonio y por lo tanto, no haya existido el mencionado Sacramento. Para esclarecer estas situaciones y hacer justicia, la Iglesia puede ejercer su autoridad en un proceso jurídico. El tribunal eclesiástico se limita, a juzgar si el matrimonio en principio fue válido como Sacramento. Puede haberse celebrado una boda en la Iglesia, haber tenido hijos y sin embargo, no haber habido un Sacramento. En caso de nulidad sacramental, los contrayentes quedan libres para casarse, aunque deben cumplir las obligaciones naturales nacidas de una unión precedente anterior. 

Para solicitar la nulidad matrimonial, se debe empezar recurriendo personalmente ante el sacerdote de la parroquia, que corresponda a los cónyuges. El primer deber de los sacerdotes y de sus colaboradores, es el de ayudar a los cónyuges a superar las dificultades matrimoniales. El recurso a los tribunales eclesiásticos, debe ser la última solución, incluso en el supuesto de que haya visos de un matrimonio nulo. 

20 Principales impedimentos para contraer matrimonio que pudieran llevar a su nulidad

Los impedimentos son un conjunto de figuras o de circunstancias que impiden, imposibilitan u obstan a una persona para contraer matrimonio lícita o válidamente. Estos impedimentos pueden ser, a su vez, públicos, cuando se pueden probar en el fuero externo, u ocultos, en caso contrario. Algunos se pueden dispensar según el Derecho Canónico, pero los que son de derecho eclesiástico, derecho natural o derecho divino, no pueden ser dispensados. 

  1. Condicionado a futuro: No puede contraerse válidamente matrimonio, bajo condición cierta o incierta de futuro, cuando la voluntad de una o de ambas partes, subordina el nacimiento del vínculo al cumplimiento o verificación de una circunstancia o acontecimiento determinado.
  2. Crimen: Quien con el fin de contraer matrimonio, con una determinada persona, causa la muerte del cónyuge de ella o de su propio cónyuge; o a quienes con una cooperación mutua, física o moral, causaron la muerte del cónyuge.
  3. Cuando no son los propios contrayentes: Ya que se requiere que sean ellos mismos quienes se administran el sacramento, puesto que se dan y reciben mutuamente en matrimonio, y quien asiste, sólo pide el consentimiento y lo recibe en nombre de la Iglesia.
  4. Disparidad de religiones: Es inválido el matrimonio mixto entre dos personas, cuando una de ellas está bautizada en la Iglesia Católica y la otra no. Para dispensarlo deben cumplirse ciertos simples requisitos, que deben asumir ambos contrayentes ante el Párroco de su iglesia.
  5. Edad: No puede contraer matrimonio válido el varón, antes de los dieciséis años cumplidos y la mujer, antes de los catorce años también cumplidos, porque se requiere cierta madurez biológica de los contrayentes, de acuerdo con las circunstancias culturales y ambientales específicas de cada país.
  6. Engaño o dolo: Contrae matrimonio inválidamente, quien lo hace engañado, por dolo provocado para obtener su consentimiento, acerca de una cualidad del otro contrayente, que por su naturaleza puede perturbar gravemente el consorcio de vida conyugal, cualquiera que haya sido quien le provocó el engaño. No debe confundirse error con dolo. Cuando es otro quien produce o elabora mediante engaño, una falsa realidad y produce en el sujeto una apreciación como verdadera, de un objeto en sí mismo falso. Pero no todo engaño, produce la nulidad, sino sólo el que reúne los requisitos determinados, por la ley canónica.
  7. Error: Cuando hay una intención contraria al matrimonio, en el momento de la celebración, soportada en el engaño, aprovechamiento, etc. Sería el caso de quien, queriendo casarse con una persona, cierta y determinada, se casa equivocadamente con otra distinta, pensando que es con quién quería casarse y que ese error haya determinado a la voluntad. O que por error accedan a un matrimonio que, carezca de unidad e indisolubilidad y no sea sacramental.
  8. Falta de procedimiento canónico: Si una parte es católica y requiere ser casada en presencia de un sacerdote, diácono u obispo y en un lugar expresamente autorizado para hacerlo, ya que solamente son válidos, los matrimonios que se contraen de la forma que el Código de Derecho Canónico señala.
  9. Ignorancia: Es necesario, para la validez del matrimonio, que los contrayentes conozcan que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación de los hijos, mediante la cooperación sexual necesaria. La Iglesia presume, salvo prueba en contrario, que después de la pubertad, este conocimiento mínimo ya se tiene.
  10. Impotencia: La cierta y acreditada impotencia, homosexualidad o promiscuidad sexual antecedente, perpetua, absoluta o relativa para realizar el acto conyugal, tanto por el hombre, como por la mujer, hace nulo el matrimonio, por su misma naturaleza. Debe ser anterior al matrimonio, incurable por medios lícitos, ordinarios, no peligrosos para la salud del afectado, lo que supondría que el matrimonio solamente seria rato y no consumado.
  11. Incapacidad de asumir las responsabilidades fundamentales del matrimonio: Si hubiera algún defecto grave de la discreción de juicio, acerca de los deberes y derechos esenciales del matrimonio, que se han de dar y aceptar, debido a la carencia de madurez intelectiva y voluntaria necesarias para discernir, atendiendo al carácter irrevocable de los derechos y deberes matrimoniales.
  12. La presencia de un factor psicológico: Que a alguno le impida hacer en conciencia un compromiso para toda la vida, debido a la carencia de suficiente uso de razón, como quienes están afectados por una enfermedad mental, o privados del uso de sus facultades intelectivas o volitivas, propias del acto humano.
  13. Parentesco: En caso de consanguinidad en línea recta, tanto legítimo como natural, (ascendientes y descendientes, padres abuelos, hijos y nietos) dirime en todos los grados, y no puede ser dispensado. En línea colateral, es nulo el matrimonio hasta el cuarto grado inclusive, pero se debe distinguir, a su vez, entre los siguientes grados: entre hermanos (segundo grado) no se puede dispensar. Entre tíos y sobrinos (tercer grado) y entre primos (cuarto grado) se puede dispensar. El parentesco por afinidad, en línea recta, dirime el matrimonio en cualquier grado. Se trata del matrimonio entre quienes fueron nuera y suegro o yerno y suegra, se puede dispensar. La afinidad colateral (entre quienes fueron cuñados) no dirime el matrimonio. El parentesco legal, proveniente de la adopción, invalida el matrimonio en línea recta o en segundo grado colateral (entre adoptantes y adoptado y entre adoptado e hijos del adoptante), pero se puede dispensar.
  14. Pública deshonestidad: Surge del matrimonio inválido, después de instaurada la vida en común, o del concubinato notorio y público, y afecta de nulidad al matrimonio, en el primer grado en línea recta entre el varón y las consanguíneas de la mujer o viceversa. Es decir que el concubino, está impedido de casarse con la hija de su concubina o viceversa.
  15. Rapto: No puede contraer matrimonio válido un hombre con una mujer o viceversa, que tengan raptada, forzada, retenida, atemorizada gravemente o violentada, con miras a ese matrimonio, hasta que la persona sea separada de su raptor, puesta en lugar seguro y preste consentimiento libre y voluntario.
  16. Simulación: La regla general es, que el consentimiento interno de la voluntad, se presume conforme con las palabras o signos empleados al contraer matrimonio. Es decir, que quien dice si, significa que quiere decir si y darse y recibir en matrimonio. Son simulados cuando se limita la perpetuidad del vínculo, como los casamientos a prueba de que les vaya bien, y si no les va, se divorcian.
  17. Vínculo: Quien está ligado por el vínculo de un matrimonio válido anterior, aunque no lo haya consumado, está impedido de casarse válidamente y si volviera a contraer matrimonio, quien ya está casado, sería polígamo.
  18. Violencia o miedo: Es inválido el matrimonio contraído por violencia, miedo, presión psicológica o moral grave, proveniente de una causa externa. Incluso el no inferido con miras al matrimonio, para librarse del cual, alguien se vea obligado a casarse. Relacionado con esto, se encuentra el tema del temor reverencial, cuando existe una relación de subordinación o reverencia a un superior, como entre hijos y padres, subalternos con el superior, alumnos con el maestro, etc.
  19. Voto de castidad: No pueden contraer matrimonio, quienes estén vinculados en un instituto religioso por un voto de castidad, público y perpetuo, no temporal.
  20. Votos en el Orden Sagrado: Tiene su fundamento en el celibato eclesiástico, que inhabilita para contraer matrimonio válido, a los varones bautizados, que hayan recibido válidamente el sacerdocio. Después de su secularización, pueden solicitar dispensa para contraer matrimonio. 

100 preguntas sobre la posible nulidad de un Matrimonio Católico:  

Tómense el tiempo necesario, para reflexionar y contestar por escrito, cada uno de los cónyuges por separado y luego en conjunto. Respondiendo con veracidad y honradez, sin dejarse llevar por los problemas pasados o presentes. Intenten recordar todo lo que puedan, pues aunque pudiera ser doloroso, también tiene un fuerte valor terapéutico. Después presenten estas preguntas y respuestas a su Párroco, el cual les aconsejará sobre los siguientes pasos que deben dar. Para los expertos, cada una de las respuestas, una serie de ellas, o todas en conjunto, pueden ser la clave para comenzar o no, un proceso de nulidad matrimonial. 

1- Noviazgo. 

  1. ¿A la de cuánto tiempo de conocerse empezó el noviazgo?
  2. ¿A que edades empezaron el noviazgo?
  3. ¿Cómo veían sus respectivas familias, el noviazgo entre ambos?
  4. ¿Cuál fue la reacción positiva o negativa de los respectivos amigos, ante el anuncio de matrimonio?
  5. ¿Cuáles eran las principales características, forma de comportarse y en su caso problemas concretos de la otra persona, cuando todavía no habían contraído matrimonio?
  6. ¿Cuáles eran las razones de las familias de ambos, para apoyar o rechazar el noviazgo?
  7. ¿Cuáles eran las razones que decían los amigos de cada uno, para aprobar o rechazar el noviazgo?
  8. ¿Cuáles fueron las cosas que más le impresionaron de la otra persona?
  9. ¿Cuándo y de quién partió la idea de contraer matrimonio?
  10. ¿Cuándo, dónde y cómo se conocieron y en su caso, quien les presentó y qué relación tenia o tenían con él?
  11. ¿Cuánto duró el noviazgo?
  12. ¿Cuántos noviazgos anteriores tuvieron y de qué duración?
  13. ¿Durante el noviazgo, hubo problemas que motivaron periodos de distanciamiento?
  14. ¿El noviazgo fue a distancia y en este caso, con cuanta frecuencia y duración se veían y trataban?
  15. ¿En su caso, cuales fueron los motivos de los distanciamientos?
  16. ¿Fue un noviazgo empezado por Internet o por una agencia de contactos sociales?
  17. ¿Por qué se plantearon contraer matrimonio y por la Iglesia?
  18. ¿Qué problemas hubo durante el noviazgo y como los solucionaron?
  19. ¿Si hubo noviazgos anteriores, porque se rompieron? 

2- Antecedentes personales. 

  1. ¿Cómo viven sus hijos los problemas conyugales?
  2. ¿Conocían si tenían o habían tenido algún problema serio relacionado con el Sacramento del Matrimonio?
  3. ¿Cuál era la situación civil de cada uno, antes de casarse religiosamente? (Solteros, casados civilmente con otra persona diferente, divorciados, viudos, pareja de hecho, etc.)
  4. ¿Cuantos años tenía cada contrayente?
  5. ¿Qué piensan los hijos de la solución de nulidad, que ustedes quieren dar a su Matrimonio?
  6. ¿Tenían hijos de anteriores matrimonios y en su caso, cuáles son sus edades?
  7. ¿Tienen hijos de su actual matrimonio y en su caso, cuáles son sus edades? 

3- Sobre el Sacramento del Matrimonio. 

  1. ¿Ante quien se casaron?
  2. ¿Cuando contrajeron matrimonio canónico?
  3. ¿Cuánto tiempo hace?
  4. ¿Dónde (Iglesia, oficina, hotel, playa, barco, campo de batalla, etc.) y por qué en ese sitio y circunstancias? 

4- Preparación del matrimonio. 

  1. ¿Cuáles eran los estados de ánimo y sus relaciones personales, los meses anteriores a la boda?
  2. ¿Qué contratiempo importante hubo durante ese espacio de tiempo?
  3. ¿Qué dificultades encontraron, para la preparación del matrimonio y en su caso, cómo los solucionaron o dejaron pendientes?
  4. ¿Qué trámites realizó cada uno, para la preparación del matrimonio y por qué?
  5. ¿Tuvieron dudas graves razonables, miedo, agobio, estrés, etc. antes del matrimonio? 

5- La ceremonia del matrimonio. 

  1. ¿Cómo estaban las familias ese día?
  2. ¿Cómo fue la ceremonia del matrimonio religioso?
  3. ¿Cómo transcurrió la celebración, después de la ceremonia en la Iglesia?
  4. ¿Cómo vivió cada uno ese día?
  5. ¿Hay algo que destacar de la misma, que se salga de lo normal?
  6. ¿Hubo algún problema? 

6- Viaje de bodas. 

  1. ¿Cómo vivieron ambos, ese viaje?
  2. ¿En el viaje de bodas ocurrió algo anormal sobre lo esperado, en relación con el sexo, dinero, violencia verbal o física, mando, discusiones, etc.?
  3. ¿Hubo viaje de bodas?
  4. ¿Quién lo decidió y organizó? 

7- Nuevo hogar. 

  1. ¿Cuáles fueron exactamente los problemas que consideraron, que no eran normales en la vida matrimonial?
  2. ¿Cuándo comenzaron los problemas en el matrimonio?
  3. ¿Dónde fueron a vivir después de casados?
  4. ¿Hay o hubo algunos problemas de convivencia? ¿Cuáles?
  5. ¿Por qué?
  6. ¿Qué decía el otro cónyuge?
  7. ¿Vivía alguien más con ustedes? 

8- Familias anteriores y actuales. 

  1. ¿Cuál fue el sentimiento y la reacción positiva o negativa, de las respectivas familias, ante el anuncio de matrimonio?
  2. ¿Cuáles eran los ambientes religiosos, económicos, culturales y sociales de la familia de cada cónyuge?
  3. ¿Cuales fueron los motivos, que respaldaban esas reacciones positivas o negativas?
  4. ¿Cuáles fueron sus reacciones, comentarios o consejos?
  5. ¿Los problemas prematrimoniales o matrimoniales, eran conocidos por las familias directas de los cónyuges? 

9- Planteamiento de problemas. 

  1. ¿A qué achacaba los problemas y dificultades de su matrimonio, el cónyuge que producía el conflicto?
  2. ¿Cuáles fueron las respuestas, que recibieron de cada uno?
  3. ¿Era uno de los cónyuges, el que principalmente producía o empezaba el problema, o eran los dos, los que lo producían a la vez?
  4. ¿Plantearon sus problemas matrimoniales a algún familiar, sacerdote, experto, consejero o amigo? 

10- Motivos para querer explorar la posibilidad de solicitar la nulidad matrimonial. 

  1. ¿Cómo reaccionó la otra parte?
  2. ¿Contrajeron matrimonio exclusivamente por cuestiones de conseguir dinero, fama o situación social?
  3. ¿Creen que hay presiones externas o intereses individuales o colectivos, que les hayan incitado a recurrir a formas de falsedad o incluso a la corrupción?
  4. ¿Cuál es la fecha de conclusión del proceso de separación o divorcio civil?
  5. ¿Cuál es la relación personal entre los cónyuges, después de la decisión de solicitar la nulidad matrimonial, la separación o el divorcio civil?
  6. ¿Cuál es la situación actual de la pareja? Separados, divorciados, pareja de hecho, aunque no de derecho, etc.
  7. ¿Cuál fue la reacción de cada una de las familias, hijos y amigos?
  8. ¿Cuáles son sus problemas, que les llevan a solicitar la nulidad matrimonial?
  9. ¿De quién partió la idea de separarse o de solicitar la nulidad del matrimonio?
  10. ¿Hicieron capitulaciones matrimoniales, contrarias al Sacramento del Matrimonio?
  11. ¿Por qué creen sinceramente, que algún día podría estabilizarse la situación con su cónyuge y volver al matrimonio? 

11- Situaciones relacionadas con los impedimentos. 

  1. ¿Alguno de los cónyuges utilizó fraude, engaño, mentiras, nombres diferentes o testigos falsos, para conseguir una o varias nulidades matrimoniales anteriores?
  2. ¿Alguno de los cónyuges, aun siendo católico, practicaba en otra religión antes del matrimonio?
  3. ¿Alguno de los cónyuges, previamente a la celebración del matrimonio,  había abrazado la religión católica, para tomar ventaja?
  4. ¿Anteriormente habían realizado votos perpetuos de castidad en alguna Orden Religiosa?
  5. ¿Contrajeron matrimonio en “artículo mortis” o en circunstancias similares?
  6. ¿Creen que hay otras cuestiones no preguntadas, que consideren relevantes para su situación pasada y presente de su matrimonio?
  7. ¿Cuándo contrajeron matrimonio, estaban en plenas condiciones físicas y mentales?
  8. ¿Es impotente sexualmente alguno de los cónyuges?
  9. ¿Estaban los dos cónyuges bautizados en la Iglesia Católica?
  10. ¿Expresamente uno de los cónyuges había renunciado a la religión católica, antes o después del matrimonio?
  11. ¿Fueron al matrimonio libremente sin presiones, chantajes, secuestros, raptos, ni amenazas?
  12. ¿Ha habido cambios de sexos o propósitos de hacerlo?
  13. ¿Ha habido demostraciones fehacientes de impedimentos matrimoniales, que se ocultaron engañando gravemente al futuro cónyuge?
  14. ¿Ha habido o hay alguna relación de concubinato?
  15. ¿Ha habido signos fehacientes de impotencia sexual, que impiden la procreación?
  16. ¿Han aparecido o reaparecido signos de homosexualidad o lesbianismo?
  17. ¿Hubo algún error grave de conocimiento, en cuanto a lo que es el Sacramento del Matrimonio?
  18. ¿Hubo algún error grave, sobre la persona con quien contraía matrimonio?
  19. ¿Participaron en algún crimen?
  20. ¿Qué tipo de parentesco sanguíneo o civil tienen entre los cónyuges?
  21. ¿Quieren regularizar su situación irregular anterior, de sacramento nulo para realizarlo de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia y así poder participar de los beneficios de los otros Sacramentos?
  22. ¿Se casaron bajo amenazas graves?
  23. ¿Se casaron por el procedimiento de “por poderes”?
  24. ¿Tenían algún vínculo anterior con matrimonios ratos, aunque no consumados?
  25. ¿Utilizó alguno el matrimonio para ocultar sus signos de homosexualidad o lesbianismo? 

3 Principales mitos sobre las dificultades para obtener la nulidad matrimonial.  

Muy frecuentemente se comentan estos y más mitos, absolutamente carentes de fundamento, sobre los motivos que dificultan la obtención de la nulidad matrimonial. Principalmente los propalan las personas que se han divorciado y que por soberbia, ignorancia, beneficio propio o alejamiento de la Iglesia, no han querido, no han sabido o no han podido presentar una solicitud de nulidad matrimonial, incluso sin saber, si hubieran podido presentarla: 

  1. Es un proceso muy costoso económicamente. Los costos de todo el trámite, son los que corresponden a los gastos que la presentación de nulidad matrimonial, va a ocasionar en los tribunales de la Iglesia. Pero si las personas que lo solicitan, son de escasos recursos demostrados, pueden obtener grandes descuentos e incluso la gratuidad total, puesto que la Iglesia tiene abogados para ejercer la justicia gratuita. A parte de los costos del proceso eclesiásticos, existen los honorarios de los abogados y peritos que cada parte presente, pero esos, están fuera del alcance de la Iglesia.
  2. Es un proceso muy largo. Dependiendo de la complejidad del caso, suelen terminarse entre 12 y 18 meses.
  3. Es un proceso que solamente se lo conceden a los ricos o famosos. Son estos los que más lo publican por conveniencia propia, tanto al presentar el proceso. Es muy alto el porcentaje de aprobación, en los casos bien presentados y que tengan pruebas reales y válidas, para soportar la demanda. 

10 Comentarios adicionales sobre la nulidad matrimonial: 

  1. El matrimonio católico es un sacramento para los católicos. Por lo que es una incoherencia, que los que no viven como católicos,  pidan casarse por la Iglesia por las fotos, la celebración más bonita o por el qué dirán.
  2. El matrimonio sólo rato, es decir cuando no ha sido consumado, puede ser disuelto con justa causa.
  3. El proceso de nulidad no es buscar culpables, sino constatar hechos realmente objetivos.
  4. En la sociedad de hoy, no se fomenta el compromiso duradero para nada. La sociedad de hoy es bastante inestable en todos sus aspectos.
  5. Hay gente que se casa engañada y no hay derecho, que una persona por las mentiras u ocultamientos de otros, sea infeliz el resto de su vida.
  6. Hay que aprender a resistir al miedo de la verdad, que a veces puede nacer del temor de herir a las personas.
  7. la Iglesia quiere que se siga un procedimiento riguroso, a fin de que el juez eclesiástico pueda llegar, con certeza moral y en base a las pruebas reunidas, a una decisión fundada sobre la verdad de los hechos.
  8. Para disminuir el número de matrimonios fracasados, la Iglesia esta tratando de mejorar la formación de las personas, sobre todo de los novios, que se preparan para casarse.
  9. Un fracaso matrimonial no significa necesariamente su nulidad. La Iglesia acepta que el amor puede morir. El que suceda esto, no es ningún delito.
  10. Un matrimonio donde el amor ha muerto, no tiene por qué seguir conviviendo juntos. Si después de intentar por todos los medios: darse nuevas oportunidades, asesorarse, pedir ayuda externa, rezar, etc. y ve que su matrimonio no puede funcionar, lo mejor es que se separen. Aunque le duela mucho, la Iglesia Católica acepta la separación matrimonial si hay materia grave para ello. La pareja católica que se separe, no está faltando en nada. Los separados siguen siendo marido y mujer y por tanto, ninguno de los dos pueden volver a casarse, ni por lo civil, ni por la Iglesia, hasta que se extinga legal o eclesiásticamente el matrimonio.  

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com 

Si quiere leer otros artículos complementarios, visite www.micumbre.com Desde el Indice podrá encontrar todos los artículos, por orden de publicación y utilizando el buscador, localizarlos según los temas deseados.

 

190 Preguntas prematrimoniales para formar una familia fuerte.

ESCUELA PARA PADRES

 190 Preguntas prematrimoniales para formar una familia fuerte. 

4,396 Palabras. Tiempo de lectura 16:00 minutos

Algunos artículos relacionados con el noviazgo y el matrimonio: 

Algunos artículos relacionados con el divorcio que tratan de cómo prevenirlo y evitarlo: 

Las respuestas a las 190 preguntas deben analizarse muy seriamente, para evitar cometer en el futuro los graves errores que algunas parejas realizan, alegando una previa ignorancia. Así nunca podrán decir: A mi no me dijeron nada de este tema. Si me lo hubieran dicho, hubiera actuado de otra manera. Quién iba a pensar que teníamos que habernos fijado en esto, para corregirlo.

Elijan unos buenos momentos, para mantener esos necesarios diálogos y traten de inspirarse todo lo que puedan, para hacerlos inteligentemente, con el corazón totalmente abierto, sin dobleces, engaños, ni mentiras, es por el bien de los dos y su futura familia.

Novios, no tengan miedo a decir la verdad, sin tapujos, dobleces, cobardías o pasividad. Es preferible que un noviazgo se rompa, por haber hablado claro, que un matrimonio fracase, por no haberlo hecho. Eviten ser cómplices de una desgracia, que atañerá a su futura familia y a Vd.

Novios, no tengan miedo a escuchar a sus padres, a las personas que les quieren y a las que tienen una buena experiencia matrimonial, sobre los argumentos que les aconsejen, para la no realización de su futuro matrimonio. Analicen bien sus palabras, para que no haya ningún resquicio, en sus respuestas prematrimoniales. Cuatro ojos, ven mejor que dos. Luego no digan: “me pasa por no haberles hecho caso, cuando estaba todo tan claro y yo no quería ver la realidad”.

Las respuestas deben ser realizadas individual y privadamente. Luego deberán  entregarlas a un experto sacerdote, pastor, rabino o imán, según sea su religión, o al equipo de expertos que ellos designen, para que les ayuden a determinar, los puntos en los que difieren, en los que deben trabajar para mejorar, en los que tienen que eliminar y los medios especializados que deben utilizar, para que conseguir que su futuro matrimonio sea feliz, duradero y fructífero. En todas las iglesias, sinagogas o mezquitas, recomiendan o exigen, la asistencia a cursos prematrimoniales, con determinados formatos y especializaciones, relacionados en las respuestas realizadas.

En temas prematrimoniales, lo que se ignora puede lastimar el futuro. Los futuros esposos corren el riesgo de autoconvencerse y asumir, que ya se conocen entre sí y que conocen también las reglas básicas del matrimonio, aunque previamente a éste, no hayan dialogado y pedido consejo, en los asuntos importantes. Algunos no dialogan sobre lo importante, prefiriendo ignorarlo y así evitar los posibles disgustos, que les pudieran separar de su futuro cónyuge. No se case, sin haber dialogado sobre estos temas.

Estar de acuerdo con el futuro cónyuge, en el 90% de los conceptos, no quiere decir que en el otro 10%, no haya cosas importantes que tienen que dialogar y pedir consejo. El dialogo y los consejos prematrimoniales, pueden y deben aclarar bien las posiciones, para tener bien claros los criterios que les unen y los que les separan y así poder obrar en consecuencia.

Este artículo va dirigido especialmente a los novios que van a contraer matrimonio, pero también deben hacerlo los ya casados, para revivir las preguntas que en su día se hicieron o no se hicieron, y para hacer una evaluación periódica de la marcha de su matrimonio.

Entre los artículos relacionados, hay algunos que tratan sobre el divorcio. Aunque haya personas que piensan que este tema no se debe comentar, en un artículo de preguntas prematrimoniales, porque los novios están muy ilusionados, en su preparación para contraer matrimonio. Pero el divorcio es un tema que está ahí, para más del 50% de los matrimonios que actualmente se celebran. Ignorarlo, no tomarlo en cuenta o desdeñarlo, es querer tapar el sol con un dedo o poner puertas al campo. Lo que hay que hacer, es utilizar todas las herramientas disponibles, antes y después del matrimonio, para que nunca llegue a ocurrir. Los padres que deciden voluntariamente, no contraer matrimonio o divorciarse, algún día tendrán que responder moralmente ante sus hijos, por lo que les han hecho y por lo que no les han hecho.  Para planear bien un matrimonio, hay muchos sitios en los que se puede consultar, pero hay muy pocos lugares para consultar, sobre cómo evitar el divorcio. Por eso es más valioso poner todos los medios, afianzar el matrimonio, para prevenir el divorcio.

Las acciones y actitudes mantenidas en el matrimonio, son decisiones que no atañen solamente a los dos cónyuges, pues un feliz y bien llevado matrimonio o unas malas relaciones, influye enormemente en los futuros hijos y en las relaciones con los familiares de ambos cónyuges. Por eso todos los esfuerzos prematrimoniales realizados, con serenidad y conocimiento de causa, ayudan mucho a disminuir el número de matrimonios fallidos. Cuanta más energía empleen los futuros cónyuges, en hacer bien las cosas, muchas más probabilidades tendrán de obtener éxito, en esta sagrada decisión.

El matrimonio es una cuestión de calidad, de entrega total e incondicional, de esencia, de profundidad y de evitar a toda costa, que las apariencias engañen. El matrimonio se debe realizar, sin medir lo que doy y lo que recibo, sin regatear esfuerzos y sin otra mentalidad que el amor.

Estas y otras preguntas similares, son la guía para que los futuros cónyuges sepan, cuál es su posición ante el matrimonio. A la hora de debatir hay dos tipos de personas: Las que tienen la conciencia muy afinada y que buscan la verdad, incluso sometiendo a revisión hasta sus propias afirmaciones, a pesar de que algunos no las puedan comprender, y las personas que sólo buscan vencer al contrario. 

Es más importante poner todas las energías posibles, en preparar bien el matrimonio, que desgastarlas en prepara la boda. 

190 Preguntas previas al matrimonio. Las respuestas individuales y secretas pueden ser: A– Si hemos dialogado. B– No hemos dialogado. C– Estoy de acuerdo. D– Estoy en desacuerdo. E– Estamos de acuerdo. F– Estamos en desacuerdo. G– Lo desconozco. 

1- Amigos anteriores y futuros 

  1. ¿De nuestros amigos, quiénes son los que apoyan nuestras creencias y estilo de vida que valoramos?
  2. ¿Estamos de acuerdo en la cantidad y calidad de tiempo, que cada futuro cónyuge pasa con sus amigos?
  3. ¿Nos sentimos cómodos y a gusto con las amistades de nuestro cónyuge?
  4. ¿Tenemos amigos mutuos, que ambos disfrutamos?
  5. ¿Tenemos amigos que consideramos tóxicos para nosotros y para nuestros hijos?
  6. ¿Tiene mi futuro cónyuge algún amigo, que no puedo o no quiero fomentar?

2- Conocerse a si mismo y conocer al futuro cónyuge 

  1. ¿Causan problemas entre nosotros el uso de algunas drogas como alcohol, tabaco, marihuana, cocaína, etc.?
  2. ¿Compartimos con nuestro futuro cónyuge los conocimientos sobre nosotros mismos?
  3. ¿Compartimos frecuentemente nuestros sentimientos personales?
  4. ¿Creemos que ambos somos honestos, el uno con el otro?
  5. ¿Cuáles son los hábitos y costumbres de mi futuro cónyuge que me irritan o molestan?
  6. ¿Cuándo tenemos diferencias, intentamos dialogarlas o buscamos otros medios para encontrar las soluciones?
  7. ¿Desprecio en algunas ocasiones a mi futuro cónyuge?
  8. ¿El alcohol y las drogas nos causan actuaciones inapropiadas?
  9. ¿En las discusiones, comentarios o desacuerdos, cada uno siempre quiere ganar?
  10. ¿En qué campos o situaciones me asusta el comportamiento de mi futuro cónyuge?
  11. ¿En qué ocasiones mi futuro cónyuge cree que no le escucho?
  12. ¿Espero que mi cónyuge después de la boda, cambie algunas de sus conductas y comportamientos, que actualmente rechazo?
  13. ¿Estamos completamente de acuerdo, en cómo manejamos las situación cuando hay cambios?
  14. ¿Estamos de acuerdo en cuáles son los mejores y los peores momentos del día, para comunicarnos asuntos de importancia?
  15. ¿Estamos de acuerdo en el comportamiento que debemos tener, en situaciones sociales?
  16. ¿Estamos de acuerdo en intentar dialogar, para solucionar nuestras desavenencias?
  17. ¿Estamos de acuerdo, en la forma en la que nos demostramos nuestro amor?
  18. ¿Estamos de acuerdo en pedirnos perdón, cuando hayamos discutido, con independencia de quién pudiera haberse equivocado o tenido razón?
  19. ¿Estamos de acuerdo respecto a los papeles que deben jugar cada cónyuge, y en lo que nosotros esperamos el uno del otro?
  20. ¿Estamos molestos con algunas de las actividades recreacionales o pasatiempos, de nuestro futuro cónyuge?
  21. ¿Estamos preocupados de que un factor en especial, pudiera dominar a nuestras vidas: Hijos, preocupaciones comunitarias, trabajo, realización personal, etc.?
  22. ¿Estamos preocupados por el interés de nuestro futuro cónyuge, en practicar los juegos de azar?
  23. ¿Estoy preocupado de que las implicaciones emocionales del pasado de ambos, con otras personas, vayan a afectar nuestro matrimonio de manera negativa?
  24. ¿Han dialogado sobre sus opiniones relacionadas con la política, sexo y religión?
  25. ¿Hay algunos asuntos que nunca los discutiremos?
  26. ¿Hay cualidades en nuestro futuro cónyuge, que no respetamos?
  27. ¿Hemos acordado dejar atrás u olvidar, las heridas o cosas malas que nos pasaron anteriormente?
  28. ¿Me encuentro tranquilo, relajado o nervioso cuando estoy cerca de mi futuro cónyuge?
  29. ¿Nos causa problemas el sentido particular del humor de cada uno, para las cosas del futuro matrimonio?
  30. ¿Nos encontramos en desacuerdo en repetidas ocasiones y en los mismos puntos, sin dialogarlos para ponerles remedio?
  31. ¿Nos escuchamos con atención?
  32. ¿Nos gustaría poder cambiar algunas de las formas en que resolvemos nuestros problemas?
  33. ¿Nos molestan las cantidades de alcohol y tabaco, que consume nuestro futuro cónyuge?
  34. ¿Nos podemos expresar con plena confianza, claramente y sin limitaciones o nos sentimos cohibidos, por miedo a hacerlo libremente?
  35. ¿Nos preocupa la actitud y relación que tenemos, con el sexo opuesto?
  36. ¿Nos preocupa que el futuro cónyuge, me castigue con sus silencios?
  37. ¿Nos respetamos los deseos de tener actividades y tiempo independiente, para cada uno?
  38. ¿Nos respetamos nuestros diferentes puntos de vista?
  39. ¿Nos sentimos cómodos de la manera que ambos reaccionamos, al expresar los sentimientos, cuando estamos en desacuerdo o cuando estamos enfadados?
  40. ¿Nos sentimos frecuentemente infelices?
  41. ¿Nos vemos uno a otro, como tercos e inflexibles?
  42. ¿Nuestros continuos o inesperados cambios de humor o de actitud, podrían causarnos problemas?
  43. ¿Podemos apoyarnos mutuamente, cuando lo requiramos emocional o sentimentalmente?
  44. ¿Sentimos que nuestro futuro cónyuge, no sea la persona correcta para nuestro matrimonio?
  45. ¿Somos concientes de escucharnos mutuamente, para tener en cuenta las ideas y quejas del otro y así poderle dedicar la mayor parte de la energía y esfuerzo, no distrayéndose en otras cosas menos importantes?
  46. ¿Tenemos claro sobre las cosas qué tenemos que hablar y cuales tenemos que callar?
  47. ¿Tenemos intereses diferentes, porque procedemos de ambientes distintos como: Raza, país, ciudad, rural, intelectual, económico, cultural, etc.?
  48. ¿Tenemos preocupaciones por la manera en que resolvemos los problemas personales?
  49. ¿Valoramos mucho el mantener la paz a cualquier precio? 

3- Familias anteriores 

  1. ¿Aceptamos completamente a nuestras futuras familias?
  2. ¿Estamos preocupados que nuestras respectivas familias puedan interferir o influir en nuestra relación matrimonial?
  3. ¿Hemos dialogado con nuestras familias que nuestra prioridad matrimonial está por encima de de las responsabilidades de nuestras anteriores familias?
  4. ¿Hemos dialogado sobre la posible interferencia negativa de las costumbres de nuestras familias en la resolución de nuestras diferencias?
  5. ¿Hemos tenido interferencias familiares o sociales para realizar nuestros planes de matrimonio?
  6. ¿Los estilos económico, social y cultural de nuestras familias son tan diferentes que pueden causarnos problemas?
  7. ¿Nos preocupa que la familia de nuestro futuro cónyuge quiera que pase demasiado tiempo con ellos?
  8. ¿Nos sentimos completamente aceptados por las respectivas familias?
  9. ¿Nos sentimos incómodos con la actitud del otro futuro cónyuge, respecto a nuestras respectivas familias?
  10. ¿Nuestras familias aprueban y aceptan a cada uno de nosotros, como futuros cónyuges?
  11. ¿Nuestras respectivas familias aprueban o desaprueban, nuestra elección y práctica religiosa?
  12. ¿Tenemos alguna presión externa, para que nos casemos o para que no nos casemos?
  13. ¿Tenemos familiares tóxicos para nosotros y para nuestros futuros hijos?
  14. ¿Tenemos problemas en recibir ayuda económica de nuestras familias? 

4- Finanzas familiares 

  1. ¿Estamos de acuerdo de cómo mantendremos económicamente nuestra familia?
  2. ¿Estamos de acuerdo en el uso de las facilidades de crédito, en nuestra administración financiera?
  3. ¿Estamos de acuerdo en la cantidad de apoyo económico, que le brindaremos a nuestra Iglesia?
  4. ¿Estamos de acuerdo en la forma que hemos planeado nuestra seguridad económica para el futuro: Seguros, ahorros, inversiones, testamentos, presupuesto, acuerdos prematrimoniales, etc.?
  5. ¿Estamos de acuerdo en la importancia que le demos a nuestro status social, al dinero y a las posesiones materiales en nuestra familia?
  6. ¿Estamos de acuerdo para hacer un presupuesto de ingresos y de gastos, con su seguimiento y un único fondo común?
  7. ¿Hemos dialogado sobre cómo formar su familia, independientemente financiera, sin depender de la familia anterior?
  8. ¿He hablado sinceramente con mi futuro cónyuge, sobre como manejar las diferencias de ingresos que pudiéramos tener?
  9. ¿Hemos acordado como manejar los activos y las deudas, que cada uno aportaremos al matrimonio?
  10. ¿Hemos decidido como nos dividiremos específicamente, las responsabilidades de manejar nuestros asuntos financieros?
  11. ¿Hemos decidido si tendremos cuentas de banco, ahorros e inversiones individuales o mancomunadas?
  12. ¿Hemos dialogado sobre algunas preocupantes experiencias anteriores, relacionadas con el uso del dinero?
  13. ¿Hemos dialogado sobre avales financieros, en créditos de otras personas y sobre otras obligaciones financieras?
  14. ¿Hemos dialogado sobre cómo tomar entre los dos, las decisiones financieras?
  15. ¿Hemos dialogado sobre las deudas contraídas antes del matrimonio, las posibilidades de pagarlas y las diferentes formas de poder hacerlo?
  16. ¿Hemos llegado a acuerdos satisfactorios de cómo manejaremos nuestro presupuesto, de ingresos y gastos?
  17. ¿Las diferencias en la práctica de nuestras virtudes y valores humanos, los antecedentes familiares, sociales o económicos, pueden llevarnos a tener problemas en cuánto, dónde y cómo gastaremos el dinero?
  18. ¿Nos preocupa como gasta el dinero tontamente, el futuro cónyuge y que después lo siga haciendo?
  19. ¿Nos preocupa que nuestros gastos sean mayores que nuestros ingresos y nos endeudemos? 

5- Iglesia y religión 

  1. ¿Con cuáles de las enseñanzas de la Iglesia no estamos de acuerdo?
  2. ¿Consideramos que la fe personal de cada uno en Dios, será un ingrediente importante en el futuro matrimonio?
  3. ¿Creemos que Dios estará presente, en las situaciones cotidianas de nuestro matrimonio?
  4. ¿Creemos que Dios puede ayudarnos a resolver los problemas y sufrimientos, que ocurran en nuestro matrimonio?
  5. ¿Es importante para nuestra futura vida matrimonial, el tener muy definido el conocimiento y la practica de las virtudes y valores humanos?
  6. ¿Estamos conformes o disconformes, de hacer las promesas para mantenerse católico y mantener esa religión en nuestros hijos?
  7. ¿Estamos de acuerdo en desarrollar actividades y prácticas, que ayuden a fortalecer el desarrollo espiritual de nuestro matrimonio?
  8. ¿Estamos de acuerdo en que los católicos que reciben el Sacramento del Matrimonio, deben seguir practicando su religión?
  9. ¿Estamos de acuerdo sobre nuestra actual participación en la iglesia?
  10. ¿Estamos preocupados por tener que sacrificar nuestras tradiciones y practicas religiosas, para evitar conflictos religiosos entre nosotros?
  11. ¿Estamos preocupados porque nuestra participación en diferentes Iglesias, pudiera causar problemas en nuestro matrimonio?
  12. ¿Estamos preocupados sino pudiéramos compartir cuestiones de fe y espiritualidad con nuestro cónyuge?
  13. ¿Hemos dejado todo atado y bien atado, para que con el paso del tiempo, no haya alegaciones que pudieran servir para la nulidad matrimonial?
  14. ¿Hemos dialogado que el matrimonio católico dura para siempre y el divorcio es solamente para un tiempo, pues casi siempre los cónyuges divorciados vuelven a casarse?
  15. ¿Hemos dialogado sobre cómo hacer, para que nuestras formas de espiritualidad, creencias, costumbres y prácticas religiosas, fortalezcan nuestro matrimonio?
  16. ¿Hemos dialogado sobre cómo manejaremos las cuestiones de sacramentos, normas, costumbres y tradiciones de la Iglesia, en la educación de nuestros hijos?
  17. ¿Hemos dialogado sobre la importancia que tiene para nuestro matrimonio, el orar juntos?
  18. ¿Hemos dialogado sobre las maneras de manejar, de manera constructiva cualquier conflicto sobre religión en nuestro matrimonio?
  19. ¿Hemos dialogado y acordado cómo hacer, que nuestras diferencias religiosas sean un factor para reforzar nuestro matrimonio?
  20. ¿Hemos dialogado y llegado a acuerdos, sobre la manera que enseñaremos a los hijos nuestras creencias y virtudes y valores humanos, incluyendo nuestro ejemplo?
  21. ¿Hemos examinado y dialogado profundamente ambos cónyuges, nuestras virtudes y valores humanos y creencias religiosas?
  22. ¿Nos sentimos cómodos, si le pedimos a nuestro futuro cónyuge, que recemos juntos?
  23. ¿Podremos continuar las prácticas religiosas que tenga cada uno, después del matrimonio?
  24. ¿Tenemos dificultades en compartir nuestra fe e ideas religiosas? 

6- Los futuros hijos 

  1. ¿Aceptaríamos el hecho que nuestro cónyuge, no pudiera tener hijos?
  2. ¿Actualmente estamos esperando un hijo antes de casarnos?
  3. ¿Estamos de acuerdo en que nuestros hijos sean bautizados y educados como católicos?
  4. ¿Hemos compartido los sentimientos, con respecto a las responsabilidades relativas a tener hijos y educarlos en todos los aspectos?
  5. ¿Hemos dialogado sobre cómo realizar la educación de los hijos con sus normas, disciplina, premios y castigos?
  6. ¿Hemos dialogado sobre el número de hijos y las fechas de tenerlos?
  7. ¿Hemos dialogado sobre la forma en la que fuimos disciplinados en nuestra niñez y juventud y si eso afectará a la forma de educar a nuestros hijos?
  8. ¿Nos preocupa que nuestras familias interfieran en nuestra manera religiosa, escolar y social de criar y educar a nuestros hijos? 

7- Matrimonio y futura familia 

  1. ¿Creemos que estamos contrayendo matrimonio, demasiado pronto?
  2. ¿Creemos que nuestra relación matrimonial, vaya cambiando a mejor o a peor, a medida que nosotros cambiamos a través de los años?
  3. ¿Cuáles son las principales recomendaciones, que nos hacen nuestros padres, amigos, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes para que no contraigamos este matrimonio?
  4. ¿Esperamos que el matrimonio nos resuelva los problemas importantes de nuestras vidas?
  5. ¿Estamos de acuerdo con las responsabilidades que cada uno hemos decidido aceptar, en la manera de cómo administraremos nuestro hogar?
  6. ¿Estamos de acuerdo en aportar al futuro matrimonio, nuestras tradiciones y costumbres de cada uno de nosotros?
  7. ¿Estamos de acuerdo en el papel que cada uno desempeñará, en la educación de los hijos?
  8. ¿Estamos de acuerdo en el tipo de vivienda, emplazamiento, costo, características y si la deberíamos comprar o alquilar, para nuestro futuro a plazo corto y a plazo largo?
  9. ¿Estamos de acuerdo en los tiempos, formas y frecuencias que cada uno tiene para sus ratos de distracción?
  10. ¿Estamos de acuerdo en que habrá pocos o ningún conflicto en nuestro matrimonio, mientras que nos sigamos amando?
  11. ¿Estamos de acuerdo en tener determinados momentos de privacidad?
  12. ¿Estamos dispuestos a aceptar y adoptar, nuestras propias costumbres sociales, eliminando las que no sean compatibles entre nosotros, la familia y la sociedad?
  13. ¿Estamos dispuestos a pedirnos perdón, antes de ponernos a dormir, cuando haya habido algún motivo, discusión o problema?
  14. ¿Estamos preocupados de que no practiquemos nuestra fe, como una familia?
  15. ¿Estamos preocupados por la manera en que nuestro futuro cónyuge toma en cuenta los sentimientos de otras personas, cuando toma decisiones?
  16. ¿Estamos preocupados por los problemas que pudieran surgir, al dividir las futuras tareas de la familia, debido a las diferentes costumbres de cada uno de nosotros?
  17. ¿Estamos preocupados si no podemos dedicar el tiempo necesario, para hacer crecer nuestro matrimonio?
  18. ¿Estamos preparados para afrontar los múltiples cambios, en estilo de vida que se darán con nuestro matrimonio?
  19. ¿Estamos seguros y conscientes, de que no hay ninguna objeción propia o ajena, relacionada con nuestro matrimonio?
  20. ¿Hay algunas cosas que no queremos o podemos dejar por el matrimonio?
  21. ¿Hemos dialogado para que las decisiones sobre nuestras actividades conjuntas, debamos hacerlas de común acuerdo?
  22. ¿Hemos dialogado que en el matrimonio, no se trata solamente de no querer hacer, sino que también existe el no poder hacer, pues no siempre se puede hacer lo que se quiere?
  23. ¿Hemos dialogado sobre cómo mantendremos nuestra imagen externa, física y socialmente?
  24. ¿Hemos dialogado sobre cómo organizar y ordenar las cosas y tareas en el hogar?
  25. ¿Hemos dialogado sobre el sentido y significado del Sacramento del Matrimonio, su indisolubilidad para siempre y en cualquier circunstancia, en la salud y en la enfermedad, en las alegrías y en las tristezas, hasta que la muerte nos separe?
  26. ¿Hemos dialogado sobre nuestra salud actual y nuestro historial clínico, físico y mental?
  27. ¿Hemos dialogado sobre nuestros testamentos vitales y familiares, apellidos para el cónyuge, para los futuros hijos, estatus migratorios etc.?
  28. ¿Hemos dialogado sobre posibles compromisos legales o personales, relacionados con la manutención de padres, hermanos, esposa o hijos anteriores?
  29. ¿Hemos dialogado y acordado, sobre el significado de la incondicional fidelidad, de ambos cónyuges, en el Matrimonio?
  30. ¿Hemos establecido unos objetivos en los temas religiosos, económicos, profesionales y sociales, además de los medios para conseguirlos y los controles para vigilarlos?
  31. ¿Hemos otorgado el llamado testamento vital, testamento mortal o documento de voluntades anticipadas, para enfermedades o situaciones graves?
  32. ¿Nos hemos comprometido, a que periódicamente revisemos las respuestas de este cuestionario, para ver las cosas que hemos corregido y las que quedan todavía pendientes?
  33. ¿Nos preocupa la convivencia familiar, con los hijos que aportemos al nuevo matrimonio?
  34. ¿Nos preocupa que nuestras anteriores vivencias sobre el matrimonio, vayan a influir de manera negativa, en nuestro futuro matrimonio?
  35. ¿Nos vemos como personas competentes y confiadas para los compromisos, que voluntariamente vamos a adquirir?
  36. ¿Podemos ser felices, solamente si estamos casados?
  37. ¿Pondríamos o no pondríamos condiciones, para mantenernos casados, si hubiera habido infidelidad?
  38. ¿Pueden los malos tratos recibidos anteriormente por los futuros cónyuges, afectar la relación en el matrimonio?
  39. ¿Queremos casarnos solamente, porque hemos llegado a una edad donde todos lo hacen, o para afianzarme socialmente, o para controlar las apetencias sexuales, o para solucionar los intereses económicos propios o de la familia?
  40. ¿Reconocemos la importancia de ser padres y también de ser pareja?
  41. ¿Somos conscientes de que la mayoría de las veces, la falta de diálogo origina muchos problemas, que fácilmente podrían solucionarse, hablándolos directamente?
  42. ¿Somos conscientes que las respuestas a las preguntas prematrimoniales, realizadas con cuidado, no deberían causar dudas, asperezas o ansiedades y que producirán el efecto, de una maravillosa prueba de mutua confianza?
  43. ¿Tenemos dudas respecto a que el compromiso en el futuro matrimonio, sea lo suficientemente fuerte, para que dure toda la vida?
  44. ¿Tenemos formas y mecanismos, para obtener ayuda espiritual y emocional de otros con experiencia, que apoyen el estilo de vida matrimonial que nosotros valoramos?
  45. ¿Tenemos muchos o pocos intereses o actividades, aparte de estar pendiente del futuro cónyuge?
  46. ¿Tengo miedo de que mi futuro cónyuge, pueda hacerme daño físico o emocional? 

8- Sexualidad matrimonial 

  1. ¿Consideramos que nuestra vida sexual matrimonial, es una manera de sentir el amor que Dios nos tiene?
  2. ¿Creemos que nuestra relación sexual, sea afectada por los cambios en necesidades, humores y técnicas de expresión sexual?
  3. ¿Estamos abiertos a la idea de tener hijos cuando lleguen o a esperar hasta cuando nosotros queramos?
  4. ¿Estamos de acuerdo en la interdependencia de sexo e intimidad?
  5. ¿Estamos dispuestos a no utilizar el sexo, como una herramienta para controlar al otro?
  6. ¿Estamos preocupados cuándo nuestro futuro cónyuge, no siente celos si presto atención a personas del sexo opuesto?
  7. ¿Estamos totalmente de acuerdo, sobre la forma de mantener nuestras futuras relaciones sexuales?
  8. ¿Hemos acordado no tener hijos?
  9. ¿Hemos conseguido ponernos de acuerdo sobre, cuándo y cuántos hijos queremos tener?
  10. ¿Hemos decidido el método natural de planificación familiar, que utilizaremos para mantener una paternidad responsable?
  11. ¿Hemos dialogado abierta y sinceramente de nuestras necesidades, deseos,  preferencias y temores sexuales?
  12. ¿Hemos dialogado sobre si las formas de nuestras relaciones sexuales puedan afectar nuestros métodos de planificación familiar?
  13. ¿Nos debería preocupar si en algún momento tenemos pensamientos o sentimientos homosexuales?
  14. ¿Nos debería preocupar si en algún momento tenemos pensamientos, sentimientos o fantasías obscenas, sobre otras personas?
  15. ¿Nos preocupa que las previas experiencias sexuales, pudieran afectar de manera negativa, nuestra futura relación matrimonial?
  16. ¿Quiero una sólida relación sexual en el matrimonio?
  17. ¿Sentiremos vergüenza o incomodidad, al estar desnudos en nuestro matrimonio? 

9- Trabajo, carrera profesional y familia 

  1. ¿Creemos que nuestras obligaciones de trabajo y sociales, tienen prioridad sobre las prácticas y actividades religiosas?
  2. ¿Estamos completamente de acuerdo con el trabajo, ocupaciones, planes y carrera profesional de nuestro futuro cónyuge?
  3. ¿Estamos de acuerdo en lo relacionado en los roles familiares de ambos, sobre el trabajo externo y el cuidado de los hijos?
  4. ¿Estamos preocupados si nos involucramos demasiado, en nuestras carreras profesionales o en el trabajo?
  5. ¿Hasta ahora hemos logrado las metas profesionales, que cada uno nos hemos fijado?
  6. ¿Hemos dialogado y llegado a acuerdos, de cómo balancearemos y combinaremos las carreras profesionales y las obligaciones de ser padres?
  7. ¿Hemos dialogado y llegado a acuerdos en los temas de carrera profesional y trabajo? 

Artículo realizado con la colaboración de Isaac Lasky 

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Padres, enseñen a pensar a sus hijos

ESCUELA PARA PADRES

Padres, enseñen a pensar a sus hijos.

  •  13 Clases de pensamientos que hay que enseñar a practicar a los hijos
  • 21 Ideas para enseñar a pensar a los hijos
  • 21 Sentencias para aprender a pensar 

3,008 Palabras. Tiempo de lectura 11:00 minutos

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Pensar es el arte de ordenar ideas, resolver problemas y expresarlo a través de pensamientos, palabras o hechos.  Ponerse a pensar, no es aparentar estar muy ocupado en no hacer nada. Es intentar sacar todo el jugo posible a situaciones, comentarios o acciones que diariamente ocurren en la vida, pasada, presente o futura. 

Pensar es la máxima actividad y creación de la mente. Todos los productos que la mente pueda generar, son considerados pensamientos, bien sean abstractos, racionales, creativos, artísticos, etc. 

Actualmente no es fácil enseñar a pensar a los hijos. Los padres tienen que aprender a hacerlo, o puede ser peor el remedio que la enfermedad. Si los padres no lo hacen, otros malévolos enseñarán a pensar a sus hijos. Tienen que enseñarles a concentrarse, en lo que les están diciendo cuando les hablan. Los hijos deben estar escuchando, no abstraídos en otras cosas. Enseñar a los hijos a pensar, es entrar en el milenario y siempre productivo ciclo de la siembra y la cosecha. No enseñar a los hijos a pensar, es privarles de un imprescindible compañero de viaje en esta vida. 

Los padres deben insistir en que sus hijos aprendan a pensar, intentando que se diferencien de los que no quieren, no saben o no pueden pensar, porque han recibido otro tipo de educación, basada en la de “que piense otros por ellos”. Tienen que enseñarles a pensar con orden y método, para que eviten las distracciones y el aburrimiento. Enseñarles a que se dejen llevar suavemente por los buenos pensamientos y dejándose mecer por ellos en el silencio, para que cuando lleguen los malos pensamientos, sepan desecharlos como si fueran ideas o escenas perniciosas. 

Uno de los principales objetivos de los padres, debe ser enseñar a sus hijos, a pensar, a dudar, a desarrollar un pensamiento crítico y a resolver problemas, pues la vida es una sucesión de problemas a resolver y para ello, es imprescindible haber aprendido a pensar. 

Los padres a través de su formación, necesitan obtener una buena brújula, para orientar a sus hijos a que piensen profundamente, en las cosas que el mundo ha puesto a su alcance, pero con unos límites brumosos y desdibujados, en temas tan importantes como el amor, la sexualidad, la familia, la identidad, la política, la moda, la enseñanza, el ocio, la cultura, la religión, etc. El habito de pensar y las técnicas de saber pensar, les permitirán saber navegar en esos turbulentos mares llenos de escollos.

A los padres no les tiene que dar vergüenza pensar por ellos mismos y expresar sus pensamientos, aunque para una parte de la sociedad, estos pensamientos sean política, social o religiosamente incorrectos, sobre todo en esta época en que todos los pensamientos nos los dan hechos. Lo valiente para uno, y peligroso para otros, es saber pensar por uno mismo, para ello hay que estar previamente bien informado. 

Padres, enseñen a sus hijos a pensar lo que son las cosas, y a ver lo que hay en ellas. De pequeños los hijos siempre están preguntando, el por qué de las cosas y de mayores, pasan de querer enterarse. Los hijos tienen que aprender a pensar, aunque no haya muchos sitios donde se lo enseñen suficientemente. La familia es el sitio ideal y moralmente obligatorio para enseñarlo. Aprender a pensar, pensar y enseñar a pensar, es la triple obligación de la inteligencia. Hay una desgraciada frase que se oye con frecuencia: No quiero ni pensar en eso. Cuando muchas veces lo que tendría que hacer, casi siempre  es pensar en ello y con mucha intensidad. 

Padres, no tengan miedo a pensar, ni a enseñar a pensar a sus hijos, para que aprendan reflexionar más y más. Así sus hijos podrán desenmascarar los mensajes perniciosos, los falsos valores, los espejismos y los caminos sin salida, que tantas veces les disparan desde algunas partes de la sociedad. Un padre decía: Mi hijo se mató, pero pensaba que estaba ejerciendo su mal entendida libertad, de ir a la velocidad y con el alcohol que él quería. 

Los padres tienen que enseñar a sus hijos a pensar en el prójimo, que sepan ponerse en las situaciones de los otros. Acostumbrarles a pensar como si fueran los abogados defensores, de una persona o una causa y también a pensar, como si fueran fiscales de los mismos, para que puedan observar como sus pensamientos pueden cambiar, según el color del cristal con el que se mire. 

Ojalá hubiera una Casa del Pensar o una Escuela del Pensamiento, como había en la antigüedad, cuando le deban al concepto de pensar, la importancia que verdaderamente tiene. Enseñar a pensar hoy, parece una utopía, pero algún día será realidad, pues hoy existen muchas cosas, que hace poco eran utopías. Por alguna razón esas flores tan bonitas, que se mantienen incluso en los crudos inviernos, se llaman pensamientos. O la maravillosa escultura denominada “El pensador” de Rodin. 

En la vida diaria, saber pensar y saber enseñarlo, beneficia a los propios hijos, disponiéndoles a poder asumir un cambio de actitud y de comportamiento, más justo, más fraterno, más atento con los demás y más solidario. Les cambia las relaciones con los demás. 

Entrenar y entrenarse a pensar, son acciones exclusivas de la inteligencia humana. Es un camino para poder actuar, de acuerdo con la verdad de las cosas. Los padres tienen que enseñar, a que los hijos aprendan a escuchar, para que así puedan ponerse a pensar sobre lo escuchado. 

13 Clases de pensamientos que hay que enseñar a practicar a los hijos: 

  1. El pensamiento abstracto es el que implica la posibilidad de cambiar a voluntad, de una situación a otra y descomponer el todo, en partes y analizar a la vez, distintos aspectos de una misma realidad.
  2. El pensamiento analítico es el que separa el todo, en partes o categorías.
  3. El pensamiento cognitivo procesa el aprendizaje de la atención, la percepción, la memoria, la inteligencia, el lenguaje y la representación mental que guía los actos en ideas y creencias.
  4. El pensamiento creativo es el que desarrolla e introduce modificaciones o novedades, sobre lo ya existente.
  5. El pensamiento crítico es el que examina con conocimiento, para evaluar y decidir sobre los razonamientos de la vida diaria, en los aspectos de lo que se cree y el por qué.
  6. El pensamiento de síntesis es el que condensa los grandes conceptos, en partes más comprensibles o estudiables.
  7. El pensamiento deductivo es el que va de lo general a lo particular y llega a conclusiones, a través de las premisas.
  8. El pensamiento estratégico es el que prevé con variables y opciones, la realidad de los desafíos y oportunidades futuras, previsibles e imprevisibles, mediante la información y el conocimiento.
  9. El pensamiento inductivo es el que va de lo particular a lo general, analizando los hechos en diversas situaciones.
  10. El pensamiento interrogativo es el que se soporta sobre preguntas, sobre temas identificados, que interesan especialmente.
  11. El pensamiento lógico es el que opera, mediante conceptos y razonamientos naturales.
  12. El pensamiento racional es el que está a favor de las actividades del intelecto, o las abstracciones de la imaginación.
  13. El pensamiento sistémico es el que ve las cosas, de forma interrelacionadas entre múltiples elementos. 

Hoy vivimos en una especie de espiral o tornillo sin fin, que nos entretiene con ruidos e imágenes y nos hace desentendernos de lo que es esencial, comenzando por anularnos nuestra capacidad de pensar. A cualquier edad, el no tener una actitud de pensar, produce un gran enquistamiento en el desarrollo de las neuronas, lo que impide la tarea del entendimiento y del aprendizaje, ayudando en algunos casos a que se atrofien y lleguen las enfermedades mentales degenerativas. 

Los padres tienen que enseñar a sus hijos, sobre la necesidad personal de pensar y reflexionar en silencio, para que claramente aprendan a orientarse moralmente, en lo que es bueno y lo que es malo. Si los hijos tienen el habito de pensar, después verán mucho más claras las cosas y con mucho mejor criterio las podrán llamar, por su verdadero nombre. Al si, llamarle si, y al no, llamarle no. Qué bonito es abandonarse a pensar y meditar, mientras se escucha el silencio de la montaña o del mar, se disfruta de una buena música, se contempla una buena obra de arte, etc. Dentro de un orden y en determinadas circunstancias, podría ponerse un cartel en las habitaciones de los hijos, que dijera: No interrumpir, estoy pensando. Un niño que piensa, es un niño que terminará preguntando, pues quiere saber. El deber de los padres, es estimular ese deseo, halagarlo y reforzarlo. 

También hay pecados de pensamiento, deseos, palabras, acciones u omisiones. Los pensamientos impuros, que inclinan a apartarse del camino de las virtudes y valores humanos, deben rechazarse, para evitar que despierten las pasiones de las malas obras. Enseguida se pasa de los pensamientos a la realidad, para el bien o para el mal. 

Algunos padres «pasan» de pensar, pues hay una grave omisión de estudiar, dialogar y divulgar los temas del pensamiento. El pensamiento sobre la verdad de las cosas, ha sido sustituido por ideologías y el pensamiento, sustituido por el sentimiento. No es lo mismo el pensamiento que el “sensamiento” que provienen de sentir, mucho o poco. No de lo que se piensa. Algunas veces el pensar, conlleva una fuerte lucha interna y externa, pero para que no nos moleste, no se puede obviar. 

Pensar y enseñar a pensar, es una obligación estrictamente moral, pues la razón, soportada en el pensamiento bien formado,  es la facultad que Dios nos ha dado, para descubrir el bien, el mal y regir toda nuestra conducta. Pensar bien, consiste en intentar conocer la verdad y la realidad de las cosas, sin emplear sutilezas, engaños ni profundidades aparentes, que eviten circular por el camino que conduce a la verdad, viendo lo que hay, nada más que lo que hay. 

Pensar es un arte, una actitud, una costumbre y una asignatura que hay que aprender y mantenerla viva, para poderla enseñar a los hijos. Si no se practica y se tiene en inanición, se atrofian los sentidos y cuando se quiera activar para ejercitarla, puede que sea tarde. 

21 Ideas para enseñar a pensar a los hijos.  

  1. Enseñarles a pensar como estimulo, motivación y promoción de los hábitos intelectuales.
  2. Enseñarles a pensar cómo no engañarse, a ser sinceros y a actuar con coherencia, acerca de lo pensado sin olvidarse de la verdad.
  3. Enseñarles a pensar en sus propias equivocaciones y a que aprendan de ellas, ya que es imposible no equivocarse nunca, pues el error es humano y hay que saber aceptarlo y corregirlo.
  4. Enseñarles a pensar hasta que disfruten haciéndolo.
  5. Enseñarles a pensar hasta que el buen pensamiento, ilumine y alimente su mente con la verdad.
  6. Enseñarles a pensar para que crezcan en libertad y en responsabilidad, y así puedan decidir lo que consideren más conveniente para su desarrollo religioso, familiar y social.
  7. Enseñarles a pensar para que descubran el inmenso poder que tiene su mente y puedan saber, no entrar o en su caso salir, de la jaula mental en que pueden encerrarles los medios de comunicación y la sociedad, que siempre intentan pensar por ellos.
  8. Enseñarles a pensar para que encuentren en la mente y en el corazón, las cosas buenas de la vida, antes que les lleguen las malas y le haga claudicar a su inteligencia.
  9. Enseñarles a pensar para que enriquezcan el lenguaje, sepan fomentar el diálogo, practiquen el ejercicio mental de razonar al defender las causas, sepan tener argumentos para las propias decisiones, y no hagan solamente lo que hacen los demás, como los borregos.
  10. Enseñarles a pensar para que inteligentemente, sepan tomar buenas decisiones en los problemas vitales.
  11. Enseñarles a pensar para que progresen, sabiendo plantearse nuevos problemas y encontrar las soluciones.
  12. Enseñarles a pensar para que puedan preguntar con acierto y forma reflexiva: ¿Qué es? ¿Por qué es? ¿Cómo se sabe? ¿Por qué se piensa? ¿Por qué se recuerdan las cosas? ¿Pensamos mientras dormimos? ¿Qué es lo que más nos hace pensar? ¿Se puede pensar en dos cosas distintas a la vez?
  13. Enseñarles a pensar para que puedan reflexionar, y para  que den rienda suelta a su imaginación y así puedan descubrir nuevos horizontes.
  14. Enseñarles a pensar para que sean más inteligente, que la televisión y las pantallas digitales, al controlarlas, para que no les dominen.
  15. Enseñarles a pensar para que sean más inteligentes y más libres, conozcan mejor la realidad y así sepan evaluar mejor, la capacidad de abrir más y mejores caminos.
  16. Enseñarles a pensar para que sepan manejar bien dos de sus mejores armas: La palabra y la escritura.
  17. Enseñarles a pensar para que tengan abierta la capacidad de dirigir su propia conducta, presidida por las virtudes y valores humanos.
  18. Enseñarles a pensar para que tengan sosiego, humildad, mansedumbre, templanza, etc., que son las virtudes humanas que se necesitan para poder pensar mejor.
  19. Enseñarles a pensar que con actitudes positivas, pueden llegar muy lejos y que con actitudes negativas, todo les parecerá difícil e inalcanzable.
  20. Enseñarles a pensar que el que está bien entrenado tiene libertad y no debe sacrificarla, en el altar de la moda social, que es una de las perversiones más nocivas del pensador.
  21. Enseñarles a pensar que, por cuenta propia, pasen del impulso irracional a los dictados de la inteligencia. 

Si los hijos han sido enseñados a pensar, será mucho más fácil que no caigan en las modernas adicciones perniciosas, que les impiden concentrarse para pensar, las cuales les producen efectos físicos nefastos, malas consecuencias escolares, religiosas, familiares y sociales, las cuales por su gravedad, muchas veces requieren tratamientos profesionales. 

En la educación de calidad, una de las asignaturas más importante es enseñar a pensar a los hijos, que podría llamarse “pensamientología”. Así los hijos adquirirían, no sólo conocimientos, sino el gusto de pensar para saber, y entre otras cosas, pudiera reconocer sus aciertos y errores. Este deseo de pensar para aprender, hay que cultivarlo y estimularlo, mediante el proceso educativo en la familia, en la escuela, en la Iglesia y en la sociedad, para que sepan encontrar también lo bello y lo feo, lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo, etc. 

Los padres deben ejercitar las destrezas del pensamiento de sus hijos, fomentando las conversaciones, promoviendo y conduciendo los debates o diálogos, para forzar al intelecto a pensar, mantener la atención, soportar la argumentación, desarrollar la concentración e impulsar la tolerancia, con respecto a las distintas opiniones que expresen. 

Hay muchas organizaciones que se dedican, exclusivamente, a enseñar a pensar a los niños y jóvenes, a través de la creatividad. Una de ellas es: Destination ImagiNation® Inc. http://texasdi.org/home http://dalrich.texasdi.org/?q=node/1 

21 Sentencias para aprender a pensar: 

  1. Algunos creen que ya no tienen que pensar, porque han estudiado algo.
  2. Aunque a todos les está permitido pensar, muchos se lo ahorran.
  3. Cuando no se piensa lo que se dice, es cuando se dice lo que se piensa.
  4. El arte de saber pensar, es el regalo más escaso de la naturaleza, aunque el conocimiento todos lo tienen, mayor o menor.
  5. El pensamiento es como la innegable ley de la siembra y de la cosecha. El que piensa obtiene frutos.
  6. El pienso es la comida de los animales. Pensar es el alimento de los inteligentes.
  7. El que piensa bien la pregunta, rara vez se equivoca.
  8. Es mil veces más fácil no decir lo que pensamos en un momento de ira, que después pedir perdón.
  9. Existen muchas respuestas, al mismo problema. El éxito está en pensar cuál es la mejor para resolverlo, examinándolo previamente, desde varios puntos de vista.
  10. Hacer creer a la gente que están pensando, les gustará, pero hacerles pensar, lo detestan.
  11. La educación consiste en enseñar a los hombres a pensar, no lo que no deben pensar.
  12. La mitad de los hombres actúan sin pensar, la otra mitad piensan sin actuar.
  13. Pensar en lo mucho que se recibe de Dios, y en lo poco que se devuelve al prójimo.
  14. Pensar es cómo vivir dos veces.
  15. Pensar es el trabajo más difícil que existe. Quizá sea ésta la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen.
  16. Pensar pudiera ser fácil. Actuar es difícil. Actuar como se piensa es más difícil.
  17. Pensar sin aprender es peligroso, intentar aprender sin pensar, es una pérdida de  tiempo.
  18. Pensar y después hablar, es mucho mejor, que hablar y después pensar.
  19. Se es dueño de los pensamientos y silencios, pero esclavo de las palabras.
  20. Siempre hay que pensar con quién se está hablando, pues nunca se puede ser arrogante con los humildes, ni humilde con los arrogantes. El mayor placer de una persona inteligente, es aparentar ser idiota delante de un idiota, que aparenta ser inteligente.
  21. Sólo pensar en traicionar, es ya una traición. 

Pensar fomenta la capacidad y la creatividad, para dar respuestas eficientes, racionales, críticas, creativas, éticas y afectivas, en las distintas situaciones, problemas o ideas, pasadas, presentes y futuras. 

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El aburrimiento de los hijos

ESCUELA PARA PADRES

El aburrimiento de los hijos

  • 17 Frases de los jóvenes que se aburren en la escuela

2,322 Palabras. Tiempo de lectura 8:30 minutos

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El aburrimiento es un estado de ánimo producido por la falta de estímulos, diversiones o distracciones. El aburrimiento, junto a la soledad y la pereza, es una de las plagas de la sociedad actual, lo mismo en los jóvenes, que en las personas mayores. Situación que la mayoría de las veces es originada por una mala educación de los padres o una falta de dedicación hacia los hijos, al dejarles que sean educados por la televisión, las pantallas electrónicas o los amigos. Después de mayores, ese hábito de aburrirse tiene muy pocas posibilidades de corregirse, pues se convierte en un círculo vicioso a través de la gran tristeza y posible depresión.

El aburrimiento puede producirse, por una soledad mal administrada o mal entendida, pues la soledad no tiene que producir aburrimiento. Al contrario, esa soledad, en vez de aburrir, puede ser un periodo de descanso, que sirva para meditar y poner las cosas en orden.

Hay muchas personas, principalmente los niños y los jóvenes, que cuando están solos, se aburren durante sus tiempos de ocio, debido a que no tienen ni el hábito, ni los estímulos para distraerse o divertirse. Les han acostumbrado a que sus tiempos de ocio sea dirigido por sus juguetes, padres obsesivos o por la industria de entretenimiento a través de las pantallas electrónicas, con todos los inconvenientes que tienen esas situaciones. Muy pocos padres dan a los hijos las herramientas necesarias, para que se acostumbren a no aburrirse. Esas herramientas tienen que estar en relación con la edad física y mental de cada niño.

Lo mismo pasa con los adultos, si se han acostumbrado a que sus tiempos de ocio estén dirigidos desde pequeños, con juguetes que juegan ellos para el niño, no el niño con el juguete. No hay interactividad entre los juguetes y el niño. Además que si se aburren de los juguetes, inmediatamente los padres les compran otros nuevos, en lugar de sacar los que estaban guardados, porque en su día les aburrieron.

Esos niños, de mayores será mucho más fácil que caigan en las manos y la mente perversa de la industria del entretenimiento, que trata de hacerles adictos al consumo de sus productos o servicios. Así, mientras están consumiendo entretenimiento, no piensas en su crecimiento personal, social, ni religioso, lo que produce generaciones de personas acostumbradas a que otros, les distraigan para que no se aburran.

Algunos hijos se aburren de todo, porque ya tienen de todo. Para no aburrirse necesitan experiencias nuevas, que muchas veces les resultan perniciosas. El aburrimiento es una de las grandes puertas de entrada hacia el consumo de drogas, sexo, pandillas y otros vicios. El aburrimiento es una de las cosas que les produce las ganas de explorar nuevas avenidas, para ver si por ellas encuentran la forma de distraerse y divertirse. Avenidas que la mayoría de las veces, terminan de forma violentamente grave, porque para pagar su diversión que les saque del aburrimiento y obtener beneficios económicos, inducen a otros adolescentes al consumo de drogas o alcohol. Ahí suelen reclutar a los camellos de las drogas, en el narco menudeo, con los jóvenes aburridos.

Las principales características del aburrimiento, se centran en conductas pasivas ante los hechos, aunque les atañan o no. Demostrando baja autoestima, insatisfacción personal, falta de expresión de lo que piensan o sienten, inseguridad personal, evasión en la necesaria toma de decisiones o en asumir responsabilidades, etc. Se aburren porque les falta motivación para hacer las cosas. Esa motivación debe llegar en primer lugar a través de sus padres. Al no tener algo que les apasione, al no apreciar el trabajo o el estudio, nace otro círculo vicioso: Se tiene pereza porque no se hace nada y si no se hace nada, llega la pereza.

Otras características de los jóvenes que se aburren son la pereza, la vagancia, la indolencia, la ambigüedad, la indecisión, la apatía, la negligencia y la ociosidad. Las que origina que se les atrofien sus sentidos, los cuales están diseñados para tenerlos continuamente en activo. Con los sentidos atrofiados o dormidos, la sociedad les presionará más y mejor hasta adormecerles la moral y la mente, para poderlos manejar a su antojo. De esta forma conseguirán que no piensen en nada y se pasen mucho tiempo aburridos y medio aletargados, frente a las pantallas electrónicas, sometidas a los dictados de algunos perversos medios de comunicación.

Muchas veces se aburren los niños y los jóvenes, porque sus padres o educadores, no les prestan la debida atención y sienten que están solos o abandonados. En determinadas edades, todavía no tienen la capacidad de entretenerse ellos solos y piden a gritos que se ocupen de ellos. Es muy fácil distraerles, dándoles un pequeño gesto de atención y un poco de dedicación, entonces se terminan esos signos externos que caracterizan su aburrimiento. Las madres de hijos pequeños, saben distinguir perfectamente el tipo de lloros que corresponden al aburrimiento o a las señales de cubrir sus primarias necesidades de alimentación, limpieza o sueño.

Los padres de hijos jóvenes, prefieren un hijo vivo, aunque esté aburrido, a un hijo que para salir del aburrimiento y divertirse, tome riegos irreversibles con el alcohol, las drogas, el sexo, las pandillas, la velocidad de los automóviles o motocicletas y termine en el hospital, la cárcel o el cementerio. Esa es la moderna ruleta rusa del aburrimiento. Si tuvieran muchas actividades lúdicas, divertidas y enriquecedoras. No tendrían tiempo para aburrirse.

Algunos padres no saben, no quieren o no pueden enseñar a sus hijos, a no aburrirse o no les dan las herramientas necesarias, para que ellos mismos hagan lo conveniente para no aburrirse. Por eso aceptan que la industria del entretenimiento, el gobierno o terceras personas, solucionen el aburrimiento de sus hijos. Algunas de esas personas u organizaciones, se aprovechan del aburrimiento de los adolescentes para conseguir unos fines, que no siempre son en beneficios de los jóvenes, por eso los padres tienen que estar muy vigilantes con los sitios donde van sus hijos y las personas con las que se relacionan.

Los padres tampoco pueden estar toda la vida haciendo cosas, para que los hijos no se aburran. Ni deben quedarse al margen de la situación de sus hijos, de forma impotente, ignorante o cómoda, mirando para el otro lado. Lo principal es que asuman su irrenunciable responsabilidad y privilegio como educadores, y les den su propio buen ejemplo, practicando las virtudes y valores humaos e inculcándoselos, para que les sirvan como prevención, ya que los hijos bien formados, nunca llegarán a aburrirse.

Si los padres estuvieran alertas, a las banderas rojas que muestran sus hijos antes de aburrirse, esa situación sería mucho más fácil corregirla. Los hijos que se aburren, la mayoría de las veces, se enrocan como en el ajedrez o se aíslan del mundo y terminan cayendo en malas manos, todo por no pedir ayuda o no dejarse ayudar, para que les enseñen a no aburrirse. La autoridad real y llena de amor de los padres, junto a la justa ambición de que los hijos sean lo mejor posible, obliga a enseñarles a no aburrirse, dándoles las herramientas necesarias para vivan alegres, ocupados, entretenidos y divertidos.

El aburrimiento de los jóvenes, está íntimamente relacionado con el miedo a las consecuencias de su falta de actividad, la inhibición a su alrededor, la indiferencia hacia los premios o castigos, a la risa y al llanto, a la impunidad de sus hechos, etc. Por lo tanto, una de las primeras cosas que se le ocurre a un joven aburrido, es el atractivo de la emoción de lo prohibido. Faltar a las clases en la escuela, para no seguir aburriéndose y juntarse con otros jóvenes de sus mismas características. Trasgrediendo las normas que le obligan sus padres, demuestra su sentimiento de rebeldía hacia una de las cosas que más le aburren, recibir la enseñanza de los maestros, que le exigen a poner atención, puntualidad, responsabilidad, disciplina, orden, etc. 

Cuando esas ausencias a la escuela se convierten en rutina y los padres y los profesores, no se percatan de que han ocurrido o no se quieren dar por enterados, se abre la posibilidad de que se cree un hábito muy peligroso, por los riesgos presentes y futuros que conlleva. Deja de ser una falta motivada por el aburrimiento, para convertirse en un modelo pernicioso de juventud. Los padres tienen que atajar con firmeza las faltas a clase, aunque sean esporádicas. 

Los padres ante un hijo aburrido, nunca deben sentirse cómodos callando, disimulando, olvidando o ignorando. Tienen que tomar el riesgo de hablarles muy claro, aunque sea desagradable hacerlo. Para ello deben prepararse y aconsejarse muy bien, pues el aburrimiento puede ser el principio de un problema, mucho más grande. Siempre deberán escucharles todas las excusas, mentiras y verdades sobre su aburrimiento. No es una solución aceptable el no hablarles claramente, cayendo en un paternalismo mal entendido, al evitarles todas las contrariedades a los hijos, ignorando que lo que necesitan y esperan, es conocer la autoridad paternal. 

De 3 a 6 de la tarde es uno de los momentos más importantes en la educación de los hijos. Su actitud y actividades en ese periodo les marcarán el futuro. En esa franja horaria es cuando muchos hijos salen de la escuela y esperan en la casa a que lleguen sus padres, pudiendo hacer lo que quieren, pues no tienen supervisión. 

La gran mayoría de los jóvenes que se aburren en clase, tienen la autoestima totalmente por los suelos, siempre se autojustifican para defender su actitud y están sensiblemente, por debajo de la media de aprovechamiento de sus compañeros. 

17 Frases de los jóvenes que se aburren en la escuela: 

  1. Cuando me aburro y me inhibo del ambiente, me pongo agresivo, explosivo e impredecible. No acepto que me lo recuerden, ni el profesor, ni mis padres, ni mis amigos.
  2. El estudio me aburre, no me gusta estudiar.
  3. El profesor me margina, porque no voy bien y al ritmo de los demás.
  4. El profesor siempre me está gritando y reprochando mi ignorancia.
  5. Los compañeros y el profesor se burlan de mi y dicen que soy torpe.
  6. Me aburre asumir las responsabilidades del estudio y de las tareas, prefiero no hacer nada.
  7. Me aburre la clase y me da pereza empezar a estudiar.
  8. Me aburro mucho, porque no se concentrarme en lo que tengo que hacer.
  9. Me aburro porque he faltado tantas veces, que no cojo el ritmo.
  10. Me esfuerce o no, siempre saco malas notas y nunca buenas.
  11. Me interesa el Internet, la música y los amigos, no me interesa lo que dicen en la clase.
  12. No entiendo nada de lo que dicen.
  13. No se estudiar y cada vez, estoy más lejos de lo que saben los compañeros.
  14. No se me queda nada de lo que explica el profesor.
  15. No tengo ningún motivo para sentir que estudiar sirve para algo.
  16. No valgo para estudiar, soy un inepto.
  17. Para justificar mi aburrimiento, no me importa mentir continuamente. 

Se aburren los cónyuges, porque su amor ha disminuido y no han puesto los medios para remediarlo. 

Se aburren los padres de repetir una y mil veces los mismos consejos, ordenes, castigos, etc. cuando no obtienen los resultados que desean. 

Se aburren los trabajadores y los empresarios, de hacer siempre lo mismo y por lo tanto obtener siempre los mismos resultados. Por falta de innovación, de reinventarse, de intentar nuevas metas, es decir porque siguen en la trampa de la rata, dando vueltas continuamente sin ningún norte. 

Se aburren los maestros de intentar educar, a los alumnos que no quieren aprender. De ser ignorados o vilipendiados por los clásicos alumnos de siempre, que alteran el orden sin que nadie pueda decirles, ni hacerles nada. De que esos alumnos sean intocables en sus acciones, que perjudican a todo el grupo, por cuatro maleducados. 

No se aburren los niños, jóvenes o mayores, que tienen un proyecto de vida, basado en la práctica continua de las virtudes y valores humanos, con objetivos claros y concretos y con los medios para comprobar lo que están haciendo bien en la vida y observar, las desviaciones realizadas sobre sus objetivos. 

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La valentía o cobardía de los padres en la educación de la familia. Virtudes y valores humanos.

ESCUELA PARA PADRES

La valentía o cobardía de los padres en la educación de la familia. Virtudes y valores humanos.  

  • 10 Puntos donde los padres tienen que demostrar valentía en la educación de su familia, incluso tomando el riesgo de enfrentarse
  • 13 Sentencias sobre la virtud de la valentía 

2,266 Palabras. Tiempo de lectura 8:25 minutos 

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La valentía en la educación familiar es una virtud humana enormemente plural que se puede demostrar en multitud de facetas. Es todo un estilo de vida cuyos resultados son siempre gratificantes, pues los padres ven sus frutos reflejados en ellos mismos y en sus hijos. Es una realidad evidente que se realiza a través de hechos elocuentes.

            La valentía requiere prudencia, reflexión, firmeza y medición de los riesgos antes de entrar en las batallas, para tener certeza de que se van a ganar, o por lo menos que se tiene un buen plan B, muy bien preparado. Una mente desocupada es el taller del Diablo

            Los padres no deben confundir la valentía con la osadía, la temeridad, la insolencia, el descaro, la desfachatez, el atrevimiento o la violencia. Tampoco con ese concepto tan íntimamente arraigado en algunos países del machismo a ultranza. Eso no es valentía, eso suele ser ignorancia, presunción o un escape de la cobardía. 

            No hay valentía sin lucha. Es más cómodo ser cobarde que valiente. Si no se hace nada, no ocurrirá nada, así nadie podrá decir que lo he hecho mal. La valentía supone la renuncia a la comodidad al tenerse que enfrentar a otras opiniones o hechos. La valentía como ejemplo es “una verdad incomoda” para otros padres, que les profundiza hasta el fondo de su conciencia. 

            Los padres tienen que demostrar valentía para enfrentarse a los hijos que se comporten mal y ante los familiares y amigos que resulten tóxicos para la familia. Hay muchos padres que no quiere, no saben o no pueden ser valientes. Prefieren que la corriente les arrastre, aunque suponga que ese arrastre perjudique a la familia. 

            Los padres tienen que tomar voluntaria o involuntariamente, la responsabilidad de sacar adelante a la familia. Por lo tanto tienen que ejercer esa responsabilidad con valentía, sin tener en cuenta si les gusta o no. La familia y la sociedad les exigirán responsabilidades por no haberlo hecho bien, máxime si han optado por la cobardía de esconderse o ignorar los problemas. 

            Los padres no pueden argumentar su ignorancia, falta de preparación, de tiempo o de conocimientos sobre la situación y características de sus familiares y las de su entorno social, por muy difícil que sea. Tienen la obligación de aprender a cumplir con valentía los compromisos ante su familia. Nunca deberán pensar que tienen todo bajo su control y que ya han hecho lo que tenían que hacer, pues siempre hay la posibilidad de cometer errores. Tienen que estar muy atentos y demostrar mucha valentía para enfrentarse a la permisiva sociedad actual, la cual va por un camino equivocado. Los padres deben impedir que sus hijos lo sigan. 

            La valentía tienen que ejercitarla, no echando la culpa a la mala suerte o a los demás, pues también tiene que saber que hay una buena sociedad, mucho más numerosa que la mala, pero que en esta ladran mucho y más alto que en la buena sociedad. Tienen que ser valientes para defender sus ideales frente a sus hijos y cónyuge, si fuera necesario. 

            Los padres tienen que tener la valentía de hacerle frente a las consecuencias que esa valentía les va a suponer. Aceptando que pueden ser victimas del desprecio, risas y acoso de una parte de la sociedad que no quiere permitir que haya cerca de ellos padres que no tengan una visión superficial o hedonista de la vida. Padres, no tengan miedo, la compensación de ser valientes es infinita. 

            Ejercer la valentía tiene un precio personal y posiblemente los padres tendrán que pagarlo, pero las ventajas que obtendrá toda la familia son muy superiores a los inconvenientes que haya podido producir su valentía. No se puede ser medio valiente o medio cobarde en función de las circunstancias de: Dónde estoy, con quién estoy, quién me ve o no me ve, qué dirán o no dirán, o cuánto dinero y fama me va a costar mi valentía o ganar con mi cobardía. 

            Los padres tienen que ser valientes para practicar la disciplina como virtud y valor humano, acompañando a sus hijos en el descubrimiento de lo bueno, lo bello y lo verdadero de ellos mismos y de la sociedad. Incluso sabiendo que los hijos bien educados en las virtudes y valores humanos van a chocar con los familiares o amigos que no estén bien educados. 

Actualmente hay muchos padres NiNi, que Ni son valientes, Ni son cobardes, Ni son todo lo contrario. Ni son capaces de comprometerse, Ni son capaces de ser responsables, Ni nada de nada. Son pusilánimes. Para ellos es muy fácil decir: Paso de todo y no me preocupo de lo que le pueda ocurrir a mi familia. Allá ellos. Pero eso no es óbice, obstáculo, valladar, impedimento o cortapisa alguna, para que no tengan que seguir luchando con valentía, para educar y resolver los problemas de sus hijos. 

Los padres fuertes son los padres que educan con valentía, por lo que también tiene hijos fuertes, pues aunque les sea difícil, saben y quieren tomar el camino correcto en la educaron de su familia. 

El compromiso de ser padres les coloca a diario en situaciones que requieren mucha valentía para no tomar el camino fácil, que originaria privar a los hijos de los límites que son vitales, para que no sólo se rijan por los principios inculcados, sino que tengan la fortaleza para ponerlos en práctica. 

Los hijos necesitan padres con valentía y que tengan la fortaleza de comprometerse seria y profundamente en la formación de la familia. Incluso cuando los padres les ponen limites en función de sus edades y situaciones. Poner límites puede ser muy difícil y doloroso también para los padres, pero existen las herramientas necesarias para la formación de todos los componentes de la familia. 

Los padres tienen que tener la suficiente valentía de hacer siempre que su si, sea si, y que su no sea no. Sin que dependa de la cobardía que quiera ejercitar en ese momento, por comodidad, conveniencia o por su propio beneficio. 

10 Puntos donde los padres tienen que demostrar valentía en la educación de su familia, incluso tomando el riesgo de enfrentarse: 

  1. A las escuelas o colegios donde van sus hijos, para buscar mejoras en su educación y formación y eliminar las malas realidades actuales.
  2. A las leyes injustas, actuando democrática y cívicamente en las urnas, en los medios de información, asambleas, reuniones, etc. intentando que se anulen, modifiquen o no pasen esas leyes.
  3. A la sociedad permisiva y hedonista que intentan maleducar o pervertir a sus hijos.
  4. A los medios de comunicación cuando inculcan o transmiten malas prácticas morales, cívicas, religiosas o educacionales.
  5. Al propio cónyuge e hijos si dan un mal ejemplo familiar ante los hermanos u otros familiares y amigos.
  6. A los familiares y amigos que contaminan a los hijos con malos ejemplos de actuaciones o que pretenden apartarles de las buenas prácticas familiares.
  7. A las injusticias que se cometen en la sociedad, intentando ser la voz de los que no tienen voz.
  8. A los pusilánimes que no quieren modificar las cosas que están mal, pues alegan “que siempre se hizo así” que “eso no tiene arreglo” que “hay que esperar” etc. Eso impide que prosperen y no permiten que prosperen los demás.
  9. A los que no colaboran socialmente porque se esconden o se inhiben de solucionar los problemas de la comunidad y hacen que todo el peso de los problemas caiga siempre entre los mismos.
  10. A los que tienen obligaciones y no las cumplen y con su omisión perjudican a terceros en temas de comportamiento social como pago de impuestos, convivencia pública, injusticias, etc.  

Los padres con cobardía no son solamente los que matan, abusan, violentan o abandonan a su cónyuge o hijos. Son los que no se atreven a educar bien a sus hijos por comodidad o por “el que dirán” de su familia o de la sociedad. No tienen la valentía de enfrentarse a la obligación irrenunciable que tienen con sus hijos. Esa cobardía hace desgraciados a todos los que tienen a su alrededor. Sus acciones dejan abochornados al resto de la familia y de la sociedad, que esperaba otra cosa de los padres y no esa cerrazón mental de no enfrentarse a las obligaciones contraídas.  

Los padres con cobardía son los condescendientes, contemporizadores, despreocupados o inconscientes voluntaria o involuntariamente que viven dedicados a darles a sus hijos todo lo que quieren y algunas veces mucho más de lo que quieren para no enfrentarse con ellos, engañándose al decir que quieren evitarles sufrimientos. Algunas veces la cobardía la disfrazan de prudencia, o que les da vergüenza aparecer como exigentes ante la sociedad. Otras veces no lo hacen por que son apocados, desidiosos, dejados, tímidos, temerosos, indecisos o pusilánimes, pero todos esos conceptos no les liberan de ser cobardes ante el cumplimiento irrenunciable, indiscutible e innegociable de educar bien a sus hijos. 

La cobardía no está relacionada con la debilidad de carácter, ni con la humildad de hacer dejación de los derechos y obligaciones paternales. No hay cobardía para las cosas pequeñas, ni para las grandes en la educación de los hijos. Si se es cobarde ante las cosas pequeñas, mucho más se será ante las grandes. Siempre hay tiempo para rectificar las actitudes cobardes realizadas ante los hijos. Es posible que necesiten el experto consejo de un sacerdote, pastor, rabino o imán. Ellos le sabrán indicar como se pasa de padre cobarde a padre valiente. 

Algunos padres suelen ser cobardes, según las circunstancias, para cumplir con sus obligaciones, y muy valentones y “bocones” para abusar física o emocionalmente de los hijos y cónyuge. Sobre todo cuando pueden demostrar su prepotencia ante los más débiles. Suelen tener miedo a dar a conocer lo que verdaderamente son, unos cobardes. Los padres cobardes suelen utilizar una frase para no enfrentarse con los hijos, que con ella creen que cumplen: “Mañana lo haré”. Cuando debería ser aquí y ahora. 

Esa cobardía no es más que el abuso llevado a sus últimas consecuencias. La suposición de los padres de que la vida de su familia les pertenece. Suelen insistir ente sus hijos y esposa de que “si se va de la casa, los otros se morirán de hambre” por lo que tendrán que seguir soportando su cobarde forma de ser. 

            Algunos padres tienen una cierta tendencia hacia la cobardía, pues no se quieren enfrentar a ellos mismos, ni a las cosas que suceden o que previsiblemente sucederán, ni ahondar en sus actuaciones, dejando que la vida pase. Pero con frecuencia esto es una especie de muerte en vida. Cada vez, como las drogas, la cobardía exige ser más y más cobarde y las consecuencias van llegando con muy difícil marcha atrás, normalmente por no enfrentarse a la verdad. 

¿Es que nadie va a pensar en los hijos? Lean despacio y mediten pausadamente los  consejos anteriores. Son cosas que les servirán para remover las formas de actuar, y aunque lastimen, molesten o enojen, son para que intenten mejorar la vida de los hijos y los padres sean verdaderos padres con valentía, criterio, discernimiento y con referencias validas. 

 13 Sentencias sobre la virtud de la valentía:

  1. El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor.
  2. Hace falta mucha valentía para empezar y continuar en las cosas difíciles.
  3. La valentía da el valor hasta para equivocarse.
  4. La valentía es el miedo dominado, la cobardía es el miedo consentido.
  5. La valentía es hacer sin testigos lo que se haría ante ellos.
  6. La valentía es saber vencer el miedo natural que tiene el prudente.
  7. La valentía perfecta consiste en hacer uno sin testigos lo que sería capaz de hacer ante todo el mundo
  8. La valentía proviene de la prudencia, no de la temeridad.
  9. La valentía prueba la capacidad de los hombres, la cobardía su calaña.
  10. La valentía puede ser hablar o callar, depende de la ocasión.
  11. La valentía que se demuestra en la familia trascenderá a la sociedad.
  12. Valentía no es la ausencia de temor, sino considerar lo que es más importante para contrarrestar el temor.
  13. Valiente es aquel que toma nota de su miedo y tiene la voluntad de vencerlo.

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Soy un padre NiNI. Ni me educo, Ni educo a mi familia ¿Qué va a ser de nosotros? Educación integral

ESCUELA PARA PADRES 

Soy un padre NiNI. Ni me educo, Ni educo a mi familia ¿Qué va a ser de nosotros? Educación integral. 

  • 10 Áreas principales de la educación integral
  • 20 Conceptos para educar en los buenos modales dentro de la familia y en la sociedad. (También llamados buenas maneras)
  • 42 Sentencias sobre la educación integral   

2,862 Palabras. Tiempo de lectura 10:30 minutos 

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La educación integral es un proceso continuo de los padres, mediante el cual se transmite a los hijos los conocimientos, usos y costumbres,  virtudes y valores humanos y las formas de actuar, no sólo a través de palabras, sino con todas sus acciones, sentimientos y actitudes. También deben desarrollar o perfecciona en los hijos, por medio de preceptos, ejercicios y ejemplos los sentidos y las facultades intelectuales, morales y de conducta. La educación integral es la mejor herencia que se puede dejar a los hijos. Les quedará para siempre. 

La educación integral es la que contempla la totalidad de la persona humana y no uno de sus componentes. Es la que da su debida importancia a la conjunto de las funciones humanas: Las del conocimiento, las de la conducta y las de la voluntad. 

Los padres, a través de su educación integral, enseñan a sus hijos a que aprendan y asimilen los conocimientos, normas de conducta, modos de ser y formas de ver el mundo de las generaciones anteriores, lo que hará más llevadera la convivencia presente y futura. La coherencia de la vida de los padres tiene que ir unida a práctica real de esa educación. No deben actuar ante los hijos con doblez y falsa apariencia de buena educación. Tienen que ser congruentes de lo que hacen con lo que dicen. 

10 Áreas principales de la educación integral:  

  1. La forma de comportarse consigo mismo y obtener la paz interior y exterior.
  2. La práctica  y enseñanza religiosa.
  3. La práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos.
  4. Fomentar las buenas relaciones familiares y amistades.
  5. El comportamiento social, cívico y político.
  6. El aprovechamiento escolar y profesional
  7. Prevenir y mantener la salud.
  8. Fomentar el amor y respeto a la naturaleza.
  9. Fomentar la formación en las artes, letras, ciencias e intelecto.
  10. Los buenos modales dentro de la familia y en la sociedad. (También llamados buenas maneras) 

Para educarse en cada una de estas áreas, los padres deben conocerlas muy bien e informarse adecuadamente, utilizando los servicios que les ofrecen, la mayoría de las veces gratuitamente, las ESCUELAS PARA PADRES, las organizaciones religiosas y sociales, universidades, bibliotecas públicas y privadas, Internet, videos, cursos, conferencias, personas con experiencia y bien criterio, etc. Pero nunca deben decir: Ni me educo porque no se como hacerlo o porque no quiero, Ni educo a mi familia porque no estoy educado. 

El amor de padres es infinito, pero ellos no nacen aprendidos, por lo que requieren sacrificios, preparación y ayudas para formarse como personas integras de manera que puedan obtener y transmitir a sus hijos esa educación integral. Nunca es tarde para los padres. Todo es cuestión de quererla lograr, para intentar conseguir una familia fuerte y bien educada. 

No vale decir, como a mi no me educaron mis padres, me eduqué yo mismo, que mis hijos se eduquen ellos solos en lo que quieran, como quieran y cuando quieran. No voy a coartarles la libertad de que ellos elijan su propio modelo de educación, cuando les parezca y si es que les parece. Los padres no deben olvidarse lo que no eduquen, muy posiblemente lo harán las gangas y a su manera. Para las gangas convencer a los jóvenes no educados o mal educados, es mucho mas fácil que hacerlo a los que tienen una buena y sólida educación integral. Si ya tienen edad para formar una familia y tener hijos, también tienen que tener la edad de educarse en lo que les falta por aprender, y así poder transmitir esa educación a los hijos. 

Lo padres no deben confundir la educación escolar o académica con la educación integral que se requiere para formar una familia fuerte. Hay muchas personas que no tienen una gran formación escolar o académica y sin embargo están perfectamente educados en la práctica de las virtudes y valores humanos. Los títulos universitarios no son garantía para los padres de que van a dar a los hijos una buena educación. 

Es muy conveniente separar lo que es la formación y la información. La formación es la educación integral y la información es el conocimiento de las cosas, comúnmente denominado instrucción o información, que comprende el acopio de conocimientos que una persona debe adquirir para valerse por sí misma en la vida, ser útil a la sociedad y darse una explicación personal sobre el mundo en que habita y el tiempo en que le ha tocado vivir. 

Está demostrado fehacientemente que la gran mayoría de los jóvenes que tienen problemas graves de comportamiento familiar, social o con la justicia, provienen de padres que no les han educado, porque no sabían, no querían o no podían. Si los padres no tienen una buena educación integral, difícilmente podrán educar a sus hijos y por lo tanto estos tienen muchas posibilidades de andar por caminos equivocados y terminar siendo unos perdedores. 

¿A quien le interesa más que un hijo esté bien educado integralmente? Al propio hijo, a sus padres, a sus hermanos y familiares y también a la sociedad en la que vive. Si está educado integral, académica y socialmente tendrá muchas posibilidades de triunfar en la vida. Si no está educado integralmente, las probabilidades de fracaso son muy grandes. 

¿A quienes les interesa más que las personas no estén bien educadas integralmente? A algunos políticos, porque a si les pueden manejar mejor y llevarles por donde quieren para estrujarles y aprovecharse de ellos. A algunos empresarios que necesitan mano de obra barata para poder llevar determinados negocios, pues saben que con personas sin educar van a poder pagar bajos sueldos y les van a poder engañar mejor con promesas siempre incumplidas, baratijas y pequeñas dádivas. Se pueden aprovechan mucho más y más fácilmente del pelotón de fracasados. 

¿Qué futuro le queda a un hijo que esté mal educado? Muy mal futuro. Entrar en el mundo de los perdedores, y después cuando forme una familia, arrastrar a ese mundo perdedor a su esposa e hijos. La educación de sus hijos dependerá de la que sus padres hayan recibido, si es que no se han enmendado. Es una cadena familiar que históricamente ha demostrado que no tienen muchas posibilidades de romperse, pues cada generación tiene y tendrá que hacer un esfuerzo mayor para salir adelante. 

Los padres tienen que aprender una educación integral que les permita ser equilibrados y coherentes, para que en el futuro sus hijos también estén educados integralmente y puedan ser jóvenes social y mentalmente sanos y felices, aprendiendo a asumir los roles que deban ejercer en sus propias vidas, ya que estas normalmente serán el reflejo o referencia de lo que han visto y oído hacer a sus padres. Los hijos tienen que ver en sus padres conductas éticas y respeto por las virtudes y valores humanos, para poderlos incorporar en sus vidas. Las personas somos esencialmente sociales, por lo que los conocimientos deben ser buscados, acumulados y transmitidos de generación en generación, principalmente en el núcleo familiar, recibiendo, dando y compartiendo. 

Los padres tienen que educarse integralmente hoy para no lamentar mañana. No hay fórmulas mágicas, pero sí bastantes herramientas que ayudan a los padres a desarrollar su labor. Una de ellas es tener como premisa básica que un hijo se educa desde que el mismo instante que nace, de forma que cuando llegue a la adolescencia, se pueda poner a prueba todo lo educado. Los hijos son como un bloque de piedra en bruto que durante años va adquiriendo forma gracias a la tarea, exigente y amorosa de los padres. Este encargo requiere tiempo, dedicación y constancia, puesto que durante años se educará posiblemente sin ver los frutos, hasta que un día los hijos deberán brillar con luz propia para defenderse con sus propios medios, valiéndose de la educaron integral adquirida anteriormente. Si la mayoría de edad o la salida del hogar familiar les llegan sin la educación integral adecuada, pueden tener consecuencias irreversibles e irreparables. 

Una buena educación integral por parte de los padres, no elimina todas las posibilidades de errores y equivocaciones, pero las disminuye. Siempre pueden aparecer pequeños tropiezos que pudieran ser importantes para el aprendizaje real de la vida de los hijos, pero que sabiendo aprovecharlos les servirán para alcanzar su maduración y conocer y aceptar sus propios límites. Cuando tengan el derecho de utilizar su libre albedrío, el que les confiere a los hijos la facultad de tomar sus propias decisiones, acertadas o equivocadas, pese a que los padres hayan realizado un perfecto trabajo, será ya su propia responsabilidad soportada en el aprendizaje recibido. 

La educación integral como proyecto de futuro. Las primeras edades son el tiempo óptimo para cimentar las bases que se pondrán en juego durante el resto de la vida, de ahí su trascendencia y necesidad de asumir este serio compromiso educativo. Si desde pequeños los hijos acatan normas, cuando sean adolescentes o ya jóvenes, lo más seguro es que se adapten a ellas con mayor disposición. Por eso, cuando se quieren lograr cambios o mejoras en los hijos, es mucho más difícil lograr resultados satisfactorios si no se ha empezado a educarlos desde muy pequeños. Entonces se les dio la oportunidad de hacer lo que le dio la gana, dejando de lado la formación de la voluntad, el acatamiento de normas, la enseñanza de virtudes y valores humanos, en fin, todos los conceptos que abarca la formación integral como persona. Todo plan de educación integral debe irse adaptando de acuerdo a las edades físicas y mentales de los hijos, pues se les educa, previendo errores y haciendo ajustes, para formar la persona adulta que llegarán a ser. 

Plan de acción para la educación integral. Nunca es tarde para comenzar a educarse, aunque es mejor empezar cuanto antes. Los padres tienen que elaborar un proyecto educativo integral para sus hijos y ponerlo en marcha desde los primeros días. Para los bebés también existen formas de enseñarles los límites, por ejemplo los horarios de alimentación, sueño, recreación, baño, etc. No ceder ante los caprichos de los niños, permaneciendo firmes en las decisiones y actitudes, con el fin de enseñar los conceptos de autoridad y formación de la voluntad. Enseñándoles también las virtudes y valores humanos adecuados a su edad y conocimiento como orden, disciplina, generosidad, honestidad, amistad, constancia, laboriosidad, respeto, etc. Los niños los irán interiorizando de acuerdo a su nivel de comprensión, pero para ello necesitan que los padres los familiaricen con ellos. 

20 Conceptos para educar en los buenos modales dentro de la familia y en la sociedad. (También llamados buenas maneras). 

  1. Saber ceder aunque se tengan razones para no hacerlo.
  2. Saber comportarse al comer en la mesa.
  3. Saber cumplir las leyes, las cuales están hechas para facilitar la convivencia entre las personas.
  4. Saber expresar el nivel de conciencia que tenemos hacia la dignidad de los otros.
  5. Saber hablar sin gritar y sin palabras inadecuadas.
  6. Saber mantener la higiene personal para no molestar a terceros.
  7. Saber mantener una postura corporal adecuada a cada situación.
  8. Saber mirar a los ojos de los interlocutores y prestarles atención.
  9. Saber no molestar con ruidos innecesarios en los sitios públicos con teléfonos, cuchicheos, comidas, etc.
  10. Saber practicar las virtudes y valores humanos.
  11. Saber presentar y presentarse a otras personas. 
  12. Saber que los buenos modales o buenas maneras no son formalismos, pues son la mejor expresión de la buena educación recibida. 
  13. Saber respetar a las plantas, a los animales y a la naturaleza.
  14. Saber respetar al prójimo como quisiéramos que nos respetaran.
  15. Saber tener consideraciones con las personas mayores, niños, señoras en gestantes, enfermos, discapacitados, etc.
  16. Saber saludar y despedirse.
  17. Saber ser cortés con amigos y conocidos.
  18. Saber ser puntual. 
  19. Saber sonreír ofreciendo gestos amables y de buen gusto.
  20. Saber vestir con criterio, discreción, honestidad y respeto hacia los demás.  

42 Sentencias sobre la educación integral:   

  1. Bienaventurados los padres que se educan antes de educar a los hijos.
  2. Educación es lo que la mayoría recibe, muchos transmiten y pocos tienen.
  3. Educad a un hombre y educaréis a un individuo. Educad a una madre y educaréis a una familia.
  4. Educar a los niños para que no sea necesario castigar a los hombres.
  5. Educar en la igualdad y el respecto es educar contra la violencia.
  6. Educar es amar.
  7. Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida.
  8. El arte supremo del educador es despertar el buen comportamiento, el placer de la expresión creativa y el conocimiento.
  9. El educador mediocre habla. El buen educador explica. El educador superior demuestra. El gran educador inspira.
  10. El fin de la educación integral es enseñar al hombre a educarse a sí mismo, cuando los demás hayan acabado de educarlo.
  11. El hecho de haber estudiado no significa que ya no hay que seguir formándose.
  12. El hombre que hace que las cosas difíciles parezcan fáciles es el educador.
  13. El padre educador enseña a aprender a aprender, y a aprender a desaprender.
  14. El padre educador hace que el mal estudiante se convierta en bueno y el bueno en superior.
  15. El padre que intenta enseñar sin inspirar en los hijos el deseo de aprender, está tratando de forjar un hierro frío.
  16. El principio de la educación de los padres es predicar con el ejemplo.
  17. El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación de sus padres.
  18. En cualquier comunidad, el hombre educado es fundamentalmente superior, socialmente y políticamente, al hombre no educado.
  19. Enseñando educación los padres aprenden dos veces.
  20. La educación consiste en dirigir los sentimientos de placer y dolor hacia el orden ético.
  21. La educación de los hijos es la mejor biografía de los padres.
  22. La educación es al hombre lo que el molde al barro. Le da la forma.
  23. La educación es el descubrimiento de nuestra propia ignorancia.
  24. La educación es enseñar a los hombres, no lo que deben pensar sino a pensar.
  25. La educación es la mejor obra de arte que realizan los padres.
  26. La educación es la vacuna contra la violencia, la vagancia y el desenfreno.
  27. La educación es un factor indispensable para que la humanidad pueda conseguir los ideales de paz, libertad y justicia social.
  28. La educación es un medio para hacer retroceder la pobreza, la marginación, la ignorancia, la opresión y la guerra.
  29. La educación es un proceso siempre inacabado.
  30. La educación integral no es dar estudios para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida.
  31. La mayor parte de la gente confunde la educación con la formación.
  32. La mejor educación que dan los padres es con el ejemplo.
  33. La sociedad tiene que sentirse responsable de la educación de los padres, no solamente de la de los hijos.
  34. Lo que cuenta hoy día es la educación. O se va a la Universidad, o se pone un negocio para contratar a los que han ido.
  35. No hay educador que no pueda ser también educado.
  36. No hay horas malas para educarse y educar.
  37. No hay peor sordo que el que no quiere oír, por lo que es muy difícil enseñar a quien no se esfuerza en comprender.
  38. No se puede educar en serie a los hijos, pues cada uno es único e irrepetible.
  39. Nunca consideren la educación recibida como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravillosos mundo del saber.
  40. Para educar bien los padres siempre tienen que estar a tiempo y en el lugar apropiado.
  41. Quien no admite ser educado, permanecerá en el error. 
  42. Se equivoca el que no quiere aprender por parecerle que ya es tarde.  

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Soy madre y tengo 40 años. ¿Qué hago conmigo y mi familia?

ESCUELA PARA PADRES

 Soy madre y tengo 40 años. ¿Qué hago conmigo y mi familia? 

  • Mis 40, mi década
  • 10 principales aspectos en los que meditar en la década de los 40 años 

2,581 Palabras. Tiempo de lectura 9:25 minutos 

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Mis 40, mi década. La década de los 40 en las mujeres y también en los hombres, puede ser la década prodigiosa, porque ya han consolidad sus aspiraciones juveniles de madurez física, mental y emocional y donde les ha llegado el verdadero asentamiento de su personalidad. A esta edad muchas mujeres han conseguido lograr parte de las metas que se habían planteado en sus vidas y están en camino de alcanzar otras. Incluso si no tienen metas planteadas, la sabiduría que les ha dado la vida y la perspectiva de haber vivido sus experiencias anteriores puede representar un gran consuelo y satisfacción para ellas. 

También puede convertirse en la década perdida, si es que no han sabido, querido o podido llegar a sus objetivos de vida y están inconformes con ello. Incluso puede haber frustraciones al ver como se está escapando su juventud, de la forma como se va el agua en un grifo mal cerrado. Sin querer mirar la belleza que le ha producido su proceso de madurez y tampoco sin querer aceptar los cambios que la vida y la naturaleza trae en su sabiduría. 

Esta es la década que muchos llaman de la segunda juventud, en espera de la tercera juventud que será la de ancianidad. La llaman así por el vigor y optimismo que da el conocerse y ver las maravillas que la vida puede traer a las mujeres. Por eso en estas líneas intentamos reflejar unas guías para que las mujeres puedan recapacitar, ahora que están en el umbral de esta segunda juventud y ver cómo hacer de esta etapa de su vida, algo maravilloso que les lleve a una vida mucho más completa, sana y feliz con los suyos y los que tienen a su alrededor. De esta forma podrán estar preparadas para los años venideros y para lo que les depare la vida. 

La mayoría de las mujeres de esa década están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, o viviendo en parejas, con hijos propios, hijastros o sin ellos. Es decir, viviendo en alguna de las muchas formas que las unidades familiares toman en las circunstancias actuales de la vida. Otras, las menos, mantienen su soltería por deseo propio y la protegen a cal y canto, para dedicarse a otras actividades diferentes de la vocación matrimonial, o porque todavía no han encontrado a la persona que les acompañe en esa unidad familiar. 

La década de los 40 es una época de plena madurez donde las mujeres casadas se suelen entregar a los cónyuges con más libertad, amor, pundonor, nobleza y compromiso, pues es el momento de pensar más el uno en el otro, siendo feliz con la felicidad de él.  Para las solteras también representa muchas veces una década donde se dan plenamente a su vocación en la vida. 

Para poder entregarse, primeramente tienen que conocerse, aceptarse y superarse de una forma u otra, pues la que no se conoce vive en la ilusión, la que se conoce pero no se acepta, vive con desilusión, pero la que se conoce y se acepta, pero no se mejora, vive en el conformismo. 

No es fácil el conocerse, ya que muchas veces implica hacer un examen pleno de conciencia y de la vida, que puede traer malos recuerdos y abrir esas heridas del pasado que muchas han querido enterrar sin dejarlas curar ni cicatrizar. Pero esta es la época que se debe hacer ese examen, si no se ha hecho antes, ya que cuanto más perdure ese desconocerse, más difícil se hará el poder entregarse completamente a otros. 

Tampoco es fácil aceptarse. Si la mujer no es capaz de aceptarse a ella misma, con sus partes positivas y negativas. ¿Cómo puede esperar que le acepte otra persona? Para poder aceptarse hay que conocerse y saber que todos tenemos nuestros rincones oscuros. Pero debemos poner luz sobre estos rincones, igualmente para ver que hay en ellos y si necesitan desempolvarse. Al hacer un análisis personal de la vida, se podrá dar cuenta de quien es verdaderamente. Qué partes de su persona le gustan y que partes no. Si desconoce en qué no está satisfecha con ella misma, no podrá cambiar esos aspectos. 

La única forma de superación y mejora es por lo tanto conocerse y aceptarse. A partir de entonces puede ver qué pasos tiene que dar para mejorar su forma de ser, su felicidad, su salud y su bienestar, social, familiar y espiritual. Entendiendo que esta época de conocerse, aceptarse y superarse implica que es el momento de adquirir un completo dominio de su personalidad. 

Estos son los años en que empiezan a sentir el primer cambio importante desde la adolescencia. Durante el cambio de la pubertad a la adolescencia todo fue positivo. Además este cambio fue seguramente bien admitido ya que traía un nuevo cuerpo para lucir. Era la llegada de una mejora de sus formas corporales, durante mucho tiempo deseada, y también la puerta de entrada en el mundo de los adultos. Pero estos cambios positivos, no vienen sin responsabilidades.

En esa primera juventud, donde se empieza la vida de adultos es donde también se empiezan a cometer los errores de adultos y a tener que tomar las consecuencias como propias. Estas consecuencias todavía no pueden ser entendidas ni aceptadas con la madurez que después vendrá. Muchas veces estas consecuencias dejan daños que no son reparados en los años intermedios y es en los 40 donde se puede y debe tener el conocimiento necesario para poder intentar atender a esos daños del pasado que asumieron durante la inexperta juventud. 

Empieza una nueva belleza. Uno de los aspectos en los que muchas mujeres suelen enfocarse durante esta década es en el aspecto físico. La vida no para en los cambios que nos trae y los cambios físicos son una gran muestra de ello. Por ello, las mujeres tienen que prepararse para los cambios de su cuerpo, de su mente y de su entorno, los cuales cada vez le van a llegar más deprisa, al ir entrando en las décadas de los 50, 60 y las de la vejez, que no tiene décadas determinadas. 

El problema se acrecienta cuando el cuerpo y la imagen proyectada han sido de gran importancia durante toda su vida debido a su entorno social, laboral o familiar. En esta década de los cuarenta empiezan a aparecer los primeros cambios importantes. Es la época donde comienzan a comprar ropa que en vez de servir para enseñar, sirve para tapar lo que no quiere que se vea. Otras responden queriendo hacer lo mismo que hacían cuando eran adolescentes, los mismos deportes, asumir los mismos riegos, los mismos vestidos, las mismas amigas desenfadadas, los mismos tipos de fiestas, etc. Pero ya no pueden porque tienen otro cuerpo, otras obligaciones familiares, profesionales o amistosas y seguramente otra madurez intelectual. 

Algunas tienen la sabiduría de admitir que deben y pueden lucir perfectamente la maravillosa belleza, energía e inteligencia de los cuarenta. Es una época donde la gran belleza femenina sale a la luz, una vez superada la de la juventud. Esta belleza no solamente se exhibe en lo físico sino en la forma de actuar y darse ante los demás, especialmente a su cónyuge, familia y amigos. 

El crecimiento profesional es otro de los aspectos que este paso en la vida trae a la luz. La década de los cuarenta representa el ecuador, la mitad, del tiempo que queda para la vida laboral. Es el momento de pensar en los aciertos laborales y también en los errores. Algunos errores no podrán ser corregidos, pero darán un conocimiento y experiencia para no volverlos a cometer y continuar avanzando profesionalmente. Hasta esta década, muchas se han dedicado a sus estudios, trabajo y a formar una familia. Ahora los estudios los han dado por terminados, algunas veces incluso han eliminado la necesaria e imprescindible formación continua y se han acomodado a su nueva vida. Si trabajan suelen estar consolidadas en él y suponen que en su vida profesional ya han llegado hasta lo máximo, salvo excepciones de suerte o de mucha preparación. 

Este análisis laboral también puede servir para ver si realmente están poniendo sus talentos a buen servicio. En la juventud el tipo de trabajo no era tan importante como acumular experiencia, obtener ganancias e ir viendo que campo profesional era el más adecuado. Ahora es el momento de ver si el campo profesional es el mejor sitio para usar los talentos recibidos y adquiridos, así como analizar si el crecimiento y desarrollo profesional les lleva hacia los objetivos deseados. Con la ventaja que da la edad, los objetivos propuestos, no deberán ser solamente centrados en ella, sino que deberán circunscribirse también en los otros miembros de la familia. Así verán como su esfuerzo laboral puede servir como apoyo a la familia, a la comunidad y a la sociedad en general.

También la familia ya ha crecido lo suficiente como para que no necesite aparentemente tanta dedicación. Ahora es la época para meditar sobre lo que quieren y pueden hacer en sus próximos 30 años de vida activa productiva, en función de su posible actitud, conocimientos y salud física y mental, pues pronto irán llegando las limitaciones para mantener una apreciable calidad de vida, sabiendo que a medida de que van disminuyendo las obligaciones puede ir aumentando la satisfacción y la felicidad. 

Los sentimientos altruistas de la juventud pueden ir acompañados de la madurez y sensatez necesarias para realmente hacer un buen impacto con su trabajo en la vida de otras personas, empezando por las que están más cercanas. Parte de ello pasa por definir el futuro económico. Esta quizá es la última década donde va a poder prosperar. Después es más difícil. Solamente un porcentaje muy pequeño de personas asciende laboral o profesionalmente. Es importante ver cómo puede mantener la posición hasta donde ha llegado laboralmente e intentar no disminuirla. 

Esta es la década donde se debe afianzar la situación económica si no se ha hecho ya. Hay que ver la forma de tener la vivienda pagada o estar en el final del camino de tenerla, un fondo financiero que esté creciendo para cubrir los gastos del retiro, otro fondo para pagar parte o totalmente los estudios de los hijos y otro para los imprevistos y emergencia. Muchas mujeres hasta ahora no han tenido la oportunidad de poder hacer esto, por lo que es importante que tengan un plan para poder llevarlo a cabo. 

La estabilidad de las emociones. En esa década es cuando más fuerte tienen que tener su equilibrio mental y emocional. A la entrada de la segunda juventud muchas veces la mente todavía les pedirá que sigan haciendo las cosas propias de la adolescencia y juventud anterior, mientras que su cuerpo les llama la atención continuamente con las señales de que esa época ya pasó. Es el momento de madurar emocionalmente y fijarse en el futuro. Esto no implica dejar de lado los disfrutes de la vida sino adecuarlos a la nueva situación. Ahora muchas tienen unas responsabilidades diferentes y crecientes, ante su familia, su profesión, su estado financiero y las que vienen de pertenecer a una comunidad y sociedad adulta. Lamentablemente, muchas personas, tanto mujeres como hombres, no siempre están dispuestas a afrontar estas responsabilidades por lo que este es uno de los mayores tiempos de rupturas matrimoniales, al no controlar los cónyuges las situaciones propias del desarrollo de la edad. 

Esta es la década de regocijarse con la estabilidad que viene con la madurez y de entender la vocación propia. Es el momento de reconocer y valorar la gran belleza natural propia de su madurez; la serenidad de carácter que viene con saber lo qué se quiere, cuándo, cómo, con quién y porqué lo quiere. La comprensión, sensatez, humanidad, honestidad, franqueza, sinceridad y lealtad llegan con una creciente auto seguridad que le ayudan a tratar mejor a los de su alrededor. 

Ya se conocen lo suficiente como para estar seguras de sí mismas. No están en decaída, están en la plenitud de la vida, llenas de madurez, sabiendo lo que les hará bien y lo que les puede dañar. Aunque no todas estarán en este estado al principio de la década, durante ésta es el momento de ir indagando en las emociones de cada una, en su personalidad, en su vida. No es la década de tener angustias, estrés o depresiones motivadas por las cosas pasadas. Es la década de hacer frente a lo que se tiene, y hacer un buen plan de vida para el futuro, viendo dónde y cómo se puede mejorar, definiendo los objetivos, medios a emplear y controles a seguir. 

Aprovechen ahora su bello futuro, pues ya tienen la experiencia de la juventud que han ido acumulando, su personalidad formada, su propio estilo de vida adaptado a lo que quiere o ha podido, su familia y trabajo consolidado, su formación y objetivos profesionales realizados o en vías de realizarse. Están en camino de consolidar sus sueños, pues pisan sobre la tierra, y esperan con gusto a que les vayan llegando los siguientes años, mientras su sabiduría va creciendo. Están recorriendo la cuarta década y tienen todavía mucho camino por delante, mucho más que el que ya han recorrido. Pueden reinventarse todos los días para intentar hacer todo lo que hasta ahora no han podido hacer por falta de medios económicos, permisos, tiempo o experiencia. Pueden y deben redefinir, desde una perspectiva diferente las relaciones con su familia, amigos y sociedad, basándolas en el amor y la amistad, sin tener que depender de los desmedidos intereses de la juventud. Esta si es su década prodigiosa. Mujeres, cuídenla y aprovéchenla, o ahora o nunca. 

10 principales aspectos en los que meditar en la década de los 40 años Cada uno de ellos puede tener muchas ramificaciones a considerar y que requerirían mucho más espacio o artículos monográficos. Por eso lo centramos en estos, señalando que deben verlos como un principio y continuar en los otros campos de interés para su vida. Ni con mucho es una lista completa y exhaustiva, sino un principio al que debe añadir otros temas que sean de su interés como puede ser su salud, tanto física, como mental y espiritual.   

  1. 1.                   La familia actual, anterior y política
  2. 2.                   La formación académica, profesional y social.
  3. 3.                   Lo que ha hecho
  4. 4.                   Lo que no ha hecho
  5. 5.                   Lo que va a hacer y cree que puede hacer
  6. 6.                   Lo que ya no va a hacer, porque no quiere, no puede o no sabe
  7. 7.                   Sus amistades, comunidad y sociedad en general.
  8. 8.                   Su cambio físico.
  9. 9.                   Su situación económica, presente y futura.
  10. 10.               El cambio emocional y mental pasado y futuro 

Artículo realizado con la colaboración de María del Carmen Uceda. www.nuestrasfamilias.org  

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Soy un padre NiNi. Ni encuentro trabajo, Ni estudio para poder mejorar mi futuro. ¿Qué debo hacer por mi familia?

ESCUELA PARA PADRES 

Soy un padre NiNi. Ni encuentro trabajo, Ni estudio para poder mejorar mi futuro. ¿Qué debo hacer por mi familia? 

  • 10 Preguntas básicas e imprescindibles que deben hacerse, los que no encuentren trabajo y quieran alcanzar sus metas y objetivos.  

2,854 Palabras. Tiempo de lectura 10:15 minutos 

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No siga leyendo, si solamente piensa en quejarse de la crisis y de la mala situación en la que está, porque no encuentra trabajo, pero no quiere tomar medidas drásticas para disminuir las posibilidades, de que le vuelva a ocurrir. Confórmese con su situación y siga quejándose. 

Los artículos relacionados anteriormente, sirven para meditar a los que trabajan por cuenta ajena o cuenta propia, ya que al final, todos tenemos una empresa que cambia tiempo y destrezas, por un salario o una factura. Si no encontramos a quien vender, nuestro tiempo es como el empresario que no encuentra a quien suministrar sus productos o servicios. No encontrar trabajo es una mala situación, tanto para el que es empresario, como para el que es trabajador. Ambos sufren las consecuencias. Para intentar solucionarlo, hay que pedir consejo a los especialistas. 

Hay mil y una formas exitosas para buscar y encontrar trabajo, para ello hay que dirigirse a los expertos en esta especialidad, que suelen ser las oficinas públicas, organizaciones, empresas, asesores, Iglesias, comunidades, bibliotecas, Internet, etc. que con mucho conocimiento y experiencia, aconsejan según las capacidades y circunstancias de cada persona. 

Los que hoy no encuentran trabajo, deben tener en cuenta, que no son ellos la excepción y que no será la única vez que no lo encontrarán, en su futura vida laboral. Cada poco tiempo les espera una crisis económica, corta o larga, dependiendo de cada país, ciudad, profesión, edad, preparación y grupo social. 

Pero ese gravísimo problema tiene soluciones, algunas veces muy amargas y difíciles de querer o poder aceptar. Los padres tienen que evitar caer en ese paralizante estado anímico y emocional que les impide resolver el problema, porque se sienten responsables y culpables por no haber hecho lo que tenían que haber hecho. Casi siempre la solución para encontrar trabajo, pasa por la formación profesional continua, que permita estar adecuado y bien preparado, para la demanda presente y para la que haya en la siguiente crisis económica. 

10 Preguntas básicas e imprescindibles que deben hacerse, los que no encuentren trabajo y quieran alcanzar sus metas y objetivos: 

  1. ¿Qué he hecho mal o medio mal, y que no he hecho bien o medio bien, para que esta crisis de falta de trabajo, me haya castigado tan fuertemente?
  2. ¿Qué tengo que hacer o no hacer, para que las próximas crisis de desempleo, no me perjudiquen tanto?
  3. ¿Qué quiero hacer, qué debo hacer y qué puedo hacer, en mi formación profesional, académica y social, para poder salir de esta crisis y que no me alcance la siguiente?
  4. ¿Qué tengo que hacer para manejar mi situación económica, presente y futura?
  5. ¿Qué tengo que hacer para realizar un cambio mental personal y de la familia, ante las actuales y futuras crisis económicas?
  6. ¿Cuáles son los primeros pasos reales que tengo que dar, para enfrentarme a esta situación?
  7. ¿Estoy siguiendo los pasos que me han recomendado para encontrar trabajo?
  8. ¿Empiezo a hacer las cosas más fáciles, haciéndome falsas ilusiones y  dejando las difíciles, para un después que nunca llega?
  9. ¿Estoy haciendo muchas cosas a la vez, sin controlar ninguna?
  10. ¿Estoy invirtiendo o he invertido un 3% de los ingresos anuales en mi formación? 

Analizar bien estas respuestas y preparar un Plan 125 (1, 2 y 5 años) para encontrar el camino a seguir, que le permita vislumbrar dónde podrá estar, dentro de cinco años, en función de los objetivos propuesto, las acciones que realice y los medios de control que emplee. Le ayudará mucho si ese mismo plan 125 lo hace en sentido inverso, es decir, donde estaba y que es lo que hacía o no hacía, hace 1, 2 y 5 años. Así podrá darse cuenta, de cómo ha ido evolucionando o retrocediendo e intentar no caer en los mismos errores u omisiones, reforzar lo que tiene y no tiene que hacer en el futuro, tomando precauciones y haciendo caso cuando le insistan en “Que viene el lobo”, pues el lobo en forma de crisis, siempre llega con periodicidad. 

El plan consistirá entre otras cosas, en dividir las 24 horas diarias en varias actividades o grupos de actuación, dándole importancia a las mejores horas del día, las horas estrella, para buscar trabajo, pero también dedicarle, las más posibles, a prepararse para las próximas crisis, que con plena seguridad van a ocurrir  en la previsible vida profesional. Tienen que sacar horas para buscar trabajo y prepararse para la siguiente crisis, siguiendo el método que los profesionales le hayan indicado. Horas para estudiar y formarse nuevamente, bien sea por Internet o yendo a los centros de enseñanza. Horas para hacer relaciones públicas, con sus amigos y familiares, tendentes a buscar un nuevo trabajo. No deben seguir dando vueltas a la noria, sin sacar agua. Deben parase a pensar, cuál es la mejor forma de sacar más agua, dando las menos vueltas posibles. Si están ofuscados en una idea o bloqueados sin ninguna, obtendrán eso, ninguna solución. 

Después de los años de vacas gordas, siempre llegan las vacas flacas. Es un ciclo económico natural. Para sobrevivir en estos años, no es suficiente tener unos ahorros disponibles, pues estos se gastan y hay que volver a empezar. Hay que estar bien preparados mental y profesionalmente para su llegada, tratando de practicar las virtudes y valores humanos, que ayuden a sobrellevar mejor las dificultades que ocurran. Si no se ha previsto el ahorro y la formación profesional suficiente, para encontrar otro trabajo en las malas épocas, de muy poco servirá gastarse cíclicamente los ahorros hechos para la vejez, las emergencias, los estudios de los hijos, etc. 

Hay muchas empresas, organizaciones públicas y privadas, etc. que tienen disponibles informes relacionados, con el posible futuro de las carreras a estudiar y la demanda que tienen y tendrán, en el mercado laboral, incluso indicando los ingresos que pagan los empleadores. También figuran en los estudios, las profesiones que ya no tienen demanda o que ésta ha disminuido considerablemente. Pasar de una profesión decadente, pero conocida, a otra profesión desconocida, pero con posible éxito, conlleva dificultades, miedos y riesgos, pero quedarse atascado o estudiar en dirección equivocada, tiene muchos mas problemas. Son situaciones que tienen que afrontar los que no tienen trabajo y ven muy pocas posibilidades de obtenerlo. 

Los desempleados no deben pensar a corto plazo, en los resultados de los estudios, sino en la rentabilidad a medio y a largo plazo. Lo que vaya a estudiar en esta situación de crisis, sirve no tanto para adquirir unos conocimientos determinados, como unas herramientas con las que desenvolverse a lo largo de su nueva vida laboral y estar preparados para cambiar, adaptarse y progresar, aunque sea en forma transversal a la actual. Cuanto más formación adquieran y esté más adecuada a las necesidades del mercado presente y futuro, las crisis les afectará menos, pues podrán demostrar, que son capaces de adaptarse más a los cambios de trabajos, industria o función. 

Algunos desempleados se ofuscan y bloquean, no viendo las alternativas o avenidas que esas organizaciones profesionales les ofrecen. No saben ni dónde, ni cómo ni cuándo buscar empleo. Tampoco quieren hacer trabajos, que paguen menos que lo que creen que necesitan, para llevar la familia al mismo nivel que lo hacía cuando tenían un trabajo. No quieren descender de la categoría profesional, que algunas veces tantos sudores les costó, hasta que ya es muy tarde para poder hacerlo. Suelen estar tan paralizados mentalmente, debido a su gran problema de subsistencia presente y futura, que ni pueden ni quieren escuchar los consejos que reciben, si es que se prestan a escucharlos. 

Es una práctica desesperada huir hacia delante, tomando decisiones poco pensadas y llenas de riesgos no medidos, sin hacer caso a su situación o ignorándola. Esto sucede con algunos que emigran solos, a encontrar trabajo en otras ciudades o países. La solución que realizan, es muchísimo peor que el problema que deja atrás con su decisión de abandono de la familia, que al final queda desmembrada y todos salen perdiendo. Máxime si las circunstancias en el nuevo lugar y las condiciones de trabajo, suponen que no puede llevar consigo a toda la familia. Esta es una señal clara de que el padre, no podrá desarrollarse en esa nueva situación y que esa familia, corre el inminente riesgo de romperse, según se demuestra en la mayoría de los casos. No es lo mismo estar alejado de la familia durante un tiempo provisional, para hacer un trabajo esporádico, que marcharse a trabajar y dejar a la familia abandonada por esa huida. A sabiendas casi con plena seguridad, de que ya no volverá a haber una reunificación familiar, pues cada parte, tendrá que subsistir con las alternativas que tengan, en las diferentes situaciones y posiblemente formar nuevas familias, siempre en perjuicio de los mas débiles, que son la esposa y los hijos. 

Es imprescindible ponerse a la tarea de volver a estudiar algo nuevo, terminar lo empezado y no acabado o mejorar lo que se había empezado. Si es necesario cambiar a estudiar otra profesión, que tenga mayores oportunidades de contratación y de ingresos. Para ello es necesario dedicar cuatro o cinco horas diarias, aunque tengan que quitar parte del sueño, para estudiar una carrera corta o larga, con el fin de que la próxima vez que haya otra recesión, se encuentren con mejor preparación ante la adversidad. Hay carreras profesionales, que aunque su trabajo no sea muy apetecible, tienen asegurada una gran demanda y puede ayudarle a progresar. Es menos apetecible no tener trabajo. Incluso si esa carrera conlleva el tener que trasladarse a otra ciudad, lo tendrán que hacer, pues es un sacrificio familiar que algunas veces hay que tomar, aunque solamente sea para sobrevivir. 

Si no tiene un oficio, intentar aprenderlo y si lo tiene, mejórelo con diplomas, certificaciones técnicas, cursos especializados, etc. Si ha estudiado hasta un grado escolar determinado, tratar de subirlo al siguiente. Si no han terminado el ciclo escolar, conseguir terminarlo. Si lo han terminado, pero no han hecho una carrera corta de formación profesional, tratar de hacerla. Si han terminado una carrera universitaria, procurar hacer un master, etc. Aprender idiomas u otras alternativas que los expertos les pueden aconsejar, para subir unos o dos peldaños de su actual situación. 

Si no se tiene dinero para poder estudiar en los centros de enseñanza públicos o por Internet, tienen que intentar conseguir créditos del gobierno, bancos, tarjetas de crédito, familiares o amigos, pues la mejor inversión que puede hacer en época de crisis es hacerla en uno mismo. Ya lo devolverá cuando pase la crisis. Así se evitará tener que estar gastando dinero, durante esas cuatro horas diarias dedicadas al estudio, perdiendo el tiempo frente a la televisión o con los amigos, o dándole vueltas y vueltas al mismo problema. También hay subsidios que entregan a las personas que están desempleadas, para que puedan realizar estudios que les sirvan para superarse profesionalmente, hacia actividades que tienen gran demanda presente y futura en el mercado. 

En esa época de crisis cada uno tiene que intentar reinventarse, incluso periódicamente a lo largo de su vida laboral, tenga o no trabajo. Para ello debe analizar cuáles son las avenidas por las que puedan circular, en función de las que ya haya circulado sin éxito. Buscar y encontrar cual es la tendencia en empleos disponibles, para las profesiones o actividades que están apareciendo nuevas y cuáles de ellas están desapareciendo. Proyectar el pasado y el presente hacia el futuro, como se hace en las previsiones de las empresas, las cuales para no quedarse atrás o perecer, continuamente se están reinventando, sacando nuevos productos o servicios al mercado y cambiando los procedimientos, para satisfacer a los clientes. Así tienen que hacer las personas, cuando ven que han perdido su trabajo, no encuentran clientes o prevén que los van a perder. 

La familia es el soporte indispensable para subsistir, cuando no se tiene trabajo. Es muy posible que todos los miembros de la familia, tengan que realizar sacrificios heroicos, para poder resistir mientras el padre encuentra un trabajo. La familia tiene que ser su firme soporte, que le ayude a solucionar su situación anímica  y a realizar las gestiones necesarias para encontrar trabajo. También tendrán que ayudarle a buscar, las alternativas necesarias para sobrellevar las vicisitudes, que esa falta de trabajo conllevan. No se puede tener la angustia de no encontrar trabajo, mientras el resto de la familia circula en otra dirección o dirección opuesta, sin haber cambiado el estilo de vida, reducido el presupuesto de actividades y gastos, por considerar al cabeza de familia como un simple y obligatorio proveedor de medios, para mantener a la familia y que a esta no le falte de nada. 

La austeridad es imprescindible que presida todas las acciones económicas de la familia. Eliminar todos los gastos indispensables, ya que esto, da la sensación de vivir intensamente la campaña de búsqueda de trabajo. Hasta la posibilidad de eliminar las horas familiares dedicadas a ver la televisión, para poderlas centrar en el análisis exhaustivo de la situación, de las acciones realizadas y de las que haya que realizar. 

Cuando por un orgullo mal entendido, no quieren decirle a la familia, que prevén que se van a quedar sin trabajo en un plazo determinado o que ya se han quedado sin el trabajo, porque no quieren que su familia lo sepa o porque, quieren aparentar el seguir figurando como el único o principal proveedor económico, para no perder el estatus familiar y social. Mientras tanto, la familia sigue manteniendo el mismo nivel de gastos y actitudes, sin darse cuenta o sin querer darse cuenta, del hundimiento de la situación. Esto lo hacen en contraposición a todos los consejos que reciben, de que la familia es el mejor soporte, para sobrellevar esa desgracia y así poder secundar todas las acciones y sacrificios necesarios, que favorezcan la ayuda a solucionar el problema. 

Cuando tampoco toman conciencia del grave problema que tienen y no deciden cambiar de vida, ni tomar decisiones frente al futuro. Por eso se limitan a seguir viviendo como estaban, utilizado los parcos ingresos que le entregan por el seguro de desempleo, cupones de comida u otros subsidios, o van gastando poco a poco, los ahorros que tenían destinados para emergencias, seguro de vejez, rescatando pólizas de seguros, etc. Pero terminando casi siempre, con el embargo de la casa, el automóvil y teniendo que vender sus pertenencias más preciadas. Incluso algunos, tienen que tomar la decisión de sacar a los hijos de los colegios privados, irse a vivir toda la familia con los padres políticos, compartir una misma casa con otro familiar o amigo, cambiar de domicilio a otro más económico, renunciando a la libertad familiar, espacio y autoridad que eso conlleva, ya que tendrá que negociar o aceptar las nuevas condiciones de ese tipo de convivencia. 

Es muy importante intentar que el no encontrar trabajo, ni ponerse a estudiar para el futuro, no sea la entrada en el submundo de los que tienen que  malvivir, con las dádivas que les dan los gobiernos o las organizaciones sociales y religiosas. Hay grupos sociales de desempleados, de larga duración y empobrecimiento sostenible, que incluso si consiguen recuperar un empleo, es generalmente mucho peor pagado que el anterior. Así van introduciéndose en una espiral negativa cada vez más profunda, con muy pocas posibilidades de salir. 

            Algunas empresas ofrecen puestos de trabajo en subasta de salario a la baja, que desgraciadamente a muchos desempleados, no les queda más remedio que competir a la baja, con los que están dentro o los que quieren obtener el trabajo. Estas quieren conocer, antes de contratar trabajadores, quienes se conforman con ganar menos para contratarlos, y a los que no les importa que les rebajen el salario, con tal de quedarse con él y que no les despidan. 

No existe el fracaso, solo los resultados, que algunos les gustarán y otros no. Cuando un resultado no le guste, cambie la forma de actuar. El único fracaso verdadero, es el abandono. Piense que sus hijos harán lo que hayan visto hacer a sus padres, pues la historia se repite. 

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Cómo educar a la familia para el tiempo libre de los hijos. Virtudes y valores humanos necesarios.

ESCUELA PARA PADRES 

Cómo educar a la familia para el tiempo libre de los hijos. Virtudes y valores humanos necesarios.  

  • 20 Preguntas que se hacen los padres, relacionadas con el tiempo libre de los hijos. 
  • Las tres D’s de los objetivos del tiempo libre de los hijos: Desarrollo, descanso y diversión.  

1,957 Palabras. Tiempo de lectura 7:10 minutos 

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El tiempo libre de los hijos, es el que les queda después de haber cumplido con sus obligaciones escolares y familiares. Debe servirles, para completar la educación que reciben en los centros de enseñanza, aumentar su formación académica, las virtudes y valores humanos, divertirse y mejorar su cuerpo, su mente y su alma. Pueden utilizarlo en actividades colectivas o en actividades individuales o personalizadas, para crear o reforzar algunas virtudes y valores humanos. Los padres deben procurar, que sea un tiempo de mucha eficacia personal y a poder ser, liberador de las presiones diarias, pero sin que lo desaprovechen, para que no pierdan los objetivos previstos. 

20 Preguntas que se hacen los padres, relacionadas con el tiempo libre de los hijos:  

  1. ¿Debemos organizar el tiempo libre de los hijos, dejándoles que hagan lo que quieran o que no hagan nada?
  2. ¿A cuántas, cuáles y dónde debemos llevarles, para que realicen las actividades extraescolares, que creemos serán lo mejor para su desarrollo humano, intelectual, religioso y social?
  3. ¿Debemos poner por delante sus preferencias, sobre las que los padres consideramos mejores para ellos, aunque les privemos de su tiempo de expansión y relax?
  4. ¿Cuál es el límite físico, emocional, social y académico, donde nuestros hijos se sienten cómodos, en sus actividades durante su tiempo libre?
  5. ¿Para que les servirá, el esfuerzo que les pedimos que realicen en su tiempo libre?
  6. ¿Con esas actividades, les estaremos aislando de la interacción con sus grupos de amigos buenos y malos y actividades sociales naturales, dándoles otras diferentes a las de sus pares?
  7. ¿Estaremos mediatizando o persuadiendo a los hijos, para inclinarles por actividades que gustan a los padres, pero que solamente justifican sus frustraciones juveniles no realizadas?
  8. ¿Estaremos ofreciéndoles las mejores o más adecuadas actividades para sus desarrollos, en función de sus conveniencias, capacidades, gustos, necesidades presentes y futuras y nuestras posibilidades económicas, laborales, familiares y sociales?
  9. ¿Debemos rechazar las actividades elegidas por ellos, porque creemos que al ser de práctica mayoritaria o estar de moda, pudieran no servirles para nada, ni en el presente ni el futuro?
  10. ¿Las actividades elegidas por ellos, les supondrán un esfuerzo fuera de lo racional, son de alto riesgo para cada una de sus edades o incosteables, en dinero y tiempo para los padres?
  11. ¿Las actividades elegidas por ellos o por los padres, supondrán privarles de los ratos de convivencia familiar, disfrutar del aire libre, etc.?
  12. ¿Hasta dónde y cuánto deben invertir los padres su tiempo, dinero, vida personal, calidad de vida familiar, relaciones sociales y carreras profesionales, por atender el tiempo libre de los hijos?
  13. ¿El esfuerzo que la familia tiene que hacer para cumplir esas actividades, mejorará o empeorará las relaciones familiares entre esposos, entre hermanos y en la familia en conjunto?
  14. ¿Deben los padres poner a los hijos en actividades extraescolares para tener y disfrutar más tiempo libre?
  15. ¿Deben los padres llevar a sus hijos a esas actividades extraescolares, para que ellos y sus hijos no sean menos que los familiares, amigos o compañeros de estudios y no hacerlo para epatarles?
  16. ¿Deben los padres sustituir las beneficiosas actividades que los hijos pudieran realizar en sus tiempos libres, por darles la libertad de que puedan estar frente a la televisión o a las pantallas electrónicas, que tanto les gustan, pero que casi siempre les perjudican?
  17. ¿Deben los padres asumir los problemas familiares, que pudieran conllevar los beneficios individuales de alguno de los hijos, por la utilización de su tiempo libre?
  18. ¿Deben compaginar los padres las actividades extraescolares de los hijos, con los imprescindibles tiempos de interrelación familiar, jugar espontáneamente a lo que quieran o disfrutar al aire libre, puesto que también son formas de desarrollar su creatividad y aprender a socializar?
  19. ¿Cuantas horas adicionales deben permitir los padres, que sus hijos estén en manos de otros educadores o vigilantes, a los que les importa o no, la educación de esos hijos?
  20. ¿Tienen que llevar los hijos una vida consecuente, con lo que quieren hacer en su tiempo libre? 

Es muy importante aplicar la virtud de la justicia, para intentar que todos los hijos tengan las mismas oportunidades de utilización del tiempo libre, examinando en profundidad si las decisiones, negociadas o impuestas por los hijos, relacionadas con su tiempo libre son buenas, pero no injustas con el resto de la familia, teniendo en cuenta la justicia comparativa, en el aspecto económico, de preparación para el futuro, consumo de energías familiares, etc. 

Los hijos cada vez disponen de menos tiempo libre privado, que no esté previamente programado por sus padres o profesores. Incluso están asediados por la publicidad de los medios técnicos modernos, los cuales les animan a llenar ese poco tiempo libre que les queda, para que se lo dediquen a las pantallas digitales o a consumirlo, en los espectáculos programados para alienarlos. 

Hay que inculcar a los padres y a los hijos, una mentalidad más abierta hacia lo lúdico, lo artístico, la belleza, la felicidad, la hermandad, la generosidad, la solidaridad, etc., pues no todo el tiempo libre de los hijos, tiene que tener una concepción de algo útil, práctico y económica e inmediatamente aprovechable, desde el punto de vista de los padres. Debe intentar hacerse sin muchas regulaciones y ordenes, para evitar la pérdida de la independencia, de la espontaneidad, de la originalidad y de la autonomía de decisiones en ese tiempo libre. 

Suele ser muy difícil para los padres, coordinar los desplazamientos hacia las diversas actividades que tienen cada uno de los hijos, y acoplarlos a sus propias obligaciones laborales y familiares, así como asumir los costos de esas actividades o el lucro cesante, que conllevan. Si no existe una buena organización familiar, les será imposible coordinar todos los horarios, medios y costos, para llevar a buen fin las actividades, en el tiempo libre de los hijos. 

Antes de decidir sobre la conveniencia de llevar a la práctica las actividades, durante el tiempo libre de los hijos, los padres tienen que examinarse, para ver si tiene la capacidad económica, mental, laboral y social, para poder realizarlas, y así evitar las frustraciones de los hijos en el caso de que posteriormente, no pudieran continuar o que se den cuenta de la mala gana, que esas actividades originan a sus padres y familiares. También deben conocer si tienen bien desarrolladas, las virtudes y valores humanos de la disciplina, el ahorro, el orden, el método, la atención a los detalles, la administración financiera, etc. muy especialmente en sus propios horarios y actividades, para conciliar y organizar, las idas y venidas hacia los sitios, donde sus hijos realizarán las actividades, cómo pagar todos los gastos e interesarse por el cumplimiento de los objetivos propuestos, con independencia de los mejores o menos buenos resultados, que los hijos obtengan de la utilización de su tiempo libre. 

Las tres D’s de los objetivos del tiempo libre de los hijos: Desarrollo, descanso y diversión.  

  • Desarrollo de la persona en su parte intelectual, religiosa, física y social.
  • Descanso para liberar de la fatiga, tensión y desgaste mental, físico y nervioso, de las actividades cotidianas
  • Diversión para despejarse del aburrimiento y romper la rutina cotidiana, tan llena de normas y privaciones. 

Principales conceptos que los padres tienen que tener en cuenta, para elegir las actividades durante el tiempo libre de los hijos: Ejercer las virtudes y valores humanos de la disciplina, el orden, el sacrificio económico, de tiempo y de dinero, forzando a la inteligencia para saber escoger las mejores y más asequibles actividades, o para negociar con ellos las menos malas. Si fuera necesario saber renunciar a las comodidades, en función de la buena disposición al sacrificio, por el bien estar de los hijos. Los padres deben intentarlo con mucho respeto, esperando que éste sea mutuo y que lo entiendan como un servicio, una guía, un apoyo y una inversión hacia ellos. 

Los padres deben organizar el tiempo libre de los hijos, a ser posible teniendo en cuenta las preferencias, inclinaciones y gustos de ellos. Cuando los hijos son pequeños, es mucho mas fácil convencerles, persuadirles o incluso ordenarles, lo que tienen que hacer y no hacer, pero a medida que van creciendo, empiezan a tener ideas propias, de lo que quieren hacer en sus tiempos extraescolares, los cuales muchas veces, no coinciden con lo que los padres consideran que es mejor para los hijos, por lo que tendrán que negociar cada nueva actividad, explicándoles con claridad e inteligencia las ventajas, inconvenientes y posibilidades de realizarlas o no. 

El tiempo libre de los hijos, puede y debe actuar, como compensación y equilibrio frente a las presiones, insuficiencias, fracasos y debilidades, a que están sometidos en la vida ordinaria. Está función compensadora, ha de buscarse de un modo positivo, haciendo que los hijos se sientan felices, a poder ser  practicando, aquello que realmente les gusta. Situaciones que posibiliten la autodeterminación y el auto desarrollo de los hijos, para que las cosas tengan sentido y se eduquen, en un mundo de valores y de libertad. 

Los padres algunas veces están tan ocupados, intentando dar a sus hijos lo que no tienen, aunque estos no lo necesiten, que no les queda tiempo para darles lo que tienen y que verdaderamente, es lo que necesitan. El mejor regalo que pueden recibir los hijos, es tiempo de calidad, aunque no puedan recibirlo en cantidad. 

La educación integral no es únicamente, el conjunto de conocimientos recibidos en las escuelas o colegios, para que se desenvuelvan mejor académica y profesionalmente, en el presente y en el futuro. También es el bagaje del conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, que les hacen más agradables, que les servirán como los cheques de viajeros, para andar por la vida. 

Trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Los padres tienen que crear una cultura de la educación, para la mejor utilización y aprovechamiento positivo, del tiempo libre de los hijos. También tienen que medir muy claramente, la posible disminución del tiempo libre de los hijos, en función de las distancias y tiempos de espera, que les lleva cada una de las actividades extraescolares. A veces, el tiempo del transporte y espera, para coordinar la ida o la vuelta con otros hermanos o compañeros, supone más tiempo que el empleado en las actividades extraescolares, agravado este tiempo con el cansancio propio, de las ocupaciones normales diarias y el descontrol o aplazamiento de las comidas, hasta que vuelven a las casas. En determinadas ocasiones, los padres tiene que pedir favores a otras personas, para lleven o recojan a los hijos de las diferentes actividades a las que asisten. Lo que origina que no siempre tienen disponibles, a las personas adecuadas para hacerlo y tienen que recurrir obligatoriamente y como ultima instancia, a personas no adecuadas por sus continuos malos ejemplos. 

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Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

No dudeis en comunicaros conmigo para cualquier comentario. Un saludo, Francisco francisco@micumbre.com

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