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El embarazo voluntario de las adolescentes, utilizado para escapar de la violencia familiar

ESCUELA PARA PADRES

 El embarazo voluntario de las adolescentes, utilizado para escapar de la violencia familiar

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La violencia familiar puede ser física o psíquica, producida entre los padres, o de los padres contra los hijos, de los hermanos contra los hermanos o todos contra todos, es uno de los orígenes de gran número de embarazos entre las adolescentes. Cuando la violencia está incrustada en la familia, también suelen estar las adicciones y las infidelidades. Por esas razones, los hijos suelen intentar marcharse de la casa, aunque sean menores de edad o no tengan donde ir. Los padres tienen legalmente el derecho de retenerlos en ese infierno, ejerciendo la patria potestad hasta los 18 años o hasta que consigan la emancipación legal. 

Los hijos menores de edad, necesitan el permiso de sus padres, para abandonar la casa familia y contraer matrimonio, si los padres no se lo otorgan, los hijos pueden solicitarlo a los jueces para que se lo concedan, en función de las circunstancias que concurran, en cada caso y las leyes que haya en cada país, estado o ciudad. Una de las circunstancias que más aducen las adolescentes ante los jueces, es que están embarazadas y quieren casarse con el supuesto padre biológico. Estas situaciones deben consultarlas exclusivamente, con los abogados especializados, que son los encargados de recurrir ante la justicia, para hacer valer las leyes. En cada caso particular, aplican las leyes de que podrán emanciparse y contraer matrimonio, las mujeres que tengan edades superiores a los 14 años y 16 años para los varones, aunque está demostrado, que todavía no tienen la madurez suficiente, física, ni mental, para tomar esa decisión. Aunque puedan declarar el nacimiento de sus hijos, recién nacidos ante el Registro Civil, sin que medie autorización de sus progenitores, representantes o responsables. 

Para salir del infierno en vida de la violencia familiar, las hijas, algunas veces, utilizan el recurso de buscar un novio, para quedarse embarazadas, y así poder solicitar ante un juez, el permiso para abandonar la casa paterna, pues sin una orden judicial, no pueden ni casarse, ni abandonar la casa familiar. Para conseguir la orden judicial, tienen que demostrar que están embarazadas y que pueden vivir por su cuenta, o que van a casarse con el supuesto padre biológico, si es que éste accede a casarse. 

No piensan que casi siempre es “saltar de la sartén al fuego”, pues esos embarazos premeditados, con el consentimiento o sin él, del posible padre biológico, tienen muchas probabilidades de que éste desaparezca o no se responsabilice de la criatura que va a venir, a no ser que también se le exijan responsabilidades judiciales de manutención. Es egoísmo y manipulación, que siempre termina mal. 

El analfabetismo religioso, la infancia espiritual, la falta de principios morales, la mala educación, familiar, escolar y social recibida, el mal ejemplo de los padres, las costumbres asentadas en determinados grupos sociales, la pobreza, los malos ejemplos de personajes célebres, los medios de comunicación, la inestabilidad familiar de los padres, relacionada con los múltiples divorcios, parejas de hecho, familias monoparentales, etc. son los principales factores que fomentan la violencia familiar y por ende, las consecuencias que lleva adosadas. Este analfabetismo religioso, la mayoría de las veces, está fomentado desde las propias familias y hacia las familias, por las mismas instituciones políticas, económicas y sociales. 

!Padres! Con esa violencia familiar y la mala educación ofrecida a los hijos, están originando o forzando a que su hija adolescente, tome esa desgraciada solución, de buscar un embarazo a destiempo, sin amor, sin responsabilidad y sin conocimientos, que destroce para siempre su vida y la de su futuro hijo, para salir del infierno de su familia. Examinen con profundidad, si están cuidando la calidad de vida dentro de su familia, no la conviertan en un infierno para sus hijos. 

Hace años, algunas hijas adolescentes, huían de sus casas tras un hombre, por amor o por evitar estar encerradas o pisoteadas en su dignidad humana. Han pasado muchos siglos y las cosas, siguen igual en algunas familias. Padres, traten de que sus hijos sean felices al ofrecerles el refugio y centro educacional, que tiene que ser una familia. Con esa violencia familiar, los padres pueden ser los responsables de que sus hijos, primero, deserten de los estudios, después, se integren en las bandas delictivas, y en el camino tengan relaciones sexuales fuera del matrimonio, que terminen en embarazos no deseados, con todas las consecuencias de abortos, madres o padres solteros, rupturas familiares, enfermedades contagiosas, etc. 

El hecho de vivir bajo la violencia familiar, induce a las hijas a buscar a un mercenario sexual, para padre biológico de su embarazo. Cómo va a ser eso amor, lo que saque a la hija adolescente, de vivir bajo la violencia que producen sus padres. El amor no es una conquista, sino un descubrimiento. Se ama al otro, en la medida que se sigue buscando y descubriendo motivos para amarlo. El amor es un sentimiento, pero también es una opción. Es la decisión de ser un buen prójimo y no pasar al lado de las necesidades del otro, sin importar tener que ensuciarse, ni dar el tiempo, ni el talento, ni el tesoro propio. El amor no es poesía, ni son palabras o regalos, el amor es el día a día, es paciencia mezclada con comprensión, es capacidad para esperar, es poner lo mejor de cada uno, es pensar en el bien de todos, es interés sincero por el otro, es saber escuchar, es dedicación, es acompañar aunque dé la sensación de estar perdiendo el tiempo, es cuidar, es saber exigir sin dejar de motivar, es rezar los unos por los otros, es, en definitiva, estar dispuesto a dar la vida por el otro. 

Uno de los principales problemas asentado en algunos grupos sociales marginales, es la violencia familiar, motivada entre otras cosas, por la falta de educación en las virtudes y valores humanos, de los padres y de los hijos. Y una de las muchas y muy graves consecuencias de la violencia familiar, es la enorme cantidad de embarazos de adolescentes, muchas veces, buscado expresamente por las adolescentes, que sufren esta violencia familiar. Gravísimo problema que contamina, tanto a la futura madre, como la mayoría de las veces al engañado, sorprendido y utilizado padre biológico, y todos los familiares relacionados. 

Las madres solteras y las familias monoparentales,  son una desgracia para ellas y para la sociedad. Cuantas veces se les olvida a los padres o no quieren reconocer, que su hija se convirtió en madre soltera, debido a la violencia que ellos ejercieron en la familia. Ellos son los responsable, de la desgraciada situación que su hija eligió o que fue obligada a elegir, para salir del infierno de su casa. Cuántas veces tendrían que pedir perdón, los padres a los hijos, por haberlos conducido a que tomen esas desgraciadas soluciones, por haberse criado en una familia carente de los principios básicos que deben regirla. Ese pedir perdón, solamente se puede hacer, si previamente hay un pleno conocimiento de lo realizado, un fuerte arrepentimiento, un firme propósito de la enmienda y la certeza de poner los medios, para que no vuelva a ocurrir, además de resarcir los daños producidos a los hijos. 

La violencia familiar, protagonizada por los padres, desgraciadamente puede obligar a esas adolescentes, a buscar con premeditación y alevosía su embarazo, creyendo que es la única solución para salir de la miseria económica, física y emocional, están destruyendo sus vidas y las de todos los de alrededor, incluyendo la del niño que va a nacer, si es que nace y no  abortan y que en el mejor de los casos, crecerá casi siempre en una familia disfuncional, casi siempre igual de la que, la adolescente ha tenido que huir y que tendrá como escenario de nuevo: Una nueva familia rota, la violencia, la deserción escolar, la pobreza, la violencia familiar, la adicción a las drogas legales o ilegales, el hacinamiento, la falta de autoridad, el desorden, etc. Ese círculo vicioso, del que se entra fácilmente y casi nunca se sale, lo demuestran las estadísticas. 

Al huir de la violencia familiar, los hijos se suelen refugiar en llevar vidas licenciosas, practicando lo que está a la orden del día, como es el uso de los anticonceptivos, los abortos y las píldoras del día después. Incluso los cambios de pareja, hasta que encuentran algún posible padre biológico, que muchas veces no se entera de donde se ha metido. Creen esos adolescentes, que ese libertinaje, es un juego que no trae malas consecuencias personales, ni sociales, y que con un aborto, todo se termina. 

Algunas adolescentes sometidas a la violencia familiar, suelen encontrar normal los embarazos juveniles, debido a que también sus abuelos, padres, tías, hermanas, vecinas, amigas, etc. sufrieron la violencia familiar de la misma manera y buscaron la solución en los embarazos adolescentes, pues tampoco tenían o lo perdieron, la educación en el concepto moral de la vida. 

Es posible que sus padres tampoco hayan recibido una buena educación familiar, religiosa, moral, fisiológica, etc., por lo que no han tenido los motivos, la voluntad, la religión o el conocimiento suficiente, para mantenerse vírgenes hasta el matrimonio. 

Cuando hay violencia familiar, a los hijos se les quitan las ganas o motivaciones para asistir a la escuela, puesto que además esa violencia, suele conllevar un descontrol de la educación familiar. Ante esos condicionantes, no es de extrañar que deserten de la escuela, a la primera de cambio. Lógicamente al desertar de la escuela, se encuentran que tienen demasiado tiempo libre, mucha facilidad para emplearlo en lo que quieran, sin ningún control, pero normalmente, con el inconveniente de muy poco dinero para gastar. Esto origina que estén abiertos a hacer cualquier trabajo, legal o ilegal, para cubrir los gastos de estar tanto tiempo en la calle.

Estando en la pubertad o adolescencia, embarazadas o no, sin suficientes estudios, formación, ni experiencia, nadie les va a contratar para trabajar en ningún sitio, puesto que no sirven para trabajar, por lo que no pueden acceder, ni a los trabajos de los salarios mínimos. Tienen que vivir de lo que puedan ganar en las actividades que encuentre, sean buenas o malas. Indefectiblemente, pronto se darán cuenta, que no pueden vivir independientemente, máxime con las nuevas obligaciones que lleva su embarazo y el bombardeo de la publicidad, de las cosas buenas que podrían conseguir si tuvieran dinero. 

Al abandonar la casa familiar, porque no pueden resistir más la violencia imperante, tienen que buscar alguna salida a su situación y esa solución, pasa por encontrarse con algún otro desesperado, normalmente de los que tienen muchas horas libres, porque tampoco asiste a la escuela, anda por los mismos lugares y tiene los mismos estilos de vida, le embarace y quiera casarse o convivir con ella y de su futuro hijo. Esto lo suelen conseguir premeditadamente y como única salida, a la situación de violencia familiar. 

Cuando el supuesto padre biológico, se entera de su posible e irresponsable paternidad, lo primero que suelen hacer es ponerla en duda, acusar a su novia gravemente y después desaparecer, antes de que nazca el hijo, para evitar las pruebas de ADN o nada más nacer, para evadir los posibles pagos de manutención. Muy pocos de esos jóvenes, aceptan las consecuencias de los actos realizados, entre otras cosas, debido a su escasa o nula formación religiosa y social. 

Las que huyen de la casa familiar y se quedan embarazadas como madres solteras, tienen que tener mucha entereza, para no caer en la rueda de conseguir embarazarse de otro posible novio. Y así sucesivamente, hasta que consiguen encontrar a uno que acepte la paternidad de su probable hijo y la de los otros, que la madre tenga. A veces tiene la idea equivocada de que ya con el hijo, la relación con el padre biológico, será más estable, pero no se dan cuenta, que esos tipos de padres se van, huyen de la responsabilidad, inmediatamente de que se enteran de que ellos han sido los causantes o acusados, del embarazo. 

Hay estadísticas aterradoras, clasificadas por ciudades, edades, razas, grupos sociales, culturas, edades, etc. que demuestran, que la violencia familiar indefectiblemente, lleva al abandono de la casa familiar, a la deserción escolar, a los embarazos de adolescentes, a las madres con varios hijos y con diferentes padres biológicos, de esas criaturas, pero que al final viven solas con los hijos, pues nadie quiere cargar con la prole de otros padres. La única solución para mantenerse, suele ser vivir de los programas de caridad pública. 

Si esos padres violentos, se dieran cuenta de las desgracias que producen en sus hijos, tendrían que pedirles perdón de rodillas. Pero no seria suficiente, si junto al perdón no hubiera un firme propósito de arrepentimiento, un fuerte propósito de enmendar su comportamiento y una forma concreta, de resarcirles el daño que les han producido, irreversible y para siempre. No son suficientes unas buenas palabras de arrepentimiento. 

Las adolescentes embarazadas, además de enfrentarse a la misma situación que cualquier otra mujer embarazada, sufren una mayor desprotección social y económica, teniendo  que aguantar, muchas más y mayores preocupaciones sobre su salud y la de su hijo, de manera especial, en países con escasa atención médica y nula protección social, para la adolescente embarazada. 

Si los padres no ponen solución a la violencia familiar, existen muy pocas posibilidades de que los hijos, no se vayan de la casa o se busquen otro concepto de familia, la cual casi siempre, son las gangas o pandillas. En algunos segmentos de población y comunidades, hay un fuerte estigma social de los embarazos de adolescentes, fuera del matrimonio. 

Algunos padres, a pesar de ser muy violentos, aseguran con mucha frecuencia que en su casa no hay violencia familiar y que por lo tanto, sus hijas adolescentes, no tienen que recurrir al embarazo para salir de la crisis. Por ser los causantes de esa violencia ni quieren, ni saben, ni pueden educar a sus hijos, pues ofrecen un ejemplo nefasto. 

La mayoría de las hijas adolescentes que quedan embarazadas, provienen de hogares disfuncionales y muchas veces, inician las relaciones sexuales a edad muy temprana, porque están buscando amor, cariño, atención que en casa no tienen. Creen que es verdad lo que su «novio» les dice, sobre que las ama. Pero no entienden que lo que esos novios fortuitos quieren, es poder tener relaciones sexuales con ellas y que para evitar problemas, usen preservativos o métodos que les garanticen la esterilidad. Solamente las aman si son estériles, para no dejarles problemas, nada de amor, con entrega incondicional. 

La mayoría de los embarazos de adolescentes, son debido a que ni ellas ni ellos, tienen una buena formación moral y creen que pueden hacer lo que les de la gana con su cuerpo, porque son libres de hacer lo que quieran. Eso se lo enseñan, continuamente, en la familia y en la sociedad. Una libertad mal entendida, donde la moral no aparece en la educación. Solamente el hacer lo que quieran, cuando quiera, con quien quiera y cuantas veces quiera. Nadie les habla de las obligaciones con su propia persona, todos les hablan de los derechos que tienen sobre su cuerpo. 

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Padres, sepan escuchar a sus hijos

ESCUELA PARA PADRES 

Padres, sepan escuchar a sus hijos 

  • 18 Conceptos para escuchar bien a los hijos
  • 15 Reglas para mejorar el saber escuchar a los hijos
  • 10 Aspectos que facilitan la oportunidad de escuchar
  • 10 Ejercicios para aumentar la capacidad de escuchar a los hijos
  • 22 Sentencias sobre escuchar bien a los hijos  

4,214 Palabras Tiempo de lectura 15:00 minutos 

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Padres, escuchen a sus hijos. Los hijos continuamente están mandando mensajes de que quieren y necesitan ser escuchados, no sólo ser oídos. Mensajes que suelen ser enviados con el lenguaje corporal, con su comportamiento bueno o malo, utilizando a otros integrantes de la familia, etc. Piden continuamente un tiempo íntimo para poder preguntar, pues tienen demasiadas cosas para decir. Cuando los padres no les conceden ese tiempo, aunque desgraciadamente sea algunas veces muy corto, se encierran en si mismos y ya no quieren saber nada de abrir su boca, para explicar sus inquietudes. Posteriormente vienen los lamentos de los padres, aduciendo que sus hijos no son comunicativos, pero no se habían dado cuenta, de que llevaban mucho tiempo pidiendo unas migajas de convivencia con sus padres, para que les escuchen. 

Padres, estén muy atentos a cualquier señal, por muy pequeña que sea, que sus hijos quieren ser escuchados. Ofrézcanles todo el tiempo de calidad que puedan darles, para poder escucharles bien, con atención, sin prisas, ni agobios. El tiempo de calidad no es completo, si no está acompañado de unos buenos espacios para escuchar. Llevarles al cine o, al campo de fútbol, etc. lleno de ruido y con la atención puesta en lo que sucede externamente, está muy bien, pero no es lo mismo, que estar en un sitio privado de la casa, llevarles a un restaurante o a pasear al campo, para poder escucharles con detenimiento, pues escucharles es mucho mas, que simplemente oírles teniendo la cabeza puesta en otra cosa. Solamente después de escucharles con atención de mente y cuerpo, es decir con los cinco sentidos muy alertas, se puede empezar un buen dialogo.

Está muy bien que los padres salgan con sus hijos a pasear, al cine, al restaurante, al campo de fútbol, a pescar, etc. pero si no aprovechan los tiempos de soledad e intimidad con los hijos, para escucharles, están cumpliendo solamente una pequeña parte de lo que debe ser la educación integral de los hijos. Esta educación pasa por tiempos de confianza y apertura para escucharles y poder saber que es lo que quieren, lo que no quieren, sus angustias, sus alegrías, sus amores, sus problemas, sus esperanzas, sus inquietudes, sus dudas y un largo etc.

Los padres tienen que emplear las técnicas adecuadas, para fomentar la escucha, para que se dispare el gatillo de los hijos y que empiecen a hablar. A cualquier edad, los hijos tienen muchas cosas para decir y muy pocas personas adecuadas, a quienes decírselas y que quieran escucharlas. Los padres tienen que intentar que los hijos, no busquen sustitutos inadecuados, para que les escuchen. Tienen que estar en primera fila, para cuando les necesiten, pero mucho mejor sería, que fuera antes de que los necesiten.

Para los padres, muchas veces, ponerse a escuchar, es un verdadero acto de valentía, pues saben de antemano, que lo que seguramente escucharán, les va disgustar, a arañar sus entrañas, pues vendrá de quienes más quieren. Pero escuchar a los hijos, es un acto de valentía irrenunciable. Enfrentarse a la realidad, por muy cruda que sea. No escuchar es un acto de traición a sus hijos, pues si escuchan a los hijos, tienen la posibilidad de solucionarles los problemas, o al menos ayudarles a clarificar sus ideas.

Las redes sociales, suelen sustituir a los padres que no escuchan, algunos hijos, que no tienen quien les escuche, prefieren contar sus solitarias penas en las redes sociales, donde están convencidos que alguien les escucha, aun a sabiendas que pueden caer en manos de los depredadores para pervertirles. Esto pasa muchas veces, incluso estando cerca de los padres, que no les quieren escuchar, cuando les gritan su soledad o angustia. También optan por decírselas a sus amigos, sean estos buenos o malos, pues tienen que encontrar a alguien que les escuche.

Escuchar a los hijos, no es lo mismo que hablar a los hijos, cada cosa tiene su momento adecuado, para que no termine el hablar, sin escuchar, en un monólogo de los padres, echándoles una pesada bronca.

18 Conceptos para escuchar bien a los hijos:

  1. Comunicar a los hijos que los padres, a todas horas y bajo cualquier circunstancia, siempre quieren y están dispuestos a escucharles y de forma muy positiva, para que se produzca un verdadero intercambio de sentimientos y no de interrogatorios o monosílabos, que la mayoría de las veces quieren decir, “déjame en paz y cállate”.
  2. Hacerles participes en los temas familiares, de las alegrías, penas, discusiones, objetivos, planes, presupuestos, situación económica, etc. Esto les acostumbrará a ir dando sus opiniones, a ser cada vez más abiertos a darlas, y a los padres a tener que escucharles por haberles preguntado.
  3. Demostrarles confianza al pedirles su opinión, y si es conveniente delegarles responsabilidades y decisiones, procedentes de sus opiniones.
  4. Contarles cómo nos sentimos ante determinadas situaciones, en las que ellos estén implicados o no, para que vean que no es difícil expresar los sentimientos, opiniones, alegrías, cansancios y dificultades y que se adquiere una gran paz interior, cuando se comparten las cosas a su debido tiempo, circunstancias y personas.
  5. Hablarles de que todos queremos ser escuchados, pero sin tener que ser juzgados y sentenciados continuamente, por nuestros actos u opiniones. Si los hijos tienen bien claro, que les vamos a escuchar sin juzgar, seguramente estarán más dispuestos a hablar, que a quedarse callados. Los padres deben fomentar estas situaciones, para escucharles con mucha atención. Es muy bueno empezar desde pequeños, con temas a su alcance mental, para crear costumbre.
  6. Ponerles más atención cuando hay algún problema grave, que pueda ser por un mal comportamiento de los hijos, por un problema de los padres o de la familia en conjunto. Hay que escucharles muy atentamente, lo que quieren decir y cómo lo quieren decir.
  7. No retrasarse en preguntar lo que haya que preguntar, aunque no quiera escuchar lo que supuestamente va a escuchar. Es preferible ser un padre que escucha, aunque duela, a ser un padre que ignora.
  8. Exija escuchar las explicaciones que los hijos deban darle, quieran o no quieran, les guste o no les guste hacerlo. La autoridad paternal en materia familiar, moral y social, no debe ser disminuida, excluida, anulada ni abolida bajo ningún concepto y mucho menos, en función de lo que los padres tienen y deben escuchar.
  9. Escuchen los cónyuges a los hijos, por separado o unidos, con la misma línea de amor y de exigencia hacia ellos, principalmente en las normas transcendentales de obligado cumplimiento personal, familiar, moral y social.
  10. Escuchen bien a los hijos, pero tengan mucho cuidado, si los hijos les tienden la trampa de “divide y vencerás” o si ya conocen los puntos flacos de cada uno de los cónyuges, y siempre se dirigen hacia el más débil, para conseguir lo que con el otro cónyuge, no conseguirían. Si fuera necesario, escuchen como hacen los policías, haciendo uno de bueno y otro de malo, pero siempre unidos, por el bien de los hijos.
  11. No tengan miedo de escuchar a sus hijos lo que tengan que decirles, pues como padres, tienen que estar a las duras y a las maduras. No hay nada entre padres e hijos, que con buena voluntad no pueda solucionarse. Las causas de los miedos y sus efectos devastadores, suelen ser productos de las dudas, justificadas o no. Pero los miedos la mayoría de las veces desaparecen, cuando se saben los verdaderos motivos que los han causado.
  12. Dialogar con el lenguaje del silencio, suele ser muy efectivo. Muchas veces es necesario escuchar, sin hablar, ni una sola palabra, dejando paso a que los hijos se expliquen o desahoguen, sin interrumpirles en lo más mínimo. No se preocupen si los hijos empiezan con un monólogo, poco a poco irán abriéndose cada vez más, al pedir ellos mismos respuestas a sus preguntas.
  13. Tengan en cuenta que las palabras dichas de más, enredan las que se han dicho justas, y las dichas de menos, confunden con lo que falta por decir.
  14. Olvídense del orgullo equivocado, que no sirve nada más, que para crear o mantener enconos, pues los oídos de los padres, se han hecho para entender con amor y son la puerta de los grandes abrazos.
  15. Tienen que aprender a perder un poco para ganar un mucho, aunque nada más oiga medias respuestas.
  16. El secreto de saber escuchar bien, sirve para saber hablar bien.
  17. Por muy amargo que sea el tener que escuchar, la clase de veneno que han elegido para suicidarse, poco a poco o muy deprisa, siempre se les podrá dar soluciones u opciones, para salir de los infiernos, que producen determinadas adicciones.
  18. Si el tema que escuchan requiere una respuesta inmediata, y si esta es muy grave o difícil, no duden en pedir un aplazamiento para estudiarla, consultarla y armarla antes de decirla. Si la dicen con precipitación, a lo peor ya no tiene remedio y se convierten en “esclavos de sus palabras y no, en dueños de sus silencios”

El lenguaje corporal de los hijos puede ser contradictorio, afirmativo o complementario de lo hablado, por lo cual los padres, para interpretar muy bien lo que les quieren decir, deben estar muy atentos cuando escuchan a sus hijos y entonces, para poder escucharles bien, aplicar las mejores técnicas que hayan entrenado. Una buena forma de demostrar los padres, que están escuchando a sus hijos, es hacerles preguntas cruzadas o de final abierto, que eviten los monosílabos de sí y de no en las respuestas, y esto solamente se consigue con mucha práctica.

Para poder escuchar bien y que haya un dialogo profundo y bien dirigido, tiene que construirse una buena disposición por ambas partes. Los padres tienen que demostrar con hechos, que están dispuestos a escuchar y los hijos tienen que estar motivados para hablar. Es todo un arte, que hay que dominarlo con inteligencia y mucho amor por ambas partes.

Escuchar es tan o más importante que hablar, pues algunas veces solamente escuchamos lo que queremos oír, sobre todo si tenemos prejuicios o ideas prejuzgadas o premeditadas.

Escuchar es muy diferente que oír, pues escuchar es cuando se ponen los cinco sentidos en hacerlo, poniendo el corazón en ello y empleando la atención, los sentimientos, la comprensión, etc. Escuchando se aprende mucho, pero también fatiga y consume muchas energías. Si no, que se lo pregunten a los profesionales que se pasan una gran parte del día escuchando, como los sacerdotes, pastores, rabinos, imanes, tutores, médicos, maestros, sicólogos, policías, abogados, etc. Oír es solamente percibir sonidos. Hay muchos profesionales, que cobran enormes cantidades de dinero, por escuchar a los pacientes o clientes, pero también hay otras personas, que siempre están depuestas, gratuitamente, a escuchar los problemas de otros y a dar buenos consejos, espirituales y sociales.

Hay muchos hijos, que no tienen quien les escuche, ni con quien hablar, ni a quién contarles sus penas, alegrías y sentimientos. Darían algo de su vida, por unos padres que les escucharan y seguramente, se evitarían muchos problemas si alguien les escuchara.

Hay que aprender bien y entrenarse mucho, para a escuchar adecuadamente a los hijos. Hay muy pocas técnicas que enseñan a escucharles correctamente, aunque existen muchas técnicas, para hablar bien en público y en privado. Por eso Dios nos ha dado dos orejas y una boca, para que escuchemos, el doble de lo que hablamos. Es muy bueno hablar a Dios de los hijos, pero también es necesario escuchar muy bien, lo que El nos dice de nuestros hijos y de nosotros.

15 Reglas para escuchar mejor a los hijos:  

  1. Aprendan a controlar los tiempos para escuchar a los hijos, según sus edades y capacidades. Las horas, las situaciones personales o familiares, la duración, la soledad, la compañía, el ambiente, etc.
  2. Aprender bien de lo escuchado, para meditarlo, examinarlo y estudiarlo y que en la próxima situación, igual o diferente, sirva para poder dar mejores consejos, ser más comprensivos y tener las ideas más claras.
  3. Aunque no sepan como hacer que su hijo hable, díganle directamente que están dispuestos escucharle y que esa ocasión, es buena para hacerlo o que si prefieren otro momento, que lo proponga y que allí estarán dispuestos a escucharles, todo lo que haga falta. Hágales ver lo importante que es para los padres, escuchar a los hijos, para poderse conocer mejor y encontrar soluciones, a los problemas que puedan tener.
  4. Desprenderse mientras se escucha del autoritarismo, enfado o propensión negativa, dejando abiertos los cinco sentidos, para escuchar con tranquilidad y buena disposición.
  5. Elegir bien los momentos, tiempos y situaciones, para fomentar el escuchar ciertos temas claves, que por su dificultad, siempre suelen quedar pendientes.
  6. Evitar las distracciones internas y externas, durante las conversaciones, intentando además con mucha delicadeza, que los hijos no se pierdan o diluyan en disquisiciones ajenas a la conversación, enseñándoles a que sepan llevar bien el barco a la orilla.
  7. Fijarse bien en el tono hablado, en su lenguaje corporal y en la expresión de sus emociones.
  8. Ir haciendo un resumen mental de lo esencial escuchado, para ponerlo como énfasis en las respuestas, en el caso de que las pidan o creamos conveniente darlas.
  9. No interrumpir para evitar que se les vaya el hilo de lo que dicen o de lo quieren decir.
  10. No juzgar lo que se escucha, hasta que hayan terminado, para que el entendimiento de lo escuchado, no esté sesgado por decisiones precipitadas o incompletas, ni por ideas preconcebidas.
  11. Nunca corten la escucha. Callarse significa dominio, pues los padres que se ponen a hablar fuera de su tiempo, pueden romper ese maravilloso momento de comunicación, que el hijo estaba realizando. Solamente deben hablar, cuando sea imprescindible, para ayudar a que sigan explayándose y explicándose.
  12. Preguntar tantas veces como sea necesario, lo que no se ha entendido o comprendido muy bien, o cuáles de las posibles variantes de sus expresiones, son las correctas.
  13. Procurar sacar tiempos para escuchar individualmente a los hijos, las cosas privadas o intimas de cada uno de ellos, sin olvidar los tiempos de convivencia colectiva familiar, donde escuchar todas las opiniones, es totalmente necesario.
  14. Procuren que sus hijos no se disgreguen y que se centren en temas específicos, los que ellos tengan ganas y necesiten de hablar. Si les escuchan bien, abrirán sus bocas para que Vds. les escuchen todo lo que tengan para decirles. Los elefantes se pueden ir comiendo en pequeños trozos y veces, pero no todo, de una vez. Ya irán teniendo ocasión de ir ampliando los temas.
  15. Resumir en pocas palabras lo que nos han querido decir, haciendo hincapié en los puntos más delicados, difíciles o conflictivos.
  16. El ejemplo de saber escuchar se transmite también a los hijos, para que posteriormente ellos puedan aplicarlo en sus estudios, amigos, trabajo, sociedad y en su futura familia.

Los padres tienen que escuchar con mucha atención, aunque haya lágrimas, amenazas, amor, odio, perdón y justicia, además de otras emociones y sentimientos posibles, pero al final, los padres han escuchado y los hijos se han sentido escuchados. Puede ser que los padres tengan que llorar y derramar el indecible dolor, producido por lo que escuchan, pero muchas veces por el bien de los hijos, tendrán que mostrase estoicos, rígidos, fuertes o indiferentes, pero siempre deberán seguir escuchándoles.

No es fácil escuchar a los hijos, máxime cuando ellos no quieren o no están acostumbrados a ser escuchados, pues algunas veces cuando han empezado a hablar, los padres les han echado unas descargas emocionales o físicas, imposibles de olvidar, por ejemplo: “No tengo tiempo para escucharte”. “Siempre te escucho las mismas tonterías” “Para que te voy a escuchar, si luego tu no me escuchas a mí y haces lo que te da la gana”. Una de las primeras reglas, es hacerles entender que les está escuchando, lo que ellos quieren decir, con el cien por cien de atención, con total cortesía, sin ánimo de juzgarles y que por escucharles, no supone ya un rechazo automático a lo que dicen, a no ser que sea peligroso para ellos o su entorno.

Para los padres es muy necesario conocer, en qué situaciones específicas y temas concretos es necesario, urgente e importante escuchar a los hijos, para que en caso necesario, tener una conversación con ellos, pero que no hiera su sensibilidad y sin que se sientan acorralados e invadidos en su independencia, sobre todo cuando puedan ser importantes para su futuro.

10 Aspectos que facilitan la oportunidad de escuchar:

  1. Desdramatizar la escena de ponerse a escuchar y para hacérselo más fácil, intenten colocarse en la situación de los hijos.
  2. Escuchar con los cinco sentidos bien dispuestos, para que cualquier explicación que reciban, por muy extraña que les parezca, les ayude a buscar y encontrar soluciones.
  3. Fomentar un tono tranquilo y ameno, eligiendo bien el sitio y las circunstancias ambientales y emocionales.
  4. Mantener la prioridad en los temas que los hijos quieran hablar y los padres escuchar. Pudiera haber una línea muy fina entre ambas actitudes, y los padres deben respetarla.
  5. No olvidarse de dar a los hijos tiempo, para procesar sus ideas, para que siempre puedan mantener su independencia, integridad y respeto, evitando así que contraproducentemente, se pongan a la defensiva.
  6. No retrasar el momento, si han decidido que tienen que escuchar determinadas situaciones. Es mejor que suceda a esperar, a que sea demasiado tarde.
  7. Poner un límite a las expectativas iniciales, sobre lo que quieren escuchar, pues todo requiere un tiempo de maduración y la práctica continua, es la mejor herramienta para conocerlas.
  8. Procurar que haya intimidad en la conversación, solamente las personas imprescindibles, no los curiosos.
  9. Tener la mente abierta para escucharles y las ideas muy claras para responderles, si es necesario con ejemplos, que les sirvan de guía, para poner sus ideas en orden y que puedan expresarlas.
  10. Tomar la iniciativa de escucharles, para hacerles ver a los hijos que escuchándoles, se habrán solucionado mejor los asuntos. Si los hijos la toman, denles la completa oportunidad, para que digan todo lo que tienen que decir y que lo digan como quieran, pero sin perder las formas, ni el fondo. 

Cuando los hijos van cumpliendo años, se ven envueltos en situaciones personales y familiares relacionadas con los estudios, la salud, los amigos, los gastos personales y familiares, los horarios, la independencia, la imagen personal, de la forma de vestir, el comportase dentro y fuera del hogar, el conducir vehículos, las redes sociales, los noviazgos, el consumo de tabaco, alcohol, etc. Cada día va saliendo un tema nuevo y hay que escuchar las opiniones y sentimientos de los hijos, para poder corregirlas o negociarlas, pues todas tienen implicaciones para su futuro, y para las relaciones familiares.

Si los hijos no inician la conversación, en la intimidad o en el entorno familiar, los padres deben comenzarla, pero centrándola exclusivamente en uno o dos temas principales, de los que los padres crean más importantes, en lugar de empezar varios temas a la vez, sin olvidarse de tratar de encontrar las circunstancias, por las que no quieren hablar.

10 Ejercicios para aumentar la capacidad de escuchar a los hijos:

  1. Alejar de la mente los malos pensamientos personales, mientras escucha a sus hijos, principalmente los asuntos desagradables pendientes, conflictos, inculpaciones, rencores, venganzas, deudas, etc. Poniéndose en positivo, por muy malas noticias que reciba. Tener control de si mismo. No le importe si sus hijos son políticamente incorrectos, pues eso puede ser, cuando todavía no han cogido confianza, en saber expresarse o no saben hacerlo.
  2. Antes de empezar la verdadera sesión de escucha, hagan unos ejercicios de relajación y respiración.
  3. Consultar con expertos, leer, ensayar y rezar, son las mejores armas para escuchar bien a los hijos y así poderse enterar claramente, de lo que ellos piensan, para al fin poderles proponer soluciones racionales a sus inquietudes.
  4. Cultivar una voz agradable, matizando los tonos, el volumen, la claridad, etc., con constancia y persistencia, para ir progresando en la voz, gestos, etc.
  5. Elegir las ropas que refuercen la imagen, que quieren proyectar al escuchar.
  6. Ensayar varios gestos, posturas y expresiones alegres, serias y de enfado, si los gestos son alegres, es muy posible que sus hijos las imiten y todo salga mucho más fácil.
  7. Iniciar la situación con un beso y un abrazo muy fuerte, lleno de cariño y de aceptación. Si no tienen esa costumbre, aprenda a saludar dándoles la mano, para que sus hijos se den cuenta de los aspectos de su amor, personalidad, seguridad, firmeza, educación, etc. La mano se da completa, haciendo contacto las palmas, apretándola moderadamente,  pero sin exagerar y moviéndola un poco de arriba hacia abajo. Esta forma ofrece seguridad y vencimiento de la timidez, para reforzar las palabras. Descartar esas formas de saludo, que emplean las comunidades marginales. Esos saludos no caben entre padres e hijos.
  8. Pensar en los beneficios que esperan recibir de esta escucha, si no son para los padres, por lo menos deben ser para sus hijos.
  9. Pensar que el no escuchar voluntariamente, para ignorar lo que está sucediendo, es hacer como los avestruces, que esconden la cabeza debajo de la arena, cuando sienten el peligro.
  10. Ponerse delante de un espejo y simulen, que están escuchando a los hijos cuando les hablan, de un asunto importante para ellos y la familia. Sean críticos con los propios comentarios que produzca este ensayo, pues eso será lo que sus hijos verán.

Qué buen vasallo sería si tuviera un buen señor. Este antiguo dicho, puede traducirse hoy por: Qué buen hijo sería si tuviera un buen padre. Normalmente a padres buenos, siempre corresponden hijos buenos. Los hijos nacen buenos, se hacen malos, cuando los padres o en su defecto la sociedad, no los educa. No les escuchan lo que continuamente quieren decir, aunque lo estén gritando. Padres, estén atentos, pues algunas veces, llegan tarde a escuchar a sus hijos. Otros amigos, bandas, gangas o malévolas organizaciones, se encargan de escucharlos y hablarles, para llevarlos hacia el mal.

22 Sentencias sobre escuchar bien a los hijos:

  1. Algunos padres escuchan con las orejas, otros por el bolsillo y otros no escuchan nada.
  2. Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
  3. El que realmente escucha a Dios, ya no vive para si mismo, porque el fuego de este amor, lo consumió todo.
  4. Entre las explicaciones que escuches, elige la más clara, la más elemental, la más breve y la más sincera, pero tienen que aprender a distinguirlas.
  5. Es tan importante escuchar, como averiguar el fondo de lo que se escucha.
  6. Escuchando a los hijos se les agrada mucho más, que hablándoles.
  7. Escuchar con paciencia a los hijos, siempre es una prueba de amor hacia ellos y algunas veces, más difícil que hablarles.
  8. Escuchar es una virtud relacionada con la prudencia y la paciencia.
  9. Escuchar mucho, no es fácil, pero es muy útil, para las relaciones con los hijos.
  10. Escuchen antes de hablar o fracasarán.
  11. Escuchen bien las respuestas, suelen ser más importantes que las preguntas.
  12. Escuchen con respeto e interés, dando crédito a lo que le dicen los hijos, pero sin dejarse impresionar.
  13. Los padres que gritan antes de escuchar, son unos insensatos además de equivocados.
  14. Los padres que primero no escuchan a Dios, no tendrán nada que decir a sus hijos.
  15. No hay peor sordo, que el que no quiere escuchar.
  16. Padres, escuchen lo que les dicen los hijos, por qué lo dicen y lo que sienten al decirlo.
  17. Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
  18. Procure que las palabras que escuchen sus hijos, estén llenas de amor y sabiduría.
  19. Que predomine la escucha, en el dialogo con los hijos.
  20. Saber escuchar a los hijos, atenta y silenciosamente, les produce alivio, felicidad, sosiego, liberación, apoyo y pertenencia familiar.
  21. Si los padres ejercitan la virtud de escuchar en silencio, sabrán entender, incluso lo que no se ha dicho.
  22. Si no quieren escuchar a los hijos, no esperen que después ellos les escuchen, cuando ya sea tarde.

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Pagar o no pagar la universidad a los hijos

ESCUELA PARA PADRES

Pagar o no pagar la universidad a los hijos.

  • 28 Preguntas que los hijos deben hacerse, antes de pensar en la posibilidad de que los padres les paguen o avalen, los costos de los estudios universitarios.
  • 21 Preguntas que los padres deben hacerse, antes de pensar en la posibilidad de pagar o avalar a los hijos, los costos de los estudios universitarios.
  • Principales virtudes y valores humanos, que los hijos deben tener bien asentadas, antes de ir a la universidad y tener éxito.
  • 15 Conclusiones: Si pueden, denles ahora una oportunidad 

3,732 Palabras Tiempo de lectura 14:00 minutos 

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No sigan leyendo si son padres millonarios y no les importa invertir o no en la educación universitaria de los hijos, para no tener que continuar criándolos en la casa, sin hacer nada, molestando y que al final se conviertan en hijos NiNi.

No lo lean si la universidad es gratis o casi gratis.

Tampoco lo lean si ya los hijos han conseguido becas o préstamos personales, que cubran todos sus gastos universitarios.

Pero léalo con mucho detenimiento, si son Vds. los que van a pagar los estudios universitarios de sus hijos o van a avalar los préstamos. 

Todos los padres quieren y deben dar, lo que más puedan a sus hijos, para que si es posible vivan mejor que ellos, pero “no pongan rama donde no se vende vino”, pues “donde no hay mata, no hay patata”. Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta. Muchos pasan por la universidad, pero la universidad no pasa por ellos. Está muy bien estudiar una carrera universitaria, mejor dos, pero si los hijos no están bien educados con el conocimiento y práctica de las virtudes y valores humanos, las probabilidades de su aprovechamiento son mínimas. 

Los padres no deben confundir sus deseos con la realidad. Es muy justo que los padres quieran que sus hijos sean más y mejor que ellos, y que lo que no pudieron hacer ellos, lo hagan los hijos. Analicen si lo que quieren es, presentarse ante la sociedad con los estudios universitarios de los hijos, como fuerte signo externo de riqueza y un elevado estatus social, sin importarles si la decisión de pagarles los estudios de la universidad, es poner dinero bueno, sobre causa mala. 

Aproximadamente el 50% de los alumnos que empiezan la universidad, la abandonan. Cada segmento de población tiene unas cifras diferentes, según la carrera elegida, la educación recibida en la práctica de las virtudes y valores humanos, las características familiares, la situación económica, si la universidad es pública o privada, etc. Unos la abandonan porque no están preparados para asumir la disciplina, orden y responsabilidad que suponen los estudios universitarios, otros por su incapacidad intelectual y muchos por la imposibilidad de seguirse pagando los estudios. Incluyendo que solamente ingresan a la universidad, principalmente, por falta de recursos económicos de los padres, el 40% de los que se gradúan del bachillerato. 

Los padres deben informarse muy bien, de cuales son las estadísticas de éxito y fracaso de los otros estudiantes, en esa misma universidad o en general. De los que los padres les pagan los estudios, de los reciben becas y por lo tanto casi siempre, tienen que tener un mínimo elevado de notas parciales y generales, de los que mantienen sus estudios con prestamos personales o con trabajos adicionales. Hay unas grandes diferencias, en los resultados académicos de cada uno de esos segmentos de estudiantes. 

No hay padres ignorantes, sino desinteresados en aprender. Los padres tienen que tener más cultura del medio universitario, es su obligación, en el caso de que quieran pagar la universidad de sus hijos. De antemano, deben conocer muy bien, todos los datos relacionados con la carrera y la universidad elegida. No pueden asumir que los hijos, saben más de la vida universitaria y de las consecuencias positivas y negativas, de su elección. 

Si ya tienen hijos en la universidad, les paguen o no los estudios, o si tienen hijos en edad de irse preparando, para unos posibles estudios en la universidad, cerca o lejos de la casa, deben contestar con mucha calma, serenidad y veracidad las siguientes 10 preguntas. Primero contestarlas entre los cónyuges y posteriormente, con el hijo que le concierne y con los otros hermanos, si es que los hubiera. Los hijos, con mucha antelación a la decisión de pedir a los padres, que paguen la universidad, deben ir preparando las respuestas. 

Si las respuestas a las siguientes preguntas, no son muy satisfactorias, piénsenlo varias veces, antes de pagar los estudios universitarios de sus hijos. Pues una deficiente educación en las virtudes y valores humanos, aunque no sea culpa de ellos, hará muy difícil que consigan aprovechar el esfuerzo económico familiar. 

28 Preguntas que los hijos deben hacerse, antes de elegir los estudios universitarios y pensar en la posibilidad de que los padres se los paguen o avalen.  

  1. ¿Conozco hasta dónde tendrán que sacrificar mis padres, su calidad de vida, para pagarme los estudios universitarios?
  2. ¿Conozco que, si por pagarme los estudios, mis hermanos no van a poder acceder a la universidad?
  3. ¿Creo que es razonable que mis padres, se jueguen sus ahorros, que tenían destinados para su vejez?
  4. ¿Creo que mis padres, tienen la obligación de pagarme los estudios universitarios?
  5. ¿Creo que tengo el derecho, a que mis padres me paguen los estudios universitarios?
  6. ¿Creo que tengo la suficiente madurez, formación y práctica de las virtudes y valores humanos, como para proponer a mis padres, que me paguen los estudios universitarios?
  7. ¿Estoy dispuesto a asumir la responsabilidad de resarcir a mis padres, lo necesiten o no, el dinero y los esfuerzos que han depositado, en mi educación universitaria?
  8. ¿Estoy dispuesto a endeudarme con préstamos, para cubrir los costos de los estudios universitarios, si los padres no me pagaran los estudios universitarios?
  9. ¿Estoy dispuesto a estudiar y a trabajar a la vez, para no tener que pedir dinero a los padres?
  10. ¿Estoy dispuesto a hacer el esfuerzo necesario, para conseguir préstamos personales, que cubran todos los costos de los estudios universitarios, para que los padres no tengan que pagarlos?
  11. ¿Estoy dispuesto a resarcir a la sociedad, el dinero que haya recibido de becas universitarias?
  12. ¿Estoy dispuesto a vivir responsable, independiente y ordenadamente, en todos los conceptos de estudios, despegándose racionalmente de mis padres?
  13. ¿Estoy intentando asistir a una universidad, fuera del domicilio familiar, para conseguir la independencia familiar, a pesar del mayor costo económico que ello supone, y descartando otras alternativas de estudios, menos onerosas para mis padres?
  14. ¿He analizado el por qué quiero salir a estudiar a una universidad lejana, cuando en la ciudad o en sus cercanías, hay universidades de características iguales o similares y el costo total de los estudios, es muy inferior?
  15. ¿He analizado la calidad y resultados de la universidad, a la que quiero asistir, en función de otras más cercanas o lejanas y de diferentes costos?
  16. ¿He conseguido durante el bachiller, notas suficientemente altas, como para que me eliminen algunas asignaturas en la universidad y por lo tanto, me supongan un ahorro de tiempo y dinero?
  17. ¿He demostrado previamente, con las buenas calificaciones e inmejorable comportamiento, la solvencia moral imprescindible, para recibir el esfuerzo económico de mis padres, que supone el pago de los estudios universitarios?
  18. ¿He explorado la posibilidad de empezar los estudios, en una universidad o College cercano a la casa, para disminuir los costos de los dos primeros años?
  19. ¿He hecho un presupuesto, desplazado en los años que durarán los estudios, que comprenda todos los gastos inherentes, a la decisión de estudiar en la universidad, tales como: Costos universitarios, libros, vivienda, comida, viajes, ropa, automóvil, seguros de salud, gastos privados, etc.?
  20. ¿He medido la rentabilidad financiera, de los estudios que quiero hacer, en relación con el número de alumnos que empiezan y terminan, tiempo que tardan en encontrar el primer empleo profesional, ingresos reales de su primer trabajo, tendencia futura de ingresos, etc. o el ir a esa universidad, es otro capricho más?
  21. ¿He sido examinado por algún consejero escolar profesional, especializado e independiente de la escuela o colegio donde cursé los estudios o donde los voy a empezar, para certificar sobre mis capacidades reales, de realizar esos determinados estudios y vivir independientemente?
  22. ¿He solicitado todas las becas posibles y he hablado con mis padres, de los motivos de las negativas?
  23. ¿Qué sacrificios económicos y de vida personal, estoy dispuesto a hacer para compensar el esfuerzo de mis padres?
  24. ¿Sabré aprovechar positivamente la libertad, que se supone tendré, en administrar mi tiempo, dinero y talento?
  25. ¿Soy consciente de la enorme diferencia de salarios, que obtienen para toda la vida laboral, los que consiguen tener estudios universitarios terminados, en comparación con los que no terminan los estudios y la rentabilidad financiera, que supone la inversión económica?
  26. ¿Soy consciente de que la decisión de que mis padres me paguen los estudios universitarios, es en beneficio propio solamente, y puede ser en perjuicio de otros hermanos o familiares, que podrían tenerse que ponerse a trabajar, en vez de seguir estudiando, para pagarme los estudios o mantener la casa de los padres?
  27. ¿Soy consciente que una gran parte de los costos de la universidad pública, son pagados con los impuestos de todos los ciudadanos, incluso de los que no pueden estudiar, y por lo tanto, al empezar a trabajar, tengo la obligación moral de devolver esa parte a la sociedad?
  28. ¿Tengo actualmente trastornos de conducta como TDAH., bipolaridad o adicciones y la salud suficiente, para poder vivir independientemente, sabiendo que si tomo el riego de no cuidarme lo necesario, pudiera tener problemas futuros con los estudios y con la salud? 

El conocimiento universitario todavía es prácticamente el mejor activo financiero que puede tener una persona durante toda su vida. Los hijos deben tenerlo en cuenta al elegir, continuar y terminar los estudios universitarios. Sin olvidar que la seguridad en el puesto de trabajo se ha ido para siempre, pues ahora lo que predomina es la inestabilidad en el puesto de trabajo. El trabajo a tiempo completo, está disminuyendo en cantidad y calidad al ser sustituido por trabajo a tiempo parcial. Los empleos de tiempo completo con beneficios sociales, como fondos de pensiones pagados, seguros médicos, largas vacaciones, etc. son reliquias del pasado. Esos beneficios han dado paso a los trabajos de tiempo parcial, basados en empezar y finalizar proyectos específicos, pero sin beneficios sociales. Lo que se paga en cada momento al empleado, es lo que se vale en ese momento, por lo que no tengan muchas expectativas para el mañana profesional en la empresa. Se han terminado los signos de fidelidad, comodidad, ascensos y seguridad obtenidos por trabajar muchos años en la misma empresa. 

Los empleados tienen que reinventarse continuamente y cambiar su identidad profesional constantemente o autoexcluirse voluntariamente del progreso. Las generaciones actuales tienen y tendrán una media de entre 15 y 20 trabajos en su vida laboral. Nunca podrán comprarse una coraza contra los avatares del desempleo, pero profesionalmente puede y debe reinventarse continuamente, y eso casi siempre está en sus manos. Los futuros trabajos se pueden convertir en nuevas, satisfactorias y sustanciales carreras. Pero no se olviden que para cambiar la carrera o reinventarse, se necesita tener una buena base financiera que pueda cubrir un periodo de búsqueda y adaptación, saber olvidarse del estatus personal y del nivel social y tener una mente muy flexible ante el progreso y ante cada una de las circunstancias que se presenten. 

Los empleados tienen innovarse continuamente, con independencia de que hayan realizado estudios, universitarios o no, para poder adaptarse a la velocidad, circunstancias y trayectoria de los continuos y rápidos cambios tecnológicos. Máxime teniendo en cuenta la edad y el empuje de las nuevas generaciones que continuamente van accediendo al mercado laboral con otras formaciones y destrezas. Se tendrán que reinventar, no porque lo busquen los empleadores, es que lo tienen que hacer obligatoriamente para seguir subsistiendo. La innovación personal en estos días es digital y es más cuestión de actitud que de experiencia. No se va a ningún sitio haciéndose la victima. Los empleados tienen que amar el seguir aprendiendo continuamente o perder el barco de la calidad de vida.  

21 Preguntas que los padres deben hacerse, antes de pensar en la posibilidad de pagar o avalar a los hijos, los costos de los estudios universitarios.

  1. ¿Consideramos lógico, invertir $250,000 en la educación universitaria de un hijo, aunque no esté bien preparado para asumir esa deuda familiar a social? (Asistir a determinadas universidades, cuesta aproximadamente 50,000 dólares anuales. Los estudios, si todo va bien, duran cuatro o cinco años, es decir unos $250,000 Estas cifras deben adecuarlas a cada país y circunstancia). 
  2. ¿Estamos dispuestos a optar, por la falta de medios económico, que solamente uno de los hijos vaya a la universidad y los otros no, con independencia de que tengan los mismos derechos y capacidades?
  3. ¿Están de acuerdo o difieren con el presupuesto, de gastos anuales que ha calculado su hijo?
  4. ¿Están dispuestos a que si, para cubrir los gastos universitarios de un hijo, tienen que suprimir calidad de vida familiar, como es: Rescatar los seguros de vida o invalidez, cancelar el seguro de salud, cambiarse de domicilio, trabajar dos turnos, trabajar el cónyuge sacrificando la educación de los otros hermanos, etc.?
  5. ¿Están dispuestos los padres, en caso de mal aprovechamiento de los estudios, a decir «hasta aquí hemos llegado» y suprimir el envío de dinero?
  6. ¿Están enterados, de la demanda de la profesión que su hijo quiere estudiar y de los posibles ingresos salariales, al terminar esos estudios y en los siguientes años, así como del tiempo que transcurra, hasta encontrar el primer empleo profesional?
  7. ¿Están seguros que con la educación, dada a su hijo y la que ha demostrado con sus actos de responsabilidad, austeridad, orden en los tiempos de estudio y diversión, disciplina, moral, manejo de la libertad, concepto de la amistad, administración del dinero propio, etc. podrá terminar los estudios, en un plazo razonable?
  8. ¿Han estudiado y preguntad, sobre sus reales posibilidades de endeudamiento, para pagar los estudios de su hijo?
  9. ¿Han fijado los límites, hasta dónde están dispuestos a llegar, en relación con el comportamiento y rendimiento universitario?
  10. ¿Hemos evaluado la posibilidad de que si avalamos el préstamo universitario, del o de los hijos, pudiéramos tener que pagarlo, en el caso de que ellos no lo hagan, porque no pueden o porque no quieren?
  11. ¿Hemos evaluado y hablado con los hijos sobre el costo de la inversión en tiempo y económica, para empezar a ejercer la profesión elegida?
  12. ¿Hemos hecho un buen estudio de nuestros ahorros, inversiones, ingresos y gastos presentes y futuros, que nos permitan vivir normalmente y pagar los estudios universitarios, de uno o de todos los hijos?
  13. ¿Hemos valorado la elección, entre que nuestra familia tenga una buena calidad de vida, o pagar los estudios de los hijos?
  14. ¿Nos sentimos con la obligación moral, de pagar los estudios universitarios a los hijos, porque queremos que ellos sean como los padres o más?
  15. ¿Podremos mantener la calidad de vida de la familia restante, con lo que le quede después de pagar los estudios universitarios de los hijos?
  16. ¿Qué porcentaje de nuestros ingresos anuales, estamos dispuestos a dedicar, para el pago de los estudios universitarios de nuestros hijos?
  17. ¿Somos conscientes de que si los hijos, no terminan los estudios, debido a que los abandonan prematuramente, toda la inversión realizada en la universidad, tendrá muchas dificultades para recuperarla, el no tener futuros ingresos como profesionales?
  18. ¿Tenemos en consideración las condiciones intelectuales u otros conceptos, de cada uno de los hijos, para pagarles los estudios universitarios?
  19. ¿Tenemos planes de ahorro, con importes suficientes, destinados para fines educativos, de las patrocinados por los Estados, conocidos como: Planes 529 de Prepago, Planes 529 de Ahorro o cuentas IRA Educativas?
  20. ¿Vamos a exigir a los hijos que trabajen, mientras estudian, para que se paguen parte de sus estudios universitarios?
  21. ¿Vamos a pagar los estudios universitarios del o de los hijos, por mantener el estatus social, o porque verdaderamente los hijos se lo han merecido?

Los padres y los futuros estudiantes, creen que los costos de los estudios universitarios son una buena inversión financiera, personal y social, a corto y largo plazo. Pero cada vez es más insegura su rentabilidad financiera, pues cuando terminan de estudiar, determinadas profesiones y se ponen a buscar un trabajo adecuado y rentable, no lo encuentran hasta mucho tiempo después, con los sueldos que les permitan tener una buena calidad de vida, como profesionales y amortizar los créditos obtenidos. Es cierto que los estudios universitarios, de por si, no garantizan el éxito económico, social y personal en la vida, aunque ayudan muchísimo. Hay otros factores muy importantes, que hay que tener en cuenta, los cuales son materia de otros artículos. 

Dependiendo de las carreras que quieran estudiar, es muy posible que no les concedan préstamos universitarios, pues según las estadísticas y estudios de mercados salariales, los sueldos que obtendrán de algunos trabajos, ejerciendo lo aprendido, con el porcentaje del sueldo, dedicado a la amortización del préstamo, no llegará para cubrir los costos e intereses del préstamo. 

Cada día los costos de asistir a la universidad son más altos y siguen subiendo anualmente, en relación con los ingresos promedios familiares, incluso suben más deprisa que cualquier otro costo familiar, aunque una gran parte de esos costos, los paga el Estado con el dinero de los impuestos de todos, incluyendo el de los que nunca han ido, ni van a poder ir a la universidad. No es aceptable ni ética, ni moralmente, que alguien que recibe los beneficios de asistir a la universidad, se le olvide y no devuelva a la sociedad parte de la ayuda recibida. 

Principales virtudes y valores humanos, que los hijos deben tener bien asentadas, antes de ir a la universidad y tener éxito: 

Aceptación. Adaptabilidad. Amabilidad. Aprender. Austeridad. Autodisciplina. Bien común. Disciplina. Civismo. Conciencia. Conocimiento. Cortesía. Criterio. Desprendimiento. Dignidad. Disposición. Ecuanimidad. Educación. Ejemplo. Ética. Generosidad. Honradez. Igualdad. Integridad. Justicia. Lealtad. Magnanimidad. Moderación. Moral. Objetividad. Orden. Paciencia. Rectitud. Responsabilidad. Respeto. Sabiduría. Sinceridad. Solidaridad. Templanza. Tolerancia. Verdad.

Si el estudiante, los padres o el avalista, no hacen los pagos en el tiempo y forma acordada, su historial de crédito se echará a perder, iniciándose una rueda sin fin, de despropósitos, que siempre tiene un mal final, tanto en hipotecas, tarjetas de crédito, nuevos préstamos, solicitudes de empleo, alquileres, compras de automóviles, etc. Ambos tendrán que volver a seguir pidiendo prestado, o tratar de conseguir una hipoteca o que otros familiares o amigos les avalen los créditos. Esto hace que los estudiantes y sus padres, entren en un camino de peligrosidad financiera, debido a que el estudiante no encuentra un trabajo que de lo suficiente, para pagar el crédito y mantenerse, siendo los padres los responsables subsidiarios. 

15 Conclusiones: Si pueden, denles ahora una oportunidad

  1. Aunque no se lo merezcan
  2. Aunque se disfruta más lo que con esfuerzo se logra, que lo que llega regalado.
  3. Hagan el máximo sacrificio posible, para dar a los hijos una formación universitaria
  4. Invertir en conocimiento produce los mejores beneficios, pues el principal bien es el conocimiento y el peor mal la ignorancia.
  5. Nadie mejor que Vds. saben hasta dónde han educado a sus hijos.
  6. No confundan sus buenos deseos de amor paterno, con la realidad de lo que son sus hijos.
  7. No echen toda la culpa a sus hijos, de no estar bien preparados para asistir a la universidad, pues es posible que Vds. tengan una buena parte de esa culpa.
  8. No se olviden poner unos mínimos de comportamiento y de resultados medibles, para seguir ayudándoles. Que los hijos también tengan que sacrificarse, para que así sepan, lo que cuesta el esfuerzo de los padres.
  9. No se olviden que estamos en la sociedad del conocimiento y de la información. Es casi imposible prosperar en esta sociedad, si no se han realizados buenos estudios, pero para ello, los hijos tienen que estar muy bien formados previamente.
  10. Pero quien recibe lo que no merece, pocas veces lo agradece.
  11. Puede ser el momento de olvidarse de algunas cosas pasadas, e intentar que comiencen a circular por una nueva avenida de prosperidad.
  12. Que el ahorro familiar para los posibles gastos universitarios de los hijos, sea uno de los componentes del presupuesto anual de gastos familiar.
  13. Si consideran que sus hijos, todavía no están preparados anímica, intelectual o socialmente para asistir a la universidad, propóngales que esperen un año más preparándose y que les sirva de periodo de maduración.
  14. Si desean que sus hijos vayan a la universidad, estudien y se gradúen, empiece por educarles muy bien, desde que son pequeños y aunque no lo hayan hecho, pero quieren ayudarles háganlo ahora.
  15. Tengan muy presente que si no tienen las virtudes y valores humanos muy bien asentados, será muy difícil que hagan el esfuerzo necesario, para terminar los estudios del Bachiller y posteriormente los de la universidad, echando a perder los enormes sacrificios, que la familia tiene que hacer para conseguir unos hijos, con buenos conocimientos académicos. 

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Cómo enseñar a los hijos a elegir bien

ESCUELA PARA PADRES

 Cómo enseñar a los hijos a elegir bien. 

  • 40 Virtudes y valores humanos que hay que tener en cuenta, para elegir bien
  • 18 Situaciones especiales, donde el ejercicio de la elección, tiene que estar muy bien preparado
  • 10 Preguntas indispensables, para elegir bien 

2,385 Palabras Tiempo de lectura 9:00 minutos 

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Elegir bien no es fácil, hay que aprenderlo y qué mejor que los padres para enseñarlo. Elegir bien es preferir algo o alguien para un fin y es una capacidad de los humanos, que deben desarrollarla para evitar en lo posible los errores. Para elegir bien, hay que estar muy bien preparado. No todos y siempre, podemos elegir, pues hay muchas ocasiones, en que otros eligen por nosotros. Entonces suele ser cuando llegan los problemas, graves o pequeños, si es que, lo que otros han elegido, no coincide con nuestra elección o necesidad. 

Los políticos, las empresas, el mercado en general, elige a cada persona por distintos conceptos, para ofrecerle sus productos, servicios o ideas. Para eso se hacen los análisis demográficos, para tener muy centrados los objetivos, a los que se quiere comunicar algo. Continuamente somos elegidos para algo, aunque no nos demos cuenta. Por eso los padres, tienen que educar a los hijos en el arte de elegir bien, con buena información, con serenidad, sin prisas, pero sin pausas. 

El derecho a la libre elección, tan deseada por todos, conlleva la responsabilidad de aceptar los hechos y consecuencias de lo elegido. Cuando uno elige, sin estar bien preparado para saber elegir, tiene muchas probabilidades de equivocarse y después, no suelen valer los lamentos, hay que apechugar con las consecuencias. 

Escuchar a los padres los pros y los contras, previos a cualquier decisión, es una ventaja muy grande, que servirá para acercarse más al éxito. Las mejores elecciones suelen realizarse, cuando se tiene buena información y se tiene la cabeza lo suficientemente fría, para no dejarse influenciar desde el exterior y evitando los prejuicios almacenados. Es cierto que debemos escuchar y sopesar todas las opiniones razonables, que nos ayuden a ejercitar la capacidad de elección, principalmente, las de personas bien formadas. 

Vivimos en la era del conocimiento y de la información. Quienes tengan más desarrolladas estas capacidades, podrán elegir mejor al tomar sus decisiones. Para elegir bien es imprescindible o muy conveniente, ser enormemente analítico e intentar ver la elección y sus consecuencias, bajo todos los ángulos posibles. Las precipitaciones pueden y suelen llevar a errores irreparables. Aunque siempre no se tenga el tiempo, ni los elementos para profundizar en el tema de la elección, antes de dar el veredicto. Por eso las personas que están entrenadas a ser ágiles de mente y a estudiar, lo más rápidamente posibles, una síntesis de todas las posibles alternativas, tienen muchas más posibilidades de acertar, que los que precipitadamente eligen, aunque algunos lo hagan para no cansarse, con el problema que les plantean o por desprecio al mismo. 

Desde la cuna los niños saben elegir, entre otras cosas, comer o no comer. Su primer no a la comida, es fruto de una elección, seguramente inconsciente, pero real. Las madres enseguida saben lo que sus hijos eligen y cuándo lo eligen. En cada edad, las elecciones tienen diferentes pesos en su vida. No siempre, ni todos tenemos la oportunidad de poder elegir. De pequeños, la mayoría de las veces los padres, para su mejor beneficio, eligen por los hijos. A medida que van siendo mayores, la elección les va tocando a los hijos y por lo tanto, también el asumir los errores y aciertos. De ahí la necesidad imperiosa de estar bien educados, en las técnicas para elegir bien. Esas técnicas enseñadas por los padres, pasan de ser costumbres a ser hábitos y después a ser virtudes. Es una buena costumbre enseñar a los hijos a que, el que parte algo, para compartir, debe ser el último en elegir. 

Los padres tienen que enseñar a elegir a los hijos, dándoles desde pequeños dos o tres opciones similares para que elijan entre ellas, bajo el supuesto, que cualquiera de ellas será buena para ellos. Sin olvidar que en cada ocasión, los hijos deben ejercitar la costumbre, de explicar los motivos y fines por los cuales, han elegido determinada solución. Para ello deben tener una edad con cierta madurez, en que sean ya capaces de argumentar su elección. 

40 Virtudes y valores humanos que hay que tener en cuenta, para elegir bien: Es perfecto tener la oportunidad de poder elegir libremente, lo que se quiere hacer en el presente y en el futuro, pero no se debe olvidar, que esa circunstancia, conlleva una serie de responsabilidades, que están reflejadas y soportadas por el conocimiento y la práctica, de las virtudes y valores humanos, indicados a continuación, que si no se tienen bien asentadas, será muy difícil que puedan aprender a elegir bien: 

Aceptación. Adaptabilidad. Amabilidad. Aprender. Austeridad. Autodisciplina. Bien común. Disciplina. Civismo. Conciencia. Conocimiento. Cortesía. Criterio. Desprendimiento. Dignidad. Disposición. Ecuanimidad. Educación. Ejemplo. Ética. Generosidad. Honradez. Igualdad. Integridad. Justicia. Lealtad. Magnanimidad. Moderación. Moral. Objetividad. Orden. Paciencia. Puntualidad. Rectitud. Responsabilidad. Respeto. Sabiduría. Sinceridad. Solidaridad. Templanza. Tolerancia. Verdad

Es muy difícil elegir, sin dejarse llevar por las presiones externas, que continuamente nos bombardean. Esas presiones no siempre son de información, para que podamos elegir libremente, pues apelan a nuestros instintos, para conducirnos conscientes o inconscientemente, a los objetivos que ponen los que nos presionan. 

18 Situaciones especiales, donde el ejercicio de la elección tiene que estar muy bien preparado. Cada una de estas situaciones, requiere un artículo aparte, en función de las características de cada persona y familia. 

  1. 1.       Elegir a los amigos.
  2. 2.       Elegir a los socios para los negocios.
  3. 3.       Elegir el lugar y la calidad de la casa, donde se pretende vivir.
  4. 4.       Elegir la dependencia o no, de las adicciones al tabaco, alcohol y drogas.
  5. 5.       Elegir la escuela o colegio para los hijos.
  6. 6.       Elegir la forma de alimentarse y los productos.
  7. 7.       Elegir la forma de comportarse con educación y buenos modales.
  8. 8.       Elegir la forma y fondo del noviazgo, matrimonio o soltería.
  9. 9.       Elegir la profesión para el futuro.
  10. 10.   Elegir la universidad donde estudiar.
  11. 11.   Elegir las inversiones financieras.
  12. 12.   Elegir las opciones políticas y a sus candidatos.
  13. 13.   Elegir llevar las cosas en orden, desorden o como se vayan produciendo.
  14. 14.   Elegir los empleos que se ofrecen o la forma de buscarlos.
  15. 15.   Elegir los productos o servicios ofrecidos que se quieren comprar.
  16. 16.   Elegir si hacer, no hacer o cómo hacer y cumplir, un presupuesto de gastos e ingresos familiares.
  17. 17.   Elegir si quiere hacer, cuándo y cómo realizar, el papel de victima o de victimario.
  18. 18.   Elegir una religión para practicarla. 

Previo a la decisión de elegir, hay que tener las herramientas intelectuales, muy bien preparadas y la serenidad necesaria, para hacer una buena síntesis y análisis de todas y cada una de las partes que componen la decisión a tomar, así como de sus posibles consecuencias. Distinguiendo lo que beneficia y lo que perjudica, a la persona, a la familia o a la sociedad. Hay que elegir entre ser oveja o ser pastor. En la sociedad hay muchos listillos, que quieren ser pastores y que les sigan las ovejas, para así poderlas llevar al matadero. Para conseguirlo, intentan darles todo hecho, anulándoles la personalidad y no enseñándoles, que si se educan, todos tenemos la capacidad de elegir y en muchas ocasiones, incluso la posibilidad de hacerlo, aunque algunos ni lo intenten. El saber elegir es complementario, del poder elegir. Si no se tiene buena información, se puede encontrar con la desagradable situación, de que otros si la tienen y entonces, estar en franca inferioridad, a la hora de poder decidir. 

Los padres tienen que tener criterio para saber elegir, para después poder enseñar a practicarlo. Pues hay consumidores tan habidos de comprar, todo lo que les ofrecen por Internet o televisión, que les han disminuidos la capacidad de saber elegir, lo que les convienen, lo que necesitan y lo superfluo. Incluso compran productos o siguen recetas, que les garantizan la inmortalidad. Las eligen, las compran y las consumen. 

10 Preguntas indispensables para elegir bien.  

  1. 1.       ¿Por qué debo hacerlo?
  2. 2.       ¿Para qué no debo hacerlo?
  3. 3.       ¿Cuándo debo hacerlo o no hacerlo?
  4. 4.       ¿Dónde debe hacerlo o no hacerlo?
  5. 5.       ¿Qué gano y que pierdo, si lo hago o no lo hago?
  6. 6.       ¿A quien puede beneficiar o perjudicar, la decisión de mi elección?
  7. 7.       ¿Es lícito o moral inhibirme de elegir y dejar que las cosas pasen?
  8. 8.       ¿Tengo suficiente información y serenidad para elegir bien?
  9. 9.       ¿Me enfadaré o aprenderé si me doy cuenta que he elegido mal?
  10. 10.   ¿Debo permitir que otros elijan por mi? 

Los hijos desde muy pequeños, es necesario que se acostumbren con entrenamientos de los mecanismos de la elección, para que cuando tengan que elegir algo, sepan porqué lo hacen y las razones por las que lo han hecho o lo van a hacer. Las preguntas anterior se pueden hacer varias veces, seguidas y en cascada, para cada ocasión. Así se acostumbrarán a pensar, antes de hacer o no hacer las cosas y a no dejarse llevar, por el primer impulso, es decir, que sepan que van a tener que contestarse a ellos mismos o a sus padres, los motivos por los que han elegido algo. Educarles en que deben buscar todas las alternativas posibles, para poder empezar el ejercicio personal de la elección. A mayor número de alternativas localizadas, muchas más posibilidades de elegir mejor. Después tendrán que ejercitarse en el método, para sopesar las ventajas e inconvenientes, de cada una de las alternativas localizadas. 

Los padres deben ensañar a sus hijos que el cansancio, la falta de tiempo, el pesimismo y el desaliento, no deben ser obstáculos para que cuando tengan que elegir, se abandonen, y no hagan el esfuerzo de poner todas sus energías, en hacer y pensar lo que tienen que hacer. Hay demasiados intereses en distraer y cansar a las personas, para que no tengan fuerzas, cuando tienen que tomar decisiones importantes, para de esta manera, quitarles sus derechos, conveniencia y placer de informarse, analizar y elegir. 

Desde muy pequeños, algunas veces los padres tienen que elegir por los hijos, siempre en beneficio de ellos, y también enseñarles a elegir, para que cuando sean mayores puedan hacerlo con plena libertad y conocimiento. Los padres no deben permitir que los hijos hagan las cosas que no les corresponden porque todavía no saben elegir. Los padres tienen la obligación de tomar las decisiones más convenientes y decidir por ellos, sin esperar a que sean mayores, para que puedan decidir, porque a lo peor, cuando son mayores y no se han entrenado a elegir y a elegir bien, asumiendo las responsabilidades correspondientes en función de su edad física y mental,  eligen mal. Los hijos tienen que estar educados, en la virtud de saber elegir. 

Los padres practicando con el ejemplo, influyen enormemente en el proceso de aprendizaje, para formar la capacidad de elegir de los hijos, la cual es una fase muy importante en la educación de ellos. Tienen que hacer el esfuerzo necesario, para dedicarles el tiempo ineludible para enseñarles y para que aprendan, sin prisas, pero sin pausas. Explicando a los hijos el por qué de ciertas elecciones, con el lenguaje correspondiente a cada edad. 

Elegir bien es un derecho, que implica responsabilidad, confianza, madurez y saber asumir y llevar bien los errores cometidos, en las elecciones realizadas. No siempre los padres toman mejores decisiones que los hijos, pues a medida que estos crecen en edad, formación y conocimientos, tienen que darse cuenta que si los hijos han sido bien educados, las decisiones tomadas por ellos, pueden ser tan acertadas o más, que las que hubieran podido tomar los padres, con su mejor buena voluntad. Cuando los padres enseñan a elegir bien a los hijos, también deben enseñarles a asumir las responsabilidades que conlleva lo elegido, les hayan gustado o no los resultados. 

Los padres comprometidos con la educación, formación y práctica de las virtudes y valores humanos de los hijos, deben en conciencia, enseñarles a elegir bien, buscando su perfeccionamiento y desarrollo moral, intelectual, físico y psíquico. Teniendo en cuenta que su ejemplo, es la llave para demostrar que lo que enseñan, previamente, lo han realizado personalmente. Es muy difícil enseñar a elegir, si previamente no se han entrenado a hacerlo. Educar es enseñar a responder adecuadamente, y al final, siempre se responde ante alguien. 

Los padres deben enseñar a sus hijos algunas de estas opciones, que diariamente tienen que elegir: Al levantarse elegir si van a estar de buen humor todo el día, o si van a estar de mal humor. Cuando les ocurre algo malo, elegir si van a ir de victimas para siempre, o si van a aprender algo de esa situación, para que no les vuelva a ocurrir. Si oyen a alguien quejarse, si van a elegir sumarse a sus lamentos o intentar ver su lado positivo.  Enseñarles que la vida es una elección constante, y que tienen que elegir cómo reaccionar, ante las diversas situaciones y cómo esa elección, va a afectar a otras personas positiva o negativamente. Cualquier sacrificio que cueste elegir, es el costo de oportunidad de hacerlo o que se lo den hecho. 

Los hijos cuando tienen bien formado el criterio, tienen la oportunidad de elegir el hacer o no hacer, incluso la de poderse equivocar. Tienen que aprender a desarrollar su crecimiento personal, intelectual y moral y a hacerse responsables, de sus propias decisiones, equivocadas o acertada, pues tarde o temprano, no tendrán quien pueda decidir por ellos. Entonces sabrán cuál es el inventario de las capacidades que han desarrollado. 

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Hijos, padres y cónyuges mal educados o bipolares

ESCUELA PARA PADRES 

Hijos, padres y cónyuges mal educados o bipolares. 

  • Principales virtudes y valores humanos, que los padres deben enseñar a sus hijos, según sus edades físicas y mentales
  • 27 Características positivas de los hijos, cuando reciben una buena educación
  • 40 Banderas rojas que anuncian hijos, padres o cónyuges bipolares 

2,085 Palabras Tiempo de lectura 8:00 minutos

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Los padres nunca aceptan que sus hijos o sus cónyuges, están mal educados. Todos echan la culpa de esa, su mala educación a la sociedad en general, a las influencias o malos ejemplos de los hermanos, de los amigos, de los parientes, de los ancestros, etc., a que todos les consienten y les tienen mimados. Pero la realidad es bien distinta, pues hay muchos niños y cónyuges, muy mal educados por los padres y por los propios cónyuges. Cuando los padres o cónyuges se dan cuenta de ello y se plantean buscar soluciones, para esa mala educación, una de ellas, que ahora está muy de moda, es decir que sus hijos o cónyuges, son bipolares, o tienen un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, TDAH.

La percepción de las diferencias existentes, entre la mala educación y la bipolaridad, está delimitada por la sutil raya que las separa. Por lo que ante los primeros síntomas de la enfermedad, los hijos, los padres y los cónyuges, deben acudir a los médicos especialistas. ¡Que lo solucione el médico! Pero si los hijos no están enfermos, sino que simplemente están mal educados, son los padres los que tienen que solucionarlo. Con llevarles al médico, no pueden lavarse las manos como Pilatos y creer que, ya se han quitado la responsabilidad de la educación de los hijos. Es más fácil echarle la culpa a la posible enfermedad, que a la falta de educación recibida o enseñada.

La enfermedad bipolar está caracterizada por muchas cosas, entre ellas por los marcados cambios en el humor y la energía. La mayoría de las personas con esta enfermedad, sufren estados persistentes de extrema euforia o agitación, acompañados de alta energía, los que se denominan manías. Los estados persistentes de extrema tristeza o irritabilidad, acompañados de baja energía, se denominan depresión.

¡Qué bien se porta cuando está de visita o está con sus amigos, y qué mal se porta cuando está en casa! Esta frase suele ser producto de la mala educación, muchas más veces que de la enfermedad. Consecuencia de ello, en algunas ocasiones el hijo o el cónyuge, se aprovechan de su mala educación y fatal comportamiento, presumiendo de hacer determinadas cosas, justificando lo hecho, porque estaban en situación A o B, propia de los bipolares.

En las familias hay un desgaste emocional enorme, al tener que aguantar, sufrir y convivir con las consecuencias de la mala educación de algunos hijos o del cónyuge, que se amparan muchas veces, con el beneplácito de sus padres o del otro cónyuge, en la supuesta enfermedad de los bipolares, para que estos hagan lo que les da la gana. Convivir con esos hijos mal educados, obliga a los demás miembros de la familia, a absorber y retener el sufrimiento que ellos poseen y emanan, incluso muchas veces inconscientemente.

El trauma y la presión que produce su mala educación, golpea y perturba a todos los que están a su alrededor, pues tienen la capacidad por empatía, de desbaratar, disolver y destruir las familias propias y las cercanas. Es muy diferente aguantar a un hijo o cónyuge, con la enfermedad bipolar, que tenerle que aguantar a un niño o cónyuge, mal educado desde niño, al que le han insistido los padres que es bipolar, cuando lo que verdaderamente es un mal educado, que aprovechándose de ese truco, lo utiliza para hacer lo que le da la gana y cuando le da la gana, sabiendo que por educación o por compasión los padres, cónyuge o familiares, tienen que aceptarle sus malos modales y cambios de comportamiento. Los padres en la educación de sus hijos, tienen que darse cuenta de los conceptos educacionales de: Lo que existe y lo que no existe, lo de no hacer nunca y lo de hacer siempre. Los padres tienen que vivir de cara a la educación de sus hijos, no de espaldas, pues esto no es, ni da, lo mismo. 

Principales virtudes y valores humanos, que los padres deben enseñar a sus hijos, según sus edades físicas y mentales. Pero siempre deben poner más énfasis o añadir, las que consideren convenientes, según las características de cada hijo y circunstancias. En cada caso, las reforzarán a medida que vayan creciendo en edad, conocimientos y responsabilidades: 

  • Hasta los 7 años: Fe. Obediencia. Orden. Sinceridad. Etc.
  • Desde los 8 hasta los 12 años: Carácter. Caridad. Colaboración. Conciencia. Disciplina. Esperanza. Estudio. Fortaleza, Generosidad, Justicia, Laboriosidad, Paciencia. Perseverancia, Piedad. Puntualidad. Responsabilidad, Etc.
  • Desde los 13 hasta los 15 años: Amistad, Compromiso. Esfuerzo. Justicia. Pudor, Respeto, Sacrificio. Sencillez, Sinceridad. Sobriedad, Sociabilidad, Templanza.
  • Desde los 16 hasta los 18 años: Audacia, Castidad. Compresión, Cortesía. Discreción. Ética. Flexibilidad, Honradez. Humildad. Lealtad, Optimismo. Perseverancia. Prudencia, Sencillez. Solidaridad. Tolerancia. Virginidad. Etc. 

27 Características positivas de los hijos cuando reciben una buena educación, que se reflejan en su comportamiento continuo y diario, dentro de la familia, enseñando a los hijos a través de la propia práctica, y el ejemplo de las virtudes y valores humanos de los padres. Los hijos suelen ser:

Afectuosos. Benévolos. Cálidos. Cariñosos. Colaboradores. Confiables. Creativos. Decididos. Enérgicos. Espontáneos. Expresivos. Generosos. Humorísticos. Imaginativos. Ingeniosos. Innovadores. Intuitivos. Inventivos. Leales. Nobles. Observadores. Optimistas. Retentivos. Seguros. Sinceros. Tenaces. Tolerantes, etc. 

            Si los padres son violentos, groseros y tratan mal a sus hijos o cónyuges y además están acostumbrados a hacer lo que quieren, cuando quieren y como quieren, no esperarán que esa actitud, no trascienda a sus hijos, aunque les hayan etiquetado de bipolaridad. Los padres deben tener en cuenta, que también ellos tienen que hacerse un autoanálisis, para saber si ellos mismos se comportan, como mal educados o son bipolares. Si toman las medidas adecuadas, podrán evitar transmitir a sus hijos, la mala educación o la enfermedad. No olvidar que la mejor o peor educación, se consigue con el ejemplo.

Los hijos muy consentidos y mimados desde la cuna, no suelen tener la capacidad, de hacer el esfuerzo necesario, para dominar sus caprichos y veleidades, por lo que al dejarse llevar por sus incontrolables impulsos, parecen estar enfermos de bipolaridad, cuando la realidad es que están enteros, es decir sin educar. Algunas veces la mala educación, está disfrazada de una bipolaridad, que les ampara todos los caprichos y las rabietas. Aunque también hay hijos que reciben una buena educación, pero no la aceptan y se vuelven agresivos y bipolares. 

40 Banderas rojas que anuncian hijos, padres o cónyuges bipolares: Cuando aparece uno o varios de estos síntomas, es muy conveniente visitar al médico, para que determine si padecen alguna enfermedad mental o si su conducta, es producto de una mala educación. Siempre teniendo en cuenta, las edades físicas y mentales de los hijos, así como el ambiente familiar y social que les rodee y los antecedentes familiares. Cada una de estas banderas rojas, puede tener una valoración numérica de menor a mayor importancia. Se deben ir escribiendo en un diario, las siguientes observaciones de cada una de ellas, lo que le ayudará mucho a los médicos para el diagnóstico: 

A) Grado de intensidad.

B) Grado de repetición, esporádico o permanente, duración, frecuencia y en su caso, situaciones que las produjeron.

C) Grado de gravedad y consecuencias para la persona, la familia o para la sociedad. 

  1. Cuando actúan con una hiperactividad física o mental y pasan, a una situación de muy baja o muy alta actividad, sin ninguna razón.
  2. Cuando duermen de forma irregular, mucho, poco o nada, o cíclicamente fuera de los horarios normales.
  3. Cuando existe un fracaso constante en los resultados escolares, en las relaciones amorosas y en encontrar y mantener un trabajo.
  4. Cuando frecuentan el abuso de alcohol, drogas u otras adicciones.
  5. Cuando frecuentan ideas de muerte, suicidio o de enfermedades incurables.
  6. Cuando hay signos hipocondríacos continuos, externos o internos.
  7. Cuando hay un gran ambiente bipolar en la familia o amigos cercanos.
  8. Cuando mantienen desafíos constantes, a la autoridad familiar, escolar o social.
  9. Cuando no mantienen nunca la palabra dada y siempre están cambiando de opinión.
  10. Cuando obtienen malos resultados académicos e incapacidad para concentrarse, aunque en otras ocasiones, voluntariamente demuestren una clara inteligencia y creatividad.
  11. Cuando practican actividades sexuales compulsivas, prematuras o inapropiadas.
  12. Cuando presentan claros signos de depresión, impulsividad, aceleramiento injustificado o tensión en el habla.
  13. Cuando presentan injustificados y aleatorios ataques de rabia, contra sus familiares o amigos, motivados por antipatía física o mental.
  14. Cuando presentan pérdidas del control personal, ante situaciones negativas o contradictorias, tanto en conversaciones, como ante resultados negativos obtenidos.
  15. Cuando presentan síntomas continuos o alternos de hiperactividad, agitación y distracción.
  16. Cuando realizan continuos actos de irritabilidad, excitación,  ira, violencia o agitación.
  17. Cuando se observa que están frustrados, obstinados y obsesivos compulsivos, al no terminar lo que comienzan.
  18. Cuando sienten delirios de grandeza por su persona, su pasado o el de sus ancestros.
  19. Cuando sistemáticamente confunden los deseos con la realidad, en público y en privado.
  20. Cuando continuamente dicen una cosa y hacen otra.
  21. Cuando son caprichos impetuosos y reiterados, de cosas que le produzcan satisfacciones inmediatas.
  22. Cuando su conducta familiar, social, física o moral, es atrevida y peligrosa.
  23. Cuando sufren delirios y alucinaciones, ante situaciones que no tienen control.
  24. Cuando sufren padecimiento de terrores y paranoias nocturnos, en sueños o alucinaciones diurnas.
  25. Cuando tiene cambios de carácter rápidos y continuos, pasando sin ninguna causa aparente, de la alegría a la tristeza y del amor al odio.
  26. Cuando tiene modificaciones de su humor, siendo de duraciones cortas o largas, continuas, rápidas e injustificadas.
  27. Cuando tienen alteraciones significativas en el apetito, pasando inmediatamente de la desgana, a la glotonería.
  28. Cuando tienen cambios de temperamentos injustificados y continuos, de eufórico a irritable.
  29. Cuando tienen explosiones de rabia destructivas constantes, duraderas, incontrolables, injustificadas y desproporcionadas, principalmente en cuanto les juzgan o contradicen en algo.
  30. Cuando tienen falta de concentración en los proyectos y actividades, y por aburrimiento, están continuamente empezando otro, sin haber terminado el anterior, les haya gustado o no.
  31. Cuando tienen ganas habituales de estar aislados, durante mucho tiempo.
  32. Cuando tienen grandes dificultades para conseguir calmarse, de determinadas situaciones.
  33. Cuando tienen habituales manías o monomanías, por cosas sin importancia.
  34. Cuando tienen ideas exageradas de sus posibilidades y limitaciones físicas, económicas, sociales o intelectuales, por la alteración continua de su obsesivo ego.
  35. Cuando tienen poca o excesiva dedicación, a las horas de sueño y descanso.
  36. Cuando tienen sus acciones condicionadas,  por una supuesta o real herencia genética, principalmente cuando hay antecedentes familiares bipolares o de precaria salud mental.
  37. Cuando tienen tristeza continua e intensa, así como lloros generalizados.
  38. Cuando toman riesgos excesivos, irreversibles o injustificables.
  39. Cuando viven resentidos y con un sentido de no pertenencia a nada, ni a la familia, ni a las amistades, ni a la sociedad.
  40. Tienen disminuida la capacidad de cordura, juicio, madurez, moderación y  comprensión, solamente en determinadas situaciones. 

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Los indignados. Sin empleo presente, ni futuro

ESCUELA PARA PADRES 

Los indignados. Sin empleo presente, ni futuro. 

  • 16 Preguntas que deben hacerse los indignados
  • 10 Preguntas a la sociedad sobre los indignados 

4,793 Palabras Tiempo de lectura 17:00 minutos

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Indignados, me refiero a los que han salido a protestar, por su incierto futuro laboral, tanto de los jóvenes, sin matizar el arco de edades, como la de los jubilados prematuramente. Pero por lo que he leído, oído y visto, las personas que han salido a protestar, lo han hecho por muchas y muy grande razones, una de ellas es la falta de empleos. 

Es muy penoso ver unidos en la desgracia, a grupos de adolescentes, buscando el primer empleo, los cuales no paran de interrogarse, sobre su futuro laboral y familiar, junto a personas de edad avanzada, que han sido despedidos de sus trabajos y que buscan alternativas basadas en la igualdad, la dignidad y el respeto. 

Cuando los padres vean a sus hijos indignados, o ellos mismos lo están, porque no encuentran empleo, a pesar de que tienen ganas de trabajar e intentan solicitarlo en muchísimas ocasiones, pero sistemáticamente son rechazados, de los pocos empleos disponibles en el mercado laboral. Los hijos, con la ayuda de sus padres o de otros profesionales, deberán empezar por examinar los orígenes y motivos de esa indignación, para así poder encontrar alguna solución. Determinar cuáles son las capacidades de trabajo que tiene cada persona y cuáles son, las que piden para cubrir los pocos puestos que se ofrezcan. Cuáles son las posibilidades de prepararse, para poder competir contra otros solicitantes y ganar. Cuáles son los conocimientos que exigen, en la mayoría de los puestos de trabajo y cuáles son los que cada uno puede ofrecer. 

Los indignados tienen que conseguir encontrar sentido a la vida, a pesar de las circunstancias adversas, para no caer en estados de depresión, marginación, soledad, desesperanza, insatisfacción, vacío existencial, enfermedades mentales, etc. Hay muchos asesores, libros y expertos en esta materia y todos los indignados deben pedir ayuda a los especialistas, para que les preparen para los pocos nuevos puestos de trabajo que se vayan ofreciendo. 

Parece muy lejano el día, en el que vuelvan los parámetros económicos que había hace 10 o 15 años. Este cambio, por ahora, no se ve ni en el horizonte, es más, parece que todavía, económicamente, las cosas se van a poner peor. Ya no volverán aquellos tiempos donde había pleno empleo, la inflación era pequeña o estaba bien controlada, el precio del petróleo era asequible, los gobiernos nacionales y locales no tenían déficit o lo tenían pequeño y manejable, incluso cuando las tasas de interés eran bastante cómodas por las cifras y las condiciones para conceder prestamos. 

Casi todos los gobiernos, tenían mucho dinero para repartirlo en programas sociales, que utilizaban muchos de los que hoy están indignados, creyendo que estos programas, durarían toda la vida. Todo esto se ha acabado y posiblemente no volverá hasta dentro de muchos años, a no ser que ocurra alguna cosa excepcional, que cambie los parámetros actuales. Las personas que no están en el circuito financiero, están fuera del mundo real, lo dice la realidad económica. 

Hay muchos jóvenes y no tan jóvenes indignados con la sociedad, echándole la culpa de todo al gobierno de turno, a los partidos políticos, a los sindicatos, a la policía, al Banco Mundial, al Fondo Monetario Internacional, a Wall Street, a las multinacionales, a la banca nacional o extranjera, a los millonarios, a la oligarquía, etc. Eso es una perdida de tiempo y de energías ya que hay otros medios para salirse de la indignación. 

Muchos jóvenes se deberían indignar con ellos mismos, por no haber sabido aprovechar la juventud, los tiempos de vacas gordas, para estudiar y prepararse para los tiempos que pudieran llegar. Es muy vieja la fabula «que viene el lobo» para que no la tengamos en cuenta, a cada momento. Cada uno tenemos que indignarnos, analizando previamente lo que hemos hecho mal, pudiendo haberlo hecho bien. No podemos esperar a que “me den, me den, sin dar nada”. Los tiempos de las vacas gordas ya han pasado y ahora, estamos frente a unas desagradables realidades, que parece que han llegado para quedarse. 

16 Preguntas que deben hacerse los indignados: 

  1. ¿Qué capacidades escolares, físicas y mentales tengo para conseguir los trabajos que se ofrecen actualmente?
  2. ¿Estoy dispuesto a terminar los estudios empezados o a estudiar, para poder acceder a los trabajos que se ofrezcan y que ahora no puedo alcanzar?
  3. ¿Estoy dispuesto a aceptar trabajos que no cumplan mis totales expectativas, en relación con el salario, esfuerzo y actividades?
  4. ¿Qué debería haber hecho, para no estar en la situación de no encontrar empleo?
  5. ¿Que debería, no haber hecho, para no encontrarme en esta situación?
  6. ¿Qué puedo hacer ahora y en el futuro, para salir de esta situación?
  7. ¿Qué puedo hacer para ayudar a los demás familiares, amigos y sociedad, a salir de esta situación?
  8. ¿Voy a seguir echando la culpa a los demás, en lugar de buscar soluciones a esta situación?
  9. ¿A quién voy a pedir consejo, para me ayude a hacer un plan y a poner los controles de cumplimiento, para salir de esta situación?
  10. ¿Hasta que limites estoy dispuesto a sacrificarme, para salir de esta situación?
  11. ¿Qué medidas voy a tomar para vivir decentemente, hasta que encuentre trabajo?
  12. ¿En que forma concreta voy a cambiar la forma en la que vivo, para prepararme cara al futuro?
  13. ¿Estoy dispuesto a intentar trabajar por cuenta propia, incluso desde la casa, o tiene que ser siempre por cuenta ajena?
  14. ¿Estoy dispuesto a emigrar dentro o fuera del país, para encontrar trabajo, a pesar del sacrificio económico, familiar o social que suponga?
  15. ¿Estoy dispuesto a intercambiar mi tiempo y mis habilidades, por las de otros, en un sistema denominado Banco del Tiempo, trueque o cooperativa, sin importarme el trabajo que tenga que hacer?
  16. ¿Estoy dispuesto a dar gratuitamente mi tiempo, conocimientos y energías a otros, que lo necesiten más que yo? 

Muchos de los jóvenes indignados, ven que tienen muy pocas o ninguna probabilidad de encontrar empleo, según lo que ellos definen como empleo, ven que otros jóvenes tienen empleos, mejor o peor pagados, pero al fin y al cabo lo tienen. A pesar de estar haciéndose mayores y haber llegado a la edad, de vivir independientemente o de formar una familia, tienen que vivir todavía en la casa de sus padres, incluso cuando éstos tampoco tengan trabajo y por lo tanto, no tengan la capacidad de mantenerse ellos mismos. Tienen que vivir de la mamandurria y prebendas que les da el Gobierno, denominado Estado del Bienestar Social con los impuestos cobrados a todos, o incluso, aceptando los donativos de organizaciones religiosas. Y eso será previsiblemente, durante muchos años. 

Entre los indignados que han salido a protestar, hay personas muy valiosas y trabajadores, que están en la misma situación de desempleo e incertidumbre. También hay jóvenes producto de su alegre e insensata deserción escolar, a sabiendas que hoy en día, si no están muy bien preparados, las posibilidades de encontrar empleo son casi nulas. Desgraciadamente es el pago de justos por pecadores. En este caso la tiranía de las minorías. 

Algunos jóvenes indignados, están viajando en la dirección opuesta a la que marcha la sociedad. La sociedad requiere cada vez más a los trabajadores, de todas las categorías, que estén muy bien formados, en el concepto profesional y en el significado del equilibrio que debe haber, entre derechos y obligaciones. Mientras no se vuelva a dar ese equilibrio de fuerzas, los empresarios no tendrán la apetencia de crear nuevos puestos de trabajo, por lo que los indignados, que no actúen inteligentemente, tendrá muy difícil encontrar trabajo. 

Cada vez está más alejado, lo que quieren los empresarios y lo que ofrecen los indignados. La técnica avanza a pasos agigantados y los estudios y disponibilidad de adaptación, de algunos indignados, va en retroceso. La disciplina, el orden, la honradez y otras virtudes y valores humanos, indispensables para enamorar a un empresario, con el fin de que invierta en un puesto de trabajo, además del rendimiento esperado, no son moneda de curso corriente. Por eso los empresarios, preferirán arriesgar su dinero en otros mercados emergentes, geográficos, especulativos o laborales, que tengan mano de obra barata, donde todavía los trabajadores, no han conseguido los triunfos justos, lógicos y deseables, que existen en los países más modernos, pero no invertirán en puestos de trabajo, que tengan como protagonistas a los denominados perdedores sociales

Hemos vivido en muchos países una época de euforia, donde todo valía, pues los beneficios, aparentes o reales, eran muy fáciles de conseguir, y por eso había puestos de trabajo, para todos los que querían trabajar. Se pagaban muchos impuestos, o el estado se endeudaba. También se pagaban altos salarios, pues la vaca daba buena leche. Muchos grupos sociales, vivían en las épocas de las vacas gordas, como si nunca fueran a llegar las vacas flacas. El Estado era generoso con sus dádivas y todos al «dolce far niente». Me refiero a las dos últimas décadas. 

La crisis ha llegado para quedarse. Nadie sabe cuando volverá a haber pleno empleo, o la pequeña tasa de empleo que había antes de la crisis. Es muy dudoso que los empresarios, que han tenido que enfrentarse a esta crisis, vuelvan a tener ganas de invertir en la creación masiva de puestos de trabajo. Los puestos de trabajo futuros son y serán, cada vez mucho más sofisticados que los actuales. Tanto en la parte técnica propia del puesto, como en las condiciones laborales. Los desempleados tienen que empezar a pensar que en el futuro, la palabra empleo, no tendrá el mismo significado que el actual, será mucho más rigurosa. Los empleos que seguirán aceptando a trabajadores, con las condiciones laborales actuales, son los de la agricultura, construcción y servicios, (restaurantes, limpiezas, etc.) que requieren una mano intensiva y no tan bien preparada, como en otras industrias. Algunos indignados se darán cuenta, que su futuro laboral pasa por hacerlo en esas tres industrias mencionadas anteriormente, que precisamente son las que peor pagan y donde los trabajos son más duros. 

Es enorme la frustración de los indignados, porque saben que no van a mejorar su calidad de vida, si no que va a disminuir. Se mide la gravedad del desempleo, entre otras formas, por el número de personas que quieren trabajar y no encuentran trabajo, por la cantidad de días, semanas o meses, que tardan las persona en encontrar un nuevo trabajo, que sea de las mismas o parecidas condiciones económicas, profesionales y sociales, dentro del ámbito donde vive, y del tanto por ciento de disminución de ingresos y categoría profesional, que tengan que aceptar los solicitantes. 

Una solución muy difícil de asumir, es la de emigrar a países en desarrollo, como han hecho muchas generaciones, cuando en sus países han ido mal las cosas. Españoles a Hispanoamérica y a Alemania. Irlandeses, italianos, alemanes, etc. a USA, etc.  Allí lucharon intelectual y físicamente contra los nativos, triunfando el que mejor sabía hacer las cosas. El que no sabia hacerlas mejor que otros, se indignaban o frustraban y se quedaba como antes de emigrar o peor. Algunos indignados no quieren emigrar, ni internamente, ni a otros países. Saben que para triunfar, tienen que estar muy bien preparados y asumir una serie de riesgos, que en su ciudad son menores o no los tienen. Siempre han existido y existen soluciones, para eliminar la indignación y sus circunstancias. 

Conviene revisar con frecuencia, el fundamento de nuestra vida familiar, escolar, familiar, profesional y social, para no correr el riesgo de echarnos en brazos de nuestras ideas, obsesiones y caprichos, para ponerlos como fundamento de nuestra vida, olvidando que para los padres, la razón de la familia es la práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos, así como mejorar su calidad de vida. No podemos empecinarnos en cambiar, lo que no está en nuestras manos, pues algunas veces seremos nosotros los que tendremos que cambiar. Pero nunca caer en el conformismo, ante la eliminación de los derechos humanos elementales, como el trabajo, la vivienda, la alimentación, la educación, la familia, etc., aunque la sociedad sea indiferente y conformista. 

Aunque haya sanas indignaciones, principalmente debido a las injusticias, la indignación más común, es la que está llena de enojo, ira, enfado o vehemencia, contra las personas o instituciones o contra sus actos injustos, ofensivos o perjudiciales. También existe la indignación personal, por el propio mal comportamiento o por omisión, de lo que tenía que haber hecho. La indignación violenta, generalmente, es acompañada de la pérdida de dominio de uno mismo y suele estar cegada por la rabia, la cólera, la irritación, la furia, la violencia, el resentimiento, etc. Con los sucesos actuales de indignación, que han aparecido en todo el mundo y por distintos conceptos, han acuñado una nueva palabra: Indignancia. 

            A ver cuando los indignados pueden llamarse, los esforzados por el tesón puesto en realizar el trabajo personal, los estudios, la participación social y ciudadana. Hace pocos años, cuando verdaderamente la mayoría de las personas no tenían nada, ni trabajo, ni futuro, ni estudios, ni salud, ni opinión política, ni nada, porque la sociedad había salido de una gran crisis mundial, algunas naciones, con un gran sentido de superación personal de sus ciudadanos, lo entendieron bien y se esforzaron en solucionar personal y colectivamente los problemas. Ahora la calidad de vida, es lógicamente muchísimo mejor, pues para eso avanza el mundo, pero algunas personas no hacen el esfuerzo personal para mejorar y solucionar sus problemas, esperan a que otros se los solucionen. Ante una crisis está el camino de rendirse, que significa perder, porque siempre pierde el que deja de luchar, o levantarse y luchar. 

Ahora ni los empresarios ni los gobiernos crean puestos de trabajo, pues actualmente no se dan las condiciones para hacerlo. Los empresarios porque no saben si la inversión que tienen que hacer, para la creación de puestos de trabajo, les va a resultar beneficiosa y los gobiernos, porque están demasiado endeudados y no tienen dinero para crear más puestos de trabajo e incluso, tienen que despedir a sus trabajadores, porque no les llega el cobro de impuestos para cubrir el presupuesto. Se tardarán muchos años, hasta que se vuelvan a alinear los astros de la economía global, nacional y local, para que se puedan crear puestos de trabajo. Además previamente, tienen que pagar el déficit contraído, durante las épocas de las vacas gordas. 

Ante la perspectiva de que durante muchos años, no va a haber creación de puestos de trabajo, pero las personas necesitan trabajar, para mantenerse ellos mismos o a sus familias, ya formadas o pendientes de formar, es lo que hace que las personas se indignen contra ellos mismos, contra la sociedad en general, contra determinados políticos, empresas u organizaciones. Esa indignación la exteriorizan, saliendo en manifestaciones multitudinarias, para pedir justicia y puestos de trabajo, aún a sabiendas que no los van a conseguir por esos medios. Aunque como contradicción a sus justas reivindicaciones, algunas veces cuando llegan las elecciones a cargos políticos, se quedan en sus casas alegando que las votaciones no sirven para nada. 

Desgraciadamente hay indignados, que no pueden ni expresar su indignación, porque los políticos dominantes en las dictaduras, les han eliminado la capacidad de indignarse y expresarse. Les han metido en la cabeza una serie de contravalores, relacionados con un nacionalismo exacerbado, con el odio a la religión, con la imagen de que son pobres de nacimiento y tienen que seguir siéndolo para siempre, etc. Les han robado la capacidad de expresar su indignación, a lo que les pasa. Solamente saben sentirse orgullosamente ciudadanos, de donde nacieron o viven, gritar vivas a su Patria, cantar su himno nacional y agitar la bandera de su país, en todos los sitios donde van, no dándose cuenta de que son, los de nunca, los olvidados de los poderes públicos, hasta que necesitan de ellos para conseguir sus votos o cobrarles impuestos. Les han quitado la capacidad de indignarse, ante la falta de protección de sus leyes, los atropellos e injusticias que sufre, la miseria en la que viven, la impunidad con que los maltratan, etc. Ya no les dejan ni fuerzas para indignarse, porque no tiene empleos y no los tendrán nunca. 

En algunos países, esa indignación de las muchedumbres, es para reclamar mejoras en la calidad de vida, obtener cuotas de participación ciudadana, democracia, libertades, abolir tiranías institucionales, como son las monarquías, dictaduras, etc., indignación muy diferente, a la de los jóvenes de los países industrializados y modernos, donde no existe su futuro profesional. 

Los indignados y frustrados por su situación económica y social, no siempre tienen razón en sus reivindicaciones y mucho menos, cuando no saben explicar los motivos que les han conducido a esa situación, ya que mezclan demasiadas cosas y no ponen en práctica ninguna de las soluciones, más o menos posibles, de realizar personal o colectivamente. 

Los Indignados que justa o injustamente demuestran su ira social, no tienen un manual que les enseñe a salir de su indignación y encontrar un medio, para disfrutar de un buen o normal nivel de vida, que pueda satisfacer sus justas reivindicaciones de: Educación, salud, trabajo, familia, ahorro, tiempo libre, política, etc. Pero tienen que ir construyendo el futuro, con los medios disponibles a su alcance, aunque en algunos casos, sean muy pocos medios y tengan que esforzarse mucho para alcanzarlo. En otros casos son abundantes y no los aprovechan, los derrochan o los rechazan. Esto último es inadmisible y descalifica para protestar, a la mayoría de los indignados. Alguien les debería dejar bien claro, que no tienen derecho a tener todo, a dar rienda suelta a sus gustos, caprichos o necesidades. El pan se gana con el sudor de la frente. 

La indignación se elimina a través de la educación, pasada, presente y futura, dentro y fuera de la familia. La indignación puede destrozar una familia, que no tenga unos cimientos morales fuertes o que no haya dedicado, el tiempo necesario para practicarlos, ofreciendo a los hijos una buena formación, en las virtudes y valores humanos, al haberles educado en los caprichos y el crecimiento consumista, riéndose de los que practican esas virtudes y minusvalorando su importancia. Hay que conseguir hijos fuertes, para que den buenos frutos. Esa es la tarea de la educación, en todas sus dimensiones. 

Los gobiernos contestan a los indignados diciéndoles “indignaos, que a nosotros no nos importa”. Los indignados deben entender que, ya se ha terminado la relación tradicional del “papá gobierno”, con el “hijo súbdito”. Que éste ya no es inmaduro, dependiente e ignorante. Aunque el estado haya estado actuando como el gran proveedor del pueblo, incluso creando puestos de trabajo improductivos y que en muchas ocasiones, han sido abriendo zanjas y que otros las tapen o creando miríadas de funcionarios públicos. Esa no es la función del gobierno, pues la sociedad para que progrese, debe estar formada por personas educadas, maduras, responsables y creativas. Ya es hora que los indignados, dejen de creerse todas las promesas de mejoras de calidad de vida, que les hacen los gobiernos. 

Salir de la indignación es muy difícil, pero no imposible. Aunque haya mucha resistencia de los mismos indignados, por el esfuerzo que tienen que hacer para salir. Hay indignados que se bloquean, al tener que tomar decisiones importantes y no les importa estacionarse en la indignación, así tienen a quien culpar de su condición. 

Es preocupante que los indignados crean, que sólo ellos tienen la razón y que defender el sistema democrático es antidemocrático. Primero deben empeñarse, en conocer bien el sistema democrático, confiar en su capacidad de detectar los problemas y rectificarlos, votar y sentirse representado, por los ciudadanos que resulten elegidos, ya que es desde hace mucho tiempo, la expresión más vanguardista del anquilosamiento. Desgraciadamente, quien muestre cierta simpatía a los políticos, puede ser acusado de retrógrado e irreflexivo, de estar alienado, o de permitir e incluso fomentar la corrupción. 

Los jóvenes principalmente y las personas mayores, que han sido despedidas del trabajo y no encuentran otro nuevo, están pagando las consecuencias de una crisis económica, que ellos no han provocado, por lo que consideran que arreglarla, es responsabilidad de los políticos, los financieros, la banca, las multinacionales, etc. 

Los indignados salen a protestar pacíficamente, a las plazas de muchas ciudades, pero evitando la violencia y a los provocadores, perfectamente convocados y organizados por la información recibida, a través de las redes sociales y de los medios de comunicación, los cuales, también les informan de los resultados obtenidos con las convocatorias. Esas concentraciones y protestas, son para reivindicar sus preferencias políticas, económicas y sociales y echar las culpas de su situación a la crisis, a los mercados, al sistema, a la clase política, etc. 

El problema del desempleo y la crisis económica, está afectando severamente a las familias y desencadenando serios problemas dentro de ellas. “Crisis”, esta palabra provoca en el interior un rechazo fuerte, sin embargo la crisis, pone de manifiesto las imperfecciones y los errores, aunque si los enfrentamos pueden tener solución. Qué difícil es cambiar algo, cuando no se ha detectado el problema. Crisis es oportunidad de construir, de poner cimientos sólidos, de aprendizaje, de cambio, de reconocer que no somos superhéroes y que la vida no la tenemos, en el dominio de nuestras manos. 

Ahora lo que se encuentra en el mercado laboral, si es que se encuentra, es: Más cantidad de trabajo y por menos dinero. Más horas de trabajo y por menos dinero. Más inestabilidad laboral, despidos más frecuentes y por menos dinero. Menos prestaciones sociales (seguros de enfermedad, vacaciones, fondos de jubilación) y por menos dinero. Este es el panorama, de los que tienen actualmente el codiciado empleo. Hasta eso tienen que aceptar los que no tienen empleo, en el caso de que les ofrezcan algo o soliciten obtenerlo. 

La ola de protestas en el Medio Oriente y África, ha tenido unos fines diferentes. Ha sido para quitarse de encima a los dictadores, mejorar su calidad de vida e instaurar una democracia. Pero en algunos países hay un buen índice de calidad de vida y una democracia, mejor o peor instalada, por medio de votaciones libres y secretas, aunque con una abstención exageradamente grande en las votaciones, precisamente producida entre las personas menos educadas, que son la mayoría entre los indignados. 

Hay países con democracia perfectamente elegida y estable, economía exitosa, tolerancia racial, donde los inmigrantes son bienvenidos política, social y económicamente, cuando son trabajadores competitivos, bien educados y formados profesionalmente. Incluso en muchos países, las universidades son casi gratis para los alumnos, pagadas entre todos los contribuyentes, que resultan asequibles, incluyendo para los que las utilizan como guarderías, pues se permiten el lujo de no trabajar, ni estudiar. Cualquier familia o joven, que no tenga problemas con el lucro cesante, que supone ir a la universidad, por muy poco costo, puede seguir toda la vida asistiendo a ella. De ahí los eternos y vagos estudiantes profesionales. 

Hay una sana indignación, una nueva revolución humanista y silenciosa, que recorre el mundo, la no violencia activa, que se preocupa por la justicia e implica a las personas en las tareas de la sociedad, pues enciende una chispa de humanidad en cada ciudad del mundo. 

10 Preguntas a la sociedad sobre los indignados: 

  1. ¿Qué van a hacer en el futuro los jóvenes indignados, sabiendo que son casi nulas sus posibilidades de encontrar en su ciudad, un trabajo que sea suficiente para formar una familia?
  2. ¿Cómo se va a acostumbrar la sociedad, a tener esa masa indignada de personas, sin trabajo y sin posibilidades de poder encontrarlo nunca?
  3. ¿Qué repercusiones va a tener esta situación, entre los que actualmente trabajan y pagan sus impuestos?
  4. ¿Estarán dispuestos, los que actualmente tienen trabajo, a compartirlo con los indignados, o sus ingresos a través de los impuestos?
  5. ¿Estarán dispuestos los indignados a aceptar las condiciones que les pongan los gobiernos para mantenerlos, mientras encuentran trabajo? Obligaciones como las de formación profesional o educacional, trabajos comunitarios, desplazamientos, etc.
  6. ¿Les llegarán a los indignados, Mesías salvadores, ofreciéndoles trabajos prohibidos, como ocurre en otros países, con grandes bolsas de desempleados y de narcotráfico?
  7. ¿Es más barato o más caro para la sociedad, mantener unas grandes bolsas de desempleados, viviendo de los impuestos generales, que darles formación profesional aunque no haya empleos disponibles?
  8. ¿Creen los indignados que los desempleados, también crean una industria de la caridad y de la administración, que disminuye el desempleo?
  9. ¿Los gobiernos deberán seguir dando donativos en efectivo o en disminución de impuestos, a las empresas que contraten a personas que están desempleadas, a sabiendas que muchas veces, la rentabilidad que producen esos empleos, no produce ni para sus sueldos? Incluso esas subvenciones muchas veces las empresas no las quieren, pues no resulta rentable mantener esos puestos de trabajo.
  10. ¿Habrá que engordar los empleos públicos, con todos los que no encuentran trabajo en la empresa privada y así se terminar el problema del desempleo, aumentando los impuestos? Es decir empobreciendo a la población, pero todos trabajando. Las empresas públicas, siempre son deficitarias económicamente, principalmente por la incapacidad profesional o mala gestión de sus funcionarios, los que la mayoría de las veces, son contratados, con independencia de sus cualidades profesionales, para el pago de favores políticos, amistades, sobornos, etc. 

Esos jóvenes y no tan jóvenes, no saben si están indignados con ellos mismos o con la sociedad. La indignación es una situación que cada vez se extiende más, entre determinados segmentos de las poblaciones, donde el hambre, la miseria y la exclusión, aparecen con más fuerza. Esa indignación, suele empezar con una demostración de desobediencia civil, una huelga de hambre o de una huelga general, pero nunca se sabe, cómo termina. Para poder analizar con realismo, la situación de cada uno, se necesita madurez para ver las cosas tal cual son y no dedicarse a echar la culpa a los demás, pues en esta actitud, puede estar la verdadera causa de la indignación. 

Algunos gobiernos NANNY (niñera) que practican la igualdad social, sin exigir contraprestaciones, intentando igualar por la alpargata, en lugar de tratar de igualar por la corbata, se están comprando un problema a plazo corto, que les estallará en las manos, como ahora con los indignados. Si no hay un esfuerzo fiscal, a través de todos los contribuyentes, para hacer caridad estatal, y así poder mantener a los indignados, la sociedad no podrá ayudar a sobrevivir a ese colectivo y la paz social será muy difícil de mantener. Pero se corre el grave riesgo de ahuyentar a los empresarios hacia otros mercados, cuando son los verdaderos creadores de riqueza y de nuevos puestos de trabajo. 

Las políticas de ayuda a los necesitados, sin contraprestaciones, suelen terminar en dádivas políticas, que solamente sirven para conseguir votantes, no para solucionar problemas. Crear programas carentes de productividad o de rendimiento económico, puede solucionar situaciones angustiosas a los receptores, pero no solucionan el verdadero problema. Las prestaciones no deberían ser humillantes, para tener a las personas esclavizadas y deformarles, su mentalidad de trabajar. 

Un pesimista suele ser, un optimista bien informado. Este artículo tómenlo como realista, ni pesimista ni optimista. Es posible que mi opinión esté sesgada, por una información deficiente, o por el resultado de una educación basada en virtudes y valores humanos, que me han modelado mi forma de pensar y actuar. 

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La perseverancia como virtud y valor humano, enseñada a los hijos y a la familia

ESCUELA PARA PADRES 

La perseverancia como virtud y valor humano, enseñada a los hijos y a la familia. 

1,971 Palabras Tiempo de lectura 7:00 minutos

  • 15 Ocasiones donde practicar la perseverancia
  • 38 Sentencias sobre la virtud de la perseverancia 

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La perseverancia como virtud y valor humano, significa mantenerse firme y constante en la prosecución de objetivos, opiniones o actitudes autopropuestas y empezadas, para poder llegar al final y obtener los resultados previstos, que siempre llenan de satisfacción por alcanzarlos. Empieza con la firme decisión de hacer algo, aunque no se tenga ganas de hacerlo, ni placer en obtenerlo y continua mientras se hace hasta el final. 

La perseverancia está soportada y acompañada de las virtudes de: Voluntad, disciplina, orden, constancia, persistencia, resistencia, insistencia, entereza, tenacidad, empeño, tesón, obstinación, asiduidad, persistencia, inteligencia práctica, etc. Incluso en los momentos más difíciles, para así poder esperar a las oportunidades. 

Los enemigos de la perseverancia son: Pereza, abandono, negligencia, despreocupación, desidia, desinterés, dejadez, titubeo, indeterminación, inconstancia, molicie o blandura, desaliento, ausencia de metas claras etc. La terquedad, al obstinarse en no ceder o cambiar la decisión, cuando lo razonable sea hacerlo. 

Si no se practica la virtud de la perseverancia, será muy difícil cumplir los objetivos propuestos, para cualquiera de las actividades personales, económicas, sociales o profesionales, por mucho que se hayan estudiado, programado y establecidos controles de seguimiento. Empezar a circular por la avenida propuesta, ya es difícil, continuar en ella manteniéndose hasta el final propuesto, es mucho más todavía. En esa avenida suelen salir otros senderos, que parecen atajos muy tentadores, cuyo objetivo es alejarnos de la avenida principal. Ahí es donde entra la práctica de la virtud de la perseverancia y las otras virtudes que la soportan. 

El verdadero problema para no perseverar, en el cumplimiento de las metas elegidas, empieza cuando se asume que el problema de perseverar, es de otros y para otras cosas, y no de uno. 

15 Ocasiones donde practicar la perseverancia: Algunos dirán que la virtud de la perseverancia, suena a temas religiosos, pero no es cierto, ya que es también aplicable para seguir y no abandonar, en las principales e importantes cosas de la vida, por ejemplo: 

  1. 1.       En el amor a la familia. Practicando los padres, por medio del ejemplo, las virtudes y valores humanos, para poder enseñar a sus hijos a perfeccionarse a si mismo, a perseverar en esa mejora y a intentar que lo hagan los demás, aunque nada más sea, por aflorarles el deseo de emulación, cuando vean los esfuerzos realizados y los logros conseguidos.
  2. 2.       En el mantenimiento de la amistad, aunque hubiera algunos fallos o malos entendimientos, casi siempre de posible arreglo.
  3. 3.       En el matrimonio hasta conseguir que sean duraderos, felices y fructíferos.
  4. 4.       En el trabajo. Intentando hacerlo cada vez mejor y si es necesario, recorriendo una milla de más de lo que ha cobrado.
  5. 5.       En la búsqueda de nuevos trabajos, enviando la cantidad de solicitudes que sean necesarias, hasta conseguir los objetivos.
  6. 6.       En la educación de los hijos, desde la cuna hasta la tumba, incluso aunque ya se hayan independizado.
  7. 7.       En la lucha por intentar alcanzar los objetivos propuestos, profesionales y sociales pues las grandes ideas y los éxitos, llegan cuando se persevera en su consecución, cumpliendo unos buenos y bien estudiados propósitos.
  8. 8.       En la práctica de la religión hasta alcanzar la paz interior y el conocimiento, el hábito y el ejercicio duradero, permanente de las virtudes y valores humanos.
  9. 9.       En la salud. Siendo perseverantes, para no interrumpir el tratamiento recomendado por los médicos, incluso cunado parezca que no hay mejoras, principalmente en las sesiones de rehabilitación, aunque creamos que no avanzamos lo prometido, ni lo deseado.
  10. 10.   En las ideas políticas rectas, honradas, morales y beneficiosas para todos, no dejándose llevar por falsos profetas o demagogos, que proponen cosas casi siempre inalcanzables.
  11. 11.   En los deportes. Los entrenamientos para los deportistas, suelen ser aburridos por repetitivos, pero perseverando en ellos, es la única manera de lograr los triunfos o acercarse a ellos y por lo menos hacerlo bien.
  12. 12.   En los escritores, la perseverancia, comienza cuando se pegan los dedos a la computadora, las posaderas a la silla y se empieza a sudar frío, hasta que llegan las ideas.
  13. 13.   En los estudios. El repaso continuo de las lecciones más difíciles y aburridas, supondrá un buen ejemplo de la perseverancia y evitará la deserción escolar.
  14. 14.   En los objetivos familiares de ahorro, educación, relaciones, formación, etc. que aunque pudieran parecer muy pocos, es una forma imprescindible de practicar la perseverancia.
  15. 15.   En los programas personales de mantenimiento de salud: Adelgazamiento, nutrición, ejercicios físicos, etc. 

La perseverancia en cómo lidiar y gestionar la tristeza, la soledad o la rabia interna, para desprenderse de todas ellas y aprender a convivir pacíficamente, para disminuir los actuales niveles de inconformidad y violencia, aumentando las cotas de altruismo personales, familiares y de la sociedad. 

La perseverancia sirve para poder alcanzar las metas propuestas, pese a las dificultades internas o externas, o a la disminución de la motivación personal, que se vaya produciendo por el paso del tiempo. La perseverancia se sustenta, en el esfuerzo del trabajo a base de una sólida influencia sobre la voluntad, lo que lleva a tener un tesón continuo, para vencer las dificultades internas y externas. 

La perseverancia debe estar dirigida hacia un buen objetivo, meta o tarea planeada, sea grande o pequeña, pues fortalece la voluntad, para continuar y así poder alcanzarla. Requiere mucha firmeza, para prolongarla a través del tiempo, pero robustece el cuerpo, la mente y el espíritu, contra los impedimentos y dificultades, tanto internas como externas y ayuda a vencer los defectos, para no flaquear en las decisiones diarias negativas.

Los padres deben inculcar en sus hijos, desde muy pequeños, y poco a poco, las virtudes del orden, del trabajo, de la constancia, de la voluntad y el esfuerzo, para que vayan responsabilizándose de sus cosas, aunque sea en conceptos simples, que les vayan permitiendo ejercerla. Más adelante, ya adultos, la perseverancia será la virtud clave, de lo denominado el mantenimiento de las cosas Todo buen mantenimiento, necesita imperiosamente de la virtud de la perseverancia, incluso de lo cotidiano, que aunque aparente ser poco importante, nunca lo es. 

La perseverancia sustituye “el me gustaría” o el “podría hacer” por el “puedo y lo hago”. El premio es la satisfacción y el orgullo que da, el deber cumplido, al haber peleado contra nuestra propia naturaleza, aún en las pequeñas cosas. 

Todas las virtudes necesitan de la ayuda y complemento de la perseverancia, sin la cual ninguna podría ser perfecta, ni siquiera mantenerse mucho tiempo en la práctica. Pero también la perseverancia, tiene que estar acompañada de otras virtudes y valores humanos, como la firmeza y la constancia en el camino ya emprendido, para poder triunfar en los propósitos, metas, objetivos, trabajos y resoluciones de ánimo, que nos hayamos propuesto, pues es una virtud que ayuda a persistir en el ejercicio del bien, a pesar de la molestia u obstáculo que su prolongación ocasione. 

38 Sentencias sobre la virtud de la perseverancia: 

  1. 1.       Caerse puede ser voluntario, levantarse es obligatorio, pues es duro caer, pero mucho peor, es no haber perseverado intentado levantarse.
  2. 2.       Comenzar es de todos, perseverar es de luchadores, de inteligentes y de santos.
  3. 3.       Con perseverancia, constancia y tenacidad, se obtiene lo que se desea y la palabra imposible, no tiene significado.
  4. 4.       El enemigo de la perseverancia es el desaliento. Luchar contra él, es evitar el pesimismo y la tibieza.
  5. 5.       El que la sigue, la consigue.
  6. 6.       En caso de detectar un error, es conveniente y necesario rectificar la perseverancia.
  7. 7.       Está muy bien comenzar algo, pero mucho mejor, es perseverar para terminarlo.
  8. 8.       Fomentar la perseverancia de causas nobles es un ideal que paga dividendos, en la tierra o en el Cielo.
  9. 9.       Hay que alentar a los niños a perseverar, e insistir en el esfuerzo de perfeccionarse a si mismos para mejorar la suerte propia y ajena.
  10. 10.   Hay que tener una perseverancia reflexiva, no del primer impulso o de la inercia.
  11. 11.   La perseverancia es el soporte indispensable para llevar todas las demás virtudes humanas.
  12. 12.   Es relativamente fácil empezar, pero difícil perseverar.
  13. 13.   La mayoría de las personas carecen de perseverancia, aunque si quieren, no les faltará fuerza para realizarla.
  14. 14.   La perseverancia compensa todas las desventajas que se presenten.
  15. 15.   La perseverancia en las virtudes, puede conllevar acciones heroicas y esfuerzos generosos.
  16. 16.   La perseverancia en una virtud, cuando persigue el triunfo del bien.
  17. 17.   La perseverancia es el vigor de los fuertes y el fundamento de todas las virtudes.
  18. 18.   La perseverancia es la constancia en las buenas cosas, empezadas con grandes esfuerzos personales, abnegación y entusiasmo, aunque se sienta el aislamiento social o familiar.
  19. 19.   La perseverancia es la virtud por la que todas las demás, dan su fruto.
  20. 20.   La perseverancia hace inteligentes a los menos dotados y fuertes a los débiles que quieren conseguirlo.
  21. 21.   La perseverancia junto al tesón, son muy importantes para obtener las respuestas deseadas, en nuestros estudios y en la vida.
  22. 22.   La perseverancia no es una carrera larga; es una serie de carreras continuas.
  23. 23.   La perseverancia nos recuerda, que podemos superar las circunstancias mas difíciles, si la utilizamos.
  24. 24.   Perseverar en la tarea, aunque el andar sea lento, pues tal vez el triunfo esté en un paso más lejos.
  25. 25.   La perseverancia puede convertir lo imposible, en posible.
  26. 26.   La perseverancia puede marcar la diferencia, entre el fracaso y el éxito.
  27. 27.   La perseverancia quebranta los muros más sólidos y vence los imposibles más grandes.
  28. 28.   La perseverancia se nutre por el amor a lo propuesto.                                                                              
  29. 29.   La perseverancia y la constancia, van de la mano.
  30. 30.   Las grandes cosas se hacen con perseverancia, aunque parezcan imposibles.
  31. 31.   Las ideas llegan cuando se persevera y se transpira para conseguirlas.
  32. 32.   Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos, cada vez que caemos.
  33. 33.   Persevera, que algún día todo esto será tuyo, dicen los empresarios a sus trabajadores, sabiendo que no lo van a cumplir. Aunque suene negativo, la responsabilidad del trabajador, debe superar al engaño.
  34. 34.   Perseverar con constancia, ese esfuerzo siempre será útil.
  35. 35.   Perseverar en la lucha contra el desaliento, para evitar que llegue el pesimismo y la tibieza.
  36. 36.   Perseverar es hacer bien lo que se debe o puede hacer, hasta conseguir el objetivo propuesto.   
  37. 37.   Perseverar sin descanso, pero sin prisa.
  38. 38.   Si no se hace nada, no sucederá nada. Todo menos quedarse sentado para no equivocarse, pues esa no es forma de perseverar en la lucha para conseguirlo. No se puede dejar de probar otras alternativas, pues si se espera hasta tener todas las certezas, puede que sea demasiado tarde. 

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81 Preguntas sobre la responsabilidad de los padres con hijos NiNi o problemáticos

ESCUELA PARA PADRES 

81 Preguntas sobre la responsabilidad de los padres con hijos NiNi o problemáticos. 

  • 52 Preguntas sobre los hijos NiNi
  • 29 Preguntas sobre los padres de los hijos NiNi         

2,258 Palabras Tiempo de lectura 8:00 minutos

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¿Los padres tienen responsabilidades, sobre la situación de sus hijos NiNi? Claro que la tienen y en la mayoría de los casos, son responsables cien por cien, de esa actitud de los hijos, principalmente hasta que estos cumplen los 18 años, se emancipan o dejan el hogar familiar. Si no los han educado bien, que quieren que sean. Los hijos son casi siempre lo que los padres han hecho con ellos. Para contestar a esta pregunta y poder tomar las medidas convenientes, lo primero es conocer las respuestas al cuestionario adjunto, posteriormente analizarlas en profundidad, para corregir los defectos encontrados y posteriormente, diseñar un plan para manejar la situación, proponiéndolo o negociándolo con el hijo NiNi.

Ningún padre puede dar a sus hijos, lo que no tiene. Si los padres no tienen una buena y sólida formación, además de la práctica de las virtudes y valores humanos, será muy difícil o casi imposible, que puedan transmitir cosas positivas a sus hijos, por lo tanto sus hijos, saldrán como quieran salir. No es de extrañar que se conviertan en NiNi, si es que quieren y nadie se lo impide.

Ser NiNi es un proceso que suele empezar, desde que los hijos son muy jóvenes, no es una cosa que se produce de la noche a la mañana. Nadie se levanta un día y dice: A partir de ahora, voy a ser NiNI. Ni voy a estudiar, ni voy a trabajar. La mayoría de las veces, ser NiNi es debido a que se lo han consentido los padres, incluso porque les hace gracia y dicen: Que hagan lo que yo no pude hacer. Y se quedan tan anchos, sin saber a lo que están condenando a su querido hijo.

Hasta que las mujeres irrumpieron en el mercado laboral y en las universidades, muchas de ellas se quedaban en casa sin hacer nada, hasta que se casaran. Eran las llamadas «Hijas de familia». Había también unos pocos «señoritos» que estaban sin hacer nada, esperando heredar las fincas o negocios de los padres. Ambos fueron los primeros NiNi, pues ni estudiaban, ni trabajaban.

Los padres deben adaptar estas preguntas al caso específico de sus hijos, según su edad, sexo, comportamiento, situación económica, país, ciudad y lugar y ambiente en el que viven. También sirven las preguntas, para los casos de los hijos que sin ser NiNi, son problemáticos. Es una forma para que los padres puedan medir su responsabilidad, en la educación de los hijos y para que saquen conclusiones, de lo que han hecho y lo que pueden corregir y mejorar.

Preguntas sobre los hijos NiNi

  1. ¿Qué edad tiene el hijo NiNi?
  2. ¿Hace cuánto tiempo que dejó los estudios?
  3. ¿Qué estudios completó y cuánto le falta para conseguir alguna titulación, que le pudiera servir, para su vida futura profesional?
  4. ¿Puede completar los estudios, si es que le falta hacerlo?
  5. ¿Quiere hacer algunos estudios, pero no puede, por capacidad física, mental o económica?
  6. ¿Cual es el valor financiero de su activo intelectual, como posible trabajador o empresario?
  7. ¿Con qué frecuencias asistía o faltaba a sus estudios?
  8. ¿A qué tipos de escuela ha ido?
  9. ¿Cuántas veces ha cambiado de escuela?
  10. ¿Cuáles eran las cifras de deserciones en esas escuelas, y a que años empezaban las deserciones?
  11. ¿Tiene alguna razón para ser NiNi?
  12. ¿Tiene angustias, desalientos, sufrimientos, males, etc. producidos por su falta de conocimientos o por un influjo negativo de la sociedad?
  13. ¿Está muy influenciado externamente, por las nuevas técnicas y programas de autoayuda, autoestima, autosuperación, autocapacitación, autoeducación, autorrealización, autodesarrollo, autocontrol y otras teorías sobre el potencial humano?
  14. ¿Está influenciado por un ambiente negativo o dañino, que no le permite tener un conocimiento suficiente y adecuado y le impide discernir el modo correcto de pensar y actuar?
  15. ¿Tiene signos externos de situaciones profundas de descontento, amargura, tristeza, depresiones, etc.?
  16. ¿Pertenece a algún grupo, que son influenciados por la práctica de  presiones sociales, técnicas de fanatismo, engaño colectivo, depravación sectaria, etc.?
  17. ¿Se da cuenta que su posición de NiNi le deja una tristeza interna, que le hace sentirse inconsistente, teniendo que reconocer, que eso le ha hecho renunciar al disfrute de la practica de las virtudes y valores humanos y que solamente le sirve, para obtener felicidades furtivas, engañosas y frágiles?
  18. ¿Cree que tiene sentido de culpa, por el estilo de vida que lleva, al no querer estudiar ni trabajar y vivir a cuenta de otros, o considera que debe hacerlo, si es que puede?
  19. ¿Busca, aprecia y disfruta con lo grande, lo bueno, lo bello y lo justo?
  20. ¿Se ha convertido el solo en NiNi o han sido las circunstancias, las que le han llevado a serlo?
  21. ¿Han influido sus padres con su mal ejemplo, la pasividad, permisividad, etc. para que el hijo sea NiNi?
  22. ¿Se organiza para buscar trabajo y no lo encuentra?
  23. ¿Qué clase de ejemplo, positivo o negativo, le han dado sus hermanos mayores o menores, si es que los tiene?
  24. ¿Cuál es el ambiente de trabajo y estudios en su casa y en la de sus familiares y amigos?
  25. ¿Consume bebidas alcohólicas u otras drogas?
  26. ¿En la zona que vive se ven en las calles, durante las horas de trabajo y escuela, a personas en edad de  trabajar o estudiar?
  27. ¿Tiene una holgada situación económica, motivada por herencias, premios, etc. que le permiten vivir sin estudiar, ni trabajar?
  28. ¿Qué tipo de vida hace, cuando no va a trabajar, ni a estudiar?
  29. ¿Si gana algún dinero esporádicamente, se queda con él o entrega parte para sufragar los gastos de la casa? ¿Qué parte?
  30. ¿Qué horarios realiza, desde la mañana a la noche?
  31. ¿Tiene novia o pareja?
  32. ¿Cómo paga los gastos originados por el noviazgo o por los de la pareja, si es que la tiene?
  33. ¿Cómo esta el mercado de trabajo, para los de su misma formación escolar o profesional?
  34. ¿Se ausenta de la casa durante temporadas? En su caso ¿Dónde, con quién, a qué y cómo va?
  35. ¿Cómo es su estado de salud física y mental?
  36. ¿Ha tenido encuentros con la policía, de los que han resultado sanciones? ¿Qué tipo de sanciones? ¿Cómo han terminado esos encuentros?
  37. ¿Ha tenido relaciones con los juzgados juveniles, reformatorios, escuelas especiales, etc.?
  38. ¿Ha sufrido algún trauma físico, mental, económico, de gran injusticia u opresión, que le ha hecho tomar la decisión de ser NiNi?
  39. ¿Ha tenido enfermedades o accidentes, relacionados con el tipo de vida de NiNi?
  40. ¿Cuáles es, su relación con la religión?
  41. ¿Está aislado o es comunicativo en sus relaciones familiares?
  42. ¿En familia tiene buen carácter o es agresivo?
  43. ¿Con quién se lleva bien de sus familiares o amigos?
  44. ¿Tiene alguna persona de referencia positiva o negativa para él?
  45. ¿Ha tenido conversaciones o tutoría con algún sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que practiquen?
  46. ¿Cuáles han sido los resultados, de las evaluaciones de los sicólogos y si le han puesto algún plan, para corregir los posibles problemas?
  47. ¿Manipula a los padres o a uno de ellos con graves amenazas, falsas promesas, mentiras, invenciones, mimos exagerados, produciendo lástima, etc.?
  48. ¿Se aprovecha el hijo NiNi de alguno de los cónyuges por su mal ejemplo, carácter más permisivo o pasivo, ingenuidad, indiferencia o comodidad, ante la resolución de los problemas?
  49. ¿El hijo NiNi utiliza para sus propios fines el distanciamiento, incomunicación o despreocupación de sus padres?
  50. ¿Tiene familiares o amigos, que encubren sus ausencias a los estudios y sus tiempos de estar sin hacer nada fuera de su casa, o le dan dinero para sufragar sus gastos?
  51. ¿Cree que su situación cambiará, si le llega una ayuda inesperada de alguna parte desconocida y por eso la está esperando?
  52. ¿Tiene algún proyecto de vida, que requiera un tiempo de espera? Por ejemplo: ¿Está esperando a que le llamen de Hollywood porque se cree artista? ¿Está esperando un donativo, para realizar su proyecto particular de salvar a la humanidad, a las ballenas o similar?

Preguntas sobre los padres de los hijos NiNi

  1. ¿Qué edades tienen los padres?
  2. ¿Cuál es la situación económica y profesional de los padres?
  3. ¿Sus padres le han enseñado la práctica de las virtudes y valores humanos, especialmente: La disciplina, el orden, la obediencia, el respeto, etc.?
  4. ¿Sabían, querían y podían, educarle integralmente para que no fuera NiNi?
  5. ¿Los padres consienten que el hijo NINi, no entregue sus posibles ingresos o parte de ellos, o lo impone él?
  6. ¿Quién le da el dinero para sus gastos personales, de ropa, salidas, etc.?
  7. ¿Le compran a su hijo aparatos electrónicos, como teléfonos, TV. computadora, Internet y pagan los servicios mensuales correspondientes?
  8. ¿Son conscientes ambos cónyuges, de que su hijo NiNi les está manipulando y lo consienten?
  9. ¿Le han tolerado sus padres, o uno de ellos, las manipulaciones, rabietas, amenazas, caprichos, exigencias, fantasías, extravagancias, tiranías, obstinaciones, etc.?
  10. ¿Las diferencias conyugales se hacen públicas delante de los hijos o familiares, expresadas con violencia, gritos, malos tratos físicos, verbales o mentales, infidelidades, etc.?
  11. ¿Cual es la relación de sus padres con la religión?
  12. ¿Los padres han realizado consultas con algún sacerdote, pastor, rabino o imán según la religión que practiquen, bien sean los mismos con los que ha hablado su hijo, o sean otros?
  13. ¿Los padres hablaron con los maestros, consejeros o sicólogos escolares, cuando su hijo estaba en la escuela?
  14. ¿Cuales son los artículos que ha leído, del blog www.micumbre.com relacionados con la educación de los hijos y sobre los hijos y padres NiNi?
  15. ¿Han comentado con su hijo NiNi alguno de estos artículos? ¿Cuáles?
  16. ¿Cual es la relación de compromiso matrimonial pasada, presente y futura de los padres?
  17. ¿Los padres pueden mantener gratuita e indefinidamente a su hijo NiNi?
  18. ¿Los gastos que produce el hijo NiNi, impide a sus padres llevar una vida razonable y hacer ahorros para su vejez o para una emergencia?
  19. ¿Qué condiciones han negociado con su hijo, para que se ponga a estudiar o a trabajar?
  20. ¿Han observado en su habitación o entre sus pertenencias, alguna ropa o aparatos que no corresponde con el dinero que le da la familia, ni con la vida que aparentemente lleva?
  21. ¿Consideran que tener un hijo NiNi, es un signo de riqueza para deslumbrar a la familia y a las amistades, y así demostrarles que no es necesario que sus hijos estudien o trabajen?
  22. ¿Le han notado signos externos, de que haya consumido alcohol o drogas?
  23. ¿Le han amenazado a su hijo, de no seguirle encubriendo su vida licenciosa o fuera de la ley, si fuera ese el caso?
  24. ¿Le han amenazado con echarle de la casa, si no se pone a estudiar o a trabajar?
  25. ¿Aceptan en su casa, las vistas de las amistades perniciosas de sus hijos?
  26. ¿Le han propuesto ayudarle provisionalmente a pagar los estudios, hasta que encuentre el trabajo que le permita realizarse económicamente?
  27. ¿Cuáles son las principales diferencias que tiene el hijo NiNi, en comparación con otros hermanos que estudian o trabajan?
  28. ¿Le han explicado reiterativamente y con ejemplo contundentes, el desgraciado futuro que espera a los hijos NiNi?
  29. ¿Están de acuerdo o en desacuerdo ambos cónyuges, en las decisiones que han tomado o que tienen que tomar, relacionadas con el hijo NiNi?

Con las respuestas a estas preguntas, pueden empezar a hacer un profundo análisis para ver en primer lugar, cuáles son los fallos de los padres y así, poder posteriormente encontrar las soluciones que resuelvan el problema de su hijo NiNi. También pueden llevarlas donde algún experto en este tema, para que con su colaboración, les ayuden a encontrar la forma de arreglar el problema.

Si tienen algunas preguntas adicionales, agradeceré que me las envíen, para en su caso, escribir un segundo articulo.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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La esclavitud de la moda explicada a los padres y a los hijos

ESCUELA PARA PADRES 

La esclavitud de la moda explicada a los padres y a los hijos 

  • 21 Diferentes modas y sus consecuencias de esclavitud 

2, 870 Palabras. Tiempo de lectura 11:00 minutos  

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La moda es lo que está de uso, modo o costumbre, principalmente lo recién introducido y que se mantienen popular o en boga, durante algún tiempo, especialmente en la ropa y sus adornos. La moda es seguir lo que se estila, adoptando los usos y costumbres de otros, bien sean antiguos o renovados. Poner de moda los productos o servicios, es el máximo sueño de los fabricantes, para que éstos sean comprados por todos sus clientes y prospectos.

La “modaholic” es otra de las adicciones enfermizas, físicas y psicoemocionales, que se caracteriza principalmente, por demostrar una dependencia a todo lo nuevo, bien sean productos, servicios o actividades y se da en todos los segmentos sociales, culturales, raciales y económicos. Es similar a las adicciones de vigorexia, anorexia, bulimia, alcohol y drogas, ninfomanía, cleptomanía, piromanía, ludopatía, etc. La compra de productos o servicios de moda, está muy relacionada con la adicción, los impulsos, la satisfacción inmediata, el consumismo, el derroche, el compre hoy, pague mañana, la vanidad, la apariencia, etc.

La moda pronto se pasa de moda, cambiando continuamente y casi siempre muchísimo antes de que se termine la vida útil del producto y se rige por un ritmo rapidísimo, normalmente cambiando cada tres meses. Si logra sobrevivir más de seis meses, se convierte en un clásico y superando los seis meses, en un estilo. Dependiendo de la industria, algunas empresas no sobreviven, si la moda no pasase de moda, pero eso ayuda mucho a la subsistencia de la economía en general.

El mensaje consumista de la moda es bien claro: Si compran lo que está de moda, tienen la garantía, de que quedará bien definido su estatus social y serán más felices, más altos, más guapos y que tendrán mucho éxito con el sexo opuesto. La moda casi siempre apela al sexo contrario y a los sentimientos. Si no lo compran, se quedarán fuera de juego y nadie les va a mirar a la cara. Si lo que ofrece la moda no les conviene, ni es bonito, ni queda bien, ni es apropiado, no vale argumentar razones, la gente lo compra por un sentimiento personal, o porque se dejan arrastrar por la publicidad u otras técnicas de marketing.

Nadie se debe adaptar a la moda, la moda es la que debe adaptarse a la persona. Pero la moda, algunas veces, va en contra de la imagen que se desea proyectar, de las mejoras estéticas y de las características de la situación en la que se vive. La buena apariencia y presencia atrayente de las personas, es muy importante para transmitir la profesión, el cargo o determinadas situaciones. La presión de la publicidad existe y tiene una fuerza brutal, que influye enormemente en la introducción y mantenimiento de la moda. Gracias a la moda, también se pueden conocer nuevos productos, buenos y malos y que se ajusten o no a nuestras necesidades y posibilidades.

El objetivo mercantilista de la moda, principalmente en el vestir, es crear un hábito entre determinados segmentos de la población, para que se queden enganchados como si fuera en una adicción, consumida por esclavos voluntarios. Otra cosa diferente es elegir la moda que pueda beneficiar a la persona, para ocultar defectos corporales, realzar la belleza o para sentirse más cómoda, en determinadas circunstancias. Siempre hay detalles de la moda que se pueden añadir al vestuario, para ponerlo más al día. Lo más fácil es hacerlo utilizando accesorios, que no alteren el presupuesto y que con un par de piezas añadidas al vestuario básico o fondo de armario, como también se le llama, salgan ganando la imagen y la comodidad. 

Los fabricantes de productos o servicios, ofrecen periódicamente a sus clientes y prospectos con agresivos sistemas de comunicación, todas las novedades posibles o haciéndoles modificaciones a los anteriores, para diferenciarlos, intentando que el consumidor descubra, una nueva necesidad que le haga aumentar su consumo, y si pueden, creándole una adicción a esa moda. Esto ocurre, principal pero no exclusivamente, en los artículos para vestir y especialmente, en los que llevan las mujeres en todas sus edades. También en los hombres, pero en este caso la moda cambia menos frecuentemente. Al final, siempre es el consumidor el que tiene que decidir, si esos artículos o servicios le gustan, le benefician y si el precio está de acuerdo, con las ventajas anunciadas. 

Como te ven, así te tratan. Las personas tienen que proyectar la imagen personal, familiar, profesional y social, entre otras cosas, a través de sus ropas, accesorios, etc. No se puede pretender, que una persona que tenga que mantener una satisfactoria presencia publica, siga vistiendo como se hacía hace muchos años o como se visten en otros segmentos, antagónicos a la imagen que quiere proyectar. Las personas tienen que adaptar la moda a su trabajo y a su entorno, pero sin que la moda les sobrepase, intentando siempre sacar el mejor partido posible, a las cosas de moda que le vayan bien. 

La moda y la moral a través de las virtudes y valores humanos. La moda puede estar llena de belleza, arte y estética, expresada en las ropas, accesorios y servicios, al transmitir la práctica de las virtudes y valores humanos, tales como: Autenticidad. Austeridad. Belleza. Castidad. Coherencia. Control. Decencia. Dignidad. Educación. Fidelidad. Honestidad. Humildad. Matrimonio. Objeción de conciencia. Orden. Pudor. Respeto. Sencillez. Templanza, etc. No es necesario sacrificar estas virtudes y valores humanos, para transmitir la moda. Lo fácil, lo corriente, lo obsceno, no es bello. Por eso los padres tienen que cultivar con su ejemplo, la verdadera sensibilidad moral, para liberarla de los prejuicios, mejorar la educación y el conocimiento, para alejarla de la ignorancia y educar la imaginación, enseñando que la moda puede ser una obra de arte, puesta a su servicio para comunicar un mensaje moral y no que sea un mensaje inmoral. 

            Hombres y mujeres, jóvenes y adultos, que estén inmersos en los campos familiares, religiosos, educativos, culturales, políticos, etc. deben estar muy alertas, para que no se dejen arrastrar por las modas perniciosas, para ellos y para su entorno, pues todos tenemos la obligación de transformar la familia y la sociedad, en un campo limpio y fértil. La moda bien entendida y bien llevada, puede ser un gran instrumento para mejorar el mundo y ser ejemplo de un buen quehacer. Siempre hay una ocasión para demostrar a nuestros familiares y amigos, que la moda no nos ha esclavizado y que, solamente, la utilizamos cuando mejora nuestras capacidades. 

La moda en la ropa de los niños pequeños, suele servir para reflejar los signos externos de los padres y así diferenciarse de los otros padres. A los niños les da lo mismo los colores o tipos de ropa que lleven, pero no a los padres. A los niños lo único que les interesa es que las ropas y zapatos sean cómodas y que les permitan jugar bien. Algunas veces la moda que ponen a los hijos en las ropas y cortes de pelo, también sirve para mandar mensajes, relacionados con el grupo social al que pertenecen o quieren pertenecer y crearles una identidad grupal. Desgraciadamente algunos de esos mensajes negativos, producen marcas indelebles en los niños para toda la vida.

21 Diferentes modas y sus consecuencias de esclavitud: 

  1. La moda de arruinar las finanzas de los padres, por satisfacer los caprichos de los hijos en sus vestimentas. Casi siempre son los padres quienes aceptan las modas de los hijos, pues se sienten que son más padres, por comprarles determinadas marcas comerciales que están de moda. Cometen el grave error, de enseñarles la importancia del bien externo y no del bien interno, además de apoyarles o subvencionarles, los caprichos de las marcas de modas que les influencian, sin hacerles ver la importancia de a qué pueden acceder y de lo que les queda bien. Las marcas no hacen más a las personas, al contrario, algunas veces les hacen ser menos, puesto que se ven dominadas al consumirlas.
  2. La moda de la “marquitis”, es un término coloquial, acuñado para definir el comportamiento, como una enfermedad que contagia a todos los que deciden lo que compran, en función de determinadas marcas, pues para ellos, son símbolos de modernidad o de poder. Por lo contrario, hay una gran tendencia, a la compra de los llamados “productos de marca blanca” que se venden en los supermercados a menores precios, debido a que no tienen grandes campañas de publicidad. La “marquitis” suprime la libertad para elegir, dejando que la moda sea más poderosa, que la opinión y gusto personal. Debe haber un balance entre seguir la moda y elegir, como hacer uso de esa moda.
  3. La moda de la imagen externa, siguiendo los dictados políticos, sociales, económicos, ideológicos o raciales con la que se definen, a través de la forma de la vestimenta, del corte de pelo, la barba, la ropa, etc., que sirven para enviar mensajes, que definen sus actitudes y pertenencias, a determinados grupos sociales o políticos y así expresar su pertenencia. Lo que les esclaviza profesional y socialmente, frente a los otros colectivos. No hay nada malo con seguir la moda, con la imagen que cada uno quiera, mientras quede bien y no afecte la vida personal y profesional o la de la familia. No se deben olvidar que sus fotografías actuales, pueden quedar para siempre, archivadas en los medios de comunicación y en las redes sociales.
  4. La moda que crea cánones de belleza, que confunden a jóvenes y adolescentes, por lo que algunas piden a sus padres, que como premio por fin del curso escolar, les paguen una cirugía, que le modifique los defectos que ellas creen que tienen o para mejorar su imagen. Ya en muchos concursos de bellezas infantiles o juveniles, han prohibido que se presenten las posibles concursantes, que hayan tenido tratamientos de Botox o cirugías plásticas, que les hayan cambiado la imagen para parecer mayores y que les desaparezca su verdadera cara de niñas.
  5. La moda que en un principio parece muy simpática, el irles consintiendo a los hijos en cosas sin importancia, dándoles todo lo que piden y acostumbrándoles a no privarse de nada, ni de lo innecesario, hace que se les fomenten los vicios, los caprichos y las exigencias, ante sus padres. Normalmente los padres que compran solamente artículos de marca a sus hijos, también les miman de otras muchas formas, como por ejemplo: Comprar continuamente los últimos modelos de juguetes o equipos electrónicos (iphone, ipod, ds, wii, etc.). Una vez que se empieza en esa carrera sin fin, para estar a la última moda, algo grave tiene que pasar para pararlo.
  6. La moda que perjudica el cuerpo, por dejarse llevar del capricho novedoso del cambio físico, haciéndose cirugías plásticas para modificar los pechos, los labios, la nariz, las arrugas, las caderas, etc., intentando mantener una perfecta figura corporal, aunque se dañe la persona.
  7. La  moda del “finger food”, que consiste en ingerir solamente comidas, que puedan ser llevadas a la boca con las manos, tanto en restaurantes como en los hogares, lo que origina que algunas personas, no usan el tenedor, la cuchara o el cuchillo, hasta la edad adulta, y entonces es ya bastante tarde, para quitar la adicción a ese tipo de comida, para cuando se incorporan a la sociedad de adultos.
  8. La moda de “munched” que consiste, en estar comiendo pequeñas cosas, a todas horas, lo que supone la excesiva ingestión de calorías y un gasto económico muy grande.
  9. La moda de escribir en las redes sociales con abreviaturas inventadas, que les acostumbra y descalifica, para posteriormente escribir profesionalmente, además que les clasifica, dentro de una determinada identidad grupal.
  10. La moda de estar conectados continuamente, a las redes sociales y a las pantallas electrónicas, para competir con el número de seguidores que tiene cada amigo, y frustrarse o no, según los mensajes recibidos en Facebook, Twitter,  viendo cuántos y quiénes escriben.
  11. La moda de hacerse tatuajes o agujeros en el cuerpo, “piercing”, que suponen una calificación y esclavitud para toda la vida, ya que quedan clasificados como grupos marginales y posteriormente, es prácticamente imposible eliminarlos, incluso las marcas que han dejado.
  12. La moda de invertir en determinados temas financieros, porque todos dicen que son muy rentables, aunque carezcan de certidumbre. No se dan cuenta que algunas modas inversionistas, suele estar soportada por empresa financieras, que se aprovechan de la vanidad y codicia de sus clientes. De ahí las burbujas y pirámides financieras legales o ilegales, tan de moda.
  13. La moda de llevar ropas tipo “pachuco” como la llevan los presos en las cárceles, con unos pantalones muy amplios, que les llegan hasta la media pierna y enseñando la ropa interior, para definirse como grupo.
  14. La moda de poner a los hijos nombres propios irracionales, que luego tienen que aguantar durante toda la vida, debido a que los han inventado, conjugan desastrosamente con el apellido, los han copiado del apodo de algún artista o del nombre de un político famoso, de un producto de moda o provienen de una película o telenovela.
  15. La moda de realizar deportes o actividades de riesgo extremo, como son el “puenting”, tirarse de una gran altura con una goma atada de los pies. Los “arrancones”, carreras ilegales de coches, realizadas en zonas urbanas. Utilizar la gimnasia o sus máquinas hasta extenuarse, etc.
  16. La moda de reunirse las pandillas de jóvenes, para beber sin control, hasta emborracharse colectivamente, llamada “la moda del botellón” o también para fumar sustancias prohibidas.
  17. La moda de seguir las dietas infalibles, inventadas continuamente, para adelgazar o para los que sufren la adicción de la vigorexia. Incluyendo la moda de comprar medicamentos y «remedios indiscutibles», para curar o mejorar el cuerpo, las cuales se comercializan como la panacea y cuyos nombres, pasan de uno a otro sin ningún control médico.
  18. La moda de tener determinados amigos, porque están de moda. La amistad no debe medirse por la moda o la fama. Es mucho más importante tener buenos amigos, aunque no estén de moda. A poder ser que estos sean, más inteligentes que uno mismo.
  19. La moda que perjudique la moral de los hijos, si quieren hacer cosas inmorales porque estén de moda, relacionadas con la sexualidad, las drogas, las malas amistades, etc., aconsejando, aceptando o permitiendo que tengan relaciones sexuales prematrimoniales o extramatrimoniales, alegando que ahora y en estos tiempos, todos lo hacen.
  20. La moda lúcida o sutil, pero perniciosa, de que aunque no se pueda económicamente, ir a restaurantes, espectáculos o vacaciones de alto precio, porque están de moda, para ser vistos en esos lugares y así poder presumir de estatus social.
  21. La moda y sus consecuencia, de emplear palabras altisonantes, mal educadas, groseras o blasfemas, conlleva el poderse convertir en una costumbre, después en un hábito y posteriormente en un vicio, que le separará de las personas bien educadas, impidiéndole el acceso a determinados segmentos de la sociedad. 

La mayoría de los adultos que son esclavos de la moda, suelen ser conscientes de lo que hacen y de sus consecuencias, no así algunos jóvenes inmaduros, que por el afán de pertenecer a determinados grupos sociales, sacrifican parte de sus incipientes economías o su libertad física y moral, dejándose arrastrar por algunas modas que les perjudican.

No es más feliz el que más moda lleva, sino el que lleva la que más le beneficia, le gusta y le va bien. En esos casos se puede seguir la moda, pero sin convertirse en su victima, ni caer en su adicción. Los padres deben aprender a vestirse adecuadamente, con sobriedad, decencia y elegancia, respetándose a si mismos y a los demás, de esta forma los hijos y principalmente las hijas, que sus modas son mas cambiantes, seguirán su ejemplo.

Seguir indiscriminadamente la moda, conlleva un gran sacrificio, entre otras cosas por el excesivo sobreprecio que hay que pagar para mantenerse al día, y por la esclavitud  que supone el comprar cosas innecesarias, simplemente por el hecho de que sean de moda. Podría ser normal y en algunos casos convenientes, que después de satisfacer todas las necesidades básicas, reflejadas en le presupuesto familiar, dejar una pequeña cantidad para poder seguir determinados dictados de la moda, donde la raya entre lo necesario, lo superfluo y el capricho, sea como un homenaje a cada persona, cuando haya hecho un trabajo excesivo o como premio por haber logrado algunas metas, que requieren una satisfacción externa. Un poco, de casi nada es malo.

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La ira en los hijos, en los padres y en la familia. Virtudes y valores para controlarla y evitarla

ESCUELA PARA PADRES

 La ira en los hijos, en los padres y en la familia. Virtudes y valores para controlarla y evitarla  

  • 26 Consejos para controlar y eliminar la ira en los hijos, padres y familia. Dígales y dígase. 

2,461 Palabras. Tiempo de lectura 9:00 minutos 

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La ira es el pecado capital del espíritu, que expresa la pasión del alma, causando una grave indignación y enojo, produciendo un peligroso y severo apetito del deseo de venganza, empleando la furia o la violencia, demostrándola con actos de saña, encono o venganza. El pecado de la ira se produce, al expresarse el odio acumulado. Los iracundos pierden el control de si mismos, y engendran la dinámica de la espiral de la ira, la cual es el reflejo de la violencia, la furia y el enojo no controlado, que enloquece a las personas, por la falta de dominio de las situaciones personales o colectivas y les priva, del control de su consciencia, impidiéndoles ver, oír y razonar. De ahí, la expresión “Ciego y sordo de ira”. De nada sirve reconocerla, para eliminarla a través de ejercicios físicos o mentales, si no se tiene un firme arrepentimientos y propósito de la enmienda. 

Las principales virtudes y valores humanos, que los padres deben practicar e inculcar a sus hijo, para que no padezcan el pecado de la ira, ni se instale en sus mentes y actuaciones, o para contrarrestarla: Amabilidad, bondad, disciplina, caridad, compasión, conciencia, conformidad, control, cordialidad, cortesía, dialogo, disciplina, educación, ejemplo, ética, fe, generosidad, humildad, justicia, magnanimidad, misericordia, moderación, paciencia, perdón al prójimo, prudencia, rectitud, resignación, respeto, responsabilidad, sabiduría, sacrificio, serenidad, templanza, tolerancia, etc. 

Los iracundos son los que están dominados por la ira, y los irascibles son los que son propensos a ella. Algunos profesionales llaman a las acciones realizadas con ira: Arrebato, cólera, coraje, despecho, enojo, estallido, fiereza, furia, irritabilidad, odio, pasión, rabia, rencor, saña, vehemencia, venganza, violencia, etc. olvidándose que la ira, es el comportamiento en grado superlativo de todas estas definiciones. La ira puede provenir de realizar o sufrir situaciones graves y extremas como: Ambición, anhelo, ansia, apetencia, celos, codicia, desdeño, deseo desmedido, disgusto, emulación, envidia, incitación, inconformidad, resentimiento, rivalidad, etc. 

La ira produce un grave descontrol del organismo, que conlleva muchos problemas, incluso con la propia persona, o sus familiares y amigos, incluyendo a las personas que más se quiere. La obnubilación que produce, hace perder el propio control de los pensamientos y acciones, al impulsivamente agredir física o verbalmente a cualquiera. Cometer una injusticia, por dejándose dominar por la ira, es peor que sufrirla. 

La ira también es un pecado y un vicio, que atenta contra la salud y que se puede ir incrementando, si no se intenta curarlo o eliminarlo. Como en todos los vicios, reconocer que existe y querer suprimirlo, es el primer paso. Después vendrán los objetivos que se quieran conseguir, los procedimientos para realizarlo y los controles para medir el progreso. Pueden ser ejercicios físicos, mentales o espirituales, pero todos hay que trabajarlos, pues la ira está acompañada de alteraciones psicológicas y biológicas, tanto en el nivel de hormonas, de energía, de adrenalina, etc. como en la elevación de la frecuencia cardiaca y la presión arterial. 

26 Consejos para controlar y eliminar los momentos de ira de los hijos y sus consecuencias. Dígales y dígase: 

  1. Que hablen lentamente para que puedan, primero pensar y después hablar, del cerebro a la boca y no al revés. O que si pueden, vayan pensando mientras hablan.
  2. Que disminuyan el ritmo de su respiración, evitando la hiperventilación, para que no se sofoquen, en lo que quieren decir, pues los signos externos de la cara crispada o sanguinolenta, hinchadas las venas del cuello y vociferando, delatan su ira.
  3. Que beban un poco de agua, pudiendo utilizar también esos minutos, como reflexión de lo que están diciendo, cómo está actuando y cómo pueden terminar con su ira.
  4. Que se sienten o recuesten si es posible, para que su mensaje corporal, disminuirá más en agresividad.
  5. Que se tranquilicen, y a poder ser guardando silencio, o contando hasta 10 antes de hablar, aunque le salten las palabras de la boca, para que en el fragor de la discusión, si está presidida por la ira, no digan cosas que después se tengan que arrepentir o asumir las consecuencias. La ira hace a las personas esclavas de sus palabras, negándoles la libertad de sus silencios.
  6. Que abandonen el lugar, donde se ha originado la situación que les produce la ira, para poder realizar algún tipo de ejercicio físico o gimnasia, de los recomendados para eliminar la mala energía física y mental, producida por la ira.
  7. Que analicen si están dispuestos a ejercer una determinada autodisciplina, de arrepentimiento y propósito de la enmienda, en cuanto les llegan los primeros indicios de la ira o de los problemas ocasionados por ella.
  8. Que apunten como terminó el estallido de ira y las consecuencias que les trajo, a ellos y a los otros implicados.
  9. Que apunten los días y horas en los que estalló su ira y las personas o situaciones que la motivaron.
  10. Que averigüen si la ira, les está llegando a ellos por una situación de personas o cosas ajenas e incontrolables, como un embotellamiento de trafico, una avería en cualquiera de las cosas que utilizamos, o si es por una situación en la que pueden tener control para modificarla, tal como un error propio, un problema personal, el recuerdo de hechos traumáticos, etc.
  11. Que calculen la profundidad y dolor de las heridas, causadas por palabras o hechos expresados con ira, al perder el control de si mismo, incluso muchas veces por circunstancias o cosas insignificantes, valorando si los daños producidos por la ira, son mayores que los motivos que la indujeron.
  12. Que comprueben periódicamente, si hay algún patrón de conducta en los días, horas, personas, motivos, consecuencias, etc.
  13. Que consideren qué otras alternativas tienen, positivas o negativas, para reaccionar ante las personas, hechos o cosas que les producen la ira.
  14. Que consideren si han decidido arrepentirse, de sus arrebatos de ira y cómo materializarán la verdadera intención de hacerlo.
  15. Que examinen cual es la causa real, que existe detrás de sus explosiones de ira, pues sabiéndolo, será mucho más fácil poner los medios para corregirla. ¿Será por la necesidad de recibir atención, respeto u otros beneficios? ¿Por satisfacer el “Yo”? ¿Por demostrar poder? ¿Por sadismo? ¿Para ejercer una venganza?
  16. Que piense con anticipación, en lo que les produce o alimenta la ira. Si es una cosa repetida, tienen que verla llegar, si la situación es nueva, preguntarse los motivos por los que empiezan a sentirse iracundos. Así podrán desarrollar estrategias, que la puedan eliminar y así no perder el control.
  17. Que piense si la ira les llega, por una manipulación externa o por una satisfacción interna.
  18. Que piensen en cómo ese estallido de ira, afecta a su vida y a las relaciones con los demás y si les ha hecho, o puede hacerles, perder el cariño y el respeto de las personas más queridas, hermanos, padres, familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.
  19. Que piensen si la ira les está controlando, o son ellos los que intentan controlar a la ira, para no dejarse arrastrar por ella.
  20. Que recapaciten si desfogar su ira, les ha servido para algo más, que para satisfacer su ego, sufrir su auto masoquismo, demostrar a su entorno su rebelión sin causa, el resentimiento y su auto corrosión interna.
  21. Qué reflexionen si verdaderamente quieren controlarse, para eliminar su pecado de ira, pues la ira produce más ira en los que la tienen, y en los que la tienen que sufrir.
  22. Que se pongan a rezar mentalmente, en el momento que comiencen los signos de llegada de la ira, tratando de modificar los malos pensamientos, o a realizar actividades físicas.
  23. Que traten de identificar cuales son las señales de aviso, indicativas de que la ira se está introduciendo en su mente. Por ejemplo: Sentirse tenso. Hablar más alto, más rápidamente, más agresivamente. Balbucear, Temblar la boca. No oír lo que le dicen. Crispar los puños. Sudor frío, etc.
  24. Que asistan como espectadores  a un juzgado juvenil, donde verán las grandes condenas que reciben algunos jóvenes iracundos o irascibles, similares a ellos, que se han dejado llevar por la ira y no se han dado cuenta, de que por ella han arruinado toda su vida.
  25. Que visiten un hospital de parapléjicos, provenientes de conductores de automóviles o motociclistas, que por dejarse llevar por la ira o el consumo de drogas legales o ilegales, se encuentran como vegetales para toda la vida.
  26. Hablen con la policía para que les expliquen, como la ira suele desembocar en situaciones gravísimas de delincuencia, como son los llamados «niños de la calle», las drogas, las pandillas y el reclutamiento para todo tipo de delincuencia organizada, terminando casi siempre en el hospital, la cárcel o el cementerio. 

Cómo sacar el mejor partido a la ira. Si puede prever o determinar el comienzo de los ataques de ira, podrá sacar partido de ella, haciendo que la ira trabaje en su beneficio. Si Vd. tiene un buen autocontrol, deberá saber que si domina esos primeros síntomas, le pueden servir de aviso, para que no siga adelante, ni se meta en problemas o enfermedades, que mas tarde o mas temprano, le van a perjudicar. La ira ciega la visión de la realidad y los iracundos, siempre salen perdiendo, por hacer las cosas bajo la ceguera de la ira. 

Si lleva un buen control escrito de sus ataques de ira, posteriormente podrá leer las anotaciones sobre los momentos, personas y motivos que le han producido la ira, para si es necesario evitarlos, huir de ellos, defenderse o enfrentarlos con inteligencia, frialdad y cordura, pero sin la pasión de la ira, que siempre le hará perder. 

La ira es una actitud predecible, que se nota interna y externamente de forma rápida, a medida que va subiendo su intensidad, ya que los iracundos, siempre responden de manera agresiva, pues es su forma natural e instintiva de expresarse. Aproveche los avisos de que le llega la ira, para que sean sus aliados y así le de tiempo a enfrentarse a ella o a las agresiones, amenazas, temores o  frustraciones externas. Permanentemente la vida nos depara sorpresas y aprendizajes difíciles de controlar, pero cuanto más nos acostumbremos a tomar decisiones enfrentando a la ira, más se desarrollarán nuestra creatividad y nuestra inteligencia. 

Es muy importante para los padres, cortar a tiempo cualquier inicio de berrinche, producido porque el hijo no ha conseguir lo que quiere. Los hijos no nacen con la adicción a la ira, es después cuando van aprendiendo a tenerla, sobre todo si ven que al ejercerla, pueden conseguir cosas que de otra forma no las conseguirían. Si los hijos observan que obtienen buenos resultados con los enojos, poco a poco irán cayendo en la adicción, al pecado de la ira. La ira se contagia si los hijos ven ejercerla a sus padres, contra ellos o contra el cónyuge. Entonces es seguro que ellos también terminarán ejerciendo la ira con sus hermanos, familiares o amigos. El pecado de la ira es una adicción, que si no se pone remedio al principio, es muy difícil disminuirla o eliminarla. 

El secreto de la buena educación familiar empieza, por hacerla sin ira. Para ello, los padres tienen que tener un perfecto autocontrol emocional, en las situaciones donde las fuertes impresiones, emociones e inquietudes, intenten sobrepasar su capacidad de aguante, principalmente en las discusiones con los hijos o con el otro cónyuge. Perder la paciencia y dejarse llevar por la ira, puede hacerles llegar demasiado lejos y a situaciones no deseables e irreversibles, totalmente antagónicas con la tan deseada armonía familia. 

Los padres nunca deben sentirse desbordados, desesperanzados, impacientes, intransigentes, agobiados ni frustrados por las situaciones, pues esas características, son como un campo abonado, para que la ira se instale en sus personas y la transmitan a sus hijos y cónyuge. Los hijos aprenden, sobre todo, con el ejemplo, por eso los padres deben ser los primeros en reprimir y auto educar su ira. Para contrarrestar esos sentimientos negativos, existen muchas técnicas y estrategias garantizadas por la práctica de las virtudes y valores humanos, que le permitirán fomentar el equilibrio de la propia seguridad, la confianza y el optimismo. 

La ira tiene muchas expresiones, incluyendo las que ofenden gravemente a Dios, las que producen un gran daño personal, aunque sea por masoquismo, las que actúan en contra del prójimo, de los padres, de los hijos, del cónyuge, de la familia, de la sociedad, etc. Siempre deja un mal sabor de boca, incluso después de tener que volver a donde se estaba, pero asumiendo las graves consecuencias de haberse dejado llevar por ella. Es mucho mejor dejar a que se pase el enfado, pues más se puede conseguir con miel que con hiel, generada por la ira. Las cosas se pueden decir y hacer de muchas maneras, la peor de todas es la que está subordinada, a los efectos de la ira. 

Algunas naciones, organizaciones o grupos, promueven la ira contra otros estados, contra sus propios conciudadanos o contra sus opositores, propugnando enfrentamientos étnicos, religiosos o políticos, declarando guerras injustas o desproporcionadas, contra otros países más débiles, para arrebatarles sus recursos naturales o territorios, incluso a través de la propaganda bélica, promoviendo la ira en sus súbditos, para que vayan a las guerras injustas. Un ejemplo son los llamados “Viernes de la ira”. Día de la semana, en el que se reúnen en la plaza principal, los ciudadanos de algunos países, que quieren protestar contra la tiranía de los gobernantes, propios o ajenos. Es la ira que refleja la esclavitud, a la que han sido sometidos por los dictadores y que suele hacer estallar el terrorismo.

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