Padres avergonzados de sus hijos mal educados


  • ¿Se avergüenza de la mala educación de sus hijos?
  • ¿Se avergüenza del tipo de ropa, peinado o imagen que tienen sus hijos?
  • ¿Suprime las visitas para que no puedan descubrir la mala educación de sus hijos al compararla con la de otros?
  • ¿Reacciona mal y se ofende cuando le llaman atención en la familia, escuela o sociedad por lo mal que se han portado sus hijos o molestado a los demás, debido a su mala educación?
  • ¿Siente que esa llamada de atención no va dirigida a sus hijos mal educados, sino a sus padres por haberlo educado mal?
  • ¿El comportamiento de Vd. es un ejemplo para la buena educación de sus hijos?
  • ¿Ha puesto los medios para aprender a educar a sus hijos?
  • ¿Sabe la tranquilidad que da el tener los hijos bien educados? 
  • ¿No quiere sacrificarse para educar bien a sus hijos?
  1. Las normas de educación no son solamente las que denominados de educación social o de convivencia, antes llamadas de normas urbanidad. Son las que se relacionan con las enseñanzas recibidas con la práctica de los valores humanos y las virtudes. Ambas están íntimamente relacionadas y son complementarias. No puede haber educación de ningún tipo si no la hay en valores humanos como: Amistad, Autodisciplina, Austeridad, Ayuda, Honestidad, Humildad, Orden, Paciencia, Paz, Perseverancia, Respeto, Responsabilidad, Sencillez, Serenidad, Tolerancia, Trabajo, etc. Además, si los padres les inculcan estos valores, siempre servirán de ejemplo positivo para que lo copien otras personas. Hay muchos libros que explican cada uno de estos valores como pueden ser aplicados en cada una de las edades para la buena educación continua de los hijos.
  2. Esfuerzo para educar. Es un esfuerzo que vale la pena que lo realicen los padres, pues enseguida verán los frutos obtenidos por la buena educación dada a los hijos y no tendrán que frustrase por que sus hijos no están bien educados. No se pueden ni imaginar la tranquilad que da saber que los hijos están bien educados.
  3. Llamada de atención. Aunque a los padres les llamen la atención los maestros, la policía o la sociedad sobre la mala educación de sus hijos, los padres siempre se ofenderán y sentirán esa llamada de atención como si fuera directamente realizada a éllos, la siente como propia y no la quieren admitir. No es su espíritu grupal de familia lo que les hace protestar, es que sienten que la sociedad les esta gritando que no saben educar a los hijos y éso no lo quieren oír. No quieren reconocer que está quedando al descubierto su incapacidad para educar y por eso se enfadan cuando les llaman la atención a sus hijos. Si se portan mal en la escuela y los maestros les llaman la atención, los padres inmediatamente se disparan y salen en defensa de sus hijos, incluso aunque no tengan ninguna razón. Casi siempre arremeten contra los que han llamado la atención a los hijos. Se pelean con los mensajeros sin querer escuchar el mensaje que llevan. No quieren tener en cuenta que en ese momento han visto reflejada la desidia con la que han educado a los hijos y que éstos no tienen toda la culpa por no haber sido enseñados. 
  4. Frustración. También se sienten frustrados cuando están ante otros hijos bien educados. Empiezan las comparaciones y en algunos casos hasta a sacar faltas de los bien educados. Nunca suelen proponerlos como ejemplos a seguir, más bien ponen énfasis en buscarles algún lado negativo. Para justificar su frustración, siempre encuentran alguna razón que soslaye la mala educación que han dado a sus hijos. Unos han sabido educar bien a sus hijos bajo unas formas correctas de convivencia y otros han elegido el camino cómodo de dejarles hacer lo que quieran, para no violentarse ni llevarse malos ratos.
  5. Aprender a educar. En muchas ocasiones los padres no quieren aprender a educar bien a sus hijos, pues ésto les supondría tener que forzarse a eliminar ciertas costumbres que tienen arraigadas, bien por que se las enseñaron sus antecesores, o por que no tuvieron a nadie que les enseñara a diferenciar entre lo que es correcto y lo que no lo es en la convivencia diaria. Cuando algunos padres ven posibilidades de aprender buenas formas de educación que luego podrían transmitirlas a sus hijos, prefieren alejarse de esas fuentes de educación. Prefieren continuar con su forma de vivir, sin pensar que si los padres cambiaran la forma de actuación, es muy posible que sus hijos también lo harían, aunque nada más sea como imitación.
  6. Vida social. Da mucha pena que algunos padres no quieran llevar a sus hijos a reuniones familiares, escolares o sociales por que saben que el comportamiento de sus hijos va a ser muy malo y ellos se van a quedar en vergüenza con lo que hagan los hijos, además que los otros padres, los camareros, guardas o empleados a lo mejor les llaman la atención por cosas que hacen sus hijos que perjudican a lo demás. Por eso prefieren no llevarles a las reuniones y eso supone un perjuicio para los hijos pues no se acostumbran a ver como se portan bien otros niños y cada vez se cierra más el circulo de posibilidades de sociabilidad de los hijos.Es triste conocer que en algunas invitaciones familiares o sociales sugieren a los padres que no asistan con sus hijos, pues estos son muy difíciles de aguantar.
  7. Soberbia paterna. También suele ser un acto de soberbia de los padres que no quieren aceptar que la mala educación de sus hijos termina cuando molesta a los otros niños o los mayores.
  8. Educación unilateral. En algunas ocasiones es solamente uno de los padres el que educa a los hijos, el otro no se preocupa de educarlos, bien por que no sabe hacerlo o por que sus niveles de educación son diferentes incluso culturalmente o de ascendencia familiar. Nunca se había planteado ese tipo de educación y ahora que lo necesita aplicar no sabe como hacerlo. Todavía la frustración es mayor al ver como los hijos sienten que la educación y las llamadas al orden solamente vienen de uno de sus padres, siempre de la misma dirección. Esto a la larga hace que los niños califiquen negativamente a quien no les educan y les consienten que hagan lo que quieran. 
  9. Costos de no educar. La mala educación de los hijos cuesta mucho dinero a las familias, por que en algunas ocasiones los hijos no tienen control de lo que hacen, rompen, gastan, desperdician o no ahorran. Educarles en los valores humanos es una necesidad para los padres, pero previamente son éllos los que tienen que conocerlos y practicarlos.
  10. Enfadarse con una mismo o con los que nos proponen una mejor educación para nosotros como padres, para que la podamos trasladar a nuestros hijos, es matar al mensajero y no querer oír el mensaje.
Si tiene algún comentario, no deje de escribir a francisco@micumbre.com  
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Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

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