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Feminismo. Dejar las lamentaciones, hay que ir a las acciones.

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Feminismo. Dejar las lamentaciones, hay que ir a las acciones.

677 Palabras

La igualdad de las mujeres con los hombres no se conquista con leyes, aunque estas ayuden mucho. Se consigue con estudios y educación.

Las mujeres que no se sienten discriminadas, son las que se dan ellas mismas a valer, respetando su cuerpo y su feminidad. Son las que van por la vida, trabajando muy duro para triunfar, en el hogar, en el trabajo, en los estudios, en la política y en la religión.

Aunque haya habido muchos años de discriminación total hacia la mujer, hoy en día las cosas están cambiado positivamente y ahora en muchos casos, son las mujeres las protagonistas y líderes de la sociedad.

En la mayoría de los países, las leyes han igualado los derechos y las obligaciones de los hombres y de las mujeres. Actualmente hace falta que se fortalezca y aumente la actitud de todos, para que esas leyes se conviertan en realidad. Pero eso no se conseguirá, sin un gran esfuerzo mental y práctico.

Las que se pasan el día gritando, para que alguien les regale la igualdad, suelen ser las mismas que utilizan sus artimañas femeninas, para hacerse las incapacitadas y seguir pidiendo «Me den, me den» sin salir a luchar, por lo que les corresponde.

Las mujeres no tienen que esperar a que nadie les de nada. Si lo consideran necesario, tienen que arrancarlo de la sociedad, por medio de su educación escolar y social, capacidades diferentes y firmeza en sus actuaciones. Hay el Día Internacional de la Mujer. ! Qué raro que no haya el Día Internacional del Hombre!

Las mujeres desde siempre, han demostrado sus extraordinarias capacidades, facultades, cualidades, virtudes y valores humanos, en todos los aspectos de la vida. Ahora lo pueden probar claramente en muchos aspectos con su libertad, superioridad, predominio y excelencia.

Hay mujeres profesionales, que laboralmente, auto discriminan a las mismas mujeres, al contratar o ascender a los hombres, en lugar de hacerlo a las mujeres, aunque estas tengan más y mejores méritos. Son decisiones excluyentes y discriminatorias, alejadas del «espíritu de cuerpo» femenino y muy críticas cuando son a la inversa.

La discriminación femenina, se puede terminar con la educación y tomando conciencia, del enorme valor que tienen. Pero algunas mujeres no quieren, no saben o no son capaces de aprovechar sus valores, para hacerse valer y triunfar. Muchas prefieren pasar por la vida, como víctimas de su propia y maravillosa feminidad.

Los hombres tienen madre, hermanas, esposa, hijas, nietas, sobrinas, etc., a las que consideran tan o mejor calificadas, que a otros muchos hombres, por lo que deben trasmitirles con vehemencia, que asuman su verdadero rol en la sociedad, que es el éxito incuestionable cuando se lo proponen.

10 Consejos sobre la feminidad:

  1. Aprovecha sin timidez ni cobardía, todas las cualidades de la feminidad.
  2. Decide ser plenamente femenina y sin concesiones, a la galería del mundo social.
  3. Define bien claro quién eres y qué quieres ser.
  4. Edúcate lo que más puedas, por ahí te llegará el triunfo de la feminidad.
  5. Escucha los problemas ajenos, busca soluciones y consejos, ayuda todo lo que puedas, pero sin asumirlos como propios.
  6. Establece tú las normas, no aceptes que otros te las impongan. Demuestra la igualdad de derechos y obligaciones.
  7. Huye de las denominadas “feminazis” que quieren imponer el feminismo, con violencia, como las organizaciones del grupo FEMEN.
  8. Muéstrate muy femenina, olvidándote de las trasnochadas reivindicaciones, ahora vueltas a poner de moda por los grupos (LGTB), y sus más de 50 tipos de géneros humanos que patrocinan.
  9. No adoptes como tuyos a los enemigos de las demás, ni guardes sus rencores. Trátalos con equidad y justicia.
  10. Toma muy en serio tus objetivos de triunfar, sin que te preocupen las críticas.

El “Sí se puede” tan mexicano lo deberían adoptar todas las mujeres del mundo, en lugar del “No puedo o no me dejan”.

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Escuelas diferenciadas por sexos. Las trampas de la educación mixta.

francisco@micumbre.com de la Escuela para Padres.

¿A qué hijo quieren más los padres?

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234 palabras

¿A qué hijo quieren más los padres?

A todos por igual, entregándose en alma y cuerpo las 24 horas del día, porque el amor de los padres es infinito y da para todos.

El cariño de los padres es tan verdadero y desinteresado que nunca esperan nada a cambio. Son más felices cuando dan, aunque sea todo lo que tienen, que cuando reciben.

Les sugiero que lean:

¿A qué hijo se dedican los padres con mayor atención, entrega, sacrificio, esmero y entusiasmo?

Al que debe o prometió, hasta que cumpla.

Al que es discriminado por la sociedad.

Al que es padre, hasta que críe a sus hijos.

Al que está cansado, hasta que descanse.

Al que está con hambre o desnudo, hasta que se alimente y se vista.

Al que está estudiando, mientras lo necesite.

Al que esté enfermo, hasta que se cure.

Al que ha abandonado sus prácticas religiosas, hasta que vuelva a ellas.

Al que llora, hasta que sonría.

Al que más lo necesite, en cada momento.

Al que no trabaja, hasta que encuentre trabajo.

Al que se casa, hasta que lo necesite.

Al que se enamora, hasta que se casa.

Al que se marchó, hasta que vuelva.

francisco@micumbre.com de la Escuela para Padres. (234 palabras)

El derecho a la libertad religiosa de todos los ciudadanos, pisoteado por algunas leyes.

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466 Palabras

Hay leyes, como la Affordable Care Act (Obamacare), de obligado cumplimiento bajo duras sanciones, las cuales son injustas y enemigas de la libertad religiosa de las personas, empresas, instituciones y organizaciones, al atentar contra el derecho natural e innegociable, que tienen todas las sociedades.

Esta ley sobre cuidados de salud, les obliga, entre otras cosas, a financiar tratamientos químicos abortivos, pagando una póliza de seguro, para que sus empleados puedan obtener métodos anticonceptivos y abortar a sus hijos. Suprime el ejercicio de los derechos a la libertad religiosa, a la vida y a la objeción de conciencia.

La ley, enmarcada dentro del llamado “cuidado de la salud”. Tienen cosas muy buenas y necesarias para la sociedad, como es la de obligar y ayudar a que todos los trabajadores tengan un seguro médico, en muchos casos subvencionado por el gobierno, con los impuestos de todos. El cuidado de la salud es un derecho natural, que todos los ciudadanos y deben tenerlo asegurado.

Pero también tiene otras partes, que atentan contra el derecho natural de la libertad religiosa, que deben poder disfrutar todos los ciudadanos, tengan las creencias que tengan, pues afecta a todas las religiones.

Los que no estén conformes con el contenido de esas leyes, tiene el derecho a impugnarla, entera o solamente la parte que crean conveniente, incluso llegando hasta la Corte Suprema de Justicia, si tienen el dinero, tiempo y conocimientos necesarios. Si no les aprueban la impugnación, no les queda más remedio que acatar la ley, aunque crean que es injusta e inmoral, pues va frontalmente contra la libertad religiosa.

Si no quieren acatar la ley, tienen las siguientes opciones:

  1. Pagar las exageradas multas diarias, mientras no cumplan la ley, aunque eso les lleve a la quiebra y cierre de las empresas, instituciones o asociaciones.
  2. Cerrar todas las empresas, instituciones o asociaciones que dispongan de empleados, a los que tengan la obligación de ofrecerles ese tipo de seguros, para que les hagan los abortos de sus hijos.
  3. Ir a la cárcel por no cumplir las leyes.
  4. Marcharse del país.

Esto ha pasado desde la antigüedad: A los católicos, y también a los de otras religiones en distintas épocas y países, que no cumplían con las leyes de adorar a los emperadores paganos, o se marchaban del país o los echaban a los leones. Esa era su libre elección.

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francisco@micumbre.com de la Escuela para Padres

El peligro de los cigarros electrónicos (e-cigarette).

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El peligro de los cigarros electrónicos (e-cigarette)

Les sugiero que lean:

Al quemar la glicerina vegetal mezclada con la nicotina líquida, produce un vapor muy dañino que al inhalarlo, llega a los pulmones de los consumidores, sin combustión previa. Este vapor ya ha producido muchos casos de neumonía lipoidea y problemas cardiovasculares. Tanto a los que vaporean, como a los denominados usuarios de “segunda mano”.

El cigarro electrónico no es un producto seguro, ni un medicamento, ni una terapia de remplazo para los fumadores, que quieran bajar progresivamente los niveles adictivos de la nicotina. Crea más dependencia a la nicotina y está lleno de químicos tóxicos peligrosos para la salud como: Glicol de propileno, dietilenglicol, etilenglicol, nitrosaminas, etc.

Hay cigarros electrónicos con diferentes concentraciones de nicotina, sabores, aromas a frutas, menta, café, etc., según las mezclas que se ofrecen legal o ilegalmente. Cada ampolla para vaporear es el equivalente a 20 cigarrillos de tabaco y duran entre 40 y 400 caladas.

Producir este vapor se llama vaporear, lo que con el cigarrillo tradicional se llama fumar. Cada vez se ven a más personas vaporeando en las calles, centros comerciales, restaurantes y otros lugares públicos, cerrados o abiertos debido a que hay un vacío legal sobre el consumo de los cigarrillos electrónicos, aunque haya muchas leyes prohibiendo o regulando el fumar. Solamente algunas ciudades y unas pocas empresas, lo prohíben a sus empleados o al público, que está en sus instalaciones.

Los principales fabricantes de tabaco, que también controlan el mercado del cigarro electrónico, están invirtiendo mucho dinero en presionar a los políticos para que no pasen leyes que comparen al cigarro electrónico con el tabaco. También invierten enormemente en promocionar este estilo de vaporear, debido a que las ventas de sus tabacos, están disminuyendo en muchos mercados y quieren complementarlas con las del cigarro electrónico.

francisco@micumbre.com de la Escuela para Padres.

¿Por qué no hacemos lo que nos aconseja el Papa, pero sí nos impresionamos con lo que dice y hace?

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¿Por qué no hacemos lo que nos aconseja el Papa, pero sí nos impresionamos con lo que dice y hace?

¿Qué le parece el Papa? Esta pregunta suele ser la mayoría de las veces capciosa y muy abierta, para enganchar en su contra cualquier cabo suelto y así poderle criticar en cuanto nos diga algo que no guste. La respuesta pudiera ser: ¿Se refieren a lo que me parecen sus zapatos negros en vez de rojos, sus discursos y escritos, sus gestos humanos, etc.? Esas cuestiones siempre son completadas con anécdotas curiosas, importantes o veraces, pero tergiversadas la mayoría de las veces.

¿De qué nos sirve reconocer que tenemos un maestro, excelente, virtuoso, inteligente, verdadero, simpático, etc. si después no asistimos ni a la clase, porque resulta muy molesto? Y mucho menos seguimos sus consejos.

Lo único que hacemos es insistir en lo bueno que es este Papa, lo malo que eran los anteriores y lo perversos que son los que tiene a su alrededor. Cuando la realidad es que este Papa, es tan bueno como los anteriores, pero con una forma, estilo y carisma diferente de hacer las cosas, al ejercer su Pontificado.

francisco@micumbre.com de la Escuela para Padres

¿Cuáles son nuestros signos externos de prioridad?

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¿Cuáles son nuestros signos externos de prioridad?

Les sugiero que lean: Cómo enseñar a los hijos a establecer prioridades.

Consciente o inconscientemente, las prioridades se exponen a través de signos externos de nuestras apariencias, hechos o productos exhibidos. Estos indican a nuestros familiares, amigos y a la sociedad en general: Qué es lo que somos, lo queremos ser o cómo queremos que nos vean.

Hay prioridades negativas que se demuestran con los signos externos de: Presunción, ostentación, alarde, derroche, vanidad, soberbia, exhibicionismo, etc.

Hay prioridades positivas que se demuestran con los signos externos de: Familia, religión, solidaridad, modestia, sencillez, discreción, moderación, templanza, sobriedad, austeridad, etc.

A través de los signos externos, personales y colectivos, es muy fácil determinar cuáles son las prioridades de las personas, las positivas y las negativas. Los análisis grafológicos también determinan claramente las prioridades.

Cada uno jerarquiza sus prioridades, según sus necesidades físicas, mentales o sociales:

1.     Prioridades para la calidad de vida: Salud, alimentación, educación, trabajo, vivienda, economía, equilibrio, etc.

2.     Prioridades para la seguridad: Protección, orden, leyes, policía, estabilidad, seguridad física, etc.

3.     Prioridades para la pertenencia: Familia, amar y ser amado, amigos, afectos, participación grupal y social, etc.

4.     Prioridades para la estima: Realización personal, estatus social, responsabilidad, reputación, crecimiento personal, etc.

5.     Prioridades para la convivencia: Religión, libertad, hermandad, motivación, respeto, etc.

francisco@micumbre.com de la Escuela para Padres.

La ignorancia no exime de educar bien a los hijos.

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La ignorancia no exime de educar bien a los hijos.

Si cree que ya lo sabe todo, no siga leyendo.

3,179 Palabras. Tiempo de lectura 11:00

  • Las 10 principales situaciones de vida, con las que los hijos tienen que coexistir
  • Los 10 principales ejemplos del marketing de la ignorancia, que influyen en la mala educación dada a los hijos
  • Las 18 principales consecuencias, producidas por la ignorancia
  • Los 10 principales problemas que no se arreglan, con la ignorancia voluntaria o consentida
  • Las 10 escusas más esgrimidas, ante la ignorancia de la mala educación de los hijos
  • Las 50 mejores sentencias sobre la ignorancia, en la educación de los hijos

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La ignorancia de las leyes, no exime su cumplimiento. Tampoco la ignorancia de saber educar a los hijos, exime la obligación de hacerlo, pues hay muchos medios para aprender a educar. La ignorancia no es una excusa, suele ser una disculpa. La ignorancia de las normas morales, que regulan la convivencia entre las personas, no debe ser una justificación para hacer lo que se quiere hacer.

No cabe la ignorancia y alegar que “yo no sabía”, “no me lo habían dicho”, etc. No se puede saber de todo y todo. Hay generalistas, que saben un poco de muchas cosas, y especialistas que saben muchas cosas, de un sólo tema. Pero en el conocimiento de cómo y cuándo educar a los hijos, hay que saber mucho y de todo. En esto no caben las disculpas, pues la ignorancia, conlleva resultados amargos e irreversibles.

No se puede ignorar la realidad de vivir la situación de cada momento. Los padres deben enseñar a sus hijos a vivir con realismo, dentro del mundo que les ha tocado vivir, pero tienen que prepararles, para que esas situaciones no contaminen su modelo de vida. Deben educarles para que puedan vivir rodeados de cosas que, ni a los padres, ni a los hijos, les gustaría que existiera, pero existen, lo que no quiere decir que haya que aceptarlas y mucho menos seguirlas.

Las 10 principales situaciones de vida, con las que los hijos tienen que coexistir:

1.     El consumismo y el despilfarro.

2.     El consumo de drogas.

3.     La ausencia del cumplimiento de las virtudes y valores humanos.

4.     La falta de ética en la vida, en el trabajo y en los negocios.

5.     Las adopciones injustas de niños.

6.     Las costumbres inmorales o las leyes injustas.

7.     Los divorcios.

8.     Los matrimonios contrarios a la ley natural.

9.     Los sobornos, corrupciones y enriquecimientos ilícitos.

10. Todo lo que está impidiendo el derecho a la vida, desde la concepción, hasta la muerte natural.

Hay muchos medios para no ser ignorantes, frente a la educación de los hijos: Las Escuelas para Padres, los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que se profese, los expertos en educación, los libros, la búsqueda en Internet ante temas concretos, las redes sociales, etc. No tengan  miedo a preguntar sobre cómo educar, todo menos quedarse ignorante, pues se sufre y se hace sufrir a los hijos. El cómo educar a los hijos, hay que aprenderlo desde antes de que nazcan y debe empezar, desde las generaciones anteriores. Nadie ha nacido sabiendo y menos en un tema que, cambia tanto en cada nación, comunidad y situación.

La ignorancia voluntaria puede convertirse, en una irresponsabilidad, ya que eso impedirá a los padres, conocer la forma de educar a los hijos e incluso, de contestar a las preguntas e inquietudes que estos les hagan. Los hijos siempre esperan recibir el consejo o las instrucciones adecuadas de sus padres, aunque no siempre les hagan caso.

La ignorancia en la forma de educar a los hijos, suele ser muy cruel, con ellos y con los padres, ya que sus consecuencias dejan muy pocos supervivientes, una vez que ha echado cimientos en la familia.

El marketing de la ignorancia, es utilizado para adormecer las conciencias de los padres, ante las obligaciones que tienen de conocer perfectamente, la forma de educar a los hijos. Hay tanta energía puesta en favor de ese marketing, que a millones de padres, les hace consumir la educación errónea que vende.

Los 10 principales ejemplos del marketing de la ignorancia, que influyen en la mala educación dada a los hijos:

1.     El cambio de la televisión, por la lectura.

2.     El no querer enfrentarse a los daños que produce, el consumo del alcohol y de las drogas.

3.     El riesgo de las adicciones corporales como: Vigorexia, anorexia, bulimia, ninfomanía, cleptomanía, piromanía, ludopatía, etc.

4.     La comodidad ante el esfuerzo necesario, para mejorarse profesionalmente.

5.     La negligencia ante los excesos de la mal alimentación, que lleva a la pérdida de la salud.

6.     La pereza frente a la obligación de cambiar de vida, cuando se está en el camino equivocado.

7.     La vergüenza para no preguntar a los expertos, en cómo educar a los hijos.

8.     La pérdida de tiempo pasado inútilmente, en las redes sociales.

9.     Creerse que la genética o las costumbres familiares influyen, en que no podemos cambiar a mejor.

10. Todo va a seguir igual, por mucho que te empeñes en cambiarlo o cambiarte. El mundo es así desde el principio de la humanidad.

La ignorancia voluntaria no produce felicidad, produce amargura al darse cuenta de que hay tantas cosas, que no se conocen y que se deberían conocer.

La ignorancia hace que excluyamos de nuestro, entorno a las personas, cosas y conocimientos, que deberían ser parte de la educación dada y de la convivencia familiar y social.

La vacuna contra la ignorancia, funciona cuando se pregunta a los expertos para prevenir, estudiar y corregir los problemas, los fracasos y las decepciones. Nadie nace sabiendo todo, aunque haya muchos que se crean superiores, incluso con sus limitados conocimientos.

Las 18 principales consecuencias, producidas por la ignorancia:

1.     La ignorancia ayuda a tropezarse en los peldaños, que hay que subir en la vida.

2.     La ignorancia crea, fomenta y se asienta, en la cadena familiar durante generaciones.

3.     La ignorancia crece, cuando es fomentada por el instinto de grupo.

4.     La ignorancia es la desesperación de la inteligencia.

5.     La ignorancia fomenta hacer lo que no se quiere hacer.

6.     La ignorancia hace que se pase rápidamente, de recibir aplausos, a tener que soportar los silbidos.

7.     La ignorancia impide alcanzar la causa que se quiere conseguir o que se está obligado a hacer.

8.     La ignorancia logra convertir en mentiras, a las verdades.

9.     La ignorancia multiplicada, no suma conocimientos. Mil ignorantes, no suman un sabio.

10. La ignorancia no producen beneficios a corto, medio o largo plazo, produce problemas, en la educación de los hijos.

11. La ignorancia no siempre se nota, pero se advierten sus efectos y consecuencias.

12. La ignorancia por sistema o por omisión, no es siempre un notorio déficit de índice intelectual, es vagancia, indolencia, pereza, dejadez, etc.

13. La ignorancia puede estar hecha y mantenida por rituales sociales, deportivos, y sobreentendidos innecesarios.

14. La ignorancia que duerme, no ve, ni siente, despertar los problemas.

15. La ignorancia que impide distinguir el bien del mal, está soportada por la falta de la práctica y conocimiento de las virtudes y valores humanos.

16. La ignorancia que se descubre a destiempo, suele manifestarse cuando ya es tarde.

17. La ignorancia voluntaria en la educación de los hijos, está muy cerca de la mala fe.

18. La ignorancia y el conocimiento, hablan lenguajes antagónicos.

Los 10 principales problemas que no se arreglan, con la ignorancia voluntaria o consentida:

1.     La ignorancia afectiva: Impide amar al prójimo, como a nosotros mismos.

2.     La ignorancia alimenticia: Impide informarse bien de los alimentos, que son mejores para mantener la salud, pudiendo originar problemas o enfermedades irreversibles.

3.     La ignorancia de la salud: Impide conocer lo que es necesario, para prevenir y curar las enfermedades y llevar una vida saludable.

4.     La ignorancia de las leyes: Impide llevar un comportamiento ciudadano, sin contravenir la convivencia, lo que origina tener que someterse a veces, a castigos impensados.

5.     La ignorancia económica y financiera: Impide administrar bien lo ganado, lo ahorrado o lo invertido, creando presas fáciles, para las personas sin escrúpulos.

6.     La ignorancia escolar: Impide abrirse paso en la sociedad, ya que deja a las personas, al margen de los acontecimientos y de las buenas oportunidades, laborales y sociales.

7.     La ignorancia familiar: Impide prevenir o conocer los problemas, que se desarrollan en nuestro entorno y buscar las soluciones adecuadas.

8.     La ignorancia política: Impide distinguir los mensajes amañados o engañosos, que empujan en dirección contraria, hacia nuestros intereses, principalmente a la hora de votar o de crear opinión.

9.     La ignorancia religiosa: Impide distinguir el bien del mal, sobre todo si se ha adormecido la conciencia.

10. La ignorancia social: Impide ver por dónde está marchando la sociedad, cuando hay que tomar decisiones, en la dirección adecuada.

Los padres voluntariamente ignorantes, insensatos e irresponsables, serán cuestionados y criticados por sus propios hijos, por no haberles educado bien, si no habían utilizaron todos los medios que tenían a su alcance. Algunos padres creen que su ignorancia educativa familiar, debe ser pagada por la sociedad o por el Estado, sin llegar a entender, que los únicos causantes han sido ellos mismos, los padres ignorantes y que nadie tiene por qué pagar por esa ignorancia. De tales padres, tales hijos.

Los padres no pueden argüir ignorancia, sobre la forma en que tienen que educar a sus hijos, para que ellos sepan a ciencia cierta, lo que tienen que hacer y lo que no tienen que hacer. Justificar la ignorancia, no es ninguna solución que respalde la falta de educación a los hijos. Suelen ser escusas inválidas, para intentar justificar su ignorancia en la forma y hechos de educar a los hijos.

Los padres no deben invocar ignorancia, para la educación de sus hijos, justificándose debido a que han vivido o siguen viviendo, en una burbuja profesional o social, obligada o voluntaria, pero alejada del mundo real, donde no entra ninguna formación educativa, ni sale la dedicación a sus obligaciones familiares. Aislar a los hijos, en una burbuja similar, es una irresponsabilidad que se paga con creces, en el presente o en el futuro, después no valen las lamentaciones familiares.

Hay padres que por cabezonada o ignorancia, no se forman para poder educar a sus hijos. Pretenden auto convencerse, que la sociedad es la ignorante y que son ellos, los que van a modificar a la sociedad, donde se criarán sus hijos. Les están permitiendo vivir en la ignorancia irracional, soportada con el riesgo del error irreversible, al negarles las oportunidades de prosperar, ya que cuanto más sepan y mejor educados estén, más y mejor prosperarán.

La ignorancia no es valentía. Los hospitales, las cárceles y los cementerios, están llenos de personas ignorantes que se creían valientes y jugaban a héroes, ignorando las consecuencias. La valentía debe estar unida al conocimiento, ya que de lo contrario, se puede convertir en un escape de la cobardía.

Los padres no pueden ignorar los daños morales, físicos, mentales, económicos y legales, que pueden producir en sus hijos, si no les educan bien, ya que son ellos los que tienen la responsabilidad de su presente y futuro.

Las 10 escusas más esgrimidas, ante la ignorancia de la mala educación de los hijos:

1.     No me avisó nadie que eso podría llegar.

2.     No me corrigieron a tiempo, ni a destiempo.

3.     No me di cuenta de lo que hacía, y de lo que no hacía.

4.     No me dijeron cómo había que hacerlo o no hacerlo, todos lo hacían igual.

5.     No quería que se burlaran de mí, ni de ellos.

6.     No sabía cómo hacerlo.

7.     No sabía que tenía que saberlo.

8.     No supe que era demasiado esfuerzo.

9.     No tenía hijos fáciles de educar, todos eran muy difíciles.

10. No tenía ni tiempo y ni dinero para educar, pues lo empleaba en otras cosas.

La ignorancia no es valentía, cuando se esgrime como disculpa, en la toma de las grandes decisiones. Suele ser un escape, una comodidad, una cobardía, ante la posible lucha, una presunción de poderío, alegando falta de miedo a las consecuencias. Una tolerancia desproporcionada, para cerrar los ojos ante las posibles consecuencias, presentes o futuras.

Los padres no pueden justificar su ignorancia funcional, por su falta de preparación, de tiempo o de conocimientos, sobre la situación, características, fondo y forma de los problemas, que tienen o puedan tener sus hijos. Deben anticiparse, para evitar incurrir en los daños físicos, legales o morales, que por su falta de responsabilidad, podrían incurrir ellos mismos o sus hijos. Los padres al ser los primeros y obligados educadores, no pueden expresar disculpas, ni por su ignorancia voluntaria, ni por su voluntad ignorante.

Los padres no pueden ignorar, ni minimizar la dignidad inviolable, del ser humano dentro y fuera de la familia, célula base de la sociedad, desde el punto de vista religioso, ético, social y demográfico. No pueden vivir con ignorancia o ingenuidad, frente a la enorme cantidad de peligros morales y físicos, que acechan a los hijos.

La ignorancia negligente de los padres, les deja al descubierto su falta de educación, lo que les impide distinguir, entre lo que deben pensar e incluso a pensar, lo que fomenta la infidelidad familiar y social, al ignorar voluntariamente, las necesidades de los hijos, que están bajo el deber sagrado de educarlos, con el ejemplo y la práctica de las virtudes y valores humanos.

La soberbia es la cuna de la ignorancia, culpable o voluntaria, que hace a algunos creerse mejores y mejor preparados que los demás, en todas las tareas y capacidades. Les impide darse cuenta, de la sordera y ceguera interior que tienen, al ignorar las consecuencias, que pudieran acontecerles por su ignorancia.

A los padres no les es lícito ignorar, que la vida de sus hijos puede ser pisoteada, por ellos mismos o por otros, aunque las leyes injustas lo permitan. No deben mantener y consentir una ignorancia engañosa, que acalle y atrofie su conciencia, con actitudes o actividades deshonestas, aunque estén aceptadas colectivamente, por una sociedad complaciente, que se aprovecha de la ignorancia de otros. Es el ejemplo del mal uso o indiscriminado, de las redes sociales y de algunos medios de comunicación.

Las 50 mejores sentencias sobre la ignorancia, en la educación de los hijos:

1.     El ignorante aconsejado, se puede convertir en enemigo.

2.     El ignorante afirma o niega sin conocimiento, el sabio reflexiona y duda.

3.     El ignorante habla y el que calla otorga.

4.     El ignorante, ignorar su propia ignorancia.

5.     El ignorante si se calla, pasará por entendido.

6.     El ignorante tiene valor, el sabio miedo.

7.     El primer paso del ignorante, es presumir de saber.

8.     En la amistad y en el amor, se es más feliz con la ignorancia, que con el saber.

9.     En la mayoría de los casos, la ignorancia es algo superable, si se quiere saber.

10. Es ignorancia no saber distinguir, entre lo que necesita y lo que se puede.

11. Es mejor ser examinado, que ignorado.

12. Es propio de hombres de cabezas mediocres, embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.

13. Hay la misma diferencia, entre un sabio y un ignorante, que entre un hombre vivo y un cadáver.

14. Hay tres clases de ignorancia: No saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse.

15. Ignorar los hechos, no impide que existan.

16. La enfermedad del ignorante, es ignorar su propia ignorancia o la ajena.

17. La ignorancia consciente, es un gran paso hacia el saber.

18. La ignorancia es la carga más pesada. Pero quien lo lleva, no lo siente.

19. La ignorancia es la madre de la admiración, de la maldad y de todos los demás vicios.

20. La ignorancia es la madre del miedo.

21. La ignorancia es la noche de la mente, pero sin luna, ni estrellas.

22. La ignorancia es no saber lo que hay que saber, es la antítesis del saber.

23. La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.

24. La ignorancia es un mal y el conocimiento un bien.

25. La ignorancia está llena de infinidad de cosas inútiles.

26. La ignorancia está menos lejos de la verdad, que el prejuicio.

27. La ignorancia humana, no permanece detrás de la ciencia, crece tan rápidamente como ésta.

28. La ignorancia no crea felicidad, crea tontos ignorantes.

29. La ignorancia no hay que ocultarla, sino descubrirla, ponerle remedio y ser consciente de ella.

30. La ignorancia produce prejuicios religiosos, raciales, sociales y políticos.

31. La ignorancia puede estar soportada, por conocer demasiadas cosas, que no son verdad.

32. La ignorancia puede producirnos errores, pero con ellos aprender.

33. La ignorancia sale a relucir, cuando se discute mucho, para probar la sabiduría.

34. La ignorancia se descubre, mediante el estudio y la educación.

35. La ignorancia se hace patente, al porfiar en una necia discusión.

36. La ignorancia sincera, la estupidez concienzuda y la charlatanería continua, son peligros para la sociedad.

37. La ignorancia y el error gritan. El saber y la razón hablan.

38. La ignorancia y el error, son manantiales de mal humor.

39. La ignorancia y la debilidad, producen la mayoría de las discordias.

40. Lo peor de la ignorancia es que, a medida que se prolonga, adquiere confianza.

41. Los cántaros como los cerebros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.

42. Muchos desprecian lo que ignoran.

43. Nada hay en el mundo tan común, como la ignorancia y los charlatanes.

44. Nada hay más terrible, que una ignorancia activa.

45. Nada perturba tanto la vida humana, como la ignorancia del bien y el mal.

46. Ninguna época ha sabido tantas y tan diversas cosas del hombre, como la nuestra. Pero en verdad, nunca se ha sabido menos, qué es el hombre.

47. Por nuestra ignorancia, no sabemos las cosas necesarias, por el error las sabemos mal.

48. Ser consciente de la propia ignorancia, es un gran paso hacia el saber.

49. Si te parece que sabes mucho y entiendes mucho, ten por cierto que, es mucho más lo que ignoras.

50. Todos somos muy ignorantes, lo que ocurre es, que no todos ignoramos las mismas cosas.

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Problemas con los hijos. Cómo aprender a prevenirlos, afrontarlos y solucionarlos.

ESCUELA PARA PADRES

Problemas con los hijos. Cómo aprender a prevenirlos, afrontarlos y solucionarlos.

2,381 Palabras. Tiempo de lectura 9:00

  • Los 10 principales problemas de los hijos con los padres
  • Las 20 principales preguntas ante los problemas
  • Los padres “habriaqueístas” y “ojalahubieraístas” cuando se enfrenten al tener que buscar soluciones a los problemas
  • Los “hijos trofeo” son los que sirven a los padres para exponerlos ante la sociedad, mostrándolos como signos externos de riqueza
  • Los 15 conceptos clave para manejar los problemas con los hijos
  • Las 29 mejores sentencias sobre la resolución de los problemas

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Solucionar los problemas, se puede comparar a comerse un elefante, cuya única manera es partiéndolo en pequeños trozos. Si se analizan bien los problemas y se trocean, es posible que cada trozo, tenga una solución y tiempo diferente.

Algunos problemas hay que intentar solucionarlos, pensando al revés de su normal desarrollo. Empezando desde prever el final e ir marcha atrás, hasta hoy, previendo y situándose en el hipotético mundo, de las presentes y futuras consecuencias e influencias, en el conjunto de la vida de los hijos y de la familia. Es una muy buena forma de encararlo, al buscar las soluciones a las distintas fases del problema, desde el prisma del momento actual y futuro.

Los padres tienen que centrarse, tanto en las soluciones, como en los problemas. Las soluciones tienen que definirse en forma, tiempo y lugar, además de complementarlas con las preguntas de ¿por qué, para qué, cómo y cuándo?

Los problemas están presentes, los hayamos descubierto o no, llegarán cuando menos los esperemos, o cuando hayamos calculado que llegue. Pero llegar, llegan. Lo importante es prepararse para su llegada, su resolución y asumir o luchar contra las consecuencias. Hay que intentar que no nos superen, hundan o paralicen, pues entonces, es mucho más difícil salir de ellos.

Siempre parece que el problema de hoy, es mucho más importante, intenso y difícil, que todos los que hubo anteriormente. Cada problema se soluciona de una manera e intentamos que pasen al olvido, aunque sus consecuencias o soluciones, hayan quedados fijados en algún punto de la memoria. Pero el problema que llega hoy, es el que nos puede quitar la calma, sin pensar que otros problemas anteriores, también lo hicieron, pero que con la perspectiva de lo pasado, ya nos parece que no eran tan importantes, en relación con lo que en su momento creímos.

Es conveniente repasar lo que ocurrió y la angustia que pasamos, comparándolos con los problemas actuales y ver que, le estamos dando demasiada importancia o que las soluciones que les dimos, podrían aplicarse hoy también. Así cuando pase el tiempo, nos demostrará que siempre sale el sol, después de las tormentas, aunque a algunos les dejen empapados, si no han sido prevenidos.

Los “hijos trofeo” son los que sirven a los padres, para exponerlos ante la sociedad, mostrándolos como signos externos de riqueza. Suelen ser las consecuencias, de las frustraciones personales o colectivas, que creen que van a solucionarse, con la imagen de los padres proyectada en sus hijos. Será muy difícil que los padres puedan prevenir, afrontar y solucionar los problemas que produzcan esos “hijos trofeo”, pues los mismos padres, irresponsablemente, son los que les han inducido a crearlos, ya que les han rodeado de lo máximo que pueden darles, e incluso de lo que no deben darles, ni les hace falta.

Los 10 principales problemas de los hijos, con los padres: (La intensidad, frecuencia, negociación y consecuencias, dependerán de la edad física y mental de cada uno de los hijos).

1.     Sobre la aceptación de la autoridad de los padres.

2.     Sobre la administración del dinero, que quiere percibir y lo que necesita, o quiere que le compren.

3.     Sobre la calidad y tratos con sus amistades.

4.     Sobre la desviación y obediencia a las normas familiares.

5.     Sobre la formación religiosa y social.

6.     Sobre las relaciones con los otros familiares: Abuelos, tíos, primos, etc.

7.     Sobre las relaciones y comparaciones, con los otros hermanos y familiares.

8.     Sobre los estudios. Dedicación, horarios, disciplina, resultados, profesores, etc.

9.     Sobre los horarios de levantarse y llegada a la casa.

10. Sobre llevar un plan de vida familiar, escolar y social, previamente negociado.

Los problemas son cuestiones, hechos, disgustos, preocupaciones, situaciones o circunstancias, que están sin aclarar y que es difícil o dudoso, encontrar sus soluciones. Aunque algunos tengan una sóla, otros tienen múltiples, pues si no, no serían problemas, serían hechos irresolubles. El asunto es encontrar la más adecuada a las personas y a las circunstancias.

Los problemas llegan atropellándose, unos encima de otros, casi siempre sin avisar. Lo que no se suele saber, a no ser que se haya previsto, es cómo, cuándo y por qué vienen. Hay que tener previstas con anticipación, las soluciones de los posibles problemas, que pudieran llegar. Si no se tienen previstas las soluciones, se debe salir a buscarlas inmediatamente, mucho antes de que los problemas se enquisten, consoliden o se hagan añejos y de difícil solución.

Las 20 principales preguntas ante los problemas:

1. ¿A quién le corresponde solucionarlo?

2. ¿Atraigo los problemas, porque soy problemático con mis actitudes de vida?

3. ¿Cómo nos afectan los problemas y sus consecuencias presentes y futuras, a mi cónyuge, a mí, a los hijos, a la familia, a los amigos y a la sociedad?

4. ¿Con quién he consultado el problema buscando soluciones?

5. ¿De qué forma voy a convivir con el problema, si no lo soluciono?

6. ¿Es siempre o casi siempre, la misma persona o circunstancia, la que produce el problema?

7. ¿Hay disposición para cumplir las soluciones recomendadas o acordadas, para corregir los problemas?

8.    ¿He aceptado o enfrentado, las realidades de los problemas?

9.     ¿He analizado cuál es la causa, por los que han podido surgir los problemas?

10. ¿He analizado las ventajas e inconvenientes, de las posibles situaciones presentes y futuras, producidas por el problema?

11. ¿He analizado, definido, desglosado o desmenuzado sin pasión, los problemas lo más concretamente y en tantas partes, como se pueda hacer?

12. ¿He buscado y encontrado soluciones razonables y viables a los problemas, que estén al alcance de la mano y que no sean quimeras?

13. ¿He confundido los deseos con las realidades, frente a los problemas?

14. ¿He tratado de buscar, si se pueden sacar algunos beneficios de los  problemas?

15. ¿Me doy cuenta que cuando no me enfrento al problema, con soluciones razonables, este se agranda más y      es más difícil solucionarlo?

16. ¿Me he rebelado interna o externamente, contra los problemas?

17. ¿Me meto constantemente en problemas, que luego no puedo solucionar?

18. ¿Por qué tengo ese problema?

19. ¿Preveo los problemas que pueden ocurrirme y preparo con anticipación, las posibles soluciones?

18. ¿Quién ha sido el responsible de la causa del problema?

Los padres “habriaqueístas” y “ojalahubieraístas” son los menos eficientes, cuando se tienen que enfrentar al tener que buscar soluciones a los problemas reales, presentes o futuros de los hijos. ¿Qué habría sucedido si hubiéramos o hubieran hecho las cosas, de otra manera? Pero no se han hecho como hubiéramos querido. Se han hecho, como se han hecho. ¡Ojala hubiera habido otra forma de hacer las cosas! Es una pérdida de tiempo, alejarse de la realidad y pasarse el día pensando, en cómo deberían haber sido las cosas.

Los padres no deben permitir contaminarse del “habriaqueísmo” ni del “ojalahubieras”, si no tratar de idear, encontrar, planear y proyectar las soluciones concretas, ante problemas bien definidos. Pero esto requiere mucho esfuerzo, si no se está muy bien educado en las virtudes y valores humanos, principalmente en alegría, fe, esperanza y amor.

Los padres nunca deben cansarse de hacer propósito y planes, para prever los posibles problemas, que les pudieran llegar a través de los hijos. Si no aciertan a la primera, deben volver a intentarlo, todo antes de perder la sensibilidad necesaria, para saber localizar los problemas y las soluciones. No deben seguir cerrando los ojos, pactando con un sistema, simplemente porque «Aquí así funciona», o porque «Todos lo hacen», “Es mucho más cómodo”. Siempre hay una alternativa, con palabras o acciones, para encontrar las soluciones correctas, pues la educación en la familia, está llena de sacrificios, caídas, esfuerzos y alzadas.

Los 15 conceptos clave para manejar los problemas con los hijos:

1.     Analizar los problemas y errores propios, para esforzarse en cambiarlos, mucho antes de buscar soluciones a los problemas de los hijos, pues es posibles que los padres, sean la causa o el efecto, de los problemas de los hijos.

2.     Buscar opciones y soluciones. Enseñar a los hijos, a no conformarse con las primeras ideas de respuestas que aparezcan, sin haber colaborado previamente en las “tormentas de ideas” compartiéndolas entre toda la familia.

3.     Conocer profundamente a cada uno de los componentes familiares, para que cuando llegue la hora de los análisis y soluciones, haya ya un camino abierto para ellas.

4.     Demostrar empatía e identificación mental y afectiva, que incluya la actitud positiva con él o los hijos, que han causado el problema, aceptando que los cambios, forma parte del desarrollo de la vida de todos.

5.     Desarrollar la capacidad de adaptación familiar, para afrontar los problemas, evitando que ellos anulen o desborden, la disposición de los padres para buscar las mejores soluciones.

6.     Enseñar a dialogar. Fomentándoles la habilidad, para que dialogando sepan convencer, explicar y persuadir las ideas que expongan.

7.     Entusiasmar sin decaimiento ni desánimo, para resolver los problemas, pensando en los futuros beneficios, de la posible desaparición de los contratiempos.

8.     Evaluar y analizar los puntos fuertes y los puntos débiles del problema, y de cada uno de los miembros familiares a los que atañe o van a atañer, las incertidumbres.

9.     Evitar tener miedo a intentar resolver los problemas. Solamente hay que tener miedo, si se carece de la valentía de preverlos e identificarlos y de analizar las soluciones.

10. Fomentar la creatividad y la curiosidad, para examinar el entorno y así poder extraer ideas, que luchen contra la incertidumbre y que ayuden a tener una mente despierta constantemente, en la búsqueda de nuevas soluciones, a los problemas de siempre y a los futuros.

11. Incrementar el criterio, la ponderación y el espíritu selectivo, para que sepan y puedan analizar, todas las partes que componen el problema, así como las posibles soluciones y repercusiones. A poder ser con ejemplos concretos, de situaciones reales.

12. Organizar la familia, tanto en la parte de la planificación de los proyectos y actividades, como en la exposición de las ideas, pues así se pueden evitar las frustraciones.

13. Promover la comunicación familiar, dejando hablar a los hijos y alentándoles, a que se expliquen con todos los detalles, sin interrupciones y sin escatimarles el tiempo, de forma que se sientan cómodos, en su forma de expresión.

14. Rechazar el pesimismo y la indecisión, aunque haya incertidumbre del futuro, para que se pueda apreciar, más oportunidades de alternativas y soluciones de los problemas.

15. Resistir ante las adversidades e incertidumbres que crean los problemas, para  con flexibilidad poder hacerles frente y sobreponerse a ellos, para buscar la forma de salir reforzado.

16. Trabajar en equipo. Para la búsqueda de soluciones a los problemas. La familia tiene que ser un bloque unido, para que sea indestructible.
Las 29 mejores sentencias sobre la resolución de los problemas:

1.     Cuando atrasamos la cosecha, los frutos se pudren, pero cuando atrasamos los problemas, no paran de crecer.

2.     El hombre se descubre, cuando se mide con un problema.

3.     El modo de resolver los problemas, es enfrentarse a ellos.

4.     En la práctica, sólo es problema, lo que la inteligencia puede resolver.

5.     Hay que apresurarse siempre, hacia la solución de los problemas, para que no se hagan viejos.

6.     La cooperación no es la ausencia de problemas, si no el medio para resolverlos.

7.     La formulación o descubrimiento de un problema, es más importante que su solución.

8.     La mayoría de personas, gastan más tiempo en hablar de los problemas, que en afrontarlos

9.     La vida no es dejar que pase el problema. Es aprender a solucionarlo.

10. Los problemas existen desde siempre. No hay que tratar de evitarlos, si no de entenderlos, para solucionarlos.

11. Los problemas presentan la oportunidad, de dar el máximo esfuerzo.

12. Los problemas son frecuentemente, las herramientas con las que Dios nos adapta, para dar un paso adelante.

13. Los problemas son mensajes que hay que saber descifrar, para solucionarlos.

14. Los problemas son oportunidades, para demostrar lo que se sabe.

15. Los problemas, como los elefantes, solamente se puede comer a trocitos.

16. No hay ningún problema que no ofrezca, el regalo de la solución.

17. No hay que buscar culpables, si, soluciones.

18. No podemos evitar cometer errores, pero si podemos poner constantemente atención, para tratar de evitarlos.

19. No resolver los problemas, es garantizar un problema mayor.

20. Para los problemas hay que ponerse la venda, antes que la pedrada.

21. Plantearse los menos problemas posibles, es la única manera de resolverlos.

22. Prevenir los problemas, es casi curarlos de antemano.

23. Quien sabe resolver problemas, es menos eficiente, que quien sabe evitarlos.

24. Se requieren nuevas formas de pensar, para resolver los problemas creados, por las viejas formas de pensar.

25. Sí a causa de un problema, se convocan muchas reuniones, las reuniones llegarán a ser, más importantes que el problema.

26. Si un problema puede plantearse, también puede resolverse.

27. Sólo hay una manera de ser feliz y es dejando de preocuparse por los problemas, que están fuera de nuestro control.

28. Son los problemas sin resolver, no los resueltos, los que mantienen activa la mente.

29. Un problema deja de serlo, si no tiene solución.

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Cómo mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar.

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Cómo mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar.

  • Los 8 principales derechos y obligaciones no negociables de los padres
  • Los 10 consejos más importantes para mantener el equilibrio, entre la autoridad y la paz familiar
  • 12 Conceptos para mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar

2,225 Palabras. Tiempo de lectura 8:00

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Los padres para mantener la armonía y paz familiar, deben conservar la autoridad sobre los hijos, pues tienen muchas obligaciones que cumplir, para lograr su buena educación. Esta autoridad también conlleva la gran responsabilidad de realizar sus obligaciones inherentes, entre ellas, mantener los derechos indiscutibles que tienen los hijos. Sin olvidar que la autoridad, las obligaciones y la responsabilidad, van cambiando a medida que los hijos se van haciendo mayores en edad física y mental.

Tiene que haber un equilibrio en las reglas de juego familiar, entre lo que se quiere, lo que se exige, lo que se tiene derecho y lo que se da a cambio. Cada vez los hijos quieren exigir mayores derechos y obtener mayores libertades, aunque muchas veces esas apetencias, sean a cambio de nada, y eso no puede ser.

Todos los hijos pueden dar algo a cambio de lo que piden, cada uno en la medida de sus posibilidades, pero “manitas que no dais, que esperáis”. Cuando los hijos empiezan a entender, que todo derecho conlleva una obligación, es cuando empieza a haber una buena armonía. Cuando solamente exigen “Que me den, que me den” entonces desaparece la concordia y por lo tanto la paz familiar.

La paz familiar no es la ausencia de la guerra. La paz familiar se consigue con negociaciones y consensos, incluso en las cosas más difíciles. Los fundamentos básicos que conforman la familia, no deben ser suprimidos ni olvidados, bajo ningún concepto, pues esos principios básicos, son los que la mantienen fuerte, unida y protectora, para todos los miembros presentes y futuros.

A medida que los hijos van siendo mayores, se va imponiendo la negociación, para llegar a consensos donde ambas partes se sientan cómodos. En una familia no debe permanecer el concepto de divisiones, clanes o equipos diferentes, pues todos tienen que remar en la misma dirección, aunque algunos tengan que alcanzar objetivos distintos y sostengan diferentes formas de hacerlo.

En la familia las negociaciones, acuerdos y consensos, tienen que estar basados en una buena educación, que abarque todos los campos. Es muy difícil, por no decir imposible, negociar algo, si no hay unas previas bases educativas bien asentadas, donde el ejemplo y la práctica de las virtudes y valores humanos, estén introducidos desde pequeños.

Hay obligaciones de los padres, que no son negociables, pero pueden irse adaptando a las circunstancias de la familia, la sociedad y a la madurez de los hijos. Esas adaptaciones también están relacionadas, con la cota de libertad que los hijos quieran o necesiten ir obteniendo.

Es difícil, pero no imposible, armonizar o equilibrar la autoridad de los padres con el bienestar, la paz y la alegría familiar. Para ello hay que tener unas reglas claras y concretas, sobre lo que es negociable y lo que no negociable, en las relaciones familiares.

Los 8 principales derechos y obligaciones no negociables, de los padres:

1.     Los padres tienen el derecho a elegir libremente, el sistema de educación que quieran para sus hijos.

2.     Los padres tienen el derecho a la libre expresión de su religión, a practicarla y a enseñarla, privada y públicamente.

3.     Los padres tienen el derecho a reconocer y a que les reconozcan, que la familia se funda en el compromiso entre un hombre y una mujer, que hacen donación de sí mismos y se comprometen a la procreación y cuidado de los hijos.

4.     Los padres tienen la indiscutible, innegable e intransferible obligación, de educar y mantener bien a sus hijos.

5.     Los padres tienen la obligación de dar ejemplo, para educar a sus hijos en la práctica de las virtudes y valores humanos.

6.     Los padres tienen la obligación de poner reglas de comportamiento y de vida a sus hijos, para formarles el carácter y que estén preparados para afrontar su futuro con equilibrio, entre libertad y disciplina.

7.     Los padres tienen la obligación de promover el bien común, en todas sus formas.

8.     Los padres tienen la obligación de reconocer y el derecho a que les reconozcan, que la vida humana es sagrada e inviolable desde su concepción, hasta su muerte natural.

Los 10 consejos más importantes para mantener el equilibrio, entre la autoridad y la paz familiar

1.     Aceptar la autoridad de los padres, que por su experiencia y amor, sabrán educar a sus hijos, aunque algunas veces les duela a ambos.

2.     Callar, si lo que se va a decir no sirve para mantener la paz y solamente sirve para aumentar la discordia, teniendo mucho cuidado al hacerlo, pues algunas veces, el que calla otorga o consiente.

3.     Comprometerse toda la familia a hablar sin gritar y educadamente, cuando se presente una discusión o un problema.

4.     Escribir muy claramente, cuáles son las principales virtudes y valores humanos, que deben conformar esa familia y cumplirlos y hacerlos cumplir por todos.

5.     Fomentar con el ejemplo la firmeza y la amabilidad, proponiendo reglas íntegras, claras, concretas y respetuosas con cada edad, características y situaciones, para que triunfe la justicia, la libertad y la caridad.

6.     Impulsar a que todos los familiares y amigos, sean queridos y respetados, para que ello repercuta como ejemplo en la sociedad.

7.     Mantener siempre una comunicación abierta, de forma que pueda fluir el dialogo entre todos y sobre todos los temas, pues cada uno de los miembros de la familia, es igual de importante ante los demás.

8.     Permitir que todos puedan expresar su opinión, para que sea escuchada con atención, antes de ser juzgada.

9.     Promover el que todos hablen bien de todos, evitando las murmuraciones, los falsos testimonios, las mentiras y las medias verdades.

10. Respetar a cada uno de la familia y hacerse respetar por ellos, fomentando las demostraciones de cariño y tolerancia, evitando las situaciones de violencia, venganza, odio y rencor.

La familia es el principal lugar donde los hijos, a través del ejemplo de sus padres, aprenden a vivir y a desarrollar las virtudes y valores humanos, dentro de una correlación y equilibrio de autoridad y paz, de disciplina y obediencia, de derechos y deberes, incluso a costa de los sacrificios, que sean necesarios hacer entre todos sus componentes.

Los hijos con sus propios actos, tienen que ser garantes de gestionar su propia libertad, entre el aparente dilema, de cumplir con las normas y obligaciones educativas establecidas por la autoridad de los padres, para el bienestar familiar y sus propios y justificados deseos, de crecimiento personal, físico, mental y social.

Para mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar, no debe haber imposiciones educativas arbitrarias, sino las que estén soportadas con la verdad, el bien y la necesidad. La autoridad no debe confundirse con la imposición y la obediencia, a cualquier precio, ya que tiene que estar soportada además, por el conocimiento y la disposición a ayudar.

La autoridad de los padres, siempre que sea coherente con la práctica y enseñanza de las virtudes y valores humanos, debe ser mantenida y ejercitada constantemente, sin altas ni bajas, dentro de las características físicas y mentales de cada hijo en particular. Así aprenderán responsablemente, a distinguir lo que está bien y lo que está mal, incluyendo los motivos que les inducen a obrar de una forma u otra y a descubrir la alegría, que es mejor dar, que recibir.

El equilibrio entre autoridad y paz familiar, aunque suponga un esfuerzo por parte de todos, genera credibilidad en los hijos, dentro del tan necesario contexto de amor, alegría, confianza y seguridad doméstica, originando un clima sano de mutua preocupación y de búsqueda de soluciones a los problemas.

Los padres al ejercer la autoridad, están dando a sus hijos los instrumentos que necesitan, para crecer como personas. La principal herramienta es mostrarles el ejemplo de su propia vida, pues los hijos se fijan en todo lo que hacen los padres y tienden a imitarles.

Los padres deben saber que cuando hay una crisis o un problema importante en la familia, en vez de intentar solucionarlo con gritos, deben darse cuenta, que estas situaciones son oportunidades para sacar a relucir lo mejor que cada uno tiene, dentro de su carácter, tanto para modelarlo a las circunstancias, como para solucionar la crisis. Escucharse mutuamente con respeto y atención, es la mejor arma para resolver el presente y el futuro, de la convivencia familia.

Para mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar, la mayoría de las veces, hay que negociar y tener en cuenta los diferentes puntos de vista de alguno o de todos, los componentes de la familia, intentando combinar todas las características, situaciones internas, externas, circunstancias, etc. para que a poder ser, tengan cabida las opiniones de todos.

Mantener ese equilibrio es todo un arte. que comienza con comentar y dialogar, sigue polemizar, alegar y rebatir siempre educadamente. Pero el principal soporte debe ser la tolerancia, el orden, la paciencia y la convivencia entre todos los miembros de la familia. para así poder conseguir una buena negociación, donde no haya vencedores ni vencidos, donde todos ganen y pierdan algo, para que haya paz y no haya imposición. ni desequilibrio familiar.

12 Conceptos para mantener el equilibrio entre la autoridad y la paz familiar

1.     El equilibrio familiar se facilita, cuando para llegar a acuerdos, se elige el momento, el sitio, las circunstancias y la presencia de uno a uno de la familia o todos en grupo.

2.     El equilibrio familiar llega cuando todos quieren la paz y no la guerra, e intentan ponerse cada uno, en la situación del otro.

3.     El equilibrio familiar no puede ser a cualquier precio. Por el bien de todos, hay cosas no negociables.

4.     El equilibrio familiar se alcanza cuando en las negociaciones, escuchando a todos, se intenta llegar a acuerdos razonables, sin imposiciones y centrándose en el tema principal.

5.     El equilibrio familiar se consigue, cuando todos escuchan a todos, hablando cada uno a su debido tiempo, sin interrupciones, ni gritos.

6.     El equilibrio familiar se debe conseguir sin perder, ni la autoridad, ni el prestigio de los padres, ni la libertad, ni los derechos y obligaciones de los hijos.

7.     El equilibrio familiar se gana con respeto, hacia los demás y a sus circunstancias, controlando los modales, las palabras y el tono de voz, pero siempre con firmeza, en las decisiones beneficiosas para todos, no para algunos solamente.

8.     El equilibrio familiar se logra sin riñas, sermones ni reprimendas, utilizando la convicción de lo que se dice y cómo se dice, para que la familia pueda escuchar, sin tener que estar a la defensiva continuamente.

9.     El equilibrio familiar se mantiene, tomando la iniciativa ante los problemas que se intuyen, avecinan o acaban de llegar, sin esperar a que hagan crisis y la solución sea más difícil o ya imposible.

10. El equilibrio familiar se obtiene, cuando no se pierde el control de la situación, frente a los otros familiares.

11. El equilibrio familiar se produce, cuando lo negociado y acordado, se cumple por todos.

12. El equilibrio familiar se puede conseguir, cuando ante la falta de acuerdos en cosas importantes y difíciles de decidir, se considera conveniente pedir la intervención de algún experto: Pariente juicioso, profesional de la materia, médico, maestro, sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen.

La confianza y la autoridad, son las bases del buen equilibrio, que favorece la paz familiar. Para que exista, los padres tienen que hacer ver a los hijos, los errores que han cometido o los que pueden cometer, si siguen con la actitud que tienen. Así se evitarán las consecuencias, problemas, castigos y enfados  inherentes a los errores.

No es fácil mantener este equilibrio, entre autoridad y paz, ni son fáciles las preguntas, ni las respuestas que se plantearán. Tampoco es fácil recibir y aceptar contestaciones negativas, ni insistir en explicar cómo deberían ser las cosas en la familia. Pero los padres no pueden ignorar estas realidades. Tienen que luchar contra todas las presiones, internas y externas. Hacer como la mayoría de los peces, nadar y nadar, luchar y luchar. Cuando los padres dejan de luchar, por la educación de la familia y pierden el equilibrio, entre autoridad y paz, se pierde la unión familiar.

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Padres sobreprotectores, crían hijos irresponsables e intocables

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Padres sobreprotectores, crían hijos irresponsables e intocables.

  • Algunas situaciones donde se ve muy claramente, como los padres sobreprotegen a sus hijos
  • Las 14 cosas que los padres deben hacer, para evitar la sobreprotección

3,901 Palabras. Tiempo de lectura 15:00

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Sobreproteger es un término, que empleado para determinar cuando alguien no es capaz, de vincular su mal comportamiento con las consecuencias que ello acarrea, debido a que sus padres o superiores, le han enseñado que la riqueza o el poder, originan el privilegio de no tener que cumplir las leyes y que tienen el derecho a la impunidad e inmunidad. Los abogados lo suelen confirmar, liberándoles de sus continuos errores ante la sociedad.

Están ocurriendo casos donde los tribunales, rebajan o anulan las penas de las fechorías de determinados jóvenes, debido a que los abogados se han sacado un concepto nuevo de enfermedad social. En inglés se llama “affluenza”. No encuentro en español, una palabra que signifique lo mismo o similar. La he traducido por sobreproteger, que puede significar lo mismo. Es una condición social, no siquiátrica, dolorosa, contagiosa, transmitida socialmente y consistente en la obsesión por buscar desmedidamente, la certeza de hacer las cosas sin adquirir ninguna responsabilidad. En cada cultura se les llama de diferentes formas: Fresitas, NiNi, bitongos, «señoritos», etc.

Frente a un tribunal, esta situación de superprotección, podría llegar a ser catalogada psicológica o educacionalmente como “enfermedad agobiante”. Pues el hijo sobreprotegido, ya no es responsable por si solo, de la situación en la que se ha metido, al no tener la capacidad de medir las consecuencias de sus actos. Aunque parezca una contradicción, esos hijos son maltratados psicológicamente por sus padres, al aniquilarles mentalmente el concepto del bien y del mal, pues les anulan la forma de comprender las diferencias.

Algunos abogados alegan como defensa, para sus clientes adolescentes que han cometido crímenes, que la superprotección es un atenuante o dirimente del crimen cometido, pues el adolescente estaba influenciado por la superprotección de sus padres, los cuales sistemáticamente, le habían eliminado de su mente, todo lo que estuviera relacionado con la responsabilidad que podría adquirir con sus malas acciones. En algunos casos han conseguido que los jueces atenúen las sentencias, hacia esos hijos superprotegidos.

Pero nunca se da el caso contrario, de cuando un adolescente que se ha criado  rodeado de malos ejemplos familiares o sin familia y en grupos marginados económica y socialmente, donde los crímenes, los robos, la violencia, las drogas y la falta de educación, son el eje de sus vidas. A esos adolescentes, cuando se presentan ante la justicia, no les valen ninguno de los atenuantes, ni dirimente, que tienen los superprotegidos de las clases dominantes.

Este artículo es una llamada de atención, relacionada con la sobreprotección a los hijos, que muchas veces empieza desde muy pequeños, y no termina ni cuando abandonan el hogar paterno. No es ningún panfleto, contra determinadas familias de la sociedad actual. Siempre han existido y existirán situaciones, donde el excesivo poder económico y social de la familia, influye negativamente en la educación de los hijos, cuando ese manto de la sobreprotección les cubre, frente a la sociedad de todas sus malas acciones.

Proteger, cuidar, educar y dar buen ejemplo, son las principales obligaciones de los padres para con los hijos, pero sobreprotegerlos es educarles mal. Ya que la mayoría de las veces, los hijos entienden que esa sobreprotección, es por razones económicas o sociales y que por lo tanto, nunca van a ser responsables de sus malas acciones, lo que les permitirá actuar sin orden ni contención.

Los padres siempre tienen que proteger a sus hijos, sean de la edad que sean, principalmente a los más débiles o a los que tengan alguna deficiencia. Deben evitar el desamparo, la soledad, el abandono y la inseguridad de ellos, pero de ahí a sobreprotegerlo, hay una gran diferencia real, que todos los padres deben conocer, para evitar que los hijos se sientan felices, pero que en el fondo sean unos desgraciados, durante un periodo de su vida, debido a que los padres les dan esos caprichos. La gran diferencia entre educarles bien o mal, sucede cuando los sobreprotegen, para solucionarles problemas en los que voluntariamente se han metido, evitando que asuman la responsabilidad adquirida, por sus malas acciones.

Algunos padres creen que no sobreprotegen a su hijos, que únicamente son estrictos al defenderles incondicionalmente desde pequeños, frente a cualquier situación. Pero en la protección, pasa como en las escaleras, hay varios peldaños que poco a poco, algunos padres van subiendo sin darse cuenta que llegan a límites perjudiciales para los hijos, cuando estos van siendo mayores, y lo que necesitan es corrección, en lugar de sobreprotección.

Hay algunos segmentos de la sociedad, donde los padres solamente aparecen, para solucionar las consecuencias de los hijos, cuando estos se han metido en graves problemas con la ley. Entonces surgen sistemáticamente, para que no se manche el nombre de la familia y para que no quede ninguna huella de sus problemas, en el historial delictivo de los hijos y así puedan seguir la carrera política, social o empresarial de los padres. La sobreprotección es una lacra inevitable y debilitante, en determinadas familias poderosas.

Esta sobreprotección de los padres, produce en los hijos un sentimiento y realidad de impunidad e inmunidad, a todos sus actos. Saben que sus padres pagarán sus multas o llamarán a sus amistades, para que todo quede borrado. Esto hace que se sientan pertenecientes a una elite social, donde las malas acciones, no tienen ninguna consecuencia y por lo tanto, pueden hacer lo que quieran en su comportamiento social, legal y de estudios. Si no aprueban este año, ya aprobarán el siguiente, y en el peor de los casos sus padres moverán unos hilos misteriosos, para que les faciliten los títulos académicos necesarios y así, puedan entrar en la gran sociedad a la que dicen que pertenecen.

El que hayan sido educados en ese ambiente blandengue y de superprotección familiar y social, no debería ser óbice, obstáculo, impedimento, valladar o atenuante jurídico, para disminuir o eximir sus responsabilidades con la sociedad, ni de las penas que les correspondan. Todos tenemos que ser iguales ante la justicia, haciéndoles saber, que no se pueden creer que sean de otra casta social de personas, a las que el brazo de la justicia no les alcanza.

Desconocen el concepto de responsabilidad, porque nunca han tenido ni que pensarlo. Sus responsabilidades han sido absorbidas por sus padres. No entienden que toda acción u omisión, tiene la responsabilidad de pensarla y aceptar las consecuencias. Eso no va con ellos. Están tan acostumbrados a que les solucionen sus cosas, ni llegan a pensar que tienen que solucionarlas ellos mismos.

El problema de la sobreprotección a los hijos, empieza cuando éstos desde muy niños, ven como sus padres les están inculcando con hechos la sobreprotección. Entonces ya no tendrán remedio y quedarán marcados para toda la vida, al pensar que alguien les tiene que solucionar sus problemas. Ya será muy difícil controlar a los hijos y llevarles por el buen camino, de la responsabilidad personal.

Algunas situaciones donde se ve muy claramente, como los padres sobreprotegen a sus hijos:

1.     Cuando los padres creen o han oído que otro niño ha ofendido a su hijo y arremeten contra el niño, con los padres de éste o al mismo colegio, por haberlo consentido o ignorado.

2.     Cuando los padres exigen que a sus hijos, les pongan en los equipos deportivos, ya que aportan muchos donativos al colegio.

3.     Cuando los padres pagan las multas, impuestas a sus hijos por sus malas conductas.

4.     Cuando los padres presionan para que acepten a sus hijos en las universidades privadas, no por sus calificaciones, sino porque son familias económicamente fuertes o poderosas.

5.     Cuando los padres se enfrentan a los profesores, desautorizándolos, tengan o no tengan razón, para exigir que a sus hijos sean tratados como los padres quieren.

6.     Cuando los padres se oponen desaforadamente, a los árbitros deportivos, porque creen que han perjudicado a sus hijos.

Sobreproteger a los hijos es blindarles ante la sociedad con una muralla fortificada, con dinero, poder y cumplimientos especiales ante las leyes, que les de la seguridad de que pueden hacer lo que quieran, cuando quieran y como quieran. Para eso tienen la red de seguridad de sus padres, que les respaldan en todas sus acciones.

En todos los países hay familias de apellidos muy conocidos, que tienen mucho poder económico y social: Monarquías, castas de poder político y social, empresarios, etc., que denominaré como familias XYZ. Crían a sus hijos dentro de un sistema, que generación tras generación, casi siempre dentro de la misma burbuja social, donde todo está preparado para que sean intocables por la sociedad. Los hijos tienen que estar por encima de todos, ya que genealógicamente pertenecen a esa familia y en la historia, no ha habido nadie que les obligara a cumplir con las leyes sociales ni jurídicas, ya que sus abogados, se las han arreglado para solucionar cualquier mala situación.

Cuando esos hijos se tienen que enfrentar a la verdadera vida social, se encuentran indefensos ante ella, si no tienen la superprotección de la familia XYZ. Están acostumbrados a hacer lo que quieren y no entienden, ni pueden entender, que ellos tengan que hacer las cosas de otra forma, que la que les apetece.

Los padres sobreprotectores, eliminan de sus hijos la “cultura del miedo” a su mal comportamiento. Ya no les importa nada, saben que sus progenitores les sacarán de cualquier responsabilidad, en la que pudieran haber caído. Sus padres para reafirmarles en su actitud, les comentan los éxitos de otros cachorros de la familia XYZ que tuvieron problemas, pero que el clan familiar se las arregló, para conseguir que no les pasara nada, dejando el paso libre a otras nuevas acciones, que ellos saben que no tendrán repercusiones, ni consecuencias en sus vidas.

Los hijos de las familias XYZ aunque sean mayores de edad, tienen la certeza, si así les han educado, que pueden hacer los negocios sucios que quieran, pues sus familias tienen las suficientes conexiones políticas, económicas o sociales, para impedir que la justicia o la policía les pida cuentas. Han visto lo que históricamente ha sucedido en su familia y saben que los malos actos de sus predecesores, han sido borrados incluso de los archivos de la sociedad.

Padres sobreprotector ha habido siempre, pero eso es cada vez más un signo externo de nivel social y económico. Con su mal ejemplo, se convierten en padres sordos, ciegos y mudos, en los temas relacionados con la educación de las virtudes y valores humanos de sus hijos. Son expertos en solucionar los problemas en los que se meten sus “cachorros”. No vaya a ser que alguien toque o quiera tocar a uno de la dinastía.

La sobreprotección, no es solamente patrimonio de las familias denominas XYZ, también se da en muchos padres, ajenos a la posesión de riquezas o influencias que, para no ser menos ante la sociedad, se hipotecan para siempre en lo social y en lo económico, para emular lo que hacen otros.

Luchar en todas y cada una de las difíciles trincheras que tiene la educación de los hijos, puede provocar una pérdida de perspectiva y en consecuencia, la visión de conjunto de lo que es la educación integral. La educación, se ofrece íntegra o se deja. No hay medias tintas, como para ponerle parches, ni componendas. La educación no es un supermercado o bufet de comida, donde cada uno compra o consume la parte que quiere. Es menú único, pero muy completo.

Cuando los hijos llevan tiempo, viviendo dentro de su “zona de confort” y se ven sorprendido por una contrariedad o decisión ajena a su voluntad, se frustran y les entra el estrés, la depresión o las dos cosas a la vez. No estaban preparados para que alguien les pidiera cuentas de lo que habían hecho y les exigiera que se sometieran a las consecuencias.

La superprotección de los padres, también supone la pérdida del concepto de la responsabilidad, frente a las obligaciones contraídas en las relaciones sexuales con terceros. No les importa tenerlas, ni sus consecuencias negativas, pues saben a ciencia cierta, que sus padres se las solucionarán. La familia no va a permitir a sus hijos, aunque sean las ovejas negras del clan familiar, que tengan un problema de embarazo extramatrimonial y que por ese motivo se introduzca un extraño en el clan familiar. Ya encontrarán un procedimiento para liberarle del problema.

Con la sobreprotección familiar, el concepto de responsabilidad de los hijos queda totalmente anulado para:

1.     Conducir automóviles bajo los efectos del alcohol.

2.     Consumir drogas.

3.     Entrar en negocios sucios o ilegales.

4.     Participar en los juegos o apuestas peligrosas o prohibidas.

En estos casos siempre habrá unos buenos abogados o conexiones sociales, que solucionen los problemas que surjan, y en el peor de los casos, un centro de desintoxicación o rehabilitación, lo más parecido a un balneario, donde pasar una temporada. Pero tienen la seguridad, que a la cárcel no van a ir.

En los adolescentes, la soberbia y la ignorancia, inducidas o aprendidas por comodidad, son muy malas consejeras e insultantemente atrevidas, sobre todo, cuando por sus consecuencias se tienen que enfrentar ante la sociedad. Muy pocos son los que salen indemnes totalmente de sus actos, aunque sus padres les sobreprotejan.

Los padres tienen que recalcular el tipo de educación y sobreprotección que dan a su hijos, darles la vuelta como a los calcetines, sacarles de su “zona de confort” o no permitir que entren ella y se mantengan allí, hasta esperar las consecuencias por sus malas acciones. No deben confundir el amor verdadero a los hijos, con utilizar el poder material para permitirles que hagan lo que quieran, cuando quieran y donde quieran, porque sus padres les van a solucionar las consecuencias que tengan.

Esa sobreprotección se suele basar en actitudes paternas procedentes de orgullos personales, en amores construidos con materiales de desecho, como son:

  • A mis hijos no les toca nadie.
  • Mis hijos están por encima de todas las cosas, incluso de la sociedad.
  • Quiero que mis hijos sean más que yo.
  • Voy a dar a mis hijos lo que nunca he tenido yo.

El buen ejemplo de los padres es fundamental, pero la sobreprotección a los hijos, les deja a estos mutilados para vivir en la sociedad. La justicia no debería perdonar o atenuar su peso, a los hijos que han obrado mal, por mucho que sus padres les hayan acostumbrado a sacarles de todos los problemas sociales, en los que se han metido. La sobreprotección aderezada con la condescendencia, no sólo produce unos hijos injustos y privilegiados, sino que incluso sin hacerles conscientes de ello, les inculcan a creerse y alardear de que son de una raza superior.

Los padres deben inculcar a los hijos, a través del ejemplo y según sus edades físicas y mentales, la práctica de las virtudes y valores humanos, donde está perfectamente definido lo que es protección, lo que es sobreprotección y cuándo, dónde y cómo debe hacerse. Aunque no puedan o no quieran sobreprotegerlos, en todas las cosas que no deberían, puede haber causas excepcionales donde el amor de los padres se refleje en alguna ocasión y bajo condiciones muy estrictas, pues algunos hijos, bastante tienen con sobrevivir ellos mismos, en los segmentos sociales donde viven.

Hay una sobreprotección razonable y necesaria de padres e instituciones, para aplicar obligatoriamente ante verdaderas necesidades, por ejemplo a:   

  • Los hijos que están rodeados de malas compañías, para evitar que por su proximidad e influencia les contagien, incluyendo la de los parientes o amigos tóxicos.
  • Las personas con capacidades diferentes, físicas, intelectuales o económicas, para que no les ocurran daños, que a otras personas es muy difícil que les ocurran.

Las 14 cosas que los padres deben hacer, para evitar la sobreprotección:

1.     No aceptar de antemano posibles limitaciones de los hijos, sin que demuestren por si solos, su capacidad de superarlas.

2.     No admitir la permisividad, como norma de educación de los hijos, para que se vean realizadas las aspiraciones, deseos e intereses de los padres.

3.     No controlar sus decisiones, para que tengan la idea de que pueden hacer lo que quieran, pues los padres les sacaran de sus problemas.

4.     No darles todo lo que quieran en asuntos económicos, permisos, relaciones, comportamientos, actitudes, etc. Exigiéndoles un esfuerzo, pequeño o grande para lo que quieran conseguir.

5.     No evitar que sean los propios hijos, los que busquen soluciones a los problemas en los que se han metido. Que no estén esperando siempre, a que sus padres se los solucionen.

6.     No hacerles ver que, socialmente son superiores a otras personas y que por lo tanto, tienen derecho a tratos diferentes por la sociedad.

7.     No impedir que se relacionen con otras personas, que no sean iguales a ellos, en cuestiones económicas o sociales.

8.     No inculcarles que solamente a través del éxito económico, encontrarán la satisfacción en la vida, con las cosas que compran.

9.     No infundirles que solamente las cosas materiales, deben llegar a dominar su tiempo y los pensamientos, en detrimento de las relaciones personales y de los sentimientos de felicidad, con el amor hacia el prójimo.

10. No neutralizar su autonomía personal, aun a sabiendas que se equivocarán y así, tendrán que aprender de sus propios errores, justificados o no.

11. No obstaculizar que sus hijos se enfrenten a las dificultades o problemas, en las que consciente o inconscientemente se han metido, contra la sociedad.

12. No poner límites en el comportamiento familiar y social.

13. No tener miedo a las críticas de la sociedad, por no haber permitido a los hijos que sigan las corrientes sociales, que van en contra de las normas familiares y morales.

14. No tratarles de acuerdo con la edad física y mental que tienen. Los padres no pueden criar hijos con normas para menores de edad, para unas cosas y mayores de edad, para otras.

La sobreprotección, que en principio parece una ayuda, termina siendo todo lo contrario, al impedir que los hijos se responsabilicen de sus actos y sigan viviendo con sentimientos de inutilidad, al pensar que los padres les solucionarán todos sus problemas. Puede convertirse en la enfermedad de la opulencia, trasladada al estilo de vida.

Hay una gran cantidad de hijos educados, en un mundo de sobreprotección, que tendrán que aprender a sobrevivir, a medida que los padres pierdan su poder social o económico. Nadie tiene ese privilegio en propiedad, para toda su vida y para todas las ocasiones. Por mucho que les cueste, en algunas ocasiones, tendrán que irse acostumbrando a ser como los demás ciudadanos, tanto en su comportamiento, como en la ausencia de privilegios.

A los padres sobreprotegedores, no les importa que prevalezcan su orgullo, su mentira o su propio interés, para que la justicia no se aplique a sus hijos, ni que éstos se conviertan en “hijos ping-pong”, yendo del problema, a la inmunidad e impunidad, y vuelta a seguir en lo mismo. Piensan que lo que le pasó a su hijo, no le debió de haber pasado y que solamente fue por su mala suerte, ya que no tuvo nada que ver con su estilo de vida, pues no había nada malo en hacer lo que hacía, aunque la sociedad opinara lo contrario. La buena crianza de los hijos, hay que trabajarla día a día, no solamente cuando haya que solucionar sus problemas.

Los padres responsables y no sobreprotectores, deben controlar muy bien en sus hijos los momentos luminosos y los de tinieblas, sus luces y sus sombras, los de obediencia y rebelión. Distinguir cuando exigen sus derechos y se olvidan de sus obligaciones. La infancia y la adolescencia son claves, para la posterior evolución de los hijos, ya que es cuando aprenden lo bueno que les enseñan sus padres, pero también se dan cuenta, cuando sus acciones no les suponen ninguna responsabilidad. Esto puede crearles su futuro carácter, modificado por la sobreprotección parental. Los padres tienen que saber valorar los brotes de impunidad e inmunidad que tienen sus hijos, provengan de cualquiera de los cónyuges, para instruirles, advertirles, señalarles y trazarles pautas.

El aumento de la sobreprotección de los padres a los hijos, está relacionada con la acentuación de la desigualdad material, consecuencia de la instalación de la fiebre del lujo y del poder, de la excesiva riqueza y la estimulación de las necesidades artificiales, por la adición a la sobreabundancia, la supervaloración del concepto de posesión o percepción de fama, dinero, bienes y apariencia física y social. Principalmente en segmentos sociales donde demasiado, nunca es suficiente.

La sobreprotección de los padres hace necesaria una reeducación y rehabilitación total, para los hijos y para los padres, pues tienen que inculcar a ambos, la capacidad de poder enlazar los malos comportamientos, con las consecuencias que produzcan y que la riqueza material o el poder, no debe otorgar privilegios ante la sociedad.

Los hijos sobretegidos se convierten en tiranos, a la larga y a la corta, pues los han acostumbrado a vivir en una burbuja familiar y social. Los padres no podrán después lamentarse, de los errores realizados durante su etapa de maduración educativa, ni en la de la adolescencia, cuando tengan que enfrentarse al mundo real. Para su educación integral, el exceso de protección es tan perjudicial, como el defecto de protección. Para que den valor a las cosas, no hay que ponérselo todo en bandeja, siempre hay que darles justo, lo que necesitan.

Los hijos sobreprotegidos suelen tener muchos miedos y dificultades, para adaptarse a nuevas o difíciles situaciones, donde tengan ellos que tomar las decisiones. No se acostumbran fácilmente a la solidaridad, ni a la autonomía, ni a ejercer su libertad, ni a tener iniciativas, pues han tenido muy poca cultura del esfuerzo y del sacrificio. Nadie, ni la sociedad le ha puesto límites, y cuando se los han puesto, siempre le han consentido que los pasen. Los hijos necesitan aprender a superar sus adversidades y sus fracasos, para ello los padres tienen que prepararles para la sociedad, educándoles en el esfuerzo.

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