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El buenismo es lo contrario a bueno.

ESCUELA PARA PADRES

El buenismo es lo contrario a bueno.

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Buenismo es un término que supone lo opuesto a la caridad y al altruismo, reflejando la tendencia a lo despectivo y a lo satírico. Supone el descargo de la conciencia, pero sin involucrarse en el problema, ni en el prójimo. Aunque todavía no lo haya recogido la RAE, ha alcanzado una rápida extensión en el habla popular.

Buenismo se forma con el adjetivo bueno y el sufijo ismo, para crear un nombre sustantivo y darle el significado, entre otras cosas, de actitudes, cualidades, sistemas, etc. En muchos temas convierte el nombre o el adjetivo en un tono despectivo. Ejemplo: Amigo y amiguismo.

El buenismo es una expresión satírica, habitualmente en un tono fuertemente crítico, para definir a aquellas personas que procuran hacer buenas obras, a fin de ganarse el reconocimiento de los demás, aunque no siempre resulte ser el más adecuado, para resolver los problemas de las personas o de las sociedades.

El buenismo no es el camino fácil, para una sociedad educada en valores y virtudes humanas, pues no lleva a conseguir la máxima felicidad del que lo ejerce, ni a hacer felices a los demás.

El buenismo dicen algunos que es la modernidad, pues preconiza el dar como bueno, todo lo que hay alrededor y aceptar todo lo que nos digan a hagan, en función de “si no haces nada, no pasa nada”. No meterse en problemas, aunque sean injusticias propias o ajenas.

El buenismo casi siempre está basado en la ignorancia individual, que intenta sentirse bien a toda costa, sin importarle ejercer su objeción de conciencia. Pretender desmontar su falacia es tarea de titanes. El buenismo está muy arraigado en determinadas personas, que prefieren practicarlo antes que hacer las cosas con bondad.

El buenismo evita la exigencia de la sabiduría y el rigor de analizar las cosas. Prefiere pasar por alto las circunstancias y considerar a todo como “éticamente correcto”, sin importarle diferenciar lo correcto de lo incorrecto y el bien del mal.

El buenismo es dejarse arrastrar para no luchar contra la corriente, seguir a lo que dice, hace y piensa la masa, aunque eso lleve a vivir dentro de una burbuja que piensa “que todo el mundo es bueno”, optando por el camino más difícil, que siempre está lleno de escollos religiosos, sociales y políticos.

El buenismo impide distinguir entre “tengo sueños o tengo sueño”. Hay que ser muy valiente para enfrentarse ante la sociedad con personalidad y justicia, para construir caminos que lleven a la realización y a la felicidad del prójimo.

El buenismo de los padres es cómplice y encubridor, de la situación actual de la enseñanza pública gratuita. Quieren que todo siga igual que cuando empezó hace 200 años, aunque detrás haya un montón de falacias, como la de que debe ser gratuita, obligatoria y laica. Solamente se salva lo de ser obligatoria.

El buenismo lo emplean algunos padres, para apaciguar y no enfrentarse ante situaciones graves, donde tendrían que ejercer su autoridad, pero prefieren ceder de sus obligaciones como padres, antes que corregir los conflictos originados por los hijos y que estos, se enfaden y les creen problemas. Suelen complementarlo con concesiones generosas, cediendo incluso en su autoridad, aunque los hijos lo interpreten como síntomas de debilidad y sea, lo que origine el camino de nuevas exigencias innegociables.

El buenismo de los padres se refleja cuando no tienen la insistencia necesaria, en hacer bien las cosas para educar a los hijos, y no les importa la indiferencia o la resignación que demuestran, ante los malos resultados educativos que obtienen.

El buenismo se emplea, para evitar enfrentarse o dialogar con otros y así no herir susceptibilidades. Dan por bueno todo lo que hacen otros, aunque sea perjudicial para determinadas personas o para la sociedad. No se involucran en nada que pudiera ser una controversia, incluso si va en contra de los principios básicos de los derechos humanos o de las virtudes y valores humanos. No se quieren mojar en nada y para nada.

El buenismo también se aplica con las políticas de ayudas sociales, donde las clases dominantes, entregan migajas a las clases oprimidas, intentando justificar la represión y el que sus acciones, impiden prosperar y salir de la pobreza. Son sentimentalismos carentes de contenido social.

El buenismo en muchos casos es dar pescados, pero nunca enseñar a pescar. Así siempre tendrán a alguien con quien ejercer el buenismo. Se refleja en las actuaciones realizadas por algunas personas y grupos sociales de ayuda humanitaria a los más necesitados, basada en sentimentalismos y autocomplacencias, siempre bajos sus únicos criterios, por medio de subsidios, subvenciones, políticas de discriminación positiva, etc., pero al margen de cualquier crítica o medición de los resultados obtenidos.

El buenismo también se emplea en la educación escolar, para referirse a métodos y programas de la organización del sistema educativo, basados en la tolerancia generalizada, hacia comportamientos problemáticos en las aulas, o en el relajamiento en la disciplina.

El buenismo ilegítimo de los responsables de la educación escolar, que tratan a los alumnos como si fueran números estadísticos, permitiéndoles que para que no se frustren ni traumaticen, pasen los cursos, unos tras otros, sin haber aprobado las asignaturas imprescindibles, para poder entender y asimilar, lo que les traten de enseñar en el curso siguiente.

El buenismo de algunos maestros, que por una bondad mal entendida, intentar no molestar a determinados grupos de alumnos o segmentos de la sociedad, decidiendo bajar los niveles de exigencia en el esfuerzo de su formación. Aunque esta decisión conlleve, crear grupos sociales marginales, al acostumbrarles a vivir con el menor esfuerzo. Con ese buenismo consiguen no enfrentarse, ni con los alumnos, ni con sus padres. Les dejan hacer lo que quieran, sin medir las consecuencias del futuro.

El buenismos escolar, junto a la permisividad e injerencia política, convierte la enseñanza en un túnel de lavado cerebral en masa, sobre asuntos que no son de su incumbencia, como el matrimonio, la familia, la religión o la sexualidad.

El buenismo ejercido en la enseñanza, trata de conseguir una sociedad igualada por la homogenización de la mediocridad, al premiar con aprobaciones de cursos a los malos estudiantes y fomentar la falta de esfuerzo. Parece haber un decidido propósito, de conseguir una igualdad por abajo, en la mediocridad, a través precisamente de la educación, que tendría que ser la gran palanca para lograr la excelencia, del mayor número de personas posible.

El buenismo busca la aceptación de la sociedad. Los que lo practican suelen ayudar mucho a la sociedad, pero al final suele ser en beneficio propio, aunque no sea económico, pero sí de fama y de reconocimiento a sus actuaciones.

El buenismo es hacer lo que todos hacen, aunque vaya en contra de sus ideales, creencias o valores humanos. Prefieren no diferenciarse de los demás, aunque esto cree excluidos de algunas prácticas religiosas o sociales. Prefieren no hacer lo que tienen que hacer, antes que los demás se den por ofendidos.

El buenismo también se produce por falta de carácter, para enfrentarse a otros que no están haciendo bien las cosas, o que no son tan buenos como quieren aparentar. Lo hacen para que no les diga nadie que son protestones, que siempre llevan la contraria o que no transigen con lo que está mal.

El buenismo y las ambigüedades, no pueden estar en las respuestas a las preguntas tramposas y malintencionadas, sobre religión y otros temas importantes. Hay que dejar las cosas bien claras: “Al pan, pan y al vino, vino”. Aunque se sepa que a otros no les van a gustar las verdaderas respuestas, porque no son políticamente correctas. Las respuestas hay que hacerlas, con caridad, inteligencia y oportunidad, pero sin buenismo.

El buenismo no puede estar, cuando hay que luchar contra la industria del entretenimiento, que significa “entretengo y miento”. Si es mala y engañosa la programación, hay que decirlo claramente, no cabe el buenismo.

El buenismo de algunos políticos o legisladores, que crean leyes que van en contra del derecho natural y de la moral, pero que así se ganan el favor de determinados grupos de ciudadanos, que con presiones y torcimiento de la realidad, les sugieren que lo hagan por el bien a la sociedad, sabiendo de sobra, que no es bueno para el bien común. Saben que el buenismo de no querer enfrentarse a la moral, les suele suponer más votos para sus elecciones o reelecciones.

El buenismo en la política de la sociedad actual, encierra un engaño manifiesto, disfrazado, obligatorio y vinculante con la ideología de los políticos, que quieren convencer a los votantes. Casi todos los políticos, utilizan el buenismo para seducir a las masas a que crean en lo que les dicen, aunque esté disfrazado de buenismo y no de bondad política o social.

El buenismo político es algo más, que una oportunista estrategia legal para ocupar o mantenerse en el poder, sin atreverse a abordar los graves problemas existentes, incluso inventándose irresponsablemente algunos inexistentes, aunque estos no tengan consecuencias inmediatas evaluables.

El buenismo político no tendría éxito, sin la inconsciente colaboración de sus víctimas, los ciudadanos que se dejan engañar. Estos prefieren mantener la postura del pensamiento débil, que lleva a practicar continuamente lo que les inculcan, a través de los medios de comunicación como “políticamente correcto”. Prefieren demostrar su mal entendido buenismo e ignorar lo malo que existe en la sociedad, ya que tendrían que analizar y fundamentar el bien verdadero.

El buenismo de algunos religiosos, que cuando tienen que proclamar la verdad con energía y precisión, lo hacen de manera muy blanda, rayando en la permisividad fuera de la moral, para evitar que por sus enseñanzas o ejemplos de vida, otros se sientan mal. Su enseñanza suele ser “todo vale, el Señor es muy bueno y perdona todo”.

El buenismo practicado por una caridad mal entendida, hacia los que por su mala conducta privada o pública, no se la han ganado y no se merecen determinados privilegios. Evitando que al no recibirlos, la sociedad les clasifique como no merecedores de ellos y queden señalados. Esto se suele dar, en los casos de personas que llevan una vida disoluta, que contradice todas las enseñanzas de la Iglesia, pero nadie les impide figurar como principales practicantes externos de la religión. O los que no se han ganado una beca y se la dan.

El buenismo hace que a algunos legisladores, la tolerancia les sepa a poco, si no va acompañada de ilimitados reconocimiento de derechos, principalmente de las minorías, aunque estos violen los códigos morales y terminen despenalizando determinadas conductas, que al revertirse, finalizan siendo normas de obligado cumplimiento para otros.

El buenismo no es tener derecho a desear algo y lograr un consenso social, para conseguirlo. El hecho de reivindicar algo, indiscutiblemente no tiene por qué ser bueno intrínsecamente, por mucho buenismo que se emplee para decirlo.

El buenismo es la hipocresía de dar limosna, para descargarse una responsabilidad de encima, mientras se desprecia a los pobres, se es racista, o se es xenófobo.

El buenismo es intentar convencer a un anciano, que se quede en su casa mal atendido, en lugar de que vaya a una residencia, que mejore su calidad de vida, aunque la estancia en su casa y el modo de vida, puedan ser peligrosos para su integridad personal, o pueda producir consecuencias de resultados irreversibles. Siempre hay un familiar, que se aprovecha con ese buenismo.

El buenismo de los que quieren que todas sus acciones, sean en su propio provecho, sin tener en cuenta las cualidades de los demás, poniendo sonoridad en las palabras, aunque no tengan eficacia en las obras.

El buenismo con los amigos no es racional, es lo contrario a la misericordia y no garantiza ni la verdad, ni la bondad. Se basa en la sonoridad de las palabras, y no en la eficacia de las obras. No hay mayor misericordia con los amigos, que hablarles con verdad, por muy dura que sea y ayudarle a curar sus heridas o a sobrellevarlas, con caridad y amor. La verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad, está por encima de todas las cosas, afectivas, sentimientos y emociones.

El buenismo necio practicado obligatoriamente con los amigos díscolos y soberbios, para que no se enfaden al llevarles la contraria, produce tristeza y deja un gran vacío interior cuando no se quieren enfrentar a la realidad, aunque salgan perjudicados. Sabiendo que todo lo que se les aconseja desinteresadamente sobre sus actitudes o decisiones les sienta mal y lo consideran como un agravio. El buenismo que reciben es lo único que no les enfada.

El buenismo sensiblero, es mucho más fácil de realizar, que sacrificarse ante el dolor, los hechos, los intereses y las preocupaciones de los amigos lastimados y necesitados, que algunas veces, solo necesitan ser escuchados con atención, para poder expresar las voces de su corazón y las de su conciencia.

El buenismo jurídico produce el “prohibido prohibir” e impone el anarquismo y las convicciones de unos pocos, al resto de la sociedad, para que la ciudadanía crea que tiene derecho a todo lo no prohibido. No tiene en cuenta las consecuencias colaterales, contrarias a las relaciones con el prójimo, a la ecología, (los costes sociales de la contaminación), a la permisividad del consumismo, al uso de las drogas, al respeto a la salud pública, a la seguridad ciudadana, a la despenalización de la eutanasia, al aborto, etc.

¿Lo que hacemos es bueno o es un buenismo cómodo, irresponsable y dañino a los demás?

francisco@micumbre.com

 

La enseñanza pública debe ser gratuita o pagando?

ESCUELA PARA PADRES

La enseñanza pública debe ser gratuita o pagando.

2,507 palabras. Tiempo de lectura 9:00 aproximadamente.

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PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA ENSEÑANZA PÚBLICA NO GRATUITA:

  • La enseñanza pública tiene que ser obligatoria, pues es un derecho humano no negociable.
  • No tiene que ser gratuita y mucho menos engañosamente.
  • La enseñanza pública no tiene que ser un monopolio del Estado.
  • Porque haya sido gratuita durante 200 años no tiene que continuar así, hay que renovarse a mejor.
  • No tiene que estar en manos del Estado, pues son los padres, no el Estado, los que tiene que poder ofrecer a sus hijos, el tipo de educación escolar que quieren para ellos.
  • No tiene que ser pagada por los que no la utilizan.
  • Tiene que ser continuamente auditada por organizaciones externas, los padres de los alumnos, etc. Nunca por los mismos que son parte del Estado.
  • La enseñanza pública pagada directamente por los padres, no tiene ningún adjetivo político, Es una propuesta de solución humana y no política.
  • Hay muchos niños y jóvenes, que desgraciadamente, están condenados al fracaso para toda su vida, al tener que asistir obligatoriamente a determinadas escuelas públicas que están podridas.
  • Los padres son los primeros y únicos responsables directos de la educación de sus hijos, porque son los que mejor les conocen, no el Estado, ni los políticos, ni los maestros.
  • Los padres son los que tienen la obligación innegociable, de ser capaces de comprometerse con visión de futuro, como los mejores aliados, consejeros, expertos, maestros, amigos y guías de sus hijos, no el Estado.
  • Eliminación de los impuestos, que soportan el gasto de la escuela o aplicación a otros conceptos, y que cada familia pague lo que le corresponda, de lo que consume. El que no tenga que usarla, que no la tenga que pagar.
  • Competencia de calidad entre todas las escuelas.
  • Apreciación de lo que cuestan los estudios, según el modelo que los padres elijan.
  • Selección de los mejores y peores maestros y escuelas.
  • Despido de los alumnos, que entorpezcan la calidad de la enseñanza.
  • Abaratamiento de los costos, debido a la competencia y a no ser monopolio del gobierno, sin ningún control de calidad y coste.
  • Contratos de calidad entre las escuelas y los padres, donde queden reflejadas las obligaciones y derechos de ambas partes.
  • No olvidarse de la solidaridad, a la hora del pago futuro.
  • Lo que no cuesta no vale, es decir, lo que no se paga, no se valora.
  • La enseñanza pública de las escuelas y las universidades, están abarrotadas de estudiantes vagos, más amantes de las fiestas y de pasar el tiempo, que de estudiar.

La enseñanza pública gratuita, va muy mal en la mayoría de los países. Lo demuestra la mala calidad de los resultados académicos, las repeticiones de los alumnos, las deserciones, las huelgas de los profesores, la violencia, las diferencias entre lo que se enseña y lo que necesita la sociedad, para trabajar posteriormente, las grandes desigualdades entre países, estados y ciudades, etc. Ninguna de las medidas que continuamente se toman lo soluciona.

Muchos niños y jóvenes, están prisioneros en el laberinto de la enseñanza pública y gratuita, que con seguridad manifiesta, les lleva a la ignorancia, al fracaso, a la violencia, a la desorientación y a la desesperación. Solamente tendrán trabajos dignos pero mediocres y serán empujados a no poder, ni formar una familia, porque están privados de las oportunidades mínimas de futuro. Sus problemas son nuestros problemas y la sociedad no puede eludirlos. Hay que afrontarlos juntos, hablar y buscar soluciones, más allá del simple tratamiento nominal de las cuestiones. Hay que devolver la dignidad a los sistemáticamente excluidos.

 

Una de las muchas soluciones para mejorar la educación escolar, es que la enseñanza pública, pase de ser gratuita, a que sea pagando, para que así se puedan pedir cuentas de la gestión, cosa que ahora no se hace. Delante de esos niños y jóvenes que asisten a la enseñanza pública, hay otros, los de la enseñanza privada y pagada, que tienen un futuro lleno de innumerables posibilidades.

 

La enseñanza pública gratuita, es mucho más que enseñar a sumar y a restar, a leer y escribir. Los alumnos no tienen que estar en la fábrica de la ignorancia, ni ser los prisioneros de la trampa de la pobreza. Una de las principales causas que provocan estas graves situaciones, es la mal llamada gratuidad.

Cada vez es mayor, la enorme brecha que existe entre los malos resultados obtenidos, por la enseñanza pública gratuita y los buenos resultados obtenidos, en la enseñanza privada pagada. El problema no es tanto las diferencias de costo entre ellas, sino en todo lo que hay detrás de cada uno de estos conceptos. La enseñanza pública gratuita, cuesta mucho más a los contribuyentes (todos los padres y no padres) que la mayoría de los colegios privados no elitistas.

¿Por qué el Estado tiene que tener el monopolio de la enseñanza y con los impuestos de todos, ofrecerlo gratis a algunos padres, no a todos? ¿Se imaginan que todas las tiendas de comida, ropa y calzado fueran un monopolio obligatorio y gratuito del Estado, pero con cartilla de racionamiento? En vez de estar en un país democrático y sin monopolios, estaríamos en un país con dictadura o similar.

Hay muchos padres que eligen la enseñanza privada o la enseñanza desde la casa (Homeschooling) y no utilizan el sistema escolar gratuito, pero lo tienen que pagar a la fuerza, a través de los impuestos.

Es entendible que la infraestructura de las escuelas, podría ser realizada por el Estado, pero en igualdad de condiciones, para la educación pública gratuita y la educación privada pagada. En algunos estados, se gasta más en los estadios de futbol de las escuelas públicas, que en los edificios escolares. Cuando debería invertirse más en laboratorios, que en estadios de futbol.

Las condiciones que supone esta gratuidad, es la trampa que atenaza a las generaciones de denominados segmentos sociales. Lo que el estado ha convertido en una fábrica de ignorancia.

Los Estados suelen ser muy generosos, con la entrega de dinero para que la enseñanza pública sea gratuita. Sin embargo, cuanto más dinero han dedicado, más fracaso escolar han conseguido. Por tanto, no es una cuestión de poner más dinero, sino de control de ese dinero que solamente se puede conseguir, si el control no sigue estando en las mismas manos de los que funcionarios públicos que lo asignan. Mientras los padres no tengan que pagar directamente ese dinero y exigir cuentas, los costos, estarán haciendo cada vez mayor el problema de la enseñanza pública gratuita.

Algunas personas, que por su situación económica no puedan pagar una enseñanza pública, que no fuera gratuita, habría que darles un crédito, para que la pagaran el día de mañana, con los primeros ingresos o cuando pudieran, en función de lo que hayan consumido de esa enseñanza.

Nada más se debe pagar la enseñanza pública que se ha consumido, y los que no han consumido nada, que no paguen nada de ella.

Si la enseñanza pública hubiera que pagarla directamente por los padres, estos exigirían calidad, respeto, dedicación, responsabilidades, conocimiento, etc. Como no hay que pagarla directamente, pues nos aseguran que es gratuita, los padres no exigen nada. «que me den, que me den».

Los padres no lo van a arreglar, mientras sigan creyendo que la enseñanza pública, se la están dando gratis a sus hijos. Los maestros tampoco lo van a arreglar, mientras estén cómodos con sus trabajos y nadie les pida cuentas, ni responsabilidades. Los administradores tampoco, pues manejar esas enormes cantidades de dinero, les producen un gran rendimiento político con los lobbys. Los organismos de control del sistema escolar gratuito, trabajan para el que les paga (Gobierno, estado, municipio, etc.), nunca a favor de los padres ni de los alumnos. Los padres en general cuando más empiezan a entender las cosas, es cuando tiene que pagar por lo que consumen, no cuando le hablan de planes de estudios, sindicatos, organizaciones, etc.

El concepto de escuela pública pagada por los padres, exclusivamente por los que la usan, es un revulsivo para muchas mentes tradicionales, pues está en las antípodas de lo que han estado creyendo hasta ahora. Este tema se refiere a las personas en general, sin distinción de país, grupo social o étnico, % del PIB para educación, etc., pero hay personas que este controversial tema, lo traducen a su situación personal, familiar o nacional. De ahí salen inmediatamente comparaciones personales y el fanatismo patriotero, lo que impide una conversación desapasionada, cuyos resultados sean únicamente para mejorar la calidad de la enseñanza pública.

Incluso se puede entender que haya padres que quieran alumbrarse con velas, en vez de con electricidad y defiendan las velas con ahínco. Cuando lo que está en juego, es la mejor y más libre educación escolar de los hijos, hay que ser innovadores, con grandes dosis de creatividad.

Hay padres que quieren un modelo de «Papá Estado» que se encargue de que todo esté controlado por él. Muchos monopolios y empresas estatales y que al ciudadano, le den todo hecho, que no se tenga que preocupar de nada, aunque se cercenen desde su origen, el derecho a sus libertades. Eso se llama colectivismo, representado también en la educación gratuita, dentro del monopolio estatal. Lo opuesto a que cada uno pague, solamente por lo que consume.

En todas partes hay educación pública y privada. La pública cuesta mucho dinero, que se pagan de los impuestos de los ciudadanos, la usen o no, sea buena regular o mala. (Las universidades públicas y privadas, injustamente también tienen algunas subvenciones de los Gobiernos locales, estatales y federales). El monopolio de la enseñanza, ejercido por el Gobierno, coarta la libertad de empresa y va en contra de la libre competencia entre las empresas. La educación pública cuando es gratuita para los ciudadanos, estos la aceptan sin protestar por el costo/eficacia. Si en vez de ser gratuita la tuvieran que pagar, solamente los que la utilizan y lo que la utilizan, exigirían las cuentas claras. La pregunta que se harían los padres, debería ser ¿Qué me dan por lo que pago? Ahora no sé qué, es lo que me dan gratuito, pero pagado con mis impuestos. Muchos padres se conforman con el tipo de educación gratuita que les dan a sus hijos, por considerarla como guarderías infantiles, durante el periodo escolar, sin considerar el daño de la mala educación que reciben sus hijos. Si cada escuela pública, tuviera que dar cuentas de los gastos que tiene y lo que tendría que cobrar a los padres para subsistir, se terminarían las corruptelas, pues ya se encargarían los padres de auditar las escuelas donde estudian sus hijos y las clasificarían, de acuerdo con la relación de costo eficacia. En la enseñanza pública gratuita, ni hay oferta ni hay demanda. Los padres tienes que aceptar, lo que el monopolio de la enseñanza gubernamental les quiera dar. Los colegios privados tienen que competir entre todos ellos, y tener las cuentas bien claras y transparentes para atraer a los padres. Además tienen que competir contra la calidad de enseñanza pública, que al ser gratuita tienen ya mucho camino andado. El que va a un banco de comida gratuita, pagado con el dinero de los donantes o de los impuestos de todos, no pregunta sobre la administración de ese banco, ni por la calidad de lo que reciben. Solamente «aceptan lo que les dan y siguen pidiendo» Pero nunca pueden ejercer control económico ni de calidad, sobre ese banco de alimentación gratuita. Pero si van a un supermercado privado, con su dinero, están seleccionando la calidad del producto y de la tienda, de acuerdo con la oferta y la demanda.

Moralmente no es ni discutible, que un ciudadano tenga que pagar obligatoriamente los impuestos, para mantener la enseñanza pública gratuita, y además tenga pagar los costos de la enseñanza privada para sus hijos, si es que no quiere enviarlos a la enseñanza pública. Es una imposición injusta de impuestos.

Los padres que quieren ejercer el derecho inalienable de elegir la mejor educación para sus hijos, tienen que intentar llevarlos a la enseñanza privada, debido a que la enseñanza pública es un desastre, destinado a producir un tipo especial de ciudadanos, que salvo excepciones, les es muy difícil prosperar, con la enseñanza pública gratuita, que se ha convertido en una «trampa de ratas».

Como tampoco está funcionando el cheque escolar (Voucher), debido a la presión de los políticos y de los sindicatos de maestros. Son muchísimas las pegas que tienen que resolver los padres, que se deciden por el homeschooling y no queda más remedio, que dar un golpe de timón y enderezar el rumbo escolar. Aunque algunos padres consideran que la Enseñanza pública gratuita, es para tener a los hijos en una guardería hasta los 18 años, con independencia de cómo se eduquen y de lo que aprendan y que después, también deben pasar a la Universidad gratuita, que es como un crucero, casi gratuito, que dura dos o cuatro años.

Hay padres “buenistas» que son conniventes y cómplices, de la situación actual, porque quieren que la enseñanza pública gratuita siga igual, que cuando empezó hace 200 años, aunque detrás, haya un montón de falacias, como la de que debe ser gratuita, obligatoria y laica. Solamente se salva lo de ser obligatoria.

Estos mismos padres, no quieren ni dialogar para exponer sus ideas, de que la gratuidad es el veneno de la educación. Porque hablar de esto, es políticamente incorrecto, molesta mucho a casi todos y va en contra de la mayoría silenciosa. Prefieren quedarse con el “pensamiento único dominante». La sociedad actual puede perdonarnos la pasividad, para arreglar la educación escolar, pero la historia, no nos perdonará el no haberlo hecho.

Por las razones que sean, la enseñanza pública va muy mal y ninguna de las medidas que toman, lo soluciona. Es enorme la brecha, cada vez mayor, entre los resultados obtenidos por la educación pública y la privada. El problema no es tanto por el diferente costo entre ellas, sino en todo lo que hay detrás de cada uno de estos conceptos. Las condiciones que supone esta gratuidad, es la trampa que atenaza a las generaciones. Es entendible que hay muchas personas, que hoy no pueden pagar la enseñanza pública, pero habría que darles un crédito, para que la pagaran el día de mañana o cuando puedan o quieran, en función de lo que hayan consumido de esa enseñanza. Como pasa con la universidad, si no se puede pagar, se pide un crédito, si es que la quieres utilizar y posteriormente, se va pagando de los primeros ingresos obtenidos por el trabajo.
francisco@micumbre.com

La virtud del compromiso en la familia y en la sociedad.

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La virtud del compromiso en la familia y en la sociedad. 

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 1,498 palabras. Tiempo de lectura 6:00 aproximadamente.

El compromiso voluntario, verbal o escrito, hecho de buena fe a través de la palabra dada o de un documento, es lo que alguien se compromete moral o jurídicamente a realizar. Debe ser cumplido totalmente y respetado rigurosamente, en la medida en que sea moralmente justo. Ese compromiso ante terceros, se convierte en obligación y puede generar responsabilidades, en caso de no cumplirse e incluso, poner en juego la credibilidad del que no lo cumple.

Compromiso también se denomina a la promesa matrimonial religiosa (esponsales), que los futuros cónyuges se hacen recíprocamente, de contraer nupcias en el futuro. No tiene que dar miedo a nadie, el asumir el compromiso y la responsabilidad de querer, cuidar y proteger al cónyuge, para toda la vida.

Hay dos formas de entender el compromiso matrimonial: Los que lo contraen eclesiástica y voluntariamente ante Dios y ante los hombres, con el firme compromiso para ambas partes de ser indisoluble a perpetuidad, y la unión civil, inscribiéndose solamente en un registro, para vivir simplemente junto a otro, donde la ruptura del compromiso adquirido, ya está establecida incluso antes del comienzo.

Este último grupo no quiere asumir el compromiso del matrimonio para siempre y se casan civilmente, solamente por un tiempo, mientras les convenga. Por lo tanto las razones o excusas para el divorcio son muy diferentes, ya que si no tienen creencias religiosas, solamente lo consideran como un contrato civil, sin compromiso perpetuo, que cuando quieran lo pueden disolver con el divorcio.

El compromiso hecho a otra persona en nombre de Dios, comprometen el honor, la fidelidad, la veracidad y la autoridad debida a Dios, por lo que en justicia deben ser respetados fielmente y el no cumplirlos supone una falta grave. Pero los compromisos hechos para hacer una obra mala, no obligan a nadie.

Asumir un compromiso adquirido voluntariamente, va más allá de las obligaciones impuestas y se convierte en una obligación, hacia uno mismo y hacia los demás, cuando se hace público y tiene consecuencias sobre otros. Por eso hay que pensarlo muy bien antes de hacerlo, para no conformarse solamente con lo afectivo de las “relaciones líquidas”, que son las que se adaptan a cualquier “recipiente” situación.

Los padres tienen la obligación de insistir en la enseñanza a los hijos, de la virtud del compromiso. Hay muchas personas que gracias a su acertado concepto del compromiso, su ayuda a la sociedad civil es inmensa, a través de las ONG (Organizaciones No Gubernamentales). Nadie les obliga a comprometerse, pero esas personas lo hacen de forma continua, sincera y altruista. Mayoritariamente son las personas han recibido una educación, en la que los valores del compromiso y de la fidelidad, son el motor que les permite amar al prójimo como a ellos mismos.

6 Situaciones analizables sobre los compromisos futuros:

  1. Cuando el compromiso conlleva cansancio físico, intelectual y económico, hasta el límite de las posibilidades y no hay forma de pararse para reparar las fuerzas una vez empezado.
  2. Cuando el compromiso produce grandes interrogantes y dudas que afectan a la mente, sugiriendo abandonarlo.
  3. Cuando hay diferencias entre los que se comprometen y los que tienen que sufrir el desacuerdo o los silencios largos y reflexivos.
  4. Cuando hay un compromiso cuyo incumplimiento o diferencias, se tiene que someter a árbitros o amigables componedores.
  5. Cuando son sobre asuntos graves o importantes, sobre el que se compromete y los que no reciben la obligación contraída.
  6. Cuando todo se va desarrollando normalmente y no hay discrepancia, entre el compromiso adquirido, ni con lo que influye en los demás.

Aceptar o imponerse compromisos, puede producir miedos e inseguridad, pero las personas tienen que mostrar y transmitir confianza, en saber que van a cumplir lo comprometido, con la seguridad que ello les hará bien y evitarán el rechazo de los demás, la soledad personal y el aislamiento si no lo cumplen.

El compromiso consiste en saber en qué y cómo comprometerse y cómo mantener lo comprometido, en proyectar la mejor comunicación posible y en abrir de par en par los brazos, especialmente a los más necesitados, para acoger, escuchar, dialogar, comprender y enriquecer.

Hay que comprometerse, darse y dar, sobre todo cuando alguien pide con necesidad nuestra ayuda, nuestro quehacer y nuestra obligación. No hacerlo, supone perder la sensibilidad, que es igual a los que oyen, pero no escuchan.

El verdadero compromiso es un estilo de vida, que define a determinados tipos de personas. No se improvisa, hay que irlo desarrollando poco a poco, según las capacidades y deseos de cada uno. Con el ejemplo hay que intentar que haya personas que lo crean, lo sigan y lo extiendan.

El compromiso basado en el conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, produce felicidad, plenitud de vida, alegría y desarrollo emocional. Tiene que servir para ponerse a pensar en el presente y en el futuro, en la vida del prójimo, en la existencia de cada uno, en las necesidades de la familia y de la sociedad, en la promoción humana.

El compromiso no debe producir un temor que justifique el refugiarse en la superficialidad, ni puede ser algo efímero, del estilo de “si te he visto, ni me acuerdo”. Supone una obligación, pero no debe tener el sentido de sumisión, o que solamente se puede asumir en ocasiones excepcionales.

Rechazar o eludir el compromiso, abre paso a una espontaneidad aleatoria, gracias a la cual cada uno hace lo que le da la gana, es decir, lo que se le ocurre imprevisiblemente. Hay que comprometerse porque la vida está llena de compromisos, en el plano familiar, en el profesional, en el social, en el afectivo, en el jurídico, en el religioso y en muchos más. La vida es una suma de compromisos y vínculos. Los que pretenden no utilizar su capacidad de compromiso, no son libres, son prisioneros de su egoísmo.

La valía de una persona puede medirse por el número y calidad de sus compromisos, y que esté dispuesta a cumplir. Por eso, aunque todo compromiso en algún momento de la vida, resulta costoso y difícil de llevar, perder el miedo al compromiso, es el único modo de evitar que sea el azar o la indecisión, quien acabe por comprometernos. Quien jamás haya sentido el tirón que supone la libertad del compromiso, no puede disfrutar de la profunda naturaleza de la libertad. No se es más libre, cuantos menos compromisos haya que asumir.

La sociedad se mejora a través de los compromisos fuertes, personales o colectivos, sacando a relucir o actualizando sus potencialidades de responsabilidad, equilibrio y generosidad, lo que no puede hacer nadie ajeno a los compromisos. Es necesario que todos participemos, cada uno según el lugar que ocupemos y el papel que desempeñemos en la sociedad, en asumir voluntariamente el compromiso generoso de hacer el bien al prójimo en las tareas sociales, pues ésto es un deber inherente a la dignidad de la persona humana.

8 Graves situaciones que destruyen los compromisos:

  1. Cuando da un miedo incontrolable, las consecuencias del compromiso adquirido.
  2. Cuando desaparece el encanto físico de los comienzos, y empiezan a romperse u olvidarse los compromisos y proyectos asumidos, incluso el de construir juntos el futuro familiar.
  3. Cuando falta el respeto interior y exterior, la comprensión y el entendimiento entre los cónyuges, estando solos o acompañados.
  4. Cuando la ruptura del vínculo matrimonial quebranta o lesiona el derecho del otro cónyuge, y el bien de los hijos, los cuales necesitan la unión estable de los padres, para su desarrollo.
  5. Cuando no hubo desde el principio, la suficiente preparación para estudiar y entender el compromiso que se iba a adquirir, y las responsabilidades que conllevaba.
  6. Cuando por la infidelidad conyugal, de adulterio o económica, se rompe el compromiso del amor mutuo, exclusivo y para siempre, produciendo la desconfianza, la traición y el fracaso.
  7. Cuando se alega que son preferibles las malas consecuencias, que cumplir el compromiso, sin tener en cuenta el daño que se hace al prójimo, por no cumplirlo.
  8. Cuando surge la indiferencia, la falta de comunicación, la frialdad amorosa, la crítica constante, la mutua responsabilidad y el entendimiento hacia el otro cónyuge.

Los padres si quieren demostrar una verdadera autoridad y credibilidad, tienen que ser los primeros, en saber hacer compromisos y cumplir con firmeza y consistencia la palabra dada, principalmente en los conceptos de educación, desarrollo y relaciones familiares y sociales. Cumplir los compromisos conlleva inteligencia, disciplina, obligación y responsabilidad con uno mismo y con los demás.

Los hijos siempre esperan que se cumplan los compromisos que sus padres, les han dado bajo su palabra. Si esto no ocurre, la desilusión y desconfianza, pueden llegar a ser muy difícil de recuperar.

francisco@micumbre.com

20 Reglas de oro para aprender a no criticar. 16 Preguntas y respuestas.

ESCUELA PARA PADRES

20 Reglas de oro para aprender a no criticar. 16 Preguntas y respuestas.

1,513 Palabras. 6:00 Minutos aproximadamente.

Algunos artículos relacionados:

¿Qué es criticar?

Criticar es censurar, notar o vituperar las acciones o conductas de otras personas o instituciones.

¿Qué deben hacer los padres?

Los padres con su ejemplo, deben enseñar a sus hijos la virtud de no criticar, para ello deben fomentar las virtudes y valores humanos de: La caridad, la honradez, la discreción, la veracidad, ensalzar, encomiar, defender, etc.

¿Cuáles son los niveles de la crítica?

La crítica puede estar a nivel individual, a nivel colectivo, en trivialidades y en grandes temas, en nuestra vida cotidiana y sobre nuestro pasado. Entre criticar y difamar a personas o instituciones, hay una raya muy sutil, que se suele saltar muy fácilmente.

¿Es necesaria la crítica constructiva?

La crítica constructiva es necesaria para mejorar las cosas, máxime si los interesados la piden. De esa crítica, pueden salir soluciones a las inquietudes y evitar los errores, que no habían visto. Como en la crítica profesional de libros, trabajos o situaciones reales en la sociedad, que incluso se pudiera pagar por recibirla.

¿Qué produce la crítica destructiva?

La crítica destructiva tiene un componente de envidia, daño o malas intenciones. Es la crítica que no aporta soluciones, ni alternativas, ni nada, para resolver los problemas de lo criticado, suele ser dañina para el que la recibe, y declaratoria de la mala personalidad del que la realiza.

¿Qué es el “chisme”?

El “chisme” es la crítica sutil y despiadada, que atrae y consume tanto tiempo a los espectadores, de los medios de comunicación y de las redes sociales. Incluso cuando el “chisme” es una noticia o comentario, verdadero o falso, con el que generalmente se pretende indisponer a unas personas con otras, criticando o murmurando de alguien.

¿El “chisme” es dañino?

Si, al ser una ofensa a la fama a las personas, las familias o instituciones, que normalmente no tiene forma de rectificarlo, ni pararlo totalmente. Una vez que se lanza el chisme, se propala como un incendio imparable. Es como esparcir en el campo las plumas de una almohada, ya no se pueden recoger todas las plumas que se ha llevado el viento.

¿Es grave la crítica hecha a los familiares?

Criticar a las personas que se dicen amadas, como cónyuge, hijos, padres, familiares o amigos, sacando a la luz pública sus defectos ocultos o situaciones comprometidas, es una de las formas de hacer más daño, pues el que la oye, debe pensar que la crítica salida de la persona amada, es más fuerte que si fuera de un enemigo o desconocido.

¿La crítica suele atraer las ideas políticamente correctas?

Criticar porque hacerlo es políticamente correcto, o sumarse a las críticas para congraciarse con el criticador, para no desentonar en el grupo o segmento de la sociedad, es casi lo mismo que propalarla, ya que ésto cumple uno de los objetivos de los criticadores, que es esparcir lo más posible la crítica destructiva, bien sea de forma sibilina o de forma directa.

¿Cuáles son los principales pecados, relacionados con la crítica?

  • El engaño: Dando a la mentira apariencia de verdad, valiéndose de palabras o de obras aparentes y fingidas.
  • La calumnia: Los que, mediante palabras contrarias a la verdad, dañan la reputación de otros y dan ocasión a juicios falsos respecto a ellos.
  • La maledicencia: Los que, sin razón objetivamente válida, manifiestan los defectos y las faltas de otros, a personas que los ignoran.
  • La mentira: Al decir lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa, induciendo a errores o a la eliminación de esperanzas.
  • Los juicios temerarios: Los que, incluso tácitamente, admiten como verdaderos, sin tener para ello fundamento suficiente, un defecto moral en el prójimo.
  • También con los de: Murmuración, exageración, falsedad, habladuría, insidia, intriga, desprestigio, deshonra, humillación, fustigamiento, hostigamiento.

¿Por qué criticamos a otros?

La crítica es la ciencia del engaño, ya que aunque creamos que somos íntegros y honestos con nosotros mismos, todos tenemos unas fuerzas contradictorias, que nos conducen a criticar a los demás, aunque nos moleste enormemente que nos critiquen.

¿Por qué no nos criticamos a nosotros mismos?

Porque es muy duro mirarse en el espejo y enfrentarse a nuestra propia la realidad, aunque hayamos criticado lo mismo a otras personas. Nos suelen faltar fuerzas, para hacernos una buena crítica. El mejor método de auto crítica, es un profundo examen de conciencia.

¿Tenemos que tener cuidado con las críticas que oímos?

No se puede creer en todo lo que nos dicen sobre los demás y mucho menos criticarles, ya que la mayoría de las veces, los críticos desconocen los motivos o razones de lo que critican. La mayoría de las personas, suelen hacer sus críticas con perjuicios basados en sus temperamentos, criterios, sentimientos, ambiciones y amor propio, exagerando las posibles faltas de otros.

¿El silencio es un arma contra la crítica?

Cuando no es posible contrarrestar la crítica, con el silencio hay que intentar desaprobar todas las críticas, en las que se está presente. No siempre el silencio otorga. Y si es posible, tratar de cambiar el tema de la conversación, con el mayor tacto posible.

¿La crítica es más dañina, cuando el criticado está ausente?

Nunca se debe criticar a nadie, y mucho menos cuando está ausente y no puede justificarse o rebatir la crítica. Máxime que a ningún critico le gusta que le critiquen en su ausencia. Nadie debe sentirse superior a otro, para justificar la crítica. Todo el mundo comete faltas y si alguien se muestra interesado en conocerlas, para criticarlas y no para ayudar a corregirlas, se le debe llamar la atención, pues está demostrando un proceder malsano.

¿Puede hacerse alguna crítica en determinadas ocasiones?

La crítica, a excepción de la constructiva, solamente debe hacerse para proteger a los inocentes, al bien público o para ayudar a las personas que estén necesitándola, para mejorar sus vidas o resolver sus problemas.

20 Reglas de oro para aprender a no criticar:

  1. Intentar que los comentarios sean útiles y no produzcan daño, aunque no satisfagan tus malas intenciones. Todo el mundo tiene derecho al honor.
  2. Procurar realizar una crítica constructiva, evitando mencionar los defectos personales o sociales de su grupo.
  3. Intentar que la crítica sea constructiva, para que pueda sacar a relucir lo mejor del que la hace y del que la recibe. Que para ambos sea lo contrario de lo que se obtiene, con una crítica destructiva.
  4. Que la crítica nunca sea un ataque personal, entre el que la hace y el que la recibe.
  5. Que la crítica tenga siempre un lenguaje apropiado y realista, sin hostilidad ni arrogancia. Frases recomendadas para iniciar: En mi sincera opinión, a mí me parece que… Puedo equivocarme, pero creo que…
  6. Antes de criticar constructivamente, debes estar muy bien informado de que, lo que vayas a decir, sea toda la verdad, no medias verdades. Esto refuerza la credibilidad del que critica.
  7. Antes de criticar, evita o neutraliza las emociones fuertes o las situaciones fuera de control de tus sentimientos y las influencias negativas ajenas.
  8. Trata de impedir que tus críticas produzcan en la otra persona, sentimientos de vergüenza, humillación, desprecio, burla, incompetencia, vulnerabilidad, etc.
  9. Procura que las críticas sean constructivas, objetivas, positivas, etc. para que puedan contribuir al bien de las otras personas.
  10. Utiliza solamente la crítica sobre los errores del pasado, como soporte para mejorar el futuro.
  11. Que la crítica sirva para crear lazos de empatía y no de separación.
  12. Antes de criticar, mira si tienes una viga en tu ojo, que te impide ver la paja en el ajeno.
  13. Previamente a criticar, razona profundamente sin dejarte llevar por tus preferencias personales. Deja aparte las preferencias o reacciones relacionadas con tus gustos o disgustos.
  14. Toma el tiempo necesario y reflexiona mucho, antes de hacer alguna crítica, por muy políticamente correcta que sea y muy insistente la petición de hacerla. Una vez lanzada, es imposible pararla.
  15. Da el tiempo que sea prudente y justo, para que el criticado pueda contestar, conocer la opinión de la otra persona, ayuda a centrar la situación y puede ser beneficioso para ambos.
  16. La crítica constructiva y justa, no crea amigos ni enemigos, si está hecha con conocimiento, tacto, autoridad y respeto.
  17. No critiques si no sabes si esa crítica, va a servir para mejorar a la otra persona.
  18. La crítica es el cáncer de corazón, que contamina a otros.
  19. La crítica produce una desazón y angustia, que solamente se cura con el arrepentimiento y la petición de perdón.
  20. Aceptar las críticas ajenas, es un acto de personalidad y de dominio del intelecto.

francisco@micumbre.com

Tengo un gran disgusto ¿Qué hago?

ESCUELA PARA PADRES

Tengo un gran disgusto ¿Qué hago?

1,144 Palabras. Tiempo de lectura 4:00 aproximádamente

  • ¿Le dan disgustos los hijos, el cónyuge, la familia, la sociedad?
  • ¿Consciente o inconscientemente, disgusta Vd. a otros?
  • ¿Se disgusta Vd. por sus propios pensamientos, palabras u obras?
  • ¿Le duran mucho tiempo los disgustos?

¿Qué es disgustarse?

Disgustarse es enfadarse con alguien o con algo, propio o ajeno.

¿Qué causan los disgustos?

Suelen causar incomodidades, diferencias, fastidios, contrariedades, disputas, penas, pesadumbres, desazones, angustias, etc.

¿De dónde vienen los disgustos?

Algunos provienen de nosotros mismos, porque no hemos hecho las cosas debidamente o como hubiéramos querido hacerlas. Otros son originados por terceras personas y también existen los que suceden debido a situaciones ajenas o acontecimientos incontrolables, como pueden ser los del clima, las enfermedades y las guerras, que se escapan de las manos de todos o de la mayoría. Lo normal en la vida, es que todos tengamos disgustos por alguna cosa.

¿Cómo clasificar los disgustos?

Se pueden clasificar según sea su tamaño e intensidad, en grandes, medianos, pequeños, graves, leves, continuos o esporádicos, depende muchas veces de cómo los calibremos, en función de nuestras propias interpretaciones personales.

¿Cómo catalogar los disgustos?

Duran y pesan tanto como nosotros tengamos la capacidad de analizarlos, catalogarlos y darles la importancia que verdaderamente se merecen, pues tienen diferentes dimensiones y grados, produciendo consecuencias muy desiguales, entre los que lo producen y los que lo perciben, con independencia de la intención con la que se han producido.

¿Qué originan los disgustos?

Se originan por cosas, que nadie las hizo con propósito de disgustarnos. Otras, intentan disgustarnos o contrariarnos adrede y si lo consiguen o no, es nuestra decisión. A las personas bien entrenadas mentalmente, es muy difícil que los disgustos les hagan mella.

¿Qué producen los disgustos?

Hay que saber impedir que las emociones producidas por los disgustos, cambien nuestras  actitudes y nos impidan llevar el modelo de vida que tenemos que llevar. Mucho menos alegar que el disgusto nos impida mentalmente asumir las responsabilidades inherentes a nuestra condición. La responsabilidad que asumimos frente a los disgustos, es nuestra propia determinación.

¿Se pueden controlar los disgustos?

Si los disgustos recibidos no los controlamos, podrán lograr influirnos negativa y seriamente y los haremos trascender a nuestro entorno familiar, amistoso, laboral y social, los cuales no tienen la culpa, de no haber podido o sabido controlar, los disgustos que hemos recibido.

¿Se nota cuáles son las personas disgustadas?

A las personas disgustadas, normalmente se les ve desde lejos y dejan una estela de mal humor y actos antisociales. Es muy importante dominar nuestros disgustos, para que no sean reflejados en las relaciones con otros y mucho menos, si son ajenas a ellos. Padres disgustados, hacen hijos amargados.

¿Qué producen los disgustos?

Los disgustos pueden enfadar, irritar, incomodar, contrariar, apenar, entristecer, alterar, decepcionar, etc. Por eso al examinar la conciencia cada noche, debemos analizar si la situación anímica en la que nos encontramos, proviene de algún disgusto recibido. Es entonces cuando tenemos nuevamente la oportunidad de repasar los motivos de los disgustos recibidos, su importancia, dimensión, las consecuencias que influyen en nuestra persona y las soluciones que podemos y debemos aplicar.

¿Son las mentiras como los disgustos?

Las mentiras también pueden tener distintas transcendencias, entre el concepto de lo que siente el que las dice, y la interpretación del que las oye o siente. Una pequeña mentira dicha sin mala fe, otra persona puede hacer un mundo de ella y enfadarse muchísimo.

¿Se pueden aliviar los disgustos?

Todos podemos aliviar las penas y sufrimientos que producen los disgustos: Escuchando, pensando por otros, amando, acogiendo el disgusto como propio, levantando el ánimo, influyendo entusiasmo, haciendo sonreír, ofreciendo soluciones y alentando las buenas ideas, de los que lleguen a nosotros, hundidos por el peso de los disgustos que les agobian. Quizás no podamos hacerlo con los grandes disgustos, pero si con los pequeños. Tenemos que intentar que, donde haya un  problema, encontrar una solución, además de saber enjugar las lágrimas y aliviar los sufrimientos.

¿Se deben analizar los disgustos?

Tenemos que con escepticismo y frialdad, analizar muy bien el concepto de lo que nos ha disgustado y todas sus circunstancias, para evitar que nos produzcan pesimismo. También tenemos que madurar, pensar y analizar todo su entorno, porque puede haber una oportunidad detrás de cada disgusto, la cual podría llevar a un beneficio, euforia o alegría.

¿Influyen los disgustos en la salud mental?

Aunque los disgustos sean pequeños o sin importancia, pueden influir muy negativamente en la salud mental o física de las personas que los reciben. Todo es cuestión si se los “toman a pecho” o dejan que “les resbalen”. Dándoles vueltas y vueltas, sólo se consigue crear un círculo vicioso, del que muchas veces es casi imposible salir.

¿Se puede desarrollar la educación del disgusto?

Aunque nadie enseñe a lidiar con los disgustos, es imprescindible aprender a desarrollar una verdadera educación del disgusto, para evitar que desperdiciemos nuestro tiempo, intentando asimilar las consecuencias negativas de los disgustos innecesarios y autodestructivos.

Tenemos que educar y formar a nuestras mentes, para saber enfrentarse a los disgustos y dominarlos, de forma que no se conviertan en un veneno, para el desarrollo normal de nuestra vida. Al contrario, sabiéndolos valorar y dominar en su justa medida, podremos aprender a aprovecharnos de su conocimiento, a conocer lo que verdaderamente somos y a no sucumbir a los problemas, que nos puede originar por nuestra falta de formación.

¿Se puede convivir con los disgustos?

Hay que aprender a convivir con los disgustos y a sobrellevarlos con dignidad, educación y amor al prójimo. La mejor respuesta es, perdonando a los que nos han dado los disgustos, aunque la razón y el sentimiento, nos diga lo contrario. A pesar de las insolencias, faltas de consideración o injusticias provenientes de otros y aun sabiendo las consecuencias, es difícil aceptar que un disgusto no nos afecte negativamente, ni ejerza un poder sobre nosotros, que nos quite nuestras energías y socave nuestros principios, si no es perdonado.

¿Cómo lidiar con los disgustos?

Aunque es inevitable que los disgustos nos lleguen, no debemos malgastar el tiempo, esforzándonos en trasladar a otros nuestros disgustos. ¿Cómo recibir los disgustos sin que nos amarguen el carácter? ¿Cómo acogerlos sin malgastar el tiempo maquinando venganzas inútiles? ¿Cómo educar a los hijos, sobre los disgustos innecesarios y autodestructivos que dan, y sobre los que reciben?

¿Cómo perdonar los disgustos recibidos?

Sin embargo el disgusto puede ser tan profundo, que el dolor producido dificulte la capacidad personal de perdonar, y produce una acumulación de resentimiento. Es entonces el momento de recordar que el perdón, en su esencia más profunda, es divino, por lo que se hace necesario acudir a la religión, para poderlo conceder. La educación del disgusto, consiste en aprender a perdonar. Hay que perdonar a los que nos han disgustado, como quisiéramos que nos perdonaran, a los que hemos disgustado.

francisco@micumbre.com

 

Respuesta a la carta anónima de unos padres angustiados por el comportamiento rebelde, violento y desobediente de un hijo adolescente. 40 preguntas imprescindibles.

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1,762 palabras. Tiempo de lectura 7:00 aproximadamente.

Carta a los padres de un hijo rebelde.

 

Respuesta a la carta anónima de unos padres angustiados por el comportamiento rebelde, violento y desobediente de un hijo adolescente. 40 preguntas imprescindibles.

 

Les felicito por preocuparse del comportamiento de su hijo y tratar de buscar ayuda. Es muy posible que a esta edad no entienda o no quiera entender, los motivos por los que es rebelde, ni lo que tienen que hacer para que no vuelva a ocurrir. La rebeldía de los hijos, suele ser el reflejo del fracaso de los padres. La negociación con ellos y llegar a convencerles, significa el éxito de los padres.

Si no ponen fin a la rebeldía de su hijo, ésta irá creciendo cada vez más, atraerá otras malas actitudes y transcenderá a su vida fuera de la familia. La sociedad no perdona a las personas rebeldes, con causa o sin ella, ni a los violentos, ni a los incumplidores de las leyes civiles o morales.

Estos hijos a medida que se van haciendo mayores, tienen más probabilidades de enfrentarse con problemas de cárcel, hospitales o incluso la muerte. En los padres está el educarse bien, para poder prever los futuros problemas, corregirles a tiempo y enseñarles a comportarse bien, en la familia y en la sociedad.

7 Análisis a tener en cuenta en la resolución del conflicto:

  1. Analizar los motivos más importantes de la rebeldía del hijo.
  2. Analizar las consecuencias que sus acciones pueden acarrearle a él y a su familia, en el presente y en futuro.
  3. Analizar unos objetivos razonables, distribuirlos en plazos y poner los controles de vigilancia del cumplimiento.
  4. Analizar cuáles pueden ser las soluciones que se puedan implementar, para llegar a los objetivos acordados.
  5. Analizar los beneficios que obtendrán el hijo y toda la familia, si cambia su actitud de rebeldía.
  6. Analizar cuales pueden ser los medios a emplear, para obtener los objetivos deseados.
  7. Analizar la posibilidad de encontrar un intermediario, para que sirva de puente en situaciones difíciles.

Para poderles enviar mi consejo, les agradeceré que contesten a las siguientes 40 preguntas y lean los artículos indicados al final de la carta. Pongan sus respuestas a continuación de cada pregunta, de la forma más amplia posible y traten de aportar algún otro dato que Vds. crean que es importante.

Incluso le conviene tener estas respuestas preparadas de forma muy clara, para repasarlas periódicamente y ver los adelantos o atrasos, en el comportamiento de Vds. y del hijo. También para poderlos explicar a los profesionales, en las sucesivas entrevistas.

Cuanta más información facilite, mayor será el conocimiento de la situación y por lo tanto, mejores serán los consejos que le ofreceré de forma gratuita y totalmente confidencial. Ya tiene tarea por delante para estudiar, si quiere hacer algo por su hijo.

El esfuerzo le valdrá la pena. El objetivo será muy difícil de alcanzar, pero el amor por un hijo puede con todo. Si no lo solucionan ahora, el futuro predecible de su hijo, será muy duro. Aunque siempre habrá alguien desaprensivo, que le diga que los adolescentes cambian con el tiempo. No obstante, nunca le explican si cambiarán a mejor o a peor.

  1. ¿Ha llevado a su hijo al médico pediatra, para que le diagnostique si su hijo tiene alguna enfermedad, desorden mental, algo alrededor que le perturbe, etc. o para saber si su hijo está mal educado, muy consentido o es manipulador?
  2. ¿Tiene ya algún diagnóstico médico, que conlleve un tratamiento a seguir para encontrar alternativas a su comportamiento?
  3. ¿Creen que es rebelde porque no puede, no sabe o no le dejan expresar sus frustraciones, sentimientos o resentimientos?
  4. ¿Qué define como hijo rebelde?
  5. ¿Cuál es el comportamiento en la familia y en su entorno?
  6. ¿Busca defectos o cuestiona todo lo que le dicen sus padres, sobre lo que hay que hacer o no hacer en la familia?
  7. ¿Desde cuándo han empezado esos periodos de rebeldía? Normalmente la rebeldía no nace de la noche a la mañana, es un proceso que se va gestando poco a poco, en el tira y afloja de la educación familiar, y los padres deberían verlo venir.
  8. ¿Lo hace en la casa, en la escuela, en la calle, en todos los sitios o solamente con determinadas personas o amigos?
  9. ¿Ha observado las circunstancias o personas que tiene a su alrededor, que pudieran alterarle para producir sus crisis de rebeldía?
  10. ¿Cuáles son los principales temas que producen la rebeldía en su hijo?
  11. ¿Cómo se comporta socialmente con otros familiares y con desconocidos?
  12. ¿Cuándo se producen sus crisis de rebeldía, llegan al máximo y desaparecen o solamente se terminan, cuando consigue lo que perseguía?
  13. ¿Son rabietas esporádicas o se producen por algún motivo que Vds. ya conoce?
  14. ¿Cómo va con el aprovechamiento en sus estudios?
  15. ¿Tienen Vds. algún informe de su hijo, hecho por otros profesionales: Maestros, psicólogos, etc.?
  16. ¿Hay tareas y normas de disciplina familiar, que tiene que cumplir y se rebela contra ellas?
  17. ¿Hay horarios de funcionamiento, para todas las actividades familiares?
  18. ¿Sus padres tienen los dos, el mismo concepto de lo que es la rebeldía de su hijo?
  19. ¿Cómo padres, hasta dónde están dispuestos a enfrentarse con sus hijo, para que suprima su actitud de rebeldía?
  1. ¿Cómo son Vds. como padres?
  1. ¿Con qué virtudes y valores humanos han educado a su hijo?
  2. ¿Tiene broncas o violencia con sus hermanos, si es que los tiene, o con otros familiares o amigos?
  3. ¿Qué juegos electrónicos tiene y qué canales de TV ve? (Hay muchos juegos y programas violentos, que excitan a la rebeldía)
  4. ¿A qué hora se acuesta y se levanta su hijo, para ir al colegio?
  5. ¿Bebe refrescos que tengan mucha cafeína y azúcar, o toma comidas industrializadas, como la pastelería, galletas, etc. (Suelen ser los principales enemigos del comportamiento)
  6. ¿Practican alguna religión con su hijo?
  7. ¿Han consultado Vds. con algún grupo de ayuda, sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen en la familia?
  8. ¿Han intentado negociar y establecer normas de convivencia familiar? Establecerlas es muy fácil, sobre todo cuando son unilaterales, y a su hijo no le queda más remedio que acatarlas.
  9. ¿Han dialogado con él, qué es lo que quiere y a cambio de qué?
  10. ¿Creen que solamente con castigos, le quietarán la rebeldía a su hijo?
  1. ¿Qué premios o castigos tiene su hijo, por su comportamiento bueno o malo?
  2. ¿Ha encontrado alguna forma de convencimiento, pero no la ha puesto en práctica?
  3. ¿Cree que la rebeldía surge de un día para otro, o que es el fruto de forma de educación y de consentir al hijo?
  1. ¿Quién paga sus gastos comunes? Ropa, teléfono, salidas, cine, etc.
  2. ¿Qué consecuencias tiene por sus actos de rebeldía?
  3. ¿Ha encontrado cosas en su habitación, cosas de procedencia desconocida?
  4. ¿Qué horarios tiene de salida por las tardes y regreso?
  5. ¿Dónde y con quienes creen Vds. que está su hijo, cuando sale de la casa?
  6. ¿Creen que Vds., los maestros, los familiares o sus amigos, pueden originar el problema que su hijo rechaza y de ahí su rebeldía o mal comportamiento?
  7. ¿Saben lo que le espera a su hijo, si sigue siendo rebelde?

Como padres, Vds. tiene que estar en perfecto control de todos sus actos. Está muy bien que le quieran a su hijo y traten de ayudarle a que baje su rebeldía, pero también deben cuidar la salud mental de Vds. y tratar de conseguir que su hijo, no tenga ningún signo externo de violencia con Vds. ni gritos, ni malas caras, etc. La adolescencia en una fase difícil de canalizar, pero no imposible. Es una tarea que requiere mucha inteligencia, por parte de sus padres y de todo su entorno familiar y social. No se olviden de educarle ahora o corregir sus rebeldías y agresividades. Cada día que pase, les va a ser mucho más difícil, sobre todo si él consigue, que sus acciones no tengan consecuencias desagradables en su vida. El riesgo que corren los hijos, si siguen siendo rebelde en la casa o en el colegio, es que quede catalogado para siempre como rebelde, agresivo, desobediente o similar. Esa calificación va creciendo en los jóvenes, entre los siguientes profesores y sus compañeros. Los padres tienen que estar seguros de que sus hijos, no tienen ningún problema de comportamiento distinto al habitual de su edad. Lo normal es que hagan lo que hacen, si tiene cerca a un amigo también rebelde o les consienten que sean rebeldes.   A los hijos hay que convencerles, que tienen que hacer las cosas bien, demostrando mucha alegría y de vez en cuando, un regalo de premio, pero como excepción. De lo contrario se acostumbran a que siempre deban ser premiados, cuando el buen comportamiento es el mejor premio, por la felicidad que tiene toda la familia. Es algo que se debe inculcar desde la cuna, como una de las virtudes y de los valores humanos. Si Vds. que son sus padres no lo puede manejar y educar, no piensen que otros lo puedan hacer, a no ser con intimidaciones, castigos o exclusión social. Pero si Vds. consigue cambiar su comportamiento, habrán hecho a su hijo el mayor favor de su vida.

La solución podría estar en un golpe de timón, de lo que están haciendo. Analicen en profundidad si Vds. tienen la capacidad de reconducir el comportamiento de su hijo, o si van a seguir aceptando su rebeldía durante el resto de su vida, o hasta su mayoría de edad.

Resumen: O su hijo se deja ayudar o Vds. lo dejan que se termine de perder. Díganselo muy duramente, aunque siempre quede como último recurso escondido, la mano suave, pero exigente de unos padres.

En espera de sus respuestas, le saludo muy atentamente. francisco@micumbre.com

Si quieren ampliar sus conocimientos sobre la educación de sus hijos, no deje de leer estos artículos y los que llevan relacionados.

Hijo, si no tienes trabajo invéntalo.

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Hijo, si no tienes trabajo invéntalo.

1,091 Palabras. Tiempo de lectura 4:00 aproximadamente.

Algunos artículos relacionados:

Es muy fácil decirlo y muy difícil hacerlo, pero no queda otra solución, que tratar de inventar algo que no se tiene, no existe o es muy escaso y por lo tanto no está disponible para todos. Además es muy  posible que nunca se consiga, si cada uno no pone remedio.

Es una obligación tenerse que reinventar uno mismo, como persona capaz de sobrevivir, en el difícil mundo laboral. Esto es un gran problema y un enorme reto, del que todos hablamos y nadie da soluciones viables, a los que no tienen trabajo.

Es imprescindible comprender a los hijos que no tienen trabajo, para poderles aconsejar en los caminos que tienen que seguir, para buscarse o inventar algo nuevo, que pueda soportar la vida de ellos y la de sus presentes o futuras familias. Los padres tienen que promoverles la sana ambición, de ser algo más en la vida que un dependiente de los padres, pues ser NiNi (Ni trabajo Ni estudio) tiene un límite y no debería ser una opción de vida.

Cada uno tiene que medir sus capacidades y conocimientos. Recurrir a los expertos en preparación profesional, para que le ayuden a reinventarse y rodearse de buenos y sinceros amigos.

Lo más sencillo es dejarse llevar por las circunstancias y pasarse el día quejándose, pero es más excitante abrir nuevos caminos e inventar y asumir los propios retos. Por ejemplo, iniciar nuevos estudios o terminar los que se tienen. El desempleado que no se reinventa, se queda atrás en la lista de parados, como al camarón que se duerme, que se lo lleva la corriente.

Hay que ser persistente en tratar de reinventarse, para poder alcanzar una nueva oportunidad de trabajo. Incluso estudiando la posible creación de una figura profesional, que encaje con lo que demanda el mercado de trabajo. No parar de formarse y aprender. Volver a empezar, una y otra vez. Para reinventarse hay que abrir bien los ojos y saber ver, lo que el mercado laboral necesita. Olvidarse honradamente, de lo que es cada uno y ver lo que los otros necesitan o lo que se les puede ofrecer. Insistir con constancia, en todos los medios que se puedan conseguir para reinventarse, pero sin perder la paciencia.

Los que no tienen trabajo, e incluso mucho de los que lo tienen, deberían estar formándose y reinventándose en una educación continua, para modificar o mejorar sus calificaciones y habilidades de trabajo, si no quieren perder las posibilidades de su trabajo o de conseguir uno nuevo.

No se debe tener miedo al fracaso, aunque se acumulen muchas respuestas negativas. Hay que estar bien preparado e intentar ofrecer, lo que demanda el mercado de trabajo, aunque este sea muy pequeño o excesivamente selectivo, es seguro que se conseguirán los objetivos. La competencia es fiera entre los que quieren, cada puesto de trabajo que se ofrece, y solamente lo consigue, el que esté mejor preparado. En algunos países, por cada oferta de trabajo específico, hay 100 personas desempleadas que lo quieren obtener. Hasta hace unos pocos años, el ratio era de una oferta por cada 10 desempleados.

Ya no existe el concepto del ansiado puesto de trabajo seguro, honrado, durable y suficiente, con pagos fijos en su cuantía y periódicos en su vencimiento. Un trabajo deseado por todos los que quieran trabajar y con el que puedan vivir honestamente del mismo, e incluso poder ir ascendiendo profesional, social, económicamente.

Cada vez en el mercado laboral, se pierde más el concepto del empleo y sueldo fijo y aparecen con más fuerza, los trabajos a comisión por ventas o servicios, los trabajos eventuales, los trabajos a tiempos parciales, los trabajos fijos discontinuos, los contratistas independientes o autónomos, los trabajos como aprendiz a cualquier edad y con cualquier conocimiento, etc. Para encontrar trabajo, algunas veces hay que bajar varios escalones profesionales y salariales, y después intentar subirlos con breada.

Además de estar muy bien preparado, para cumplir con las condiciones de las posibles ofertas de trabajo, las personas tienen que estar verdaderamente dispuestas a empezar nuevamente, desde abajo en su profesión, o aceptar trabajos en otras tareas, aunque no les guste. Ahora no es tiempo de elegir, es el tiempo de que los que tienen un trabajo para ofrecer, pueden elegir entre muchos miles de desempleados.

Las redes sociales, son las herramientas que están ayudando a muchas personas, a solucionar su problema de desempleo, desarrollando el concepto de economía colaborativa, que consiste en hacer intercambio de bienes o servicios, de particular a particular o de colectivos a colectivos.

Actualmente ningún puesto de trabajo es seguro, en el tiempo, ni en su cantidad. La sociedad cambia continuamente de necesidades de contratación, las empresas realizan planes de movilidad de sus trabajadores, ajustes en sus plantillas laborales, sustituyéndolas por maquinas o sistemas, etc. Reinventarse es para procurar adquirir algunos conocimientos especiales, que les haga sobresalir, en los segmentos profesionales que demanden más empleos.

Muchos empresarios no quieren arriesgarse, a crear puestos de trabajo locales, prefieren crearlos en el exterior e incluso trasladar allí los actuales. Los menos preparados, son los primeros en quedar desempleados y cuando ya lo están, también son los últimos en volver a encontrar un trabajo similar, pues los desempleados tienen el problema de la pérdida del ritmo y del conocimiento profesional, ya que se suelen quedar obsoletos, con mucha facilidad. Según pasa el tiempo, es más difícil que el Estado se ocupe perpetuamente, de subvencionar económicamente a los que no tienen trabajo.

Hay grandes diferencias, entre la formación que demandan las empresas y la que poseen los candidatos, y cada vez sigue aumentando, debido a que no se tiene muy en cuenta, la necesidad de reinventarse individualmente. Hay muchos puestos de trabajo, que no se cubren, por ésta u otras razones, como son las distancias y las dificultades para ambientarse en otros lugares, países y trabajos.

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La credibilidad se gana día a día y se pierde en un minuto.

ESCUELA PARA PADRES

1,884 Palabras Tiempo de lectura 7:00 aproximadamente.

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La credibilidad es lo que puede o merece ser creído y es uno de los pilares que sustentan, la educación que dan los padres. Si los padres pierden la credibilidad ante los hijos, incluso cuando todavía son pequeños, posteriormente no les creerán nada de lo que dicen o hacen y como consecuencia, no podrán educarles correctamente.

La credibilidad se proyecta a la familia, a las amistades, a los negocios, a los políticos y en general a la sociedad.

La credibilidad es un valor que se va adquiriendo, poco a poco y día a día, pero se puede perder totalmente en un minuto, en cuanto aparece la primera mentira, falsedad u ocultación. Recuperar la credibilidad es muy difícil, es como cuando se echan al viento las plumas de una almohada, después es casi imposible recogerlas todas.

Cuando se pierde la credibilidad, sea de niño o de adulto, muy pocas veces se tiene una segunda oportunidad, para volverla a ganar. Después nadie toma en serio, lo que dicen o hacen, debido a la cantidad de cosas erróneas que han dicho o hecho. Sobre todo si son mezclas de mentiras, medias verdades, exageraciones, chabacanerías, manipulaciones, burlas, mofas y befas, de los sentimientos de los demás, o ser expresiones de desprecio groseras e insultantes.

La Credibilidad está íntimamente relacionada, con las virtudes y valores humanos de la Fe, la verdad, la sinceridad, la confianza, la fidelidad, la honradez, la certeza, la evidencia, la formación, el conocimiento, el sentimiento, etc. La credibilidad no se gana callando por falsa prudencia, sino invitando siempre a la razón.

El engaño, en una sóla ocasión o continuado, sea voluntaria o involuntariamente, si es descubierto, induce a los demás a suprimir la credibilidad de la persona o institución que ha engañado. Después del primer engaño, ya no puede pasar ningún filtro o duda en las siguientes ocasiones, habrá perdido su credibilidad.

El hablar con seguridad y certeza, algunas veces se convierte en la irrisión de los ignorantes. Estos suelen estar acostumbrados a oír lo que quieren oír. Por eso les sorprende. cuando no se lo dicen como ellos quieren, pero el que les habla, no tiene que tener miedo a perder la credibilidad ante ellos, pues tampoco es dueño de la ignorancia de los que se ríen.

La persona es creíble. cuando puede o merece ser creído. La credibilidad hay que ganarla. día a día. Hay quienes nunca cumplen lo que prometen, sea importante o no, lo incumplen por sistema, por costumbre e incluso por atavismo generacional. Son los que cuando prometen algo. lo hacen sin ninguna idea de cumplirlo, olvidándose de la responsabilidad o palabra comprometida. Luego se extrañan de no tener credibilidad ante nadie.

Algunas personas no tienen la credibilidad de nadie, debido a que nunca han tenido que ganársela, ya que por su trabajo, profesión o cargo público, se han acostumbrado a que la autoridad con la que le invistieron, les ha permitido decir o hacer las cosas, sin esperar a que les demás les crean o no. Se han acostumbrado a creer, que todos les hablan con desacato a esa autoridad investida.

La atavismo profesional, algunas veces deja unas huellas imborrables que se trasmiten en las conversaciones con los familiares y amigos, por eso se limitan a no contestar y a hacer como que no han oído, lo que hace que estos, se aburran de tener que soportar esas costumbres adquiridas durante los años profesionales, pero que ya no son trasladables a la vida familiar, amistosa o social.

Después en la vida familiar y social esa misma actitud, les deja descalificados para que nadie se preocupe de cuestionar su credibilidad. No les creen nada y así siguen andando por la vida, como si continuaran estando donde tenían investido el derecho, a hacer lo que quisieran, fuera bueno o malo, cierto o incierto. Pierden el interés en fomentar el conocimiento y ejemplo de la virtud y valor humano de la credibilidad. No lo han necesitado nunca, ya que lo que hacían o decían era “ordeno y mando”, por eso cuando están en la familia o en la sociedad, solamente tienen como objetivo, la manipulación para conseguir que les crean.

Al perder la credibilidad, llega un momento en que ya nadie les, cree ni las verdades más elocuente. El mejor ejemplo queda reflejado en la fábula de Esopo ¡Que viene el lobo!  Era mentira, pero todos los pastores la creyeron. Después cuando de verdad llegó el lobo, nadie lo creyó, por la incredibilidad que había originado el pastor, y el lobo se comió a las ovejas.

La credibilidad en las personas, en los negocios y en los productos o servicios, produce confianza y es uno de los principales pilares de su continuidad y éxito. Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos, todo el tiempo.

Cuando las personas han perdido la credibilidad de otros, estos suelen comenzar a tratarles mofándose y befándose, incluso sobre cosas inverosímiles, pudiendo llegar a suponer una forma de desprecio intelectual.

Las personas pierden su credibilidad, cuando sistemáticamente desprecian, humillan o critican a todas las personas de su alrededor, incluso sin conocerles bien y casi siempre sin ninguna razón. Demostrando desdén, arrogancia o soberbia hacia los demás, para creerse y sentirse superiores a todos. Suele ser un problema de complejo de inferioridad y frustración, que se refleja en la arrogancia. Después ni los testigos, ni los afectados directa o indirectamente, les conceden credibilidad a lo que dicen o hacen.

La falta de credibilidad hace que las personas se desvinculen de la vida real, pues al dejar de creerles, los familiares, amigos y en general la sociedad, los aísla del grupo, evitando preguntarles o informarles de las cosas, lo que llega a convertirles en ignorantes. Su falta de credibilidad, les encierra en su propia burbuja social y les aísla del conocimiento. Pasar a no ser creíble en los hechos, dichos y expresiones, produce apatía en las personas que tienen que convivir con ellos. Deben pasar un largo proceso de adaptación, hasta que llegan a ser creíbles.

Algunos pierden la credibilidad ante su cónyuge, familiares o amigos, debido a sus propias palabras o acciones. Y se auto descalifican con sus silencios, cuando deben hablar, o con sus preguntas inadecuadas y fuera de tiempo o motivo. Otros la pierden debido a su soberbia, al considerar que todos los demás son inferiores o menos inteligentes o más incultos, cuando sistemáticamente se expresan con prepotencia a quienes les escuchan.

No responder como se debe y cuando se debe, también es el camino directo hacia la pérdida de credibilidad. Frases comunes para los que han perdido la credibilidad: “Solo contesta cuando le conviene hacerlo” “No contesta cuando no tienen salida y no quiere reconocer su error o falta de conocimiento”.

Para que los familiares y amigos de su entorno, empiecen a darle credibilidad, tienen que hacer un profundo examen de su comportamiento, para ver los defectos que tienen y en su caso, fomentar la virtud y valor humano de la humildad. Analizar los motivos, por los que esas mismas personas, que incluso les quieren y respetan, no sienten ninguna credibilidad por lo que dicen o hacen. Tienen que dejar de mentir. Hay quienes mienten sin necesidad, lo hacen por costumbre e incluso se llegan a creer sus propias mentiras. Engañar se convierte en su pan de cada día y no saben hablar sin  mentir, pero quieren que los demás les crean. La franqueza evita problemas y crea credibilidad.

Incluso hay amigos verdaderos, que pueden perder la credibilidad hacia otros, cuando ya no contestan a las preguntas, ni nunca prueban lo que dicen, porque se creen superiores a los demás. Incluso a estos amigos les tienen tan aburridos con sus comentarios, que hacen que ya no les interesa nada de lo que dicen. Pierden la credibilidad, no por las mentiras, sino por la continua falta de congruencia. Por las preguntas que hacen fuera de tono y lugar, se conoce perfectamente a las personas, sin entrar en análisis psicografológicos.

Discutir los motivos por los que le han adjudicado su incredibilidad, no corresponde a los que no creen en él, ya que si se ponen a explicarlo, seguramente empezarán una nueva discusión, donde la prepotencia volverá a aparecer y la credibilidad todavía será menor.

Cuando las personas se esconden y no contestan el teléfono, no devuelven las llamadas e incluso no contestan a los correos, se van alejando poco a poco de ser creíbles, ya que indican que solamente hacen lo que les conviene hacer y cuando les conviene. Por lo tanto pierden su credibilidad, a la hora de contar con ellos para algunas coas. Suele decirse: “A ese no le creas lo que te dice, pues solamente te habla cuando tienen interés, en algo que le benéfica personalmente, en los otros casos o se esconde, o sus respuestas son como tirar balones fuera, para no comprometerse”

La credibilidad se gana por los hechos y los resultados, y se pierde con la  mentira, una vez que esta ha quedado al descubierto, pues es muy difícil que el mentiroso recobre la credibilidad. La mentira está a la orden del día, sobre todo si no se valora la palabra dicha, máxime si es una promesa que hay que cumplir. Las personas que ya han perdido su credibilidad, son las que más ruido meten, para soportar sus mentiras o tratar de hacerse creer gritando o gesticulando. Suelen estar llenos del “Yo mismo y para mí mismo”.

Hay personas que por su cargo en la familia, empresa o sociedad, dan consejos o deberían darlos, pero no tienen credibilidad de lo que dicen o hacen porque:

  • Aconsejan siempre para obtener su propio beneficio.
  • Han mentido tantas veces, que ya es imposible seguir dándoles oportunidades para creerles.
  • Llevan una doble vida.
  • No dan testimonio ni coincide lo que dicen. con lo que hacen.
  • Poseen demasiado egoísmo.
  • Tienen un modo de ver las cosas que va en contra de la moral.
  • Etc.

Los padres pierden totalmente el concepto de credibilidad, que a priori la tienen que tener por derecho propio, cuando hablan sin conocimiento, sin verdad, sin respeto, sin elocuencia y sin pasión. Después ya no tiene remedio, para recuperar la credibilidad, si es que la tenían. La credibilidad es el escudo protector, para la educación de sus hijos y el éxito familiar presente y futuro. Tiene que estar soportada en la práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos.

Los padres tienen que intentar conseguir y mantener la credibilidad, día a día y por encima de todo, inclusive hasta la extenuación, pues es un valor imprescindible. No importa si otros ignorantes no les creen, el secreto está en mantenerla con respeto, confianza y tolerancia, de lo contrario su misión familiar se pierde, sobre todo en los momentos difíciles de la educación de los hijos.

francisco@micumbre.com

13 pasos para convertir una horrenda aberración, en algo aceptable por la sociedad.

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13 pasos para convertir una horrenda aberración, en algo aceptable por la sociedad.

1,335 Palabras. Tiempo de lectura 5:00 minutos aproximadamente.

Para convertir lo horrendo en aceptable, se necesita muy poco: Una industria que pueda obtener grandes beneficios, unos medios de comunicación dóciles, unos lobbys adinerados, unos políticos sobornables y finalmente, un sistema legal que lo apruebe. Todo soportado por “el silencio de los corderos”, de una sociedad tolerante y deshumanizada, por el mal uso de la libertad de expresión, que ha roto los límites que protegen a la sociedad.

Los padres tienen que darse cuenta, cuando la sociedad manipula “los principios no negociables”. Tienen que captarlo, para enseñar a sus hijos los peligros a los que están expuestos, al ser manejadas sus mentes.Esa maniobra de “acoso y derribo” de los principio morales, es para que vean, sientan y actúen como normal, lo que es absoluta e intrínsecamente malo. Aunque pretendan instalarlo en la sociedad, incluso promulgando leyes que autorizan o despenalizan los crímenes más horrendos.

La sociedad ya ha convertido en aceptable estas aberraciones: La despenalización del aborto, los llamados matrimonios homosexuales, las adopciones de niños por los homosexuales, la legalización de las drogas, la utilización de la eutanasia, las guerras preventivas, las torturas, el monopolio de la enseñanza, la persecución de la religión, la corrupción a través de los lobbys, la censura de la información pública, etc.

La sociedad está intentando legalizar y convertir en aceptable, otras aberraciones: El incesto, la violación sexual, la poligamia, la pederastia, el abuso infantil, el control de natalidad, las aberraciones humanas, el onanismo, el asesinato selectivo, los holocaustos y las masacres étnicas, los genocidios, los crímenes contra la humanidad, los crímenes de odio, el racismo, el robo hasta ciertas cantidades y en determinadas condiciones, el bestialismo, el canibalismo, el apartheid, la esclavitud, las persecuciones raciales, la eutanasia, las hambrunas organizadas, el tráfico de órganos, los trabajos forzados, el tráfico humano, etc.

Los pasos, niveles, categorías y secuencias de aceptación de los hechos aberrantes, suelen ser los siguientes: Inconcebibles o impensables. Radicales. Aceptables. Sensatos. Populares. Políticos. Legales.

13 Pasos para convertir una aberración, en algo aceptable por la sociedad.

  1. Convertir en radical la aberración más impensable. Las aberraciones pendientes de aceptación, hoy se encuentran en el nivel más bajo de legitimación y su posible legalización, se considera como absolutamente inconcebible e impensable. Hasta repugna hablar de ellas a la gente normal.
  2. Amparándose en la libertad de expresión, trasladarla al campo científico, para tratar de cambiar esa percepción, Para los científicos, normalmente, no hay temas tabú. Se organiza un simposio etnológico sobre rituales, que dicen que se han celebrado en algún lugar remoto de la geografía mundial, sin importar cuándo, cómo, dónde, y por qué, y ni si son verdad o mentira. Un congreso aguanta muchas cosas.
  3. Conseguir mediante las declaraciones de algunas celebridades o expertos en algo, cambiar la actitud negativa e intransigente de la sociedad, a una actitud más positiva, eliminando el tabú creado, para que el aberrante tema empiece a discutirse.
  4. Crear un grupo de practicantes radicales de esas aberraciones, que las difundan a través de las redes sociales y otros medios de comunicación afines. Ya que el número de crédulos virtuales, es inmenso.
  5. Convertir la idea aberrante en radical. Insultando como hipócritas, intolerantes y retrógrados, a todos los que se opongan a querer escuchar o a discutir los argumentos a favor de las aberraciones, difundidos por los mencionados científicos y los medios de comunicación.
  6. Conseguir que la sociedad acepte las aberraciones, condenando la intolerancia, creando un eufemismo, ambigüedad, o disfraz, para la aberración. Intentando separar la esencia de la propia aberración, de su denominación habitual, distanciando la palabra de su significado, para que suene muy democrático, por ejemplo: El crimen del aborto, convertirlo en derecho a la interrupción del embarazo o en un derecho a decidir.
  7. Citar o inventar un hecho histórico, que sea legitimado por algunos expertos, de los que siempre haya disponibles o en su caso instituirlos. Paralelamente, se puede crear un precedente de referencia, histórico, mitológico, contemporáneo o simplemente inventado, pero lo más importante es que sea legalizado por ellos, para que pueda ser utilizado como prueba para su legitimización.
  8. Humanizar determinados personajes actuales o históricos, que debido a sus acciones aberrantes, tienen o han tenido fama mundial, cambiando la historia, hacia una imagen positiva de ellos, convirtiéndoles en víctimas, debido a que la vida les obligó a realizar las acciones aberrantes.
  9. Justificar todo lo relacionado con las aberraciones, para que todos los que se opongan a ellas, pasen a denominarles radicales, extremistas, retrógrados, etc. Inmediatamente los disconformes con las aberraciones, tienen que cargar con el peso de la prueba.
  10. Conseguir que los medios de comunicación, afines a los partidos políticos, conviertan la idea aberrante de aceptable, en sensata. Para eso tendrán que hacer campañas electorales persistentes, intentando demostrar que no existen tales aberraciones, pues son cosas que siempre ha habido y que cada persona tiene el derecho a decidir, lo que quiere hacer, como siempre se ha hecho. Máxime en determinadas situaciones, ya que su deseo de hacer esas aberraciones, está genéticamente justificado.
  11. Los partidos políticos tratan de convertir la idea aberrante, de sensata, en popular. Empezando a tomar posiciones en función de los resultados, falsos o verdaderos, de las encuestas de opinión de sus electores o posibles electores. Contratan a personajes populares, para que hablen abiertamente de las aberraciones. Con el soporte de los seguidores de sus redes sociales, promocionan determinadas acciones encajadas en sus canciones, películas, videos, escritos, etc.
  12. Pasar de lo popular, a hacer negocios con la idea aberrante. Para que los partidos políticos maduren bien la idea y vean los beneficios económicos, que pueden sacar de la idea aberrante, empiezan a entrar en juego los intereses de los grupos económicos. Si con esa aberración, puede conseguir un producto o servicio, que sirva para enriquecerse rápidamente, se pone en marcha la maquinaria financiera, para que cada uno de los engranajes, funcionen suavemente y sin sobresaltos.
  13. Traspasar de lo político a lo legal. Esta etapa supone preparar las leyes para legalizar la aberración. Con unos buenos empujones a los políticos, procedentes de los grupos de lobby económicos, no tardarán en conseguir aprobar las leyes y que queden refrendadas, por todos los estamentos legales. Para entonces, la sociedad ya habrá sufrido una ruptura de sus principios y costumbres, pues las normas de la existencia humana, se habrán alterado o habrán sido destruidas, con la adopción de las nuevas leyes.

Hay sociedades en las que los padres, los hijos o ambos, están inmersos en una cultura, donde las aberraciones se consideran cosas normales, por lo que es imprescindible que estén muy bien formados, para saber distinguir lo que “es trigo y lo que es paja” y así poder trasmitir a los hijos, las verdades, y para que la información que reciben sea veraz y “no les den gato por liebre”.

Las minorías dominantes no pueden dictaminar por medio de leyes, el que no existan, ni el bien, ni la verdad, para que cada uno pueda decidir en función de su propio bien y de su propia verdad. Ni se puede reducir la moral, a lo que digan las leyes. Las aberraciones siempre lo serán, aunque las leyes las permitan y lo hayan conseguido, mediante el sistemático y sibilino lavado de cerebro de la sociedad, empleando técnicas sofisticadas, a través de varios procesos, como son los indicados anteriormente.

La sociedad en general, considera las acción aberrantes como repugnantes, radicales, impensables, dañinas, retrógradas, ajenas a la moral pública, insalubres, etc. Pero los grupos de presión dominantes, quieren introducirlos en la conciencia de la sociedad como una realidad, y que ésta la acepte como buena, que las leyes la protejan, y que la sociedad la admita.

Hay muchos que no saben distinguir una nación con leyes justas, de una nación con leyes injustas.

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Conciencia. Lo que los padres deben enseñar a sus hijos sobre esta virtud humana.

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¡Alerta padres! Ha llegado el alcohol en polvo. Nuevo peligro para los hijos.

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¡Alerta padres! Ha llegado el alcohol en polvo. Nuevo peligro para los hijos.

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¡Alerta padres! Este artículo no es publicidad, al contrario, es para que los padres estén muy atentos, tengan los ojos bien abiertos y el olfato en total atención, pues el alcohol en polvo es un nuevo peligro para los niños y los jóvenes. Es la nueva moda legal, para poderse emborrachar.

El alcohol en polvo de la marca «Palcohol» fabricado por Lipsmark, después de pasar por un extenso proceso administrativo y legal, hace unos días fue aprobada su etiqueta por el Departamento de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives, ATF).

Al día siguiente, su etiqueta fue desautorizada, dicen que por error. Aunque un error de esa naturaleza, no parece factible, pudo haber recibido directa o indirectamente, presiones de los lobbys de la industria del alcohol.

¡Alerta padres! Se presenta en pequeñas bolsas de plástico y funciona como un coctel de bolsillo, para trasladarlo fácilmente y a escondidas, donde cada consumidor quiera. Se mezcla con refrescos o con el líquido que se quiera, a gusto de cada cliente. La variedad actual de sabores de Vodka, Ron, Brandy, Tequila, Margarita, Cosmopolitan, Mojito, Powderita, Lemon Drop, etc.

¡Alerta padres! El alcohol en polvo, es tan fácil de ocultar y transportar, que incluso puede ser consumido ilegalmente, en lugares donde no estén permitidas las bebidas alcohólicas. Es muy difícil el control familiar, profesional y personal, lo que puede dar lugar a que se consuma en dosis excesivas, principalmente por los jóvenes. Se ha convertido en la ebriedad portátil.

¡Alerta padres! El alcohol en polvo se comercializa, embalado en pequeños sobres de plástico, con un peso aproximado de una onza (28 gramos). Con lo que su posesión y transporte, se puede hacer de forma casi imperceptible, por lo que se puede llevar oculto en cualquier bolsillo, en la mochila, en el auto, en la maleta, dejado en el dormitorio, etc. No es necesaria una botella que pudiera romperse, por eso es fácil de engañar a los padres,. si no están muy alertas a los hábitos, vicios, olores y estado físico de sus hijos.

¡Alerta padres! También se puede utilizar con cualquier tipo de comidas frías, evitando echarlo antes de la cocción, el asado, la fritura o el flameado para que no se evapore. Por lo tanto, la ingestión de ese alcohol en polvo es total. Espolvoreándolo en las ensaladas, pasteles, huevos, etc. Incluyéndolo en las bebidas deportivas, cargadas de azúcar y cafeína, mezcladas con alcohol en polvo, puede ser un explosivo para los jóvenes.

¡Alerta padres! También la mariguana se utiliza para fabricar pasteles, galletas, chocolates y un sinfín de productos, que aparentemente no son dañinos, en algunos lugares donde está autorizada, para el consumo medicinal o recreativo. Estos productos, sibilinamente, sirven para iniciar a los jóvenes en la adicción a las drogas, e incluso han creado muchos problemas, a los que han ingerido dosis excesivas, conociendo o ignorando su contenido y consecuencias.

¡Alerta padres! La legalización del alcohol en polvo, que ya ha pasado por un extenso proceso técnico y administrativo, es nociva principalmente, para los menores de edad y los adolescentes y hacia ese mercado está dirigida. Todo lo que suponga facilidades para su compra, transporte y consumo, es un paso para conseguir que se aumenten los índices de alcoholismo en los niños y en los jóvenes y que se enganchen antes, a ese vicio o droga.

El alcohol en polvo no es nuevo en otros países, pero es la primera vez que esta modalidad, ha sido aprobada para su venta en Estados Unidos, aunque haya patentes desde hace muchos años. El alcohol ya se comercializa en distintos formatos: Liquido, crema, solidificado, vaporizado, etc. y con esta variante, quieren aumentar la penetración en el mercado de los jóvenes y adolescentes.

Hay muchas bebidas, principalmente refrescos, que en las tiendas se venden en estado sólido, es decir en polvo soluble, ya preparadas para añadirle solamente el agua. Ahora le ha tocado al alcohol venderse en formato de polvo, además del vendido en estado sólido, para cocinas portátiles y otros usos.

El alcohol en polvo está en la línea de nuevos productos o utilizaciones, denominadas cápsulas de plástico de una sola utilización, como las usadas en las modernas maquinas familiares automáticas, para producir café soluble instantáneo, de gran variedad de sabores, a las que solamente le añaden el agua caliente a presión. La Coca-Cola en polvo está haciendo demostraciones comerciales, para disminuir el costo del transporte y almacenamiento de su jarabe en líquido y del gas.

El consumo del alcohol, se le llame costumbre, vicio o droga, cuesta muchísimo dinero a la sociedad, que se paga a través de los impuestos de todos o directamente por los empresarios o por los particulares. Aunque el estado recaude muchos impuestos por las ventas, son muy superiores los gastos que origina, como consecuencia de las enfermedades que conlleva, accidentes de tráfico y de trabajo, ausencias laborales, violencias familiares, etc.

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Aquí encontrará respuestas a sus preguntas. Lea este articulo titulado: ESCUELA PARA PADRES. Qué es, para qué sirve y cómo funciona de forma virtual.

Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

No dudeis en comunicaros conmigo para cualquier comentario. Un saludo, Francisco francisco@micumbre.com

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