Segunda parte. 10 valores humanos que los padres deben enseñar a sus hijos, para que tengan éxito en la escuela y en la vida


 En la primera parte de este articulo titulado “10 valores humanos que los padres deben enseñar a sus hijos, para que tengan éxito en la escuela y en la vida” trataba sobre los valores humanos de: Amistad, autodisciplina, compasión, coraje. En esta Segunda parte trataré sobre los valores humanos: Fe, honestidad, lealtad, perseverancia, responsabilidad y trabajo. También están puestos por orden alfabético, pero cada uno debe ponerlos en orden a su preferencia.Forma de practicarlos: Cómo  que se deben inculcar a los hijos y la forma de adaptarlos al comportamiento de los hijos en la escuela, en la familia y en la sociedad:

5. Fe: Es la virtud teológica que añade una dimensión trascendente a la vida moral de la humanidad y une a la gente, de una manera inimitable por otros medios. Para los fieles de cualquier credo religioso, es una fuente de disciplina, poder y sentido de la vida. Las grandes regiones, ofrecen anclas sólidas para los que andan a la deriva, pues ofrecen estabilidad social y desarrollo moral, tanto al individuo como al grupo. La fe proporciona a quienes la practican: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, generosidad, fidelidad, afabilidad y disciplina.

Forma de practicarla: Los padres deben inculcar a sus hijos, desde pequeños, los principios de la fe, para que estén preparados para que cuando llegue la edad del raciocinio, puedan distinguir lo bueno y lo malo de lo que externamente les ofrecen. De pequeños es posible que no comprendan todo lo que les dicen, pero si no tienen una sólida formación en la fe, no podrán elegir libremente, lo mejor para sus vidas y caerán en manos, de los que sistemáticamente, se dedican a engañar a los jóvenes menos formados.

Los principios de la fe adquiridos desde pequeños, son inamovibles durante el paso de los años y continuamente salen a relucir, incluso en los difíciles momentos de incertidumbre, próximos a la desesperación. La fe conduce a la practica de las otras virtudes, tan necearías para la formación de los jóvenes, por eso los padres tienen la obligación de enseñar con el ejemplo, practicando su fe públicamente. Cuando todo falla, la fe es el asa donde los padres pueden agarrarse, para la educación de sus hijos, pues la fe conserva su firme arraigo en el amor y en la vida.

6. Honestidad: Es la capacidad de decir y hacer la verdad. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, pero necesita practica y estudio para conseguir la integridad. La mentira es una fácil herramienta de ocultamiento y cuando se emplea a menudo degenera en un vicio maligno. Es imprescindible para las relaciones humanas, para la amistad y para la autentica vida comunitaria. El engaño produce mucho mas daño, que las dificultades que acompañaban a la honestidad.

Forma de practicarla: Los padres deben enseñar con su propio ejemplo todas las variantes de la honestidad, incluyendo la del trabajo bien hecho. Deben tomarla en serio y practicarla diariamente, para que se afinque en la mente de los jóvenes. Es una de las virtudes mas difíciles de mantener en la escuela, pero cuando se practica con asiduidad, deja una fama imperecedera. Inculcar la virtud de la honestidad, supone que debe dejar de existir el juego con la sociedad de “píllame si puedes”. Los padres deben enseñar que “no es lo mismo ser honesto, que parecer honesto”. A la larga la honestidad es rentable para todos los humanos, aunque cueste sacrificio no dejarse llevar por determinadas malas costumbres. Copiar o hacer trampas en los exámenes, es engañarse uno mismo y a la larga o a la corta no se obtiene nada mas que perjuicios. La honestidad de un joven con su ejemplo, enciende mas honestidad en sus compañeros.

7. Lealtad: La lealtad es la verdadera unión con la familia, religión, amigos, profesores y grupos con los que hemos decidido identificarnos. Siempre intentaremos que la lealtad sea mutua. La verdadera lealtad sobrevive a los contratiempos, resiste a la tentación y no se acobarda ante los ataques. La lealtad es diferente de la amistad, aunque algunas veces van de la mano. Las lealtades conflictivas, pueden imponer decisiones desagradables, pero analizándolas inteligentemente, se pueden poner en sus justos términos, pues no siempre las lealtades son antagónicas.

Forma de practicarla: Los padres tienen que enseñar y dialogar con los hijos, sobre cuales son las verdaderas lealtades que los hijos deben tener, aclarándoles las prioridades, compatibilidades e incompatibilidades, con la formación que se ha adquirido y el estilo de vida que se quiere llevar. Ser leales a las buenas causas es un signo de Gran humanidad. La lealtad mal entendida es lo que esclaviza a muchos jóvenes, en su pertenecía a las pandillas. En las pandillas se entra bastante fácil, pero cuando se entra, ya no se puede salir.

Es fundamental enseñar con el ejemplo, a ser leales a los principios educativos, religiosos, sociales y cívicos. También a los ancestros familiares, a los amigos cuando tienen problemas, a las buenas causas, etc. Será una enseñanza que deberá aplicarse durante la vida escolar y que perdurará para toda la vida. Alguien siempre esta esperando que le seamos leales.

8. Perseverancia: La perseverancia es crucial para el éxito, si está unida a la inteligencia práctica. Ha sido siempre un ingrediente esencial para el progreso humano. La asiduidad y la persistencia son irresistibles, para aguardar la oportunidad. Perseverancia es: Resistir, tenacidad, constancia, tesón, insistir, etc. Lo contrario es el abandono, los titubeos y la falta de determinación.

Forma de practicarla: Los padres, por medio del ejemplo, deben alentar a los hijos a perseverar, insistiendo en el esfuerzo de perfeccionarse a si mismos, de mejorar su propia suerte e intentar mejorar la suerte ajena. Unida a las otras virtudes, la perseverancia, no tiene límites para intentar una y otra vez seguir realizando los esfuerzos necesarios para obtener los objetivos que nos hayamos propuesto. La perseverancia es la fuerza que hace que no abandonemos retos propuestos, incluso en los momentos más difíciles, e intentar una y otra vez hasta conseguir los objetivos. Esta actitud supondrá ante otros jóvenes el deseo de emulación y la virtud se multiplicará, cuando otros vean los esfuerzos realizados y los logros conseguidos. Los entrenamientos para los deportistas pueden ser aburridos, pero perseverando en ellos, es la única manera de lograr los triunfos. El repaso continuo de las lecciones mas difíciles y aburridas, supondrá un buen ejemplo de la perseverancia. El ahorro sistemático de dinero, aunque sea poco, es otra forma de practicar la perseverancia.

9. Responsabilidad: Significa tener la capacidad, madurez y responsabilidad de responder de nuestros actos. Las personas maduras, son las que se hacen cargo de si mismas y de sus conductas. Lo contrario son las excusas, la falta de compromiso y eludir las obligaciones. Es necesario la práctica y el ejemplo, para cultivar la responsabilidad de forma clara, coherente y acorde con las aptitudes de los hijos. No debemos avergonzarnos, cuando nos invitan a participar en actos de manifiesta responsabilidad.

Forma de practicarla: Educar a los hijos en la responsabilidad empieza, desde muy pequeños en la casa, con el cumplimiento de pequeñas tareas. Si con el ejemplo y la práctica continua de los padres, se consigue introducir esta virtud en el comportamiento diario de los hijos, cuando lleguen a la escuela tienen andado ya un camino muy importante, pues responderán ante sus maestros, padres y compañeros con firmeza, ante las obligaciones contraídas en el desempeño de sus obligaciones. Serán responsables de sus horarios, tareas encomendadas, calidad exigida, actitud ante los demás, utilización de materiales propios y ajenos, voluntariados prometidos, aseo necesario, indumentaria, dinero para administrar, etc. La responsabilidad conlleva implícita la satisfacción del deber cumplido ante la comunidad, la familia y ante si mismo.

10. Trabajo: El trabajo es el esfuerzo aplicado, en aquello a lo cual nos dedicamos para lograr algo. No es la tarea con la cual nos ganamos la vida, si no aquello que hacemos con nuestra vida. Lo opuesto al trabajo, no es el ocio ni la diversión, es la pereza, el hecho de no invertir en nuestras aptitudes. Las tareas escolares, las que hacen en el hogar y las realizadas en equipo, son trabajos no remunerados, se hacen porque son necesarios. La antitesis del trabajo bien hecho, es el “yavalismo” que proviene de la tan difundida frase de “ya vale”

Forma de practicarla: Para ayudar a nuestros hijos a que sean felices y que disfruten de la vida, necesitamos ofrecerles dos cosas: La práctica en hacer varias cosas que requieran un nivel de esfuerzo y compromiso, compatible con cierta inversión personal en la actividad y el ejemplo de nuestra propia vida. Hay que ayudándoles a que encuentren una vocación profesional y que disfruten de ella. El habito del trabajo se debe fomentar desde muy pequeños, en las tareas personales y de la casa. El aseo personal, la ayuda en la cocina, hacer las camas, pequeños recados, etc. Todas las tareas domesticas, requieren aprendizaje y se puede hacer alegremente y con orgullo, o a regañadientes y a disgusto. No hay tareas indignas, sólo actitudes indignas. El trabajo está íntimamente asociado, con la mayoría de las otras virtudes, por eso forman un conjunto inseparable. Fomentar en los hijos el concepto del trabajo bien hecho y a tiempo, será un paso muy importante para su formación escolar y profesional. Las empresas y los profesores, enseguida distinguen quienes has sido bien educado en sus años jóvenes en la virtud del trabajo.

A partir de esta virtud, nacen los conceptos del voluntariado gratuito, bien en la escuela o en la sociedad. Fomentarlo es ayudar a que practiquen de niños, lo que el día de mañana, podrá ser una experiencia que le servirá parea distinguirse de los demás.

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Aquí encontrará respuestas a sus preguntas. Lea este articulo titulado: ESCUELA PARA PADRES. Qué es, para qué sirve y cómo funciona de forma virtual.

Los objetivos de esta escuela virtual son: Educar a los padres para que con su ejemplo y conocimientos de las virtudes y valores humanos puedan educar a sus hijos. Enseñar como educar a los hijos. Que los padres aprendan a vivir un armonioso, fecundo y largo matrimonio. Tender un puente entre la educación familiar y la Fe.

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