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Padres, expliquen a sus hijos el daño que producen las obsesiones


ESCUELA PARA PADRES

Padres, expliquen a sus hijos el daño que producen las obsesiones.

3,256 Palabras. Tiempo de lectura 12:00

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La obsesión es una perturbación anímica producida por una idea, preocupación, pensamiento o manía fija, que con tenaz persistencia asalta la mente y conlleva un penoso sentimiento de ansiedad. Puede reflejarse en palabras, acciones o imágenes, que dominan y acaparan la atención del intelecto, imponiéndose en la imaginación de manera repetitiva. La despreocupación es lo contrario de la obsesión.

Las obsesiones silenciosas, los rasgos obsesivos y las ansiedades hay que frenarlas a tiempo, respirando lentamente y cambiando el mal pensamiento por otro positivo. Es cuando empieza las sudoraciones, las palpitaciones, la impulsividad y la compulsividad.

Las obsesiones compulsivas normalmente, son producidas por la ansiedad continua, aunque algunos crean que lo hacen por costumbre, por manías o por el clásico “es que yo soy así”. Cuando en realidad los obsesivos compulsivos se ven obligados a hacer las cosas, porque no han superado la ansiedad que les sobrepasa, aunque tengan la sensación de que la alivian, pero a la larga la aumentan.

La obsesión también tiene su parte positiva, llamada tesón, pasión o afición, siempre que esté bajo total control y sea por una buena causa. Hay que saber poner límites a esa obsesión, soportada con la tenacidad, antes de caer en la testarudez.

La buena obsesión funciona como un motor interno, que empuja nuestros pasos para desarrollar y cumplir con los objetivos propuestos. También permite desarrollar iniciales aptitudes, pasiones, aficiones, capacidades y habilidades en las artes, los números, las ciencias, las humanidades, el deporte, los estudios, el servicio al prójimo, etc.

Los padres no deben ser obsesionados o sensatos a tiempo parcial, tienen que ser sensatos a tiempo completo, no solamente de fachada, sino auténticos para poder educar bien a los hijos. Esto solo se consigue con una buena formación y un continuo entrenamiento en las virtudes y valores humanos, para poderlas aprender, practicar y enseñar.

Sinónimos y antónimos.

Obsesión  Prejuicio Ofuscación Pesadilla Testarudez Fanatismo Obstinación Terquedad Tesón Tenacidad Preocupación Temor Angustia Inquietud Manía Capricho Perturbación Paranoia Monomanía Neurosis Psicosis Vehemencia. Serenidad Comprensión Tolerancia Condescendencia Indiferencia Despreocupación

Los obsesionados por la familia.

Pierden la serenidad que precisa, el ofrecer una educación equilibrada para el desarrollo familiar. Se ofuscan para conseguir metas que consideran buenas, pero que son inalcanzables, lo que origina una pesadilla para los componentes de la familia.

1.     Futuro: Nadie puede predecir el futuro, aunque todos debemos prepararnos de la mejor forma posible para recibirlo. La preocupación no debe pasar de los límites normales y de la  experiencia acumulada.

2.     Guerras: Disturbios callejeros, terremotos, inundaciones, calamidades, epidemias, etc. por lo que se obstinan en exceso, en estar demasiado preparados, atentos y nerviosos, ante cualquier situación que les descoloque de su situación normal.

3.     Imagen física: Continuamente se realizan sin límites, operaciones quirúrgicas para su estética. De acuerdo a lo que se lleve en la sociedad y al modelo de vida que sueñan tener. Se las hacen sin límites, aunque no sean necesarias, tengan que empeñarse para pagarlas, o estén rayando en el peligro. Realizan gimnasias exhaustivas y practican la vigorexia, la bulimia y la anorexia. Se gastan todo lo que pueden, en estar a la última moda de ropa, en cosméticos, accesorios. Se preocupan exageradamente por algún defecto imaginario o no, valorando desproporcionadamente cualquier imperfeccionismo físico.

4.     La privacidad. Se sienten continuamente vigilados, a través de todos los medios de comunicación, redes sociales, cámaras ocultas de televisión, teléfono, vecinos, compañeros de trabajo, amigos, etc. Les entra la esquizofrenia.

5.     Obsesivos compulsivos. De repente les entran las obsesiones, por cualquier cosa y la ponen como prioridad para todo. No quieren saber nada más sobre ello. Bien sea en saludo, política, religión o familia.

6.     Por la muerte. Esta psicosis se llama tanatofobia, que es el miedo obsesivo a la muerte. No viven por estar pensando en la muerte, y cada minuto creen que va a ser el último y que en cada esquina, van a encontrar un peligro de muerte. Todo lo relacionan con la muerte, incluso en los sueños, tiene pesadillas de muerte.

7.     Desde la misma obsesión por las compras, hasta por el aseo personal, el orden, la salud, la pareja o el exceso de trabajo.

Los obsesionados en algunas religiones.

Hay muchos obsesos fanáticos, que defienden con tenacidad desmedida, apasionamiento, preocupación y ciego entusiasmo, sus creencias religiosas, sin aceptar que la religión es para todos y no para unos pocos. Por esa obsesión, moralmente se vuelven excesivamente escrupulosos y susceptibles, ante cualquier decisión que tengan que tomar. Continuamente analizan su modelo de vida, que suele rayar en el fanatismo. Incluso sienten la necesidad de confesar pecados íntimos, inexistentes o imaginarios. Llegando a crear sincretismos con la Nueva Era, las supersticiones, los falsos ídolos, etc.

Los extremadamente obsesionado, que se olvidan de su conciencia y espiritualidad, normalmente son clasificados por la sociedad, como ignorantes o ingenuos, pues no suelen tener suficiente razonamiento, para justificar y defender sus creencias al soportar todo con lógicas inflexibles. Utilizan la agresión o juzgan a los demás con prejuicios, y no aceptan consejos ni modificaciones, lo cual hace extremadamente difícil su evolución y cambio de mentalidad. Normalmente suelen haber crecido, con núcleos sociales con visiones muy limitadas, que pretenden convertir en sus adversarios o enemigos e incluso suprimirlos, a los que se oponen a sus obsesiones, creencias y modos de ver la vida, en aspectos religiosos, políticos, familiares y sociales.

Los obsesionados con la salud. (Hipocondriacos)

Siempre están excesivamente preocupados, con miedo irracional sobre  sus enfermedades pasadas, presentes y futuras. Relacionando todas sus acciones con las enfermedades de moda, las epidemias falsas o ciertas, los contagios, las medicinas que otros toman o que anuncian en la publicidad, las infinitas vitaminas de curas milagrosas, los continuos informes médicos, los análisis de sangre, orina, tiroides, colonoscopias, mamografías, etc., Presionan a los médicos para que les recete cualquier cosa, sea o no necesaria. Algunos llegan al extremo de no querer ir al médico, para que no les diagnostique que son hipocondriacos, u obsesivos con sus posibles, supuestas o imaginarias enfermedades.

Al hipocondriaco las obsesiones sobre su enfermedad, le afectan directamente a la mente, lo que implica que la mente perjudique su cuerpo. También llegan a producir síntomas peligrosos, que exageran y malinterpretan, al estar observándose continua y excesivamente, lo que puede producir la propia enfermedad. Están  atrapados en un círculo constante de preocupación y en una continua introspección, sobre las sensaciones del interior del cuerpo. Siente todo tipo de síntomas físicos extraños, en las distintas partes del cuerpo. Aunque se someta a multitud de pruebas, su resultado no lo calma, si no que sigue pensando, que tiene una enfermedad no descubierta.

El hipocondríaco es muy cambiante, se obsesiona unas semanas por unas posibles enfermedades y las siguientes por otras, olvidándose inmediatamente de las primeras. Visita a escondidas a todos los médicos posibles, hasta que encuentra alguno que le dice lo que él quiere oír. Inmediatamente descalifica a los médicos anteriores. Es extremadamente preocupado y obsesionado por la salud en general y por las diversas funciones corporales, como la tensión arterial, el pulso, el peso, el BMI, el aspecto de la piel, las manchas corporales, etc.

El hipocondríaco también tiene la obsesión de estar continuamente consultando en el internet, viendo todos los programas de televisión sobre enfermedades y discutiendo con sus amigos, cualquier cosa relacionada con sus posibles enfermedades, además de hurgar en los detalles de las enfermedades de los parientes, amigos y entorno, en todos sus posibles síntomas e imaginarias enfermedades, interpretando y discutiendo a su manera, todo lo leído u oído. Suelen ir al médico con el problema y la solución que él quiere escuchar.

La obsesión psicosomática, es la que da lugar a acciones que afecten a la psique sobre el cuerpo, o al contrario. Producen preocupaciones en cuanto a padecer una enfermedad  o dos enfermedades muy concretas, y se parece mucho a la hipocondría.

Los obsesionados con la alimentación, dietas y ejercicios físicos para practicar voluntariamente las enfermedades ortoexia, anorexia, vigorexia, etc. La adicción a la vigorexia (opuesta a la anorexia) perjudica a la familia.

Siempre practican el perfeccionismo exagerado, aunque sea perjudicial para su cuerpo y su intelecto.

Los obsesionados con el sexo. (Lujuria)

La lujuria es el mal uso del sexo. Es una deformación de la legítima apetencia sexual humana. El instinto de conservación y el instinto sexual (que es como el instinto de conservación de la especie), son los impulsos más fuertes a los que el hombre, desde siempre, ha estado sometido.

Para los obsesionados por la lujuria, el sexo es el tema demandante de todas sus conversaciones, el objeto constante de sus deseos y la ansiedad enfermiza de sus pasiones. Suele proceder de la falta de practicar las virtudes y valores humanos, y de un estilo de vida promovido por las sociedades modernas, a través de los medios de comunicación y de entretenimiento, que difunden masiva y continuamente imágenes y estímulos sexuales.

La lucha por vivir la castidad, lo contrario a la lujuria, hace ganar la dignidad como persona, pues una de las cosas que nos distinguen de los animales, es que somos capaces de educar nuestros impulsos y obsesiones.

Hay obsesivos compulsivos de la sexualidad, dudan continuamente sobre su orientación sexual, cavilan, premeditan e imaginan incesantemente, para la realización de actos obscenos, y se atiborran de cualquier información sexual, principalmente de los actos que son aborrecibles, tabúes o prohibidos. Tienen consciente o inconscientemente, continuos pensamientos e imágenes sexuales, desagradables, vergonzosas y monotemáticas. La duda sexual, es la característica central en este tipo de obsesiones.

Los obsesionados con los celos. (Celotipia)

La celotipia o celos enfermizos, es un trastorno en el pensamiento que hace algo real, lo fantasioso o imaginativo, y que puede convertirse en obsesión mortal, si no se controlan los celos. Es la necesidad imaginativa y continua, de introducir un tercero en la relación de pareja, imaginándose la infidelidad, al creer que existe otra persona que le engaña y se interpone en su relación. Esto puede genera sentimientos negativos, hasta llegar a actuar con agresividad.

En el matrimonio o en el noviazgo. La inseguridad exacerbada, hace dudar de la fidelidad en los matrimonios, noviazgos, amistades, etc. Los celos muchas veces provienen de las envidias e inseguridad en uno mismo. Para evitarlos y que reine la confianza, es sumamente necesario que exista el dialogo y la comunicación, para encontrar las soluciones adecuadas.

Los obsesionados con el exceso de población.

Lo basan en la falacia de la Ley de Malthus, tantas veces demostrada su falsedad. Se ofuscan en creer que el número de personas, crece exponencialmente y que los recursos solo crecen aritméticamente, cuando está demostrado hasta la saciedad, que no es cierto, ya que la sabia naturaleza, junto a los avances tecnológicos permiten que la humanidad viva cada vez, más y mejor. No es una cuestión ecológica, es una cuestión económica y política. No tengan miedo, hay alimentos, espacios y energía para todos, los actuales y los que vengan, pero cada uno de nosotros, privada y colectivamente, tenemos que resolver el grave problema de la injusta distribución y el consumismo.

Este planeta puede alimentar a decenas de humanidades como la actual. El hombre inteligente y honesto, domina a la naturaleza en beneficio de la civilización presente y futura. Cuantos más hombres, más creadores de alimentos y bienes.

Los obsesionados con el futuro de la sociedad.

Estos obsesionados creen que todo va a ir de mal en peor, y por su neurosis solamente se fijan en las catástrofes, guerras, pandemias, ruina ecológica, inundaciones, hambrunas, huracanes, erupciones volcánicas, deshielos, contaminación, cambios de clima, etc. Pero nunca se fijan en los avances de la sociedad en general, en la mejora de la calidad de vida, en los progresos científicos, en el número creciente de solicitudes de patentes que se presenta, en la mayor y mejor longevidad.

Los obsesionados con los amigos.

No pueden admitir, que sus amigos tengan otros amigos. Quieren tenerlos exclusivamente para ellos. Suelen querer tener amigos en exclusividad, poniendo la condición de su amistad, como monopolio. La envidia es la que alimenta la obsesión, hacia todos sus familiares y amigos sociales o profesionales, máxime, por los que han triunfado en la sociedad.

Los obsesionados con el dinero.

Continuamente haciendo balance de lo que tiene, de lo que debe, de lo que gasta y de lo que le deben. Obsesión por las alteraciones en las diversas Bolsas de valores, aunque no tenga inversiones. Precios del oro y otros metales preciosos, incluso de otros productos cotizados en las Bolsas. Preocupación de los índices económicos de la nación y de otros países. Por tener más, lo necesiten o no. Etc.

Los obsesionados con el qué dirán.

Todo el día pensando en lo mismo, que al final se convierte, en “lo que no han dicho” Esto impide el crecimiento de la propia personalidad y la de los integrantes de la familia. Suele convertirse en paranoia.

Los obsesionados en las prácticas deportivas.

En los juegos. No aceptan perder y hacen todo lo posible, incluso, para ganar. Su terquedad les impide aceptar la derrota y reconocer los méritos de los ganadores. Incluso llegando a sentir que, el que llega el segundo, es el primero de los perdedores. Tampoco saben tener el señorío de los vencedores, porque intentan humillar a los vencidos.

Los obsesionados con determinados vicios.

Llegan hasta tener perturbada la mente, con sus adicciones a las drogas, alcohol, sexo, juego (ludopatía), videojuegos, etc. Su enorme ofuscación ante la práctica de los vicios, no les permite ver que viven al borde del precipicio y que éstas, normalmente son obsesiones que no tienen marcha atrás, a no ser, que entren voluntariamente en un proceso fuerte de rehabilitación.

Los obsesionados por expresar sus sentimientos.

Tanto por no saberlo hacer, como por no poderlo hacer, debido a que les ponen cortapisas a expresarse. Llega un momento en que se ven prisioneros de sus pensamientos, al no poderlos exteriorizar.

Los obsesionados con la vejez.

Se producen un gran temor a las limitaciones, propias de la vejez y a las correspondientes pérdidas, de cualidades físicas y mentales. También suelen ofuscarse, por la posible falta de dinero o que a su mes le sobren días, las enfermedades, las incapacidades, etc.

Los obsesionados de los personajes famosos.

Los que son fanáticos, siguiendo y ocupándose desproporcionadamente de los deportistas, artistas y personajes de los medios de comunicación.

Los obsesionados por ser constantemente demoradores, postergadores, indecisos, escépticos, etc.

Los que nunca toman una decisión, debido a que están obsesionados por el fracaso, el ridículo, las risas ajenas, etc.

Los obsesionados compulsivos con el juego. (Ludópatas) El vicio del juego (ludopatía) y su influencia en la familia

Los obsesionados maniáticos, que miden la inteligencia de todos.

Están constantemente verificando, el grado de inteligencia de cada una de las personas que conocen y comparándolo con el suyo, para ver quién es más inteligente, o para comprobar, si va perdiendo o ganando su nivel de inteligencia. Su complejo de inferioridad, les hace estar preguntando continuamente, sin decir ellos primero su opinión.

Los obsesionados y adictos a su trabajo (workaholism) La adicción al trabajo “workaholism” de los padres, reflejada en la mala educación de su familia

Los obsesionados perfeccionistas, autoexigentes y autocríticos.

Que se preocupan por todos los detalles, aunque sean menores o irrelevantes. Tienen la necesidad imperiosa, de hacer todo perfectamente. Se exigen extremadamente: las mejores notas en los estudios, ser la mejor persona, el mejor conversador, el mejor amante, el mejor deportista, el más rico, el de más éxito en la vida y además conocer y recordar todo y a todos, aunque sean cosas sin importancia.

Los obsesionados preguntadores compulsivos.

Que sienten la necesidad de estar continuamente preguntando, a todos, sobre todas las cosas. Esta obsesión por preguntar, muchas veces proviene de una deformación profesional, acumulada durante años, al ejercer determinadas profesiones. Además no suelen estar acostumbrados a que les pregunten y hasta les suele parecer mal, que lo hagan.

Los obsesionados con disponer y acumular toda la información posible, sobre el mayor número de temas.

Tienen la manía de intentar leer, oír, digerir y organizar la enorme información, antigua o nueva, que actualmente se recibe y la que se tiene al alcance de la mano, pues no hay tiempo, ni conocimiento suficiente para hacerlo, lo que origina que después de acumularlo, se elimina o posterga su lectura o uso. Su frustración llega, cuando sienten, que no alcanzan a enterarse de todo.

Los obsesionados por la limpieza y la contaminación.

Suelen darse, principalmente, en algunas amas de casa, que tienen la manía exagerada, de limpiar sobre limpio y de sobreproteger higiénicamente a su familia, principalmente a los hijos pequeños. Creen que nada está suficientemente limpio y que nadie limpia mejor que ellas. También están los escrupulosos de la limpieza, que se lavan y bañan varias veces al día, por la preocupación extrema de no contagiarse a sí mismo, a un familiar o a un amigo. Creen que todo lo que tocan, está contaminado y que los anticuerpos no existen. La higiene es fundamental para la vida, pero la obsesión por ella, puede llegar a ser peligrosa.

Los obsesionados por ser agresivos.

Son personas con poco dominio de su voluntad, que se dejan llevar por sus instintos violentos. Suelen ser prepotentes e incapaces de reflexionar, antes de actuar. Su fuerza física, verborrea, labia y desparpajo, les hacen ser provocadores, violentos e impulsivos. Solamente se retraen, cuando tienen enfrente a otro más agresivo.

Los obsesionados por el coleccionismo.

Coleccionan continua e impulsivamente, todos los objetos inútiles, que caen en sus manos o salen a buscarlos. La idea de venderlos o tirarlos, les crea una una angustia desmedida e irracional.

Los obsesionados con las dudas, sobre sus derechos u obligaciones.

Se preocupan continuamente, por si no han recibido sus derechos o incumplido sus obligaciones, pensando en sí mismos y en las consecuencias sobre los demás. Esta situación les paraliza la mayor parte de las acciones, que tendrían que hacer. Siempre están en duda, por acción o por omisión.

Los obsesivos por manipular a los demás.

Siempre están dando consejos, aunque no se los pidan. Hay excepciones para dar consejos, incluso asumiendo el riesgo de enfado de la otra persona, cuando se hace con buena voluntad. Hay personas que por soberbia u otras causas, nunca han pedido un consejo. Incluso porque no sabían que lo necesitaban, aunque fuera evidente. En estos casos, es donde se debe tomar el riesgo, en beneficio del necesitado. Lo cómodo, no lo humano, es dejarlo pasar. No importa que juzguen al consejero y desprecien el consejo.

Los padres obsesionados, obcecados e hipocondríacos, crían también hijos maniáticos, obsesionados e hipocondríacos.

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