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La soberbia en la familia

ESCUELA PARA PADRES

La soberbia en la familia.

  • 31 Graves consecuencias de la soberbia en la familia
  • 10 Principales manifestaciones de la soberbia
  • 11 Sentencias sobre la soberbia

3,234 Palabras Tiempo de lectura 12:00 minutos

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Este artículo está enfocado en los maridos soberbios, pero lo pueden adaptar a las esposas e incluso a los hijos soberbios.

¿Qué se puede hacer para cambiar a un marido soberbio? Cuando la soberbia se ha consolidado como una adicción en el marido, para eliminarla tiene que: Primero querer reconocerla, segundo poner los medios necesarios para eliminarla y tercero pedir ayuda a su esposa e hijos para que le ayuden a expulsarla de su vida cotidiana. Es todo un proceso como el de eliminar cualquier otra adicción, que hay que empezar a trabajar desde el noviazgo, después será mucho más difícil, por no decir imposible.

Para intentar eliminar la soberbia, el marido y toda la familia, tienen que trabajar mucho con potenciar las virtudes y valores humanos, que son contrarios a la soberbia, principalmente: La humildad, la paciencia, el sosiego, la calma, la disciplina, la reflexión, el respeto, la serenidad, la tolerancia, la autodisciplina, la honestidad, etc.

La esposa de un soberbio no puede ceder ante las conductas impropias. Tiene que poner por delante el beneficio de su familia, pues ceder, podría ser la causa de muchos problemas futuros. Debe aprender a no tener miedo a pararle los pies. Es preferible que se enfrente verbalmente al cónyuge o hijo soberbio.

Es muy difícil, por no decir imposible, convivir con un cónyuge o un hijo que ejerza de soberbio. No se puede dialogar con ellos, pues explotan violentamente, ante cualquier situación contradictoria o llamada de atención en su comportamiento. Suelen expresarse de forma colérica e iracunda, con acciones impropias o palabras altivas e injuriosas. Siempre quieren tener toda la razón y salir a flote de cualquier situación o tema.

Los maridos soberbios son desmesuradamente altivos y tienen un apetito desordenado de ser preferidos a otros. Con malsana satisfacción y envanecimiento, contemplan sus propios actos personales y desprecian los de los demás. Nunca se rebajan a pedir dispensa, colaboración o ayuda.

La soberbia es el principio de la violencia física y emocional en la familia, cuando el cónyuge no acepta que los dos tienen que convivir, dentro de unas normas familiares, donde nadie es más que el otro.

Los maridos soberbios tienen detrás su chulería y altanería, que incluso les lleva a meterse en problemas de convivencia y mucho más, cuando se encuentran con otra persona más soberbia. También es cierto que el vicio de la soberbia se cura rápidamente, en un minuto, cuando están en inferioridad de condiciones, frente a un policía, un juez, un jefe u otra persona de categoría, aspecto físico o actitud superior.

Los maridos soberbios, jamás se humillan a pedir perdón a su cónyuge o hijos. Siempre creen que ellos son los ofendidos y que por eso, pueden decir las cosas como las piensan, sin darse cuenta del daño que hacen.

Los hijos soberbios, autoritarios, violentos o irresponsables, que no son capaces de respetar a los demás, deben ser corregidos adecuadamente, para canalizar y orientar esa actitud, a través de una educación que les ayude a conocer los límites, entre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, es decir que aprendan a formar un juicio moral. Un ambiente demasiado tolerante y permisivo con los hijos soberbios, tiene efectos muy negativos en su educación posterior y en sus relaciones familiares y sociales, presentes y futuras. Estos hijos son los que tienen muchas probabilidades de ser los organizadores de la violencia del bullying.

Los hijos de padres soberbios se acostumbran a imitar las actitudes de sus padres y al no tener quien les corrija se meten en un laberinto de malas, irresponsables y peligrosas actuaciones frente a sus otros hermanos, familiares, compañeros de estudios y amigos. Ese pernicioso vicio de la soberbia es muy difícil que lo supriman hasta que algunas veces es lo hagan quitar radicalmente otros mas soberbios que él. 

Los padres soberbios confunden su autoridad con el autoritarismo, siendo ésta muy mala estrategia de educación. Ejercen su autoridad y atribuciones, de forma prepotente, arbitraria, incongruente y caprichosa, asumiendo una falsa interpretación de sus privilegios y obligaciones de padre. También suele ir acompañada de violencia física o emocional, con castigos físicos y palabras humillantes, despertando profundos sentimientos de agresividad, frustración, impotencia, odio e ira. Cuanto más ganarían con una llamada de atención inteligente, breve, clara, a tiempo y con soluciones.

Los padres soberbios no son persuasivos, solamente producen en los hijos sustos y posterior indiferencia, acostumbrándose a los estallidos de soberbia de los padres. Los soberbios nunca se dan plena cuenta de los gestos y gritos ridículos que realizan.

Los soberbios se jactan, vanaglorian y alardean de si mismo, al tener una propia obsesión exagerada, que le lleva a una excesiva valoración de su comportamiento.

Los soberbios creen, que todo lo que poseen es lo mejor y que son capaces, de superar todo lo que digan o hagan los demás.

Los soberbios se concentran en el continuo hablar de ellos mismos, en las actitudes prepotentes y engreídas, en su vanidad,  en su afectación en los gestos y el modo de hablar y en el decaimiento profundo al percibir la propia debilidad.

 Los soberbios se consideran superiores a los demás, pues piensan que valen más o que tienen mayor dignidad, poder, fama, dinero, prestigio, títulos, estudios, etc. Incluso reaccionan airadamente, desafiándoles, si sienten que alguien que ellos creen que es inferior, lo pone en duda.

Los soberbios se manifiestan con el constante deseo de ser preferidos a otros, basándose en la satisfacción de la propia vanidad, del Yo o ego y en que nunca se rebajan a pedir perdón o ayuda. Es el puro egocentrismo y susceptibilidad malsana.

Los soberbios tienen una desmedida opinión de ellos mismos, presentándose con una superioridad y un aire de grandeza extraordinario, que solamente en algunas ocasiones de merito propio, puede ser positivo y hasta justo, pues proviene de causas nobles y puede servir como ejemplo a la sociedad.

Los soberbios se caracterizan, por una actitud prepotente y despreciativa hacia los demás. No suelen aceptar sus errores y siempre, tienen argumentos para justificarse. Suelen culpar a los demás de sus propios fallos, no aceptan ser corregidos y cuando se encuentran acorralados, optan por una salida fácil pero infantil, se enfadan, se ponen agresivos, dejan de hablar, gritan, lloran, patalean y se marchan.

Los soberbios suelen ser inmaduros y su comportamiento es igual al de los niños pequeños, que han recibido una mala educación y han sido muy consentidos y demasiado valorados por los padres. Suelen tener una gran intolerancia a cometer errores y sobre todo, con un nivel muy bajo de tolerancia a la frustración.

31 Graves consecuencias de la soberbia en la familia:

1.      La soberbia conlleva un aire de suficiencia, que hace aparecer a las personas como sabiondas, ridículas, molestas, antipáticas e intratables.

2.      La soberbia, cuando está anidada en el interior de los hombres, impide aceptar una corrección fraterna, recibir un buen consejo, o simplemente una opinión de otros.

3.      La soberbia empuja a hablar con protagonismo, a opinar siempre y de todo, aunque nadie lo haya pedido.

4.      La soberbia es concéntrica y la vanidad es excéntrica.

5.      La soberbia es contraria a la humildad y a la obediencia, siendo una de las principales puertas de la violencia.

6.      La soberbia es el apetito desordenado de la propia persona, que descansa sobre la hipertrofia del propio individuo.

7.      La soberbia es el valor antidemocrático por excelencia, en la familia, en la política y en la sociedad.

8.      La soberbia es incompatible con el amor al prójimo.

9.      La soberbia es la fuente y origen de muchos males de la conducta y es ante todo, una actitud que consiste en adorarse a uno mismo y humillar a los demás.

10.   La soberbia es la pasión desenfrenada sobre uno mismo.

11.   La soberbia es la que infla el “ego” que algunos llevan dentro.

12.   La soberbia es la trampa del amor propio, de la falta de humildad, de la lucidez y de la propia estimación sincera.

13.   La soberbia es mala compañera, para prosperar en los campos de la vida. Si se creen que “Son la mamá de Tarzán” o “La última Coca-Cola del desierto”, es que están totalmente equivocados.  La misma vida les pasará la factura por su soberbia.

14.   La soberbia es uno de los siete pecados capitales más graves (lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia) y que más males trae al alma del hombre.  En cada religión, se llama de distinta forma al concepto “pecado”, pero en todas es el mismo concepto.

15.   La soberbia está muy relacionada con la ignorancia.

16.   La soberbia genera los vicios de vanidad, vanagloria, falsa autoestima, ostentación, hipocresía, jactancia, celos, violencia, rencores, prepotencia, etc.

17.   La soberbia hace concederse más méritos de los que se tienen y sentirse, muy por encima de lo que cada uno vale. (Una cosa es lo que cada uno vale y otra cosa es lo que cada uno, dice que vale)

18.   La soberbia hace esperar la aceptación total de los demás, sin que haya opiniones contrarias.

19.   La soberbia hace perder la paciencia a los demás.

20.   La soberbia hace que algunas personas, se apunten éxitos que no son suyos.

21.   La soberbia lleva al apasionamiento y a la violencia, incluso en las discusiones más triviales.

22.   La soberbia reflejada incluso en un desafortunado instante, puede echar a perder la vida familiar, profesional o social, por lo que hay que cuidarse mucho de los impulsos que la produce.

23.   La soberbia suele producir entre los interlocutores, más risas que aplausos.

24.   La soberbia tiene otros brazos: orgullo y vanidad.

25.   La soberbia, cuando la emplean para epatar o deslumbrar a los demás, suele suponer el dar opiniones, algunas veces no pedidas, aunque no sean adecuadas ni relacionadas con lo que se está hablando.

26.   La soberbia, cuna de la ignorancia, hace a algunos creerse mejores y mejor preparados que los demás, en todas las tareas y capacidades.

27.   Los soberbios dejan de ver sus propios defectos, quedando éstos diluidos en su imagen de personas superiores, lo que les impide ver, nada a su altura, todo les queda pequeño.

28.   Los soberbios llegan a forzar a su inteligencia, hasta crearse un juicio deformado de sí mismos, lo que les arrastra a sentirse el centro de todo, como una idolatría personal.

29.   Los soberbios no se dan cuenta o se les olvida, que para otros no son nada. Solamente son soberbios, con ellos mismos.

30.   Los soberbios nunca llegan a aceptar una opinión diferente a la suya, no admite que alguien sepa más que ellos, les lleven la contraria o les digan lo que tienen que hacer, por muy bueno que sea el consejo.

31.   Los soberbios para situarse por encima de todos lo que les rodean, están llenos de prepotencia, presunción, jactancia y vanagloria.

La soberbia conlleva los vicios de la vanidad, la altivez, la arrogancia, la altanería, el tono despectivo, el desprecio, la desconsideración, la frialdad en el trato, la distancia gélida, la impertinencia, la humillación, la insolencia cínica o mordaz, el engreimiento, la magnificencia, etc.

La soberbia conlleva orgullo, lo que incita a la persona a valorarse demasiado, creyéndose capaz de hacer cualquier cosa, por encima de los demás e incluso de sus propias capacidades, de las circunstancias y de los contratiempos que se presenten.

La soberbia entorpece y debilita las relaciones entre los cónyuges, pues si uno de ellos tiene un amor desordenado sobre si mismo, es muy difícil amar incondicionalmente al otro cónyuge, con todos los sentimientos, lo que hace casi imposible o insufrible la convivencia, con alguien que obliga a practicar, la sumisión, la pleitesía, el acatamiento y hasta el servilismo.

La soberbia es compañera del orgullo mal entendido, de la vanidad y del interés desmedido por la propia imagen, lo que fomenta el narcisismo y el que le reconozcan su complejo de superioridad. Pero el orgullo sano, tiene una connotación positiva que es muy apreciada, cuando surge de causas nobles o virtudes. También la calificación de algo como soberbio u orgulloso, puede significar muy provechosa en los casos que se refiera a la práctica de virtudes o valores humanos.

La soberbia es el apetito desordenado de la propia valía y superioridad. Es una tendencia a demostrar la superioridad, la categoría y la preminencia que creen  tener, frente a los de su entorno.

La soberbia también sale a flote, cuando ha sido inculcada o imbuida a través de falsos mensajes de aprecio, desprecio, menosprecio o falsas diferencias o supremacías radicales dirigidas a otros, porque son de diferente sexo, aplicando el feminismo o machismo, color de la piel, superioridad o inferioridad de raza, posición social, económica, profesional, estudios, edad, o nacimiento en otros países, regiones, ciudades, etc.

La soberbia tiene como comportamiento opuesto, entre otras las virtudes de la humildad, la modestia, la sencillez y el orgullo sano, que no están reñidas con reconocer los defectos propios e intentar combatirlos, con seguridad y confianza en las propias posibilidades personales.

La soberbia está unida a la vanidad y al orgullo, representando una lacra para la sociedad. Para ejercer esos vicios, necesitan que haya gente a su alrededor, no los pueden ejercer en soledad, necesitan auditorio, a poder ser de gente sumisa, que no pueda rechistar y solamente pueda alabarles. Ahí es donde se sienten importantes, aunque sean el blanco preferido, para que otros les desmonten esa escenografía que montan, para impresionar a los humildes o tímidos.

El orgullo sano es una virtud elevada, propia de hombres mental y moralmente superiores, que sin ocultarlo ante nadie, tienen una ambición moral de vivir en plena consistencia con las virtudes y valores humanos. Lo que les conduce a una honestidad absoluta consigo mismo, sin trampas y con una valentía y superación constante.

10 Principales manifestaciones de la soberbia:

1.      Cuando existe una malsana selectividad en el entorno, con tendencia a tener pocos amigos y a someterlos a la voluntad propia.

2.      Cuando hay autoritarismo al mandar.

3.      Cuando hay rebeldía ante la obediencia.

4.      Cuando por soberbia y mal orgullo, se menosprecia todo lo que es el prójimo, creyendo estar por encima de todo y de todos, incluso no reconociéndolo como semejante.

5.      Cuando se crítica de los envidiados.

6.      Cuando se demuestra mucha agresividad en las relaciones y actividades sociales.

7.      Cuando se envidia y critica los valores de otros.

8.      Cuando se razona al revés, creyendo que todo está, al servicio temporal y material del soberbio.

9.      En la mayoría de los enfados, incluyendo los contrarios a uno mismo.

10.   En la mayoría de los momentos del malhumor, durante la convivencia familiar.

Los soberbios no pueden tener armonía y convivencia con otras personas, pues se creen superiores a los demás y desprecian las frustraciones, ilusiones y alegrías de los otros.

La soberbia religiosa nace cuando la criatura desafía a Dios, no admitiendo su condición de criatura y tratando de imponer sus deseos frente a la divinidad y como todos los pecados, tiene distintos grados.

La soberbia racial se da en los colectivos de personas, que miran por encima del hombro a otras comunidades o grupos, considerándoles inferiores, descartables o incivilizados, sin haberse molestado nunca, en intentar entenderlas, ni comprender en qué difieren de ellos, en darse cuenta de que también hay otras costumbres y diferentes sociedades.

La soberbia social se da cuando el soberbio, creyendo falsamente en su superioridad o estrato superior, siempre tiene el deseo de ponerse por encima de los demás, no admitiendo que nadie, en ningún campo o grupo, se le encarame.  No es malo que un individuo tenga una buena opinión de sí mismo, lo malo es cuando no le deja paso a nadie, ni tolera que alguien pueda estar delante de él.

La soberbia emocional se produce, cuando el soberbio se siente incomprendido y sufre mucho, pues no le consideran el mejor, imaginándose que todos los demás, le hacen agravios y nadie le da la representación de grandeza que requiere.

La soberbia absurda, grotesca y risible se da, cuando el soberbio pierde los papeles delante de todos y queda en ridículo, saliendo a relucir su inmadurez y las debilidades de sus actuaciones violentas.

La soberbia y el servilismo se suelen juntar, cuando el soberbio con prepotencia, sabe dominar a otros que se dejan avasallar o maltratar, porque no les queda más remedio que aguantar “carros y carretas”.  Es la antonomasia de la desconsideración. Es decir: “Primero yo, luego yo y después también yo.”

La soberbia y la soledad suelen coincidir, pues a los soberbios nadie los quiere tener al lado y suelen estar completamente solos, la mayoría del tiempo, aunque algunas veces, no quede más remedio que soportarlos por obligaciones familiares, profesionales o sociales.

El soberbio no es realista, pues los que son un poco inteligentes, se creen que son sabios. Los que son ingenuos, se creen que son astutos. Los que son soberbios y viles, les hace mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes, en la adversidad. Incluso no sabe valorar los bienes que tiene, pues está cegado por su soberbia.

La soberbia es debilidad y la humildad es fuerza. Porque al humilde le apoya todo el mundo, mientras que al soberbio nadie, pues la sociedad lo considera como un necio.

11 Sentencias sobre la soberbia:

1.      Donde hay soberbia hay ignorancia y donde hay humildad hay sabiduría

2.      El soberbio consigue que la gente lo vaya dejando de hablar, si no corrige su actitud, hasta que el mismo se autoexpulsa de los grupos familiares, profesionales y sociales.

3.      El soberbio después de las ridiculeces y las derrotas, se vuelven más humilde.

4.      El soberbio produce compasión y angustia en su familia.

5.      La soberbia es el vicio más frecuentemente castigado, y sin embargo, el más difícil de curar.

6.      La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande, pero no está sano.

7.      La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió.

8.      Más fácil es escribir contra la soberbia, que vencerla.

9.      Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos.

10.   Ser soberbio con los superiores es muy difícil y peligroso. Serlo con los indefensos o humildes, es una vergüenza y una mezquindad.

11.   Ser soberbio descalifica para dirigir.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

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Adoptar un niño. ¿Por qué, para qué, cómo y cuándo?

ESCUELA PARA PADRES 

Adoptar un niño. ¿Por qué, para qué, cómo y cuándo? 

  • 11 Grupos de personas que quieren adoptar niños
  • 62 Preguntas imprescindibles, previas a la adopción de un niño
  • 5 Pasos para contar a un hijo adoptivo su realidad 

3,183 Palabras Tiempo de lectura 12:00 minutos 

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La maravillosa experiencia de adoptar niños 

La adopción de niños es un acto sublime, lleno de amor, valentía, nobleza, grandeza,  esplendidez, etc. Es recibir como hijo propio, de acuerdo con las leyes, al que no lo es, biológicamente. No hay palabras suficientes para calificar esta acción, máxime si con esa adopción, se impide que el niño sea asesinado en un aborto.

Adoptar un niño marca positivamente y para siempre, la vida de los padres y del niño. Supone un nuevo modelo de familia inimaginable, que produce muchas más satisfacciones que problemas.

Estas preguntas son las que deben hacerse los cónyuges, que estén en la fase de pensar en la posibilidad de adoptar un niño o una niña. Las preguntas deben adaptarse en cada caso si son: Parejas de hecho o en convivencia, hombre, mujer, soltera, casada, viuda, divorciada, separada, edad, situación económica, familias monoparentales con otros hijos, parejas del mismo sexo, personas homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales, etc. 

Se han hecho muchas investigaciones médicas sobre las posibles influencias genéticas, hormonales, sociales, culturales y del desarrollo en la orientación sexual, no se ha encontrado datos que permitan a los científicos afirmar, que la orientación sexual esté determinada por un factor o varios factores en particular. Pero está demostrado ampliamente, que la orientación sexual se produce, a través del mal ejemplo y de la mala educación. 

Hay adopciones denominadas como “niños a la carta”. Es decir los que solamente quieren adoptar a los niños, si reúnen las condiciones que han determinado con anterioridad. Esto tiene una gran connotación de egoísmo, soberbia, etc. Excepción hecha de las personas que condicionan la adopción a los niños que nadie quiere, por sus graves enfermedades, deformaciones u otras circunstancias negativas para los futuros padres. 

11 Grupos de personas que quieren adoptar niños: 

  1. Los que aceptan al niño que les entreguen, ya que lo hacen por amor desinteresado, entendiendo que una adopción puede ser, similar o equivalente, a aceptar las características que traiga un hijo biológico.
  2. Las familias que aun teniendo hijos biológicos, quieren adoptar otros, como un ejemplo de sacrifico y caridad hacia los más necesitados.
  3. Los que ponen condiciones mínimas o muy determinadas, en las características del niño a adoptar.
  4. Los que quieren adoptar por encargo, a través de empresas especializadas en bancos de semen, de óvulos y de vientres de alquiler.
  5. Los que biológicamente no pueden tener hijos, por su relación de pareja del mismo sexo, debido a que son homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales, etc.
  6. Los que quieren adoptar, exclusivamente como compañía para el futuro, principalmente los solteros, separados o viudos, pues se sienten muy solos y quieren tener asegurados los cuidados en su vejez.
  7. Los que quieren adoptar un niño para sustituir la pérdida de un hijo biológico.
  8. Los que biológicamente no pueden tener hijos y su formación religiosa, les impide utilizar métodos abortivos, como la fundación in vitro, la inseminación artificial, u otros tratamientos inmorales contra la infertilidad.
  9. Los que adoptan como signos externos de riqueza, de forma que se noten bien las diferencias, entre los hijos adoptados y los biológicos.
  10. Los que al casarse o vivir en pareja con otra persona, que ya tiene hijos propios y no pueden aportar un hijo biológico, deciden adoptar un niño para equilibrar las futuras relaciones familiares.
  11. Los que pagan por adoptar un hijo, a sabiendas de las irregularidades administrativas, legales o torceduras de las leyes, sobre todo en épocas de dictaduras, de represiones políticas o en países con gobiernos y leyes corruptas. 

Cada posible adoptante, debe conjugar sus características familiares con el grupo al que pertenece, de los indicados anteriormente y adaptar las preguntas a su real situación. 

Es una obligación de todas las personas de bien, intentar convencer a las madres, que no quieren tener a su hijo que lleva en su vientre, que lo ofrezcan en adopción, a alguna de las extraordinarias organizaciones religiosas y seglares que hay en todos los países. Cualquier adopción es mil veces mejor, que asesinarlo a través de un aborto. Ese crimen si que destroza a la mujer, a la familia y a la sociedad. 

Adoptar niños no es un derecho que tienen las personas, es un privilegio que concede la sociedad, a través de las leyes. Hay grupos determinados que pretenden, bajo fuertes presiones a la sociedad, que se promulguen leyes, que les concedan el derecho a adoptar, aunque sepan que a la larga, es un perjuicio para los adoptados, pues los adoptantes les van a educar en forma contraria a las leyes naturales. 

En algunos países las leyes injustas, ponen demasiados impedimentos económicos y legales, para que el proceso de adopción circule por cauces normales, dentro de unos plazos y costos razonables y tenga seguridad jurídica. Hoy en día es muy difícil adoptar a un niño, a no ser que se disponga de mucho dinero o se pertenezca a un grupo determinado de presión social, al que le dan muchas facilidades para que adopte niños. Es mucho más fácil adoptar niños, de países extranjeros donde las leyes son más fáciles para agilizar los procesos, que adoptar de los propios orfelinatos que están en la ciudad y llenos de niños, a la espera de que los adopten. 

Existen duras e injustas leyes, que impiden agilizar las adopciones de buena fe, no importando que mientras tanto, los niños sean asesinados en los abortos o se enfermen en algunos orfelinatos. En muchos casos, los posibles adoptantes se cansan de esperar, de hacer los trámites o se les termina el dinero y tienen que abandonar sus intenciones de adoptar. Precisamente por esta tiranía de las minorías, pagan muchos justos, por unos pocos pecadores. 

62 Preguntas imprescindibles, previas a la adopción de un niño: 

Estas preguntas deben hacerse los cónyuges por separado, para después analizar las respuestas y tratar de compaginarlas, y así puedan tomar la decisión, con el mejor conocimiento posible, poniendo como objetivo, el bien del futuro niño adoptado. 

  1. ¿Por qué queremos adoptar?
  2. ¿Queremos adoptar por amor al prójimo?
  3. ¿Queremos adoptar porque es un signo externo de riqueza social y además sentirnos mejor?
  4. ¿Para qué queremos adoptar?
  5. ¿Queremos adoptar para que cuando seamos mayores tengamos la seguridad de que alguien nos va a cuidar?
  6. ¿Estamos dispuesto a aceptar al niño que nos entreguen, sin poner condiciones, preferencias o exclusiones de sexo (niño o niña), edad (mínima o máxima), religión, color, raza, nacionalidad, origen, estatus social, tamaño, salud, condiciones físicas o mentales mínimas,  deformaciones, situación, características o enfermedades de su madre o padre biológico, o solamente lo aceptaremos, si cumple con nuestras condiciones?
  7. ¿Estamos dispuestos a adoptar al niño, incluso si la adopción es abierta y no es “sellada”?
  8. ¿Han decidido cuál es la mejor edad del niño para ser adoptado, para evitar que les reclame por la frustración que le haya podido producir su adopción?
  9. ¿Estamos dispuestos a aceptar la adopción de un hijo, que tenga ya la edad del discernimiento y por lo tanto, que tenga sus propias ideas y costumbres, por lo que tengamos que empezar desde cero, a volver a educarlo en la forma que queremos y que sea lo mejor para él, sin que esto le haga daño?
  10. ¿Cuál creen que es la mejor edad para la adopción, para el niño o para los padres adoptivos, o lo van a hacer, pensando en el beneficio de adoptarlo cuanto antes, para que pase el menor tiempo posible en el orfelinato o con sus padres biológicos?
  11. ¿Se han planteado la posibilidad de adoptar un niño, porque se les está pasando la edad para calificar para la adopción y la de ser padres biológicos y por lo tanto, aumenta el riesgo en el embarazo y los posibles problemas físicos del hijo biológico?
  12. ¿Sienten desánimo cuando ven, que pasa el tiempo y no consiguen adoptar un niño, mientras que otras personas lo logran, debido a sus características familiares, sociales o grupales?
  13. ¿Prefieren adoptar un niño recién nacido, aunque eso suponga el riesgo de que cuando vaya siendo mayor, piense que fue robado en lugar de adoptado?
  14. ¿Prefieren adoptar un niño, aproximadamente mayor de cuatro años, que es cuando ya empiezan a entender que han sido adoptados, para así disminuir el riego de las acciones impredecibles, que suelen tener los niños adoptados en edades más avanzadas?
  15. ¿Separaríamos a dos hermanos gemelos o de diferentes edades, que estén disponibles para la adopción?
  16. ¿Estamos dispuestos a esperar el tiempo que sea necesario, hasta que nos entreguen al niño que nos hayan adjudicado?
  17. ¿Estamos dispuestos a esperar el tiempo que sea necesario, hasta que llegue el niño que cumpla las características que queremos para adoptarlo?
  18. ¿Actualmente estamos preparados para adoptar?
  19. ¿Cómo nos hemos preparado para adoptar?
  20. ¿Estamos los dos cónyuges en total acuerdo, sin fisuras, en todas las condiciones de adoptar al niño?
  21. ¿Estamos dispuestos a hacer los sacrificios económicos, familiares, profesionales y sociales que sean necearlos, para pagar los altos costos relacionados con la adopción y crianza del futuro niño?
  22. ¿Estamos dispuestos a pasar todos los exámenes psicológicos, físicos, económicos y sociales que nos obliguen las leyes?
  23. ¿Tenemos la intención de devolver el niño, en caso de que no nos guste o conlleve problemas, que no queremos asumir ni resolver?
  24. ¿Queremos que desde el principio la adopción sea definitiva, provisional o solamente un periodo de guarda sin compromiso?
  25. ¿Queremos adoptarlo, desde que la madre está embarazada, asumiendo los riesgos impredecibles del niño o queremos esperar, hasta que el niño nazca?
  26. ¿Queremos, si fuera posible, conocer a la madre y al padre biológico y sus orígenes familiares y sociales?
  27. ¿Estamos dispuestos a ayudar económicamente, a los gastos médicos y familiares del proceso del embarazo y nacimiento, como parte de los gastos de la adopción?
  28. ¿Queremos, si fuera posible, que el niño adoptado, conozca los motivos de la adopción y frecuente a sus padres, hermanos y familiares biológicos?
  29. ¿Queremos que nuestros hijos biológicos, sepan que niño es adoptado?
  30. ¿Queremos que el niño adoptado, sea similar físicamente a sus nuevos hermanos o expresamente que sea diferente, para que se note su origen distinto?
  31. ¿Queremos que el niño a adoptar, sea de la misma ciudad o país donde vivimos o lo más lejano posible, para dificultar el conocimiento de sus ancestros biológicos?
  32. ¿Queremos conocer para decidir la adopción o para educar mejor al niño, las características de su madre y padre biológico, en relación con su raza, características físicas, historial intelectual, académico, social, religioso, político, económico, etc.?
  33. ¿Queremos contratar con empresas mercantiles y abogados, para que busquen donantes de esperma y óvulos, cuyos propietarios tengan las mejores condiciones físicas e intelectuales disponibles en el mercado internacional, para que el futuro niño a adoptar, cuando nazca, esté de acuerdo con nuestras exigencias, incluso seleccionando el alquiler de un vientre materno especial, sabiendo los problemas religiosos, legales, sociales y familiares que ocurrirán?
  34. ¿Hemos estudiado y consultado con expertos, cuándo y cómo vamos a decir, o no vamos a decir al hijo, la realidad de su situación, en función de su edad física y mental?
  35. ¿Aconsejarán o impedirán que el hijo adoptivo, después de los 18 años, busque a su familia biológica y quiera reunirse con ellos?
  36. ¿Son conscientes de que no tienen “la propiedad” del hijo adoptado y que por lo tanto, no pueden impedir, que el adoptado, antes de los 18 años o después de cumplirlos, intente buscar a sus padres biológicos?
  37. ¿Piensan decirle al niño adoptado, que sus padres o su madre le querían muchísimo, pero no podían criarlo por cuestiones económicas, físicas o emocionales, por lo que seguramente, sería desgraciado en su familia biológica, y decidieron darlo en adopción a una persona o familia, en la que tenían la plena seguridad, de que le iban a criar mucho mejor?
  38. ¿Están dispuestos a respetar la religión que traiga el hijo adoptado, si es que la conoce, aunque fuera distinta a la suya?
  39. ¿No les importaría adoptar a dos hermanos a la vez, para que no se separen y su adaptación a la nueva familia, sea más fácil?
  40. ¿Son conscientes que si adoptan un niño, no solamente le hace un favor a él, sino que el hijo adoptado, también beneficia moral y emocionalmente a los padres adoptivos, además que la sociedad siempre les premiará a ambos, con una mejora de imagen?
  41. ¿Tienen miedo a lo que dirá la sociedad de su futuro hijo adoptado y de Vds.?
  42. ¿Han evaluado la parte emocional, humana, familiar y social, y lo que les va a suponer todos los interminables, pesados y costosos trámites burocráticos legales?
  43. ¿Han consultado todos los aspectos de la adopción con algún experto sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que Vd. practique?
  44. ¿Se ha asesorado con algún experto abogado, sobre las implicaciones jurídicas que conlleva la adopción, relacionadas con su autoridad parental, herencias, apellidos, adopciones abiertas o cerradas, derechos del hijo, etc.?
  45. ¿Han tomado en frio y sin consultar a nadie, la decisión de adoptar un niño?
  46. ¿Aceptan con agrado, todos los requisitos exigidos de buena conducta, psicológicos, salud mental y física, situación social, económica, etc.?
  47. ¿Han decido trabajar como tutores voluntarios en algún orfelinato, hospicio, refugio infantil, etc. para ir acostumbrándose a convivir con los posibles hijos adoptivos?
  48. ¿Estamos dispuestos a organizar nuestras profesiones, futuros profesionales, incluso renunciando a conseguir ascensos laborables, tiempos libres, formas de vida, etc., para dedicarse totalmente a cubrir las necesidades inherentes a la nueva situación de la adopción?
  49. ¿Estamos dispuestos a organizar nuestras finanzas, presentes y futuras, asumiendo los sacrificios económicos, sociales y profesionales que sean necesarios, para cubrir todos los gastos relacionados con la nueva persona que se incorpora a nuestras vidas?
  50. ¿Nos gustaría hacer todo lo posible para poder dar al hijo adoptivo, una familia compuesta de padre, madre y hermanos?
  51. ¿Vamos a cambiar el apellido del hijo adoptivo, para seguir nuestra propia dinastía o vamos a respetar el apellido biológico que tenga?
  52. ¿Estamos de acuerdo que adoptar es mucho más dar que recibir, aunque el amor que se produce, sea reciproco?
  53. ¿Nos importa pasar por todos los sacrificios y gastos que supone el periodo de solicitud y la adopción?
  54. ¿Nos hemos preparado para manejar los comentarios malévolos o irónicos  de la familia y de la sociedad sobre nosotros y el hijo adoptivo?
  55. ¿Estamos dispuestos a compartir nuestras experiencias para alentar, impulsar y exhortar a los indecisos, a que se definan por la adopción, incluso animando a los que están en el proceso, para que no desfallezcan?
  56. ¿Conocemos que siendo una familia tradicional, tenemos más posibilidades de obtener la adopción, que si fuéramos una pareja de hecho, pareja del mismo sexo o familia monoparental?
  57. ¿Vamos a tener y poder contratar los servicios de una niñera, para que cuide y eduque el niño adoptado y así podamos seguir nuestra vida profesional y social?
  58. ¿Creemos que vamos a tener la necesidad de pedir ayuda a la familia cercana o a amistades, para que nos ayuden física y emocionalmente, a criar y educar al niño?
  59. ¿Creemos que el niño necesitará un padre o madre adoptiva, para que le hable, a medida que va creciendo, en el lenguaje y sentimientos propios de su mismo sexo?
  60. ¿Hemos pensado y consultado sobre el tipo de educación académica, religiosa y social que le vamos a dar al hijo adoptivo, si será igual o similar a la nuestra y a la de nuestros hijos biológicos, o respetaremos la que se supone sea de sus padres biológicos, de su raza u orígenes?
  61. ¿Estamos completamente de acuerdo en ayudarnos mutuamente y compartir todo el proceso de adopción, educación y crianza, o tenemos desacuerdos importantes sin arreglar?
  62. ¿Estamos dispuestos a comunicar a nuestros familiares y amigos, el deseo de adoptar y el proceso que seguimos, o preferimos mantenerlo en secreto, para que incluso cuando ya sea una realidad, no decir toda la verdad, para ocultar el origen del niño? 

Desgraciadamente existen leyes injustas, que impiden la adopción de niños para que estos no salgan del país, aun cuando estén viviendo en la calle abandonados por su familia biológica, en campos de concentración, pasando hambre y estén condenados a morir, por enfermedades, guerras o pandillas. 

Muchas veces me han preguntado, cuál es el mejor momento para contar la realidad a un hijo adoptivo. Todo dependerá de la edad física y mental del niño. Pero desde pequeño, se le puede ir inculcando el valor humano, social, familiar y religioso de la adopción. Para ello puede empezar una campaña de concienciación en varios pasos. 

6 Pasos para contar a un hijo adoptivo su realidad: 

  1. No posponer la tarea de decírselo de formas natural y siempre hacerlo con la verdad por delante.
  2. Hablarle mucho de lo que es el concepto de la adopción, dándole el máximo valor humano posible y poniéndole los ejemplos de los que adoptan animales, calles, juguetes, equipos de deportes, etc.
  3. Hablarle de la adopción de los niños, cuando los padres tienen problemas para la crianza, alimentación, cuidados, etc. Y se los dejan a los parientes más cercanos, para que los cuiden cuando los padres no lo pueden hacer.
  4. Cuando haya asimilado bien lo que es el magnifico concepto de la adopción, hablarle con mucho cariño de la suya. Los padres adoptivos tienen que estar muy bien preparados, para incluso irle induciendo a que vaya descubriendo su propia realidad. Eso le permitirá al niño ir abriendo su mente, para expresar sus dudas, mucho antes que empiecen a llegarle noticias extrañas, del exterior del núcleo familiar.
  5. Preparar muy bien las respuestas adecuadas, que deberá contestar o silenciar, cuando sus amigos o incluso parientes, le digan cosas que el no conocía sobre su adopción.
  6. Cuando tenga plena madurez en este tema, será el momento de hablare de sus raíces y de su familia biológica, caso de que exista y él quiera conocerla. 

Para adoptar un niño solamente se necesitan unos padres adoptivos que estén dispuestos a darle amor, cuidado y educación. Abrirle un hueco en el corazón de la familia. Que no les importe los sacrificios que tengan que hacer durante todo el proceso de adopción. Dios y la sociedad les premiarán mil veces más, todos los sacrificios que tengan que hacer. 

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Cómo educar bien a los hijos. Estilos, criterios, características, errores y sentencias.

ESCUELA PARA PADRES 

Cómo educar bien a los hijos. Estilos, criterios, características, errores y sentencias. 

  • 10 Estilos principales de educación
  • 11 Criterios principales para educar
  • 13 Características de los hijos frente a la educación
  • 14 Errores más frecuentes en la educación de los hijos
  • 18 Sentencias prácticas sobre educación
  • Resumen 

3,234 Palabras Tiempo de lectura 12:00 minutos 

Algunos artículos relacionados:

Los padres deben analizar el estilo de educación que están dando a sus hijos, cónyuge y familia. No todos los modelos de educación son iguales, ni todos somos iguales. Es posible que la mezcla de algunos tipos de formas de educar, sea el mejor cóctel para cada hijo, cónyuge y familia. Analice lo que está haciendo y si es necesario rectifique para mejorar, siempre es mejor hacerlo ahora, que cuando ya no haya remedio. ¿Qué estilo de educación reciben sus hijos? ¿Está dispuesto a cambiarla por otro modelo mejor? 

10 Estilos principales de educación: 

  1. Autoritaria. En la familia no se debe emplear la prepotencia, dominación o fuerza, salvo en cuestiones muy graves, urgentes o peligrosas. La autoridad de los padres, que conlleva la responsabilidad, no es ni discutible ni delegable. Puede ser persuasiva, convincente, flexible o sugerente y en algunos casos disuasiva, pero siempre presidida por mucho amor. Los padres tienen que saber cuándo deben ejercer la autoridad y cuándo no. Una familia no puede ser presidida por una autoridad militar.
  2. Democrática. La familia no puede ser llevada como una democracia, aunque todos los componentes deben tener voz y voto, para determinadas cuestiones. Pero los padres tienen que tener el derecho a veto, en beneficio del bien común de la familia entera, ya que tienen un conocimiento más global de las situaciones. Hay muchas cosas que dentro de las libertades asignadas, todos deben poder decidir por si mismo, a tomar decisiones para ir aprendiendo a ser autónomos. Tienen que aprender a equivocarse, a rectificar y a asumir las consecuencias de sus decisiones.
  3. Escrupulosa. No hay que hacer un mundo de cada pequeña mentira o transgresión de las normas familiares, pero tampoco fomentarlas, al ignorarlas. Debe ponerse atención al detalle, orden, método, rigor y la adecuada disciplina.
  4. Estricta. Incluso puede ser por convencimiento o persuasión. No permitiendo por las buenas o por la fuerza, que hagan algo fuera de las normas razonables impuestas por los padres. Pero tampoco se puede pedir que no mientan, cuando los padres mienten continuamente.
  5. Imprecisa y limitada. Si los hijos observan o sienten, que las normas de educación que reciben de sus padres son imprecisas, poco claras y limitadas solamente a determinados temas o situaciones, y que se cambian con facilidad, de acuerdo a la conveniencia y circunstancias, harán todo lo posible para no cumplirlas y adaptarlas a su conveniencia.
  6. Permisiva. Cada uno hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere. Los padres dicen que los hijos se deben educar, con plena libertad de acción. Sin importar si lo que hacen, les lleva por el buen o mal camino. Allá ellos con sus responsabilidades, aunque todavía no tengan la edad del pleno discernimiento.
  7. Irreflexiva Algunos padres llevan a los hijos donde los maestros y sicólogos, como cuando llevan al mecánico el automóvil que no funciona, para que lo devuelvan arreglado correctamente. Sin la colaboración incondicional de los padres, esos profesionales no pueden hacer mucho por los hijos que les traen.
  8. Antagónica. Cada cónyuge educa de una forma diferente y opuesta, lo que descoloca a los hijos de lo que tienen o no tienen que hacer. Y sirve para que los hijos aprovechen la circunstancia que les convenga más, aunque les perjudique debido a su falta de conocimientos.
  9. Incompatible. Entre lo dicen y hacen los padres, entre ellos y externamente. En este caso, los hijos no pueden llegar a entender, el principal mensaje educativo que es el ejemplo.
  10. Severa. Presidida por la intolerancia, el castigo, el miedo y la incomprensión. Los hijos se acostumbran a un lenguaje fuerte, que les influye en sus relaciones con el resto de la familia y con la sociedad. 

Algunos padres sienten, que no están suficientemente preparados para educar a sus hijos en ciertas materias, puesto que ellos mismos tuvieron un pasado muy poco ejemplar. De los padres dependerá saber si dar testimonio de su pasado, suma o resta, en la credibilidad de lo que dicen a sus hijos. En caso de que su testimonio sea público y notorio en la familia o deciden contarlo, podrán decir a sus hijos, que lo que les aconsejan, está basado en las cicatrices y heridas sangrantes que todavía mantienen, por lo que hicieron en otras épocas y otras circunstancias. Podrán explicar bien, que lo importante es el mensaje y no el mensajero. Algunas veces las experiencias contadas desde el dolor de los errores, es una buena forma de enfatizar lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer. Pero hay que valorarlo bien, porque no siempre es necesario, incluso puede ser perjudicial y contraproducente, por el escándalo que conlleva. 

11 Criterios principales para educar: 

  1. ¿Cómo educar? Principalmente con el ejemplo, pues los hijos que se educan así, tienen medio camino recorrido. Además los padres deben utilizar todas las técnicas que estén a su alcance y que su éxito haya sido probado. Para eso están los libros, el Internet, las conferencias, los cursos y las consultas a los experimentados profesionales o a las personas, que tengan un buen criterio educativo.
  2. ¿Con qué educar? Principalmente con el ejemplo de los padres, que los hijos vean que los padres no dicen una cosa y hacen otra. Utilizando buenos libros sobre cada una de las materias de la educación, siempre en función de las circunstancias y la edad física y mental de los hijos.
  3. ¿Contra qué educar? Contra las tentaciones y cantos de sirena de la sociedad permisiva, la cual no está acostumbrada a aceptar la buena educación de las personas, acepta que todo vale y exige la norma del mínimo esfuerzo.
  4. ¿Cuándo educar? Los padres tienen que estar educando siempre, desde que la madre está esperando al hijo, transmitiéndole unas grandes dosis de cariño mental y físico, soportado en buenos pensamientos, tranquilidad emocional, canciones, movimientos y alimentación adecuada para su estado. Así el niño estará tranquilo, sabiendo que los padres le esperan con una sana ansiedad. Después desde que nace, y empezando con los horarios de su atención, darle las instrucciones adecuadas para que vaya aprendiendo lo que tienen que hacer y lo que no tiene que hacer.
  5. ¿Cuanto educar? Cuanto más, mucho mejor. Pues nunca, por mucho trigo fue mal año. Pero nadie puede dar de lo que no tiene, de ahí que la educación continua de los padres, sea esencial para transmitirla a los hijos. Siempre se debe estar educando, pues continuamente surgen nuevos temas, que requieren informar a los hijos, para evitar que se equivoquen.
  6. ¿Dónde educar? Principalmente en la casa y sistemáticamente en todas las ocasiones. El hogar es la mejor universidad de la educación. También llevando a los hijos en los paseos familiares, excursiones, salidas en grupo, visitas a bibliotecas, museos, conciertos, etc.
  7. ¿En que educar? Lo primero, especial e inexcusablemente en la práctica de las virtudes y valores humanos. Esto les servirá de cimentación, para edificar sobre ellos todas las cosas de la vida. Así podrán preguntarse, si alguna acción que vayan a hacer o no hacer, se contradice con lo enseñado por sus padres. Si no están educados en estos conceptos, no tendrán referencia para comparar y saber si van bien o mal por la vida.
  8. ¿Frente a qué educar? Enseñando a los hijos a enfrentarse a las diferentes situaciones reales, que se les van a presentar en su vida, o ya se les han presentado y no supieron como resolverlas o las resolvieron de una manera, que pudiera ser mejorable.
  9. ¿Para qué educar? Para transmitir a los hijos los conocimientos de los padres, además de que aprendan todo lo necesario, para que en futuro sean personas de bien, cultas, educadas y con una buena formación religiosa, familiar, profesional y social.
  10. ¿Porqué educar? Porque si no se educa a los hijos, se comportaran como asilvestrados y tomarán demasiados riesgos en esta vida. Dicen que algunos hijos parecen que están “enteros”, porque no han recibido ningún tipo de educación y se les nota desde lejos. Suelen ser los perdedores sociales.
  11. ¿Quién debe educar? En primer lugar los padres, para cumplir con su compromiso responsable, ineludible e intransferible de hacerlo. Podrán delegar para complementar en algunas partes de la educación, principalmente en materias muy especializadas en los maestros, tutores, etc. Y según la religión que profesen, en los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes. 

13 Características de los hijos frente a la educación: Los padres tienen que ser muy cautelosos, con el tipo de educación que realizan a cada hijo y la forma de tratarlo, pues cada uno tiene una forma de comportarse, ante la misma educación y puede tener diferentes necesidades: 

  1. Unos tienen más necesidad de ser escuchados y que se les preste atención.
  2. Otros al ser miedosos e inseguros, están buscando siempre apoyo en algo o alguien, aunque no sea conveniente para sus intereses.
  3. Otros necesitan actos de confianza y mucha comunicación, más que razonamientos y explicaciones prácticas.
  4. Otros no quieren que se les sobreproteja, pues desean desarrollar ellos mismos sus propias capacidades, para crecer humana y socialmente.
  5. Otros reaccionan con violencia, insultos, amenazas, gritos, mentiras, etc.
  6. Otros reaccionen abruptamente, ante cualquier situación que les presiones o les ponga incómodos.
  7. Otros sistemáticamente rompen las reglas establecidas por sus padres, la escuela o la sociedad.
  8. Otros son lentos en entender lo que se les dice, aunque tengan buena voluntad de querer comprender.
  9. Otros son muy impresionables por cualquier cosa.
  10. Otros son muy sentimentales y por lo más mínimo se sienten heridos.
  11. Otros son rápidos en entender, pues razonan, exigen, corrigen, juzgan y hasta compiten con sus padres, en algunas cosas familiares y sociales.
  12. Otros tienen baja su autoestima, inseguridad, depresión, ansiedad, cambios de personalidad bipolar, cambios constantes de humor, irritabilidad, irresponsabilidad, retraimiento, falta de interés, etc.
  13. Otros tienen una forma de ser, que sus estados de ánimos y emociones, son lo más importante en sus comportamientos. 

Los 14 errores más frecuentes en la educación de los hijos: 

  1. Ausencia de comunicación por falta de tiempo, egoísmo o miedo a tratar los temas que les parecen difíciles, dejando que los hijos hagan lo que quieran y que se eduquen en función de lo que les dicen los amigos de la calle, los medios de comunicación o las pantallas electrónicas.
  2. Confundir la libertad con el libertinaje. No poniendo normas de conducta y permitiendo que los hijos hagan lo que quieran, donde quieran y como quieran, bajo la creencia que con esta política, los hijos van a desarrollar mejor su personalidad y autoestima. Los hijos tienen que ejercer la libertad, de acuerdo con su edad física y mental, sin olvidar los padres que ellos tienen su libre albedrío para equivocarse o acertar y por lo tanto, atenerse o disfrutar las consecuencias.
  3. Cuando hay incoherencia entre hablar y hacer. Lo contrario del buen ejemplo. Si prohíben fumar y ellos fuman, su autoridad quedará cuestionada. La frase que debe encabezar la educación: Que el si sea si, y el no sea no. Si los padres hablan de una cosa y hacen otra, transcenderá a los hijos que la autoridad es débil y la pueden torce fácilmente. Si profieren amenazas o prometen premios que nunca cumplen, poco a poco, irán perdiendo credibilidad.
  4. Dándoles más cosas que las que necesitan, justificándose por el poco cariño que les demuestran y la poca dedicación que les prestan, debido a sus ocupaciones de trabajo. Sin educarlos con austeridad, tan necesaria siempre en la vida.
  5. Dar sobreprotección.  Esto convierte a los hijos en inseguros, mimados  blandengues y consentidos. Los hijos notan que sus padres les intentan liberar de todo posible sufrimiento o dificultad, grande o pequeña.  Sienten que lo hacen, para demostrar su posesión y manipulación total, cortándoles las alas de su libertad. Los hijos no pertenecen a los padres, lo que pertenece a los padres es la responsabilidad de educarlos y prepararlos individualmente para su futuro.
  6. Darles todo lo que quieran, aunque no lo necesiten. Así les hacen desconocer el esfuerzo necesario, para conseguir lo que necesitan y no tienen en cuenta el valor del trabajo. En esta sociedad tan consumista es muy bueno inculcarles la frase ¿Lo quieres o lo necesitas? Inculcarles que lo que reciben, es un privilegio que se lo tienen que ganar con esfuerzo.
  7. Dejarles hacer lo que quieran, es el cimiento de la mala educación. Los padres, en beneficio de los hijos, tienen que educarles por el convencimiento en o por la fuerza. No pueden consentir, ni ellos se lo merecen, el que se críen “asilvestrados”. Tirar, aflojar y negociar, son las habilidades que deben tener los padres.
  8. Desconociendo los pormenores de la vida de los hijos. Sus necesidades, preferencias, inquietudes, ignorancias, sueños, amistades, dedicaciones, miedos, problemas, etc.
  9. Empleando la burla, el sarcasmo, la ironía, la sátira, etc. Humillándoles más que si fueran directamente a decirles, lo que verdaderamente les tienen que decir. Muchos hijos no pueden interpretar esa forma de educación, por lo que no saben a que quedarse, ni si lo que les han dicho es verdad o se están riendo de ellos.
  10. Emplear la autoridad inadecuada y rigurosamente. Lo que da como respuesta unos hijos temerosos, aprensivos, irresolutos, cobardes y solapados. La autoridad paternal tiene que estar soportada en el ejemplo, la comunicación y la persuasión, para convencer a los hijos de lo que tienen que hacer. Así en la familia habrá armonía y los hijos podrán crecer y prosperar. Educar con mano firme, pero con guante de seda. Tan dañino es el despotismo, como la permisividad. Tiene que haber un punto medio.
  11. Manipulando. Poniendo por medio un malsano interés para conseguir objetivos, buenos o malos de los hijos. Utilizando medios hábiles o arteros, distorsionando la verdad, la justicia y los verdaderos intereses de los hijos en temas de dinero, enfermedades, soledades, relaciones con el cónyuge, etc. Los padres manipuladores, siguen haciéndolo, incluso cuando los hijos han formado su propio hogar.
  12. No corregir a tiempo las malas conductas. Educar a los hijos es como plantar y cuidar árboles. Según empiezan a torcerse hay que enderezarlos, pues cuando pasa el tiempo sin corregir sus conductas, suele ser casi imposible encauzarlas hacia el bien. Las buenas costumbres que se aprende de pequeños, después se convierten en hábitos y posteriormente, en virtudes y valores humanos.
  13. Permitiendo divergencias conyugales en la educación. Cuando los cónyuges continuamente se desautorizan, voluntaria o involuntariamente. Sus criterios, órdenes, disciplinas o consejos son antagónicos, lo que produce a los hijos un desequilibrio moral y emocional. ¡A quién obedezco o creo! Todo lo que diga un cónyuge tiene que ser respetado por el otro, y si tuvieran diferencias de conceptos, deben aclararlas previamente y en privado. Los hijos suelen manipular a ese tipo de padres, pues saben que enfrentándolos, se libran de cumplir las dos instrucciones recibidas.
  14. Sobrevalorando sus cualidades e ignorando sus limitaciones y defectos, rehusando aceptar la realidad y pretendiendo que los hijos sean y hagan, lo que ellos no han podido ser ni hacer, ni en la vida escolar, profesional ni social. Esto conlleva en ambas partes, enfados, resentimientos, amarguras, frustraciones, etc. 

Educar es una arte maravilloso y muy delicado, pero nadie nace sabiéndolo hacer. Por lo tanto hay que aprender a realizarlo con técnica y método, intentando corregir a tiempo y sacar provecho de los inevitables errores, equivocaciones y tropiezos, de forma que sean oportunidades para mejorar. Que los errores que cometen los padres, en la educación de sus hijos, siendo un derecho irrenunciable, un placer y una obligación, no se convierta en excusa para no insistir en hacerlo hasta que salga bien. 

18 Sentencias prácticas sobre educación: Si el hijo vive con……… 

  1. Aceptación, aprende a encontrar amor en el mundo.
  2. Alabanza, aprende a apreciarse.
  3. Amigabilidad, aprende que el mundo es un lugar agradable donde vivir.
  4. Aprobación, aprende a gustarse.
  5. Burla, aprende a ser tímido.
  6. Celos, aprende lo que es la envidia.
  7. Compartiendo, aprende a ser generoso.
  8. Compasión, aprende a tener lástima de si mismo.
  9. Estímulo, aprende a tener confianza en si mismo.
  10. Honestidad y equidad, aprende lo que son la verdad y la justicia.
  11. Hostilidad, aprende a pelear.
  12. Reconocimiento, aprende a tener una meta.
  13. Reprobación, aprende a condenar.
  14. Seguridad, aprende a tener fe en si mismo y en quienes lo rodean.
  15. Serenidad, aprende a tener tranquilo el espíritu.
  16. Temor, aprende a ser aprensivo.
  17. Tolerancia, aprende a ser paciente.
  18. Vergüenza, aprende a sentirse culpable. 

Resumen: Los padres tienen obligación de comprobar los resultados del tipo de educación que  están dando a sus hijos. La llamada pasión de padres, no debe cegarles hasta impedirles ver, que lo que están haciendo, tienen que ver con serenidad las cosas, en su justo medio. 

En cuento tengan la menor duda, de que no están obteniendo los resultados que esperaban en el campo de religioso, familiar, escolar o social, deberán consultarlo con los sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que practiquen o con otras personas de su entera confianza, para que les ayuden, a medir los resultados de la educación que están dando a sus hijos y en su caso, les propongan modificación a la forma que tienen de educar a sus hijos. ¡Padres! No tengan miedo, no están solos. Hay muchos y muy buenos expertos que pueden ayudarles a educar bien a sus hijos, si es que Vds. quieren. 

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Los padres, la moral, la medicina y la sexualidad, en la vacunación a los hijos contra el Virus del Papiloma Humano VPH o en inglés HPV.

ESCUELA PARA PADRES 

Los padres, la moral, la medicina y la sexualidad, en la vacunación a los hijos contra el Virus del Papiloma Humano VPH o en inglés HPV. 

5,113 Palabras Tiempo de lectura 18:00 minutos 

  • Lo que la industria del sexo ofrece a los jóvenes para su libertinaje
  • 30 Virtudes y valores humanos, como base para la educación sexual de los hijos
  • Tipo de educación sexual que los padres dan a sus hijos
  • Resumen: En 6 puntos. 

Algunos artículos relacionados:

Hay magnificas vacunas como la de la poliomielitis, la viruela, la tuberculosis, la difterias, la tosferina, tétanos, etc. que han salvado y salvan millones de vidas. Pero ninguna de estas vacunas envía mensajes como la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) o en inglés (HPV) de que los jóvenes, ya pueden dedicarse a hacer lo que quieran en sus relaciones sexuales, porque han sido vacunados contra las consecuencias de sus actos. 

Los profesionales de la industria farmacéutica y de la salud, no se ponen de acuerdo si esta vacuna VPH tiene muchos, pocos o cuáles son los efectos secundarios, a plazo corto y largo, sobre los niños que la toman a partir de los 9 años. Parece ser que no ha pasado el tiempo suficiente, para que los análisis que dicen que han hecho, hayan podido investigarse bien. La vacuna está presentada como muy segura, sin apenas efectos secundarios, pero no existen suficientes garantías probadas, que demuestren de forma global, los beneficios para la salud de los niños. 

No voy a comentar las recomendaciones que hacen los médicos y farmacéuticos relacionadas con la calidad, los estudios de eficacia a largo plazo, las garantías, los efectos adversos y secundarios, las contraindicaciones, el excesivo costo, la frecuencia, las dosis de inicio y de recuerdo, las edades mínimas, ni máximas, la edad en la que hay que empezar y terminar de ponerla, a qué segmentos de población, las consecuencias físicas y morales, incompatibilidades, responsabilidades, etc. Pero debo insistir que los padres tienen que tener, un total control sobre su innegable responsabilidad de su poder de decisión, en un tema tan esencial, como el de la salud total de sus hijos, ya que la industria del sexo, hace un gran esfuerzo para obligar a todos los jóvenes, a recibir esta vacuna VPH. 

Es posible que alguien difiera con el planteamiento de este artículo, en general o con algunos de sus aspectos. Pero como el asunto es muy grave, no lo echen en saco roto y procuren complementarlo con otras fuentes confiables en moral, medicina y sexualidad. Sus hijos en particular y la sociedad en general, se lo agradecerán. 

Esta vacuna VPH tiene sus beneficios, pero no se puede ocultar un efecto siniestro, el deseo de corromper a la juventud, desde lo más pronto posible y de que los jóvenes sigan teniendo más relaciones sexuales, cada vez a edades más tempranas y que pierdan el temor a sus consecuencias. La mejor y única vacuna eficaz, como se ha demostrado en todas las partes del mundo y desde la existencia de la humanidad, es la abstinencia sexual hasta el matrimonio. Lo demás son parches malévolos. Las vacunas contra el sarampión, la rabia, la tuberculosis, etc. son muy buenas como prevención. Pero no se les puede decir a los vacunados, que ya pueden revolcarse con todos los que tengan esas enfermedades, porque no les va a pasar nada. Seguramente no se contagiarán de esas enfermedades, pero contraerán cualquiera de las enfermedades que estén por ahí, algunas mucho peores que las que querían eliminar con la vacuna. 

Los padres deberían preguntar a los profesionales que tengan el conocimiento, criterio, honestidad y moralidad para aconsejarles, sobre la vacuna VPH. Eliminando de estos profesionales los que tengan ataduras o intereses comerciales o económicas, con la industria del sexo: Laboratorios farmacéuticos, clínicas de abortos, denominadas de planificación familiar, oficinas gubernamentales y ese largo etcétera, donde están incluidas muchas más organizaciones, con ánimo de lucro con el sexo. 

Es muy difícil para los padres, reconocer el tipo de educación sexual y moral que han dado a sus hijos. Todos creen que la educación que les han dado es perfecta, y nunca van a tener problemas para llevarla a cabo. Claro que si se atrevieran a preguntárselo a otras personas independientes, podrían llevarse el disgusto de que la educación que han dado a sus hijos, tiene mucho que desear y que por lo tanto, han convertido a sus hijos en personas de alto, bajo o medio riesgo, para tener enfermedades que ocasionan las relaciones sexuales, fuera del matrimonio. 

Hay padres, que equivocadamente, quieren educar desde pequeños a sus hijos, en un ambiente de total libertad, sin reglas morales ni sociales, permitiéndoles que hagan lo que quieran, en aras de una mal entendida libertad sexual y moral. Los están abocando a que cuando vayan llegando, a la edad del libre consentimiento y aunque no tengan el libre albedrío, para distinguir lo correcto y lo incorrecto, se dejen llevar por sus propias apetencias incontroladas, o por las malas intenciones de personas mayores que ellos. Ese tipo de mala educación, seguramente conllevará relaciones sexuales prematuras, y por lo tanto se convierten en niños de alto riesgo, ante el virus del papiloma humano HPV. Fomentando ese tipo de educación permisiva, es cuando los padres deben ponerles la mencionada vacuna, pues ellos mismos saben, el riesgo de contagio al que someten a sus hijos. 

Algunos padres consideran políticamente correcto, suministrar a los niños la mencionada vacuna VPH, sin querer entender que es una maniobra de reingeniería social y de la familia, relacionada con la “salud sexual y reproductiva”, un “gran experimento público de salud” patrocinado, fomentado y en muchos casos obligado, en las escuelas y universidades públicas, por la industria que controla y se lucra descaradamente, con la inmoral utilización desmedida del sexo en la sociedad. ¿Es esto fraude, estafa, robo, marketing del miedo o promoción agresiva de los “derechos sexuales” para los menores? Los padres pueden evitar esta obligatoriedad, en función de reivindicar el derecho a su declaración de objeción moral o religiosa. 

Las alarmantes cifras propagadas sobre el cáncer uterino, producido por el Virus del Papiloma Humano VPH, han creado una desproporcionada sensación de miedo y una malévola orientación, hacia la vacunación obligatoria. Algunos padres han tenido que optar de manera precipitada, entre vacunar o no a sus hijos, por el miedo inducido a las consecuencias que pueda acarrear una decisión irreversible. 

Cuando se pregunta a los padres su opinión sobre la vacuna VPH, la mayoría de ellos, por falta de información y por no querer enfrentarse a una realidad, cambian de tema, echan la culpa de la vacuna a las grandes corporaciones farmacéuticas, que manipulan a las escuelas, para imponer sus productos, tergiversan las estadísticas, que dicen ellos que conocen, e intentan crear una niebla tan espesa, que les permita escaparse y evadir la realidad y su responsabilidad. 

            Los padres tienen que elegir entre pensar, que con esa vacuna eliminan el problema del VPH en sus hijos, y el dejar la puerta abierta con la vacuna VPH, que la mayoría de las veces, fomenta una mayor facilidad para que se metan en otros problemas, todavía más graves, como son la repetición de los actos sexuales, al creer que no deben temer a las consecuencias que conllevan. 

Los padres tienen que cambiar esa actitud permisiva, con todo lo que la sociedad les dice, relacionado con la educación sexual de sus hijos. Tienen que seleccionar lo que es trigo de lo que es paja, formando su propio criterio en función de lo que estudien ellos o les digan las personas bien formadas y con experiencia, en cada tema, así podrán adecuar su mente a lo que verdaderamente es moral. Meditar profundamente el tipo de educación, que han dado y van a dar a sus hijos, les definirá la gran respuesta, ante la administración o no de la vacuna VPH. 

Los padres tienen que entender que no pueden, ni deben facilitar o permitir en la pubertad, adolescencia o juventud emergente de sus hijos, los métodos anticonceptivos como pastillas y parches anticonceptivos, píldoras del día después, sistemas intrauterinos, preservativos, vacunas contra el VPH, etc., mandándoles el equivocado mensaje, de la permisividad de las relaciones sexuales, homosexuales y lesbiánicas. Tampoco deben consentir o permitir, que mantengan relaciones sexuales prematrimoniales, sin aconsejarles sobre los graves peligros, físicos, morales y sociales que conllevan.

La mejor vacuna contra el VPH es la enseñanza y práctica de las virtudes y valores humanos. Esta vacuna tan antigua, certera y segura, la sociedad la aprendió desde hace miles de años y está impresa en la Ley Natural.30 Virtudes y valores humanos, como base para la educación sexual de los hijos: Abstinencia, amor, autodisciplina, castidad, disciplina, educación, familia, Fe, fortaleza, generosidad, honestidad, justicia, modestia, obediencia, oración, orden, paciencia, perdón, prudencia, pudor, pureza, religiosidad, respeto, responsabilidad, sencillez, templanza, tolerancia, virginidad masculina y femenina, voluntad, etc. Cada vez hay más jóvenes, que hacen la promesa solemne de mantener la abstinencia sexual hasta el matrimonio. 

Avisar a los hijos sobre los peligros de las enfermedades sexuales contagiosas es imprescindible, para reducir o eliminar ese riesgo. Pero decir que ya no existen las enfermedades o que ha desaparecido el riesgo de contaminación de una de ellas, por lo que ya pueden hacer lo que quieran con su sexo, supone que muchos niños, al quitar el miedo al castigo que les manda la naturaleza por su mal comportamiento, aumentarán los actos inmorales. Cuando se usa algún adelanto técnico, para reducir el riesgo de algunas enfermedades sexuales, como la vacuna VPH, a menudo se pierden los beneficios, pues se asume una mayor exposición, que si no usara ese adelanto. 

Si se eliminaran las leyes que castigan los crímenes, robos, asesinatos, etc. a los criminales les daría por cometer muchos más crímenes, porque les desaparecería el miedo al castigo, por lo tanto aumentaría el número de ellos y también las consecuencias de recibir mayores daños, producidos por los agresores y por los agredidos en defensa propia. Si no hubiera cárceles que atemorizan, es posible que hubiera más robos y asesinatos. Si no nos hubieran dicho mil veces, que el  tabaco causa cáncer, seguramente habría mas fumadores y por lo tanto más cáncer. Quitar los castigos a los crímenes, no quitaría los riesgos de las consecuencias de esos crímenes, al contrario, aumentarían los actos delictivos y las consecuencias, para los que los producen y los que los padecen. 

La vacuna VPH a diferencia de las otras, que los padres normalmente van poniendo a sus hijos desde que nacen, crea confusión en los niños a los que se les pone a los 9 años. Los padres lo justifican, diciendo a sus hijos que las niñas a partir de los 11 años, que es cuando generalmente empiezan con su periodo menstrual, podrían quedarse embarazadas, si tienen relaciones sexuales, aunque la vacuna VPH no lo impida. 

Algunos padres pueden pasar por excéntricos, locos o extraños, por su manera de opinar moralmente sobre esta vacuna. La medicina y la sociedad no les permiten, que vayan en contra de la corriente que ellas marcan. Pero los padres, bien asesorados moral y médicamente, deben ir muy por delante de lo que marca la sociedad. Siempre deben estar alertas y preparados, para evitar determinados cambios inmorales, que la sociedad impone como norma. Tienen que tener la valentía de dar ejemplos gigantescos, con su entrega generosa a favor de la familia y no les tiene que preocupar, el desoír los cantos de sirena que equivocadamente la sociedad emite. No crean los padres que están solos en el mundo y sin obligaciones, siempre tienen unas raíces que regar y unas ramas que cuidar

La responsabilidad de los padres es muy variada y tiene varios grados. Siempre tendrán que dar cuenta por lo que han hecho y por lo que han dejado de hacer, en beneficio de los hijos. Algunos padres están formados por silencios, tienen temas en los que no pueden rechazan entrar, porque no saben o porque no quieren. Prefieren arrastrar el profundo dolor que produce la irresponsabilidad, ante las obligaciones voluntariamente asumidas ante sus hijos. No deben detestar la compasión y los consejos, de los que desinteresadamente les quieren ayudar, ni encerrarse en esa burbuja cómoda, que la sociedad les ofrece con la terrible frase “todos los padres lo hacen”, pues tienen el riesgo de que la burbuja, en la que están metidos, les explote en su propia cara. 

La educación de los hijos es como ir montado en un tren, que lleva a un destino previamente determinado. Se puede elegir el tren o el destino correcto o incorrecto, bajarse en mitad del recorrido y abandonar la misión familiar encomendada. Lo que no resuelve nada es decir “yo no sabía”, cuando llega el descarrilamiento de los hijos. Los padres pueden y deben discutir, comentar y negociar con los hijos, pues son su prioridad y lo que más quieren. La vida tiene unas etapas naturales, que los jóvenes, ni los mayores, las deben de quemar, pues cada etapa tiene su momento y sus características. Las conductas buenas dejan huellas buenas y las malas, las dejan malas y muchas veces irreversibles, inalterables o definitivas. 

La vida es un asombroso baile, mezcla de caos y precisión, pero hay que saber claramente, cuando hay que atacar los problemas, cuando hay que hacer una finta y cuando retirarse a pensar en las soluciones adecuadas, pidiendo consejo a los expertos. A primera vista, no todas las verdades, por muy edulcoradas que estén, suelen ser positivas. Algunas verdades son muy amargas y dolorosas, pero pueden constituir el punto de partida, para llegar a los objetivos propuestos, aunque para cumplirlas, cueste realizar un esfuerzo sobrehumano. 

Los padres deben tomar la decisión mejor para sus hijos, sobre esta vacuna HPV, porque creen que es la prioridad y no porque sea políticamente correcta. Esta es una de las decisiones en las que la verdad, tiene que presidir la vida, aunque esta verdad, suene cacofónica y tenga un timbre desabrido, para el resto de la sociedad. No deben tomar la decisión, solamente, por seguir la danza que la sociedad marca o por no desentonar. Esta verdad, si no suena como lo que quiere la sociedad, puede ser molesta, pero tienen que asumirla y aplicarla en beneficio de los hijos y para dar ejemplo a la sociedad, de forma que quede reflejado en la manera de estar, hablar y vivir. 

            Algunos padres basan la decisión de poner a sus hijos la mencionada vacuna HPV, en que lo mismo van a comenzar a tener relaciones sexuales, desde la más temprana edad y por lo tanto, pudieran ser contagiados fácilmente con enfermedades de transmisión sexual. Si bien la vacuna pudiera protegerles de la infección del HPV, no protege nada, contra las otras enfermedades sexuales ETS que la promiscuidad alentada por esta vacuna, fomenta indirectamente. 

Los padres no deben volverse cómplices de la patraña sobre el sexo seguro, que la industria del sexo les quiere envolver con su verborrea engañosa, para que obren en contra de su propia naturaleza, peor aun, en contra de sus propios hijos. Esta vacuna HPV es uno de los motivos, por los que han aumentado el número de abortos en las adolescentes. Sirve para evitar el HPV pero aumenta enormemente, las posibilidades de embarazos y el contagio de enfermedades sexuales ETS

Los padres tienen que elegir, entre enseñar, recomendar y educar a sus hijos, en la práctica de las virtudes y valores humanos, para que les hagan evitar las ocasiones de tener relaciones sexuales o dejar que ellos hagan lo que quieran. No existe ninguna alternativa que sustituya a la de llevar una vida moralmente responsable, donde prime la abstinencia sexual fuera del matrimonio. Podrán suminístrales a sus hijos alternativas médicas o farmacéuticas, pero al final es una elección, entre evitar el embarazo o evitar las enfermedades de transmisión sexual, pero no las dos cosas. La sociedad ofrece a los jóvenes muchas alternativas médicas y farmacéuticas, que evitan o suspenden los embarazos o para que no se contagien con las enfermedades de transmisión sexual, pero no ofrecen nada que pueda solucionar ambas cosas. Nunca les hablan de la abstinencia sexual, pues eso no es negocio para las empresas, ni para las  organizaciones que viven de la industria del sexo. 

Lo que la industria del sexo ofrece a los jóvenes para su libertinaje:  

  • La vacuna contra el virus del papiloma humano VPH, posiblemente evita esta enfermedad o algunos tipos de la enfermedad, pero tendrán muchas más probabilidades de obtener embarazos no deseados, fuera del matrimonio y el contagio de las enfermedades de transmisión sexual, debido a que al perder el miedo a las consecuencias del VPH, realizarán más cantidad y con más frecuencia las relaciones sexuales. El sida está avanzando enormemente en el segmento de población, que ha tomado la vacuna VPH debido a la mayor desinhibición sexual.
  • Las píldoras anticonceptivas, los dispositivos intrauterinos (DIU’s), los implantes e inyectables, también fomentarán en los hijos una mayor cantidad de relaciones sexuales, sabiendo que no tienen el miedo a embarazarse ni a embarazar. Pero siguen con el gravísimo riesgo de contagio con las enfermedades de transmisión sexual, por aumento de las relaciones sexuales.
  • La píldora anticonceptiva post-coito, RU 486, denominada Plan B o  anticoncepción de emergencia. Como los otros anticonceptivos evitan los embarazos, pero no evitan las graves consecuencias que origina el aumento de relaciones sexuales, al creer que no habrá embarazos.
  • Los preservativos, masculinos o femeninos, podrán evitar los embarazos, pero no la transmisión de las enfermedades de transmisión sexual como el SIDA.
  • Otras formas de realizar actos sexuales, creyendo que así podrán disminuir o evitar los embarazos, pero son igual o más peligrosas, ante el contagio de las enfermedades sexuales, en otras partes del cuerpo. 

La sociedad en general y los medios de comunicación en particular, están educando a los jóvenes, desde que son niños, en que el cuerpo les pertenece y que pueden hacer con él lo que les de la gana, cuándo y cómo les de la gana. Les dicen que como es de ellos, lo pueden, como si fuera un bien inmueble, prostituir, prestar, vender, alquilar, mutilar, decorar, perforar, etc. Nadie les habla de las consecuencias físicas, morales y emocionales que esas actitudes les van a proporcionar. Solamente les dicen, que pueden ejercitar la libertad de hacer con él lo que quieran. 

A los padres hoy les cuesta mucho hablar con sus hijos de las relaciones sexuales y la moralidad. Dan muchos rodeos y emplean palabras nuevas, distintas y poco claras, para expresarse sobre este tema, no van al meollo de la cuestión. Una de las formas más elocuentes de hablar, es con el ejemplo, pero es una de las formas más difíciles de hacerlo, aunque la que mejor comprenderían los hijos. Hoy en día, el sexo está presente en casi todos los órdenes de la vida, en todas sus facetas, pero no, en el coloquio amistoso de la educación. 

Los padres deben educar a sus hijos sobre los aspectos sexuales, en función de su edad física y mental, con una educación positiva y prudente, haciéndoles ver que, en algunas ocasiones, es peor el remedio que la enfermedad, como en el caso de la vacuna VPH. La ignorancia no es buena compañera de la educación, por lo tanto no es negociable. 

El amor y el respeto a la dignidad de la otra persona, son los principales objetivos de la sexualidad, no la promiscuidad y la permisividad absoluta, donde la obtención del placer, sea el principal objetivo de la sexualidad, al querer solamente satisfacer el instinto, con la búsqueda del placer, procurando únicamente evitar los embarazos y las enfermedades de transmisión sexual. Los hijos deben aprender a determinadas edades físicas y mentales, a entender qué es la sexualidad del matrimonio y de la procreación. 

La mejor escuela para la educación de los hijos y su formación, en la práctica de las virtudes y valores humanos, la constituye una vida familiar equilibrada, en la que los padres sean fieles practicantes de ellas y totalmente entregados el uno al otro, y a sus hijos. 

Los padres no deben permitir, que en nombre de una pretendida salud sexual, se corrompa a los niños y adolescentes, contándoles mentiras o verdades a medias. La vacuna VPH no soluciona el problema de las enfermedades de transmisión sexual, producidas por la promiscuidad. Los padres deben enterarse bien, de la cruda realidad de la situación presente y futura de sus hijos, y ejercitar el derecho irrenunciable e intransferible, de educar a los hijos de la forma que crean más conveniente para ellos. Tienen el derecho a negarse a que a sus hijos les pongan la vacuna HPV, si entienden que ya les han dado una buena formación, en la práctica de las virtudes y valores humanos. 

La infección por el VPH representa el contagio de transmisión sexual más frecuente. Existen aproximadamente cuarenta tipos de VPH sexualmente transmisibles, algunos de los cuales, son causa del cáncer de cuello de útero. Los médicos indican que aunque se use el preservativo, en las relaciones sexuales, el riesgo de contagiarse por VPH es muy alto, y que la única forma eficaz para prevenir esa infección, es la abstinencia de las relaciones sexuales antes del matrimonio. Los padres deben insistir a sus hijos, que la prevención más eficaz es evitar el riesgo de contagio, esperando para tener las relaciones sexuales, hasta que puedan compartir un proyecto de vida matrimonial

La vacuna que quieren aplicar, colectiva y obligatoriamente en las escuelas públicas, a todas las niñas y niños desde los 9 años, aunque según los médicos, solamente evita un número muy limitado de todos los cánceres de cuello uterino y de las verrugas genitales. La vacunación colectiva y obligatoria, equivale a asumir que no es posible retrasar el inicio de las relaciones sexuales, ni mantener la abstinencia sexual hasta el matrimonio, incluso entre los jóvenes que elijan esa opción. 

La promoción de esta vacuna se está llevando en las escuelas y en los medios de comunicación, de una manera sutil, engañosa, ladina y poco cautelosa, en relación con las consecuencias morales, médicas y sexuales. Lo que está fomentando en los padres, niños y jóvenes una falsa sensación de seguridad, frente a las infecciones de transmisión sexual, lo que producen un aumento de las conductas de riesgo. Esta sensación se conoce como “comportamientos desinhibidos” o “compensación de riesgo”

Los padres tienen la opción de negarse y oponerse con todas sus fuerzas individuales y colectivas, a la vacunación de sus hijos, para protegerlas de tantas incógnitas y mensajes confusos. Principalmente debido a que esta vacuna abre inequívocamente, una avenida de seguros errores, gravísimos e irremediables, por los que una parte de la sociedad pretende que los jóvenes circulen. 

Es muy difícil que los padres se pregunten y se examinen, sobre el tipo de educación sexual que están dando a sus hijos, y mucho más que lo consulten con sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que practiquen. Eso es indispensable y determinante, para inclinar la balanza a un lado u otro, a la hora de permitir o no, aplicar la vacuna VPH, en función del riesgo que se supone, que esos hijos están preparados para asumir. 

  • Unos creen que a los hijos les deben dar total libertad, para que hagan lo que quieran, cuando quieran y con quien quieran.
  • Otros creen que no pueden hacer nada en ese tipo de educación sexual, pues sus hijos están inmersos en un tipo de sociedad permisiva, donde es muy difícil luchar contra corriente, que todos hacen lo mismo y que la batalla la tienen perdida de antemano.
  • Otros creen que siempre ha habido hijos rectos y torcidos y que los padres, no han podido hacer nada, para que no se tuerzan, ni enderezar a los torcidos.
  • Otros creen que recomendándoles los imprescindibles exámenes periódicos de Papanicolaou, ya han terminado con su obligación educativa, olvidándose que muchas hijas, todavía no tienen la edad de hacérselo o no quieren decir que lo necesitan hacer, para no levantar sospechas, de haber tenido relaciones sexuales prematuras. Algunas veces el examen llega tarde, pues las hijas no saben que han contraído la enfermedad y ya está muy avanzada.
  • Otros creen que lo mejor es ocultar a los hijos, como “mentira piadosa”, que les han puesto la vacuna. Más tarde o más temprano se enterarán, y es mucho mejor explicarles la decisión tomada y los motivos que les llevaron a esa decisión. El futuro de los hijos, dependerá de la educación sexual que hayan recibido de sus padres. Los padres deben explicar claramente, los peligros que les podría suceder si creen que con la vacuna, ya pueden hacer lo que quieran sexualmente, creyendo equivocadamente que se les abre una avenida donde la “compensación de riesgo” es alta.
  • Otros implícitamente aceptan como normal el estado de las prácticas sexuales autodestructivas de los jóvenes. Asumiendo que los niños o adolescentes desde los 11 años, están teniendo esas prácticas, y que por precaución, deberían recibir esta vacuna, aunque no sirva para combatir, otras peligrosas ETS que los niños y los jóvenes pueden contraer. Algunos padres prefieren ignorar la actual cultura de la promiscuidad, que la mencionada vacuna puede fomentar por la repetición de los actos sexuales.
  • Otros aceptan poner la vacuna a sus hijos, porque saben que no les han educado suficientemente en la práctica de las virtudes y valores humanos, o debido al medio ambiente en el que se desarrollan, por el segmento social al que pertenecen, por las experiencias familiares, por el mal ejemplo que los padres dan, etc. Algunas veces tienen que reconocer, que los hijos corren un alto riesgo, ya que desde temprana edad tienen o van a tener, una vida sexualmente activa.
  • Hay muchos padres que se preocupan de enseñarles el verdadero camino con el ejemplo y con la práctica de las virtudes y valores humanos, este es el mejor camino para que alcancen su plenitud. En este caso no es necesario y si contraproducente el ponerles la vacuna VPH y todos los peligros que conlleva. 

Las familias y por lo tanto la sociedad, viene lidiando con índices siempre crecientes de enfermedades sexualmente transmitidas ETS, que hoy son aproximadamente 26 diferentes. Existe un gravísimo problema, que es dar por hecho que la promiscuidad sexual de los jóvenes, no se puede modificar, y que sólo es posible reforzar las acciones, para combatir las enfermedades resultantes. Pero se lograría mucho más, si toda esa energía se dirigiera a la educación y prevención.

La vacuna VPH demuestra que el sexo seguro es inseguro, y que los métodos anticonceptivos, no evitan las enfermedades de transmisión sexual, algunas mortales como el VPH, HIV-SIDA, etc. el único sexo seguro, es el sexo abierto a la vida dentro del matrimonio. Pero hay muchos y ocultos intereses políticos, económicos, demográficos, etc. A más vacunas de esta clase, más relaciones sexuales y más embarazos no deseados, por lo tanto mas abortos y mas contagios de las enfermedades de transmisión sexual. Así crecerá el número de clientes enfermos y se aumentarán los gastos, necesarios para combatir esas enfermedades, además de los ingresos por la realización de abortos. 

Esta vacunación obligatoria se ha convertido para los gobiernos, en un instrumento de “pulso político”, una bandera equivocada de “modernidad” y de “progreso” dentro de una carrera por ser el primero en adoptarla, para así decir que se está a la vanguardia en las técnicas de prevención y en el grupo de países punteros, en las políticas públicas de salud. La engañosa publicidad política y comercial, que conlleva un pulso a las familias, donde la industria del sexo ha multiplicado sus esfuerzos de marketing y de corrupción política. Para algunas industrias farmacéuticas, el sexo fuera del matrimonio y las enfermedades y abortos criminales que conlleva, es como su combustible. No pueden vivir sin él. 

Resumen:  

  1. La razón de poner la vacuna VPH a los niños, está motivada por la aseveración inexacta, de que indefectiblemente todos, empezando desde la más tierna juventud, van a tener relaciones sexuales antes del matrimonio y por lo tanto, van a contraer el virus del papiloma humano.
  2. La abstinencia sexual antes del matrimonio, es la única vacuna que verdaderamente evita todas las enfermedades de transmisión sexual. Todavía ningún joven, se ha muerto por practicar la abstinencia.
  3. La abstinencia sexual fuera del matrimonio, tiene que estar enseñada a los hijos con el ejemplo y la práctica de las virtudes y valores humanos, antes indicados.
  4. La vacuna contra el virus del papiloma humano VPH abre los caminos que fomentan las relaciones sexuales y por lo tanto, la transmisión de otras graves enfermedades sexuales. Con ella sí se propicia la posibilidad, de que haya más muertos y enfermos graves e incurables, aunque prevenga el VPH y las verrugas genitales.
  5. Si tienen la menor duda, sobre poner o no poner la vacuna a sus hijos, les sugiero que ante la gravedad del tema, no titubeen en consultarlo con su pediatra y con el sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que practiquen.
  6. ¡Padres! No tengan miedo, pues no están solos, pongan todas sus energías en educar sexualmente bien y honradamente a sus hijos, al final ellos y la sociedad se lo agradecerán. 

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Tengo un hijo muy difícil ¿Qué hago con él?

ESCUELA PARA PADRES 

Tengo un hijo muy difícil ¿Qué hago con él? 

  • 20 Características principales de los hijos difíciles
  • 17 Consejos sobre cómo tratar a los hijos difíciles 

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 Los hijos difíciles, con excepción de los que están enfermos, son muy complicados para poderlos tratar. Algunos son siempre difíciles y otros son difíciles a tiempo parcial, debido a sus enfermedades, como la bipolaridad o cuando voluntariamente quieren  manifestarlo. Otras veces ejercen de difíciles solamente ante determinadas circunstancias, personas o situaciones que ellos dicen que les sacan de quicio, irritan o exasperan. Algunos para demostrar que son difíciles, circulan por la vida presumiendo de ser difíciles para que las otras personas se fijen en ellos. En su caso, cuanto más cercanas suelen mostrase más difíciles.

 Hace falta muy buena voluntad para que las personas difíciles maduren y se hagan adultos, acepten, quieran y si es necesario perdonen a sus familiares y amigos como si fueran sus hermanos. Es un grave error y muy común, el de tratar a las personas difíciles como si no lo fueran. Así ellos se van creciendo y se autojustifican de su mal comportamiento. Lo más recomendable, si se puede, es ignorar su actitud.

Los hijos no son difíciles por herencia genética. Pueden ser difíciles si tienen alguna enfermedad que les impide llevar una vida normal. La mayoría de los hijos difíciles, lo son debido a que tienen algunos problemas internos o externos sin resolver y lo demuestran, sin querer o queriendo. 

Ser o no ser difícil, genera que la gente se aleje o se acerque de ellos y les abra o cierre las puertas. Las puertas abiertas son la oportunidad de vivir una vida más plena, al poder desarrollar las posibilidades internas. Cuando los padres se encuentran con hijos difíciles, se producen un gran malestar que trasciende incluso al exterior de la familia. 

Algunos padres alegan que su hijo o sus hijos son difíciles e incorregibles, dejándoles por imposible, teniendo que aguantar sus impertinencias, agresividades, intolerancias, manías, irascibilidades, etc. Hay hijos difíciles que viven en una sempiterna guerra con sus padres. Están tan consentidos y mal educados que la convivencia se hace muy difícil para todos, máxime si los hijos y los padres alardean de que sus hijos son de difícil trato. No es fácil educar bien a los hijos, pero unos padres lo hacen y otros no. Es difícil realizar o crear una estatua, sea de madera, piedra o metal, pero si se tienen las herramientas convenientes y el conocimiento adecuado, es seguro que la estatua quedará bien hecha. 

Como prevención para evitar los futuros conflictos internos con la familia y externos con la sociedad, los padres tienen que detectar a tiempo los síntomas que preceden a que los hijos sean difíciles, La adolescencia empieza en el nacimiento, no a los 15 años, a esa edad ya son adultos emergentes.  Los que hoy son hijos difíciles, un día nacieron  y se criaron como normales, la mayoría de las veces son producto de una aciaga infancia, relacionada con una nefasta educación y convivencia familiar. Así como hay familias donde todos mejoran diariamente, hay otras donde todos, poco a poco, se van convirtiendo en difíciles y perdedores. 

Siempre ha habido y hay una brecha generacional entre padres e hijos. Pero educar bien es un arte que hay que aprender, incluso antes de que los hijos nazcan, sin esperar a que los hijos tengan su merecida, necesaria y obligatoria autonomía de decisiones. Siempre hay que tratar que los hijos no pierdan el respeto a sus padres y se conviertan en difíciles. Aunque los padres tengan una vida muy diferente a la de ellos, no deben de tratar sentirse violentos, iracundos o irascibles delante de los que sean más débiles, física o mentalmente. 

Los hijos no nacen difíciles, se van haciendo difíciles, en tanto y cuanto sus padres lo consienten y no les educan bien. Normalmente suelen ser difíciles por consentimiento de los padres o de uno de ellos, que utiliza al hijo como arma para enfrentarlo al otro consigue. El hijo suele empezar, poco a poco, a hacerse difícil, amparándose en el consentimiento de uno de los padres que encuentra una manera de manipular al hijo. Nunca un cónyuge debe decir que si y el otro cónyuge decir que no y tapar lo que hace el hijo difícil. 

Tener un hijo difícil no es un problema insoluble ni irreversible, puede ser un hijo problemático, debido a que se siente mal consigo mismo, desvalorizado, incomprendido y que incluso no ve el cariño, las acciones y los consejos que recibe de sus padres, pues todo lo ve negativo y nada ve de lo positivo hacia él. Esta situación suele ser fruto de que los padres no han sido capaces de educar correctamente a sus hijos, atajando desde el principio el problema. 

El hijo ve que siendo difícil de trato no tiene consecuencias malas para él, al contrario le dejan en paz para evitar su enfrentamiento. Así se va engriendo hasta que se convierte en insoportable, para los padres y para el resto de la familia. Cuantos familiares, abuelos, tíos, primos, etc. y amigos dejan de visitar a su familia porque no quieren sufrir las impertinencias consentidas de ese hijo. Incluso no vuelven a invitarles a reuniones familiares por no aguantarles. 

A medida que esos niños difíciles van haciéndose mayores, su grado de ser difíciles va creciendo y lo empiezan a poner en práctica en la escuela o colegio.  Si los maestros no quieren enfrentarse para corregirlo, porque ven que en su casa no lo hacen, al final el niño se convierte en un joven y en un adulto difícil porque nadie le ha querido, podido o sabido corregir. Esos son los personajes que algunas veces nos encontramos en la sociedad y no llegamos a comprender como es posible que hayan llegado a ese grado de ser tan difíciles, ya casi incorregibles. 

Los que hijos que son difíciles, normalmente también son difíciles en los estudios. Muchos maestros que no quieren enfrentarse a ellos, ni perder su tiempo y el de los demás con ellos, prefieren ningunearlos y olvidarse de que existen, Sobre todo si previamente se lo han advertido claramente a sus padres o a ellos mismos, según las edades y no han recibido una respuesta positiva. Incluso los maestros y entrenadores deportivos, reconociendo que son brillantes en algunas actividades escolares o deportivas, no los pueden poner a funcionar en equipos, puesto que son tan difíciles de tratar que hacen que los equipos fracasen. 

20 Características principales de los hijos difíciles: 

  1. Algunos son producto de la mala educación recibida de sus padres que les han llenado sus vidas de miedos injustificados, oscuros, enrevesados y sucios complejos de inferioridad, etc. Son productos de la transmisión de las inseguridades, fobias, manías, mal carácter y problemas sicológicos con los que sus padres se han criado y que cuando se han hecho mayores no han sabido eliminarlos. Hablan a sus hijos en un lenguaje impropio de sus edades físicas o mentales y eso les confunde y les vuelve raros y difíciles. Los hijos difíciles corrigen, suprimen, o curan su mala actitud cuando desaparecen los motivos que la originaron. Casi siempre los padres tienen una gran responsabilidad en la educación de los hijos difíciles.
  2. Con excepción de los que están enfermos, los otros tienen y ejercen una o varias de las siguientes características: Son huraños, maleducados, agresivos, intolerantes, quisquillosos, exagerados, maniáticos, envidiosos,  fanáticos, radicales, frenéticos, sabelotodos, irascibles, irritables, desabridos, avinagrados,  tienen complejos de inferioridad o superioridad, se ponen furiosos enseguida, son descontentadizos o poco tratables y prácticamente no se puede relacionarse o entenderse con ellos, sin hacer un gran esfuerzo. Con sus padres suelen tener el síndrome del “Pequeño Emperador”
  3. Suelen estar llenos de ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, auto-compasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego.
  4. Contagian al resto de la familia y a todos con los que se relacionan. Nunca están conformes con nada. Son difíciles de tratar en la familia y en la sociedad, incluso cuando en la familia hay un buen deseo traducido en la mejor forma de ayudar o colaborar para que dejen de ser difíciles.
  5. Nunca tienen ni demuestran bondad, alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe. La antítesis de las personas difíciles es que sean: Sencillas, francas, llanas, simples, fáciles, accesibles asequibles, claras, cómodas, llevaderas, comprensibles, factibles, dóciles, manejables, disciplinadas, etc.
  6. Llevan un comportamiento errático según estén en la casa, en la escuela o con los amigos. Pretender demostrar que dominan su situación de difícil y que pueden cambiar de actitud cuando ellos quieren, según sea su interlocutor. Así mandan los mensajes a las personas ostentando su poder de autoridad y despotismo sobre los demás.   
  7. No miden las consecuencias de lo que hacen ni de lo que no hacen, teniendo obligación de hacerlo. Lo mismo les da estar horas seguidas encerrados en si mismos y sin hablar ni jugar a nada, tener una conducta impulsiva y atropellada, o hacer muchas cosas sin pensar en lo que tienen que hacer ni decir, incluso aunque estén en sitios o con personas donde deben medir su comportamiento.
  8. No se adaptan al medio donde se tiene que desenvolver, ni en la familia, ni en la escuela, ni con los amigos. Por lo tanto el medio tampoco se adapta a ellos y rápidamente se cansan o hastían de estar en los sitios y con las personas. 
  9. No se dan cuenta o no se la quieren dar, de su mala conducta. En su fuero interno creen que los demás son los que les provocan y desencadenan su desagradable situación de hostilidad y agresión, aunque la mayoría de las veces sean ellos los provocadores.
  10. Por su carácter insaciablemente caprichoso y difícil, se sienten aislados de su entorno, familiar, escolar y social, debido a que casi nadie los acepta como son. Por sus rarezas nadie quiere estar ni compartir con ellos.
  11. Pretenden resaltar su forma de ser difíciles y sobresalir de los demás, teniendo una actitud e imagen personal muy especial, tanto en sus vestimentas, peinados, maquillajes, pinturas, colgantes, incrustaciones, tatuajes, etc. como en su comportamiento interior y exterior.
  12. Son de muy difícil satisfacción. Su conducta siempre es negativa y no tiene límites en ningún aspecto. Lloran muy fácilmente sin motivos aparentes. Siempre y con todo están insatisfechos. Enseguida pasan del juego a la violencia y al revés sin ninguna razón. Son de comportamiento descontrolado y voluble. Sin tener permiso ni amistad suficiente, se inmiscuye en temas privados que no le corresponden.
  13. Suelen ser transparentes precisamente por que son difíciles. Ya se sabe de antemano que si pueden, nos van a hacer la vida imposible. Lo único que queda es detectarlos a tiempo y tomar las medidas necesarias para sufrirlos, ignorarlos o intentar corregirlos.
  14. Están desorientados, si sus padres también lo están y estos no saben o no pueden encontrar la forma para relacionarse con un hijo difícil, lo que produce severos desencuentros y aislamientos cada vez mayores entre ambos.
  15. No son felices aunque tengan todos los bienes materiales a su alcance, no paran de exigir más. Incluso con grandes medios a su disposición suspenden los estudios, maltratan o faltan el respeto a los profesores, son expulsados de los colegios, abusan con agresividad física y verbal de todos los que pueden por ser más débiles, incluso de los padres, hermanos u otros familiares.
  16. No miden las consecuencias de lo que hacen, ni los riesgos que toman cuando quieren hacer algo, solamente quieren obtener satisfacciones y premios. Dan mucha más importancia al placer que a sus probables implicaciones negativas. Creen que viven en una sociedad donde solamente se premia al que tiene éxito, conseguido al precio que sea. Sus héroes suelen ser los marginados de la sociedad.
  17. No demuestran ningún interés por el esfuerzo para conseguir algo o por el trabajo bien hecho, sea obligatorio o voluntario en la familia, escuela o sociedad. Aplican la ley del mínimo esfuerzo y la exigencia de derechos, pero sin asumir obligaciones. Consideran que las virtudes y valores humanos que conforman la vida positivas, como el hablar, convencer, dialogar y respetar a los familiares, amigos y profesores no son más que ideas ya caducas.
  18. Los hijos difíciles suelen juntarse con otros hijos difíciles que también se oponen a cualquier tipo de normas que les imponga la familia, la escuela o la sociedad. Se juntan con otros que sean caprichosos, que no tengan respeto por nadie, que no tengan límites en sus actuaciones, que sean malos estudiantes, que tengan muchos derechos y pocas responsabilidades. etc.
  19. Los hijos difíciles están siempre a la defensiva, e insisten en que saben más que nadie. No están acostumbrados a que les lleven la contraria. Presumen de tener una manera muy directa de decir las cosas y hablan sentenciando y enfadándose, no pueden o no quieren evitarlo. No se puede dialogar, comentar y mucho menos discutir con ellos, pretenden continuamente dominar a los padres hasta aburrirlos o destruirlos. Amargan la existencia de todos los que tienen alrededor, haciéndoles sentir mal, culpables, tristes. Solamente dejan de hacerlo cuando sienten que no pueden dominar, entonces a lo mejor cambian un poco. Nunca hacen una lista de sus puntos positivos y de sus puntos negativos, ni de sus fortalezas y debilidades.
  20. Los hijos difíciles, casi siempre están indignados consigo mismo, no se dan cuenta que el estado de bienestar familiar que tienen, es muy costoso para sus padres. No les importa el esfuerzo, el trabajo y la calidad de vida de sus padres. Sólo quieren: Que me den y que me den, sin dar ellos nada a cambio. No soportan cualquier intento de reprimir la sobreprotección de la “mamitis” o “papitis” si los padres no les satisfacen todos sus caprichos. Esto les genera instantáneamente un berrinche conocido como “síndrome de abstinencia parental”. Entonces se vuelven más difíciles todavía, porque no quieren, no pueden o no les permiten cortar el “cordón umbilical” 

17 Consejos sobre cómo tratar a los hijos difíciles:  

  1. Apoyarles con mucho amor y entendimiento, teniendo una mente abierta y un corazón sano. Cuanto más difíciles sean, más énfasis tienen que poner en esos puntos para intentar reconducirlos a una situación normal de convivencia en la familia y en la sociedad. Que sepan que sus padres están a su lado en todo momento, por muy difíciles que sean sus caracteres.
  2. Convencerles que deben aceptar la política familiar de “cero tolerancia” a las drogas, alcohol, sexo fuera del matrimonio, horarios, respeto, educación, etc. También deben aceptar la revisión frecuente de sus pertenencias, mochila, bolsillos, habitación, teléfono, pantallas electrónicas, redes sociales, etc. y que si aparece algo anormal, se comente frente a la evidencia.
  3. Darles el espacio familiar que les vaya correspondiendo en relación con su edad física y mental, no tratarles por debajo de esa edad. Antes de hablarles escuchen bien y con mucha atención y cariño lo que ellos les quieren decir.  Hay que escucharles lo que quieren decir, más que lo que dicen, principalmente sobre ellos mismo y sobre la forma en la que los padres les tratan. Los hijos difíciles algunas veces quieren decir una cosa pero dicen otra, pues no son lo suficientemente maduros como para expresar lo que quieren decir. Los padres no tienen porque estar de acuerdo con lo que les digan sus hijos, algunas veces preguntan solamente por tantear opiniones sobre lo que están haciendo, van a hacer o están pidiendo consejos para ese montón de ideas que como jóvenes emergentes les bulle en la mente.
  4. Enseñarles y fomentar que sepan dar su opinión, pero siempre con respeto, tanto por parte de los padres a los hijos, como de los hijos a los padres y a los otros familiares.
  5. Escucharles con mucha atención. Los hijos difíciles, suelen ser el resultado de padres difíciles, que tampoco han escuchado, ni escuchan a quien deben hacerlo. Los hijos difíciles siempre creen que están preparados para enfrentarse sistemáticamente a los padres, maestros y a la sociedad.
  6. Evitar poner etiquetas negativas, peyorativas o despectivas a sus hijos difíciles, pues no arreglan nada y lo único que se consigue es que el hijo se rebele más y los encontronazos sean peores y más frecuentes.
  7. Hablarles de los privilegios que tienen por pertenecer a la familia, haciéndoles ver que algunos de estos privilegios no son derechos y que por lo tanto los privilegios se pueden perder por el mal comportamiento o por la irresponsabilidad de sus actos.
  8. Hacerles comprender que no pueden romper las reglas de la familia ni de la sociedad, por muy contrarios que sean a esas normas, pues tendrá consecuencias graves y en algunos casos irreversibles. Algunas reglas sobre horarios, comportamientos, educación, orden, disciplina, etc., según las edades físicas y mentales, pueden ser negociadas y en su caso modificadas.
  9. Inculcarles el sentimiento de pertenencia a la familia, por muy difíciles que sean, fomentándoles su identidad personal y grupal, para que se sientan valiosos, necesarios y responsables.
  10. Manteniéndose firmes en las decisiones. Que el sí de los padres sea sí y que su no sea no. Pero siempre dejando la puerta abierta para las posibles negociaciones razonables. Los hijos difíciles tienen que saber que en la familia hay unas jerarquías, que no somos todos iguales, pues tampoco las responsabilidades son las mismas. Siempre tenga una buena confianza en sus hijos para demostrarles que esperan que las cosas las hagan bien.
  11. Persuadirles que pertenecer a la familia conlleva derechos y obligaciones y una de ellas es aprovechar los estudios, lo cual es una de las muchas formas de medir el esfuerzo realizado. Si los padres no se mantienen firmes en hacer obedecer las normas de obligado cumplimiento y no negociables, los hijos difíciles pueden hacer un infierno de la casa, para ellos y para el resto de la familia. Además la sociedad no perdona nunca como podría hacerlo un padre.
  12. Ponerse en la situación de su hijo difícil y pensar como le gustaría ser tratado por sus propios padres. Aceptando la dificultad de igualar las situaciones pues las experiencias personales, debido a los años y cambios en la sociedad lo han podido hacer que sea difícil.
  13. Prevenir la actitud de los hijos difíciles y no dejar pasar sus primeros síntomas sin las correcciones oportunas, para que no vayan creciendo en cantidad ni en intensidad, evitando que los problemas se vuelvan crónicos. 
  14. Educar a los hijos con el propio ejemplo en la práctica de las virtudes y valores humanos, aun a sabiendas de que la sociedad va en la dirección opuesta y que existe una doble moralidad: La de exigir los valores, pero no practicarlos y la de castigar el consumismo con el insostenible endeudamiento, pero fomentar el consumo a ultranza. Ahí es donde también se hacen los hijos difíciles, en ese dualismo contrapuesto.
  15. Es muy práctico para los padres aprender a manejar las habilidades, técnicas y herramientas necearías para aumentar el conocimiento de cómo educar a los hijos difíciles, pues si mejoran el estilo de educarles, los hijos aprenden mucho antes lo que tienen que hacer y no hacer. No olvidándose que las posibles llamadas de atención y correcciones deben ser inmediatamente hechas y siempre dentro del hogar.
  16. Educarles desde muy pequeños con costumbres para que posteriormente se conviertan en hábitos y estos en virtudes y valores humanos. Enseñarles que la vida comprende derechos, obligaciones, responsabilidades, consecuencias buenas y malas, sufrimientos, alegrías, premios y castigos, triunfos y fracasos, etc.
  17. Nunca deberán tratar a los hijos difíciles gritando, amenazando, con violencia física o de manera desesperada, pues esto suele ser derivado de que los padres se sienten a priori derrotados, ineficaces y manipulados. Los padres tienen que aprender, aunque nada más sea las mínimas reglas de comunicación positiva, si es que quieren sacar resultados provechosos para ambas partes. Tienen que aprender lo que deben hacer, lo que no den hacer y cómo lo deben aplicar a cada uno de sus hijos. 

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Padres, conozcan a qué tener miedo y a qué, no tenerlo.

ESCUELA PARA PADRES 

Padres, conozcan a qué tener miedo y a qué, no tenerlo. 

4,112 Palabras. Tiempo de lectura 15:00 minutos. 

  • Padres, tengan miedo a……..(24 situaciones)
  • Padres, no tengan miedo a……(24 situaciones)
  • 21 Sentencias sobre el miedo

Definición: El miedo es la perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo, daño real o imaginario, que sea contrario a lo que se desea. El gran o excesivo miedo cerval, suele ser insuperable y anula las facultades de decisión y raciocinio, incluso puede impulsar a cometer un hecho delictivo. Esta circunstancia puede ser eximente. Sus sinónimos más usados son: Terror, pavor, pánico, susto, alarma, sobresalto, intimidación, amenaza, sorpresa, cobardía, horror, temor, pesadilla, angustia, agobio, preocupación, etc. 

Tener miedo puede ser bueno, normal y beneficioso para las personas, pues constituye un mecanismo de supervivencia y de defensa, que surge para poder responder con rapidez y eficacia ante situaciones adversas. Pero la ausencia del miedo no es valentía, que es la capacidad de seguir adelante, a pesar del miedo. Al miedo siempre hay que añadirle, un gramo de precaución y prudencia. 

El miedo es una emoción primaria, que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza. Se manifiesta tanto en las personas, como en los animales y se caracteriza por un intenso sentimiento, habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. 

La máxima expresión del miedo, es el terror y su antítesis, la valentía, la persistencia y la tenacidad, la audacia, el valor, el coraje, el esfuerzo, el heroísmo, la intrepidez, la temeridad, la osadía, el atrevimiento, la entereza, la impavidez, el temple, la determinación, la decisión, la serenidad, etc. 

Tener miedo es una forma negativa, de luchar con las cosas malas que suceden. La forma positiva del miedo, es luchar a favor de las cosas buenas que suceden o puedan suceder. 

Al miedo no siempre hay que hacerle frente, muchas veces es más prudente huirle, sobre todo sabiendo que por ser superior a nuestras fuerzas, el enfrentarlo nos va a costar una derrota. Dicen: “Nunca discutas con un imbécil, pues te terminará llevando a su terreno, y ahí te ganará por su experiencia”. 

El miedo, que puede ser no inminente, aunque no sea real y sea imaginario, suele conllevar ansiedad, huida, enfrentamiento o paralización. Por eso en algunos casos de miedo insuperable, puede ser un eximente de responsabilidad criminal, si se ha actuado impulsado por él. También causa de nulidad matrimonial, según el derecho civil y el canónico católico, al tener el defecto de consentimiento, por miedo.

Padres, enseñen a sus hijos a no tener miedo, a afrontar los desafíos del mundo moderno en el que están viviendo. A que no pierdan la esperanza y la valentía en las dificultades y a que permanezcan, fieles en su Fe. 

Padres, recomienden a sus hijos que tengan mucho miedo, ante el grave problema del consumo de drogas, blandas o duras, de las relaciones sexuales fuera del matrimonio, de las tentaciones de desertar de los estudios y de un largo etcétera. Que no se enfrenten a esos problemas, que es preferible que huyan. Dígales que cuando les lleguen esas tentaciones, se refugien con plena confianza en sus padres, maestros, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que profesen. Para eso tiene que haber anteriormentemucho dialogo, sincero y abierto. 

Los padres tienen que enseñar a sus hijos, a que tengan miedo: 

  • De las malas actividades que les propongan determinados amigos, por muy buenas e inocuas que aparenten ser.
  • Los malos amigos que quieran manipularles. 

Los padres tienen la obligación de enseñar a sus hijos, a que distingan y practiquen, lo que es tener miedo y lo que es tener precaución, desconfianza, recelo, aprensión, cuidado, duda, etc. Es muy sabio y necesario, tener estas propiedades o cualidades y saberlas practicar. Dicen que: Hombre precavido, vale por dos, y que el miedo guarda la viña. No se puede ir por la vida de ingenuo o de ignorante, sobre todo con la cantidad de peligros morales y físicos que acechan, en cualquier esquina, en cualquier momento y de cualquier persona. Por eso los padres tienen que inculcar en los hijos, que tengan una gran confianza en si mismos y en sus padres. No se puede escalar una montaña con miedo, pero si se puede y debe hacer con preocupación. 

PADRES, TENGAN MIEDO…….: 

  1. A acostumbrarse, a intencionadamente, hacer mal las acciones u omisiones, tanto en la vida familiar, social, como religiosa, sin aceptar la satisfacción del trabajo bien hecho y su responsabilidad. El “yavalismo”, palabra que proviene del “ya vale”, es la ruina de las personas, sus estudios, trabajos y relaciones.
  2. A cómo se desarrollarán los problemas, a sus consecuencias, a no tener los medios para solucionarlo, etc. Pero si tiene entereza para sobrellevarlos, inteligencia para discernirlos, fuerza de voluntad para enfrentarlos, precaución para manejarlos y fe en si mismos, entonces no tienen que tener miedo a nada.
  3. A cruzar el puente que hay, entre la verdad y la mentira. Tienen que estar muy bien preparados y con las ideas muy claras, sobre el aborto, la clonación, las células madres, la pena de muerte, el suicidio, la eutanasia, los trasplantes de órganos, las drogas, la sexualidad fuera del matrimonio, los matrimonios entre homosexuales, etc. Los padres tienen que prepararse muy bien, para poder contestar a sus hijos sobre estos principales problemas éticos, relacionados con la vida. Si los padres no lo hacen, otros lo harán, y seguramente de mala manera.
  4. A deliberadamente no hacer feliz a su cónyuge, al prescindir del amor, la comprensión, la ayuda, la compenetración y tantas otras cuestiones, que el matrimonio supone. La ausencia de estas actitudes, siempre terminan pasando factura en la vida.
  5. A engañarse a si mismo, al terminarse de creer las propias mentiras, que una vez tras otra, se cuentan a terceros, para justificar determinadas acciones.
  6. A escandalizar a sus hijos, al decirles que hagan o no hagan una cosa y Vds. hagan o no hagan lo contrario. Cómo pueden explicar algunos padres a sus hijos, las obligaciones religiosas, conyugales, familiares, económicas o civiles, si ellos no las cumplen. En vez de darles un buen ejemplo, lo que hacen es escandalizarles. Tengan miedo a que los hijos les quiten el disfraz, si es que lo tienen y descubran una doble vida. ¡Ay de aquel que escandalice a los hijos!
  7. A hacer una montaña de un pequeño problema. Magnificarlo puede llegar a convertirlo, sin querer, en un gran problema irresoluble, aunque no lo sea.
  8. A inculcar en sus hijos, el círculo vicioso de la pobreza hereditaria. Nunca les diga que somos pobres, porque nacimos pobres y nuestros ancestros también fueron pobres. No tengan miedo a decirles, que de la pobreza se puede salir, si se esfuerzan en tener una buena educación y persisten, sin desertar, de sus obligaciones escolares, manteniendo y fomentando la práctica de las virtudes y valores humanos.
  9. A ir sumando hiel a la familia y a la sociedad, pero no lo tengan si le suman miel. La violencia familiar, las infidelidades y la despreocupación de las obligaciones, son el fermento del veneno, la tristeza y el amargor familiar.
  10. A las enfermedades y a la falta de prevención. Si tienen algún síntoma preocupante, no se hagan los valientes, es de los pocos momentos que las personas tienen que ser cobardes. Pongan lo mas bajo posible su listón de aguante y aceptación, a los malestares o enfermedades, pero sin caer en ser hipocondríacos. Los cementerios están llenos de valientes, que no quisieron poner los medios para cuararse a tiempo, porque se consideraban muy fuertes y muy machos, como para consultarlo al médico.
  11. A los amigos que estén equivocados, desorientados o mal informados, aunque tengan las mejores intenciones, pues de buenas intenciones está construido el camino al infierno. Por muy buenos amigos que sean y mucha labia que tengan, la verdad es única y no tiene variantes. El hecho de escucharles, puede servir para tratar de convencerles en privado de sus errores, siempre que uno se haya formado bien.
  12. A los coqueteos, insinuaciones o relaciones extrañas, con personas del otro sexo, sean amigos, compañeros de trabajo o parientes. Si no respetan el estado social y familiar de la otra persona, empiecen a tener  miedo a esas situaciones y corte por lo sano. Si persisten, huya. Es preferible que le digan que es un cobarde, por no querer seguirles el juego de ellos, a que se vaya metiendo poco a poco y llegue un momento, en que ya no pueda salir del juego. En este caso, tener miedo y huir, es muy bueno.
  13. A no enseñar bien a sus hijos, para que sepan salir de esas crisis profundas, llenas de indignación, frustración y violencia, contra el sistema de la sociedad, que casi siempre esconde una profunda desorientación personal, que se traduce en su propia indignación.
  14. A no escuchar a sus hijos, sin prisa y con los cinco sentidos, atentos para investigar, objetivamente y sin prejuicios, qué es lo que quieren y lo que no quieren. Sólo allí podrán determinar, si las decisiones tomadas son positivas o negativas.
  15. A no tener capacidad de admitir el bien, la rectitud de intención y los principios morales, para transmitirlos a la familia y a la sociedad. No crean que todo el mundo es malo. Son muy pocos los que ladran sus maldades, aunque metan mucho ruido. Hay muchísimas personas y muy buenas, que todo lo bueno que hacen, lo llevan en profundo silencio, sin alardear.
  16. A no tener el coraje para combatir, lo que les debilite y les enmascare la facultad de ver la oportunidad, donde haya un obstáculo. El mundo está lleno de limitaciones, para los que no tienen las capacidades adquiridas para solucionarlas, aunque tengan que intentarlo setenta veces siete.
  17. A perder el trabajo o al subempleo, sobre todo cuando existe la responsabilidad de una familia. Este miedo produce una gran angustia, que incluso hace cometer errores, para poder encontrar otro trabajo inmediatamente. La formación profesional y personal continua, es muy importante, pues hoy en día hay demasiado riesgo, si no se está bien preparado.
  18. A prescindir de criterios morales claros y de claridad, en los criterios que utilicen para sus actuaciones, pues eso producirá desorientación en las decisiones fundamentales para su vida, la de sus hijos y la de su familia.
  19. A que la sociedad les arranque a los hijos,  arrastrándolos con las pandillas y las adicciones en ese viaje de “irás y no volverás”. Para quitar ese miedo, déles buen ejemplo y fórmeles en la práctica de las virtudes y valores humanos.
  20. A que le estén impregnando de miedo, como un arma de dominación política y de control social, utilizada por los provocadores profesionales, para tener bajo control a los ciudadanos. En este caso reaccione y busque buenos consejeros, que le ayuden a desenmascarar los objetivos de ese miedo, que le quieren inculcar. Es muy usual introducir miedos colectivos, contra una nación, pueblo o grupo social determinado.
  21. A que les practiquen a Vds. o a sus seres queridos la eutanasia o a la muerte asistida, realizadas en contra de la voluntad de los enfermos y de sus familiares. Para evitarlo, está el otorgar un testamento de vida, estando en plenas facultades físicas y mentales, no cuando se está mitad dentro y mitad fuera de la vida.
  22. A sufrir las enfermedades incurables o insostenibles económica o físicamente, que aunque sean imprevisibles, se podrán llevar mejor, si previamente se han hechos seguros de salud o previsiones de otro tipo.
  23. Al divorcio, cuando no se esta bien preparado, para poder asumir esa situación religiosa, familiar, económica, sentimental, emocional, etc.
  24. Al futuro profesional de los hijos. La búsqueda de trabajo de los hijos, comienza el mismo día que nacen y está relacionada con la educación familiar, humana y académica que los padres les dan. Su futuro se definirá, entre otras cosas, con las actuaciones presentes de los padres. 

No estén pendientes de los miedos, aunque los motivos sean conocidos, desconocidos, ficticios o hipotéticos. Para conocer, analizar y eliminarlos, tienen que estar muy enfocados en el problema que ha producido el miedo. Intenten disponer de la mayor tranquilidad y control mental posible, para poder poner todas las energías disponibles en solucionar el problema presentado, no en el miedo que puedan sentir. Así podrá dedicar todas las energías en lidiar con el problema, entonces tendrá muchas mas probabilidades de éxito. Esa tranquilidad la puede dar, el saber que se está arropado con buenos familiares, amigos o consejeros, a los que deberán solicitar ayuda cuanto antes, para poder estar tranquilos, mientras se buscan y encuentran las soluciones. La falta de tranquilidad o ausencia de apoyo, multiplica por cien el peso del problema. Piensen que nunca están solos. 

No hay que tener miedo a fracasar, hay que aceptar que cada fracaso puede ser un sabio y fructífero aprendizaje. Hay que tener miedo, a no querer iniciar las cosas o a no volverse a levantar, tantas veces como sea necesario. Acertadamente, algunos creen que el fracaso no es algo malo, más bien piensan, que si no sale bien una cosa, haciendo los intentos convenientes, es que habrá que empezar de nuevo. 

El miedo, el error, la soberbia, la rabia, la venganza, etc. pueden destruir a las personas que tienen mando y obligaciones sobre los demás, debido a que se emborrachan de poder o no saben digerir, los compromisos aceptados. El miedo cuando se traduce en enfermedad persistente, en algunos dirigentes familiares, sociales, empresariales o políticos, produce su actual ruina y su profunda decadencia, que normalmente arrastra a los que están a su alrededor. Las contradicciones, los cambios de rumbo, las mentiras, la obsesión por las reformas, el odio al adversario, el autoritarismo disfrazado de sonrisa, la arbitrariedad, el desorden, y la inmensa torpeza que demuestra en los asuntos diarios, son las graves consecuencias de dejarse llevar por el miedo. 

PADRES, NO TENGAN MIEDO……..:

  1.  A amar a su cónyuge, hijos, familiares y amigos. El amor y los recuerdos crecen y se multiplican, además de que son para siempre.
  2. A amar lo bueno que están haciendo, pues aunque sea fuertemente criticado, al final tendrá la recompensa. Los líderes no tiene miedo, tiene inteligencia, horas de estudio, buenos asesores y mucha práctica.
  3. A conocer un problema. Tengan miedo de no querer, saber o poder buscar la solución. Si se es consciente de que existe un problema, se es responsable de encontrar su solución.
  4. A construir la familia, soportada por las virtudes y valores humanos. Conseguir una familia única, fiel e indisoluble, llena de intensidad, gradualidad y verdad. Viviendo todos para uno y uno para todos, en un camino de conocimiento, respeto y atenciones para siempre, procurando ser presencia activa y responsable en la comunidad.
  5. A decir la verdad, pues la verdad les hará libres. Siempre sale a flote como la gota de aceite en el agua. Tengan miedo a no poder convencer de la verdad, a los que no la quieren entender. Peor será para ellos, pues se quedarán en la ignorancia.
  6. A defender a capa y espada ante sus hijos, los principios no negociables, para un católico: La vida desde el momento de la concepción, hasta la muerte natural, la familia compuesta de un hombre y una mujer abiertos a la vida, la libertad de enseñanza, el bien común, la libertad de culto, etc.
  7. A demostrar su autoridad moral, cuando de opiniones, pedidas o no,  si están soportadas con sus conocimientos, comportamiento y ejemplo personal.
  8. A hacer las acciones correctas y el trabajo bien hecho. Aunque crean que nadie lo ve, puede estar afectándole a Vd. y al bien común.
  9. A hacer mimos a sus hijos pequeños, a contarles cuentos, a leerles libros, a dedicarles mucho tiempo. No por eso van a salir niños mimados, aunque se lo hagan muchas veces. Los hijos necesitan que los padres les den, muchas muestras de cariño corporal y emocional.
  10. A la soledad, busquen y acojan la compañía de la familia, de la religión y de la sociedad. Estos son los tres pilares llenos de compromiso, competencia y disponibilidad para evitar la soledad, donde se puede edificar la calidad de vida personal y familiar. Si buscan bien, nunca estarán solos del todo. Siempre habrá personas con los que puedan hablar, conectarse, intercambiar opiniones, compartir momentos, desahogarse, apoyarse, etc., máxime con los actuales medios de comunicación. Lo importante es hacer el esfuerzo para intentar localizarlos, aunque no aparezcan a simple vista.
  11. A los avances técnicos de uso diario que no dominen, como son algunos aparatos electrónicos, teléfonos, programas de las redes sociales, computadoras, etc. Tengan miedo al manejo de las nuevas tecnologías, si conllevan una carencia de límites y normas para su uso, evitando que puedan abrirse las puertas a sus hijos en formación, hacia mundos oscuros y peligrosos. Eviten que sus hijos llenen sus vidas de contactos con personas posiblemente depredadoras, pornografía, adicción al juego, aislamiento, etc. ¡Me da miedo donde iremos a parar con esto!
  12. A los que puedan matar su cuerpo, pues el alma no pueden matarla. Teman a aquel que pueda hacerles perder el alma para la Vida Eterna.
  13. A obrar bien, pues no necesitan un derroche de imaginación, para poder distinguir inmediatamente lo que está bien y lo que está mal.
  14. A pedir cuando lo necesiten, pero siempre háganlo con humildad, discreción y solamente en última instancia, pensando en devolverlo, ciento por uno. Tengan miedo al egoísmo y la avaricia de no dar, de lo que tienen o de lo que les sobra. La vida les juzgará por lo que hicieron y por lo que no hicieron, pudiendo haberlo hecho.
  15. A pedir favores a los hijos, pues aunque los padres siempre están predispuestos a concederlos, no es así en algunos hijos, que ponen muchas pegas, para demostrar como ejercen su independencia y sus superiores capacidades. Algunas veces solamente lo hacen para hacerse de rogar. Que diferentes es para los padres oír: Voy a intentar hacer todo lo posible para ayudaros, lo más rápidamente posible.
  16. A pedir favores cuando verdaderamente lo necesiten, para Vd. o para su familia. Algunas veces da vergüenza pedirlos, porque hay que humillarse y la otra persona puede abusar de esa humillación. Otras veces no se piden, para demostrar un orgullo mal entendido. Hay que aprender a cómo pedir los favores. El no, ya lo tienen siempre antes de empezar. Pedid y se os dará. Al que no habla, nadie le oye.
  17. A que cuando surja un problema, aparezca el miedo pegado a él, pues ocurre muchas veces. Ese miedo consume todas las energías disponibles, que deberían utilizarse para buscar las soluciones a ese problema. Si no tiene miedo y decide enfrentar el problema, tiene que procurar para solucionarlo, no tomar decisiones alocadas carentes de lógica, que posteriormente pudieran ser contraproducentes, porque no se han tomado las decisiones adecuadas, por falta de medios o por estar enfocados o distraídos en la vida del día a día.
  18. A que sus hijos no quieran seguir el mismo camino de sus padres.  Todos los padres quieren que sus hijos sea buenos alumnos, que terminen sus estudios universitarios, que se gradúen, que sea buenos profesional, que se compren una gran casa, que les den nietos y que tengan éxito. No pueden organizar y obligar la vida del pequeño, incluso cuando todavía no ha nacido.
  19. A ser una minoría en cuanto a las ideas, de cómo comportarse y educar a los hijos en las virtudes y valores humanos. Tengan miedo a no ser una minoría creativa, que sepa luchar contra la corriente, permitiendo lo que algunas sociedades les proponen, sobre dejar hacer a sus hijos lo que quieran y lanzarlos al mundo, sin una buena formación. Aunque deben tener miedo a no defender de la actual dictadura de las minorías.
  20. Al cambio, aunque haya cosas que nunca deberían cambiar, como son los conceptos de la ley natural. Estudien y analicen bien el cambio, para sacar lo mejor de él y luego actuar.
  21. Al conocimiento, que los hijos sepan más que los padres, pues es ley de vida. Pobres generaciones en las que los hijos, no saben más que los padres, Eso es hundimiento de la sociedad. El conocimiento os hará libres, y más libres, cuanto más conocimiento tengan.
  22. Al futuro de sus hijos, si lo construyen día a día, empezando desde que nacen, con la educación y el ejemplo que les den. Tengan miedo a su futuro si no se están preocupando por su integral formación personal, familiar, académica, religiosa y social.
  23. Al matrimonio fiel, indisoluble y dador de vida. Los momentos actuales son difíciles familiar, social y religiosamente, pero no imposibles de llevar, asumiendo los compromisos de responsabilidad matrimonial. Que prevalezca el tu, y no el yo.
  24. Al ridículo o el miedo escénico. Si tienen que defender a su familia o las virtudes y valores humanos, que les ha enseñado, esté seguro que deben hablar con valentía. Nunca deben importarle los comentarios ajenos, que intenten ir contra la educación de su familia. 

Esta generación es la única en la historia del hombre, que temió a sus padres, ahora teme a sus hijos y tiene miedo de lo que va a ocurrir a todos. A los hijos ya no les da miedo el fracaso, pero a sus padres sí, sobre todo cuando se dan cuenta los padres, de lo mal que han educado a sus hijos, si lo han hecho en la permisividad negligente, donde los hijos son los que mandan en la casa, debido a que han aplicado el equivocado método de la crianza democrática. Los padres no tienen que tener miedo a escuchar, dar opciones, dejar elegir y explicar las razones de por qué sí o por qué no. 

21 Sentencias sobre el miedo    

  1. A lo único que tenemos que temer, es al miedo por sí mismo.
  2. El hombre que tiene miedo, sin que haya peligro, después inventará el peligro, para justificar su miedo.
  3. El miedo al cambio, paraliza las decisiones.
  4. El miedo casi siempre proviene de la ignorancia.
  5. El miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejeros.
  6. El miedo es un sufrimiento que produce la espera de un mal, que normalmente, ni llega.
  7. El miedo hace ver las cosas peor de lo que son, por lo que suele llevar a tomar malas decisiones.
  8. El sabio tiene miedo, el ignorante valor.
  9. El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor.
  10. La seguridad es la madre de la precaución y del miedo atento y previsor.
  11. La violencia es el miedo a los demás.
  12. Los enemigos son grandes, según el miedo que nos producen.
  13. Los tímidos tienen miedo antes del peligro; los cobardes, durante el mismo; los valientes, después.
  14. Nadie llegó a la cumbre, acompañado por el miedo.
  15. No es valiente el que no tiene miedo, sino el que sabe controlarlo.
  16. Para quien tiene miedo, todo son motivos.
  17. Producir miedo hasta de tener miedo, son los objetivos de las dictaduras.
  18. Se puede temer a la vida mal llevada, no a la muerte, que es cierta e impredecible.
  19. Todo aquel que emprende algo nuevo en la vida, siente el miedo a lo desconocido.
  20. No tengan miedo a elogiar a sus hijos por su esfuerzo, no por su inteligencia.
  21. Más pinchazos físicos da el miedo, que todos los alfileres de la precaución. 

Padres, tengan miedo a perder el concepto de su legitima autoridad. La autoridad no se exige, se consigue, como el respeto. Autoridad tiene aquel padre que es escuchado, aquel cuyos hijos le respetan, porque saben que casi siempre, suele tener razón, porque dialoga, porque explica las cosas y porque saben que él les respeta y nunca les haría daño físico, ni moral. El padre que tiene a sus hijos atemorizados o que los tiene en contra, porque no les escucha, no tiene autoridad, ni respecto, es simplemente un padre temido, y como todo el mundo sabe, con miedo no suele haber relaciones sanas.

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El síndrome del nido vacío y la responsabilidad de los padres

ESCUELA PARA PADRES  

El síndrome del nido vacío y la responsabilidad de los padres. 

  • 11 Características que producen el síndrome del nido vacío
  • 18 Motivos frecuentes por los que se produce el nido vacío 

3, 450 Palabras. Tiempo de lectura 12:00 minutos 

Algunos artículos relacionados:

Hay padres que se sienten ofendidos cuando leen algunos artículos de este Blog. Creen que los he escrito especialmente para ellos, y no se dan cuenta que no les conozco. Me escriben enfadados por mi osadía, pero no quieren reconocer que ese enfado es debido a que se sienten heridos por un desconocido que les pone el dedo en su llaga, y que ellos no se la han querido ver, aunque sepan que la llevan encima y sin cicatrizar. Otros me dicen que los artículos están llenos de ira contenida, hacia la sociedad y especialmente contra los padres que no educan bien a sus hijos. Nada más lejos de mi intención, ser iracundo. Gracias a Dios hay muchos más lectores, que le sacan buen provecho a lo que leen y se toman el tiempo de decírmelo. Al escribir, Intento meterme en la piel de los padres, aunque sean virtuales, sentándolos enfrente para dialogar con ellos, descubriendo nuestros sentimientos con preguntas y respuestas. 

Para los padres debería ser un motivo de orgullo y alegría y no de síndrome, el poder decir “misión cumplida” cuando los hijos abandonan el hogar, si es que están bien educados y formados para seguir el ciclo normal de la vida, siempre que no sea por causa de malas decisiones, manipuleos, violencia, orgullos paternos, mala educación recibida, etc. Que los hijos abandonen el hogar paterno, no tiene que producir los síntomas característicos de una enfermedad, puesto que no se ha producido la suspensión brusca de  la presencia de los hijos, pues ha tenido que haber muchos años, para preparar ordenadamente su salida del nido, animándoles y enseñándoles a que sean autónomos, en su estilo de vida y decisiones. Es muy distinto el comportamiento de los padres, cuando en circunstancias normales, los hijos salen de la casa para formar su propia familia, se ponen a trabajar o a vivir por su cuenta. 

Es una falta de madurez y una gran contradicción por parte de algunos padres, quererse olvidar que su misión obligatoria en esta vida, es educar bien a los hijos, con el ejemplo y con la práctica en las virtudes y valores humanos, para que cuando tengan que hacer su vida propia, estén perfectamente preparados y puedan abandonar el hogar familiar. 

Los padres no deben tener el egoísmo, si han preparado bien a los hijos, de querer que se queden en el hogar, cuando por ley de vida, tienen que abandonarlo. Si además se les ha estado insistiendo en su preparación, para cuando les llegue la hora. Es un contrasentido dejarse llevar por el egocentrismo que supone, el perder su control. 

Los padres no deben dejarse manipular por los hijos, que han dejado el hogar voluntaria o involuntariamente. Deben tener mucho cuidado, en no hipotecar su futuro, subvencionando las peticiones infundadas de dinero y atenciones de los hijos. No se olviden que, a los cónyuges les queda muchos años de vida y el ritmo de vida de los que han abandonado el nido, es muy difícil conocer o controlar. 

Es muy normal que empiece la lloradera, para conseguir mas dinero que el acordado, con inventos justificados o no, incluso ascendiendo a límites que los padres no pueden soportar. Si la petición va acompañada de lágrimas y manipulaciones, estas suelen trascender del cónyuge más débil, la madre, al cónyuge que se creía el más fuerte. Mientras los hijos se dan la gran vida, en su escogida nueva libertad, los cónyuges pueden ser victimas de un gran chantaje emocional, ante el que deben tomar muchas precauciones. 

11 Características que producen el síndrome del nido vacío.            

            La mayoría de las veces, los motivos que se pregonan para justificar este síndrome, no resisten el análisis profundo de una tercera persona, pues enseguida salen a relucir los motivos verdaderos, cuyos principales son: 

  1. El aburrimiento al perder el motivo de ocupación diaria, que suponía la permanencia de los hijos en la casa, y ahora no saber a que dedicarse, al carecer de aficiones, entusiasmo y costumbre, para hacer otras cosas.
  2. El aburrimiento con el cónyuge, que suele coincidir con la mal llamada crisis matrimonial de los 40 años.
  3. El egoísmo personal que no permiten ver, que los hijos tienen que salir del nido para aprender a volar y que es ley de vida.
  4. El enfrentarse a tener que compartir con su cónyuge, todos los momentos libres del día, como cuando iniciaron su matrimonio, pero sin aquella pasión y sin las interrupciones o exigencia de atenciones, que producen los hijos.
  5. El miedo a lo que harán los hijos, si utilizan mal su total libertad, si de antemano no han sido bien preparados para ello.
  6. El no poder disponer del manejo de los hijos, por haber perdido parte del control, fuerza, autoridad e importancia que se tenía sobre ellos.
  7. El querer dar la imagen de víctima, sufrimiento y preocupación ante su cónyuge, familiares o amigos por la separación de los hijos y que vean, todo lo que se preocupan de sus hijos y que no pueden vivir sin ellos.
  8. El querer demostrar ante terceros, su capacidad económica y de sacrificio, ostentando que pueden pagar los estudios externos de los hijos, aunque por ello vayan a tener que hacer enormes sacrificios.
  9. La mala convivencia con o entre los padres, hermanos y familiares que ahoga tanto a los hijos en el hogar familiar, que les obliga a intentar salir de la casa, pues es imposible su continuidad, aunque los padres no se den cuenta, o no lo quieran entender.
  10. La soledad incomprendida del padre o de la madre, al ausentarse la única persona con la que solía y podía comunicarse, ya que estaba ninguneada por el otro cónyuge, que hacia su vida matrimonial, con total independencia.
  11. Tener que aceptar que los hijos se han marchado de casa, porque ya no aguantaban más la desagradable situación familiar o porque tenían la capacidad de manipular a los padres, para hacer lo que ellos querían, aunque los padres no pudieran o les supusiera un grave sacrificio. 

Cómo van a presentarse unos padres, delante de sus familiares y amigos, algunas veces como auténticos plañideros, si no demuestran que están muy compungidos, por tener el nido vacío, debido a que los hijos se han ido a estudiar lejos. Creen que les tacharían de insensibles y duros de corazón. Pero ocultando cuales son las verdaderas razones, del por qué los hijos han dejado el nido vacío. 

El síndrome del nido vacío suele ser un motivo, en algunos padres,  para presumir de un signo externo de riqueza, relacionado con el lugar y universidad a dónde se ha marchado a estudiar y lo cara que es, más los enormes gastos que conlleva, por el número de viajes necesarios para a visitar a los hijos en su nuevo destino, más los que hagan los hijos al hogar familiar, etc. Si les dan la oportunidad, también comentan los enormes sacrificios personales, que la familia tiene que hacer, para que a los hijos no les falte nada, en sus nuevos destinos. ¡Cuanta bondad quieren aparentar algunos padres, en determinadas ocasiones! 

La verdadera angustia del síndrome del nido vacío, empieza cuando internamente se dan cuenta, que han educado mal a sus hijos y saben, que abandonar el hogar paterno, es echarles a las patas de los caballos, cuando se tengan que enfrentar a la dura realidad de vivir solos, sin unos padres que les aconsejen y les ayuden a solucionar las cosas, que no habían enseñado a solucionárselas. Conocen el carácter de sus hijos y la mala o poca educación que les han dado, por lo que suponen que cuando se enfrenten en solitario a la sociedad, no van a tener muchas probabilidades de salir bien, porque han sido educados con sobreprotección, o porque los hijos, han hecho lo que han querido, como han querido y cuando lo han querido. 

No es una opción, es una obligación y una responsabilidad, que no admite excusas ni componentes, educar y entrenar a los hijos, para que a su debido tiempo, puedan abandonar el nido familiar, pues más tarde o más temprano llegará, a no ser que los padres consientan en mantener hijos NiNi. Esa parte de la educación, también tienen que ser total e integrada en la vida diaria, no una educación a medias tintas, quedándose con lo fácil y huyendo de lo más escabroso o difícil. Educar no consiste sólo en transmitir conocimientos, sino en enseñar a vivir, creando un clima de trabajo, respeto y formación familiar, religiosa y social. 

Los padres no pueden ser, ni deben ser amigos de los hijos, tienen que ser sus padres, como siempre he sostenido. Los amigos se eligen y se fomentan y conservan, si es que se quiere. Los padres Dios los da. Amigos de los hijos pueden ser, los compañeros de escuela, de deportes, etc. Algunos padres dicen que conocen y comprenden bien a sus hijos. También suele ser una falacia, pues los padres se suelen conformar con decir que conocen bien a sus hijos, cuando la mayoría de las veces, según la educación que les hayan dado, solamente les conocen en unas cuantas actitudes, que los hijos quieren contárselas a los padres. Pero la mayoría de las veces, los padres no se atreven a ahondar en las interioridades de los hijos, para no llevarse sorpresas, de las cosas que los hijos hacen o piensan. Conocen lo superficial y con eso, creen que ya presumen que conocen a los hijos. Pocas veces conocen sus manipulaciones, egoísmos y trampas con los padres, hermanos y familiares, si es que las tienen. 

La gran pregunta que se tienen que hacer los padres, es sobre cuáles son las virtudes y valores humanos que han inculcado, de palabra y con el ejemplo a sus hijos, como para que estén preparados, para enfrentarse al mundo que se les echa encima. Todo dependerá de cómo les hayan formado en las virtudes y valores humanos. 

Es muy digno y loable sentir curiosidad o preocupación, sobre cómo se estarán desarrollando los hijos que han abandonado el nido familiar, de forma voluntaria o involuntaria para cumplir su ciclo vital. Pero de ahí a hacer un circo sobre el síndrome del nido vacío, hay un abismo. La salida del nido es una etapa natural, que tarde o temprano se va a cumplir. Lo mejor es que se cumpla con la mejor preparación posible y a su debido tiempo. 

El nido es el máximo ejemplo de la perfección, de la arquitectura de la naturaleza, construido con mucha inteligencia y técnicas heredades genéticamente. Ojala pudiéramos decir eso mismo de lo que es un hogar, no en su parte material, sino en la parte moral. Si los padres no han construido bien el nido, es una hipocresía lloran, cuando los hijos lo abandonan prematuramente o no están bien educados. Igual es que no estaba bien hecho y no servia, para lo que tenía que servir. Es una gran alegría cuando el hogar ha servido, para que los hijos crezcan y se desarrollen con todas sus destrezas y que cuando sea su hora, salgan libres de ataduras a ese nido, al que nunca volverán, nada más que de visita. 

La antitesis del síndrome del nido vacío, es la situación de los hijos NiNi, que ni estudian, ni trabajan, quedándose en la casa de los padres, para que estos les mantengan, a pesar de que tengan edad de trabajar o estudiar por su cuenta. Si todo lo que necesitan para vivir, lo encuentran gratuitamente, suministrado en el nido familiar, será muy difícil encontrar trabajo o estudiar Cuanto más, cuando, algunas veces llevan a casa de sus padres, a sus compañeros sentimentales, para que los padres les mantengan a ambos. Eso si que es un nido demasiado lleno de personas, a la vez que muy vacío de autoridad y de sentido de la responsabilidad, para con los hijos y los propios padres. Suele pasar que algunos padres, se sientan indispensables y quieren amamantar a sus hijos, durante toda su vida de adultos. También suelen ser perfectamente manipulados, para que lo hagan. 

El síndrome del nido vacío, suele ser un detonante de sentimientos, que han estado ocultos o frustrados durante el matrimonio, ya que la razón de ser de los cónyuges, puesta en sus cinco sentidos, han estado puestos, en la educación de los hijos. 

Cuando el hijo abandona el nido, habiendo sido el eje, por el que todo circulaba en la familia, máxime si el hijo había formado un equipo cerrado, con uno de los cónyuges, ignorando la existencia del otro, es cuando se cae al suelo, el motivo de ser de aquel cónyuge, puesto que se tiene que enfrentar a retomar al otro cónyuge, al que durante tantos años había ignorado su presencia o simplemente, lo soportaba como proveedor matrimonial. En estos casos es, cuando el cónyuge hace más aspavientos, sobre el síndrome del nido vacío, cuando lo que verdaderamente sucede es, que se le han terminado un sinnúmero de excusas, para seguir haciendo lo que quería y cuando quería. 

Cuando llega el momento del nido vacío, muchos matrimonios se tienen que enfrentar a una de las muchas realidades de su matrimonio, analizar si ya han cumplido los objetivos y metas que tenían al casarse. Dónde están ahora y dónde pensaban que iban a estar. Qué les queda por delante, tanto en el terreno afectivo, como en el económico, el social, el profesional, etc.

La convivencia diaria no se interrumpe, pero ya no se retroalimenta con los temas de los hijos. Ahora tienen que enfrentarse a otra realidad, volver a empezar a convivir, con el cónyuge, pero de una forma muy diferente a cuando se casaron. Ahora tendrán otro tipo diferente de pasión, más madura, equilibrada, estabilizada, armonizada o serena. Ya no habrá la pasión de los primeros tiempos, aunque haya otro tipo de pasión. 

Ahora todos los días es tú y yo, frente a frente. Muchos tienen que volver a empezar su vida matrimonial, con objetivos y proyectos nuevos. Volver a enamorarse, empezar un nuevo estilo de vida, donde solamente estarán los cónyuges con sus alegrías y tristezas, pero sin la interrupción de los hijos. 

Algunas veces los cónyuges se dan cuenta que no se conocen, pues durante esos 20 años aproximadamente, cada uno ha vivido a espaldas del otro, o ambos han estado absorbidos por la crianza y educación de los hijos, despreocupándose de conocerse y adaptarse el uno al otro. Es cuando los cónyuges se han tratado, en muchas de las cosas que deberían tener en común, como si fueran desconocidos. 

18 Motivos frecuentes por los que se produce el nido vacío: 

  1. Cuando a las personas mayores les llevan a un asilo. Les han cambiado el nido y les pasa, como a los árboles viejos, que ya no se pueden trasplantar. En el asilo, sea bueno o malo, se encuentran con un vacío enorme. Ese no es su nido.
  2. Cuando en su ciudad no hay centros universitarios o similares y tienen que salir a estudiar fuera, para poder cumplir con sus deseos y derechos de formación.
  3. Cuando habiendo centros universitarios en la ciudad, abandonan voluntariamente la casa, para ir a estudiar fuera de la ciudad, aunque sean muchísimo más costosos.
  4. Cuando los hijos forzosamente, abandonan el nido por cuestiones ajenas a su voluntad: Emigración económica o política, servicio militar obligatorio, enfermedad de larga duración, encarcelamiento, etc.
  5. Cuando los hijos quieren aprovechar la oportunidad de unas becas, para estudiar fuera de la casa.
  6. Cuando los hijos se marchan de la casa, porque no aguantan a los padres, por la violencia existente, las infidelidades, las adicciones, etc.
  7. Cuando los padres envían a estudiar o a trabajar fuera de la casa y así realicen lo que ellos nunca pudieron hacer. Habiéndolo tenido como asignatura pendiente, incluso sabiendo a ciencia cierta que los hijos, no están preparados todavía para vivir por su cuenta, pero no les importa a los padres, echarles a las patas de los caballos de la dura sociedad, a pesar de que tengan muchas probabilidades de estrellarse.
  8. Cuando los padres quieren deshacerse de la obligación de seguir educando a sus hijos para que les dejen vivir en paz, echándoles de la casa o forzándoles a que vayan a estudiar o a trabajar fuera de casa y se vayan acostumbrando a vivir por su cuenta.  
  9. Cuando los padres quieren que los hijos desaparezcan del hogar, para que no sigan llevando problemas que involucren, responsabilicen, den mal ejemplo o contagien a la familia, aunque tengan que ayudarles o no en su mantenimiento.
  10. Cuando los padres se sienten culpables, de que los hijos a los 18 años vayan a la universidad, cuando todavía tienen sin resolver sus  dudas y no saben con seguridad, lo que quieren estudiar, ni hacer con su vida. Solamente quieren salir de la casa, aunque no hayan  recibido una buena educación integral que les permita apreciar el sacrificio de los padres y el valor de lo gastado. Desgraciadamente más de la mitad de los que ingresan a la universidad, no terminan los estudios y vuelven a la casa, habiendo gastado incluso todos los ahorros guardados, para la vejez de los padres.
  11. Cuando ocurre un divorcio o fallecimiento, suele producirse un sentimiento de derrota, de todas las ilusiones y de soledad. Entonces si se queda el nido vacío y para siempre. Pero es una sensación de vacío interno y mental, al ya no tener que volver a moverse con la única razón de ser, que durante tantos años, ha llenado la vida del matrimonio. Ese vacío asistencial, puede hacer que el cónyuge se derrumbe, si no saca fuerza de flaqueza, para superarlo.
  12. Cuando por cuestiones de mala economía, los padres no pueden mantener a los hijos y les obligan a abandonar el hogar, para que se ganen la vida como puedan, estén o no preparados para ello. Dándolos en adopción, forzándolos a emigrar, o simplemente abandonándolos a su suerte.
  13. Cuando por el mal comportamiento de los hijos, los padres les echan de la casa, perdiendo o disminuyendo ostensiblemente su conexión.
  14. Cuando por ley natural, los hijos quieren independizarse, para ir a trabajar o formar una familia.
  15. Cuando quieren demostrar poder ante el otro cónyuge y obligarle, a que tenga que asumir lo que él quiere, incluso cuando los hijos todavía no quieren salir del hogar o no están preparados para hacerlo.
  16. Cuando se aparenta ante los familiares y amigos, que los cónyuges o uno de ellos, sufre mucho por la separación de los hijos, aunque anteriormente, no hayan tenido tiempo para dedicárselo y educarles.
  17. Cuando tienen que seguir una tradición familiar, o de un segmento de su sociedad, de que a determinada edad, tengan que salir de casa a estudiar o a trabajar, sin tener en cuenta su buena o mala preparación.
  18. Cuando uno de los cónyuges abandona el hogar definitivamente y se lleva “la llave de la despensa”. Máxime cuando el que se marcha, era el único que mantenía económicamente a la familia. 

Las soluciones prácticas para eliminar o no incurrir el síndrome del nido vacío, deben iniciarse, poniéndose de acuerdo ambos cónyuges, encarando las nuevas circunstancias, para sacarles el mayor provecho posible. Empezando a comportarse como al principio de su matrimonio, haciéndose comidas especiales, escapadas al cine, a los restaurantes, vacaciones cortas, fomentar viejos o nuevos amigos, hacer visitas culturales, etc. Así podrán acortar las distancias que tenían, evitar el distanciamiento y tener la satisfacción de volver a estar juntos otra vez, empezando un nuevo estilo de vida. Todo menos “tocar suelo” por las nuevas circunstancias. 

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La importancia de las comidas familiares

ESCUELA PARA PADRES

La importancia de las comidas familiares 

  • 20 Conceptos que pueden aprenderse en las comidas familiares
  • 30 Recomendaciones para fomentar el éxito de las comidas familiares

4,057 Palabras. Tiempo de lectura 15:00 minutos 

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Las comidas familiares son algo más que comer juntos, saciar el hambre y cuidar la salud. El acto de comer juntos todos los de la familia es una antigua y excelente tradición que va pasando de generación en generación. Desgraciadamente está despareciendo o disminuyendo en algunas culturas y determinados segmentos de la población, debido al exceso de trabajo, a las prisas, a los horarios familiares incompatibles y un largo etc. En las familias tradicionales, casi siempre es la esposa o madre la que suele encargarse de hacer la compra, preparar y organizar la comida, junto a las otras tareas del hogar. 

Que bonito es poder reunir alrededor de una mesa, todos los días a la familia. También lo es reunir los días de fiesta a todos los hijos con sus respectivas nuevas familias, uniendo dos, tres o cuatro generaciones, como se hacia tantas veces en otros tiempos.

20 Conceptos que pueden aprenderse en las comidas familiares: 

1.                   Aprender a deliberar sobre las grandes y pequeñas cuestiones y decisiones de la familia. Así los hijos se enterarán que les tienen en cuenta y que son importantes, para la familia en conjunto.

2.                   Aprender a practicar la comunicación, para saber escuchar y hablar bien.

3.                   Aprender cultura, urbanidad y las tradiciones familiares,

4.                   Aprender que la comida cuesta mucho comprarla, prepararla y presentarla, como para no servirse más de lo que se va a comer.

5.                   Comentar los temas que conciernen a la familia y a la sociedad.

6.                   Continuar las tradiciones de relacionadas con la comida, su preparación y presentación.

7.                   Corregir a los que hablan mientras mastican o mastican con la boca abierta, comen demasiado deprisa y en grandes porciones.

8.                   Crear costumbres y rituales, que después se convertirán en hábitos y posteriormente en virtudes y valores humanos.

9.                   Cuidar la alimentación y por ende la salud.

10.               Demostrar el buen gusto por las cosas buenas, bien hechas y bien presentadas.

11.               Escuchar y ser escuchado.

12.               Expresar en familia los sentimientos de cada uno, sin tener miedo a no ser atendido o a hacer el ridículo.

13.               Fomentar e interactuar las relaciones familiares, entre todos los presentes.

14.               Fomentar el acercamiento y la convivencia familiar, evitando los posibles distanciamientos.

15.               Generar conexión con los miembros de la familia, aprendizaje los unos de los otros, fomentando además el amor, la pertenencia y la seguridad, necesidad básicas en nuestra vida.

16.               Interesarse por las cosas de los demás y saber que los otros se preocupan por las de cada uno, escuchándose mutuamente sobre lo que cada uno hace, sufre y goza.

17.               Limar esperezas anteriores, al tener que compartir cosas y espacios comunes.

18.               Practicar las virtudes y valores humanos como: La puntualidad, el orden, la organización, la disciplina, la aceptación de las jerarquías, el servicio a los demás, el agradecimiento, la caridad, la Fe, los modales y la buena educación, etc.

19.               Recordar viejas recetas tradicionales.

20.               Sentirse partícipe de un grupo familiar bien conectado.

30 Recomendaciones para fomentar el éxito de las comidas familiares:

 

1.                   Acostumbrarse desde muy pequeños a comer utilizando el tenedor, la cuchara y el cuchillo, demostrando la mejor forma de utilizarlos, junto al uso adecuado de las diferentes piezas de vajilla, cubertería, cristalería y mantelería, según el tipo de comida que vaya a consumir.

2.                   Apagar el televisor, la radio y las pantallas electrónicas y a poder ser no atender los teléfonos. Casi todo el mundo puede entender lo que es dejar un mensaje telefónico, cuando el tema no es grave o importantísimo. También quitar de delante los periódicos, revistas o libros. Así evitarán las distracciones y podrán centrarse en lo que están haciendo.

3.                   Conseguir que la presentación de la comida, esté hecha de la mejor manera posible, pues la comida primero entra por la vista, después por el olfato y posteriormente por el paladar.

4.                   Convertir la comida familiar en un lugar de comunicación y dialogo, evitando las discusiones airadas, las amenazas, los sermones, las riñas y las broncas, pues hay otros momentos y circunstancias para hacerlo en privado y no delante de toda la familia, máxime, si hay invitados. Debe ser un momento de comunicación alegre.

5.                   Cuando no pudiera reunirse toda la familia para comer juntos, por motivos de horarios de trabajo, de estudio u otras obligaciones ineludibles, deberían hacer un esfuerzo para hacerlo en el desayuno o la cena. En cualquier caso hacer lo imposible para poder realizarlas los fines de semana y días de fiesta. 

6.                   Dar gracias a Dios, al empezar y al terminar, por la comida que se ha puesto en la mesa y agradecer a quien la ha comprado y preparado, pues la comida no se elabora sola ni se compra, sin haber pagado previamente su precio con el trabajo.

7.                   Dejar aparcadas las riñas, las llamadas de atención, los problemas serios, etc. para cuando se haya terminado la comida y exponerlos en privado con las personas relacionadas. No siempre todos los problemas son para contar a todos y mucho menos durante la comida familiar.

8.                   Destinar un tiempo después de cada comida, si es posible, sobre todo los fines de semana, para hacer una tertulia específica sobre los temas importante de la familia o de actualidad en la sociedad. Así los hijos se acostumbrarán, desde temprana edad, a saber lo que hay en la familia y fuera de ella.

9.                   Evitar esas frases tantas veces dichas, incluso con buena voluntad: “De eso, a mí, mi hijo no me come. Bueno es él. Si no le gusta no lo come y yo le preparo otra cosa. No come huevos o come solamente la clara, la yema dice que es mala y que hay que tirarla”.

10.               Evitar que la madre, que es la que casi siempre prepara la comida, se convierta en una esclava, de los caprichos alimenticios del resto de la familia y no tenga que prepara tantos menús o variaciones de menús, como personas haya en la familia, pues bastante tendrá con hacerlo, cuando haya enfermedades, regímenes alimenticios médicos o casos especiales.

11.               Evitar que se instale en la familia la moda del “munched” que consiste en estar comiendo pequeñas cosas a todas horas, lo que origina que cuando llega la hora de la comida familiar, no tienen apetito y sacan defectos a todo lo que les presentan. Además es un gran desequilibrio dietético, que deteriora la salud por la excesiva ingestión de calorías y un gasto económico muy grande.

12.               Evitar que se instale en la familia la moda de la comida  “finger food”, tanto en el hogar como cuando van a los restaurantes. Este tipo de comida consiste en ingerir solamente alimentos que puedan ser llevadas a la boca con las manos, lo que origina que algunas personas no usan el tenedor, la cuchara o el cuchillo hasta después de los 18 años, que es cuando salen de la casa familiar. Entonces es ya bastante tarde, para quitar la adicción a ese tipo de comida, para cuando se incorporan a la sociedad de adultos. Esta comida suele ser denominada “fast food”, comida rápida, o comida basura.

13.               Evitar que se juegue con los alimentos y mucho menos en la mesa familiar. Hay que tener mucho respeto por los alimentos, ya que son los nutrientes que mantienen en salud o enfermedad a nuestro cuerpo. La comida familiar no se hace para jugar, se hace para alimentarse, comunicarse, conocerse, educarse, etc. Eso no quita que las comidas tengan que ser serias y enfadadas, al contrario deben ser alegres y divertidas.

14.               Exigir a todos la puntualidad, para no tener que esperar todos, a los que por dejadez se han retrasado. En su caso, deben avisar del posible retraso, con suficiente antelación.

15.               Fomentar la cultura gastronómica, explicando las características de lo que se va a consumir, el porqué de las combinaciones, los pasos dados para hacer la comida, lo que ha costado, las variantes realizadas y las que se podrían haber realizado, en función de la salud, alimentación, gastronomía, gustos y costos.

16.               Fomentar la práctica de servirse, solamente, la cantidad que se va a comer, para no dejar sobras en el plato que haya que tirar. Es mejor repetir, si se desea más cantidad. Es de muy mala educación dejar restos de comida que después hay que tirar, máxime teniendo en cuenta, lo que ha costado comprarlo y cocinarlo, además de las necesidades de otras personas, que no tienen comida.

17.               Fomentar una cultura sobre el consumo de las sobras y su posible aprovechamiento y reutilización, en comidas posteriores.

18.               Hacer ver a los hijos con el ejemplo, la prioridad de la comida familiar sobre otras actividades, pues también los padres dejan sus cosas, para compartir la comida todos juntos.

19.               Inculcar la importancia de compartir en la familia opiniones, comentarios y experiencias.

20.               Intentar sentarse juntos todos los días a la mesa y por lo menos una vez al día. Haciendo hincapié en los fines de semana y fiestas.

21.               Involucrar a toda la familia formando un equipo, para realizar los distintos pasos que forman el presupuesto, la compra y la preparación de la comida familiar, intentando fomentar la buena salud, el buen gusto, la responsabilidad, la creatividad, la ecología, la economía, el ahorro, etc.

22.               No permitir que los hijos coman solos en sus habitaciones, o mirando la televisión, o a cualquier hora, o sentados en el suelo.

23.               Planificar, consensuar y comprometerse, con el horario mejor para todos, incluyendo la que prepara la comida. Quizás cada uno tenga que ceder un poco, para llegar a un acuerdo común.

24.               Poner en práctica o corregir, con mucha delicadeza, las desviaciones sobre las normas de educación y los buenos modales, que se deben mantener en la comida familiar.

25.               Poner unos tiempos y formas para empezar, cuando lo haga la persona de más edad, no pasar a otro plato, sin que el anterior lo hayan terminado todos. Así se evita la sensación de engullir y se sustituye por la de degustar y disfrutar la comida. No levantarse de la mesa, hasta que hayan terminado todos y lo hayan hecho los padres.

26.               Preparar una comida extraordinaria, aunque sea de vez en cuando, invitando a otros familiares o amigos. De esta forma se puede comprobar lo aprendido en las comidas familiares diarias, y en su caso sentirse orgullosos del comportamiento familiar.

27.               Presentarse en la mesa bien vestidos, peinados y lavados,  máxime cuando hay invitados.

28.               Renunciar y desterrar al “yavalismo”, el todo vale, en las comidas familiares porque son de casa. Aunque a los de casa sea a los que mejor se debe atender.

29.               Si fuera posible, utilizar diariamente la mejor vajilla, cristalería, cubertería y mantelería para disfrutarlas. No dejarlas para cuando haya visitas, pues las personas más importantes, son las de la propia familia.

30.               Tomar el ejemplo de cómo se prepara la mesa, la comida y las personas en Navidad y en las grandes ocasiones: Cumpleaños, fiestas patronales, pedidas de mano, visitas especiales, etc. Este debe ser un modelo a seguir para todos los días normales. Cuesta muy poco intentar acercarse a ese protocolo diariamente.

Desde la antigüedad la mesa ha servido como punto de reunión para las celebraciones de los asuntos más importantes, alegres o tristes, de las familias y de la sociedad.

El gran ejemplo que una familia puede dar, además de la satisfacción de todos sus miembros y el gran orgullo para los padres, es cuando se ve su buen comportamiento en un restaurante o cuando llegan unos invitados a la casa y observan la conducta educada de los miembros de la familia. Esto puede hacer la diferencia para que los otros cambien a otra mejor forma de comportarse. Además de la satisfacción del deber cumplido y el orgullo de hacer bien las cosas, es un ejemplo que debe cundir en la sociedad. También es un buen reto para los hijos demostrarlo, cuando comen fuera de la casa, con otros amigos, en el colegio o en los restaurantes.

Aprender a comer bien en la mesa familiar, es un ejercicio que queda inscrito en la mente para toda la vida. Muchas contrataciones de trabajo pasan por una comida profesional donde todos están pendientes de si el nuevo candidato pasa o no la prueba de comportamiento en la mesa. En noviazgos y amistades suele ocurrir de forma parecida.

Hay muchos manuales de urbanidad o buenas maneras, relacionados sobre la forma de comer en la mesa familiar y en el ambiente social y profesional. En cada país aplican algunas normas diferentes, pero la mayoría son comunes internacionalmente. Desde la disposición correcta de la vajilla, cristalería, cubertería, mantelería y manejo de los cubiertos, hasta el orden de consumir cada tipo de alimentos y la utilización de la cubertería, pasando por la colocación jerárquica de los comensales, tiempos de cada fase, quienes se sientan y se levantan primero, el respeto de esperar a empezar y terminar cada plato, etc.

La mesa familiar es donde se enseña a los hijos a aprender a dar prioridad a la satisfacción de los sentidos del gusto, olfato, vista y tacto al masticar, incluso en algunos casos al oído, pues hay alimentos que suenan.

El desayuno en la mesa familiar es una de las actividades más importantes de toda la familia, principalmente de los que tienen que salir a estudiar o a trabajar. Entonces es donde comienza la formación de los hábitos alimenticios saludables para reponer las fuerzas consumidas durante la noche y la obtención de energías para las que se van a consumir durante los estudios o el trabajo. Es desde entonces cuando los padres, aunque sea con insistencia, tienen que ir fomentando las costumbres para que se vayan convirtiendo posteriormente en buenos hábitos alimenticios, pues el éxito o el fracaso de los estudios o del trabajo dependen muchas veces, entre otras cosas, en haber desayunado correctamente. Desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo.  

La comida en familia sirve para conservar las costumbres y tradiciones culinarias, alimenticias y de comportamiento, siempre que sean adaptadas o modificadas positivamente a la situación actual, de acuerdo a las conveniencias, incluyendo la transmisión del consumo de alimentos típicos de los países de origen.

En las comidas familiares se pueden tomas muchas más medidas y más creativas para mejorar la calidad de la alimentación familiar y evitar la epidemia de la obesidad y por lo tanto de diabetes y las enfermedades cardiovasculares relacionadas.

Las comidas familiares son el mejor medio de sincera hospitalidad, al obsequiar a los invitados compartiendo lo que hay en la casa y sobre todo con la compañía de la familia.

La superprotección de los hijos incluso en las comidas familiares, ha provocado un aumento generalizado de las situaciones de conflicto, enfrentando  a los cónyuges que quieren dar caprichos a unos hijos sí y a otros no. En la mesa familiar deben cumplirse, principalmente por los padres, los conceptos de buen ejemplo, orden, autoridad, obediencia, convencimiento o disciplina. Así la alimentación y educación será la adecuada a cada tipo de familia que se quiera formar.

Los niños aprenden a comer y a alimentarse bien en las comidas familiares, de acuerdo con el ambiente familiar creado y desarrollado por los padres, pues las costumbres alimenticias de los niños de hoy, influirán enormemente en el desarrollo de su personalidad futura. Los padres son los que ofrecen, permiten y prohíben ciertos alimentos y crean las reglas acerca de la comida. Como por ejemplo, comer todo lo que hay en el plato y primero las verduras, además del seguimiento de las normas de educación en la mesa.

No queremos darnos cuenta del privilegio que supone tener comida y una mesa para servirla. Muchas sociedades no tienen ni lo uno ni lo otro, mientras a otras les sobra, lo despilfarran y no lo agradecen pues consideran que es un derecho el haberlo conseguido.

La comida familiar no debe ser un buffet donde cada uno elige lo que quiere de lo que hay en la cocina, en el frigorifico o en la despensa, pensando que el que llegue después, que se las arregle. La comida familiar es un lugar para compartir lo que hay, pensando siempre en los demás. No es un lugar donde se está pendiente de la televisión, el teléfono o los juegos electrónicos. Tampoco es un club donde cada cual coge la comida que quiere y se va a comerla a su habitación o se sienta frente a la televisión, o con el teléfono u otras pantallas electrónicas, aislado de los demás. Como si estuviera en algunas oficinas, cada uno en su cubículo.

En las comidas familiares, los hijos aprenden la mayoría de los hábitos, buenos o malos de sus padres. Es el lugar perfecto para dar buen ejemplo los padres a los hijos y viceversa y para que los padres transmitan las costumbres alimenticias de sus culturas y lugares de procedencia, así como de su situación económica. Teniendo mucho cuidado a la aculturación, del proceso de transición y asimilación de la cultura del país de origen al de destino, evitando que por comodidad, prisas o cambio de imagen el acomodarse a comidas menos saludables y a alimentos procesados..

Los padres deben participar en clases de nutrición, cocina, presupuestos familiares, compras alimenticias, etc. para aprender a promover estrategias que les ayuden a promover hábitos alimenticios saludables y así conseguir disminuir el numero de comidas fuera del hogar, ya que estas son menos nutritivas, incluso algunas veces son dañinas a la salud y mucho más caras. Cuanto mas barata es la comida en la calle, mucho más perjudicial es para la salud, de ahí que aparezcan esas gorduras exageradas en las personas que comen muchas veces fuera de la casa, acompañándolas siempre con los refrescos llenos de azúcares y cafeínas.

La comida fuera de la casa puede ser un placer, sobre todo para las madres que tienen que hacer diariamente los milagros y equilibrios económicos para que les alcance el presupuesto y poder dar gusto a todos. Que su familia les atienda a ellas de vez en cuando, es un privilegio que se lo deberían dar, como premio de reconocimiento al esfuerzo que continuamente hace. Algunas madres dicen: Cuando llego a fin de sueldo, todavía me quedan muchos días para terminar el mes. 

La comida familiar es el lugar perfecto para que toda la familia cumpla con su misión de transmitir con el ejemplo la práctica de las virtudes y valores humanos, enseñar a pensar, a amar al prójimo, a hablar con Dios dándole gracias por los alimentos recibidos y a defenderse de las influencias y agresiones externas. Es el epítome de una buena educación y la mejor demostración de lo que hay detrás de ese comportamiento.

En las comidas familiares nadie debe practicar los desordenes alimenticios de la ortoexia, la vigorexia, la bulimia, la anorexia, la gula, la hipocondría, etc. Es muy difícil de distinguir la línea divisoria entre ellas. Todos son desordenes muy peligrosos que se pueden convertir en patrones alimenticios restrictivos, obsesivos y extremos.

La ortoexia es un desorden alimenticio que se caracteriza por la obsesión de consumir alimentos considerados saludables, lo que puede conducir a la desnutrición y hasta la muerte. Las familias que la consienten, cometen un grave error y producen un mal ejemplo si los familiares exigen comen a la carta. La madre no es la esclava que tiene la obligación de satisfacer las impertinencias o caprichos de sus hijos, aunque si hubiera una enfermedad o recomendación médica, la cosa cambiaría. Las madres tienen que descartar las famosas frases: “De eso, a mí, mi hijo no me come, bueno es él. Si no le gusta no lo come y yo le preparo otra cosa. “No come huevos o come solamente la clara, la yema dice que le han dicho que es mala”.

Hay pasteles llamaos “tres leches” y familias que compran cuatro tipos de leches diferentes pues cada uno de la familia quiere tomar la suya propia. Leche con el 2% de grasa, con el 1%, cero grasa, de soja, con chocolate y un largo etc. Este desorden, entre otras cosas supone una mala educación y un costo muy alto, además de muchos viajes adicionales a la tienda, pues casi nunca se terminan a la misma vez y cuando se ha terminado una de las leches, hay que salir corriendo a la tienda, porque a mi hijo, marido, esposa, etc. no se le puede dejar sin su tipo de leche. A lo peor no tomaría leche ese día y empieza un problema. Si a los hijos no se les ha acostumbrado a comer de todo y sanamente, suelen hacer un gran ridículo ante terceros, en los restaurantes, excursiones, escuela, trabajos, cuando llegan invitados a la casa y un largo etc.

La madre o quien organice el presupuesto familiar, la comida, las compras, la despensa y la economía familiar, no puede dar gusto a todos los de la familia, pues tendría que comprar un programa especial de computadora, para además cumplir con unas reglas de alimentación relacionadas con las calorías, carbohidratos, proteínas, fibras, etc. que cada hijo quiere o necesita o supone que necesita.

Las comidas familiares han sufrido el mismo camino negativo que la sociedad, que ha pasado de ser una sociedad autoritaria a una sociedad absolutamente laxa en cuestiones de autoridad. Las normas de educación en las comidas familiares, en muchos casos han desparecido dejando la vida carente de ellas, de todo lo que suponga esfuerzo, dificultad o compromiso. Por eso a algunos hijos nadie les habla de obligaciones, todos les hablan de derechos, incluso para que los utilicen cuando están en la mesa familiar. Para que los hijos no se traumen, les hablan poco y mal de la experiencia enriquecedora de la comunidad familiar, del trabajo, de la austeridad, de la lucha y del posible fracaso. Solamente les hablan de la cara blanda y aterciopelada de la vida y de sus derechos. Así tenemos esos resultados educativos tan devastadores.

No he aprendido, por lo tanto no puedo enseñar, este circulo vicioso ocurre algunas veces cuando hace falta demostrar una buena educación social y familiar, pero ya es muy tarde para hacerlo, pues los hijos se marchan de la casa sin haberlo aprendido, por lo que no lo pueden transmitir a la siguiente generación. Todo lo que se haya trabajado para que la comida familiar sea un éxito tiene resultados a plazo corto y a plazo largo. Nunca debe importar en una familia bien educada lo que otras personas opinen de ellos, la buena educación es su determinación y placer, no es el de ellos.

Las comidas de las familias con mala educación giran en torno a tres electrodomésticos: El frigorífico para comer a la carta lo que se quiera a cualquier hora del día o de la noche y así no tener que comer en familia, ni someterse a las comidas o costumbres familiares. Las pantallas electrónicas para aislarse y no convivir con el resto de la familia. El teléfono para aislarse mucho más de lo que pueda suceder en la mesa familiar. Con estos tres electrodomésticos funcionando, nadie tienen que hablar para expresar sus opiniones, creencias o convenciones.

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Pedir perdón a los hijos por haberlos educado mal

ESCUELA PARA PADRES

Pedir perdón a los hijos por haberlos educado mal.

  • 101 Ocasiones en las que hay que decir: Hijo, te pido perdón porque te he permitido hacer lo que querías.  

3,856 Palabras Tiempo de lectura 14:00 minutos 

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Cuando los padres piden perdón a los hijos, reciban o no el perdón de ellos, se les abre un mundo mucho mejor y se liberan de las ataduras, que por sus posibles acciones u omisiones, les impiden vivir felices. 

Pedir perdón a los hijos no se hace solamente con palabras, previamente tiene que haber el pleno conocimiento de lo que se ha realizado mal, un fuerte arrepentimiento, un firme propósito de la enmienda y la certeza de poner los medios necesarios, presentes y futuros, para que no vuelva a ocurrir, además de resarcir los posibles daños producidos a los hijos. Qué difícil es pedir perdón a los que hemos ofendido, no importa habernos dado cuenta tarde. 

¡Hijo! Te pedimos que nos perdones porque no supimos educarte bien y a su debido tiempo y ahora estás condenado en la cárcel o en una gravísima situación irreversible. Nos convino creer que tenía que dejarte tomar tus propias decisiones según tu libre albedrío, aunque no te habíamos enseñado a usarlo. 

También debemos pedir perdón a algunos segmentos de la sociedad que por nuestra culpa u omisión, se han desviado del buen camino moral y social y han caído en el infierno en vida de la delincuencia criminal

Si los padres no piden perdón a los hijos, tengan la edad que tengan, sean los que sean los motivos de los problemas o distanciamientos, antiguos o actuales, claros u obscuros, convierte a los padres en víctimas de sus propios actos y les impide cualquier posibilidad de cambio. Es injusto y pernicioso para padres e hijos, utilizar la tendencia de culpar a otros y hacerles responsables por las propias acciones, omisiones, fracasos y frustraciones. 

¡Padres, no tengan miedo, sean valientes! Tengan el orgullo de saber pedir perdón, no duden a enfrentarse y a pedirlo con sinceridad, reconociendo lo verdaderamente mal hecho y evitando caer en ese mecanismo habitual de defenderse, para no aceptar las propias fallas, limitaciones, debilidades y capacidades. 

Qué difícil es querer darse cuenta de haber educado mal o hecho mal a los hijos. Para ello hay que temer una conciencia muy sutil, afinada y comprometida con la verdadera educación familiar. Muchos padres prefieren no escarbar, en la forma como ha educado a sus hijos. Si no averiguan y ahondan en los hechos, creen que serán más felices, pues así no tendrán remordimientos de conciencia. Algunos padres dicen: Allá ellos, los hijos, que se las arreglen como yo me las he arreglado, con las educación que me dieron. 

Pedir perdón a los hijos, no socava la autoridad de los padres, ni significa perder el respeto del hijo. Al contrario, enaltece a los padres y les hace mucho más importantes a la vista de los hijos. Es un ejemplo de humildad, que los hijos pueden aprender para su futuro. Hay que aprender a pedir perdón a los hijos, por mucho que los padres estén acostumbrados a que se lo pidan, incluso cuando son los generadores del problema. Esta demostración de humildad, además tiene que ser incluso interna. Pedirnos perdón a nosotros mismos también, porque no hicimos lo que teníamos que haber hecho, consciente o inconscientemente, ya que de esa decisión salieron o pudieran salir perjudicados los hijos. 

Cuantas veces se les olvida a los padres o no quieren reconocer, que sus malas actuaciones, por activa o por pasiva, son los responsable de la desgraciadas situaciones, por las que tienen que atravesar sus hijos o de las malas y únicas alternativas, que la sociedad les ofrece. 

Los padres no se pueden quejar si los hijos les salen criminales, revoltosos o sinvergüenzas. Es muy posible que estén recogiendo lo que los padres han sembrado, sobre todo, si no les han educado bien. O cuando los hijos se ven obligados, a elegir circular por malos caminos, como única alternativa para salir del infierno de su casa. Los padres muchas veces, no quieren pedir perdón a los hijos, a pesar de haberlos conducido a que tomen desgraciadas soluciones, al haberlos criado en una familia, carente de los principios básicos que deben regirla. 

Es muy fácil echar la culpa a otros, de los males que nos suceden y muy difícil aceptar que esos males, han sido debido a nuestras acciones u omisiones. Desgraciadamente, las consecuencias hay que pagarlas, por no haber obrado diligentemente, como buenos padres de familia o como miembros de la sociedad. 

101 Ocasiones en las que hay que decir: Hijo, te pido perdón porque te he permitido hacer lo que querías:  

A cada una de las siguientes frases deben añadirle: pero no te decía nada, al ver que eras joven y que todos a esa edad habíamos hecho lo mismo o parecido. Pensaba que tenías que aprender a vivir” 

  1. Cuando adquiriste deudas o responsabilidades que pensabas poder pagarlas, aun a sabiendas que era casi imposible que lo hicieras, y yo acudí a pagarlas o solucionarlas en tu nombre, pero…
  2. Cuando ante la familia o los amigos, no cumplías ni con las mínimas normas de la buena educación o buenas maneras sociales, pero…
  3. Cuando aparecían en tu habitación, en tu mochila o en tus bolsillos, cosas que no te pertenecían, o no correspondían a tu edad, pero…
  4. Cuando aun siendo muy joven, me enteré que mantenías un noviazgo con actitudes externas muy deshonestas, pero…
  5. Cuando circulabas a alta velocidad con mi automóvil o con la motocicleta que te había comprado, incluso sin mi permiso, ni el de conducir, pero…
  6. Cuando con mi sobreprotección, excesiva vigilancia y coacción, te sofocaba y coartaba las alas de tu libertad, frenando tu crecimiento, pero…
  7. Cuando con rabietas rompías tus cosas, sabiendo que después te compraríamos otras nuevas, pero…
  8. Cuando contestabas desagradablemente a tus padres y familiares mayores, con insultos, sarcasmos, ironías o empleando malas palabras, pero…
  9. Cuando decías malas palabras que se habían incrustado en tu vocabulario y no te decía nada, pero…
  10. Cuando dejábamos que te alimentaras solamente con lo que tu querías, hasta que llegaste a enfermar de desnutrición, pero…
  11. Cuando el maestro te reñía o ponía malas notas y le amenazabas con decírselos a tus amigos de las pandillas, para que le rompieran el automóvil o pincharan las ruedas, pero…
  12. Cuando en tu presencia, peleaba o discutía con mi cónyuge, pero…
  13. Cuando estabas parte de la noche enganchado en las redes sociales y a la mañana, era muy difícil que coordinaras tus estudios por la falta de descanso nocturno, pero…….
  14. Cuando exclusivamente para que lo vieran los demás, aparentaba amarte y te protegía excesivamente, sofocándote y frenando tu crecimiento y desarrollo, pero…
  15. Cuando faltabas a la escuela y no te reñía o castigaba, pensando que eras joven y que todos a esa edad habíamos hecho lo mismo o parecido. Tenias que aprender a vivir, pero…….
  16. Cuando golpeabas adrede a tus hermanos, a otros niños o jóvenes, incluso a familiares mayores, pero…
  17. Cuando hacías pequeños negocios sucios o medio ilegales y te felicitaba, pues me enorgullecía que tuvieras madera de empresario, pero…
  18. Cuando he usado el pedirte perdón para manipularte o chantajearte, sobre hacer lo que yo quiero, pero…
  19. Cuando imitabas los gestos y lenguajes obscenos de algunos artistas de moda, además de poner sus fotografías en tu habitación, pero…….
  20. Cuando llegabas a casa observamos tus primeras adicciones, debido a que olías a alcohol, tabaco, marihuana u otros signos externos, malos o impropios de tu edad, pero…
  21. Cuando llegabas tarde a casa no te reñía, ni castigaba, pero…….
  22. Cuando llorabas continuamente hasta que conseguías lo que querías, te conviniera o no, pero…
  23. Cuando maltratabas a los animales por sadismo, sin preocuparte por su sufrimiento, pero… 
  24. Cuando manejabas más dinero del que te habíamos dado, pero…….
  25. Cuando mentíamos hasta en tu presencia, dándote mal ejemplo, pero…
  26. Cuando mentías en cosas importantes, como con los objetos y dinero que tenías, donde habías estado, quienes eran tus amigos, etc., pero…….
  27. Cuando mentías sistemáticamente, para obtener lo que querías, para evadirte de tus responsabilidades o para echar la culpa a otros, pero…
  28. Cuando no aprobabas las asignaturas, debido a que no querías estudiar ni aceptar que te ayudaran, pero…….
  29. Cuando no estuve a tu lado, a pesar de que entonces me necesitabas, pero…….
  30. Cuando no evité que te metieras en situaciones extremas, para llamar la atención y por esa falta de límites, tuviste esas consecuencias tan graves para toda la vida, pero…….
  31. Cuando no hacías las tareas de la escuela y te daba una tarjeta, diciendo que habíamos ido al medico, aun siendo mentira, pero…
  32. Cuando no me interesaba por los contactos que tenias en las redes sociales, aun a sabiendas, que posteriormente hacías citas con extraños, pero…
  33. Cuando no nos importaba el no inculcarte, las virtudes y valores humanos necesarios, para tu formación humana, religiosa, familiar y social, pero…….
  34. Cuando no nos querías decir quienes eran tus amigos, para que no pudiéramos hablar con sus padres, pues teníais una doble vida, pero…….
  35. Cuando no permitías que nadie entrara en tu habitación, aunque sospecháramos que allí escondías cosas peligrosas, para tu salud y vida moral y social, pero…….
  36. Cuando no querías escuchar a tus padres y no éramos capaces de convencerte, ni persuadirte para que lo hicieras, pero…….
  37. Cuando no querías escuchar a tus padres, si te recriminaban o aconsejaban, pero…….
  38. Cuando no querías ir a la escuela y permitíamos que te quedaras en casa o que fueras a casa de otro amigo, que tampoco iba a la escuela, pero…….
  39. Cuando no querías ir a la iglesia, ni a formarte religiosamente y lo consentíamos, dejándote hacer todo lo que quisieras, pero…….
  40. Cuando no supimos enseñarte a que distinguieras entre el bien y el mal, quizás porque nadie nos había dicho como hacerlo, y no intentamos aprenderlo, pero
  41. Cuando no supimos, no quisimos o no pudimos comprender, los cambios propios de tu edad y seguíamos tratándote como si no hubieras crecido, pero…….
  42. Cuando no te decíamos nada, al darte arrebatos de cólera y destrozabas todo lo que tenias a mano, pero…
  43. Cuando no te educábamos, pensando que lo malo que hacías era por nuestra culpa, eras incorregible u ocurría por circunstancias inevitables, pero…
  44. Cuando no te llamábamos la atención, permitiéndote hacer lo que quisieras en la casa o sitios públicos, aduciendo que los niños y los jóvenes son así y que hay que dejarles que tengan su espacio de libertad, aunque molesten a los demás, pero…
  45. Cuando no te llevamos a la tienda a devolver o pagar con tus ahorros, los dulces, juguetes u objetos que habías robado, pero…….
  46. Cuando no te poníamos límites a tus malas acciones y te dejábamos hacer lo que te diera la gana, pero…
  47. Cuando no te poníamos límites, de acuerdo con los valores religiosos, morales ni sociales, a tu mal comportamiento, pero…….
  48. Cuando no te visitamos en el hospital, porque habías tenido un accidente al conducir borracho, sin pensar que la culpa había sido nuestra, por consentirte hacerlo, pero…
  49. Cuando no te visitamos en la cárcel porque habías robado, sin pensar que la culpa había sido nuestra, por haberlo pasado por alto la primera vez, pero…
  50. Cuando no tuvimos la paciencia, comprensión, humildad y grandeza de espíritu, para saber que no siempre teníamos razón y no atendíamos a tus razones, olvidándonos, de lo importante que es el dialogo entre padres e hijos y el saberles escuchar, pero…….
  51. Cuando nos enteramos que hacías sexting en el Internet y en las redes sociales, con fotografías tuyas y de tus amigos, pero…….
  52. Cuando nos refugiábamos innecesariamente, en nuestros trabajos o actividades sociales, para aislarnos de nuestra primera obligación, irrenunciable e intransferible de educar a los hijos, dedicándoles el tiempo necesario en las comidas, en las ayudas de las tareas escolares y en los ratos de vivencia familiar, pero…
  53. Cuando ocultaba a mi cónyuge, lo que había observado sobre tu peligroso comportamiento, pero…
  54. Cuando para quitarte de encima y que no nos molestaras, te dábamos para que gastases todo el dinero que querías, acostumbrándote al consumismo, al despilfarro y a no valorar nada, pero…
  55. Cuando para quitarte de encima y sin que lo necesitaras, te comprábamos los últimos juguetes, aparatos electrónicos y ropa, para que presumieras ante tus amigos y otros familiares, pero…
  56. Cuando pedías permiso para ir a dormir a casa de algún amigo, y no nos preocupaba saber dónde, con quién y por qué estabas allí, pero…….
  57. Cuando pedimos perdón a un determinado hijo, pero no lo hacíamos con los otros, ni con mi cónyuge o familiares, pero…
  58. Cuando pegabas, maltratabas, insultabas o hacías bullying a otros compañeros, pero…….
  59. Cuando permitíamos que comieras lo que quisieras, cuando quisieras y donde quisieras, por eso ahora tienes tanto sobrepeso y sus derivados problemas de salud, pero…
  60. Cuando permitíamos que no tomaras las medicinas o hicieras lo que el medico te había ordenado, debido a que no querías hacerlo, pero…
  61. Cuando permitíamos que realizaras ejercicios, actividades o deportes impropios de tu edad o condiciones físicas y mentales, pero…
  62. Cuando permitíamos que te encerraras en tu habitación, ignorando lo que hacías y nunca estuvieras conversando o comiendo con el resto de la familia, pero…
  63. Cuando permitíamos que tus ropas fueran como la de los pandilleros y llevaras sus signos externos, marcando esa imagen en la escuela, en la familia y con los amigos, pero…
  64. Cuando quisimos educarte de la misma forma, que nos educaron a nosotros, sin tener en cuenta los muchos cambios que ha habido en la sociedad y que deberíamos habernos actualizado, sin perder los principios básicos de la práctica de las virtudes y valores humanos, pero…….
  65. Cuando sabiendo que no estabas bien educado, preferimos mirar para otro lado y no tuve inconveniente, incluso por satisfacción propia, a que te marcharas de la casa familiar a estudiar o a trabajar, aun a sabiendas que fracasarías, pues no estabas enseñado a luchar, ya que te había criado entre algodones o consintiendo que hicieras lo que querías, pero…
  66. Cuando salías con aquellos amigos que llevaban una mala vida, dando mal ejemplo a tus hermanos y quitando la buena imagen de tu familia, pero…
  67. Cuando salías de casa con grandes escotes, pequeñas minifaldas y vestidos deshonestos, y no te decía nada, porque pensaba que eras joven y que todas a esa edad hacían lo mismo y no queríamos que desentonaras, pero…
  68. Cuando sistemáticamente desobedecías y en todo hacías lo contrario de lo que te decíamos, pero…
  69. Cuando te burlabas de otras personas, niños o adultos, porque tenían defectos o eran más débiles que tu, pero
  70. Cuando te castigamos sin tener razón, ya que no habíamos  comprendido bien los motivos de tu falta, ni escuchado atentamente lo que nos decías. Nos habíamos dejado llevar por la indignación y no por la inteligencia, ni la justicia, pero…
  71. Cuando te comportabas de forma agresiva, impulsiva y violenta con tus hermanos, familiares y amigos, pero…
  72. Cuando te consentíamos que hicieras exhibiciones o actividades de alto riesgo, ante tus amigos o familiares, para contrarrestar tu complejo de inferioridad, pero
  73. Cuando te consentíamos que trataras mal a tus abuelos y a otros familiares o amigos mayores, a los que debías respeto, pero…
  74. Cuando te convertiste en vigoréxico por tu mala alimentación, excesivo tiempo en el gimnasio y abandono de tus obligaciones escolares, pero…
  75. Cuando te dábamos demasiada libertad, sin ningún control y que siempre terminaba en libertinaje, pero…
  76. Cuando te dábamos mal ejemplo con nuestro fatal comportamiento en casa y fuera de ella, pero…
  77. Cuando te educamos en un total analfabetismo religioso, similar o rayando en que fueras ateo o agnóstico, pretendiendo que tuvieras una conciencia infantil y sin madurar en las prácticas religiosas, familiares y sociales, pero…
  78. Cuando te encerrabas en tu habitación, con aquellos amigos o amigas raras y no nos preocupábamos de saber lo que hacíais, pero…
  79. Cuando te encontrábamos cosas peligrosas en tu habitación, y decías que se las estabas guardando a un amigo, pero…
  80. Cuando te escatimábamos los más indispensables gastos, para tus materiales escolares y formación, alegando que no teníamos dinero, mientras lo derrochábamos con amigos, en comidas, bebidas, espectáculos y otras adicciones, pero…
  81. Cuando te facilitamos las recompensas, sin que hubieras hecho ningún esfuerzo, pero…
  82. Cuando te he hablado con excesiva dureza, imponiendo mi autoridad, por encima de todo, sin mirar si yo tenia o no la razón, pero…
  83. Cuando te hiciste tatuajes, piercing y otras marcas en tu cuerpo, pero…
  84. Cuando te levantábamos el castigo impuesto o no te ponía ninguno, porque eso alteraría nuestros horarios personales o sociales, pero…
  85. Cuando te llenaste de deudas y tuvimos que declararnos en quiebra, porque no te habíamos enseñado los básicos principios de los ingresos, gastos y ahorros, pero…
  86. Cuando te llevábamos a sitios de personas mayores, para iniciarte en acciones inmorales, pero…
  87. Cuando te llevé a una escuela de alumnos perdedores, que tenía fatales referencias académicas, morales y sociales. Pero era más cómodo para nosotros, no cambiarnos de casa y tener otra escuela mejor, pero…
  88. Cuando te mentíamos para tenerte engañado o para que no te enfadaras, pero
  89. Cuando te metiste en problemas con la policía y te solucionamos la situación, evitándote que sufrieras las consecuencia de tus actos voluntarios, en vez de apoyarte y ayudarte a reconocer y resolver tus errores, pero…
  90. Cuando te mostrabas continuamente de forma maleducada, delante de la familia, amistades y en sociedad, justificándote y no reprendiéndote, pero…
  91. Cuando te peleabas con tus hermanos, abusando de tu edad y fortaleza y no te decíamos nada, pero…….
  92. Cuando te permitíamos tener en tu habitación, la televisión, el Internet y el teléfono, sin querer tener ningún conocimiento de lo que estabas viendo o hablando, pero…
  93. Cuando te pusiste obeso porque no tomabas un desayuno, ni almuerzo balanceado con fruta, cereales, leche, proteínas, vegetales y carbohidratos de calidad  y solamente tomabas, pastelería industrial, pizza, salchichas, patatas fritas, refrescos edulcorados y con cafeína, etc., pero…
  94. Cuando te reprendía o castigaba el maestro y nosotros íbamos a enfrentarnos con él y a reclamarle, por haberte reñido, poniéndonos siempre de tu parte, y a ti no te reprochábamos nada, pero…
  95. Cuando te sobreprotegíamos para que no tuvieras problemas, haciendo nosotros las cosas que tu deberías haber hecho, para que hubieras aprendido a ser un adulto, pero…
  96. Cuando te sobreprotegíamos y no te poníamos límites ni normas, para nada relacionado con tu educación, ni la convivencia en la familia, ni en la sociedad, pero…
  97. Cuando te tratábamos con violencia física o verbal, lo que hizo cambiar tu carácter y volverte más agresivo y desconfiado, pero…
  98. Cuando tenias un empleo y aunque lo necesitáramos, no aportabas nada de tus ingresos, para sufragar parte de los gastos de la casa, pero…
  99. Cuando tirabas la basura por la calle, sin ninguna conciencia ciudadana, ni de educación medioambiental, porque hacías lo mismo que nosotros, pero…
  100. Cuando veías, leías o escuchabas músicas, inapropiadas y peligrosas para tu edad, pero…
  101. Cuando vivías envilecidamente, sin moral ni principios y sin cumplir con los 10 Mandamientos de la Ley de Dios, en un puro autoengaño, pero… 

¡Padres! El análisis de estas 101 situaciones, les puede ayudar a comprobar lo que están haciendo bien, lo que están haciendo mal, lo que no están haciendo y lo que deberían mejorar, en relación con la educación de sus hijos. Así podrán tomar la decisión, de continuar haciendo lo que están haciendo o de enmendarlo, para conseguir una mejor educación de sus hijos y cumplir con la responsabilidad de Vds. y de sus hijos. Si lo hacen, al final ambos saldrán ganando y mucho más unidos. 

¡Padres! Aprendan a educarse Vds. los primeros. Tienen que ser muy buenos alumnos de la educación para poderla enseñar posteriormente a sus hijos. Nadie nace sabiendo, y mucho menos las asignaturas imprescindibles para dar una buena educación a los hijos, como son las virtudes y valores humanos. Pedir perdón, solamente es el primer paso de enmendar los errores cometidos.

Los padres que no piden perdón a los hijos, cuando deberían hacerlo, se suelen encontrar con una gran angustia, motivada por lo que han hecho o por lo que deberían haber hecho y no lo hicieron. El no pedir perdón, suele producir a las personas, enfermedades mentales y emocionales, hasta deprimirlas y volverlas neuróticas, sicóticas, sicópatas, etc. Máxime si esa dejadez, es el origen de problemas graves, en los que estén metidos los hijos. 

Los padres no deben buscar, fuera de sus propias actitudes personales, la explicación a los problemas, fracasos, frustraciones y circunstancias adversas de los hijos. No pueden alegar que ellos educan, como lo hace la sociedad actual o como les educaron a ellos. Eso es buscar chivos expiatorios o factores externos a los que culpar, por las propias acciones. No deben argumentar, que como ellos han sufrido una mala educación, que la sufran otros también, y que como nadie nos ha pedido perdón, por habernos educado mal, nosotros tampoco pedimos perdón a nadie y menos a nuestros hijos. Esto es ser vengativos, egoístas y fracasados, al devolver ojo por ojo, incluso a las personas que más deberíamos querer. 

Los padres que tienen la actitud, de negar su propia responsabilidad educativa, viven encerrados egoístamente, en la propia autosatisfacción del beneficio y gratificación personal, sin tener en cuenta, que se dañan a sí mismo con heridas morales y emocionales, todavía más dolorosas que las físicas. Heridas que van empeorando con el tiempo, especialmente cuando las atesoran, las esconden y no las curan con arrepentimiento, el cual debe estar complementado, con el propósito de la enmienda y la decisión de pedir perdón y perdonar. 

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La perseverancia como virtud y valor humano, enseñada a los hijos y a la familia

ESCUELA PARA PADRES 

La perseverancia como virtud y valor humano, enseñada a los hijos y a la familia. 

1,971 Palabras Tiempo de lectura 7:00 minutos

  • 15 Ocasiones donde practicar la perseverancia
  • 38 Sentencias sobre la virtud de la perseverancia 

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La perseverancia como virtud y valor humano, significa mantenerse firme y constante en la prosecución de objetivos, opiniones o actitudes autopropuestas y empezadas, para poder llegar al final y obtener los resultados previstos, que siempre llenan de satisfacción por alcanzarlos. Empieza con la firme decisión de hacer algo, aunque no se tenga ganas de hacerlo, ni placer en obtenerlo y continua mientras se hace hasta el final. 

La perseverancia está soportada y acompañada de las virtudes de: Voluntad, disciplina, orden, constancia, persistencia, resistencia, insistencia, entereza, tenacidad, empeño, tesón, obstinación, asiduidad, persistencia, inteligencia práctica, etc. Incluso en los momentos más difíciles, para así poder esperar a las oportunidades. 

Los enemigos de la perseverancia son: Pereza, abandono, negligencia, despreocupación, desidia, desinterés, dejadez, titubeo, indeterminación, inconstancia, molicie o blandura, desaliento, ausencia de metas claras etc. La terquedad, al obstinarse en no ceder o cambiar la decisión, cuando lo razonable sea hacerlo. 

Si no se practica la virtud de la perseverancia, será muy difícil cumplir los objetivos propuestos, para cualquiera de las actividades personales, económicas, sociales o profesionales, por mucho que se hayan estudiado, programado y establecidos controles de seguimiento. Empezar a circular por la avenida propuesta, ya es difícil, continuar en ella manteniéndose hasta el final propuesto, es mucho más todavía. En esa avenida suelen salir otros senderos, que parecen atajos muy tentadores, cuyo objetivo es alejarnos de la avenida principal. Ahí es donde entra la práctica de la virtud de la perseverancia y las otras virtudes que la soportan. 

El verdadero problema para no perseverar, en el cumplimiento de las metas elegidas, empieza cuando se asume que el problema de perseverar, es de otros y para otras cosas, y no de uno. 

15 Ocasiones donde practicar la perseverancia: Algunos dirán que la virtud de la perseverancia, suena a temas religiosos, pero no es cierto, ya que es también aplicable para seguir y no abandonar, en las principales e importantes cosas de la vida, por ejemplo: 

  1. 1.       En el amor a la familia. Practicando los padres, por medio del ejemplo, las virtudes y valores humanos, para poder enseñar a sus hijos a perfeccionarse a si mismo, a perseverar en esa mejora y a intentar que lo hagan los demás, aunque nada más sea, por aflorarles el deseo de emulación, cuando vean los esfuerzos realizados y los logros conseguidos.
  2. 2.       En el mantenimiento de la amistad, aunque hubiera algunos fallos o malos entendimientos, casi siempre de posible arreglo.
  3. 3.       En el matrimonio hasta conseguir que sean duraderos, felices y fructíferos.
  4. 4.       En el trabajo. Intentando hacerlo cada vez mejor y si es necesario, recorriendo una milla de más de lo que ha cobrado.
  5. 5.       En la búsqueda de nuevos trabajos, enviando la cantidad de solicitudes que sean necesarias, hasta conseguir los objetivos.
  6. 6.       En la educación de los hijos, desde la cuna hasta la tumba, incluso aunque ya se hayan independizado.
  7. 7.       En la lucha por intentar alcanzar los objetivos propuestos, profesionales y sociales pues las grandes ideas y los éxitos, llegan cuando se persevera en su consecución, cumpliendo unos buenos y bien estudiados propósitos.
  8. 8.       En la práctica de la religión hasta alcanzar la paz interior y el conocimiento, el hábito y el ejercicio duradero, permanente de las virtudes y valores humanos.
  9. 9.       En la salud. Siendo perseverantes, para no interrumpir el tratamiento recomendado por los médicos, incluso cunado parezca que no hay mejoras, principalmente en las sesiones de rehabilitación, aunque creamos que no avanzamos lo prometido, ni lo deseado.
  10. 10.   En las ideas políticas rectas, honradas, morales y beneficiosas para todos, no dejándose llevar por falsos profetas o demagogos, que proponen cosas casi siempre inalcanzables.
  11. 11.   En los deportes. Los entrenamientos para los deportistas, suelen ser aburridos por repetitivos, pero perseverando en ellos, es la única manera de lograr los triunfos o acercarse a ellos y por lo menos hacerlo bien.
  12. 12.   En los escritores, la perseverancia, comienza cuando se pegan los dedos a la computadora, las posaderas a la silla y se empieza a sudar frío, hasta que llegan las ideas.
  13. 13.   En los estudios. El repaso continuo de las lecciones más difíciles y aburridas, supondrá un buen ejemplo de la perseverancia y evitará la deserción escolar.
  14. 14.   En los objetivos familiares de ahorro, educación, relaciones, formación, etc. que aunque pudieran parecer muy pocos, es una forma imprescindible de practicar la perseverancia.
  15. 15.   En los programas personales de mantenimiento de salud: Adelgazamiento, nutrición, ejercicios físicos, etc. 

La perseverancia en cómo lidiar y gestionar la tristeza, la soledad o la rabia interna, para desprenderse de todas ellas y aprender a convivir pacíficamente, para disminuir los actuales niveles de inconformidad y violencia, aumentando las cotas de altruismo personales, familiares y de la sociedad. 

La perseverancia sirve para poder alcanzar las metas propuestas, pese a las dificultades internas o externas, o a la disminución de la motivación personal, que se vaya produciendo por el paso del tiempo. La perseverancia se sustenta, en el esfuerzo del trabajo a base de una sólida influencia sobre la voluntad, lo que lleva a tener un tesón continuo, para vencer las dificultades internas y externas. 

La perseverancia debe estar dirigida hacia un buen objetivo, meta o tarea planeada, sea grande o pequeña, pues fortalece la voluntad, para continuar y así poder alcanzarla. Requiere mucha firmeza, para prolongarla a través del tiempo, pero robustece el cuerpo, la mente y el espíritu, contra los impedimentos y dificultades, tanto internas como externas y ayuda a vencer los defectos, para no flaquear en las decisiones diarias negativas.

Los padres deben inculcar en sus hijos, desde muy pequeños, y poco a poco, las virtudes del orden, del trabajo, de la constancia, de la voluntad y el esfuerzo, para que vayan responsabilizándose de sus cosas, aunque sea en conceptos simples, que les vayan permitiendo ejercerla. Más adelante, ya adultos, la perseverancia será la virtud clave, de lo denominado el mantenimiento de las cosas Todo buen mantenimiento, necesita imperiosamente de la virtud de la perseverancia, incluso de lo cotidiano, que aunque aparente ser poco importante, nunca lo es. 

La perseverancia sustituye “el me gustaría” o el “podría hacer” por el “puedo y lo hago”. El premio es la satisfacción y el orgullo que da, el deber cumplido, al haber peleado contra nuestra propia naturaleza, aún en las pequeñas cosas. 

Todas las virtudes necesitan de la ayuda y complemento de la perseverancia, sin la cual ninguna podría ser perfecta, ni siquiera mantenerse mucho tiempo en la práctica. Pero también la perseverancia, tiene que estar acompañada de otras virtudes y valores humanos, como la firmeza y la constancia en el camino ya emprendido, para poder triunfar en los propósitos, metas, objetivos, trabajos y resoluciones de ánimo, que nos hayamos propuesto, pues es una virtud que ayuda a persistir en el ejercicio del bien, a pesar de la molestia u obstáculo que su prolongación ocasione. 

38 Sentencias sobre la virtud de la perseverancia: 

  1. 1.       Caerse puede ser voluntario, levantarse es obligatorio, pues es duro caer, pero mucho peor, es no haber perseverado intentado levantarse.
  2. 2.       Comenzar es de todos, perseverar es de luchadores, de inteligentes y de santos.
  3. 3.       Con perseverancia, constancia y tenacidad, se obtiene lo que se desea y la palabra imposible, no tiene significado.
  4. 4.       El enemigo de la perseverancia es el desaliento. Luchar contra él, es evitar el pesimismo y la tibieza.
  5. 5.       El que la sigue, la consigue.
  6. 6.       En caso de detectar un error, es conveniente y necesario rectificar la perseverancia.
  7. 7.       Está muy bien comenzar algo, pero mucho mejor, es perseverar para terminarlo.
  8. 8.       Fomentar la perseverancia de causas nobles es un ideal que paga dividendos, en la tierra o en el Cielo.
  9. 9.       Hay que alentar a los niños a perseverar, e insistir en el esfuerzo de perfeccionarse a si mismos para mejorar la suerte propia y ajena.
  10. 10.   Hay que tener una perseverancia reflexiva, no del primer impulso o de la inercia.
  11. 11.   La perseverancia es el soporte indispensable para llevar todas las demás virtudes humanas.
  12. 12.   Es relativamente fácil empezar, pero difícil perseverar.
  13. 13.   La mayoría de las personas carecen de perseverancia, aunque si quieren, no les faltará fuerza para realizarla.
  14. 14.   La perseverancia compensa todas las desventajas que se presenten.
  15. 15.   La perseverancia en las virtudes, puede conllevar acciones heroicas y esfuerzos generosos.
  16. 16.   La perseverancia en una virtud, cuando persigue el triunfo del bien.
  17. 17.   La perseverancia es el vigor de los fuertes y el fundamento de todas las virtudes.
  18. 18.   La perseverancia es la constancia en las buenas cosas, empezadas con grandes esfuerzos personales, abnegación y entusiasmo, aunque se sienta el aislamiento social o familiar.
  19. 19.   La perseverancia es la virtud por la que todas las demás, dan su fruto.
  20. 20.   La perseverancia hace inteligentes a los menos dotados y fuertes a los débiles que quieren conseguirlo.
  21. 21.   La perseverancia junto al tesón, son muy importantes para obtener las respuestas deseadas, en nuestros estudios y en la vida.
  22. 22.   La perseverancia no es una carrera larga; es una serie de carreras continuas.
  23. 23.   La perseverancia nos recuerda, que podemos superar las circunstancias mas difíciles, si la utilizamos.
  24. 24.   Perseverar en la tarea, aunque el andar sea lento, pues tal vez el triunfo esté en un paso más lejos.
  25. 25.   La perseverancia puede convertir lo imposible, en posible.
  26. 26.   La perseverancia puede marcar la diferencia, entre el fracaso y el éxito.
  27. 27.   La perseverancia quebranta los muros más sólidos y vence los imposibles más grandes.
  28. 28.   La perseverancia se nutre por el amor a lo propuesto.                                                                              
  29. 29.   La perseverancia y la constancia, van de la mano.
  30. 30.   Las grandes cosas se hacen con perseverancia, aunque parezcan imposibles.
  31. 31.   Las ideas llegan cuando se persevera y se transpira para conseguirlas.
  32. 32.   Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos, cada vez que caemos.
  33. 33.   Persevera, que algún día todo esto será tuyo, dicen los empresarios a sus trabajadores, sabiendo que no lo van a cumplir. Aunque suene negativo, la responsabilidad del trabajador, debe superar al engaño.
  34. 34.   Perseverar con constancia, ese esfuerzo siempre será útil.
  35. 35.   Perseverar en la lucha contra el desaliento, para evitar que llegue el pesimismo y la tibieza.
  36. 36.   Perseverar es hacer bien lo que se debe o puede hacer, hasta conseguir el objetivo propuesto.   
  37. 37.   Perseverar sin descanso, pero sin prisa.
  38. 38.   Si no se hace nada, no sucederá nada. Todo menos quedarse sentado para no equivocarse, pues esa no es forma de perseverar en la lucha para conseguirlo. No se puede dejar de probar otras alternativas, pues si se espera hasta tener todas las certezas, puede que sea demasiado tarde. 

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